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Pecado: Trío M/M/M en Superhéroes

El documento narra una historia de ficción en la que Jonathan Kent y Damian Wayne son capturados y sometidos a interrogatorios por un enemigo. A lo largo de la trama, se exploran temas de manipulación, poder y relaciones complejas entre los personajes, incluyendo un triángulo amoroso. La narrativa incluye elementos de violencia gráfica y contenido sexual, y se desarrolla en un universo alternativo de los cómics de Superman y Batman.

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Pecado: Trío M/M/M en Superhéroes

El documento narra una historia de ficción en la que Jonathan Kent y Damian Wayne son capturados y sometidos a interrogatorios por un enemigo. A lo largo de la trama, se exploran temas de manipulación, poder y relaciones complejas entre los personajes, incluyendo un triángulo amoroso. La narrativa incluye elementos de violencia gráfica y contenido sexual, y se desarrolla en un universo alternativo de los cómics de Superman y Batman.

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Pecado

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Mature
Archive Warning: Graphic Depictions Of Violence
Category: M/M
Fandoms: Super Sons (Comics), Superman (Comics), Batman Beyond
Relationships: Jonathan Kent/Damian Wayne, Jonathan Samuel Kent/Damian Wayne
Character: Damian Al Ghul
Additional Tags: Threesome - M/M/M, Consensual Sex, Dirty Talk, Top Damian Wayne,
Bottom Jonathan Samuel Kent, Damian Wayne is the Demon's Head,
Damian-Jon-Damian, Stockholm Syndrome
Language: Español
Stats: Published: 2022-02-14 Words: 10,840 Chapters: 2/2
Pecado
by Abishumi

Summary

El demonio se apoderó del buen hombre, el protector de tal hombre se quedó para mirar.

Sándwich a Jon si que si.


Contenido +18 lean las etiquetas.
Este es un regalo para mi panita zamyrose, pero se lo dedicó a todos los del grupito de
Omega Jon.

Notes

Advertencias de contenido:

M/M/M o trío para la banda de wattpad.

DamiBeyond [30 años] /Jonathan Kent [23 años] /Damian Wayne [20 años] Jon es más alto
que DamiJoven y Damibeyond es más alto que Jon.

Probable síndrome de Estocolmo, sexo, negociaciones, manipulación, charlas c0chinas,


consentimiento levemente dudoso, el problema es el contexto. Y pues nada más, en el camino
aprendes mi pana.

Nada loco, la verdad todo normal.

Ojo, las etiquetas dicen que Jon es Bottom-uke-pasivo-receptor como le quieran decir, pero
se los aclaro de nuevo porque no estoy para que me quieran cambiar de bando.

Por favor lea sentado y cuando tenga tiempo. Lo dividí en dos, porque son 10k casi 11k.
Manzana
Chapter Summary

El contexto es meramente para justificar el sexo. No canon, todo un AU.

[.]
Agua empapando su rostro.

El sobresalto le hizo retorcerse en busca de apoyarse de algo, pero su intento de moverse fue
detenido por algo parecido a unas cadenas: lo cual era raro, debieron romperse si estaba
empleando la fuerza suficiente.

No por nada era Superman.

Abrió los ojos alejando las gotas de agua de sus pestañas parpadeando en repetidas ocasiones,
cuando logró enfocar una sensación de paz le invadió por un segundo para luego ser
reemplazada por desconcierto y miedo.

—¿Qué...?

—Si dices una sola palabra más te cortaré la garganta — amenazó la voz con odio
impregnado en esta —. ¡¿Quién eres? ¿Cómo llegaste aquí? Y ¿Por qué demonios traes el
símbolo de Superman en el pecho?!
Una lluvia de cuestionamientos siguió luego de estas preguntas, mismas que no procesó.
Trató de entender dónde, cuándo y que sucedía, también pensando en donde se encontraba
Damian si estaba con él antes de despertar.

Una mano aplastando su cuello fue lo que le regresó al mundo "real", sintió el filo de una
daga presionando y lastimándole, esto iba enserio. Lo asesinarían aquí y ahora.

—¡Contesta! — ladró el desconocido, claramente se sentía amenazado por su presencia.

—¿Quién eres? — de sus labios escapó esa pregunta, parecía ser, no lo era.

—Las preguntas las haré yo, espero que lo próximo que salga de tu boca sea una respuesta.

No dejó de ser hostil, la mano se soltó más no el arma blanca.

—Soy Jonathan Kent, Superman o por lo menos su sucesor — explicó rendido y temiendo lo
peor.

—Eso es imposible — exclamó retrocediendo, procesando la información para luego negar


sin aceptar su versión —. Superman no tiene hijos. ¡Dime la verdad!

Se abalanzó de nuevo recobrando la postura, poniéndole los nervios de punta por la amenaza
latente.

—Es verdad, puedo comprobarlo — justificó para luego sacar la presión en el pecho con una
pregunta —¿Eres Damian Wayne?

El hombre de acero esperó que lo negara, que le dijera que estaba loco, que fuera producto de
su imaginación o algún tipo de alucinación inducida.

—Ese era yo. Y ahora me explicarás como lo sabes.

Esa fue la señal del ojiazul para entrar en pánico, algo inexplicable había sucedido en su
tiempo inconsciente, muy importante, pues Wayne era un joven de diecinueve años y ahora
parecía alguien mayor por años.

[.]
El interrogatorio no cesó por dos horas, no le quedó de otra más que contestar; al notar que el
verdugo no dudaría ni un segundo en cumplir su palabra. Al tener la curiosidad saciada lo
dejó atado en la celda, regresando dos días después.

Tuvo que dejar su orgullo de lado, necesitaba un poco de agua para no deshidratarse; también
se había herido tratando de liberarse: estos intentos vanos que sólo le frustraron y pusieron
nervioso.

–¿Qué debo hacer para obtener agua? — cuestionó dócilmente sabiendo que la agresividad
no serviría de nada—. No creo que te sea útil si muero.

Le retó, pero una sonrisa de lado proveniente Al Ghul le hizo saber que no era del todo
verdad. Podía examinarlo e investigar cuando estuviera muerto, ya que con obvias razones no
le permitió un cateo exhaustivo que planeaba hacerle, siendo que su única alternativa fue
advertirle que gritaría como su último modo de defensa.

—Por favor, sólo agua. Puedo soportar el hambre.

Decidió que de ser necesario se humillaría al verlo impasible a pesar de la lástima que debió
dar.

—Te daré lo que pides si me dices la verdad...

—La he dicho, no miento — alegó desesperado y entrando en crisis.


—Déjame terminar — le calló con molestia y las cejas fruncidas—. Sobre tu acompañante, se
ha negado a hablar y lo mataré si pone en duda mi autoridad una vez más.

¿Acompañante? No lo entendía.

—¿De quién hablas? — olvidó momentáneamente su urgencia, incluso dejando de lado la


horrible sensación de sentirse sucio por estar casi encima de su orina.

—Alguien que llegó contigo, tiene una máscara y se niega a hablar — le explicó
rápidamente.

—No sé de quién hablas — su rostro mostró la confusión. No podía hablar de Wayne ¿o sí?
En ese caso lo protegería y no diría nada.

—Te llevaré con él, pero primero — Damian se acercó, logrando ponerlo a la defensiva —...
vamos a evitar que mueras ¿queremos eso? ¿no?

Desató las cadenas de kriptonita –que consiguió de quien sabe dónde– para quedarse a su
lado y evitar que huyera, las sujetó y susurró "Como trates correr estarás en graves
problemas", lo llevó al baño, haciéndole caso a su petición de que no lo mirara al hacer sus
necesidades. Le dio una túnica que parecía ser una bata de hospital como alternativa para
vestirse, dejándolo parcialmente desnudo.

Sólo le dejó beber agua del grifo.

Al día siguiente le llevó dos botellas de agua y pan de caja, con un plato lleno de arroz blanco
parcialmente cocido. No supo si era un trato de prisioneros o realmente no había más opción
que eso: la comió como si fuera su última cena, aun cuando su instinto le dijo que debía tener
cuidado, que no sabía si estaba envenenado: pudo más el hambre.

Previno que aprovecharía su vulnerabilidad después de hacerle un favor y trataría de sacarle


información, obteniendo sólo migajas que Jon soltó para apaciguarlo, conocía esas técnicas
de policía bueno-policía malo. No lo engañaría fácilmente.

[.]
Si sus cálculos no fallaban, había transcurrido una semana desde que lo tenían en cautiverio,
el trato mejoró al grado que llevaron una colchoneta vieja que parecía de entrenamiento y una
sábana para que recostara en el suelo, le dejaron un poco más sueltas las cadenas para que se
moviera un poco, así le fue posible llegar al balde para emergencias.

La calma le abandonaba poco a poco, pero la esperanza jamás. Quizá lo rescatarían en poco
tiempo o eso esperaba.

Ibn al Xu'ffasch –como le ordenó que le llamara– apareció de nuevo luego de dos días,
aparentaba estar un poco alterado cuando entró a la celda, volvió a tomarlo de las cadenas;
Jonathan creyó que lo llevaría al baño, pero se desvió a medio camino guiándolo a través de
varios pasillos para luego hacerlo bajar unas escaleras.

Imaginó que sería una reubicación, pero al abrir la puerta lo que se encontró fue algo
sorprendente: Damian Wayne, su amigo, el que conocía, el que había olvidado pensando que
el único involucrado en esta mierda era él mismo: idea que estaba equivocada.

Se le veía malherido, prácticamente desmayado. Intentó correr a él en su auxilio, pero cuando


hizo ademan de hacerlo le recordaron que no tenía libertad. Lo único que le quedó fue
llamarlo.

—¡Damian! — su grito fue ahogado por la mano de su captor.

No despertó con su llamado.


—A diferencia de ti, no ha sido obediente y no pide nada, le hemos dado agua para hidratarlo
y ha comido un pan todos los días — Al Ghul le comentó como si nada — Dime ¿porque le
has llamado así, ¿es un clon mío? Talía hizo demasiados, probablemente ha quedado uno
rondando.

Entonces era cierto, eran la misma persona. ¿Pero cómo demonios se explicaban esto?

—No lo comprendo, creí que eras él y que quizá...

El cerebro de Al Ghul procesó todo a una velocidad impresionante.

—Un viaje de tiempo o dimensional — dijo pareciendo tan sorprendido al decirlo.

Concluyeron ambos, aunque sonara loco era la respuesta más coherente.

—No pude encontrar registro alguno de ustedes, eso lo explicaría. Pero no el medio por el
cual lo lograron — continuó explicando con voz baja totalmente ensimismado.

Jonathan lo ignoró, necesitaba saber que le estaba sucediendo a su Damian.

—¿Por qué le has golpeado? ¡No debiste! — la cólera invadiendo su cuerpo le hizo retorcerse
del agarre, ocasionando que el hombre a su lado lo inmovilizara contra el piso frio y duro.

Se sintió humillado al ser neutralizado tan fácilmente, pero Al Ghul no podía ser tan valiente
si utilizaba su debilidad para tener ventaja sobre él.

—No dejes que muera — pidió levantando momentáneamente el rostro del suelo —Te diré
todo, permite que me quede aquí.

—Entonces ¿admites que has mentido?

Asintió, le estaba pasando factura el estar expuesto demasiado tiempo a la kriptonita, la fatiga
era suficiente para seguir oponiendo resistencia. Llegaría a una solución pacífica: con suerte
los soltarían si cooperaban.

Ingenuo.

Claro que no fue así, lo castigaron por haber aceptado estar dando pistas falsas. No volvió a
ver a Wayne por otra semana y le quitaron una porción de comida al día.

[.]
Damian presenció el enfrentamiento de Jonathan y él, el alivió de saberlo con vida fue
suficiente para que dejara de lado la molestia de su cuerpo maltratado: el hombre de acero se
veía poco magullado a comparación suya, sólo pálido y cansado. Probablemente recibió un
mejor trato al ser fácil de manejar.
Lo vio pelear frente a sus ojos y murmurar palabras incomprensibles a su oído. Luego fue
arrastrado lejos y no apareció de nuevo.

Si era sincero, pudo haberse liberado con facilidad, pero de nada le serviría si no sabía que
era lo que le esperaba al hacerlo: probablemente un ejército o una confrontación con el que
parecía ser un clon malvado con varios años encima: existía una gran posibilidad de que
perdiera la batalla y terminara muerto, lo cual no era recomendable en ninguna circunstancia.

Aun no recababa los datos necesarios para pensar un plan de huida en el que Superman
estuviera incluido; ya que en estos casos representaba más un problema que un apoyo al estar
expuesto a la kriptonita.

Fue paciente y guardó silencio.

En un momento dedujo que hartó al verdugo al grado que lo llevaría a la horca o a una sala
de tortura cuando lo transportaron a otro lado, pero no, lo cambiaron a una habitación que
tenía una cama, le ataron para luego empezar a suministrarle un tipo de suero que no sabía
que contenía.

Mandaron a unos sirvientes todos los días para limpiar sus heridas ya que contaba con cortes
abiertos, moratones que dolían. Le comenzaron a dar alimento real, Wayne intuyó que iban a
cambiar de estrategia para obtener información, lo cual no sucedería. Si Jonathan y él
mantenían el silencio no se pondrían en riesgo.

Se recuperó en más de una semana, las vendas no se retiraron, pero la intravenosa ya no se


consideró necesaria. Lo que aprendió en los días de recuperación fue que no podría salir ileso
porque sus oponentes eran demasiados, había escuchado a estos comunicarse.

Se dio el lujo de relajarse al no ver más presión para sacarle información.

Kent apareció una noche sin ningún tipo de aviso, venía solo, sin nada de vigilancia, con el
uniforme puesto de nuevo y con una sonrisa que no pudo ocultar al saber que se encontraba a
salvo.

—¿Te sientes bien? — Jon se acercó dócilmente para asegurarse por sí mismo de la respuesta
a la interrogante —. Estaba tan preocupado.

Miró expectante como lo examinaba de la cabeza a los pies con su visión de rayos X. Tomó
su brazo para revisar la herida más grave, demasiado sereno.

—¿Qué está pasando aquí? — salió de la ensoñación, esto parecía producto de su


imaginación, se preguntó si le habían metido algo en la comida que le obligaban a tragar.

—Soy yo.

Adivinó el rumbo de sus pensamientos.

—Todo está bien, esperé a que mejoraras para venir a hablar contigo. Hay algo que deberías
sa...
—¿Por qué no has huido? Nos privaron de la libertad y te estas comportando tan — respiró
luego de escupir las palabras rápidamente —... tan tú.

—Tenemos que hablar, hay un problema.

Intentó calmarlo y regresarlo a su posición cuando mostró intenciones de moverse.

—¡Claro que lo hay, mira a tu alrededor!

Damian le gritó a la cara, trayéndole malos recuerdos con esta acción, se deshizo de ellos
rápidamente para no dejar que se alterara más.

—He hablado con él, ya no somos enemigos. Tampoco contamos con una escapatoria porque
no estamos en nuestra tierra.

Superman informó, en ese mes habían ocurrido muchas cosas. Demasiado para asimilar.

Pero demostró no ser una amenaza, tanto que dejó de tener trato de prisionero, ahora podía
moverse de un lado a otro. Tuvo mucha suerte de hacerse entender con Al Ghul, el hombre se
mostró razonable y decidió hacer caso a varias de sus sugerencias.

En estas incluyó velar por el cuidado de su amigo y aunque en esa propuesta si tuvo que
pelear para ser escuchado: al final ganó y se lo concedieron.

—¿Has hablado? No me digas que le has contado todo — le dijo cambiando su expresión de
confusión a molestia.

Jon volteó la mirada aceptando la culpa, supo desde un inicio que eso le metería en un
problema.

—¡Mierda! — explotó, todo el esfuerzo que hizo para no delatarlos y que de la nada Jonathan
no dudara en venderlos para recibir un mejor trato. Lo que sufrió por callarse.

—¡FUE POR TU BIEN!

Aclaró igual de enfadado, eso había sido para que no le sucediera nada. El silencio reinó por
varios minutos, al no tener idea de que decir. ¿Damian habría hecho lo mismo por él ¿cierto?

—Debes venir conmigo, para que entiendas de lo que hablo.

Sugirió, luego de tranquilizarse pues necesitaba que Wayne estuviera al tanto.

—Supongo que no tengo de otra, ahora eres mi jefe — comentó de forma irónica, sugiriendo
que estaba del lado contrario, que era su enemigo.

—Seguimos en el mismo lado, pero si planeamos salir de aquí no llegaremos a ningún lado
sin ayuda.

Le abrió la puerta y dejó pasar, no había nadie vigilando. Damian se preguntó de nueva
cuenta que estaba planeando el ojiazul, que táctica utilizó para ganarse la confianza tan
rápidamente.

Lo guio a un salón principal, dándole un recorrido no conocido al menor. Ya que este siempre
se encontró en la zona de celdas; por suerte en ningún momento se cruzaron con un asesino o
tendrían que pasar un momento incómodo en el que Wayne le juzgaría por el trato de líder
que Al Ghul pidió a sus súbditos para con él.

Atravesaron la puerta enorme ante la atenta mirada del Ibn al Xu'ffasch, Damian se detuvo.
Jonathan continuó hasta quedar al lado del hombre vestido con ropas verdes del tipo casi
ceremonial.

—Tardaste más de lo esperado— se dirigió a Superman.

—Lo siento, ya estamos aquí, puedes... — le contestó con calma ignorando el desconcierto
del menor al verlos interactuar como si fueran conocidos.

Aceptó levantándose de su asiento dirigiéndose a la posición de su versión más joven, este


evitó ponerse en modo defensa: aceptando el escrutinio del que fue objeto.

—Los héroes los buscan, se ha corrido un rumor de que son mis aliados y quieren su cabeza
por este motivo — se alejó luego de una pausa larga, diciendo esas palabras —. No hay datos
de cómo llegaron, pero si lo hicieron pueden regresar por pura lógica. Esta en sus manos
decidir qué harán a partir de ahora.

Se quedó estático en su posición, a media sala. Abrumado.

Al Ghul los dejó solos en la habitación luego de terminar esa oración. Con prisa, ya que
Jonathan tardó más en llevarlo y su turno de hablar se había terminado.

—No tiene mucho tiempo libre, me ha dicho que no necesitamos quedarnos. Podemos irnos
en cualquier momento, pero si salimos no hay oportunidad de regresar. Considero que tiene
las herramientas necesarias para ayudarnos a volver a casa.

Expuso sus puntos con el fin de convencerlo de quedarse en el único lugar seguro en esa
dimensión.

—¿Eres su sirviente?

Quizá el aceptar a sobajarse le dio los lujos que tenía en ese momento.

—No lo soy.

—¿Te liaste con él para que te dejara libre? — cuestionó alterado, no tenía una idea de que
acciones debió aceptar el joven de acero para ser liberado. Y esa era una de las tácticas más
utilizadas en casos de emergencia.

—¡¿Qué? ¡No!

La voz ofendida le reconfortó.


—No me ha hecho nada, más allá de tratarme como a ti, solo nunca me golpeó.

Aseguró, reduciendo la distancia para decirle algo en secreto.

—Dijo que puede ayudarnos si aceptamos en par de reglas y si acatamos indicaciones


directas de él.

—Estás ignorando lo bizarro que esto parece, nos raptó para torturarnos y además es un yo
más viejo, ¡esto es repugnante! — Damian señaló lo obvio ante los ojos de cualquiera —.
Vamos a irnos.

Terminó casi ordenando. No, Jonathan había tenido demasiadas órdenes en ese mes. No
aceptaría ni una más.

—Puedes irte, no me moveré de aquí. Es seguro.

Lo dijo porque si Damian Al Ghul -que era un solo hombre- les representaba una amenaza,
claramente los perseguidores al ser más podrían matarlos o tratarlos como ratas de
laboratorio, además, le advirtieron que unido a los héroes también los buscaban otros
involucrados que estaban interesados en el espécimen kriptoniano, pues el rumor que se
corrió era que un nuevo alienígena del calibre de Clark Kent se había unido a la causa de Al
Ghul.

Damian tuvo que deshacerse de todos los subordinados que consideró peligrosos, sabiendo
que alguno de ellos lo traicionó y vendió al mejor postor.

Dejó de lado sus cavilaciones viéndolo salir, si se iría. Se arrepintió rápidamente, lo mejor
sería ir con él, sólo estaba presionando para que cediera, pero si no lograba hacerlo tendría
que permanecer a su lado para evitar que le sucediera algo malo: si estaban juntos quizás
lograrían salir adelante y regresar.

—¿Qué tipo de indicaciones debemos acatar?

Añadió dispuesto a hablar y negociar, al concluir que si estaban con vida era por la bondad
del captor. Jonathan sonrió nervioso juntando sus manos en su espalda para sostenerse a sí
mismo, venia la parte difícil.

[.]
Ibn al Xu'ffasch sólo tuvo dos condiciones, que Wayne se encargara de tomar su cargo siendo
la cabeza de la organización por un tiempo: dándole así la libertad a él de guiar la búsqueda
necesaria para regresarlos a su lugar de origen. Jonathan juró que lo pedía para molestarlo y
tomarse así unas vacaciones del puesto.

Y la segunda condición; que Superman lo acompañara en todo el proceso, dándole el título de


algo parecido a un sirviente o asistente personal.

No le pareció un trato tan horrible, les daría refugio, comida y todo lo necesario para que no
padecieran de nada. D discutió como siempre, aceptando a regañadientes luego de poner
puntos sobre las íes.

Wayne consideró que era peligroso que conviviera con el hombre mayor por mucho tiempo,
pero el ojiazul creía que no planeaba dañarlos. No les quedó más opción que trabajar en
equipo con el que fue su verdugo hace sólo unas semanas.

En ese transcurso de tiempo Damian y Jonathan se vieron única y exclusivamente en la


noche, cuando se les daba el descanso merecido. Charlaban de su día como siempre, a pesar
del cansancio en la cara del menor. Todo transcurrió con normalidad por un mes completo, en
el cual encontraron la causa del viaje, fue el turno de Superman de cooperar con Al Ghul para
evitar que los siguieran.

En muchas ocasiones se tuvo que recordar su posición y la clase de hombre que era el mayor,
pues en momentos vagos se quedaba admirándolo y siendo descubierto, lo cual fue una mala
señal.

—Debes alejarte de él.

Detuvo sus manos que colocaban la venda en el brazo de Damian.

—¿De quién? — preguntó desorientando, la respuesta fue la mirada aburrida de Wayne —.


¿Por qué?

—Está tratando de llevarte a la cama.

Escupió sin pudor, logrando que Jon se levantara de su asiento.

—¡NO! —gritó dando un salto, porque el tema era privado y el petirrojo nunca había hablado
de eso, al no surgir una ocasión, pero que lo mencionara le desconcertó. ¿Tan obvio era?

—Es cierto, creo que si no estas interesado deberías decírselo. Tal vez así salga a relucir su
verdadero rostro — afirmó este hecho con seguridad dando a entender que su privilegio venia
de ese interés.

—Yo... — trató de no ruborizarse porque era ridículo, pero su cara le traicionó — No estoy
interesado, se lo informaré.

Si, tenía la suficiente experiencia para saber sus intenciones. Pero nunca quiso pensar en que
ese fue el motivo por el cual lo dejó en libertad, porque el hecho lograba confundirlo.
—Me da igual, es tu problema — siguió masticando una manzana con desinterés, muy idiota
de su parte, sólo lo mencionaba para molestarlo.

Tuvo que regresar a su labor, todo pasó a segundo plano con ese pensamiento.

El mutismo de Wayne en los días siguientes fue inexplicable, inclusive no se reunió para
cenar en la habitación compartida: llegando tarde con la excusa de que entrenaba en las
noches para no perder la práctica ni oxidar sus habilidades, como si no fuera suficiente el
entrenamiento con los asesinos.

No supo si interpretarlo como preocupación, aunque probablemente era sólo su imaginación.

[.]
El tema de tensión sexual, le parecía inexplicable, pero no desconocido. Los encuentros
casuales estaban permitidos, pero con citas previas, personas lejanas que no lo conocieran lo
suficiente, sin sentimientos de por medio.

Tan cerca de explicarlo como nunca en su vida.

El hombre de ojos verdes le pedía ayuda para quitarse la túnica, con intenciones claras de
tener un contacto directo con él. Debía oler su colonia mezclada con sudor, lo extraño de toda
esa situación era que no se sentía incómodo o acosado, ya que en ningún momento trataba de
hacer nada inapropiado ni le ponía una mano encima: sólo quería cautivarlo con sutileza
mandando señales difíciles de ignorar.

—¿No sientes ni un poco de curiosidad? — inició la charla mirándolo intensamente, decidido


a dejar de jugar. —. Supongo que alguien como tú no está interesado en nada inmoral —Sonó
extraño al pronunciar esas palabras.

—¿Alguien como yo?

La curiosidad venció sobre la razón.

—Si, tan correcto.

Le aclaró manteniendo el contacto directo.

—No soy... — inició un reclamo, para luego detenerse pensando que no le debía
explicaciones.

—Te he dado señales y en ningún momento me has detenido.

¿Cómo lo haría si podía acabarlo en un solo segundo? No sabía si el hombre aceptaría un


desaire con calma.

—¿Tuve opción?

—Siempre las has tenido, nunca te obligué a nada porque soy un asesino loco, no un
pervertido enfermo — aclaró Al Ghul bromeado mínimamente —. No tomemos en cuenta
que te mantuve cautivo, eso fue para protegerme del peligro que representabas. Además,
nunca te herí.

Si ese fue un intento de cortejo Jonathan se reiría, él lo llamaría ser racional.

—No debes tener miedo si he demostrado que soy de fiar, sólo creí que podíamos divertirnos
juntos.

Dijo lo que el ojiazul había intuido, confirmando las sospechas.

—Eh no estoy...

Comenzó a explicar tímidamente.

—Da igual, no me quitara el sueño — le restó importancia sin dejarlo terminar—. Es de


sabios cambiar de opinión.

Aquellas palaras fueron como una advertencia, una predicción, la perdición de Jonathan.

El juego del gato y el ratón no terminó allí.


El ojiazul se sintió confundido, claro, el hombre mayor era un humano muy guapo: no tenía
problema en admitirlo y digerirlo, pero algo se retorcía dentro de él al pensar que podía
considerarlo una versión mayor de su mejor amigo. Su cerebro le recordaba cómo le conoció
y lo mal que estaria, siendo contrastado por el recuerdo de Wayne secuestrándolo antes de
conocerlo, prácticamente para investigarlo cuando lo creyó una amenaza.

Una coincidencia aterradora.

¿Debía ignorarlo y seguir con su vida o caer ante sus instintos primarios para dejarse llevar
por otra vez en su vida? Ser impulsivo que era o comportarse como el hombre cabal que
esperaban todos.

Tal vez podría considerarlo sabiendo de antemano que nadie se enteraría de su pecado, por lo
tanto, no tendría penitencia. Lo pensó unos días y cuando decidió darse la oportunidad se
puso manos a la obra, no tendría nada de malo intentar.

No planeaba parecer urgido ni atrevido ante Ibn al Xu'ffasch, Kent tomaría la oportunidad
cuando se la ofreciera en bandeja de plata; por suerte no esperó demasiado ya que se delató,
la sonrisa lobuna de Al Ghul se hizo presente para llevarlo con él a los aposentos privados.

Trató de no parecer una virgen ruborizada cuando se atrevió a darle el primer beso, pero una
parte de su cerebro aplastaba a lo demás diciéndole que era lo más raro que haría en su vida.

—¿Estás seguro? No te veo convencido.

Le preguntó al verlo titubear y al notar el escalofrío que le recorrió luego de ponerle una
mano en el muslo.

—Yo... — de nuevo tuvo que respirar.

—¿Si has tenido sexo antes, ¿verdad? Pareciera que no — no le representaba un problema,
pero tener que explicar no era lo mejor cuando su paciencia era corta. Aunque por ser una
ocasión especial Damian podría hacer excepciones.

—Si, lo suficiente. Sólo quiero pedirte algo antes de comenzar todo.

—Estoy limpio de cualquier infección y creo que no debes tener miedo a que te pase algo por
tu biología, pero tengo protección en caso de que lo solicites.

Regresó a su acción de besar, como si tuviera prisa o si estuviera emocionado con la idea de
ponerle las manos encima.

—¿Podemos mantener esto en secreto? No quiero que Damian se entere — pidió con duda,
porque no logró predecir su reacción ante tales palabras.

—No lo gritaré a los cuatro vientos si es lo que quieres saber, pero ¿Por qué? ¿acaso ustedes
dos están en algo? — le miró con curiosidad, no con molestia como debería hacerlo.

—Estoy tratando de evitar una discusión o un sermón, y tu silencio me ayudaría. ¿Esto es por
diversión ¿no?
Al pronunciar esas palabras el nerviosismo que anticipaba lo que venía lo llenó y saturó su
rostro de un color rosa pálido.

—Si te refieres a casual, si, lo es. Déjame mostrarte.

Apagó cualquier replica con la boca y una lengua.

[.]
Le costó un poco de trabajo desinhibirse y salir de su zona de confort. Fue cuestión de
repetición, algo que disfrutó y que tuvo experimentar en persona para aprender. El hombre se
comportó como una bomba en los primeros encuentros, revelando así su urgencia y probable
escasez de intimidad sexual.

Lo consideró una actividad intensa – a comparación de sus experiencias pasadas–, la


resistencia de los amantes se consideraría olímpica, ambos aguantando rondas largas y
agotadoras hasta para la biología kriptoniano.

Al Ghul no fue brusco y siempre pareció dispuesto a guiarlo por ese camino desconocido,
porque si era honesto consigo, Jonathan no pudo comprender y seguir todo al inicio: por su
precario conocimiento de los placeres carnales.

Eso de las posiciones fue el misterio más grande, yendo de lo conocido hasta lo que
consideró circense por el nivel de complejidad. También ese tipo de juegos que requerían
palabras de seguridad; tuvo que dejar de lado su miedo a lastimar a su amante para darle una
bofetada cuando este se lo pidió.

Por suerte más allá de romperle el labio, no hubo una repercusión mayor.

Las manos fuertes del hombre nunca trataron de dañarlo, sólo cuando lo consideró necesario,
como la ocasión que trató de aplastar su cuello con las manos y una fuerza descomunal, no
logrando la asfixia, pero si aplastando la piel y dando la sensación de una presión constante;
llamando la atención del hombre de acero por el descubrimiento.

Unieron fuerzas para poder escapar de la mira de todos, encontrándose en la clandestinidad


para no ser descubiertos por nadie. La suerte estuvo de su lado, agradecieron su ingenio y
habilidades de escapistas.

Damian Wayne no los descubrió o si lo hizo nunca le dijo nada, respetando sus decisiones,
aunque le parecieran irracionales. Sólo dándole una mirada desaprobatoria.

Una mañana despertó en una cama que no era suya, hecho que no le asustó. Lo que le
sorprendió fue encontrar al hombre aun en la habitación: normalmente se iba al amanecer.
—¿Qué piensas? — el misterio en alguien como el mayor no le agradaba, su mente
maquilaba ideas en pocos segundos, tal vez planeaba algo perverso que terminaría de alguna
manera siendo agradable.

—Nada, sólo observo — comentó como si nada —. Me pareces peculiar.

Debió tomarlo como un alago, pero no lo logró aceptar.

—¿Por qué? — una simple pregunta, no esperó la respuesta que le dio.

—No seas entrometido — ¿lo estaba juzgando o admiraba que fuera especial? Jonathan iba a
cuestionar de nuevo —. Es agradable a la vista. Debe ser la actividad física.

—Oh, gracias — le dijo volviendo a meterse a las sábanas. Sin agregar nada más, su
acompañante no era un platicador nato.

—No es un alago si es la verdad, evita la gratitud — especificó tratando de salir de ese


bochornoso momento que se acercó a romanticismo barato.

No quería confundir al ojiazul, sabia por pura intuición que era de esos que se encariñaban en
un dos por tres. Un resoplido se escuchó saliendo debajo de las mantas, había entendido el
mensaje.

[.]
Supervisaba el comportamiento y acciones de su clon pequeño, sobrellevaba de manera
aceptable sus funciones como suplente temporal. Nada que admirar, demasiado blando y con
las habilidades oxidadas por el mal uso que les daba.

No cuestionaba su trabajo de héroe, sino el entrenamiento poco eficaz y descuidado que tenía
para sus habilidades que tanto debió costarle obtener.

Evitaban encontrarse y hablar, no dejaba de ser perturbador saber que la persona frente a ti
eras tú con diferente edad, pero en esencia el mismo sujeto. Con las actitudes, gestos y labia
similar.

Se le veía fúrico cada vez que atravesaban caminos, pero era lo suficientemente inteligente
para no atacarlo o retarlo: sabiendo la desventaja clara que tenía, le partiría la cara fácilmente.
También fue testigo de la confidencialidad y camaradería existente entre los dos visitantes
temporales, trataban de no parecer cercanos, pero se delataban cuando hablaban, su lenguaje
corporal. La forma en la que se expresaban del otro y la preocupación que mostró Superman
por priorizar el bienestar de su amigo poniéndose en riesgo en el proceso.

Observó su dinámica e incluso los hizo trabajar juntos para medir su desempeño, esperó que
huyeran cuando les dio la libertad de salir del país para buscar la pista que les acercaba a su
objetivo, pero regresaron contra todo pronóstico. Quizá el único que se mantenía con ganas
de volver era Jonathan y el enano obedecía al no quedarle de otra dándole por su lado al
ojiazul.

Cumplieron su encomienda y trajeron consigo datos optimistas, sólo necesitaban encontrar a


alguien con esa tecnología y a la contraparte del "villano" que los mandó, contaban con el
contacto para el primer punto, pero les faltaba conocimiento para manejar una situación de tal
magnitud.

Al no tener nada que hacer por el momento les libró de actividades mientras se encargaba de
otros asuntos, tendrían que moverse ubicación al estar expuestos a ser encontrados.

Los dejó por tres días, cuando volvió los encontró conviviendo de forma amena –ignorando
su presencia– Superman con una sonrisa; Wayne sereno, con las defensas bajas. Una idea un
tanto perversa cruzó por su cabeza, que le hizo sonreír de lado, podía tomar ventaja de esa
cercanía.
Tentación
Chapter Summary

Primero atacó a Jonathan, él era flexible y con ganas de aprender o experimentar cosas
nuevas, se fue acercando para preguntar sobre los límites de esa rara relación, no existían
tales, pero quería saber que se encontraban en la misma página. Por suerte no hubo
sentimentalismos, Jonathan comprendió su estatus, pero se sobresaltó cuando empezó una
charla sobre los fallos de la monogamia y la superioridad de la poligamia.

El rostro apuesto con ojos azules le escuchó, sin entender el fin o la dirección de tal
conversación.

—Quiero tener un trío contigo.

Dijo luego de darle demasiados rodeos, porque si no aceptaba en ese momento tampoco lo
haría después aun cuando tratara de convencerlo. Eso era algo que aceptarías dependiendo de
tu opinión al respecto.

—¿Cómo, con quién? — una buena reacción, curiosidad antes que un rechazo. Existía la
posibilidad de que sucediera —. Entiendo el concepto, pero no estoy seguro de que meter a
alguien nuestra intimidad sea lo correcto.

Expuso su principal obstáculo para realizar tal actividad.

—Mira, normalmente diría que no, pero estoy abierto a opciones, no puede ser tan malo.
Se sintió confiado al respecto, una experiencia más, pareció bien para él en pleno apogeo
sexual: nadie más que él lo recordaría cuando estuviera de nuevo en casa.

—Te divertirás, puedo encargarme de que tengas trato preferencial — le sugerí, dejando una
connotación que Jonathan no captó —. Lo aseguro, no te arrepentirás.

Una sonrisa se plasmó en la boca del hombre de acero, que demostró burla: Damian no
entendió tal cosa, ¿le estaba retando?

—Pero ¿con quién haríamos eso? — volvió a preguntar, Al Ghul le miró dudando ¿con quién
más? —. ¿Solo tomarás a un asesino y lo traerás aquí?

—Con la única opción disponible.

Eso fue lo que cambió su expresión, su sonrisa bajó lentamente como en cámara lenta sus
ojos se abrieron por la impresión: podía escuchar el alegato de acercarse.

—¡No D, él es mi amigo!

Típica excusa sin fundamentos.

—Ninguna amistad se arruinó con sexo — lo como si fuera un experto dijo en tener o
mantener una relación amistosa, lo cual no era cierto.

—Incluso si yo quisiera — discutió ilógicamente, sacando a relucir su claro interés— no


lograré convencerlo, me golpeará con sólo insinuarlo.

El mayor de ojos verdes se divirtió viéndolo negar con la cabeza.


—Yo me encargo, necesitaba saber que estaba dispuesto.

Le aseguraré, sabiendo de antemano como lograrlo, después de todo: conocía parcialmente al


joven, literalmente hablando, lo lograría.

—Si tú lo dices — terminó confianzudo del rechazo que esa propuesta sufriría.

No lo creyó capaz, que tierno al pensar que no lograría su cometido.

[.]
Utilizó una mezcla de psicología inversa y jugó con su orgullo, sembró ideas para tentarlo,
después de todo era un joven de carne y hueso: con fantasías y debilidades. Saber mucho
sobre su personalidad y carácter le hizo predecir su negación inicial, que le mandaría a la
mierda.

"Puto enfermo" le llamó: saboreó el insulto, lo vería tragarse esas palabras. Esa reacción
exagerada le pareció común de un mocoso inexperto, habría sido una mejor respuesta el "no
estoy en eso" o un simple "no"; la relacionó con vergüenza que sufriría alguien cuando se le
pregunta si ya mantuvo relaciones sexuales por primera vez.

Lo dejó pasar y esperó pacientemente, presionar no funcionaba en ninguna circunstancia. Era


sólo para pasar un buen rato, disfrutar de tu porción de placer y quizás comportarte de manera
inapropiada por una vez sin ser juzgado.

El hecho perjudicó la convivencia de los dos visitantes, se sintieron abochornados en


presencia del otro, los dos siendo conocidos de los sucesos y negociaciones. Un buen
entretenimiento para su vista.

Estaban a nada de resolver todo el embrollo, ese par de meses de investigación dieron buenos
frutos, terminó aprendiendo biología kriptoniana a fondo, un dato que utilizaría a su favor en
alguna emergencia.
—¿Han terminado antes? — Superman pasó la puerta y no evitó preguntar, el tiempo
estimado de su salida al exterior era mucho mayor al tiempo que le tomó regresar —, necesito
un informe detallado.

—Si, fue más rápido porque D encontré un atajo y llegamos antes —explicó tomando un
poco de agua—. Estoy disponible ahora, ¿quieres...?

Ah, se refería al desplante que Damian sufrió un día antes ante la idea estúpida de querer
retrasar a Jon para que le diera una mamada: por suerte fue sensato al negarse.

—No, estoy ocupado — no era una venganza, realmente lo estaba.

—Bien, tu elección, no estoy dispuesto a mendigar. Estaré en tu habitación.

Salió de la oficina, iba a reclamarle que no se tomara tanta confianza con él, no eran amigos
para que le hablara así: debía pedir permiso. Declinó al considerarlo una pérdida de su
valioso tiempo.

Realmente se tentó en ir a alcanzarlo, pero era más fuerte que eso.

Escuchó unos pasos aproximarse a su posición, un cuerpo se colocó en el umbral; como


esperando un movimiento de él, una respuesta.

—¿Qué buscas? — su voz grave reverberó en el cuarto.

—Jonathan.

Ah, viniendo a pasar tiempo de amiguitos. ¿No eran lindos?


—No tengo idea.

—Entonces se ha perdido — comentó irónico, Wayne sabía que estaba con él, pero no era
confianzudo para pasar directo sobre su autoridad y entrar a su habitación.

Cruzaron miradas, los ojos jade bibliotecaron una batalla que consistía en no parpadear, uno
tratando de sacarlo de allí y el otro diciendo que no se movería hasta que el ojiazul se hiciera
presente.

—Ey, D ¿Qué pasó?! — Jonathan llegó a salvar la situación, interrumpiendo su competencia.

Ninguno dio una respuesta.

—¿Se te ofrece algo?

—Necesito hablar contigo — el menor se cruzó de brazos para mostrarse inflexible a una
negativa.

Kent no mostró intenciones de moverse, su mirada instintivamente se dirigió al hombre


mayor pues normalmente pasaban unos momentos juntos antes de ir al encuentro de Wayne,
el petirrojo nunca irrumpía en el día pues se veían sólo en el anochecer.

Al Ghul vio su oportunidad.

—No puedes.

Le mandó, colocándole una mano en la espalda baja al ojiazul, para mantenerlo en su lugar.
—¿Es una puta broma, ahora eres su niñera? — gruñó en su dirección mostrando sus caninos,
demasiado enfadado.

El silencio inundó el lugar por unos segundos, Jonathan se rindió y como no estaba dispuesto
a insistir, fue a encerrarse de nuevo: decidiendo que si iban a discutir o agarrarse a puñetazos
él no sería un testigo ocular ni mediador.

Cuando los dejaron solos la tensión fue más palpable.

—Puedes irte ya, estamos atareados — habló en plural dejando la interpretación al joven.

Se dirigió a la puerta y colocó una mano en el pomo, dejaría de lado su deber si con eso
conseguía su fin, esperó la reacción de Wayne. Pero no sucedió nada, fue al grano.

—¿Vienés?

Lo dijo sin mover un solo músculo, no obtuvo una respuesta vocal ni un gesto así que abrió la
puerta, entró y la cerró de nuevo.

—¿Sucede algo? — Jonathan lo demostró a la distancia y notó el rostro fruncido por haber
fracasado.

—Nada, sal de aquí.

En ese momento no estaba de buen humor para lo que sea que pudiera suceder. Le abrió la
puerta para que saliera, encontrándose con la sorpresa de Wayne plantado en su posición:
mirando directamente en su dirección.

Casi podría escuchar los engranajes del menor funcionando, cavilando opciones.
Luego de unos segundos eternos el petirrojo dio un paso hacia adelante, luego otro y otro;
hasta encontrarme en el limite de la entrada. Respiró profundamente antes de dar el paso final
que le hizo adentrarse en el cuarto, ante la sorpresa de los dos hombres.

El ruido sordo de la puerta azotar fue el unico sonido que se escucho.

-¿What? — el primero en reacción fue Superman.

La sonrisa que apareció en el rostro de Al Ghul le respondió.

—Oh — instintivamente se mordió el interior de su mejilla y dirigió la mano a su nuca para


rascarse, los nervios hablando por él.

Damian Wayne tragó duro retrocediendo hasta topar con la pared, necesitando un soporte.

—¿Si están en la misma página? — el hombre mayor se encargó de cuestionar lo que era
obvio, pues no se les veía muy convencidos.

—Si, sólo... lo habías mencionado, pero nunca hablamos de detalles y me gustaría hacerlo
ahora, para que no haya malentendidos — Jonathan se espabiló y decidió que era lo mejor,
saliendo de la impresión inicial.

Hablar antes, porque de las tres personas que se encontraban en la habitación sólo una estaba
segura y conocía el territorio que explorarían.

—No es nada del otro mundo, mientras se respeten los límites de todos los participantes —
dirigió su mirada al petirrojo —. Si tienen alguna petición es el momento de sacarla a luz.

Irónicamente sonaba flexible a sugerencias, aun cuando hace unos segundos estaba
comportándose como un verdadero cretino. Superman lo pensó unos segundos, los golpes no
servían con él, debía buscar otra regla: algo que no estuviera preparado para hacer.
—No quiero tener nada contigo — Damian se dirigió al mayor, parecía un poco más
decidido, porque probablemente lo había pensado antes de actuar.

—Lo sé, no tenemos que hacer nada — respondió Ibn al Xu'ffasch al pedido del joven —. En
este tipo de actividades siempre hay un centro y ese no serás tú. Es igual con las orgias,
muchas personas juntas y no necesariamente hay contacto entre todos.

Era un espectáculo visual donde los amantes se entregaban y los demás apreciaban el acto.

—Además, también estoy enterado que tu interés es puramente por Kent — tomó el
atrevimiento de ir a la posición del ojiazul para colocarle una mano en el hombro, haciéndole
reaccionar del asombro ante la revelación —. ¿Lo sabes también, Jonathan? Pueden
arreglarse en su tierra después, esto será el impulso que su relación necesita para florecer.

Una oferta muy atrayente les endulzó el oído.

—Si estamos bien deberíamos comenzar — de nueva la iniciativa nació Al Ghul —Voy a
tomar el mando; porque no tengo ninguna regla y cuento con la experiencia, haré caso a sus
indicaciones, así como ustedes deben obedecerme.

Jonathan se estremeció al sentir la mano del mayor colocarse en su cintura, estaba sucediendo
en ese preciso momento. Le dio un empujón suave para que alcanzara a Wayne, quedando
ambos frente a frente.

—Si no logran besarse no podrán con lo que sigue. Si dudan lo mejor es que se vayan, los
dos.

Les dio un ultimátum para que se apresuraran. Jonathan sintió que las rodillas se le doblaban,
iba a besarse con Damian Wayne: su mejor amigo. Pensó que el petirrojo tomaría la
iniciativa, pero le tocó a él comenzar cuando no lo hizo.
Presionó sus labios contra los contrarios, suavemente, por varios segundos: Wayne comenzó
a mover los labios y Jonathan rompió de seguir el ritmo lento, fue un beso muy torpe que le
hizo suspirar y tratar de sujetar su mano, pero se terminó en un minuto .

Jonathan miró al alcalde, esperando una orden o aprobación para continuar. No sucedió.

Se aproximó a ellos, no preguntó antes de tomar de la nuca a Jonathan para besarlo


correctamente, casi forzó que abriera la boca con su lengua, no permitiéndole una réplica ni
girar su cuerpo debidamente dejando que la mano se sujetara del hombro del menor, hubo un
momento en que el hombre de acero sintió que la respiración le fallaría, se alejó dejando un
hilo de saliva.

Regresó su atención a Wayne, quien desvió la mirada para no hacer notar que unos segundos
atrás estaba observándolos.

—Muéstrale — Al Ghul le distinguió y Jonathan realmente ansiaba obedecer, había recorrido


un largo camino al grado que un buen beso logró ponerlo en marcha.

Para su suerte el menor asintió en su dirección, rodeó el cuello de Damian para hacerlo bien
en esa ocasión. Murmuró un "sígueme" antes de comenzar, deduciendo la novatez del
petirrojo, podía enseñarle sin reclamarle; dispuesto a que los dos se sintieran bien: dejando
sus inhibiciones de lado, ignorando lo que significaba para su amistad.

Fue un gran segundo intento y sobresalió ser un excelente alumno, Wayne le sostuvo la
cintura para mantenerlo en su lugar y que no huyera ante el beso invasivo. Se encerraron en
una burbuja romántica que se interrumpió por unas manos sosteniéndolo de la cadera.

El hombre mayor se colocó detrás de él, su pelvis chocando directamente contra su espalda
baja, casi en su trasero, no le dio importancia suponiendo que probablemente debería
participar los tres en el acto, no dejando a nadie fuera.

Se retorció cuando los labios de Al Ghul tocaron su nuca, volvió a suceder cuando la lengua
del hombre relamió una parte lateral de su cuello: logrando que volviera a romper el beso por
las cosquillas. Una mano se metió bajo su camiseta y otra boca fue a parar una mejilla.
El rubor se endureció por sus mejillas al ser consciente que estaban aplastándolo, dos
erecciones presionando contra su cuerpo, una moliendo su trasero y la otra rozándose
superficialmente contra la suya.

Jonathan sería el centro, con eso se refería a un trato preferencial.

Wayne volvió a besarlo, siendo esta la pauta que Superman necesitó para decidir que requería
un respiro al ser demasiado: una idea que le asustó hizo que se soltara de ambos agarres. Se
adelantó a la pregunta que harían sobre su reacción.

—Bueno, quiero agregar una regla a esto.

Miró el suelo para evitar su vergüenza.

—Dila, pero si no quieren algo sólo deben pedir que nos detengamos y ya, aunque estemos
en medio del acto — dijo un poco molesto con la interrupción.

—Supongo que en estos casos es una tradición el tema de explorar cosas nuevas, no me
opongo a que me la metan — tan directo que el joven Damian se removió incómodo por lo
sucio que sonó —. Pero no quiero una doble, ese es mi límite. No quiero que me lastimen.

La postura de retoque en la que se colocó el mayor le adecuadamente que ese era el plan
original. Debian pensar en una solución factible tanto placentera.

—Bien, lo tengo. Ven aquí — perforado una mano, llamándolo y esperando su obediencia —.
Llegamos a un acuerdo, pero necesito que te comportes lo más sumiso que te sea posible
¿puedes hacerlo?

Le sostuvo el rostro al pedirlo, introdujo la punta de un dedo en su boca para animarlo,


cambió a entender con esas palabras que pedía que lo hiciera por él. Asintió porque estaba
con las defensas débiles.

—¿Y yo que hago? — Damian habló al sentirse aislado — Supongo que sigo estando
incluido, me iré sino me necesitan.

—Claro D, acércate — dejó de lado cualquier tensión que pudo tener para contestarle alegre
—. ¿Te quitas esto?

Señaló el uniforme que traía consigo, comenzando él a quitarse los zapatos y dejándose sólo
los calcetines. Al Ghul se quitará la primera capa de ropa para ponerse más cómoda, lo vio
transportar un sillón al centro de la habitación, aparentemente lo necesitarían en la ejecución.

—Desnúdate, Jon — interrumpió cuando los vio besarse de nueva cuenta ya metido en la
situación con la ropa a la mitad del camino—. Y tú, quítate la ropa inferior.

Ninguno entendió porque obedeció, pero Jonathan se dio cuenta de las ganas del petirrojo a
mostrarse en contra: cediendo por el deseo de continuar la exploración, el ojiazul intentó no
parecer ofuscado al encontrarse expuesto al escrutinio de los dos hombres; disimuló cuando
su mirada se desvió para contemplar también a Wayne y su anatomía estéticamente
agradable, ignoró a toda costa el miembro elevado entre las piernas de su amigo.

El mayor se sentó en el mueble que colocó anteriormente luego de su lapsus de apreciación a


la belleza etérea de Jonathan, hizo una señal: palmeó su regazo, pidiendo que se sentara en él.

Se acercaba flotando para evitar que siguieran sus pasos al hacerlo, pues ahora se encontraba
bajo el foco. Descansó en el lugar que le fue indicado, llamó con la mano al joven más
pequeño con docilidad, este se movió automáticamente en su dirección atraída e hipnotizado
por la idea de poseerlo y de recibir una parte del premio.

Superman parecía un muñeco ventrílocuo con su dueño, le dictaría todos sus movimientos a
partir de ese instante, la idea en lugar de parecerle aterradora: le fascinó y encendió sus
entrañas, haciéndolo más libre y menos consciente de sus acciones.
Al Ghul les sostuvo a ambos de la cabeza para empujarlos y que se besaran, deleitándose
cuando los vio abrir la boca y jugar con todo y dientes, al escuchar esos ruidos obscenos salir
de los jóvenes frente a él, su mano se tocó la polla por encima de la ropa pues era el unico
aun vestido.

Ibn al Xu'ffasch tomó a Jonathan de la mejilla para que se soltará, acercándolo a su rostro; el
hombre de acero utilizó y se dispuso a besarlo igualmente, pero ese no era lo que quería que
hiciera.

—Chúpame — le susurró en el oído sin un sólo indicio de pudor.

No tuvo ni un poco de amabilidad para bajarlo de su lugar; dejándolo caer al suelo al quitarle
el soporte de su pierna. Fue más la impresión de la acción que lo que sintió al azotar contra el
piso frío, esto sucedió bajo la mirada atónita de Wayne, mismo que no se quedó callado.

—¡¿Qué demonios te sucede?! — gritó luego de tratar de sostenerlo, su mano fue rechazada
—. No me huele nada bien como se está desarrollando la situación.

—No es nada, él es así. No me ha dolido si eso es lo que te preocupa — justificado luego de


que la pregunta del menor fue ignorada limpiamente, el hombre alto se terminó de deshacer
de sus vestimentas. Jonathan se acomodó de rodillas para llegar a la altura necesaria.

—Deja de hablar ya, lo único que lograras es que decida amordazarte — el comentario fue
una amenaza para el petirrojo, dio la vuelta para quedar con el pene frente al rostro del
ojiazul —. Esto será rápido si lo haces bien, como te enseñado.

Kent se encontró en contradicción al notar que volvían al inicio, donde las diferencias se
hacían presentes para formar una barrera en su convivencia.

—Estoy de acuerdo con el trato que me da, es un juego — explicó para que dejara el modo
defensivo.
—No tenía idea de que tuvieran ese tipo de inclinaciones.

Parecía impactado, pero dispuesto a entenderlo: todos escondían secretos que no deberían
salir a la luz, para mantener las apariencias. Jonathan le guiñó un ojo y se dedicó a la labor
frente a su cara.

La escena que se desarrolló fue digna de interpretarse como la fantasía sexual del petirrojo,
analizó con detenimiento el rostro compungido del mayor, mismo que descubrió de modular
su voz para no sonar desesperado o que se diera a notar la excitación, pero lo que su voz
ocultaba no lo lograba su expresión.

Apretaba el cabello de Jonathan, marcándole el ritmo rápido sin tomar en cuenta la necesidad
básica de respirar, sólo permitiéndole tomar aire cuando la polla salía de su boca en su
totalidad: probablemente Superman había dominado las arcadas o aprendido a respirar
correctamente.

La práctica le había servido.

Se acercó porque la curiosidad le venció; Necesita ver al ojiazul, los labios rojos y húmedos
estirados alrededor del falo, ojos empañados con lágrimas no derramadas y las mejillas
coloreadas por la vergüenza. Superman disfrutaba su posición, como si no quisiera estar en
otro lado en ese momento.

La curiosidad casi mata al av. Al Ghul seguramente "mano" indicación que claramente iba
para el hombre de acero. La instrucción se ejecutó, los dedos del joven se enredaron
sorpresivamente sobre el miembro de Damian y le sacaron un jadeo de asombro.

Un vaivén lento, el pulgar colocado en la punta del falo erecto con suavidad para no dañarlo.
Fue peligroso y necesitó un nivel de coordinación, ya que era difícil por el movimiento
errático de su cabeza. Pero nadie salió lastimado por lo rápido que terminó: el mayor detuvo a
Jon sosteniéndolo del cabello, sin intenciones de soltarlo.

—¿Sabes hacer lo que sigue? — cuestionó al petirrojo que ayudóba a Jon a ponerse de pie, el
hombre de acero entrelazó su mano con Wayne para frotar sus nudillos.
—Puedo hacerlo por él — la iniciativa fue tomada por el ojiazul —, o podría enseñarle para
que mires.

Jonathan no tuvo ningún problema al pronunciar esas palabras, la estimulación vocal formó
una parte importante de los encuentros carnales, para provocar e incitar: ambos estaban duros
como una roca, Al Ghul a punto de llegar y Wayne con un largo camino por recorrer.

No tenía problema en atender primero las necesidades de los demás, si después de todo
siempre había una buena recompensa de por medio.

—¿Qué debo hacer? — la mano se liberó para sostener lo que Ibn al Xu'ffasch fue a traer del
baño, un lugar común para resguardar lubricante. Se lo dio a Jonathan.

—Ven, yo te guio — Kent abrió el sobre con los dientes y tomó los dedos del joven para
colocarle el líquido con calma.

No lo dejó iniciar, le arrebataron el lubricante para ser ahora el más alto quien se encargaría
de la situación. Volvió a reposar en el sillón, halándolo cerca, fue brusco al introducir sin
ningún tipo de aviso el primer dedo, dejando una sensación de escozor. Todo sucedió rápido,
no lo dejó acostumbrarse a la intromisión: el segundo dedo siguió casi inmediatamente y sólo
eso fue necesario de preparación. Según el criterio de Damian Al Ghul.

—Sostenlo — le perjudicaron al más joven, que sujetó a Superman de la cadera por detrás
—. Inclínate un poco, Kent...

—No quiero parar, pero no lo has hecho bien — Superman se mostró renuente a inclinarse y
comenzar. Porque era muy precavido al respecto, por lógica le dolería sino hacían una
adecuada preparación.

La mano del ojiazul se enganchó de la de Wayne para que le soltara, mismo que obedeció sin
objetar.
—Así está bien, no te dolerá — el mayor frunció el ceño porque tenía prisa —. Lo has hecho
por menos que eso, puedes tomarlo.

Lo jaló del rostro para inclinarlo y que la boca de Superman estuviera en su oído.

—¿Quieres que te lo recuerde o que lo haga el mocoso? — la cabeza se movió en dirección a


Wayne, mismo que se eliminará hermético aun cuando una erección manifiesta necesitada se
observaba a primera vista.

Jonathan se sonrojó ante la idea del petirrojo embistiéndolo por detrás, pero no comprendía el
fin de estabilizarse en una posición incómoda, la cama parecía una buena opción.

—Pero no quiero estar aquí, me caeré si me empuja fuerte.

Parecía la posición que haría con el marco de la cama, sosteniendose de este y colocarse en
cuatro, con la variante de que el soporte sería el cuerpo del hombre mayor.

—Confía en mí, te sostendré bien — le dio un beso antes de enseñarle como debería
colocarse. Sus manos sosteniéndose de los hombros de Al Ghul quedando expuesto a Wayne.

Jonathan tuvo que pedírselo ya que el chico parecía sentirse más cómodo si existía el
consentimiento de voz; le pidió con palabras entrecortadas que lo tomara, impidiendo mirarlo
de frente.

La excitación lo recorrió cuando los dedos se plantaron y trataron de dejar la huella en su


piel, una risita escapó de los labios del ojiazul cuando Wayne trató de besar su hombro; pero
al ser más bajo le costó llegar a la altura correcta.

—Hazlo, Damian — el minuto de silencio fue el incentivo para animarle a seguir.


—¿Enserio? — no entendió si la duda era por él o por Jonathan.

—No seas temeroso, niño, sino sabes cómo proceder debes decirlo para que demos
instrucciones precisas — el mayor lo comentó con burla, para picarlo. Sabiendo que eso
apresuraría en proceso.

—No necesito nada que venga de ti.

Fulminó con el comentario, tomando finalmente valor para dirigir su pene a la entrada del
superhombre. La punta rozó, sacando un ligero escalofrío de Jonathan y un bufido de su
contraparte, casi lo escuchó decir "Date prisa".

Dio un empujón que le hizo entrar parcialmente, sacando un jadeo de su boca y un quejido
del ojiazul, su miembro fue aplastado y se abrió paso a través de las paredes anales, Wayne
esperó que el ojiazul apretara con fuerza el hombro del mayor para herirlo : así recibiría su
merecido por hablador.

Le tocó dudar, no tenía nada de experiencia y eso le jugó una mala pasada, ¿realmente el
consentimiento era suficiente para avanzar y lastimar sin consideración? Una respiracion
agitada le volvio del lapsus de concentracion.

—D — una voz quebrada, casi un sollozo resonó en el cuarto —, me estas matando.

Jonathan empujó su trasero hacia él, buscándolo. Lo confundió por la poca coherencia entre
sus palabras y acciones.

—Entra bien, si lo que quieres es dejar de lastimarlo debes terminar el camino.

Al Ghul intervino al verlo retroceder mínimamente.


Tomó valor cuando escuchó un gimoteo procedente del joven de acero, ocasionado por los
dedos del mayor apretando las tetillas de Jon, se arqueó de nueva cuenta y de manera
instintiva las manos oprimieron en la cadera para que dejara de retorcerse.

Embistió de nuevo, al fin adentrándose en su totalidad. Suspiró pesadamente, la sensación le


ganó y ocupó todos sus sentidos. Por primera vez en todo el tortuoso evento se escuchó un
gemido que no era de agonía, sino de placer.

—¿Te gusta esto, no es así? — la pregunta no tuvo un receptor exacto, pero la aprobación
vino de Jonathan, que asintió frenéticamente antes de jadear por aire.

Damian Wayne decidió dejar de jugar, arremetió en varias ocasiones, pero no funcionó para
él, se movió lentamente para intentar salir porque la presión fue demasiada, una gota de sudor
se deslizó por su espalda. Se retiró en su totalidad, la succión y fricción le hicieron debilitar
las rodillas: se rindió por no estar acostumbrado a tal sensación.

El rostro de Jonathan giró para prestarle atención, desconcertado por la acción de su amigo.

—¿Damian...? — no se movió ni un centímetro para hablarle, sin cambiar de opinión


respecto a continuar—, no te alejes, vuelve.

El tono de súplica le regresó al menor de ojos jade las ganas de volver a intentarlo, hundirse
en ese calor y ahogarse, ignorar el mundo exterior por un momento para follarlo como se lo
estaba pidiendo.

—No sé cómo.

Tragó fuerte, dejando el orgullo de lado. La sonrisa del hombre mayor lo frustró a niveles
insospechados, sus entrañas ardieron por una mezcla de excitación y furia.

—Predecible.
—Ah, ¿no has, bueno, has hecho esto? — Jon preguntó amablemente, dejando en segundo
plano la necesidad. La respuesta fue la mirada hastiada de Wayne.

—Tal vez puedes decir cómo quieres que lo haga, es tu cuerpo, te conoces mejor — Al Ghul
incitó sujetándolo de la cintura, humedeció sus labios, las pupilas dilatadas admiraron al
joven Damian.

—¿Quieres que lo haga, D? — cuestionó muy dudoso.

Wayne desvió la mirada al trasero de Jonathan, expuesto y grande, su mano se colocó para
amasar la carne tierna.

—Sí, instrúyeme. Quiero hacerlo bien.

Superman asintió con una sonrisita.

—Puedes iniciar como antes, de a poco, para que no te abrumes. Probablemente deberías
quedarte quieto cuando te encuentres dentro en su totalidad y esperes a que pase. Te entiendo.

Tomó con fuerza la cadera, esta vez dudando menos al dirigir su pene a la entrada anal, en
esa ocasión no hubo tantas trabas, apretado que podía ser demasiado, sólo así lo describiría.

El gruñido del hombre mayor llamó su atención.

—Vamos, vamos, esto es demasiado lento. Fóllalo ya y deja de hacerlo mendigar — el que
apresuró fue él, la expectación no le gustaba, él quería acción rápida.

—No lo llamaría rogar, — con esfuerzo y entre respiraciones, Jonathan le contestó —. Te he


dicho varias veces que no a todos les gustan tus juegos de poder y sumisión.
Le dio tiempo de reprender antes de jadear porque Wayne se retiró un poco y volvió a entrar.

—Sólo si tú quieres, D. Por mi estará bien — aseguró, balanceándose para darle a entender
que le gustaba; rodó las caderas levemente.

Al Ghul acercó los dedos a mano a su polla para tocar superficialmente.

—Necesito un poco de ayuda y no me dan nada; no los reuní aquí para que se diviertan como
si no estuviera presente. Hagan eso después, ahora somos tres.

—¡Ya cállate!

Damian Wayne le molesta con molestias, como sus manos se encontraban ocupadas apretó
las caderas meciéndose un par de ocasiones. Su contraparte se estiró y acercó a Jonathan para
lamer el cuello del ojiazul.

—Sí, muy bien. Pero puedes hacerlo mejor que esto.

Lo tomó con un desafió, apresurándose y utilizando la voz de Jon como guía. Llegó a un
ritmo placentero que no le exigió demasiada fuerza o velocidad desmedida, solo lo suficiente
para obtener el resultado esperado: satisfacción.

El gimoteo de Jonathan lo instigó a moverse en distintas maneras, buscando el punto dulce


que sabia era el premio mayor. "Más" Damian no procesó de quien fue la orden, sin embargo,
obedeció.

Fue tan rápido que se escuchó mínimamente el sonido de sus testículos azotar contra el
trasero de Jonathan. Tuvo que sostenerlo bien pues por instantes pareció que iba a dejarse
caer porque las rodillas le fallaron en varias ocasiones.
—Voy a... — avisó Superman con dificultad, antes de callarse por falta de aire. Las palabras
fueron interpretadas por el hombre mayor.

Se levantó para romper la posición que tenían, el movimiento brusco sacó la polla de Damian
de Jonathan. Todos quedaron de pie de nueva cuenta, aturdidos con excepción del mayor.

—Tenemos que movernos, para que termine bien. Cambiaremos de posición.

Les conseguí, llevando a Jonathan consigo. Acercándose a la cama, se recostó y llamó a Kent
para que estuviera encima suyo, dejando que su espalda reposara sobre el pecho del hombre.
Le dio un beso pequeño cuando su boca estuvo al alcance.

Esperaron que Damian tomara la iniciativa para ir por ellos. El menor se quitó la ropa
restante, al sólo quedarle la parte superior. Con cuidado se subió en el espacio restante de la
cama, se colocó encima de Jonathan que le abrazó para acercarlo a su cuerpo.

—¿Me puedes besar? — murmuró en dirección de Wayne, suavemente; ante la sorpresa del
hombre mayor. Se estaba comportando un poco raro, pidiendo cariño y muestras de lo que él
consideraba afecto.

Eso hizo, el petirrojo lo besó con la misma intensidad que aprendió anteriormente, al mayor
no le quedó de otra que observar y esperar. En ese momento Ibn al Xu'ffasch se sintió fuera
de lugar, aun teniendo a Jonathan a su merced, el sentimiento de saberse excluido le hizo
molestarse internamente sin razón aparente. No debía importarle.

El comportamiento era normal, ellos se conocían de mucho antes. Que existiera cariño y una
atracción de por medio fue lo que le ayudó a cumplir su fantasía de verse a si mismo joder
con la fuente de su deseo.

Dejó sus divagaciones cuando se desesperó por lo mucho que estaban tardando dándose
mimos.
—Bien, es suficiente — fue brusco al alejar la cara de Wayne para que lo soltara. Disfrutó ver
su rostro ofuscado y ganas de pelear, pero al parecer le importaba más lo que Jon pensara que
guardó silencio.

Al Ghul se preguntó qué harían si él se encargaba del asunto a partir de ese momento, ¿Jon se
negaría cuando se la metiera? ¿Le impedirían entrar a esas alturas? probablemente sí, porque
les dio demasiada libertad y permitió que lo dejaran fuera.

—Vuelve a tu lugar, necesitas más instrucciones ¿o qué? — le mandó a Wayne, al ver que no
realizó un movimiento.

Jonathan volvió a darle ánimos para que perdiera la pena, avisándole que consentía sus
movimientos. Tan ridículo. Si Superman no quisiera que lo tocara lo alejaría con facilidad, le
pareció excesiva su cortesía.

Esta vez el menor hizo varios intentos por acomodarse con Jon, pero sin alejarlo del mayor:
hasta que levantó una pierna de Jonathan a su hombro; la otra fue dejada abajo. Kent
entonces quedó de lado -contrario a sus planes- así no fue elevado una gran altura.

—¿Espera una señal? Hazlo ya — la desesperación lo invadió, porque la sensación de


excitación amenazaba con abandonarlo luego de los pensamientos intrusivos que le decían
que ya no era bienvenido.

A regañadientes obedeció y embistió por primera vez, regresando al ambiente anterior: donde
su comportamiento animal salía a la luz y dejaban de lado cualquier otro instinto. Esta vez no
dejó escapar los detalles; bebió cada expresión, suspiro y gemido de los hombres frente a él:
entregados al acto carnal.

Todo ayudó para estimularlo y darle el empujón que necesitó para comenzar a masturbarse,
con las ganas revividas y aprovechando la fricción del cuerpo de Jonathan contra el suyo para
dedicarse a atenderse.

La forma en la que Jon rebotaba contra él con cada empuje, como el petirrojo se sostenía de
Superman como si la vida se le fuera en ello.
Reclamó la boca del hombre de acero por otra ocasión, distrayéndolo y teniendo su atención
por segundos. Decidió ayudarlo a llegar, la inexperiencia del menor le jugó en contra: no
podría sacar a Jon por si solo. Al Ghul dedicó su mano a tocarlo, colocó la otra en la boca de
Jonathan: deduciendo que pediría que se detuvieran.

"Es demasiado, detente" repetía en muchas ocasiones, porque tendía a sentirse caer en el
orgasmo.

Un dramático en todo sentido. No necesitaban que sus palabras detuvieran a Wayne y


cortaran el rollo. La semilla ajena se derramó en su mano, lo soltó rápidamente, prosiguió a
atenderse de nueva cuenta y terminando en menos de un minuto: marcando a Jon en el
proceso.

Damian Wayne se acercó para besar a su amigo, recibido con alegría por Jonathan. En ningún
momento Superman le pidió que se saliera de él, que terminara fuera. Lo dejó hacer lo que le
placiera.

Un privilegio que le otorgó sin dudar.

Al Ghul se hizo a un lado, quitándose a Jon de encima y dejando que el menor se recostara de
igual manera. Jonathan buscó consuelo en su amigo, le gustó acurrucarse y descansar luego
del sexo: acción que el mayor no permitió nunca.

No pidió permiso para retirarse de la habitación, salió y se dedicó a continuar con sus labores;
dejándolos recostados y secretando cualquier mierda que decidieran hablar.

No volví a tomar a Jon. No se lo permitieron de nuevo.

[.]
Xd dos meses o tres escribiendo esta mamada. No me gustó al final, pero decidí subirla
porque sí. Arriba el DamiJon.
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