UNIDAD I: DERECHO DEL TRABAJO: CONCEPTO PRINCIPIOS Y RELACIONES.
1- Configuración de la cuestión social y el Derecho del trabajo en la historia, con especial
referencia a nuestro país.
En la evolución histórica del trabajo humano cabe distinguir dos épocas que resultan claramente
diferenciables. El punto de inflexión lo marco el movimiento social-económico de carácter mundial
denominado “Revolución Industrial”, con el cual comienzan a aparecer las prestaciones laborales en
relación de dependencia y por cuenta ajena.
Como consecuencia de ello, a la primera etapa evolutiva de la denomina “preindustrial”, entendiendo por
tal al periodo que corre desde las prestaciones rudimentarias de la Roma Clásica hasta la aparición de los
primeros emprendimientos industriales del siglo XVIII. En este periodo no existen relaciones laborales
como las conocidas actualmente, sino meras prestaciones rudimentarias.
A la segunda etapa se la designa “Industrial” propiamente dicha, por cuanto en ella hay que incluir las
distintas formas de prestación laboral que se han ido verificando desde la Revolución Industrial hasta hace
algunos años.
Finalmente, en los últimos años ha surgido una tercera etapa que se puede llamar “posindustrial” y que
presenta características propias. A partir de la década del 70, se va conformando un nuevo orden
económico y político.
Esta etapa se caracteriza por los siguientes factores: la informatización, la robotización, la electrónica
aplicada, la automatización de los procesos de producción y la búsqueda de la eficiencia y el bajo costo.
Se materializa en los procesos de globalización, flexibilización laboral y precarización del empleo.
Primera época prestaciones laborales “preindustriales”
El primer antecedente de prestación en esta época es la que realizaban los primitivos romanos cuando
llevaban a cabo una locación de servicios o locatio conductio operarum. Cabe recordar que solo los
ciudadanos romanos – como hombres libres- podían realizarlas.
Al contrario, las prestaciones de los esclavos no pueden ser entendidas como laborales, ya que no eran
considerados por el derecho romano personas sino cosas u objetos, y como tal, carecían de libertad; la
relación entre dador de trabajo y beneficiario era de dominio.
Con el tiempo se fue restringiendo el poder del señor, mejorando la condición del esclavo (podía llegar a
comprar su libertad, o adquirirla por voluntad del señor – manumissio –, o por disposición de la ley, etc.) –.
Los esclavos eran parte del “inventario” de un predio urbano o de un fondo rural y les estaba vedada
cualquier actividad libre de tipo creativo.
Con la caída del Imperio Romano y la estructura de la nueva sociedad medieval, las prestaciones que
antes efectuaban los esclavos – trabajo esclavista – fueron trasladadas a los siervos de la gleba, mientras
que las que hasta entonces venían desarrollando los romanos libres fueron asumidas por los artesanos.
Estos siervos, que en su mayoría realizaban tareas de siembra y cosecha, eran parte inescindible de los
fundos de los señores feudales para los cuales trabajaban.
Solo les era permitido a los siervos conservar una pequeña porción de lo obtenido del suelo para su
subsistencia y la de su familia. La sociedad medieval era una organización de estamentos y clase,
dominada por el clero y la nobleza.
En cuanto a la duración de la jornada de trabajo, las leyes de Manú establecían el trabajo de sol a sol; se
trabajaba mientras duraba la luz, y estaba limitado el trabajo nocturno, que era considerado perjudicial.
En esta época cabe observar tres etapas bien diferenciadas:
a-La antigua (hasta el siglo X); caracterizada por el trabajo esclavista, por las industrias familiares y
b-La medieval (siglos X a XV); las comunas se liberan de la tiranía feudal y comienzan a aparecer los
gremios de practicantes de oficios y las corporaciones.
c-La monárquica (siglos XVI a XVIII); los monarcas reforzados en su poder tras la decadencia y disolución
del sistema feudal, trataron de desarrollar algún tipo de industria rudimentaria y emitieron
reglamentaciones para los gremios.
Segunda época: las prestaciones laborales de la etapa industrial
Hacia fines del siglo XVIII, tanto la Revolución Francesa como la Revolución Industrial transformaron de
manera definitiva las estructuras sociales y las formas tradicionales de prestación laboral.
En efecto, con la aparición de las primeras maquinas, de la consecuente producción en serie y de la
iluminación de gas de carbón – que permitía el trabajo nocturno – comienza una etapa de industrialización,
en la cual se verificó una mutación de los típicos papeles de artesanos – vasallo – propietario hasta lo que
hoy se conoce como obrero – empleador.
A diferencia de lo que ocurría en las etapas anteriores, en las cuales el fundo o el pequeño taller eran el
eje absoluto de la vida del trabajador – ya que allí no solo trabajaba, sino que además vivía junto con su
familia -; en la etapa industrial los obreros comenzaron a desplazarse en movimientos migratorios internos
para asentarse en las típicas aglomeraciones suburbana que fueron naciendo alrededor de las fabricas
que se iban instalando.
El hacimiento que se fue produciendo en los suburbios de las grandes ciudades y, como consecuencia de
ello, el exceso de mano de obra ofrecida a cada establecimiento fabril, originaron nuevas relaciones de
abuso, en las cuales el empresariado naciente sometió a sus obreros a condiciones infrahumanas de
laboral.
En cuanto a la jornada, el trabajo era realizado esencialmente de día y se descansaba el sábado o
domingo por razones religiosas. Las jornadas de trabajo eran extenuantes, ya que se extendían hasta las
16 horas, y a fines del siglo XIX, se intentaba reducirlas a 10 horas.
Las primeras leyes sobre la jornada datan de la mitad del siglo XIX en Inglaterra, Francia y Australia. Sin
embargo, la jornada de 8 horas diarias y 48 semanales, a nivel internacional, fue establecida luego de la
finalización de la Primera Guerra Mundial en el Tratado de Versalles, que creó la organización
Internacional del Trabajo (1919). En la Argentina se legisló sobre la jornada de trabajo en la Ley 11.544,
que data de 1929 y rige actualmente.
El trabajo, en la primera mitad del siglo XIX, se caracterizó por las jornadas extenuantes en lugares
carentes de seguridad e higiene; el trabajo de niños de corta edad y mujeres en cualquier actividad, la
exigua retribución salarial y la inexistencia de los descansos hebdomadarios.
Esta nueva concepción de trabajo, en un marco de maquinismo y de liberalismo político y económico, trajo
como consecuencia la conformación de una construcción que presentaba las siguientes características:
-La aplicación al trabajo de una energía distinta de la del hombre;
-La propiedad de los medios de producción y la apropiación del producto del trabajo por patrones.
-El trabajo por cuenta ajena y asalariado, aunque de manera insuficiente;
-La producción en gran escala y estandarizada;
-La concentración industrial;
-La división de trabajo;
-La formación de monopolios y sindicatos;
-La división de las sociedades en clases;
-El antagonismo entre los patrones y los trabajadores.
Como corolario de lo expuesto, se puede afirmar que hacia el Siglo XVIII y comienzos del XIX, la situación
de los trabajadores fue peor que en cualquiera de las épocas anteriores, ya que prácticamente se habían
transformado en una nueva expresión social de la esclavitud de los siglos pasados.
En tanto, con el advenimiento de la Revolución Industrial y el uso de las maquinas, los accidentes de
trabajo se multiplicaron. Comenzaron a producirse muertes, mutilaciones y enfermedades originadas por el
trabajo realizado en los centros donde la Revolución Industrial se había asentado.
Este es el panorama que presentaba Europa a mediados del siglo XIX; era la época de la consagración a
ultranza del liberalismo económico y jurídico – siendo su máxima expresión el “Código Napoleón”, que
consagraba el principio de la autonomía contractual.
2- Política social: concepto. Doctrinas sociales: noción; tendencias liberales, socialistas,
totalitarias y católica: concepto de la persona, el Estado, las asociaciones gremiales, la empresa y
el contrato de trabajo. El sistema vigente en Argentina.
Política social: rama de la política, que se ocupa de los problemas sociales que derivan de la pobreza y
marginación, para buscar recursos y medios para lograr una solución, su objetivo el viene estar general de
la población.
Doctrinas sociales: A raíz de los avances desmedidos del capitalismo, se la conoce como cuestión social.
Las soluciones para paliar fueron variadas y disimiles, ya que desde distintos ámbitos y posiciones teorico-
filosoficas se busco interpretar y encausar el industrialismo hacia formas más humanas.
En la búsqueda der paliativos para la cuestión social cabe distinguir cuatro tipos de soluciones teorico-
filosoficos claramente diferenciadas tanto por su origen como por sus fundamentos ideológicos: el
liberalismo, el socialista, el comunismo y la Doctrina Social de la Iglesia.
a- Liberalismo: esta doctrina propone la regulación natural de las relaciones sociales nacidas del nuevo
industrialismo. Es decir que propugna la normalización paulatina, sin intervención de ente alguno, de las
relaciones obrero-patrono.
El liberalismo es anti intervencionista por definición, ya que cualquier regulación conspira contra las leyes
naturales de la división del trabajo, de la moneda y de la oferta y la demanda. El Estado solo debe limitarse
a preservar el discurrir normal de dichas leyes naturales, removiendo los obstáculos que puedan
presentarse. Caracteriza al Estado, como un Estado Gendarme.
b- Socialismo: considera que la abstención gubernamental no tiene razón de ser, por cuanto el Estado
tiene la obligación de intervenir para evitar los abusos, poner límites a las iniciativas individuales y
mantener el equilibrio de los distintos factores de producción. Caracteriza al Estado, como un Estado
Intervencionista.
c- Comunismo: o socialismo científico, fue conceptualizado por Marx y Engels y expuesto en el Manifiesto
Comunista de 1848. En él se proclama que los instrumentos de producción deben ser puestos en manos
de los obreros (proletariado) mediante la lucha de clases, propuesta como solución para la eliminación de
la burguesía. Tal fin no puede ser alcanzado sin la supresión violenta de todo el orden social tal como está
organizado en ese momento.
Las clases son irreconciliables, y la lucha no termina hasta que esté instalada una verdadera “dictadura del
proletariado.
Crean el concepto Plusvalía. Para ellos el poseedor del dinero compra “fuerza de trabajo”, como si
comprase cualquier mercancía por el valor equivalente al tiempo de trabajo socialmente necesario para su
producción.
d- El totalitarismo: es una forma de Estado o de gobierno, es decir, una forma de organizar los cuatro
componentes del mismo (territorio, población, gobierno, poder y según el autor, también el jurídico o el
derecho). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, es una organización en cuanto a las
personas que ejercen el poder, toda una forma de estado, de tipo no democrático que se caracteriza al
igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos humanos. Sin
embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negación de la libertad y los
derechos individuales, desconociendo además la dignidad de la persona humana, convirtiendo las clases
sociales en masas.
El totalitarismo considera el Estado como un fin en sí mismo, y por tanto lo maximiza, y dado que el poder
existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la política son
correlativos, como consecuencia un Estado más grande nos da un poder más grande. Así el poder del
estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo. Mussolini (que usó por primera vez el término
"totalitarismo") graficó esto en el eslogan "todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado,
nada contra el estado".
El totalitarismo es un monismo sociológico porque su ideología supone la inexistencia y consecuente
negación de la persona como un elemento individual que posee libre albedrío, y más bien considera al
individuo en función de la sociedad, el ser humano es humano en cuanto a que es parte o miembro de una
sociedad, no en cuanto a que es una persona para sí.
El totalitarismo es un monismo político porque rige toda la estructura de poder en torno al poder político,
generalmente un solo líder, absorbiendo los poderes que se afinan a éste y negando los que son
independientes o contrarios. De esta forma, al contrario de las formas de estado democráticas, en donde
el poder político es una forma más de poder, que se encuentra en una jerarquía, sobre el poder social, en
el totalitarismo no existe esa jerarquía de poderes, debido a que sólo existe uno, el poder político total.
Maneja su propia concepción del derecho afirmando que sólo existe un derecho positivo que el Estado
otorga a las personas. Es decir, que no existen derechos naturales en las personas, por el sólo hecho de
ser personas, además niega la existencia de dignidad en la persona humana de manera natural. Los
derechos naturales que pudiesen existir, el totalitarismo considera que son otorgados por el estado, por lo
tanto pasan a ser derechos positivos.
e- Doctrina Social de la Iglesia: esta solución teorico-filosofica reconoce sus orígenes en las enseñanzas
de Jesucristo, en las de los padres de la Iglesia (entre otro, Santo Tomas de Aquino) en las encíclicas
papales.
La doctrina social condena tanto a las soluciones capitalistas, socialistas y comunistas.
Los teóricos de la Doctrina Social, sostienen que la sociedad tiene como finalidad primordial conservar,
desarrollar y perfeccionar a la persona como una integralidad, que no puede ser dividida en “hombre-
político” y en “hombre-social” como lo hacen las restantes posiciones. Para ésta posición el hombre es un
ser único e indivisible que debe dedicarse a la búsqueda de su propio bien pero sin desatender el bien
común social.
Hay siete encíclicas más moderna e importantes desde el Papa León XIII hasta Juan Pablo II.
-La encíclica Rerunm Novarum: fue emitida por el Papa León XIII, el 15/05/1891, en ella se plantea por
primera vez lo que conocemos como cuestión social y el rechazo a la concepción liberal de la sociedad y
del trabajo humano.
El Papa León XIII, condena severamente la acción socialmente nociva del capitalismo deshumanizado, a
la vez que afirma la necesidad de la existencia de la propiedad y la iniciativa privada, del beneficio común
de los bienes y de la intervención estatal como fuerza necesaria para balancear la fuerza de los distintos
sectores que acentúan en la comunidad.
Esta encíclica deja asentado por primera vez alguno de los derechos inalienables de los trabajadores, los
cuales tomaron algunas construcciones normativas del constitucionalismo social moderno. Entre ellos el
derecho a la libre agremiación, al salario mínimo vital, a la limitación de jornada laboral y a la protección de
las mujeres y los niños en el trabajo.
-La encíclica Laborem Exercens: fue emitida por el Papa Juan Pablo II, el 14/09/1981. Establece un
principio teorico-filosofico que su autor denominó como de “socialización de los bienes de producción”,
entiende que el derecho de propiedad de los medios de producción no es absoluto ni concentrable en
pocas manos, sino que debe hallarse subordinado y al servicio del trabajo.
Esta encíclica fija, por primera vez, la diferencia existente entre empleador directo e indirecto,
considerando al primero como el sujeto con quien el trabajador acuerda su trabajo, y al segundo como
aquel conformado por los entes, factores y circunstancias que inciden sobre el empleador directo. Por
ejemplo: la política económica y laboral del Estado, los convenios colectivos de trabajo, etc.
Para Juan Pablo II, trabajo y salario son dos factores fundamentales de la dignidad humana, por los cuales
se debe asegurar no solo la subsistencia del trabajador, sino, además, la de su familia.
Los Gremios:
A partir de la edad media los artesanos – como hombres libres – comenzaron a desarrollar tareas de tipo
laboral por cuenta y en beneficio propio. Estos artesanos, cuyos talleres, en principio, fueron
microemprendimientos de tipo familiar, evolucionaron en su organización hasta convertirse en un
verdadero aglutinamiento de maestros artesanos, discípulos y aprendices, que dominaban el oficio en
particular y ejercían el monopolio de una determinada actividad en cada burgo. De allí que al unirse pero
de manera muy rudimentaria, lograron una formación de tipo gremial.
La aparición de los gremios es contemporánea a la de los mercados, y como consecuencia de este nuevo
sistema de negociación, que se iba conformando en cada aglomeración urbana, el artesano podía
convenir libremente su remuneración con el contratante de su servicio. Sin embargo fue a partir de la
Revolución Francesa, como respuesta colectiva a las nuevas situaciones de abuso que se producían en
un marco jurídico que empezaba a consagrar los derechos individuales y las libertades públicas, cuando
aparecieron las primeras organizaciones gremiales de los trabajadores. Estas organizaciones comenzaron
a reclamar normas para la protección del trabajo de los menores y las mujeres y jornadas reducidas de
labor para la generalidad de los obreros.
El primer país que reconoció a los trabajadores el derecho a agremiarse fue los Estados Unidos (1825),
pero hasta 1890 no se reconocen los derechos de los sindicatos obreros en virtud de la llamada Sherman
Act.
La incorporación de los Derechos de los trabajadores a los textos constitucionales de los países adquirió
su mayor auge hacia fines de la Segunda Guerra Mundial.
En nuestro País: el primer sindicato Argentino reconocido como tal fue la Sociedad Tipográfica
Bonaerense, formada en 1867. Hacia 1890 aparecieron las primeras federaciones de carácter obrero; LA
FORA (Federación Obrera Regional Argentina), dirigida por inmigrantes y anarquistas y la UGT (Unión
General de Trabajadores). Más tarde van apareciendo sindicatos de inspiración Socialista y Anarquista,
esto provocó una nueva forma de antagonismo entre el Estado y los Trabajadores, ya que el Estado veía
que estas organizaciones iban a terminar con la paz social.
La CGT (Confederación General del Trabajo) fue creada en 1930, y produce la primera unificación de
todos los gremios bajo una misma entidad gremial de carácter general.
Desde 1945 comienzan a gestarse un vasto y activo proceso legislativo, en el cual se consagran
numerosas figuras, instituciones y procedimientos de carácter gremial; son reglamentadas las
asociaciones profesionales y las convenciones colectivas de trabajo y se organiza el régimen previsional
en varias “cajas”.
Comienzan a generarse nuevos derechos en materia laboral y una protección especial a los trabajadores
garantizada en el art. 14 bis de la C.N., esta disposición constitucional establece la organización sindical
libre y democrática, reconocida por su simple inscripción en un registro, garantiza a los gremios concertar
libremente convenciones colectivas de trabajo y el derecho a la conciliación y al arbitraje, y garantiza a
todos los trabajadores el derecho a la huelga, a los representantes gremiales la estabilidad de su empleo
mientras dure su cargo.
Derecho Individual del trabajo en la Argentina:
Los antecedentes del derecho del trabajo en nuestro país se remonta al dictado de las Leyes de Indias, las
cuales habían sido utilizadas para convertir a los habitantes del nuevo continente y someterlos a la
obediencia de la corona de España. Así éstas leyes se vieron pronto desnaturalizadas y convertidas en un
instrumento de dominación por medio de la utilización de figuras de prestaciones medievales, como la
encomienda, mita y yanaconazgo; por lo que estas normas fueron cediendo paso a los ordenamientos
autóctonos nacido de la decisión de los Virreyes de la región, de la Revolución de Mayo y de la presión de
los hacendados locales. Virreyes como Cevallos y Vértiz, emitieron algunas regulaciones para el trabajo
humano en la Colonia.
A partir de la Revolución de Mayo, las Leyes de India y las disposiciones virreinales fueron cayendo en
desuso, reemplazadas por bandos emanados de las nuevas autoridades del Rio de la Plata. Éstas
animaban el nuevo movimiento social y político.
En 1853, con la consolidación política del país, y la influencia de las corrientes de pensamiento que en su
conjunto conformaron la “generación del ´80”, fueron dotados de rango constitucional y normativo algunos
de los principios y de los institutos laborales.
La C.N de 1853 consagraba el derecho al trabajo y a la industria, luego fueron sancionados los distintos
códigos, como el Civil, el de Minería, etc. En cuanto a la legislación laboral en nuestro país, como en casi
todos, apareció con medidas netamente protectoras, como la limitación de la jornada de trabajo, regulación
del trabajo de las mujeres y los niños, descansos y la protección de accidentes de trabajo; luego el salario
mínimo vital y móvil, un sistema rudimentario de jubilaciones y pensiones.
-En 1904 fue enviado al Congreso el proyecto de Ley de trabajo que redacto. Joaquín V. González.
-En 1905 fue sancionada la Ley 4461, que fue la primera que estableció el descanso dominical.
-En 1907 fue sancionada la Ley 5291, que regulaba el trabajo de mujeres y niños, modificada por la Ley
11.317 de 1924.
-En 1914 fue dictada la Ley 9511, que establecía la inembargabilidad de los bienes del trabajador.
-En 1915 se dicto la primera Ley de regulación de los Accidentes de Trabajo, Ley 9688, que estuvo vigente
hasta 1991.
-En 1921 fue dictada la Ley 11.127, que regulaba las normas de seguridad industrial.
-En 1929 fue dictada la Ley 11.544, que establecía la jornada laboral, aun vigente.
-En 1934 fue sancionada la Ley 11.729, que hasta 1973 reguló las relaciones de trabajo.
- A partir de 1940 comenzaron a surgir los primeros estatutos especiales.
-En 1943 se inicia una época en la transformación de la legislación y de las relaciones laborales, el
derecho del trabajo y la seguridad social comienzan a ser entendidos como elementos fundamentales para
lograr el desarrollo y la justicia social.
Las nuevas autoridades se dedicaron al fortalecimiento de los sindicatos, concebidos como factores
inmejorables de transformación social y de dignificación de las condiciones laborales de los trabajadores.
El propio Estado no solo propicio su constitución sino que logro su control y reguló su desarrollo. Estos
nuevos sindicatos se alinearon junto a las estructuras estatales y lograron importantes avances en materia
de conquistas sociales y convenios colectivos de trabajo.
-En 1944 fueron creados los tribunales de trabajo, destinados a solucionar los conflictos entre
empleadores y trabajadores.
-Hacia 1945 fueron consagrados por decreto los conceptos, estabilidad en el empleo, vacaciones legales
pagadas, SMVM y SAC.
-En 1949 el derecho del trabajo, alcanza su rango constitucional, ya que la CN de 1949 incorporó los
derechos al trabajo, a la retribución justa, a la capacitación del trabajador, condiciones dignas de trabajo,
cuidado de la salud, bienestar personal y familiar del trabajador, la seguridad social, al progreso
económico y a la agremiación.
Producido el golpe de Estado de 1955, quedo suprimida la CN de 1949 y se reimplantó la CN de 1853, sin
embargo de 1957 fue reformada e incorporado el art. 14 bis, que consagra los derechos del trabajador, los
derechos sindicales y los provenientes de la seguridad social.
-La ley de mayor transcendencia respecto del derecho individual del trabajo fue la 20.744 (1974),
modificada por la ley 21.297 (1976) – Ley Contrato de Trabajo – que continua vigente. También resulta
importante la Ley 11.544 de Jornada de trabajo y la Ley 24.557 de Riesgos de Trabajo, como asimismo los
estatutos especiales ley 11.546 viajantes de comercio, ley 22.250 de la Industria de la construcción, etc.
3- Derecho del trabajo: Concepto, caracteres, fines, principios y clasificación de su contenido.
Ubicación en el mundo jurídico, en especial vínculos con el Derecho de la Seguridad Social.
Relaciones con las Ciencias Económicas.
Derecho del trabajo: Conjunto de normas y principios que regulan las relaciones (pacificas y conflictivas),
que surgen del trabajo dependiente y las emanadas de Asociaciones sindicales, empresariales entre sí y
con el Estado. Contiene normar imperativas, que restringen la autonomía de la voluntad, porque las partes
se encuentran en una evidente desigualdad, debido a la hipo suficiencia, desigualdad e inferioridad
negocial del trabajador.
Caracteres
El derecho del trabajo presenta los siguientes caracteres:
1- Es un derecho dinámico: se trata de un derecho en permanente formación y en constante evolución.
Constantemente se discuten proyectos de reformas de distintos institutos de esta rama del derecho, tanto
en el aspecto individual como colectivo.
2- Es un derecho de integración social: sus principios y normas – principio protectorio, de
renunciabilidad, normas de orden público, limitación de la autonomía de la voluntad – obedecen al interés
general y se vinculan con la realidad social.
3- Es profesional: se ocupa del hombre por el hecho del trabajo.
4- Es tuitivo: protector, tutelar del trabajador que es la parte más débil en la relación laboral; el derecho
del trabajo parte del supuesto de que no existe un pie de igualdad entre las partes, es decir que no hay
paridad en el cambio.
5- Es imperativo: limita el ámbito de autonomía de la voluntad, recurriendo a determinados medios
técnicos que garantizan el cumplimiento de la normativa considerada irrenunciable.
6- Es un derecho especial: se aplican normas de derecho del trabajo sobre las del derecho civil, que
tienen carácter complementario o supletorio y pueden ser aplicadas en tanto no estén en pugna con el
principio protectorio.
7- Es autónomo: tiene autonomía científica, legislativa y didáctica que le permite resolver motu propio el
objeto de la materia. Esa independencia no es absoluta ni se trata de un derecho de excepción: la
autonomía es relativa, ya que el derecho esta interrelacionado entre sus distintas partes.
El fin perseguido por el Derecho del trabajo es proteger a los trabajadores; se constituye así un medio o
herramienta, para igualar a trabajadores y empleadores: de esta manera genera desigualdades para
compensar las diferencias preexistentes.
Sus elementos principales son:
-el trabajo humano y libre.
-la relación de dependencia caracterizada por la subordinación y el trabajo efectuado por cuenta ajena.
-el pago de la remuneración como contraprestación.
La importancia de esta rama del derecho radica, en su repercusión social y económica. Se caracteriza por
su Universalidad, ya que alrededor del 80% de la población activa del país, trabaja en relación de
dependencia. Se trata de un derecho que regula a una gran cantidad de personas que prestan servicios
para distintas empresas dentro de una sociedad organizada.
El derecho del trabajo puede dividirse en cuatro partes bien diferenciadas; dos de ellas constituyen la
esencia de su contenido: el derecho individual del trabajo y el derecho colectivo del trabajo; a estas dos
partes se suman el derecho internacional del trabajo y el derecho administrativo y procesal del trabajo.
1-Derecho individual del trabajo: se ocupa de las relaciones de los sujetos individualmente
considerados: por un lado el trabajador (persona física) y, por el otro, el empleador (persona física o
jurídica)
2-Derecho colectivo del trabajo: se ocupa de las relaciones de los sujetos colectivos; por un lado la
asociación sindical de trabajadores (sindicatos) y, por el otro, los grupos o entidades representativas de los
empleadores (grupos de empleadores, cámaras empresariales), y también el Estado como órgano de
aplicación y control.
3-Derecho Internacional del Trabajo: está constituido por los tratados internacionales celebrados entre
distintos países – tratados multinacionales – y esencialmente por los convenios y recomendaciones de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
4-Derecho Administrativo y Procesal del Trabajo: se ocupa del procedimiento administrativo,
esencialmente ante el Ministerio de Trabajo, que actúa como veedor, mediador o arbitro en los conflictos
individuales y colectivos. También se refiere al procedimiento en la órbita judicial ante los tribunales del
trabajo, tanto respecto de conflictos individuales como colectivos.
Contenido:
Si bien la relación de trabajo y la dependencia especifica del trabajador son el eje del derecho del trabajo –
relación privada en individual entre trabajador y empleador – se extiende a las relaciones colectivas en las
que intervienen las asociaciones profesionales de ambas partes y el Estado, adquiriendo especial
importancia los convenios colectivos de trabajo.
Su contenido puede dividirse en tres áreas: Las divisiones son: Derecho Individual del Trabajo, Derecho
Colectivo del Trabajo y Derecho Protectorio del Trabajo.
Derecho Individual del trabajo: aquí el sujeto del derecho son los trabajadores dependientes y los
empleadores, en donde están en juego los intereses personales de ambos. La relación está dada por el
contrato de trabajo y la relación de trabajo.
Derecho colectivo del Trabajo: Aquí los sujetos del derecho son los sindicatos, que representan a los
trabajadores, y las asociaciones, que tienen a su cargo la representación de los empleadores. En este
caso los intereses gremiales, comunes a todos los trabajadores y empleadores de un área o profesión
económica, son los que están en juego. El DCT estudia las relaciones de convergencia y conflicto entre el
sector obrero y el patronal (régimen colectivo de trabajo).
Derecho protectorio del trabajo: En este derecho aparece en estado como sujeto clave, ya que dicho
derecho tiene un interés público, velar por el cumplir de la legislación laboral. Estudia las actuaciones de
los organismos de contralor administrativo y judicial.
PRINCIPIOS DEL DERECHO DEL TRABAJO
-BUENA FE: Las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo que es propio de
un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación
de trabajo. Art 63- LCT
-GRATUIDAD: El trabajador o sus derecho-habientes gozarán del beneficio de la gratuidad en los
procedimientos judiciales o administrativos.
Su vivienda no podrá ser afectada al pago de costas en caso alguno.
En cuanto de los antecedentes del proceso resultase pluspetición inexcusable, las costas deberán ser
soportadas solidariamente entre la parte y el profesional actuante. ART 20 - LCT
-AUTODETERMINACION COLECTIVA
-Los sindicatos y las empresas tienen derecho para auto regular las condiciones de trabajo mediante la
fijación de CCT.
-Los trabajadores, por medio del artículo 14 bis de la CN, tienen derecho a crear organizaciones, darse sus
propias autoridades, normas, etc.
El Estado no tiene el monopolio normativo, ni monopolio para resolver conflictos entre empleadores y
trabajadores.
-PRINCIPIO PROTECTORIO: Respondiendo a la idea de que el sector obrero está en una posición inferior
respecto del sector empleador, se trata de protegerlo y nivelarlo jurídicamente. Este principio tiene tres
aplicaciones prácticas:
Regla de la norma más favorable: dado que existe diversificación normativa, ante problemas en donde
confluyen varias normas jurídicas, se debe de buscar la norma que dé más beneficios al trabajador, sin
tener en cuenta la jerarquía. Para esto tenemos tres sistemas:
Conglobamiento: según este sistema, la comparación habría que hacerla teniendo en cuenta el contenido
de toda la norma, es decir, que habría que hacer una especie de suma dando un valor a cada institución
regulada y ver en conjunto cual es la más beneficiosa para el obrero. Se aplica una sola norma en su
totalidad por más que el problema se refiera a un solo punto de la misma. (No permitido)
Conglobamiento por instituciones: compara únicamente la institución en litigio. Por ejemplo si el problema
se refiere al preaviso, lo único que hay que comparar es lo que regula la ley en relación al preaviso (este
es el sistema que aplica la LCT art. 9). (En uso)
Acumulación o fraccionamiento: toma lo más beneficioso para el trabajador, de lo que ofrece cada norma y
así crea una nueva. Ej. La norma A dice que corresponde 1 mes de preaviso más el integrativo. La norma
B dice que corresponde 1 mes y ½ pero sin reintegrativo. En este caso, este sistema tomaría lo mejor de
cada norma y aplicaría: 1 mes y ½ de preaviso y también el reintegrativo.
Interpretación más favorable o “in dubio pro-operario”: en caso de duda respecto a la interpretación
de una norma, que se de a entender de varias maneras, se debe optar por la más favorable para el
trabajador (art. 9 LCT). Hay que destacar que este principio es aplicable únicamente en caso de duda, por
lo cual en ningún caso permite violar la voluntad del legislador. Art 11 LCT.
Condición más favorable: cuando una ley deroga a otra, no se toma en cuenta si el régimen nuevo es
mejor o peor que el derogado. Pero lo que no se puede hacer es desmejorar la situación que un trabajador
haya logrado por medio de un pacto individual con el empleador.
IRRENUNCIABILIDAD DE LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR
-La legislación laboral establece un mínimo de derechos para los trabajadores por debajo de los cuales no
hay pactos válidos. En caso de hacerse un pacto de este tipo, se produce el efecto automático, es decir se
aplica la ley inmediatamente como si el mencionado pacto no existiese.
-Si se puede pactar por encima del piso mínimo, donde siempre que se mejoran las condiciones de los
trabajadores, estos acuerdos se convierten en nuevos pisos o mínimos.
El fin de este principio es proteger al trabajador por su situación económica y social menos privilegiada. Se
lo protege al trabajador ante su falta de capacidad de negociación, ignorancia, estado de necesidad o
forzamiento por desigualdad jurídico económica.
Excepciones al principio de irrenunciabilidad;
-Transacciones
-Conciliación
-Renuncia
-Prescripción
-Renuncia y perdida por no ejercicio de un derecho
Aplicaciones del principio de irrenunciabilidad;
-Art 7 prohíbe pactar condiciones inferiores
-Art 58 exclusión de presunción en contra del trabajador que conduzcan a sostener la renuncia.
-Art 119 Prohibición de pactar salarios inferiores
-Art 145 Exclusión de renuncias bajo recibo
-Art 148, 162, 180, 240; Nulidad de la renuncia sin formalidades legales.
PRINCIPIO DE CONTINUIDAD EN EL TRABAJO: Se busca que la relación de trabajo dure el mayor
tiempo posible, el ideal es que una persona ingrese a un establecimiento y se retire cuando acceda a un
beneficio previsional. Este principio se plasma en las siguientes pautas:
* Preferencia por los contratos por tiempo indeterminado: si no se establece la duración del contrato, la ley
lo presume por tiempo indeterminado (art. 90 LCT)
* Se mantiene a pesar de la muerte o del cambio de la persona del empleador, o si se vende el
establecimiento.
* Penalización de la resolución del contrato sin causa: existe resistencia en nuestra legislación a que el
empleador pueda rescindir el contrato de trabajo a su voluntad, si bien puede hacerlo, se le han impuesto
una serie de trabas como ser las indemnizaciones, la necesidad de mediar justa causa, etc. (art. 245 y 255
LCT).
* Suspensiones: aún frente al hecho de que el trabajador no preste sus servicios y no cobre, la relación de
trabajo se mantiene, por lo tanto el Contrato de trabajo continúa.
* Admisión de transformaciones (novación subjetiva): el contrato de trabajo persiste a pesar de cambios en
ciertas modalidades “no esenciales” dentro del mismo. El empleador tiene la posibilidad de ejercer el “ius
variandi”, puede modificar ciertas características del trabajo pactado (como ser el tiempo, lugar y la forma
de trabajar). Si no podría hacerlo, tendría que despedir al obrero porque ya no sirve.
* Mantenimiento del contrato: a pesar de la nulidad de las cláusulas, el contrato de trabajo, se considera
que existe.
* Conservación del empleo; Art 10 LCT
IGUALDAD DE TRATO
La LCT consagra este principio fundamentalmente cuando prohíbe cualquier tipo de discriminación “entre
trabajadores por motivo de sexo, raza, nacionalidad, religiosos, políticos, gremiales o de edad.
La LCT en su art.81 establece que el empleador debe brindar a todos los trabajadores igual trato en
identidad de situaciones. No Se considerará discriminación cuando el diferente tratamiento responda a
principios de bien común, como el que se sustente en la mayor eficacia, laboriosidad o contracción a sus
tareas por parte del trabajador.
PRIMACIA DE LA REALIDAD
La regla es que prima la verdad real por sobre las apariencias y/o formas. La finalidad de este principio es
evitar los casos de fraude y simulación (art 14), en donde ante un caso de estos, las clausulas son
reemplazadas por las que corresponden según el OPL.
Presunción; El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo,
salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario. Esa
presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales.
Manifestaciones; 1) Prestación personal e infungible, 2) pago de remuneración y 3) subordinación
UBICACIÓN DEL DERECHO DEL TRABAJO
Entre los Tratadistas aun se discute si la Naturaleza Jurídica del Derecho del Trabajo o Derecho Laboral,
es de orden Público o Privado. Unos opinan que para saber si la norma es de Derecho Público hay que
analizar la Relación Jurídica existente, por ello será pública si la norma que lo rige es de carácter público.
Otros, para determinar su Naturaleza, se refieren a los sujetos intervinientes en esta relación,
determinando que si los sujetos antedichos son de Derecho Privado, la relación lógicamente es de
Derecho Privado o viceversa.
Se debe señalar, que el Derecho del Trabajo, no puede ser calificado en ninguna de las dos ramas
tradicionales del Derecho, Público o Privado, ya que está constituido por reglas convergentes de ambas
categorías, y no siempre aparecen normas netamente diferenciadas de carácter Público o Privado.
Doctrinariamente, se lo considera como Derecho Público, Derecho Privado e inclusive como un “Derecho
Mixto”. En materia de Derecho Individual prevalece el orden público, se trata de un Derecho Privado
limitado por el Orden Público Laboral.
Relación con otras ciencias
- Seguridad Social: coinciden porque ambos son derechos protectorios. El de la Seguridad Social tiende
a satisfacer las necesidades que puede sufrir cualquier individuo por padecer determinadas contingencias
(accidente, embarazo, etc.).
La diferencia radica en los sujetos de derecho ya que en el Derecho Laboral el sujeto es el trabajador y en
el Derecho de la Seguridad Social es cualquier individuo.
- Política Social: fija pautas y objetivos que persigue el Estado y la normativa laboral está condicionada a
esta política. Estas contribuyen y determinan la evolución del Derecho Laboral.
- Sociología del Trabajo: estudia las relaciones sociales y humanas que surgen del trabajo. El Derecho
Laboral se ve plasmado en base a estudios hechos por esta ciencia.
- Ciencias de la Administración de Empresas: tiende a la organización más racional de la actividad
empresaria con mayor eficiencia y menor costo. Dentro de ella hay que tener en cuenta cómo se van a
mejorar las relaciones humanas para obtener mayor productividad y no tratar a estas como un mero gasto.
Ej.: motivación, premios, etc.
- Ciencias del Trabajo: tiende a organizar el uso más adecuado del trabajo humano. Estudia por ej. Cuál
es la mejor forma que permita tener el mejor beneficio o ser más provechoso. Ej.: telemarketing, trabajo a
distancia, etc.
- Derecho Civil: en cuanto a la realización de contratos.
- Derecho Constitucional: CN en el art. 14 bis.
- Derecho Individual y Colectivo: empleador y trabajador.