27. PROBLEMAS JURÍDICOS QUE RESOLVER.
- Acorde a lo expuesto, para una correcta estructura de la
sentencia y fácil comprensión de esta, se organizará por problemas jurídicos a resolver, mismos que
devienen del proceso de primera instancia y la revisión de la realidad procesal en su integridad. Así,
para legitimar la decisión de aceptar el recurso de apelación, revocar la sentencia de primera
instancia, y rechazar la acción de protección erróneamente interpuesta, las cuestiones jurídicas que
resolverá el Organismo en el presente caso son: I)
¿Es procedente conceder la adjudicación de bienes inmuebles - terreno- en litigio y sobre el cual la
accionante no ejerce la
posesión, mediante la garantía de acción de protección? II) La sentencia recurrida cumple con los
parámetros jurisprudenciales de motivación como garantía del debido proceso.? 28. Acorde con los
problemas jurídicos definidos, el Organismo Pluripersonal de Apelación analizará circunstancias que
constan en la realidad procesal, para luego desarrollar la correspondiente argumentación jurídica y
brindar respuestas a las pretensiones. 29. PRIMER PROBLEMA JURÍDICO: ¿Es procedente conceder la
adjudicación de bienes inmuebles -terreno- en litigio y sobre el cual la accionante no ejerce la
posesión, mediante la garantía de acción de protección? 30. En el caso in comento, como se advierte
de la demanda y de la intervención de la defensa de la ciudadana accionante en la audiencia pública
de primera instancia, demanda la adjudicación de un terreno, ubicado en la jurisdicción del cantón
Chilla, provincia de El Oro, bien inmueble sobre el cual se determina existe litis pendencia, habida
cuenta de la pugna entre los herederos, pues la persona que al momento de la presentación de la
garantía jurisdiccional de Acción de Protección, se habría encontrado en posesión del terreno es el
hermano de la accionante, quien inclusive habría solicitado el desarrollo de una diligencia previa en la
jurisdicción ordinaria, lo que ha sido considerado como argumento para sustentar la negativa por parte
de los servidores del GAD Municipal del cantón Chilla, -entidad accionada-. 31. En efecto, la entidad
accionada, por medio de sus servidores con fundamento en el artículo 7 de la Ordenanza de
Adjudicación de Tierras Comunales, que ordena suspender el trámite cuando exista oposición de
terceros o controversia judicial, siendo un hecho cierto y no controvertido por la accionante, la
situación jurídica respecto a la posesión del bien inmueble en disputa, misma que es ejercida por un
coheredero, quien ha accionado la justicia ordinaria exigiendo la tutela judicial efectiva, lo que prima
facie constituye un presupuesto sustancial para rechazar la garantía jurisdiccional de acción de
protección. Más aún cuando la pretensión radica en exigir la adjudicación del bien inmueble a favor de
la accionante, en franca inobservancia de normativa previa, clara y pública, esto es la Ordenanza de
Adjudicación de Tierras. Así también, en estricta contradicción e inaplicación de precedentes
jurisprudenciales vigentes y de obligatorio cumplimiento. 32. De lo expuesto, se deduce que la
accionante formula la presente garantía jurisdiccional de acción de protección con la clara finalidad de
efectuar un control de legalidad a un acto de simple administración de suspensión de la adjudicación
emitido por el GAD Municipal del cantón Chilla, lo que evidentemente y por la especificidad de la
pretensión, tiene una vía judicial ordinaria para ser impugnada, en concreto -la vía contencioso
administrativa- Además, la propia accionante reconoce que existen disputas familiares por la posesión
del predio, con procesos previos de nulidad, amparo posesorio y adjudicación, en los cuales la justicia
ordinaria ya ha intervenido, y se encuentra en trámite otros procesos impulsados por coherederos del
bien inmueble. 33. Desde la perspectiva jurisprudencial, la Magistratura Constitucional ha indicado en
sus precedentes que la acción de protección no procede contra actos de simple administración porque
no violan derechos constitucionales de forma directa. Estos actos son preparatorios y no crean efectos
jurídicos por sí solos, y cuando la vulneración ocurre, debe ser impugnada en la vía judicial ordinaria, a
menos que la acción de protección sea el único medio y se demuestre que las otras vías no son
adecuadas ni eficaces. 34. A este tenor, la garantía jurisdiccional no procede en la medida en que se
evidencie una real afectación a los derechos constitucionales y no exista otro mecanismo judicial que
sea adecuado y efectivo para la protección de un derecho transgredido, en aquel sentido, la garantía
es efectiva frente al quebrantamiento de un
derecho, entendiéndose que no todas la vulneraciones al ordenamiento jurídico necesariamente deben
ser llevadas a la esfera constitucional, ya que al ser conflicto de mera legalidad existen las vías y
mecanismos judiciales idóneos que se activan ante la justicia ordinaria.[4] 35. En esta línea, la Alta
Corte ha establecido la prohibición constitucional y legal de desnaturalizar la acción de protección
mediante el uso de la justicia constitucional para resolver cuestiones de legalidad, tales como la
determinación o resolución de disputas sobre la titularidad de bienes y declaración de derechos. [5]
Bajo este contexto, el artículo 42 de la LOGJCC establece cuándo es improcedente una acción de
protección, por lo que en el presente caso cabe realizar un análisis de esta disposición, a fin de
establecer los límites del juez constitucional, al analizar y resolver una acción de protección.[6] 36. En
tal sentido, el numeral 4 del artículo 42 de la LOGJCC instituye que la acción de protección es
improcedente cuando el acto administrativo pueda ser impugnado en la vía judicial salvo que se
demuestre que la misma no sea eficaz; y, el numeral 5 del mismo artículo expresa la improcedencia de
la garantía cuando esta se refiera a la declaración de un derecho; dichos preceptos fundamentan que
la garantía no debe ser considerada como otra instancia que pueda suplir a la vía judicial legal
ordinaria.[7] De ahí que, el juez constitucional no puede eximirse de su rol e ignorar las dimensiones
propias de la justicia ordinaria, en aquel sentido, no se puede declarar la procedencia de la acción
cuando la resolución del conflicto sea de mera legalidad, como ha ocurrido en el caso in examine. 37.
Aunado aquello, la Corte Constitucional ha reiterado que los juzgadores constitucionales deben actuar
en el ámbito de sus competencias, por tanto, si conocen de una garantía de acción de protección
deben verificar que indudablemente exista una vulneración de derechos que se aleguen inobservados,
velando así por el cumplimiento de su propósito de proteger derechos constitucionales y cumpliendo el
rol que les corresponde.[8] En este contexto, los jueces deben garantizar que se cumpla el objeto,
ámbito de protección y finalidad de las garantías, realizando un análisis que corresponda a la esfera
constitucional de acuerdo al caso en concreto. Bajo este lineamiento, si los jueces se apartan de su
competencia, desnaturalizan la garantía constitucional e incurren en una vulneración del derecho a la
seguridad jurídica.[9] Además, incurren en una grave infracción disciplinaria por inaplicar líneas
jurisprudenciales vigentes y de obligatorio cumplimiento, lo que entraña menguar el derecho y
garantía de la seguridad jurídica. 38. Por lo reflexionado, cabe referir que “la naturaleza jurídica del
acto no determina la competencia de los jueces al momento de conocer una acción de protección, sino
que el fundamento de la demanda sea la existencia de una vulneración de derechos constitucionales”;
y, en definitiva para salvaguardar la observancia de la seguridad jurídica, los jueces constitucionales al
conocer una acción de protección no les corresponde la resolución de disputas sobre la titularidad de
bienes, la determinación de responsabilidades administrativas, o como en el presente caso la
evaluación de la legalidad de un acto de simple administración, en el que se disputa intereses
eminentemente económicos y particulares, en concreto la adjudicación de un bien inmueble, cuya
posesión no la ejerce la accionante y sobre el cual se reitera en el argumento de existencia de litis
pendencia. 39. Ahora, a fin de establecer si en la causa in examiné se desnaturalizó la garantía de
acción de protección, transgrediendo el derecho y garantía a la seguridad jurídica, incumbe verificar el
fundamento de la acción de protección y con base en ello determinar si la autoridad judicial de primera
instancia se apartó de sus competencias, sobreponiéndose a las atribuciones de la justicia ordinaria.
40. Dentro del caso se observan dos situaciones. La primera, la accionante al presentar su demanda
de acción de protección expuso alegaciones abstractas dirigidas a cuestionar el acto de simple
administración de suspensión de la adjudicación de un bien inmueble en concreto, basado en
presuntas vulneraciones de sus derechos, concretamente la seguridad jurídica, acceso a la propiedad,
a acceder a bienes y servicios públicos y privados de calidad, eficiencia, eficacia y buen trato, derecho
a grupos de atención prioritaria por su condición de adulta mayor, y debido proceso en la garantía de
la motivación, ninguno de aquellos sustentados en argumentos lógicos en lo fáctico ni en lo jurídico.
Además, atrae la atención de los miembros del Organismo de Apelación el yerro al que induce el
accionante al Juzgador, pues desde la demanda inicial solicita la adjudicación del terreno de 54,88
hectáreas ubicado en playas de Daucay, cantón Chilla, provincia de El Oro, propiedad sobre la cual se
disputan la propiedad con otros coherederos. 41. En conclusión, no cabe profundizar en el análisis
sobre un tema que resulta de fácil comprensión, reiterando en la desnaturalización de la garantía
jurisdiccional de manera contraria al marco normativo vigente, legitimando y viabilizando la decisión
de revocar la sentencia recurrida y rechazar la acción de protección. 42. EN LO RELATIVO AL DERECHO A LA
PROPIEDAD.- Concierne mencionar que, al haberse alegado la transgresión del derecho constitucional a la
propiedad generada por la suspensión del proceso de adjudicación, cabe realizar un esfuerzo
razonable para motivar y responder la pretensión de la accionante. Al respecto, desde la perspectiva
de la Corte Constitucional tenemos que la Norma Constitucional reconoce en el artículo 66, numeral
26, como parte de los derechos de libertad, el derecho a la propiedad “[…] en todas sus formas, con
función y responsabilidad social y ambiental. El derecho al acceso a la propiedad se hará efectivo con
la adopción de políticas públicas, entre otras medidas”. Este derecho
comprende el acceso a la propiedad y a su pleno ejercicio, por lo cual la privación de este derecho
a una persona debe ser efectuada de conformidad con las formas y condiciones determinadas en
la Constitución y la ley.[10] 43. En el mismo sentido, los artículos 321 y 323 de la Constitución
garantizan el derecho a la propiedad en todas sus formas. La privación del derecho a la propiedad
sólo procederá cuando se declare la utilidad pública o el interés social de un bien, previa justa
valoración e indemnización, de conformidad con la ley y garantizando el debido proceso. 44. Además,
la Corte Constitucional ha manifestado que el derecho a la propiedad: “[…] podría ser objeto de un
análisis en la dimensión constitucional, cuando los hechos en los que está en juego el derecho
sobrepasan las características típicas del nivel de legalidad, es decir, que no podrían ser abordados
de manera global con los procedimientos y reglas contenidos en las leyes […]. Así, ciertas
vulneraciones al derecho a la propiedad sí pueden ser analizadas en el ámbito constitucional. Sin
embargo, dentro de una acción extraordinaria de protección, este análisis sólo cabría, como cualquier
otro derecho constitucional, si se determina que el juez de forma directa e inmediata por acción u
omisión violó el derecho a la propiedad dentro de un proceso ordinario. 45. Aunque parecería que la
propiedad es una institución particular del derecho civil, también tiene una dimensión constitucional.
Ello, por cuanto la propiedad es un atributo inherente al ser humano. La propiedad es un instituto
imprescindible para que el ser humano pueda acceder a los bienes que demanda la satisfacción
de sus necesidades. De ahí que la propiedad adquiere una dimensión constitucional, en
determinados contextos que han sido delimitados por la línea doctrinaria y jurisprudencial
vigentes. Aquello no se aplica en el caso en análisis, pues lo que se pretende son asuntos
meramente patrimoniales y eso se observa de la pretensión de la parte accionante que solicita
como reparación integral: “que se ordene al Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del
Cantón Chilla, proceda a garantizar el derecho de acceso a la propiedad a la compareciente
señora Sarvelia de Jesús Nagua Fajardo y concluya con el trámite de adjudicación del predio ubicado
en playas de Daucai, del cantón Chilla, para lo cual se conceda solicitamos sr juez se conceda un
término perentorio para el efecto.” 46. Al mismo tiempo, de la realidad procesal probada en
primera instancia y erróneamente valorada por la señora Jueza A quo, -no siendo necesario incurrir en
reiteraciones- se colige que el bien inmueble se encuentra en litigio entre coherederos con procesos
concluidos y otros en trámite. Ergo, las pretensiones de la accionante corresponde que sean
analizadas y resueltas por la justicia ordinaria, no a través de una acción de protección, pues es
ajeno al ámbito constitucional. 47. Reiterando en el sustento constitucional, huelga advertir que la
propiedad es distinta en el derecho civil frente al constitucional. El artículo 66 numeral 26 de la
Constitución establece: Se reconoce y garantiza a las personas: el derecho a la propiedad en
todas sus formas, con función y responsabilidad social y ambiental. El derecho al acceso a la
propiedad se hará efectivo con la adopción de políticas públicas, entre otras medidas. 48. Por otro
lado, los derechos derivados de la propiedad que sean distintos a la no confiscación o al derecho al
acceso de la propiedad, por lo general, son propios de la justicia ordinaria. Por ejemplo, las acciones
posesorias, la reivindicación, la usurpación, la prescripción, [11] entre otros; no transgreden el
derecho constitucional de la propiedad. Los conflictos de propiedad que tengan un origen contractual
tampoco entran en la esfera constitucional. 49. En el caso sub examine, la regla en análisis resulta
aplicable para las pretensiones de la ciudadana accionante, dado que se impugnan temas
carentes de relevancia constitucional, pues no se puede interferir en la potestad del Gobierno
Autónomo Descentralizado Municipal, salvo situaciones excepcionales. En síntesis, las pretensiones de
la accionante y la decisión jurisdiccional per se generan una evidente desnaturalización de la
garantía jurisdiccional de acción de protección. Además, conlleva una transgresión al deber funcional
de los operadores de justicia, lo que será objeto de análisis en un acápite posterior. 50. RESPECTO A LA
VULNERACIÓN DEL DERECHO A LA SEGURIDAD JURÍDICA.- Corresponde resaltar que el referido derecho
constitucional es transversal e irradia a todo el ordenamiento jurídico. El artículo 82 de la
Constitución establece que: “[e]l derecho a la seguridad jurídica se fundamenta en el respeto a la
Constitución y en la existencia de normas jurídicas previas, claras, públicas y aplicadas por las
autoridades competentes”. Así pues, se comportan dos supuestos: (i) la preexistencia de normas
previas, claras y públicas; y, (ii) la aplicación de normas vigentes, tornando predictible al
ordenamiento jurídico.[12] 51. Al respecto, la Corte Constitucional ha definido al derecho a la
seguridad jurídica como el derecho a contar con un ordenamiento jurídico previsible, claro,
determinado, estable y coherente que le permita al individuo tener una noción razonable de las
reglas del juego que le serán aplicadas.[13] 52. De esta manera, ha establecido que este derecho
debe ser estrictamente observado por los poderes públicos para brindar certeza al individuo de
que su situación jurídica no será modificada más que por procedimientos regulares establecidos
previamente y por autoridad competente para evitar la arbitrariedad. En este mismo sentido, la
Corte ha determinado que el derecho a la seguridad jurídica está conformado por tres elementos: (i)
confiabilidad (ii) certeza; y, (iii) no arbitrariedad. 53. Así pues: La confiabilidad está garantizada con el
proceso de generación de normas, es decir, la aplicación del principio de legalidad. En cuanto a la
certeza, los particulares deben estar
seguros de que las reglas de juego no sean alteradas, para lo que se debe contar con una legislación
estable y coherente, así como un conjunto de normas que hagan valer sus derechos. Finalmente, debe
evitarse una posible arbitrariedad por parte de los órganos administrativos y jurisdiccionales en la
aplicación de preceptos legales. [14] 54. En esa línea, el Organismo Constitucional consid era que: [El
derecho a la seguridad jurídica no puede entenderse de manera restrictiva como un mecanismo para
proteger la vigencia de reglas, sino que, además, y de forma principal debe comprendérselo como un
derecho para salvaguardar el respeto de los principios esenciales que rigen el desarrollo y aplicación
de los derechos, entre los que se cuentan, los principios de legalidad, publicidad, irretroactividad,
generalidad, previsibilidad, entre otros, garantizados en su mayoría en el artículo 11 de la CRE. 55.
Respecto al precedente jurisprudencial emitido por la Magistratura Constitucional, la sentencia N°
1763-12-EP/20, en el párrafo 14.5 ha manifestado: “Así pues, para que se produzca una vulneración al
derecho a la seguridad jurídica es necesario que las transgresiones normativas tengan una
trascendencia constitucional consistente, sobre todo, en una afectación a uno o varios derechos
constitucionales del accionante distintos a la seguridad jurídica, afectación que, el caso de los
individuos humanos, han de suponer una merma significativa de su autonomía personal. Esto se
corresponde con los términos en que se ha concebido a la seguridad jurídica y su alcance. -lo resaltado
fuera del texto- 56. A este tenor, la Alta Corte ha manifestado que mediante la garantía de acción de
protección no se puede declarar la vulneración del derecho a la seguridad jurídica, sobre la base de la
mera constatación de que una norma legal ha sido infringida. 57. Acorde con el cargo expuesto con
antelación, el ciudadano accionante no ofrece ninguna razón explícita a favor de la trascendencia
constitucional de la vulneración de la seguridad jurídica. Tampoco este Tribunal advierte la referida
relevancia constitucional, en consecuencia, el Organismo Pleno encuentra que la alegada vulneración
del derecho a la seguridad jurídica, en los términos planteados en la demanda de acción de protección,
se haya producido. 58. De ahí que la simple alegación de la transgresión del derecho a la seguridad
jurídica en abstracto, no permite emitir pronunciamientos acerca de la correcta o incorrecta aplicación
o interpretación de las normas; ni a la sola inobservancia del ordenamiento jurídico por parte de los
juzgadores, pues esta es una labor reservada para los juzgadores en materia contenciosa
administrativa, que en base al debido proceso deben verificar si en efecto existió una inobservancia
del ordenamiento jurídico, por parte de la autoridad administrativa, que acarree como resultado la
afectación de preceptos constitucionales. 59. Continuando con el análisis, además, la Corte ha
aclarado que la: obligación que tienen las autoridades judiciales de analizar (y decidir sobre) la
vulneración de derechos es algo distinto a su deber de analizar (y decidir sobre) la procedencia de la
vía constitucional, en los casos en que esto sea pertinente, de acuerdo con la jurisprudencia de esta
Corte. Igualmente, cabe recalcar que, respecto de ambos temas, la decisión de las autoridades
judiciales debe estar suficientemente motivada (énfasis añadido). 60. Entonces, queda claro que existe
un precedente en sentido estricto según el cual, en caso de considerar que la garantía jurisdiccional no
es la vía adecuada para la solución de una controversia, entonces le corresponde al juez o a la jueza
constitucional determinar cuál es la vía judicial ordinaria adecuada y motivar tal decisión. Esta regla se
debe leer de la mano con los precedentes específicos en cuanto a la carga argumentativa de los jueces
y juezas constitucionales cuando resuelven este tipo de casos. 61. En definitiva, no existen
argumentos mínimamente razonables respecto de la presunta vulneración del derecho constitucional
a la seguridad jurídica, pues no se desprende argumentación alguna que permita a esta Sala de
Apelación, conocer de qué manera el cumplimiento de la normativa expresa por parte de los
servidores del GAD del cantón Chilla, habría vulnerado los derechos alegados en perjuicio de la
ciudadana accionante. Lo que es causa suficiente para fundamentar la decisión y nos exime de
profundizar en el análisis de las presuntas vulneraciones de los restantes derechos. 62. Desde la
perspectiva constitucional, en la sentencia N° 001-16- PJO- CC, en el caso N° 0530-10- JP, el máximo
Organismo de interpretación constitucional del Ecuador determinó que: “... existen circunstancias en
las que si bien la persona considera que se han afectado sus derechos, la conducta denunciada no
ataca directamente a la faceta constitucional del mismo, sino que el derecho ha sido quebrantado en
su dimensión legal, que si bien tiene siempre un trasfondo constitucional, pues todos los derechos se
encuentran garantizados en la Constitución, no reclama la misma urgencia ni el mismo grado de
celeridad que si se tratara de un derecho constitucional. 63. En el caso in examine, si existe
controversia sobre la normativa infraconstitucional aplicable al caso o inconformidad con la suspensión
del proceso de adjudicación de tierras, debe la persona que se cree afectada acudir a las
jurisdicciones ordinarias competentes para el caso y no a la justicia constitucional, pues ésta no se
encuentra facultada para la resolución de problemas legales que no acarrean vulneraciones a
derechos constitucionales. La Acción de Protección propuesta no cumple con los requisitos del Artículo
40 de la LOGJCC: “Requisitos: La acción de protección se podrá presentar cuando concurran los
siguientes requisitos: 1. Violación de un derecho constitucional; 2. Acción u omisión de autoridad
pública o de un particular de conformidad con el artículo siguiente; y, 3. Inexistencia de otro
mecanismo de
defensa judicial adecuado y eficaz para proteger el derecho violado.”. Conforme se viene analizando
existen las vías efectivas y expeditas, a fin de que la accionante ejercite la vía ordinaria de ser el caso.
64. Por todo lo antes analizado, considerando el contenido del Art. 42 numerales 1, 3 y 4 de la LOGJCC:
“Improcedencia de la acción. - La acción de protección de derechos no procede: 1. Cuando de los
hechos no se desprenda que existe una violación de derechos constitucionales, 3. Cuando en la
demanda exclusivamente se impugne la constitucionalidad o legalidad del acto u omisión, que no
conlleven la violación de derechos, y 4. Cuando el acto administrativo pueda ser impugnado en la vía
judicial, salvo que se demuestre que la vía no fuere adecuada ni eficaz. 65. De ahí que, en cuanto a las
decisiones de la Corte Constitucional, los precedentes judiciales emanados de este tipo de decisiones
son vinculantes, de conformidad con la Constitución (art. 436 núm. 1 y 6) y la LOGJCC (art. 2 núm. 3).
La obligatoriedad se proyecta, horizontalmente, respecto de la propia Corte, y verticalmente, respecto
de todas las demás autoridades jurisdiccionales. La vinculatoriedad de estos precedentes se funda, a
su vez, en el derecho constitucional a la igualdad formal, que demanda tratar igual a casos con iguales
propiedades relevantes, y en el derecho a la seguridad jurídica que exige dotar a las expectativas de
las personas de una previsibilidad razonable respecto de las decisiones judiciales. 66. En virtud de este
derecho, las autoridades judiciales que conocemos garantías jurisdiccionales debemos asegurar que su
ejercicio respete la Constitución, esto es, que cumplan su propósito de proteger derechos
constitucionales, al tenor de su objeto específico, ámbito de protección, y principios rectores. Por lo
que, no pueden resolver respecto a cuestiones ajenas al objeto de la garantía y reemplazar a la justicia
ordinaria, pues esto implicaría que la actuación judicial se aparte de sus competencias y,
consecuentemente, invada las atribuciones exclusivas de la justicia ordinaria. 67. En conclusión, se
descarta la vulneración del contenido esencial de derechos constitucionales, siendo procedente
revocar la sentencia constitucional recurrida y rechazar la acción de protección, por manifiestamente
improcedente y por haber desnaturalizado la garantía jurisdiccional de acción de protección, quedando
resuelto de manera motivada el problema jurídico planteado y cada una de las pretensiones
desarrolladas.
68. SEGUNDO PROBLEMA JURÍDICO: La decisión jurisdiccional recurrida cumple con los parámetros de
suficiencia motivacional
acorde línea jurisprudencial de la Corte Constitucional? 69. En este caso concreto si bien es verdad,
que quien, emitió la decisión oral de aceptar la acción de protección, fue el entonces Juez Franklin
Tenorio Peláez, sin embargo no exime a la Juzgadora que formula la sentencia escrita la obligación de
motivar, considerando que la motivación adecuada es una garantía del derecho al debido proceso que
tienen las partes de la relación jurídico procesal, conforme las pautas de motivación que incluyen un
criterio rector, según el cual, toda argumentación jurídica debe tener una estructura mínimamente
completa, es decir, integrada por dos elementos: “fundamentación normativa suficiente y una
fundamentación fáctica suficiente.[15] 70. De esta manera, la motivación se constituye en "... uno de
los requisitos esenciales que deben contener las actuaciones de los poderes públicos, requisito que
más que atender a cuestiones de forma, se orienta a buscar que las decisiones judiciales cuenten con
un contenido adecuado, EN EL CUAL EL OPERADOR DE JUSTICIA EXTERIORICE LAS JUSTIFICACIONES POR
LAS CUALES TOMA UNA DECISIÓN
DETERMINADA”[16]. 71. Con el propósito de fortalecer la decisión de revocar la sentencia recurrida
partimos desde la perspectiva constitucional, es así como la Constitución, en el artículo 76 numeral 7
literal l, establece que las resoluciones que adoptan los poderes públicos deben estar motivadas y que
“[no habrá motivación si en la resolución no se enuncian las normas o principios jurídicos en que se
funda y no se explica la pertinencia de su aplicación a los antecedentes de hecho”. 72. Hacemos
mención que el derecho al defensa garantizado en la Norma Suprema contempla lo siguiente: En lo
relativo al derecho a la defensa no solamente comprende las garantías de contar con el tiempo
suficiente y medios adecuados para preparar la estrategia de defensa, derecho de rango constitucional
que se encuentra contemplado en el artículo 76, numeral 7 de la CRE, de la siguiente manera: 73. “En
todo proceso en el que se determinen derechos y obligaciones de cualquier orden, se asegurará el
derecho al debido proceso que incluirá las siguientes garantías básicas: [...] 7. Las resoluciones de los
poderes públicos deberán ser motivadas […]``.Desde la perspectiva, de la Corte Constitucional la
motivación de un acto de autoridad pública es la expresión, oral o escrita, del razonamiento con el que
la autoridad busca justificar dicho acto. [17] 74. La motivación puede alcanzar diversos grados de
calidad, puede ser mejor o peor. Sin embargo, como también ha señalado esta Corte, “los órganos del
poder público” tienen el deber de “desarrollar la mejor argumentación posible en apoyo de sus
decisiones”. De ahí que todo acto del poder público debe contar con una motivación correcta, en el
sentido de que toda decisión de autoridad debe basarse en: (i) una fundamentación normativa
correcta, entendida como la mejor argumentación posible conforme al Derecho; y, (ii) una
fundamentación fáctica correcta, entendida como la mejor argumentación posible conforme a los
hechos.[18] 75. Al momento de evaluar si las fundamentaciones normativa o fáctica de una
argumentación jurídica son suficientes, se debe tener en cuenta, no solamente el contenido explícito
del texto de la resolución, sino también su contenido implícito, pues no cabe esperar que
dicho texto expresa todos los componentes del razonamiento. En efecto, la jurisprudencia de esta Corte
ha señalado: para que una motivación sea suficiente es preciso que reúna ciertos elementos
argumentativos mínimos. Esto exige que los razonamientos que componen esos elementos mínimos
deben estar suficientemente explícitos en el texto de la motivación; lo que no implica, sin embargo,
que todas y cada una de las premisas y conclusiones de esos razonamientos deban estar explícitas en
dicho texto, algunas de ellas bien pueden estar implícitas o sobreentendidas. Para identificarlas, es
preciso atender al contexto de la motivación, lo que, por lo demás, es indispensable para una lectura
cabal de cualquier texto. […] Cabe aclarar, eso sí, que la existencia de las mencionadas premisas
implícitas no exonera del cumplimiento de los elementos mínimos para que una motivación sea
suficiente; una cosa es ser consciente de que los textos en ocasiones tienen significados
sobreentendidos y otra, adjudicar a un texto un contenido extraño a él.[19] 76. Sobre las ideas trazadas
con antelación, al efectuar un examen de la motivación a la sentencia impugnada, se colige que la misma
no cumple con los parámetros de un ejercicio motivacional lógico, coherente y pertinente, pues, interpreta
y aplica erradamente la jurisprudencia vinculante. Al mismo tiempo, la Jueza A quo suscriptora de la
sentencia escrita no analiza todas las alegaciones de los accionantes, incluso no valora correctamente
el factum probatorio presentado en la audiencia. De tal modo, el enfoque argumentativo de la señora Jueza
Aquo, no establece una estructura mínima que permite a los sujetos de la relación jurídica procesal y
al lector de la sentencia entender las razones jurídicas para aceptar la garantía jurisdiccional
interpuesta erróneamente y desnaturalizar la misma. 77. En similar modo, sobre la base de la Carta
Fundamental, una de las garantías incorporadas en la Norma Suprema, es la motivación de las
decisiones judiciales, administrativas y fallos so pena de ser declarados nulos. El espíritu de la
exigencia de motivación de las resoluciones de los poderes públicos es facilitar a quienes van
dirigidas, la comprensión de su contenido, incluso para que puedan ser impugnadas o aceptadas,
comprensión que se extiende a todo el conglomerado social para que exista la certeza de que en la
decisión está proscrita la arbitrariedad y está basada únicamente en la correcta aplicación de las normas
que integran el ordenamiento jurídico al hecho que se resuelve. 78. Como corolario, existe
incoherencia lógica entre las premisas, y la conclusión; así también coherencia decisional entre los
argumentos, el obiter dicta y el decisorio de la sentencia impugnada. En efecto, se vulneró el derecho al
debido proceso en la garantía de la motivación de los intervinientes, ya que en la sentencia impugnada,
venida a nuestro conocimiento: (i) no citó correctamente las normas legales y constitucionales, tampoco
explicó su pertinencia al caso concreto; (ii) ni realizó un análisis “lógico” sobre la legitimidad pasiva;
y, (iii) tampoco se justificó la vulneración de los derechos al acceso a la propiedad y el derecho “a grupos
de atención prioritaria”, lo que resulta inentendible porque está redactado en un lenguaje impreciso, que
impide comprensión de un amplio sector poblacional, sin que amerite ratificar la decisión. 79. Siendo
legalmente procedente revocar la decisión en su integridad por haber incurrido en el tipo de deficiencia
motivacional de apariencia y en los vicios motivacionales de incoherencia lógica y decisional, pues los
argumentos de la Jueza A quo, son inconsistentes frente a la decisión tomada. Asimismo, uno de ellos
incluso presenta una contradicción entre sus premisas y su conclusión. Pues parte de aceptar la
existencia de disputas legales sobre la posesión y tenencia del bien inmueble, sin embargo, concluye
disponiendo se le adjudique el bien a la accionante. Queda claro, entonces, que no existe argumento
alguno que pueda sostener, de forma lógica, la decisión impugnada. SÉPTIMO: RESOLUCIÓN
JURISDICCIONAL Con la motivación expuesta, con los argumentos propios del Tribunal Ad-quem, de la Sala
Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de El
Oro, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 24 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales
y Control Constitucional, “ADMINISTRANDO JUSTICIA CONSTITUCIONAL, EN NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO
DEL ECUADOR Y POR AUTORIDAD DE LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA REPÚBLICA DEL
ECUADOR”, al verificar que no existe vulneración de derechos constitucionales que alega la
accionante y erróneamente
declarados por la Juez de instancia, bajo el análisis ut supra por decisión unánime, expide la siguiente
SENTENCIA: 1) ACEPTA el recurso de apelación interpuesto por la entidad pública accionada GAD
Municipal del cantón Chilla, provincia de El Oro, por consiguiente se revoca en su integridad la
sentencia escrita emitida por la Jueza Multicompetente del cantón Pasaje, provincia de El Oro, en su
rol de Jueza Constitucional Dra. Cynthia Amaya Mogollón, en su rol de Juez Constitucional. Dejando sin
efecto todas las medidas de protección que han sido dictadas erróneamente por la Juez de instancia,
quien deberá remitir los oficios de rigor para el cumplimiento de lo resuelto por este Tribunal. 2) Se
RECHAZA la acción de protección planteada por la ciudadana accionante SARVELIA DE JESÚS NAGUA
FAJARDO, en contra de las autoridades Públicas accionadas, por manifiestamente improcedente. 3) El
Tribunal Ad- quem en ejercicio de las facultades otorgadas por el artículo 124, y 109, numeral séptimo,
artículo 109.2 del Código Orgánico de la Función Judicial, y la Resolución N° 04-2023 de la Corte
Nacional de Justicia, a fin de establecer el incumplimiento de los deberes funcionales, por presunto “Error
Inescusable”: i) Del entonces servidor Jurisdiccional
Dr. Franklin Tenorio Peláez, en su rol de Juez Constitucional de instancia interviene
en la presente causa, sustancia la audiencia pública y anuncia la decisión oral;
precautelando las garantías del debido proceso se dispone sea notificado, a efecto
que en el término de 10 días, presente el correspondiente informe de descargo
respecto a su actuación jurisdiccional dentro de la presente causa, previo a la
expedición de la correspondiente declaración jurisdiccional previa por presunto
“Error Inexcusable”. ii) Considerando que el ex servidor judicial Dr. Franklin Tenorio
Peláez, por ser un hecho de dominio público, al encontrarse privado de la libertad
la notificación se realizará mediante deprecatorio a uno de los Jueces del lugar en
el que se encuentre recluido, previo a ello la actuaria del despacho oficie al
Director del SNAI, para efectos se conocer el lugar donde se encuentra, con la
información que se obtenga proceda con la notificación correspondiente. Iii)
Respecto a la Jueza Dra. Cynthia Amaya Mogollón, quién suscribe la sentencia
por escrito, por esta vez se le realiza un llamado de atención respecto a la
obligación que tiene de motivar la sentencia, en función de las alegaciones
planteadas tanto de la legítimada activa como de la legitimada pasiva. Las
notificaciones se realizarán al correo institucional de la servidora jurisdiccional en
funciones. 4) Las disposiciones convencionales, constitucionales y legales
aplicables al caso concreto, se encuentran referidas en el desarrollo sistemático
del fallo. 5) Intervenga la Ab. Gina Sánchez Sotomayor, Secretaría del Tribunal A-
quem o quien haga sus veces, Ejecutoriada la presente sentencia, remita copia
certificada a la Corte Constitucional, conforme dispone el numeral 5 del Art. 86 de
la Constitución de la República del Ecuador, siente razón correspondiente y
devuélvase el proceso a la Unidad o Tribunal de origen, para los fines de ley
correspondientes.- CÚMPLASE Y NOTIFÍQUESE.-