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Solución de Controversias en el Mar

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) de 1982 establece un marco legal para la regulación de los océanos, incluyendo la solución de controversias a través de un sistema que permite a las partes elegir entre varios métodos de resolución. Un caso destacado es el conflicto entre Filipinas y China, donde un tribunal arbitral falló a favor de Filipinas, pero China no aceptó el veredicto, lo que resalta la falta de mecanismos para hacer cumplir las decisiones. A pesar de las tensiones, se sugiere que las decisiones del tribunal podrían impulsar acuerdos de cooperación en la región del Mar de China Meridional.

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Solución de Controversias en el Mar

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) de 1982 establece un marco legal para la regulación de los océanos, incluyendo la solución de controversias a través de un sistema que permite a las partes elegir entre varios métodos de resolución. Un caso destacado es el conflicto entre Filipinas y China, donde un tribunal arbitral falló a favor de Filipinas, pero China no aceptó el veredicto, lo que resalta la falta de mecanismos para hacer cumplir las decisiones. A pesar de las tensiones, se sugiere que las decisiones del tribunal podrían impulsar acuerdos de cooperación en la región del Mar de China Meridional.

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La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) sancionada en

1982, es un tratado multilateral que detalla varias leyes internacionales pertenecientes al Mar. La misma
también es denominada como “Constitución de los Océanos”, consta de un Preámbulo, 17 Partes y
9 Anexos.

Si tenemos en cuenta su plexo normativo, se cubren temas como derecho del mar, límites de las
zonas marítimas, zona económica exclusiva, plataforma continental y alta mar, derechos de navegación
y estrechos para la navegación interna, paz y seguridad en los océanos y los mares, conservación y gestión
de los recursos marinos vivos, protección y preservación del medio marino, investigación científica marina y
procedimientos para la solución de controversias.

Es menester hacer especial hincapié en su Parte XV, ya que en ella es donde se establece el Sistema
de Solución de Controversias. Allí se encuentran los principios generales, procedimientos obligatorios
conducentes a decisiones que son de carácter obligatorio y las limitaciones y excepciones a dichos
procedimientos, es uno de los sistemas de Solución de Controversias “más sofisticado y ambicioso… que el
mundo ha visto”1.

La CONVEMAR posee como regla imprescindible un principio general al sistema, siendo este que
las Partes deben solucionar su conflicto de manera pacífica conforme a los principios de la Carta de las
Naciones Unidas.

Los procedimientos obligatorios conducentes a decisiones obligatorias otorgan mucha libertad a las
partes para seleccionar la manera en que quieren resolver el conflicto. Existiendo cuatro medios detallados
en la Convención:

“a) El Tribunal Internacional del Derecho del Mar constituido de conformidad con el Anexo VI;

b) La Corte Internacional de Justicia;

c) Un tribunal arbitral constituido de conformidad con el Anexo VII;

d) Un tribunal arbitral especial, constituido de conformidad con el Anexo VIII, para una o varias de
las categorías de controversias que en él se especifican.”2

En otras palabras, estas Cortes o tribunales serán competentes para tratar cualquier
controversia pertinente a “la aplicación o interpretación de esta Convención”3. En caso de que las partes no
logren ponerse de acuerdo respecto del método, escogerá el mismo. Al mismo tiempo, se destaca que los

1
[Link]
20-years
2
Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)
3
Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), página 157.
Estados pueden resolver su controversia por “cualquier medio pacifico de su elección”, es decir, por fuera de
los cuatros métodos descritos. Esta flexibilidad facilita el mantenimiento de paz ya que, los Estados pueden
decidir sobre la forma en que solucionaran su conflicto sin necesidad de recurrir exclusivamente a los que la
Convención menciona.

La decisión de las Cortes o Tribunales son obligatorias y definitivas para las partes, es decir, que no
hay recurso o instancia superior alguna. No obstante ello y respecto de determinados puntos de controversia,
los Estados pueden elegir si van a aceptar la jurisdicción de la Corte o no. Tal fue el caso de China con
Filipinas respecto de la delimitación de las zonas marítimas, o las relativas a bahías o títulos históricos.

Existen tres modos de solución de controversias detalladas en la CONVEMAR, ellos son:


conciliación, arbitraje y arbitraje especial.

En su Anexo VII, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar prevé un sistema de
solución de controversias que ha sido utilizado por Filipinas para llevar a China ante un tribunal arbitral Ad
Hoc tras 17 años de frustradas negociaciones políticas y diplomáticas en busca de un acuerdo para resolver
sus diferencias. En su demanda, Filipinas manifestó que China con sus pretensiones territoriales violaba
dicha Convención. La estrategia de éste último, fue rechazarlo y objetar que no participaría del mismo por
no reconocer la jurisdicción de dicho tribunal.

Sin embargo, una de las reglas del Anexo VII en las que se basó el tribunal para fundamentar su
competencia jurisdiccional en la materia, afirma que “la ausencia o la falta de participación de una de las
partes para defender su caso no impiden al tribunal continuar con los procedimientos”. Es decir, el tribunal
debe resolver la controversia y dictaminar teniendo en cuenta de manera obligatoria la posición de la parte
que ha decidido no participar en los procedimientos, en este caso China.

En el caso de marras, el Tribunal estaba compuesto por cinco árbitros provenientes de Alemania,
Francia, Ghana, Holanda y Polonia.

Durante su defensa China argumentó su derecho histórico sobre los territorios (islotes, arrecifes,
rocas) y aguas englobados en la "la línea de los nueve puntos", que incluye zonas situadas a 2.000
kilómetros de sus costas. Esta línea de demarcación fue fijada oficialmente en un mapa en 1947, y desde
entonces, las autoridades comunistas heredaron esta reclamación cuando tomaron el poder en 1949. Por su
parte, Filipinas argumento y defendió dicho su postura arguyendo en su cercanía geográfica respecto de esos
territorios en su petición.

Como corolario al conflicto ut supra mencionado, la Corte Permanente de Justicia resolvió por
unanimidad fallar a favor de Filipinas, ya que, China no sólo había violado los derechos soberanos de
Filipinas en su Zona Económica Exclusiva al interferir con su actividad pesquera, sino que también
mediante la construcción ilegal de islas artificiales, causó daños ambientales irreparables a los arrecifes
coralinos del lugar. En consecuencia, China, debía aceptar las definiciones contenidas en la Convención de
Derecho del Mar y cualquier derecho histórico que pudiera haber tenido quedaba anulado por ser
incompatible con las zonas económicas exclusivas establecidas en la misma.

En la práctica, esto no sucedió toda vez que China no aceptó el fallo a pesar de que el veredicto es
vinculante para ambos países por haber firmado dicha Convención. El problema se suscita debido a que no
existe una agencia que vigile su aplicación, así como tampoco un mecanismo que pueda imponer su
cumplimiento efectivo.

Debe tener en cuenta que el mar de China Meridional es una de las regiones políticamente más
sensibles de todo el mundo, con hasta seis países peleando por partes de su soberanía. Lo que allí sucede
tiene implicaciones globales, ya que es una zona vital para el comercio internacional, muy rica en recursos
naturales, sobre todo por posibles depósitos de gas y petróleo.

Las decisiones de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya puede en algún punto empujar a
varios países en dirección a generar acuerdos específicos de cooperación sobre las áreas en disputa, dejando
de lado el tema de la soberanía. Además, se podría generar una red de convenios bilaterales o multilaterales
de naturaleza comercial, impulsando el desarrollo de una zona que, en lugar de ser el centro de
controversias, se transformaría en un nuevo motor para el crecimiento mundial.

Respecto de esta disputa, varios países se han pronunciado al respecto, tal es el caso de Estados
Unidos, quien se ha pronunciado a favor de los argumentos del Tribunal en dicho fallo y a quien le preocupa
la utilización de la zona por parte de China para albergar instalaciones militares. Vietnam, por su parte, se
congracio con la decisión de la Corte ya que es uno de los países que también mantiene disputas con China
por la zona.

En conclusión, es en los artículos 280, 281 y 283 de la Convención donde se fomenta la solución de
controversias marítimas mediante negociaciones entre las partes. Si bien China firmó dicha Convención en
1982, a la luz de las disposiciones de su artículo 298 (“Excepciones facultativas a la aplicabilidad de la
sección 2”), hizo pública una declaración en la que anunció, respecto a las controversias de delimitación
marítima, la excepción de la aplicación del arbitraje y otros procedimientos de solución obligatoria. Otros
países, como por ejemplo, España, también han hecho este tipo de declaraciones de excepciones opcionales.
Con anterioridad al arbitraje, el Gobierno chino reiteró en varias ocasiones que no lo aceptaría ni
participaría en él. Sin embargo, haciendo caso omiso de estos hechos y de los principios jurídicos, el
Tribunal de Arbitraje sobre el Mar Meridional de China intervino arbitrariamente en la controversia
territorial entre China y Filipinas. Esto puede ser visto como una vulneración al derecho de los Estados
signatarios de la CONVEMAR a elegir libremente la forma de solución de las controversias, así como la
integridad y la autoridad de la misma.
Es importante también destacar la actitud y estrategia de China. A lo largo de los últimos años ha
demostrado optar por la cooperación en la explotación de la zona intentando resolver las controversias por
medio de negociaciones. Avocándose de esta manera a fomentar la cooperación regional, de modo que todas
los estados en conflicto se beneficien de ella e incrementen la confianza mutua.

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