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Apelación por daños: Pradelli vs. Muñoz

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“PRADELLI, ALBERTO C/MUÑÓZ, HORACIO EMILIO S/ DAÑOS Y

PERJUICIOS”

EXPTE. Nº CIV 101644/2022- JUZG.:46


CIV 101644/2021/CA1

En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los


días del mes de marzo de dos mil veinticinco, reunidos en Acuerdo los
Señores Jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, para
conocer en el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados:
“PRADELLI, ALBERTO C/MUÑÓZ, HORACIO EMILIO S/ DAÑOS Y
PERJUICIOS” respecto de la sentencia de fs. 147, el Tribunal estableció la
siguiente cuestión a resolver:

¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?


Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse
en el siguiente orden: Señores Jueces de Cámara Doctores CARLOS A.
CARRANZA CASARES – GASTON M. POLO OLIVERA

A la cuestión planteada el Juez de Cámara Doctor Carranza


Casares dijo:
I.- La sentencia
Cerca de las 16:40 del 15 de marzo de 2022, Alberto Pradelli
se disponía a efectuar el cruce de las Avenidas Bullrich y Cerviño de esta
ciudad, cuando fue embestido por el taxi Renault Logan, patente AB 600 KZ,
conducido por Horacio Emilio Muñoz.
La sentencia dictada en el juicio entablado por el primero
condenó al segundo, con extensión a La Nueva Cooperativa de Seguros
Limitada, al pago de $ 16.135.000, más intereses y costas.
II.- Los recursos
Tanto el actor como el demandado y su compañía de seguros
apelaron el fallo.

Fecha de firma: 25/03/2025


Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

#37387204#448935905#20250325114822857
El primero en su memorial de fs. 161/163, contestado a fs.
168/169, requiere el incremento de lo establecido por incapacidad y daño
moral, y se agravia del rechazo de la partida por lucro cesante.
Los dos últimos, desistieron del recurso a fs. 165 y 166.
III.- Los daños
Por estar consentida la atribución de responsabilidad
corresponde que me aboque al cuestionamiento de su cuantificación.
Al respecto, tengo presente que el derecho a una reparación
se encuentra contemplado en los arts. 17 (derecho de propiedad) y 19 (no
dañar a otro) de la Constitución Nacional y en tal carácter ha sido reconocido
por la Corte Suprema1; como así también en la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (art. 75, inc. 22 de la Constitución Nacional), entre otros,
en sus arts. 5 (derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral),
21 (indemnización justa); y en su art. 63 (reparación de las consecuencias)2.
a. Incapacidad
Este tópico, enmarcado en el derecho a la salud y a la
integridad, cuenta con soporte constitucional.
El derecho a la salud está reconocido en los arts. 41 y 42 de
la Constitución Nacional y en los tratados internacionales con rango
constitucional (art. 75, inc. 22) entre ellos, el art. XI de la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre, el art. 25 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos y el art. 12, del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ver asimismo el art. 24 de la
Convención sobre los Derechos del Niño y el art. 25 de la Convención sobre
los Derechos de las Personas con Discapacidad). Y el derecho a la integridad
física está contemplado en el art. I de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, el art. 3 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos y el art. 5 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (ver asimismo el art. 18 del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos).
Tal como lo ha expresado el máximo tribunal federal en
múltiples oportunidades, cuando la víctima resulta disminuida en sus aptitudes
físicas o psíquicas de manera permanente, esta incapacidad debe ser objeto de
1
Fallos: 308:1118 y 1160; 320:1996; 325:11.
2
Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Sentencia de
reparaciones y costas del 21 de julio de1989. Serie C No. 7; caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de julio de 2004. Serie C No. 110, n. 189; caso 19
Comerciantes Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109,
n. 222; entre otras.
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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reparación al margen de que desempeñe o no una actividad productiva, pues la
integridad física tiene en sí misma un valor indemnizable y su lesión afecta
diversos aspectos de la personalidad que hacen al ámbito doméstico, social,
cultural y deportivo con la consiguiente frustración del desarrollo pleno de la
vida3.
Esta sala reiteradamente ha sostenido que el daño psíquico
no constituye una partida autónoma ya que carece de autonomía
indemnizatoria pues, en tanto daño patrimonial indirecto, integra el de
incapacidad y en cuanto a aspecto extrapatrimonial, el daño moral. Es que en
realidad, no cabe confundir el bien jurídico afectado, esto es la integridad
física y psíquica, con los perjuicios que de ella derivan que sólo pueden
comportar daños patrimoniales indirectos -incapacidad- o daño
extrapatrimonial -moral4.
En un afín orden de ideas la Corte Suprema ha postulado que
aunque se reconozca autonomía conceptual al daño psíquico o psicológico por
la índole de la lesión que se causa a la integridad psicofísica de la persona, ello
no significa que haya de ser individualizado como un rubro resarcitorio
autónomo para ser sumado al daño patrimonial o moral5.
Los arts. 1738 y 1746 del Código Civil y Comercial de la
Nación regulan en conjunto la reparación de la salud psicofísica y la
incapacidad física o psíquica.
En definitiva, si los menoscabos psíquicos generan
incapacidad, como se ha verificado en esta causa, han de ser reparados por
este concepto, sin perjuicio de su repercusión evaluable al resarcir el daño
moral.
Después del accidente el actor fue trasladado en ambulancia
del SAME al Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, con
diagnóstico de policontusión por accidente en vía pública. Al examen físico
presentaba escoriaciones en ambas rodillas y en tobillo derecho y limitación
funcional del tobillo izquierdo, se inmovilizó con valva de yeso (fs. 100).
Posteriormente fue atendido en el Sanatorio de la Trinidad,
con diagnóstico de fractura de tobillo derecho, escoriaciones múltiples. Se le
practicaron nuevas radiografías, con las que se determinó que tenía fractura
3
Fallos: 308:1109; 312:752, 2412; 315: 2834; 316: 2774; 318:1715; 320: 1361; 321:1124; 322:1792, 2002 y
2658; 325:1156; 326:874.
4
Zannoni, Eduardo, El daño en la responsabilidad civil, [Link]., p. 157/166 y sus múltiples referencias; esta
sala, L. 163.509, del 6/6/95; L. 169.841, del 20/7/95; L. 205.632, del 26/11/96; L. 219.296, del 2/7/97 y L.
521.482, del 21/4/09, entre muchos otros concordantes
5
Fallos: 326:847.
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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del maléolo peroneo sin desplazamiento y fractura del maléolo tibial con
pequeño hundimiento articular, fue inmovilizado con bota Walker 93y 104).
El perito médico legista en su dictamen de fs. 118/121
expresó que el demandante presentaba excoriaciones profundas en tobillo
derecho con cicatrices residuales, fractura distal de peroné con consolidación
en eje y limitación funcional y fractura proximal de peroné con limitación
funcional. Estimó las lesiones en un 3%, 12% y 4% de incapacidad,
respectivamente.
La perita psicóloga acompañó su dictamen a fs. 123/130, en
el que indicó que el actor presentaba daño psíquico como consecuencia del
accidente descripto, encuadrándose en un trastorno por estrés postraumático
crónico, que cuantificó en un 10% de incapacidad.
La eficacia probatoria del dictamen ha de estimarse de
conformidad con las reglas de la sana crítica (art. 386 del Código Procesal),
teniendo en cuenta la competencia del perito, los principios científicos o
técnicos en que se funda, las observaciones formuladas y los demás elementos
de convicción que la causa ofrezca (art. 477 del citado cuerpo legal).
A pesar de que en nuestro sistema el peritaje no reviste el
carácter de prueba legal, si el experto es una persona especialmente calificada
por su saber específico y se desempeña como auxiliar judicial distinto de las
partes, la prudencia aconseja aceptar los resultados a los que haya llegado, en
tanto no adolezca de errores manifiestos, o no resulte contrariado por otra
probanza de igual o parejo tenor6.
Aun cuando las conclusiones del dictamen pericial no
obligan a los jueces en la ponderación de la prueba, para prescindir de ellas se
requiere, cuanto menos, que se les opongan otros elementos no menos
convincentes7. Si no se observan razones que desmerezcan sus asertos,
corresponde asignarle suficiente valor probatorio8. Esto es lo que ocurre en el
caso, ya que las conclusiones arribadas por los peritos de oficio no fueron
cuestionadas por las partes.
El art. 1746 del Código Civil y Comercial de la Nación
prescribe que en caso de lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica,
total o parcial, la indemnización -que toma como referencia el porcentaje de
incapacidad-, debe ser evaluada mediante la determinación de un capital, de
6
Fallos: 331:2109.
7
Fallos: 321:2118.
8
Fallos: 329:5157.
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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tal modo que sus rentas -que calculo con aplicación de la tasa pura que utiliza
usualmente la sala- cubran la disminución de la aptitud del damnificado para
realizar actividades productivas o económicamente valorables, y que se agote
al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales
actividades9. A tal fin es necesario tomar como punto de partida de este tópico
una fórmula matemática que exprese el valor actual de la renta variable10.
Asimismo, aclaro que no corresponde calcular
separadamente los porcentajes asignados a la incapacidad como para después
adicionarlos matemáticamente, ya que lo adecuado es utilizar el método de
capacidad restante11, como para arribar a una medida que refleje globalmente
la incapacidad general padecida, entendida como la disminución de las
aptitudes psicofísicas que afecta diversos aspectos de la personalidad.
La reparación del daño debe ser plena y consiste en la
restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso
(art. 1740). Además, en el supuesto de incapacidad permanente, se debe
indemnizar el daño, aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea
remunerada, como dice expresamente el art. 1746.
Por ello, como regla, ha de tomarse en consideración la
disminución de la aptitud del demandante para realizar actividades
productivas hasta la edad jubilatoria y las económicamente valorables hasta la
de expectativa de vida12 según fuentes del INDEC13, o hasta la efectivamente
alcanzada.
En razón de todo lo dicho, las condiciones personales del
damnificado a la fecha del hecho: 68 años, agrimensor y docente universitario
jubilado, con ingresos parcialmente acreditados (fs. 8 del beneficio de litigar
sin gastos), tomados como pauta de referencia, estimo que corresponde elevar
esta partida a la suma de $ 40.000.000.
b. Daño Moral
En lo atinente a la reparación del daño moral – prevista en el
art. 1741 del Código Civil y Comercial de la Nación; ver los arts. 522 y 1078

9
En similares términos ya se expresaba esta sala en [Link]., L.169.841, del 20/7/95; y lo he hecho en L.
492.653, del 12/12/07; L. 462.383, del 6/3/07, L. 491.804, del 14/12/07, expte. 1339/2009, del 28/9/15, expte.
58407/2004, del 3/2/16, expte. 13067/2009, del 13/2/17, expte. 79418/2012, del 28/12/18, entre muchos otros;
ver asimismo Fallos: 318:1598.
10
[Link]., esta sala, CIV 81.797/2018 CA1, del 29/12/2023.
11
Fallos: 326:981 y Picardi, Jorge Horacio c/ ANSeS, del 22/12/98; [Link]., esta sala, L. 270.739, del
13/8/99; L. 236.096, del 23/4/98.
12
Fallos: 331:570.
13
Instituto Nacional de Estadística y Censos [Argentina]. Centro Latinoamericano de Demografía [Santiago
de Chile]. Estimaciones y proyecciones de población: Total del país 1950-2015. (Serie Análisis Demográfico,
n. 30). Buenos Aires: INDEC, 2004.
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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del Código Civil – sabido es que está dirigida a compensar los padecimientos,
molestias e inseguridades, únicamente desde el plano espiritual, cobrando
especial importancia la índole de las lesiones y el grado de menoscabo que
dejaren, para mostrar en qué medida ha quedado afectada la personalidad y el
sentimiento de autovaloración.
El detrimento de índole espiritual debe tenerse por
configurado por la sola producción del episodio dañoso, ya que se presume -
por la índole de los daños padecidos- la inevitable lesión de los sentimientos
de quien demanda y, aun cuando el dolor no puede medirse o tasarse, ello no
impide justipreciar la satisfacción que procede para resarcir -dentro de lo
humanamente posible- las angustias, inquietudes, miedos, padecimientos y
tristeza propios de la situación vivida, teniendo en cuenta la índole del hecho
generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no
tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se
trata de un daño accesorio a éste14.
Para estimar pecuniariamente la reparación del daño moral
falta toda unidad de medida, pues los bienes espirituales no son mensurables
en dinero. Sin embargo, al reconocerse una indemnización por este concepto,
no se pone un precio al dolor o a los sentimientos, sino que se trata de
suministrar una compensación a quien ha sido injustamente herido en sus
afecciones íntimas. Si la indemnización en metálico no puede por sí
restablecer el equilibrio perturbado del bienestar del damnificado, puede sin
embargo, procurarle la adquisición de otros bienes que mitiguen el daño15.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las
satisfacciones y compensaciones que puedan procurar las sumas reconocidas
(art. 1741 citado).
En consecuencia, valorando lo usualmente establecido por
esta sala en casos similares, las mencionadas condiciones personales y
sociales del demandante y la existencia de un padecimiento espiritual
provocado por el accidente y sus secuelas, propicio el incremento de este
rubro a un total de $ 15.000.000.
c. Lucro cesante
Para que sea resarcible el lucro cesante debe acreditarse que
efectivamente el reclamante vio frustrada una ganancia cierta proveniente de

14
Fallos: 334:1821; 332:2159; 330:563, entre otros.
15
[Link]., esta sala L.465.066, del 13/2/07
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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una actividad habitual, que podía razonablemente esperarse de no haberse
dado el hecho dañoso16. Y si nada se ha probado sobre la efectiva pérdida de
ingresos como consecuencia del accidente, resulta improcedente la
indemnización17.
Además, se ha dicho que el lucro cesante, como la pérdida
de chance, no se presume, sino que deben ser objeto de demostración 18, lo que
no ha ocurrido en el caso. Las declaraciones de ganancias adjuntadas y las
testimoniales de fs. 111 y 112 no resultan suficientes para acreditarlo, ya que
Oscar José Zenobi dijo que el demandante había dejado de ir a la facultad por
un tiempo debido al accidente, lo cual no indica la pérdida por la que se
reclama. De su lado, Rosa Isabel Pueyo no fue precisa sobre el punto,
interrogada sobre si el requirente había tenido que dejar de trabajar a raíz del
accidente se limitó a contestar “si el accidente le ocasionó alguna lesión que le
impida caminar, entonces si”.
De igual modo no puede soslayarse que, como indica la
sentencia, la parte demandada desconoció la documental sobre la que se
pretende fundar el requerimiento (fs. 48 y 58/62), la cual tampoco señalaría la
alegada pérdida que habría sufrido en el año 2022.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que ha de distinguirse
adecuadamente este rubro de la indemnización por incapacidad permanente.
Ésta debe ser resarcida aunque la víctima no haya dejado de “ganar”, pues la
integridad física tiene en sí misma un valor indemnizable y supone
limitaciones o la definitiva imposibilidad de reanudar labores. El lucro
cesante, en cambio, conjuga las pérdidas experimentadas durante un período
de inactividad y es esencialmente transitorio. Por lo tanto, si la incapacidad es
permanente, debe fijarse una suma única que comprenda todos los daños y que
absorbe el lucro cesante19.
De allí que postulo confirmar el rechazo de esta partida.
V. Conclusión
En mérito de lo expuesto, después de haber examinado las
argumentaciones y pruebas conducentes, propongo al acuerdo modificar

16
[Link]., Sala C, 21/09/1993, DJ 1994-2, 420.
17
[Link]., Sala F, DJ 11/01/2006, 102; íd., esta sala, L. 451.254 del 16/2/07.
18
Fallos: 317:144; 318:2228; 323:2930; 328:4175; Zavala de González, Matilde, Resarcimiento de daños, Ed.
Hammurabi, Buenos Aires, 1989, t. 2a, pp. 262 y 373; Trigo Represas, Félix A. y López Mesa, Marcelo J.,
Tratado de la Responsabilidad Civil, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2004, t. I, pp. 462 y 465; López Herrera,
Edgardo, Teoría General de la Responsabilidad Civil, Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2006, pp. 128 y 137.
19
Belluscio, Código Civil, Ed. Astrea, t. 5, pág. 218 y sus citas; [Link]., esta sala, L 206.012, sentencia del
27/12/96; íd., L 273.513 del 8/11/99; íd., L. 303.156 del 30/10/2000, íd. L. 487.981, 487.985, del 5/11/07, L.
501.900, del 5/5/08 y CIV/31.974/2008/CA1, del 16/3/15, entre muchos otros concordantes.
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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parcialmente la sentencia para fijar por incapacidad $ 40.000.000 y por daño
moral $ 15.000.000; y confirmarlo en lo demás que decide y fue materia de
agravios no atendidos; con costas de esta instancia a los demandados vencidos
(art. 68 del Código Procesal)

El Señor Juez de Cámara Doctor Gastón M. Polo Olivera


votó en el mismo sentido por razones análogas a las expresadas en su voto por
el Doctor Carlos A. Carranza Casares. Con lo que terminó el acto.

Buenos Aires, de marzo de 2025.


Y VISTOS:
Por lo que resulta de la votación de que instruye el Acuerdo
que antecede, SE RESUELVE: I. Modificar parcialmente la sentencia para
fijar por incapacidad $ 40.000.000 y por daño moral $ 15.000.000; y
confirmarlo en lo demás que decide y fue materia de agravios no atendidos;
con costas de esta instancia a los demandados. II. En atención, a la calidad,
extensión y mérito de la labor profesional desarrollada y conforme lo
establece el art. 279 del Código Procesal, corresponde adecuar los honorarios
regulados en la sentencia de primera instancia al nuevo monto del proceso y a
lo establecido por los arts. 15, 16, 19, 20, 21, 22, 24, 29, 51, 52, 54 y 56 y
conc. ley 27.423. En consecuencia, se regulan los honorarios del letrado
apoderado de la parte actora, Dr. Mariano Ernesto Soraires, por su labor en
las tres etapas del proceso en 267,55 UMA, equivalentes a $ 18.094.942
(Pesos dieciocho millones noventa y cuatro mil novecientos cuarenta y dos).
Asimismo, se regulan los honorarios de los letrados apoderados del
demandado y la citada en garantía, Dres. Jorge Amadeo Erra y Rubén
Roque Erra en 41,62 UMA, equivalentes a $ 2.814.844 (Pesos dos millones
ochocientos catorce mil ochocientos cuarenta y cuatro) para cada uno y
Francisco Jorge Erra, por su participación en la audiencia preliminar, en 15
UMA, equivalentes a $ 1.014.480 (Pesos un millón catorce mil cuatrocientos
ochenta). Por los trabajos de alzada se establecen los honorarios del Dr.
Soraires en 80,26 UMA, equivalentes a $ 5.428.145 (Pesos cinco millones
cuatrocientos veintiocho mil ciento cuarenta y cinco), y los de los Dres. Jorge
Amadeo Erra y Rubén Roque Erra en 12,48 UMA, equivalentes a $
844.048 (Pesos ochocientos cuarenta y cuatro mil cuarenta y ocho) para cada
uno. En atención a la calidad, mérito y eficacia de la labor pericial
Fecha de firma: 25/03/2025
Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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desarrollada en autos, a lo normado por los arts. 10, 13 y conc. de la ley
24.432 y art. 21 y conc. de la ley 27.423, y a la adecuada proporción que
deben guardar los honorarios de los expertos con los de los letrados
intervinientes (Fallos: 314:1873; 320:2349; 325:2119, entre otros), se
establecen los honorarios de las peritas: psicóloga Gabriela Silvina
Williams, y médica Viviana Inés Sánchez, en 58,7 UMA, equivalentes a
$3.969.999 (Pesos tres millones novecientos sesenta y nueve mil novecientos
noventa y nueve) para cada una. Asimismo, se establecen los honorarios de la
mediadora interviniente, Dr. Alfonso Daraio en 120 UHOM, que equivalen a
la suma de $ 1.160.400 (Pesos un millón ciento sesenta mil cuatrocientos) (ap.
g, del dec. Dcto-2024-287-apn-pte). III. Devueltas que sean las actuaciones se
proveerá lo pertinente a fin de lograr el ingreso de la tasa judicial (arts. 13 y
conc. de la ley 23.898). IV. Se deja constancia que la publicación de esta
sentencia se encuentra sujeta a lo establecido por el art. 164, segundo párrafo,
del Código Procesal. Regístrese, notifíquese a las partes en el domicilio
electrónico denunciado, conforme lo dispone la ley 26.685 y acordadas 31/11
y 38/13 de la CSJN, oportunamente cúmplase con la acordada 24/13 de la
Corte Suprema de la Nación y devuélvanse.- La vocalía n° 19 no interviene
por hallarse vacante (art. 109 RJN). CARLOS A. CARRANZA CASARES,
GASTON M. POLO OLIVERA. Jueces de Cámara.

Fecha de firma: 25/03/2025


Firmado por: CARLOS CARRANZA CASARES, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GASTON MATIAS POLO OLIVERA, JUEZ DE CAMARA

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