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El león y el ratón: amistad y lecciones

Un león despierta molesto por un ratón que juega a su alrededor y decide comérselo, pero el ratón le suplica que lo deje ir, prometiendo serle útil algún día. Más tarde, el ratón salva al león de una trampa, demostrando que incluso los más pequeños pueden ser de gran ayuda. La historia enseña que la bondad siempre es recompensada y que no se debe menospreciar a los demás por su tamaño.

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El león y el ratón: amistad y lecciones

Un león despierta molesto por un ratón que juega a su alrededor y decide comérselo, pero el ratón le suplica que lo deje ir, prometiendo serle útil algún día. Más tarde, el ratón salva al león de una trampa, demostrando que incluso los más pequeños pueden ser de gran ayuda. La historia enseña que la bondad siempre es recompensada y que no se debe menospreciar a los demás por su tamaño.

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El león y el raton

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de


un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se
atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor.

De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la


melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado
por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y
dijo dando un rugido:

¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a


comerte para que aprendas la lección!

El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo


temblando:

- Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te


estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que
algún día me necesites.

- ¡Ja, ja, ja! – se rió el león mirándole - Un ser tan diminuto como tú, ¿de
qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír!.

Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su
tamaño y su valentía, le dejó marchar.

Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos
terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles.

Rápidamente corrió hacia lugar de dónde provenía el sonido, y se


encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El
ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo:

- No te preocupes, yo te salvaré.
Y el león, sin pensarlo le contestó:

- Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.

El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba


atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo:

- Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en


agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones
somos agradecidos y cumplidores de sus promesas.

El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este


día, los dos fueron amigos para siempre.

MORALEJAS:
- Ningún acto de bondad queda sin recompensa.
- No conviene desdeñar la amistad de los humildes.
- No se debe menospreciar a los demás por su tamaño o condición, ya
que todos pueden ser útiles en algún momento.

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