Tipos y Requisitos de Sentencias Civiles
Tipos y Requisitos de Sentencias Civiles
Autor:
Falcón, Enrique Manuel
Cita: RC D 2293/2012
Sumario:
1. Noción. 2. Los distintos tipos de sentencia "definitiva". 3. Requisitos en supuestos particulares. a) Excepciones
previas. b) Variantes de las excepciones. c) Sentencia de tercera instancia ordinaria ante la CSJN. d) Sentencia
en el recurso de inaplicabilidad de la ley en el sistema nacional. e) Sentencia en el recurso extraordinario federal.
f) Los sistemas de deserción por falta de expresión de agravios o memorial. g) Los laudos arbitrales y de
amigables componedores. h) Mediación obligatoria. 4. Procesos colectivos. a) Código Procesal Constitucional de
Tucumán. b) Anteproyecto de reformas a la Ley de Medio Ambiente. c) Proyecto de procesos colectivos del
Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal. 5. Fundamentación y motivación. 6. Contenidos especiales en
sentencias particulares. a) Frutos, intereses, daños y perjuicios. 1) Falta de estimación. 2) Fijación del importe del
crédito. 3) Bases. b) Sentencias en el proceso ejecutivo y en las ejecuciones especiales. c) Interdicto de recobrar.
d) Interdicto de obra nueva. e) Demencia. f) Inhabilitación. g) Alimentos. h) Deslinde. i) División de cosas
comunes. j) Desalojo. k) Condena de futuro. l) Sentencia anticipada. m) Sentencias en el divorcio.
1. Noción
Cuando hablamos de la sentencia podemos estar refiriéndonos a cosas diversas, esto por un lado. Por otro,
pudiera ser que denominaciones distintas de la voz sentencia tuviesen su mismo efecto. Las definiciones que
pueda dar la doctrina no nos ayudarán a resolver el problema, porque atienden a distintas cuestiones que la
sentencia puede considerar -que varían conforme con los autores- sus posiciones filosóficas e ideológicas. En la
vaguedad que presenta el concepto nos vemos obligados precisarlo. Una primera aproximación nos dice que la
sentencia es algo que termina un proceso, y en eso coinciden en general los autores [1]. A este respecto
debemos agregar que aunque en algunos casos la sentencia se manifiesta oralmente (sentencias de pequeñas
causas, veredictos del jurado y algunos casos especiales), en la generalidad de los supuestos la sentencia se
expresa por escrito (aunque se lea en una audiencia) y tal requisito es el que determina la ley procesal civil (la
sentencia es un acto expreso, art. 163, inc. 6°, CPCCN; expresión por escrito, art. 160, CPCCN). Pero además la
ley procesal establece el contenido de ese documento escrito, a través de diversas partes. La expresión debe ser
en lenguaje castellano y en prosa. También advertimos que la sentencia es un acto jurídico, pues el hecho de
que se realice en un proceso, y en consecuencia resulte un acto jurídico procesal, no cambia los elementos del
mismo y dentro de los actos jurídicos se trata igualmente de un instrumento público. Cuando decimos que la
sentencia en general es la que termina un proceso, nos circunscribimos, entonces, a lo que se llama la sentencia
definitiva, es decir a la final, de la cual el paradigma es la sentencia definitiva del proceso de conocimiento
plenario y que en el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación se describe con mucha precisión en el
artículo 163. Esta sentencia se divide en varias partes que podemos agrupar en dos ramas: las partes
sustanciales y las partes formales. Llamaremos sustanciales a las partes relativas al contenido [2] de la sentencia
y son tales: los resultandos, los considerandos y la parte dispositiva o fallo. Llamaremos formales a las partes
referentes a la redacción. Son ellas: el idioma, la tinta, la escritura, la fecha y la firma. La sentencia es un
documento y tiene por fin la aplicación correcta del Derecho a las pretensiones de las partes. Su objetivo al
zanjar el conflicto es el de evitar, en una sociedad civilizada, la justicia por mano propia. Las partes de la
sentencia -tanto formales como sustanciales- han sido impuestas por la ley bajo pena de nulidad con el objeto de
garantizar el debido proceso y la defensa en juicio [3] A través de las distintas partes de la sentencia vemos
cómo se forma la misma. Pero tanto las partes formales, en cuanto hacen a la debida constitución del acto y al
principio de defensa en juicio, como la partes sustanciales se apoyan en reglas constitucionales. Ahora bien,
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estos conceptos generales pueden tener innumerables variantes que es necesario examinar. Hemos hablado de
las sentencias definitivas como las sentencias que cierran el proceso. Pero las sentencias que cierran el proceso
no siempre cumplen los requisitos totales del artículo 163 del CPCCN con la calidad y extensión que marca el
artículo mencionado. Veamos, pues, los distintos tipos de sentencias "definitivas" que pueden cerrar un proceso
en el ámbito del sistema procesal civil (entendiendo "civil" en sentido amplio y comprensivo de comercial, laboral,
familia, etc., es decir, como opuestos a "penal").
De acuerdo con lo expresado, los tipos de sentencia definitiva -que daremos con referencia al CPCCN y que
pueden ser extendidos a todos los Códigos provinciales y en general a todos los sistemas del tipo que tratamos-
pueden ser los siguientes: a) La sentencia definitiva de los procesos de conocimiento ordinario, sumarísimo (arts.
163 y 498, CPCCN) y sumario (arts. 320 y 494, CPCCBA), con independencia de que el plazo para su dictado
sea diferente en cada caso. b) La sentencia definitiva en los procesos ejecutivos (arts. 550 y 551 CPCCN),
aplicable también a las ejecuciones especiales y en cada caso con las especificaciones y limitaciones respecto
de la sentencia del proceso de conocimiento, acorde con el conflicto a resolver y las disposiciones de las leyes
particulares. La sentencia definitiva del proceso de conocimiento es aplicable en su forma estructural clásica
también a la acción nulidad de la cosa juzgada írrita, el recurso de revisión y a cierto tipo de allanamiento. c) La
sentencia definitiva en los llamados "modos anormales de terminar los procesos", que tienen distintas variantes
según la forma de terminar el proceso, según si se admite o no el modo, si se cumple o no la prestación,
etcétera. Así tenemos: 1) En determinados "medios anormales", su admisión, es decir, la "sentencia que termina
el proceso", se produce por una sentencia homologatoria, cuya forma es la de una providencia simple (art. 160),
tal como sucede para el desistimiento del derecho, la transacción y la conciliación (arts. 162, 305, 308 y 309,
CPCCN). Si no se admite el modo anormal la sentencia es interlocutoria y continúa el proceso. 2) En otros como
el desistimiento del proceso, también se dicta una providencia simple, pero que no es homologatoria, pues el
traslado se da bajo apercibimiento de tenerlo por conforme en caso de silencio (art. 304) y el traslado se da en
calidad de autos, debiendo el juez o tribunal dictar resolución sin más trámite (art. 150, CPCCN). 3) También
difiere el allanamiento, pues admitido el mismo finaliza por dos tipos de resoluciones distintas. Una definitiva en
los términos del artículo 163 si la prestación no es cumplida, otra en los términos del artículo 161 si junto con el
allanamiento se cumple con la prestación. 4) Finalmente la caducidad de instancia da lugar a una resolución
interlocutoria (art. 161, CPCCN). d) La sentencia definitiva de segunda instancia presenta una característica
particular, pues si bien debe contener los requisitos de la sentencia definitiva de primera instancia (art. 163,
CPCCN), no sigue su modelo debido a que se hace por el estudio individual de cada uno de los vocales del
tribunal colegiado y luego se vuelca en el acuerdo [4] En este tipo de resolución la expresión sentencia está
destinada solamente a la parte dispositiva, mientras que los demás elementos constitutivos de la misma a través
de los distintos considerandos o fundamentos se hallan en ese acuerdo. Pero la sentencia definitiva de segunda
instancia puede necesitar de un apoyo mayor de las reglas de la primera instancia cuando la cámara actúa en
instancia única [5], aspecto que se extiende a los casos de competencia originaria de la CSJN [6]. Es interesante
considerar el proceso y la sentencia de segunda instancia en el caso de la consulta (art. 253 bis y 633, último
párrafo, CPCCN) [7], cuyo contenido de revisión importa una decisión con carácter propio.
El esquema descripto podría terminar la cuestión. Sin embargo, un examen detenido de la legislación nos
presenta numerosas variantes en lo que hace a una sentencia definitiva, entendiendo por tal la que finaliza el
proceso. Así, en distintos procesos o momentos de los mismos hallamos particularidades que es necesario hacer
notar.
a) Excepciones previas
Es también sentencia definitiva la que admite alguna de las excepciones previas (expresión que usamos en
sentido lato indicando las comprendidas dentro de los arts. 346 a 348, CPCCN). Pero en estas excepciones (nos
referimos a las del proceso de conocimiento ordinario) sólo resultan definitivas las que dan lugar a la finalización
del proceso, para lo cual es necesario que sean admitidas. Es decir que se debe tratar de excepciones
propiamente dichas (que atacan la posibilidad de progreso de la pretensión, aunque no se discuta el derecho de
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la parte, como, por ejemplo, la prescripción), o se trate de verdaderas defensas (como la falta de legitimación
manifiesta, la cosa juzgada, la transacción, la conciliación y el desistimiento del derecho; arts. 346 y 347, incs.
2°, 6° y 7°, CPCCN). En estos casos la resolución es interlocutoria y el decisorio sólo ordena el archivo de las
actuaciones, que quedan finalizadas definitivamente (art. 354, inc. 2°, CPCCN), aspecto que alcanza a la
litispendencia por identidad (art. 354, inc. 3°, CPCCN), y establece costas (art. 161, CPCCN).
Pero estas excepciones pueden tener variantes y extensiones en distintos tipos de procesos, las que también
son "definitivas": 1) En primer lugar, en el proceso de conocimiento el incumplimiento de lo ordenado respecto de
algunas "excepciones previas", como son por ejemplo los presupuestos de defecto legal, falta de personería y
arraigo, da lugar a que se tenga por desistido del proceso al actor, imponiéndosele las costas (art. 354, último
párrafo, CPCCN). En estos casos corresponde el dictado de una providencia simple, con los agregados que
marcan las normas (art. 160, CPCCN). 2) En el proceso ejecutivo las excepciones comprenden, además de las
previstas para el proceso ordinario, otros modelos propios como la falsedad o inhabilidad de título, pero también
varias defensas constituidas por actos extintivos de las obligaciones como son las comprendidas entre los incisos
6° a 8° del artículo 544 del CPCCN [8]. 3) En el mismo proceso ejecutivo, el artículo 545 determina la posibilidad
de obtener la nulidad de la ejecución por vía de excepción o de incidente (lo que naturalmente da lugar a una
resolución interlocutoria, art. 161, CPCCN), por: "1) No haberse hecho legalmente la intimación de pago, siempre
que en el acto de pedir la declaración de nulidad, el ejecutado depositara la suma fijada en el mandamiento u
opusiere excepciones. 2) Incumplimiento de las normas establecidas para la preparación de la vía ejecutiva,
siempre que el ejecutado desconozca la obligación, niegue la autenticidad de la firma, el carácter de locatario, o
el cumplimiento de la condición o de la prestación. Es inadmisible el pedido de nulidad si el ejecutado no
mencionare las excepciones que no ha podido deducir, en términos que demuestren la seriedad de su petición".
4) En algunos procesos las excepciones de previo y especial pronunciamiento no son admitidas como previas
(aunque pueden plantearse con la contestación de la demanda), por lo exiguo del proceso, cuyos plazos
equivalen a los del incidente de excepciones, como sucede en el proceso sumarísimo (art. 498, inc. 2°, CPCCN).
La sentencia definitiva de tercera instancia ordinaria ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene un
trámite particular que es el de todas las resoluciones definitivas de la Corte, aunque no conlleva el posible
reenvío (véase ap. i). Debemos recordar que este supuesto de tercera instancia ordinaria ante la Corte Suprema,
en el proceso civil sólo se da para el caso previsto en el artículo 24, inciso 6°, apartado a, del decreto-ley
1285/58, en la redacción del artículo 2° de la ley 21.708, es decir, en "causas en que la Nación, directa o
indirectamente, sea parte, cuando el valor disputado en último término, sin sus accesorios, sea superior a" la
suma que indique la ley, que actualmente es de $ 726.523,32.
La sentencia definitiva en el sistema de unificación de jurisprudencia por vía del llamado recurso de
inaplicabilidad de la ley tiene algunas particularidades. Por un lado ocupa a todos los jueces de Cámara de un
determinado fuero. Por otro, presenta una ambivalencia, pues es para el apelante la decisión de una tercera
instancia, pero afecta a todos los fallos futuros (art. 303) (e incluso para los juicios que se hubieran suspendido,
art. 301, CPCCN), en ambos casos con la interpretación jurídica de una norma. Finalmente, la decisión debe
hacerse exclusivamente sobre los temas fijados (art. 296, CPCCN) por sí o por no, sin perjuicio de los
fundamentos que avalen el criterio sustentado, siendo en su caso la sentencia la que adoptan la mayoría de los
jueces (art. 299, CPCCN).
La sentencia definitiva del recurso extraordinario federal comprende los requisitos básicos de las sentencias de la
CSJN para todos los supuestos, ya se trate de recursos ordinarios o extraordinarios. El artículo 281 del CPCCN
se ocupa de este tema: "Las sentencias de la Corte Suprema se redactarán en forma impersonal, sin perjuicio de
que los jueces disidentes con la opinión de la mayoría emitan su voto por separado. El original de la sentencia se
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agregará al expediente y una (1) copia de ella, autorizada por el secretario, será incorporada al libro respectivo".
Sin embargo en los últimos tiempos los jueces de la Corte muchas veces agregan al decisorio su opinión. Es
decir que concuerdan, pero además "según su voto", lo que a la postre da muchas veces lugar a contradicciones
flagrantes. Además, en el caso del recurso extraordinario federal existen tres normas que permiten rechazar o
tener por desierto el mismo: 1) El artículo 280 (primer párrafo, segunda parte) del CPCCN con la reforma de la
ley 23.774 permite rechazar el recurso sin expresar fundamentos (mal llamado certiorari) y dice: "La Corte, según
su sana discreción, y con la sola invocación de esta norma, podrá rechazar el recurso extraordinario, por falta de
agravio federal suficiente o cuando las cuestiones planteadas resultaren insustanciales o carentes de
trascendencia". El mismo criterio se usa para la queja por denegación del recurso extraordinario federal en el
artículo 285, tercer párrafo, primera parte del CPCCN. 2) Por Acordada 4 del año 2007 la CSJN estableció una
serie de reglas para la presentación y trámite del recurso extraordinario federal y su queja. Las sanciones por
incumplimiento están contenidas en el artículo 11: "En el caso de que el apelante no haya satisfecho alguno o
algunos de los recaudos para la interposición del recurso extraordinario federal y/o de la queja, o que lo haya
hecho de modo deficiente, la Corte desestimará la apelación mediante la sola mención de la norma reglamentaria
pertinente, salvo que, según su sana discreción, el incumplimiento no constituya un obstáculo insalvable para la
admisibilidad de la pretensión recursiva. Cuando la Corte desestime esas pretensiones por tal causa, las
actuaciones respectivas se reputarán inoficiosas. Del mismo modo deberán proceder los jueces o tribunales
cuando denieguen la concesión de recursos extraordinarios por no haber sido satisfechos los recaudos
impuestos por esta reglamentación. En caso de incumplimiento del recaudo de constituir domicilio en la Capital
Federal se aplicará lo dispuesto por el artículo 257 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación". 3) Pero
además, el concepto de sentencia para el recurso extraordinario federal sufre una extensión al considerar
definitiva (para la procedencia del mencionado recurso) a toda resolución que no da oportunidad en adelante de
volver sobre lo resuelto, vedando así, en forma definitiva, el acceso a la justicia [9].
También es definitiva la resolución que tiene por desistido un recurso por falta o insuficiencia de agravios en la
expresión respectiva o el memorial, salvo los supuestos en que proceda la queja o eventualmente la revocatoria
in extremis (arts. 257, párr. 2°; 266; 280, párr. 2°, etc.). En estos casos la resolución puede ser simple o
interlocutoria, si es que expresa o no los defectos por los que se declara desierto el recurso, aunque a nuestro
modo de ver siempre debería ser interlocutoria. Sin embargo hemos visto que la CSJN tiene la potestad de
declarar desierto el recurso y la queja a su sola discreción y sin expresar fundamento alguno.
Un laudo arbitral de Derecho equivale a la sentencia del proceso de conocimiento. Como agregado, el artículo
754 del CPCCN señala al respecto que: "Los árbitros pronunciarán su fallo sobre todas las pretensiones
sometidas a su decisión, dentro del plazo fijado en el compromiso, con las prórrogas convenidas por los
interesados, en su caso...", no pudiendo contener la parte dispositiva decisiones incompatibles entre sí (art. 761,
CPCCN). Los amigables componedores dictarán el laudo según "su saber y entender" (art. 769, CPCCN), lo que
significa que resolverán el conflicto sin seguir las reglas del método científico de valuación de la prueba y sin
necesidad de aplicación de normas del Derecho, ni seguir las reglas formales de la construcción de la sentencia.
h) Mediación obligatoria
Y sin concluir con todos los sistemas podemos decir que es definitivo sin sentencia el acuerdo ante la mediación
"obligatoria" de la ley 24.573. Pero aún nos quedan algunos aspectos a considerar.
4. Procesos colectivos
En la Argentina la sentencia en los procesos colectivos resulta compleja. Y esa complejidad proviene del error de
considerar a los mismos como exclusivos del amparo (art. 43, Const. Nac.). En esos términos se plantea el
problema de que, al no haberse dictado una ley de amparo que unifique el proceso sumario y el amparo
propiamente dicho. En el caso del amparo por actos del poder público, la ley 16.986, artículo 12 señala que "la
sentencia que admita la acción deberá contener: a) La mención concreta de la autoridad contra cuya resolución,
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acto u omisión se concede el amparo; b) La determinación precisa de la conducta a cumplir, con las
especificaciones necesarias para su debida ejecución; c) El plazo para el cumplimiento de lo resuelto". Estas
reglas son igualmente aplicables a las sentencias por actos de los particulares previstas en el artículo 321, inciso
2° del CPCCN (el concepto fue repetido por el art. 19 del proyecto de ley de amparo, agregando en el art. 20 la
posibilidad de dictar la inconstitucionalidad) y en ambos supuestos se seguirán las reglas de la sentencia
definitiva del proceso de conocimiento.
En las provincias, el Código Procesal Constitucional de Tucumán, que acoge el proceso colectivo también en el
ámbito del amparo, prevé en el artículo 85 que "Cuando se acoja el recurso, la sentencia indicará claramente la
conducta que debe observar el sujeto obligado y el plazo dentro del cual debe hacerlo". En los restantes modelos
se supone que la sentencia guarda las formas y el contenido de la sentencia definitiva del proceso de
conocimiento ordinario.
El anteproyecto de reformas de la ley 25.675 sobre medio ambiente del Instituto de Derecho Procesal de la
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, aprobado por la Asociación Argentina de
Derecho Procesal en diciembre de 2006, se propone agregar varios artículos. Entre ellos el 30 bis, que en su
segunda parte establece que: "La sentencia que haga lugar a la demanda podrá ser genérica, pudiendo en tal
caso cada uno de los damnificados promover liquidación y ejecución individual en la medida de su afectación. Si
en la sentencia se hubieran podido determinar los sujetos afectados las indemnizaciones respectivas quedarán a
disposición de cada uno ellos por un plazo de 2 años desde que el cumplimiento de la sentencia sea comunicado
por el o los medios más idóneos que determine el juez, de acuerdo a las circunstancias del caso. Transcurrido
dicho plazo sin que los afectados se hayan presentado a reclamar su indemnización, los montos respectivos
serán depositados en el fondo previsto en el artículo 34. Si en la sentencia no se hubieran podido determinar los
sujetos afectados y transcurrido el plazo del párrafo precedente no se hubiera presentado una cantidad de
damnificados compatible con la magnitud del daño, el juez liquidará colectivamente los perjuicios ocasionados y
ordenará el depósito de las sumas pertinentes en el fondo previsto en el artículo 34".
En el proyecto de Procesos Colectivos del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal hay varios artículos
referidos a la sentencia. Entre ellos destacamos el artículo 8°, referido a la Acción indemnizatoria. En él se
expresa que: "En la sentencia que condene a la reparación de los daños provocados al bien indivisiblemente
considerado, el juez dispondrá que la indemnización sea vertida al Fondo de los Derechos Difusos e Individuales
Homogéneos, administrado por un Consejo Gestor Gubernamental, del que participarán necesariamente
miembros del Ministerio Público, jueces y representantes de la comunidad, sus recursos serán destinados a la
reconstitución de los bienes lesionados o, si esto no fuere posible, a la realización de actividades tendientes a
minimizar la lesión o a evitar que ella se repita, entre otras que beneficien el bien jurídico perjudicado. "Par. 1°. El
Fondo será notificado sobre la deducción de toda acción colectiva y sobre las decisiones más importantes en
tales procesos y podrá intervenir en los procesos colectivos en cualquier tiempo y grado de la jurisdicción para
demostrar la inadecuación del representante o para auxiliarlo en la tutela de los derechos del grupo, categoría o
clase. "Par. 2°. El Fondo llevará registros que discriminen el origen y destino de los recursos, e indicará la
variedad de bienes jurídicos a ser tutelados y su ámbito regional. "Par. 3°. En atención a la especificidad del bien
jurídico dañado, a la extensión territorial afectada y a otras circunstancias consideradas relevantes, el juez podrá
determinar, en decisión fundamentada, el destino de la indemnización y dictará las providencias que deban ser
tomadas para la reconstitución de los bienes afectados; podrá ordenar la realización de actividades tendientes a
minimizar la lesión o a evitar que ella se repita, entre otras, que beneficien el bien jurídico tutelado. "Par. 4°. La
decisión que especifique el destino de la indemnización indicará, de modo claro y preciso, las medidas que
deberán ser tomadas por el Consejo Gestor del Fondo, así como el plazo razonable para que tales medidas sean
practicadas. "Par. 5°. Terminado el plazo fijado por el juez, el Consejo Gestor del Fondo presentará un informe
de las actividades realizadas, siéndole posible, según sea el caso, requerir la prórroga del plazo para
complementar las medidas fijadas en la decisión judicial". Y en el caso de los derechos homogéneos el artículo
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22 expresa: "Sentencia de condena. En caso de procedencia del pedido, la condena podrá ser genérica, y fijará
la responsabilidad del demandado por los daños causados así como el deber de indemnizar. "Par. 1°. Siempre
que fuere posible, el juez determinará en la propia sentencia colectiva el monto de la indemnización individual
debida a cada miembro del grupo. "Par. 2°. Cuando el valor de los daños individuales sufridos por los miembros
del grupo fuere uniforme, prevalentemente uniforme o pudiera ser reducido a una fórmula matemática, la
sentencia colectiva indicará el valor o la fórmula de cálculo de la indemnización individual. "Par. 3°. El miembro
del grupo que no esté de acuerdo con el monto de la indemnización individual o la fórmula para su cálculo
establecidos en la sentencia colectiva, podrá deducir una pretensión individual de liquidación".
5. Fundamentación y motivación
Según los conceptos del lenguaje vulgar fundar significa en una de sus acepciones, que es la que nos interesa
"apoyar con razones eficaces", mientras que motivar significa "dar o explicar la razón o causa que se ha tenido
para hacer una cosa". Generalmente en el proceso se habla de motivos, motivos y fundamentos, razones y
motivos, ya sea como elementos complementarios, ya como sinónimos entre sí. Díaz considera a los motivos y
los fundamentos como sinónimos, porque explica que la "diferenciación que pierde importancia en cuanto se
observa que la motivación judicial no puede ser independiente de la fundamentación legal: el juez, al dar los
motivos de su decisión, no podría apoyarse pura y exclusivamente o en los hechos o en las normas, pues si
hiciera lo primero, prescindiendo de las normas, se estaría transformando en legislador, y si se apoyara en
aquéllas prescindiendo de los hechos, convertiría la sentencia en una obra de investigación o de doctrina" [10].
En el CPCCN los motivos son los actos que se emiten sobre la base de un fundamento (v. gr., arts. 30 y 232),
aunque no siempre emplee las mismas palabras (por ej., motivo que lo justifique), o les da distinto alcance como
causa de justificación (v. gr., arts. 55 y 70); como base de los fundamentos (v. gr., art. 191), etcétera. Pero
cuando se refiere a la sentencia siempre habla de fundamentos (especialmente arts. 34, inc. 4°; 161, inc. 1°, y
163, inc. 5°) [11]. Otros autores, como Passi Lanza (con un leguaje donde se aprecia la influencia de Cossio) ha
señalado que "fundar una sentencia no es específicamente lo mismo que motivarla. Existe una diferencia de
matiz aunque importante, puesto que mientras lo primero junta preferentemente a la norma, lo segundo lo hace a
la conducta, a la modalidad axiológica de la relación intersubjetiva cuya valoración, referida o enarcada en
aquélla, conduce al encuadre decisorio. Son, por tanto, dos tiempos distintos en la actividad del juzgador,
muchas veces difícil de escindir, pero que de todos modos corresponde separar, al menos intelectualmente, para
la mejor solvencia técnica de aquel encuadre" [12]. Si bien pareciera que los motivos son las razones de hecho y
los fundamentos las de derecho, en realidad ambos términos terminan siendo usados de la misma manera,
queriendo decir que una decisión debe tener apoyo en la realidad mediante la prueba y en la norma jurídica que
acoja un resultado jurídicamente serio. En este sentido es interesante la Ley Nacional de Procedimientos
Administrativos (19.549), cuyo artículo 7° establece que el acto administrativo, como requisito esencial, debe
estar motivado: "e [Motivación] deberá ser motivado, expresándose en forma concreta las razones que inducen a
emitir el acto, consignando, además, los recaudos indicados en el inciso b) del presente artículo". El inciso b
mencionado dispone que el acto administrativo "deberá sustentarse en los hechos y antecedentes que le sirvan
de causa y en el Derecho aplicable".
Normalmente los procesos especiales incluyen alguna serie de requisitos particulares o complementarios en las
sentencias definitivas, ya sea que esas sentencias provengan de un proceso de conocimiento general (con o sin
variantes) o de un proceso especial. En este sentido tenemos:
El CPCCN en el artículo 165 establece una serie de reglas cuando el monto de la condena se refiere al pago de
frutos, intereses, o daños y perjuicios. En este sentido expresa: "Cuando la sentencia contenga condena al pago
de frutos, intereses, daños y perjuicios, fijará su importe en cantidad líquida o establecerá por lo menos las bases
sobre que haya de hacerse la liquidación. Si por no haber hecho las partes estimación de los frutos o intereses,
no fuese posible lo uno ni lo otro, se los determinará en proceso sumarísimo. La sentencia fijará el importe del
crédito o de los perjuicios reclamados, siempre que su existencia esté legalmente comprobada, aunque no
resultare justificado su monto". En este artículo no siempre se refiere a una cantidad líquida en dinero. Si bien la
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misma procede en el supuesto de los intereses y de los daños y perjuicios, es distinta en el caso de los frutos, ya
que los mismos no se refieren a los "frutos del capital", porque ya están especialmente considerados (aunque no
era necesario), sino a "los que la cosa regular y periódicamente produce sin alteración ni disminución de su
substancia" (nota al art. 2329, Cód. Civ.). Se dice que una cantidad es líquida cuando está claramente
determinada, o es fácilmente determinable a través de una operación aritmética elemental.
1) Falta de estimación
Las partes pueden no haber hecho la estimación de los frutos o intereses en la demanda y contestación,
conforme autoriza el artículo 330, segunda parte, para los supuestos allí previstos, pero si bien no estimados,
deben ser solicitados oportunamente, esto es, con la demanda. Ello es así porque el reclamo principal está
basado en la condena al cumplimiento de la obligación en sí, de modo declarativo, en el cual los frutos o
intereses son su consecuencia; o los mismos devienen como accesorios de la obligación principal que se
reclama, y no han sido examinados en el proceso para poder obtener una sentencia, aunque sí surja una
condena en el principal. La potestad judicial de determinación sólo procede cuando está debidamente
comprobado el crédito por frutos, intereses, daños y perjuicios, y sólo ha quedado indeterminado su monto.
El crédito se fija por el juez, no siendo necesario el juramento estimatorio, como se exigía anteriormente
(suprimido, art. 37, ley 14.237). Corresponde la fijación cuando se encuentre determinada fehacientemente la
existencia de un perjuicio o de una deuda que no puedan ser determinados, pero existan en general bases serias
para la fijación, por la magnitud de los daños causados, honorarios profesionales en cuestiones no previstas [13].
3) Bases
Las bases de la liquidación pueden referirse a la sustancia o a los accesorios, en este último caso la sentencia
puede disponer la actualización del monto de una indemnización, según los valores al tiempo en que se practique
la liquidación definitiva [14]. Fijar las bases significa dar los elementos necesarios para que las partes -siguiendo
procedimientos lógicos, científicos o referenciales- puedan establecer los puntos de partida. De este modo el
juzgado se ahorra un tedioso trabajo que no hace a la esencia del fallo, y liquida a su vez la cuestión, porque en
este supuesto la conclusión debe ser única. Pero si los daños resultan de la prueba que produzcan los
damnificados no cabe fijar bases [15].
Las sentencias en el juicio ejecutivo y en las ejecuciones especiales, no contendrán más que la determinación
del monto en dinero a pagar por el reclamo (arts. 550 y 551 y concs., CPCCN). Es interesante destacar que las
excepciones no dan lugar a una resolución distinta de la sentencia definitiva como sucede en el proceso de
conocimiento. Y en este caso la sentencia debe contener la elaboración de los fundamentos que admitan o
rechacen la excepción opuesta.
c) Interdicto de recobrar
En el caso del interdicto de recobrar el juez dictará sentencia desestimando el interdicto o mandando restituir la
posesión o la tenencia del bien al despojado (art. 618, CPCCN).
En el supuesto de interdicto de obra nueva la sentencia que admitiere la demanda dispondrá la suspensión
definitiva de la obra o, en su caso, su destrucción y la restitución de las cosas al estado anterior, a costa del
vencido (art. 620, CPCCN).
e) Demencia
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El proceso de demencia plantea diversas variantes que se relacionan con la inhabilitación. Así, si no se verificare
la incapacidad, pero de la prueba resultare inequívocamente que del ejercicio de la plena capacidad pudiere
resultar daño a la persona o al patrimonio de quien sin haber sido hallado demente presenta disminución de sus
facultades, el juez podrá declararlo inhabilitado en la forma y con el alcance previstos en el artículo 152 bis del
Código Civil. En este caso, o si se declarase la demencia, se comunicará la sentencia al Registro del Estado Civil
y Capacidad de las Personas (art. 633, 3ª parte, CPCCN).
f) Inhabilitación
En el caso de inhabilitación, debido a que la misma tiene distinta extensión, en cada caso la sentencia, además
de los requisitos generales, deberá determinar, cuando las circunstancias del caso lo exijan, los actos de
administración cuyo otorgamiento le es limitado a quien se inhabilita. La sentencia se inscribirá en el Registro del
Estado Civil y Capacidad de las Personas (art. 637 quáter, CPCCN).
g) Alimentos
Similar situación se plantea en los alimentos por las variables que tiene. De modo que admitida la pretensión, el
juez fijará la suma que considere equitativa y la mandará abonar por meses anticipados, desde la fecha de
interposición de la demanda. Las cuotas mensuales a que se refiere este artículo, como también las
suplementarias previstas en el siguiente, devengarán intereses [16] desde la fecha fijada en la sentencia para el
pago de cada una de ellas (art. 644, CPCCN). Respecto de los alimentos que se devengaren durante la
tramitación del juicio, el juez fijará una cuota suplementaria, de acuerdo con las disposiciones sobre
inembargabilidad de sueldos, jubilaciones y pensiones, la que se abonará en forma independiente (art. 645,
primer párrafo, CPCCN).
h) Deslinde
La ejecución de la sentencia que declare procedente el deslinde se llevará a cabo de conformidad con las
normas establecidas en el artículo anterior. Si correspondiere, se efectuará el amojonamiento (art. 675, CPCCN).
La sentencia deberá contener, además de los requisitos generales, la decisión expresa, cuando fuere posible,
sobre la forma de la división, de acuerdo con la naturaleza de la cosa (art. 676, CPCCN).
j) Desalojo
La sentencia de desalojo también tiene algunas variantes. Como la misma, de prosperar, lleva al lanzamiento del
ocupante, el Código ha reglado esta modalidad y dice en el artículo 686 del CPCCN: "El lanzamiento se
ordenará: 1) Tratándose de quienes entraron en la tenencia u ocupación del inmueble con título legítimo, a los
diez días de la notificación de la sentencia si la condena de desalojo se fundare en vencimiento del plazo, falta de
pago de los alquileres o resolución del contrato por uso abusivo u otra causa imputable al locatario; en los casos
de condena de futuro, a los diez días del vencimiento del plazo. En los demás supuestos, a los noventa días de la
notificación de la sentencia, a menos que una ley especial estableciera plazos diferentes. 2) Respecto de quienes
no tuvieron título legítimo para la ocupación del inmueble, el plazo será de cinco días". Por otra parte la sentencia
se hará efectiva contra todos los que ocupen el inmueble, aunque no hayan sido mencionados en la diligencia de
la notificación o no se hubiesen presentado en el juicio (art. 687, CPCCN).
k) Condena de futuro
Un caso particular en el desalojo lo presenta la condena de futuro. La demanda de desalojo podrá interponerse
antes del vencimiento del plazo convenido para la restitución del bien, en cuyo caso la sentencia que ordena la
desocupación deberá cumplirse una vez vencido aquél. Las costas serán a cargo del actor cuando el
demandado, además de haberse allanado a la demanda, cumpliere su obligación de desocupar oportunamente
el inmueble o de devolverlo en la forma convenida (art. 688, CPCCN) [17].
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l) Sentencia anticipada
La sentencia anticipada se desarrolla a través de instituciones que se fincan en las medidas "autosatisfactivas",
sentencias anticipatorias (en la modalidad del art. 273 del Cód. Proc. del Brasil), procesos monitorios, urgentes y
tutela anticipada, todas cuestiones novedosas cuyos estudios están desarrollándose ante la advertencia de que
el sistema procesal no protege con la inmediatez necesaria muchos de los derechos que al seguir el trámite
regular terminan en una indefensión, en la Argentina han sido consagradas ya en algunos códigos provinciales
(v. gr., Chaco, art. 232 bis; La Pampa, art. 231) [18].
m) Sentencias en el divorcio
En el juicio de divorcio hay dos vías claramente identificadas. La del divorcio por proceso ordinario y la del
divorcio por presentación conjunta. 1) En el primero, que comprende diversas sentencias según la causal que se
establezca, se sigue en general las reglas del artículo 163, es decir, las del proceso de conocimiento ordinario en
primera instancia. La sentencia en estos procesos debe contener la causal en que se funda y declarará la
culpabilidad de uno o de ambos cónyuges, excepto en los casos de los artículos 203, 204 y 214, inciso 2° del
Código Civil, es decir, en casos de enfermedad, alcoholismo, drogadicción o separación sin voluntad de unirse.
Asimismo, asignará la tenencia de los hijos a aquel que resulte más idóneo, quedando en principio los menores
de cinco años a cargo de la madre (art. 206, Cód. Civ.), fijará el régimen de visitas, pudiendo atribuir el hogar
conyugal (ver art. 211, Cód. Civ.). 2) La sentencia en el sistema de divorcio por presentación conjunta se limitará
a expresar que dichos motivos hacen moralmente imposible la vida en común, evitando mencionar las razones
que la fundaren (art. 236, Cód. Civ.).
[1]
Cossio: la sentencia como hecho de la experiencia jurídica es la conducta del juez, interfiriendo con la de las
partes en el sentido axiológico conceptualmente mentado en las normas procesales (El Derecho en el Derecho
Judicial, p. 112). Kelsen: la relación entre el hecho ilícito y la sanción no es establecida por la ley, sino de una
manera abstracta y general. Para individualizarla y concretarla es preciso un acto jurisdiccional que establezca
una norma jurídica individual y constituya una nueva etapa en el proceso de creación del Derecho (Teoría pura
del Derecho, trad. de M. Nilve, p. 152). Ross: la administración del Derecho no se reduce a una mera actividad
intelectual. Está arraigada en la personalidad total del juez, tanto en su conciencia jurídica formal y material como
en sus opiniones y puntos de vista racionales. Se trata de una interpretación constructiva, que es a la vez
conocimiento y valoración, pasividad y actividad (Sobre el Derecho y la Justicia, p. 135). Alsina: la palabra
sentencia proviene de la voz latina sentiendo, que equivale en castellano a sintiendo; es decir, juzgando, porque
el juez declara u opina con arreglo a los autos (Tratado teórico-práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, p.
55). Díaz, C.: la decisión jurisdiccional implica la valoración de circunstancias de una o varias situaciones
jurídicas subsumidas en normas jurídicas, de las cuales una de ellas puede tener valor jurídico. Esta declaración
como acto de autoridad es común a cualquier poder, pero en la jurisdicción se manifiesta como un juicio
(Instituciones de Derecho Procesal, t. II-A, Jurisdicción, p. 42). Colombo: es el acto del juzgador que en los
procesos de conocimiento exhaustivo decide la contienda judicial y crea el título ejecutorio; en los procesos de
ejecución, decide sobre la procedencia o improcedencia de las pretensiones con el alcance que corresponde a
cada tipo de proceso (Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Anotado y comentado, 1969, t. II, p. 9).
Areal-Fenochietto: constituye, en síntesis, el acto jurídico procesal por excelencia, en que el juez, luego del
examen crítico de los hechos y las consecuencias jurídicas previstas por la ley, pronuncia la decisión sobre el
mérito, ya sea estimatoria, ya desestimatoria (Manual de Derecho Procesal, t. II, p. 473). Couture: "la sentencia
es una operación de carácter crítico. El juez elige entre la tesis del actor y la del demandado (o eventualmente
una tercera) la solución que le parece ajustada a Derecho y a la Justicia. Esa labor se desenvuelve a través de
un proceso intelectual cuyas etapas pueden irse aislando separadamente y al que la doctrina llama formación o
génesis lógica de la sentencia" (Fundamentos del Derecho Procesal Civil, 1951, p. 183). Guasp: "La sentencia
es, pues, aquel acto del órgano jurisdiccional en que éste emite un juicio sobre la conformidad o disconformidad
de la pretensión de la parte con el Derecho objetivo y, en consecuencia, actúa o se niega a actuar la pretensión,
satisfaciéndola en todo caso" (Derecho Procesal Civil, 1956, p. 549). Rosenberg: se dictará la sentencia
mediante la aplicación del Derecho objetivo a las circunstancias de hecho existentes, mediante el examen de si
el caso sometido a resolución está comprendido en una norma jurídica y es, o no, regulada por ella. Ésta es la
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tarea del magistrado. Su actividad es triple (Tratado de Derecho Procesal Civil, t. III, p. 329). Chiovenda: la
sentencia de mérito es la providencia del juez que acoge o rechaza la demanda del actor dirigida a obtener la
certeza de la existencia de una voluntad de la ley que le garantiza un bien, o de la existencia de la voluntad de la
ley que le garantiza lo convenido (Principii di Diritto Processuale Civile, p. 134). Carnelutti: decisión para denotar
la última fase del procedimiento jurisdiccional, es verdaderamente una palabra justa, sin comparación, más justa
que sentencia, la cual, no significando, en el fondo, otra cosa que juicio, denota solamente la primera parte del
iter, en el que se resuelve la última fase; en suma, no se puede decidir sin juzgar, mientras se puede juzgar sin
decidir (Derecho Procesal Civil y Penal, Ejea, t. II, p. 237). Calamandrei: "La sentencia no es, por consiguiente, el
producto sistemático de la aplicación de las leyes a los hechos, sino la resultante psicológica de tres fuerzas en
juego (actor-demandado-juez), dos de las cuales, al tratar de arrastrar cada una en su propia dirección a la
tercera, despliegan entre sí una competición reñida que no es sólo de buenas razones sino también de habilidad
técnica para hacerlas valer" (Derecho Procesal Civil, t. III, Estudios sobre el proceso civil, p. 262), etc.
[2] RODRÍGUEZ, Horacio Julio, ¿El contenido de una sentencia depende del azar?, en D. J. 19981979.
[4] Acuerdo: Art. 272, CPCCN. "Concluido el acuerdo, será redactado en el libro correspondiente suscripto por
los jueces del tribunal y autorizado por el secretario. Inmediatamente se pronunciará la sentencia en el
expediente, precedida de copia íntegra del acuerdo, autorizada también por el secretario..."
[5] Como por ejemplo para la justicia civil la resolución denegatoria de la Dirección General del Registro de la
Propiedad Inmueble, en el régimen nacional (art. 58, ley 17.801 y dec. 2080/81), o la Cámara comercial que
entiende en las medidas disciplinarias aplicadas a los agentes de bolsa (arts. 60 y 61, ley 17.811). El mismo
CPCCN ha determinado este conocimiento directo por recursos contra el tribunal arbitral, que corresponderá
entonces conforme la materia de que se trate (art. 763, CPCCN), o cuestiones de las AFJP (art. 118, inc. rr, ley
24.241).
[6] Constitución Nacional, art. 117: "...en todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules
extranjeros, y en los que alguna provincia fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente". La Constitución
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dispone al respecto: Art. 26 - Competencia del Tribunal Superior de
Justicia. El Tribunal Superior de Justicia conoce: 1. Originaria y exclusivamente en los conflictos entre los
poderes de la Ciudad y en las demandas que promueva la Auditoría General de acuerdo a lo que autoriza la
Constitución de la Ciudad; 2. Originaria y exclusivamente en las acciones declarativas contra la validez de leyes,
decretos y cualquier otra norma de carácter general emanada de las autoridades de la ciudad, contrarias a la
Constitución Nacional o a la de la Ciudad. La declaración de inconstitucionalidad hace perder vigencia a la
norma, salvo que se trate de una ley y la Legislatura la ratifique dentro de los tres meses de la sentencia
declarativa por mayoría de los dos tercios de los miembros presentes. La ratificación de la Legislatura no altera
sus efectos en el caso concreto ni impide el posterior control difuso de constitucionalidad ejercido por todos los
jueces y juezas y por el Tribunal Superior; 3. Originariamente en materia electoral y de partidos políticos, hasta
que se constituya el Tribunal Electoral.
[7] CPCCN, art. 253 bis - "Consulta. En el proceso de declaración de demencia, si la sentencia que la decreta no
fuera apelada se elevará en consulta. La cámara resolverá previa vista al asesor de menores e incapaces y sin
otra sustanciación".
[8] CPPCN, art. 544: "... 6) Pago documentado, total o parcial. 7) Compensación de crédito líquido que resulte
de documento que traiga aparejada ejecución. 8) Quita, espera, remisión, novación, transacción, conciliación o
compromiso arbitral..."
[11] El término motivación es muy utilizado en la justicia cordobesa, v. gr., las coincidencias de los votos
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mayoritarios de la sentencia deben darse respecto de los presupuestos que han de integrar la cosa juzgada, sin
los cuales el fallo quedaría huérfano de motivación y sin sustento fácticonormativo (TSJ de Córdoba, Sala Civ. y
Com., 18-8-98, L. L. C. 19981265); en Tucumán: la motivación de una sentencia debe ser clara, porque el
defecto de claridad produciría su nulidad, vicio que no se refiere a cualquier frase o expresión no suficientemente
asertiva, sino a aquéllas por las cuales se fijan los hechos y conclusiones fundamentales, de modo que si surgen
dudas sobre las pruebas utilizadas, no se puede saber si la decisión se funda en la certeza del juez o bien en una
sospecha o mero arbitrio suyo (CS de Tucumán, Sala Civ. y Pen., 4-3-98, "P., D. M."); o en la Casación penal
nacional: La motivación es una comprobación lógica para controlar a la luz de la razón, la bondad de una
decisión surgida del sentimiento; es la racionalización del sentido de justicia; es la demostración de que el
juzgador se quiere dar a sí mismo antes que a las partes la ratio scripta que convalida el descubrimiento nacido
de su intuición ([Link]., sala III, 10-3-98, L. L. 1998C-870), esto último en función de que el propio CPPN
utiliza ese término (art. 123, Motivación de las resoluciones). Las sentencias y los autos deberán ser motivados,
bajo pena de nulidad. Los decretos deberán serlo, bajo la misma sanción, cuando la ley lo disponga.
[12] PASSI LANZA, Elaboración de los conceptos de sentencia fundada motivada y autosuficiente y autónoma,
en L. L. 131-65.
[13] Cuando existen en la causa elementos de juicio suficientes es deber del juzgador determinar el monto de la
condena, pues constituye el objeto propio de la sentencia definitiva decidir las cuestiones sustanciales
controvertidas, a fin de poner término al litigio. No corresponde, en consecuencia, diferirlas para una etapa
posterior que dé lugar a nuevos trámites y posibles ampliaciones de pericias, con las consecuentes dilaciones y
honorarios, y obligando eventualmente a ulteriores intervenciones del juez de grado y de la alzada ([Link],
sala III, 10-6-94, "Luján, Marta c/Caja Nacional de Ahorros y Seguro", J. A. 1996-III, sínt.). La circunstancia de
que la fijación del resarcimiento quede en definitiva librada al prudente arbitrio judicial, no autoriza al juez a
apartarse sin invocar razón alguna del quantum reclamado, porque de este modo se estaría violando el principio
de congruencia y el de defensa en juicio que tienen jerarquía constitucional, al privarse a la contraparte de alegar
y probar en contra de lo concedido (CNCiv., sala E, 21-2-2001, "B., S. P. y otro c/Kids Ports y otro", J. A.
2001-III-199). El art. 165 in fine, CPCCN dispone que la persona probadamente dañada pero afectada por un
daño de monto no comprobable reciba alguna indemnización, aunque no se corresponda exactamente con la
cuantía de ese daño (CNCom., sala D, 8-4-2002, J. A. 2003-I-318).
[15] CNCiv., sala F, 19-9-68, L. L. 136-1067, sum. 22.124. Corresponde la fijación cuando se encuentre
determinada fehacientemente la existencia de un perjuicio o de una deuda que no puedan ser determinados,
pero existan en general bases serias para la fijación, por la magnitud de los daños causados, honorarios
profesionales en cuestiones no previstas, etc. (CNCiv., sala A, 25-8-68, L. L. 135-1076, sum. 20.644; sala C,
9-12-68, L. L. 135-22; CNCom., sala C, 11-10-68, L. L. 134-319). La decisión del magistrado no es una cuenta,
es un juzgamiento de Derecho. Suficiente es que el sentenciante indique las pautas y el parámetro de la
indexación por calcular en su momento (CNCom., sala D, 4-7-90, D. J. 1992-1-496).
[16] Las deudas de alimentos devengan intereses: a) a partir del vencimiento del plazo fijado en la sentencia
para el pago de las cuotas, respecto de las posteriores a ésta, y b) a partir de la constitución en mora desde el
vencimiento de cada período, respecto de las anteriores (cfr. art. 644, Cód. Proc.) (CNCiv., en pleno, 14-7-76, "M.
de M., I. c/M. R. O. s/Alimentos", E. D. 67-537).
[17] Bajo la denominación de condena de futuro se regula una especial institución, cuyo objeto consiste en
obtener una declaración de certeza positiva respecto del cumplimiento de una prestación futura y cierta, para
acompañar a dicha declaración al momento que la obligación futura se haga exigible, la condena y ejecución
judicial en caso de incumplimiento. La anticipación tiene como fin evitar que el actor se vea privado del bien por
más tiempo que el contrato, frente a un demandado hostil y sin causa. Logrando la sentencia con anterioridad al
vencimiento del plazo pactado, puede, llegado el mismo, proceder directamente al desalojo sin dispendio de
tiempo (CNCiv., sala F, 28-10-93, L. L. 1994B-575).
[18] Un amplio desarrollo del tema puede verse en PEYRANO, Jorge W. (dir.) y CARBONE, Carlos A. (coord.),
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Sentencia anticipada (Despachos interinos de fondo), Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2000; y respecto del Derecho
brasileño: MARINONI, Luiz Guilherme, La anticipação da tutela, São Paulo, 1999; Tutela inhibitoria (individual y
colectiva), São Paulo, 1998. PEYRANO, Marcos L., La sentencia anticipatoria y su aplicación inmediata para
satisfacer las demandas de los damnificados por cortes de luz, en L. L. 1999-B-1049.
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