REFLEXIONES SOBRE LA LEY SCOUT PARA SCOUTS DE ARGENTINA
1. El Scout ama a Dios y vive plenamente en su fe:
Como Scouts debemos ser fieles y persistentes con nuestra fe. Los seres humanos cambiamos constantemente y no somos
siempre los mismos, pero no obstante la intensidad que puedan tener esas transformaciones, encontramos nuestra
identidad en nuestro compromiso con nosotros mismos, con los demás, con el mundo y con nuestro Dios. Buscamos
siempre a Dios en forma personal y comunitaria, aprendiendo a reconocerlo en los hombres y en la creación. Integremos
nuestros principios religiosos a nuestra conducta cotidiana estableciendo coherencia entre nuestra fe, nuestra vida personal
y nuestra participación social. Solo de esta manera es posible tener un plan de vida y una forma de vida que responde a un
estilo especial: “el estilo scout”.
2. El Scout es leal y digno de toda confianza
Una persona es digna de confianza cuando sus actos y sus palabras son coherentes con su vida interior. El hombre y la
mujer en quien se puede confiar, dice lo que cree y cree lo que dice. Es una apertura interior que nos permite encontrarnos
con la persona tal cual es. Es la sinceridad, la franqueza, la autenticidad, la coherencia, la buena fe. Es no mentir al otro ni a
uno mismo. Es saber que más vale una tristeza auténtica que una alegría falsa. Un verdadero scout, hombre o mujer, pone
su honor en merecer confianza. Todo su honor reside en que los demás confían en él o en ella porque sus actos son fieles a
sus palabras.
3. El Scout es generoso, cortés y solidario
Hombres y mujeres somos, por nuestra propia esencia, individuos en permanente relación con otros. Nuestra vida, de
manera diferente y con distintos niveles de profundidad, es constantemente transformada por la presencia de otros
hombres y mujeres, así como nuestros actos impactan en la vida de quienes comparten con nosotros. Vivir en sociedad es
más que coexistencia, es una invitación a convivir constructivamente entregando nuestro mejor esfuerzo para alcanzar
nuestra felicidad y ayudar a los demás en la construcción de su propia felicidad. En su nivel más modesto, la cortesía
designa la gentileza de los modales, el respeto y la benevolencia hacia los demás. Los scouts creemos que la invitación a
compartir con los otros tiene una de sus más plenas manifestaciones a través del servicio. Creemos que servir a los demás
es mirar con cuidado y respeto al ser humano, es descubrir al otro tal como es poniéndonos libremente a disposición de los
demás para que cada uno sea, desde su propia dignidad, todo aquello que está llamado a ser. Creemos en el amor que nace
del respeto y que se transforma en una actitud permanente y profunda de solidaridad, de estar con los otros y ser uno con
ellos. Estamos convencidos que todo aquello que hacemos en beneficio de los demás nos permite por eso los Scouts
propiciamos el servicio.
4. El Scout es respetuoso y hermano de todos
El respeto es una virtud de apertura, de paciencia, de adaptabilidad. Virtud que está en las raíces del Movimiento Scout
como espacio de encuentro de personas venidas de ámbitos muy diferentes. Por otro lado, ser respetuosos, servir a los
demás y compartir con todos –ser hermano de todos son, de alguna manera, caras de una misma moneda. No podemos
servir a los demás sin compartir con ellos. No podemos compartir con los demás sin que ese encuentro no nos lleve al
servicio y a la entrega generosa. Compartir es practicar el desprendimiento material, poniendo al servicio de los otros los
bienes que poseemos. Pero más profundamente, compartir es tener una actitud abierta hacia las demás personas y sus
particulares formas de ver el mundo y vivir la vida. Compartir no es simplemente dedicar tiempo a los demás, es abrir
nuestra vida para que los otros también tengan un espacio en ella. BP fue un soldado, un hombre que por su profesión tuvo
que luchar contra otros hombres. Y precisamente por eso, quiso ser un hombre de paz, enseñando a las futuras
generaciones a convivir en paz, respetándose unos a otros. Conservemos este espíritu de hermandad cada día, y QUE SE
NOS NOTE! Que se nos reconozca a los scouts por este gesto: de ser auténticos hermanos de otros scouts, sin distinción
alguna. Quien se siente hermano de todos descubre que todas las personas tenemos algo que comunicar, que todos
necesitamos espacios a través de los cuales manifestarnos, que todos merecemos ser respetados y apreciados. Quien
comparte vive la tolerancia, practica la amistad y cultiva el amor.
5. El Scout defiende y valora a la familia
La familia es, sin lugar a dudas, la primera escuela de las virtudes humanas. En la familia se trata de desarrollar
“naturalmente” lo íntimo de cada uno. En la familiase puede conseguir que las personas desarrollen las virtudes motivadas
por el amor, por saber que todo miembro de la familia tiene el deber de ayudar a los demás miembros a mejorar, porque
mientras uno convive con otras intimidades en una organización natural, lo que crece o lo que se enferma es un mismo
cuerpo, una misma entidad: la familia. Es la familia, en este sentido, la que ayuda a sus miembros a interiorizar las
influencias externas culturales y sociales. La familia ayuda a traducir lo relevante del contexto a considerar en algo
significativo para el yo irrepetible de cada uno.
6. El Scout ama y defiende a la vida y a la naturaleza
La vida es un fenómeno extraordinario, sobrecogedor y único. La vida es el espacio y el tiempo de nuestros sueños, nuestras
esperanzas, nuestras pasiones y nuestros esfuerzos. La vida es el comienzo de nuestra historia y nuestra historia es el
encuentro con la vida. Respetar y proteger la vida es proteger y potenciar al hombre, hombre y mujer, niño, joven, adulto y
anciano, sin importar su origen, raza, credo, pensamiento político o condición social, conociéndolos poseedores de una
dignidad intrínseca y de unos derechos iguales e inalienables que permitan a todos los miembros de la familia humana vivir
en libertad, justicia y paz. Respetar y proteger la vida también es tomar conciencia de la relación que existe entre el hombre
y las demás especies vegetales y animales. Es respetar la naturaleza y comprometerse activamente con la integridad del
medio ambiente, entendiendo que el desarrollo sostenible necesita de personas que se preocupen por el futuro y estén
dispuestas a asumir una actitud solidaria con el destino de la humanidad y de las otras especies que conforman el
ecosistema mundial. Para los scouts, la protección de la vida forma parte de nuestra Promesa y es un reflejo de los
principios que nos guían. Nos hemos comprometido a amar a Dios, creador de la vida la vida humana y la vida natural y
servir al ser humano, haciendo de este mundo un lugar mejor para todos, los que ahora estamos y quienes lo habitarán en
el futuro.
7. El Scout sabe obedecer, actúa y elige con responsabilidad
Cuando un scout se compromete, actúa en consecuencia: cumple lo anunciado porque es digno de confianza, completa lo
iniciado porque valora el trabajo. Sabe que los compromisos se asumen frente a otras personas que han confiado en su
palabra. Quien se compromete organiza su tiempo para lograr el objetivo que se ha propuesto, respeta la necesidad de
otros, se dispone a sacar adelante la tarea, aborda sin excusas la labor en que se ha empeñado. Y lo hace porque dijo que lo
haría, con resolución y energía, con generosidad, sin vanagloriarse por haber enfrentado una tarea que se había
comprometido a asumir. El scout se organiza porque valora el trabajo en equipo y entiende que en el cumplimiento de los
compromisos asumidos entre todos radica el éxito de la tarea. El cumplimiento de un proyecto asumido entre varios implica
también aceptar que en cada situación alguien debe coordinar o dirigir las acciones de todos. Y para cooperar de manera
que nada quede a medias es preciso saber trabajar en equipo: escuchar, revisar los propios modelos mentales, delegar
responsabilidades, dirigir el trabajo, como también asumir las tareas aceptadas y seguir las recomendaciones. Una persona
que ha sabido obedecer tendrá muchas más herramientas al dirigir y, con certeza, será más eficaz al cooperar. Quienes
somos scouts respetamos la palabra dada y tratamos de hacer bien lo que nos hemos comprometido a hacer.
8. El Scout es optimista aún en las dificultades
La alegría de vivir no impide la seriedad en nuestras obligaciones y relaciones. Pero seriedad no debe confundirse con
gravedad. La vida llena de alegría tiene un cierto sabor a triunfo y transmite la sensación de que se le está sacando todo el
jugo posible a la existencia. Quizás sea porque la alegría es expresión de felicidad y es a la búsqueda de la felicidad a lo que
consagramos nuestros mejores esfuerzos. No faltan motivos para entristecerse o enojarse, abundan las razones para
desconcertarse y hasta para desesperarse. Quien enfrenta la vida con alegría comienza por reírse de sus propias
pretensiones, de sus propios absurdos. Entiende que la fuerza para afrontar dificultades no nace sólo de la voluntad, ésta
opera mejor si se la acompaña con una sonrisa. La alegría va más allá de la comicidad pasajera y se transforma en una
actitud permanente por ver el lado luminoso de las cosas y no el sombrío, como recomendaba Baden Powell. Alegría no es
reír de los demás, es alegre quien ríe con los demás y quien invita a los demás a reír compartiendo la propia alegría. Y es
signo de salud saber reír, es señal de estar sano el saber mirar con una sonrisa hasta la situación más desesperada.
9. El Scout es trabajador, económico y respetuoso del bien ajeno
Aportar con lo mejor que podemos hacer, de un modo creativo y consciente de la diversidad de las capacidades y
expresiones humanas. La historia del quehacer humano, los profundos cambios sociales y económicos, científicos y
tecnológicos nos han llevado a la falsa ilusión que el progreso y el desarrollo están en el avance de la ciencia o en el manejo
de la tecnología, incluida la informática pero el progreso y el desarrollo pasan por el pensamiento, el corazón y las manos
del hombre. Muy pocas cosas serían posibles sin el trabajo y el esfuerzo humano. Es el trabajo el que nos ha permitido
superar enfermedades, edificar ciudades, establecer formas de comunicación rápidas y eficientes, tecnificar los procesos de
producción. En otras palabras, hacer realidad nuestros sueños de progreso y mejorar nuestra calidad de vida. Valoramos el
trabajo porque valoramos al ser humano y respetamos los sueños y utopías de los miles de hombres y mujeres que se
esfuerzan día a día. Valoramos y cuidamos las cosas obtenidas con el trabajo porque son el resultado del esfuerzo humano.
No nos interesa la mera acumulación de bienes, porque sabemos que no bastan para proporcionar la felicidad humana. No
nos dejamos llevar por la sociedad de consumo, porque sabemos que la verdad del hombre no está en el tener sino en el
ser.
10. El Scout es puro y lleva una vida sana
Esta última proposición de la Ley Scout, que se refiere a la integridad y a la pureza y que BadenPoweil agregó con
posterioridad a su primer texto original, no aporta en sí misma nada nuevo a las anteriores. Sólo tiene por objeto escrutar la
rectitud de espíritu con que se han aceptado y se viven todas las otras propuestas. Algo es puro cuando se encuentra libre
de toda mezcla de otra cosa que pudiera alterar o adulterar su naturaleza. Así la pureza, entendida como rectitud de
corazón o rectitud de conciencia. Por eso esta última propuesta de la Ley Scout invita a escrutarse, a plantearse
constantemente cuánta integridad hay en nuestra alma, en lo que pensamos, en lo que decimos y en lo que hacemos. No es
una prescripción externa de comportamiento aparente ni mucho menos una prohibición de decir malas palabras. Es una
pregunta lacerante que nos confronta con el sentido profundo de nuestro compromiso: “los valores que viven en nosotros
¿son lo que son?”