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Evolución de las penas privativas de libertad

El documento analiza la evolución histórica y doctrinal de las penas privativas de libertad y los sistemas de cumplimiento, destacando su desarrollo desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Se discuten las distintas formas de encarcelamiento y su función, así como la transición de la prisión como simple custodia a convertirse en una pena impuesta por el Estado. Además, se examinan las influencias sociales y económicas que llevaron a la implementación de sistemas penitenciarios modernos.

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Evolución de las penas privativas de libertad

El documento analiza la evolución histórica y doctrinal de las penas privativas de libertad y los sistemas de cumplimiento, destacando su desarrollo desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Se discuten las distintas formas de encarcelamiento y su función, así como la transición de la prisión como simple custodia a convertirse en una pena impuesta por el Estado. Además, se examinan las influencias sociales y económicas que llevaron a la implementación de sistemas penitenciarios modernos.

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TEMA 2- LAS PENAS PRIVATIVAS DE LIBERTAD Y SISTEMAS DE CUMPLIMIENTO

I.- Introducción.

II.- Evolución histórica y doctrinal del tratamiento de las penas privativas de libertad y de
los sistemas de cumplimiento

1. Evolución histórica y doctrinal de la pena privativa de libertad


1.1. Época clásica.
1.2. Edad media.
1.3. Siglos XVI y XVII.
1.4. Siglos XVIII (El pensamiento humanista, el Iluminismo y la Ilustración) y XIX
(Beccaria, Bentham, Howard, Lardizábal, Montesinos y Concepción Arenal).

2. Sistemas penitenciarios:
2.1. Sistema celular o pensilvánico
2.2. Sistema progresivo.
2.3. Sistema reformatorio.

“No hay animal tan manso, que atado no se irrite”. Concepción Arenal

I.- INTRODUCCIÓN.

La cárcel, en sus formas míticas o propiamente históricas, como encierro derivado de


la venganza privada o de las distintas formas de legitimidad, que el poder jurídico ha ido
adquiriendo, la encontramos por doquier.

El hecho de que la mayoría de un grupo humano tenga encerrado, estigmatizado y


desacreditado a un conjunto reducido de su propia población hizo que ya desde los orígenes
de la cárcel existieran debates y polémicas acerca de su existencia.

Estos reproches a la prisión, surgen a su vez desde las más variadas posturas
ideológicas, desde los que partiendo de las actitudes más atávicas consideran al presidio
como una pérdida económica para el grupo y que con ella se está derrochando la capacidad
económica de la colectividad, hasta posturas filantrópicas que reniegan de cualquier
potestad al Poder de someter encerrados a un grupo humano (con independencia de las
causas que acompañan a tal decisión).

La prisión aparece relativamente tarde, pues se entendía que los recluidos no


generan ningún beneficio y por el contrario son parásitos que deben ser alimentados. Por
tanto, se buscan otras soluciones tales como la esclavitud, el maltrato físico, la mutilación o
lamuerte.

1
El uso de la fuerza es un hecho inherente a los comportamientos humanos, y no se
puede suprimir su utilización, buscando el Derecho purificar su empleo, restándole las
connotaciones peyorativas, convirtiendo de este hecho, aparentemente insoportable, en
algo racional y socialmente aceptable.
Partiendo de la idea que se tiene de lo que debería ser la prisión (instrumento de
castigo, de escarmiento o de reinserción) van a surgir las grandes líneas de las Escuelas
Jurídico Penales.
Por ello Jiménez de Asúa, afirma con toda la razón, que la historia de las prisiones es
la historia de una gran crítica y meditación.

A lo largo de la historia cada sociedad ha reaccionado de un modo diverso frente a las


conductas antisociales de sus integrantes. Los correctivos aplicados por el poder para
reconducir los comportamientos desordenados se han traducido en sanciones como el
descuartizamiento, la crucifixión, la lapidación, mutilación, exposición pública, trabajos
forzados, expatriación, maceramiento entre otras, hasta llegar en su fase moderna, a la
segregación; aislamiento del delincuente como terapia para sus males: nace la prisión.

Ciertos historiadores del Derecho y de las Instituciones, influenciados por los


planteamientos de Marx y Engels, ampliados sobre todo tras el impacto de la obra de
Foucault (Vigilar y Castigar), buscan y explican la relación de la penalidad con los distintos
modos de producción hasta el triunfo del capitalismo.
Desde ese punto de vista, la pena de prisión habría nacido fuera del derecho, al
socaire de la extensión del modo de producción capitalista, y en concreto derivando de las
“Casas de corrección y trabajo” construidas en Holanda, en Inglaterra y después en
otros países, desde el siglo XVI en adelante, para adiestrar a las masas de vagabundos
expulsadas del campo a fin de convertirlos en los trabajadores que las clases burguesas
necesitaban.

Por regla general, se coincide en no separar el estudio de la cárcel de los distintos


órdenes penales que la sustentan, porque la prisión y sus protagonistas, a lo largo de su
historia, han conocido y conocen la proyección práctica de teorías criminológicas y de la
ciencia penitenciaria.

Antes del siglo XVI la prisión fue utilizada en diferentes culturas para custodiar a
quienes esperaban ser juzgados o para aquellos que iban a ser sometidos a tormentos.
Ulpiano afirmó que la cárcel no se dirigía al castigo, sino "ad continendos homines".
Es decir que en la mayor parte de la historia de la humanidad las penas privaron de
numerosos bienes como la vida, la integridad física, el honor, el patrimonio, pero no de la
libertad por sí sola.
La libertad se privaba necesariamente para cumplir otro fin. La pena privativa
de libertad fue aplicada tardíamente en la historia ya que el Derecho Penal ha
tenidoun predominio de carácter privado, siendo innecesaria la pena privativa de libertad
dado que:

2
A).- Durante mucho tiempo hubo esclavos y siervos bajo el control penal de su
señor, resultando comprensible que castigarlos con una pena de privación de libertad,
privaba al señor del trabajo de sus súbditos.

B).- Al ser la venganza privada, se prefería las penas que compensaran el daño
económicamente (composición), o una satisfacción por medio del instinto de
venganza como la muerte o castigos corporales y;

C).- La falta de organización para mantener un sistema de prisión (estructura edilicia-


personal - manutención de internos) hizo que no se aplicara en mucho tiempo como
pena propiamente dicha.

Al transcurrir la historia con sus vaivenes y al surgir el Estado moderno y un


Derecho penal público, las necesidades hacia el control social fueron muy diferentes.

La nueva la realidad económica y social que se vivía -[gran cantidad de desocupados,


mendigos y prostitutas]- como consecuencia del cambio de sistema económico -
[surgimiento del mercantilismo]- hizo que grandes masas de población inmigraran del
campo a las nacientes ciudades, surgiendo una mayor delincuencia, que había que frenarla
de alguna manera.
El establecimiento de penas pecuniarias para ello, --que no podían ser pagadas, unido
a una necesidad económica de mano de obra– hicieron que el Estado Moderno
implementara la pena privativa de libertad.

Es así como empezó a aprovecharse la fuerza de trabajo que representaban los


delincuentes, los mendigos y prostitutas, apareciendo las llamadas "Casas de corrección",
considerándolas como antecedentes más próximos de la moderna pena de privación de
libertad. En ellas se recluía al principio a pequeños delincuentes y mendigos con el objetivo
del trabajo, siendo la finalidad económica lucrativa.
El pensamiento de la Ilustración descubrió en la privación de libertad una forma de
pena racional y ajustada a las necesidades de un sistema penal más humano y basado en
la proporcionalidad de delito y pena, del que tomarán su base los sistemas punitivos
liberales del Siglo XIX, cuya base es la pena privativa de libertad, llegando hasta el de nuestro
días cual es Sistema Progresivo, para la ejecución de la pena privativa de libertad.

II.- EVOLUCION HISTÓRICA Y DOCTRINAL DEL TRATAMIENTO DE LAS PENAS PRIVATIVAS DE


LIBERTAD Y DE LOS SISTEMAS DE CUMPLIMIENTO.
Para entender la evolución histórica y doctrinal de las penas privativas de libertad, es
necesario distinguir entre:
El Encierro, como custodia, propio de la sociedad primitiva y medieval y,
La Prisión, como pena, impuesta por el Estado a través de los órganos
jurisdiccionales.

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Por eso en la historia de la prisión se pueden destacar dos fases:

Antecedente de la pena de prisión: el encierro como custodia, periodo que se


extiende hasta el siglo XVII.
La aparición de la pena privativa de libertad propiamente dicha, a partir del siglo
XVIII.

1. Evolución histórica y doctrinal de la pena privativa de libertad.


Hasta el Siglo XVII.-
En sus primeros momentos, la prisión es un establecimiento destinado a la custodia
de los reclusos. Así, en la antigüedad salvo casos excepcionales, los delincuentes
convictos no quedaban confinados en prisiones, sino que eran sometidos con penas
corporales o pecuniarias.

Así, las penas privativas de la libertad, son un concepto relativamente moderno.


Solamente unas limitadas excepciones tienen un contenido similar al de la pena de prisión
moderna, ya que el encierro en general tenía la función cautelar de servir de retención hasta
el momento del juicio o de la ejecución; en este sentido señalaba Ulpiano en el Digesto que
“las cárceles son para contener a los hombres, no para castigarlos ” por la concepción de la
inadmisibilidad de la privación de libertad como pena, dado el elevado volumen de
población que carecía de ella, como era el caso de los esclavos o siervos.
Entre esas limitadas excepciones se puede destacar el ergastulum o prisión para
esclavos del Derecho Romano, que se cumplía en un lugar de la casa del amo destinada para
ello.

En los demás casos, la cárcel sólo actuaba como aseguramiento preventivo de la persona
del acusado hasta el momento del juicio, a salvo de alguna figura específica como la prisión
por deudas. Como enfatiza Cuello Calón (citando a Mommsen) en el derecho romano la
prisión sólo tenía el carácter de una medida preventiva para evitar la fuga de los procesados,
pero el Derecho de la Iglesia ya organizó la prisión como pena sometiendo a los
encarcelados bajo un régimen de penitencia.

Hay testimonios que nos hablan de distintas fórmulas de encierro en las civilizaciones
más antiguas. En Grecia incluso se elaboró una teoría carcelaria que nos suena muy cercana.
Platón, en “Las Leyes”, además de proponer la cárcel-custodia para deudores y algunos
ladrones, ya planteaba una cierta tipología carcelaria que contemplaba la pena privativa de
libertad como castigo en sí mismo e incluso como forma de corrección. En la Grecia antigua
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se usó la cárcel como medio de custodia, pero sobre todo para la retención de los deudores.

En la Edad Media tampoco existía esta pena pues las vigentes en ese momento eran la
pena de muerte, las penas corporales, las penas infamantes y las penas pecuniarias. Sin
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embargo sigue existiendo la prisión custodia hasta el juicio, sin tener la naturaleza de pena y
sólo para los delitos más graves, a diferencia del resto de infracciones en los que bastaba la
fianza. Su cumplimiento en castillos, torreones y calabozos marca una de las épocas más

crueles de la historia penal. Un supuesto específico de esta época era la Cárcel


de Estado para enemigos políticos del poder real (Vgr.- Egipto, donde en las Prisiones
de Estado cumplían pena los presos del faraón) y la Cárcel canónica para religiosos, en
ambas cabía la detención temporal o perpetua.

Para CUELLO CALÓN, la aparición de la prisión se encuentra en un edicto de Luiprando,


rey de los lombardos, que disponía que cada juez tuviera en su ciudad una cárcel para
encerrar a los ladrones. Otros autores, consideran que el más antiguo sistema de prisión
conocido (en el sentido de establecimiento destinado al cumplimiento de la pena) es la
cárcel, que data de 1166, que Enrique II de Inglaterra mandó construir una en Claredon,
donde promulgó sus famosas constituciones.

Durante la Edad Media, en Inglaterra aparecen cárceles privadas en el Siglo XIII.


McShane y Williams señalan que las poseían determinadas familias y que en algunos casos el
derecho de gestión fue vendido o incluso cedido a sirvientes en lugar de una pensión.
Garrido Guzmán refiere como en esta época la cárcel se hallaban sometida al arbitrio de
príncipes y gobernantes que la imponían en función del status social y que podía conmutarse
por prestaciones en metálico o en especie, quedando como residuo cuando el crimen no
tenía suficiente gravedad cuando el crimen no mereciera penas rutilantes o la muerte

Con el hundimiento del feudalismo y la subsiguiente desorganización social, la Europa


de los siglos XIV y XV se inundó de hordas de mendigos, indigentes y prostitutas que vagaban
por ciudades y campos entregándose con frecuencia al robo, al saqueo e incluso al
asesinato.

La superación del feudalismo y la llegada del mercantilismo, exigieron nuevos


planteamientos en el mercado de trabajo, que como tuvo su eco en la configuración de los
presidios existentes y en la orientación de su funcionamiento.

El encarcelamiento de estos grupos marginados, fue prescrito por leyes, como las
“Poor Laws” Isabelinas en Inglaterra, por las que funcionarios públicos de Londres
destinaron en 1557 un palacio abandonado al establecimiento de una casa de trabajo. Tal
fue el origen de la famosa “House of Correction of Bridewell”, (Londres) nombre que
todavía utilizan muchas instituciones británicas de este tipo.
Pronto siguieron el ejemplo de Londres otras ciudades inglesas y continentales que
abrieron casas de trabajo para recluir a los acusados de delitos menores. Estas casas de
trabajo no actuaron positivamente en la readaptación del sujeto, ya que el trabajo en ellas
desarrollado no tendía a su función transformadora.

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Esta expansión cultural y económica, y el humanitarismo, contribuyeron a la aparición de
las “Casas de trabajo” en el siglo XVI en Europa por la necesidad de mano de obra barata y
la influencia de las ideas religiosas de la reforma protestante, siendo una de las más
importantes la de Amsterdam: se trataba de casas de corrección para sujetos antisociales
como vagabundos o prostitutas en las que se buscaba la enmienda a través del trabajo. La de
hombres se denominaba “rasphuis” debido a que la actividad laboral era el raspado de
madera y la de mujeres “spinhuis” por ser la de hilandería. En ellas había instrucción,
trabajo, castigos y asistencia religiosa. En 1603 se completaran ambas instituciones con una
tercera destinada jóvenes rebeldes entregados para su reforma por los propios familiares.

Las cárceles construidas en Ámsterdam a fines del 1500 se consideran un importante


antecedente en la historia penitenciaria. En Ámsterdam los reos eran obligados a trabajar y
el propósito de corrección se completaba con inhumanos castigos, a manera de azotes,
latigazos o la famosa “celda de agua”, en la que el preso sólo se salvaba si desaguaba
continuamente una celda que se le inundaba sin parar.

Durante el siglo XVII regía el absolutismo monárquico, dándose en consecuencia, una


organización política que se caracterizaba por el despotismo y la arbitrariedad. La
organización del sistema penal era reflejo de esa situación política, que a criterio de Mezger,
presentaba el cuadro «más repugnante que conoce la historia de la humanidad». Los
caracteres del sistema penal de esa época, eran los siguientes:

- Las penas se caracterizaban por su enorme crueldad: torturas, mutilaciones


y pena de muerte agravada por crueles suplicios.
- La prueba más utilizada era la confesión, la cual generalmente se
obtenía mediante la tortura.
- Existía gran desproporción entre el delito y la pena que le orrespondía.
- Se permitía la aplicación analógica de la ley penal.
- El procesado carecía de una debida defensa en juicio.

Las cárceles carecían de higiene. La arbitrariedad en el orden político desencadenó la


reacción y surgieron nuevas ideas que, basadas en el derecho natural y la razón,
combatieron la arbitrariedad y el despotismo.

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Exponiendo estos excesos, Bentham refiere que estas ejecuciones fomentaron en el
pueblo la idea de rechazo al poder y la creación de una auténtica subcultura carcelaria,
dando lugar a un proceso reformador que en el siglo XVIII culminó con la evolución de la
prisión generalizándose su utilidad como sanción ya que el Estado representa a la sociedad
civil y el delito representa una afrenta a la sociedad. Su buena aceptación se debe a que
además de no ser tan cruel como la pena de muerte o las corporales puede servir para
retribuir, por eso se llegó a decir que la prisión era el gran invento social de la época.

En España se desarrolla una evolución paralela, ya que durante la Edad Media sólo existe
la prisión como custodia preventiva hasta que en el siglo XVIII adquiere su propia autonomía;
de ahí la diferencia terminológica entre cárcel, como encierro custodial hasta el juicio o
pronunciamiento de la sentencia y presidio, como lugar donde se cumplían las penas
privativas de libertad impuestas.

En el mismo sentido que el texto de Ulpiano, en “Las Partidas” (Ley IV, Titulo XXXI,
Partida VII) se declara que la cárcel no es para escarmentar sino para guardar a los presos
hasta su enjuiciamiento, y se instaura su carácter de establecimiento público que sólo al Rey
corresponde construir, ya que hasta ese momento también los nobles y la Iglesia tenían las
suyas de propiedad particular en las que dominaba la arbitrariedad.

Otras normas de interés en las Partidas son:


Las referentes a un trato no cruel a los reclusos.
A la separación por sexos y por la posición social
La posibilidad de comunicar con el exterior con las debidas precauciones.

Por otro lado desde su aparición en la Pragmática de Carlos I de 31 de Enero de 1530, en


los siglos XVI y XVII se utilizan las galeras, embarcación de vela y remo destinada al
combate movida por forzados que podía alcanzar una duración de hasta diez años; es la
llamada “Cárcel flotante” que se utilizaba como pena propia o sustitutiva de la muerte pues
ya iba decayendo la barbarie punitiva; sin embargo en ellas el trabajo de remo era duro, las
condiciones higiénicas y de alimentación totalmente deficientes, y los castigos corporales
habituales para conseguir superar las flaquezas de los condenados. El traslado a galeras
de los condenados unidos entre sí por cadenas y esposados es magistralmente relatado
por Cervantes en un famoso pasaje de Don Quijote de la Mancha (capítulo: XXII de la
primera parte).
En cuanto a la privación de libertad organizada propiamente dicha, en un primer
momento se cumple en presidios militares en África y presidios navales, sin embargo debido
al lamentable estado que llegaron a alcanzar comenzaron a ser sustituidos a principios
del siglo XIX por presidios militares peninsulares, a los que a partir de 1834 se sumaron
los presidios civiles.

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Causas de la transformación.- Entre las causas que motivaron la transformación de la
“prisión custodia” en “pena de prisión”, según explica García Valdés, se puede destacar las
siguientes:
a.- Razones de política criminal.- Grandes masas de población se desplazaban como
consecuencia del desarrollo urbano provocando con ello desordenes y delincuencia que
hubo que reducir haciendo uso del encierro.
b.- Razones penológicas.- El desprestigio en que había caído la pena de muerte por la
recepción de corrientes humanitarias en Europa, provocó el aumento de las expectativas
sobre esta nueva pena.
c.- Razones socioeconómicas.- Con ella se iba a aprovechar la mano de obra barata que
proporcionaban los penados. En este sentido Foucault en su obra “Vigilar y Castigar” ha
asociado el nacimiento de la prisión con el nacimiento del capitalismo.
d.- Razones religiosas.- Si bien no son aceptadas unánimemente, hay que reconocer la
influencia del sentido penitente de la reclusión, que incluso ha permanecido en la
denominación.

Primeras manifestaciones científicas.-


Los reformadores.- A finales del siglo XVIII la mayoría de los establecimientos donde se
cumplía la pena de prisión eran lugares de terror y crueldad por el hacinamiento en que se
encontraban los condenados, los castigos corporales, la escasez de comida, los trabajos
forzados, enfermedades, humedad y falta de luz en los establecimientos.
De esto se desprendía que, con la salvedad de las Casas de Corrección, la única finalidad
de las prisiones era separar al penado de la sociedad, y por eso las condiciones del recluso
no eran motivo de interés alguno.

En este desolador panorama el inglés John Howard [Hackney


(Londres) 1726- Jerson (Ucrania) 1790] se empieza a interesar
por la situación penitenciaria a través de su propia experiencia,
pues fue apresado por un buque de guerra portugués,
cumpliendo por ello una condena de prisión, que le llevó
finalmente a la muerte al contraer las fiebres carcelarias.
Como resultado de sus viajes por Europa visitando prisiones,
escribió en 1777 su obra “State of prisons in England and
Wales” en la que denunciaba el sistema penitenciario de la
época. En dicho tratado se describe el horroroso estado de las
prisiones europeas, que Howard había visitado a través de sus viajes; y propugna una
reforma al sistema penitenciario, sosteniendo que, en los establecimientos carcelarios, se
deberán dar las siguientes condiciones:

1. Cárceles higiénicas, para evitar enfermedades y epidemias.

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2. Separar y clasificar a los condenados por delitos mayores, de los condenados por
delitos menores. Se debe clasificar a los presos según el sexo, la edad y el tipo de
condena.
3. Incentivar el trabajo de los condenados en las cárceles y la instrucción
obligatoria. Resalta la importancia del trabajo como elemento reinsertador, el evitar
a toda costa la ociosidad y orientar el establecimiento para el retorno del individuo a
la sociedad
4. Adopción del sistema celular, o sea: el aislamiento del condenado en una celda, de
manera que se evite la promiscuidad y la corrupción moral de los presos. El
Aislamiento debía ser solo nocturno evitando contaminaciones morales y físicas.
5. Supresión del derecho de carcelaje
6. Necesidad de instaurar órganos de control, entendiendo que por muy perfecto
que sea el sistema siempre degenera. Por ello, considera necesario instaurar órganos
permanentes de revisión, cuya imparcialidad y profesionalidad en su actuación será
decisiva.
7. Establecer una normativa regimental clara y precisa que debe ser objeto de
publicidad.

Fue posiblemente s u afán reformador y filántropo l o q u e le impulsó a utilizar


por primera vez la palabra “penitenciaria”. Como consecuencia de esta labor se crea la
corriente denominada Penitenciarismo, encauzada a erigir establecimientos apropiados al
cumplimiento de la sanción privativa de la Libertad, crecientemente aceptada en las
legislaciones de entonces. Se puede observar por lo tanto este cambio de denominación
Prisión por Penitenciaría, ya que justamente nos marca el cambio de destino del edificio de
encierro.
Su formulación básica era: Aislamiento, trabajo e Instrucción del hombre en Prisión;
propugna por tanto el cambio del castigo (simplemente expiatorio y corporal) por la Pena
(método para transformar al individuo).
En conclusión, como señala Cuello Calón, Howard fue el creador del movimiento
penitenciarista, caracterizado por buscar cárceles más humanas e higiénicas, buscando como
finalidad la regeneración moral de los penados.
Su obra tuvo una gran difusión, dando lugar a la aparición de los sistemas
penitenciarios en los que se diseña por primera vez unas características y objetivos
específicos de la ejecución penal.

Otra figura relevante es la de Cesare Bonesana, Marqués de Beccaria


(1738-1794) coincidente en propugnar las ideas de reforma y
humanidad, pero sin ceñirlo exclusivamente a las prisiones sino a todo
el Derecho Penal. Su obra “Dei delitti e delle pene” publicada en 1764,
cuando apenas contaba con 26 años, es un anticipo de todo el
Derecho Penal moderno en el que se denuncia la crueldad de las
penas, la necesidad de proporcionalidad, de garantías penales....

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimien


to Página 9
Trataba de encontrar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, encontrándose su
mérito en el “arte de decir poco y hacer reflexionar mucho”. Beccaria supone un aporte de
racionalización y humanización en la aplicación del derecho criminal, y consiguientemente
en las prisiones, en un ambiente en que en las legislaciones penales se preveía que las
ejecuciones penales fuesen públicas por lo que la muerte era un espectáculo propio de los
días de fiesta, donde el día de la ejecución se convertía en una festejo popular.
Pretendía escribir las leyes para que pudieran ser comprendidas por todos los
individuos y no sólo por máximos juristas, y sobre todo que la interpretación de esta no se
pudiera dar de una forma desviada a la moral por los juristas o jueces y por último el de
limitar el ámbito de las leyes penales al mínimo necesario para minimizar el delito.
Pocos juristas han influido tanto en su tiempo. La impresión que dejó sobre su labor
humanizadora fue inusitada, y así, a finales de 1766 Catalina II de Rusia conmovida por el
libro, le ofrece un empleo en la capital rusa, y ordena la elaboración de notables reformas
penales entre ellas la supresión de la tortura. En 1776, la emperatriz María Teresa de Austria
ordena también la abolición de la tortura. En España, en un principio, el Consejo Real en
1774 desaprobando el libro no lo prohibió y pese a que hubo un nutrido grupo de españoles
que se declararon seguidores parciales del autor (Jovellanos, Meléndez Valdés, Lardizabal,
Valentín de Foronda, Sempere, Guarinos, Corner y Vizcaíno Pérez) no faltaron tampoco
detractores del libro, como el canónigo sevillano Pedro de Castro que escribió su vehemente
obra “En defensa de la tortura”, llegando incluso El Tribunal del Santo Oficio el 20 de Junio
de 1777 a prohibir el libro.
Por último, señalar que aunque el libro hay sido estudiado dentro del ámbito penal,
las consecuencias prácticas que tuvo se hicieron sentir de un modo más claro en el mundo
penitenciario.

Jeremías Bentham en 1802 publica su “Tratado de legislación civil y


pena” en el que incluye su famoso Panóptico como modelo
arquitectónico de prisión. Uno de los principales problemas de la época
era que los establecimientos donde se cumplía las penas eran
absolutamente inadecuados, por eso diseña uno con la idea central de
guardar los presos con seguridad y economía a través de un edificio de
cristal desde cuya parte central se pueden divisar todas las celdas. En el
Panóptico Bentham proporciona su descripción arquitectónica de lo que debería ser una
cárcel, impresionado por las prisiones de época. Establece un diseño que permitiría mejorar
la vigilancia tanto de los presos como de los vigilantes de estos; guardar los presos con más
seguridad y economía, y trabajar al mismo tiempo con su reforma moral con los medios
nuevos para asegurarse su buena conducta, y proveer a su subsistencia después de su
soltura. Bentham busca hallar la sanción menos
dolorosa entre los castigos más útiles. Para ello, idea
una prisión de planta semicircular donde los prisioneros
están constantemente expuestos a la mirada de los

T e m a :2 L a s p e n a si p r iv a d e L i b e r t a d . S i s t e m a s d e C u m p l i m i e n t o
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guardianes, si bien no a la inversa. CRITICAS: Como señalan Lyon y Froment, El Panóptico
representa una parodia secular de la omnisciencia divina, en la que el observador era como
Dios, invisible. Más allá de la metáfora, en el concepto de panóptico reside también un
modelo de poder, de sometimiento al ser humano frente a un sistema.

El Panóptico de Bentham, como modelo de organización se basa en la disciplina


normalizadora, en la exagerada visibilidad del sujeto, en la inverificabilidad de la
observación, en la búsqueda de certidumbre por parte del vigilado. En resumen, en convertir
al ser humano en un objeto de vigilancia amparando dicho sistema en las más diversas
ideologías. Resulta interesante, para explicar qué es el Panóptico, transcribir la descripción
que hace Enrico Ferri en 1907 sobre la arquitectura propuesta por Bentham, “…galerías en
forma de radios que permitían a un solo vigilante, colocado en el centro de esta formidable
colmena humana, inspeccionarla toda entera”. Foucault resalta la visión totalitaria del
sistema: la construcción arquitectónica permite que el individuo que esté encerrado en la
celda pueda ser observado, de manera permanente, sin que él pueda ver al vigilante. El
aislamiento es total: no sólo está incapacitado para ver a quien lo vigila sino que tampoco
puede ver al resto de los vigilados. La estructura general es la de un edificio circular con
celdas de circunferencia con una torre de vigilancia central. Foucault no duda en calificar el
sistema arquitectónico como “cruel ingenio” o “jaula cruel”.
Problemas de respeto a la intimidad de los condenados y de excesivo costo de su
construcción provocaron que apenas fuera llevado a la práctica.

Reformadores en España.- Precursores del penitenciarismo en España son:


Bernardino de Sandoval, Cerdán de Tallada y Cristóbal de Chaves que en el siglo XVI escriben
sendas obras sobre la materia.

Bernardino de Sandoval es autor de la obra “Del cuidado que se debe tener con los
presos pobres” en 1564 donde se explica cómo han de ser las cárceles y el trato que se ha de
dar a los reclusos. En él se recomienda la ayuda de la Iglesia a los mismos en una época en
que, como bien se sabe, el mantenimiento de los reclusos no corría a cargo del Estado, sino
que cada uno debía atender a su sustento y pagar unos derechos de carcelaje en beneficio
de los guardadores.

Cerdán de Tallada (1530-1614) ejerció la abogacía en Valencia y publicó entre otras


la obra “Visita de la cárcel y de los presos” en 1574 en la que denuncia los abusos que se
cometían sobre los presos y la mala actuación de los jueces y propone un régimen carcelario
muy avanzado para la época; Cristóbal de Chaves escribió “Relación de la cárcel de Sevilla”
en 1585 donde denuncia las irregularidades que en ella se cometían.

En el siglo XVIII es destacada también la figura de Manuel de Lardizábal y Uribe que a


través de su obra “ Discurso sobre las penas publicada en 1782 difunde las ideas de la
Ilustración que empiezan a penetrar en el Derecho Penal, sirviendo de borrador y
preparación para lo que más adelante será el primer Código Penal español de 1822; en su

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


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contenido formula una crítica a las penas de presidios y arsenales de esta etapa por ser
perniciosas, desproporcionadas e inútiles y llega a calificar la pena de cárcel (entonces con la
única finalidad de custodia) como pena corporal aflictiva por la privación de libertad,
incomodidades y molestias que produce, vejaciones y malos tratos.

Manuel Montesinos Molina (1792-1862), Comandante del presidio de


las Torres de Cuartes (Presidio de Valencia), llevó a cabo su labor
reformadora, que tiene como méritos más relevantes: La Redención de
Penas por el Trabajo, La libertad condicional, La salud física del recluso
y la lucha contra la ociosidad. Al carecer las Torres de Cuartes de
seguridad, Montesinos consigue el Convento de San Agustín como
centro de reclusión, que fue reformado por los propios presos,
creándose cuarenta talleres de trabajo. La prisión sufre una importante transformación,
pasando a ser de "seguridad mínima" o "prisión abierta". Este cambio representa una
ruptura con el pasado, creándose nuevas dependencias: oficinas, farmacia, enfermería,
patios con naranjos y hasta un pequeño jardín zoológico. Mientras en Europa aún perduran
las vetustas estructuras, Montesinos se ha adelantado con una nueva concepción de las
instituciones penitenciarias, dando una lección de humanidad y de esperanza en la
corrección del penado.

Finalmente ya en el siglo XIX es necesario también resaltar la figura de


Concepción Arenal (1820-1893), precursora del penitenciarismo
español cuya relevante aportación quedó plasmada en sus Obras
Completas; en 1864 se le nombra visitadora general de prisiones
escribiendo en 1891 “El visitador del preso, una de sus obras más
célebres, en la que indica las directrices que han de seguir los
visitadores de prisiones en sus tareas, con el reconocimiento de
premisas tan importantes como el libre albedrío del delincuente, la voluntariedad de su
asistencia, la adecuada clasificación, la humanidad en el trato, la necesidad de instrucción.

Por último, una de las personalidades más destacadas en favor de


una profunda reforma penitenciaria fue Victoria Kent, inspirada en
las ideas de Concepción Arenal. Fue nombrada Directora General de
Prisiones en el primer gobierno de la II República. Estableció el fin
del carácter punitivo exclusivo de las penas, defendiendo la
reeducación y rehabilitación de los presos en las cárceles para luego
poder regresar a la sociedad. Suprimió los grilletes y cadenas en las
prisiones españolas, y llegó a cerrar más de cien recintos

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1212
penitenciarios por sus pésimas condiciones. Estableció los permisos por razones familiares,
mejoró la alimentación de los presos, y permitió la libertad de cultos dentro de los recintos
carcelarios, en consonancia con la Constitución. Mandó construir la Cárcel de Mujeres de las
Ventas, y creó el primer cuerpo de funcionarias de prisiones para encargarse del trabajo en
las cárceles de mujeres. Victoria Kent se preocupó, además, de la delincuencia juvenil
instaurando una serie de albergues para la reeducación de los jóvenes delincuentes. La idea
de la reeducación frente al castigo era muy moderna y no fue entendida, además de
considerarse inviable por los sectores más reaccionarios.

2. Los Sistemas penitenciarios.- Los sistemas penitenciarios están basados en un


conjunto de principios orgánicos sobre los problemas que dieron origen a las reformas
carcelarias y surgen como una reacción natural y lógica contra el estado de hacinamiento,
promiscuidad, falta de higiene, alimentación, educación, trabajo y rehabilitación de los
internos.
Surgen como respuesta a la necesidad de organizar las prisiones primero en las
colonias inglesas de Norteamérica y posteriormente en Europa.
De ahí la importancia de las ideas de Howard, Beccaria, Montesinos, Maconichie,
Crofton, etc. y de una necesaria planificación para terminar con el caos descrito en algunas
obras de los autores mencionados. Así mismo, muchas de sus ideas se comenzaron a
plasmar en las nuevas colonias de América del Norte. Luego son trasladadas al viejo
continente donde se perfeccionaron aún más, para después tratar de implantarse en todos
los países del mundo.
De la evolución de todos ellos han ido formándose los sistemas penitenciarios
actuales:

SISTEMA CELULAR FILADÉLFICO O DE PENSILVANIA.- Nace a finales del siglo XVIII


como reacción frente a los problemas de hacinamiento y promiscuidad que presentaban las
prisiones americanas. Para ello en la penitenciaría de Filadelfia se instaura un sistema
consistente en un aislamiento absoluto que se inspira en la austeridad de los cuáqueros,
grupo religioso que defendía la no violencia.

Su característica más importante era el aislamiento total durante todo el día y


silencio absoluto, por eso se le conoce también con el nombre de sistema celular.
El penado pasaba día y noche en la celda solo, sin visitas ni actividad alguna, más que
la lectura de la Biblia.
Contribuyó a la separación de reclusos y a la mejora de higiene y salubridad, siendo
por contra su mayor inconveniente el deterioro psíquico que producía el aislamiento total.
Este sistema se exportó a Europa; y en España la cárcel de Madrid construida por
orden de Alfonso XII en 1876 inspiró su arquitectura en los principios que propugnaba.
Este sistema surge en las colonias que se transformaron más tarde en los Estados
Unidos de Norte América; y se debe fundamentalmente a William Penn, fundador de la
colonia Pennsylvania, que posteriormente evolucionó hasta convertirse en los dos Estados

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1313
Norteamericanos de Pensilvania y Delaware por lo que, al sistema se le denomina
pensilvánico y Filadélfico, al haber surgido de la Philadelphia Society for Relieving Distraessed
Presioners.

William Penn había estado varias veces preso por sus principios religiosos
en cárceles lamentables y de allí sus ideas reformistas, alentadas por lo
que había visto en los establecimientos holandeses.
Era jefe de una secta religiosa de cuáqueros (Sociedad Religiosa de los
Amigos), muy severos en sus costumbres y contrarios a todo acto de
violencia.
Por su extrema religiosidad implantó un sistema de aislamiento
permanente en la celda, en donde se le obligaban al delincuente a leer la Sagrada Escritura y
libros religiosos. De esta forma entendían que había una reconciliación con Dios y la
sociedad.
Por su repudio a la violencia limitaron la pena capital a los delitos de homicidio y
sustituyeron las penas corporales y mutilantes por penas privativas de libertad y trabajos
forzados.
La prisión se construye entre 1790 y 1792, en el patio de la calle Walnut, a iniciativa
de la Sociedad Filadélfica, primera organización norteamericana para la reforma del sistema
penal.
Hans Von Henting observa que en la prisión vivían hasta fines del siglo XVIII, en una
misma habitación, de veinte a treinta internos, sin separación alguna entre ellos, ni por
edades ni por sexo, faltándoles ropas y en algunos casos éstas se cambiaban por ron. El
alcohol circulaba libremente y su abuso parecía favorecer las prácticas homosexuales. Las
mujeres de la calle se hacían detener para mantener relaciones sexuales con los reclusos
durante la noche. Presos violentos obligaban a los internos a cantar canciones obscenas,
extorsionaban a los recién llegados y los que se resistían eran gravemente maltratados.
Contra ese estado de cosas, reacciona la mencionada Sociedad, la cual mantiene
correspondencia con el propio John Howard, quien solicita la abstención de bebidas
alcohólicas y el trabajo forzado en un régimen basado en el aislamiento. Esto fue
establecido por la Gran Ley en 1682 y sometido a la Asamblea Colonial de Pennsylvania.
En 1789 se describía que las celdas contaban con una pequeña ventanilla situada en
la parte superior y fuera del alcance de los penados, la cual estaba protegida por doble reja
de hierro de tal forma que a pesar de todos los esfuerzos no pudiera salir. No se les
permitía el uso de bancos, mesas, camas u otros muebles. Las celdas se hallaban enlucidas
de barro y yeso y se blanqueaban de cal dos veces al año. En invierno las estufas se
colocaban en los pasadizos y de allí recibían los convictos el grado de calor necesario.
No había ningún tipo de comunicación entre los internos por la espesura de los
muros, tan gruesos, por lo que se impedía escuchar con claridad las voces. Una sola vez por
día se les daba comida. De esta forma se pensaba ayudar a los individuos sometidos a prisión
a la meditación y a la penitencia, con claro sentido religioso.

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1414
El aislamiento era tan extremo que en la capilla, los presos estaban ubicados en
reducidas celdas, como cubículos con vista únicamente al altar. Así mismo, con fines de la
enseñanza se los colocaba en especies de cajas superpuestas, donde el profesor o religioso,
podía observarlos, sin que ellos se comunicaran entre sí.
Otro principio del sistema era el trabajo en la propia celda, pero sorpresivamente se
entendió que el mismo era contrario a esa idea de recogimiento. De esta forma se les
conducía a una brutal ociosidad. Sólo podían dar un breve paseo en silencio. Había ausencia
de contactos exteriores. Los únicos que podían visitar a los internos eran el Director, e!
maestro, el capellán y los miembros de la Sociedad Filadélfica. Para algunos autores la
comida y la higiene eran buenas. Se señala que entre las bondades de este sistema, está el
hecho de que se les permitía mantener una buena disciplina, aunque en los casos de
infracciones, se castigaba con una excesiva severidad.
Por todo ello, este tipo de prisión resultó insuficiente y en el año de 1829 fue
clausurada y se envió a los internos a la “Easter Penitenciary”.
Esta cárcel fue visitada en 1842 por el célebre escritor inglés Charles Dickens, quien
quedó apesadumbrado por el extremado silencio.
Al ingresar, a un interno se le ponía una capucha, la cual se le retiraba al extinguirse
la pena. Por lo tanto, mientras estuviera preso la debía traer puesta, así mismo, se le
prohibía escuchar y hablar de sus mujeres, de sus hijos o amigos. Sólo veían el rostro del
vigilante, con el cual tampoco existía ninguna relación o comunicación verbal, todo era visual
o por señas.
En la prisión de La Haya cuando los
internos debían salir fuera de su celdas o
alguien penetraba a las mismas, los presos
debían cubrirse la cabeza con un antifaz blanco
que los holandeses llaman “masker” y los
franceses “cagoule”, y que sólo tenía dos
agujeros para los ojos. Lo mismo sucedía con
los presos ingleses que debían llevar una careta
en sus paseos.
Dicho sistema tuvo gran difusión en
Europa, lo cual propicio que estas ideas pasaran
a países como Alemania, Inglaterra, Bélgica y
países escandinavos que "creyeron haber
hallado un sistema que llegaría a curar todos los
problemas".
Inglaterra adoptó el sistema celular en
1835, Suecia en 1840, Francia en 1842, Bélgica y
Holanda en 1851 y se ensayó en la cárcel de
Madrid sin implantarse por el alto costo y la aflicción que significaba para los meridionales
acostumbrados a la vida al aire libre.

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1515
De forma paradójica mientras se adoptaba en la vieja Europa, se abandona en
América del Norte. La explicación se encuentra en el rechazo europeo al movimiento
reformista y al carácter represivo extremo de la prisión en esos países.
Hoy en día, todavía encontramos quienes lo aceptan, para efectivizar los castigos de
reglamentos, para delincuentes como psicópatas de extrema peligrosidad, para el
cumplimiento de penas cortas de duración, con el fin de no ponerlos en contacto con otros
delincuentes habituales, y para su cumplimiento durante la noche., lo que fue admitido en el
Congreso Penitenciario de Praga de 1930.
Claro está que el sistema es suavizado desde el segundo decenio de este siglo,
reservándose el aislamiento a las horas de la noche en celdas individuales, pero permitiendo
la vida en común durante el día, en los recreos, escuelas, deportes, etc.

Ventajas;
- Evitar el contagio de la corrupción.
- Producir efectos intimidatorios y aplicarse como verdadero castigo.
- Ejercer una supuesta acción moralizadora en atención a la reflexión que el preso
haría en su celda sobre el "mal" cometido y dicha reflexión sería menor en el caso
de tener que trabajar en común con otras personas.
- La vigilancia es más activa y en consecuencia hay inexistencia de evasiones y
motines
- Escasa necesidad de medidas disciplinarias.

Críticas al sistema celular:


a).- Que no mejora ni hace al delincuente socialmente apto, sino que lo embrutece
moralmente, lo postra físicamente, lo agota intelectualmente, lo hace incubar un
odio profundo a la sociedad y no lo educa tampoco en el trabajo. Es un sistema feroz
e inhumano sin ser útil.
b).- Produce una acción nefasta contra la salud física y mental. La falta de
movimientos predispone a enfermedades, locuras y psicosis de prisión. Lombroso
agregó que en ellas, se vivía el aumento de suicidios y enfermedades mentales;
Spencer le atribuye el producir la locura y la imbecilidad y Baumman le atribuye
enfermedades como tuberculosis, trastornos cerebrales y suicidios. Bentham
también lo acusa de producir la locura, la desesperación y una estúpida apatía en el
detenido. Las mismas consecuencias en la salud mental fueron indicadas por los
Doctores Pariset y Esquivel.
c).- Dificultad para la adaptación del penado y debilita su sentido social, ya que no
lo prepara para su posterior libertad.
d).- Crea desigualdades entre quienes están acostumbrados al aire libre y quienes no
lo están, como las personas del norte europeo, que por la dureza del clima están más
recluidas en sus casas. Estas críticas se deben a los positivistas y especialmente a
Enrique Ferri, quien en una conferencia en el año 1885 sobre el tema Lavoro e celli
dei condenati, afirmó "el sistema celular es una aberración del siglo XIX".

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1616
e).- Es un régimen muy costoso, por lo que en la cárcel de Madrid no se concretó la
idea.
f).- Impide la implantación de un régimen industrial en el trabajo carcelario, que
requiere de talleres adecuados imposible de practicar en este sistema absurdo.
g).- La educación tampoco puede transmitirse en forma efectiva.

En definitiva se pasó del hacinamiento total, con todas sus nefastas consecuencias de
promiscuidad, ausencia de clasificación, enfermedades, epidemias. etc., a un sistema tan o
más brutal que el anterior por la multiplicación de consecuencias nefastas. Lo que faltó, y no
había penetrado en la cabeza de los ideólogos de este sistema, fue la idea de mejoramiento
social, al pensar sólo en el encierro y en el remordimiento, como pena, como sanción; y no
en la vuelta al medio social, y no en la resocialización.

SISTEMA DE AUBURN, SISTEMA DEL SILENCIO O SISTEMA DE NUEVA YORK.- Nace en


esta ciudad del Estado de Nueva York a principios del siglo XIX, se mantiene el aislamiento
nocturno pero la novedad es que se incorpora el trabajo y la vida en común durante el día;
la permanencia de la regla de silencio absoluto exige, para mantenerlo, una disciplina severa
a base de duros castigos corporales.
Si bien se adoptó en la mayoría de prisiones norteamericanas su incidencia en España
y el resto de Europa fue escasa, lo que no evitó su influencia en la Ley de bases para la
reforma penitenciaria de 1869 que recogía alguno de sus postulados como el aislamiento
nocturno y el trabajo diurno en común.
Se impuso en la cárcel de Auburn en 1820, Estado de Nueva York, y después en la
de Sing-Sing.
Se introdujo el trabajo diurno, teniendo como común denominador el no hablar, así
como, un aislamiento nocturno. Es llamado también, el régimen del silencio, aunque
durante el día hay relativa comunicación con el jefe, lecturas sin comentarios durante la
comida y en el resto mutismo y aislamiento.
El sistema de Auburn se creó a raíz de las experiencias nefastas del celular, debido en
parte por los altos costos del anterior sistema, ahora encontramos dentro de este sistema
grandes talleres donde se recluía a todos los internos.
Los trabajos, que eran muy importantes, son una de las diferencias más
significativas con el pensilvánico o Filadélfico. Como se observa en la cárcel de Sing Sing,
construida en 1827, la cual era una gran cantera de donde se extraían materiales para la
construcción para los edificios circundantes; y también con actividades dedicadas a la
herrería.
A raíz de que los precios eran sensiblemente inferiores a los de mercado, tuvo fuertes
críticas de los competidores, llegando al punto en que se suscribió una petición para
suprimir el trabajo realizado en esa prisión.
Como podemos apreciar, "La productividad económica del establecimiento fue su
enemigo y su perdición".

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1717
El mutismo era tal, que una ley establecía: “los presos están obligados a guardar
inquebrantable silencio, no deben conversar entre sí, bajo ningún pretexto, palabra alguna.
No deben comunicarse por escrito. No deben mirarse unos a otros, ni guiñarse los ojos, ni
sonreír o gesticular. No está permitido cantar, silbar, bailar, correr, saltar o hacer algo que de
algún modo altere en lo más mínimo el uniforme curso de las cosas o pueda infringir o
interferir con las reglas y preceptos de la prisión”. Esto subsiste aún en otros
establecimientos como el de San Quintín, donde se dice: “no vayas nunca deprisa, tienes
mucho tiempo. El hombre del rifle (en la torre de vigilancia) pudiera interpretar mal un
movimiento rápido".
Otra característica del sistema fue la rígida disciplina. Las infracciones a los
reglamentos eran sancionadas con castigos corporales, castigándose a veces a todo el grupo
donde se había producido la falta y se les impedía tener contacto exterior, ni recibir siquiera
la visita de sus familiares.
Los presos fueron separados por tipo de delincuencia en diferentes lugares dentro de
las prisiones y por el uso de ropa especial.
Llevaban uniforme con pantalón y chaleco con franjas horizontales en negro y blanco,
el pelo cortado, y caminaban en “LocKstep” manteniendo el paso con su cabeza gacha,
colocando cada prisionero sus manos sobre el hombro o costado del hombre que tenía
delante para mantener una rígida separación.
Este sistema fue diseñado para mantener bajo control los presos durante las marchas
en masa de varios cientos de prisioneros de los lugares de trabajo a comedores, a las células,
varias veces al día.
Había un comedor comunal para que los presos puedan reunirse en las comidas, pero
un código de silencio se aplica duramente en todo momento por los guardias. Así pues, los
reclusos trabajaban y comían juntos, pero en completo silencio.
Por la noche, los prisioneros fueron mantenidos en celdas individuales.
La enseñanza era muy elemental y consistía en aprender escritura, lectura y
nociones de aritmética, privándoseles de conocer oficios nuevos.
El extremado rigor del aislamiento hace pensar que allí nació el lenguaje
sobrentendido que tienen todos los reclusos del mundo. Como no podían comunicarse entre
sí, lo hacían por medio de golpes en paredes y tuberías o señas como los sordomudos.
Se configura dicho sistema de tratamiento como un sistema híbrido donde se
entremezclan lo que podríamos denominar dos zonas de tratamiento uno de carácter
nocturno y otra de ámbito diurno.
Este régimen mixto consistía en tratar de mantener las ventajas de la incomunicación
sin los inconvenientes que el total aislamiento para la organización del trabajo y la
enseñanza.
Con este fin sin abandonar los planteamientos de seria austeridad propios del
sistema celular, la acción resocializadora se dirige fundamentalmente durante el día y se
combina con la meditación nocturna. Así los reclusos durante el día acuden en común a las
funciones de trabajo y la en enseñanza, pero esta actividad se desarrolla bajo un régimen de

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


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silencio. Sin embargo, como es fácil comprender incluso para un profano en materia
psicológica, los intentos de impedir la comunicación entre reclusos que han de trabajar
próximos resulta definitivamente quimérico, y la posibilidades que tienen los funcionarios de
hacer cumplir este tipo de normas es más que ardua. Pese a que el sistema intenta pervivir
en Estados Unidos donde cuenta con antiguas raíces debe ser considerado también como un
fracaso

EL SISTEMA PROGRESIVO.- Surge en el siglo XIX en Europa para alcanzar la reforma


del sujeto a través de la mejora de condiciones en función del buen comportamiento del
recluso.
El cumplimiento se divide en etapas desde el aislamiento total hasta la libertad
condicional, siendo cada una de ellas una progresión de la anterior en función de la buena
conducta que va demostrando el reo y que le proporciona gradualmente menos disciplina y
mayor libertad.
Consiste en obtener la rehabilitación social mediante etapas o grados, es
estrictamente científico, porque está basado en el estudio del sujeto y en su progresivo
tratamiento, con una base técnica.
También incluye una elemental clasificación y diversificación de establecimientos,
que es el adoptado por las Naciones Unidas en sus recomendaciones y por casi todos los
países del mundo en vías de transformación penitenciaria, comienza en Europa a fines del
siglo pasado y se extiende a América a mediados del siglo XX.
Para implantar el sistema progresivo influyeron decisivamente el capitán
Maconochie, el arzobispo de Duplin Whately, George Obermayer, el Coronel Montesinos y
Walter Crofton.
La duración de la pena era una suma de trabajo y buena conducta representada por
un número de marcas o boletos, así, la cantidad de marcas que el penado tenía que obtener
antes de obtener la libertad estaba en proporción a la gravedad del hecho criminal. En
consecuencia todo dependía del propio sujeto. En casos de mala conducta se establecían
multas.
El sistema comenzó con el Capitán Maconochie, que en 1840 fue nombrado gobernador
de la isla de Norfolk. El cumplimiento de la pena se dividía en tres periodos:

- Periodo de prueba: Aislamiento diurno y nocturno; y trabajo obligatorio:


- Trabajo en común durante el día y aislamiento nocturno. (Interviene el sistema
de vales) y
- Libertad condicional, (cuando obtiene el número de vales suficientes).

Un sistema similar en Alemania es introducido por George M. Von Obermayer, director


de la prisión de Estado de Munich en 1842. En este sistema, en una primera etapa los
internos debían guardar silencio, pero vivían en común; en una segunda etapa se les hacía
un estudio de personalidad y eran seleccionados en número de 25 o 30 siendo los grupos de

Tema 2: Las penas privativas de Libertad. Sistemas de Cumplimient


o Página 1919
carácter homogéneo. Por medio del trabajo y conducta los internos podían recuperar su
libertad de forma condicional y reducir hasta una tercera parte la condena.

Luego Walter Crofton, director de prisiones de Irlanda, viene a perfeccionar el sistema,


al establecer cárceles intermedias, en las cuales hay un periodo de prueba para obtener la
libertad, es aquí donde encontramos cuatro periodos:

- El primero, de aislamiento, sin comunicación y con dieta alimenticia.


- El segundo trabajo en común y silencio nocturno. Es el sistema Auburniano.
- El tercer periodo, intermedio, introducido por Crofton es el trabajo al aire libre, en
el exterior, en tareas agrícolas especialmente, como el actual sistema de extramuros.
Entre sus innovaciones se encuentra el no uso del traje penal.
- El cuarto periodo es el de la libertad condicional en base a vales, al igual que en el
sistema de Maconochie, ganados por la conducta y el trabajo realizados.

Cabe señalar que entre las personas que perfeccionaron el sistema, fue Manuel de
Montesinos en la importante obra del presidio de Valencia, ya que en la entrada de ella
colocó su ideario, “la prisión sólo recibe al hombre. El delito se queda en la puerta, ya que
su misión es: corregir al hombre”.

Montesinos había encontrado al presidio de Valencia en condiciones lamentables y supo


transformarlo gracias a su humanismo, falta de apego a lo formal y valentía para introducir
un sistema de auto confianza.

Para ello dividió la prisión en tres periodos:

- Hierros
- Trabajo
- Libertad intermedia

El sistema progresivo se implantó en España a principios del S iglo X X (Decreto del 3


de junio de 1901), en Austria en la Ley del 10 de abril de 1872, en Hungría en 1880, en
Italia en el Código Penal de 1889, en Finlandia en el Código de 1899, en Suiza en 1871,
Bélgica (15 de Mayo de 1932) en un establecimiento de seguridad para reincidentes,
Dinamarca, por un decreto del mismo año anterior, Noruega (ley del 6 de junio de 1933),
Portugal (decreto del 28 de mayo de 1936), etc.

Críticas al sistema progresivo.- Han sido numerosas las objeciones que se han
realizado a este sistema, por el hecho de centralizar todas las acciones en lo disciplinario, la
rigidez clasificatoria que imposibilitó un tratamiento individual y las etapas en
compartimientos estancos. Ello, unido a la falta de recursos materiales y carencia de
personal, ha motivado que algunos países, como Suecia, lo hayan abandonado y Costa Rica

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esté realizando una experiencia que modifica sustancialmente los criterios clásicos, donde
los internos no deben seguir progresiva y estrictamente las etapas, tendiendo a evitar la falta
de la flexibilidad que ha sido la mayor de las críticas que se formulan al sistema. Es decir, el
interno al ingresar no debe ser ubicado forzosamente en la primera etapa, ni son
determinantes los criterios de disciplina, ya que no indican una auténtica rehabilitación. Lo
importante es tener en cuenta la adaptación a la sociedad y no al sistema cerrado y vicioso
de la prisión.
Este sistema con más o menos matices y modificaciones es el usual en la práctica
penitenciaria europea de los siglos XIX y XX con la pena dividida en las siguientes fases:
1.- Inicial aislamiento celular para la observación y clasificación del penado.
2.- A continuación vida en común con instrucción y trabajo.
3.- Tras ello preparación previa para la vida en libertad fomentando las salidas al
exterior.
4.- Finalmente libertad condicional como libertad a prueba.

EL SISTEMA REFORMATORIO: Siguiendo la tendencia del positivismo criminológico,


el reformatorio de Elmira en 1876 instaura un sistema para jóvenes basado en el ejercicio
físico, la instrucción, la progresión en grados y la sentencia indeterminada hasta la reforma
del interno.
Surgió en Estados Unidos de Norteamérica para jóvenes delincuentes.
Su creador fue Zebulón R. Brockway, director de una prisión para mujeres en la
ciudad de Detroit. Logró una ley de internamiento en casas de corrección para prostitutas
condenadas a tres años y que tenía derecho a la libertad condicional o definitiva, por su
regeneración o buena conducta. Su paso a la historia, operó al ser designado Director del
Reformatorio de Elmira (Nueva York) en 1876 y cuyas características fueron:

1) La edad de los penados, era de más de 16 años y menos de 30; debían ser
primarios.

2) Se basaba en la sentencia indeterminada, donde la pena tenía un mínimo y un


máximo. De acuerdo a la readaptación podían recuperar su libertad antes. Los Jueces No
fijaban en sus sentencias un tiempo máximo o mínimo de duración de la pena privativa de
libertad. Está se determinaba en ejecución de sentencia. En 1877 se dictó en Nueva York la
primera Ley de sentencia indeterminada, que dejaba en manos de los Managers del
Reformatorio, la facultad de fijar el momento en que ha de concluir la duración de la prisión,
que No podría sobrepasar el máximo señalado por la Ley para el delito por el que fue
condenado el sujeto de que se trate. Cuando la dirección del Reformatorio estime que un
preso, es capaz de vivir en libertad sin violar las leyes, y que, según toda probabilidad, su
liberación es compatible con la seguridad pública, entonces se libera bajo condición, y más
tarde, definitivamente.

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3) Otro aspecto básico, era la clasificación de los penados, conforme a un período de
observación, de un fichero con sus datos, y a un examen médico. Había grados, desde el
ingreso, que iban suavizando hasta los primeros seis meses (primer grado). El interno recibía
trato preferente, mejor alimentación, confianza cada vez mayor y vestía uniforme
militar. Si tenía buena conducta, a los seis meses lograba su libertad definitiva. En caso de
violar alguna norma de la libertad condicional o comisión de nuevo delito, retornaba al
reformatorio. Llama esto la atención, porque se prohibía a los reincidentes.

4) El Director mantenía una larga conversación con el recluso al ingresar, en la que le


explicaba las causas de su detención, el ambiente social del cual provienen sus inclinaciones,
deseos, etc. Se le realizaba un examen no sólo médico, sino también psíquico. El control era
de tipo militar por los métodos y el uso de uniformes, con clasificación de los reclusos cuya
tercera categoría era la de peor conducta y la constituían principalmente los que pretendían
fugarse, por lo que les hacían portar trajes de color rojo, con cadenas al pie y comían en la
propia celda. Los de uniforme azul gozaban de mayor confianza.

El tratamiento se basaba en cultura física (había gimnasios), trabajo industrial y


agrícola, enseñanza de oficios y disciplina.

Este sistema fracasó por falta de establecimiento adecuado; la disciplina ligada a la


crueldad (castigos corporales), por lo que no había rehabilitación social ni educación social,
ni personal suficiente que mantuviera el control.; y además, se llego a tener una saturación,
ya que de tener 800 internos, alcanzó un máximo de 2.000 penados.

En lo positivo destaca por ser el primer intento de reformar y rehabilitar a jóvenes


delincuentes, siendo significativo su aporte con la sentencia indeterminada y la libertad
condicional o bajo palabra.
Sistemas similares al de Elmira, se establecieron en numerosos Estados de
Norteamérica y esta posición es citada reiteradamente en los textos de la época del
esplendor del positivismo como una nueva alborada penitenciaria. Sin embargo las
expectativas no tuvieron el resultado deseado.

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