DEL MANDATO
§ 1. Definiciones y reglas generales
Art. 2116. El mandato es un contrato en que una persona confía la gestión de uno o
más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.
La persona que confiere el encargo se llama comitente o mandante, y la que lo
acepta, apoderado, procurador, y en general, mandatario.
Art. 2117. El mandato puede ser gratuito o remunerado.
La remuneración (llamada honorario) es determinada por convención de las partes,
antes o después del contrato, por la ley, la costumbre, o el juez.
Art. 2118. Los servicios de las profesiones y carreras que suponen largos estudios,
o a que está unida la facultad de representar y obligar a otra persona respecto de
terceros, se sujetan a las reglas del mandato.
Art. 2119. El negocio que interesa al mandatario solo, es un mero consejo, que no
produce obligación alguna.
Pero si este consejo se da maliciosamente, obliga a la indemnización de perjuicios.
Art. 2120. Si el negocio interesa juntamente al que hace el encargo y al que lo
acepta, o a cualquiera de estos dos, o a ambos y a un tercero, o a un tercero
exclusivamente, habrá verdadero mandato; si el mandante obra sin autorización del
tercero, se producirá entre estos dos el cuasicontrato de la agencia oficiosa.
Art. 2121. La simple recomendación de negocios ajenos no es, en general,
mandato; el juez decidirá, según las circunstancias, si los términos de la
recomendación envuelven mandato. En caso de duda se entenderá recomendación.
Art. 2122. El mandatario que ejecuta de buena fe un mandato nulo o que por una
necesidad imperiosa sale de los límites de su mandato, se convierte en un agente
oficioso.
Art. 2123. El encargo que es objeto del mandato puede hacerse por escritura
pública o privada, por cartas, verbalmente o de cualquier otro modo inteligible, y aun
por la aquiescencia tácita de una persona a la gestión de sus negocios por otra; pero
no se admitirá en juicio la prueba testimonial sino en conformidad a las reglas
generales, ni la escritura privada cuando las leyes requieran un instrumento
auténtico.
Art. 2124. El contrato de mandato se reputa perfecto por la aceptación del
mandatario. La aceptación puede ser expresa o tácita.
Aceptación tácita es todo acto en ejecución del mandato.
Aceptado el mandato, podrá el mandatario retractarse, mientras el mandante se
halle todavía en aptitud de ejecutar el negocio por sí mismo, o de cometerlo a diversa
persona. De otra manera se hará responsable en los términos del artículo 2167.
Art. 2125. Las personas que por su profesión u oficio se encargan de negocios
ajenos, están obligadas a declarar lo más pronto posible si aceptan o no el encargo
que una persona ausente les hace; y transcurrido un término razonable, su silencio se
mirará como aceptación.
Aun cuando se excusen del encargo, deberán tomar las providencias conservativas
urgentes que requiera el negocio que se les encomienda.
Art. 2126. Puede haber uno o más mandantes, y uno o más mandatarios.
Art. 2127. Si se constituyen dos o más mandatarios, y el mandante no ha dividido la
gestión, podrán dividirla entre sí los mandatarios; pero si se les ha prohibido obrar
separadamente, lo que hicieren de este modo será nulo.
Art. 2128. Si se constituye mandatario a un menor adulto, los actos ejecutados por
el mandatario serán válidos respecto de terceros en cuanto obliguen a éstos y al
mandante; pero las obligaciones del mandatario para con el mandante y terceros no
podrán tener efecto sino según las reglas relativas a los menores.
Art. 2129. El mandatario responde hasta de la culpa leve en el cumplimiento de su
encargo.
Esta responsabilidad recae más estrictamente sobre el mandatario remunerado.
Por el contrario, si el mandatario ha manifestado repugnancia al encargo, y se ha
visto en cierto modo forzado a aceptarlo, cediendo a las instancias del mandante,
será menos estricta la responsabilidad que sobre él recaiga.
Art. 2130. Si el mandato comprende uno o más negocios especialmente
determinados, se llama especial; si se da para todos los negocios del mandante, es
general; y lo será igualmente si se da para todos, con una o más excepciones
determinadas.
La administración está sujeta en todos casos a las reglas que siguen.
§ 2. De la administración del mandato
Art. 2131. El mandatario se ceñirá rigorosamente a los términos del mandato, fuera
de los casos en que las leyes le autoricen para obrar de otro modo.
Art. 2132. El mandato no confiere naturalmente al mandatario más que el poder de
efectuar los actos de administración; como son pagar las deudas y cobrar los
créditos del mandante, perteneciendo unos y otros al giro administrativo ordinario;
perseguir en juicio a los deudores, intentar las acciones posesorias e interrumpir las
prescripciones, en lo tocante a dicho giro; contratar las reparaciones de las cosas
que administra; y comprar los materiales necesarios para el cultivo o beneficio de las
tierras, minas, fábricas, u otros objetos de industria que se le hayan encomendado.
Para todos los actos que salgan de estos límites, necesitará de poder especial.
Art. 2133. Cuando se da al mandatario la facultad de obrar del modo que más
conveniente le parezca, no por eso se entenderá autorizado para alterar la substancia
del mandato, ni para los actos que exigen poderes o cláusulas especiales.
Por la cláusula de libre administración se entenderá solamente que el mandatario
tiene la facultad de ejecutar aquellos actos que las leyes designan como autorizados
por dicha cláusula.
Art. 2134. La recta ejecución del mandato comprende no sólo la substancia del
negocio encomendado, sino los medios por los cuales el mandante ha querido que
se lleve a cabo.
Se podrán, sin embargo, emplear medios equivalentes, si la necesidad obligare a
ello y se obtuviere completamente de ese modo el objeto del mandato.
Art. 2135. El mandatario podrá delegar el encargo si no se le ha prohibido; pero no
estando expresamente autorizado para hacerlo, responderá de los hechos del
delegado, como de los suyos propios.
Esta responsabilidad tendrá lugar aun cuando se le haya conferido expresamente la
facultad de delegar, si el mandante no le ha designado la persona, y el delegado era
notoriamente incapaz o insolvente.
Art. 2136. La delegación no autorizada o no ratificada expresa o tácitamente por el
mandante no da derecho a terceros contra el mandante por los actos del delegado.
Art. 2137. Cuando la delegación a determinada persona ha sido autorizada
expresamente por el mandante, se constituye entre el mandante y el delegado un
nuevo mandato que sólo puede ser revocado por el mandante, y no se extingue por la
muerte u otro accidente que sobrevenga al anterior mandatario.
Art. 2138. El mandante podrá en todos casos ejercer contra el delegado las
acciones del mandatario que le ha conferido el encargo.
Art. 2139. En la inhabilidad del mandatario para donar no se comprenden
naturalmente las ligeras gratificaciones que se acostumbra hacer a las personas de
servicio.
Art. 2140. La aceptación que expresa el mandatario de lo que se debe al mandante,
no se mirará como aceptación de éste, sino cuando la cosa o cantidad que se entrega
ha sido suficientemente designada en el mandato, y lo que el mandatario ha recibido
corresponde en todo a la designación.
Art. 2141. La facultad de transigir no comprende la de comprometer, ni viceversa.
Art. 2142. El poder especial para vender comprende la facultad de recibir el precio.
Art. 2143. La facultad de hipotecar no comprende la de vender, ni viceversa.
Art. 2144. No podrá el mandatario por sí ni por interpuesta persona, comprar las
cosas que el mandante le ha ordenado vender, ni vender de lo suyo al mandante lo
que éste le ha ordenado comprar, si no fuere con aprobación expresa del mandante.
Art. 2145. Encargado de tomar dinero prestado, podrá prestarlo él mismo al interés
designado por el mandante, o a falta de esta designación, al interés corriente; pero
facultado para colocar dinero a interés, no podrá tomarlo prestado para sí sin
aprobación del mandante.
Art. 2146. No podrá el mandatario colocar a interés dineros del mandante, sin su
expresa autorización.
Colocándolos a mayor interés que el designado por el mandante, deberá
abonárselo íntegramente, salvo que se le haya autorizado para apropiarse el exceso.
Art. 2147. En general, podrá el mandatario aprovecharse de las circunstancias para
realizar su encargo con mayor beneficio o menor gravamen que los designados por el
mandante; con tal que bajo otros respectos no se aparte de los términos del
mandato. Se le prohíbe apropiarse lo que exceda al beneficio o minore el gravamen
designado en el mandato.
Por el contrario, si negociare con menos beneficio o más gravamen que los
designados en el mandato, le será imputable la diferencia.
Art. 2148. Las facultades concedidas al mandatario se interpretarán con alguna
más latitud, cuando no está en situación de poder consultar al mandante.
Art. 2149. El mandatario debe abstenerse de cumplir el mandato cuya ejecución
sería manifiestamente perniciosa al mandante.
Art. 2150. El mandatario que se halle en la imposibilidad de obrar con arreglo a sus
instrucciones, no es obligado a constituirse agente oficioso; le basta tomar las
providencias conservativas que las circunstancias exijan.
Pero si no fuere posible dejar de obrar sin comprometer gravemente al mandante, el
mandatario tomará el partido que más se acerque a sus instrucciones y que más
convenga al negocio.
Compete al mandatario probar la fuerza mayor o caso fortuito que le imposibilite de
llevar a efecto las órdenes del mandante.
Art. 2151. El mandatario puede, en el ejercicio de su cargo, contratar a su propio
nombre o al del mandante; si contrata a su propio nombre, no obliga respecto de
terceros al mandante.
Art. 2152. El mandatario puede por un pacto especial tomar sobre su
responsabilidad la solvencia de los deudores y todas las incertidumbres y embarazos
del cobro. Constitúyese entonces principal deudor para con el mandante, y son de su
cuenta hasta los casos fortuitos y la fuerza mayor.
Art. 2153. Las especies metálicas que el mandatario tiene en su poder por cuenta
del mandante, perecen para el mandatario aun por fuerza mayor o caso fortuito, salvo
que estén contenidas en cajas o sacos cerrados y sellados sobre los cuales recaiga el
accidente o la fuerza, o que por otros medios inequívocos pueda probarse
incontestablemente la identidad.
Art. 2154. El mandatario que ha excedido los límites de su mandato, es sólo
responsable al mandante; y no es responsable a terceros sino,
1º. Cuando no les ha dado suficiente conocimiento de sus poderes;
2º. Cuando se ha obligado personalmente.
Art. 2155. El mandatario es obligado a dar cuenta de su administración.
Las partidas importantes de su cuenta serán documentadas si el mandante no le
hubiere relevado de esta obligación.
La relevación de rendir cuentas no exonera al mandatario de los cargos que contra
él justifique el mandante.
Art. 2156. Debe al mandante los intereses corrientes de dineros de éste que haya
empleado en utilidad propia.
Debe asimismo los intereses del saldo que de las cuentas resulte en contra suya,
desde que haya sido constituido en mora.
Art. 2157. El mandatario es responsable tanto de lo que ha recibido de terceros en
razón del mandato (aun cuando no se deba al mandante), como de lo que ha dejado
de recibir por su culpa.
§ 3. De las obligaciones del mandante
Art. 2158. El mandante es obligado,
1º. A proveer al mandatario de lo necesario para la ejecución del mandato;
2º. A reembolsarle los gastos razonables causados por la ejecución del mandato;
3º. A pagarle la remuneración estipulada o usual;
4º. A pagarle las anticipaciones de dinero con los intereses corrientes;
5º. A indemnizarle de las pérdidas en que haya incurrido sin culpa, y por causa del
mandato.
No podrá el mandante dispensarse de cumplir estas obligaciones, alegando que el
negocio encomendado al mandatario no ha tenido buen éxito, o que pudo
desempeñarse a menos costo; salvo que le pruebe culpa.
Art. 2159. El mandante que no cumple por su parte aquello a que es obligado,
autoriza al mandatario para desistir de su encargo.
Art. 2160. El mandante cumplirá las obligaciones que a su nombre ha contraído el
mandatario dentro de los límites del mandato.
Será, sin embargo, obligado el mandante si hubiere ratificado expresa o tácitamente
cualesquiera obligaciones contraídas a su nombre.
Art. 2161. Cuando por los términos del mandato o por la naturaleza del negocio
apareciere que no debió ejecutarse parcialmente, la ejecución parcial no obligará al
mandante sino en cuanto le aprovechare.
El mandatario responderá de la inejecución del resto en conformidad al artículo
2167.
Art. 2162. Podrá el mandatario retener los efectos que se le hayan entregado por
cuenta del mandante para la seguridad de las prestaciones a que éste fuere obligado
por su parte.
§ 4. De la terminación del mandato
Art. 2163. El mandato termina:
1.º Por el desempeño del negocio para que fue constituido;
2.º Por la expiración del término o por el evento de la condición prefijados para la
terminación del mandato;
3.º Por la revocación del mandante;
4.º Por la renuncia del mandatario;
5.º Por la muerte del mandante o del mandatario;
6.º Por tener la calidad de deudor en un procedimiento concursal de liquidación, el
mandante o el mandatario;
7.º Por la interdicción del uno o del otro;
8.º Derogado. 9.º Por la cesación de las funciones del mandante, si el mandato ha
sido dado en ejercicio de ellas.
Art. 2164. La revocación del mandante puede ser expresa o tácita. La tácita es el
encargo del mismo negocio a distinta persona.
Si el primer mandato es general y el segundo especial, subsiste el primer mandato
para los negocios no comprendidos en el segundo.
Art. 2165. El mandante puede revocar el mandato a su arbitrio, y la revocación,
expresa o tácita, produce su efecto desde el día que el mandatario ha tenido
conocimiento de ella; sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 2173.
Art. 2166. El mandante que revoca tendrá derecho para exigir del mandatario la
restitución de los instrumentos que haya puesto en sus manos para la ejecución del
mandato; pero de las piezas que pueden servir al mandatario para justificar sus
actos, deberá darle copia firmada de su mano si el mandatario lo exigiere.
Art. 2167. La renuncia del mandatario no pondrá fin a sus obligaciones, sino
después de transcurrido el tiempo razonable para que el mandante pueda proveer a
los negocios encomendados.
De otro modo se hará responsable de los perjuicios que la renuncia cause al
mandante; a menos que se halle en la imposibilidad de administrar por enfermedad u
otra causa, o sin grave perjuicio de sus intereses propios.
Art. 2168. Sabida la muerte del mandante, cesará el mandatario en sus funciones;
pero si de suspenderlas se sigue perjuicio a los herederos del mandante, será
obligado a finalizar la gestión principiada.
Art. 2169. No se extingue por la muerte del mandante el mandato destinado a
ejecutarse después de ella. Los herederos suceden en este caso en los derechos y
obligaciones del mandante.
Art. 2170. Los herederos del mandatario que fueren hábiles para la administración
de sus bienes, darán aviso inmediato de su fallecimiento al mandante, y harán en
favor de éste lo que puedan y las circunstancias exijan: la omisión a este respecto los
hará responsables de los perjuicios.
A igual responsabilidad estarán sujetos los albaceas, los tutores y curadores y
todos aquellos que sucedan en la administración de los bienes del mandatario que
ha fallecido o se ha hecho incapaz.
Art. 2171. Si la mujer ha conferido un mandato antes del matrimonio, subsiste el
mandato; pero el marido podrá revocarlo a su arbitrio siempre que se refiera a actos o
contratos relativos a bienes cuya administración corresponda a éste.
Art. 2172. Si son dos o más los mandatarios y por la constitución del mandato están
obligados a obrar conjuntamente, la falta de uno de ellos por cualquiera de las
causas antedichas pondrá fin al mandato.
Art. 2173. En general, todas las veces que el mandato expira por una causa ignorada
del mandatario, lo que éste haya hecho en ejecución del mandato será válido y dará
derecho a terceros de buena fe contra el mandante.
Quedará asimismo obligado el mandante, como si subsistiera el mandato, a lo que
el mandatario sabedor de la causa que lo haya hecho expirar, hubiere pactado con
terceros de buena fe; pero tendrá derecho a que el mandatario le indemnice.
Cuando el hecho que ha dado causa a la expiración del mandato hubiere sido
notificado al público por periódicos, y en todos los casos en que no pareciere
probable la ignorancia del tercero, podrá el juez en su prudencia absolver al
mandante.