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Interpretación del ECG y arritmias cardíacas

El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón a través de ondas y segmentos que reflejan el ciclo cardíaco, siendo crucial para evaluar la función cardíaca y detectar arritmias. La frecuencia cardíaca se calcula mediante métodos específicos y el eje eléctrico del corazón indica la dirección de la despolarización ventricular, con desviaciones que pueden señalar patologías. Los signos de isquemia e infarto en el ECG, como alteraciones del segmento ST y ondas Q patológicas, son esenciales para el diagnóstico y tratamiento de emergencias cardíacas.

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Interpretación del ECG y arritmias cardíacas

El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón a través de ondas y segmentos que reflejan el ciclo cardíaco, siendo crucial para evaluar la función cardíaca y detectar arritmias. La frecuencia cardíaca se calcula mediante métodos específicos y el eje eléctrico del corazón indica la dirección de la despolarización ventricular, con desviaciones que pueden señalar patologías. Los signos de isquemia e infarto en el ECG, como alteraciones del segmento ST y ondas Q patológicas, son esenciales para el diagnóstico y tratamiento de emergencias cardíacas.

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Ondas del ECG

El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón mediante ondas


específicas que reflejan las fases del ciclo cardíaco: la onda P, suave y redondeada (≤0.10 s
y ≤0.25 mV), representa la despolarización auricular iniciada en el nodo sinusal; el
complejo QRS (0.06-0.10 s), compuesto por las ondas Q, R y S, corresponde a la
despolarización ventricular, y su prolongación (>0.12 s) sugiere bloqueos del haz de His; la
onda T, asimétrica y positiva en la mayoría de derivaciones, refleja la repolarización
ventricular, cuyas alteraciones indican isquemia o hiperkalemia; y la onda U, pequeña y de
origen incierto (posiblemente relacionada con la repolarización de estructuras
ventriculares), cuya prominencia se asocia con hipokalemia, bradicardia o digoxina.

Intervalos y segmentos del ECG


Los intervalos y segmentos del electrocardiograma (ECG) son cruciales para evaluar la
función cardíaca: el intervalo PR (0.12-0.20 s) mide la conducción desde la despolarización
auricular (onda P) hasta la ventricular (QRS), donde un PR prolongado (>0.20 s) indica
bloqueo AV de primer grado y uno corto (<0.12 s) sugiere síndromes de preexcitación (ej.
Wolff-Parkinson-White); el segmento ST, isoeléctrico en condiciones normales, muestra
elevación en infarto agudo o pericarditis y depresión en isquemia, efectos farmacológicos
(digoxina) o desequilibrios electrolíticos; y el intervalo QT corregido (QTc), que mide la
repolarización ventricular, al prolongarse (QTc >0.44 s en hombres o >0.46 s en mujeres)
aumenta el riesgo de arritmias ventriculares (torsade de pointes) por causas como
hipokalemia, fármacos o síndromes hereditarios (Romano-Ward). Estas alteraciones
requieren correlación clínica y pruebas complementarias para un diagnóstico preciso,
siendo vitales en la detección de emergencias cardíacas y el manejo de patologías crónicas.

Identificación de la FC a partir del ECG


La frecuencia cardíaca (FC) en un electrocardiograma (ECG) se calcula mediante métodos
específicos según la regularidad del ritmo: para ritmos regulares, la regla de los 300 divide
300 entre el número de cuadros grandes (0.20 s) entre dos ondas R consecutivas, o el
método del 1500 (dividir 1.500 entre los cuadros pequeños entre ondas R) para mayor
precisión; en ritmos irregulares (ej. fibrilación auricular), se emplea el método de los 6
segundos, contando los complejos QRS en 30 cuadros grandes (6 s) y multiplicando por 10.
La FC normal es 60-100 lpm, considerándose taquicardia (>100 lpm) o bradicardia (<60
lpm). Es esencial verificar la calibración del papel (25 mm/s), evitar artefactos por
movimiento y validar manualmente los resultados automatizados, especialmente en
contextos clínicos críticos, para garantizar precisión en el diagnóstico y manejo del
paciente.
Identificación del ritmo sinusal VS
arritmias
El ritmo sinusal normal, originado en el nódulo sinusal de la aurícula derecha, se
caracteriza por una frecuencia cardíaca (FC) de 60-100 lpm en reposo, ondas P claras
precediendo a cada complejo QRS (indicando despolarización auricular), intervalos PR
estables (0.12-0.20 s), complejos QRS estrechos (≤0.10 s) y secuencia ordenada (onda P →
QRS → onda T), reflejando coordinación auriculoventricular. Las arritmias, alteraciones en
la generación o conducción del impulso eléctrico, se manifiestan como:

1) Ritmos no sinusales (ausencia de ondas P, como en fibrilación auricular, u ondas P


anormales);

2) Irregularidades en FC (taquicardia >100 lpm o bradicardia <60 lpm, como en


enfermedad del nódulo sinusal);

3) Intervalos anómalos (PR prolongado >0.20 s/bloqueo AV, QT prolongado con riesgo de
torsades de pointes);

4) Morfologías aberrantes (QRS >0.12 s/bloqueos de rama, ondas T invertidas por


isquemia, ondas U prominentes en hipokalemia).

Clasificadas en supraventriculares (aurículas/nódulo AV) y ventriculares (ventrículos), su


diagnóstico requiere ECG de 12 derivaciones, Holter o pruebas de esfuerzo. Ejemplos
incluyen fibrilación auricular (ritmo irregular sin ondas P) o taquicardia ventricular (QRS
anchos >120 lpm). La identificación precisa es vital, ya que arritmias como el síndrome de
QT largo conllevan riesgo de muerte súbita, mientras otras (arritmia sinusal respiratoria)
son benignas, requiriendo enfoques terapéuticos diferenciados.

Eje eléctrico del corazón


El eje eléctrico del corazón, vector resultante de la despolarización ventricular representado
por el complejo QRS en el ECG, oscila normalmente entre -30° y +90° (o hasta +110°
según autores), reflejando la dirección predominante de la actividad eléctrica ventricular.
Las desviaciones incluyen:

1) Izquierda (-30° a -90°), asociada a hipertrofia ventricular izquierda, infarto inferior,


bloqueo del fascículo anterior, obesidad o embarazo (corazón horizontalizado);

2) Derecha (90° a 180°), vinculada a hipertrofia ventricular derecha, tromboembolismo


pulmonar, EPOC o errores en colocación de electrodos;

3) Extrema (-90° a -180°), sugestiva de dextrocardia o anomalías estructurales.


Para calcularlo, el método rápido usa derivaciones I y aVF:

a) QRS positivo en ambas → eje normal;

b) negativo en aVF y positivo en I → evaluar derivación II (negativa confirma izquierda);

c) negativo en I y positivo en aVF → indica derecha.

La interpretación requiere contexto clínico, pues variantes como desviación derecha en


niños o izquierda en embarazadas pueden ser fisiológicas, mientras las patológicas exigen
correlación con síntomas y pruebas complementarias para diagnóstico preciso.

Arritmias comunes
Las arritmias cardíacas, alteraciones en la generación o conducción de los impulsos
eléctricos del corazón, incluyen fibrilación auricular (FA)—la arritmia sostenida más
común en adultos, caracterizada por ritmo «irregularmente irregular», ausencia de ondas P
en el ECG y alto riesgo de accidente cerebrovascular por formación de coágulos
auriculares—; taquicardia ventricular (TV), que presenta complejos QRS anchos (>0.12
s) y frecuencias >120 lpm, siendo potencialmente mortal en pacientes con cardiopatías
estructurales al comprometer el bombeo sanguíneo; y los bloqueos auriculoventriculares
(AV), clasificados en primer grado (PR prolongado >0.20 s), segundo grado (latidos
ventriculares omitidos) y tercer grado (desconexión completa que requiere marcapasos
urgente por riesgo de síncope o muerte súbita). Su detección se realiza mediante ECG de 12
derivaciones, y el manejo abarca desde fármacos (betabloqueadores, antiarrítmicos) hasta
cardioversión eléctrica o ablación, según la gravedad y el contexto clínico.

Signos de isquemia e infarto en el ECG


En el electrocardiograma (ECG), los signos clave de isquemia o infarto agudo de miocardio
incluyen alteraciones del segmento ST y ondas Q patológicas: la elevación del ST (≥1
mm en derivaciones estándar o ≥2 mm en precordiales) es diagnóstica de infarto con
elevación del ST (IAMCEST), indicando oclusión coronaria completa con necrosis
transmural, mientras la depresión del ST (≥0.5 mm) sugiere isquemia subendocárdica o
infarto sin elevación (IAMSEST), asociado a obstrucciones parciales. Las ondas Q
patológicas (≥0.04 s o ≥25% de la amplitud del QRS) reflejan necrosis transmural
establecida, siendo específicas según la localización (ej.: ondas Q en derivaciones inferiores
por infarto de arteria coronaria derecha), aunque su ausencia no excluye infarto,
especialmente en casos no transmurales que solo muestran cambios en ST-T. La
integración de estos hallazgos electrocardiográficos con síntomas clínicos (dolor torácico) y
elevación de biomarcadores (troponina) permite confirmar el diagnóstico y guiar el
tratamiento, como angioplastia primaria en IAMCEST o manejo médico en IAMSEST,
optimizando el pronóstico del paciente.

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