¿Qué es la historia?
La historia es el estudio del pasado de la humanidad con el objeto
de ordenarlo en una sucesión cronológica, lo cual permite su
comprensión, contextualización y revisión crítica.
Para ello, procede a partir de la examinación crítica de registros,
documentos, restos materiales, fotografías, filmaciones, libros y
cualquier otra forma de soporte que arroje luz sobre los eventos
pasados de diversas regiones y culturas. A veces se la enmarca en las
ciencias sociales y otras veces en las humanidades.
La historia es una de las disciplinas más antiguas creadas por la
humanidad, y quizá una de las que más especializaciones tiene. Se
puede hacer un abordaje histórico de prácticamente cualquier tema:
de otras ciencias y disciplinas, del arte, de una nación, del pasado
más remoto de la especie humana (llamada “historia profunda”) o
del universo (llamada “gran historia”). También existe la historia de la
disciplina histórica (a veces llamada historiografía).
A las personas que se dedican al estudio de la historia se las conoce
como historiadores, y a aquellos que se ocupan de contar la historia
oficial de una localidad o una institución o de registrar hechos
actuales para la posteridad se los conoce como cronistas. En general,
se reconoce al griego Heródoto del siglo V a. C. como el primer
historiador o el “padre de la historia” de la civilización occidental.
Asimismo, podemos denominar historia el período temporal que
comenzó con la invención de la escritura en la Antigüedad y
continúa hasta el presente. Se trata de un concepto que marca una
diferencia con la llamada prehistoria, es decir, la historia anterior a la
escritura. En la actualidad, esta separación es muchas veces
criticada, pues las sociedades prehistóricas también forman parte de
la historia de la humanidad.
Ver además: Relato histórico
PUNTOS CLAVE
• ¿Qué es? La historia es el estudio del pasado de la humanidad llevado a cabo
por especialistas llamados historiadores.
• ¿En qué se basa? Se basa en el análisis de fuentes, que pueden ser
documentos escritos, imágenes, relatos orales o restos materiales.
• ¿Para qué es? Para investigar, reconstruir, ordenar y narrar los eventos del
pasado y los procesos de cambio social, político y cultural.
• ¿En qué se apoya? Se apoya en disciplinas auxiliares, como la arqueología y la
paleografía, y contribuye a pensar los problemas del presente desde una
perspectiva histórica.
Características de la historia
En términos generales, la historia como disciplina se caracteriza por
lo siguiente:
Pasado. Se dedica al estudio del pasado, a partir de los registros de
distinto tipo que quedaron de él o que elaboraron otros
historiadores. Por ende, el conocimiento histórico es acumulativo, es
decir, lo estudiado por un historiador sirve de fuente a los
historiadores futuros, pero a la vez nunca es completo, porque
promueve distintas interpretaciones.
Especialización. Se suele dividir en especializaciones dedicadas al
estudio de un tema, período o región específicos, de modo que
existen muchas formas de hacer historia. También existe el término
“historiografía”, que en ocasiones alude a la disciplina histórica
propiamente dicha y a veces hace referencia al estudio del modo en
que se escribe la historia, o sea, una suerte de meta-historia.
Interdisciplinariedad. Acude a muchas otras disciplinas en busca de
fuentes e instrumentos, como la arqueología o la paleografía, y al
mismo tiempo sirve de disciplina auxiliar para que otras actividades
científicas y del pensamiento puedan estudiar los orígenes y el
desarrollo de sus campos de estudios. Por ejemplo: historia de la
medicina, historia de la ciencia, historia de la literatura.
Identidad. Desde el siglo XIX, la enseñanza de la historia nacional
forma parte esencial del modelo educativo en todos los países, como
un método de formación de la identidad nacional.
¿Para qué sirve la historia?
El estudio de cómo ocurrieron los hechos del pasado permite
entender la actualidad.
El estudio del pasado cumple distintas funciones que pueden ir
desde la acumulación del conocimiento hasta la comprensión del
presente.
Una de las mayores utilidades de la historia es que solo estudiando
cómo ocurrieron los hechos del pasado se puede entender la
configuración de la realidad actual. Es por eso que muchas veces el
pasado (remoto o reciente) es el punto de partida del estudio de un
tema que tiene que ver con el presente.
Ver además: Texto histórico
Importancia de la historia
El estudio de la historia permite saber cómo era la vida hace
decenas, cientos y miles de años en diversas regiones del mundo.
Esto implica conocer cuáles eran las formas de vida, las creencias, las
preocupaciones, los descubrimientos y los peligros a los que se
enfrentaron quienes vivieron en un mundo radicalmente distinto al
actual.
También permite conocer los procesos que dieron inicio a las
instituciones y prácticas que rigen en la actualidad, como el
Estado, las ciudades, las leyes, la democracia, la república o el
capitalismo. Además, ayuda a identificar distintas trayectorias
sociales y culturales, distantes en espacio y en tiempo, que
contribuyen a pensar y respetar la diversidad en el mundo actual.
Ver también: Fuentes de la historia
Ciencias auxiliares de la historia
Existen algunas ciencias auxiliares que colaboran o sirven de apoyo a
la interpretación de las fuentes documentales. Por ejemplo:
Arqueología. Estudia los restos materiales de las sociedades del
pasado.
Paleografía. Estudia los antiguos documentos escritos.
Epigrafía. Estudia inscripciones en piedra u otros soportes.
Numismática. Estudia las monedas y medallas.
Genealogía. Estudia las relaciones familiares.
Ver además: Historiografía
Diferencia entre historia y prehistoria
La prehistoria es el período previo a la invención de la escritura.
La diferenciación entre historia y prehistoria es convencional y hoy
en día muchos estudiosos la consideran innecesaria. La prehistoria
forma parte de la historia humana, pero tradicionalmente se la
percibió como el período primigenio y ancestral.
Lo que caracteriza a la prehistoria es que se trata del período
previo a la invención de la escritura, por lo que no dejó
documentos escritos que puedan ser estudiados por los
historiadores. A partir de la invención de la escritura, que está
estrechamente relacionada con el surgimiento de las ciudades y los
Estados, se considera que comenzó la historia propiamente dicha.
Sin embargo, la carencia de escritura no implicaba la inexistencia de
narraciones sobre el pasado, pero debido a que estas eran
transmitidas de generación en generación de manera oral no
perduraron en testimonios que puedan reconstruir los historiadores.
De todos modos, en algunos casos, perviven imágenes
(especialmente pintadas o grabadas en cuevas y rocas) que
permiten inferir mensajes producidos por las sociedades
prehistóricas, a lo que se suman los estudios arqueológicos que
consisten en el análisis de restos materiales (como artefactos y
edificaciones) para reconocer prácticas y creencias de la prehistoria.
Más en: Prehistoria
Períodos de la historia
Parte de las labores de los estudiosos de la historia consiste en
organizarla y clasificarla, lo que a menudo se hace mediante su
periodización, o sea, su división en períodos consecutivos, cuyo
inicio y final lo marcan determinadas fechas y eventos de
importancia.
La periodización tradicional de la llamada historia universal se
organiza según parámetros europeos, a pesar de que los procesos y
las fechas difieren en los demás continentes y culturas. Sin embargo,
hoy en día se reconoce que no existe una periodización única y
universal, pero la división de la prehistoria y la historia en grandes
períodos se suele mantener con la advertencia de que el modelo
debe siempre adaptarse a las particularidades de cada región y
cultura.
La historia en su sentido tradicional comienza con la invención de la
escritura y la aparición de los primeros Estados y continúa hasta el
presente. Se la divide convencionalmente en varias edades, que son:
Edad Antigua o Antigüedad. Fue el período de surgimiento de las
primeras civilizaciones antiguas, generalmente bajo la forma de una
monarquía, un imperio o una serie de ciudades-Estado. Se la
subdivide en:
Antiguo Oriente. Se inició en 3300 a. C. con las primeras sociedades
estatales del Oriente Próximo y el valle del Nilo, y abarcó a las
culturas mesopotámicas (Sumeria, Acadia, Babilonia, Asiria), el
Antiguo Egipto, el Levante mediterráneo (Fenicia y los pueblos del
Levante meridional, como los hebreos o los filisteos), los reinos de
Anatolia y Siria (como los hititas y Mitanni), y más al este la
civilización del valle del Indo, la India védica y las dinastías antiguas
chinas. Otras regiones en las que se desarrollaron civilizaciones
tempranas en diversas fechas fueron el Mediterráneo (las
civilizaciones minoica y micénica) y las áreas mesoamericana y
andina en América.
Antigüedad clásica. Se extendió entre los siglos VIII a. C. y II d. C.
(aunque algunos historiadores la extienden hasta el siglo V d. C.).
Abarcó el surgimiento y la expansión de las ciudades-Estado de la
Antigua Grecia, que entablaron conflictos militares con el Imperio
persa, y de la República romana, que se disputó el dominio del
Mediterráneo con los cartagineses y se convirtió en un imperio. La
máxima expansión del Imperio romano tuvo lugar en el siglo II d. C. y
posteriormente entró en un proceso de decadencia.
Antigüedad tardía. Comprendió la etapa de decadencia del Imperio
romano a partir del siglo III d. C., su división en dos mitades (oriental y
occidental) y su disolución ante las migraciones e invasiones de
poblaciones germánicas del norte europeo. Además, fue la época de
la expansión del cristianismo y del surgimiento del islam. Su final se
suele marcar en el siglo VIII, cuando las conquistas musulmanas
llegaron hasta la península ibérica, los vikingos iniciaron sus ataques
por Europa y Carlomagno fundó el Imperio carolingio. Algunos
historiadores evitan el término Antigüedad tardía y simplemente
marcan el paso de la Antigüedad clásica a la Alta Edad Media en el
siglo V d. C.
Edad Media o Medioevo. Fue el período de cristianización de toda
Europa y del desarrollo de un nuevo modo de producción, el
feudalismo, tras la caída del Imperio romano de Occidente. La
nobleza y el clero eran los estamentos sociales dominantes y la
Iglesia ejerció un estricto control de la cultura y la política. Se la suele
subdividir en dos etapas:
Alta Edad Media. Se extendió desde el siglo V al siglo X. Fue llamada
en el Renacimiento “época oscura”, pues fue un período en el que la
vida urbana sufrió un importante retroceso, se produjo una fuerte
ruralización de la sociedad, y el arte y el pensamiento quedaron
sometidos al dogma religioso. Actualmente, los historiadores
rechazan el término “época oscura”, aunque por mucho tiempo se
siguió usando para caracterizar al período por su escasez de
documentos escritos.
Baja Edad Media. Se extendió desde el siglo XI al siglo XV. Fue una
etapa de resurgimiento de las ciudades, fruto del incremento en la
actividad comercial, y del auge de una nueva clase social, la
burguesía. Se afianzó el feudalismo, se produjeron las Cruzadas a raíz
del enfrentamiento entre el islam y la Iglesia católica, y hacia el final
se fue conformando el llamado Antiguo Régimen: una sociedad
organizada en monarquías centralizadas o absolutistas. Algunos
historiadores llaman Plena Edad Media al período entre los siglos XI y
XIII.
Edad Moderna. Fue una etapa de grandes cambios a nivel mundial
que se inició a partir del siglo XV, con la caída de Constantinopla y del
Imperio romano de Oriente y el posterior descubrimiento europeo
de América. En Europa tuvo lugar el Renacimiento bajo la influencia
de una nueva y pujante filosofía, el humanismo, que suplantó la fe en
Dios por la razón humana, y sentó las bases para una revolución
científica que cambió a la humanidad para siempre.
Esta edad fue la era de los descubrimientos, en la que los grandes
imperios europeos exploraron el mundo. Así se inició una etapa de
conquistas, colonización e imperialismo. A finales de este período
surgieron la Ilustración y el liberalismo, que contribuyeron a la caída
del Antiguo Régimen y al ascenso político de la burguesía.
Edad Contemporánea. Es el período que comenzó con la Revolución
francesa en 1789 y continúa hasta hoy. Fue una edad de revoluciones
científicas, tecnológicas, sociales, políticas y culturales, que
transformó al mundo de manera mucho más radical y acelerada que
el resto de la historia. También fue testigo de las guerras más
devastadoras. En el siglo XX, la ciencia y la tecnología demostraron su
lado negativo, como el lanzamiento de dos bombas atómicas, y
también su lado positivo, como los avances en medicina y la llegada
del ser humano a la Luna. El final del siglo XX y las primeras décadas
del XXI supusieron la consolidación de regímenes democráticos en
diversas partes del mundo y el afianzamiento del capitalismo a nivel
global, lo que incluyó a su vez importantes crisis económicas.