El documento detalla un protocolo de evaluación para medir la fluidez verbal en adolescentes y adultos, centrándose en la construcción de historias, descripción de imágenes y la interacción social. Se observan aspectos como la comunicación espontánea, comprensión emocional y la capacidad de narración, así como la evaluación de relaciones sociales y la percepción de la soledad. También se incluyen directrices para la codificación de comportamientos observados durante la evaluación.