Los Estudios de ISRAEL
[Link] Vol. # 770618S l Junio 2018
Abraham
“La Caravana de Abram”
James Tissot (1836-1902)
Por Rvda. Cheryl L Hauer, Vice-Presidenta
Puentes para la Paz…su conexión con Israel ®
“Viaje de Abraham
desde Ur a Canaán”
A
József Molnár
BRAHAM ES UNA DE LAS FIGURAS MÁS
significativas en la Biblia, central tanto para el judaísmo
como para el cristianismo. Es reconocido como el padre
de ambos sistemas de fe, mencionado cientos de veces
en ambos testamentos, y es admirado por ser un ejem-
plo tan grande de fe que se le acredita con ser amigo de
Dios mismo.
Los Escritos de los Apóstoles (Nuevo Testamento)
están llenos de referencias al Tanaj (Antiguo Testamento), y Dios instruye que
imitemos a Abraham: “Escúchenme, ustedes que siguen la justicia, los que buscan al
SEÑOR. Miren la roca de donde fueron tallados, y la cantera de donde fueron extraídos.
Miren a Abraham, su padre, y a Sara, que los dio a luz. Cuando él era uno solo lo llamé,
y lo bendije y lo multipliqué” (Isa. 51:1-2).
Ya que los escritores de la Biblia han puesto tanto énfasis sobre Abraham
y su ejemplo de fe, quizás debemos mirar su vida más de cerca para com-
prender su asombrosa relación con el Único Verdadero Dios. Es tiempo de
que reexaminemos nuestros fundamentos y la herencia que nos pertenece por
medio de nuestra relación con el Señor que describió a Abraham como Su amigo.
2 l Junio 2018
Miremos Hacia Atrás
Es interesante notar que no somos
los únicos que miramos hacia atrás;
recientemente se ha convertido en una ob-
sesión global. Una amiga recientemente me
preguntó si ya había analizado mi ADN.
De hecho, sí lo había hecho, así como casi
todas las personas que conozco, ya que esta
fascinación con nuestra genealogía está arro-
pando al mundo. Aunque los seres humanos
siempre han estado interesados en sus raí-
ces, nunca habían dado tanta atención como
hoy día, que casi llega al punto de obsesión.
Pablo recomendó a Timoteo que no entrara
en argumentos inútiles de genética familiar,
aunque la habilidad de trazar el árbol ge-
nealógico siempre ha sido, y sigue siendo,
de gran importancia para los judíos. Otras
culturas lo han usado para la veneración de
sus ancestros. Hoy día, el estudio genealógi-
co se ha convertido en una industria global
billonaria, donde muchos sitios de internet,
libros y programas televisivos lo promue-
ven muy activamente. Uno se puede hacer
la prueba del ADN a un pequeño precio. En
Norte América, es el segundo pasatiempo
Dios tornará los
en popularidad después de la jardinería, y
corazones de
globalmente, es el segundo tema más busca-
los hijos hacia
do en el internet después de la pornografía.
sus padres.
En Malaquías 4:5, el profeta habló de un
tiempo que calificó como “el día del SEÑOR,
grande y terrible…” Muchos judíos y cristia-
nos identifican ese término como el momento
que inmediatamente precederá a la venida del
Mesías. Pero antes de eso, el profeta dice que
Dios tornará los corazones de los hijos hacia
sus padres. Quizás la obsesión con genealogía
que observamos no es mera casualidad ni una
profunda necesidad sicológica que la gente
necesita para tener alguna conexión con su
pasado en este mundo tan incierto. Quizás
es un movimiento de Dios, el principio de un
cumplimiento profético, a medida que Dios
atrae los corazones de Sus hijos hacia sus pa-
dres. Para los creyentes en la Biblia, está claro
que ese padre es Abraham.
qimono/[Link]
Abraham l 3
El Principio
Abraham vivió hace aproximadamente 4,000 años. Cuando pensamos en él,
a menudo imaginamos a un pastor semi-nómada con barba larga, vestido en
túnicas típicas de jeques beduinos. Con sandalias en sus pies, cayado en mano,
lo visualizamos como un hombre apasionado que compartió el mensaje del
monoteísmo entre un mundo politeísta. Pero si miramos a su temprana edad,
quizás comprendamos mejor cómo este hijo de idólatras llegó a convertirse en
un amigo de Dios.
Abraham, con el nombre original de Abram, nació en Ur de los Caldeos
alrededor del 1800 a.C. Su padre, Taré, descendiente directo de Sem, tenía 70
años de edad cuando nació. Según cálculos matemáticos hechos por estudio-
sos bíblicos, Sem todavía estaría vivo con casi 400 años de edad cuando nació
Abraham. Noé podría también haber estado vivo con casi 900 años. Abraham
tendría como 60 años cuando murió Noé.
La tradición judía dice que Abraham pasó algunos años de su juventud so-
bre el Monte Ararat, junto con Noé y su familia. Esos mismos eruditos calculan
que Noé pudo haber conocido a Matusalén, quien fue contemporáneo con el
anciano Adán. En otras palabras, la tradición dice que Abraham debió haber
sido educado por el justo Noé, cuya obediencia salvó a la humanidad de la des-
trucción. Quizás escuchó de su propia boca historias de la construcción del arca,
del diluvio y de la reconstrucción del mundo. También pudo haber escuchado
relatos directos sobre la reciente creación cuando sólo Adán y Eva habitaban la
tierra, y sobre el Jardín, lugar de comunión entre Dios y el hombre.
Noé podría haber
estado vivo y con
casi 900 años cuando
nació Abraham.
4 l Junio 2018 pixundfertig/[Link]
Gráfica del Linaje de Abraham
75
135
100
430
200
119
207
403
70
209
500
403
29
ABRAHAM
30
32
TARÉ
448
30
NACOR
34
SERUG
30
REU
35
PELEG
HEBER
100
SALA
ARFAXAD
SEM
Génesis 11:10-26
502
Estas son las generaciones de Sem: Sem tenía 100 años, y fue el padre
de Arfaxad, dos años después del diluvio. Y vivió Sem 500 años después de
haber engendrado a Arfaxad, y tuvo otros hijos e hijas. Arfaxad vivió 35 años,
y fue padre de Sala. Y vivió Arfaxad 403 años después de haber engendrado
a Sala, y tuvo otros hijos e hijas. Sala vivió 30 años, y fue padre de Heber.
Y vivió Sala 403 años después de haber engendrado a Heber, y tuvo otros
hijos e hijas. Heber vivió 34 años, y fue padre de Peleg. Y vivió Heber 430
años después de haber engendrado a Peleg, y tuvo otros hijos e hijas. Peleg
vivió 30 años, y fue padre de Reu. Y vivió Peleg 209 años después de haber
engendrado a Reu, y tuvo otros hijos e hijas. Reu vivió 32 años, y fue padre
NOÉ
de Serug. Y vivió Reu 207 años después de haber engendrado a Serug, y tuvo
otros hijos e hijas. Serug vivió 30 años, y fue padre de Nacor. Y vivió Serug
200 años después de haber engendrado a Nacor, y tuvo otros hijos e hijas.
Nacor vivió 29 años, y fue padre de Taré. Y vivió Nacor 119 años después de
haber engendrado a Taré, y tuvo otros hijos e hijas. Taré vivió 70 años, y fue
padre de Abram, de Nacor y de Harán.
Abraham l 5
Arriba: “Lado de paz” en estandarte de Ur,
cerca de 2500 B.C. Derecha: Posible vivienda
de Abraham en Ur, Dhi Qar, en el sur de Irak
Vida en Ur de los Caldeos
Todo eso debió ser un enorme contraste con la vida que llevaba Abraham
en Ur. Viviendo como sumerio bajo un padre tallador de ídolos, según narra la
tradición, Abraham tendría una vida privilegiada. La educación era altamente
valorada en esa cultura, y quizás había aprendido las matemáticas, las ciencias
y la escritura de su tiempo. Como joven, vestiría de ropa típica de la región: una
falda amarrada desde más arriba de la cintura y hasta por debajo de la rodilla
con pecho descubierto, sandalias, bastantes adornos y alhajas, y un poco de
maquillaje en los ojos. Se bañaría diariamente en aguas perfumadas y se senta-
ría con su familia para cenar, tanto para la socialización como la alimentación.
Comerían pan pita, una variedad de frutas y vegetales frescos, pescado, aves,
cordero y animales de caza, y también habría entretenimiento, como canto,
danza y poesía, para que la cena fuese más amena.
Taré debió haber criado a Abraham para que fuese un patriarca, como era
el destino típico de los varones. Aunque esos hombres podían amar a sus espo-
sas e hijos, tenían un poder absoluto sobre sus casas y controlaban a todos los
miembros familiares. En efecto, sus esposas e hijos eran como pertenencias.
Los podían castigar, abandonar o vender a esclavitud cuando bien le pareciera.
El rabino Jonathan Saks cree que ese tipo de educación continuó influenciando
6 l Junio 2018 Abraham's House: Aziz1005/[Link]
a Abraham en sus años posteriores, según revelan algunos eventos bíblicos bien
conocidos. Dios claramente cambió su paradigma cuando le dijo que escuchase
a su esposa. En efecto, Dios le enseñó que Sarah no era una posesión, sino una
compañera. El rabino Saks también sugiere que la orden de Dios en sacrificar a
su hijo Isaac nada tenía que ver con hacer un sacrificio humano, sino con ren-
dirlo a Dios. Abraham tenía que reconocer que su hijo tampoco era su posesión
sino de Dios, quien era el único que podía determinar su futuro.
La tradición sumeria también explica algunos detalles en Génesis 23, donde
leemos que Abraham compró un lugar para sepultar a su esposa. La sepultura
de los muertos era algo muy serio en la cultura de los sumerios, y las costum-
bres estaban firmemente arraigadas. Los cuerpos eran puestos en grandes jarras
o “ataúdes,” y puestos en los sepulcros familiares tan pronto como fuese posible
después de la muerte. Era necesario celebrar una ceremonia funeral, y los ricos
tenían que hacer un funeral muy suntuoso. Abraham estaba dispuesto a pagar
cualquier precio para la sepultura de Sara, de sí mismo y de sus familiares cer-
canos en la cueva de Macpela. Ningún precio sería demasiado elevado.
La Jornada
La Biblia dice claramente que Abraham, su padre y sus hermanos eran idó-
latras paganos. El libro de Josué nos informa: “…Así dice el SEÑOR, Dios de
Israel: ‘Al otro lado del Río (Eufrates) habitaban antiguamente los padres de ustedes, es
decir, Taré, padre de Abraham y de Nacor, y servían a otros dioses” (Jos. 24:2). La Biblia
no relata el proceso en que Abraham fue transformado de idólatra a creyente en
Dios, pero debió haber sucedido antes de que Dios le diera las instrucciones y
promesas que leemos en Génesis 12. La tradición judía narra muchas historias
sobre un hombre que buscaba a Dios, deliberando angustiosamente entre la re-
ligión de su padre y la del Dios de Noé y Sem.
Se narra una bella historia sobre su conversión, favorita entre muchos cris-
tianos. La Biblia Hub la recuenta como sigue:
Una noche, Abraham se reclinó sobre la cima de una montaña para
observar el cielo. De repente, apareció una estrella muy brillante y bella,
y se sintió maravillado por la gloria de ella. Exclamó: “Ese es mi dios; a
ese adoraré.” Con el transcurso de la noche, la estrella se alejó y desapa-
reció, y Abraham se lamentó, diciendo: “¿De qué me vale que adore a ese
dios si se muere en la oscuridad y ya no existe más?” Entonces sobre
Abraham l 7
Abraham fue un hombre
hospitalario y pacificador,
de inquebrantable fe y
reflejaba el amor de Dios
hacia el ser humano.
las colinas lejanas se asomó la luna, y llenó la tierra de su plateada luz.
Nuevamente exclamó: “Por fin, tú eres más bella y grande que la estre-
lla. ¡Tú eres mi dios, porque tú eres más maravillosa!” Nuevamente, la
luna se alejó y desapareció.
Abraham se sintió devastado, y dijo: “¡Si mis dioses me abandonan,
entonces no soy diferente a los demás que están en error!” Pero al poco
rato, se asomó el sol en todo su esplendor. Disipó la oscuridad y también
todas las dudas de Abraham. Exclamó nuevamente: “¡Tú eres mi dios,
más grande que la luna y las estrellas!” Pero al llegar la próxima noche,
el sol se alejó y desapareció al igual que la luna y las estrellas. Abraham
se quedó solo, mirando tristemente hacia el cielo, cuando se sintió so-
brecogido con la idea de que hubo Alguien que había creado la estrella,
la luna y el sol. Nuevamente exclamó: “¡O, pueblo mío, ya comprendo!
Me siento libre de duda y confusión, y torno mi mirada hacia El que ha
hecho los cielos y la tierra. ¡Él, y sólo Él, es mi Dios!”
La Misión
Los sabios judíos dicen que en Génesis 12:1-3 podemos leer sobre la respues-
ta de Dios a la apasionada fe de Abraham y Su interacción con quien llegaría
a ser Su amigo. Dicen que Abraham rápidamente reconoció la seriedad de la
misión que Dios tenía para él. No simplemente debía hacer que el mundo re-
conozca que Dios es uno sólo. Su misión tampoco era simplemente introducir
un monoteísmo ético, el reconocimiento de que Dios quiere que Sus hijos se
conduzcan según cierto estándar moral, cuidando a las viudas y a los huérfa-
nos, y protegiendo a las personas vulnerables. Abraham fue enviado como el
primer “evangelista” para compartir su mensaje de buenas noticias y esperanza:
El Único Verdadero Dios, el Dios de los vivos y no de los muertos, es un Dios
de misericordia, bondad y gracia, muy diferente a los innumerables dioses en
el panteón sumerio, quienes dominaban por medio del temor y la intimidación.
Ciertamente, Dios tiene todo poder y autoridad, pero también desea tener re-
lación e intimidad personal con Sus hijos. Él es el Dios que paseaba con Adán
durante el fresco del día, el Dios que podía ser un verdadero amigo.
8 l Junio 2018
Al final de su vida, Abraham demostró poseer las características de
un hombre verdaderamente justo. Entre esas características estaba la de ser un
pacificador. Cuando sus sirvientes discutían con los de Lot porque no respeta-
ban sus propiedades, Abraham se apartó de Lot en vez de tomar medidas más
forzosas o violentas.
Abraham también era un hombre hospitalario, recibiendo a todos en su
tienda, ofreciéndoles alimento, bebida y protección. Era un anfitrión atento,
ofreciendo un poco de agua y un bocado de comida, y a veces preparando la
comida personalmente en lugar de sus sirvientes. Era un hombre de fe inque-
brantable, quien creía explícitamente y obedecía inmediatamente. Pero sobre
todo, era un hombre que reflejaba el amor y el jésed (la gracia) de Dios hacia la
humanidad, ya que Dios consiste de amor extravagante y bondad incondicio-
nal, perdón y fidelidad. La tradición judía abunda en historias sobre los actos
desprendidos de bondad de Abraham, los que tenían el propósito de ilustrar el
carácter del Único Verdadero Dios. Cada expresión de gratitud que recibía, su
respuesta era: “Dale gracias al Único Verdadero Dios, el Creador de todas las
cosas, cuyo amor ha hecho esto posible.”
Las Diez Pruebas de Abraham
Sin embargo, el carácter justo de Abraham no le llegó fácilmente. Fue una
jornada difícil para ese hombre acostumbrado a la comodidad y abundancia,
con baños perfumados y rodeado por familiares y amistades. Llegó a ser un
extranjero vagante en una tierra calurosa y polvorienta. Algunos dicen que
Abraham atravesó diez pruebas específicas por parte de Dios que lo transfor-
maron en un hombre digno de emular. Nadie podía prever la manera en que
Abraham respondería a esas pruebas, pero Dios ya sabía de antemano. Las
pruebas evidenciarían las fortalezas y debilidades de Abraham, pero también
testificarían de la fidelidad de Dios hacia él en medio de cada prueba.
Su primera prueba terminó con su rechazo del sistema idólatra de Ur, abando-
nando el politeísmo de su padre para adorar al único Dios. La segunda prueba fue
cuando dejó atrás a su hogar, su familia y todo lo que conocía y amaba (Gén. 12:1).
Pero Dios le prometió una nueva tierra, un hogar donde sería bendecido y don-
de sería una bendición para otros. Se pudo haber deprimido cuando, justamente
Abraham tuvo una difícil jornada,
desde una vida de comodidad y
seguridad hasta una de extranjero
vagante en tierra desconocida.
Hannah Taylor/[Link] Abraham l 9
llegando a esa tierra, se encontró en medio de una hambruna. Pudo haberse cues-
tionado su llamado de compartir la buena noticia sobre el Único Verdadero Dios
(Gén. 12:10). Huyendo la sequía en Egipto, fue forzado a entregar su esposa al
faraón por temor a su vida. Más tarde, aunque era un pacificador, fue obligado
a hacer guerra contra los reyes cercanos por amor a su sobrino Lot (Gén. 14:13-
16). Luego tuvo que hacerse la dolorosa circuncisión a la edad de 99 años (Gén.
17:24), y nuevamente tuvo que ceder su esposa al gobernante de la tierra, esta vez
a Abimelec, rey de Gerar (Gén. 20:2).
Quizás la prueba más difícil, no obstante, tenía que ver con las personas a
quienes más amaba. Tendría que soportar el dolor emocional de despedir a Agar
y a su primogénito Ismael. Obviamente, el tener que expulsar a su hijo y heredero
le ocasionó gran angustia, pero fue obediente, confiando en las instrucciones de
Dios con “sublime fe,” según lo describe el Rabino Saks (Gén. 21:9-14). Su novena
prueba fue la rendición de su hijo Isaac sobre el Monte Moriah. Uno no se puede
imaginar el dolor y el horror de considerar hacer tal cosa. Pero según hemos comen-
tado anteriormente, Dios exigía de Abraham una rendición total. Había entregado a
su familia y ya no tenía posesiones. Cuando entregó a Isaac, lo terminó entregan-
do todo. Sólo lo pudo hacer por medio de su asombrosa fe (Gén. 22:1-18).
Algunos maestros sugieren que esa rendición de Isaac fue su última prueba.
Pero otros dicen que la muerte de Sarah fue la última. Luego de tantos años
juntos, de aprender que Sara era su compañera y no su posesión, había quedado
viudo. Juntos habían enfrentado dificultades y tragedias, y habían ministrado
juntos. (Los eruditos judíos dicen que Sara tenía el mismo profundo compromi-
so que Abraham de enseñar al mundo sobre Dios.) Quizás el reto más difícil de
todos fue que Dios le había prometido en varias ocasiones que le daría la tierra
de Canaán, y que esa tierra sería suya y la de sus descendientes para siempre.
Pero cuando le tocó sepultar a su esposa, no tenía terreno donde hacerlo. Tuvo
que comprar una cueva del hitita Efrón en Macpela. Pero el próximo capítulo
comienza con las palabras: “Abraham era viejo, entrado en años; y el SEÑOR había
bendecido a Abraham en todo” (Gén. 24:1).
Miren la Roca de Donde Fueron Tallados
Abraham claramente cumplió con su destino. A pesar de tantas pruebas, aún
más de las que hemos analizado aquí, su fidelidad ante el Señor nunca titubeó.
Como dice el Rabino Saks:
Así fue la fe de Abraham. El hombre a quien se le prometió tantos
hijos como las estrellas del cielo sólo tuvo un hijo para dar continuidad
al pacto. El hombre a quien se le prometió la tierra entre el río de Egipto
y el gran río, el Río Éufrates, sólo adquirió un campo y una tumba. Pero
eso fue suficiente. Había comenzado la jornada. Abraham sabía que a él
no le correspondía completar la tarea.
Abraham caminó con Dios; difundió su mensaje del Único Verdadero Dios;
amó a sus semejantes; vivió una vida de fidelidad y confianza absoluta. Fue
obediente en todas las circunstancias porque conocía al Dios a quien seguía.
Nuevamente, el Rabino Saks dice: “Así, al final de su vida, vemos a Abraham
con dignidad, satisfacción y serenidad. Hay muchas clases de héroes en el
10 l Junio 2018
judaísmo [y cristianismo], pero pocos con la majestuosidad de un hombre que es-
cuchó el llamado de Dios y comenzó una jornada que nosotros aún continuamos
hoy día.”
Abraham debe ser nuestro ejemplo, cuyos zapatos obviamente no podremos
llenar. Pero tenemos el mismo Dios de jésed, quien ayudó que Abraham pudiese
ser fiel durante su larga y difícil jornada, y quien tiene el mismo deseo de in-
timidad con nosotros. Así como Abraham, lo único que tenemos que hacer es
rendirnos ante El que es digno de nuestra confianza, creyendo inmutablemente
que no nos fallará. Y así como Abraham, no depende de nosotros el completar la
tarea, sino sólo reflejar Su divino amor para que todos lo vean.
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Wilson, Dr. Ralph F. “Abraham: An Introduction to His Life and Times.” JesusWalk Bible Study Series.
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Traducido por: Teri S. Riddering • Las citas bíblicas son tomadas de Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy ® Copyright (c) 2005
by the Lockman Foundation • Usadas con permiso. [Link]
TERMINOLOGÍA:
Muchos de nuestros lectores llevan largo tiempo conociendo acerca de Israel, pero otros justamente
comienzan a comprender la importancia de defender al Pueblo Escogido de Dios. Algunos prefieren los
nombres y términos en hebreo, mientras que otros se sienten más cómodos con la terminología cristiana
tradicional. Ya que queremos demostrar el mismo respeto a todos mientras proveemos una agradable
experiencia educativa, hacemos el mayor esfuerzo de usar ambos términos cuando podamos. Estos son
algunos de los términos referidos:
• Jesús (Yeshúa)
• Tanaj (Antiguo Testamento, o AT) – Tanaj es un acrónimo usado en el judaísmo que representa
Torá, Neviim (Profetas) y Ketuvim (Escritos)
• Escritos de los Apóstoles (Nuevo Testamento, o NT)
• Torá (Génesis a Deuteronomio)
Abraham l 11
Miles de nuevos inmigrantes
llegan a Israel sin pertenencias, con pocos contactos, escasos
recursos y sin idea de cómo van a mejorar su situación.
Dios ha llamado a
Puentes para la Paz para
que apoyemos a estos
nuevos inmigrantes
y suplamos sus
necesidades prácticas
mientras se adaptan,
estudian hebreo y
encuentran un empleo.
Por favor, considere hacer
un compromiso mensual
de un año hacia nuestro
Programa de Adopción
y ayúdenos a alcanzar
en amor a aquellos que
responden al llamado
divino de regresar a su
hogar en Israel.
Hannah Taylor/[Link]
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