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Probabilidades en el juego del mus

El artículo explora las probabilidades en el juego de mus, centrándose en la posibilidad de que un jugador reciba dos reyes en el primer reparto de cartas y la razón por la cual tener 31 es una buena mano. A través de un análisis de probabilidad, se concluye que el reparto de cartas no influye en las probabilidades de los jugadores, y se presentan cálculos que demuestran que la probabilidad de obtener 31 es aproximadamente del 9.173%. Se advierte sobre la confusión que puede generar la probabilidad condicionada en este contexto.

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Probabilidades en el juego del mus

El artículo explora las probabilidades en el juego de mus, centrándose en la posibilidad de que un jugador reciba dos reyes en el primer reparto de cartas y la razón por la cual tener 31 es una buena mano. A través de un análisis de probabilidad, se concluye que el reparto de cartas no influye en las probabilidades de los jugadores, y se presentan cálculos que demuestran que la probabilidad de obtener 31 es aproximadamente del 9.173%. Se advierte sobre la confusión que puede generar la probabilidad condicionada en este contexto.

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Mus…mus…mus….¡no hay mus!

Publicado por erosfer el junio 6, 2012


Bueno, la idea es sencilla. Es mus, gran juego de mesa, amigo de todo buen universitario que se precie,
excusa para escabullirte de las tediosas clases de Cálculo, o de Análisis o incluso de Animación a la
Lectura o Geometría del Papel si eres de Magisterio.

El mus ofrece grandes posibilidades en ejercicios de técnicas de recuento y/o probabilidad ya que debido
a sus reglas el número de jugadores es siempre fijo, así como el número de cartas de cada cada uno.
Además, al permitirse descartes, es posible complicar el asunto (matemáticamente) tanto cuanto se
desee.

Bien, planteemos la cuestión: ¿Qué probabilidad hay de que un jugador (1º, 2º, 3º o 4º) reciba dos
reyes en el primer reparto de cartas? y ya que estamos en harina… ¿Hay alguna razón especial
para que tener 31 sea una buena mano en este juego?.
aclaraciones: las reglas del mus las podéis encontrar
aqui [Link]
Por otra parte, se entiende que tener 31 significa que la suma de los valores de las cuatro cartas de un
jugador suman 31. Las figuras valen 10, los doses cuentan como as (valen por tanto 1) y los treses
actúan como reyes (y valen 10 por tanto).

SOLUCIÓN:
Bueno, toca resolver el ejercicio en cuestión. Ante todo, he de agradecer al Javier la orientación que me
ha dado en este asuntillo, que parecía trivial pero no lo es en absoluto. Y es que la clave está en el
reparto… el maldito reparto.

UN REPARTO QUE REALMENTE NO INFLUYE


En un principio, planteaba la posibilidad de resolverlo teniendo en cuenta que el método de reparto me
complicaría el cálculo de las probabilidades. Me explico. La idea que tenía en mente es que como en el
mus se reparten las cartas de una en una a cada jugador la probabilidad de tener un rey en el primer
jugador por ejemplo se vería afectada por el número de reyes que ya se habían repartido. Es decir, si no
hubiera habido ningún rey dado en las cuatro primeras cartas, al llegar la quinta carta a manos del jugador
mano habría tenido posibilidades de que le tocara un rey, pero si ya se hubieran dado, por ejemplo tres,
la probabilidad hubiera bajado a Y así para cada jugador en cada una de las cuatro cartas que les
tocaran. Demasiadas ramas en el árbol de probabilidades y demasiadas variables en el aire. Me olía
combinatoria, y me olía francamente mal. Difícil pero lógico, ya que parece sensato suponer que
efectivamente el primer jugador lo tiene sensiblemente más fácil a la hora de que le toquen reyes que el
segundo, y éste que el tercero, y éste que el postre.

Sin embargo, la clave como digo es suponer que este planteamiento es erróneo. La idea de suponer
probabilidad condicionada (que es la vía que estaba empleando) no es sino un engorro extra, ya que en
suma el reparto NO influye. ¿Cómo? ¿Qué? ¡Te equivocas! Pues no. Es exactamente igual de probable
que le toquen dos reyes a cualquier jugador, y más aún, es exactamente igual de probable sea como sea
el reparto. Permitidme que lo ilustre con un ejemplo.

HOUSE, EL PENSAMIENTO FIJO UNOS SEGUNDOS Y EL SORTEO DE LA ONCE


Lo que acabo de exponer era idea de mi amigo Javi, insigne ingeniero y alumno notablemente notorio
(valga la redundancia) en la asignatura de Señales Aleatorias y Ruido que en Teleco de Valladolid es
obligatoria y bastante puñetera. Es sencillamente, probabilidad, probabilidad y más probabilidad. Una
delicia, vamos. Sin embargo, a pesar de sus indicaciones no acabé del todo convencido de su
razonamiento hasta bien entrada la noche, cuando estaba viendo House. En una pausa publicitaria me
conecté a la página web de la ONCE a ver si salía de pobre con mi cupón y entonces vi la luz. A lo House.

Quieto mirando al monitor durante dos segundos (y van subiendo las dioptrías). En ese momento pensé
que mis probabilidades de que me tocara el premio gordo del sorteo eran las mismas independientemente
de cuántas personas hubieran comprado el décimo. Es más, yo no sabía qué números se habían vendido
y cual no, pero no importaba, la probabilidad seguía siendo de una entre el número total de boletos. Y
daba igual que yo lo hubiera comprado el lunes, el martes o de madrugada insomne perdido. Tanto
hubiera dado que nos hubieran reunido a todos los participantes en una nave industrial y nos hubieran
dejado escoger entre todos (mi vendedor es de suponer que no lleva todos los posibles cupones
encima). Por tanto en el mus, razoné, debería valer la misma lógica por raro que parezca. Las cartas
dadas a los demás jugadores, y que yo obviamente no debo conocer, no deberían influir en mis
probabilidades. Mis posibilidades de reyes hubieran sido las mismas si las hubiera recolocado en el mazo
por atrás. Y esto era aplicable a todos los jugadores. Por tanto puedo rehacer el cálculo suponiendo que
se dan cuatro cartas a cada jugador seguidas, lo que facilita el cálculo porque ya no es un árbol de
posibilidades de 16 cartas sino uno sencillo de 4; el siguiente:
Ahora, libre de la tiranía que la probabilidad condicionada me imponía, me podía regodear en mi propia
crapulencia (Simpsons dixit) y resover la cuestión aplicando la regla de Laplace a las ramas del árbol que
contengan dos reyes, es decir.

Probabilidad de dos reyes:


Observamos que cualquier rama que contenga dos reyes mantiene las mismas fracciones de probabilidad
pero en diferente orden. Como están multiplicando da lo mismo, por lo que es realmente 6 veces ese
conjunto de fracciones (una vez por cada rama que nos sirve). Dicho de otra manera, la rama REY, REY,
NO REY, NO REY tiene misma cadena de fracciones que por ejemplo NO REY, REY, NO REY, REY
salvando el orden. Y hay seis. De ahí el factor 6.

ESO ESTÁ MUY BIEN PERO… ¿Y LA 31?


Para calcular la posibilidad de tener 31, hay que considerar la vieja máxima de los muslaris; si no tienes
dos figuras olvídate de la treinta y una. A no ser que tengas tres sietes, claro. Se puede construir un árbol
similar para obtener las probabilidades, pero es más cómodo razonar. Sólo se puede tener 31 si se tiene:
1. FIGURA, FIGURA, FIGURA, AS
2. 7 ,7, 7, FIGURA
3. FIGURA, FIGURA, 7, 4
4. FIGURA, FIGURA, 6, 5
Las probabilidades de cada una son:

Aparecen multiplicadas por 4 o 12 de acuerdo al número de posibles ordenaciones. En el caso primero


por ejemplo, las cuatro son: FFFA, FFAF, FAFF, AFFF.

En total la probabilidad es la suma de las probabilidades, en total 1+2+3+4 = 0.09173 o sea 9,173 aprox.
Probabilidad de las 31 es de 9,173% en cada jugador.
CONCLUSIÓN: LA PROBABILIDAD CONDICIONADA ES ENGAÑOSA
Y lo es porque sólo influye cuando sabes algo extra como dato del problema. Si no, no influye. Por
ejemplo, habría influido si supiéramos a ciencia cierta que el tercer jugador tenía un rey en su segunda
carta, por ejemplo. Pero si no es así, si no se sabe, las demás cartas, las que no son tuyas sólo se han
movido. Se han repartido igual que cada vendedor de la ONCE tiene unos décimos dados. Pero eso no
afecta a la probabilidad del resto.

Así que ya sabéis amigos. Mucho ojo con Bayes y los problemas de probabilidad condicionada. Cuesta
verlo, pero a veces no todo influye tanto como pensamos a priori….

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