ESTUDIO DE PROFECÍAS
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DANIEL Y
APOCALIPSI
Explicación sencilla de las profecías bíblicas basada en la
Biblia, los testimonios, arqueología, geografía y comentario
bíblico adventista.
Joaquín Cardon
a
La reproducción total o parcial del presente documento, así como la distribución del mismo
es libre y gratuita. El presente documento es el estudio de profecías whatssapp que se
impartió desde Octubre del 2016, hasta Septiembre del año 2017.
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Este es un trabajo realizado con el sincero deseo de que toda persona pueda comprender y
aplicar en su vida la verdad revelada por Dios en su Palabra, y así cumplirse la bendición
prometida:
“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta
profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo
está cerca”. Apocalipsis 1:3
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DANIEL 7 – LOS REINOS DEL MUNDO, CUATRO GRANDES BESTIAS
"En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba
en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de
noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes
la una de la otra, subían del mar.
La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue
levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y
he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su
boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne.
Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía
tembién esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la
noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes
de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias
que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.
Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron
arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que
hablaba grandes cosas". Daniel 7:1-8.
Aquí Dios le revela a Daniel una "recapitulación" (vuelve a decir lo mismo con más detalles) de la estatua que
el Rey Nabucodonosor soñó en el capítulo 2. ¿Por qué repetir lo mismo?
Esto muestra la importancia que Dios tiene de que se entienda el mensaje, y también de que es firme lo que
sucederá y se cumplirá. Dios nos advierte, su Palabra es como una brújula, una luz que nos guía por la senda
segura.
Más adelante, el ángel mismo le revela a Daniel el significado de estas cuatro grandes bestias, y al ver la
historia podremos notar el fiel cumplimiento de lo que Dios dijo que sucedería.
"Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como
la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego
ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de
millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.
Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron
a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. Habían también quitado a las
otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. Miraba yo en la visión de la
noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y
le hicieron acercarse delante de él.
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es
dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido". Daniel 7:9-14.
Se presentan dos escenas, las más importantes, antes de que el ángel le dé la explicación de la visión a Daniel.
1. El juicio final. Dios juzgará al mundo, y "dará a cada uno según sus obras" (Eclesiastés 12:13,14).
2. Es el reino que será entregado a Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores, por parte de su Padre. En las
profecías, Dios revela el actuar de los reinos y poderes mundiales, desde el tiempo de Daniel (605 a.C.
aproximadamente), hasta la segunda venida de Cristo.
El mensaje central es ese: no importa cuánto poder tenga el hombre o cuánto dominen los malos; Dios juzgará a
todos muy pronto, y sólo su reino, será eterno. Los que sean limpios de corazón y guarden sus mandamientos
(Apocalipsis 22:14), reinarán con Él para siempre.
“Así se presentó a la visión del profeta el día grande y solemne en que los caracteres y vidas de los hombres
habrán de ser revistados ante el Juez de toda la tierra, y en que a todos los hombres se les dará “conforme a sus
obras”. El Anciano de días es Dios, el Padre. El salmista dice: “Antes que naciesen los montes, y formases la
tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Salmos 90:2. Es él, Autor de todo ser y de toda
ley, quien debe presidir en el juicio. Y “millares de millares [...] y millones de millones” de santos ángeles,
como ministros y testigos, están presentes en este gran tribunal.
“Y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, vino hasta el Anciano de días, y lo
hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria, y reino; para que todos los pueblos, naciones y
lenguas lo sirvieran; su dominio es domino eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será
destruido”. Daniel 7:13, 14 (RV95).
La venida de Cristo descrita aquí no es su segunda venida a la tierra. Él viene hacia el Anciano de días en el
cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su obra de mediador. Es
esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había de realizarse al
n de los 2.300 días, en 1844. Acompañado por ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en
el lugar santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en
bene cio del hombre, a saber, el juicio y hacer expiación por todos aquellos que resulten tener derecho a
ella.
En el rito típico, solo aquellos que se habían
presentado ante Dios arrepintiéndose y confesando
sus pecados, y cuyas iniquidades eran llevadas al
santuario por medio de la sangre del holocausto,
tenían participación en el servicio del día de las
expiaciones. Así en el gran día de la expiación
nal y del juicio, los únicos casos que se
consideran son los de quienes hayan profesado
ser hijos de Dios. El juicio de los impíos es obra
distinta y se veri cará en fecha posterior. “Es
tiempo de que el juicio comience de la casa de
Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué
será el n de aquellos que no obedecen al
evangelio?” 1 Pedro 4:17. CS, 473
Contrario a como muchos creen, Dios revela en su
Palabra que el juicio se efectúa antes de que
Cristo regrese por segunda vez. En el capítulo 8
de Daniel se presentarán más detalles del momento
en que este juicio inició en el lugar Santísimo del
Santuario celestial por el Hijo de Dios, en su
posición de Sumo sacerdote e intercesor de su
pueblo.
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"Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. Me
acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la
interpretación de las cosas. Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra". Daniel
7:15-17
LEÓN CON ALAS = Babilonia (605 - 539 a.C.). En arqueología se muestran relieves de leones con alas en la
entrada de la ciudad de Babilonia. Además, la profecía revela lo que le sucedió a Nabucodonosor: "le fue dado
un corazón de hombre" (Daniel 4).
OSO = MEDO-PERSIA (539 - 331 a.C.). Después de Babilonia, los persas tomaron la ciudad desviando el río
Eufrates. Las tres costillas que menciona la profecía (Daniel 7:5), representan sus tres victorias más
significativas:
- Lidia, Babilonia y Egipto.
LEOPARDO CON ALAS = GRECIA (331 - 168 a.C.). Las conquistas rápidas de Alejandro Magno concuerdan
con la rapidez de un leopardo con alas. Esta bestia tiene cuatro cabezas debido a que Alejandro murió jóven sin
dejar sucesor, y sus cuatro generales tomaron el reino después de su muerte:
- Cassandro, Lisímaco, Ptolomeo y Seléuco.
BESTIA ESPANTOSA Y TERRIBLE = ROMA (168 a.C. - 476 d.C.). Este reino gobernaba en el tiempo de
Jesús (Lucas 2:1 y 3:1) en su fase política. Además, resalta el hecho de que "tenía dientes de hierro" (Daniel
7:7), haciendo alusión a las piernas de hierro y pies que contienen mitad de hierro y mitad de barro en la estatua
de Daniel 2 (Daniel 2:40-42).
Geografía de los primeros reinos
Babilonia, Medo-persia y Grecia tuvieron casi el mismo territorio: parte de áfrica, europa y asia. Después de
estos primeros tres reinos, el cuarto reino abarca otra zona que se extiende por las costas del mediterráneo, y
dicho reino (Roma), el cuarto, sigue gobernando (aunque no completamente) el mundo hasta el día de hoy.
¿Quién puede decir que el relato bíblico no es verdadero, viendo las evidencias de lo que describe en la historia,
geografía y arqueología? Sólo Dios puede decir el fin, desde el principio... sólo Dios. Y lo que está escrito y
falta por cumplirse, con seguridad se cumplirá como hasta ahora ha sucedido.
Babilonia
Medopersia
Grecia
Roma
Reinos divididos
"Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los
santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. Entonces tuve deseo de saber
la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía
dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies;
asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual
habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que
sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el
Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.
Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a
toda la tierra devorará, trillará y despedazará". Daniel 7:17-23.
La profecía resalta la cuarta bestia (o reino): Roma. Dedica más tiempo para revelar las acciones de este poder,
debido a que trasciende y llega aún hasta el tiempo del fin su desenlace final, como podremos ver en Daniel 11
más adelante. Es importante notar algunos detalles de Roma:
1. En Daniel 2 tiene piernas de hierro, pero sus pies tienen parte de hierro y parte de barro cocido. En Daniel 7
es una bestia que tiene 10 cuernos, pero de esos diez cuernos surge uno que derriba a tres. Esto revela que el
dominio continuaría hasta el tiempo del fin con distinto aspecto.
2. "Era diferente de las otras"... Es porque en primera instancia, fue dominio político; mas como veremos
adelante, tuvo después dominio político y religioso.
ROMA, continúa en las profecías hasta
el día de hoy.
“A cada nación que subió al escenario
de acción se le permitió ocupar su lugar
en la tierra, para que pudiese determinarse
si iba a cumplir los propósitos del
Vigilante y Santo. La profecía describió
el nacimiento y el progreso de los grandes
imperios mundiales: Babilonia,
Medo-Persia, Grecia y Roma. Con cada
uno de ellos, como con las naciones de
menos potencia, la historia se repitió. Cada
uno tuvo su plazo de prueba; cada uno
fracasó, su gloria se desvaneció y
desapareció su poder”. PR 392.5
“La historia de las naciones nos habla a
nosotros hoy. Dios asignó a cada nación
e individuo un lugar en su gran plan. Hoy
los hombres y las naciones son probados
por la plomada que está en la mano de
Aquel que no comete error. Por su propia
elección, cada uno decide su destino, y
Dios lo rige todo para cumplir sus
propósitos”. PR 393.3
"Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a
toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez
reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará". Daniel
7:23,24.
ROMA Y LOS 10 CUERNOS.
La profecía muestra que "de aquél reino", es decir, el imperio romano, "se levantarán diez reyes". Esto se
cumplió de forma precisa alrededor del año 476 d.C., cuando las tribus bárbaras comenzaron a invadir el
imperio hasta derrocarlo. De esta forma, quedó fragmentado tal como se muestra en el mapa.
"Las invasiones sucesivas de numerosas tribus germánicas que penetraron en el Imperio Romano y el reemplazo
de éste por varios Estados separados o monarquías, son hechos bien comprobados por la historia. Debido a que
por lo menos una veintena de tribus bárbaras invadió el Imperio Romano, los comentadores han confeccionado
varias listas de los reinos establecidos en el territorio del imperio. La siguiente lista es una de ellas: ostrogodos,
visigodos, francos, vándalos, suevos, alamanes, anglosajones, hérulos, lombardos y burgundios. Algunos
prefieren poner a los hunos en lugar de los alamanes. Sin embargo, los hunos desaparecieron pronto sin dejar un
reino establecido. Este período fue de grandes trastornos, confusión y cambio, y durante él muchos Estados
lograron su independencia". 7CBA, 854.
Estos diez "cuernos" (reyes, reinos), tuvieron potestad por un breve periodo de tiempo, hasta que surgió otro
que derribó a tres, y los otros siete se unieron y lo apoyaron, tal como el ángel le describió a Daniel que
sucedería.
"Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual
será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del
Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y
tiempos, y medio tiempo". Daniel 7:24,25.
Después del periodo de los 10 reinos, surge uno "diferente", debido a que este poder iba a reinar y obligar a
otros a obedecer en lo político y lo religioso. Veamos la historia:
1. Los hérulos, vándalos y ostrogodos, tenían creencias arrianas. Arrio, sacerdote de Alejandría, sostenía que "el
Padre y el Hijo eran diferentes, y Cristo era inferior al Padre. No tenía la misma naturaleza divina. El Hijo era
un ser creado" (hoy en día, los Testigos de Jehová creen lo mismo). Por lo tanto, como rechazaban la doctrina de tres
personas, un Dios, fueron obstáculo para la iglesia católica romana que estaba creciendo en ese entonces.
Entre los principales obstáculos que se le presentaron a la Roma
papal en su encumbramiento al poder político estuvieron los
hérulos, los vándalos y los ostrogodos. Los tres eran defensores
del arrianismo, que fue el rival más formidable del catolicismo.
2. Estas tres tribus fueron derrocadas en:
Hérulos - 493 d.C.
Vándalos - 534 d.C.
Ostrogodos - 538 d.C.
3. El emperador Justiniano "es notable no sólo por su éxito al unir
transitoriamente a Italia y países del Occidente con la mitad oriental de lo que había sido el Imperio Romano,
sino también porque formó un código unificado al reunir y codificar las leyes que existían entonces en el
imperio, incluso nuevos edictos del mismo Justiniano.
En ese código imperial estaban incorporadas dos cartas oficiales de Justiniano que tenían toda la fuerza de un
edicto real. En ellas confirmaba legalmente al obispo de Roma (el papa Virgilio I) como "cabeza de todas las
santas iglesias" y "cabeza de todos los santos sacerdotes de Dios" (Código de Justiniano, libro 1, título 1).
De ahí en adelante, el obispo de Roma - el papa -, gobernaría con una tiara de tres coronas, la cual representaría
su gobierno en:
- El cielo, la tierra y el inframundo (el hades, el lugar de los muertos).
Ejemplos típicos son los siguientes tomados de una gran obra enciclopédica escrita por un teólogo católico del
siglo XVIII:
"El papa es como si fuera Dios sobre la tierra, único soberano de los fieles de Cristo, jefe de los reyes, tiene
plenitud de poder, a él le ha sido encomendada por Dios omnipotente la dirección no sólo del reino terrenal sino
también del reino celestial"... (traducción de Lucio Ferraris, "Papa II", Prompta Bibliotheca , t. VI, pp. 25-29).
"Y hablará palabras contra el Altísimo...". Daniel 7:25.
Esta frase se presenta en otros pasajes de la Biblia refiriéndose al mismo poder:
"También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias... Y abrió su boca en blasfemias contra Dios,
para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo". Apocalipsis 13:5,6.
"Y se engrandeció hasta el ejército del cielo... Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos... y el lugar
de su santuario fue echado por tierra". Daniel 8:10,11.
"Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y
entendido en enigmas... Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se
engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes". Daniel 8:23-25.
"Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se
engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de
los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta
que sea consumada la ira; porque lo determinado se
cumplirá. Del Dios de sus padres no hará caso, ni
del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno,
porque sobre todo se engrandecerá".
Daniel 11:36,37.
Tal como lo dice la Biblia, dicho poder
(rey) se ensalza sobre todo:
“Nosotros ocupamos en esta tierra el lugar del Dios
Todopoderoso” (Papa León XIII, Encíclica del
20 de junio de 1894).
"El papa es como si fuera Dios sobre la tierra, único
soberano de los fieles de Cristo, jefe de los reyes,
tiene plenitud de poder, a él le ha sido encomendada
por Dios omnipotente la dirección no sólo del reino
terrenal sino también del reino celestial..."
"Cualquier cosa que se diga que hace el Señor Dios
mismo, y el Redentor, eso hace su vicario, con tal
que no haga nada contrario a la fe" (traducción de
Lucio Ferraris, "Papa II", Prompta Bibliotheca,
t. VI, pp. 25-29).
El apóstol Pedro e incluso el ángel Gabriel rehusaron
recibir tal honra:
"Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo:
Levántate, pues yo mismo también soy hombre". Hechos 10:25,26.
"Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus
hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la
profecía". Apocalipsis 19:10
Al respecto, se cumple lo que Pablo, inspirado por el Espíritu Santo había profetizado:
"Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el
hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es
objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios". 2 Tesalonicenses
2:3,4.
El único sucesor de Cristo en esta tierra es el Espíritu Santo, tal como Jesús lo dijo (y no un hombre):
"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a
vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de
juicio... Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia
cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir". Juan 16:7,8,13.
"...y pensará cambiar los tiempos y la ley..." Daniel 7:25
Nuestro Salvador, Jesús, dijo claramente:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta
que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy
pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que
los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos". Mateo 5:17-19.
Cambiar la ley de Dios, significa que Dios se equivocó, que hizo o dijo algo imperfecto. Eso es imposible:
"He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y
lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres". Eclesiastés 3:14.
"Si me amáis, mis mandamientos guardaréis" Juan 14:15
"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero
el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que
estamos en él". 1 Juan 2:4,5.
Sin embargo, el pontífice romano no solo ha añadido a la Palabra de Dios (los diez mandamientos), sino que
también ha quitado, por el poder que a sí mismo se asume:
"El papa tiene tan grande autoridad y poder que puede modificar, explicar e interpretar aun las leyes divinas...
"El papa puede modificar la ley divina,
ya que su poder no es de hombre sino
de Dios, y actúa como vicerregente de Concilio de Nicea
Dios sobre la tierra con el más amplio
poder de atar y soltar a sus ovejas".
(traducción de Lucio Ferraris, "Papa II",
Prompta Bibliotheca , t. VI, pp. 25-29).
Sobre el cuarto mandamiento:
Un catecismo autorizado para
sacerdotes dice: "La Iglesia de Dios
[es decir, la Iglesia Católica] en su
sabiduría ha ordenado que la celebración
del día sábado fuese transferida al 'día
del Señor' (domingo) " (Cathechism of
the Council of Trent , traducción de
Donovan, Ed. 1829, p. 358). Este
catecismo fue escrito por orden del
gran Concilio de Trento y publicado
bajo los auspicios del Papa Pío V.
Sobre el segundo:
"El Séptimo Sínodo Ecuménico (Nicea
II, 787), mientras defendió las imágenes
santas, explicó el tipo de veneración que
puede legítima y razonablemente
otorgarse a las mismas".
EC, veneración de imágenes.
"...y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo..." Daniel 7:25.
Aquí el ángel le revela a Daniel el período de tiempo profético más mencionado en la Biblia: 1260 años (538 -
1798 d.C.).
"Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos
sesenta días... Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente
al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo". Apocalipsis 12:6,
14.
El apóstol Juan aquí describe la escena en la cual, la mujer (iglesia, pueblo de Dios), escapa del dragón
(persecución), el mismo período de tiempo: 1 tiempo, 2 tiempos y medio tiempo, lo que es igual a 1260 días.
En la profecía, un día equivale a un año judío (360 días):
"Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras
iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo". Números 14:34.
"Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá
cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado". Ezequiel 4:6.
También en otras partes de la Biblia se menciona el mismo período de tiempo de otras formas:
Daniel 7:25, Apocalipsis 12:14 ----- 1 tiempo, 2 tiempos y la mitad de un tiempo= 3 años y medio.
Apocalipsis 11:3, 12:6 ----- 1260 días.
Apocalipsis 11:2, 13:5 ----- 42 meses.
Este período de supremacía papal, fue en el cual ocurrió la inquisición, donde se castigaba con la muerte (la
hoguera, calabozo, guillotina, torturas, etc.), a todo el que tuviera un ejemplar de la Biblia en su idioma, o lo
predicara al pueblo:
“Les prohibimos a los laicos poseer copias del Antiguo y del Nuevo Testamento… Les prohibimos severamente
poseer los libros mencionados en el idioma vernacular. Los Señores de cada distrito buscarán cuidadosamente a
los herejes en sus escondites, ya sean en chozas o bosques, o aún en escondites subterráneos y deberán ser
totalmente eliminados”. Concilio de Toulouse, Papa Gregorio IX, Anno. Chr. 1229 d.C.
"El período profético del cuerno pequeño (Daniel 7:8,24) comenzó en 538 d. C., cuando los ostrogodos
abandonaron el asedio a Roma, y el obispo de Roma, liberado del dominio arriano, quedó libre para ejercer las
prerrogativas del decreto de Justiniano de 533 d.C:
El emperador Justiniano, 538 d.C., confirmó legalmente al obispo de Roma como “cabeza de todas las santas
Iglesias” y “cabeza de todos los santos sacerdotes de Dios” (Código de Justiniano, libro 1, título).
Exactamente 1.260 años más tarde (1798), las espectaculares victorias de los ejércitos de Napoleón en Italia
pusieron al papa a merced del gobierno revolucionario francés... En respuesta a esas instrucciones y por orden
de Napoleón, el general Berthier entró en Roma con un ejército francés, proclamó que el régimen político del
papado había concluido y llevó al papa prisionero a Francia, donde murió en el exilio". 4CBA, 860.
Imagen: Lutero ante la dieta, cardenal Cayetano.
EL JUICIO FINAL
"Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino,
y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras. En
cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi
corazón". Daniel 7:26-28
¿Cómo y en qué momento es juzgado el mundo? El juicio divino consta de 3 fases:
1. JUICIO PRE-ADVENIMIENTO (o juicio investigador): ocurre antes de la segunda venida de Cristo. A este
juicio es que se hace referencia en los siguientes pasajes:
"Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como
la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego
ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de
millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del
sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue
destrozado y entregado para ser quemado en el fuego". Daniel 7:9-11.
La bestia (poder mundial en el tiempo del fin) es destruída después de que "el juez se sentó, y los libros son
abiertos"; es decir al final del primer juicio.
"Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será
el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" 1 Pedro 4:17.
"La venida de Cristo descrita aquí (Daniel 7:12,13) no es su segunda venida a la tierra. Él viene hacia el
Anciano de días en el cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su
obra de mediador. Es esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había
de realizarse al fin de los 2.300 días, en 1844...
En el rito típico, solo aquellos que se habían presentado ante Dios arrepintiéndose y confesando sus pecados, y
cuyas iniquidades eran llevadas al santuario por medio de la sangre del holocausto, tenían participación en el
servicio del día de las expiaciones. Así en el gran día de la expiación final y del juicio, los únicos casos que se
consideran son los de quienes hayan profesado ser hijos de Dios. El juicio de los impíos es obra distinta y se
verificará en fecha posterior". CS 472.2
2. JUICIO MILENARIO: ocurre en el cielo, cuando los salvados revisan los casos de los impíos:
"Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados
por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen,
y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años".
Apocalipsis 20:4.
3. JUICIO EJECUTIVO: ocurre al fin de los mil años, cuando se da la paga conforme a sus obras a Satanás y
sus ángeles, y todo aquél que no quiso arrepentirse ni apartarse de sus pecados, ni aceptar la salvación gratuita
que Jesús ofreció:
"Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y
ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron
abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que
estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el
Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el
Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la
vida fue lanzado al lago de fuego". Apocalipsis 20:11-15.