Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
CONFERENCIA MAGISTRAL
REORGANIZACIÓN Y VIGORIZACIÓN
DE LA SEGURIDAD PÚBLICA EN MÉXICO.
REFORMAS LEGALES Y ACCIÓN INSTITUCIONAL
Juan Ramiro ROBLEDO RUIZ*
Me honra asistir a este importante seminario en representación del licenciado
Emilio Chuayffet Chemor, con una exposición sobre la reorganización y vigori-
zación de la seguridad pública en México. Transmito a los presentes el saludo
respetuoso del secretario de Gobernación, especialmente a los integrantes de la
Cámara de Senadores, nuestra más alta tribuna federalista, y a los académicos
que forman parte del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, casa
común para el estudio y el perfeccionamiento del derecho mexicano.
El secretario de Gobernación comparte la visión integral del cambio como
consecuencia de la buena política, sustentada en nuestra historia y conciliada con
nuestros mayores valores jurídicos y sociales.
Agradezco aquí la confianza, tanto al licenciado Chuayffet como a todos us-
tedes, para representarlo en esta conferencia, espero contribuir al buen logro de
este seminario y arribar a provechosas conclusiones sobre los amplios alcances
de la transformación jurídica, para la justicia y la paz social, que ha emprendido
el Estado mexicano.
El derecho no es un sinónimo de la justicia, pero sí el mejor instrumento para
regular las relaciones de una sociedad, entre sus diversos integrantes y con sus
gobiernos, que tiene como finalidad alcanzar el ideal de la justicia, o por lo me-
nos, traducir sus elementos filosóficos en preceptos, normas e instituciones de
vigencia general y, por lo tanto, del orden común.
Pero el derecho no es sólo el resultado de un afán por ese ideal; es también
la suma de los proyectos de una comunidad y el reflejo de una realidad que
pretende regularse y conducirse como nación.
* Subsecretario de Protección Civil y de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de
Gobernación.
377
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
378 JUAN RAMIRO ROBLEDO RUIZ
La aparente complejidad actual de las relaciones sociales bien puede ser el re-
sultado del progreso económico y cultural de los pueblos. El progreso —el avan-
ce hacia el futuro— y el desarrollo —el proceso integral y equilibrado de ese
avance— son las condiciones dominantes de la historia del hombre en sociedad,
que, junto con sus innegables factores positivos, igualmente generan diferencias
e insatisfacciones que alientan tendencias nocivas y contrarias a una sana con-
vivencia.
Los efectos del progreso, como el acelerado cambio tecnológico y el perfec-
cionamiento de los mecanismos de comunicación e intercambio económico, han
producido evoluciones políticas y sociales que deben ser asumidas y traducidas
por el derecho. Eso es inevitable, pues, al lado de esos resultados positivos del
cambio, también propician el crimen organizado, el tráfico de drogas y la tras-
nacionalización del delito.
A nivel nacional, el crecimiento demográfico y la concentración urbana de la
población se vinculan ciertamente al progreso, pero conllevan carencias, inequi-
dades y tensiones sociales que facilitan el aumento de la delincuencia.
Hemos podido observar que, en los últimos tres lustros, los escenarios del
equilibrio internacional y los propios problemas de nuestro país han incidido en
un incremento alarmante del delito. Las conductas antisociales son un grave pro-
blema para la convivencia, obstruyen el desarrollo, alteran la tranquilidad pública
y producen fisuras en los vínculos de nuestra colectividad, entre sí y frente a sus
gobiernos.
Estas preocupaciones concurrieron, sin lugar a dudas, en el diagnóstico de la
situación nacional que fue la base y el sustento de los temas relativos del Plan
Nacional de Desarrollo 1995-2000 y del Programa Nacional de Seguridad Pú-
blica, próximo a publicarse.
Ante tal situación, apareció la necesidad de encontrar fórmulas para fortalecer
las instituciones responsables de la seguridad pública y optimizar sus esfuerzos
en la prevención y el combate a la delincuencia y el consecuente aseguramiento
del orden público. De la preocupación derivó el análisis serio y objetivo; de la
demanda social se extrajeron conclusiones y se diseñaron políticas y acciones de
gobierno para dar respuesta cabal a los nuevos fenómenos criminales.
Primero fue la reforma constitucional del artículo 21 y de la fracción XVIII
del artículo 73, que se recoge en tres vertientes principales:
1) Rango constitucional a la seguridad pública, elevándola a la categoría de
función del Estado, lo cual es coherente con los fines estatales, pues no existe
un sustituto social ni político para atender esta grave responsabilidad; 2) un nivel
superior de coordinación obligatoria de todas las instituciones relacionadas con
la seguridad pública. De esa forma, la coordinación y su antecedente lógico, la
corresponsabilidad, se convierten en ejes de la política del Estado mexicano en
estos asuntos; 3) la extensión del concepto mismo de seguridad pública a lo largo
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
REORGANIZACIÓN Y VIGORIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PÚBLICA 379
de todo el proceso de justicia, y su conformación con todas las acciones e ins-
tituciones que van desde la prevención genérica del delito, hasta la readaptación
social.
Se entendió consecuentemente como insoslayable apuntalar la función insti-
tucional. Las atribuciones de gobierno en seguridad pública se orientaron hacia
un cambio cualitativo en la historia jurídica de la materia, pues se asumieron
como función de Estado, que involucra con visión integral a los distintos actores
e instancias de gobierno: Federación, estados, Distrito Federal y ayuntamientos;
gobernantes y gobernados.
Con el más estricto respeto a los principios del federalismo republicano, se
propuso una fórmula que pretende convocar el esfuerzo de todos, para afrontar
y tratar de resolver un problema complejo que atañe a la sociedad entera.
Por eso, atribuciones dispersas y sujetas a rígidos esquemas regionales por
razones de jurisdicción deben encontrar un cauce, una confluencia sustentada en
el intercambio obligatorio de información, en la corresponsabilidad y en la tarea
común.
Con estos nuevos conceptos y figuras jurídicas creadas para la reorganización
de la seguridad pública, no se limitan, de manera alguna, las atribuciones que
corresponden a cada institución responsable. Por el contrario, se vigorizan al
elevarse a norma constitucional y calificarse de estatal esas funciones. Por ende,
se amplían y profundizan con un sentido cualitativo, pues hoy tienen una mayor
importancia e involucran a toda la comunidad.
Había que encontrar una fórmula que permitiera traducir a la realidad esas
ideas. Frente a una distribución constitucional de ámbitos y una dispersión real
de acciones; ante una fenomenología antisocial que no respeta fronteras ni
jurisdicciones, la respuesta entonces sólo podría ser la colaboración por el me-
canismo legal de la coordinación.
Ésta es la segunda vertiente de la reforma constitucional. El párrafo sexto del
artículo 21 constitucional establece, respeto de la autonomía e independencia po-
lítica y administrativa de los estados y municipios, que es obligación de todos
los gobiernos coordinarse para crear un Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Con estas premisas y en cumplimiento del mandato constitucional, después
se inició, discutió y aprobó la ley general que reglamenta esta nueva institución
política jurídica del Estado mexicano.
Con ella, el Sistema Nacional de Seguridad Pública cobra perfil, estructura,
organización y funciones concretas.
Se fortalece nuestro federalismo por la vía de la coparticipación y la corres-
ponsabilidad. En las instancias de coordinación previstas por la ley, participan
la Federación, las entidades y los municipios, con sus atribuciones y funciones
propias, pero bajo propósitos, métodos y objetos conjuntos.
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
380 JUAN RAMIRO ROBLEDO RUIZ
Se vigoriza así la acción estatal de seguridad pública y se perfecciona dicha
función, porque contará también legalmente con la aportación y vigilancia ins-
titucionalizada de la sociedad civil. De acuerdo con esta ley, todas las instancias
de coordinación —nacional, regional, estatal y municipal— deberán involucrar
a la comunidad en lo relativo al ejercicio de sus funciones y, en general, a las
actividades de la seguridad pública en el país.
Adicionalmente, la norma reglamentaria revolucionó el tradicional e insufi-
ciente concepto de la seguridad pública, rescatándolo de aquella vieja idea de la
vigilancia citadina municipal, para convertirlo en un completo y extenso concep-
to que abarca las acciones de la prevención anticipada del delito, desde el cono-
cimiento y combate de las causas generadoras de las conductas antisociales, hasta
las acciones que pretenden conseguir que los delincuentes dejen de serlo, además
de todo el proceso de procuración e impartición de justicia.
Esta nueva idea identifica las instituciones de seguridad pública por sus fines,
que no pueden ser otros que contribuir cada una en su espacio de competencia
y atribuciones propias a la preservación de la integridad, patrimonio y derechos
de las personas y a garantizar la prevalencia del orden público y la paz social.
Con este concepto amplio e integral, se construye la estructura y fines del
Sistema Nacional de Seguridad Pública.
De esta nueva idea, nacen los grandes instrumentos del Sistema Nacional y
arrancan las principales estrategias de política sobre seguridad pública, que se
han trazado y desarrollado en un proceso actual, próximo a ofrecer resultados.
Compatible con estos centrales motivos y conceptos, la ley previó el estable-
cimiento de los instrumentos técnicos y administrativos acordes: la profesiona-
lización de la carrera policial; la información nacional sobre seguridad pública;
la prestación de servicios de auxilio a la comunidad; la reglamentación de los
servicios particulares de seguridad, y la participación permanente de la sociedad,
en las tareas de seguridad pública.
Normativamente se ha dado una respuesta adecuada y oportuna a una proble-
mática nacional, revelada y definida en un diagnóstico que consideramos válido
y certero. Con las reformas, se concibieron y sentaron los cimientos institucio-
nales para el establecimiento de un Sistema Nacional, cuyo propósito fundamen-
tal es precisamente reorganizar y vigorizar la seguridad pública en México.
Se ha iniciado un proceso que, sin perjuicio de los esfuerzos y resultados que
vienen realizando las instituciones de seguridad pública, busca su perfecciona-
miento y mayor eficacia, a través de la fórmula de la coordinación.
Es aquí donde debemos destacar la integralidad del Sistema Nacional de Se-
guridad Pública. En él se respetan instituciones y facultades constitucionales,
se enaltecen sus funciones y se proponen medios para mejorar el ejercicio de sus
atribuciones. En otras palabras, no se han inventado otras instituciones de segu-
ridad pública, no se han creado nuevas corporaciones policiacas; las que tenemos
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
REORGANIZACIÓN Y VIGORIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PÚBLICA 381
pueden servir, pero hay que depurarlas y ponerlas a trabajar de consuno, con mé-
todos afines, programas compartidos, optimizando recursos, utilizando instru-
mentos carentes hasta hoy y practicando políticas y estrategias nacionales y
regionales diseñadas por todos. Es decir, coordinándose.
En la instrucción de este proceso tan importante para la vida nacional, debe-
mos reseñar lo siguiente:
En marzo pasado, se instaló el Consejo Nacional de Seguridad Pública con
la participación del secretario de Gobernación, quien lo preside; los gobernadores
de los estados; el secretario de la Defensa Nacional; el secretario de Marina; el
secretario de Comunicaciones y Transportes; el procurador general de la Repú-
blica, y el jefe del gobierno del Distrito Federal. En esa reunión se eligió al
secretario ejecutivo del Sistema Nacional, con la imprescindible encomienda de
darle permanencia y orden a todos los mecanismos de coordinación.
En la reunión se acordaron reglas de procedimiento y plazos para la instala-
ción de los Consejos de Coordinación en las entidades y, cuando menos, en los
municipios que fueran cabecera de distrito, partido o departamento judicial. A
la fecha están creados casi todos y empiezan a funcionar, tienen como marco de
trabajo el diagnóstico, objetivos, estrategias y acciones del Programa Nacional
de Seguridad Pública, cuyo contenido fue propuesto para su consideración al
Ejecutivo federal, como manda la ley de la materia.
El Consejo Nacional también convocó y emplazó a instalar las Conferencias
de Prevención y Readaptación Social, de Procuración de Justicia y de Participa-
ción Municipal.
La Conferencia de Procuración de Justicia que, como es sabido, venía fun-
cionando desde el año de 1993, se incorporó formalmente al Sistema Nacional
en abril. La Conferencia de Prevención y Readaptación Social se integró e inició
sus tareas enseguida.
Otro acuerdo dispuso que los gobernadores consultaran a los Consejos de
su entidad para fijar las bases que permitan constituir la Conferencia de Partici-
pación Municipal. Con esta salvedad, el Sistema Nacional se encuentra ya inte-
grado y funcionando con sus instancias de coordinación principales y auxiliares.
Nota importante es que el Consejo Nacional también instruyó que los distintos
grupos sociales interesados fueran llamados a las tareas de planeación y super-
visión de la seguridad pública, a través de comités de consulta de la comunidad
y participación ciudadana.
Para ello, se perfilaron las personas que podrían ser invitadas a formar parte
de tales comités, con normas para la más amplia participación de las organiza-
ciones sociales de cada lugar, y con la idea de convertirlos en auténticas contra-
lorías sociales de la función policial y de toda la actividad de la seguridad
pública.
Sus resultados vendrán seguramente si les reconocemos su papel.
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
382 JUAN RAMIRO ROBLEDO RUIZ
Es evidente que se han dado los pasos iniciales necesarios para poner a fun-
cionar al Sistema Nacional de Seguridad Pública; faltará desarrollar y asegurar
la puesta en práctica de las políticas esbozadas.
De esta forma, el Estado ha emprendido su reorganización con claridad para
afrontar y resolver los numerosos y graves problemas de inseguridad que afronta el
país y que significan uno de los reclamos más sensibles de la sociedad mexicana.
Las nuevas formas de organización fincadas en la coordinación de esfuerzos
de todos niveles de gobierno, con la opinión y colaboración de la sociedad civil,
tendrán que traducirse en una mejor planeación de la función; en policías más
capacitados y respetuosos; en el apoyo invariable del intercambio de información
sobre incidencia delictiva, y en la determinación de políticas y acciones que
realizar, para dar respuesta a aquellos asuntos de seguridad y justicia que nos
impactan y afectan.
Con esta lógica, el Sistema Nacional contempla dos instrumentos fundamen-
tales para sus fines y objetivos: un servicio de apoyo a la carrera policial y un
sistema de información nacional sobre seguridad pública.
Actualmente, se desarrollan sus conceptos y fases de implantación. Es de vital
importancia contar con estos mecanismos con la mayor brevedad, porque cons-
tituyen las herramientas principales de los objetivos de toda esta nueva concep-
ción de la seguridad pública, y cuya existencia condiciona el éxito de la
estrategia nacional para abordar con realismo el problema.
Ese servicio nacional intentará propiciar coordinadamente las condiciones pa-
ra el establecimiento uniforme de la carrera policial en los ámbitos federal y local.
Se concibe como un conjunto de políticas, normas y acciones para instaurar
un servicio civil de carrera mediante la profesionalización de las corporaciones
policiales, a fin de garantizar que su actuación cumpla los principios constitu-
cionales de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez.
Por este servicio se creará la Academia Nacional de Seguridad Pública, cuyo
proyecto acusa importantes avances y que como unidad rectora coordinará los
planteles y centros de formación policial existentes o los que se creen en el fu-
turo, que hará homogéneos sus propósitos, programas y procedimientos, hoy tan
disímbolos y dispersos.
Por su parte, el sistema de información incorporará y mantendrá actualizados
los datos necesarios para que se adopten con mayor sustento las decisiones en
la materia.
Para tal efecto, actualizará el registro del personal de seguridad pública del
país y su armamento y equipo. Además, podra hacer análisis de la incidencia
criminológica e integrará un banco de datos de la procuración de justicia.
La coordinación institucional, esencia misma del Sistema Nacional, producirá
más y mejores resultados cuando estos medios se encuentren debidamente fun-
cionando.
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
REORGANIZACIÓN Y VIGORIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PÚBLICA 383
Debe recordarse que la reforma constitucional otorga la mayor importancia a
la carrera policial como factor definitivo de la mejor seguridad pública, pues el
agente policiaco es quien mantiene contacto permanente con la sociedad. Sus
características personales, su formación, adiestramiento y desempeño serán ele-
mentos primordiales para alcanzar una de las finalidades del modelo de seguridad
pública que avizoramos.
Conocemos las deficiencias. Se trata de uno de los aspectos en los que habrá
que enfatizar con mucha eficacia y constancia. Hay que reconocer que en esta
cuestión es donde se da la mayor falta de coordinación de objetivos y acciones.
Es un problema no atendido.
En efecto, del análisis del funcionamiento de las academias e institutos poli-
ciales aparece que los procedimientos no reúnen las calidades necesarias y que
no son uniformes. En algunos lugares del país, los policías no han recibido nin-
gún adiestramiento, ya no se diga alguna formación profesional.
Los requisitos y procedimientos de selección no permiten integrar a las per-
sonas adecuadas, no aportan a los aspirantes y policías en activo, conocimientos,
condiciones y destrezas requeridos para el servicio. Sus características y califi-
caciones distan mucho de los niveles con que cuentan instituciones policiales
extranjeras reconocidas.
Por ello, el servicio nacional de apoyo a la carrera policial tiene como fina-
lidad sustantiva homogeneizar procedimientos y buscar la equivalencia de los
contenidos mínimos de planes y programas para la formación de los miembros
de las instituciones policiales, pero, asimismo, crear condiciones laborales y de
dignidad para quienes desempeñan esta insustituible y riesgosa tarea.
Se trata, a mediano plazo, de implantar la carrera policial como un proceso
obligatorio y permanente; alinear normas y elementos del proceso de formación;
lograr que el servicio responda a los rangos de calidad y eficiencia exigidos;
mejorar, en suma, la seguridad pública del país mediante la superación profesio-
nal de los agentes policiacos.
La meta es llegar a tener un policía que se conduzca respetuosa de los dere-
chos humanos; que auxile a la población en peligro o víctima de algún delito;
que cumpla con absoluta imparcialidad, sin discriminación alguna; que se abs-
tenga de infligir un trato inhumano o degradante a cualquier ciudadano; que de-
sempeñe su misión sin solicitar estipendios; que sea, pues, una policía honesta
y eficaz. Ideales elevados, cierto, pero debe prevalecer la certeza de alcanzarlos,
pues esta gran empresa se condiciona con el reclamo y el apoyo de la sociedad
entera.
El segundo instrumento es el sistema de información nacional sobre seguridad
pública. La ley dispone la obligación de la Federación, los estados, el Distrito
Federal y los municipios de suministrar, intercambiar y sistematizar la informa-
ción de la materia.
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
384 JUAN RAMIRO ROBLEDO RUIZ
El propósito es crear una herramienta de conocimiento y evaluación de los
recursos humanos y materiales de las instituciones de seguridad pública, inclui-
dos los servicios particulares, así como aquellos datos y medios con que opera
la delincuencia del país.
Las policías preventivas, los tribunales, los reclusorios y principalmente las
procuradurías generan y acopian información valiosa que, por su dispersión, sólo
se aprovecha parcialmente. La ventaja notable de este sistema será la sistemati-
zación y disponibilidad de la información, en beneficio de los fines de las propias
instituciones en su conjunto.
La estructura y fines del Sistema Nacional, sus mecanismos de coordinación,
la carrera policial y ese instrumento de la información serán elementos que se
auxilien y complementen operativamente, para aportar a la eficiencia y calidad
de la función estatal de la seguridad pública.
Señoras y señores:
Se ha puesto en movimiento un engrane jurídico, político y social que cons-
tituye la respuesta del Estado mexicano a una situación de emergencia del país.
La repuesta ha de ser acorde a la magnitud del problema. Objetivamente no
se puede pensar en soluciones inmediatas.
La ley del que establece las bases de coordinación del Sistema Nacional de
Seguridad Pública es congruente con estos principios y tales requerimientos.
Tenemos normas jurídicas nuevas y acordes; tenemos instituciones; hemos
creado formas de cooperación social y corresponsabilidad federalista y republi-
cana.
El gobierno se está reorganizado, ha sentado las bases constitucionales y le-
gales, y se ha comprometido jurídica, política y socialmente en una campaña de
preservación de los valores fundamentales del hombre: su vida, su integridad per-
sonal, su patrimonio y el de su familia.
El compromiso jurídico primordial del Estado mexicano quedó expresado en
las reformas a los artículos 21 y 73 de la Constitución general de la República,
y en la Ley General que Establece las Bases de Coordinación del Sistema Na-
cional de Seguridad Pública.
El compromiso político lo asumió el Ejecutivo federal al proponer y promul-
gar el Plan Nacional de Desarrollo y lo asumieron también las partes integrantes
de nuestra Federación, al constituirse como Consejo Nacional y proponer un pro-
grama de seguridad pública de aplicación para todo el país.
El compromiso social se ratifica todos los días. Es el producto fundamental
de un esquema participativo, en el que gobierno y sociedad se empeñan en mo-
dificar conductas y revertir tendencias que deterioran el nivel de vida y las ex-
pectativas de desarrollo de nuestro país y de sus habitantes.
Derecho, justicia, seguridad pública son categorías que se relacionan estre-
chamente, pues suponen que la integridad física y el patrimonio de los individuos
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México
Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
[Link] [Link] Libro completo en: [Link]
REORGANIZACIÓN Y VIGORIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PÚBLICA 385
sólo pueden protegerse y preservarse si se cumplen integralmente los altos fines
de nuestro orden jurídico: justicia en el escenario individual y seguridad pública
en el social. No podemos, por ello, limitarnos a reformas administrativas. Es
preciso, entonces, involucrar de estos motivos y propósitos incuestionables a toda
la sociedad mexicana, para propiciar una opinión pública que contrarreste la des-
confianza y la complacencia.
Por eso, este modelo de seguridad pública se nutre del principio de integridad
orientado a conjugar esfuerzos de todos los actores sociales, en formas y prác-
ticas superiores de coordinación y cooperación, que buscan procrear una nueva
cultura de la seguridad como respuesta definitiva a los fenómenos antisociales
que amenazan la vida pública y afectan el desarrollo de la nación.
Sociedad y gobierno deben entrelazarse en este concepto integral de la segu-
ridad pública. Sólo con alto sentido de la corresponsabilidad y con los instru-
mentos jurídicos adecuados será posible que la energía social organizada se
encauce al cumplimiento de los compromisos enunciados en la ley y expresados
con claridad por una demanda colectiva de los mexicanos.
DR © 1997. Instituto de Investigaciones Jurídicas - Universidad Nacional Autónoma de México