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Pesadillas y secretos en el laberinto

Delta despierta en un entorno confuso y caluroso, donde tiene pesadillas recurrentes sobre un laberinto. Trabaja como doctora en un lugar donde ayuda a otros que han sido víctimas de una organización llamada CRUEL, mientras planea su escape. A medida que interactúa con los nuevos llegados, especialmente con un chico llamado Newt, comienza a sentir emociones que no había experimentado antes.
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Pesadillas y secretos en el laberinto

Delta despierta en un entorno confuso y caluroso, donde tiene pesadillas recurrentes sobre un laberinto. Trabaja como doctora en un lugar donde ayuda a otros que han sido víctimas de una organización llamada CRUEL, mientras planea su escape. A medida que interactúa con los nuevos llegados, especialmente con un chico llamado Newt, comienza a sentir emociones que no había experimentado antes.
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Capitulo 1

Al principio, no era nada. Solo una


oscuridad absoluta cubría mis ojos y un olor a
sudor impregnaba mis fosas nasales. Mi mente
estaba en blanco, vacía de pensamientos.
Cualquier información que pudiera necesitar no
estaba ahí. Entonces, llegó un sonido estridente,
seguido de una luz que me cegó y un calor
intenso que me envolvió como un abrazo
sofocante. Cuando mis ojos finalmente se
acostumbraron, pude visualizar mi entorno. Una
gran confusión me invadió: no había nada, solo
arena y unos enormes muros que rodeaban aquel
lugar. Entonces la vi: una abertura inmensa en
los muros. Era la salida. No lo pensé dos veces y
corrí a toda velocidad hasta llegar allí. Pero
cuando lo hice, me detuve. Lo que vi al otro lado
me dejó helada: un laberinto con paredes rocosas
que se alzaban hacia el cielo. El calor dentro
parecía aún más intenso, como si hubiera entrado
al infierno.

—Delta... —susurró una voz en mi mente,


clara y familiar. Era mi nombre, lo supe con
certeza, aunque no entendía por qué. Junto con
esa palabra, llegaron imágenes fragmentadas,
simples y muy borrosas.

Decidí regresar al lugar donde había


despertado. Allí encontré un par de cajas con lo
que parecían ser suministros: comida, ropa, una
hamaca… Pero lo único que me interesaba era
encontrar una forma de salir de allí.
—Delta... —volvió a decir la voz, esta vez
más firme.
—¡Delta! —gritó alguien.
Abrí los ojos de golpe. Mi cuerpo estaba
empapado en sudor. Otra pesadilla. Mientras
intentaba regular mi respiración, me percaté de
una presencia en la habitación. Era Jason, y no
parecía nada feliz.
—Delta, vas tarde otra vez con tus tareas diarias,
y un nuevo grupo está por llegar. Así que apúrate,
no quiero más retrasos.
Se dio la vuelta y salió, dejándome sola. Lo
agradecí. Las pesadillas eran cada vez más
frecuentes, y no sabía por qué, pero tenía que
poner mi plan en marcha.
Me di un baño rápido y me alisté para salir
corriendo hacia la sala de pruebas. No quería que
Jason se enfadara más conmigo. Cuando llegué,
el nuevo grupo ya estaba allí. Pero uno de ellos
destacó ante mis ojos, pues era el chico más lindo
que había visto. Jason me lanzó una mirada
molesta, claramente enfadado por mi tardanza.
—Y ella, chicos, es la doctora Delta. También fue
víctima CRUEL. Por suerte, pudimos rescatarla y
ahora es una de nuestras mejores doctoras. Los
dejo con ella, y recuerden que están a salvo. Aquí
recibirán la ayuda que necesitan. No hay nada de
qué preocuparse.
Siempre era la misma historia para darles
esperanza, aunque luego se las quitaran. Pero por
alguna razón parecía tener un interés especial en
ellos y descubriría por qué. Recordé que debía
mantener una buena imagen, así que sonreí y
asentí.
—Una disculpa por mi tardanza —dije con
amabilidad—. Ahora me gustaría hacerles unas
pruebas de rutina para asegurarme de que están
bien.
Todos asintieron, aunque no muy convencidos.
Jason se despidió y mis compañeros comenzaron
con los exámenes mientras yo me acercaba a la
que era la única chica del grupo.
—¿Cómo te sientes? —pregunté con amabilidad.
Ella me miró. Era delgada, de piel pálida como
una perla, con ojos azules profundos y un cabello
negro y sedoso. Antes de responder, relajó su
expresión.
—Bien, solo muy cansada y necesito una ducha —
respondió con una sonrisa discreta.
—Entonces hay que hacer los exámenes rápido
para que puedas ir a darte una ducha y descansar
—le di una última sonrisa para darme la vuelta y
preparar las cosas para hacerle unas pruebas.
Estas pruebas consisten en extracción de sangre,
escaneos cerebrales y unas inyecciones que Jason
asegura son vitaminas, minerales y cosas para
compensar todo lo que sus cuerpos no han
recibido.
Una vez listo todo, me volví hacia ella con una
aguja en mis manos para empezar con la
extracción de sangre.
—Entonces, cuéntame un poco de ti, ¿podrías
empezar dándome tu nombre? —dije para
distraerla un poco, pues en cuanto vio la aguja,
se tensó.
—Teresa.
—Cuéntame, Tesa, ¿está bien si te digo así?
—Claro, no le veo problema.
—Bueno, Tesa, entonces cuéntame, ¿quiénes son
ustedes?
Teresa parecía confundida por mi pregunta, así
que agregué algo que la tranquilizara.
—Me refiero a cuál es su historia, quiénes eran
antes de llegar aquí. Aunque supongo que es muy
extenso, quizás pueda conocerlos de a poco.
Y por su expresión, parece que la confundí con
mis palabras.
—¿Cómo? —preguntó después, con una voz
suave.
—Estoy delirando, no me hagas mucho caso, pero
a lo que me refiero es que, si necesitas una
amiga, me gustaría serlo.
—Me encantaría tener una amiga. Me caen muy
bien los chicos, pero a veces no son lo que
necesito —dijo por fin, regalándome una sonrisa
muy amplia y sincera. Y por un momento, bajé las
defensas y el papel que había creado. Sentí un
calor en el pecho que no pude reconocer, pero no
me gustaba.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Claro, no veo por qué no, ya que somos amigas.
—¿Qué te hizo CRUEL a ti?
Era una pregunta que ya me habían hecho
muchas veces. Tenía una respuesta preparada.
—Yo estuve en un laberinto. Uno caluroso, como
estar en el desierto. Un infierno. Pero,
afortunadamente, Jason me salvó.
La respuesta salió tan natural, tan automática,
que me sentí un poco mal por mentirle a mi
nueva amiga. Teresa no lo cuestionó, parecía no
querer incomodarme indagando más.
Sin que se diera cuenta, ya había terminado de
sacarle las muestras de sangre y la inyección de
compensación.
—¿He terminado con lo sencillo? Uno de mis
compañeros te llevará a las siguientes pruebas. Y
Teresa, que no te endulcen el corazón con cosas
vacías —dije susurrando lo último. No sé por qué
le dije eso, pero por alguna razón estar cerca de
ella me hacía sentir bien.
Me alejé para dejar que alguien se acercara a ella
e hiciera las siguientes pruebas. Cuando uno de
mis compañeros me indicó que me acercara...
—Jason me necesita, solo le falta la
compensación, sus otras pruebas serán mañana
—su tono era serio, así que no rechisté y solo
asentí con la cabeza. No dijo nada más y se fue.
Solo suspiré para darme la vuelta y ver al chico.
—Esto nos deja solos, seré rápida, seguro estás
muy cansado y quieres ir a descansar —dije
mientras hacíamos contacto visual. Y tengo que
admitir que nunca me había sentido así ante una
mirada, nunca. Pero me miraba de una manera
que no podía describir. Rompí el contacto visual
para preparar la inyección.
Una vez lista, se la apliqué en silencio, pues él
solo me miraba fijamente. Y aunque lo evitaba
por momentos, yo también lo veía, y eso me hacía
sentir rara.
—Listo. Si llegas a sentir alguna molestia o tienes
alguna duda, no dudes en buscarme —dije en voz
baja. No sé por qué, pero estábamos algo cerca.
Sonrió, qué lindo. Espera, no, no lo es. ¿En qué
demonios estoy pensando? Me alejé de él,
poniendo distancia entre los dos.
—Mi nombre es Newt. Yo… gracias.
—No hay de qué.
Me agradeció con una sonrisa genuina, la más
sincera que había visto en mucho tiempo.
Mientras se reunía con sus amigos, no pude
evitar sonreír al verlo tan feliz. Eran una familia
para ellos mismos, algo que yo nunca podría
tener. Él me miró de reojo y me sonrió. Por un
instante, sentí algo diferente. Tal vez, esta vez,
todo sería distinto.

De noche mientras no podía dormir


repasando el plan de escape y todas las variables
escucho a un ruido en el conducto del aire, y un
susurro
-pss, Delta-camino en dirección al ruido con
una sonrisa que demuestra complicidad
-hola, que haces aquí, habíamos quedado
que no empezaríamos hasta que el nuevo grupo
llegara-digo haciéndome a un lado para que salga
de la ventilación. Una de las ventajas de la noche
y de los privilegios que me había encargado de
conseguir a lo largo del tiempo la única cámara
en mi cuarto tenía un punto ciego
-lo sé, lo sé, pero creo que puede haber un
cambio- dijo poniéndose enfrente de mi
-a que te refieres- fruncí un poco el ceño, no
podíamos cambiar el plan, todo estaba planeado,
todas las posibilidades habían sido contempladas,
si lo cambiaba, había cientos de cosas que podían
pasar
—en el grupo que llego, uno de ellos,
Thomas, creo que puede ser de ayuda, no parece
ser de los que se quedan y aceptan las mentiras,
la sospecha y desconfía— se para delante de mi
mientras busca mis manos y las toma para
ponerlas en su pecho
—que tiene de especial, y si solo lo arruinan
todo, su grupo es grade y si algo falla en lo más
mínimo….—
—confía en mi, es un presentimiento casi
como algo familiar, el será de ayuda, solo tienes
que hacer lo que te toca y yo me ocupo de lo
demás— se acerco mas a mi

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