REVISTA 41
RECTORA
Myriam Muñoz Polit
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Homero Ventura Tello
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Helena González Vallejo
Andrés Martínez Acuña
Myriam Muñoz Polit
María Fernanda Muñoz Rodríguez
Erandi Eugenia Ruiz Caudillo
Homero Ventura Tello
REVISTA 41
FIGURA FONDO, Año XVIII, revista semestral mayo-octubre 2017, Número
41 es una revista semestral editada por el Instituto Humanista de Psicoterapia
Gestalt A.C., África 6, col. La Concepción, Delegación Coyoacán. C.P. 04020,
México D.F. Tels. 56589012, 55544797 y 55544582. [Link].
com, Editor responsable: Homero Ventura Tello. Número de Certificado de
reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2010-
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y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Domicilio de la
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México D.F. Imprenta: Corporación Printescorp S.A. de C.V., Calle Toltecas
Lt. 35 Mz. 102 col. La Concepción, C.P. 04020, México, D.F.,
Distribuidor: Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt A.C., África 6, col.
La Concepción, Delegación Coyoacán. C.P. 04020, México D.F. Este número
se terminó de imprimir el 29 de Abril del 2017 con un tiraje de 1,000
ejemplares.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la
postura del editor de la publicación.
Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los
contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización del Instituto
Humanista de Psicoterapia Gestalt A.C.
CONTENIDO
Editorial
.................................................................................................................. 7
Artículos
El cuerpo como un “vehículo” de nuestro ser en el mundo. La experiencia
somática en la terapia Gestalt
Margherita Spagnuolo Lobb ................................................................. 9
Enfoque gestalt sobre las cuestiones de identidad de género: Estudio de caso
de un grupo de terapia con personas transgénero en Oslo.
Vikram Kolmannskog ........................................................................... 41
Dejarse sentir la herida
Francisco Fernández Romero ............................................................... 61
El fondo corporal sentido
Viviana Valdés Teja ............................................................................... 73
Anorexia como constructo social
Gabriela Rodríguez López ................................................................... 97
Tanatología Humanista
Amalia Osorio Vigil .............................................................................. 115
La Educación Humanista: una vía para la formación policial
Ma. De Jesús Ortiz González .............................................................. 131
Yo terapeuta, Yo investigador
Kim P. Kilian Bracamontes ................................................................. 147
Reflexiones sobre hacer investigación en la Gestalt
Mariangel Faria Navarro ................................................................... 159
Testimonial Taormina
Miguel Islas ......................................................................................... 165
Editorial
El trabajo docente es una labor que en este número rinde frutos importantes.
Lo anterior debido a que hay una gran cantidad de colaboraciones que
provienen de personas que gracias a su experiencia terapéutica y formación
interdisciplinaria generan aportes que están marcados por un profundo
sentido didáctico: esto es pensar en el otro.
Dada la situación anterior, este número cuenta con el ganador al premio de
jóvenes investigadores 2016, Vikram Kolmannskog con su trabajo de grupo
terapéutico con personas transexuales. De la misma manera, un aporte
clásico es el de Margherita Spagnuolo que ilustra la unidad y el trabajo con
el cuerpo con su artículo El cuerpo como un «vehículo» de nuestro ser en el
mundo.
Nombres como el de Francisco Fernández, Miguel Islas, etc. Aparecen en
este número 41 de Figura Fondo que garantizan ideas importantes y que
como se indicó en el párrafo inicial tienen en común la docencia y el trabajo
terapéutico.
Para finalizar es necesario señalar que este ejemplar tiene también como
característica dos fragmentos de tesis de grado que alumnas de distintos
programas han generado y que se ha valorado la trascendencia de sus
aportes.
Como de costumbre dejamos abiertas las puertas de esta publicación para
recibir colaboraciones y propuestas que con gusto estudiaremos para que
formen parte de nuestros materiales a compartir con la comunidad.
FIGURA FONDO 41 7
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
El cuerpo como un “vehículo” de nuestro
ser en el mundo
La experiencia somática en la terapia Gestalt
Margherita Spagnuolo Lobb1
Trad. Belinda Cornejo Duckles
Pero en el acto, en el contacto, está dada una totalidad única de percepción-
inicio de movimiento teñida de sentimiento.
(Perls et al., 1994, p. 36)
La experiencia de nuestra corporeidad no es la de un objeto, sino que es
nuestra manera de habitar el mundo.
(Galimberti 1989, p. 11)
Resumen
Este artículo analiza la experiencia somática dentro del marco de
referencia de la epistemología Gestalt, en sus aspectos fenomenológico,
relacional y estético. Estas “raíces” del concepto de la experiencia
somática llevan al terapeuta a centrar su atención, a nivel terapéutico,
en el movimiento que co-crean el terapeuta y el paciente con sus
intencionalidades complementarias. Repasaré conceptos como el de
integración, función del self, holística, agresión, apoyo del now-for-
next, a la luz de la experiencia somática. También ofreceré ejemplos
clínicos de las varias formas de sufrimiento del cuerpo-en-contacto, de
los trastornos de ansiedad a la desensibilización y las perturbaciones
psicosomáticas. Finalmente, describiré algunas competencias
terapéuticas fundamentales, necesarias para un buen trabajo Gestalt
con el cuerpo.
1 Marguerita Spagnuolo Lobb. Directora de la Escuela de Especialización en Psicoterapia
del Instituto di Gestalt HCC Italia. Presidenta Honoraria de la Sociedad Italiana de psicoterapia
Gestalt (SIPG), Ex presidenta y Socia Honoraria de la Asociación Europea de terapia Gestalt
(EAGT).
FIGURA FONDO 41 9
SPAGNUOLO
Palabras clave: Psicoterapia corporal, movimiento, psicoterapia de la
Gestalt, fenomenología de la relación corpórea, trastornos de ansiedad,
desensibilizaciones, trastornos psicosomáticos.
Elegí el término “vehículo” para el título de este artículo porque creo que
expresa bien el punto de vista vigente de la Gestalt respecto al cuerpo. No
es analítico, ni Reichiano/somático: para la terapia Gestalt, la experiencia
somática es, antes que nada, una experiencia de moverse-con (concepto
que, de hecho, también ha quedado bien establecido en las neurociencias).
Aquí el término «vehículo» debe entenderse en su valor fenomenológico y
estético, que le permite dar apoyo al movimiento del ahora-para-lo que sigue.
En el escenario terapéutico – el que más nos interesa – la experiencia
somática expresa el movimiento de integración/contacto mediante el
cual el paciente le pide apoyo al terapeuta. En este artículo, evaluaré la
experiencia somática al mismo tiempo que me mantengo congruente con
la hermenéutica Gestalt, para subrayar los puntos clave sobre los cuales
desarrollo este aspecto fundamental de nuestro enfoque –que, como tal,
suele darse por sentado. Después, a partir de la antropología y abarcando
el trasfondo teórico y cultural de los fundadores, analizaré la teoría Gestalt
contemporánea específica sobre el cuerpo. Al hacerlo, procuraré responder
las siguientes preguntas: «¿Cuál es la manera más natural para que un
terapeuta Gestalt evalúe su propia experiencia somática además de la de
sus pacientes?»; y «¿cómo puede hacer efectiva la intervención terapéutica
Gestalt el involucramiento en la experiencia somática?»
1. Perspectiva antropológica de la experiencia somática en la
terapia gestalt
La manera en que cada enfoque psicoterapéutico considera a la experiencia
somática ejemplifica su postura antropológica y, por lo tanto, teleológica:
¿Qué idea del hombre y qué idea de la salud sirven como telón de fondo
para ese acercamiento? Así, podemos hallar enfoques que se basan en
la idea de que la cultura está separada de la naturaleza, y otros basados
en la idea de que hay integración entre la cultura y la naturaleza, entre el
individuo y la sociedad. En el primer caso (separación entre la cultura y la
naturaleza, y entre el individuo y la sociedad) el cuerpo se convierte en un
lugar de conflicto entre el instinto y la civilización (véase a Freud, 1929),
mientras que en el segundo el cuerpo se convierte en el lugar donde se da la
integración entre los impulsos individuales y la vida social.
10 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
En el primer caso, la cura consiste en racionalizar las experiencias somáticas
y ponerlas por debajo del control de la razón. En el segundo caso, consiste
en volver a despertar e integrar las sensaciones somáticas. Cada enfoque,
dependiendo de su concepto de la experiencia somática (tanto del paciente
como del terapeuta), entra dentro de una propuesta holística o dicotómica
en cuanto a la relación entre cultura y naturaleza, y entre el individuo y la
sociedad.
La terapia gestalt entra dentro de una perspectiva antropológica e
integradora, donde la experiencia somática es considerada al mismo
tiempo como el lugar y como el resultado de la integración entre
el individuo y la sociedad, la naturaleza y la cultura. De hecho, el
propósito cultural de la obra clave de Perls, Hefferline y Goodman
era la superación de las dicotomías. El método que usaron para investigar
la realidad y las respuestas que dieron eran congruentes con el principio
fundamental de adherirte a lo que realmente funciona, evoluciona y existe,
en lugar de caer en la trampa de dividir la realidad en categorías y tratar de
decidir qué debería o no existir (véase Spagnuolo Lobb, 2011, p. 71). Por otra
parte, este espíritu cultural ya estaba presente entre los psicólogos Gestalt:
“Henle (1987) muestra que es imposible clasificar a la psicología Gestalt, y
especialmente a Wolfgang Köhler, dentro de las dicotomías clásicas que las
teorías psicológicas usan ampliamente” (Pike, 2010, p. 254). La superación
del pensamiento dicotómico es una base epistemológica que nos trae de
regreso a la psicología Gestalt y nos impulsa hacia la neurociencia.
Como escribe Cavaleri (2013) en su artículo sobre este mismo tema, si Freud
sugiere que la naturaleza del hombre es incompatible con la cultura (véase
Spagnuolo Lobb et al., 1986) por su propensión a la destrucción, y si Reich
también sugiere que su incompatibilidad es causada por la castración de la
espontaneidad humana operada por la cultura, en lugar de ello la terapia
Gestalt sugiere una relación cultura/naturaleza que se basa en el principio
de integración.
FIGURA FONDO 41 11
SPAGNUOLO
De la antropología dicotómica… a la antropología gestalt
Separación hombre - cultura Unitariedad de los procesos
Separación naturaleza - cultura evolutivos entre hombre -
naturaleza - cultura
Perspectiva pesimista de la
humanidad Perspectiva optimista de la
humanidad
La agresión como una fuerza
destructiva, negativa La agresión como una fuerza que
es necesaria para la supervivencia
Ilus. 1 – Diagrama de la antropología dicotómica y la antropología Gestalt-
integrativa (adaptada de Spagnuolo Lobb, 2011, p. 132)
2. El cuerpo como el lugar de las relaciones corporeizadas y como
un “movimiento de la creatividad del self”
Desde los tiempos antiguos, el concepto de la unitariedad entre el cuerpo y
la psique (que se puede encontrar en los enfoques psico-somáticos así como
en la psicosomática) ha sido ampliamente aceptado. En la antigua Grecia,
Spatafora (2011, p. 53) realizó un análisis interesante de la experiencia
somática, así como de su estructuración en el pensamiento lingüístico de
esa cultura: “En un léxico como el de la Iliada y La Odisea, las palabras no
se usan para diferenciar la realidad psíquica de la realidad corpórea (...).
Por lo tanto, las palabras no se usan para distinguir una realidad psíquica
de una realidad corpórea (...). Por lo tanto, las palabras que expresan dolor,
alegría, ansiedad, temor, enojo, locura y demás, tienen un valor somático
tangible; en otras palabras, son fuerzas que golpean a los órganos sensibles
con la misma cualidad física que una lanza”. Además, Damasio – uno de los
neurocientíficos contemporáneos más relevantes – afirmó recientemente
(2003, p. 139) que los sentimientos son necesariamente una percepción del
cuerpo real que entonces es modificado por la emoción. Al hacerlo, coloca al
cuerpo al centro de la experiencia, superando la dicotomía cartesiana entre
res cogitans y res extensa.
Lo más obvio que podemos hacer es vincular la experiencia somática con
las experiencias emocionales del pasado en general. La ciencia occidental
12 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
ha roto, de una manera “cartesiana”, esta unidad entre el cuerpo y la mente,
sobre la base de las dicotomías y la fragmentación del conocimiento,
causando problemas considerables en el proceso (véase Galimberti, 1999).
Habiendo dicho esto, ¿cómo definimos la experiencia somática los terapeutas
Gestalt?
En su base teórica, Fritz y Laura Perls se adhieren a la perspectiva
fenomenológica de la Escuela de Berlín y a la idea de que las experiencias
somáticas del pasado son la matriz de toda experiencia. Luccio (2000, p. 2)
define el papel central del cuerpo para los psicólogos Gestalt de la siguiente
manera: «Todos concuerdan con que, en lo referente a la psicología, el
cuerpo es un elemento esencial, que hablar acerca de uno mismo sin hablar
acerca del cuerpo es algo esencialmente carente de sentido, y que (según la
teoría de tu elección) el cuerpo es ya sea el principal objeto fenomenológico
de nuestras experiencias pasadas, o la principal fuente de información
a ser procesada (...) La perspectiva experimental-fenomenológica es
especialmente digna de ser tomada en cuenta (...) pues con frecuencia le
ha dado al cuerpo un papel central como objeto fenomenológico». El interés
hacia el cuerpo de la psicología Gestalt se caracteriza principalmente como
un interés en los procesos sensoriales, que siempre están activos. Para los
académicos de la Gestalt, la percepción es un acto creativo – y la palabra
«acto» ya nos remite a una acción, al movimiento activo de la mente durante
el acto de la percepción. Perls quería aplicar la creatividad que regula el
proceso de la percepción también a los procesos relacionales. La idea de
que el movimiento corporal podría integrarse en sí mismo, darle forma y
sentido a lo que está sucediendo (de manera compartida entre el organismo
y el medio ambiente) y en la frontera de contacto, y de que éste podría ser
el propósito mismo del self2, también coincide con los estudios de Piaget
sobre la importancia de la acción (experimentación) durante el aprendizaje.
También es congruente con el concepto artístico que emergió en esos años
gracias al teatro callejero de Brecht (donde los espectadores realmente tenían
una experiencia y participaban [en la obra]) y con muchas otras formas de
la cultura de este periodo.
2 Como ya hemos citado en el epígrafe, “Pero en el acto, en el contacto está dada
una totalidad única de percepción-inicio de movimiento teñida de sentimiento.” (Perls et
al., 1994, p. 36)Y de nuevo: “La Realidad (...) se da en los momentos del ‘buen contacto’,
la unidad entre awareness, respuesta motriz y sentimiento.” (Perls et al., 1994, p. 51 )
FIGURA FONDO 41 13
SPAGNUOLO
En la historia formativa de Perls también se encuentra el concepto de
armadura del carácter – respuesta de Reich a los conceptos de represión
y sublimación planteados por Freud (véase Bocian, 2011, p. 199 ff.). Al
enfrentarse a la necesidad de un ego capaz de dominar los impulsos que
suceden en el cuerpo, Reich presenta al cuerpo como la sede de la unicidad
del proceso psicosomático: el cuerpo es forjado por las emociones y, sobre
todo, por lo que hacemos con ellas. Cuando reprimimos las lágrimas, lo
logramos reprimiendo la flexibilidad de los músculos alrededor de los ojos,
que se tensan para no responder al temblor inducido por la emoción que
nos haría llorar. Así es como el cuerpo “se olvida” de llorar – desvitalizando
y atiesando los músculos, mientras que Freud consideraba que la causa era
la represión, que es un proceso mental.
A su vez, Fritz y Laura Perls llevaron esto un paso más allá: desde el punto
de vista que se refiere a la profundidad de los lugares intrapsíquicos de
la experiencia (como en Reich y Lowen), desarrollaron el concepto de
profundidad como la corporización de las relaciones (Spagnuolo Lobb,
2005b). El cuerpo es el órgano de contacto por excelencia, recolectando
los recuerdos de los contactos previos y posibilitando la creación de los
contactos vigentes (Spagnuolo Lobb, 2011, p. 95).
La manera en que se asimila el contacto con el medio ambiente le da forma
al patrón del cuerpo (el cuerpo «vivido», el Leib): en particular, la experiencia
individual de sentirte reconocido (“reconozco tus emociones”) y contenido
(“puedo pacíficamente concebir tus sentimientos y tu movimiento dentro de
mí mismo”) genera awareness del self, una orientación de ir-hacia, así como
la fuerza innata para explorar el mundo.
Desde el punto de vista de la Gestalt, cualquier relación con el otro siempre
está “corporeizada”, vivida intensamente al nivel “estético”, constantemente
mediada y activada por los canales de la percepción, por el sistema sensorial.
Cuando preguntamos: “¿Qué estás sintiendo ahora mismo en tu cuerpo?”
también siempre estamos preguntando: “¿Qué está sintiendo tu cuerpo
ahora mismo mientras estás aquí conmigo?”
No podemos distinguir la pregunta “¿qué sientes?” (¿qué tipo de sensaciones
estás sintiendo?) de la pregunta “¿qué te hacen sentir tus sensaciones?”
(¿qué emociones generan en ti las sensaciones corporales?) o de “¿qué estás
sintiendo al estar conmigo?” (¿qué sientes cuando enfocas tu atención en la
frontera de contacto conmigo, tu terapeuta?”). Para nosotros los terapeutas
Gestalt la experiencia somática es individual y parte del ser-cuerpo-con, de
modo que la pregunta por la que debemos comenzar es la tercera.
14 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
Sin embargo, la riqueza de ideas que los Perls le aportaron a la perspectiva
somática no acaba aquí. Otro nuevo elemento es, de hecho, el movimiento,
que significa la acción entendida como una adaptación creativa del self-
en-contacto. Al pedirles a los pacientes que expresaran sus emociones
usando su voz y descargando su energía, Reich ya había hecho cambios
sustanciales en el escenario analítico (véase Bocian, p. 239 ff). Si bien con
estilos diferentes, los Perls hicieron algo nuevo: consideraron al movimiento
corporal como parte de la tensión hacia el contacto. El cuerpo no es la sede
de impulsos que deben ser recapturados, sino el lugar donde las relaciones
han dejado sus huellas, y estas huellas nos hablan del dolor, pero también
de cómo podemos sanarlo, la tensión hacia la resolución del ahora-para-
lo-que-sigue, que el psicoterapeuta debe apoyar. Al incluir en el escenario
a la acción (mediante la técnica de la dramatización, y otras técnicas que
amplían las sensaciones corporales), Perls estaba haciendo referencia a
la confianza en el movimiento espontáneo y en la habilidad para resolver
problemas clínicos mediante la autorregulación, con la creencia de que esta
innovación haría que el proceso terapéutico fuera más rápido y eficiente.
Por lo tanto, la mejor pregunta que podemos plantearnos frente al paciente
es: “¿Qué clase de movimiento resulta de la combinación de percepciones y
sentimientos que experimento con este paciente?”
Partiendo del concepto de acción, Perls define al cuerpo como la voluntad
creativa del self que expresa la función del ego. El cuerpo alberga a la
voluntad creativa, que se regula a sí misma en un movimiento continuo
de integración. En el escenario psicoterapéutico, Perls no clasifica las
experiencias somáticas del pasado como un apoyo para el análisis, sino
como un vehículo para la integración activa. El hacer no es un acting out,
sino un movimiento creativo que genera integración.
Lo que es más, esta atención al lado activo y creativo de la experiencia
somática emerge de los antecedentes teóricos y anti-institucionales que
compartían Perls y los otros fundadores del método Gestalt. Para ellos era
importante luchar contra las ideas que eran consideradas como verdades a
priori (como era el caso de la interpretación analítica) en todos los niveles
de la vida social, no sólo al nivel clínico. Era una lucha radical y era política,
con el objetivo de llegar a una especie de bienestar social caracterizado por
la espontaneidad, visto como la culminación de la capacidad de ser uno
mismo, libre de las imposiciones sociales, capaz de modificar y después
asimilar la diversidad presente en el medio ambiente.
FIGURA FONDO 41 15
SPAGNUOLO
La experiencia somática en la psicoterapia es el medio mediante el cual esta
fuerza creativa, rebelde, puede aplicarse en el escenario clínico.
3. La experiencia somática como ad-gredere: un apoyo para el
ahora-para-lo-que-sigue
En la terapia Gestalt se considera que el cuerpo está en un constante
movimiento integrador: el síntoma se considera una obra de arte, un acto de
integración cuyo resultado es una figura armoniosa. Por ejemplo, un síntoma
psicosomático como un dolor de cuello, es la mejor solución posible para
un problema frágil. La tensión y la sensación físicas nunca son generadas
por la persona misma, sino siempre por una persona-en-contacto con su
medio ambiente. Por lo tanto, la atención al cuerpo no se debe enfocar en el
sentido que tenga el dolor de cuello para la persona sino en la acción, el «ir
hacia» que expresa el dolor de cuello, en el ahora-para-lo-que-sigue que ya
se está desarrollando a partir de él, y que debe ser apoyado para abrirse a
la relación. Perls leía las experiencias somáticas y trataba de rememorar en
ellas la determinación y la espontaneidad.
Desde esta perspectiva original y única sobre la función integradora de
la experiencia somática, es importante tener una idea positiva sobre la
agresividad. El impulso que anima el contacto del organismo con su medio
ambiente es su fortaleza para sobrevivir: cuando el organismo se identifica
con esta fuerza agresiva, activa un mecanismo de auto-regulación que se
basa en la capacidad integradora de los seres humanos. Cambiar el enfoque
de esta capacidad integradora es lo que caracteriza el cambio de una
antropología de tipo dicotómico – desde la cual la experiencia somática se
examina – a una antropología de tipo Gestalt, desde la cual la experiencia
somática no es el resultado del conflicto entre los impulsos y las normas
sociales, ni de la aceptación (o falta de la misma) que muestra la sociedad
hacia la naturalidad intrínseca de la experiencia somática, sino de la tensión
no expresada en la cual se encuentran mutuamente los seres vivos, y desde
la cual (como decía Heráclito) nacen las formas de vida.
En lugar de ofrecer respuestas a la tragedia humana, el terapeuta Gestalt
apoya el surgimiento del awareness somático en la frontera de contacto,
pues sabe que la mejor respuesta posible para el paciente va a nacer ahí,
ya que el paciente la va a adaptar desde su propia percepción del self-en-
contacto. Imaginemos que una paciente siente enojo hacia su pareja, que
duda si contraer matrimonio. La terapeuta Gestalt podría, por ejemplo,
16 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
intervenir de la siguiente manera: “Imagina que estás frente a él. Quédate
con tu enojo. ¿Dónde lo estás sintiendo? Ve a dónde te lleva”. Se coloca la
confianza en la auto-regulación, en la forma impredecible que surgirá al
desarrollarse la emoción en la frontera de contacto. Al imaginarse ante su
pareja, la paciente puede sentir que su enojo se desvanece, o podría sentirse
incluso capaz de matarlo. Evidentemente esta técnica es la simulación de un
contacto que no está sucediendo, así que sería mejor que la pareja estuviera
realmente presente, o que la paciente pudiera decirle al terapeuta lo que le
diría a su pareja. De hecho, esto procuraría una manera para que su enojo
evolucionara desde un contacto real, aunque ese contacto suceda con el
terapeuta en lugar de con su pareja, que es quien suele hacer surgir ese
enojo.
Si en lugar de ello el terapeuta le dijera: «¿Te das cuenta del enojo en tu
voz? Creo que tu narcisismo te hace huir de él con tu enojo», la antropología
que está en la base de esta intervención sería muy distinta y estaría basada
en la hipótesis dicotómica de que algo está bien o mal en el comportamiento
del paciente. Creo que debemos discutir con nuestros colegas Gestalt sobre
la diferencia entre estas dos intervenciones desde el punto de vista de su
antropología subyacente, y por lo tanto, de lo que están apoyando en la vida
del paciente.
5. La estética de la experiencia somática como “emergente” del
campo fenomenológico
Todos los autores de la Gestalt que se han dedicado al estudio del trabajo
con el cuerpo, particularmente James Kepner, Ruella Frank, Michael
Clemmens (2013), concuerdan en que en la terapia Gestalt no existe el
trabajo “enfocado en el cuerpo” sino un trabajo “gestalt”, lo que significa
que no hay distinción entre una Gestalt somática y una no somática. En la
epistemología de la Gestalt, la experiencia siempre es somática y siempre es
relacional, ya que surge del carácter concreto de los sentidos en la frontera
de contacto. Es una función emergente del campo fenomenológico en el
que uno está inmerso. Los calambres estomacales de un bebé hambriento
se convierten en una experiencia cuando el infante le comunica a alguien
su incomodidad, al llorar, por ejemplo. Si nadie responde (ni los brazos
abiertos, ni la voz de quien lo cuida), estos calambres se llenan de soledad
y ansiedad, y si el adulto reconfortador está presente, se convierten en una
expectativa compartida a tranquilizar.
FIGURA FONDO 41 17
SPAGNUOLO
El descubrimiento de que las intenciones y los estados emocionales del otro
son comprendidos directamente, porque son compartidos al nivel neuronal
mediante un sistema de neuronas espejo, nos ofrece una teoría clave para la
terapia Gestalt: una manera de entender al otro que no es eminentemente
cognitiva sino corporeizada, y que sucede en la “frontera de contacto”, el
sitio sensorial y experiencial donde “sucede” el aquí-y-ahora de la relación.
Entre más aprendamos a escuchar a nuestros cuerpos y a estar con nuestros
sentidos despiertos en la frontera de contacto, más capaces seremos de
percibir la frescura de la novedad del aquí-y-ahora, de estar en contacto con
nosotros mismos y los demás (Spagnuolo Lobb, Gallese, 2011).
Desde el punto de vista neurocientífico, Gallese (2003) identifica a la base
de las relaciones empáticas un proceso de «simulación corporeizada», un
mecanismo basado esencialmente en el movimiento, y que es muy antiguo
en términos de la evolución humana. Se caracterizaría por neuronas
que se activan simultáneamente en los dos sujetos involucrados en la
relación, y cuyas neuronas actuarían de manera inmediata antes de ningún
procesamiento meramente cognitivo. Lo que «reside» en nuestro cerebro es
la capacidad de adaptarse creativamente al otro/medio ambiente, captando
su movimiento intencional. Por lo tanto, lo que queda comprobado por el
sistema «espejo» y por la teoría de la simulación corporeizada no es sólo una
manera subjetiva de percibir (como sugieren los psicólogos Gestalt), sino
más bien una habilidad adaptativa que necesariamente debe incluir al otro,
al movimiento del otro, mediante un proceso espontáneo de adaptación
creativa, un flujo continuo de movimientos adaptativos que, para nosotros,
corresponden a la creación del self en contacto (véase Spagnuolo Lobb,
2013, p. 90).
Podríamos, por lo tanto, definir a la experiencia somática como la
manifestación de un proceso esencialmente motriz cuyo objetivo es integrar
lo que se percibe en la frontera de contacto con el medio ambiente.
La idea de que la experiencia somática se forma en la frontera de contacto
entre el terapeuta y el paciente, en el aquí-y-ahora de la sesión de terapia,
nos emancipa de una mentalidad intrapsíquica que ve al cuerpo como el
“contenedor” de las emociones y conflictos que el paciente trae a la terapia.
Además, libera al terapeuta del sentido de responsabilidad narcisista en
cuanto a la efectividad de la intervención, y al paciente de la responsabilidad
cultural de estar enfermo. La incomodidad es co-creada, y las sensaciones
del terapeuta y del paciente no son «absolutas» ni ajenas. Son legítimas y la
complejidad de las experiencias en el campo fenomenológico les da sentido.
En la complejidad de la situación perceptual todo tiene sentido y nada es
18 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
absoluto. El/la terapeuta Gestalt debe aceptar el contemplar la experiencia
somática – tanto la suya como la del paciente – de una manera humilde y
estética.
Pongamos un ejemplo. Un paciente, al estar sentado, tiene la espalda tiesa
en una postura cóncava, casi «gibosa», lo que hace pensar al terapeuta
en un caparazón de tortuga. Esto es interesante, y el terapeuta se siente
fascinado por la analogía; sin embargo, evita hacer cualquier interpretación
y simplemente continúa observando la belleza de ese gesto. Quizás para
identificarse mejor con el movimiento corporal de paciente, también
adopta la postura de tortuga por un momento mientras sigue escuchando
y preguntándose cómo podría ver el mundo una tortuga. Escucha la
historia que le cuenta el paciente: perdió a su padre a los 12 años, y en
consecuencia, las vidas de los miembros restantes de la familia (su madre,
su hermano menor y él) cambiaron enormemente, ya no había estabilidad
económica, de modo que la pérdida emocional de padre, que ya de por
sí era suficientemente difícil, se hizo aún más pesada por la pérdida de
estabilidad existencial. La madre intentó apoyar a su familia, claro, pero
estaba evidentemente preocupada, y él quería levantarle ese peso de los
hombros, llenar cualquiera de los vacíos que había dejado la muerte de su
padre. Mientras el paciente habla, su cuerpo se dobla y se pone rígido, y
el terapeuta también puede sentirlo en su espina dorsal – ese movimiento
que se asemeja a un caparazón de tortuga, la falta de aliento y el entiesarse
de los hombros, como para desensibilizar al cuerpo expuesto a las cargas
– la única manera posible para que él pudiera seguir soportando una carga
demasiado grande como para un niño de 12 años. Al crear el caparazón de
una tortuga, el cuerpo del paciente logra una integración entre la carga del
peso emocional, su propia protección (al caer la carga sobre sus hombros
y desensibilizar esa parte de sí mismo), su orgullo de querer desempeñar
su rol de hermano mayor, su valentía al hacer acopio de valor e ignorar su
hambre, a su estómago, así como la necesidad de calor y apertura en su
joven existencia, su valentía al hacer de lado su crecimiento adolescente
para lidiar con el peso de la emergencia.
El terapeuta «sabe» todo esto en su cuerpo, así que reacciona al lenguaje
corporal con su propio movimiento opuesto. Puede inflar su pecho como
para animar al paciente a finalmente abrirse, o puede hacer movimientos
circulares con los hombros, como para sacarse el peso de encima, animando
implícitamente al paciente a hacer lo mismo con sus propias cargas.
FIGURA FONDO 41 19
SPAGNUOLO
Con frecuencia, todo esto sucede de manera espontánea, tanto para el
paciente como para el terapeuta. En lo concerniente al psicoterapeuta
Gestalt, quizás piense que esto es «obvio»; de hecho, es posible que a veces
se oculte tras la idea de que «si estoy haciendo esto debe haber una buena
razón», casi como si no sintiera deseo alguno de entender los procesos
somáticos, mutuos de sincronización que se dan durante la sesión, y podría
ser muy interesante investigar más.
Se ha hablado de la mente terapéutica, pero creo que también deberíamos
hablar del cuerpo terapéutico: los movimientos corporales, incluso los más
imperceptibles, son los que hacen terapéutico el cuerpo del terapeuta para
el cuerpo del paciente3.
6. La experiencia somática como experiencia del self (funciones
ello, yo y personalidad)
El cuerpo es el lugar donde podemos hallar pruebas de que existimos. En el
cuerpo manejamos las sensaciones, la excitación que surge a partir de ellas,
nuestra tensión, dolor y placer. Con el cuerpo podemos dirigirnos hacia los
otros. El cuerpo es nuestro primer self, la función integradora del estar-con.
El aquí-y-ahora que experimenta el paciente es una gestalt creativa que
resume los esquemas somáticos y social-relacionales que ha asimilado
durante sus contactos anteriores (el ser-con a través del cuerpo y la definición
social de sí mismo), así como las formas de intencionalidad que apoyan al
contacto presente.
Haciendo referencia a la teoría del self de la Gestalt (Perls et al., 1997, p. 179
ss.; Spagnuolo Lobb, 2011, pp. 74-80), podemos pensar en la función ello
como un equivalente de lo que Stern (Stern et al. 2000) llama el conocimiento
relacional implícito, sobre la función yo como la energía e intencionalidad
del contacto apoyados por la voluntad, y sobre la función personalidad como
un espejo (imagen) corporal a través del cual nos definimos.
3 En textos anteriores (Spagnuolo Lobb, 2013a), (Daniel Stern et. al., 2003) he
descrito muchos ejemplos de esta clase de sincronización entre el paciente y el terapeuta,
como en el caso del paciente que se puso de pie para mirar al terapeuta quien, confundido pero
consciente de la experiencia pasada de su paciente, alzó una ceja y respondió con un: “¡Hola!”.
Posteriormente la paciente describió ese momento como uno de los más relevantes en toda la
sesión, como un momento en el que sintió que la terapeuta estaba “de su parte” (Stern et al.,
2003; 2000).
20 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
La joroba de tortuga es el patrón típico de ese paciente cuando se encuentra
bajo estrés. ¿Cómo lo logró? ¿Qué partes de sí mismo tuvo que abandonar, y
cuáles partes de sí mismo desarrolló en su lugar al crear esta postura?
Cada entiesamiento en el cuerpo es una perturbación de la función ello, i. e.
el cuerpo entra en contacto con el medio ambiente y en el proceso se pierde
la espontaneidad. De hecho, de niño el paciente quizás no podía sentirse
completo en el pecho, o quizás no podía lidiar con la novedad a través del
valor que proviene del pecho. En lugar de ello, eligió portar la carga sobre
una joroba. Quizás se definía a sí mismo como un tipo responsable que
tenía que permanecer cerca de la familia (función personalidad). Decidió
calmar la atención causada por el cambio ensayando lo que debía hacer
(función yo de la introyección), actuando como una persona confiable que
sigue las reglas, que hace lo que tiene que hacer. Enfrentó el estrés (el dolor
por la pérdida de su padre y el cambio de estilo de vida de toda su familia,
el temor de que la familia no saliera adelante sin su padre, el temor de no
poder “sustituir a su padre”) fortaleciendo su espalda. Alzó la carga de la
que se creyó responsable, renunciando a avanzar por el mundo con el pecho
abierto, y renunciando a contener sus impulsos sensuales en la pelvis (que
se proyecta hacia adelante en la postura de tortuga) (adaptación creativa
generada por la función yo).
En esa época, su self se “configuró” de esa manera para lidiar con el
estrés y el trauma: alteró el curso de su propia vida haciendo a un lado la
intencionalidad – típica de todo adolescente – de explorar el mundo junto
con sus pares, y de colocar bajo estrés su capacidad para ser un buen hijo.
Por ejemplo, ¿qué hubiera pasado cuando este paciente se enamorara de
joven? ¿Logró abrirle espacio a la agitación que sientes en la tripa cuando te
enamoras (y vivir su propio cuerpo como funcional hacia el contacto a través
de esos sentimientos – función ello)? ¿Pudo dar apoyo a su valor de avanzar
hacia el mundo de lo femenino (función yo) de una manera justa y equitativa
(función personalidad)? ¿O bien se enfocó en las necesidades de su familia,
se consideró (de una manera narcicista) como el único capaz de resolver
sus problemas, o (de una manera introyectiva) como el que debía calmar la
ansiedad de los otros haciendo todo lo que esperaban de él?
Cuando este niño, ya de adulto, vaya quizás a terapia, le “mostrará” al
terapeuta su experiencia somática, que incluye toda la experiencia del self.
El terapeuta se preguntará cómo y cuánto, en sus decisiones de vida, la
función ello (la capacidad de hacer contacto con el medio ambiente mediante
su sensación de estar “contenido” dentro de su propia piel), la función
FIGURA FONDO 41 21
SPAGNUOLO
personalidad (la capacidad para hacer contacto con el medio ambiente
mediante su definición de su self) y la función yo (el valor de ad-gredere al
crear la intencionalidad del contacto) están integrados en su experiencia
presente de estar con él en el escenario actual. El terapeuta se preguntará,
para efectos diagnósticos y terapéuticos, cómo desarrolló el paciente
los dominios del contacto que denominamos introyección, proyección,
retroflexión, unión, etc. (véase Spagnuolo Lobb, 2012) y su respuesta estará
basada esencialmente en la percepción corporal, en su experiencia del
“entre somático” que co-creó con el paciente.
7. La ansiedad, la somatización y la desensibilización: la experiencia
somática en la práctica clínica
La experiencia somática, por lo tanto, se forma a través del contacto con
el medio ambiente, a través de la sensación de ser reconocido y contenido
por el otro y la sensación de ser libre de moverse en el mundo. Resulta claro
que los distintos tipos de incomodidad relacional, todos incluyen alguna
experiencia somática del sufrimiento. Sin embargo, existen trastornos
que afectan la experiencia somática de maneras particulares. Tomando
necesariamente en cuenta la complejidad de la cual emergen las formas
de incomodidad relacional (incluyendo factores ideográficos, como los
genéticos, y las condiciones ambientales que ocurren en ciertas etapas del
ciclo de vida, como las traumáticas), las varias formas de sufrimiento de la
experiencia somática están vinculadas con los dos apoyos fundamentales
antes mencionados.
Cuando el acto de hacer contacto con el medio ambiente no genera una
base sensorial en la frontera de contacto, es difícil crear sensaciones claras
y accesibles: pierdes de vista tus necesidades y las del otro, pierdes la
percepción de tu propio lugar cuando se trata de contactar al mundo. Sin la
información que proporciona la base sensorial en la frontera de contacto,
los sentidos que creamos y las acciones que realizamos están desconectadas
de nuestro estar-ahí y de la intencionalidad del contacto. En este caso la
experiencia somática puede cobrar la forma de un trastorno de ansiedad
(incluyendo trastorno de pánico y trastorno por estrés postraumático) o de
desensibilización (incluyendo fenómenos disociativos).
Cuando falta la sensación de libertad que habilita y apoya la exploración, el
sufrimiendo se vincula con la falta de autoexpresión, y por lo tanto con una
retroflexión que induce ansiedad (véase la teoría de los dominios, Spagnuolo
22 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
Lobb, 2012). Los gestos inacabados y los movimientos incompletos cuentan
la historia relacional de cada persona. Cada cuerpo porta las marcas de
gestos incompletos, y al mismo tiempo cada gesto incompleto habla acerca
de contactos no espontáneos, de interrupciones a la intencionalidad de
contacto. Cualquier cosa que no encuentra cierre se perpetua. En este
caso, la experiencia somática puede adoptar la forma de un trastorno
psicosomático.
a) El trastorno de ansiedad como un colapso del fondo somático
La ansiedad es excitación sin el apoyo de oxígeno4. La ansiedad nos hace
sentir como si no tuviéramos nada sólido dónde estar de pie. Es falta de apoyo,
así como falta de la sensación de “arraigo” que surge de sentirse contenido
por una relación positiva, íntima en la que podemos confiar totalmente.
Hoy en día, los trastornos de ansiedad más comunes son el trastorno de
ansiedad en sí (Robine, 2013), el trastorno de pánico (Francesetti, 2005) y
el trastorno de estrés postraumático (Vidakovic, 2013). Los trabajos arriba
mencionados contienen toda la información necesaria para su tratamiento.
Lo que me gustaría subrayar aquí es la diversidad de la experiencia somática
en cada una de estas formas distintas, a través de la diversidad de los relatos
verbales de sufrimiento. Un paciente afectado por el trastorno de ansiedad
puede expresarse así: “Con mucha frecuencia, sobre todo durante el día,
siento una angustia que hace más pesada mi respiración. Siento como si
me estuvieran aniquilando, pero no hay una razón obvia para ello”. En
lugar de ello un paciente con trastorno de pánico diría: “Me pasó tres veces
durante los últimos dos años: de repente se me acelera el corazón, tengo
miedo de morir, quiero que alguien me ayude pero nadie parece creerme.
Las primeras veces, estaba seguro de que tenía un ataque cardiaco. Ahora
sé que ese no era el caso, pero créeme, quienes no han pasado por eso no
pueden entenderlo... siento que me voy a morir”. Un paciente con trastorno
de estrés postraumático, en lugar de eso, diría: “Me cuesta trabajo respirar
4 « Hace falta el apoyo fisiológico para alcanzar al otro. El contacto sucede de cualquier
manera (no puede no suceder mientras exista el self o mientras haya vida), pero la experiencia
se caracteriza por la ansiedad (Spagnuolo Lobb, 2004a). Esto implica cierta desensibilización
de la frontera de contacto: para evitar percibir la ansiedad, es necesario adormecer parte de
la sensibilidad en el aquí y el ahora de contactar el medio ambiente; el self no puede estar
totalmente concentrado, el awareness disminuye, el acto del contacto pierde la cualidad de
awareness y de espontaneidad” (Spagnuolo Lobb, 2011, pp. 38-39).
FIGURA FONDO 41 23
SPAGNUOLO
y dormir bien. Hace diez años se incendió mi casa. Estaba trabajando y mi
hijo pequeño estaba en casa con la nana. Por suerte ella estaba ahí, si no él
hubiera muerto. Ese episodio me puso la vida de cabeza, desde entonces no
he podido dormir bien, siempre siento ansiedad y siento que podría volver
a suceder...”
b) La desensibilización como respuesta al trauma y a la ansiedad por olvidar
Hoy en día la desensibilización y las formas de disociación – ambas
relacionadas con el estrés postraumático – están recibiendo una atención
especial en el terreno de la psiquiatría.
Más que una categoría en sí, el objetivo de esta sección es describir una
incomodidad que se está esparciendo más y más, especialmente entre los
jóvenes. De hecho, más que una categoría nosográfica, la desensibilización
es una condición experimentada por una cantidad de gente cada vez mayor
cada día en nuestra sociedad. Hoy en día los jóvenes se encuentran en una
condición donde apenas son limitados por la sociedad, pueden ir a cualquier
parte, hablar con cualquiera en el planeta, comprar cualquier cosa de
cualquier parte del mundo, crear redes de conocimientos e incluso organizar
grandes eventos. Su percepción de la capacidad de establecer contacto se ha
vuelto global. Sin embargo, en contraste con estas magníficas alas, no han
desarrollado suficientes raíces, esa sensación del «arraigo» en la intimidad
con el otro, en la relación primaria que les hace sentir la libertad de relajarse,
respirar, descansar la cabeza en el hombro de alguien. Su cuerpo siempre
está tenso: tienen miles de posibilidades pero ni un solo amigo verdadero,
mil videojuegos pero no una mamá o papá que jueguen con ellos o que
los abracen cuando se sienten asustados (véase Spagnuolo Lobb, 2011, p.
136 ff.). Así, los jóvenes enfrentan un escenario que mientras crecen se
va volviendo más y más complicado, y entran a una sociedad de mente
estrecha centrada en el poder personal en lugar del crecimiento personal.
Es violento y confuso, ofrece una educación en valores que ya no existen y
después los castiga por no darles cabida en el ciclo productivo. ¿Qué hacen
entonces los jóvenes? Se quedan con un cuerpo desensibilizado (a la fuerza,
a causa de la ansiedad con la que han tenido que crecer), son incapaces
de amar profundamente, de enamorarse permitiendo que la atracción
hacia alguien que no sean ellos mismos les ponga la vida de cabeza, de
encontrarse, de entender lo que quieren y quiénes son. En esta condición
de impotencia corporal y existencial, a veces gritan la necesidad de estar
ahí y sentir su propio cuerpo haciéndose dolorosos piercings y tatuajes.
Para sentirse a través de un cuerpo sensible y mostrarle al mundo su valor
y su presencia, marcan sus propios cuerpos con una marca permanente
24 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
cuyo sentido es más o menos una metáfora de sus propias vidas. Realizan
prácticas dolorosas en las que el cuerpo es pasado por alto, mortificado,
por la sencilla razón de obtener alguna especie de estatus en un grupo:
por ejemplo, pueden tener sexo en una edad temprana (tanto heterosexual
como homosexual), a veces de prisa, pueden tragar comida echada a perder
y sustancias dañinas. Y para poder hacer todo esto, deben desensibilizar sus
cuerpos.
La experiencia somática se vuelve insoportable si no se le desensibiliza, se
vuelve una especie de trauma al cual los jóvenes reaccionan olvidándose de
quiénes son; en resumen, despersonalizándose. En este sentido, todas las
formas de disociación que están arraigadas en un origen más explícitamente
traumático merecen una breve reflexión. La exposición a experiencias
dolorosas y a episodios de abuso, tanto aislados como prolongados, genera
un bloqueo a la espontaneidad de organismo en lo tocante a hacer contacto
con el medio ambiente. Las experiencias traumáticas se asientan en el
fondo, volviéndolo borroso e influyendo en la formación de nuevas figuras.
El organismo que percibe un exceso de tensión en la frontera de contacto,
generada por una experiencia traumática, tiende a protegerse creativamente
activando funciones protectoras del self que entran en juego en un intento
por reducir la tensión en la frontera de contacto. Tras una buena cantidad
de formas de disociación, incluyendo el shock, la despersonalización y la
anestesia psicogénica, se da una activación de ciertas funciones sub-activas
del self que fungen como anestésicos de los receptores corporales, para
proteger la frontera de manera temporal desensibilizándola (véase Cascio,
2011). Dichos procesos, que pueden ocurrir en la frontera de contacto para
lidiar con situaciones de emergencia, pueden ser temporales, reaccionando
a sucesos traumáticos agudos o persistentes.
La desensibilización está tan generalizada que se vuelve una condición de la
juventud, y la despersonalización se convierte, junto con ciertas formas de
disociación, en el resultado de estas experiencias somáticas.
Hoy en día debemos enfocar nuestra habilidad terapéutica en esta
desensibilización, así como en la necesidad que sienten los jóvenes de
redescubrir su propio cuerpo, y debemos crear espacios para la reflexión
compartida.
Lo que antes solía suceder a nivel individual y que sólo podía encontrarse
en la historia de algunos pacientes psiquiátricos, hoy en día se ha convertido
en la condición de los jóvenes, lo que proporciona un fácil acceso a los
mecanismos de fascinación por el medio ambiente y a la alteración de la
FIGURA FONDO 41 25
SPAGNUOLO
capacidad volitiva (incluyendo la compulsividad). Más de un siglo después
de los estudios freudianos sobre la histeria, hoy miramos hacia atrás –
especialmente a la luz de los descubrimientos de la neurociencia – hacia los
procesos disociativos como formas en las que está implicada directamente
la experiencia somática en vez de estar determinados por los procesos
mentales primarios.
Desde la perspectiva Gestalt, los fenómenos de despersonalización y
disociativos se consideran como reacciones a un campo difícil, lo que
determina que se ubiquen cerca de la frontera de contacto de una manera
desensibilizada, tanto en términos de la percepción como de lo emocional.
El propósito de la intervención terapéutica es que el terapeuta y el paciente
co-construyan nuevas rutas relacionales para satisfacer la intencionalidad
que caracteriza a cada contacto.
c) La somatización como partipación corporal ante las interrupciones en
la intencionalidad del contacto
Freud explica la somatización como una “conversión”, i. e., la energía de la
libido que “se convierte” hacia el cuerpo como consecuencia de una represión
generada por una postura defensiva. En los enfoques fenomenológicos,
preferimos pensar en la somatización como una forma de participación
espontánea del cuerpo ante las experiencias problemáticas en lugar de
una distorsión o reubicación de la experiencia. El DSM V clasifica a los
trastornos de somatización entre los trastornos somatoformes, incluyendo
el dimorfismo corporal, la hipocondria, el trastorno álgico así como el
trastorno por conversión.
En aras de la brevedad, aquí sólo tomaré en cuenta aquellas formas de
somatización en las que la participación corporal parece ser la única manera
de experimentar incomodidad. Una de las características de la somatización
es la presencia más o menos acentuada de alexitimia, y por lo tanto de
la imposibilidad de experimentar la incomodidad de una manera holística
e integrada. En otras palabras, no hay una realidad psíquica previa que
subsecuentemente se “vuelva piel”; en lugar de ello, hay una manera de
contactar con el medio ambiente que es corporal desde el inicio – en la cual
se hace manifiesta la incomodidad. La gastritis es un ejemplo clásico de
esto: la tensión que siente una persona por la presión del medio ambiente
(e. g., tengo que llegar a la oficina a tiempo, pase lo que pase) lleva a reducir
la amplitud de la respiración y a una desensibilización del abdomen. Se
renuncia a tomar aliento, a darse un descanso. Para resolver el problema
en el medio ambiente, esta persona disminuye su propia existencia. La
26 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
desensibilización llega a ser una falta de retroalimentación física, como si
el abdomen ya no pudiera ser parte del self integrado de la persona. En
consecuencia, es capaz de soportar las perturbaciones internas (como el
ácido gástrico o los alimentos que son difíciles de digerir) y las externas
(comer aunque no tenga hambre, lo que significa ingerir alimentos aún
cuando los anteriores aún no han sido digeridos apropiadamente) y aún así
se las arregla para no rebelarse. Todo esto es una experiencia singular, en
lugar de ser el desplazamiento corporal de una experiencia mental, y lo que
es más importante, es una de las varias formas de ajuste creativo que usa el
cuerpo para contactar con el medio ambiente (capacidad que el cuerpo logra
adquirir para integrar los varios dominios del contacto; véase Spagnuolo
Lobb, 2012).
La somatización lleva al cuerpo al lugar de la batalla diaria entre el derecho
a vivir a tu propio ritmo y la presión de ser lo que otros esperan que seas.
Detrás de esto está la dificultad para sentir que los demás legitiman tus
necesidades, así como el enojo retroflectado: “Si no entiendes que no puedo
satisfacer todas tus peticiones, tendré que obligarme a hacerlo de todos
modos, pero a costa de mi propia supervivencia”. El patrón manipulador
subyacente a la somatización es obvio, pero lo que en realidad nos interesa es
dar apoyo a la energía mortificada de la autoafirmación y la intencionalidad
del contacto: “Me alegra poder llegar a tiempo a la oficina y quiero que lo
reconozcas...”
Esta es la perspectiva del apoyo del ahora-para-lo-que-sigue (típicamente
fenomenológica y estética), una valiosa característica de la terapia Gestalt
que apoya la intencionalidad de contacto que existe en todo sufrimiento
al mismo tiempo que examina cómo las varias capacidades del contacto
(dominios) se integran a la experiencia del individuo, en lugar de ver lo que
hace falta, lo que no funciona (véase Spagnuolo Lobb, 2011).
La somatización puede adoptar muchas formas, a veces la de trastornos
incapacitantes como dolores de cabeza, patologías de la piel y otras
enfermedades de las que se ha hablado mucho, a veces de manera
inapropiada – lo que significa que con frecuencia el diagnóstico de un
trastorno psicosomático va de la mano de acusaciones fáciles contra quienes
somatizan. Sin embargo, de hecho los señalamientos ocultan mucha
ignorancia y alimentan muchos mitos5. Los trastornos psicosomáticos
5 Pensemos con qué facilidad enfermedades como el cáncer se atribuían a la
“voluntad” del paciente hace apenas algunos años. Atribuir al awareness del paciente el inicio
y resultado de la enfermedad es un acto peligroso de omnipotencia, que sólo logran aquellos
que no aceptan la imprevisibilidad y el dolor de vivir.
FIGURA FONDO 41 27
SPAGNUOLO
siempre son al mismo tiempo orgánicos y psíquicos, ya que no es posible
distinguir la psique del soma. Como tales, deben ser tratados preservando la
dignidad de la experiencia somática, y asignando a los medicamentos (que
suelen usarse por prueba y error) el papel de una elaboración consciente
de apoyo, en lugar del de sanadores totales del trastorno (resultado que se
lograría mecánicamente).
Esto es lo que siempre nos ha enseñado la terapia Gestalt. La última palabra
la debe tener la experiencia somática: ¿Qué está sintiendo ahora mismo,
conmigo, en el lugar donde se manifiesta tu trastorno? Es precisamente
ahí donde se está ocultando la intencionalidad retroflectada del contacto.
Si le preguntáramos al paciente afectado con gastritis: “¿Qué sientes en tu
abdomen en la mañana cuando te preparas para ir a la oficina?”
P.: “Nada, no puedo sentir nada, no puedo parar”.
T.: “¿Y qué sientes ahora, conmigo, si te concentras en tu abdomen?»
P.: «Una masa amorfa y desensibilizada... como una piedra dura. Casi me da
vergüenza mostrártela.»
T .: «Trata de enviar tu respiración en esa dirección, y sobre todo exhala
por completo, después intenta inhalar espontáneamente. Sigue mirándome
mientras lo haces».
P .: «Siento dolor al respirar, mis entrañas se sienten tensas, adoloridas.
Siento un sutil enojo hacia ti...»
T .: «Si tu tripa pudiera hablarme, ¿qué diría?»
P .: «(se concentra) ¡Déjame respirar! ¡Todos, déjenme respirar, no puedo
resolver todos y cada uno de los problemas yo sola! ¡Tus ojos se ven duros...
siento que si no arreglo las cosas ya no me vas a amar!».
Así que resulta que es mejor que el paciente haga a un lado la ventaja
narcisista de ser quien resuelve los problemas y se permita tomar un
respiro. A este awareness, que ya sería un gran paso hacia adelante en el
desarrollo del trastorno psicosomático (que suele ir ligado a una experiencia
narcisista), en la terapia Gestalt se le considera desde su intencionalidad
positiva: Lo que resuelve la somatización no es una descarga catártica de
energía retroflectada, ni el awareness de los mecanismos de la represión,
sino la sensación de ser reconocido por el otro en su movimiento amoroso,
con el que intenta aliviar las dificultades de la situación integrando cada
aspecto.
28 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
A veces la somatización puede expresar un trastorno de estrés postraumático
que, como sabemos, puede incluir al estrés causado por el abuso. A
continuación tenemos un ejemplo:
P .: «Durante algún tiempo no he podido tragar bien, como si tuviera miedo
de sofocarme. De hecho, siempre me he sentido algo nervioso y tenso, pero
nunca antes había experimentado estos síntomas. Tengo la sensación de
que debo de protegerme de cualquier cosa que coma...»
T .: «Concéntrate e imagina que estás tragando un trozo de pan. ¿Qué sientes
en tu esófago?”
P .: «Duda: mi esófago se estrecha, como si estuviera tratando de oponerse a
la voluntad de otros, pero no sé de quiénes. Yo soy el que decide cuando algo
pasa por ahí... pero me doy cuenta de que cada vez que siento la voluntad de
alguien o de algo más (incluso del pan) tratando de imponerse a la mía, se
activa una reacción de rechazo que no puedo controlar... y cuando lo hace,
quizás puedo hasta pasar hambre».
En este caso resulta claro que el patrón es la oposición entre dos voluntades,
a menudo la del abusador y la del abusado. De hecho, al desarrollar estos
síntomas de sofoco, el paciente de hecho está ejerciendo su capacidad para
la autodefensa y se le debe tranquilizar y animar respecto a eso en lugar de
sólo convencerle de que no hay peligro y debe comer.
8. El trabajo con el cuerpo de la terapia Gestalt
Entonces, ¿qué debemos hacer con todo lo que hemos dicho hasta ahora
sobre la experiencia somática? ¿Cómo puede servir a la causa de la terapia?
Como premisa, es necesario volver a subrayar que todas las técnicas de la
Gestalt son somáticas pero, lo que es más, también son holísticas. Como
hemos mencionado, en la terapia Gestalt no hay distinción entre el trabajo
que se centra en el cuerpo y el trabajo que no se centra en el cuerpo. Sería
un error considerar la técnica, digamos, de la amplificación («Quédate con lo
que estás sintiendo y amplifícalo»), o la de decir una frase al exhalar, como
técnicas meramente somáticas. En otras palabras, el trabajo en la terapia
gestalt nunca se enfoca sólo en el cuerpo.
FIGURA FONDO 41 29
SPAGNUOLO
En segundo lugar, los textos fundamentales de la Gestalt sobre el enfoque
somático siguen siendo el punto de referencia para estudiantes y
psicoterapeutas. En particular, el segundo volumen de la obra clave de Perls,
Hefferline y Goodman (1997, pp. 275 ff.), que se enfoca en los ejercicios
de concentración que inventaron los fundadores para poner a prueba el
nuevo acercamiento holístico y fenomenológico. Ese volumen hasta la
fecha es el mejor testimonio del verdadero propósito de las técnicas
Gestalt: la implementación de un acercamiento experimental, experiencial
y existencial (Las tres «E» que tanto valoraba Laura Perls). Además, el libro
Body Process de Kepner (1993) nos ofrece una reinterpretación del texto
fundacional desde el punto de vista somático. La obra Body of Awareness
de Ruella Frank (2001) presenta el original enfoque somático-evolutivo de
la autora, congruente con la epistemología de la Gestalt, y reconstruye 5
patrones relacionales de movimiento que utiliza el niño – y más adelante
el adulto – para entrar en contacto con el medio ambiente y desarrollar su
existencia relacional.
La tercera premisa tiene que ver con la importancia que tiene para
cualquier psicoterapeuta (sea Gestalt o no) obtener experiencia sobre los
enfoques somáticos en su propia persona. Es crítico contar con un buen
autoconocimiento sobre el nivel somático para ser un psicoterapeuta
eficiente, desarrollar sensibilidad hacia las sincronizaciones mutuas que
siguen ocurriendo entre terapeuta y paciente, entender cómo «escuchar» los
sentimientos a menudo inimaginables de nuestros cuerpos, y finalmente
aprender a implementar las competencias de la percepción estética. La
técnica de Schultz del entrenamiento autógeno (1993) (véase también
Borino, 2013), el modelo del trabajo corporal de George Downing (1985),
la práctica del yoga así como una psicoterapia personal que incluya
sentimientos somáticos, son todas experiencias fundamentales que pueden
mejorar el awareness somático del terapeuta.
Al llegar al corazón del análisis clínico, quizás deba mencionar que el propósito
de este artículo es el de establecer un punto de vista epistemológicamente
correcto desde el cual trabajar con el cuerpo, en lugar de sistematizar todas
las técnicas somáticas en la terapia Gestalt. Habiendo dicho esto, me gustaría
mencionar algunas pautas.
1) Mantener un enfoque fenomenológico al usar técnicas de la Gestalt, como
“estás consciente de que...”: Convertir lo implícito en explícito no es la solución.
30 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
Se sabe que el propósito del trabajo Gestalt es aumentar el awareness. Aquí
el punto es a qué nos referimos con awareness6. A menudo se confunde
este término con el concepto de conocer; sin embargo, su sentido es
principalmente “corporal” (como un despertar de nuestros sentidos
durante el contacto). Este malentendido ha llevado a una recaída hacia la
actitud analítica de curar mediante la comprensión de lo que sucede en
el inconsciente. Aquí uso el término “recaer” en un sentido meramente
histórico, ya que los fundadores decidieron distanciarse de la perspectiva
analítica a favor de la fenomenológica. Según la perspectiva Gestalt, el
cambio terapéutico es el resultado de un suceso de contacto que genera
una restructuración de la percepción en el paciente, quien a la larga se
vuelve capaz de ver lo que no podía ver antes (en otras palabras, aumenta
su propio awareness): el contacto con el terapeuta puede cambiar su
manera de ver el mundo (véase Spagnuolo Lobb, 2003, p. 65 ff.). Por lo
tanto, aquí el factor terapéutico no es volver explícito algo que es corporal,
sino más bien dar apoyo a la intencionalidad incompleta del contacto o
la percepción mediante sentidos totalmente despiertos. Según el enfoque
fenomenológico, la verbalización de la experiencia somática no es necesaria
porque las cosas son como son (una rosa es una rosa), y las palabras no son
«más evolucionadas» que las sensaciones corporales. En lo que respecta a la
dignidad relacional, el cuerpo y el habla son iguales. Sin embargo, la cultura
occidental está profundamente imbuida por el pensamiento dicotómico, lo
que le da a las palabras un rol particular respecto a la socialización y el
control de impulsos, y a veces se vuelve difícil, incluso para un terapeuta
Gestalt, no caer en la mentalidad o actitud dicotómica. El debate acerca
de si es apropiado o no verbalizar lo implícito en el trabajo terapéutico ha
caracterizado en gran medida la discusión que ha tenido nuestra institución
con Daniel Stern, así como con los otros acercamientos7.
Partiendo del psicoanálisis, Stern ha planteado una crítica radical de su propio
método al decir que la interpretación, y por lo tanto las palabras, no crean
el cambio terapéutico (véase Spagnuolo Lobb, 2013), que de hecho nace del
lenguaje implícito (see Stern et al., 1998) como que el terapeuta arquee la ceja
o que ofrezca una sonrisa de complicidad en cierto momento, etc. De hecho,
6 El concepto de awareness es uno de los más obscuros y discutidos en los textos de
la Gestalt, especialmente porque es difícil su traducción del inglés a otros idiomas distintos.
A menudo se le confunde con la consciencia. El awareness proviene de aware, que significa
despierto, de modo que aquí awareness significa “estar despierto en la frontera de contacto”,
“percibiendo con toda la cabalidad de los sentidos” (cfr. Spagnuolo Lobb, 2005a).
7 Este fue el tema principal de la conferencia de la Federación de Asociaciones
Italianas de Psicoterapia (FIAP) organizada por mí como Presidenta en Siracusa en abril del
2005. Stern también estuvo presente con: “Lo implícito y lo explícito en la psicoterapia”. Las
actas se publicaron en el libro homónimo (Spagnuolo Lobb, 2006).
FIGURA FONDO 41 31
SPAGNUOLO
cosas como ésta le dan al paciente una sensación profunda de ser entendido
y aceptado por el terapeuta. Este concepto revolucionario del cambio en
el psicoanálisis nos ha llevado a ver en Stern una confirmación de nuestro
método. Pero el mismo Stern, al criticar la creencia general de los terapeutas
en cuanto a que debe tratarse a los pacientes haciendo explícito lo que es
implícito, me hizo darme cuenta de cuánto nosotros los terapeutas Gestalt
tendemos a subestimar la dignidad que merece la experiencia somática. De
hecho, cuando les decimos a nuestros pacientes: «¿Te das cuenta de que te
tiembla la voz?» o «¿te das cuenta de la tensión en tus hombros?», a veces
sugerimos que la solución es hacer explícito lo implícito, al verbalizar lo
corporal. Debemos reflexionar sobre nuestras técnicas somáticas para evitar
regresar a un legado analítico que se encuentra a un polo de distancia de
la epistemología fenomenológica que eligieron nuestros fundadores. Para
la terapia Gestalt, las palabras no son un proceso paralelo a la experiencia
somática: son parte de la capacidad integradora del cuerpo mismo.
Las palabras vienen del cuerpo (Perls et al., 1997, p. 131 ff.; Adlington, 1997;
Sichera, 2001). Tenemos una nueva manera de pensar en las palabras, no
como mentalizaciones de un impulso, ni como una capacidad paralela a la
experiencia somática, sino más bien como una integración socializada de la
experiencia somática. Las palabras nacen en la frontera de contacto, no en la
mente, de modo que se identifican con el proceso somático. Son la capacidad
del organismo para compartir su propio estar-con (claro que las palabras sí
tienen una función social, que es la de compartir) mientras permanecen
integradas en la experiencia somática. En otras palabras, las verdaderas
palabras, las que aportan espontaneidad y flujo corporal, son movimiento,
acción, parte de un todo que es la sensación en la frontera de contacto,
donde las sensaciones corporales son lo primario. Las palabras que fluyen
del cuerpo son espontáneas y capaces de crear contacto: como la poesía,
logran llegar al corazón del otro porque se desarrollan creativamente con
el propósito de contactar, no de conformarse a los cánones lingüísticos. Un
buen ejemplo es la exclamación de un niño que ve una serpiente enroscada:
“¡Mamá, ahí está un gusano redondeado!” La palabra “redondeado” evoca
sensaciones corporales, evoca una sensación circular de movimiento, como
el de un carrusel, y es mucho más creativa que la palabra “enroscada”.
2) El trabajo con la experiencia somática desde un enfoque estético
Cuando observamos lo que los pacientes hacen con sus cuerpos, debemos
mantener una actitud estética, “respirar” su postura y movimientos, y
permitir que nuestra intervención se desarrolle a partir de ahí.
32 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
El contacto terapéutico, o para decirlo con otras palabras lo que sucede en el
«entre», está hecho de muchas sensaciones y adaptaciones sutiles mutuas,
que le dan al terapeuta (y al paciente) una sensación de flexibilidad, de
apertura a la escucha, de la claridad de propósito del paciente (pero también
la del terapeuta hacia el paciente). La actitud estética implica permitir que
la belleza de la «historia» (sea o no verbal) del paciente nos cautive. Cuando
miramos un cuadro, no es la racionalidad del cuadro lo que nos hace decir
«qué bonito cuadro», sino las vibraciones que nos puede transmitir el cuadro,
aunque sea absolutamente abstracto.8 Abandonarnos ante los sentimientos
que surgen de la estética de las relaciones es una gran ventaja para nosotros
los terapeutas, ya que permite una profundidad de conocimiento que no
es accesible mediante criterios racionales. Recuerdo a una paciente de 45
años – una doctora famosa – que llegó a la terapia para mejorar su relación
con su hijo mayor, quien era él mismo un joven doctor. Ella parecía rígida
e incapaz de expresar la dulzura de una madre, y pronto resultó obvio que
su relación con su hijo era problemática. Sin embargo, mediante siguió
hablando – y su cuerpo permaneció siempre tieso – y me contó que nunca
había llegado a conocer a su padre, que murió en un accidente de trabajo
cuando ella tenía 25 días de nacida (tras agonizar 3 meses por una fractura
en la espina dorsal), cuando me contó que de hecho había nacido después
del accidente y antes de la muerte de su padre, que había crecido con su
madre, una joven viuda que nunca se volvió a casar y que le dedicó su vida
a su hija, trabajando como podía y haciendo sacrificios, entonces la imagen
de esa rigidez cambió radicalmente. Ahora parecía un maravilloso intento
por mantener a raya el miedo y la humillación, para adoptar la apariencia
de alguien que sigue ganando heroicamente a pesar de las adversidades de
la vida; en resumen, una persona comprometida con probarse a sí misma
y a los demás que dichas adversidades no podía destruirla. Gracias a este
conocimiento empático y a la ternura que me inspiró esta mujer a pesar
de todo, sabía que no sería imposible ayudarla en su deseo de acercarse
más a su hijo. Ella lo amaba y se sentía orgullosa de él, pero ese hecho en
sí mismo estaba amenazando su estabilidad psicológica. Llegué a entender
todo esto en un solo momento, como si estuviera mirando un cuadro, sin
razonamiento analítico.
8 Un ejemplo de esto son los famosos cuadros de Fontana, simples cortes en un
lienzo: evocan una vibración fuerte, la fuerza del gesto del artista que cortó el lienzo, como
lo demuestran los estudios en neurociencia, que hubieran demostrado la reacción neuronal
“empática” de los observadores ante el gesto del artista (véaseVizzi, 2011).
FIGURA FONDO 41 33
SPAGNUOLO
La de sostener una actitud estética es una de las lecciones más básicas
que recibí de Miriam y Erving Polster. Recuerdo un ejercicio que solíamos
hacer en mi grupo de entrenamieno en San Diego: en parejas, la persona
A decía algo, entonces la persona B tenía que escuchar y sumergirse en los
sentimientos generados por ese contacto. En ese tiempo era muy popular
la teoría de Julian Jaynes sobre el funcionamiento bicameral de la mente,
que le atribuía al hemisferio derecho las funciones de la intuición no verbal.
El propósito, entonces, era enfocarse en las sensaciones no-racionales e
intuitivas (es decir, las del lado derecho del cerebro). Como los resultados
de este ejercicio eran muy poderosos, me convencieron de que lo usara con
mis alumnos, y cada vez que lo sugiero, la “magia” de la escucha estética
sucede una y otra vez: las imágenes, música, sonidos y demás, que surgen
en la mente de B mientras escucha estéticamente a la persona A, resultan
tan podersos y significativos para la persona A que su efecto es similar a
un estado de trance. Obviamente, los escépticos podrían argumentar que
todo es un juego de sugestiones. Sin embargo, los descubrimientos más
recientes de las investigaciones sobre las neuronas espejo nos ofrecen una
explicación aún mejor: la capacidad de un escucha relajado y concentrado
en los sentidos en la frontera de contacto es mucho más profundamente
empático que un escucha que está pensando en otra cosa.
La posibilidad que tiene el terapeuta de usar de una manera estética su
awareness de su propia experiencia somática definitivamente es una ventaja
que aporta nuestro acercamiento, porque nos acerca más a lo que tiene
de vital y vibrante la experiencia del “entre” con el paciente. No solo nos
permite entender de una manera no analítica una profunda experiencia
relacional del paciente; también nos permite aprehenderla con relación al
que asista a terapia con un terapeuta en particular. Nos dice de qué maneras
a ese paciente le gustaría ser diferente con ese terapeuta, cuáles bloqueos
le gustaría superar y cómo se sentiría si fuera libre y espontáneo. De hecho,
la verdad clínica nunca es externa a la relación terapéutica. Imaginar un
caparazón de tortuga sobre los hombros de un paciente mientras nos relata la
historia de su dramática adolescencia nos ofrece una forma de conocimiento
que integra muchas cosas en sí misma – del pasado, presente y futuro – y
que le permite al terapeuta establecer una conexión con cualesquiera que
sea el apoyo que tiene a su disposición en el momento: la estética de una
relación es algo que no está relacionado con un modelo preconfigurado. La
estética siempre le pertenece a ese encuentro en particular y a las personas
que son sus testigos.
34 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL CUERPO COMO UN “VEHÍCULO” DE NUESTRO SER EN EL MUNDO
3) El apoyo de los gestos incompletos como el ahora-para-lo-que-sigue del
contacto terapéutico
Una innovación fundamental del trabajo clínico de Perls fue que tomaba
más en consideración la experiencia que el análisis. Él enseñaba que el “por
qué” no es tan importante como el “cómo”, y aceptaba el rol central del
acercamiento fenomenológico y procedimental en lugar del analítico.
El cómo describe el proceso de la experiencia. Y es ahí, y no en el por qué (i.
e., entender las causas), que se encuentra la energía sanadora.
Por lo tanto, apoyar el cómo es la clave para el éxito de la intervención
terapéutica. La atención hacia la experiencia del contacto solía ser lo contrario
al análisis de las relaciones de transferencia. Permitir que evolucione lo que
es espontáneo en la experiencia del aquí-y-ahora (dando apoyo al ahora-
para-lo-que-sigue) es un rasgo característico de la terapia Gestalt.
El trabajo de la terapia Gestalt en el cuerpo no consiste, entonces, en
convertir lo implícito en explícito, ni en apoyar la catarsis de una emoción
reprimida, sino en darle apoyo al gesto incompleto que busca desarrollarse
en la frontera de contacto con el terapeuta, de la cual las palabras son una
parte. Lo importante no es el uso de las técnicas somáticas (el mismo Perls
solía inventarlas diariamente), sino la mentalidad de pensar en el cuerpo
como el punto de inicio de la experiencia.
El terapeuta Gestalt debe enfocarse en observar la manera en que el cuerpo
del paciente expresa un intento por integrar la experiencia del contacto con
el terapeuta, la tensión respecto a la terminación de la intencionalidad del
contacto en el aquí-y-ahora, integrando gestalts y tensiones del pasado hacia
el futuro (el ahora-para-lo-que-sigue).
Como hemos visto, en la terapia Gestalt la experiencia somática – tanto la del
terapeuta como la del paciente – se considera como una función emergente
del campo fenomenológico. El terapeuta, que es sensible a su propia
experiencia somática en el contacto con la del paciente, usa esta experiencia
del “entre” como punto de partida para la experiencia terapéutica. “¿Qué
siento en mi cuerpo al estar con este paciente?» Para el terapeuta Gestalt,
esta pregunta deberá ser la piedra angular de cualquier intervención, ya que
es ahí, en el «entre» de su contacto, donde emerge la figura creativa capaz
de apoyar la intencionalidad del contacto del paciente, y al mismo tiempo
aliviar su rigidez perceptiva.
FIGURA FONDO 41 35
SPAGNUOLO
Regresemos al paciente con la espalda «como de tortuga». Un posible apoyo
para el ahora-para-lo-que-sigue podría surgir de la sensación del terapeuta.
En una actitud extática hacia el contacto entre el cuerpo del paciente y el
suyo propio, podría imaginarse a una tortuga Ninja cuyo abdomen y pecho
tienen la libertad de expandirse, y sugerirlo como un experimento que puede
intentar el paciente. Obviamente, sólo la respuesta (mayormente somática)
del paciente podrá ya sea probar o refutar la pertinencia de ese apoyo. Una
sonrisa después del descubrimiento, una respiración más ligera y abierta, la
complicidad que se puede aprehender en la relajación muscular del paciente,
son todas señales positivas que nos revelarán que nuestra imagen es un lo
que sigue posible y adecuado para el paciente.
Para un acercamiento relacional, procedimental y fenomenológico como el
de la Gestalt, el propósito de la psicoterapia se vuelve el de permanecer en
el fondo compartido y de ahí extraer la estabilidad perceptiva que permitirá
distinguir a dos organismos, “tú” y “yo”, uno frente al otro.
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40 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Enfoque gestalt sobre las cuestiones de
identidad de género: Estudio de caso
de un grupo de terapia con personas
transgénero en Oslo.1
Vikram Kolmannskog2
Trad. Belinda Cornejo Duckles
Resumen
Este artículo se basa en un estudio de caso de un grupo de terapia
con personas transgénero que facilité en Oslo en enero y febrero de
2013. Las dos preguntas de investigación interconectadas son: ¿Qué
enfoque debe tener un terapeuta Gestalt sobre las cuestiones de
identidad de género y, en particular, sobre las personas transgénero?
¿Cuáles son las experiencias y cambios importantes que reportan las
personas transgénero sobre un grupo inspirado en la Gestalt? El estudio
de caso subraya particularmente la importancia de la fenomenología,
las polaridades y ciertas formas de contacto, e ilustra la práctica de
lo anterior en tres descripciones y discusiones de casos. El artículo
concluye que la Gestalt puede funcionar como un acercamiento trans-
positivo que va de acuerdo con un nuevo paradigma dentro de la
salud transgénero, el “Modelo Transgénero”. Además de trabajar con
clientes transgénero, los terapeutas Gestalt también deberán trabajar
los temas de identidad de género dentro del campo social más amplio,
incluyendo las normas y polaridades en los niveles de grupo y social.
1 Título original : Gestalt Approaches to Gender Identity Issues: A Case Study of a
Transgender Therapy Group in Oslo. Publicado inicialmente en: Gestalt Review, vol. 18, no. 3,
2014, pp. 244-260. y que se reproduce traducido con el grato permiso de la editora y el autor.
2 Vikram Kolmannskog, Doctor en Filosofía, es terapeuta gestalt que practica de
manera privada en Oslo, Noruega. También tiene entrenamiento y practica como abogado
especializado en leyes de derechos humanos, filólogo y científico social con doctorado en
estudios sociolegales. Tiene una amplia experiencia como investigador, maestro y escritor.
FIGURA FONDO 41 41
KOLMANNSKOG
Introducción
En diciembre de 2012 la Asociación Noruega para Lesbianas, Gays, Bisexuales
y personas Transgénero (LLH) me contrató para facilitar un grupo de terapia
breve para personas transgénero. Habían registrado la necesidad de servicios
de salud complementarios. Hoy en día, el departamento de transsexualidad
en el Rikshospitalet, un hospital estatal, tiene el monopolio de la evaluación
y tratamiento de las personas en cuanto a los temas de identidad de género
en Noruega. Sólo aceptan a quienes reciben el diagnóstico de transexuales
(F.64.0). La gran mayoría son rechazados, para muchos la experiencia de su
reunión con los psiquiatras y el sistema de salud es la de que atentan contra
su dignidad, y hay quienes sienten presión para mentir para poder cumplir
con los criterios (Miljeteig, 2011; LLH, 2012).
Van der Ros (2013), autor de la primera encuesta sobre las
condiciones de vida y la calidad de vida de las personas transgénero
en Noruega, ha subrayado que la necesidad de una atención de salud
especializada va más allá del estrecho grupo diagnosticado como transexual.
Entre las diferentes necesidades está la de alguna guía, así como distintos
tipos/grados de tratamiento de reasignación de sexo, como son la cirugía o
las hormonas. Otro hallazgo clave es que en todos los ámbitos de la sociedad
noruega se entienden muy poco los temas de identidad de género, lo que
tiene consecuencias en cuanto a la discriminación transfóbica en cuanto al
acoso, el estrés por ser minoría, y la vergüenza.
En Noruega en general hay muy pocas investigaciones sobre los
temas transgénero, y aún menos sobre temas más específicos como la
psicoterapia trans-positiva, y no hay ninguna investigación sobre la terapia
Gestalt y los asuntos de identidad de género. Incluso internacionalmente,
hay una cantidad muy limitada de investigaciones sobre este tema en la
Gestalt. Debido tanto a la necesidad de terapia como de más investigaciones,
decidí facilitar el grupo y paralelamente realizar un estudio. A continuación
se plantean las preguntas y métodos de investigación, un resumen de las
investigaciones existentes y un punto de partida teórico, se selecciona
material sobre casos con discusiones, y se hacen algunos comentarios
finales.
42 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Preguntas y métodos de investigación
Este estudio está impulsado por dos preguntas de investigación
interconectadas: ¿Cómo puede la terapia Gestalt responder a las cuestiones
de identidad de género, y en particular a los desafíos de las personas
transgénero? ¿Qué experiencias y cambios importantes reportan las
personas transgénero en un grupo inspirado en la Gestalt?
Se usa un enfoque basado en estudios de caso muy similar a lo
que McLeod (2010) describe como estudios pragmáticos, ya que se basa en
un grupo que yo mismo facilité. Me he preocupado por la reflexibilidad y
por mi propio papel. Yo soy un “hombre cisgénero”, término que se aplica
a alguien registrado como del género masculino al momento de nacer, en
contraste con transgénero. Mi identidad de género, aunado al hecho de ser
gay, de una minoría étnica, abogado en derechos humanos, y psicoterapeuta
entrenado en terapia Gestalt en el Instituto Gestalt de Noruega, todo ello ha
influido en mi enfoque, en el grupo y en la investigación. Cuando algunos
de los participantes me preguntaron acerca de mi motivación personal, les
compartí que como hombre gay he tenido experiencias de no integración y
de invisibilidad respecto al género y la sexualidad, además de que tengo un
compromiso general con la justicia social y el crecimiento personal.
La fuente de datos principal son los seis participantes en el
grupo. Antes de las sesiones de grupo, me reuní con cada participante
individualmente y discutí sobre las expectativas y temores, aclaré
las implicaciones de un acercamiento Gestalt a la terapia de grupo,
conversé sobre el proyecto de investigación y recibí consentimiento
informado. Después, en enero y febrero de 2013, nos reunimos para
dos sesiones de grupo de dos horas en las oficinas de LLH Oslo.
Se usaron varios métodos para la recolección de datos, incluyendo notas
escritas después de las reuniones individuales y las sesiones de grupo,
grabaciones de audio, formularios completados al inicio con la información
básica de los clientes, documentos iniciales donde los participantes
identificaron sus expectativas, y formularios de retroalimentación posterior
a la terapia en los que identificaron y describieron experiencias y cambios
importantes. Los documentos posteriores fueron llenados tres semanas
después de la última sesión. Es frecuente que los clientes reporten cosas
distintas a las que los terapeutas mismos consideran como importantes
(Yalom y Leszcze, 20015; McLeod, 2010). No bastan tres semanas para decir
si los cambios que se reportaron fueron más permanentes. Sin embargo,
varios meses después los participantes también tuvieron la oportunidad de
hacer comentarios sobre el borrador de este artículo.
FIGURA FONDO 41 43
KOLMANNSKOG
En cuanto al análisis y la presentación, me centro en los incidentes
y procesos que los mismos participantes reportaron como de especial
importancia, y que yo mismo consideré de particular importancia al revisar
todos los datos.
Investigaciones existentes y punto de partida teórico
Los conceptos centrales del estudio son el sexo y el género: “El sexo se
asigna al momento de nacer como masculino o femenino, generalmente
con base en la apariencia de los genitales exteriores. Cuando los genitales
exteriores son ambiguos, se toman en cuenta otros componentes del sexo
(genitales internos, sexo cromosómico y hormonal) para asignar el sexo”
(WPATH, 2011, p. 222). Mientras que se considera que el sexo captura
una dimensión biológica, género es un término que hace referencia a las
dimensiones cultural, emocional y social. La identidad de género se puede
definir como “la sensación intrínseca de la persona de ser masculino (niño
u hombre), femenina (niña o mujer), o de algún género alternativo (e.g.,
hombre afeminado, mujer masculinizada, transgénero, género no binario,
eunuco)” (p. 221).
Los psicólogos han encontrado ciertas diferencias entre hombres
y mujeres, consideran la masculinidad y la femineidad como rasgos de
personalidad, y trabajan desde varias explicaciones (Larsen y Buss, 2010).
Por ejemplo, se considera que los hombres son emocionalmente más
estables, asertivos y agresivos. Según ciertas teorías, las hormonas juegan
un papel central; por ejemplo, se considera que las niñas con niveles altos
de testosterona suelen ser más masculinas. Otros subrayan que el que los
niños sean masculinos y las niñas femeninas proviene de la socialización, y
que los estereotipos y normas de género son cruciales.
Si bien para la mayoría de las personas la identidad y expresión
de género son congruentes con el sexo que se les asigna al momento de
nacer, para las personas transgénero éste no es el caso. Las investigaciones
transgénero hacen referencia a factores biológicos como la genética y
los niveles prenatales de hormonas, experiencias en la edad temprana,
y experiencias posteriores como adolescentes o adultos (APA, 2011).
Consideraciones estratégicas y normativas pueden afectar la teoría y
explicación que se elija (Folgerø and Hellesund, 2010). Por ejemplo, dentro
de los cánones médicos y los servicios de salud pública tienden a vencer
con más facilidad los argumentos sobre la naturaleza y la biología sobre los
argumentos relacionados con la cultura, la socialización y la decisión.
44 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Alguien que al nacer fue registrado como del género femenino
pero que se autopercibe como del género masculino (y que puede haberse
sometido a un tratamiento de reasignación hormonal o quirúrgica) es
considerado transgénero masculino, hombre reasignado, o femenino-a-
varón (FTM por las siglas en inglés de Female to Male). A la inversa, los
términos correspondientes son mujer transgénero, mujer reasignada, o
masculino-a-femenino (MTF por las siglas en inglés de Male to Female).
Otros quieren ser llamados hombre o mujer. Incluso otros se consideran
como de un tercer género, masculino y femenino, de “género no binario” o
fluido, o simplemente optan por no definirse según ninguna categoría. En
este estudio se usa el término transgénero en su sentido más amplio para
abarcar todos estos grupos.
La Asociación Profesional Mundial para la salud del Transgénero (del
inglés, World Professional Association for Transgender Health, Inc. o WPATH),
ha desarrollado lo que llaman estándares de atención. En los estándares
vigentes, la versión 7 (WPATH, 2011), las secciones sobre psicoterapia
se basan en gran medida en el trabajo de Fraser (2009). Ella describe un
cambio de paradigma del modelo “transexual” al “Modelo Transgénero”,
que se origina en las experiencias de las propias personas transgénero.
El modelo “transexual” considera al género como algo estable y binario
(masculino, femenino); las personas transgénero se sienten atrapadas en el
cuerpo equivocado y experimentan un dolor mental que sólo puede aliviarse
mediante extensos tratamientos hormonales y quirúrgicos. Regularmente
se utilizan argumentos basados en la naturaleza y la biología. Esto se ve
reflejado en el diagnóstico de transexualidad (F.64.0) y es el enfoque del
Rikshospitalet. En contraste, el “modelo transgénero” considera al género
como un continuo, en algunos casos fluido, a lo largo del tiempo, y reconoce
enfoques individualizados y basados en la diversidad. Por ejemplo, se hace
imposible una explicación única con referencia únicamente a la biología.
Sobre la base de este “Modelo Transgénero” se ha desarrollado una manera
no patológica y trans-positiva de entender las experiencias transgénero,
aunada a acercamientos terapéuticos trans-positivos.
Aunque los terapeutas Gestalt han investigado poco este tema, hay
tres obras bastante recientes: Bennett (2010) presenta un caso detallado y
hermoso donde los seguimos a él y a la mujer trans “Inocencia” en un viaje
terapéutico por los EEUU; desde el contexto Británico, Hawley (2011) ha
escrito una respuesta a Bennett; y Fallon (2012), también en el Reino Unido,
describe a un cliente que, incluso 25 años después de recibir un tratamiento
FTM de reasignación de género, tiene temor a que salga a la luz y practica
cómo ser un hombre.
FIGURA FONDO 41 45
KOLMANNSKOG
En las secciones siguientes sobre las descripciones y discusiones de
casos haré referencia a los hallazgos y reflexiones de estos autores. Por ahora,
presentaré un breve repaso de los conceptos Gestalt de fenomenología,
polaridades y modalidades de contacto, ya que son de especial importancia
para las descripciones y discusiones de casos.
La fenomenología es el método general en la terapia Gestalt. El centro
de nuestra exploración es la percepción inmediata e ingenua de no haber
sido “estropeado por el aprendizaje” (Wertheimer, 1945, citado en Yontef,
1993, p. 124). Los datos principales a los que tengo acceso como terapeuta
incluyen lo que puedo observar fuera de mí, el awareness de “la zona
externa”; y mi propias sensaciones corporales y emociones, el awareness
de “la zona interna” (Stevens, 1971). También tengo pensamientos, que
incluyen suposiciones e interpretaciones, el awareness de “la zona media”
(Stevens). Sin embargo, si me adhiero a un enfoque fenomenológico puedo
tratar de “poner entre paréntesis” esto último para experimentar tan
cabalmente como me sea posible lo que está realmente sucediendo aquí y
ahora. Al entregarme al diálogo de un modo caracterizado por la presencia y
la empatía, puedo encontrar el sentido de la experiencia del cliente. Si lo que
emerge no es congruente con mis suposiciones e interpretaciones, le doy
prioridad a lo que emerge a través del diálogo. La identidad de género puede
verse como un fenómeno—algo—según se presenta ante la experiencia
particular de una persona. Por lo tanto, un acercamiento Gestalt implicaría
respetar la experiencia que tiene esta persona de su propio género. Esto
va de acuerdo con la mayoría de los enfoques trans-positivos y el “Modelo
Transgénero”. El enfoque Gestalt difiere de las terapias que tratan lo que el
cliente dice, hace o experimenta como meras apariencias, y (como algunas
corrientes del psicoanálisis freudiano) usa la interpretación para hallar
los sentidos reales, así como de los enfoques que buscan condicionar o
programar a una persona o grupo de personas con base en ciertas ideas
(como ciertas vertientes de la terapia cognitivo conductual [CBT por las
siglas en inglés de Cognitive Behavioral Therapy]).
El concepto de las polaridades es importante para la visión Gestalt
sobre el self y el crecimiento. Según este concepto, las distintas fuerzas o
aspectos de una persona o de un sistema mayor son complementarios y
están conectados, en lugar de ser vistos como dicotomías. Las polaridades
se ven influidas por nuestras historias y nuestra experiencia de nosotros
mismos. Debido a nuestros “puntos ciegos” (Zinker, 1977, p. 200) estamos
menos conscientes de, y nos identificamos menos con, ciertos aspectos de
nosotros mismos, y podemos volvernos rígidos y estereotipados. Zinker
menciona el ejemplo de la femineidad y la masculinidad: “Si no me permito
46 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
entrar en contacto con mi femineidad, entonces mi masculinidad va a ser
exagerada, incluso perversa—seré un tipo duro y rudo” (p.202). Además,
no estar “en contacto” puede conllevar un conflicto intrapersonal entre los
distintos aspectos, así como conflictos interpersonales ya que, por ejemplo,
proyectamos sobre otra persona algún aspecto no reconocido. En esta
instancia, el tipo duro y rudo puede manifestar el conflicto interno haciendo
blanco de los hombres que considera femeninos. Según Zinker, “la persona
saludable está consciente de la mayoría de las polaridades en su interior,
incluyendo los sentimientos y pensamientos que la sociedad no permite, y
de esa manera es capaz de aceptarse a sí misma “ (p. 200). Esto ocurre al
descubrir las partes no aceptadas y hacer contacto con ellas, así “ampliando
el concepto del self” (p.202). Afirma que al ampliar uno de los lados, el
otro automáticamente se verá también ampliado en algún momento, un
“fenómeno tipo ‘vuelta al mundo’ “ (p.202). En teoría, el concepto de las
polaridades parece caber bien en el “Modelo Transgénero”, que está basado
en la idea de un continuo.
Otro concepto crucial en la terapia Gestalt es el de contacto. Aunque
algunos psicoterapeutas hablan de resistencias a, o perturbaciones en el
contacto, Wheeler (1991) hace énfasis en que siempre estamos en contacto
con alguien o algo. En línea con esto, el Instituto Gestalt de Noruega prefiere
hablar de diferentes modalidades de contacto. Además, Wheeler afirma
que las modalidades de contacto son polaridades, y en general no podemos
decir que unas son poco saludables y otras saludables; dependerá de la
situación. Es de esperarse que en un grupo que trabaja con asuntos de
identidad de género surjan varias modalidades de contacto; un ejemplo
son los introyectos en lo relativo a las normas de género. Más adelante se
describen y comentan las modalidades de contacto que emergieron en este
caso en particular.
Como punto de partida, pareciera que los conceptos de
fenomenología, polaridades, y modalidades de contacto, son compatibles
con el “Modelo Transgénero”, y que la terapia Gestalt puede funcionar como
una psicoterapia trans-positiva. Exploraremos estos conceptos con mayor
detalle en las siguientes descripciones y discusiones de casos respecto a un
grupo transgénero en Oslo.
FIGURA FONDO 41 47
KOLMANNSKOG
Presentación de los participantes del grupo
Para preservar el anonimato, se han
cambiado los nombres y otros detalles personales.
Alex/Alexander: De treinta y pocos años, proviene de antecedentes
multiculturales, su padre es de otro país europeo y su madre es noruega,
se define como FTM sin haber iniciado ninguna evaluación o tratamiento;
estudios universitarios. Entre sus expectativas estaban las siguientes: “La
experiencia de apoyo al escuchar las historias, opiniones y sentimientos de
otras personas acerca del género y de ser trans”; “normalizar la experiencia
de ser trans”; “comunicar a otros mis propios sentimientos sobre el género
y ser trans”; y “explorar mi propia identidad de género con relación a otros”.
Arne: de casi treinta años; de origen noruego; bajo evaluación
en el Rikshospitalet para el tratamiento FTM; trabajaba en una tienda
departamental. Quería escuchar las experiencias de otros; dijo que sería un
desafío “salir y compartir, y no sólo guardar silencio y observar”.
Jo: de cuarenta y tantos años; de origen noruego; se sometió al
tratamiento para la reasignación de sexo (FTM) en el Rikshospitalet; hace
varios años que está registrado oficialmente como hombre; trabajaba
medio tiempo en una ONG. Su motivación para participar incluía apoyar a
otros; compartir sus propias experiencias; y “ser social como quien se es”.
Julie/Olav: de alrededor de 50 años; de origen noruego; sufre de
ansiedad social; vivía a solas y en relativo aislamiento en un poblado a las
afueras de Oslo; y no estaba trabajando. Julie/Olav se autoidentificaba como
MTF; en público vivía como hombre y en casa, en secreto, como mujer. Su
objetivo era tratar de ser mujer en escenarios sociales. En la reunión inicial
conmigo y la subsiguientes sesiones con el grupo acudió con indumentaria
de mujer. Después de dos sesiones abandonó el grupo debido a su ansiedad
social y continuó con su proceso en terapia individual.
Kennedy: de treinta y tantos años de edad; de raza negra;
inmigrante en Noruega; al nacer se le registró como mujer; llevaba un año
identificándose como bisexual y como “de género no binario/fluido”; no
le estaba funcionando; tenía pocos amigos y conocidos en Noruega; tenía
“problemas con la confianza”. Aunque con los otros participantes hablé en
noruego, Kennedy y yo hablamos inglés durante nuestra reunión inicial.
Le aclaré que el idioma principal en el grupo sería el noruego, pero que
Kennedy podía verificar si también estaba bien hablar inglés. Entre sus
48 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
expectativas estaban las siguientes: “Aprender más sobre la vida trans en
Oslo”; “tratar de hablar más sobre mí (soy una persona que se protege
mucho emocionalmente”; “aceptar que soy una persona única y eso está
bien”.
Tom: de treinta y tantos años: de origen noruego; en proceso de
tratamiento de reasignación (FTM) en el extranjero. Mostró escepticismo
respecto a participar en el grupo pero al final sí se unió. Además de reunirse
inicialmente conmigo, participó en una sesión de grupo. Después lo dejó
porque sentía que tenía problemas de agresividad que quería trabajar en
otra parte.
Me contactó una séptima persona que prefería así con el pronombre
noruego hin (equivalente noruego de ze) para referirse al tercer género.
Ze no trabajaba debido a una enfermedad mental grave y también tenía
una madre enferma que requería de mucho tiempo y energía. Durante
nuestra reunión sentí que mi corazón latía más fuerte. Compartí que estaba
escéptico respecto a su participación, ya que desde el inicio ze sabía que no
participaría en las seis sesiones; y que yo no había trabajado mucho con
grupos de terapia, ni con la enfermedad específica de ze. Esto nos hizo a
ambos acordarnos de los psiquiatras que aceptan o rechazan a partir de
los diagnósticos, y fue doloroso. Finalmente, hicimos duelo juntos y nos
despedimos.
Descripción/discusión de caso: Él, ella y Kennedy
Esta primera descripción de caso ilustra cómo se puede responder desde
un enfoque fenomenológico a los asuntos de la identidad de género.
Antes de la primera sesión, Alex se acercó a mí con el formulario de
consentimiento, preguntándome si debía escribir su “nombre verdadero”,
y le respondí que podía escribir ambos. Escribió “ALEXANDRA” con letras
de molde. Julia/Olav había escrito “Olav”. Durante la sesión, Arne preguntó
cómo reaccionaban otras personas cuando la gente usaba “el pronombre
equivocado”. Consciente de su desafío, qué él mismo identificó, para “salir
y compartir”, le pregunté si él mismo había tenido algunas experiencias
que quisiera compartir. Dijo que “el pronombre equivocado” era algo que
sucedía con parientes, colegas y clientes. Después mencionó un ejemplo
en particular en el que entró en conflicto con un cliente que le dijo: “Ahora
escúcheme, jovencito”, y se sintió totalmente feliz. Nos reímos juntos. Jo dijo
que vivía hace muchos años en el mismo edificio, y que a veces los viejos
FIGURA FONDO 41 49
KOLMANNSKOG
vecinos aún le decían “ella”, y agregó: “Pero ahora los que se ven ridículos
son ellos”. Alex le preguntó a Julia sobre el uso de los pronombres. Ella dijo
que en público vivía como hombre, pero que quería tratar de vivir como
mujer. En el grupo estaba vestida de mujer, y todos usábamos el pronombre
femenino. En la siguiente sesión nos contó que había salido de compras
vestida de mujer y que había decidido vivir como mujer tiempo completo.
Después de esa discusión Alex me escribió un correo electrónico acerca
de los “grandes pasos” que había dado gracias al grupo, que incluían los
siguientes: revelarse a la familia, amigos y colegas; llevar a cabo un proceso
para cambiar su nombre oficialmente; y ponerse en contacto con una clínica
de género en el extranjero. Firmó como “Alexander”. Desde entonces, todos
usamos el nombre Alexander.
Kennedy dijo que prefería que la gente usara el nombre lo más
posible. Kennedy no se identificaba como hombre, mujer, o del tercer
género. Al hablar con Kennedy durante una sesión posterior, dije “ella”,
después corregí a “él”, después a “Kennedy” y me disculpé. “Me alegra que
lo hayas corregido. Es la primera vez que eso sucede”, dijo Kennedy con una
gran sonrisa. En sesiones posteriores Kennedy me repitió que era la primera
vez que alguien había corregido el uso del pronombre, y que eso significaba
mucho. Le dije que me hacía feliz oír eso. En la última sesión, Kennedy dijo
que sentía más comodidad con su self total y único, y que no se conformaba
en el mismo grado que antes; que ahora cuando las personas confundían a
Kennedy con una mujer, o decía “ella”, les explicaba.
La experiencia de los participantes fue que el enfoque
fenomenológico—incluyendo reflejar, fungir como testigo y validar—
con relación a la manera en que se definía cada persona, y en particular
el uso de los nombres y los pronombres, resulta un enfoque apoyador y
transformador. El grupo en general—no sólo yo como terapeuta—fue bastante
fenomenológico en el sentido de que todos, en gran medida, respetaban las
realidades y experiencias subjetivas de los otros. El episodio con Kennedy,
donde usé “él” y después “ella” antes de corregirme y disculparme, fue un
experimento accidental. Mi disculpa implicó un profundo respeto por la
identidad de género de Kennedy como Kennedy la experimentaba; en el
formulario de retroalimentación posterior a la terapia, Kennedy reportó que
ese fue un suceso crucial.
Bennett (2010) y Hawley (2011) confirman la importancia de la
fenomenología al trabajar los asuntos de identidad de género. Los otras
tradiciones también subrayan la importancia de que la persona cuente
su historia con sus propias palabras, mientras otra persona o el terapeuta
50 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
la hace de testigo y refleja, e.g., Fraser [2009] cita tanto a Devor [2004]
como a Lev [2004]. Desde el enfoque psicodinámico, Fraser argumenta
que una identidad transgénero puede ser parte del self auténtico; y que un
reflejo desatento, incompleto o incorrecto podría crear problemas. En otras
palabras, los problemas surgen, no porque la persona en sí tenga nada de
malo, sino por la tensión que se produce en el encuentro entre la persona y
el medio ambiente. Esto iría de acuerdo con la importancia general que los
terapeutas Gestalt le atribuyen al “campo” más amplio (Yontef, 1993), y que
tanto Bennett como Hawley han destacado en el contexto de la identidad de
género. Nuestro método general de la fenomenología debe garantizar que el
ambiente terapéutico sea respetuoso y apoyador de la realidad y experiencia
subjetivas del cliente transgénero, trátese ya sea de hombre, mujer, tercer
género, o algo más. A su vez, este respeto y apoyo pueden aumentar el self-
awareness y la autoaceptación.
Descripción/discusión de caso II: Juntos y diferentes
Esta segunda descripción de caso ilustra cómo pueden aparecer ciertas
modalidades de contacto y ser significativas al trabajar los asuntos de la
identidad de género. Ya que en la siguiente sección se explora la introyección
en conexión con el trabajo con las polaridades, aquí me centraré en otras
modalidades de contacto.
En la primera sesión hubo mucha confluencia, se expresó
mucho acuerdo con los demás. También hubo proyección a modo de
interpretaciones. Otra modalidad de contacto fue la retroflexión a modo
de silencios, presuntamente debido a la reflexión y a los participantes
conteniéndose. Durante la siguiente sesión, mencioné que Tom había dejado
el grupo porque deseaba trabajar su tema de la agresividad en otro lado; es
frecuente que en la primera sesión consideres si encajas o no. Pregunté si
alguien reconocía esto, y hubo silencio. Compartir puede ser la polaridad
opuesta de la retroflexión y una posible forma de intervención; compartí
que me había sentido bastante distinto como un hombre cisgénero.
Kennedy dijo que también se sentía bastante diferente como persona no
binaria/fluida; y Julie se sentía bastante diferente como MTF. (A la larga
hablamos más inglés, además de noruego, lo que contribuyó a aumentar la
sensación de diversidad e inclusión). Pregunté si otros tenían la experiencia
de ser distintos. Arne nos contó cómo era diferente en el trabajo y en la
vida en general debido a la identidad de género. Alex dijo que su identidad
multicultural también lo hacía diferente. Jo dijo que antes había sido un
FIGURA FONDO 41 51
KOLMANNSKOG
hombre invisible en el cuerpo de una mujer, mientras que ahora la mujer
en él era en gran medida invisible. A través de sus diferencias, se reunieron
en comunidad. Yo esperaba, y me esforzaba por garantizar, que el grupo
también se abriera a las diferencias internas. Ser diferente, distinguirte de
los demás, puede ser una polaridad opuesta a la confluencia.
En una sesión posterior, Arne mencionó que había estado pensando
acerca de mi comentario de que él usaba los términos “nosotros”, “ustedes”
y “uno” al hablar de sí mismo. Le pregunté que eso cómo era para él, le
aclaré que no lo había dicho como crítica, y les recordé a todos que el
enfoque Gestalt tiene que ver con explorar y con aumentar el awareness, no
con corregir o reprogramar. Varios participantes se unieron a la exploración,
ya que había sido bastante común el uso confluente, proyectivo y deflectivo
de estos pronombres. “Creo que he batallado tanto para pertenecer, que para
mí es un poco como la confirmación de que soy parte de una comunidad”,
dijo Jo. La experiencia de Kennedy era distinta: “Yo suelo decir “yo” porque
no estoy seguro de pensar igual que todos los demás. No quiero suponer
algo de alguien cuando ese podría no ser el caso”. La exploración en sí
misma mostró que los participantes ahora diferenciaban y se apropiaban
más de sus sentimientos y emociones, posibles polaridades opuestas
respecto a la confluencia y la proyección. Arne y Kennedy estaban saliendo
y participando cada vez más, un posible polo opuesto a la retroflexión. En
la retroalimentación posterior a la terapia, Arne dijo que eso de “salir y
participar” había continuado para él después de la terapia. “Me he sentido
más cómodo respecto a mis sentimientos y a expresarme”, escribió; y agregó
que verifica lo que otros piensan y sienten en lugar de tan sólo especular, lo
que puede ser la polaridad opuesta a la proyección.
En resumen, la confluencia, la proyección, la retroflexión y la
deflexión fueron modalidades de contacto importantes, especialmente
durante las primeras fases. Aunque es frecuente que en las primeras etapas
de un grupo haya poca confianza, y que los participantes busquen las
similitudes (Levine, 1991; Yalom and Leszcze, 2005; Kepner, 2008), estas
modalidades de contacto podrían también ser particularmente relevantes
para muchas personas transgénero que pertenecen a una minoría
estigmatizada, y que sienten incomodidad ante algo tan visible y notorio
como la expresión de género. Por ejemplo, Julie vivía en aislamiento y con
ansiedad; y Arne sentía que su voz “revelaba” quién era, que en realidad no
era un hombre. Bennett (2010) también experimentó mucha confluencia
junto con su cliente; y Hawley (2011) escribió que “las personas trans
tienden mucho (por razones perfectamente comprensibles) a vivir en sus
cabezas” (p. 18). Mediante el grupo avanzó y aumentó la intimidad, los
polos opuestos también aparecieron.
52 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Al aumentar la intimidad y la exploración de la confluencia/
diferenciación, muchas identidades trans se vieron apoyadas y pudieron
desarrollarse; grupos donde las experiencias podían compartirse y
normalizarse; donde el “yo” podría ser parte de un “uno”, o donde
“nosotros” éramos importantes, en particular cuando tratamos con minorías
estigmatizadas. También fue crucial tener espacio para las diferencias, de
modo que “yo” pudiera ser “yo” en el encuentro con los otros. El grupo
combinado de personas transgénero—que incluía a personas FTM, MTF, y
de género no binario/fluido en diferentes etapas de sus procesos—funcionó
bien en ese sentido, como se confirmó en la retroalimentación posterior a la
terapia de Alexander:
Experimenté la normalización del ser trans al tener un ambiente
seguro dónde explorarlo. El hecho de que el grupo mismo no fuera
tan homogéneo fue particularmente positivo, porque no tuve que
encajar en un “estándar trans”. Esta experiencia me apoyó en
hacer lo que realmente quería para mí: iniciar el tratamiento de
reasignación bajo mis propios términos.
Descripción/discusión de caso III: El hombre militar y la reina de la
disco
Esta tercera descripción de caso ilustra cómo puede ser significativo el
concepto de las polaridades en el trabajo con las cuestiones de identidad
de género. En la tercera sesión le informé al grupo que Julie se había salido
debido a la ansiedad social. Procesamos esto juntos, y pregunté si otros
tenían experiencias similares. Jo dijo que aunque antes del tratamiento
había tenido ansiedad por no ser una mujer que se había conformado con
la norma de género, ahora tenía que ver con no ser un “hombre estándar”.
Tenía una sensación de pérdida y quería poder vivir más lo “femenino”.
Reconocí las presiones sociales, y agregué que para los fundadores de la
Gestalt no era uno de los objetivos adaptar a las personas a una sociedad
enferma (Perls, Hefferline, y Goodman, 1951; véase también Hawley, 2011).
Aunque muchos clasifican algunas cosas como aptas para hombres, y
otras para mujeres, podemos elegir vivir de acuerdo a varios aspectos de
nosotros mismos. “No me importaría tener mayor libertad cuando se trata
de arreglarme bien para alguna fiesta. Si me visto de alguna manera, tendría
que ser algo andrógino”; dijo Jo. Noté que llevaba ropa que me generaba
FIGURA FONDO 41 53
KOLMANNSKOG
asociaciones con la vida militar o silvestre y le pregunté que si aquí entre
nosotros se vestiría de mujer. En la siguiente sesión, Jo mencionó que había
traído ropa que encontró en su casa. Después del descanso entró vistiendo
una camisa larga y colorida, aretes y sandalias. Entonces se dio el siguiente
diálogo:
VK: ¿Cómo te sientes aquí con nosotros? ¿Te habías puesto esta ropa antes?
Jo: Eso fue hace muchos, muchos años.
VK: Sí.
Jo: Así que en cierta manera es como saludar una vieja sensación que también
es parte de mí. Probablemente es la parte andrógina.
[Jo habló largamente sobre su biografía. En algún momento mi mente
comenzó a divagar y se volvió menos visible para mí en sus palabras. Me
pregunté sobre un posible proceso de deflexión. Quería traernos de regreso
al grupo y a lo que estaba pasando aquí y ahora.]
VK: ¿Cómo te sientes aquí y ahora con nosotros? Estamos sentados y sentadas
aquí mirándote. ¿Cómo se siente para ti?
Jo: Se siente como. . . se siente como una alegría. Porque me siento
suficientemente seguro aquí contigo. . .
[Jo continuó hablando. Al escuchar cobré consciencia de que había hecho
algo que podría implicar ansiedad, y que esa deflexión tenía una función
importante. Verifiqué si estaría bien incluir a los otros participantes y
pedirles su retroalimentación. Quería ver si podía sentir que se le veía en
su totalidad, y el impacto que tendría en él y en el grupo.]
Alexander: Me pongo feliz.
VK: Te pones feliz.
Alexander (voltea a mirar a Jo): Sí. Porque me emociona
un poco la ropa y los cortes interesantes; y porque sonreíste.
[Arne y Kennedy también compartieron que sentían felicidad. Jo dijo:
“Me alegra mucho que los demás se pongan contentos con esto”.
Después de verificar si estaba bien que hubiera más retroalimentación,
yo también compartí algo: describí lo que había visto, incluyendo
la sonrisa de Jo, su barba corta, la camisa de colores y los aretes.]
VK: Al verte con esa ropa cobré consciencia de algo más.
54 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Sí, hoy aquí estoy, sentado con un suéter rosado y barba.
[Quería contribuir con la normalización. Como hombre, elijo usar ropa que
no se considera necesariamente masculina. Entonces Alexander agregó que
Jo le recordaba a un amigo: “Él también ama ese tipo de camisas”.]
Jo: Sí, no, a veces veo a algunos hombres con este estilo, con muchas cosas
coloridas, y me pongo contento. Y entonces no puedo entender por qué la gente
se siente molesta y provocada cuando la gente destaca.
VK: Así que ahora se te ve, Jo.
Jo: Sí, creo que esta parte queer es la que se ha vuelto invisible, supongo. Al
volverme tan masculino, quizás la mayoría de las personas creen que soy un
tipo estándar. Y entonces desaparece esta parte queer que tengo.
VK: Y ahora está visible.
Jo: Sí, esa parte está ahí. Pero no se la puedo mostrar a cualquiera. O no lo he
intentado, pero más adelante en la vida podría decidirme a mostrarla más. Ya
lo veremos.
Kennedy animó a Jo para que usara en público sus camisas
coloridas y otras prendas. Jo dijo que tenía algunos amigos con los que
quizás podría hacerlo. Nos contó que, por un lado, era la colorida reina de la
disco que estábamos viendo ahora, y por el otro lado un hombre fuerte de
inspiración militar. En este punto inicié algo de educación en la psicología
de las polaridades: en particular, las ideas de Zinker sobre “estirar al self”
y el fenómeno de la “vuelta al mundo”; y que podemos ser más completos
y más flexibles cuando estamos conscientes de la polaridad completa.
También hablé sobre la teoría paradójica del cambio (Beisser, 1970). Otros
participaron e intercambiaron experiencias. Kennedy se sintió inspirado
para explorar, aceptar y expresar más facetas de su identidad de género.
En la siguiente sesión, Kennedy nos contó que la semana anterior había
comprado zapatos para hombre. Jo compartió que antes del tratamiento de
reasignación, había sentido un ansia física por testosterona (i.e., que le “hacía
falta”), pero que no había reflexionado sobre la posibilidad de continuar su
vida como mujer biológica y expresar más lados de su identidad de género.
Ahí, difería de Kennedy. En la última sesión Jo dijo que su episodio más
significativo fue el ponerse su vieja ropa. “Fue una experiencia, en lugar de
sólo hablar de algo”, lo que de hecho es una característica importante de
una psicoterapia de tipo experiencial como es la Gestalt. Sintió que se sentía
más cómodo ahora con todo su self de género y que no tenía que ser un
“hombre estándar”.
FIGURA FONDO 41 55
KOLMANNSKOG
Este episodio ilustra cómo pueden interactuar entre sí las
polaridades, las normas de género y los introyectos. Una parte puede sentirse
oprimida en cierto momento de su vida como mujer, y la otra parte en
otro momento de su vida como hombre. Es posible entender el sufrimiento
en términos de las debilidades de la sociedad—la poca tolerancia con la
diversidad de género—en lugar de verlo como un asunto de patología
individual. Esta visión va de la mano con las de Bennett (2010), Hawley
(2011), y Fallon (2012). En nuestro grupo, reconocimos y exploramos las
presiones y elecciones sociales, rompimos las normas de género en un
ambiente seguro, y exploramos cómo se sentía eso. Fue una forma común
de “mascar la idea”—la polaridad opuesta a la introyección —de cómo debe
ser un hombre. Un hombre masculino de inspiración militar también puede
ser una colorida reina de la disco. Al estirar uno de los lados, Jo se volvió más
consciente del otro lado: un fenómeno de “vuelta al mundo” (Zinker, 1977,
p. 202).
Aunque las normas de género estrictas e intolerantes pueden hacer
difícil la decisión, como Hawley (2011), de ser un “hombre femenino” o, en
el caso de Jo, de ser a la vez un hombre inspirado en lo militar y una reina de
la disco, el episodio con Jo muestra que dicha integración no siempre sería
suficiente. A Jo le quedaba claro que la decisión de someterse al tratamiento
de reasignación de sexo tenía que ver con algo más que las normas y los
introyectos: concretamente, con la sensación física de que le hacía falta
testosterona. Para otros, como Kennedy, bastaba con explorar y aceptar toda
la polaridad del género.
El trabajo con las polaridades también tuvo un efecto en quienes
participaron de una manera menos directa. En el formulario para la
retroalimentación posterior a la terapia, bajo “Sucesos, afirmaciones y
relaciones especialmente importantes”, Alexander escribió:
Cuando Vikram dijo que uno puede sentir una cosa Y otra cosa
(en lugar de O) que comúnmente es vista como lo contrario, eso
me ayudó a lidiar con la oposición entre el cuerpo y la mente que
experimento cada día. También, la sensación de sentir felicidad y
enojo en este proceso. Otro suceso importante fue cuando Vikram
habló acerca del cambio, y de cómo sucede cuando dejamos de
tratar de presionarnos para ser esto o aquello. A través de esto,
me convertí en quien quería ser. La sensación de seguridad con
una forma abierta de comunicación también fue particularmente
importante, porque me hizo consciente de cómo yo mismo estoy en
relación con otros, y de que en algunos contextos puedo permitirme
ser cuidadoso y afectuoso en vez de crítico, y en otros puedo ser
asertivo.
56 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
Mediante el trabajo con las polaridades, las personas pueden verse a sí
mismas como más completas y flexibles; por ejemplo, “asertivo y afectuoso”,
como reportó Alexander. Según algunos psicólogos, ser asertivo es una
cualidad típicamente masculina, mientras que ser afectuosa es típicamente
femenina (Larse y Buss, 2010). Zinker (1977) también parece presuponer
que “duro” y “rudo” son masculinos, mientras que “suave” es femenino (p.
202). Puesto que el concepto masculino/femenino también tiene un aspecto
normativo del género y se asocia con la introyección, considero que a veces
puede ser más apropiado utilizar términos más precisos como asertivo/
afectuoso y duro/suave.
Alexander también mencionó “la oposición entre el cuerpo y la
mente”, que puede referirse a la experiencia de uno mismo como mujer
y como hombre. Durante las sesiones, decidió iniciar una evaluación y
tratamiento privados en el extranjero, donde el procedimiento iría más
acorde con sus propios deseos. Las personas que se han hecho el tratamiento
de reasignación hormonal y/o quirúrgica también pueden experimentar
algo similar a “la oposición entre cuerpo y cerebro”, o sentir de algún otro
modo que no están totalmente en casa en ninguno de los géneros. Esto
puede tener que ver con tener la historia de pertenecer a un sexo y género
registrado distinto, y también era el caso de los clientes de Bennett (2010) y
Fallon (2012); con su sensación de que el cuerpo no siempre está totalmente
transformando; o con su forma de experienciar la identidad de género y
su expresión como un continuo, y a veces fluido. Todas estas razones se
aplicaban a Jo. La teoría y el trabajo con las polaridades en estos casos
pueden ser significativos.
En el grupo también hubo espacio para la duda, el temor, y el enojo,
además de las polaridades opuestas como la certeza, la alegría y la felicidad.
Muchas personas probablemente sienten duda, temor y otras emociones
dolorosas al considerar cambios potencialmente transformadores y los
procesos que éstos implican, como el tratamiento para la reasignación de
sexo. Muchas personas transgénero sienten que han tenido que ocultar estos
sentimientos para convencer a los psiquiatras del Rikshospitalet y obtener el
diagnóstico que les da acceso al tratamiento. Sin embargo, en el grupo fue
posible ser abierto; por lo tanto, también surgieron las polaridades opuestas,
lo que en la terapia Gestalt se considera más saludable (Zinker, 1977).
FIGURA FONDO 41 57
KOLMANNSKOG
Comentarios finales
Este estudio ha mostrado un posible enfoque que un terapeuta Gestalt
puede aplicar a los asuntos de identidad de género. Los conceptos Gestalt
de fenomenología, polaridades, y modalidades de contacto parecen ir bien
de la mano con el “Modelo Transgénero”, que se basa en la comprensión de
un continuo; así como con los enfoques trans-positivos y no patologizantes
que le dan una importancia especial a las experiencias de las mismas
personas transgénero. Respecto a este último punto, es importante señalar
que este documento ha incluido referencias a la retroalimentación de los
participantes sobre sus experiencias y cambios significativos en cuanto
cuestiones de identidad de género. Sin embargo, el “Modelo Transexual”
sigue siendo el paradigma dominante dentro del sector de salud pública.
Ofrecer terapia Gestalt podría entonces ser un complemento muy necesario.
Las investigaciones tanto de los profesionales, como de académicos externos,
pueden hacerse en paralelo para fortalecer aún más la base de conocimiento
sobre la Gestalt y las cuestiones sobre identidad de género.
Al mismo tiempo, el estudio muestra cómo las cuestiones de
identidad de género y el sufrimiento están estrechamente relacionados con
el medio ambiente más amplio, las normas y los introyectos. A pesar del
desarrollo liberal y progresista de Noruega a lo largo de las últimas décadas,
las personas transgénero aún enfrentan desafíos graves, incluyendo la falta
de tolerancia a la diversidad. La experiencia, la creatividad y el cambio que
suceden dentro de los confines del cuarto de terapia no serán sustentables
si la sociedad más amplia constantemente exige otro tipo de adaptaciones
(Perls, et al., 1951). Quizás en parte la intolerancia tiene que ver con que los
individuos y los grupos proyectan y permiten que sus conflictos internos se
manifiesten de manera interpersonal o entre grupos; por ejemplo atacando
a las personas transgénero y otros que quizás no se conformen a las normas
de género. Estos individuos, los grupos, y la sociedad en su conjunto también
necesitan sanar por su propio bien, así como por el bien de las personas
transgénero. Como terapeutas Gestalt debemos al menos esforzarnos por
comunicar algunas de las experiencias de las personas transgénero, así como
la apreciación de la diversidad, a la sociedad más amplia. Son necesarios
cambios en los niveles intrapersonal, interpersonal y de la sociedad.
La esperanza es que este estudio, que no sólo incluye documentos
académicos, sino también documentos populares basados en ellos, pueda
hacer una pequeña contribución para el logro de una mayor diversidad y
libertad en la sociedad noruega y a nivel internacional. También se espera
que los terapeutas Gestalt y otros que trabajan con las personas transgénero
58 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ENFOQUE GESTALT SOBRE LAS CUESTIONES DE IDENTIDAD DE GÉNERO
puedan hacer lo posible por generar el cambio social necesario y, al mismo
tiempo, desarrollar y adherirse a enfoques terapéuticos trans-positivos.
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Sarah Fallon, SRAsT(D), Dip GPTI, served as Action Editor on this article.
60 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
“DEJARSE SENTIR LA HERIDA”.
Sobre la posibilidad de implicarnos
en tiempos líquidos.
Francisco Fernández Romero.1
“Al final del camino, me dirán:
-¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
Abriré mi corazón lleno de nombres”.
(Pedro Casaldáliga)
Resumen
A lo largo de las líneas de este texto, el autor nos invita a reflexionar
en torno al sufrimiento que implica vivir en un mundo de relaciones
inmediatas, a través de la pregunta ¿por qué no lo estamos llorando?
“¿Por qué no estamos llorando?”, preguntó alguien al llegar a la casa
donde se realizaba la comida. Bebíamos cerveza, comíamos botanas. Parecía
un domingo como cualquiera, pero no lo era. Horas antes acababan de ser
asesinadas cuarentainueve personas en un bar de Orlando, Florida. Todos
nos habíamos enterado de alguna forma, pero en ese momento convivíamos
como si se tratara de un domingo cualquiera. Días antes -¿qué importa
cuántos?- los atentados en París. Días antes, el atentado en Bruselas. Días
antes el atentado contra Charlie Hebdo. Días antes, Ayotzinapa y Tlatlaya.
Días después, el atentado en la Universidad de Kenia. Días después, Oaxaca.
Y Niza. Días antes, días después… y mientras tanto esa pregunta que quedó
sin respuesta aquella tarde de domingo: ¿Por qué no estamos llorando?
Parto de esa pregunta, pero en cuanto la escribo elijo ponerla en
singular, hacerme esa pregunta a mí mismo, aunque sabiendo que tú,
1 Psicoterapeuta individual y de grupo, sexólogo, docente, novelista inédito y/o
frustrado.
FIGURA FONDO 41 61
FERNÁNDEZ
probable lector, estás allá y lees. En primera persona, para que resuene en
mí, para que no se vuelva aire, para que tenga ecos y me alcance, y me duela
y me despierte: ¿Por qué no estoy llorando?
¿Cómo aprendí a tomar esta distancia que permite indignarme,
conmoverme, rebelarme… durante unas cuantas horas o unos pocos días,
para después volver a la vida de siempre, indemne, inalcanzable, igual?
¿Cuándo puse llave o alcé una barrera o me blindé el alma para no ser de
verdad tocado? ¿Cuándo elegí mirar todo lo que pasa ante mí sin que me
pase nada? ¿Cuándo aprendí a ponerme a salvo?
El mundo está allí. Los otros y las otras, que son mi mundo, están
allí. ¿Dónde estoy yo respecto a ellos? ¿Qué lugar elijo tomar? No. Hay algo
falso en lo que acabo de escribir, porque al decirlo así: “el mundo y los otros
están allí”, pareciera que el mundo y los otros están frente a mí. Yo aquí y
ellos allá. No es verdad. No están enfrente: yo estoy en ellos, como el pez
en el agua. Envuelto en ellos, sumergido, inmerso. Yo solo puedo ser en el
mundo y con los otros. No hay escapatoria. “El otro no está frente a nosotros.
Está ya en el aire que respiramos, en el acento de nuestras palabras, en los
objetos que manipulamos, en todas nuestras acciones” (Garcés, 2013, p.127)
¿Cómo hago entonces para fingir que están frente a mí, a una distancia que
puedo controlar y manipular a mi antojo? ¿Cómo es que pongo distancia?
Ser espectador
Vivimos tiempos confusos, es cierto, pero eso no es novedad: “Le
tocaron malos tiempos que vivir –escribió el abuelo Borges- como a todos
los hombres”. Como a todos los hombres. Hoy, como nunca antes, tenemos
acceso a todo lo que sucede en el mundo casi en el mismo momento en
que ocurre a través de esa ventana múltiple que es la pantalla. Desde allí
podemos observar y ser testigos –espectadores- de todo. Ahora, incluso
podemos llevar esa ventana a donde vayamos. No salimos sin nuestra
ventana portátil. Podemos olvidarlo todo menos a ella, y si no la llevamos o
si se descargó su batería, o si no hay conexión, nos encontramos de pronto
en una especie de limbo, de no-lugar, ajenos a lo que sucede sin nuestra
mirada. Pero ser espectador del mundo no es igual que ser parte de él, que
implicarse en él, que habitarlo.
Jorge Larrosa (2009) me recuerda que aunque casi todo pasa ante
nuestros ojos, casi nada nos pasa, casi nada se vuelve experiencia, casi nada
nos toca de verdad, casi nada deja en nosotros una marca, una herida, una
huella. Casi nada nos convoca o nos transforma.
62 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
Acostumbrado a ver el mundo y a los otros a través de una pantalla,
convertidos en imágenes y en pixeles, su realidad, su encarnación, ya no
nos es accesible. Los cuerpos sin vida de los inmigrantes africanos tendidos
sobre las playas de Europa -hombres, mujeres, niños- son sólo imágenes
que se repiten en todos los medios, tanto, que se convierten en una especie
de lugar común, de eslogan vacío de sentido. Esos otros no son nuestros
prójimos. Son una imagen que podemos hacer desaparecer con solo oprimir
una tecla. Luego pasa algo aún más doloroso: las personas con las que nos
cruzamos día a día: el niño que pide en una esquina, la mujer que amamanta
a su hijo en la entrada del metro, el anciano sucio que dice incoherencias a
unas puertas del consultorio, todos ellos, tampoco son ya nuestros prójimos.
Es como si la mirada con la que observamos la pantalla –ese tipo de mirada-
se desplazara hacia la realidad y volviera inalcanzables también a esos otros
tan próximos. Aunque están allí con toda la realidad, la vulnerabilidad y el
sufrimiento de su carne, se han convertido también en imágenes que no nos
implican ni nos llaman. Como si entre ellos y nosotros hubiera, ya instalado
para siempre, el vidrio transparente pero definitivo de una pantalla.
En palabras de Marina Garcés, “el mundo, convertido en imagen,
deja de ser lo que hay entre nosotros, aquello que hacemos y transformamos
juntos, para convertirse en algo que se nos ofrece sólo para ser mirado y
acatado” (Garcés, 2013, p.100) Me parece necesario no olvidar esa última
palabra: acatado, es decir, obedecido. Porque como el poder quiere que
creamos, “… no hay nada más que ver, nada escondido, no hay otra imagen
posible. Esto es lo que hay, nos dice”. (Ídem, p.99) Y así nos deja impotentes,
sumisos.
La mirada, que es una forma de tocarnos, se convierte en un
dispositivo que crea una distancia insalvable. Así, vemos al mundo y a los
otros como algo que se nos ha puesto enfrente, allá, ante nosotros. Olvidamos
que estamos envueltos en la carne del mundo, que nunca estamos frente a,
sino en y con. Tristemente, nos hemos convertido en espectadores.
¿Y no será que llevamos también esa mirada que aleja al espacio
íntimo del consultorio? Aún allí, en esa aparente cercanía, estamos lejos.
Observo a ese otro que es mi paciente. Observo sus gestos y sus movimientos,
escucho sus palabras, sus inflexiones, sus tonos, pero quizá nada de eso
me alcanza de verdad. Hago pautamientos, describo, explico, “comprendo”.
Pero, ¿me afecta? ¿Soy profundamente tocado por su humanidad, por
su sufrimiento? ¿Su presencia me pone en duda, me inquieta, me hiere?
¿Cuántas veces pongo una barrera entre nosotros? Una barrera hecha de
teorías, de técnicas, de libros, de autores, de palabras sabias. No quiero decir
FIGURA FONDO 41 63
FERNÁNDEZ
que habría que hacer de lado nuestra teoría y nuestros conceptos, pues son
lo que nos guía en el trabajo terapéutico, pero me parece que deberían estar
en su lugar, es decir, en el fondo, para que desde ese fondo pueda surgir y
nutrirse la figura central de nuestro trabajo: el otro y nuestro encuentro con
él o ella.
Es que la teoría, las técnicas, los autores, pueden impedirnos estar
del todo con nuestros pacientes cuando las ponemos en medio, tan densas
a veces, que no vemos nada más. Y me pregunto si no las usamos justo
para eso: para poner distancia, para ocultarnos, para escondernos tras una
trinchera de palabras por muy hermosas e interesantes que éstas sean. Y
quedar a salvo, siempre a salvo.
Ser consumidor.
Ítalo Calvino escribió un libro extraño y hermoso donde se describen
decenas de ciudades imposibles. Una de ellas, Leonia sigue dándome
vueltas en la conciencia. En esa ciudad, los habitantes estrenan
todo cada día, todo es nuevo, flamante, recién llegado. Abren sus
refrigeradores nuevos, llenos de latas nuevas para comer en una
vajilla nunca usada y con cubiertos relucientes una comida recién
fabricada. Se acuestan en camas nuevas y se cubren con sábanas
recién sacadas de sus empaques. Todo está inmaculado y hermoso,
con ese aroma incomparable de lo nunca usado. Pero… (y en ese
pero Calvino pone el dedo en la llaga) al mismo tiempo, la ciudad
de Leonia está rodeada por montañas de desechos, a donde va a
parar todo lo ya usado, todo lo que tiene que desecharse para hacer
lugar a lo nuevo:
En los umbrales, envueltos en tersas bolsas de plástico, los
restos de la Leonia de ayer esperan el carro del basurero. No
solo tubos de dentífrico aplastados, bombillas quemadas,
periódicos, envases, materiales de embalaje, sino también
calentadores, enciclopedias, pianos, juegos de porcelana:
más que por las cosas que cada día se fabrican, venden,
compran, la opulencia de Leonia se mide por las cosas que
cada día se tiran para ceder lugar a las nuevas. Tanto que uno
se pregunta si la verdadera pasión de Leonia es en realidad,
como dicen, gozar de las cosas nuevas y diferentes, y no
más bien el expeler, alejar de sí, purgarse de una recurrente
impureza. (Calvino 1980 p.84-85)
64 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
Para ser siempre nueva, Leonia desecha, tira, intenta ignorar todo lo
ya usado. Y bastará que un día un tenis viejo ruede por la inmensa montaña
de desechos para provocar una avalancha que quizá sepulte a la ciudad.
Por supuesto, la ciudad creada por Calvino es un espejo despiadado
de nuestro mundo. Poco a poco nos convertimos en Leonia. Somos, sobre
todo, consumidores. Del mundo y de los otros. Consumidores. No solo vemos
al mundo como un inmenso supermercado donde todo tiene precio, sino
que también los otros, nuestros improbables prójimos, se han convertido
en mercancías que se compran, se cambian, se coleccionan, se desechan.
Zygmunt Bauman (2005) nos advierte que en estos tiempos líquidos,
como él les llama, incluso el amor se ha convertido en un contrato de compra-
venta para el que no hace falta sino la habilidad del consumidor promedio
para salir a flote. En este juego, es necesario evitar el compromiso, las
relaciones a largo plazo, los vínculos profundos, pues todo eso me impediría
tener acceso a nuevas relaciones y nuevos vínculos. Se trata de una ética
–por llamarle de algún modo- del mercado y del desecho. Buscamos en el
otro un disfrute inmediato, una satisfacción garantizada. Buscamos novedad
(somos habitantes de Leonia), pero además, buscamos que esta novedad de
hoy no nos impida acceder a la novedad de mañana, quizá más divertida
y con más posibilidades. Si creamos un vínculo profundo con alguien ¿no
perdemos la posibilidad de encontrarnos con otro alguien más nuevo? Igual
que los objetos que se fabrican para durar poco y hacer lugar a sus nuevas
versiones, construimos relaciones con fecha de caducidad. ¿Y si este otro
no me satisface plenamente en un tiempo corto? Pues lo cambio por un
nuevo modelo, ya que siempre hay posibilidades en el mercado. ¿Y si este
vínculo tiene fallas y enfrenta obstáculos? Se cambia por otro ¿O es que
tiene sentido reparar una cosa cuando se puede conseguir otra nueva?
En el fondo, dice Bauman, hemos dejado de vincularnos para sólo
conectarnos. Una conexión es algo a lo que podemos acceder fácilmente, e
igual de fácilmente podemos desconectarnos. Basta un clic, basta apagar,
basta abrir la siguiente página. La conexión, por un lado, nos permite
mantener el contacto a pesar de la distancia; pero al mismo tiempo nos
garantiza que esa distancia se mantenga allí. Establecemos “(…) relaciones
de bolsillo, que se pueden sacar en caso de necesidad, pero que también
pueden volver a sepultarse en las profundidades del bolsillo cuando ya no
son necesarias” (Bauman, 2005 p. 8)
El otro es desechable, intercambiable, perecedero. Parece que
muchas posibilidades se abren ante nosotros, hasta que nos damos cuenta
FIGURA FONDO 41 65
FERNÁNDEZ
que somos los otros de los otros, que también tú y yo somos una mercancía
más ante sus ojos, igual de desechables, de intercambiables, de perecederos.
Así, los vínculos se tornan frágiles y pasajeros, siempre a punto de romperse.
La metáfora que cita Bauman es más que clara: “Cuando uno patina sobre
hielo fino la única salvación es la velocidad. Cuando la calidad no da sostén,
tenemos que buscar remedio en la cantidad (…) Seguir en movimiento, antes
un privilegio y un logro, se convierte ahora en una obligación (…) Y sobre
todo, la fea incertidumbre y la insoportable confusión que supuestamente la
velocidad ahuyentaría, aún sigue allí”. (Ídem p.11)
¿Esta ética del consumo está en el espacio terapéutico? Creo que sí.
No estoy hablando de la retribución económica que casi siempre es parte
de nuestro trabajo. Hacemos un servicio profesional y cobramos por ello.
Eso me parece claro. Me refiero a otra cosa: cuando en lugar de estar para
el paciente construimos una relación donde el paciente está para nosotros,
cuando lo convertimos en un medio. Entonces es el paciente quien llena mis
vacíos, el que satisface mi necesidad de ser importante para alguien, de ser
poderoso, de ser atractivo, de ser querido.
Ser a solas.
Nuestra existencia, dice Marina Garcés (2013 p.15), ha sido
privatizada salvajemente. Vivimos un mundo sin dimensión común, donde
el otro se erosiona hasta casi desaparecer. Ocupados en cuidar lo nuestro,
viendo a los demás como constantes amenazas, nos hemos quedado solos.
Vidas autorreferentes, privatizadas, anestesiadas, inmunizadas. El ideal de
nuestra época es ser hijos de nosotros mismos. No necesitar de nadie.
Me asomo por un rato a las frases que se suben a las redes. Frases
“sabias” que hablan de desarrollo, de felicidad, de crecimiento, de amor.
¡Hay tanta soledad en ellas! ¡Tanta autosuficiencia! “La vida nos obliga a
parirnos a nosotros mismos”, “Nadie llegará a quererme tanto como me
quiero yo”, “Llevo mi medicina dentro, soy mi propia medicina”, “Me di
cuenta que no nací para cuidar a nadie”, “Soy mi propio libro, me reescribo,
me subrayo…”, “El encuentro con uno mismo transforma el alma”…
también recuerdo a algún paciente decir con cierto dolor que aún no ha
aprendido que su felicidad depende de sí mismo y de nadie más. Leo
aquellas frases, escucho a mi paciente y siento un vacío en el pecho; siento,
también, una tristeza extraña, una cierta soledad, una imposibilidad de
alcanzarnos. Y es que no concibo el crecimiento, la alegría o el amor sin
66 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
los otros, sin la mirada de los otros, sin su presencia, a veces inquietante y
perturbadora. No. Me rebelo ante toda esa andanada de frases hechas. Yo fui
parido, nutrido y cuidado por otra, por otros. Aprendo a quererme a través
del amor que recibo. No puedo curarme solo. El cuidar de los demás es una
responsabilidad ineludible. Mi libro es co-creado con otros, soy solamente
su co-autor. Sólo el encuentro con otros me transforma. Mi felicidad siempre
tiene que ver con la de los demás. “La vida en común es lo que hace posible
una vida humana que no se basta nunca a sí misma. Es imposible ser sólo
un individuo. Lo dice el cuerpo, el frío, el hambre, la marca del ombligo,
nuestra voz con sus acentos”. (Ídem p. 23)
En la actualidad, dice Byung-Chul Han (2014) en La Agonía del Eros,
en este mundo de posibilidades ilimitadas, ya no es posible el amor ni el
vínculo. Eros ha dejado de ser posible porque el otro ha desaparecido. Nos
vemos a nosotros mismos y a nadie más; el mundo, la realidad, los otros se
han convertido en superficies que reflejan nuestra imagen, infinitamente,
hasta el hartazgo. Absortos en nuestra mismidad, todo deseo se vierte en
nosotros mismos. “La mismidad no quiere otros espejos que no sean el
suyo”, dice Carlos Skliar, y así, convertimos el entorno en un espejo. Como
Han, pienso que la atracción global por las selfies es un síntoma curioso
de nuestra época: dirigimos la cámara fotográfica hacia nosotros mismos,
ignorando que a nuestro alrededor sucede la vida. Nuestro rostro, en primer
plano, eclipsa el mundo. De tanto vernos ha desaparecido el otro. Y sin el
otro no hay Eros ni vínculo, pues Eros es salida de nosotros mismos, Eros
siempre se dirige al otro.
Implicarse.
¿Por qué no estoy llorando? Es la pregunta que me hago y de la que
parten estas palabras. ¿Cómo hago para quedar a salvo de los otros, para no
sentir la herida? Mi intento de respuesta es éste: no estoy llorando porque
me he vuelto espectador, porque me he convertido en consumidor, porque
me invento la fantasía de ser sin el otro.
Es aquí donde nuestro enfoque –el enfoque Gestalt- es una
respuesta creativa y arriesgada ante esta sociedad líquida y desvinculada,
en la que, como dice Marina Garcés, hemos construido cómodas relaciones
de indiferencia recíproca a las que llamamos tolerancia. La Gestalt es una
pequeña y silenciosa rebelión, un intento por “interrumpir el sentido del
mundo” (Garcés 2013, p.68). Ese sentido del mundo.
FIGURA FONDO 41 67
FERNÁNDEZ
Porque en lugar de ser espectadores, distantes e inmunes al otro,
nos propone ser afectados, implicarnos, tocar y dejarnos tocar, estar
verdaderamente presentes, no frente al mundo y al otro, sino en y con;
mancharnos, salpicarnos, ensuciarnos de otredad; dejarnos inquietar,
conmover, y poner en duda.
Porque nos invita a una mirada estética, que es justo lo opuesto a
la mirada consumidora. Mientras la mirada consumidora instrumentaliza
lo que ve (incluyendo al otro) y lo convierte en mercancía y en posesión,
la mirada estética es contemplativa, no acosa ni impone sino que deja ser,
“con un desasimiento sereno”, dice Han, permitiendo demorarnos en lo
que vemos sin intentar cambiarlo ni usarlo ni poseerlo. La mirada estética
“exige de nosotros renuncia a nuestra figurada posición como centro. No
es que dejemos de estar en el centro de nuestro mundo propio, sino que
voluntariamente cedemos nuestro terreno…” (Bell en Han 2015 p.51) Nos
retiramos para dejar espacio al otro.
Porque en lugar de autosuficiencia nos propone co-creación y nos
recuerda que el tú y el yo nacen siempre del nosotros, que surgimos ante el
otro y sólo en su mirada existimos. Ante esa autosuficiencia, dice Jean-Marie
Delacroix “El ser humano es ser del otro, enfrente de otro, gracias a otro,
por otro, para otro, con, contra. E incluso el contra es un con. Así halla su
sentido de existencia y está allí para permitir que el otro halle su sentido de
existencia”, (Delacroix 2010, p.78); Ante la fantasía de bastarnos a nosotros
mismos, dice Jean-Marie Robine: “¡Es el otro quien tiene la llave! Sin el
otro, no se abre nada. Sin el otro, no existe nada; sin el otro, la expresión
no existe; sin el otro, no existe la palabra”. (Robine 2010, p.70) Lo escribo
yo, que soy un aislado crónico, que suelo encerrarme en mí mismo, que
tantas veces huyo de los demás. Nos guste o no, dependemos unos de otros.
“Todos somos vidas precarias, es decir, insuficientes, pues no se bastan
a sí mismas, se necesitan unas a otras” (Garcés p.42) Es así. Sin ir más
lejos, escribo estas palabras a la luz de las palabras de otros. Estas palabras
surgieron del encuentro con otras palabras, con palabras otras escritas por
otros. Estas palabras son el eco de las palabras de Carlos Skliar, de Marina
Garcés, de Byung-Chul Han, de Zygmunt Bauman, de Sylvie Schoch… pero
además estás palabras no se agotan en mí sino que van dirigidas a alguien
más, a ti, a otros, con la esperanza de que otra vez allí generen ecos, efectos,
resonancias.
Implicarse, estar presentes con y para el otro, para nuestro paciente,
en primer lugar, supone, según las palabras de Sylvie Schoch, dejarse sentir
la herida. No sé cuando leí esa frase por primera vez, pero sé que me dejó
68 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
una huella. Dejarse sentir la herida. Antes de intentar entenderla me gustó
su sonido, su poesía. Y se quedó en mí, esperando su momento.
¿Por qué es tan difícil esa forma de presencia? ¿Por qué la evito
tan a menudo? Quizá porque habito una época que rehúye a toda forma de
herida, o como dice Han, una época que rehúye a toda negatividad y que
se complace, cada vez más, en una estética de lo liso y lo pulido, de lo fácil,
de lo que no tiene ángulos ni resquebrajaduras ni asperezas, la estética del
Iphone, del arte de Jeff Koons, de la depilación, de lo digital, de lo que se
amolda y complace siempre (Han 2015).
Una de las propuestas más novedosas del enfoque Gestalt es la de
partir de criterios estéticos para definir la salud y el crecimiento. “Nuestros
fundadores han puesto la belleza en el corazón de la psicoterapia gestáltica”,
dice Gianni Fracesetti (2013) “Nuestra naturaleza original es la belleza” dice
Margherita Spagnuolo. El terapeuta, en su trabajo cotidiano, usa una mirada
estética. ¿Pero a qué estética nos referimos? ¿A qué clase de belleza? Me
parece que al ser estos conceptos centrales en nuestro modelo, vale la pena
ahondar en ellos, revisarlos, cuestionarlos. La reflexión que hace Byung-
Chul Han (2015) en La Salvación de lo Bello, me permite volver sobre esas
ideas y reestructurarlas. Para él, la belleza no puede existir sin negatividad,
sin silencio, sin herida, sin fragilidad, sin quebrantamiento, sin muerte. La
estética de lo liso y lo pulido, con su exceso de positividad, nos anestesia
y hace imposible la verdadera belleza. Nos acerca a lo lindo, a lo fácil, a lo
inmediato; pero nada de eso es la belleza.
¿Cuántas propuestas actuales retoman esta estética de la positividad?
La solución, dicen, está en las vidas pasadas o en los ángeles o en nuestros
ancestros; la felicidad y el crecimiento dependen de nuestros decretos;
si deseas algo de verdad “el universo conspira para volverlo real”; basta
experimentar con alguna sustancia para derribar los límites de tu mente…
y mucho más.
Creo, por el contrario, que Eros, el encuentro con el otro siempre
requiere negatividad, pues para hacer espacio al otro hace falta morir, en
parte, para nosotros mismos. Eliminamos la negatividad de la herida. Vemos
sin ver. Evitamos lo que nos vulnere. Y ver de verdad, implicarse, supone
ser vulnerados. La belleza nos hace conscientes de nuestra vulnerabilidad,
de nuestra finitud, nos conmociona, nos sacude, nos derriba, nos pone
fuera de nosotros mismos. La belleza requiere de sombras, de opacidad,
de contemplación, de pausa. Nada de eso está en la inmediatez sin
profundidad de lo bonito y lo fácil. “El corazón de lo bello está roto” dice Han,
FIGURA FONDO 41 69
FERNÁNDEZ
y esa breve frase me anda en el corazón desde hace días. Cierto. Cuando
evoco momentos en que mi paciente y yo hemos creado juntos cierta
belleza, muy rara vez o quizá nunca ha tenido que ver sólo con nuestra
fuerza, nuestra destreza o nuestra perfección, por el contrario, rozamos
esa belleza a partir de nuestra fragilidad, de nuestra pequeñez, de nuestra
finitud. Es verdad que puedo sentirme conmovido por la fuerza o sabiduría
de mi paciente, pero eso ocurre porque conozco su debilidad y su torpeza,
y porque conozco las mías. La Gestalt nos dice que crecemos y sanamos
en la relación, en el encuentro vivo con el otro, lo que no hay que olvidar
es que ese encuentro no ocurre sin resistencia y dificultad. En el fondo,
nos encontramos desde la herida. El paciente llega a nosotros porque está
herido. Posiblemente espera encontrarse con un terapeuta sabio, fuerte y
completo. No es así. Lo que encontrará ante sí es a un ser humano con
dudas, frágil e incompleto. Y dispuesto a co-crear un vínculo justamente
desde esa fragilidad e incompletud. El paciente se hace preguntas para las
que no tenemos respuesta, tiene miedo a lo que también tememos y un
día dejará de existir como nosotros dejaremos de hacerlo. Mortales ambos,
pequeños ambos, fugaces ambos. Su herida evoca nuestra propia herida y
desde allí nos encontramos Y ese encuentro no es liso, pulido o limpio, pues
nada auténticamente humano lo es.
Quiero dejarme sentir la herida, porque sólo así puedo encontrarme
de verdad con ese otro que sufre que es mi paciente. Quiero ser capaz de
hacerlo sin confluir con él y confundirme. “Es un arte de la distancia ser
capaz de encontrar la medida más justa de la proximidad”, (Ídem p.94)
Podemos encontrarnos porque estamos heridos, porque somos
finitos e inacabados. Finitos por estar inacabados. “… porque tenemos
límites y podemos ser dañados, afectados, amados, acariciados, heridos,
cuidados” (Garcés 2013 p.127)
Hoy, más que nunca, ante el individualismo feroz que nos obliga a
ser sólo espectadores y consumidores, en el fondo indiferentes al destino de
los otros, las palabras de Marina Garcés en Un Mundo Común, me cimbran y
me conmocionan:
Ser es ser inacabado. Ser es ser continuado. Requiero de la mirada del
otro para poder ser completado. Mi sola vida no puede bastarse a sí misma.
Este inacabamiento me despoja de toda inmunidad y toda autosuficiencia.
Existir es depender. Esta idea sabotea todo intento de privatización de la
existencia. Se refiere a la cara que no se ve, al otro con quien no habíamos
contado, la espalda al descubierto, lo que hay en mí que no es mío. (ídem
p.139-141)
70 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
DEJARSE SENTIR LA HERIDA
Y es que lo que somos no está dentro de nosotros, como el
individualismo quiere que creamos, sino afuera, en lo otro, en lo que
tocamos, en lo que amamos y nos conmueve, siempre más allá.
“¿Qué has amado hasta ahora realmente, qué ha atraído tu alma,
qué la ha dominado y hecho, a la vez, feliz? Haz que desfile ante ti la serie
de estos objetos venerados y tal vez su naturaleza y el orden de su sucesión
te revelarán la ley fundamental de tu ser”. (Nietzche en Garcés 2013 p. 146)
Aún no sé cómo, pero sé que quiero ser ese terapeuta y ese ser
humano. Ese: el que se implica y se mancha y se muere un poco cada vez;
el que se niega a ser un simple espectador y mantenerse a salvo; el que se
rebela contra el hacer del otro una mercancía que le complazca; el que sabe
que no hay afuera, que vivimos siempre en las manos de los otros, atrapados
en las manos de los otros, así nacimos, así moriremos, sin escapatoria; el
que se sabe siempre en el mundo y con los otros; el que, en última instancia,
se deja sentir la herida.
“… Si nos duele el dolor en alguien,
en un hombre al que no conocemos,
pero está presente a todas horas
y es la víctima y el enemigo y el amor
y todo lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte”.
(Rosario Castellanos)
FIGURA FONDO 41 71
FERNÁNDEZ
Referencias
• Bauman, Zygmunt (2005) Amor Líquido: Acerca de la Fragilidad de
los Vínculos Humanos. España. FCE
• Calvino, Italo (1980) Las Ciudades Invisibles. España. Siruela.
• Delacroix, Jean Marie. (2010, Verano) La Terapia Gestalt en
Situación Grupal: una Estética en Movimiento. Revista Figura Fondo
No. 28. México. IHPG
• Francesetti, Gianni (2013, Primavera) El Dolor y la Belleza. Revista
Figura-Fondo no.33 México. IHPG
• Garcés, Marina (2013) Un Mundo Común. España. Bellaterra.
• Han, Byung-Chul (2014) La Agonía del Eros. España. Herder
• Han, Byung-Chul (2015) La Salvación de lo Bello. España. Herder
• Larrosa Jorge, Skliar, Carlos (2009) Experiencia y Alteridad en
Educación. Argentina. FLACSO. Homo Sapiens
• Robine, Jean Marie. (2010, Primavera) La Psicoterapia como Estética.
Revista Figura-Fondo No. 27 México. IHPG
• Schoch de Neufron, Sylvie. (2000) La Relación Dialogal en Terapia
Gestalt. España. Los Libros del CTP.
72 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
El fondo corporal sentido
Una propuesta para integrar la dimensión estética a la práctica
terapéutica.
Viviana Valdés Teja1
Resumen
En este trabajo hago una reflexión sobre el papel del cuerpo en la
psicoterapia Gestalt. Para ello reflexiono sobre el fondo corporal y hago
la propuesta del Fondo Corporal Sentido como una forma de desarrollar
nuestra consciencia corporal o sensori-awareness. Posteriormente
hablo sobre la importancia de las sensaciones en el proceso terapéutico
y desarrollo un mapa para explorar el fondo corporal. Finalmente
planteo una serie de intervenciones terapéuticas con la intención de
integrar la dimensión estética a nuestra práctica terapéutica.
Introducción
Este artículo surge a partir de la inquietud de integrar más conscientemente
el cuerpo en la práctica terapéutica. Ya decían nuestros fundadores que “en
la terapia se intenta ampliar el área de la consciencia inmediata del cuerpo”
(PHG, 2006, p. 225) y ciertamente, todos sabemos que la Gestalt le da una
importancia especial al cuerpo como el fondo a partir del cual emergen
las figuras que nos permitirán ir hacia el contacto. Sabemos la importancia
de nuestras emociones y sentimientos para que nuestro trabajo sea más
vivencial que mental. Sin embargo en la práctica muchas veces se queda
en preguntar ¿qué sientes?, ¿dónde lo sientes?, ¿cómo lo sientes? ¿Qué te
dice?, pero luego rápido pasamos a la figura, lo cual muchas veces hace que
la Gestalt no sea suficientemente nítida o energetizada.
En este sentido, también quisiera abrir un espacio para detenernos a
reflexionar sobre el precontacto y la función ello, que son temas menos
1 Viviana Valdés Teja. Maestra del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt en
México, Lic. En Comunicación, Mtra. En Antropología Social y Psicoterapeuta Gestalt con
especialidad en movimiento en la frontera contacto, frontera contacto, sexualidad y trabajo
corporal.
FIGURA FONDO 41 73
VALDÉS
explorados en general y que si bien son la base de toda la experiencia,
normalmente nos quedamos poco ahí por ir de prisa hacia la toma de
contacto.
Por otro lado, desde la perspectiva estética se habla mucho de la importancia
de ampliar nuestra capacidad para sentir y desarrollar nuestra sensibilidad,
pero ¿cómo hacerlo? Es una de las preguntas que guían este trabajo, y
para ello quisiera ir al elemento más básico de nuestra sensibilidad que
son las sensaciones. La intención es desarrollar un mapa sensorial que nos
permita conocer más a fondo el mundo de nuestras sensaciones para poder
explorar nuestra sensibilidad y la sensibilidad de nuestro cliente con mayor
detenimiento y profundidad.
Finalmente puedo decir que desde mi formación interdisciplinaria siempre he
tenido un gusto por el diálogo y el enriquecimiento de diversas perspectivas
o enfoques, y en este caso me parece que la propuesta de Peter Levine sobre
experiencia somática y el Focusing nos pueden ser de gran ayuda. De esta
forma busco dar espacio a lo que no es nosotros para poder seguir creciendo
(Schoch, 2000)
Para desarrollar estas reflexiones haré una revisión del concepto de fondo
corporal y de su importancia, y desarrollaré la propuesta del fondo corporal
sentido con la intención de plantear una propuesta para integrarlo a la
práctica terapéutica.
1. Del cuerpo al fondo corporal sentido
Podríamos empezar por preguntarnos por qué le damos tanta importancia
al cuerpo e incluso afirmamos que “el cuerpo está en el centro de toda
experiencia” (Robine, 2009), creo que hay varias razones de peso,
empezando por nuestra perspectiva de Campo.
Partimos de nuestra visión del ser humano como un campo organismo/
entorno, hablar de organismo y no de sujeto o persona hace alusión a
nuestra condición encarnada, y referirnos al organismo/entorno subraya
nuestra inherente relación con el ambiente que nos rodea. La única forma
que tenemos de relacionarnos con el entorno es a través del cuerpo, por eso
decimos que, “toda experiencia humana es encarnada” (Levine, 2013)
En palabras de Kepner podemos decir que “nuestro ser corporal es intrínseco
a la relación con nuestro mundo y forma una base para el contacto con
nuestro entorno tanto físico, como, especialmente humano, de modo que
podamos satisfacer nuestras necesidades y crecer” (2000, p. 7)
74 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Por otro lado, tenemos una confianza especial en el cuerpo y en sus procesos
de autorregulación organísmica entendida como la consciencia espontánea
de la necesidad dominante, la organización de las funciones de contacto
(PHG, 2006, p.64) y la activación del sistema de ajustes específicos para
mantener el equilibrio general (p. 110).
El cuerpo también se torna fundamental porque se considera el fondo a partir
del cual emerge la figura que permite identificar y precisar la necesidad (p.
227). Este fondo es especialmente importante en la fase de precontacto
donde cobra relevancia la función ello y el ello de la situación” (Delacroix,
2008, p.197). La figura que surge es “el apetito o el estímulo ambiental” que
despierta una serie de sensaciones, índices del ello de la situación” (Robine,
2002, p.49).
A partir de estos planteamientos es que surge la idea del fondo corporal
sobre la cual quisiera profundizar en este artículo.
Comparto la reflexión que hace Delacroix cuando se pregunta cómo concebir
este cuerpo-fondo y respondo a su invitación de prestar especial atención al
cuerpo y devolverle su relieve, su volumen su profundidad, y a reconocerlo
en transformación. (Delacroix, 2008, p.197)
Para comprender la idea de fondo corporal me parece que es importante
aproximarnos desde la mirada compleja que nos invita a ver la
multidimensionalidad de los fenómenos. En este sentido estamos hablando
de un cuerpo bio-psico-socio-espiritual, a) sentiente, b) en relación,
c) contextual, d) temporal, y e) en movimiento y aunque parece algo
obvio considero relevante revisar brevemente las implicaciones de estas
cualidades.
a) Es sentiente en tanto su condición sensible, la estructura del cuerpo
está hecha para sentir. Y “la sensación es la información cruda
de la experiencia, el fondo desde el cual comenzamos a organizar
nuestro funcionamiento” (Kepner, 2000, p. 89).
b) Es en relación porque este cuerpo vive gracias a su relación con el
entorno, si no fuera por la relación con el aire que respiramos, con
la comida que nos alimenta, con la mirada del otro, simplemente
no existiríamos.
c) Contextual ya que estamos inscritos en un marco de referencia
específico (familiar, genealógico, educativo, religioso, cultural), en
FIGURA FONDO 41 75
VALDÉS
un sistema de valores, normas de vida, sistemas de comunicación,
además de las concepciones explícitas e implícitas que tenemos
sobre temas fundamentales de la existencia. (Delacroix, 2008)
d) Lo temporal nos habla de un cuerpo que es proceso, que “lleva
inscrita toda nuestra historia” es decir, con recuerdos y memorias
pasados y con anticipaciones futuras, (Delacroix: 2016), con
situaciones inacabadas que buscan su resolución y con un registro
de las adaptaciones organísmicas previas (Kepner, 2000, p. 47)
e) El movimiento hace referencia a un cuerpo vivo, con peso en un
campo gravitacional, capaz de jugar con la ley de gravedad a través
de su motricidad, y con intencionalidad que es nuestra tendencia
a ir hacia. Así mismo, considera un cuerpo con un ritmo, con
velocidad, con diversas cualidades motrices que se despliegan en
distintas dimensiones.
Ahora bien la idea de fondo hace referencia a aquello aún no visible (Delacroix,
2016, p.56), aquello que desatendemos en nuestro proceso dinámico de
percepción pero subyace y que es de donde surgen y encuentran sentido las
figuras que emergen.
Podemos decir entonces que el fondo corporal se refiere a toda la resonancia
de la experiencia presente en el cuerpo que normalmente no notamos, y
que está integrada por sensaciones, imágenes, afectos o emociones, micro
comportamientos, pensamientos o significados y la respuesta del entorno o
co-afectación. Que a su vez está inscrito en una historia, en un tiempo, en
una relación y está movimiento.
Un fondo vivo y dinámico que si bien generalmente no notamos, me parece
fundamental aprender a sentir y explorar, de ahí mi propuesta del fondo
corporal sentido.
Cuando hablo de fondo corporal sentido2, hago alusión a la resonancia de
la experiencia presente en el cuerpo en tanto cuerpo vivido (Leib) más que
en el cuerpo físico (Körper), y también a la posibilidad de ser plenamente
conscientes de él; es lo que Jean Marie Delacroix llama “sensori-awareness”
y emocional-sensorial” (2016, p.59) es decir, la consciencia de lo que pasa
en el nivel sensorial-corporal en todas sus dimensiones.
2 Tomo como referencia la propuesta Gendlin (1988) de sensación sentida que por un
lado se refiere a la sensación o sentimiento vivenciado y por otra a la consciencia de que lo
está experienciando en este momento, que se está formando entonces y no estaba antes, no es
algo ya conocido. En mi caso no sólo me refiero a la sensación, sino a cualquier manifestación
corporal que podemos percibir.
76 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Es interesante notar que si bien sentimos todo el tiempo, no siempre
estamos conscientes de lo que sentimos y de alguna manera necesitamos
recuperar nuestra capacidad para sentir y aprender a conocer ese mundo
tan amplio y diverso como el de las sensaciones.
Me gusta la metáfora que usa Guy Pierre Tur (2017), que es psicoterapeuta
y artista, cuando habla de una paleta de colores para representar nuestro
mundo sensible, y considero que mientras mejor conocemos esa gama de
colores más matices y profundidad puede tener nuestra experiencia.
Como un primer paso para describir y conocer esta paleta de colores creo
que es conveniente ir de lo más básico a lo más complejo, y en este sentido
podríamos decir que los colores primarios son las sensaciones y los colores
secundarios son las emociones que luego se van complejizando con texturas
y combinaciones que son los sentimientos, imágenes y pensamientos, etc.
Generalmente cuando hablamos de sentir, en Gestalt pasamos rápido de la
sensación a la emoción que es un terreno más conocido y nos permite darle
mayor claridad a la figura, sin embargo hay muy buenas razones por las
cuales considero que habría que darle mayor espacio a las sensaciones y es
de lo que quiero hablar en el siguiente apartado.
2. La importancia de las sensaciones en la construcción de la Gestalt
Considero que dar un espacio especial a las sensaciones como una forma de
explorar nuestro fondo corporal es fundamental en varios sentidos:
Enfocarnos en el fondo corporal sentido, es enfocarnos principalmente
en el precontacto, donde la función ello y el ello de la situación son los
protagonistas. A saber, en la fase de precontacto “un desequilibrio comienza
a aparecer en la interacción individuo-entorno o un apetito (…) emerge
vagamente en la consciencia del sujeto, empujándolo a despertarse hacia
una dirección todavía ambigua (Lapeyronnie, 2016, p.10).
“El origen sensorial de la experiencia es una percepción vaga, confusa y
afectivamente preñada (…) en este momento original, no percibimos
objetos distintos, sino más bien una atmósfera, que da forma a la percepción
posterior, que influye en la aparición de una figura (…) es un momento que
generalmente no está mentalizado o verbalizado. (Francesetti, 2016, p.199)
Por ello decimos que el precontacto se caracteriza particularmente por la
aparición de la consciencia de sensaciones” (Lapeyronnie, 2016, p.10).
FIGURA FONDO 41 77
VALDÉS
En esta fase es fundamental dar espacio para la exploración y rastreo de
sensaciones. Es lo que Robine llama el “rastrillado” que da forma al fondo
para el desarrollo ulterior de la Gestalt (2002, p.49). Cuando le damos
suficiente espacio al precontacto entonces la formación de la figura puede
ser más, actual, clara y vivificada.
En este sentido, podemos decir que al dar espacio a las sensaciones
permitimos que la intencionalidad de la función ello se revele con más
claridad, y la función yo tenga mayor información para orientarse, y
“decidir cómo responder creativamente a la llamada que viene del campo”
(Francesetti, 2016, p.203).
Detenernos en el precontacto a explorar la sensación evita que nos
apresuremos a contactar con la emoción, que como ya nos ha hecho ver
Lapeyronnie, no conviene tomar de manera apresurada como el principal
referente de la experiencia por varias razones: por un lado pueden ser formas
aprendidas, pueden ser emociones secundarias (emoción en lugar de otra
emoción), pueden no estar adaptadas a la situación o pueden confundirse
con la emoción del otro (2016, p.16).
Y, por otro lado, las emociones suelen estar acopladas con imágenes y
pensamientos que generan formas estáticas y que entorpecen el flujo
transformador de la experiencia (Levine, 2013, p.384).
Con esto no quiero decir que no tomemos en cuenta las emociones, sino que
permitamos que emerjan de ese fondo corporal sentido y no de las figuras
fijas o automáticas de nuestra relación con el entorno.
Así mismo me parece importante mencionar que si bien es en el precontacto
donde el fondo corporal sentido cobra mayor relevancia, las sensaciones
están presentes durante todo el proceso y es importante darles seguimiento
no solo al inicio sino a lo largo del encuentro terapéutico.
En otro orden de ideas, las sensaciones están vinculadas con el nivel
reptiliano de nuestro cerebro (Levine, 2013, p.311), por ello enfocarnos
en las sensaciones nos pone en contacto con el registro más crudo de la
experiencia que no está cargado de significados o interpretaciones previas.
De esta forma, la figura que emerja puede ser más auténtica y no producto
de introyectos o de una función personalidad rígida. En palabras de Kepner
esto es que “cuando tenemos un rango completo de sensaciones accesible a
la consciencia, la figura que resulte y reflejará con más precisión el alcance
pleno de nuestra situación organísmica” (Kepner, 2000, p. 94).
78 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Atender la experiencia sensorial a lo largo del proceso permite que la
memoria corporal se exprese y que puedan emerger situaciones inacabadas
o respuestas fijas que impiden el crecimiento para que al tomar consciencia
de ellas puedan actualizarse o tener una nueva posibilidad de respuesta.
También considero que al sostener la atención en las sensaciones podemos
desarrollar nuestra capacidad de sensori-awareness y con ello nuestra
posibilidad de sentir la vida. Es decir, tener la capacidad de experimentar una
mayor gama de sensaciones y de sostener cualquier sensación que forme
parte de nuestra experiencia sin querer que cambie o que desaparezca. Esto
además nos vivifica.
En la psicoterapia Gestalt damos mucha importancia a la expresión de
emociones y sentimientos, sin embargo, no es lo mismo la emoción
expresada que la emoción sentida, muchas veces la expresión nos aleja de
la sensación que hay en el cuerpo o incluso diluye la experiencia (Levine,
2013: 386), y en este sentido enfocarnos en la sensación o las sensaciones
que conforman esta emoción nos invita a quedarnos en el cuerpo con lo que
hay y dar espacio a la autorregulación y la sabiduría del cuerpo.
Dar espacio al mundo sensorial y mirar la evolución de las sensaciones a lo
largo de un proceso nos da la oportunidad de recordar la transitoriedad de
la experiencia lo cual nos abre a nuevas posibilidades.
Finalmente, cabe mencionar que una exploración minuciosa de nuestra
experiencia sensible facilita que tengamos más elementos para trabajar con
la dimensión estética en el proceso terapéutico. Sobre todo si consideramos
que si bien “el ser humano vive y viene de esta dimensión, pero nuestra
cultura no nos ayuda a captarlo ni transmitirlo” (Francesetti, 2016, p. 201).
La caldera estética es la caldera de los sentidos, en donde el origen de la
experiencia brota y se co-crea con el cliente, nuestra tarea como terapeutas
es captar la atmósfera generada y que genera (p.201) y es en este sentido
que propongo generar un mapa que nos permita navegar por esta dimensión
tan abstracta y tan vaga que fácilmente podemos aplanar o pasar por alto.
FIGURA FONDO 41 79
VALDÉS
3. Mapa para explorar el fondo corporal sentido
Como vimos anteriormente cuando hablamos del fondo corporal sentido,
principalmente hablamos de sensaciones (aunque también están los otros
elementos de los cuales hablaré más adelante), es por eso que voy a
profundizar en este tema.
Si pensamos en las sensaciones, generalmente tenemos una idea abstracta
y ambigua al respecto, estamos acostumbrados a identificar sensaciones
muy básicas como el placer o el dolor, frío o calor, hambre, o reconocer si
una sensación es agradable o desagradable. Si bien esto es un buen inicio
en nuestra consciencia corporal, creo que podemos ampliar y profundizar
mucho más en esta consciencia.
En este apartado quise desarrollar un mapa sensorial3 que nos permita
conocer los distintos tipos de sensaciones, con la intención de abrir la
perspectiva y ampliar las posibilidades de nuestra percepción ya que como
dice Humberto Maturana (1990) no podemos ver aquello que no podemos
nombrar.
Esta es la propuesta de un mapa sensorial que está integrado por subsistemas
sensoriales que no sólo toma en cuenta las sensaciones que como organismos
somos capaces de percibir, sino como organismos espacio-temporales, en
movimiento y en relación con otros. A partir de lo que he investigado me he
dado cuenta que algunas teorías enfocadas en las sensaciones dejan de ver
la mirada relacional y algunos enfoques relacionales dejan de ver a detalle al
organismo; en este sentido, es que intenté hacer una integración, es decir,
una propuesta consciente de que somos un campo organismo/entorno y
de que la resonancia de la experiencia en el cuerpo siempre emerge de la
frontera-contacto. Es un mapa que seguramente podría seguir ampliándose
o complejizándose.
3 Para desarrollar este mapa tome como referencia las aportaciones de Kepner (2000),
Levine (2013), Frank (2011), Martínez (2015), e Islas (2015)
80 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Al nombrar cada uno de los subsistemas tuve la intención de que resultaran
más familiares y fáciles de identificar. A continuación voy a desglosar
los tipos de sensación que podemos percibir en cada subsistema con la
intención de identificarlas con más claridad.
Sensaciones • Tensión: relajación- Vocabulario asociado: tenso,
kinestésicas contracción relajado, contraído, flácido,
muscular rígido, expansivo, en reposo,
con ganas de movimiento,
• Energía: expansión- quieto, inquieto, energetizado,
contracción vibrante, desenergetizado,
fuerte, débil.
• Reposo-impulso al
movimiento
FIGURA FONDO 41 81
VALDÉS
Sensaciones • Temperatura Vocabulario asociado: calor,
orgánico- frío, templado, punzante,
involuntarias • Digestión lleno, vacío, nauseas,
nervioso, congestionado,
• Pulso disperso, enfocado,
• Vísceras respiración agitada, lenta,
rápida, profunda, superficial,
• Movimiento ocular entrecortada, jadeante,
sofocado, adormecido,
• Respiración despierto, ahogado, agitado,
cosquilleo, escalofrío,
hinchado, con hormigueo,
sudado, vivo, dolor, placer,
etc.
Sensaciones • Ubicación Vocabulario asociado: arriba
posturales de, debajo de, al lado de,
• Posición abierto, cerrado, congelado,
atado, libre, apretado.
Sensaciones • Gravedad. Ligero- Vocabulario asociado:
de equilibrio pesado pesado, liviano, denso,
ligero, flotando, tembloroso,
• Verticalidad: inclinado, vertical, horizontal,
Horizontal-Vertical- balanceado, desbalanceado,
Diagonal quieto.
• Balance: orientado
hacia alguna
dirección
• Equilibrio: apoyos o
no apoyos
82 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Sensaciones • Vista: lo que puedo Vocabulario asociado: dulce,
de los ver salado, amargo, astringente,
sentidos estridente, suave, alto
• Gusto: lo que me volumen, bajo volumen,
sabe pegajoso, peludo, terso,
áspero, radiante, mojado,
• Olfato: lo que huelo
seco, opaco, claro, nebuloso,
• Audición: lo que borroso, etc.
escucho
• Tacto: lo que toco
Sensaciones • Cualidades: Vocabulario asociado:
del condensada-libre, Bloqueado, fluido,
movimiento abrupto-gradual, condensado, abrupto,
alta-baja intensidad, fluctuante, uniforme, adelante,
uniforme-fluctuante atrás, arriba, abajo, derecha,
izquierda, rápido, lento,
• Dimensiones: acelerado, desacelerado,
horizontal, vertical, paralizado.
sagital.
• Tipos de
movimiento: ceder,
empujar, alcanzar,
agarrar, jalar, soltar.
• Velocidad. Rápido-
lento
• Aceleración
Sensaciones • Cercanía Vocabulario asociado: Cerca-
relacionales lejos, Arriba-igual-abajo,
• Horizontalidad Cómodo-incómodo, Seguro-
inseguro
• Comodidad
Agradable- desagradable,
• Seguridad
Familiar- extraño
• Agrado
• Familiaridad
FIGURA FONDO 41 83
VALDÉS
Sensaciones • Orientación: al Vocabulario asociado:
temporales presente- pasado- reciente, pasado, futuro,
futuro actual, viejo, infantil, adulto,
adolescente, recurrente, etc.
• Historicidad- del Rápido o lento.
niño-del adolescente-
del adulto
• Percepción del
tiempo
Ahora bien, me gustaría revisar los subsistemas de este mapa para poder
explorar la implicación que podría tener en la vida cotidiana y la forma
en que podría aparecer en el contexto terapéutico. Si bien la revisión
está enfocada en la experiencia del cliente, es importante mencionar que
simultáneamente como terapeuta estarán desplegándose un sin número de
sensaciones que de igual forma es importante mirar y tener consciente, ya
que desde nuestra perspectiva sabemos que eso nos da información sobre el
campo, en este sentido la exploración que propongo para el cliente aplicaría
para la auto-exploración del terapeuta de manera paralela.
1. Sensaciones Kinestésicas
Se refiere a la respuesta de nuestros músculos y de nuestra energía ante una
situación, la sensación de tensión o de contención de la energía.
• Qué tan tenso o relajado se siente ante esta situación
• Cuando piensa en esto, su energía se siente contraída o expandida
• Al hablar de este tema te reconoces en reposo o tiene el impulso de
moverse
• Aquí conmigo que tan tenso o relajado se siente.
84 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
2. Sensaciones orgánico-involuntarias
Son las sensaciones relacionadas con nuestros órganos internos, los latidos
del corazón, el movimiento intestinal, la respiración, etc.
• Cómo siente su temperatura aquí y ahora
• Qué respuestas identifica en el estómago, el movimiento y ruido de las
vísceras al pensar en este tema ahora.
• Que tan acelerado está el corazón al recordar esa experiencia.
• Sus ojos se mueven continuamente o están fijos en un punto cuando le
hablo.
• Cómo es la cualidad de su respiración mientras platica lo que le pasa en
este momento (considerando inhalación, exhalación y apneas).
3. Sensaciones Posturales
Cómo y dónde elegimos ubicarnos en el espacio y cómo me siento en ese
lugar, qué postura tomo y cómo me hace sentir esa postura, encorvada,
expandida, rígida, flexible.
• Dónde está ubicado en este espacio
• Qué posición tiene desde que llegó, cuándo cambia de postura.
• Qué sensaciones despierta su postura en este momento y cómo me
hace sentir su postura.
4. Sensaciones del equilibrio
Cómo me siento en relación a la gravedad y al equilibrio, que tanto siento
mi peso, dejo que la tierra me cargue o yo me sostengo, que tan apoyado y
equilibrado me siento.
• Cuando recuerda esa situación en este momento se siente pesado o
ligero.
FIGURA FONDO 41 85
VALDÉS
• Imaginar esa posibilidad lo hace sentir más o menos en la vertical.
• En este momento ¿Se siente orientado hacia adelante o hacia atrás, a la
derecha o a la izquierda?
• Cuándo exploramos esta posibilidad, ¿se siente balanceado o
desbalanceado?
5. Sensaciones de los sentidos
Todo aquello que alimentan nuestros sentidos y que despiertan sensaciones.
• Qué puede ver, saborear, oler, escuchar o tocar en este espacio y cómo
le hace sentir.
6. Sensaciones del movimiento
Cómo percibimos nuestro movimiento ante una situación o al relacionarnos
con el mundo, hacia dónde se dirige el movimiento, qué cualidad, qué
dimensión y qué intencionalidad tiene.
• Qué cualidad tiene su movimiento mientras me habla: condensado-libre,
alta o baja intensidad, abrupto-gradual, uniforme o fluctuante, cómo se
siente en su cuerpo esa cualidad y cómo me hace sentir esa cualidad.
• Hacia dónde se mueve al narrar esta situación: adelante-atrás, arriba-
abajo, derecha-izquierda.
• El movimiento implícito que percibo es de ceder, empujar, alcanzar,
agarrar, jalar o soltar.
• Su velocidad al hablar conmigo o al moverse aquí es rápida o lenta.
• Cuando habla de este tema su voz se acelera o se desacelera.
7. Sensaciones relacionales
Cómo nos sentimos en relación a la persona que está con nosotros desde lo
más básico.
86 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
• Cuando piensas en esa persona te sientes cerca o lejos de ella/ de mí.
Revisa si quisieras que estuviera más cerca o más lejos de ti ahora.
• En estos momentos te sientes simbólicamente arriba, debajo o a la
altura de esta persona
• Qué tan cómodo o incómodo te sientes de decirme esto
• Específicamente en esa/ nuestra relación qué tan seguro o inseguro te
sientes
• Qué tan familiar o extraña te resulta esta perspectiva que te comparto.
• Percibe qué es lo agradable o desagradable de esa relación.
8. Sensaciones temporales
Cómo me siento en relación a la dimensión del tiempo, estoy enfocado en
el pasado o sólo espero el futuro y cómo me siento en relación a la etapa del
desarrollo. Qué tan rápido o lento pasa el tiempo y si me siento como un
niño, me siento como un adulto o como un adolescente.
• Cuando piensas en esa persona te percibes orientado hacia al pasado,
al presente o al futuro.
• De qué edad te sientes cuando me cuentas todo esto.
• Qué tan rápido transcurre el tiempo cuando estás con esa persona, o
cuando estás aquí.
Cabe señalar que todas las sensaciones de los diversos subsistemas pueden
ser agradables o desagradables, cómodas e incómodas, familiares o extrañas
y eso también es una forma de explorarlas.
4. Otros componentes del fondo corporal
Me parece importante reconocer que además del mundo sensorial, que es
tan basto, el fondo corporal también está constituido por otros componentes
que forman parte de la experiencia que emerge en la frontera-contacto y
que contribuyen a la construcción de la Gestalt (Levine, 2016) (Margain
FIGURA FONDO 41 87
VALDÉS
2017). Estos elementos son los siguientes:
o Afectos (Emociones básicas y sentimientos)
o Imágenes o Impresiones (recuerdos, sueños, imaginación)
o Significados (Creencias, valores, ideas)
o Comportamientos (gestos, micro y macro movimientos, posturas)
o Respuestas del entorno (co-afectación)
El afecto se refiere a nuestro mundo emocional, sobre el cual tenemos un
estudio minucioso en el texto de Myriam Muñoz: Emociones, sentimientos y
necesidades (2010). Éste incluye la propuesta de nuestras emociones básicas
(Miedo, Alegría, Tristeza, Enojo, Afecto), y los sentimientos de desarrollo o
de deterioro.
Sabemos que “el momento en que la consciencia del sujeto se voltea hacia
el entorno es el momento del surgimiento de la emoción. Esta emoción está
ahí para prepararnos a la acción y viene a darnos para ello la información
de lo que está sucediendo” A partir de esta información la emoción nos va
a preparar al movimiento ya sea de atracción o de retirada. (Lapeyronnie,
2016)
Explorar la emoción que emerge del fondo corporal nos da información,
en un primer momento de la relación de la persona con el entorno y de su
necesidad de ir hacia o alejarse de. Es importante recordar que muchas
veces estas emociones responden a respuestas fijas o son sentimientos de
fondo por lo que es importante explorarlos detenidamente y actualizarlos
en caso necesario.
Las imágenes hacen alusión a las representaciones sensorias externas
que forman parte de nuestra memoria corporal, pueden tomar forma de
recuerdos, de sueños o de imaginación. Muchas veces lo que me platica
el cliente trae una imagen o un recuerdo a mi mente, o viceversa. Estas
imágenes son significativas porque muchas veces dan cuenta de algún
asunto inconcluso o experiencia obsoleta que actualizar o atender para
recuperar el movimiento y la novedad de la Gestalt en curso.
El significado está relacionado con las “etiquetas” que le ponemos a la
experiencia, son como “indicadores descriptivos que usamos para lograr
un rápido manejo de la experiencia para poder comunicársela a otros y
88 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
a nosotros mismos” (Levine, 2016). Tiene que ver con nuestras creencias,
valores, ideas y muchas veces con los significados previos que se le ha
dado a experiencias similares en nuestra historia o introyectos que hace
falta cuestionar. Es inevitable generar significados, pero es interesante
revisar cómo construimos dichos significados, qué tan fijos y qué tanto
nos permitimos explorar otras lecturas o interpretaciones de una misma
situación.
Los comportamientos pueden ser los indicadores más visibles de nuestro
fondo corporal, que igual incluye los movimientos voluntarios más conscientes,
hasta los patrones involuntarios sumamente inconscientes (Levine, 2016). Y
aquí podemos considerar gestos, micro o macro- movimientos, cambios de
postura, etc. Atender los comportamientos que acompañan el discurso del
cliente muchas veces puede dar cuenta de la intencionalidad del contacto
o también de las descargas pendientes que conformarían parte de la
autorregulación. Por esta razón resulta importante identificar y nombrar el
comportamiento y explorar hacia dónde se desarrollaría si fuera el caso, lo
cual conviene hacer lentamente para no perder la consciencia de su impacto
en el cuerpo.
Finalmente está la respuesta del entorno, es decir la manera en que el
entorno resuena con nuestra presencia y nuestro modo de relacionarnos
y, al mismo tiempo, la forma en que nosotros resonamos con la reacción
del entorno frente a nosotros. Esto tiene que ver con lo que Delacroix
llama co-afectación y se refiere a que el terapeuta y el paciente se influyen
mutuamente a partir de esta información que circula entre el uno y el otro;
es decir la presencia de uno, su cuerpo, su palabra, sus intervenciones, su
sexo, su edad, tiene un impacto en el otro. Esta co-afectación también es
parte de la experiencia y merece ser concientizada, analizada, hablada y
puesta al servicio de la relación. (Delacroix, 2014)
Todo lo anterior conforma el fondo corporal y emergerá de maneras
diferentes configurando la experiencia en curso a partir de cada situación
específica del campo organismo/entorno.
Por eso cada sesión es importante dar espacio para “rastrillar el fondo” y
que de esta forma emerjan los elementos que darán lugar a la Gestalt en
curso. Mientras más elementos del fondo corporal más rica la experiencia y
más viva y nutrida estará la figura.
Ahora cabe preguntar ¿cómo podemos “rastrillar el fondo? ¿Cómo dar
espacio al cuerpo a lo largo de la sesión? A continuación presento una serie
FIGURA FONDO 41 89
VALDÉS
de posibilidades que retomo de la propuesta de Peter Levine (2016) y que
considero nos pueden ser de gran utilidad.
5. El trabajo terapéutico con el fondo corporal sentido
Sabemos, gracias a Kepner que “el primer paso obvio es ayudar al cliente
a ser más consciente de lo que está haciendo físicamente, trayendo la
experiencia del cuerpo al primer plano de la experiencia”. (Kepner, 2000:51)
Sin embargo, quisiera entrar en detalle de los pasos posibles para hacerlo.
El mundo de las sensaciones es muy abstracto y en general estamos poco
acostumbrados a notar o nombrar esa dimensión de la experiencia. Por
ello es importante que tengamos presente nuestro mapa de exploración
sensorial así como el repertorio del lenguaje correspondiente. De esta forma
podremos ayudar al cliente a nombrar su experiencia con mayor detalle.
Primeramente me parece importante señalar que para poder rastrear las
sensaciones es necesario bajar el ritmo e incluso suspender la narración
verbal por un momento, y en este sentido considero oportuno compartir
al cliente nuestra forma de trabajo de tal forma que también se vaya
acostumbrando al modelo y no se sienta interrumpido. Al final lo que
estamos haciendo es dar mayor espacio para escucharlo con todo su cuerpo
y no solo con sus palabras.
El proceso posterior lo podría dividir en varios momentos: en primer lugar
un momento de exploración de las sensaciones (de cualquier subsistema),
que implica que la persona se detenga y lleve su atención al cuerpo y a sus
sensaciones de tal forma que pueda rastrearlas. Un segundo momento para
identificar los acoplamientos o patrones que se despliegan y que se refieren
a las formas en que los elementos del fondo corporal se asocian entre sí,
así como también a los elementos que están ausentes o presentes en la
experiencia y que muchas veces dan cuenta de las formas fijas.
Por ejemplo, si un cliente viene con muchas ideas y creencias, pero sin sentir
sus emociones, entonces sabemos que se maneja con los significados, pero
tiene menos recursos en el terreno del afecto, o se siente menos cómodo o
familiar con este elemento. O, si un cliente tiene muchas sensaciones que
le abruman y que lo hacen comportarse siempre de la misma manera y
que no logra significar. Identificar los acoplamientos puede ayudarnos a ver
dónde quizás necesitamos ampliar escalas, construir recursos y resiliencia.
90 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Nuestro objetivo de largo alcance es que las personas sean capaces de vivir
una vida rica y plena con acceso a todos los elementos de la experiencia
(Levine, 2015, p. 5), de tal forma que la construcción de la Gestalt en cada
caso, tenga intensidad y fluidez.
Un tercer momento sería reconocer cuál es la intencionalidad de contacto
que se despierta de esa manifestación corporal, para dar paso a la toma
de contacto; en otras palabras dar espacio para que los deseos, pulsiones,
apetitos y direcciones de sentido emerjan de la situación presente (Robine,
2009).
Si fuera pertinente, habría otro momento para permitir, apoyar y acompañar
la descarga o expresión del cliente que deviene de la intencionalidad que
emerge en ese momento. Cuando hablo de descarga en este caso, no
me refiero a la liberación catártica emocional, sino a los micro o macro
movimientos del cuerpo que son consecuencia natural de la sensación
sentida; es decir, los movimientos que son producto de la evolución de la
sensación que estamos rastreando y que posiblemente quedaron detenidos
en el proceso de autorregulación original si se trata de un asunto inconcluso.
Finalmente, un momento que implica revisar la co-afectación; esto es la
resonancia que genera la experiencia del otro en mí y la forma en que el otro
resuena conmigo. Cabe señalar que si bien menciono este aspecto al final
del proceso, en cualquier momento del encuentro puedo explorar cómo es
la resonancia de la experiencia que emerge de la frontera-contacto.
A continuación desgloso una serie de acciones e intervenciones posibles
para facilitar aplicación de los momentos del rastreo del fondo corporal.
Exploración de sensaciones
A partir de la sensación que emerja de cualquier subsistema:
• Sentir: lleva tu atención al cuerpo y darte tiempo para sentir lo que
aparece.
• Ubicar: ¿puedes identificar dónde lo sientes?
• Describir: ¿Puedes describir cómo es esa sensación?
• Ser curioso de los detalles: ¿Tiene algún color o textura la sensación
que aparece?, ¿De qué tamaño es, qué forma tiene? ¿Dónde comienza y
dónde termina?, ¿Se mueve?, ¿Cómo?
FIGURA FONDO 41 91
VALDÉS
• Enfocar: Vamos a sostener la atención en eso que sientes
• Explorar otras sensaciones asociadas: Identifica si mientras enfocas tu
atención en esa sensación aparece alguna otra sensación,
• Rastrear el cambio: Sostén tu atención en la sensación y observa si se
mantiene si aumenta, si disminuye o si cambia en algo tu sensación.
Vamos a observar cómo se transforma esta sensación.
Identificación patrones y acoplamientos con otros elementos del
fondo corporal
• Mientras sientes esa sensación observa si aparece alguna imagen,
pensamiento, emoción o movimiento.
• Cuando viene ese recuerdo ¿qué emoción aparece? (Imagen-Afecto)
• Noto que mueves la mano constantemente mientras me cuentas
esto, muévela lentamente y observa si sientes algo mientras lo haces.
(Comportamiento- Sensación)
Identificación de la intencionalidad detrás de la sensación
• ¿De qué te habla esta sensación?,
• Revisa si surge algún impulso mientras la sientes
• Al sentir la sensación ¿aparecen las ganas de algo?
• Qué necesidad aparece ahorita que surge este recuerdo y esta emoción.
• Percibe si mientras sientes la sensación aparece el deseo de mover
alguna parte de tu cuerpo.
Acompañamiento y apoyo del su impulso o descarga
• Revisa si aparece el impulso de algún movimiento cuando sientes eso y
si es así date la oportunidad de hacerlo lentamente y con consciencia.
92 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
• Mientras te enfocaste en la sensación noté que tu pie se movía
ligeramente, observa si tendrías ganas de moverlo más y si es así,
muévelo muy despacio.
• Intenta desarrollar el movimiento que surgió en tus manos y percibe
que sientes mientras lo haces.
Revisar la co-afectación
Cómo la experiencia resuena en mí, qué me va sucediendo y ponerlo al
servicio del proceso y cómo resuena en él.
• Identifico que mientras decías esto yo sentía______. ¿Cómo lo escuchas?
• Al enfocarte en esta emoción me vino esta imagen, ¿te dice algo?
• ¿Cómo te hace sentir mi interés en tu emoción presente?
Todas estas intervenciones nos dan la posibilidad de darle profundidad,
textura y amplitud a nuestra conciencia corporal e integrarla en el proceso
terapéutico, recobrando así la corporalidad de la experiencia.
Ahora bien, como parte de su historia y de sus influencias del psicodrama
la Psicoterapia Gestalt ha dado una relevancia significativa a la vivenciación
de la experiencia y a la expresión de las emociones como algo en sí mismo
terapéutico, sin embargo no podemos perder de vista que en muchos
casos la consciencia sensorial puede ser abrumadora, e inasimilable, ya
sea porque no estamos acostumbrados a sentir o porque lo que sentimos
es demasiado intenso. De cualquier forma es importante ser cuidadosos
de que la exploración no exceda los límites del cliente y que el proceso
sea paulatino, en otras palabras procurar que la novedad sea asimilable,
de tal forma que vaya ampliando su capacidad para sentir, para sostener
las sensaciones, y de esta forma, ser más consciente de sus necesidades,
permitir la auto regulación e incrementar su nivel de resiliencia.
Para lograrlo quisiera retomar dos herramientas terapéuticas de la
Experiencia Somática desarrolladas por Peter Levine (2014) que me parecen
fundamentales: la titulación y la pendulación.
La titulación, es un término que viene de la química que hace alusión a la
regulación de las reacciones químicas entre dos elementos para evitar las
FIGURA FONDO 41 93
VALDÉS
explosiones, y en el contexto terapéutico se refiere a la graduación del proceso
de sentir; es decir que el cliente vaya sintiendo paulatinamente, dando
pequeños pasos, de tal forma que el estímulo o la carga sean manejables
para que puedan ser transitadas e integradas. En este sentido muchas veces
conviene enfocarnos primero en alguna sensación agradable o cómoda
para luego dar espacio a una sensación más incómoda, las sensaciones
agradables o cómodas que pueden estar presentes al mismo tiempo que
hay una sensación desagradable van constituyendo lo que llaman “islas de
seguridad” a las cuales se puede volver cuando sea necesario para equilibrar
la experiencia, sólo basta con llevar la atención allí. (p.23)
En caso de que la sensación sentida sea desagradable o incómoda es
importante preguntar si es muy abrumadora o es sostenible, y cuando es
muy abrumadora entonces podemos recurrir a la pendulación.
La pendulación se refiere a la posibilidad de “mover el estado de consciencia
propio entre las regiones de relativa comodidad y las de incomodidad y
angustia, este cambio evoca una de las reconexiones más importantes con
la sabiduría innata del cuerpo: la experiencia de oscilación, el ritmo natural
restaurador de contracción y expansión que nos informa que todo lo que
sentimos está limitado en el tiempo…que el sufrimiento no durará para
siempre” (Levine, 2013, p.113). Siguiendo con esta idea podemos decir que
al guiar al paciente en el rastreo de su fondo corporal es conveniente dar
espacio tanto a la parte desagradable o dolorosa de su experiencia como a
los aspectos relativamente cómodos que están sucediendo al mismo tiempo.
Por ejemplo puede sentir un dolor muy intenso en el pecho, y luego darse
cuenta de que sus piernas están cómodas en la posición que están. Es a
través de la atención que podemos enfocarnos en estas distintas sensaciones
y de esta forma reconocer los matices de la experiencia que muchas veces
generalizamos y aplanamos.
Para finalizar quiero decir que con estas propuestas de intervención busco
sumarme a uno de los intereses del terapeuta Gestalt que es “encontrar
formas para que el cliente experimente su cuerpo más plenamente y defina
el sentido que para él tienen estas experiencias” (Kepner, 2000, p. 51).
Así mismo espero que puedan ayudarnos a desarrollar más ampliamente
la dimensión estética dentro de la sesión terapéutica. Y así, nuestro fondo
corporal, (del terapeuta y del cliente), pueda ser un fondo corporal sentido
que recupere su volumen, su textura y su profundidad y que nutra el proceso
figura/fondo que emerge del encuentro terapéutico.
94 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
EL FONDO CORPORAL SENTIDO
Referencias
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influencia en la relación o intercporporalidad. En Figura Fondo. Núm. 36.
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Tur, Guy Pierre (2017). Notas del Seminario de Actualización Relacional.
México
96 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
Anorexia como constructo social
Gabriela Rodríguez López 1
La experiencia disfuncional desde la psicoterapia Gestalt
Resumen
La anorexia nerviosa ocupa el tercer lugar en enfermedades crónicas
entre la población adolescente, las personas entre 15 a 24 años de
edad que presentan dicho trastorno alimentario, tienen 10 veces más
riesgo de muerte (NEDA Feeding hope, 2017) . En este artículo se hace
una breve revisión histórica, sobre la enfermedad de la anorexia y
propongo que la influencia de los valores de la sociedad hace que la
experiencia de la anorexia sea un constructo social.
Palabras clave: anorexia, trastornos de alimentación, enfermedad,
cuerpo, belleza, concepción judeo-cristiana, terapia Gestalt.
Introducción
La presente reflexión e inquietud nace en la especialidad de la
experiencia disfuncional desde la psicoterapia Gestalt, ante la discusión de
las “enfermedades”, experiencias, psicoterapia y cómo ver los diferentes
comportamientos dentro del consultorio que nos impactan, nos involucran,
ya que son parte del entorno. Hoy quiero abordar las conductas que tienen
que ver con los trastornos de la alimentación desde una perspectiva histórica,
cuando leí el artículo sobre la discusión de la anorexia, bulimia y conductas
hiperfágicas, algo que me llamó la atención fue la frase de las autoras:
1 Gabriela Rodríguez López. Licenciada en Arqueología por la Escuela Nacional de
Antropología e Historia y Maestra en Educación Humanista, Especialidad en Enfoque Gestalt,
Programa de movimiento corporal en la frontera contacto, Especialidad de la Experiencia
Disfuncional desde la Psicoterapia Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt.
FIGURA FONDO 41 97
RODRÍGUEZ
“Las formas de existencia que se manifiestan en el mundo como trastornos
de alimentación no representan una perturbación del actual sistema socio-
cultural. Son más bien, una expresión característica de él”. (Mione, 2013)
Y las siguientes preguntas que me vienen son: ¿Qué lleva a las personas a
dejar de comer? ¿Qué se persigue con esta forma? ¿Qué guerra libramos con
la imagen corporal? ¿Cómo concibo este cuerpo que habito si es el sostén
de mis experiencias cotidianas? ¿Cómo se presentan hoy en día? ¿Y en el
pasado cómo se veían dichos trastornos? Esta reflexión más que llegar a una
conclusión pretende iniciar con preguntas ante la construcción social de lo
que hoy definimos como enfermedades. Y lo planteo, ya que, la anorexia
tiene como característica mantener el peso corporal en su mínimo, hay
miedo a ganar peso y es una alteración significativa de la percepción de
la forma o el tamaño del cuerpo, las mujeres que son afectadas por este
trastorno sufren amenorrea (DMS-IV: 553, en castellano), al menos, es lo
que hoy en día entendemos como anorexia.
Pero, ¿Qué pasaba hace unos cuantos siglos, al hacer la búsqueda sobre
esta enfermedad? Si bien existía ya la anorexia nerviosa, no estaba ligada
al mito de lo que entendemos hoy como belleza corporal, las causas eran
de orden distinto, apoyando la tesis entonces que la enfermedad es un
constructo social, veamos la revisión histórica de la enfermedad y lo que me
fue resonando de la misma.
Desarrollo
En los años 80, se plantea que la anorexia es una enfermedad creada por el
mito de la belleza corporal, los cuerpos con mayor índice de masa corporal
no son bellos, entre menos carne haya pegada a los huesos, a la visa de la
sociedad, se verá como una mujer u hombre bello, los trastornos alimenticios
y las cirugías cosméticas se convirtieron en las mayores incidencias de
especialidades médicas, las modelos pesaban entonces 23 % menos que
las mujeres ordinarias (Wolf, 1991). Si vemos los aparadores de las tiendas
hoy en día, se exhiben maniquíes talla 0, sin tomar en cuenta la raza, la
complexión individual, el país, condiciones sociales, etc.
Al parecer, el concepto de belleza nos hace “casi desaparecer” además de
estar constantemente avergonzados y avergonzadas de nuestra imagen
corporal, y lo peor de quienes somos, al menos esta es mi percepción.
98 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
La forma en cómo vemos nuestros cuerpos no es un producto de una
sociedad en sí, sino son la expresión que los caracteriza, igualmente los
trastornos de alimentación (Mione, 2013). Para apoyar esta tesis propongo
mirar al cuerpo femenino y su concepción a través de la historia de la
humanidad, y en donde lo que encuentro más representativo, es la historia
del arte porque los cuerpos femeninos al desnudo nos pueden proporcionar
una idea de lo que en cada época se consideraba bello o ideal. Tomo el arte
pues como dice William Shield:
“El arte, en su anhelo de simbolizar de la mejor forma posible su concepción
de lo bello, ha recurrido casi siempre al cuerpo humano” (Shield, 1968).
Además que podemos ver a través de estas representaciones en el transcurso
de la historia cuáles son las características corporales que se privilegian. Las
primeras formas de las cuales tenemos registro en el periodo paleolítico
son la Venus, con la idea de la fertilidad y la perpetuación de la especie
encontramos un cuerpo con senos, caderas y vientre marcados además de
exagerados, dichos rasgos se privilegiaron en las representaciones de arcilla
que hasta ahora conocemos. Posteriormente en el siglo V a. C., tanto Venus
de Roma y Afrodita en Atenas la belleza, placer y amor son los ideales de
belleza en las representaciones femeninas, son cuerpos sensuales donde
las curvas son mostradas. Es de llamar la atención como en la Edad Media
hay un rechazo al desnudo, se toma como el pecado, debido a que hay una
religión teocéntrica, en el arte medieval solamente hay desnudos en el juicio
final como alegoría al pecado, y los cuerpos generalmente son grotescos. A
esta idea iremos más tarde, al cuerpo relacionado con el pecado.
En los siglos XV y XVI durante el Renacimiento, las mujeres son seductoras
y voluptuosas. Rubens como representante del Barroco va a pintar mujeres
que despiertan el deseo y la sexualidad, con cuerpos curvilíneos calificados
como sensuales. En el siglo XIX, Francisco de Goya nos ofrece “La Maja” con
un cuerpo, bello, atrayente y mostrando carnes que son bellas. En la época
Naturalista los cuerpos son representados como son y seguimos con una
idea de voluptuosidad, no podemos olvidar a Paul Gauguin representando
a las mujeres exóticas de Tahití y a Toulouse-Lautrec mostrando los
desnudos de las prostitutas y bailarinas, en ningún momento son cuerpos
delgados. Prieto y Rodríguez plantean que hacia el siglo XX y XXI hay una
deshumanización en la pintura en donde los cuerpos comienzan a perder las
curvas (Rodríguez, 2010), y considero que el concepto de belleza comienza a
perder carne, curvas reales, tratando de reducir las medidas lo más posible.
FIGURA FONDO 41 99
RODRÍGUEZ
Ahora bien, los cuerpos dolientes y sufridos sí tienen un lugar en la religión
católica, de concepción judeo-cristiana que tiene que ver con la entrega
a la vida espiritual, a dejar la carne terrenal a un lado y se ofrecen estos
sacrificios a Dios.
Desmayo Místico de Santa Catalina 1526 (Bazzi, 1526)
Veamos el ejemplo de trastorno alimenticio y de cómo percibían el ingerir
alimentos dentro de las religiosas, en una carta que dirigió a un religioso de
Florencia cuando tenía veintiséis años, ella misma (Santa Catalina de Siena)
describe su comportamiento alimentario de la siguiente manera:
Me escribisteis diciéndome en particular que rogara a Dios para que
pudiera comer. Y os digo, padre mío, y os lo digo ante Dios, que
de todas las maneras posibles siempre me he esforzado una o dos
veces por día para ingerir alimento; y he rezado continuamente y
rezo a Dios y rezaré, para que me conceda gracia en esta cuestión
de comer de modo que yo pueda vivir como otras criaturas, si ésta
es su voluntad porque la mía lo es. Os digo que muchas veces,
cuando hice cuanto pude, entonces me miré para comprender
mi enfermedad y la bondad de Dios, quien por una muy singular
gracia me permitió corregir el vicio de la glotonería. Me entristece
sobremanera que yo no corrigiera esta debilidad por amor. (Baile
Ayensa, 2012)
Desde una idea judeo-cristiana la carne está ligada al pecado, en Semana
Santa, la prohibición de la misma, es tanto, no ingerir carnes de origen
animal los viernes del mes y, por supuesto, no caer en las tentaciones de la
carne todo aquello que deleita nuestros sentidos y vidas (divertirnos, tener
relaciones sexuales, salir al cine, oír la radio), se puede preguntar a la gente
de la tercera edad sobre las prohibiciones en cuaresma y nos sorprenderá
100 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
la de reglas que existían para la temporada. Además no hay que olvidar que
años atrás para recibir la santa eucaristía se tenía que ir en ayuno a la iglesia
para recibir el cuerpo de cristo, considerándose el alimento como un pecado.
No solamente en la concepción judeo-cristiana pues como menciona Boris
Cyrulnik:
“Desde el comienzo de la aventura humana, el significado de la carne se
convirtió en un elemento básico, e incluso fundacional, porque para cazar
era necesario organizar lo social e inventar los artificios lingüísticos y
técnicos” (Cyrulnik, 1997, pág. 60)
Lo que me lleva a pensar en todas las prohibiciones culturales entorno a la
carne, el cerdo y el caballo con los judíos, la carne roja en Semana Santa
para los católicos, la vaca en la India, etc. Para esta ocasión he elegido la
concepción judeo-cristiana para documentar esta reflexión.
¿Me acompañas a profundizar en esta concepción?
Una de las luchas, en donde emergen las polaridades y los conflictos entorno
a la comida, es el momento del Carnaval, hay excesos de todo tipo, previo al
tiempo de la Cuaresma que, por otro lado muestra el tiempo de restricción.
La palabra Carnaval (en italiano carnevale) es un saludo o adiós, es lo previo
a quitarse el concepto de la carne para dedicarse al espíritu, se liga entonces
con la abstinencia y el ayuno. Mientras que Cuaresma, viene del número 40,
los 40 años que los judíos pasaron en el desierto y al estar solos, y sin probar
alimento tuvieron apariciones divinas.
Parecería que durante Carnaval se vive un libertinaje, un exceso de lo
profano, previo a la etapa de la desintoxicación, en el tiempo de la Cuaresma,
dejamos de lado la carne, tanto el uso de nuestro propio cuerpo, visto como
un lugar profano, como el comer alimentos que provengan de los animales,
como si esto fuera parte del veneno con el cual nos alimentamos.
Veamos el cuadro de Peter Bruegel, el viejo (1525-1569), en donde se libra
la batalla del gordo, jocundo, cordial y sanguíneo Don Carnaval y la hosca,
melancólica, y esquelética Doña Cuaresma (Camporesi, 1987). Aquí se
pueden apreciar dos corrientes cósmicas.
FIGURA FONDO 41 101
RODRÍGUEZ
El combate de don Carnaval y doña Cuaresma, Peter Bruege, el viejo 1559
(Peter Bruege, 1559)
102 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
Es de llamar la atención, como en la parte del exceso y esparcimiento, incluso
en el cuadro hay más luz, y por el lado de la restricción los ropajes son
obscuros, como no querer ser vistos, estar avergonzados de nuestros propios
cuerpos, parecer etéreos hasta casi desaparecer. Somos seres pecadores,
según la concepción judeo-cristiana, en donde tendremos la oportunidad,
en esta tierra, de limpiar nuestros cuerpos terrenales, en épocas definidas y
para esto tendremos que sacrificar la carne.
Ahora quiero abordar otro punto de vista, la creación del hombre y la mujer.
En el Génesis de habla sobre la semana de la creación en donde se crean
los cielos y la tierra, se hizo la luz, se hicieron las hortalizas, y los árboles
frutales, las estrellas, los animales, pero ¿qué más se necesitaba?
Génesis 2: 7: “Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo de la tierra;
luego sopló en sus narices un aliento de vida, y existió el hombre con aliento
y vida”. (La Biblia Latinoamericana, 1972, pág. 11)
La pregunta es ¿y la creación de la mujer?
Génesis 2: 21 “Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre
y éste se durmió. Le sacó una de sus costillas y rellenó el hueco con carne.
De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la
llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: -esta sí es hueso de mis
huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada varona porque del varón ha
sido tomada” (La Biblia Latinoamericana, 1972).
Es decir, venimos del hombre, el hombre se creó a imagen y semejanza de
Dios, más nosotras, somos parte del hombre, y ¿será entonces qué para creer
en la legitimidad de nuestros cuerpos necesitamos otro que nos diga que
somos “bellas”? Esta idea no se me ocurrió a mí directamente, Naomi Wolf
plantea que los hombres son perfectos y las mujeres al venir de un pedazo
de carne somos maleables, no autorizadas e imperfectas (Wolf, 1991)
Ahora para seguir en esta concepción de la religión se dice que Moisés
estuvo 40 días y 40 noches en el monte para recibir los Mandamientos, es
decir, para poder recibir lo sagrado tenía que sacrificar el cuerpo y no tomar
alimentos. También Cristo antes de su crucifixión pasó en el desierto 40 días
y al final pronunció: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que
sale de la boca de Dios” San Mateo 4:24 (La Biblia Latinoamericana, 1972).
Además el pecado original viene de probar un fruto prohibido, es decir, que
el pecado entra por la boca y se hace por medio de ingerir alimento. Me
surge otra idea, cuando un ser está en el vientre materno no se nutre por
FIGURA FONDO 41 103
RODRÍGUEZ
medio de la boca, sino del cordón umbilical, pero en cuanto llega a la tierra,
lo terrenal y se alimenta por la boca, tendrá que ser bautizado para librarse
del pecado original.
Quiero ahora hacer una pequeña observación sobre la vida de algunas
santas que dentro de la revisión biográfica, se han encontrado con rasgos de
anorexia, o al menos han dejado de comer para vivir del espíritu y no del
alimento del mundo:
Año/siglo Santa Datos
XIII (1242- Margarita Utiliza el no comer como medida para no
1271) de Hungría casarse (Solano-Pinto, 1997)
1347-1380 S a n t a Esta mujer presentaba conductas extremas en
Catalina de cuanto al control del cuerpo desde temprana
Siena edad, a los 7 años después de la muerte de su
hermana en trabajo de parto decide comenzar
a hacer ayunos, sus padres quieren casarla y
ella se rehúsa encerrándose en su habitación,
fue la criada de la casa hasta que a los 17 años
ingresa con las monjas dominicas. En este
lugar practicaba el ayuno y la flagelación, en
enero de 1380 decide dejar de tomar agua y
muere en abril del mismo año (Baile Ayensa,
2012)
1380-1433 S a n t a Se alimentaba de un pedazo de manzana al
Lidvina de día (Vargas, 2006)
Shiedam
XV S a n t a Hija del rey de Portugal ayunó y rezó a
Librada o Dios rogándole le arrebatara la belleza para
Wilgefortis ahuyentar la atención de los hombres, siendo
adoptada en algunos países de Europa como
santa patrona de las mujeres para librarse de la
atención masculina. Esta práctica fue utilizada
por las mujeres de la época para no casarse.
1467-1501 S a n t a Murió de desnutrición autoimpuesta (Vargas,
Colomba de 2006)
Rieti
104 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
1515-1582 S a n t a “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que
Teresa de muero porque no muero”, esta oración hecha
Ávila por Santa Teresa fue inspiración de muchas
monjas y mujeres que siguieron los pasos de
la limitación de alimentos (Vargas, 2006)
1566-1607 Santa María Hacía ayunos severos y si se esforzaba por
Maddalena comer vomitaba. Ella decía que el alimento era
de Pazzi una tentación del diablo (Vargas, 2006)
1586-1617 Santa Rosa Ayunaba 3 días a la semana y los restantes se
de Lima alimentaba de yerbas y raíces cocidas sin sal.
Se untaba pimienta en la cara para deformarla
y además utilizó un cinturón de hierro el
cual cerró con candado y la llave la tiró al río
(Vargas, 2006)
1651-1695 Sor Juana Se sabe que ayunaba constantemente, lo que
Inés de la más conocemos de su obra fue la lucha que
Cruz hizo desde la clausura para denunciar que la
mujer no tenía derecho a alimentar su saber,
solamente por el hecho de poseer una cárcel
de cuerpo de mujer (Peláez, 2007)
1660-1727 S a n t a No ingería alimento alguno, los viernes
V e r ó n i c a masticaba 5 semillas de naranja (número de
Giuliani las cicatrices Cristo en la cruz (Vargas, 2006)
Como se puede ver la “Santa Anorexia” (Holy Anorexia) fue una de las
maneras en que las religiosas intentaban alcanzar mayor espiritualidad y
una cercanía con dios, no hay diferencia entre lo que hoy conocemos como
anorexia, elegir esta manera de sacrificar los cuerpos, asumiendo al alimento
y al cuerpo mismo como pecado. Además hay autores que proponen que
la santa anorexia era una manera de rebelión en contra de la sociedad en
la cual, estas mujeres vivieron. Uno de los casos virreinales más icónicos
podemos nombrar es Sor Juana Inés de la Cruz, quien hace una búsqueda
a través de sus obras de una identidad negada como mujer pensante y que
denuncia el maltrato hacia las minorías étnicas y también hacia el género
femenino. Aunque hasta el momento la restricción alimentaria no estaba
vista ni estudiada por los médicos, o no se consideraba un problema de
salud, también estuvo presente en las restricciones de alimentación de las
mujeres dentro del convento, como lo hemos visto en el cuadro de arriba.
FIGURA FONDO 41 105
RODRÍGUEZ
No fue hasta el hasta 1689 que Richard Morton publicó su obra Phthisiología
ser Exercitationes de Phthisi traducido al inglés como Treatise of consumptions,
en donde describe el caso de lo que se considera el primer caso médico
de anorexia nerviosa, describe el caso de dos pacientes una mujer de 18
años que murió y un joven de 16 años, aunque el caso del joven no se
siguió pues cambió de residencia (Silverman, 1997). En 1895 Paul Briquet,
describirá la anorexia nerviosa como un subtipo de la histeria, él describe
que los pacientes se sentían asqueados por los alimentos (Hernández, 2015),
anteriormente en Edimburgo el doctor Robert Whytt profesor de medicina,
también describió un caso de una paciente que bajó de peso comiendo
solamente té y pan con mantequilla, se le fue modificando la dieta hasta
que pudo encontrar un estado óptimo de salud (Silverman, 1997).
En 1859, la anorexia nerviosa volvió a aparecer en la literatura con el
doctor Louis-Victor Marcé en Paris, en donde escribe varios reportes de
personas que sufrían de este mal, estas notas se pueden encontrar como
Note sur une forme de délire Hypochondriaque Conséqcutive aux Dyspepsies
et Caractérisée principalemente par le refus d’aliments, en este escrito aclara
que dicha enfermedad es de tipo psiquiátrico no físico, más tarde en 1873
dos personajes por separado describen la anorexia nerviosa, uno de ellos
Charles Lasègue profesor de medicina en París y el otro Sir William W. Gull,
que trabajaba en el hospital de Londres. Ambos hablan de la anorexia, más
Gull le nombra anorexia histérica. Uno de los aportes más importantes de
Lasègue fue el tratamiento, en donde no se debía forzar a comer al paciente,
pese a la ansiedad que fuera causada entre los familiares, que primero habría
que escuchar al paciente y estar en contacto con él de manera amigable, una
vez que se creara la intimidad se podía trabajar a nivel físico. (Silverman,
1997) (Hernández, 2015). En cuanto al tratamiento que Gull propuso fue, que
el paciente tenía que estar lejos de casa, recomendaba masajes, descanso
y comida, además al paciente no se podía dejarlo solo, que los pacientes
deberían ser tratados con compasión y ternura (Silverman, 1997).
Me llama la atención el tipo de tratamiento que tenía que llevar el paciente,
ponían el entorno del paciente como el que causaba de alguna manera la
enfermedad o podía ser el síntoma del entorno, finalmente cada individuo
es lo que le rodea socialmente, y los procesos del self de las personas surgen
en la frontera contacto (Bloom, 2008). Además no se podía aplicar ningún
tratamiento hasta que la relación con el tratante fuera estable, incluso el
paciente no podía estar en soledad, la ternura y compasión jugaban un papel
importante, esto es relevante pues por medio de la observación médica se
van encontrando pautas para un tratamiento en relación, que es uno de los
aportes más importantes de la terapia Gestalt, pues es en el contacto que el
106 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
self y el entorno organizan sus encuentros y se implican entre sí (Perls F. H.,
1951, pág. xxx).
Posteriormente Jean-Martin Charcot en 1889, califica a este trastorno como
obsesivo-compulsivo, éste siguiendo los pasos de Lasègue recomendaba que
el paciente debería ser extraído de su familia y las visitas de la misma solo
debería ocurrir una vez que el paciente hiciera progresos.
Así llegamos al siglo XIX en donde Pierre Janet (1911/1929) consideraba
la anorexia nerviosa como un desorden psicológico y que se debería
trabajar sobre el cómo los pacientes sentían sus cuerpos, a partir de este
momento, los médicos que fueron describiendo la enfermedad proponían
que el tratamiento debería ser llevado fuera de la casa del paciente, que
la enfermedad era de corte psicológico y que cuando la familia viniera a
verlos, si se veía que el paciente lloraba o se sentía incómodo, la familia
tendría que ser retirada, así vamos encontrando una larga lista de doctores
que van haciendo descripciones de la enfermedad y la recuperación de los
pacientes. También era necesario dar una explicación al paciente sobre
lo que estaba pasando, se recomendaban distracciones y además dar al
paciente seguridad, lo que hoy en día sería el ground que proporciona el
terapeuta al paciente, según nuestra teoría de TG. Recuperarse de dicha
enfermedad llevaba meses o años, una vez que ganara peso podría entonces
podría retomar algunas de las actividades de su vida cotidiana (Silverman,
1997).
Hoy en día se tiene una nueva perspectiva para estudiar y ver la enfermedad,
se atribuye su presencia la moda de un “cuerpo perfecto”, en donde el
autoconcepto y la forma en cómo vemos a nuestros cuerpos deriva en la
forma en cómo los tratamos, y este sí mismo es un proceso que se construye
con otro, con el campo organismo/ambiente en donde se desarrolla el
individuo (Yontef, 1977). Estoy de acuerdo con la propuesta de Conte y
Mione, que es un ajuste creativo dramático, que nace de manera relacional
y que el cuerpo es el medio para la transmisión de la auto-imagen (Mione,
2013), finalmente “somos nuestros cuerpos” parafraseando a Merleau-Ponty,
y la manera cómo percibimos es un fenómeno corporal, no es un evento
mental (Orange, 2010), lo vivimos y lo encarnamos. Ahora la pregunta es
qué hacemos, si desde que nacemos vivimos en una familia en donde la
comida y la forma de hacerlo se convierte en una religión de bienestar, en
donde la familia es el lugar de aprendizaje para posteriormente ir al mundo,
o el mundo en el que habitamos resulta que tiene restricciones alimentarias
que se sacrifican por un concepto de belleza. Hoy en día existe la talla 0, es
decir, no existe la persona quien lo usa ¿cómo puedo interpretar esta talla?
FIGURA FONDO 41 107
RODRÍGUEZ
Miremos por un momento la siguiente imagen: “Princesas de Disney” y el
cuerpo de “Barbie”.
Princesas Disney oficiales (Princesas Disney Oficiales)
(memes barbie, 2016)
108 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
No son acaso, modelos imposibles de igualar, así se vería una “Barbie” con
un cuerpo más cotidiano, es decir, tenemos que ir cambiando las imágenes
que transmitimos a nuestras generaciones sobre lo que son “cuerpos
perfectos”, cualquier cosa que eso signifique.
([Link], 2016)
Como hemos visto a través de esta reflexión, la historia de la anorexia
nerviosa, ha tenido diferentes formas y motivaciones, lo que se me hace
importante destacar es que el constructo cultural y social de las enfermedades
no debe ser dejado a un lado, lo digo como una llamada de atención en
los consultorios psicoterapéuticos. No podemos ser tan reduccionistas en
cuanto a “diagnosticar la enfermedad”, tendremos que ser más curiosos,
indagar más sobre las relaciones de nuestros pacientes con su entorno.
La teoría Gestalt, apela a la relación con el cuerpo, de hecho, no hay una
dicotomía mente-cuerpo. Es más, la relación entre el organismo y el entorno
es social, nuestro enfoque es unitario, cada problema tiene lugar en un
campo social-animal- físico (Perls F. H., 1951). El self organiza la experiencia
de manera fluida y dinámica y este proceso se da en la fontera contacto, que
es un cambio que siempre está en proceso (Bloom, El self: estructuración y
funcionamiento, 2016), por lo tanto no podemos asegurar que el paciente
tiene anorexia por que tiene problemas con la madre o porque las amigas
FIGURA FONDO 41 109
RODRÍGUEZ
le dicen que está gorda, hay razones entretejidas, no simplistas, de origen
multifactorial, en las cuales las percepciones, propiopercepciones, las
necesidades, emociones y experiencias contactando con el tiempo efímero
y real van haciendo figura. Si nos detenemos en la teoría de campo, que
es fenomenológico y holístico, en donde el funcionamiento del individuo
esta rodeado tanto de prejuicios, creencias, suposiciones, usos lingüísticos,
formas de pensamiento que no son evaluadas, simplemente vivimos en
ellas y las replicamos, estas suposiciones como dice Yontef “invaden nuestro
proceso de contacto y de darse cuenta, determinan y moldean nuestros
pensamientos, sentimientos, percepciones y acciones” (Yontef, 1977). No
debemos perder de vista que no vemos enfermedades psicosomáticas, lo
que tenemos dentro de los consultorios son experiencias psicopatológicas,
que fueron concebidas en el ambiente del paciente, en su campo organismo/
entorno, y éste puede ser la casa, la escuela, las intituciones, la familia, los
amigos, es decir, todo lo que lo rodea. En donde, mi cuerpo, es mi punto de
apoyo, por medio del cual me expreso y voy hacia el mundo, pero ¿Qué
sucede si mi cuerpo es percibido de una manera que no me es un soporte?
¿Cómo enfrento este mundo con un cuerpo que odio? ¿Qué me dicen a
diario las imágenes comerciales sobre los “cuerpos perfectos?
Hemos visto que la consecuencia de la anorexia nerviosa, en un principio, era
una forma de ver al cuerpo como un pecado, al alimento como la tentación
del diablo y si lograbamos tener el “control” de ellos, podríamos tener
acceso al cielo, como seres espirituales a semejanza de nuestro creador, hoy
en día ¿Quiénes son nuestros dioses? ¿Cómo vamos modificando nuestros
cuerpos? Esto es un recordatorio que todos tenemos una autoimagen del
cuerpo y desde ahí habitamos nuestro cuerpo y vamos hacia el mundo, de
hecho, no existe un ser aislado, privado, sino que es un ser que percibe el
mundo y nos dirijimos al mundo desde la percepción encarnada (Orange,
2010).
La responsabilidad de los terapeutas es explorar y curiosear con el paciente
las ideas preconcebidas sobre los alimentos, el cuerpo, y el sí mismo, que
como hemos visto es parte de todo lo que lo rodea. Laura Perls menciona
que tendríamos que “desautomatizar” las formas fijas u obsoletas de los
pacientes, quitar lo falso y abrirnos hacia mejores ideas, volver a interpretar
estas creencias para integrar fuerzas y potencialidades (Perls L. , 1994, pág.
54). Es decir, que si cuerpo significa “lugar de pecado” u “obstáculo para
ser bella”, tendríamos que trabajar con estos introyectos e ideas concebidas
y dar al paciente otros horizontes para repensar el cuerpo, para habitarlo,
para sentirlo, pues el contacto con el mundo a través de nuestro cuerpo
nunca es fijo ni automático, sino se va construyendo, se va desplegando.
110 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
ANOREXIA COMO CONSTRUCTO SOCIAL
Es por esto, que como terapeutas dentro la teoría de la Gestalt tenemos
como posibilidades de trabajo; la respiración; la conciencia corporal; el
movimiento; la postura; los gestos; la voz; sin olvidar que nosotros somos el
otro frente al paciente y por momentos seremos ground, en su experiencia.
Cierro esta reflexión con una cita de Merleau-Ponty “Podemos entendernos
a nosotros mismos sólo como nacidos en un mundo social y siempre ya
entretejidos en éste. “Mi cuerpo”, es un movimiento hacia el mundo y el
mundo es el punto de apoyo de mi cuerpo” Merleau-Ponty 1945. Sostengo
la tesis que la anorexia es un constructo social, y es a partir de ahí que
nuestras intervenciones como terapeutas tendrían que emerger, siendo con
el otro, bajo una perspectiva de campo.
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114 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
Tanatología Humanista
Amalia Osorio Vigil1
Resumen
Si hay una constante en la vida de todos los seres humanos, es que
nos enfrentamos a distintas pérdidas, cada una con su propio e irrepetible
proceso de duelo. La Tanatología Humanista brinda los elementos para
acompañar a las personas en esos momentos. El duelo -duele-, es un proceso,
que transcurre desde el instante en que la persona sufre una pérdida hasta
el momento en que ha logrado incorporar e integrar ésta a su vida presente
y futura; se puede comparar con un túnel que se tiene que vivir, atravesar, y
procesar; con sus altas y bajas, pasando por distintos estados emocionales,
que coexisten, y son influidos por las creencias, cogniciones, conductas,
factores familiares, marcos de referencia, y estructura de personalidad...
al ir avanzando en este túnel, si el duelo se ha ido elaborando de manera
organísmica, se volverá a ver la luz, y la persona se habrá reconstruido y
reinventado a partir de la pérdida; de no ser así, la persona caerá en una
alcantarilla, que le impedirá avanzar en dicho proceso, el cual, se hará más
complejo en intensidad, profundidad y duración; la Tanatología Humanista
brinda también apoyo en este tipo de situaciones, ya que facilita al doliente
herramientas para que desde su propia sabiduría organísmica, pueda
salir de esa alcantarilla y le dé a la pérdida un significado adecuado que
le permita salir del túnel con el duelo elaborado. La duración e intensidad
del duelo se pueden agravar dependiendo de: la calidad y profundidad del
vínculo, la forma en que se presenta la pérdida y la lógica de la misma. Para
la elaboración sana del mismo es importante que la persona se permita
sentir en el momento lo que toca sentir, sin exagerarlo ni disminuirlo,
detectando su verdadera necesidad. La Tanatología Humanista influye
significativamente en la salud emocional y mental de las personas, las
familias, la sociedad y la humanidad en general.
1 Amalia Osorio Vigil. Directora General de Desarrollo Humano Integral Ágape A.C.
Licenciada en Pedagogía con Maestría en Orientación Familiar y Maestría en Psicología Clínica
y Psicoterapia.
Master en Psicología de Emergencias, Catástrofes y Pérdidas Personales; Terapeuta EMDR.
Especialidad en Desarrollo Humano; Especialidad en Psicoterapia Gestalt.
Actividades profesionales: Capacitación-consultoría educativa y empresarial; Psicoterapia
individual, familiar y grupal; Tanatología; Docencia; Conferencista, Panelista y Tallerista a nivel
nacional e internacional.
FIGURA FONDO 41 115
OSORIO
Introducción
Cada paso dado en el camino de la psicología, orientación familiar,
psicoterapia y tanatología me ha llevado a entender -en su complejidad y
simpleza- que enfrentarse a la muerte es una parte natural y consecuente del
proceso de vivir. Los seres humanos desde el momento en el que empezamos
a existir ya estamos vivos y, por lo tanto, completamente sujetos a las leyes
naturales del ciclo de la vida: nacer, alimentarse, crecer, reproducirse, para
finalmente, morir.
Como orientadora y psicoterapeuta, creo firmemente que el
acompañamiento tanatológico es una herramienta indispensable para apoyar
a las personas en el proceso de duelo que invariablemente implica encarar
cualquier tipo de pérdida o muerte. La tanatología lleva ya una larga senda
recorrida y su estudio me ha apasionado desde el día que tuve la fortuna de
toparme con esta disciplina que ha llenado mi desempeño profesional de
una gran riqueza experimental y humana invaluable para mí; a través de
los años, las vidas y las pérdidas que han sido compartidas generosamente
conmigo, he podido desarrollar mi propio enfoque tanatológico al que he
llamado “Tanatología Humanista”.
La observación cercana de cientos de vidas humanas me lleva a la
confirmación innegable que todas las personas experimentamos, sin
excepción, distintos tipos de pérdidas, desde las más sencillas y evidentes
-como mudar dientes-, hasta las más complejas y no tan fáciles de reconocer
como el hecho de crecer y pasar por los desapegos y las crisis que implican
desarrollarnos y transitar a través de las diferentes etapas de la vida. En
este viaje humano, también nos enfrentamos muchas veces a sucesos de tal
magnitud que pueden marcar nuestra existencia; como la muerte de un ser
querido, un divorcio, pérdidas materiales y económicas, desastres naturales,
cambio de lugar de residencia, enfermedades, abuso o maltrato de cualquier
tipo, así como la traición de alguien, la deslealtad, la pérdida de confianza
o haber vivido algún tipo de humillación, entre muchas otras situaciones
desafortunadas.
En este punto me parece indispensable hablar de tres tipos de pérdidas
muy importantes:
• Las de desarrollo, que se relacionan con las etapas de la vida y las crisis
que éstas conllevan.
• Las circunstanciales, que son inesperadas, impredecibles y que pueden
116 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
surgir sin importar ni la edad, ni la condición de la persona en cualquier
momento de la vida.
• Las existenciales, que se refieren a la esfera relacional a nivel
intrapersonal e interpersonal e influyen en el tipo de vínculo y conexión,
que se establece con uno mismo y con los demás.
El proceso de duelo
Es importante explicar con claridad este concepto, ya que es aquí en
donde se concentra la aplicación de la Tanatología Humanista que aquí
presento. Se le llama proceso de duelo al período que transcurre desde el
instante en que la persona sufre una pérdida hasta el momento en que ha
logrado incorporar e integrar ésta a su vida presente y futura, junto con
todos los aprendizajes, experiencias y vivencias que trajo consigo. El duelo
es un proceso, no es una enfermedad, por lo tanto, se vive, se elabora, se
transita, se atraviesa, se construye… No se supera, ni se pasa, ni se brinca,
ni se alivia.
Es indiscutible que cada pérdida duele y ésta está ligada siempre a
un proceso de duelo. Este proceso, indistintamente, es enfrentado con
variaciones en intensidad, profundidad y duración; esto depende del valor
y la importancia que la pérdida represente en sí misma para la persona
que la vive, así como del sentido que elija darle a la pérdida en sí; por ello,
es necesario reconocer que tanto el significado de cada pérdida, como el
proceso de duelo que ésta involucra, serán tan únicos e irrepetibles como lo
somos cada una de las personas.
Me parece fascinante comprobar que, al ser las pérdidas para los seres
humanos tan naturales como el mismo hecho de vivir, la propia naturaleza
nos ha dotado a cada uno con una sabiduría organísmica (Rogers, 2014)
que nos ayuda y provee de las herramientas físicas, emocionales, sociales,
racionales y espirituales que requerimos para poder enfrentar las pérdidas
que se nos van presentando en el transcurso de la vida. Para algunas
personas es significativo ser acompañadas este proceso ya que contar con
la presencia incondicional y aceptante de un tanatólogo, puede resultar
reconfortante, el dolor se comparte.
Mi experiencia a través de la psicoterapia y talleres terapéuticos, me han
hecho darme cuenta también, que a veces, algo sucede en el interior de
FIGURA FONDO 41 117
OSORIO
los dolientes en el proceso de vivir y elaborar el duelo, que requieren más
que un acompañamiento tanatológico, se hace necesaria una intervención
más específica y dirigida para procesar aquella realidad que no están
sabiendo integrar y vivir de manera adecuada. El enfoque humanista que
he desarrollado resulta muy eficaz en el acompañamiento natural y en las
situaciones donde se requiere de una intervención terapéutica-tanatológica
profunda, en ambos escenarios, dicho enfoque, respeta la individualidad
de la persona, confiando en su propia capacidad para vivir el proceso de
duelo de manera sana, adecuada y con un significado que le permita seguir
construyendo una vida con sentido.
Antecedentes de la Tanatología Humanista
La primera persona que se dedicó a hacer un estudio sistemático de
los fenómenos que se presentan alrededor de las personas moribundas
y sus familiares fue Elizabeth Kübler-Ross (1926-2004). Esta psiquiatra
nacida en Suiza desarrolló la mayor parte de su trabajo en Estados Unidos
y dedicó su vida a realizar observaciones en torno a la muerte, las personas
moribundas, sus familias y los cuidados paliativos necesarios para enfrentar
una muerte digna. Su trabajo inició como un experimento que pretendía
ofrecer “una nueva e interesante oportunidad de reconsiderar al paciente
como ser humano…” (Kübler-Ross, 2014, p.12). Ella observó que los
pacientes moribundos que entrevistaba pasaban por estados emocionales,
pensamientos, sentimientos y comportamientos semejantes; por tal razón
todo esto podía ser agrupado en diferentes fases que se presentaban en la
mayoría de ellos, así como en sus familiares. Ésta es una de las razones más
importantes por las que su trabajo es conocido a nivel mundial, ya que logró
definir y poner un nombre a cada una de las distintas fases que observó a
través de sus incansables años de trabajo. Así fue la clasificación de Kübler-
Ross:
Primera fase: negación y aislamiento
Segunda fase: ira
Tercera fase: pacto
Cuarta fase: depresión
Quinta fase: aceptación
118 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
La duración de cada fase depende de las características de la persona,
de la enfermedad misma, del tipo de apoyo que reciba y de los recursos
emocionales, sociales y culturales con los que cuenta. Kübler-Ross también
notó que después de la etapa de negación y a lo largo de todo el resto
del proceso del duelo, la esperanza acompaña a la persona moribunda y
a los familiares. Este proceso que se presenta en las personas enfermas y
en sus familiares, se puede observar en otras situaciones de duelo, ya que
estas fases, aunque con su propio matiz, profundidad, e intensidad, se viven
también en pérdidas de desarrollo, circunstanciales y existenciales.
Las aportaciones hechas por la Dra. Kübler-Ross (2014), representaron
un gran cambio en la manera de afrontar la enfermedad y la muerte, dicho
en palabras de ella misma: “lo que ha cambiado es nuestra manera de hacer
frente a la muerte, al hecho de morir y a nuestros pacientes moribundos”
(Kübler-Ross, 2014, p.18). Todo el trabajo de esta gran psiquiatra motivó
a poner la mirada en la persona del enfermo, además, abrió la puerta a
innumerables investigaciones en torno a lo relacionado con los procesos
físicos, psicológicos, sociales, racionales y espirituales que suceden en
aquellas personas que se enfrentan no sólo a la enfermedad y la muerte
sino a las pérdidas cotidianas, sorpresivas o inesperadas, que son parte del
curso mismo de vivir.
Enfoque en Tanatología Humanista
Persona humana
Sobre la persona humana han escrito diversos autores, entre ellos
Dávalos (2008) y Lucas (2010), quienes, la describen como un ser integral,
único e irrepetible, formado por las dimensiones física, afectiva, social,
racional y espiritual. La persona posee facultades que son exclusivas de su
naturaleza humana: Inteligencia, Voluntad, Afectividad y Libertad (IVAL para
abreviarlo). Dichas características hacen a la persona consciente de lo que
vive, capaz de razonar para encontrar su mayor bien, libre para elegir lo que
mejor le convenga y, por lo tanto, responsable de todas las decisiones que
tome.
Por lo anterior, ante las pérdidas que la persona humana enfrente, ésta
deberá hacer uso del mejor recurso con el que pueda contar: su IVAL. Estas
facultades tendrán que ser activadas por la persona en todo momento y en
cada una de las etapas del duelo; esto le permitirá vivir todo el proceso de la
manera más sana, funcional y armónica posible.
FIGURA FONDO 41 119
OSORIO
Toda persona tiende, naturalmente, a su propio bien y en sí misma
tiene la capacidad de hacer uso de su inteligencia para encontrar la verdad
y mover su voluntad para adherirse al bien. Cuando lo hace de manera
adecuada puede realizar actos completamente libres que le lleven a ser
protagonista de su propia vida, vinculándose de manera adecuada con ella
misma y los demás.
Enfoque centrado en la persona
Carl Rogers (1902-1987), creador del Enfoque Centrado en la Persona,
establece que, ante una experiencia nueva, la persona se inclina a conservarse
(a mantenerse como se encuentra y a reafirmar las maneras ya conocidas
de reaccionar) y sólo si están dadas las condiciones, se dirige hacia el
desarrollo, es decir, a su crecimiento como ser humano, reconoce también
que en la persona misma está la capacidad para lograr su autorrealización
(tendencia actualizante).
Las contribuciones de Carl Rogers a la psicología y la psicoterapia
permitieron considerar al cliente como un ser humano que utiliza todos los
recursos internos a su alcance para enfrentar la vida de la mejor manera que
pueda lograrlo. Por todo lo anterior, ante un proceso de duelo, la persona
posee la capacidad (sabiduría interna) para encontrar, reconocer y utilizar
los mejores medios físicos, sociales, emocionales, racionales y espirituales
para lograr, por sí misma, elaborar un duelo sano del que pueda obtener
aprendizajes significativos y seguir desarrollándose como persona, para
construir una vida con sentido, ante esta nueva situación que no eligió, sin
embargo, sí puede elegir cómo responder a ella.
La actitud con que cada uno reciba el proceso de duelo dependerá
de la estructura de su personalidad y de sus marcos de referencia, éstos
favorecerán o complicarán la tendencia actualizante. El acompañamiento
tanatológico adecuado, irá acorde a la sabiduría organísmica y se basa en
las actitudes humanistas que son: la autenticidad, la empatía y la aceptación
positiva incondicional (Rogers, 2014).
120 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
Proceso de duelo con enfoque humanista
El proceso de duelo con enfoque humanista que practico y propongo,
retoma los conocimientos aportados por Elizabeth Kübler-Ross, sin
embargo, a diferencia de lo que ella observó en su momento, la persona
humana no pasa por fases de una estructura concreta y secuencial; ya que
he notado que las personas transitan por distintos estados emocionales que
pueden variar conforme los días transcurren e incluso, estas condiciones
emocionales pueden coexistir. El proceso de duelo es mucho más complejo
que las emociones naturales que surgen, pues en su evolución también se
hacen presentes: creencias, cogniciones, conductas, heridas, experiencias
traumáticas, factores familiares, marcos de referencia, y la estructura de
personalidad de cada ser humano, quién lo vive con sus únicas posibilidades
innatas de desarrollo.
La analogía del Túnel
A través de los años que llevo realizando acompañamiento tanatológico
en distintas modalidades, he logrado construir una analogía que explique la
experiencia que vive un doliente al elaborar el duelo: el túnel.
En el umbral del túnel
El momento de la pérdida coloca a la persona a la entrada del túnel.
Antes de entrar, puede sentirse en shock o en negación; el shock se activa
para sobrevivir, para poder afrontar y enfrentar lo que se está viviendo,
para tomar decisiones y resolver lo inmediato. En la negación, la persona
se percibe sin capacidad de comprender cómo llegó ahí y creyendo que
lo que vive no es real, no es verdad y que tal vez sea un sueño del que
pronto despertará; y que esas sensaciones, emociones, sentimientos y
pensamientos que lo asaltan como un remolino que lo absorbe, pasarán. La
negación son momentos de respiro para ir asimilando la realidad de manera
paulatina, que se vuelven a presentar en distintas ocasiones dentro del túnel,
cuando se necesiten nuevamente. En algunas personas se puede presentar
un bloqueo que las paraliza o las hace sentir que sus movimientos son en
automático, como si estuvieran en una nube, en cámara lenta o viendo una
película, si una persona tiene un bloqueo es probable que se deba a alguna
experiencia previa no elaborada o significada adecuadamente.
FIGURA FONDO 41 121
OSORIO
El primer paso dentro del túnel
Después de este primer instante de shock/negación, -crucial y necesario
para tomar decisiones y hacer acopio de todos los recursos con los que
se cuentan para vivir el duelo-, la persona se hace consciente de que está
ahí, frente al túnel, sin posibilidad de regresar o de desviar el camino y
no tiene más remedio que entrar. La persona puede rebelarse, enojarse y
buscar muchas maneras para evitar el paso por el túnel, pero lo cierto es que
la única manera de salir del túnel es avanzar en él, atravesarlo. Quedarse
detenido, intentar regresar, o resistirse a entrar solamente complicará el
proceso de duelo.
El momento de entrar en el túnel puede resultar el más difícil para muchas
personas. De la misma manera que cuando entramos a un túnel mientras
conducimos un auto, se presentan instantes de miedo, incertidumbre,
ansiedad, angustia y una sensación de profunda oscuridad. La persona que
inicia el proceso de duelo puede sentir que todo es oscuro, que nunca va
a salir de ahí, que no volverá a ver la luz, se siente angustiada ante una
nueva experiencia que desconoce y se coloca ante una serie de sensaciones
y emociones que son desagradables de vivir.
Poco a poco la persona se va adaptando a la oscuridad del túnel y va
siendo más capaz de ver y distinguir los distintos matices que hay dentro
del camino hasta que llega un momento en que se da cuenta de que todo lo
que vive es “normal”, “válido”, es parte del proceso, tiene una razón de ser
y lo que está experimentando son avisos de las necesidades que tiene que
cubrir para poder avanzar y llegar al final del túnel y ver nuevamente la luz,
aunque en el trayecto no la vea y ni siquiera crea que exista.
Caminar dentro del túnel
Una vez en el túnel, como ya lo he dicho, no hay manera de salir de él
más que avanzando. El camino dentro del túnel no es plano, tiene altas y
bajas, a veces es más fácil caminar dentro de él y a veces es difícil hacerlo.
La persona no conoce el camino, sólo percibe las sensaciones, emociones
y sentimientos que vive y sus pies sienten las variaciones del terreno. No
conoce el tamaño del túnel, ni los retos a enfrentar, sólo sabe que debe
caminar, y al hacerlo lo mejor es dar un paso a la vez. Cada día la experiencia
del proceso de duelo es diferente, por lo que el acompañamiento en el mismo
deberá tomar en cuenta a la persona y la manera como vive y siente el hoy.
122 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
El ciclo de la primera vez
Muchos investigadores como Neimeyer (2014) y O´Connor (2015) han
buscado definir la duración normal del duelo. Al ser un proceso único e
irrepetible, no se puede determinar una duración exacta. Lo que sí es muy
importante para poder elaborar y acomodar el duelo, es lo que yo llamo
el ciclo de la primera vez, es decir, que después de la pérdida la persona
debe pasar: el primer cumpleaños, las primeras vacaciones, la primera vez
que regresó al lugar, la primera Navidad, el primer aniversario, etc. Muchas
primeras veces a lo largo de todo un año; cada una de éstas puede resultar
difícil y atemorizante, pero una vez vivida, las siguientes veces serán
menos dolorosas, menos intensas, con menos sensaciones y reacciones
emocionales, siempre y cuando el avance en el túnel haya sido adecuado,
funcional y realista.
Toda persona que pasa por un duelo llega a él con una historia de
vida, con asuntos inconclusos, con heridas, con una serie de creencias,
necesidades, experiencias y expectativas que pueden influir en su modo de
vivir la pérdida; es decir, la persona llega al duelo ‘siendo quién es’, no una
persona diferente. Recordemos que el proceso de duelo es único e irrepetible,
como cada persona lo es también. De esta manera, distintos miembros de
una familia que enfrentan una misma pérdida, vivirán el proceso de una
forma personalísima, individual y única que no podrá ser comparada ni en
significación, ni en intensidad, ni en duración entre ellos, a pesar de ser una
situación idéntica la que los colocó frente al duelo (Bleichmar, 2010).
Avanzar por el túnel
Retomando el piso del túnel, éste no es plano, está hecho de altas y
bajas, por lo que es normal que la persona tenga días buenos y días malos.
Es duro observar cómo en ocasiones, se presiona socialmente a las personas
en duelo para que vayan cuesta arriba… esto es imposible, no funciona
así, la persona no va hacia arriba, sino avanzando para salir del túnel, para
volver a ver a luz y retomar así el camino de su vida, con una nueva realidad
que no eligió y sobre la que se debe reconstruir y reinventar.
FIGURA FONDO 41 123
OSORIO
Las Atarjeas
Lo cierto es que también en el túnel se pueden encontrar ATARJEAS,
alcantarillas, hoyos en los que la persona puede caer; esta situación vuelve
mucho más complejo, intenso, difícil y duradero el tiempo que permanece
dentro del túnel, incluso hay casos donde la persona permanece ahí. Las
atarjeas son los momentos en que la persona es capaz de disminuir o
exagerar las sensaciones, emociones, sentimientos y necesidades, o bien,
no reconocer la realidad. Algunas emociones como la culpa, la ansiedad, la
angustia, la depresión o la vergüenza, pueden ser atarjeas que complican el
duelo.
Además, si quedaron asuntos pendientes por resolver, temas inconclusos,
conversaciones no terminadas, sentimientos no expresados, necesidades no
cubiertas, etc., se pueden hacer atarjeas en las que la persona se hunda sin
darse cuenta. Otro tipo de atarjeas las constituyen las creencias irracionales
o absurdas, los introyectos, las afirmaciones que una persona se dice a sí
misma, las cogniciones y significados inadecuados, por ejemplo: “si yo
hubiera…”, “me lo merezco…”, “no hice suficiente…”, “esto me pasó por…”,
“debí de…”, “es un castigo por…”, “tengo que ser fuerte y aguantarme…”,
etc. Un adecuado acompañamiento tanatológico tendrá cuidado de observar
detalladamente para reconocer y prevenir de manera anticipada las posibles
atarjeas, o bien, estará capacitando a la persona para salir de las mismas y
continuar su camino.
Cada pérdida representa un proceso de duelo cuya duración e intensidad
se puede agravar dependiendo de los siguientes factores:
a) Calidad y profundidad del vínculo: se refiere al lazo establecido entre
el doliente y el objeto, situación, relación, condición o persona fallecida.
Mientras más estrecho y profundo sea el lazo, mayor será la intensidad y
la significación que el doliente haga de la pérdida, lo que también podría
resultar en una mayor duración y profundidad.
b) Forma en que se presenta la pérdida: si la pérdida aparece de manera
abrupta, sorpresiva e inesperada, mayor será el tiempo que la persona
necesite para hacerse consciente de la realidad que enfrenta en el presente
y que enfrentará en el futuro. Lo mismo sucede en los casos en los que la
pérdida es injusta, cruel, violenta, con engaños o abusos, ya que se vuelve
necesario que la persona haga un ajuste de creencias, valores, espiritualidad
o religiosidad en diversos aspectos de su vida.
124 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
c) Lógica: existe una serie de reglas no escritas en relación a las pérdidas
que se pueden esperar y las que no, según mantengan una lógica y
congruencia con la realidad. Algunas de ellas podríamos mencionarlas de
la siguiente manera: los hijos entierran a los padres, la edad para morir es
la vejez, el matrimonio debe durar para siempre, las personas en las que
siempre podrás confiar son tu familia, los padres dan amor incondicional
a los hijos, los padres cuidan a los hijos, etc. Si la pérdida respeta estas
reglas, el doliente podrá acomodar con mayor facilidad su duelo; si, por
el contrario, la pérdida no mantiene la lógica de estas leyes esperadas,
entonces la duración e intensidad tenderán a aumentar.
Lo que he observado es que mientras más agravantes se presenten, el
proceso de duelo se puede hacer más complejo y profundo y requiere por
tanto de más acompañamiento tanatológico; la persona necesitará mayor
tiempo para acomodarlo y aceptarlo, aunque -como suele suceder- las
personas de alrededor piensan que “ya le dio la vuelta a la página”, que “ya
pasó” y es cuando en muchas ocasiones, se precisa de más apoyo.
Capturando rayos de luz
A medida que la persona avanza, la superficie del túnel se va volviendo
más plana y empiezan a filtrarse rayos de luz; es decir, destellos, momentos
en que la persona siente que está elaborado el duelo, por lo que alienta su
esperanza y se anima a seguir hacia adelante con la certeza que el final del
túnel se acerca y pronto verá la luz.
A lo largo de todo el túnel se pueden presentar eventos inexplicables
a los que podemos llamar misterios y milagros. Los misterios se refieren
a pérdidas, experiencias, sucesos o situaciones que nadie puede explicar,
que no se entienden, que no se sabe por qué suceden, que por más que se
busque, no se encontrará el porqué, ni la respuesta lógica y si se llegara a
encontrar, tampoco evitaría lo que se está sintiendo; ante un misterio, ante
lo inexplicable, lo inesperado, y lo ilógico, lo que toca es abrazarlo, para
aceptarlo e integrarlo poco a poco en el interior, porque si la persona se
aferra a “entenderlo” y a encontrar la respuesta “perfecta”, se puede caer
en una atarjea.
Los milagros son hechos, experiencias, comportamientos, sentimientos, o
sucesos que no se pueden explicar pero que resultan altamente reconfortantes
para el doliente y sus familiares y que, al parecer, no podrían haber sucedido
FIGURA FONDO 41 125
OSORIO
en otro contexto ni en otro momento que no fuera el duelo. Las personas
reportan sueños, sensaciones, olores, imágenes y experiencias a veces
sobrenaturales, que otros no entenderían; estas situaciones extraordinarias
no despiertan miedo y contribuyen a la tranquilidad y paz emocional de la
persona. Los milagros no son alucinaciones o inventos, son hechos reales
que pasan desapercibidos por los demás, pero que resultan significativos y
tienen sentido para el doliente y son un buen bálsamo que alivia su corazón.
La luz al final del túnel
Ya cerca del final del túnel, la persona puede ver la luz y, entonces sabrá
que ha elaborado el duelo, ya que será capaz de hablar de la pérdida sin
la presencia de la intensidad de la emoción y, además, podrá expresar
los aprendizajes logrados; esto será observable cuando se haya dado una
reconstrucción significativa de su vida.
Los duelos
Existen diferentes tipos de duelos, algunos son circunstanciales y otros
son existenciales. Los circunstanciales se presentan a causa de pérdidas
que no marcan definitivamente el resto de la vida, como la pérdida de un
trabajo, cambiar de ciudad, terminar con una relación de la juventud, cerrar
un negocio o un accidente automovilístico leve; este tipo de duelo se puede
“cerrar” y se recordará como una experiencia de la vida, sin evocar grandes
sensaciones o recuerdos. Por su parte, los duelos existenciales son aquellos
que se dan como resultado de una pérdida que marca la vida de la persona
y lo coloca en una posición existencial diferente, por ejemplo: la pérdida
de un padre, la amputación de alguna extremidad, el divorcio con “hijos en
común”, la muerte de un hijo, etc.
Ante un duelo existencial, la persona tendrá que actualizar el duelo
periódicamente, normalmente en fechas y eventos significativos y lo logrará
a través de la interiorización de la nueva circunstancia de vida y el nuevo
lugar en el que se encuentra. Ayudará a esta actualización los rituales y la
presencia de objetos concretos que vinculen al doliente con lo perdido, y le
permitan sentir la presencia, compañía y cercanía del afecto y amor que
vivía antes de la pérdida.
126 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
Un objeto de vinculación no es un recuerdo, como podría serlo guardar
una serie de pertenencias de una persona ya fallecida, o fotos de relaciones
o lugares anteriores, etc., más bien es un objeto, una imagen, una figura,
una actividad, algún elemento de la naturaleza, una canción, que hace
presente en el aquí y el ahora al ser querido, a la relación, al vínculo, a la
esencia de la persona, sus valores y virtudes, que le permite vivir y sentir su
presencia constante en el momento actual y seguir vinculados desde esta
nueva realidad.
Elaboración de rituales
Es aquí y a lo largo del túnel que la misma sabiduría interior invita a
la persona a elaborar y construir rituales que le den sentido a lo que está
viviendo; un ritual es una estrategia, vivencia, experiencia, técnica, que se
utiliza para integrar y darle sentido y estructura a nivel emocional y cognitivo
a una experiencia o vivencia significativa en la vida de las personas; para
lograrlo se requiere de una acción simbólica (lectura, escritura, artes, uso de
símbolos, elementos, objetos, movimientos) y de un significado otorgado a
esa acción. Así, al hacer un ritual la persona integra y cubre una necesidad
de manera creativa y personal que le brinda un bálsamo ante lo que está
viviendo.
Neimeyer (2014), afirma que en el proceso de elaborar rituales se debe
prestar atención a tres dimensiones para satisfacer las necesidades de la
persona afectada, éstas incluyen: el cambio en el sentido del sí mismo en la
persona que ha sufrido la pérdida, la transición a un nuevo estatus social y
la conexión con lo que se ha perdido.
Procesos emocionales en el duelo
Kübler-Ross (2014), observó que los enfermos terminales y sus familiares
enfrentaban emociones comunes, siendo las principales el enojo y la
tristeza. El enfoque de la Tanatología Humanista incorpora el modelo de
emociones, sentimientos y necesidades propuesto por Muñoz (2016), quién
hace un estudio de las distintas teorías de las emociones y trabaja con cinco
emociones básicas mejor conocidas como MATEA, que son: Miedo, Afecto,
Tristeza, Enojo y Alegría. Todos los demás sentimientos y emociones que la
persona experimente estarán relacionados con estas emociones básicas que,
FIGURA FONDO 41 127
OSORIO
cuando se mezclan, dan lugar a emociones secundarias como la frustración
o la desilusión, por ejemplo, y pueden, también, entrelazarse de maneras
muy complicadas y dar lugar a emociones altamente complejas como la
vergüenza y la culpa.
El enfoque humanista en la tanatología, entonces, reconoce los distintos
estados emocionales que presenta el doliente e identifica si el proceso
emocional es organísmico o disfuncional. Si éste es organísmico, se
acompaña durante dicho proceso para que la persona encuentre un espacio
para compartir, expresarse y hablar de lo que está sintiendo y viviendo,
en un ambiente de libertad, respeto y libre de juicio. Si este proceso es
disfuncional se hace una intervención tanatológica o se brinda terapia
de duelo para que la persona logre vivir un proceso emocional natural u
organísmico que le sea más saludable.
Las emociones más frecuentes en el duelo y las más fáciles de identificar,
como señaló Kübler-Ross (2014), son el enojo y la tristeza, sin dejar al
miedo, que también juega un papel importante en este proceso. El doliente
tiene miedo a lo nuevo, diferente y desconocido que está viviendo en su
presente, también tiene temor al futuro y a olvidar el pasado, por tanto, la
manera como vive el miedo se va transformando según el lugar del túnel en
el que se encuentra, aunque muchas veces el miedo le acompaña a lo largo
de todo el camino.
El duelo duele y ese dolor es inevitable, sentir la ausencia, el vacío, el
anhelo, es natural y humano, pero cuando el dolor se exagera puede llevar
a sufrimiento innecesario que, lejos de ayudar a la persona a avanzar en
el túnel, le detiene y paraliza. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento
innecesario que estanca, que hunde a la persona en una atarjea y le impide
crecer, es totalmente opcional, para ello, la persona tendrá que hacer acopio
de su IVAL y elegir la actitud con la que quiere vivir el duelo y las maneras
como desea experimentar las distintas emociones y descubrir la verdadera
necesidad que estas conllevan, para darles una salida sana.
Además de las emociones, la persona tiene una serie de creencias,
pensamientos, y filtros que trae consigo y le pueden ayudar o complicar
el duelo. Un adecuado acompañamiento y/o intervención tanatológica le
ayudará a reconocer su bagaje y a utilizarlo de manera que contribuya a su
desarrollo personal.
Toda emoción, como señala Muñoz (2016), tiene una necesidad detrás,
que requiere ser cubierta y que deberá ser identificada para que las acciones
que realice la persona la dejen satisfecha emocionalmente.
128 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
TANATOLOGÍA HUMANISTA
Las emociones en el duelo pueden coexistir; para una elaboración sana del
mismo es importante que la persona se permita sentir lo que hay que sentir
en el momento en el que toca sentirlo, sin exagerarlo o disminuirlo para no
caer en una atarjea. Si la persona detecta las sensaciones, si se detiene, si se
auto-observa, si las reconoce, si se permite sentirlas y aceptarlas, entonces
podrá atender sus verdaderas necesidades y tomará acciones que le dejen
satisfecha y contribuyan no sólo a su paz y tranquilidad interior sino a su
crecimiento personal a través de aprendizajes significativos.
Conclusión
Tengo la firme convicción que, ante la pérdida, todo ser humano merece
la oportunidad de crecer y desarrollarse como persona, merece vivir la
experiencia de manera sana, natural y organísmicamente, merece también
estar abierto al aprendizaje significativo y ser capaz de transformar su vida
sanamente, al reinventarse y reconstruirse con sentido. Para ello, el apoyo
tanatológico desde la visión humanista puede proveer a la persona de las
condiciones necesarias para lograrlo.
La primera condición es la aceptación positiva incondicional que se da
cuando el tanatólogo humanista reconoce al doliente como una persona
humana que vive el dolor de una manera única e irrepetible, sin juzgarlo;
además, considera que la forma como el doliente enfrenta la pérdida es
el mejor camino que éste ha encontrado para hacerlo, aun cuando en un
principio pueda resultar un proceso de duelo disfuncional. Para ello, el
tanatólogo humanista acompaña al doliente en la evolución de experimentar
todo lo relacionado con el proceso de duelo y colabora para que pueda
significarlo de forma tal que contribuya a ampliar e incorporar las nuevas
experiencias adquiridas a través del duelo, en su estructura de personalidad
y con ello logre una tendencia actualizante del yo.
Cuando el doliente se siente aceptado incondicionalmente a través de
la escucha y la empatía, también se siente reconocido por lo que vive y la
manera cómo lo vive, ya que se da cuenta de que todo es real y significativo.
Cuando lo anterior sucede, la persona llega a aceptarse a sí misma
incondicionalmente, y es capaz de dejar de lado la culpa, la vergüenza, el
juicio interno y demás emociones y filtros que pudieran estar frenando la
correcta elaboración del duelo.
FIGURA FONDO 41 129
OSORIO
Esta es la manera en que la Tanatología Humanista hace su aporte en
la salud emocional y mental de las personas, las familias, la sociedad y la
humanidad en general. El encuentro y acompañamiento humano, ético,
natural, congruente y verdadero entre el tanatólogo humanista y el doliente
permite el sano crecimiento y desarrollo de todas las personas involucradas
durante el proceso de duelo, inherente e inevitable en todas las vidas
humanas.
Referencias
Bleichmar, H. (2010). Una reformulación del duelo patológico: múltiples
tipos y enfoques terapéuticos. Aperturas psicoanalíticas: Revista de
psicoanálisis, (35), 1.
Dávalos, E. G. M., et. al. (2008). El proceso del duelo. Un mecanismo
humano para el manejo de las pérdidas emocionales. Revista de
Especialidades Médico-Quirúrgicas, 13(1), 28-31.
Kübler-Ross, E. (2014). Sobre la muerte y los moribundos. (5ª
reimpresión). México: Debolsillo.
Lucas, R. (2010). Explícame la persona. Italia: Art.
Muñoz, M. (2016). Emociones, sentimientos y necesidades. Una
aproximación humanista. (4ª reimpresión). México: Castellanos Impresión.
Neimeyer, R. (2014). Aprender de la pérdida. España: Paidós.
O´Connor, N. (2015). Déjalos ir con Amor. México: Trillas.
Rogers, C. (2014). El Proceso de convertirse en persona. (9ª reimpresión).
México: Paidós.
130 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
La Educación Humanista: una vía para la
formación policial1
María de Jesús Ortiz González2
Resumen
Las aplicaciones de la Educación Humanista cada vez amplían su
campo de acción hasta llegar al Instituto Técnico de Formación Policial.
Lo anterior quiere decir que este enfoque puede articularse a distintas
instituciones pero que requiere un profundo conocimiento que
sustente esta integración. A lo largo de estas páginas se fundamenta
dicha articulación. Para lo cual este artículo va definiendo e integrando
los postulados para dar lugar a una propuesta aplicable y aplicada al
campo de la educación formal.
La labor que realiza el Instituto Técnico de Formación Policial es de vital
importancia, ya que tiene que preparar a los futuros policías que brindarán
seguridad a la ciudadanía, por lo tanto, un policía que egresa del Instituto
debe contar con los conocimientos adecuados y tener herramientas, para
estar mejor preparado y poder enfrentar los desafíos de la sociedad.
El Instituto Técnico de Formación Policial a través de su Curso Básico
de Formación Policial, pretende dotar a los alumnos becarios de los
conocimientos iniciales y básicos para el desempeño de su función policial.
Con la aprobación de este curso, se asegura que al convertirse en policía
realice sus funciones de acuerdo a los requerimientos que el contexto le exige.
1 Este documento es el cap. 2 de la tesis Ortiz González, M. J. (2016) Influencia de
los factores institucionales en el proceso de construcción del sujeto policial. Desde una visión de la
Educación Humanista (Tesis de Maestría) Recuperada de Acervo IHPG Coyoacán
2 Mtra. María de Jesús Ortiz González. Egresada de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla con especialidad en Psicología Educativa, Maestría en Educación
Humanista en el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Desde hace catorce años
trabajando en el Instituto Técnico de Formación Policial como docente en las materias de ética
para el servidor público, desarrollo humano y control de emociones para diferentes cursos.
Conferencista en la misma Institución con el tema de Autoestima y motivación a los alumnos
de nuevo ingreso. Creadora y facilitadora del taller de Sensibilización Gestalt Se vale sentir.
Diez años como docente del módulo de Desarrollo Humano en el diplomado Odontología legal
y forense y ciencias afines, en la facultad de Odontología de la UNAM.
FIGURA FONDO 41 131
ORTIZ
A partir de esto se hace pertinente desarrollar una educación que promueva
los medios necesarios que permitan dar respuestas a intereses individuales
y colectivos, ofreciendo al estudiante los recursos y las experiencias que
contribuyan a su crecimiento personal y profesional.
En el proceso de formación policial se encuentra una gran posibilidad de
desarrollar integralmente al sujeto que se va a construir como policía en todas
sus dimensiones como ser humano, con el objetivo de formar profesionales
dentro del ámbito policial con un alto sentido de responsabilidad individual
y social.
Desde una visión de la Educación Humanista, se va a privilegiar el papel del
alumno becario como parte fundamental del proceso educativo y la labor
del docente del Instituto va a ser trascendente como puente de construcción
para formar un policía más humano y competente, capaz de comprometerse
con la Institución y la sociedad.
Para lograr esto, el docente tendrá que superar el estilo tradicional dentro de
la capacitación policial, transformándose en guía para sus alumnos; a la vez
que lleve a potenciar el conocimiento, desarrollando en los estudiantes la
capacidad de actuar más allá para lograr una transformación de la Institución.
La Educación Humanista y su relación con el proceso educativo como
formador de sujetos policiales.
Los procesos de formación que actualmente mantiene el Instituto Técnico de
Formación Policial, se dan en tres áreas: académica, pedagógica y operativa,
cada una de ellas está orientada a fortalecer los conocimientos y destrezas
de los alumnos becarios de manera que se enriquezca la ejecución de las
diversas labores policiales.
En el Instituto, la capacitación y la formación policial están orientadas hacia
aspectos paramilitares, desembocando así en una educación unidireccional,
factor que se contrapone en relación a la Educación Humanista, la educación
no se centra en el alumno becario, a veces se le da importancia a otras
actividades como cortar el pasto, barrer los patios, pintar bardas, entre otras,
se llega a dedicar más tiempo a las actividades operativas como marchar,
asistir a eventos o comisiones fuera del Instituto que no forman parte de su
proceso educativo y esto lleva a la merma de los conocimientos que ellos
deben adquirir dentro de sus aulas con sus profesores.
132 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
La misión del Instituto Técnico de Formación Policial es “Formar policías
con un alto desarrollo humano en beneficio de la comunidad mediante
herramientas académicas y tecnologías de vanguardia”. A partir de aquí se
puede vislumbrar una correspondencia entre la Educación Humanista y la
formación policial.
La formación policial obedece a la necesidad de preparar profesionales
competentes, que respondan a las exigencias de la institución, la comunidad
y de un entorno en permanente cambio. Es importante promover acciones
desde la Educación Humanista que permitan generar una nueva cultura
académica, un entorno en cómo se aprende, qué se aprende y cómo se
interrelaciona lo aprendido con las circunstancias propias del actuar policial.
Hoy en día la sociedad cada vez más exige tener una policía mejor preparada,
pero lo más importante más humana al realizar su trabajo policial.
Concepto de Educación Humanista
Los soportes epistemológicos del humanismo son las corrientes filosóficas:
el existencialismo y la fenomenología:
Del existencialismo retoma la idea de que el ser humano va
creando su personalidad a través de las elecciones o decisiones que
continuamente toma ante las distintas situaciones y dilemas que se
le presentan en la vida y para la fenomenología, los seres humanos
se conducen a través de sus propias percepciones subjetivas y, en
esencia, la gente responde no a un ambiente tal y como lo perciben
y comprenden. (Hernández, 1998, p.102-103).
Desde el punto de vista de David Fernández (Rector del ITESO) en su
conferencia presentada en el VII Simposium Compromiso Humanista en el
Cambio de Época de Departamento de Educación y Valores del Iteso (1999),
expone qué es la Educación Humanista y dice que:
En la educación humanista se tiene que partir del ser humano,
para generar procesos de sensibilización humana, por lo tanto, la
construcción de un nuevo sentido común basado en la centralidad
del ser humano nos llevaría a transformar y generar una nueva
forma de relacionarse hacia la construcción y formación de personas
que puedan ver de manera diferente, vivir con un estándar ético de
valores, poder entender a los demás, respetar la diversidad.
FIGURA FONDO 41 133
ORTIZ
El proceso educativo desde una concepción humana, permitiría que el
alumno becario se forme a partir de un sentido común, que le permita
preservar los valores y principios, con capacidad para transformar su entorno
en beneficio de los ciudadanos.
La Educación Humanista está presente en algunos docentes que hacen
la diferencia al impartir sus clases, existen profesores que se preocupan
porque sus alumnos aprendan, ven a sus alumnos como seres humanos, se
esmeran en preparar una clase, hacen que sus clases sean dinámicas para
que el estudiante se apropie de estos conocimientos y cuando se gradúen los
lleve a la práctica en su labor policial.
El movimiento humanista creció de manera rápida desde finales de los años
cincuenta y durante toda la década de los sesenta; en esos años, algunos de
los principales promotores y divulgadores de la corriente fueron Maslow (a
quien se considera el padre del movimiento), Allport, Moustakas, Murphy
Bugental, May y Rogers.
A Carl Rogers se le considera la figura más representativa en lo que se refiere
a las aplicaciones dentro del contexto educativo, con su enfoque humanista,
en donde su principal objetivo es lograr una educación integral, tomando en
cuenta el desarrollo de la persona y a la educación de los procesos afectivos,
él lo mencionó en su tesis que califica como fundamental en su obra: “Los
seres humanos tienen la capacidad, latente de comprenderse a sí mismos y
de resolver sus problemas” (Rogers, 2013, p. 24).
Por lo tanto, una educación basada en el humanismo, es concebir a la
educación como el proceso integral en el cual el estudiante es el centro de
la acción pedagógica, que busca desarrollar en el ser humano su capacidad
de reflexión, indagación y razonamiento, hay que partir “de la idea de que
la personalidad humana es una organización o totalidad que está en un
continuo proceso de desarrollo” (Hernández, 1998, p.102).
La educación centrada en el sujeto policial
“La educación humanista, centrada en la persona, tiene como meta
principal la promoción y facilitación del proceso de desarrollo integral de los
dinamismos humanos fundamentales” (González, 2008, p.51).
De esta finalidad se desprende una misión específica que consiste
en:
134 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
• Promover el germinar de lo mejor de las potencialidades y de
los dinamismos fundamentales.
• Educar para la vida, en y para la libertad.
• Respetar y celebrar las diferencias.
• Favorecer la interdisciplina y la interdependencia.
• Promover el desarrollo integral de la conciencia.
• Valorar más el ser que el tener.
• Facilitar la apertura a la experiencia, al diálogo, al encuentro y
al cambio.
• Reconocer, aceptar y favorecer el desarrollo de los diversos
modos que el ser humano posee para acceder al conocimiento
de sí mismo y de la realidad circundante.
También sería importante la creación de un ambiente de respeto,
comprensión y apoyo para los alumnos, tomando en cuenta estos aspectos:
• La no-directividad que impide interpretar el sentir de los demás
y darle consejos sobre cómo valorar su vida.
• Un foco de atención centrado en el cliente, o el alumno, que
requiere mirar la experiencia personal del interlocutor y trabajar
desde su propia percepción sin añadir elementos externos.
• Un conjunto de actitudes-comprensión empática, autenticidad y
consideración positiva incondicional- que deberá manifestar el
terapeuta o el educador para contribuir al proceso de crecimiento
personal. (Trilla, 2001, p.167)
Al propender un ambiente en el cual, el estudiante se sienta respetado,
comprendido y apoyado, se creará en cada uno de los alumnos becarios
del Instituto Técnico de Formación Policial, un proyecto de humanidad, en
donde los futuros policías tengan una responsabilidad social.
Los alumnos becarios del Instituto, significan un medio ambiente de respeto,
comprensión y apoyo, a través del trato que tienen los coordinadores,
profesores e instructores hacia ellos, ya que algunos se toman su tiempo
para platicar con ellos, los escuchan, entienden que el estar de forma interna
no es fácil, que cada uno de ellos vive este proceso de manera diferente y
toma un significado relevante durante su proceso de formación encontrar
personas que empatizan con lo que ellos viven y se sienten comprendidos.
FIGURA FONDO 41 135
ORTIZ
Características de la educación centrada en la persona
Para Rogers la educación centrada tiene las siguientes características:
• La persona es capaz de responsabilizarse y de controlarse a sí
misma en su aprendizaje
• El contexto educativo debe crear las condiciones favorables para
facilitar y liberar las capacidades de aprendizajes existentes en
cada individuo
• En la educación se debe aportar una perspectiva globalizante de
lo intelectual, lo afectivo y lo interpersonal
• El objetivo central de la educación debe ser crear alumnos
con iniciativa y autodeterminación, que sepan colaborar
solidariamente con sus semejantes sin que ello, dejen de
desarrollar su individualidad. (Hernández, 1998, p. 107)
Se puede ver a la educación centrada en la persona, como un medio para la
formación integral del sujeto policial, facilitando los momentos y espacios
para que se desarrollen las diferentes dimensiones de su ser y los aplique
en su vida personal y laboral. Con esto se responde a las exigencias de la
función policial, formando policías con un sentido humanista, competentes
y comprometidos con la Institución y la sociedad.
Un aprendizaje centrado en el estudiante impacta no sólo en la forma como
se organiza el proceso, sino también en las funciones y forma de relacionarse
de las personas implicadas en el mismo, esto es, profesores y alumnos.
En el instrumento pedagógico para la reforma policial democrática en
México, fruto de la conferencia internacional Reforma Policial Democrática:
experiencias y desafíos para la gobernabilidad llevada a cabo en Octubre
de 2012, donde tiene como objetivo mostrar, de manera clara y sintética,
los principales ejes temáticos abordados durante el encuentro y proponer
pautas para la toma de decisiones, tanto de autoridades como de actores
independientes dentro de la Seguridad Pública dice lo siguiente:
Los policías son parte integrante de la sociedad, ya que represen
tan el primer contacto entre autoridad y ciudadanía. Son, además,
personas que tienen miedos, deseos, preocupaciones, familias,
necesidad de respeto, reconocimiento y agradecimiento y, sin em
bargo, es cada vez más frecuente que se les critique y estigmatice
en sus acciones. Adecuados procesos de selección, formación inicial
136 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
de calidad, capacitación constante, un claro plan de carrera, apoyo
psicológico, salarios justos y una apropiada dotación de recursos
—entre otros elementos— son vitales para el desarrollo de una
policía verdaderamente profesional que pueda lograr un sentido
de pertenencia tanto con la institución como con la comunidad.
(Insyde. 2013, p.3)
Con esta idea se puede ir vislumbrando la manera de concebir al policía, no
como un número más dentro de la corporación, sino como un ser humano
al que se le debe tratar como tal y que, para poder cumplir con su labor
policial, se le tienen que cubrir sus necesidades con adecuados procesos de
formación entre otros.
Las actitudes básicas de Rogers en la educación centrada en la persona
Rogers define a las actitudes interpersonales básicas:
• La comprensión empática se refiere a la capacidad de entender
desde el interior las reacciones de un estudiante y ser consciente
de forma vivencial del modo cómo el estudiante experimenta
su proceso de formación. Se trata de entrar en el universo de
sentimientos del otro sin ninguna defensa o juicio previo.
• La autenticidad o congruencia del educador es la capacidad de
ser una persona verdadera y auténtica consigo misma y capaz
de entrar en relación con los demás sin máscaras ni fachadas.
Se trata de que el educador ponga de acuerdo sus sentimientos,
la conciencia que tiene de ellos y las expresiones externas con
que los manifiesta.
• Finalmente, la consideración positiva incondicional o, mejor
dicho, la consideración, aceptación y confianza en el otro supone
su reconocimiento en tanto alguien que no me intranquiliza,
sino que me permite estar seguro de que tiene suficientes
posibilidades personales para lograr lo que se propone. (Trilla,
2001, p.168)
El docente del Instituto Técnico de Formación Policial, al aplicar las actitudes
rogerianas, facilitará al crecimiento y desarrollo humano de sus alumnos
becarios. Ésta no es una tarea fácil para un profesor que tiene que convivir
en un aula con más de cincuenta alumnos y él tendrá que hacer un esfuerzo
enorme en su quehacer educativo y mostrarse tal como es con cada uno de
sus alumnos, siendo empático, congruente y teniendo un aprecio positivo
condicional.
FIGURA FONDO 41 137
ORTIZ
También se contribuiría en un modelo formativo policial centrado en
el estudiante en sus necesidades, intereses y problemas. Ofreciendo al
estudiante policial los recursos y las experiencias que contribuyan a su
crecimiento personal y profesional.
Aportaciones de la Educación Humanista a la formación policial.
Una formación policial basada en el humanismo, permitirá formar sujetos
policiales con valores, principios, herramientas y competencias necesarias
para asumir los retos que la sociedad exige y que la misma observa cada día
más de cerca.
Una educación policial desde este enfoque va a potenciar el conocimiento y
formación integral dentro del marco del humanismo, con una capacidad de
transformar el entorno institucional en beneficio de la seguridad ciudadana.
Para esto es necesario crear una buena enseñanza dentro del proceso de
formación de los sujetos policiales mejorando algunas situaciones de
aprendizaje que actualmente se viven dentro del Instituto. Un ejemplo
a veces el poner más atención e importancia a la parte operativa como
marchar y dejar menos tiempo a las horas de clases.
Facilitará a los alumnos becarios identificarse con la Institución, ser
proactivos, desarrollar un pensamiento estratégico, crítico y analítico para
poder enfrentarse a los retos que su servicio como policía en un futuro le
exigirá.
Concepción del alumno
De acuerdo con el paradigma humanista, con respecto a la concepción del
alumno, menciona Hernández (1998), los alumnos son entes individuales,
únicos, diferentes de los demás; personas con iniciativa, con necesidades
personales de crecer, con potencialidad para desarrollar actividades y para
solucionar problemas creativamente. En su concepción, los estudiantes no
son seres que sólo participan cognitivamente sino personas con afectos,
intereses y valores particulares, a quienes debe considerarse en su
personalidad total.
Desde esta óptica humanista, es importante que el proceso educativo que
se da en el Instituto, se rompa con lo tradicional, para ver y tratar al alumno
desde esta visión como un todo, de manera integral, como una actividad
138 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
integradora que genere y que se reconozca al sujeto policial en su pensar,
sentir, actuar y convivir. Implicaría que el Instituto Técnico de Formación
Policial conciba a cada uno de sus alumnos becarios como una persona que
aspira a formarse como policía, como un ser único, que busca una constante
autorrealización.
Es importante privilegiar el papel del alumno becario como protagonista del
proceso educativo, en donde la función del docente tendrá que ir superando
y dejando atrás ideas y creencias tradicionalistas, para transformarse en
guía y orientador del proceso formativo en cada uno de los estudiantes.
Todo esto a partir de la libertad del estudiante en su proceso de enseñanza-
aprendizaje, como se menciona en tradición freinetiana:
Se trata de transformar el medio institucional llenándolo de nuevas
instituciones como la imprenta, el texto libre o la asamblea de clase.
Instituciones que puedan movilizar a los individuos y a los grupos,
que liberan sus fuerzas creativas y los convierten en verdaderos
sujetos. (Trilla, 2001, p. 171)
De todo lo que se tiene en el Instituto en la parte educativa se tiene que
analizar y transformar, para poder detectar las necesidades y desarrollar
propuestas para aportar al proceso educativo del alumno becario, tomando
en cuenta la libertad de los alumnos becarios.
Concepción del maestro
En este enfoque el papel central no lo tiene el docente, sino que tiene que
reconocer la interacción con el estudiante, quien puede iniciar o responder
de acuerdo con su propia subjetividad y en la confianza de su propio
reconocimiento y respeto. El maestro “debe ser un facilitador de la capacidad
potencial de autorrealización de los alumnos. Sus esfuerzos didácticos deben
encaminarse a lograr que las actividades de los alumnos sean autodirigidas
y fomenten el autoaprendizaje y la creatividad” (Hernández, 1998, p.110).
El docente del Instituto Técnico de Formación Policial tiene libertad de
cátedra, con esto él puede generar cambios dentro de la enseñanza-
aprendizaje de los alumnos becarios, haciendo una planeación de sus clases
o actividades docentes en donde integre a todos los miembros y los motive
a participar, a la vez que da el sentido al trabajo, el valor del esfuerzo. La
complejidad y la diferencia radical en la forma de ejercer la docencia y en la
FIGURA FONDO 41 139
ORTIZ
forma de aprender de los alumnos, hacen que la transición hacia el enfoque
humanista, no esté exenta de dificultades.
El aprendizaje significativo en la formación policial
Según Rogers, “el ser humano tiene una capacidad innata para el aprendizaje”
(Hernández, 1998, p.111). Que, si no se obstaculiza, se dará en el tiempo
oportuno y la persona podrá desarrollarse, actualizarse y ampliar sus
capacidades siempre y cuando se le presenten las condiciones adecuadas.
Implicaciones para la educación que el enfoque terapéutico tiene para el
proceso educacional según Rogers:
El contacto con sus problemas. En primer lugar, las condiciones
enunciadas implican que el aprendizaje significativo o trascendente
se produce con mayor facilidad cuando el individuo se enfrenta
con situaciones que son percibidas como problemas. Permitir
al estudiante de cualquier nivel entrar en contacto real con los
problemas más importantes de su existencia, de manera tal que
pueda percibir aquellas cuestiones que desea resolver.
La autenticidad del docente. La coherencia del docente facilita el
aprendizaje. Esto significa que aquél debe ser la persona que es,
advertir con claridad las actitudes que adopta y aceptar sus propios
sentimientos. Creo que lo más importante no es que el docente
cumpla con el programa o emplee las técnicas audiovisuales más
modernas, sino que sea coherente y auténtico en su relación con
los estudiantes.
Aceptación y comprensión. El aprendizaje significativo sólo puede
producirse si el docente es capaz de aceptar al alumno tal como es y
comprender sus sentimientos. El docente debe ser capaz de aceptar
cálidamente al alumno, sentir respeto positivo incondicional y
empatizar con los sentimientos de miedo, inquietud y desilusión
implícitos en el descubrimiento del material nuevo, habrá recorrido
un buen trecho del camino que conduce al cumplimiento de las
condiciones del aprendizaje.
Provisión de recursos. Los materiales o recursos deberían ponerse
a disposición de los alumnos, pero no imponerse a ellos. Para esto
140 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
es necesario un amplio espectro de ingenuidad y sensibilidad. Un
educador con esas características querría que sus alumnos sepan
que él posee conocimientos y una experiencia especial en un campo
de estudio determinado y que tales recursos se hallan a disposición
de ellos; sin embargo, no querría que los que los estudiantes
sintieran que deben usarlos necesariamente de la misma manera
en que él los emplea.
La motivación básica. Debemos comprender que la actitud descrita
se apoya en una confianza básica en la tendencia autorrealizadora
de los estudiantes. Su función del educador es desarrollar una
relación personal con los educandos y en crear en el aula un clima
tal que permita el desarrollo de esas tendencias naturales. (Rogers,
2013, p. 252-255)
En estas implicaciones se observa el papel fundamental que juega el
profesor en el proceso educativo, la importancia de crear un clima que logre
aprendizajes significativos.
Concepto de aprendizaje significativo
El aprendizaje significativo es la piedra angular de la educación centrada en
la persona, Rogers dice:
Al decir aprendizaje significativo, pienso en una forma de aprendizaje
que es más que una mera acumulación de hechos. Es una manera
de aprender que señala una diferencia –en la conducta del individuo
en sus actividades futuras, en sus actitudes y en su personalidad–; es
un aprendizaje penetrante, que no consiste en un simple aumento
caudal de conocimientos, sino que se entreteje con cada aspecto de
su existencia. (Rogers, 2013, p. 247)
Al respecto, el aprendizaje significativo es la relación de los conocimientos
nuevos, con los conocimientos y experiencias anteriores. Este aprendizaje
consiste en asimilar uno mismo lo aprendido, hacerlo propio tal como
se hace con el alimento que se ingiere, se digiere y se asimila. Cuando el
aprendizaje tiene significado para la persona, se integra a ella, por lo tanto, no
se olvida y puede aplicarse prácticamente en la vida diaria. “El aprendizaje
cobra significado cuando la persona asimila e integra en la conciencia
de sí mismo lo que aprende” (González, 2008, p.82). Se observa, que el
aprendizaje significativo es un proceso personal, pero no puede imaginarse
sin la complementación y la riqueza del aprendizaje de los demás.
FIGURA FONDO 41 141
ORTIZ
Características del aprendizaje significativo
Entre las características más relevantes que el enfoque rogeriano propone
como propias del aprendizaje significativo se encuentran las siguientes:
• Incluye a la totalidad de la persona en la experiencia misma
del aprendizaje
• Se asimila en los estratos más profundos del ser al integrarse a
conocimientos anteriores.
• Ocurre de manera constante y continua a lo largo del proceso
al que llamamos vida. Este dinamismo conduce a responder
adecuadamente a un mundo en constante cambio y evolución.
• Su objetivo no es aprender para la escuela, sino aprender para
la vida. En la medida en que se aprende a aprender, se expande
la conciencia.
• Acepta que el interés y la curiosidad –que conducen a
la búsqueda de mayor información- brotan de manera
espontánea, debido a la tendencia natural del hombre hacia la
humanización.
• Favorece el desarrollo de la capacidad de asombro y admiración,
que mueve a la persona a ampliar sus conocimientos y a
extender su campo de conciencia.
• Acepta que la comprensión y el descubrimiento son experiencias
internas de quien aprende.
• Afirma que lo aprendido significativamente queda asimilado a
la persona, como una energía disponible y como un recurso al
que se puede acudir en el momento que se necesite éste.
• Sostiene que la persona que aprende es la única capaz de
evaluar lo significativo del aprendizaje logrado. (González,
2008, p. 83-84)
Que el alumno vea el tema, el contenido o los conceptos que se van a
aprender como algo importante para sus objetivos personales. “Rogers
sostiene que es mucho mejor si se promueve un aprendizaje participativo (en
el que el alumno decida, mueva sus propios recursos y se responsabilice de
lo que va a aprender) que un aprendizaje pasivo o impuesto por el profesor”.
(Hernández, 1998, p. 111, paréntesis en el original)
El proceso educativo, desde una visión de la Educación Humanista, será un
proceso individualizado. El alumno becario, aprenderá sólo aquello que le
sea útil, significativo y esté vinculado con su supervivencia y esto se logrará
142 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
a través de las experiencias de vida de cada persona. Me queda claro que
a la persona no se le puede enseñar directamente, sólo puedo facilitar el
aprendizaje. En consecuencia, es aquí en donde me enfrento a la educación
unidireccional dentro de la formación policial, pero considero que, a partir
de pequeñas grietas que se vayan encontrando en el camino, se podrán
plantear estrategias desde este enfoque.
Concepción de evaluación
El docente del Instituto Técnico de Formación Policial, aunque tenga libertad
de cátedra, él tiene que evaluar a sus alumnos y entregar calificaciones de
acuerdo a su forma de evaluación, es un requisito indispensable para la
Dirección Académica. Así que desde esta idea se ve poco aplicable que
un profesor del Instituto pueda permitir que cada uno de sus alumnos se
autoevalúe:
Desde el enfoque humanista, es difícil realizar la evaluación usando
criterios externos, por ello se propone la autoevaluación como una
opción válida. Son los alumnos quienes, con base en sus propios
criterios, están en una posición más adecuada para determinar
en qué condiciones de aprendizaje y crecimiento se encuentran
después de haber finalizado un curso o una actividad de aprendizaje.
(Hernández, 1998, p. 113)
Técnicas y métodos para desarrollar un ambiente de libertad en el
proceso educativo de los sujetos policiales del Instituto Técnico de
Formación Policial
Para propiciar el aprendizaje de los alumnos y desarrollar un ambiente
de libertad se pueden utilizar algunas técnicas y métodos (que menciona
Hernández, 1998), retomando a Rogers y Freiberg:
• Construir sobre problemas percibidos como reales. Se
debe procurar que el alumno se enfrente a problemas que
<<pertenezcan>>, es decir, que no le sean ajenos y que
tengan significado para ellos. En este sentido, puede ser válido
que el maestro aliente a los alumnos a que expongan los
problemas que tienen y que se asocien con el curso que va a
impartir. Igualmente puede ser útil confrontar a los alumnos
FIGURA FONDO 41 143
ORTIZ
con problemas que en el futuro serán reales para ellos.
• Proporcionar recursos. En lugar de que el maestro dedique
tiempo excesivo a la planeación y elaboración de programas de
estudio para los alumnos, puede tratar de pensar cómo reunir
todos los recursos disponibles que permitan a sus alumnos un
aprendizaje vivencial acorde con sus intereses y necesidades.
Los recursos pueden ser de tipo documental (mapas, libros,
periódicos, revistas, etc.), e incluso los recursos humanos, entre
los que el maestro y otros expertos pueden desempeñar un
papel esencial (p. poniendo a disposición de los alumnos sus
conocimientos).
• Uso de contratos. Para Rogers (1978), el contrato es un
<<dispositivo “abierto” que proporciona simultáneamente
una cierta seguridad y una responsabilidad real en un ambiente
de libertad>> (p.112). Éste es un recurso en el cual el alumno
plasma sus propios objetivos de aprendizaje y mediante el
cual se compromete a realizar una serie de actividades para
lograrlos; en el contrato también, de mutuo acuerdo con el
profesor, se señalan los criterios con los que el alumno será
evaluado. Al mismo tiempo, los alumnos saben que ese contrato
les confiere ciertos derechos si cumplen con sus obligaciones
responsablemente (p. ej. Obtener una buena calificación). Se
dice que el contrato es una especie de mediador entre la libertad
del alumno y las exigencias de un programa o una institución.
También compromete al profesor y lo ayuda a liberarse de
la ansiedad que puede llegar a sentir al creer que no puede
controlar al grupo-clase, en un contexto de no directividad.
• La división del grupo. Dado que los alumnos deben tener
libertad para elegir entre la celebración o no de contratos, o
entre un programa abierto y flexible y otro estructurado, no
siempre habrá alumnos que opten por las primeras alternativas.
En estos casos es conveniente dividir el grupo y proporcionar el
tipo de enfoque apropiado a cada parte.
• Trabajo de investigación y/o elaboración de proyectos.
Consiste en que los alumnos proyecten y realicen trabajos
e investigaciones basados en el aprendizaje autoiniciado y
vivencial. Para propiciar esta técnica, el maestro crea un clima
de investigación sugiriendo problemas o temas que pueden
ser investigados, anima y da apoyo inicial a los alumnos;
posteriormente, éstos realizarán actividades compartidas con
el profesor y sus compañeros del grupo, autodirigidas de modo
144 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
LA EDUCACIÓN HUMANISTA
que se fomente a un marco idóneo y un acercamiento a la
actitud inquisitiva o científica.
• Tutorías entre compañeros. La tutoría entre un compañero
que la imparte y otro que la recibe trae beneficios mutuos.
Es posible elegir a quienes puedan ofrecer la tutoría con base
en criterios de personalidad, responsabilidad, rendimiento y
entusiasmo. A estos alumnos se les dan sesiones preparatorias
para aprender a facilitar el aprendizaje y se les puede monitorear
constantemente mientras imparten las sesiones de tutoría.
Varios programas se han beneficiado con este recurso, que
debe ampliarse y promoverse en las aulas. (Hernández, 1998,
p. 112-113, paréntesis en el original).
Es desde algunas técnicas y métodos en donde algunos profesores pueden
ir generando cambios en el proceso educativo de los alumnos becarios
del Instituto Técnico de Formación Policial, aquí se pueden encontrar
esas pequeñas brechas para ir introduciendo cada vez más a la Educación
Humanista en la formación policial.
Retos a los que se enfrenta el docente del Instituto Técnico de
Formación Policial al fomentar el autoaprendizaje y la creatividad en
los alumnos becarios.
“El humanismo propone una educación para la vida, una educación integral
(biopsicosocial-espiritual) que brinde a los educandos, sin distinción alguna,
la oportunidad de desarrollarse plenamente como personas” (González,
2008, p. 162).
Son muchos retos a los que el profesor se enfrenta y considero que no sería
fácil para un profesor del instituto policial asimilar todos estos cambios,
pues el modelo tradicional está profundamente arraigado en su quehacer
profesional. Pero en cada una de sus actividades docentes puede aportar un
plus desde una visión de la Educación Humanista.
Estas inevitables tensiones entre lo instituido y lo instituyente, hace visible el
reto al que se deben enfrentar las autoridades de esta Institución formadora
de sujetos policiales. Por un lado, la necesidad de preservar la cultura y la
dinámica institucional que la distingue de otras instituciones de formación
de carácter civil y a su vez, la de tener la capacidad de determinar en qué
medida la solidez en la educación paramilitar que forma parte del mandato
FIGURA FONDO 41 145
ORTIZ
social de los institutos de formación policial y de seguridad, no se transforme
en un obstáculo para la inclusión de un modelo pedagógico humanista.
Por sus características complejas que presenta el Instituto, no puede
inscribirse en un único modelo educativo, pero si se pueden rescatar
técnicas y estrategias de la Educación Humanista que aporten al proceso
educativo como centro de devenir en la formación de los alumnos becarios
que quieren convertirse en policías.
Finalmente, estas son algunas de las oportunidades que la Educación
Humanista daría a la formación policial:
• El alumno becario tendrá una educación integral policial de acuerdo
a sus necesidades e intereses.
• Poder crecer en el ámbito personal y profesional.
• Desarrollar valores institucionales que le permitan al sujeto policial
llevar a cabo su trabajo apegado al deber ser.
• Contar con un talento humano policial formado y actualizado, para
prestar un servicio efectivo, oportuno y vinculado con la ciudadanía.
• Fortalecer la capacitación y profesionalización policial.
Referencias
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[Link]
González, Garza, A. (2008). El enfoque centrado en la persona. Aplicaciones
en la educación. México: Trillas.
Hernández Rojas, G. (1998). Paradigmas en psicología de la educación.
México: Paidós
Insyde. (2013). Instrumento pedagógico para la reforma policial democrática
en México. Experiencias y desafíos para la gobernabilidad. Ciudad de
México.
Rogers, Carl R., (2013). El proceso de convertirse en persona (8ª. Edición).
México: Paidós
Trilla J. (coordinador). (2001). El legado pedagógico del siglo XX para la
escuela del siglo XXI. España: Graó
146 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
Yo terapeuta: Yo investigador
La importancia de una reflexión epistemológica sobre nuestra
contribución a la teoría como investigadores en Gestalt 1
Kim P. Kilian Bracamontes2
Resumen
Como terapeutas Gestalt hemos desarrollado habilidades que nos
convierten en investigadores. Una reflexión epistemológica de
nuestro lugar en la investigación en Gestalt tiene como objetivo una
aportación a nuestra teoría, práctica y a nuevas formas de llegar al
conocimiento. Las actitudes fenomenológicas, así como los métodos
lógicos, estéticos y emocionales de los que hacemos uso como
terapeutas, deben ser aprovechados de manera que la teoría de la
Gestalt se vea a la vez, enriquecida.
Con el propósito de hacer investigación en el área de la psicoterapia,
y particularmente en la terapia Gestalt, para entonces engrandecer nuestra
teoría, así como defender y apoyar nuestras técnicas y todas las bondades
que ofrece nuestro trabajo como terapeutas, debemos, a mi parecer,
comenzar por reflexionar de manera profunda sobre nuestro trabajo
como investigadores. Para esto, es necesario tomar en cuenta algunas
consideraciones generales que devienen en reflexiones epistemológicas al
momento de planear nuestro proyecto. Resultará entonces de gran ayuda
hacernos las siguientes preguntas: ¿para qué investigo?, ¿cómo lo hago?,
¿desde dónde lo hago?, ¿qué parte de mí es la que lo hace? y naturalmente
¿qué hace que mi investigación en Gestalt sea especial?
1 El presente artículo es parte de una tesis de investigación para el grado de maestría
en Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, y ha sido modificado por la autora
para ajustarse a los requisitos editoriales de la revista Figura Fondo.
2 Kim P. Kilian Bracamontes. Maestranda en Gestalt por el Instituto Humanista de
Psicoterapia Gestalt en la Ciudad de México con especialidad en experiencia disfuncional.
Profesora de investigación en psicología a nivel preparatoria. Terapeuta Gestalt y amante del
arte, la estética y la naturaleza.
FIGURA FONDO 41 147
KILIAN
En la primera parte de este artículo les comparto algunas de estas reflexiones
que me he planteado mientras vivo la experiencia como investigadora,
terapeuta y amante de la Gestalt.
En la segunda sección mi intención es presentar brevemente el estado en el
que algunos autores encuentran la investigación en la terapia Gestalt, ¿cómo
nos afecta? y ¿qué se propone hacer?.
Por mi parte, hago mucho hincapié en el proceso investigativo cualitativo
como uno muy parecido, en esencia, a lo que hacemos en terapia, sobre
todo desde una mirada Gestáltica. Así, muchos de los métodos y actitudes
que tomamos para hacer nuestro trabajo como terapeutas, los utilizamos
cuando hacemos investigación en el área. Aún así, encuentro que la
inquietud general de aquellos que investigamos como parte de nuestra
formación como terapeutas, se reduce a estimar que podemos hacer que
coincida la teoría con la práctica, pero dejamos atrás la intención profunda
de la epistemología per se, que es, llegar a conocer al mundo desde nuestras
propias herramientas.
No es, desde mi punto de vista, suficiente con observar, entrevistar, indagar,
discutir; debemos hacer buen uso de nuestra formación humanista y
fenomenológica para poder así comprender lo que sucede en nuestro
entorno, conjuntarlo con la teoría, y a la vez, observarnos nosotros
mismos durante el proceso y generar una importante reflexión que como
investigadores, somos nuestra propia herramienta de investigación.
Reflexión epistemológica y algunas consideraciones generales
La investigación en las ciencias humanas o sociales, la filosofía, el arte
y la historia requiere de un proceso muy particular por medio del cual
pretendemos lograr la comprensión de la experiencia del otro en el mundo
por medio de nuestra propia experiencia. No buscamos una verdad absoluta
y reduccionista, ya que sabemos que desde esta perspectiva, la verdad es
puramente interpretativa. Gadamer (2005) habló en su momento de la
experiencia de verdad, y haciendo énfasis en la palabra experiencia, señala
una manera de conocer al mundo y acercarnos a la verdad a partir de una
vivencia con certeza inmediata.
Lo que a través de la experiencia conocemos, no puede ser comprobado por
la metodología tradicional científica. De hecho, requiere de otro hemisferio
148 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
del cerebro, así como de procesos gestálticos3 y estereognósticos (Martínez,
2006).
Cuando reflexionamos, dice Gadamer, no es un proceso que tenga ninguna
fuerza experiencial y de realidad, así que carece de verdad objetiva. La
verdad interpretativa o hermenéutica es a la que llegamos por medios
experienciales y vivenciales.
Es como cuando nos colocamos frente a una obra artística y vivimos una
experiencia tal que nos orienta a interpretar lo que el artista quiso expresar;
es posible que el significado que le demos no sea el mismo del que el artista
quiso dar, o tal vez sea solo cercano. Nos basamos en esquemas previos y en
nuestra propia vivencia del mundo para formular el encuentro con la obra,
pero no será nunca una verdad absoluta.
Popper (como se citó en Campo-Redondo, 2004) señala que el ser humano
conoce la realidad mediante “el contraste de sus anticipaciones” que se
basan en experiencias previas y en reacciones automáticas como la intuición.
(p. 123) Pero en la investigación cualitativa, según Brown (s.f), hacemos un
análisis hermenéutico recursivo. Entonces, por dar un ejemplo, mi intención
al investigar no será conocer una obra de arte por medio de mi experiencia,
intuición e interpretación solamente, sino también comprender cómo es el
proceso experiencial estético que nos lleva, a posteriori, a conocer la obra.
Wilhelm Dilthey (1945), en su estudio de la vivencia o la comprensión
inmediata de la realidad, dice que comprender el arte no es solamente
reconocer sus cualidades estéticas o de belleza, o el conocimiento del objeto
histórico de la obra, sino que es el encuentro con algo con lo que el sujeto
se reconoce. Así, lo mismo sucede entre terapeuta y paciente, en la frontera
de contacto desde la teoría de la Gestalt, y en este caso en el mismo proceso
investigativo de corte cualitativo.
Según la neurociencia actual (Martínez, 2006) nuestra estructura cognitivo-
emocional nos permite tener una vivencia total de la realidad experienciada,
ya que se trabajan lo lógico y lo estético en conjunto. Si yo quiero conocer una
experiencia por medio de mi propia experiencia y la de otros, esto me coloca
en una posición de comprensión por mis propios medios estéticos, lógicos
y emocionales. De esta manera, mi intención al utilizar una metodología
3 Por procesos gestálticos aquí se refiere a procesos cognitivos de pensamiento y
actividades mentales por medio de los cuales organizamos la información de los estímulos
percibidos y los organizamos en unidades o totalidades.
FIGURA FONDO 41 149
KILIAN
cualitativa o interpretativa en mi investigación en Gestalt es, justamente,
conocer la experiencia de otro en conjunto con la mía. Más adelante hablaré
de la importancia del uso de un instrumento de meta-observación en aras de
incluir nuestra propia vivencia durante la investigación práctica.
La investigación cualitativa y sus matices son definidos, en realidad,
dependiendo del autor y del enfoque con el que se mire. Flick (como se citó
en Vasilachis 2007) habla de distintas áreas metodológicas que se utilizan en
un proceso cualitativo de investigación que a mi me hacen mucho sentido,
y que encuentro, hago uso de algunas de ellas en mi propio proceso. La
más importante es la fenomenología y el análisis de pequeños mundos
de la vida. Al buscar conocer y comprender algún fenómeno en la terapia
Gestalt, me siento con el deber de hacer uso de una actitud completamente
fenomenológica en el proceso, así como de no olvidar que el camino para
comprender la experiencia, es por medio de la propia, y que solo con base
en descripciones fenomenológicas podré llegar a la intersección de mis
experiencias subjetivas y la experiencia narrada del otro.
La fenomenología, según la mirada de Merleau-Ponty, enfatiza la experiencia
como elemento primordial para la comprensión del mundo. (Dantas y
Moreira, 2009) Para Dantas et. al., el método crítico de investigación con base
en la fenomenología de Merleau-Ponty se basa en que “el científico quiere
aprender con el sujeto - colaborador que vivió o está viviendo la experiencia
que el investigador quiere estudiar” (p. 250). Es importante que en este tipo
de investigación se adopte una posición un tanto fenomenológica clínica,
citan a Amatuzzi, desde la cual es importante como parte del proceso
exponer impresiones y sentimientos que suceden por ambas partes, es decir,
el investigador y el colaborador. Además, exponen que el habla auténtica y
las técnicas de escucha activa son fundamentales.
Por el otro lado, para Strauss (como se citó en Vasilachis, 2006) la
sistematización y análisis de los datos recolectados durante el proceso de
investigación debe cumplir con tres requisitos. Por un lado, la interpretación
de los datos es sucesiva durante todo el proceso. Además, que la teoría debe
ser conceptualmente densa para evitar caer en la simplicidad. Por último, el
análisis de los datos debe ser lo más detallado posible para poder alcanzar
la mayor complejidad que yace en y más allá de ellos. Aunque lo anterior
parezca mucho más encuadrado que un proceso fenomenológico del que
hablé anteriormente, me parece que es el matiz lógico que debemos darle a
nuestra investigación ya que como vimos, no podemos pretender que no lo
necesitamos en un continuo epistemológico.
150 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
La reflexividad, como posibilidad que nos brinda la investigación cualitativa,
es fundamental para nuestro trabajo. Es importante dar cuenta de las
dificultades, epistemológicas y prácticas, con las que nos podemos enfrentar,
ya que las características de aquello que a veces deseamos conocer son
difíciles de registrar, observar, comprender con las teorías, conceptos o
estrategias metodológicas existentes (Vasilachis, 2006). Comprendamos
también que considerándolos a nosotros mismos como instrumentos
de investigación en Gestalt, nuestras propias inquietudes y experiencias
podrán incluso significar cierta parcialidad al momento de operar nuestros
instrumentos diseñados, y bastará con tenerlo siempre presente, sobre la
mesa y no olvidar que en el proceso del conocimiento (fenomenológico)
del otro y su experiencia, siempre existirán limitaciones que no podamos
controlar.
Investigación en Gestalt. ¿En dónde estamos parados?
Para comenzar a colocarnos como investigadores en terapia Gestalt en el
mundo, algunos datos cuantitativos nos ayudan a comprender su estado en
la actualidad. Para tales fines, hago referencia a un estudio bibliométrico que
se llevó a cabo por Castanedo (2009) sobre las tesis doctorales en Gestalt
que se hicieron en un período de 36 años (desde 1971 hasta el 2007) en
los Estados Unidos. Los resultados fueron presentados en la Conferencia
Magistral presentada en el III Congreso Internacional de la Universidad Gestalt
de América (UNIGEA), el 27 de octubre de 2008.
Algunos de los hallazgos del estudio mencionado son, por ejemplo, que
en 36 años, que se hayan registrado en Estados Unidos, sólo existen 231
tesis doctorales en Gestalt, de las cuales, los temas más tratados fueron el
proceso terapéutico (19.90%), la psicopatología (11.30%) y la espiritualidad
(10.80%). Además, se encontró que solo el 18.2 % corresponden a un diseño
cualitativo de investigación, y un 35.5% a diseño cuantitativo. El resto se
encuentra entre los que no están bien identificados, y el diseño bimodal.
El autor señala la carencia que se puede notar en la investigación en Gestalt,
y en general, en las áreas humanistas de las psicoterapia y psicología. Esto
puede verse, por ejemplo, “en buscadores de Internet como Infoseek en
el que de 295,885 páginas de psicología, únicamente 102 páginas son de
terapia Gestalt” (Castanedo, 2009, p. 24)
Como una de las justificaciones que plantea para haber realizado este estudio
bibliométrico, el autor hace especial énfasis en la importancia que tiene que
FIGURA FONDO 41 151
KILIAN
“el terapeuta, independientemente del enfoque que utilice, necesita tener un
conocimiento actualizado de la investigación, es de ahí de donde surgen los
avances que enriquecen su formación” (p. 25)
¿Por qué es entonces importante que nos coloquemos como investigadores
en Gestalt, y saber en qué medida estamos presentes en el zeitgeist de
nuestros tiempos? Además de los alarmantes ejemplos de números que
hemos visto, autores como Eva K. Gold y Stephen G. Zham (en Brownell,
2008) expresan una importante preocupación por la eventual desaparición
de la terapia Gestalt, y esto tiene mucho que ver con la investigación.
El paradigma positivista que, aunque cada vez menos, aparentemente sigue
muy presente en el mundo de la ciencia, ha llevado a la investigación sobre
psicoterapia a hacer énfasis en validar los distintos enfoques que existen. El
principal objetivo ha sido reducido, desde mi punto de vista, a conocer la
efectividad de los métodos de cada psicoterapia, para poder saber cuál es
la que mejor funciona, y que así, por ejemplo, los seguros médicos puedan
pagar por tratamientos sobre los cuales existe evidencia científica de su
funcionalidad (Gold y Zahm en Brownell, 2008)
Así se le comienza a dar mucho más importancia a la práctica psicoterapéutica
basada en evidencias, y se busca que, de ahí, por medio de la investigación,
se proporcionen datos que prueben la efectividad de nuestro trabajo y así
poder mejorar la calidad de nuestro servicio (Rowland y Goss en Evans,
2013)
La cuestión es que desde el marco de la práctica de la terapia Gestalt, es
difícil acudir a los métodos comúnmente utilizados para la investigación
en psicoterapia. Así, “la evidencia principal empleada en las psicoterapias
orientadas relacionalmente, queda totalmente fuera de marco” (Evans, 2013,
p. 194). Este mismo autor se cuestiona en su artículo sobre ¿cómo se puede
cuantificar la experiencia humana? y plantea que algunas herramientas
utilizadas para tales fines, como los ensayos aleatorios controlados (ECA) son
muy eficaces para medir los cambios en la salud física y el comportamiento,
pero no para medir los cambios emocionales y en la propia sensación de
bienestar que puede brindar la terapia Gestalt.
En nuestro trabajo como terapeutas Gestalt confiamos en nuestro proceso
en conjunto con el paciente. Así, lejos que encuadrarnos rígidamente en
métodos que deben ser utilizados para podernos llamar “gestaltistas”,
nos guiamos por un proceso relacional, experiencial, artístico y muchas
152 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
veces improvisado para establecer un camino de trabajo terapéutico. Esto
se complica cuando lo debemos cuantificar y medir para efectos de una
investigación tal, que sea reconocida para evaluar la efectividad de nuestro
trabajo. Es debido a esta dificultad con la que nos enfrentamos en el
mundo de la investigación, que no hemos sido tomados en cuenta como
psicoterapia funcional para reducir síntomas desde un modelo médico, y
no somos, entonces, tomados en cuenta como parte de las terapias que
funcionan (Gold y Zahm en Brownell, 2008)
Por lo tanto, para estos dos autores mencionados, existen tres procesos que
están llevando a la terapia Gestalt a desaparecer, y entre ellos, el primero y
el más importante, es la carencia de validez empírica, en donde no resulta
suficiente la investigación que existe hoy en día. Los otros dos hablan de
otras terapias tomando conceptos gestálticos como propios y no dando
crédito a nuestra teoría. (p. 32)
Ahora bien, para incluirnos cada vez más en el clima intelectual de nuestros
días como terapia Gestalt, me parece imprescindible no dejar de lado lo
que el contexto de la investigación nos pide para validar nuestro trabajo;
pero también me resulta paralelamente fundamental que no olvidemos
nuestra esencia al momento de investigar; nuestras bases fenomenológicas,
humanistas y relacionales. “El reto es estar dentro de la investigación, la
práctica de la inclusión y al mismo tiempo, estar lo suficientemente fuera,
el mantenimiento de una presencia enraizada sin perderse uno mismo en el
otro” (Yontef en Evans, 2013, p. 201)
Evans (2013) propone que nos enfoquemos a un método que naturalmente
podemos comprender como terapeutas Gestalt, y es, que hagamos
investigación basada en la práctica y no al revés; cita a Ryan y Morgan
cuando dice que el conocimiento que recaudemos sea “de primera mano”,
y que la evidencia sea basada en la práctica y que nuestra práctica no sea
solamente basada en la evidencia. (p. 197)
Yo propongo, además, que como investigadores hagamos uso continuo
de nuestra formación como terapeutas, es decir, aquellas actitudes
fenomenológicas, espontáneas y auténticas, para nuestro proceso
epistemológico. La experiencia estética es uno de los medios de los que
debemos hacer uso tanto en la terapia Gestalt, como hemos visto antes,
como en la investigación cualitativa. Para esto, propongo también no olvidar
los procesos metacognitivos que resultan del conocimiento y el aprendizaje.
FIGURA FONDO 41 153
KILIAN
Existen muchas propuestas teóricas de la metacognición, que no mencionaré
aquí por razones prácticas y de concreción, pero en general, me gusta la
idea de que como investigadores Gestalt nos preguntemos constantemente
¿Cómo estoy conociendo al otro?, ¿Cuál es mi experiencia durante el proceso
de investigación?, ¿Qué emociones me provoca?, ¿Qué me está faltando?,
¿Qué me dice del otro lo que estoy sintiendo yo? Así, por ejemplo, la meta-
observación de un proceso como una entrevista, un grupo de discusión,
una observación como tal, parece una buena técnica para el desarrollo de
una investigación Gestáltica. Se trata de usar nuestra ya fundada habilidad
de observar el ¿cómo? de la situación en la que uno como terapeuta, o
investigador, se encuentra junto con el otro.
La investigación cualitativa y la terapia Gestalt comparten áreas de encuentro
a partir de las cuales me atrevo a afirmar que son procesos parecidos entre
sí. Para Brown (s.f.) existen cuatro puntos en los que se encuentran; primero,
la necesidad de darse cuenta de uno mismo. En la investigación cualitativa
la actualidad, el awareness y la responsabilidad de uno mismo son muy
importantes (Naranjo en Brown, s.f, p. 6) las cuales son actitudes de la
terapia Gestalt. En segundo lugar, reconoce la disponibilidad a la relación;
la actitud del que investiga define si el colaborador o participante es un
objeto de estudio solamente, o en realidad se establece una relación durante
la investigación. Por supuesto, en terapia Gestalt el paciente y el terapeuta
entablan una relación desde la cual se trabaja; el paciente no es visto como
un objeto sobre el cual se trabaja, sino que se trabaja con él.
En tercer lugar, Brown menciona la habilidad de utilizarse a sí mismo como
instrumento. En terapia Gestalt como en investigación cualitativa, nuestras
propias experiencias durante el proceso no son inherentes, sino que resultan
parte indiscutible dentro del camino que tomará nuestro trabajo. Por último,
señala la orientación al proceso como área de encuentro entre las dos
durante un curso epistemológico de conocimiento del otro.
Para Evans (2013), “tanto la terapia como la investigación implican un viaje
de evolución en la comprensión del uno mismo - el otro y crecimiento” (p.
191) Este mismo autor encuentra también que “muchas de las habilidades
que tenemos los terapeutas Gestalt son transferibles a la investigación”
(p. 191) Por ejemplo, nuestro entrenamiento para entrevistar, para la
interpretación intuitiva y reflexiva, el pensamiento inferencial, la empatía,
apertura y calor que nos distinguen, son utilizados al momento de investigar
para conocer la experiencia del otro. Además, “la investigación se va a
enriquecer considerablemente debido a las competencias profesionales y a
la alfabetización emocional esperada en un terapeuta Gestáltico centrado en
lo relacional” (p. 192)
154 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
Así mismo, la teoría con base en la cual nos formamos como terapeutas,
requiere de un pensamiento complejo que comprende “una nueva forma de
entender y generar el conocimiento y de pensar la experiencia humana” y
“observar el mundo de manera multidimensional reconociendo la infinidad
de factores y perspectivas que influyen en un mismo fenómeno” (Valdés,
2016, p. 107). Entonces, no solamente nuestra práctica es compleja para
poder medir y cuantificar, sino que nuestra teoría requiere de procesos
mucho más complejos para comprender lo paradójico, la incompletud, lo
multidimensional, lo incierto, la transdisciplinariedad, y otras características
de la complejidad que le corresponden. (p. 108) Mientras evocamos la
terapia Gestalt y la investigación, nos damos cuenta de que también, nuestra
formación, implica que desarrollemos un pensamiento complejo que apoya
nuestros procesos y nos lleva al metaconocimiento.
Para Campo-Redondo (2004),
El terapeuta, basado en un sistema teórico, con un cuerpo de
conocimiento y entrenamiento clínico, así como en sus reacciones
(contratransferencia, introspección) ante el objeto de estudio,
escoge un área de la vida del paciente (un problema, un trauma,
un conflicto, un afecto, un momento histórico, una situación)
formula una hipótesis, y se la presenta a éste para trabajarla en
pareja. Aquellas hipótesis que no son validadas por el paciente, se
desechan, y se formulan nuevos planteamientos que éste (paciente)
está viviendo”. (p. 124)
Si lo vemos bajo la misma lente que la autora, podemos entender que en
terapia llevamos a cabo metodologías epistemológicas parecidas a cuando
investigamos. No quisiera que se entendiera como que son lo mismo, ya
que los objetivos de cada uno son sustancialmente distintos y el tiempo en
que se llevan a cabo también, pero sí podemos encontrar similitudes que
nos acercan, como terapeutas, a la clara y natural habilidad para investigar,
y que debemos explotarla para generar más conocimiento sobre nuestro
enfoque.
Por último, importante no olvidar como investigadores en Gestalt, que
debemos defender nuestra postura como participantes también, así como
lo son los entrevistados. Los dos estamos en relación, existe una influencia
mutua afectando y siendo afectados por los otros, (Lincoln y Guba en Brown,
s.f) y que nosotros somos nuestro propio instrumento como terapeutas y
como investigadores.
FIGURA FONDO 41 155
KILIAN
Referencias
*BROWN, J. (s.f.) El investigador como instrumento. Una exploración de la
relación entre la Gestalt y la metodología cualitativa.
BROWNELL, P. (Ed.). (2009). Handbook for theory, research, and practice in
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20(44),120-137.
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Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt.
DILTHEY, W. et al. (1945) Teoría de la concepción del mundo. 1º Ed. Fondo
de Cultura Económica: México
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GADAMER, H. G. (2005). Verdad y método. Salamanca: Sígueme.
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Revista de investigación en psicología, 9(1), 123-146.
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resonancia. Figura Fondo 39. (pp. 105-132). México: Instituto Humanista de
Psicoterapia Gestalt
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cualitativa. Buenos Aires: Editorial Gedisa.
156 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
YO TERAPEUTA, YO INVESTIGADOR
Bibliografía consultada
LAMANA, DOMINGO C. (2002). Una hermenéutica de la experiencia:
Gadamer. A Parte Rei: revista de filosofía, (22), 3.
* La fuente y el año de este artículo son desconocidos.
FIGURA FONDO 41 157
REFLEXIONES SOBRE HACER INVESTIGACIÓN EN LA GESTALT
Reflexiones sobre hacer investigación en
la Gestalt
Testimonio
Mariangel Faria Navarro1
La investigación en la Gestalt para mí ha sido un proceso; un proceso de ir
de la excitación a la ansiedad y luego de ésta en mi caso nuevamente a la
excitación…. Es, fue y ha sido, como pasar de oruga a mariposa.
Las mariposas realizan una metamorfosis (del griego “meta-morfé” más allá
de la forma anterior) completa pues poseen un ciclo vital con cuatro estadios
muy distintos: huevo, oruga, crisálida y adulto o mariposa. Esta misma
metamorfosis la viví yo en este proceso de investigar y de la construcción
de la tesis, era un irme transformando poco a poco, pasar por cada etapa de
manera diferente, con un ritmo diferente en cada una y de la mano también
del proceso de cada uno de mis compañeros que también de una u otra
forma vivían su transformación.
Y esto va de la mano también con el proceso terapéutico que vivo como
paciente y mi psicoterapeuta, y como psicoterapeuta con mis pacientes, que
hoy soy, y que ustedes son o que serán.
Empezando a vivirme como esa oruga cuando ponemos un tema como
pacientes; empezamos a ver, a mirar y nos vamos dando cuenta de lo que
sucede en nuestro cuerpo con base a la experiencia corporal y mirar lo que
vemos, sentimos excitación, una excitación que algunas veces sostenemos
por un ratito, pero que a veces no podemos o no queremos mantenerla
porque asusta o duele, pudiendo así interrumpir el proceso de contacto para
evitarnos este dolor y pudiendo así generarnos ansiedad…. Una ansiedad
que para mí llegó a ser desesperante en algunos momentos como paciente
(en mi vida) y como pasante de la maestría haciendo la semejanza entre
estos dos procesos, pues no entendía cómo entrar a la investigación, eran
demasiados conceptos, formas, e ideas nuevas que me confundían y
me desesperaban y por supuesto hacía que me atorara en el avance del
1 Mariangel Faria Navarro. Maestra del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt
Cancún. Médico Cirujano. Mtra. en Psicoterapia Gestalt con especialidades en Desarrollo
Humano, Frontera Contacto y Niños. Cursando actualmente la especialidad en grupos.
FIGURA FONDO 41 159
FARIA
anteproyecto de investigación y luego en la elaboración del proyecto de
investigación, quedando paralizada mi energía en ese momento, sintiéndome
totalmente confundida, atorada y sin saber qué hacer, cómo actuar o decir,
proceso semejante a mi vida muchas veces frente a mi psicoterapeuta.
Me daba cuenta entonces que estaba dentro de mi crisálida, que comenzaba
a experimentar cambios importantes en mi interior, el inicio del desarrollo
de la futura mariposa y sabía que necesitaba confiar y respirar profundo
buscando mis apoyos, los apoyos necesarios para sostener esa excitación
y poder dar el paso, confiando en el proceso de formación de la maestría
en Gestalt y confiar que aunque doliera, asustara y hasta me paralizaba sin
poder moverme ni para delante ni para atrás como la pupa o crisálida, iba
seguramente poco a poco a salir adelante con la investigación; algo parecido
a lo que sucede en el proceso terapéutico personal, y en los procesos
terapéuticos de mis pacientes, donde existía la posibilidad de sentir miedo
de ver eso que salía y/o aparecía, o que ponía claramente sobre la mesa
sabiendo lo que podía implicarme, que me podía asustar, enojar, frustrar o
muchas emociones y sentimientos más.
Fue como empezar a dejarme ver qué sucedía si confiaba, si confiaba en los
tiempos de la maestría, en ese tiempo de maduración dentro de mi crisálida,
en las maestras que me guiaban y que eran mi apoyo, en el proceso que
mis compañeros también vivían, cada uno dentro de su crisálida también,
aunque eran vividos intensamente pero de manera diferente seguramente,
pero ahí juntos y a la vez separados coconstruíamos este proceso.
Así mismo como me sucedía en mi proceso como paciente y a la vez
como Psicoterapeuta, confiando en que lo que estaba pasando en el aquí y
ahora y con el entorno, me estaba y nos estaba enseñando y fortaleciendo,
ampliándome y ampliándonos la conciencia, ayudándome y ayudándonos
a hacer los ajustes necesarios para poder seguir avanzando en ese darme y
darnos cuenta y así poderme convertir en una verdadera mariposa y alzar
el vuelo.
Siempre sintiendo y buscando el apoyo, y el ser acogida en la emoción
principalmente por mis maestras me permitió a mi liberarme de esa
ansiedad y aprender a vivir el transcurso de mi maestría desde el punto
de vista de la investigación de manera distinta, viviendo la excitación
que me generaba todo este proceso y que en algún momento ya no me
paralizo, y pude empezar a disfrutarlo, pasando entonces así de la angustia
a la excitación haciendo el camino rico, interesante y muy metida en la
investigación, lo mismo que me vivía dentro de mi proceso terapéutico
160 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
REFLEXIONES SOBRE HACER INVESTIGACIÓN EN LA GESTALT
como paciente que encontraba apoyo en mi terapeuta, podía entrar con
mayor fuerza y potencia a enfrentar y vivir lo que sentía, desarrollándose
poco a poco y transparentándose a través de la crisálida las alas de esa
mariposa aún dentro pero creciendo, transformándose, madurando para
encontrar la salida.
Eso pude conseguirlo a través del apoyo que encontraba en mi entorno; lo
que pude tomar, del poder confiar en el proceso de vivir esos 4 semestres, de
sostenerme luego ahí en la excitación y buscar, descubrir y encontrar nuevos
caminos. Uno de esos caminos fue descubrir la Gestalt desde una mirada
relacional que me apasionó, desde la fluidez y la cocreación: dejarme ver
como fluía y sucedía lo que tendría que suceder, para meterme de lleno así
en lo que investigaba, como sucede en el proceso terapéutico como paciente
así como psicoterapeuta que al encontrar el apoyo necesario, la presencia, la
potencia, la apertura, podemos poco a poco sostener esa excitación para dar
el paso como terapeutas y poder acompañar a la vez a nuestros pacientes a
sostenerla para dar el paso hacia lo que viven, ven y descubren, debilitando
poco a poco la crisálida que envuelve a esa mariposa cada vez más fuerte,
más colorida y decidida a salir para finalmente volar.
En mi caso, al sostener esa excitación, encontré el apellido exacto a mi
pregunta de investigación, desde dónde y cómo se relacionaba conmigo, con
mi vida, que haciendo el símil con el proceso terapéutico y encontrándome
frente al paciente, dejándote ver lo que trae, lo que quiere trabajar, hacia
dónde se quiere dirigir, viendo así frente a ti el tema y el proyecto del mismo,
descubriendo entonces así esta apasionante relación entre la investigación
y la Psicoterapia Gestalt, que es casi el mismo proceso, pero en campos
diferentes, lo que me desatoró y apasionó profundamente permitiéndome
romper lo que me envolvía, asomarme y salir del capullo convertida en una
mariposa de tres colores.
Pudiendo entonces hablar así de las habilidades del terapeuta que a la vez
para mí son las habilidades del Investigador Gestalt que en la mariposa son
representadas por sus tres colores:
Coloreando la Presencia
Cuando hablamos de presencia, hablamos de la total conciencia de estar en
el aquí y el ahora, tratando de entender la experiencia del otro, captando al
otro en todas las dimensiones de su ser, dejándose impactar. La presencia
FIGURA FONDO 41 161
FARIA
es gratuidad, no la búsqueda de la eficacia, y eso nos permite acompañarlo
en todo momento.
Al estar en total presencia frente al paciente y a las personas a entrevistar
(investigación) pasa lo mismo, vemos al otro, nos encontramos con su
otredad, con lo que nos dice, nos expresa, vive, siente, y nosotros estamos
ahí con todos nuestros sentidos puestos en él y en lo que nos dice, estoy en
mi experiencia y buscando, preguntando para entrar así en su experiencia.
Poder cocrear juntos la experiencia en esta relación yo-tú tanto en el proceso
terapéutico como en el proceso de investigación.
Coloreando la Implicación: Implicarme significa colocarme en los pliegues
de la experiencia del otro, ver como resueno con él y como resuena conmigo.
Esto es lo que ocurre en el proceso terapéutico poniendo lo que siento, vivo,
experimento siempre al servicio del otro.
Lo mismo ocurre en el investigación Gestalt, cuando salimos al campo,
salimos a mirarnos cara a cara con la persona que forma parte de nuestra
población pero que es un ser humano que siente, piensa y vive; que está ahí
pues tiene que ver necesariamente con el tema que nosotros investigamos
y que puede tocar o no tanto nuestro ser y resonar en nuestras experiencias
o no y hacerlo notar si hace falta para el servicio de la investigación/proceso
es muchas veces sanador, pues habla de mí así como también habla de mi
paciente.
Coloreando el Compromiso con la situación
El compromiso con la situación implica meterme en ese campo en donde
elijo decir algo poniendo lo que me pasa, o lo que siento o pienso, pasando
de un contenido verbal a proceso, aceptando así la responsabilidad de
aquello que puede suceder ante dicha revelación sobre mí. Usando lo mío
que esté al servicio del otro, para ampliar la conciencia teniendo claro mi
intencionalidad.
La misma situación ocurre en la investigación donde a través de diferentes
técnicas me acerco al otro para poder adentrarme en su vida, sus entrañas,
sabiendo que puedo llegar a tocar algo a través de preguntas, o formas de
decir y expresarme, que abran un espacio en ese momento y también acerca
de la revelación de lo que significa mi investigación y como puede repercutir
en él, tomando la responsabilidad a la vez, de sostener lo que ahí suceda.
162 INSTITUTO HUMANISTA DE PSICOTERAPIA GESTALT
REFLEXIONES SOBRE HACER INVESTIGACIÓN EN LA GESTALT
Todo esto que pasa en las sesiones terapéuticas es en realidad un símil de
lo que pasa con la investigación en Gestalt y la transformación de la oruga a
mariposa, cuando pude entenderlo desde esa mirada pude hacer contacto
pleno con lo que significa investigar. La investigación, hacer investigación
desde la Gestalt a través de la mirada cualitativa y relacional significa como ir
construyendo la relación paciente psicoterapeuta, una relación apasionante,
donde es imposible separar una cosa de la otra y eso fue lo que me permitió
brincar desde la ansiedad a la excitación, mirar de manera amorosa la
construcción de un proyecto de investigación; así apropiarme del amor por
la investigación Gestáltica sabiendo que esa mariposa pasa por un proceso
que es único e irrepetible.
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TESTIMONIAL TAORMINA
Testimonial Taormina
Miguel Islas1
Cumplo 57 años de vida y estoy por cumplir casi 15 años de ejercer
profesionalmente como terapeuta gestalt. Han sido muchas las experiencias
y aprendizajes desde que tomé la decisión de abandonar la carrera de
Administración y Mercadotecnia para dedicar mi vida a una profesión que
me llevó a un mundo novedoso y fascinante para intentar explorar, conocer
y caminar aspectos profundos de la vida humana entendida en su relación
con el mundo y con los otros seres humanos.
Parte importante de mi caminar en esta vía de la práctica psicoterapéutica
profesional ha sido el dedicar tiempo no solo a mis sesiones individuales o
de grupo, a la impartición de clases, sino también a mi desarrollo continuo
al asistir a cuanto taller, curso o entrenamiento (gestáltico o afín) que
encuentro y que considero útil a mi quehacer profesional y personal.
Acudir a todos estos eventos fue despertando en mí no solo las ganas de
asistir para nutrirme de las aportaciones de otros colegas y maestros, sino
también la curiosidad y el anhelo de compartir mi propia experiencia,
aprendizajes y configuraciones personales que sobre los temas de mi interés
he recorrido en mi práctica e investigación.
Quiero referirme en este texto a mi experiencia de participar en la
conferencia que se llevó a cabo del 21 al 25 de septiembre de 2016, en
Taormina, (una ciudad costera de la hermosísima isla de Sicilia) en Italia y
que fue organizada, por primera vez, en conjunto por la Asociación para el
Avance de la Terapia Gestalt (AAGT, por sus siglas en inglés) y la Asociación
Europea de Terapia Gestalt (EAGT, por sus siglas en inglés). El tema de la
conferencia fue La Estética de la Otredad encuentro en la frontera en un mundo
desensibilizado.
1 Miguel Islas. Es desde hace varios años docente en el Instituto Humanista de
Psicoterapia Gestalt de México, presentador y facilitador en congresos internacionales sobre
psicoterapia Gestalt. Psicoterapeuta Gestalt dedicado actualmente a la terapia individual y
facilitación de grupos. Miguel es especialista certificado por el Center for Somatic Studies
de Nueva York, donde es facilitador invitado al lado de Ruella Frank. También está certificado
como Educador de Movimiento Somático por el “Center for Body-Mind Movement” dirigido
por Mark Taylor.
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Estas conferencias se realizan cada 2 años en sedes diferentes alrededor
del mundo. Había tenido la oportunidad de gozar como participante de las
sucedidas en Querétaro, México en (2005) co-organizada por el IHPG, en
Puebla (2012). Después como ponente en Asilomar, California (2014) con
sesiones diarias de Movimiento Corporal, y este año en Taormina, Italia
(2016) con el taller La Otredad Encarnada.
Para mí, las ventajas de asistir a este tipo de congresos internacionales
tiene que ver primero con la posibilidad de encontrar reunidos a la mayoría
de los líderes pioneros y contemporáneos de la Terapia Gestalt; lo que
implica tener la posibilidad de nutrirme del saber de cada uno de ellos en
un espacio convocado especialmente para recibirnos y el tiempo necesario
para sentirnos. Por ejemplo, durante esta conferencia tuve, para empezar,
la oportunidad de escuchar y ver reunidos en una sesión a: Dan Bloom,
Margherita Spagnuolo Lobb, Donna Orange y Lynne Jacobs; así como tomar
el taller pre-congreso de 8 horas “Yo” es un Otro, con Ruella Frank y Jean
Marie Robine: ¡un agasajo!, para posteriormente asistir a diversos talleres por
día y ver en una sola jornada, trabajar a: Gianni Francesetti (Italia), Deirdre
Winter (Alemania), Arye Burstyn (Israel), Helena Kallner (Suecia), Oleg
Nemirinsky (Rusia), Peppe Cannella (Italia) entre otros. ¡Aún hoy después de
este tiempo, siento estar asimilando en mi ser cada sesión y cada encuentro!
En el ejercicio de elegir uno para este escrito, les comento sobre Peppe
Cannela un hombre que desde hace muchos años dirige y trabaja en MEDU
(Medici per i Diritti Umani/ Médicos por los Derechos Humanos) es terapeuta
Gestalt y realiza voluntariado recibiendo en la costas mediterráneas de Italia,
al pequeño porcentaje de inmigrantes africanos que emigran desde la zona
de sur del desierto del Sahara (el mayor porcentaje muere de hambre, por
tortura o de sed en el camino). Peppe en su presentación titulada: Los nuevos
miserables de la tierra: migrantes y solicitantes de asilo de África subsahariana,
víctimas de tortura, tratos inhumanos y degradantes, Peppe nos mostró la
cruda realidad de esos “otros anónimos” que pagan precios muy altos de
deshumanización por una mejor calidad de vida que no siempre se logra.
Lo cito: “llegan seres humanos convertidos en ‘cosas’ sin voz, sin nombre,
sin piso, y sin rostro, que no son capaces ni de mirarnos a los ojos (…) el
trabajo terapéutico en estas costas, no es uno de trascendencia, sino de
re-dignificación, de tratar de volver a sentirse humano”, no hubo nadie
en la sala que no derramara lágrimas y preguntara cómo ayudar, y esta su
humilde respuesta: “me siento ya agradecido porque me escucharon y solo
les pido que compartan la voz sobre esta tragedia, que se ha vuelto cotidiana
e invisible a la sociedad, gracias”. Salí de la sala conmovido, inspirado y
confieso que también con una sensación de vergüenza social.
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Asistir a esta sesión fue encontrarme con un colega, no de consultorio, sino
un terapeuta de campo, un terapeuta del “mundo de la vida”, pero uno de
los escenarios más crudos de la vida.
Por otro lado, encontrarme cara a cara y brazo a brazo con colegas de otras
latitudes, culturas y compartir visiones acerca de nuestra labor cotidiana
como terapeutas e investigadores, ya que sin importar las diferencias de
idioma y de cultura todos los participantes hermanados por el deseo de
compartir y aprender generábamos charlas casuales, espontáneas, rápidas
(o un poco más extensas) atraídos por la novedad y la mutua y compartida
diversidad. Personalmente fue como re-encontrar-me con mi familia
extendida, una familia presentida y de pronto vuelta carne viva, concreta,
abrazable y que me regalaban la experiencia de pertenencia y expansión.
Las presentaciones en general abordaban facetas, entendimientos y
perspectivas diversas sobre la estética y la otredad. Fue fascinante ver la
gama de posibilidades y acentos: desde la corporalidad o la relacionalidad,
la sexualidad, la fenomenología, el lenguaje, el arte, la estética, la familia,
parejas, grupos, migración, budismo, la danza, lo social, adicciones, todas
ellas conectadas a través de la visión de la Terapia Gestalt. Habiendo visto
lo anterior reafirmé la importancia y alcances de nuestra profesión, además
de las posibilidades de exploración aún por recorrer.
Otro momento inspirador nos fue dado por Gianni Francesetti al inicio
del evento cuando compartió de manera muy sensible, que varios colegas
de Nepal, no habían podido asistir a la conferencia debido a que sus visas
para entrar a Italia habían sido negadas “por motivos de seguridad” lo cual
impactó y conmovió a todos los presentes, sintiendo la impotencia de no
poder ayudar a estos hermanos de profesión y a la vez agradecidos de poder
estar nosotros ahí, fue un momento de lágrimas y solidaridad. Gianni, con
sus palabras -siempre sutiles y profundas- los hizo así presentes en nuestro
corazón durante toda la conferencia.
Al final de esos días intensos, no pude menos que reconocer que, aparte de
los maravillosos amigos colegas que fuimos juntos a Taormina (y a los cuales
llevo en mi corazón), existe viva y vibrante una comunidad local mexicana,
que es mi casa y a donde siempre deseo regresar para aprender y compartir.
No puedo dejar de intentar motivar a los colegas y estudiantes de mi
comunidad a participar en congresos internacionales -o locales- ya sea como
participantes o aún mejor como presentadores y ponentes, de atreverse a
ser escuchados y escuchar a otros, en foros como éste. Yo me siento muy
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agradecido con los colegas mexicanos que nos han precedido en eventos
anteriores y orgulloso de mis actuales colegas-hermanos de mi querido
IHPG, que como yo, siguen apasionados por la docencia, la investigación y
la mejora continua dentro de nuestra labor terapéutica.
Desearía poder trasmitir en su totalidad muchos aprendizajes que viví en
esta maravillosa experiencia, pero confío en encontrarme en el futuro con
muchos de ustedes primero para vivirlo juntos y a la vez para seguir co-
construyendo nuestra unidad y expansión gestáltica en otros escenarios.
La frase que viene a mi como evocación de esta conferencia y que les quiero
compartir es: “Ten presente siempre valorar la otredad dentro de la unidad
y valorar la unidad dentro de la otredad”.
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