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Sentido de Vida y Espiritualidad en Humanos

El capítulo aborda la relación entre el sentido de la vida y la espiritualidad desde la perspectiva de la psicología humanista, destacando la importancia de la autorrealización y el propósito en la vida. Se exploran las diferencias en la percepción del sentido de la vida y la libertad de elección entre distintos estratos socioeconómicos, así como la conexión entre la falta de sentido y las ideaciones suicidas. Además, se menciona que la creciente búsqueda de espiritualidad en la sociedad contemporánea responde a la crisis de la modernidad y la necesidad de encontrar certezas en un contexto incierto.
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Sentido de Vida y Espiritualidad en Humanos

El capítulo aborda la relación entre el sentido de la vida y la espiritualidad desde la perspectiva de la psicología humanista, destacando la importancia de la autorrealización y el propósito en la vida. Se exploran las diferencias en la percepción del sentido de la vida y la libertad de elección entre distintos estratos socioeconómicos, así como la conexión entre la falta de sentido y las ideaciones suicidas. Además, se menciona que la creciente búsqueda de espiritualidad en la sociedad contemporánea responde a la crisis de la modernidad y la necesidad de encontrar certezas en un contexto incierto.
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CAPÍTULO 7:SENTIDO DE LA VIDA Y ESPIRITUALIDAD

El presente capítulo ha sido elaborado por el equipo del Observatorio de la Deuda Social Argentina:
Agustín Salvia (coordinador), María Elena Brenlla (autora principal) y Marisa Rodríguez (asistente principal)

En el campo de la psicología humanista se argumenta que el desarrollo humano se logra median-


te la satisfacción de una serie de necesidades y se expresa en el alcance de realizaciones persona-
les. Esas necesidades son propias de todo ser humano, aunque el grado en que se logre atender-
las o los caminos elegidos (o posibles) para ello sean diferentes según los individuos en función
de sus características personales o de su concreta situación histórico/social.

La perspectiva humanista enfatiza la tendencia hacia la maduración y la autorrealización. Las


contribuciones de Abraham Maslow (1970) brindan algunos elementos que permiten sustentar
este punto de vista. De acuerdo con este autor, cabe tomar en cuenta algunas premisas para en-
tender la motivación humana: (a) el hombre posee una especial naturaleza propia con necesida-
des, capacidades y tendencias, algunas de las cuales son características de todos los seres huma-
nos y otras que corresponden exclusivamente a cada individuo; (b) un desarrollo completamente
sano, normal y deseable consiste en la realización de esa naturaleza y en la concreción de esas
potencialidades; (c) todo aquello que perturba el curso de la autorrealización frustra o distorsio-
na la naturaleza humana esencial; (d) esa naturaleza es delicada y sutil –y, por lo tanto, vulnera-
ble– pero todo indica que es razonable presumir que hay un impulso hacia el crecimiento y hacia
la actualización de las potencialidades humanas.

La teoría de la motivación humana de Maslow indica que las necesidades se organizan desde
una perspectiva genética. En tal sentido, el autor llamó “necesidades de déficit” (D-needs ) a
aquellas que pueden ser satisfechas objetivamente, frente a las “necesidades de ser” (B-needs ),
que implican la culminación de las anteriores y la tendencia hacia la auto-realización o auto-ac-
tualización personal. Las primeras, por tanto, empujan al organismo a generar su propia deman-
da de satisfacción y a restablecer, en consecuencia, un equilibrio vital. (1)

Ahora bien, ubicados en las “necesidades de ser” de Maslow cabe preguntarse sobre el papel del
sentido de la vida y de la espiritualidad en el desarrollo humano en el actual contexto social. ¿En
qué medida las diferencias de recursos y oportunidades sociales se expresan en pérdida de sen-
tido de la vida? ¿En que medida la espiritualidad constituye un refugio ante el deterioro en el
nivel de vida y la integración social?
En cuanto al primer aspecto, en consonancia con los postulados de la psicología humanista exis-
tencial, Víctor Frankl (1959, 1984) ha definido el sentido de la vida (purpose in li fe ) como un
componente esencial de la salud de las personas. La persona es un ser libre cuya motivación pri-
maria no es el instinto del placer (como en Freud), ni el afán de poder (como en Adler), sino la
voluntad de sentido. Es decir, no se mueve por impulsos, empujado desde el pasado sino que su
motor está delante, en la meta intelectualmente conocida y libremente aceptada. Para el autor, el
sentido de la vida se vincula con las manifestaciones de la espiritualidad (libertad, responsabili-
dad y conciencia). Por el contrario, la falta de sentido de la vida conduciría al "vacío existencial",
ya que la concepción de la vida basada en el éxito, o la actitud hedonista, suponen concentrarse
en los medios con olvido de los fines. El fracaso resultante implicaría, de este modo, un desequi-
librio psíquico. (2)
En cuanto al segundo concepto, cabe reconocer la creciente presencia de intereses religiosos y
espirituales en las personas como una de las grandes tendencias de la sociedad contemporánea
(Luckman, 1973). Muchas definiciones de espiritualidad han sido elaboradas sobre la base de
cuáles son los factores de desarrollo necesarios para ella (Maher y Hunt, 1993). Estos factores,
de naturaleza intrapsíquica, han sido estudiados ampliamente. Por ejemplo, Witmer y Sweeney
(1992) han sugerido que los propósitos en la vida y los valores morales son los elementos con los
que se construye una espiritualidad saludable, (3) en tanto que otros autores han enfatizado la
importancia del sentido de la vi da como un componente de peso (Elkins et al., 1988; Canda,
1986; Brallier, 1982). Finalmente, a estas dimensiones -sentido de moralidad y sentido de la vi-
da- asociadas a la espiritualidad , se suman las ideas de Fowler (1981, 1991), que entiende el de-
sarrollo cognitivo como un factor relacionado con la complejidad de la estructura del destino
percibida por las personas. La asociación entre la noción de sentido de la vida con la de espiri-
tualidad ha sido constatada en diversas investigaciones (Young et al., 1998) y son, en esencia, las
que se abordaron en este estudio.

En términos generales, existe un acuerdo en considerar que la creciente importancia de la espiri-


tualidad se explica, entre otras razones, por las formas que ha asumido la crisis de la moderni-
dad. Frente a la incertidumbre, la búsqueda de certezas que otorguen sentido a la vida personal
y social se convierte en una necesidad para las personas y las colectividades. El cansancio con
respecto a la razón instrumental parece haber conducido a la búsqueda de respuestas de sentido
en los únicos lugares en que ello es posible: la filosofía, la religión, la espiritualidad o los mitos,
en el sentido más amplio (Villamán, 2002).

Sobre la base de las ideas señaladas hasta aquí, cabe recoger al menos dos aspectos a ser indaga-
dos en esta última dimensión de estudio sobre el modo en que la estructura social condiciona o
no las posibilidades del florecimiento humano. Debe señalarse que se trata en todos los casos de
representaciones u opiniones brindadas por los entrevistados, y por lo tanto los indicadores uti-
lizados no refieren a episodios o acciones objetivas.

Autopercepción del sentido de la propia vida. El sentido de la vida se define en función de


la motivación de las personas para buscar aquello que ellas suponen dota de sentido a su
propia vida. La voluntad de sentido constituye una motivación humana básica. Al respecto,
Maslow sugiere precondiciones previas para que la libertad pueda florecer. Por el contra-
rio, Frankl argumenta que en las peores condiciones el hombre sigue siendo libre para deci-
dir si renuncia a su dignidad o conserva su yo más íntimo y su libertad interna. En este es-
tudio se ha indagado el alcance del sentido de la propia vida por medio de frases autodes-
criptivas con opciones predeterminadas, enunciadas en instrumentos previos.

Representaciones sobre el valor de la espiritualidad en la propia vida. Desde la perspectiva


del sujeto, la espiritualidad puede ser entendida como la percepción de que lo sagrado in-
fluye sobre los sentimientos, las metas en la vida y la habilidad para trascender las propias
dificultades (Seidlitz et al., 2002). En el presente estudio se indagaron aspectos descriptivos
de la espiritualidad a través de frases con opciones predeterminadas de respuesta.

7.1. Autopercepción del sentido de la propia vida


Diversos autores han intentado medir la percepción del sentido de la vida que experimenta el
hombre mediante instrumentos estandarizados. Dos de los más difundidos son el test PIL
(Crumbaugh y Maholick, 1969) y el Logo-test (Lukas, 1986). Ambas escalas son expresión de los
conceptos de Frankl acerca de la voluntad de sentido. En este estudio se evaluó la autopercep-
ción del sentido de la vida sobre la base de cinco ítems inspirados en el test PIL con opción pre-
determinada de respuesta.

Dado que se realizó una selección conceptual de los enunciados del PIL test (Crumbaugh y Ma-
holick, 1969) que refieren a distintos factores encontrados en investigaciones previas (Noblejas
de la Flor, 1999), se ha preferido analizar cada una de las frases en forma individual. En particu-
lar, se abordaron indicadores que representan dos conjuntos de contenidos: “percepción de sen-
tido” y “dialéctica destino-libertad”.

L i b e r tad de elecc i ó n
Para evaluar, de modo exploratorio, la autopercepción de las personas acerca de cuánto o cómo
consideran ser libres, se preguntó: “Si tengo que pensar en la libertad de las personas para hacer
sus propias elecciones, yo creo que el hombre/ mujer es ....”

En términos generales, los sectores populares tienden más a creer que las personas son absoluta-
mente libres para hacer sus elecciones que los grupos pertenecientes a la clase media. En cambio,
este último sector tiende más bien a creer que es la determinación ambiental o genética la que in-
fluye en la capacidad de elección. Si se analizan los resultados con más detalle, se observa que
esto es más destacado en el AMBA, pero no así en las grandes Ciudades del Interior. Mientras
que sólo un 25% de la clase media del AMBA refiere absoluta libertad para elegir, en los otros
puntos urbanos ese porcentaje trepa a la mitad. Estos datos coinciden con los hallados respecto
de la autopercepción de control sobre el ambiente: tampoco allí prevalece la percepción de con-
trol en la clase media.
7.1.1 - Sentido de la Vida y Espiritualidad. Sentido de la Vida

Libertad para elegir por estrato socio-territorial en %

Estrato Estrato Estrato Total Grupo Testigo


Muy Bajo Bajo Medio Bajo Vulnerables Clase Media
(1) (2) (3) (1+2+3) (CM)
Total Urbano
Neutro 52.2 45.5 51.2 49.2 59.4
No libre 4.8 6.5 4.3 5.4 10.5
Absolutamente libre 43.0 48.0 44.6 45.5 30.1
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
AMBA
Neutro 53.4 45.1 54.5 50.3 62.9
No libre 4.7 7.5 4.8 5.9 12.4
Absolutamente libre 41.9 47.4 40.7 43.8 24.8
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Ciudades del Interior
Neutro 43.6 46.2 44.6 45.5 46.4
No libre 5.1 3.2 4.3 3.6 3.6
Absolutamente libre 51.3 50.5 51.1 50.9 50.0
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social, Departamento de Investigación Institucional, IPIS-UCA, Junio 2004.

En términos generales, los grupos de los sectores populares creen que las personas son absolutamente
libres para hacer sus elecciones con una frecuencia mayor que las personas pertenecientes a la clase
media. Este último grupo tiende a creer más bien que en la capacidad de elección influye la
determinación ambiental.

I d e a c i o nes suic i d a s
En la valoración de la percepción del sentido de la vida es fundamental la indagación acerca de
la presencia de ideaciones suicidas, ya que, según Frankl, se vinculan con la sensación de vacío
existencial. Por ello, se indagó la autopercepción de pensamientos suicidas del siguiente modo:
“Con respecto al suicidio, yo....”

Los datos para el total de la población urbana encuestada indican que la mayoría de las personas
respondieron no tener ideas de suicidio. En particular, esta autopercepción es más enfática en
los sectores populaers más desfavorecidos.
Sin embargo, se observan comportamientos contradictores entre estratos sociales en cuanto al
reconocimiento de pensamientos suicidas:_en el estrato bajo y la clase media del AMBA y en el
sector medio bajo de las Ciudades del Interior esta autopercepción es mayor.
7.1.2 - Sentido de la Vida y Espiritualidad. Sentido de la Vida

Pensamientos suicidas por estrato socio-territorial en %

Estrato Estrato Estrato Total Grupo Testigo


Muy Bajo Bajo Medio Bajo Vulnerables Clase Media
(1) (2) (3) (1+2+3) (CM)
Total Urbano
Neutra 37.9 23.6 20.8 27.3 27.8
Lo pensé como forma de escapar 3.0 4.8 6.2 4.6 5.3
Nunca lo pensé 59.1 71.6 73.1 68.1 66.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
AMBA
Neutra 39.5 24.8 24.6 30.0 28.8
Lo pensé como forma de escapar 2.7 5.6 4.2 4.1 5.8
Nunca lo pensé 57.8 69.6 71.3 65.9 65.4
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Ciudades del Interior
Neutra 27.5 19.4 14.0 18.2 21.4
Lo pensé como forma de escapar 5.0 3.2 9.7 6.2 3.6
Nunca lo pensé 67.5 77.4 76.3 75.6 75.0
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social, Departamento de Investigación Institucional, IPIS-UCA, Junio 2004.

Si bien la mayoría de las personas respondió no haber tenido ideas de suicidio, un 10% de las personas
del estrato medio bajo de las grandes Ciudades del Interior y un 6% de la clase media y del estrato bajo
del Área Metropolitana del Gran Buenos Aires, reconocieron haber tenido pensamientos de suicidio
como modo de escapar de sus problemas.

R e p r e s e n t a ción sobre el valor de la propia vid a


La evaluación del valor que las personas le asignan a su propia vida es un componente importan-
te de la percepción de sentido. Para indagar esto, se apeló al siguiente enunciado: “Si yo muriera
hoy sentiría que mi vida ha sido ...”

En términos globales, las personas del estrato muy bajo refieren una percepción más negativa
acerca de lo valioso de sus vidas (en el sentido de meritorio) con relación a los demás estratos.
No obstante, el análisis por región indica que es en el AMBA y no en las grandes Ciudades del
Interior donde estas diferencias ocurren. En particular, se observa que el estrato más vulnerable
se distancia significativamente de los estratos bajo, medio bajo y de la clase media.
7.1.3 - Sentido de la Vida y Espiritualidad. Sentido de la Vida

Autopercepción del valor de la propia vida por estrato socio-territorial en %

75

60
Porcentaje

45
62.8
61.8
30 61.3 62.8
59.5 71.4
57.6 52.5
59.8
15 44.3 56.2
43.3

0
Total Urbano AMBA Ciudades del Interior

Estrato Muy Bajo Estrato Bajo Estrato Medio Bajo Clase Media

Estrato Estrato Estrato Total Grupo Testigo


Muy Bajo Bajo Medio Bajo Vulnerables Clase Media
(1) (2) (3) (1+2+3) (CM)
Total Urbano
Neutra 55.3 37.5 38.6 43.4 37.1
Inútil 0.3 0.7 1.9 0.8 3.0
Muy valiosa 44.3 61.8 59.5 55.8 59.8
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
AMBA
Neutra 56.7 38.1 40.0 45.1 40.0
Inútil 0.0 0.6 2.4 0.8 3.8
Muy valiosa 43.3 61.3 57.6 54.1 56.2
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Ciudades del Interior
Neutra 45.0 36.2 36.2 38.1 28.6
Inútil 2.5 1.1 1.1 0.9 0.0
Muy valiosa 52.5 62.8 62.8 61.1 71.4
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social, Departamento de Investigación Institucional, IPIS-UCA, Junio
2004.

Las personas del estrato más bajo de los sectores populares refieren una percepción acerca de lo valioso
de sus vidas claramente disminuida con relación a los demás estratos, en especial en el Área
Metropolitana.

S e n t i do de la propia vid a
La percepción de sentido acerca de la propia vida, se indagó con la frase siguiente: “Mi existen-
cia personal es ...”

Las personas del estrato muy bajo señalan que su existencia es plena de sentido en una propor-
ción mucho menor que las personas de los demás estratos. En particular, estas diferencias son
significativas en el AMBA: solo el 42% de la muestra indicó que su percepción acerca de la pro-
pia vida era de pleno sentido en forma contraria a lo que se observa en los otros sectores.
7.1.4 - Sentido de la Vida y Espiritualidad. Sentido de la Vida

Autopercepción del sentido de la propia vida por estrato socio-territorial en %

75

60

72.8
45
Porcentaje

67.0
68.5 52.5
30 63.3 70.2
69.9 67.9
57.8 62.0

15 44.1 42.5

0
Total Urbano AMBA Ciudades del Interior
Estrato Muy Bajo Estrato Bajo Estrato Medio Bajo Clase Media

Estrato Estrato Estrato Total Grupo Testigo


Muy Bajo Bajo Medio Bajo Vulnerables Clase Media
(1) (2) (3) (1+2+3) (CM)
Total Urbano
Neutra 55.2 31.3 36.3 40.1 29.3
Totalmente vacía 0.7 1.8 0.4 1.0 0.8
Plena de sentido 44.1 67.0 63.3 58.8 69.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
AMBA
Neutra 56.7 29.5 41.6 41.8 28.8
Totalmente vacía 0.8 1.9 0.6 1.2 1.0
Plena de sentido 42.5 68.5 57.8 56.9 70.2
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Ciudades del Interior
Neutra 45.0 37.0 27.2 34.5 32.1
Totalmente vacía 2.5 1.1 0.0 0.4 0.0
Plena de sentido 52.5 62.0 72.8 65.0 67.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social, Departamento de Investigación Institucional, IPIS-UCA, Junio

Los sectores más vulnerables señalan que su existencia tiene poco o ningún sentido en una proporción
significativamente más alta que las personas de los demás estratos.

7.2. Representaciones sobre el valor de la espiritualidad en la propia vida

Para evaluar la autopercepción de espiritualidad se seleccionaron, con criterio conceptual, frases


pertenecientes a instrumentos previamente estudiados (Seidlitz y col., 2002). En particular, se
construyó un índice sobre la base de los siguientes enunciados, que debían ser contestados como
“verdaderos” o “falsos”: “Experimento una profunda comunión con Dios (me siento muy unido
a Dios)”; “Aún cuando tengo problemas, puedo encontrar paz espiritual dentro mío” y “Mi espi-
ritualidad me ayuda a entender mis propósitos en la vida”.
7.2.1 - Sentido de la Vida y Espiritualidad. Espiritualidad

Autopercepción de espiritualidad por estrato socio-territorial en %

Estrato Estrato Estrato Total Grupo Testigo


Muy Bajo Bajo Medio Bajo Vulnerables Clase Media
(1) (2) (3) (1+2+3) (CM)
Total Urbano
Ausente 21.7 22.8 16.9 20.9 24.1
Baja 13.2 15.9 15.3 14.9 16.5
Moderada 25.0 21.8 27.2 24.2 28.6
Alta 40.1 39.5 40.6 40.0 30.8
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
AMBA
Ausente 20.8 22.6 18.1 20.9 26.9
Baja 14.0 16.1 16.3 15.3 14.4
Moderada 26.5 22.6 32.5 26.4 29.8
Alta 38.6 38.7 33.1 37.4 28.8
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Ciudades del Interior
Ausente 29.3 23.4 15.1 21.1 10.7
Baja 9.8 16.0 14.0 13.7 25.0
Moderada 12.2 19.1 17.2 17.2 25.0
Alta 48.8 41.5 53.8 48.0 39.3
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social, Departamento de Investigación Institucional, IPIS-UCA, Junio
2004.

La mayoría de las personas indican que la espiritualidad les ayuda a entender sus vidas y afrontar la
adversidad, independientemente de su ubicación en la estructura social. Sin embargo, en las Ciudades del
Interior, esta inclinación espiritual es todavía mayor en la población perteneciente a los estratos más
pobres.

Es relevante observar que la mayoría de las personas indica que la espiritualidad les ayuda a en-
tender sus vidas y a afrontar la adversidad de manera independiente del estrato social, así como
el hecho de experimentar una profunda comunión con Dios. En los datos del total de la pobla-
ción urbana estudiada, se observan proporciones similares en las puntuaciones altas y modera-
das con una leve disminución en el estrato “medio alto” pero no lo suficiente como para resultar
significativa. Sin embargo, si se analizan los datos de las Ciudades del Interior, notamos diferen-
cias apreciables entre el estrato social muy bajo y la clase media. Las personas de este mismo
sector manifiestan menores inclinaciones espirituales que las más vulnerables.

En consonancia con la existencia de una mayoría de creyentes en nuestro país, las personas señalan que
experimentan una profunda comunión con Dios independientemente de su posición social.
N o tas del cap í t u l o

(1) Maslow organiza ambos tipos de necesidades de manera lineal, en una pirámide, siguiendo
el orden en el cual –según él– se irían originando. De tal forma, ubica en el primer nivel a
las necesidades fisiológicas y, en el segundo, a las necesidades de seguridad. Luego, se in-
cluyen en la pirámide las necesidades de pertenencia y las de estima para terminar en la au-
torrealización.

(2) La voluntad de sentido se ha corroborado en muchas investigaciones y se han diseñado


pruebas (PIL test, LOGO test) que han permitido evaluar la orientación existencial hacia el
sentido, la frustración o el vacío existenciales. Son de destacar, además, las investigaciones
de su discípula, Elizabeth Lukas (1991) quien comprobó lo que su maestro descubrió en la
clínica: una de cada cinco personas padece de neurosis noógena o del espíritu.

(3) Estas ideas también han sido sustentadas por psicólogos y clínicos (Maslow, 1968; Young y
Witmer, 1985).

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