FRENTE· AL
Gonzalo Portocarr ~ cei (Edltore )
Primera edición, abril de 1995
Cubierta: Mochy Gonzales
Diagramación: Yoryina León M.
El Perú frente al Siglo XXI
Copyright © 1995 por Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Av. Universitaria, cuadra 18.
San Miguel. Apartado 1761. Lima 100, Perú. Tlfs. 462-6390;
462-2540, Anexo 220.
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio
total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Derechos Reservados
ISBN 84-8390-990-1
Impreso en el Perú - Printed in Peru
Marcel V alcárcel C.
SOCIEDAD RURAL Y AGRICULTURA
EN EL PERU (1950--1994) 1
ste ensayo pretende dar una somera visión de los principales
E cambios por los que ha atravesado la sociedad rural peruana
durante las cuatro últimas décadas. Se detiene en la revisión de algunos
de los problemas que hoy confronta la agricultura, en particular las
economías campesinas andinas, proyectando posibles escenarios. Por
último, persigue identificar dificultades y retos que los investigadores
agrarios enfrentan para explicar las transformaciones aludidas.
l. VISION RETROSPECTIVA DE LA AGRICULTURA Y LA SOCIEDAD
RURAL
Los '50: el adiós a los años maravillosos (de la oligarquía agraria)
Al comenzar la segunda mitad del presente siglo prevalecía en
nuestro país un paisaje rural y agrario; sólo dos ciudades, Lima y
Arequipa, superaban los 100 mil habitantes. De 7'6 millones de perua-
nos, 60% vivía en poblados rurales, principalmente andinos. Un exa-
men a la agricultura de aquel entonces mostraba como un hecho in-
discutible que era el sector económico predominante: con 24%, apor-
taba más que cualquier otro al Producto Bruto Interno (PBI) ocupaba
al 59% de la Población Económicamente Activa (PEA) y producía la
l. El autor agradece a Carlos Pando por el apoyo brindado en la labor de acopio y
sistematización de parte de la información aquí utilizada.
208 Marcel Valcárcel C.
mitad de las divisas que recibía el país. Esta actividad, base del patrón
primario-exportador de desarrollo, había cumplido un rol fundamental
en el proceso de acumulación de capital, aunque mostraba desiguales
desarrollos según las regiones.
Desde mediados de la centuria pasada la agricultura costeña venía
transformándose aceleradamente,. logrando convertirse en la actividad
económica de punta sobre la base de dos cultivos de exportación: el
azúcar y el algodón, producidos en medianas y grandes haciendas.
Además, contaba con el mejor sistema vial del país y concentraba el
crédito y las mayores inversiones del Estado. Vale decir, se trataba del
sector moderno de la agricultura, aquel que daba sustento material y
poder a la oligarquía gobernante.
El agro en la sierra se debatía en una encrucijada. Convivían ha-
ciendas semiserviles con una masa creciente de minifundios dedicados
a la producción de alimentos (tubérculos y cereales) para el autocon-
sumo y los mercados locales. En unos pocos valles y zonas de altura
avanzaba un proceso de capitalización agrícola y/ o ganadero impor-
tante. Por su parte, la selva era la promesa y los programas viales del
Estado apuntaban a convertirla en la despensa alimentaria; en ella,
nativos y campesinos ribereños desarrollaban una agricultura débil-
mente articulada al mercado, con excepción de algunos hacendados
que exportaban café.
En conjunto la agricultura peruana empezaba a mostrar un estan-
camiento relativo: crecía a un ritmo lento comparada con otros sectores
productivos, y por debajo del aumento de la población. De ahí que las
importaciones constituyeran el recurso más rápido para satisfacer las
crecientes demandas de las industrias y de una población urbana
primero, y luego también rural, en expansión2.
2. Un problema que se arrastraba -señalado en su tiempo por Mariátegui y Ferrero-
era la disociación entre producción de alimentos y el crecimiento de la población.
"El suelo del país no produce aún todo lo que la población requiere para su
subsistencia. El capítulo más alto de nuestras importaciones es el de 'víveres y
especias'" (Mariátegui, 1928).
"Resulta así que nos encontramos con la situación anómala y paradójica de un país
esencialmente agrícola por el carácter de su economía y por el predominio de esa
ocupación entre sus habitantes, pero al mismo tiempo con notable escasez de tierras
y en la necesidad de importar del extranjero una parte apreciable de los productos
que necesita para su sustento" (Ferrero, 1938).
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 209
Las estructuras sociales agrarias emergían 'duales' y polarizadas:
de un lado, latifundistas serranos y de selva alta enfrentados a comu-
nidades y a campesinos serviles; de otro, trabajadores asalariados y
yanaconas pugnando con los hacendados costeños por mejores salarios
o condiciones contractuales. El centro de las disputas campesinas era
la (re)conquista de la tierra, ya fuera por la vía del asedio interno, o
por la vía del asedio externo, para emplear los términos de Martínez
Alier (1974). Los años que mediaron entre 1956 y 1964 se encargaron
de demostrar, a través de huelgas y movilizaciones campesinas, lo
anacrónico de aquellas estructuras de tenencia de la tierra y de
ordenamiento social, así como la fragilidad del sistema político basado
en la exclusión de las mayorías rurales.
Vida, pasión y muerte de las empresas asociativas
Las primeras reformas agrarias y los programas de colonización
desde el Estado buscaron alcanzar varios objetivos: contener las migra-
ciones andinas a las urbes costeñas, afectar los latifundios más im-
productivos y cuestionados, bajar la presión social repartiendo tierra
en aquellas áreas convulsionadas por los movimientos campesinos, y
ampliar la frontera agropecuaria en la Amazonía3. Luego la lentitud e
insuficiencia de estas reformas para modificar la polarizada distribu-
ción de la tierra contribuyeron al surgimiento, en 1965, de ~as guerrillas
rurales.
La Reforma Agraria (D.L. 17716) -impulsada por los militares
velasquistas a partir de 1969- será la primera reforma de carácter
nacional y de enormes repercusiones. Alteró sustancialmente el paisaje
social al transformar más de 10,000 haciendas, de diferentes tamaños
y niveles de capitalización, en alrededor de 1,500 empresas asociativas
(Cooperativas Agrarias de Producción, Sociedades Agrícolas de Interés
Social, Empresas Rurales de Propiedad Social y Grupos Campesinos),
las cuales recibieron 9 millones de hectáreas. No obstante, este modelo
de cambio agrario dejaba a las comunidades campesinas, en lo funda-
mental, fuera de la transferencia de la tierra; tampoco ofrecía una
3. o
La colonización era vista corno una alternativa complemento de las reformas
agrarias. De ahí que se fomentara la migración de campesinos andinos, a manera
de drenaje de los "excedentes" pobladonales.
210 Marcel Valcárcel C.
alternativa al minifundio. De otro lado, y como nunca antes, él Estado
se reservaba un rol protagónico en el campo.
Esta reforma debía promover el crecimiento del mercado interno
nacional, en tanto la industrialización por sustitución de importaciones
requería insumos y l?ienes-salario agropecuarios, a la vez que consu,...
midores rurales de sus productos manufacturados vía redistribución
del ingreso. Pero al poco tiempo se comprobó que era imposible esperar
efectos redistributivos, al menos en forma rápida, sino para un sector
pequeño del agro: los asalariados de las empresas asociativas más
capitalizadas.
La Reforma Agraria no revertió la pérdida del dinamismo agrario;
así, entre 1970-1979 la tasa de crecimiento del sector ag1ror,ecuano
guió disminuyendo, manteniéndose en un promedio de 0.17%
por debajo de un crecimiento de la población de 2.9%. Difícilmente la
agricultura reformada podía desarrollarse si, en forma existía
~~~~·-~~ macroeconómica que favorecía a la subsidiaba la
de alimentos y beneficiaba a la
1978). la mayor . . . ~ ..,~. . . ~
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citadinas coadyuvó a que la~~~~'·"-~ . . . i:.,,......,_J,.....
el abastecimiento de las urbes antes que al desarrollo rural.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones y errores en su aplicación,
la Reforma 17716 -un cambio social desde arriba- tuvo
varias virtudes: contribuyó a liberar a una buena de los traba-
jadores del campo de arcaicas formas de dominación y '-"'"''"',_.._,,~..._,_. ...,,_u.
propició una conciencia ciudadana y de y creó,
además, un contexto favorable -aunque contradictorio- para el desa-
rrollo de las movilizaciones campesinas y de las organizaciones
les del agro4.
4. El gobierno militar a la vez que cancelaba para siempre a la poderosa Sociedad
Nacional Agraria, institución representativa de los intereses de los hacendados
agroexportadores, creaba la Confederación Nacional (CNA) como base
social de al régimen con la Confederación Cam-
pesina (CCP) de tenaertaa izc¡uierdi.l:;ta.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 211
Avanzada de la pequeña propiedad agraria en contexto de crisis, violencia armada
y nuevos actores sociales
Al comenzar los '80 las medidas liberales adoptadas por el régimen
belaundista para enfrentar la crisis económica generaron malestar entre
los agricultores; el que se acentuó al promulgarse la Ley de Promoción
y Desarrollo Agrario (D.L. Nº 2) -que implicaba el desmontaje parcial
de la Reforma Agraria-. En señal de protesta conformaron el Frente
Unitario de Defensa del Agro Nacional, un frente policlasista que tuvo
corta duración.
Poco tiempo después, los representantes de las empresas asocia-
tivas, de los trabajadores asalariados y de los comuneros se reunirían
en el Congreso Unitario Nacional Agrario (CUNA) para protestar por
lo que consideraban ·la persistencia de una política antiagraria. Los
medianos empresarios agrarios se excluyen de este movimiento.
En esa década, tres procesos paralelos van a desarrollarse en lá
sociedad rural dando origen a nuevos actores y a cambios trascendentes
en el agro. El primero, la reforma de la Reforma Agraria: una oleada
de parcelaciones -en buena medida incentivada legalmente por el D .L.
Nº 2- se trajo abajo el débil andamiaje de las cooperativas agrarias de
producción costeñas, la mayoría entrampada en serios problemas de
gestión, corrupción e ineficiencias. Por su lado, las empresas asociativas
serranas serán puestas en jaque por las comunidades campesinas no
beneficiarias de la Ley 177166. El resultado de todo ello: la proliferación
de un mar de pequeñas propiedades, y el consiguiente nacimiento de
nuevos actores sociales: los parceleros (ex-obreros y empleados conver-
tidos en agricultores independientes).
5. El 90% de las Cooperativas Agrarias de Producción sucumbió al reparto individual
de la tierra y bienes agropecuarios. Existe una apreciable literatura que da cuenta
de este fenómeno. Figallo (1984; 1987), Gonzales y Torre (1985), Méndez (1985),
Portocarrero (1987), Chávez (1988), Figueroa y De Wit (1988), Mejía (1990), entre
otros.
6. En los inicios de 1980 un grupo de comunidades en Paseo ocuparon los terrenos
de las cooperativas, llevándolas a su liquidación (Barrenechea, s / f). En el segundo
lustro de esa década las comunidades de Puno invadieron las empresas asociativas
controladas por la tecnoburocracia local, determinando su redirnensionamiento o,
simplemente, su desaparición (Rénique, 1991).
212 Marcel Valcárcel C.
El segundo proceso lo constituyó la violencia política. En efecto,
Sendero Luminoso en el pueblo de Chuschi (Ayacucho) en abril de
1980, al dinamitar el local donde se iban a realizar las elecciones, prende
la chispa que incendiará los Andes por más de una década. Tres años
después el Movimiento Revolucionario "Túpac Amaru", en la selva del
Departamento d.e San Martín, seguirá el camino insurgente iniciado por
Sendero. La represión desde el Estado a estos dos grupos armados no
se hará esperar. De esta forma el campesino se encontrará atrapado
entre dos fuegos. Si en los años '70 la presencia del Estado en el campo
se identificaba con la figura del técnico del Ministerio de Agricultura,
o el promotor de SINAMOS, en los '80 lo será sobre todo con la del
soldado o el infante de marina.
La violencia política y la reacción militar que le siguió empobreció
aún más y desestabilizó a comunidades campesinas e indígenas, em-
presas asociativas, fundos privados y pueblos en general con el con-
siguiente saldo de miles de muertos, heridos, desaparecidos, huérfanos,
viviendas destruidas, terrenos de cultivo abandonados, ganado diez-
mado7. Vastas zonas rurales, principalmente del centro sur del país, se
volvieron un infierno inhabitable, motivando el desplazamiento inter-
no de cuando menos 600,000 personasB. Ulteriormente, forzado por las
Fuerzas Armadas a crear Rondas de Defensa, o por iniciativa propia,
el campesinado pasará a enfrentar a los subversivos cumpliendo un rol
contundente en su derrota estratégica. Resultado de esta dinámica será
la formación de 1,020 Rondas en el centro y sur andino del país (Starn,
1993).
En otro espacio rural, en Cajamarca, ante los continuos robos del
ganado y la complacencia de las autoridades gubernamentales y
policiales, los campesinos, de manera autónoma, habían ya constituido
rondas -vigilancia nocturna en las estancias- para acabar con el abigeato
y someter a la justicia directa y colectiva a los ladrones. En pocos años
se reprodujeron en seis departamentos norteños, alcanzando un total
7. La guerra ha d ejado hasta el presente cerca de 28 mil muertos (Instituto Constitución
y Sociedad, 1994) y alrededor de 20,000 millones de dólares de pérdidas económicas
(DESCO). Una parte importante de este "pasivo" corresponde al sector agrario.
8. Muchos de los desplazados sufrieron y sufren serios problemas de adaptación y
sobrevivencia; en lea, por ejemplo, familias enteras subsisten, en parte, recogiendo
los rastrojos de los terrenos agrícolas. Ver el ensayo de Isabel Coral (1994).
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 213
de 3,500 rondas campesinas. Asumieron funciones que un Estado
ineficiente se mostraba incapaz de cumplir, democratizando sus socie-
dades y ayudando a resolver diversos problemas. Así terminaron
legitimándose ante aquél y ante la sociedad toda9.
Un tercer proceso marca el devenir de la sociedad rural: la expan-
sión del narcotráfico en la Amazonía. A lo largo de los '80 en la selva
del valle del Huallaga, por acción de campesinos migrantes andinos,
el cultivo de la coca iba extendiéndose hasta alcanzar el orden de fas
200,000 hectáreas; de esta manera, superaba en la región al café, el arroz
y el maíz amarillo duro (Valcárcel, 1991). Detrás de este "boom.u se
distinguen a grupos de narcotraficantes colombianos, _á vidos de trans-
formar la coca en pasta básica, insumo imprescindible en la fabricación
de la cocaínalO. Los narcos instauran así espacios ajenos al control y
soberanía del Estadoll.
Por otro lado, la crisis económica no logró ser sorteada ni con las
políticas ortodoxas del belaundismo ni con las heterodoxas del apris-'
mo. El decrecimiento económico, la desindustrialización relativa y el
estancamiento del agro, marcan la década perdida. Con excepción de
los dos primeros años del Gobierno de Alan García, donde el agro
tendrá artificialmente una corta primavera (subsidios, crédito cero,
etc.), los años restantes serán duros para los agricultores. El fracaso del
populismo alanista va a significar la caída de la producción tanto en
9. Consultar los trabajos de Gitlitz y Rojas (1985), Stam (1991), Bonifaz (1991) y Pérez
Mundaca (1992).
10. Para los campesinos la coca aparece como la mejor salida frente a la poca rentabi-
lidad de los cultivos, aunque deja suelos erosionados y aguas contaminadas. Re-
cientemente, por la retracción del mercado de la cocaína en los Estados Unidos, la
planta de la amapola (de la cual se extrae opio para fabricar la morfina y heroína),
es promovida por los carteles colombianos en San Martín, Cajamarca, Amazonas
y Loreto, estimándose para este año en 20,000 las hectáreas cultivadas.
11. El impacto del cultivo de la coca sobre la sociedad y economía ha sido y es notable,
trascendiendo los límites del sector agrario. Por un lado, las mafias de narcotraficantes
se alían con los grupos subversivos, retribuyéndolos con ingentes recursos a cambio
de protección militar; asimismo comprometen a militares, parlamentarios, diplo-
máticos, autoridades policiales y judiciales, socavando las bases de legitimidad del
Estado. Por otro lado, la producción de coca y la exportación ilegal de la pasta básica
generan ingresos anuales a la economía estimados en 500 y 1,300 millones de
dólares, respectivamente (Webb y Femández Baca, 1990); transformándose, de ~sta
manera, en la principal agroindustria y la primera fuente de divisas (no legales) del
país.
214 Marcel Valcárcel C.
general como de la agropecuaria y, con ello, el descenso de los niveles
de vida en la ciudad y el cani.po12.
Los '90: por los caminos del mercado y la pacificación
El triunfo electoral de Fujimori y la opción elegida por su Gobierno:
salir de la crisis mediante el compromiso con los organismos financie-
ros internacionales, condujo a las políticas de estabilización y reformas
estructurales liberales inás radicales de América Latina. Estas han
diseñado nuevas reglas de juego, haciendo del mercado el principal
asignador de recursos, minimizando la participación del Estado en la
vida económica.
En el sector agrario los efectos de tales políticas se expresan en la
desactivación de las empresas públicas, el cierre del Banco Agrario, la
reestructuración del Ministerio de Agricultura, la eliminación de los
controles a las tasas de interés y a los precios de los alimentos e insumos
agropecuarios, el fomento a la libre comercialización e importación, la
liberalización del mercado de tierras, el proyecto de privatización del
agua y de los grandes proyectos de irrigación, y, por último, la dismi-
nución del gasto social. Desde el Estado, esta vez por la vía liberal, se
propone "la modernización del agro con equidad" (Vásquez, 1993).
¿Qué impactos han ocasionado estas medidas en la producción e
ingresos de los [Link]?13. En el corto plazo los resultados han sido
fundamentalmente recesivos, como podemos apreciar en el Cuadro l.
Se observa una caída casi generalizada de la producción y de los
precios reales; debido a ello durante la campaña 1992/93 los ingresos
agropecuarios fueron un 61 % menores a los ya magros ingresos
percibidos por esta actividad durante la campaña 1989 /90.
12. El ingreso medio de las familias campesinas de la sierra sur en 1989 representaba
el 23% del logrado en 1980 (Figueroa, 1993). Para un balance de la política agraria
del régimen aprista puede consultarse los trabajos de: Béjar (1987), Hopkins (1987),
Figueroa y Hopkins (1988), Arias (1988) y Norton (1988).
13. Es larga la lista de economistas que vienen estudiando el impacto de las medidas
económicas sobre los productores agrarios. Entre otros: Escoba! y Briceño (1992),
Escoba! y Valdlivia (1993), Escobal (1994), Agreda (1993), Figueroa (1992), Gallardo
(1993), Iguíñiz (1994), Gonzales de Olarte (1993), Tealdo (1994), Cannock (1994),
Barletti (1994),. Dancourt y Mendoza (1993), Mendoza (1993) y Barrera y Robles
(1993).
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 215
Cuadro 1
Principales indicadores del Sector Agropecuario
(variaciones porcentuales _entre campañas)
1989-90/ 1990-91/ 1991-92/
1990-91 1991-92 1992-93
Sector Agrícola
Siembras -7.61 -12.35 9.48
Producción -5.54 -26.04 8.42
Precios reales -33.29 -9.98 -6.70
Ingresos brutos reales -37.00 -33.40 1.20
Sector Pecuario
Producción -1.65 8.20 -2.66
Precios reales -23.29 26.94 -0.90
Ingresos brutos reales -24.60 -20.90 -3.50
Sector Agropecuario
Producción -3.73 -8.53 1.72
Precios reales -28.00 -19.69 -3.30
Ingresos brutos reales -30.70 -26.50 -l.6Ó
Fuente: Boletín Estadístico. OIA. Ministerio de Agricultura.
Elaboración. GRADE. Tornado de Escoba! y Valdivia 1993b.
El impacto más sentido, y a la vez el mayor reclamo de los agri-
cultores, lo constituye la desactivación del Banco Agrario. Esta medida
trajo inmediatamente serios problemas de financiamiento de las
campañas agrícolas, en particular para los pequeños agricultores co-
merciales. El resultado previsible: una menor superficie sembrada~
una baja de la productividad (se invierte menos en insumos), y la
consiguiente caída de la producción y de los ingresos agropecuarios.
Es elocuente el testimonio de un parcelero del valle del Chillón,
sobre el estado de ánimo que generó el conjunto de reformas liberales
entre .los hombres del campo: "El Estado se ha olvidado de nosotros,
y nosotros de él"14.
Los Fondeagros, los Fondos Rotatorios y las Cajas Rurales han sido
en parte la respuesta gubernamental al problema del cierre del Banco
14. Entrevista realizada por Katia Lumbreras al agricultor Vicente Luque en Huacoy,
el mes de Mayo de 1994.
216 Marcel Valcárcel C.
Agrario; empero sus márgenes de acción se han visto limitados frente
a las urgentes necesidadeslS. Al no entrar con fuerza la banca comercial
al campo, el crédito informal aparece como la única opción de finan-
ciamiento para un gran número de agricultores, viéndose obligados a
aceptar las condiciones onerosas de los habilitadores.
La mejora de la infraestructura vial y portuaria emprendida por el
actual Gobierno tiende a favorecer a los agricultores costeños, princi-
palmente a los agro-exportadores. Sin embargo los afectó de manera
negativa el retraso cambiario y la caída de los precios internacionales
de las materias de origen agropecuario. Por su lado, la importación
desmesurada y no planificada de productos agropecuarios perjudica a
los arroceros y ganaderos. El Ministerio de Agricultura ha estableddo
algunas sobretasas como mecanismos protectores, pero constituyen
una medida tramsitorial6.
El cambio en las políticas económicas gubernamentales se da simul-
táneamente al éxito en la lucha antisubversiva. En ese sentido la pa-
cificación está devolviendo la tranquilidad a amplias regiones rurales,
permitiendo recomponer la vida de comunidades y aldeas, a la vez que
propicia el retomo de grupos de desplazadosl7.
Construyendo sociedad civil en la sociedad rural
El perfil del Perú de los '90 es fundamentalmente urbano, costeño
y dominado por las actividades terciarias. De acuerdo al último censo
la población urbana llega al 70%; habiendo ya quince ciudades que
15. Hasta agosto de 1994 la Superintendencia de Banca y Seguros había dado luz verde
a seis Cajas Rurales, con un capital de 10 millones de dólares, estando en estudio
otras 13 Cajas.
16. La Carta de Intención del Gobierno peruano al FMI (Mayo 1994) establece que para
julio de 1997 se habrán eliminado las sobretasas a los productos agropecuarios. De
esta forma los productores nacionales serán sometidos a una competencia desleal
con agricultores con productividades más altas y, durante muchas décadas,
sobreprotegidos por sus gobiernos. Algunos economistas como Escobal y Briceño
(1992) sostienen que las sobretasas benefician sobre todo a los oligopolios
agroindustriales.
17. Hasta fines del mes de agosto último habían regresado ya alrededor de 4,500
desplazados al Departamento de Ayacucho.
Sociedad rural 217
superan los 100,000 habitantes18. Por su parte, la agricultura su
carácter estratégico como sustento del crecimiento global de la econo-
mía, dejando de ser la palanca del desarrollo del capitalismo (aporta
al PBI y a las divisas sólo alrededor del 10%). Sin embargo, a pesar de
la crisis en que se debate mantiene su importancia como fuente pro-
veedora parcial de alimentos y, principalmente, en términos de ocupa-
ción laboral (2'742,000 personas -34% de la se emplean en ac-
tividades agropecuarias y de silvicultura)19.
De otro lado, si a mitad del siglo la sociedad rural mostraba un bajo
nivel de densidad social y las relaciones podían caracterizarse en gran
parte como estamentales, cara a cara; en el presente, esto definitiva-
mente ha cambiado. El surgimiento de nuevas agro-industrias, de múl-
organizaciones de interés de los la presencia de
retJrese11tant1~s del Estado, de iglesias, políticos, de Organi-
zaciones no Gubernamentales de Desarrollo le han dado otra
fenómeno que es común a diversos países de América
Latina y el Caribe (Chiriboga y 1993).
Allí donde antes hubo haciendas la propiedad
ca:rno1es1ma o comercial. El 75% de los agricultores posee menos de diez
hectáreas. la victoria de los campesinos tiene -como afirma
Eguren- algo de pírrica, pues son múltiples las dificultades para pro-
18. Las estadísticas globales soslayan, sin embargo, realidades más complejas. En
múltiples zonas el paisaje predominante sigue siendo rural; de las 189 provincias
en que se halla dividido el país, 115 están por encima del 50% de población rural,
y 34 superan el promedio nacional (Censo, 1993). La población rural -que a mitad
de los '60 era ya menor que la urbana- ha continuado disminuyendo en cifras
relativas, no así en cifras absolutas: de 1981 a 1993 aumentó de 5'9 a 6'5 millones,
incrementándose en 600,000 personas (11 %). Por último, la velocidad del creci-
miento urbano en los últimos 15 años ha tendido a disminuir; el rural por el
contrario, contra todo pronóstico, subió aunque en un porcentaje muy pequeño
(0,3% entre 1981 y 1993).
19. Según el Censo de 1981, la PEA agropecuaria de 15 años y más totalizaba 1'817,407
personas; para 1993 -de acuerdo a la proyección de CUANTO- dicha población se
había incrementado en 906,593 personas.
20. En el presente operan en el Perú 814 ONGDs, con un gasto estimado de 300 millones
de dólares anuales, dando ocupación a 12,000 personas. De estas 814 ONGDs, 263
trabajan de manera exclusiva en el sector rural y 212 lo hacen en el sector urbano
y rural simultáneamente. La población que numéricamente se beneficia más de los
proyectos y programas de las ONGDs, es la campesina (información de Martín
Beaumont, DESCO).
218 Marcel Valcárcel C.
y sobre todo bien. Las aspiraciones de los pequeños
pr op1etar1Los -llámense comuneros, parceleros u otra categoría- com-
1
parándolas a sus antecesores, son distintas: la lucha es por una mayor
y inserción en el mercado.
Con el predominio de la pequeña propiedad -ocasionado por los
movimientos campesinos y la crisis y desmantelamiento de la Reforma
Agraria-y la urbanización del campo, los poderes locales s~ han visto
debilitados, extendiéndose lentamente la condición ciudadana. El de-
recho al voto -dado en 1979- a los analfabetos (concentrados en el
ámbito rural y en el grupo de las mujeres), lo dicho.
El campo se ha ido urbanizando aunque de manera
muy desigual21: los hogares rurales que de servicios (agua,
luz, desagüe22) y urbano (radio, televisión, etc.) crecen,
aunque a un ritmo lento. La ampliación de carreteras y caminos perm.1te
una movilidad urbano-rural impensable hasta hace unas décadas, la
disminución o el fin del aislamiento ha alterado el mundo cultural
tradicional. A su vez, la . . . ..., . . . ...,.... de los campesinos andinos a las
ciudades de casi todo el ~ . . ~............ ~ manera, las "ruraliza"
medio de sus . . '-"............. """".. ._,_, (medio millón de personas
quechua actualmente en
Por otro la expansión del sistema educativo jugado un rol
a través de: l. La
generación de nuevas exoeictaLh\ras
a valores y de coimt)OitaimE~nt:o
fomento a la en
enseñanza se hallan en las . _ . . . ,,., .................. "'
3. El incremento de los niveles de escolaridad
rales. 4. La formación de nuevos . . . u,..._,_..._...,l:',.vo,
21. El agro costeño es el que más ha avanzado en ello; no obstante el proceso no es
~ ha sido lineal. Con la parcelación de las cooperativas, buena de los traba-
jadores abandonaron los núcleos urbanos centrales (ex-rancherías las haciendas)
para dispersarse y a construir sus viviendas en los terrenos ag1:1cc•1as
adjudicados. Es de urbanización de
el Para caso de Puno
de Víctor Caballero (1992).
22. Entre 1981 1993 los se abastecían de agua través río,
o a 64.2%.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 219
educación superior se convierte en sobre la
sea aumentando la agrícola, sea transfi-
a gastos educativos ingresos inicialmente destinados a la inver-
sión productiva.
En la actual coyuntura el campo tampoco escapa al común debi-
litamiento de actores e instituciones en la sociedad peruana. Se verifica
una quiebra de la imagen de los gremios agrarios y de los partidos
políticos que los apoyaron en décadas pasadas: poco eficientes para
canalizar las demandas y para resolver problemas en época de crisis23.
Existe despolitización en el campo a nivel organizativo, mas no se
acompaña este fenómeno con la pérdida de un horizonte crítico de los
pobladores rurales24. A contracorriente de lo que pasa con los gremios,
en diversas zonas rurales los municipios cumplen roles activos en la
búsqueda del desarrollo de sus localidades.
A pesar de las múltiples crisis por las que ha atravesado la sociedad
rural en los últimos tiempos, es un hecho que hoy hay más participación
de sus pobladores en el sistema político, en el mercado y en la sociedad
en general, superando en medida importante la condición de excluidos.
Il. PROBLEMAS QUE AQUEJAN HOY A LA AGRICULTURA Y AL
CAMPESINADO
Ni producción alimentaria, ni agroexportación suficientes
La agricultura tuvo un crecimiento muy lento en las cuatro últimas
décadas (1.7% anual), lo que ha impedido ponerse a la par con el
23. En los últimos meses han habido intentos de salir del punto muerto en que se
debaten las débiles y desarticuladas organizaciones agrarias. Uno de ellos ha sido
la Primera Convención Nacional del Agro Peruano (CONVEAGRO, 13-15 de julio
de 1994), donde participaron más de 600 asistentes entre agricultores individuales,
cooperativistas y empresarios. La Asociación de Empresarios Agrarios del Perú, a
su vez, organizó el I Encuentro Nacional para la Agricultura (julio 20 y 21), con la
presencia de empresarios agrarios. Para mayor detalle sobre la situación de los
gremios rurales consultar un trabajo reciente de Julio Alfara (1994).
24. Si en 1990 Fujimori ganó holgadamente en las zonas rurales y en las provincias más
alejadas de la Capital; en 1993 los resultados del Referéndum (el NO a la nueva
Constitución Política) le fueron allí adversos, testimoniando el malestar frente a las
políticas gubernamentales y sus efectos en el agro. Ver varios artículos en Cuestión
de Estado Nº 6. Nov /die de 1993.
220 Marce[ Va/cárcel C.
aumento de la población (2.5% anual) y de sus necesidades alimenta-
rias. En particular esto se expresa en la drástica reducción de la superficie
de los cultivos de consumo tradicional como la papa, maíz amiláceo, el
trigo y la cebada, ligados a la producción campesina.
Cuadro 2
Superficie cosechada de los principales cultivos en el Perú
1950-1990 (en miles de Hás.)
Cultivo 1950 1960 1970 1980 1990
Azúcar 31,6 47,3 48,2 49,1 48,2
Algodón 134,3 252,3 143,8 147,9 138,3
Café 76,3 113,4 152,7 162,6
Alfalfa 133,0 118,2 102,8
Cebada 185,1 202,0 186,3 109,9 75,0
Maíz amarillo 162,3 228,4 179,6 149,7
Maíz am. duro 91,4 153,7 132,1 173,7
Papa 228,0 233,0 315,1 210,0 146,4
Trigo 162,3 153,6 136,2 82,1 81,5
Arroz 41,7 86,5 140,3 102,5 184,7
Fuente: Ministerio de Agricultura. Oficina de Estadística Agraria.
No debe sorprender entonces, que en 1993 la FAO incluya al Perú,
al lado de Afganistán, Haití y otros, entre los países que requieren con
urgencia suministros de alimentos.
Tampoco la agricultura satisface las demandas de la agro-industria
nativa ni las del mercado externo. Se importa cerca de 500 millones de
dólares al año en productos agropecuarios (trigo, maíz amarillo duro,
azúcar, etc.), casi el doble de las exportaciones del sector25. En parte esto
obedece a una modificación en nuestros hábitos alimentarios, fomen-
tada por las agroindustrias urbanas. Este incremento de las importa-
ciones contribuye al déficit de la balanza comercial.
Desde hace más de doce años los precios de los productos agrícolas
han tendido a la baja en los mercados internacionales, neutralizando
25. "A ello habría que sumarle el valor de la ayuda alimentaria, que en la forma de
donaciones o de crédito bordean los 100 millones de dólares al año, para damos
cuenta de nuestra creciente dependencia alimentaria" (Alerta Agrario Nº 80).
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 221
la expansión de la producción y reduciendo los ingresos globales (FAO,
1993). Unos pocos cultivos no· tradicionales (como el espárrago, que este
año 1994 bordeará los 90 millones de dólares), compensan en algo el
estancamiento de la agroexportación nacional tradicional. Con ella nos
referimos al café, algodón y azúcar que produjeron en 1993 por un valor
de 54.7, 4.6y19.9 millones de dólares por exportación, respectivamen-
te26.
Los modelos de desarrollo aplicados en los últimos 40 años, tanto
el primariO exportador de crecimiento hacia afuera, como el de indus-
trialiúción por sustitución de importaciones, han conducido a un agro
heterogéneo que, en líneas generales, ha resultado poco eficiente e
incapaz de mejorar las condiciones de-vida del conjunto de los hombres
del campo. ¿Cuál es entonces el modelo más adecuado en un mundo
de mayor apertura y competitividad? ¿La actual ruta neoliberal permi-
tirá la reconversión productiva para la agroexportación y para trans-
formar a los campesinos en agricultores modernos? ¿Es posible conce-
bir el desarrollo sin plantearse la solución del déficit agroalimentario?
¿La búsqueda de la seguridad alimentaria debe significar postergar la
agro-exportación? ¿A qué región del país se debe priorizar en el de-
sarrollo? ¿En qué forma?2 7 . Son preguntas pertinentes y acercarse a sus
respuestas ayudaría a encontrar salidas a la crisis del sector.
Pobreza campesina y abandono 4el agro serrano
Si en nuestro país el agro es el tema crítico del desarrollo, la sierra
es la región crítica del agro. Cerca del 80% de las familias campesinas
que viven en esa región presentan los más bajos niveles de ingreso del
Perú. Los departamentos que exhiben el mayor porcentaje de pobreza
extrema -según el reciente Mapa elaborado por el INEI- resultan ser
precisamente los de mayor población rural y campesina: A yacucho,
26. El retraso de nuestro país en materia de agro-exportación es enorme. Chile, sólo con
el valor de las exportaciones de uva (430 millones de dóiares) supera todas nuestras
exportaciones agropecuarias (300 millones de dólares). .
27. Octavio Chirinos, asesor del actual Ministro de Agricultura, sostiene que por sus
ventajas comparativas la costa peruana debe dedicarse de lleno a la exportación,
y la sierra mas bien cubrir la producción de alimentos para el mercado interno.
Intervención en el evento "Nueva Legislación de Aguas en Perú y Chile" (21 / 6/
94).
222 Marcel Valcárcel C.
Huancavelica y Apurímac. Siete de cada diez campesinos andinos no
alcanzan ingresos suficientes para cubrir lo que se considera consumo
mínimo.
Las causas que motivan la pobreza campesina y traban el desarrollo
rural de la sierra tienen diverso origen:
Recursos limitados. Por lo general los recursos agropecuarios en
posesión de los campesinos son magros y vulnerables, tanto en su
calidad (pastizales empobrecidos; terrenos agrícolas en pendiente,
secano, pedregosos, sujetos a erosión hídrica, sin protección forestal
y sometidos a duras condiciones climáticas); como en su cantidad
(en promedio disponen de 2 hectáreas de tierras agrícolas y una
pequeña cantidad de ganado ovino y vacuno).
Baja productividad del trabajo. Este fenómeno está asociado a la cali-
dad de los recursos agropecuarios, así como de los insumos y
tecnología utilizados por los campesinos. Un grupo de ellos (¿ 10%?) ,
los menos pobres por rentas diferenciales, avanzó en lo que se
denominó proceso de "revolución tecnológica lenta" en la agricul-
, tura andina; no obstante, desde inicios de los '80 hasta el presente
ha retrocedido como consecuencia de la prolongada crisis que afecta
al sector agrario (Iguíñ~z, 1994). ·
Mercados lejanos y términos desfavorables de participación. La geografía
accidentada de los Andes aumenta las distancias entre los centros
de producciLón y consumo; al no disponer de un buen sistema de
transporte ni de un buen sistema vial (carreteras secundarias sobre
todo) se elevan los costos de las mercancías campesinas, haciéndo-
las poco competitivas frente a otros productores agropecuarios. La
ausencia en la sierra de un temprano e intenso proceso de urba-
nización - las migraciones campesinas se dirigieron mayormente a
la costa, a Lima en particular- privó a las economías campesinas
andinas de mercados cercanos y estables para sus productos.
Los términos de participación de los campesinos en el mercado
como productores y compradores durante los últimos 15 años fueron
en lo fundamental desfavorables. Los precios reales que reciben
muestran una caída, mermando sus ingresos y dificultando su
capitalizacion. Inclusive la coca ilegal, que alcanzó pagos exor-
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 223
bitantes a comienzos de la década pasada, también ha disminuido
su precio en años recientes. Cuanto más integrados están al mer-
cado más sensibles son a las subidas o bajadas de los precios. "Si
la ciudad se empobrece también los campesinos se pauperizan"
(Figueroa, 1993).
Políticas macroeconómicas adversas. Las políticas macroeconómicas,
con algunas excepciones, han resultado contrarias a los campesi-
nos; las políticas sectoriales que debían compensarlos benefieiaron
más bien a los empresarios agrarios. En el actual contexto neoliberal
son varias las medidas económicas agravantes de las condiciones
de reproducción de las unidades campesinas: aumento de las
importaciones de productos agropecuarios, incremento de los cos-
tos de los insumos, disminución del crédito, etc., llevando a que
las fronteras del autoconsumo y la producción agrícola mercantil
sean borrosas e itinerantes para un buen sector de ellas. Por cierto,
los efectos varían por región y según la combinación de actividades
que desarrollen los campesinos (Gonzales de Olarte, 1993; Escobal:
1994).
Debilidad de los gremios agrarios. Las organizaciones agrarias en los
últimos años no muestran solidez ni capacidad de defensa de sus
intereses frente al Estado, las agroindustrias, y los intermediarios
de la comercialización. Están obligadas a reconstruir o refundar la
institucionalidad existente en el campo, a riesgo de permanecer
ajenas a las decisiones de política económica y agraria que las
afecta, y continuar en situación de subordinación frente a otros
grupos sociales.
Posibles escenarios para el campesinado
· Es factible prever algunas de las rutas por las que va a transitar el
campesinado peruano en los inicios del siglo XXI, y los cambios o per-
manencias a los que se verá sometido.
a. Las condiciones materiales de vida de la mayoría de los campesinos,
sobre todo andinos, permanecerán invariables. Con el proceso de libera-
lización en curso las inversiones privadas están siendo dirigidas a
sectores de alta rentabilidad (minería, comunicaciones, etc.), y no a la
agricultura, menos a la campesina; por consiguiente, un crecimiento de
224 Marcel Valcárcel C.
la economía, del ingreso per cápita global, no implicará necesariamente
una mejora en el ingreso campesino28. Si se quiere revertir tal tendencia,
el Estado tiene que cumplir un rol más agresivo en términos de inver-
sión, promoción, investigación y asistencia crediticia en beneficio de las
áreas y los grupos menos favorecidos del campo y en una perspectiva de
largo plazo29. Por cierto no se trata de revivir el populismo agrarista
del régimen de Alan García, ni tampoco ~orno pensábamos a fines de
los '70- destinar al campo andino recursos a "fondo perdido" a fin de
superar la pobreza campesina.
b. Estancamiento numérico del campesinado en lo inmediato y descam-
pesinización en lo mediato. A pesar del incremento demográfico que
experimentarán las zonas rurales en los próximos cuatro lustros, el
campesinado tenderá en ese período a estabilizarce en números abso-
lutos (en alrededor de 1'250,000 familias), no así en números relativos,
pues seguirá perdiendo importancia cuantitativa frente a otros grupos
sociales. ¿Por qué no aumentarán los campesinos?
Las precarias condiciones materiales de vida, así como la pérdida
de status social, los lleva a una búsqueda imperiosa de fuentes al-
ternativas laborales y, con ello, a una menor dependencia del ingreso
de la parcela para la reproducción social de sus familias, hoy día ya
semiproletarizadas. Por su parte, las nuevas generaciones campesinas
están interesadas en ocupaciones más rentables y prestigiadas fuera de
sus localidades de origen, por lo que continuarán optando por la
migración defirtitiva a los centros urbanos, contribuyendo a consolidar
algunas ciudades intermedias de sierra y selva30.
28. Richard Webb señalaba, en un texto clásico, cómo para el período 1959-1975 -de
claro crecimiento del ingreso per cápita en nuestro país- el conjunto de familias
campesinas de la sierra (el grupo de mayor pobreza) no mejoró su situación, con
lo cual la desiigualdad económica aumentó (Webb, 1975).
29. Actualmente existen proyectos del Estado que operan en los Andes como el Pro-
grama Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos
(PRONAMACHCS) y el Proyecto Fomento de Transferencia de Tecnología a las
Comunidades Campesinas de la Sierra (FEAS) . Se requiere un balance urgente de
ellos para conocer sus alcances y resultados.
30. Tendencia que ha marcado la última década. Así el Censo de 1993 muestra a
Abancay, Huánuco, Huamanga, Puerto Maldonado, Tarapoto y Pucallpa como las
ciudades que crecieron a las tasas más altas entre 1981-1993; vale decir, urbes no
costeñas.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 225
De otro lado, los espacios de posible expansión de las economías
campesinas están agotándose; no hay cabida en diversas partes de la
sierra, y en la selva alta-que permitió en los '60, '70 y '80 la ampliación
de la frontera agrícola- las tierras llegarán pronto a su tope de sopor-
tabilidad, empobrecidas y con un minifundio cada vez más extendi-
do31. Queda, es cierto, espacios con potencial agropecuario en la selva
baja; región que irá absorbiendo la presión poblacional agrícola andina
de la vertiente oriental, permitiendo con ello contrarrestar en alguna
medida el proceso de descampesinización32.
En suma, en nuestro país en los próximos 20 años la velocidad de
la descampesinización será mayor que la campesinización. Apoya esta
afirmación el que -según proyecciones del INANDEP- en el año 2015
los habitantes rurales llegarán a 7'247,800, esto es el 20% del total de
peruanos, y el que a de ese momento la población rural, y con
ella la campesina, empezará lenta e inexorablemente a disminuir tam-
bién en números absolutos.
c. En el corto plazo la violencia política en el campo tenderá a desaparecer.
Dados los significativos avances logrados en los últimos años en la
lucha contra los grupos subversivos, éstos han sido forzados a reducir
su accionar a pequeños bolsones rurales, perdiendo progresivamente
el inicial contenido político que los llevó a tomar las armas; transitando
hacia el más puro bandolerismo. De carecerse de sólidos programas de
transformación de las estructuras productivas y de las condiciones de
vida de los habitantes de las áreas rurales deprimidas, la violencia
política puede ahí regresar en el mediano o largo plazo33.
31. Lo que hoy ya sucede en Satipo-Chanchamayo (Santos, 1991), vislumbra un poco
el devenir de esta región.
32. De no haber una participación reguladora y protectora del Estado y de instituciones
de la sociedad civil, los recursos naturales, bosques y suelos en dicha región seguirán
siendo lamentablemente depredados.
33. La pacificación no debe quedar como simple derrota militar, sino como la búsqueda
del desarrollo rural y con él de la derrota definitiva de la pobreza. Chiapas, en
México, constituye el mejor ejemplo de cómo los sectores gobernantes de un país
-conformante del mercado económico más grande del mundo con USA y Canadá-
al desatender las zonas más deprimidas -esto es, las campesinas- se ven enfrentados
con grupos guerrilleros; fenómeno que se creía superado en América Latina.
226 Marcel Valcárcel C.
Caber señalar que una fracción minoritaria de campesinos ronderos
organizados por las Fuerzas Armadas para enfrentar la subversión,
vienen en algunos lugares de ceja de selva y selva baja (re)estableciendo
alianzas con los narcotraficantes; de ahí el nombre de "narcorrondas";
se trata de grupos que no escatiman el uso de la violencia armada para
alcanzar sus fines y que pueden sobrevivir durante mucho tiempo.
lll. DESAFIOS DE LOS INVESTIGADORES AGRARIOS PARA ENTENDER
LOS CAMBIOS EN LA SOCIEDAD RURAL Y LA AGRICULTURA
A fin de contribuir a explicar mejor y oportunamente las trans-
formaciones y proyecciones de la sociedad rural en un mundo cam-
biante, se requiere asumir por parte de los investigadores agrarios
varios retos temáticos, enfrentar dificultades de orden diverso, así como
encarar algunos desafios teórico-metodológicos. Veamos.
Retos temáticos y dificultades a superar
Sin pretender agotar la lista de los temas que debieran ser abor-
dados (o mejor trabajados), consideramos de suma importancia los
siguientes:
a. Incidencia de lo social sobre la preservación de los recursos naturales (su
mal uso y agotamiento) y viceversa. ¿Qué formas de organización
favorecen su manejo adecuado y sostenible? ¿Qué condiciones se
· hacen necesarias para ello?
b. Clases sociales en el campo. Fueron dejadas de analizar sin haber sido
tratadas de manera satisfactoria. Sabido es que las clases y grupos
sociales en el campo presentan menor consistencia y organicidad
que sus pares urbanos, de ahí su mayor complejidad. ¿Cuál es hoy
el lugar del campesinado en el sistema social y económico? ¿Qué
hay de la diferenciación y desintegración campesina?34. ¿Qué
acontece con los campesinos sin tierra y los asalariados agrícolas?
34. Más allá de un ejercicio académico, disponer local o regionalmente de estratificaciones
sociales resulta de utilidad para quienes trabajan en el campo, como es el caso de
las instituciones del Estado, ONGS, la cooperación internacional, las empresas
privadas, en tanto les permita distinguir los diversos tipos de campesinos y cómo
reaccionan diferenciadamente frente a las políticas agrarias y a los estímulos del
mercado.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 227
¿El campesinado constituye una clase en redefinición? ¿Cómo se
relaciona con otros grupos sociales en contexto de crisis?
c. Participación política de las masas rurales. Se debe ir hacia una socio-
logía electoral del campo. Poco sabemos cómo se forja el voto, las
simpatías o enemistades a los candidatos en las sociedades rurales
en coyunturas de elección municipal o presidencial. ¿Quiénes son
los elegidos por los agricultores? ¿Cómo han ido variando sus
preferencias? ¿En qué medida sobrevive el clientelismo político?
¿Cuál es el peso de los no votantes?
d. Espacios y actores periurbanos o perirurales. En las márgenes de varias
ciudades costeñas, como Chiclayo o lea, habitan pobladores que
viven de la venta estacional de su fuerza de trabajo en las áreas
agrícolas colindantes, sembrando y cosechando arroz, algodón y
hortalizas35. Es insuficiente lo que se ha trabajado sobre estos
espacios y sus actores "rurales" y "urbanos".
e. Naturaleza de los cambios culturales en las zonas campesinas. Este tema,
caro a los antropólogos, constituye todavía una promesa, dada la
complejidad del tema en un país como el nuestro -pluricultural y
plurilingüe- y la magnitud de los cambios recientes. Por un lado
hay quienes sostienen que la brecha cultural entre indígenas y
criollos permanece aún abierta; otros, por el contrario, estiman que
estamos yendo rápidamente hacia una homogenización cultural.
¿Qué hay de cierto?
f. La agricultura peruana en el nuevo contexto económico internacional.
El GATT y la Ronda Uruguay están introduciendo cambios impor-
tantes en el comercio internacional. Es indispensable estudiar sus
efectos actuales y futuros en las diferentes unidades agropecuarias.
¿Cuánto hay de mito y cuánto de realidad en la agroexportación
como locomotora del crecimiento hacia afuera?
g. Secuelas sociales de la guerra en el campo. La desintegración familiar,
la readaptación de los desplazados a la vida comunal, la recons-
titución de los lazos sociales, las modificaciones en la identidad e
35. Sin ir muy lejos en Carabayllo (Km. 22 Autopista Túpac Amaru) jóvenes de los
asentamientos humanos del Cono norte logran parte de sus ingresos al emplearse
como jornaleros en los terrenos de los parceleros del valle del Chillón.
228 Marcel Valcárcel C.
imaginarios luego de las experiencias en los ámbitos urbano-mar-
ginales, son fenómenos nuevos que requieren ser analizados; trabajos
que aportarían al proceso de reconstrucción nacional.
h . La nueva agro-industria. Este tema es capital para entender las di-
námicas socio-económicas de algunos valles donde se han insta-
lado industrias de tranformación de productos como tomates,
espárragos, frutas, etc. Están pendientes las interrogantes plantea-
das por CaJrlos Monge en el SEPIA V: ¿qué tipo de relaciones esta-
blecen estas industrias con sus trabajadores y con los productores
que las abastecen? ¿qué rol cumplen en el ejercicio del poder local?
Ahora bien, entre las dificultades que enfrentan los investigadores
agrarios para cubrir estos y otros temas podemos señalar:
a. Falta de estadísticas confiables actualizadas. Lo que ha motivado tra-
bajar a nivel de supuestos o con muestras pequeñas poco gene-
ralizables; recordemos que el último Censo Agropecuario se hizo
22 años abrás y que la Encuesta Nacional de Hogares Rurales
(ENAHR, 1984) adolecía de algunas limitaciones. Felizmente el III
Censo Agropecuario, ad portas, permitirá contar con cifras más
claras sobre el número actual de las unidades agropecuarias, su
condición jurídica y formas de explotación, y así poder saltar de
impresiones a conocimientos más sólidos y globales.
b . Incipiente desarrollo de la historia rural peruana. Este punto ha llamado
la atención de más de un historiador36; no obstante, el desafío
persiste. A esta limitante se agrega la insuficiente formación his-
tórica de quienes hacemos investigación agraria, de ahí que no
pocos trabajos partful de supuestos, la mar de veces falsos, como
el asumir que la diferenciación social en las comunidades campe-
sinas es un fenómeno propio de este siglo, resultado exclusivo de
la expansión de la economía mercantil. Ello nos recuerda a Peter
Berger cuando critica la "embarazosa falta de profundidad histó-
rica" que tenemos los sociólogos.
c. Ausencia de estudios síntesis sobre los procesos agrarios y rurales regio-
nales. Lo cual ha impedido contar con visiones más reales y claras
36. Delrán (1978),; Bonilla (1983); Burga y Manrique (1990).
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 229
para conocer mejor las particularidades de las diferentes socieda-
des rurales y agros, y avanzar en una visión de conjunto.
d. Agotamiento de algunos conceptos y necesidad de renovarlos acorde a los
cambios habidos. Guillermo Rochabrún, en SEPIA V, con justa razón
se preguntaba "¿qué debemos entender ahora por 'campesino', por
'indígena', por 'campo', por 'tradicional' y por 'moderno'? Debido
a las inmensas y aceleradas transformaciones que atraviesan al país
estas nociones dejan de ser 'hechos' o 'categorías' unívocas y pasan
hoy más que nunca a ser problemáticas". Cabe agregar también que
se debe superar la forma arbitraria cómo se operativizan algunos
conceptos; a manera de ejemplo lo rural censalmente es definido
por una sola variable de orden demográfico: aquel poblado equi-
valente a menos de 100 viviendas juntas (criterio de magnitud de
aglomeración), dejando de lado las actividades que lo caracterizan.
Los desafíos teóricos-metodoló[Link]
a. El saber conjugar lo micro, la macro, lo meso en el análisis de los temas
rurales. Las determinaciones de los fenómenos sociales se dan en esos
tres niveles de la realidad, sin embargo por razones diversas al momento
del análisis a lo sumo sólo se toma en consideración uno o dos de ellos,
quedando incompleta la explicación de los hechos37.
b . El abordar lo interfamiliar como unidad de análisis. Las familias
establecen, como parte de estrategias de reproducción o capitalización
en el ámbito rural, espacios de comunicación y encuentro productivo.
Lo mismo ha empezado a generalizarse, por efecto de la migración,
entre familias que viven en ámbitos diferentes (rural-urbano) o cir-
culando entre ellos. Esto da lugar a una unidad analítica que no es ni
la familia per se, ni la comunidad campesina.
c. Crear información y mantenerla actualizada. Es una condición vital
para poder entender realidades cambiantes como la nuestra, donde lo
37. Fue interesante constatar en el último SEPIA (Arequipa 1993), el remarque de Carlos
Monge en torno a la ausencia de sociedad rural (lo macro) en múltiples trabajos,
mientras que Enrique Mayer insistía en la "vuelta" a la chacra (lo micro) para
entender mejor lo que pasa hoy en el campo. La instancia regional (meso o inter-
media) no fue, sin embargo, subrayada.
230 Marcel Valcárcel C.
que se sostuvo ayer no necesariamente tiene validez hoy. La utilización
de métodos y herramientas modernas resulta imprescindible para
organizar e intercambiar información; las redes electrónicas, la infor-
mática, los bancos de datos, el uso de imágenes satélites, debieran
generalizarse en todas las universidades y centros de investigación
vinculados a la problemática rural.
d. El trabajo interdisciplinario. Si ya a nivel de las propias ciencias
sociales es difícil lograr un trabajo y enfoque común entre antropólogos,
economistas y sociólogos, lo es más cuando se establecen relaciones con
especialistas de las ciencias naturales. Lenguajes y métodos disímiles
explican los pocos contactos exitosos habidos. Se requiere, sin embargo,
explicaciones integrales de la realidad38.
e. Las nuevas perspectivas del desarrollo: la agroecología y el desarrollo
sostenible. A pesar de los avances logrados en la teoría y la práctica, estos
enfoques constituyen un terreno amplio para la reflexión y la acción
concreta. Por último,
f. Pronosticar los acontecimientos futuros en las sociedades rurales.
WE~Iant¡:[Link],e
a establecer los sucesos que acontecerán en las sociedades
es probablemente el reto más difícil de afrontar por las ciencias sociales;
la dificultad estriba en las propias conductas humanas sujetas a múltiples
codeterminaciones39.
38. Una experiencia inédita y útil en esta línea, fue la lograda por el Grupo Permanente
de Estudios de Riego que supo, entre 1990y1992, abordar multidisciplinariamente
la problemática del uso y gestión del agua en nuestro país. El resultado del trabajo
del GPER puede verse en el libro "Gestión del Agua y Crisis Institucional" (1993).
39. Degregori (1991) hacía notar con agudeza que en los años 70 nadie de la comunidad
de estudiosos agrarios previó la violencia que se desataría en el campo en la década
que se avecinaba.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 231
ANEXO
Cuadro 1
Clasificación de las Provincias del Perú según
porcentaje de población rural.
Grupos Nº de Provincias Porcentaje
A 115 60.8
B 34 18.0
c 40 21.2
Total 189 100.00
Grupo A: Población rural mayoritaria (50% o más)
Grupo B: Población rural mayor al promedio nacional (más de 29.9%)
Grupo C: Población rural igual o menor al promedio nacional (29.9%).
Fuente: INEI. IX Censo Nacional de Población 1993. Elaboración propia. ,
Cuadro 2
Rendimiento de los principales cultivos en el Perú,
1950, 1960, 1970, 1980 y 1990. (kg. por Ha.)
Cultivo 1950 1960 1970 1980 1990
Azúcar 116786 155385 156205 113928 122817
Algodón 1436 1434 1723 1788 1728
Café 903* 425 576 564 499
Alfalfa 37257** 46169 39592 42529
Cebada 1178 965 912 890 954
Maíz amarillo 1045*** 910 992 971 1008
Maíz duro 2016*** 2091 2525 2403 2768
Papa 5982 4914 6122 7197 7880
Trigo 886 999 920 939 1221
Arroz 2706 4130 4179 4303 5142
* año 1951; ** año 1964; *** año 1952.
Fuente: Ministerio de Agricultura. Oficina de Estadística Agraria.
232 Marcel Valcárcel C.
Cuadro 3
Perú: Tasa de crecimiento del PBI agrícola 1990-1994
1990 1991 1992 1993 1994 X
-8.9 2.2 -5.6 5.5 10 0.6
Fuente: Ministerio de Agricultura.
Cuadro 4
Perú: Evolución de la Producción Agropecuaria 1990-1994
(en toneladas métricas)
1990 1991 1992 1993 1994
Azúcar 5946 5792 4740 4342 5161
Algodón 239 176 108 97 189
Café 81 82 86 85 87
Cebada 71 117 68 112 115
Maíz am. 151 225 127 186 206
Maíz a.d. 480 433 392 586 562
Papa 1154 1450 997 1474 1786
Trigo 99 127 73 108 142
Arroz 966 814 829 967 1361
Fuente: Ministerio de Agricultura.
Cuadro 5
Perú: Superficie cultivada, 1988-1994
(millones de hectáreas)
87/ 88 88 / 89 89 / 90 90 / 91 91 / 92 92/ 93 93 / 94
1'5 1'6 1'4 1'3 1'1 1'2 1'4
Fuente: Ministerio de Agricultura.
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 233
Cuadro 6
Distribución del voto en el Referéndum Constitucional del Perú, 1993.
Departamentos con alta población rural
(Cifras relativas)
Triunfo %
Puno No 60.8
Huánuco Sí 61.4
Huancavelica No 73.9
Cusco No 54.l
Cajamarca No 75.3
Ayacucho Sí 51.9
Apurímac No 64.9
Amazonas No 64.5
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Comentario de Ton de Wit
¿COMO PUEDEN TOMAR VENTAJA LOS CAMPESINOS?
Siempre me ha gustado leer los textos de Marcel Valcárcel. En el
texto que me toca comentar igualmente están los atractivos títulos que
dan forma muy concisa al contenido del capítulo.
Trabajar un balance del agro y de la sociedad rural en el Perú es
mucho pedir a una persona; más aún cuando se quiere integrar las
diferentes perspectivas disciplinarias. Marcel ha logrado integrar más
de lo que uno puede esperar y lo que, indiscutiblemente, le ha ayudado
es su propia experiencia de campo en los diferentes espacios geográficos
del país. Esta experiencia le permite comprender la interacción entre
los espacios no sólo metodológicamente, sino también en sus manifes-
taciones empíricas. Me complace haber podido trabajar varios años con
Marcel en varias regiones del país. Igualmente me complace que varios
debates que teníamos en aquel entonces sigan siendo temas de preocu-
pación.
Comentar un trabajo como éste en pocos minutos es frustrante; por
ello me voy a dedicar a dos aspectos:
procesos de emancipación del campesinado peruano;
preocupación y propuesta por el desarrollo socio-económico de la
población más pobre del país.
PROCESOS DE EMANCIPACION DEL CAMPESINADO PERUANO
La revisión histórica de Marcel hace ver cómo desciende el papel
de la agricultura, y cómo, al mismo tiempo, hay un ascenso del cam-
pesinado en el escenario político de ciudadano de segunda categoría
242 Ton de Wit
sin derechos a un ciudadano con un papel importante en el balance de
poder y organizaciones propias con capacidad reivindicativa.
Se constata que la agricultura en los años '50 constituía el sector
económico predominante. Sin embargo, esto no dice nada sobre los
productores; sus expectativas de vida eran aún más bajas, el nivel de
servicios sociales era casi inexistente así como sus derechos.
Lo que compartían todos los campesinos, siendo mayoría, era su
condición de excluidos en lo social, económico, político y cultural, y
esto a su vez, reforzaba la fragilidad del sistema político. La reforma
agraria "propició una conciencia ciudadana y de dignidad campesina",
aunque dejó a los campesinos y las comunidades campesinas fueran
del acceso directo a la tierra. Muchas veces se ha constatado que las
parcelaciones de cooperativas y de las SAIS fueron incentivadas le-
galmente (y Marcel lo hace también). Sin embargo, no cabe duda que
las parcelaciones también fueron el reclamo de grandes sectores de
campesinos costeños y serranos. En este sentido los campesinos perua-
nos se adelantaron en cuestionar el esquema ideológico impuesto. El
"reproducir colectivamente" nunca fue reivindicado por los campesi-
nos; sólo en las imágenes de los políticos ello tenía una perspectiva de
eficiencia. Probablemente habría que considerar las parcelaciones como
parte del proceso de emancipación de los campesinos. Recoger sus
perspectivas y preocupaciones debería ser la base para la formulación
de políticas y de desarrollo institucional.
Los procesos de movilidad urbana-rural alteran el "mundo cultural
tradicional"; también posibilidad de manipulación y aumentan la
movilidad social y el acceso al mercado. En estos procesos la educación
ha jugado un rol importante. En el conjunto señalamos que la aproxi-
mación de la sociedad en relaciones dicotómicas, no permite comprender
las complejas formas de interdependencia social, económica, política y
cultural, así como sus múltiples fusiones. Estos no son procesos de
homogeneización cultural, sino de emancipación lo que implica tam-
bién diversidad.
Marcel afinma que "a pesar de múltiples crisis en los últimos tiem-
pos existe hoy más participación de los pobladores rurales: superando
en buena medida la condición de excluidos, en el mercado y en la
sociedad en general". Este juicio positivo sobre la sociedad rural en
Sociedad rural y agricultura en el Perú (1950-1994) 243
tanto presencia del campesinado en la escena política y participante
activo en la constitución democrática de la sociedad plantea las posi-
bilidades del desarrollo socio-económi~o del campesinado andino.
PREOCUPACION Y PROPUESTA POR EL DESARROLLO SOCIO-ECONOMICO
DE LA POBLACION MAS POBRE DEL PAIS.
No cabe duda que los procesos señalados tienen ritmos desiguales.
Por cierto el campesinado andino aún tiene un gran atraso socio-eco-
nómico como constata el autor. Es probable también que el proyecto
neo-liberal con el desmantelamiento de las instituciones ha afectado
sobre todo al campesinado andino. Por múltiples razones el campesi-
nado andino tiene más dificultades para poder responder al nuevo
contexto. Sus costos de transacción son mucho más elevados que los
costos de transacción de los productores costeños. Los costos de
transporte para sus productos son mucho más elevados, pero igualmente
los marcos legales e institucionales para la producción andina sop
mucho más limitados.
El autor constata con toda razón que la lucha de los campesinos
ahora es "por una mayor y mejor inserción en el mercado". Exacta-
mente esta inserción es lo más difícil para una familia campesina indivi-
dual, sobre todo si se trata de campesinos andinos. En la agricultura
costeña ya existen algunas experiencias de inserción de pequeños
productores en mercados de exportación con cultivos altamente ren-
tables. El cultivo del espárrago, por ejemplo, se ha desarrollado en un
tiempo muy corto, generando más divisas que el total de los cultivos
de exportación tradicionales como el café, el algodón y el azúcar.
El espárrago es un cultivo que tiene ventajas comparativas para la
pequeña producción. Donde existen problemas es en la organización
de los inputs (incluyendo investigación) y sobre todo en la realización
de la exportación. No ha habido una presencia del Estado en el desarrollo
del cultivo y el desarrollo institucional para reducir los costos de
transacción ha sido mínimo. Existen otros nichos de producción donde
pequeños productores podrían tener ventajas comparativas, sin embargo
hasta ahora poco o nada se ha hecho para aprovechar estas ventajas,
ni desde el Estado, ni tampoco desde la sociedad civil. No se puede
imaginar que en un mercado cada vez más integrador, y con economías
244 Ton de Wit
cada vez más abiertas, los campesinos andinos puedan desarrollarse
con productos de alimentación básica. Siempre tendrán altos costos de
transacción que deben ser compensados por un alto valor intrínseco del
producto. Crear mecanismos de protección en el mediano y largo plazo
para los cultivos alimenticios tradicionales . no es realista y además
dudoso si estos mecanismos sean de beneficio para los campesinos. Se
trata entonces de encontrar mecanismos para que los campesinos pue-
dan tornar ventaja de nuevas oportunidades: ciudades andinas inter-
medias crecientes con demanda alimenticia, ciertos mercados nacionales
y hasta de exportación. Para ello, se debe apoyar las nuevas formas
organizativas de los campesinos que ayuden a resolver problemas que
difícilmente pueden ser resueltos individualmente.
El análisis de la perspectiva campesina, en mi opinión queda de-
masiado restringido a los enfoques tradicionales; se sigue partiendo de
un campesinado que está excluido y las propuestas de desarrollo son
definidas sobre todo en términos de "medidas proteccionistas". Re-
conociendo que el campesinado está cada vez más incluido, cada vez
más emancipado, cada vez más luchando "por una mayor y mejor
inserción en el mercado" el escenario del quehacer trazado por Marcel
se amplia: ¿cuáles son las dinámicas productivas campesinas? ¿cómo
responder a nuevas oportunidades y cómo fortalecer sus organiza-
ciones para "asegurar su propio interés bien pensado"?.