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CAPÍTULO II: PROCESAMIENTO DEL MINERAL DE
TUNGSTENO
El procesamiento del mineral de tungsteno comprende el conjunto de
operaciones mecánicas y de concentración destinadas a separar los minerales portadores
de tungsteno de la ganga estéril presente en el yacimiento. Los principales minerales de
interés económico son la wolframita ( (Fe,Mn)WO 4 ) y la scheelita ( CaWO 4 ) , los cuales
presentan propiedades físicas y químicas particulares que condicionan el diseño del
proceso metalúrgico. A diferencia de otros metales que se concentran principalmente
mediante flotación, el tungsteno se caracteriza por poseer una densidad
significativamente elevada, lo que hace que los métodos gravimétricos sean los más
eficientes y ampliamente utilizados.
En los yacimientos de tungsteno, los minerales valiosos suelen encontrarse
asociados a gangas silicatadas, carbonatadas u óxidos, presentándose en venas, vetas o
diseminaciones de tamaño variable. Esta variabilidad mineralógica exige un control
riguroso de la reducción de tamaño y una selección adecuada de los métodos de
concentración, con el fin de maximizar la recuperación del metal y obtener un
concentrado que cumpla con las especificaciones industriales. El objetivo de este
capítulo es describir de manera detallada y sistemática las etapas de preparación
mecánica del mineral, los métodos de concentración empleados y las operaciones
finales necesarias para la obtención de un concentrado de tungsteno apto para su
refinación.
6.1. PREPARACIÓN MECÁNICA DEL MINERAL
La preparación mecánica del mineral tiene como finalidad principal liberar los
minerales de tungsteno de la ganga acompañante mediante la reducción progresiva del
tamaño de partícula. Esta etapa es fundamental, ya que una liberación deficiente
ocasiona pérdidas del metal en los relaves, mientras que una sobre-molienda genera
lamas que afectan negativamente la eficiencia de los procesos de concentración,
especialmente los gravimétricos. Por ello, el diseño del circuito de preparación
mecánica busca un equilibrio entre liberación adecuada y control granulométrico.
Chancado primario, secundario y terciario
El mineral proveniente de mina ingresa al proceso con tamaños irregulares que
pueden superar los 50 cm y presentar una amplia variabilidad en dureza y
fracturamiento. En el chancado primario se emplean chancadoras de mandíbulas o
giratorias, cuya función es realizar la primera reducción de tamaño, llevando el mineral
hasta un rango aproximado de 4 a 6 pulgadas. Esta etapa se caracteriza por su alta
capacidad de tratamiento y por la necesidad de soportar condiciones severas de trabajo,
incluyendo abrasión elevada y cargas variables.
Posteriormente, el material triturado es enviado al chancado secundario, donde
se utilizan chancadoras cónicas estándar que reducen el tamaño hasta aproximadamente
1 a 2 pulgadas. En esta fase se busca mejorar la uniformidad granulométrica y preparar
el mineral para una reducción más fina. El control de la apertura de descarga y la
alimentación continua son aspectos clave para evitar la generación excesiva de finos.
En muchos casos, especialmente cuando el mineral presenta una liberación más
compleja, se incorpora una etapa de chancado terciario mediante chancadoras cónicas
tipo short head o trituradoras de impacto. Esta etapa permite obtener tamaños del orden
de media a tres cuartos de pulgada, optimizando la alimentación a la molienda y
mejorando la eficiencia global del proceso. Durante todas las etapas de chancado, la
clasificación mediante zarandas vibratorias cumple un rol esencial, ya que permite
separar el material que cumple con el tamaño requerido y recircular el material grueso,
asegurando estabilidad operativa y eficiencia energética.
Molienda y clasificación
Una vez concluido el chancado, el mineral ingresa al circuito de molienda,
donde se realiza la reducción final del tamaño de partícula. En el procesamiento del
tungsteno, la molienda se controla de manera más conservadora que en otros metales,
debido a que los métodos de concentración gravimétrica funcionan mejor con partículas
relativamente gruesas y bien liberadas.
La molienda se lleva a cabo comúnmente en molinos de barras, molinos de bolas
o combinaciones de ambos, operando en circuito cerrado con clasificadores hidráulicos
o hidrociclones. El objetivo principal es alcanzar una granulometría que permita la
liberación efectiva de la wolframita o scheelita sin generar un exceso de lamas. La
clasificación permite separar el material fino adecuado para la concentración del
material grueso que aún requiere reducción adicional, retornándolo al molino. El control
de parámetros como la carga de medios de molienda, la densidad de pulpa y la presión
de clasificación es fundamental para mantener una granulometría estable.
Objetivos de la reducción de tamaño
La reducción de tamaño en el procesamiento del tungsteno persigue varios
objetivos claramente definidos. En primer lugar, busca liberar los minerales portadores
de tungsteno de la ganga estéril, permitiendo que los métodos de concentración actúen
de manera eficiente. En segundo lugar, pretende obtener una distribución
granulométrica adecuada que maximice la eficiencia de la separación gravimétrica,
evitando tanto partículas excesivamente gruesas como finos indeseables. Finalmente, la
preparación mecánica debe minimizar la generación de lamas, ya que estas dificultan la
separación por densidad y provocan pérdidas significativas de tungsteno en los relaves.
Instalación de chancado y transporte de mineral en una planta concentradora.
6.2. MÉTODOS DE CONCENTRACIÓN
Los métodos de concentración aplicados al tungsteno se seleccionan en función
de las propiedades físicas y químicas de sus minerales. La elevada densidad de la
wolframita y la scheelita, en comparación con la ganga, permite el uso eficiente de
métodos gravimétricos como técnica principal. No obstante, en función de la
mineralogía del yacimiento, estos métodos se complementan con separación magnética
y flotación para mejorar la ley y recuperación del concentrado final.
6.2.1. Separación gravimétrica (método principal)
La separación gravimétrica constituye el método más importante en la
concentración del tungsteno. Su fundamento físico se basa en la significativa diferencia
de densidad entre los minerales de tungsteno, que presentan valores entre 6.0 y 7.5
g/cm³, y la ganga silicatada o carbonatada, cuya densidad promedio se encuentra
alrededor de 2.6 a 2.8 g/cm³. Esta diferencia permite una separación eficiente mediante
la acción combinada de la gravedad, el movimiento del equipo y el flujo de agua.
El jig es uno de los equipos más utilizados en la concentración primaria del
tungsteno. Su funcionamiento se basa en pulsaciones periódicas de agua que provocan
la estratificación del material dentro del lecho, permitiendo que las partículas más
densas se depositen en el fondo mientras que las más livianas permanecen en la parte
superior. La wolframita y la scheelita, debido a su alta densidad, se concentran en las
capas inferiores, desde donde son extraídas como concentrado. Este método es
especialmente eficiente para partículas de tamaño medio a grueso y presenta altas
recuperaciones cuando se opera bajo condiciones controladas.
La mesa concentradora se utiliza principalmente en etapas de limpieza y
concentración secundaria. Este equipo combina un movimiento oscilatorio longitudinal
con una inclinación transversal y un flujo de agua controlado. A medida que el material
se desplaza sobre la superficie estriada de la mesa, las partículas más densas avanzan
lentamente y se concentran en zonas específicas, mientras que la ganga liviana es
arrastrada por el agua. Las mesas concentradoras permiten obtener concentrados de alta
ley y ofrecen una buena capacidad de ajuste operativo.
Las espirales concentradoras constituyen otra alternativa ampliamente utilizada
en la concentración de tungsteno. Su funcionamiento se basa en la acción conjunta de la
gravedad y la fuerza centrífuga generada por el movimiento helicoidal. Durante el
descenso de la pulpa por la espiral, las partículas más densas migran hacia el interior,
mientras que las más livianas se desplazan hacia el exterior. Las espirales destacan por
su bajo consumo energético, simplicidad operativa y buena eficiencia en rangos
granulométricos intermedios.
6.2.2. Separación magnética
La separación magnética se aplica principalmente a la wolframita, ya que este
mineral presenta propiedades paramagnéticas que permiten su separación de la ganga no
magnética. Este método se utiliza como una etapa complementaria a la concentración
gravimétrica, con el objetivo de mejorar la ley del concentrado y reducir la presencia de
impurezas.
En el procesamiento del tungsteno se emplean separadores magnéticos de alta
intensidad, tanto en seco como en húmedo, dependiendo de la granulometría del
material y de las características del circuito. Los separadores magnéticos permiten
remover minerales ferrosos y otros contaminantes magnéticos, incrementando la calidad
del concentrado final y facilitando las etapas posteriores de refinación.
6.2.3. Flotación (para scheelita)
La flotación se emplea principalmente en yacimientos donde el mineral
predominante es la scheelita, ya que este mineral responde favorablemente a los
procesos fisicoquímicos de flotación. Este método se utiliza generalmente como
complemento de la concentración gravimétrica, especialmente cuando el tamaño de
partícula es fino o cuando la liberación no es completamente eficiente.
En la flotación de scheelita se utilizan colectores específicos, como ácidos
grasos y sus derivados, que confieren hidrofobicidad al mineral. Los depresores
cumplen la función de inhibir la flotación de minerales de ganga, mientras que los
espumantes regulan la estabilidad y el transporte de la espuma. El control del pH es un
parámetro crítico, ya que influye directamente en la selectividad del proceso,
operándose generalmente en rangos alcalinos para favorecer la flotación de la scheelita
y reducir el arrastre de impurezas.
Vista integral de un circuito de concentración de scheelita y otras etapas de
beneficiación del tungsteno.
6.3. OBTENCIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL CONCENTRADO FINAL
Una vez obtenido el concentrado de tungsteno mediante los diferentes métodos
de concentración, este es sometido a operaciones finales destinadas a su
acondicionamiento. El concentrado pasa primero por un proceso de secado, cuyo
objetivo es eliminar la humedad residual y facilitar su manipulación y almacenamiento.
Posteriormente, se realiza una clasificación granulométrica final para asegurar que el
producto cumpla con las especificaciones comerciales exigidas por la industria
metalúrgica.
Finalmente, el concentrado seco y clasificado es transportado hacia la planta de
refinación, donde será sometido a procesos químicos y térmicos para la obtención de
productos de tungsteno de alta pureza, como óxidos o metal refinado, los cuales se
emplean en aplicaciones industriales de alta resistencia y valor tecnológico.
Una muestra de wolframita/scheelita, que representa el mineral enriquecido de
tungsteno antes de su refinación final.