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Sesgos Cognitivos: Impacto en Decisiones

Los sesgos cognitivos son distorsiones en el procesamiento mental que afectan la toma de decisiones y juicios, a menudo como resultado de atajos heurísticos y emociones. Estos sesgos, identificados por Kahneman y Tversky, son adaptativos en situaciones de riesgo, pero pueden llevar a decisiones erróneas con consecuencias graves. La psicología cognitiva estudia estos fenómenos, que tienen implicaciones en diversas disciplinas, y su comprensión es crucial para mejorar la toma de decisiones en contextos complejos.

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Sesgos Cognitivos: Impacto en Decisiones

Los sesgos cognitivos son distorsiones en el procesamiento mental que afectan la toma de decisiones y juicios, a menudo como resultado de atajos heurísticos y emociones. Estos sesgos, identificados por Kahneman y Tversky, son adaptativos en situaciones de riesgo, pero pueden llevar a decisiones erróneas con consecuencias graves. La psicología cognitiva estudia estos fenómenos, que tienen implicaciones en diversas disciplinas, y su comprensión es crucial para mejorar la toma de decisiones en contextos complejos.

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Un sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en

el procesamiento mental, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto,


interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales
irracionalismo, que se da sobre la base de la interpretación de la
información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén
relacionados entre sí.[1][2][3] Los sesgos sociales se denominan
generalmente sesgos atribucionales y afectan a nuestras interacciones
sociales de cada día, también están presentes en la probabilidad y toma de
decisiones. Ante un estado de confusión, es importante precisar y destacar
los mecanismos netamente cognitivos de los intelectivos, ya que estos
últimos corresponden en la intuición a sesgos preceptivos conocidos
comúnmente como falacias.

La existencia de sesgos cognitivos parece ser un rasgo adaptativo surgido


durante la evolución humana, que ayudaría a tomar decisiones rápidas ante
ciertos estímulos potencialmente dañinos, en situaciones en las que una
respuesta inmediata puede ser más valiosa para la supervivencia que un
análisis detallado.[4] Esta inmediatez puede conducir a tomar decisiones
erróneas, a veces, con consecuencias graves.[5]

Los sesgos cognitivos permiten desarrollar modelos simplificados del mundo


o de la realidad que rodea a los directivos y gerentes, con el propósito de
facilitar tanto el proceso de toma de decisiones bajo situaciones complejas
como el desarrollo de propuestas de solución a los problemas
empresariales; es decir, permiten reducir las difíciles tareas mentales a
tareas más sencillas, y entre estas la definición de la estructura organizativa
de la empresa y de sus variables de diseño asociadas.[6]

La psicología cognitiva estudia este efecto, así como otras estrategias y


estructuras que utilizamos para procesar la información, habiendo
identificado una gran cantidad de ellos, con frecuencia relacionados entre sí.
[7]

Desarrollo del concepto

Daniel Kahneman, pionero en la identificación de los sesgos cognitivos en


los procesos económicos.
El sesgo cognitivo surge de diversos procesos que a veces son difíciles de
distinguir. Estos incluyen procesamiento de la información mediante atajos
(heurística),[5] motivaciones emocionales y morales,[8] o la influencia
social.[9]
La noción de sesgo cognitivo fue introducida por Daniel Kahneman y Amos
Tversky en 1972,[10] y surgió de su experiencia con la imposibilidad de las
personas de razonar intuitivamente con órdenes de magnitud muy grandes,
o anumerismo ('innumeracy' en inglés).

Tanto ellos como otros investigadores demostraron la existencia de varios


patrones de situaciones en que los juicios y decisiones humanas diferían de
lo predecible según la teoría de la elección racional. Explicaron estas
diferencias en términos heurísticos, procesos intuitivos, pero que introducen
errores sistemáticos.[10][11]

Estos experimentos se extendieron más allá de los programas de


investigación ligados a la psicología académica hacia otras disciplinas como
la medicina y la ciencia política,[12] y fue un factor importante en el
surgimiento de la economía conductual, llevando a Kahneman a ganar el
Premio Nobel de Economía en 2002 por haber integrado aspectos de la
investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que
respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre.[13]
Todas estas investigaciones condujeron a Tversky y Kahneman al desarrollo
de la teoría de las perspectivas como una alternativa más realista a la Teoría
de la elección racional.

Los críticos de Kahneman y Tversky, como Gerd Gigerenzer, argumentan


que la heurística no debe llevarnos a definir el pensamiento humano como
plagado de sesgos cognitivos irracionales, sino más bien concebir la
racionalidad como un instrumento de adaptación que no se ajusta
idénticamente a las reglas de la lógica formal o de la probabilidad.[14]
Algunos investigadores posteriores, tales como David Funder y Joachim
Krueger han sugerido la posibilidad de ver los prejuicios cognitivos no como
errores, sino como atajos empleados por los humanos a la hora de predecir
y tomar decisiones, sobre todo cuando no hay mucha información.

Sesgos estudiados ampliamente


Artículo principal: Anexo:Sesgos cognitivos
Sesgo retrospectivo o sesgo a posteriori: es la inclinación a ver los eventos
pretéritos como predecibles.
Sesgo de correspondencia, denominado también error de atribución: es la
tendencia de hacer excesivo énfasis en las explicaciones fundamentadas,
comportamientos o experiencias personales de otras personas.
Sesgo de confirmación: es la tendencia a investigar o interpretar
información que confirma preconcepciones.
Sesgo de autoservicio: es la tendencia a reclamar más responsabilidad por
los éxitos que por los fallos. Se muestra también cuando la gente tiende a
interpretar como beneficiosa para sus propósitos información ambigua.
Sesgo de falso consenso: es la tendencia experimentalmente corroborada
de creer que las propias opiniones, creencias, valores y hábitos están más
extendidos entre el resto de la población de lo que realmente lo están.
Sesgo de memoria: es un sesgo cognitivo que mejora o deteriora la
rememoración de un recuerdo (ya sea la probabilidad de que el recuerdo
sea rememorado, o la cantidad de tiempo necesario para que esto ocurra, o
ambos), o que altera el contenido de un recuerdo reportado.
Ceguera a las plantas
Esta sección es un extracto de Ceguera vegetal.[editar]

Dos diferentes tipos de musgos (y un liquen, en la caja más pequeña)


rodean un tronco de árbol.

Fossombronia. Las hepáticas están consideradas como las plantas terrestres


más primitivas.
La ceguera vegetal o ceguera a las plantas es una forma de sesgo cognitivo
propuesta informalmente, que en su sentido más amplio es una tendencia
humana a ignorar las especies de plantas. Esto incluye fenómenos tales
como no darse cuenta de las plantas en el entorno circundante, no
reconocer la importancia de la vida vegetal para toda la biosfera y para los
asuntos humanos, una visión filosófica de las plantas como una forma de
vida inferior a los animales y/o la incapacidad de apreciar características o
estética únicas de las plantas.[15] Los términos relacionados incluyen
negligencia vegetal,[16] zoocentrismo[17] y zoochovinismo.[16]

El término fue acuñado por los botánicos y profesores de biología J. H.


Wandersee y E. E. Schussler en su publicación de 1999 'Preventing Plant
Blindness'.[18][19][20] Los científicos han sugerido que la razón por la que
algunas personas no notan las plantas es porque las plantas son
estacionarias y tienen un color similar, aunque otras investigaciones han
sugerido que la ceguera de las plantas se ve afectada por las prácticas
culturales.[21] Un estudio estadounidense analizó cómo se perciben las
plantas y los animales mediante el "parpadeo de atención" (la capacidad de
notar una de dos imágenes presentadas rápidamente).[17] El estudio
demostró que los participantes eran más precisos al detectar animales en
imágenes que plantas.[17] Los investigadores también sugirieron posibles
estrategias para caracterizar y superar el zoocentrismo.[17]

Según la periodista de la BBC Christine Ro, la ceguera de las plantas está


potencialmente relacionada con el trastorno por déficit de naturaleza, que
ella interpreta que está causando lo que, según ella, es una reducción de los
fondos y menos clases de botánica.[20]
La ética del prejuicio

Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una


publicación acreditada.
Busca fuentes: «Sesgo cognitivo» – noticias · libros · académico · imágenes
Este aviso fue puesto el 28 de julio de 2015.
Entendemos por prejuicio el tomar decisiones sin tener una experiencia
propia, un hecho que evolutivamente parece estar extendido.[22]

En psicología, este término hace referencia a la distorsión de la información


que se produce en nuestro cerebro al procesarla. En el español de uso
corriente la expresión «prejuicio cognitivo» se acerca más al significado de
las palabras «tendencia», «sesgo» o «predisposición».

Con frecuencia se le asocian a la predisposición o prejuicio cognitivo unas


connotaciones éticas negativas, puesto que todo prejuicio, éticamente
hablando, es injusto por definición; sin embargo, la tendencia, o mejor
dicho, la manera que tiene la conciencia de procesar la información, no
debería ser catalogada éticamente, si se asume que ésta es el legado
natural de la evolución. Así, la información prejuiciosa, en ciencia, no es
éticamente reprobable, ya que es la manifestación de un modelo de
comportamiento o proceso mental beneficioso para el individuo desde el
punto de vista de la evolución. Lo que en ciencia es reprensible es el acto de
evitar comprobar el prejuicio o solución, desde una postura científica, el
situarse en una postura cerrada y fija y aislarse dando por ciertos los datos
imaginados. Una postura cerrada y prejuiciosa va en detrimento de la
adaptabilidad de los individuos siempre que no sea necesaria una reacción
inmediata.

Esto se debe a que al no disponer de información contrastada, sino solo


disponer de los sesgos y probabilidades (procedentes de los valores
adquiridos) o tópicos inciertos (procedentes de vagas referencias de otros)
reduce, en definitiva, las posibilidades de usar la lógica para tomar
decisiones correctas o para alcanzar la verdad. El cerebro y en general la
evolución premia la supervivencia a corto plazo que nos permita la
reproducción. El humano ha evolucionado en otro tipo de ambiente donde la
mejor estrategia es asegurarse de sobrevivir a corto plazo en lugar de una
estrategia a largo plazo de búsqueda de la verdad.
Sin embargo, aunque el prejuicio evolutivo y la intuición pueden ser
beneficiosos en primer lugar para tomar decisiones rápidas sin información
adicional, son obstáculos para el avance, adaptabilidad y, por tanto,
supervivencia de una sociedad. Esto es así porque los hechos veraces
conducen a la predictibilidad, la predictibilidad permite la preparación y la
creación de herramientas para el control de los resultados, permitiendo
cambiarlos, esto se produce gracias a que bajo premisas verdaderas se
puede usar la lógica y el razonamiento. Una sociedad o cultura que estudia
la verdad será más capaz de predecir y cambiar su futuro, esta posibilidad
proporciona una gran ventaja de supervivencia. Así, una sociedad ve
limitada el acceso a la verdad cuando ignora sus prejuicios. Esto no excluye
que sea posible usar la verdad para planear malos escenarios futuros, por
eso son importantes los mecanismos de control. Pero entonces la causa del
problema sería «la aplicación» realizada y no la disponibilidad de la verdad.

El conocimiento y manera de pensar tendenciosos deben separarse de los


actos prejuiciosos que son los que producen una ética reprobable. Así, por
ejemplo, la ciencia nos dice que existe el planeta Urano, pero ya desde la
infancia y sin comprobarlo porque se ha recibido sin razonarlo a una edad
temprana, se cree de manera preferente en su existencia. El no comprobarlo
científicamente el individuo es un acto que evita el gasto energético y de
tiempo, de comprobarlo y que además proporciona estabilidad social.

Hoy en día se vive del prejuicio informativo de muchas fuentes porque el


trabajo necesario de comprobarlo nos impediría vivir en sociedad. Por tanto,
se ha hecho inevitable basarse en suposiciones, prejuicios o probabilidades,
que la conciencia decide sesgar de una manera u otra en función de
resultados anteriores, sin embargo, si nadie comprobara de manera regular
la veracidad de la información, cuando la propia vida o una decisión
depende de dicha veracidad, estaríamos hablando de un acto prejuicioso o
negligencia. Así, el acto de evitar la experimentación o no verificar la
información desde una perspectiva informada y protegida, es un acto
prejuicioso que, en tal caso, sería reprobable. No es un acto negativo el
pensar cautelosamente de manera prejuiciosa.
Al mismo tiempo, independientemente del cariz ético que adopta en la
sociedad debido a la existencia de grupos sociales específicos, no solo el
prejuicio, sino los actos prejuiciosos han sido inevitables, ya que siempre ha
sido necesario convencer a los aliados para dar incluso su vida por una
causa que no es comprobable o que no sería viable comprobar dado el
tiempo y número de personas que se necesitan. Los medios de información
son los que ponen pruebas indirectas, y, por tanto, falsificables, que
informan al grueso de la población.
Bajo esas premisas, la supervivencia, en un sentido evolutivo, pasa por
adelantarse y asegurarse independientemente o sin tener en cuenta la
veracidad de la información. Este conflicto entre la ética y lo que
razonadamente debería hacerse y entre el egoísmo psicológico y lo que es
más fácil y seguro para la propia supervivencia, es lo que, en función de los
recursos, se da todos los días.

Eliminar los actos prejuiciosos y evitar la negligencia mediante la


comprobación implica evitar en cierta medida el respeto o autocensura de
las creencias establecidas, si esto quiere decir dejar de criticarlas. De hecho,
la fortaleza de una creencia es mayor cuanto mejor ha solucionado el
problema.

En el método científico, la crítica, debate, testeo, comprobación o maltrato


de las ideas establecidas consigue que algunas de ellas muten y se
aproximen más a la verdad. El problema o negligencia no está en la crítica
de las ideas, sino en la respuesta de la creencia al ataque, ya que algunas
obvian la respuesta razonada o incluso el silencio (argumento a silentio) y
responden con violencia (argumento ad baculum) ya sea porque se creen
poseedores de la verdad y no desean perder tiempo y energía en explicarla
(argumento ad ignorantiam) o bien porque no les beneficia (sesgo de
autoservicio) o son reacios al cambio (argumento ad antiquitatem). Tanto lo
uno como lo otro son comportamientos prejuiciosos que tienen su raíz en los
prejuicios cognitivos.

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