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Importancia y Componentes de la Naturaleza

La naturaleza comprende el universo material y los fenómenos físicos, tanto vivos como no vivos, que existen sin intervención humana, y su equilibrio es esencial para la vida. Incluye elementos orgánicos e inorgánicos, y su preservación es una responsabilidad humana crucial. La Tierra, como único planeta conocido con vida, ha evolucionado a través de procesos geológicos y biológicos, y enfrenta actualmente una crisis de extinción masiva debido a la actividad humana.

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Importancia y Componentes de la Naturaleza

La naturaleza comprende el universo material y los fenómenos físicos, tanto vivos como no vivos, que existen sin intervención humana, y su equilibrio es esencial para la vida. Incluye elementos orgánicos e inorgánicos, y su preservación es una responsabilidad humana crucial. La Tierra, como único planeta conocido con vida, ha evolucionado a través de procesos geológicos y biológicos, y enfrenta actualmente una crisis de extinción masiva debido a la actividad humana.

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La naturaleza es el

conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro. La
naturaleza es el
conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro.
La naturaleza es el
conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro.

La naturaleza es el
conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro. La
naturaleza es el
conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro.
La naturaleza es el
conjunto del universo material y los fenómenos físicos, vivos y no vivos, que existen sin
intervención humana, abarcando desde montañas y océanos hasta plantas, animales y el
clima, formando un sistema interconectado vital para la vida, incluyendo a los seres
humanos, aunque estos la modifican. Incluye lo orgánico (seres vivos) y lo inorgánico
(rocas, agua), y su equilibrio es fundamental, siendo esencial protegerla para el futuro.
Componentes Clave:
 Elementos Inorgánicos: Rocas, agua, aire, luz solar, minerales, que se rigen por
leyes físicas y químicas.
 Elementos Orgánicos/Vivos: Plantas (vegetativa), animales (sensible), y los
propios humanos, todos interrelacionados.
 Ecosistemas: Interacciones entre seres vivos y su entorno, como bosques, mares y
desiertos.

Importancia y Relación Humana:


 Sustento: Provee oxígeno, alimentos, materiales y condiciones para la vida.
 Beneficios: Ofrece salud física y mental, y es fuente de inspiración.

 Impacto Humano: Los humanos somos parte de la naturaleza, pero la


transformamos con construcciones, agricultura, contaminación, lo que puede
desestabilizarla.

En Resumen:
La naturaleza es todo lo que nos rodea de forma natural, un orden profundo y esencial
que opera por sí mismo, y que los humanos tienen la capacidad y la responsabilidad de
preservar o alterar, destaca

Componentes Clave:
 Elementos Inorgánicos: Rocas, agua, aire, luz solar, minerales, que se rigen por
leyes físicas y químicas.
 Elementos Orgánicos/Vivos: Plantas (vegetativa), animales (sensible), y los
propios humanos, todos interrelacionados.
 Ecosistemas: Interacciones entre seres vivos y su entorno, como bosques, mares y
desiertos.

Importancia y Relación Humana:


 Sustento: Provee oxígeno, alimentos, materiales y condiciones para la vida.
 Beneficios: Ofrece salud física y mental, y es fuente de inspiración.

 Impacto Humano: Los humanos somos parte de la naturaleza, pero la


transformamos con construcciones, agricultura, contaminación, lo que puede
desestabilizarla.

En Resumen:
La naturaleza es todo lo que nos rodea de forma natural, un orden profundo y esencial
que opera por sí mismo, y que los humanos tienen la capacidad y la responsabilidad de
preservar o alterar, destaca
La naturaleza es un concepto utilizado para referirse al mundo material o universo material,
incluyendo los fenómenos del mundo físico, la materia inerte generada como parte de
procesos sin la intervención humana, y al fenómeno de la vida, que incluye también a los
humanos.[1][2] La naturaleza se extiende desde el mundo subatómico al galáctico. La
palabra «naturaleza» procede del latín natura que significa «perteneciente o relativo a la
naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas», «carácter natural».[3] La
naturaleza también se encuentra diferenciada de lo sobrenatural.

El concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— es un concepto más reciente
que adquirió un uso cada vez más amplio con el desarrollo del método científico moderno
en los últimos siglos.[4][5]

Dentro de los diversos usos actuales de esta palabra, «naturaleza» puede hacer referencia al
dominio general de diversos tipos de seres vivos, como plantas y animales, y en algunos
casos a los procesos asociados con objetos inanimados, como las rocas, así como el tiempo
atmosférico, la geología de la Tierra y la materia y energía que poseen todos estos entes. El
término naturaleza no incluye a los objetos artificiales, creados como parte de la
intervención humana.

A menudo se contrapone el término «naturaleza» a otros términos relacionados con la


actividad humana, como «sociedad», «cultura» o «intervención humana». Por ejemplo, se
considera «entorno natural» a todos aquellos componentes de un determinado paisaje que
no han sido alterados sustancialmente por el ser humano o que persisten a pesar de la
intervención humana. Este concepto más tradicional de las cosas naturales implica una
distinción entre lo natural y lo artificial, entendiendo lo artificial como algo ejecutado por
una mente o una conciencia humana.[1] Sin embargo, muchos entornos percibidos como
«naturales» en realidad son entornos fuertemente gestionados e intervenidos por la acción
humana, por ejemplo, los parques naturales y parques nacionales.

De manera coloquial se utilizan términos como «naturaleza humana» para referirse a


supuestas condiciones intrínsecas de los humanos que explicarían determinadas actitudes o
comportamientos sociales.
La Tierra
Artículo principal: Tierra
Vista de la Tierra, tomada en 1972 por la tripulación del Apolo 17. Esta imagen es la única
de su clase hasta la fecha, en la que aparece un hemisferio completamente iluminado por el
sol.

La Tierra es el quinto mayor planeta del sistema solar y el tercero en orden de distancia al
Sol. Es el mayor de los planetas telúricos o interiores y el único lugar del universo en el que
se sabe que existe vida.

Los rasgos más prominentes del clima de la Tierra son sus dos grandes regiones polares,
dos zonas templadas relativamente estrechas y una amplia región ecuatorial, tropical y
subtropical.[6] Los patrones de precipitación varían enormemente dependiendo del lugar,
desde varios metros de agua al año a menos de un milímetro. Aproximadamente el 70 por
ciento de la superficie terrestre está cubierta por océanos de agua salada. El resto consiste
en continentes e islas, situándose la mayor parte de la Tierra habitable en el hemisferio
norte.

La Tierra ha evolucionado mediante procesos geológicos y biológicos que han dejado


vestigios de las condiciones originales. La superficie externa se halla fragmentada en varias
placas tectónicas que se van desplazando muy lentamente a medida que avanza el tiempo
geológico (si bien al menos varias veces en la historia han cambiado de posición
relativamente rápido). El interior del planeta permanece activo, con una gruesa capa de
materiales fundidos y un núcleo rico en hierro que genera un potente campo magnético. Las
condiciones atmosféricas han variado significativamente de las condiciones originales por
la presencia de formas de vida, que crean un equilibrio ecológico que estabiliza las
condiciones de la superficie. A pesar de las grandes variaciones regionales del clima por la
latitud y otros factores geográficos, el clima global medio a largo plazo está regulado con
bastante precisión, y las variaciones de un grado o dos en la temperatura global media han
tenido efectos muy importantes en el equilibrio ecológico y en la geografía de la Tierra.
Pediastrum boryanum. El plancton ha formado parte de la naturaleza de la Tierra durante al
menos 2000 millones de años.[7]

Basándose en las pruebas disponibles, los científicos han recabado información detallada
acerca del pasado del planeta. Se cree que la Tierra se formó hace aproximadamente 4550
millones de años a partir de la nebulosa protosolar, junto con el Sol y otros planetas.[8] La
Luna se formó relativamente poco después (aproximadamente 20 millones de años más
tarde, hace 4530 millones de años). Al principio fundida, la capa exterior del planeta se
enfrió, dando lugar a la corteza sólida. Las emisiones de gases y la actividad volcánica
formaron la atmósfera primordial. La condensación del vapor de agua, junto con el hielo de
los cometas que en aquella época impactaban con la Tierra, crearon los océanos.[9] Se cree
que la química altamente energética produjo una molécula que se autoduplicó hace
aproximadamente 4000 millones de años.[10]

Los continentes se formaron, se separaron y se volvieron a unir durante cientos de millones


de años, combinándose en ocasiones para formar un supercontinente. Hace
aproximadamente 750 millones de años, el primer supercontinente conocido, Rodinia,
comenzó a fracturarse. Más tarde, los continentes se volvieron a unir para formar Pannotia,
que se dividió hace aproximadamente 540 millones de años. El último supercontinente que
conocemos es Pangea, que comenzó a romperse hace aproximadamente 180 millones de
años.[11]
Las plantas terrestres y los hongos son parte de la naturaleza de la Tierra desde los últimos
400 millones de años aproximadamente. Han estado adaptándose y moviéndose a la vez
que se desplazaban los continentes y cambiaba el clima.[12][13]

Hay pruebas significativas, aún discutidas entre la comunidad científica, de que una severa
era glacial durante el Neoproterozoico cubrió gran parte del planeta con una gruesa capa de
hielo. Esta hipótesis se ha llamado la “Tierra bola de nieve”, y es de especial interés, ya que
precede a la explosión cámbrica en la cual comenzaron a proliferar las formas de vida
pluricelulares, hace 530-540 millones de años.[14]

Desde la explosión cámbrica se han registrado cinco grandes extinciones en masa.[15] La


última extinción masiva tuvo lugar hace aproximadamente 65 millones de años, cuando
probablemente el choque de un meteorito causó la extinción de los dinosaurios y otros
grandes reptiles, pero no la de los animales pequeños como los mamíferos, que por aquel
entonces se asemejaban a las musarañas. A lo largo de los 65 millones de años siguientes,
los mamíferos se diversificaron.[16]

Hace varios millones de años, una especie de pequeño mono africano adquirió la habilidad
para ponerse de pie.[7] El advenimiento posterior de la vida humana y el desarrollo de la
agricultura y, más tarde, de la civilización, permitió a los humanos repercutir en la Tierra
más que cualquier otra forma de vida anterior, en un lapso relativamente corto. Las
acciones humanas influyen tanto en la naturaleza como en la cantidad de las otras formas
de vida, así como en el clima global.

Una encuesta llevada a cabo por el Museo Americano de Historia Natural en 1998, reveló
que el 70 % de los biólogos veían la era actual como parte de una acontecimiento de
extinción masiva, la extinción masiva del Holoceno, que sería la más rápida de todas las
conocidas. Algunos expertos, como E. O. Wilson, de la Universidad de Harvard, predicen
que la destrucción humana de la biosfera podría causar la extinción de la mitad de todas las
especies en los próximos 100 años.[17][18][19] No obstante, el alcance de esta extinción
actual está aun siendo investigado, discutido y calculado por biólogos.[20]
Véanse también: Ciencias de la Tierra, Tectónica de placas y Geología.
Tiempo atmosférico y clima
Artículos principales: Atmósfera terrestre, Tiempo atmosférico y Clima.
Cumulus humilis: nubes indicadoras de buen tiempo.

La atmósfera terrestre es un factor clave que sustenta el ecosistema planetario. Esta fina
capa de gases que envuelve la Tierra se mantiene en su sitio gracias a la gravedad del
planeta. Está compuesta por un 78 % de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y trazas de otros
gases. La presión atmosférica disminuye con la altitud. La capa de ozono de la Tierra
desempeña un papel esencial en la reducción de la cantidad de radiación ultravioleta que
llega a la superficie. Ya que el ADN puede verse fácilmente dañado por esta radiación, la
capa de ozono actúa de escudo que protege la vida en la superficie. La atmósfera también
retiene calor durante la noche, reduciendo por tanto las temperaturas extremas diarias.

Las variaciones del tiempo atmosférico tienen lugar casi exclusivamente en la parte baja de
la atmósfera, y actúa de sistema convectivo para redistribuir el calor. Las corrientes
oceánicas son otro factor importante para determinar el clima, especialmente la circulación
termohalina submarina, que distribuye la energía calorífica de los océanos ecuatoriales a las
regiones polares. Estas corrientes ayudan a moderar las diferencias de temperatura entre el
invierno y el verano en las zonas templadas. Es más, sin las redistribuciones de energía
calorífica que realizan las corrientes oceánicas y atmosféricas, los trópicos serían mucho
más cálidos y las regiones polares mucho más frías.

El tiempo puede tener a la vez efectos beneficiosos y perjudiciales. Los fenómenos


meteorológicos extremos, como los tornados o los huracanes, pueden emplear grandes
cantidades de energía en su trayectoria y arrasar con todo lo que encuentren a su paso. La
vegetación superficial ha desarrollado una dependencia de la variación estacional del
tiempo, y los cambios repentinos, aunque solo duren algunos años, pueden tener un efecto
devastador, tanto en la vegetación como en los animales que dependen de ella para
alimentarse.

El clima planetario es una medida de la tendencia del tiempo atmosférico a lo largo del
tiempo. Pueden influir en él varios factores, como las corrientes oceánicas, el albedo
superficial, los gases de efecto invernadero, las variaciones en la luminosidad solar y los
cambios en la órbita del planeta. Basándonos en los registros históricos, hoy sabemos que la
Tierra ha sufrido drásticos cambios climáticos en el pasado, incluso glaciaciones. El clima
de una región depende de una cierta cantidad de factores, como la latitud. Una franja
latitudinal de la superficie con características climáticas similares conforma una región
climática. En la Tierra, existen varias de estas regiones, que van del clima tropical en el
ecuador al clima polar en los polos. En el tiempo también influyen las estaciones, que
resultan de la inclinación del eje de la Tierra con respecto a su plano orbital. De esta forma,
en cualquier momento dado durante el verano o el invierno, hay una parte del planeta que
está más directamente expuesta a los rayos del Sol. Esta exposición se va alternando al
tiempo que la Tierra va describiendo su órbita. En todo momento, sin importar la estación,
los hemisferios norte y sur experimentan condiciones climáticas opuestas.

El tiempo es un sistema caótico que puede modificarse fácilmente con solo pequeños
cambios en el entorno, por ello las previsiones meteorológicas exactas solo se limitan a
algunos días. En conjunto, están sucediendo dos cosas a nivel global: (1) la temperatura
está aumentando por término medio; y (2) los patrones del tiempo están cambiando y
volviéndose cada vez más caóticos.
Vida
Artículo principal: Vida
Una pata con sus patitos. La reproducción es esencial para la perpetuación de la vida.

El hecho de que las formas más básicas de vida vegetal comenzaran a realizar la
fotosíntesis fue clave para la creación de condiciones que permitiesen el desarrollo de
formas de vida más complejas. El oxígeno resultante del proceso se acumuló en la
atmósfera y dio lugar a la capa de ozono. La relación de simbiosis entre células pequeñas y
otras mayores dio lugar al desarrollo de células aún más complejas llamadas eucariotas.[21]
Las células se agruparon en colonias y comenzaron a especializarse, dando lugar a
auténticos organismos pluricelulares. Gracias a la capa de ozono, que absorbe las
radiaciones ultravioletas nocivas, la vida colonizó la superficie de la Tierra.

Aunque no existe un consenso universal sobre la definición de la vida, los científicos, por
lo general, aceptan que la manifestación biológica de la vida se caracteriza por los
siguientes factores o funciones: organización, metabolismo, crecimiento, adaptación,
respuesta a estímulos y reproducción. De manera más sencilla, podemos considerar la vida
como el estado característico de los organismos. Las propiedades comunes a los
organismos terrestres (plantas, animales, hongos, protistas, arqueas y bacterias) son las
siguientes: son celulares, tienen una organización compleja basada en el agua y el carbono,
tienen un metabolismo y capacidad para crecer, responder a estímulos y reproducirse. Por
ello, se considera que una entidad que reúna estas propiedades está viva. Sin embargo, no
todas las definiciones que hay sobre la vida consideran esenciales todas estas propiedades.

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