ORACIÓN INICIAL.
¡trinidad, Santísima! Padre, Hijo y Espíritu Santo y un solo Dios verdadero. En vuestra presencia se
postra mi alma con deseo de alabaros y bendeciros ordenando ésta oración a fin de daros gracias
por vuestra infinita misericordia, venerándola y alabándola en el Dulcísimo nombre de Jesús que
ofrece vuestra piedad y para que este obsequio os sea de agrado, purificad piadoso y enderezad mis
pensamientos palabras y obras según vuestra divina voluntad y si mis culpas me impiden mi deseo
de arrepentirme, diré en lo más íntimo de mi corazón: creo en vos y en todo lo que cree la santa
madre iglesia católica romana. Espero señor, en vuestra infinita piedad y misericordia que me habéis
de perdonar y os amo más que a todo lo creado, me pesa de haberos ofendido por ser vos sumo
bien, a quien debo amar sobre todas las cosas. Quitadme la vida antes de que os ofenda ¡Oh, buen
Jesús! Hijo de María Santísima, lleno de piedad y misericordia, según ella mirad mi alma. ¡Oh,
Clementísimo Jesús! Humildemente os ruego por la preciosísima sangre que derramaste por mí, que
con ella me laves las manchas de mis culpas. Mirad, buen Jesús a mi miserable alma que sin vos está
perdida, pero confiada en vuestro amor, pidiendo misericordia, invocando el nombre de Jesús al
que estás vinculado ¡Oh, Dulcísimo nombre de Jesús, ¡nombre dulce! ¡Oh, nombre de Jesús! Que
fortaleces a las almas ¿Qué cosa es Jesús si no salvador? Ea pues, misecordiosísimo Jesús, por tu
santísimo nombre, Sálvame. No permitas se condene mi alma a quien creaste y con tu preciosa
sangre redimiste. Mirad, señor en mí todo lo que es de vos y arrojad lo que os disgusta. Usad
conmigo de piedad por vuestro dulcísimo nombre para lograr ser feliz cuando me juzgues ¡Oh
dulcísimo Jesús!¡Hijo de María Santísima! Avivad mi fe, fortaleced mi esperanza, encendedme en la
claridad, hacedme humilde y casto y de todos modos virtuoso, para que pueda perfectamente
amarte, en todo servirte, solo en ti gloriarme y con mi alma, corazón, potencias y sentidos aleve
continuamente, en el nombre de Jesús en esta vida y después eternamente con los ángeles en la
gloria. Amén.
Señor, abre mis labios y mi boca pronunciará tus alabanzas.
ORACIÓN
Señor nuestro Jesucristo que dijiste “pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán”
te suplicamos que derrames sobre _______________________ la ternura de tu divino amor, a fin
de que amándote siempre de palabra, obra y corazón, nunca cesemos de bendecir tu santo nombre.
Haz que reine en ______________ un temor respetuoso y un amor ardiente por tu santo nombre,
ya que tu nombre no abandona jamás a los que se han establecido en la solidez de tu divino amor.
Amén.
¡Oh Jesús mío! Perdona nuestros pecados y líbranos del fuego del infierno, Lleva al cielo a todas las
almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.
En los cielos y en la tierra sea por siempre alabado el corazón amoroso de Jesús sacramentado
ORACION AL ESPÍRITU SANTO
Ven espíritu Santo, llena los corazones de los fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor,
envía Señor tu espíritu y todas las cosas serán creadas y se renovará la faz de la tierra. Oh Dios que
has instruido los corazones de tus fieles con la Luz del Espíritu Santo, danos a saber rectamente la
verdad, según tu mismo espíritu y gozar para siempre de tus divinos consuelos, por Jesucristo
nuestro señor. Amén.
Padre nuestro……
Dios te salve María….
Santa María, madre de Dios….
ORACIÓN POR LAS PERSONAS ENFERMAS Y AGONIZANTES
Oh misericordiosísimo Jesús abrazado en ardiente amor de las almas.
Os suplico por las agonías de vuestro sacratísimo corazón y por los dolores de vuestra inmaculada
madre, que lavéis con vuestra sangre a todos los pecadores de la tierra, a los que están ahora en
agonía y a los que se encontrarán contigo hoy. Amén.
Corazón agonizante de Jesús tened piedad y misericordia de todos las personas enfermas y
moribundas, Amén
Padre nuestro……
Dios te salve María….
Santa María, madre de Dios….
ORACIÓN DEL VATICANO
Te alabamos, Señor
Dios todo poderoso
Confesamos que eres el señor de todo
A ti padre eterno, a quien toda la tierra dora
A ti todos los ángeles.
A ti los cielos y las potestades te adoran y te temen
A ti los querubines y serafines te aclaman sin cesar.
Santo, santo. Santo es el señor de los ejércitos.
Llenos están los cielos y la tierra de la grandeza de tu gloria.
A ti el glorioso coro de los apóstoles.
A ti el loable número de los profetas.
A ti te alaba el inocente y los numerosos ejércitos de los mártires.
A ti la santa Iglesia te confiesa en todo el mundo, padre eterno de inmensa majestad, a tu adorable
verdadero y único hijo engendrado de la sustancia del padre y del espíritu Santo consolador que
procede del Padre y del hijo.
Tú, Oh Cristo que eres el rey de la gloria
Tú que eres el hijo del padre
Tú que para liberar al hombre de la servidumbre quisiste hacerte hombre
Y no te desdeñaste de encarnar en el vientre de una virgen
Tú que después de haber quebrantado el aguijón de la muerte abriste a los creyentes el reino de los
cielos.
Tú que estás sentado a la diestra de Dios en la gloria del padre
Y que has de venir algún día a juzgar al mundo
Por tanto, te rogamos Señor
Que socorras con tu asistencia a tus siervos, especialmente a _______________
A quienes has redimido con tu preciosa sangre
Has que creamos del número de tus santos en la gloria eterna
Salva a tu pueblo, Señor y colma de bendiciones tu heredad
Gobiérnalos, Señor y no te canses de favorecerlos
Todos los días te damos gracias por los beneficios que nos haces
Y alabamos incesantemente tu nombre y lo alabaremos por siempre para toda la eternidad.
Dígnate, Señor, de preservarnos de no caer este día en pecado.
Ten piedad de nosotros, señor, ten piedad de nosotros.
Derramaste sobre nosotros tu misericordia, como lo hemos esperado de ti.
En ti señor, ponemos toda nuestra confianza, no seamos confundidos eternamente. Amén
ORACION DE SAN FRANCISCO DE ASIS
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Concédeme, Señor, que no busque ser
ser consolado, sino consolar,
que no busque ser comprendido, sino comprender,
que no busque ser amado, sino amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
porque perdonando, es como se es perdonado,
y muriendo en ti es como se resucita a la vida eterna.
Amén.
¡Oh, sangre de mi Jesús!
Oh remedio universal,
líbranos de todo mal,
pues te vertiste en la cruz.
¡Oh, lágrimas de María!
Por mis culpas derramadas
Con esta sangre mezclada
Amparadme noche y día
Jesús, José y María
Os doy el corazón y el alma mía
Jesús, José y María
Asístanme en mi última agonía
Jesús, José y María
Con voz descansen en paz
El corazón y el alma mía