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Arquitectura Romana: Innovación y Funcionalidad

La civilización romana, surgida alrededor del 750 a.C., se destacó por su arquitectura pragmática y funcional, influenciada por griegos y etruscos, pero con una identidad propia. Su arquitectura, que incluye templos, basílicas, anfiteatros y monumentos conmemorativos, refleja la grandeza del Imperio y su capacidad de ingeniería, utilizando innovaciones como el hormigón. A través de sus construcciones, Roma no solo transformó el paisaje urbano, sino que también sentó las bases de la arquitectura occidental, combinando técnica, utilidad y simbolismo político.

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Arquitectura Romana: Innovación y Funcionalidad

La civilización romana, surgida alrededor del 750 a.C., se destacó por su arquitectura pragmática y funcional, influenciada por griegos y etruscos, pero con una identidad propia. Su arquitectura, que incluye templos, basílicas, anfiteatros y monumentos conmemorativos, refleja la grandeza del Imperio y su capacidad de ingeniería, utilizando innovaciones como el hormigón. A través de sus construcciones, Roma no solo transformó el paisaje urbano, sino que también sentó las bases de la arquitectura occidental, combinando técnica, utilidad y simbolismo político.

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La civilización romana, cuyo origen mítico se sitúa alrededor del 750 a.

C, se consolidó como
una de las culturas más influyentes de la historia. Desde sus inicios en la península Itálica,
donde convivía tanto con griegos como etruscos, Roma desarrolló un arte profundamente
arraigado en el pragmatismo y la utilidad, diferenciándose del idealismo griego. Pero, de
igual manera, el arte romano se ve notablemente influenciado por estas dos culturas. Sin
embargo, tras la conquista de Grecia y la expansión por el Mediterráneo, Roma experimentó
una profunda "colonización cultural" por parte de los vencidos. A pesar de esta asimilación
de modelos griegos (literatura, iconografía, mitos), el arte romano mantuvo una identidad
original gracias a la introducción de nuevas técnicas, materiales y tipologías, y se
caracterizó por una fuerte unidad estilística a lo largo de todo el Imperio, sirviendo siempre
como herramienta de propaganda. Destacando tu arquitectura y escultura propia.

Ahora bien, centrándonos en la arquitectura romana, está es la manifestación artística más


representativa de Roma, destacando por su carácter civil y su capacidad de ingeniería. Si
los griegos se centraban en la belleza exterior del edificio, los romanos prestaron gran
atención al espacio interior.
Los romanos combinaron el sistema arquitrabado (tomado de Grecia) con el sistema de
bóveda (tomado de Etruria), empleando el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la
cúpula. Los principales soportes son el muro y la pilastra, quedando la columna relegada a
una función meramente decorativa. En cuanto a los órdenes, además de los griegos,
inventaron el orden toscano y el orden compuesto (fusión del jónico y el corintio), a menudo
superponiendo varios órdenes en diferentes alturas.
La innovación material fue crucial: el uso del ladrillo y, sobre todo, del hormigón, un invento
romano que facilitó la construcción de grandes estructuras abovedadas, aunque estas
solían revestirse de mármol para embellecer su tosquedad.

En la arquitectura romana podemos destacar por un lado, sus obras de ingeniería y


urbanismo. Destacando su exhaustivo estudio y cálculo a la hora de construir ciudades,
donde se incluían estructuras prácticas y cómodas tales como: las calzadas, los puentes y
los acueductos. Además, las ciudades contaban con un centro cívico, el Foro, equivalente al
ágora griega. En gentes, se trata de estructuras que reflejan el carácter práctico de esta
civilización.

Por otro lado, la civilización romana contaba con varias tipologías arquitectónicas que
cobran gran protagonismo, entre ellas diferenciamos, la arquitectura privada y
arquitectura pública.

En primer lugar, la arquitectura privada, recoge la casa tradicional romana, la domus, un


edificio cuadrangular con pocas aberturas al exterior y un patio central que conecta la
domus por dentro. Un ejemplo, son las casas de Pompeya. También, se solían construir
mansiones imperiales, palacios situados a las afueras de grandes y lujosas dimensiones
como, por ejemplo la domus aurea de Nerón.

En segundo lugar, tenemos la arquitectura pública. La cual distinguimos entre arquitectura


religiosa, civil y conmemorativa.
En cuanto a los edificios religiosos, nos encontramos con los templos. Los templos romanos
contaban con los elementos esenciales de los templos griegos, pero introdujeron
modificaciones relevantes como el hecho de que nunca eran perípteros o que se alzaban
sobre un pedestal.
Por otra parte, los edificios civiles contaban con una variedad más amplia.
Contaban con:
La basílica, lugar de reunión comercial o para la administración pública. (ej. Basílica de
Majencio)
Las termas, establecimientos balnearios, originales de Roma, que reflejaban el alto grado
de civilización y se consideraba como lugar de ocio. (ej. Termas de Caracalla)
Otra novedad, fueron los anfiteatros, unión de dos teatros sin incluir la escena, donde se
celebraban juegos y espectáculos. (ej. Coliseo de Roma)
Los teatros, derivados de los griegos, pero a diferencia de estos, eran edificios exentos (no
aprovechaban la ladera de una montaña). Presentaban la cávea (graderío) semicircular y la
orquesta reducida. Su exterior solía mostrar arquerías superpuestas (ejemplo: Teatro de
Mérida)
También, contaba con circos, que adaptan el estadio griego convirtiéndolo en uno más
grande y largo, donde principalmente se celebraban carreras. (ej. Circo Máximo de Roma)
Por último, los romanos le dieron mucha importancia a los monumentos conmemorativos ya
que, era una forma de honrar y glorificar grandes acontecimientos. Para ello, construirán
arcos de triunfo y columnas conmemorativas.
Los arcos de triunfo eran estructuras exentas que contaban con decoraciones escultóricas e
inscripciones. (ej. Arco de Tito) Y, las columnas conmemorativas, propias de esta
civilización, eran monumentos funerarios decorados con relives que siguen un sentido
helicoidal. (ej. Columna de Trajano)

Por lo tanto, después de ver los edificios principales y extraer sus funciones podemos
concluir en las siguientes características generalas de la arquitectura:
Se reconoce por su funcionalidad y pragmatismo. El arte romano es eminentemente
práctico. A diferencia del griego que buscaba la belleza ideal, el arte romano se centra en la
utilidad. También por su estilo ecléctico, porque mezcla influencias de los pueblos
conquistados (etruscos, griegos, egipcios), combinando libremente el sistema arquitrabado
griego con el sistema abovedado etrusco, lo que permitió la creación de nuevos espacios y
tipologías arquitectónicas.
Otro aspecto muy llamativo es su intención propagandística y conmemorativa. El arte
romano se usa para exaltar la figura del poder y manifestar la grandeza y el poder del
Imperio. Las grandes obras públicas y los monumentos conmemorativos (arcos, columnas)
son ejemplos claros de esta función, cómo previamente mencionado.
Se distingue su monumentalidad y colosalismo. Muchas construcciones son de dimensiones
inmensas, lo que no solo exalta el poder del mecenas, sino que también permite dar cabida
a las grandes masas de público, cumpliendo una función propagandística y social. Por
último, algo que cambia respecto a civilizaciones anteriores, como la griega, es el
anonimato del artista. Los artistas romanos (considerados artesanos) permanecieron en el
anonimato. La importancia recaía en el cliente o mecenas que financiaba la obra y en su
riqueza.

En definitiva, la arquitectura romana representa la máxima expresión del carácter práctico,


ingenioso y propagandístico de la civilización romana. Aunque tomó influencias de etruscos
y griegos, Roma logró crear un estilo propio gracias a su estilo pragmático, dominio técnico
y uso innovador de materiales, que permitió levantar estructuras de gran tamaño y
complejidad. Su arquitectura se distingue por la funcionalidad, la monumentalidad y la
intención de exaltar el poder del Imperio. Las construcciones romanas, desde las obras de
ingeniería como acueductos y calzadas, hasta los templos, basílicas, termas, teatros, circos
y monumentos conmemorativos, reflejan una sociedad organizada, poderosa y orientada al
bienestar colectivo. En conclusión, arte romano, especialmente su arquitectura, no sólo
transformó el paisaje urbano de su tiempo, sino que sentó las bases de la arquitectura
occidental, dejando un legado duradero que combina técnica, utilidad y simbolismo político.

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