MARGARITA M.
VALDÉS
(compilodoro)
NATURALEZA Y VALOR
Una aproximación a la ética ami›iental
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FILOSÓFICAS
FONOO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
Naturalt'za y valor :(nua apruxirnación o la éiica anxbicnta 1) ,’ 8íargarito M. Valdés,
toinb›iladora. -- México, D.P. : RJNAM,
Instituio le lnvcsiigaciones Fil‹asúfica4,
2004.
304 p.
ISDE 970-32-2143—2
1 . Ética ambicl tal. I. Va1‹4es, fluya rita hL, comp. “ '
GE42. N3?
AsÍa obrn forma patee del brogra ma de ect iciones
del IN*“ii l'UTO DE ÍN*ESTIGAclONES Ficosnricas.
Corrección de cstilp y cuidado de lfi edición: Laura E. Manrí‹]tiez
Imagen de pwrtadi
Armando Morales, Sol; n, rií¡°iJos, óleo subre tela, 998
fi Srm mide› Miir4les/Adog/a París/Kinaap, México 2005
Discno de portada: Mauricio Gómez Morín
Circuito M ttil. Mario de la Cueva s / n,
Ciudad Universitaria, Coyoacón, 04510, México, D.F,
Tels.: 5ó 22 ?4 5Z y 5ó 22 Z5 04; fax: [Link]
Correo electrónico: [Link]
p3gina red: http/ /[Link],[Link]
Carretera Picacho-A jugo 227, 14200, México, D.F.
ISBN 970—32-2143-2 (U »)
ISBN 965-16-7454-5 (rcn)
Impreso en México
LA CRISIS DEL MEDIO AMBIENTE
Y EL MOVIMIENTO ECOLÓGICO PROFUNDO
ARNEN
I
L c vsD D DE LA S(TUACIɛN
Los humanos son la primera espec'1e en la tierra con la capacidad
intelectual de controlar conscientemente su natalidad y de vivir en
un equilibrio perdurable y dinámico con otras formas de vida. Los
[Link] humanos pueden observar y cuidar la diversidad que los ro-
dea. Nuestra herencia biológica nos permite deleitamos con esa
complicada diversidad viviente. Esta capacidad para deleitarse
aún puede incrementarse más si se facilita una interacción creativa
con nuestro medio ambiente más próximo.
En la actualidad, una cultura global de naturaleza eminente-
mente tecnoindustrial invade todos los ámbitos mundiales, des-
truyendo las condiciones de vida para las futuras generaciones.
Nosotros —los participantes responsables en esa cultura— hemos
comenzado a cuestionarnos, lenta pero firmemente, si en verdad
aceptamos este siniestro papel, tan singular, que elegimos ante-
riormente. Nuestra respuesta es casi unánirneinente negativa.
Por primera vez en la historia de la humanidad nos encontramos
cara a cara con una eleccidn que se nos ha impuesto debido a
que nuestra actitud indiferente respecto a la producción de
cosas y de gente ahora nos está pasando la cuenta. ¿Ejerceremos
un poco de autodisciplina y planeación razonable para contribuir al
manteni- miento y desarrollo de la riqueza de vida sobre la
Tierra, o desper- diciaremos nuestra oportunidad y dejarerrios
que el desarrollo obedezca a fuerzas ciegas?
Una síntesis de lo que hace tan crítica la situación actual
podría ser la siguiente: Un aumento exponencial, parcial o totalmente
irreversi- ble, del deterioro o devastación ambiental perprtr idos o traves
de formas firmemimt establecidas de producción y consumo, asi como
una falta de poJificss adecuados en rrfiNdii con 1crecimiento de la
población humana.
213
214 ARME NESS
Las palabras “deterioro” y “devastación” significan aquí un em-
peoramiento, una disminución del valor. Estamos presuponiendo
una teoría ética, sin sistema que nos permite juzgar un cambio como
negativo. La química, la física y la ciencia de la ecología reconocen
sdlo el cambio, no estiman el valor del cambio. Pero usted y yo pre-
sumiblemente estaríamos de acuerdo en que un cambio en las con-
diciones biológicas de un rfo o de un océano que excluyera a la
mayoría de las formas de vida constituiría un deterioro del valor.
Nuestro pensamiento evaluativo nos dice que eso constituiría una
devastación de la diversidad. La incapacidad de la ciencia de la
ecología para denunciar procesos tales como el deslave del suelo
de los bosques tropicales sugiere que necesitamos otro tipo de
acer- camiento que incltiya el ineludible papel de informar sobre
nuevos valores, no llo sobre “hechos”.
Necesitamos sociedades y comunidades en las que la gente se
deleite en los aspectos del equilibrio que son creadores de valor,
más que en la glorificación del crecimiento neutral respecto del
valor; sociedades en las que estar junto a otros seres vivos sea más
importante que explotarlos o matarlos.
Este examen de la crisis del medio ambiente está motivado por
el potencial no actualizado que los seres humanos tenernos para
buscar experiencias diversas eny de la naturaleza: la crisis
contribu- ye o podría contribuir a abrir nuestras mentes a otras
fuentes de vida con un sentido que en gran medida han pasado
inadvertidas o que han sido menospreciadas en nuestm empeño
por adaptar- nos a la megasociedad urbanizada y tecnoindustrial.
Sería absurdo suponer que pudiera haber una mejoría para la
gran mayoría de la humanidad sin que antes hubiera intensos
de- bates políticos y profundos cambios en los objetivos
económicos que persiguen los estados industriales. Las
prioridades en cuanto a los valores están ancladas en lo social y
lo económico, y los cam- bios eri esas prioridades
continuamente interactúan con otros cambios en un todo
dinámico y sin fronteras.
También sería peligroso suponer que un solo grupo
comprende integralmente los sistemas tecnoecondmicos y tiene
completo poder sobre ellos. La prohindidad de la crisis se debe
en parte a su natu- raleza tan incontmlable: el desarrollo continúa
a un paso acelerado a pesar de que nadie —ni un grupo, clase o
naturaleza—determine, planee o acepte la siguiente fase. Hay
mecanismos integrados que se encargan de que conserve el
mismo ritmo. Es engranes nos
I.A CRISIS DEl. MEDIO AMBIENTE
han arrastrado y colocado dentro de la rrtismfsima maquinaria que
pensábamos que era nuestra esclava.
Plantear nuevos objetivos para el progreso requiere una
mayor comprensión de esa maquinaria, no sólo en las élites de
poder, sino también por parte de la población general. Esta
debería participar todo lo posible en la formulación de nuevas
metas y proponiendo medios para alcanzarlas.
II
ÜROOUCCIÓH Y COMSUMO: IDEOLOGÍA Y PRÁCTICA
El progreso ha sido medido con toda seriedad por el índice de con-
sumo de energía y la adquisición y acumulación de objetos
materia- les. A aquello que supuestamente mejora los requisitos
materiales indispensables para “la buena vida” se le concede
prioridad sin siquiera preguntarse si una vida en la que se cuenta
con esas cosas es experimentada por las personas como una
buena vida. Pero, lo que determina si un platillo es bueno, es su
sabor, y cada vez más gente en las llamadas sociedades opulentas
está descubriendo que el sabor no merece el esfuerzo. La
experiencia de sentirse rico es, en gran medida, aunque no del
todo, independiente de que se cum- plan los requisitos
convencionales para una buena vida. “Una vida de alta calidad”:
sí; “un alto nivel de vida”: t)a.•
Los políticos y los expertos en energfa hablan de aumentar ex-
ponencialmente las necesidades de energía como si éstas fuesen
nece- sidades humanas y no tan sólo demandas del mercado. Se
cree que el nivel de vida material y la calidad de vida son, para
todos los propósitos, una y la misma cosa. Esto da como
resultado la demanda de una expansión material exponencial. Es
importante darse cuenta de que el crecimiento porcentual es
exponencial y de que un crecimiento anual dell odel 2por ciento
introduce cada vez más cambios técnicos y sociales a lo largo del
aito, además de los enormes cambios acumulados.
Las profundas raíces de la ideología de ptoduccidn y consumo
pueden rastrearse en todos los estados industriales eKistentes, aun-
que quizá esto sea irás cleo en los países ricos de Occidente. Una
gran cantidad de energía mental disponible se usa, en la vida
econó-
• Expresi6n noruega que puede traducirse coloquialmente como “vaya usted a
¢aber.. .” o ”quizó sí, quizá no”-
216 ARN E NESS
mica, para crear las llamadas nuevas necesidades e instigar a los
nuevos clientes a aumentar su consumo material De no ser así, la
crisis económica y el desempleo pronto se presentarían, o al menos
eso se dice.
Se ha convertido en rutina incluir en el balance, sin siquiera pes-
tañear, la insatisfacción y el desasosiego debidos al ritmo de
vida artificial y a la artificial vida “moderna”. No es posible
lograr un cambio en la ideología de producción y consumo sin
hacer un cam- bio considerable en la maquinaria económica. En
la actualidad, la máquina parece requerir y producir una actitud
distorsionada ante la vida. En un sistema tan bien lubricado, una
revisión de los es- tándares de valor a favor de valores que
tengan que ver en térmi- nos generales con la experiencia, con
cdmo nos sentimos, a íavor de la calidad de vida, más que del
nivel de vida, debe parecer una propuesta peligrosa.
Hemos “progresado” hasta el punto en el que los objetivos de la
vida buena tienen que considerarse amenazadores. Estamos im-
plicados de manera intrincada en un sistema que garantiza el bien-
estar a corto plazo en una pequei'ia parte del mundo a través de
incrementos en la destrucción de la riqueza material. Los privi-
legios están regionalmente reservados porque si se buscara un
aumento similar de riqueza en África, Asia o Sudamérica, eso
apre- suraría el advenimiento de un Armagedón ambiental.
Los autores que describen los problemas ambientales y
luchan por sus soluciones se refieren con frecuencia a ciertas
curvas exponenciales que ilustran apropiadamente la situación
de crisis. Los autores que desean apaciguar a una población
inquieta, y que apoyan activamente una próxima duplicación del
crecimiento econdrnico en los pafses ricos, se refieren a curvas
muy diferentes:' la curva del crecimiento de interés en la ecología
es exponencial, así como lo es la curva de los nuevos avances
térmicos para la dis- minucidn de la contaminación. Las leyes a
favor del medio am- biente aumentaron exponencialmente en la
década de los setenta.
¿Hay entonces realmente alguna razdn para seguir agitando a fa-
vorde intensificar esos esfuerzos? Una buena pregunta merece otra:
si las reacciones positivas ala agitación están aumentando
exponen- cialmente, ¿no es eso un motivo suficiente para dejar de
agitar? Todo marcha muy bien, ¿acaso no es cierto...?
Como ejemplo véase Julian Simon, The Pcsoorcefuf Earlh.
LA C RíSlS DEL MEDIO AMBIEMTE 2t7
Sin embargo, el enunciado “la crisis ambiental será superada
presumiblemente (sin ningún esfuerzo de nuestra parte)” perte-
nece a una clase de enunciados que se refutan a sí mismos:
mien- tras más gente lo appye como verdadero, será menos
probable que el enunciado resulte verdadero.
“En los prdximos cien años, la humanidad experimentaró una
ecocatástrofe (si no hacemos ningún esfuerzo usted y yo)”
perte- nece a la misma clase de enunciados autorrefutables:
cuanta m4s gente lo apoye, mayores serón las probabilidades de
que resulte falso. En el caso que nos interesa, en de desear que
este enunciado resulte estar equivmado.
Mi conclusión es que se necesita mucha gente más para
luchar por un cambio de dirección lo antes posible. Los ecólogos
y otros científicos ambientales señalan que continuamos en una
carrera catastrdfica, pero no hacen predicciones firmes sobre lo
que en rea- lidad sucederá. Sus enunciados comienzan con un
“si...”: ”si con- tinuamos viviendo como hasta ahora, sucederá tal
y cual cosa”.
Le crisis de los condiciones de la vida en la Tierra Aria ayitdnrnos
o elegir un nuevo camino con nunus criterios de progrfso, eficiencia y
ac- ción rorionnf. Este aspecto positivo de nuestra situación ha
inspira- do mi libro Ecolo , Communíty, and Lífestyle. La crisis
ambiental podría inspirar un nuevo renacimiento; nuevas formas
sociales para la coexistencia junto con un alto nivel de tecnología
culturalmente integrada, progreso económico (con menos
interferencia) y una experiencia menos limitada de la vida.
NUESTRO CONOCMEi"ITO ECOLÓGICO ESTÁ SEV ERAMENTE LIMITADO:
CONSECUBNGAS ECOPOLÍTICAS OE LA IGNOR4NCIA
El movimiento ecológico depende de los resultados de la investiga-
ción en ecología, y más recientemente en biología de la conser-
vación.' Pero, para sorpresa de muchos, las conclusiones científicas
son por lo general declaraciones de ignorancia: “No sabemos qué
consecuencias a gran escala propiciará en el ecosistema la
interfe- rencia propuesta, así que no podemos formular ninguna
conclu- sión rígida e inalterable.” Los científicos rara vez pueden
predecir
2
Véase Soulé, “What Is Cunservation Biology?”
218 ARNE NÆSS
con alguna certeza el efecto de algún compuesto químico nuevo
aún en ecosistemas muy pequeños.
Las llamadas profecías ecológicas del juicio final son declara-
ciones sobre situaciones catastróficas que no pueden evitarse st no
se ponen en práctica muy pronto ciertas nuevas políticas. Sabemos
muy poco o nada de hasta qué punto serán puestas en práctica
dichas políticas nuevas. El hecho de que la población humana se
encamine hacia la catástmfe no nos lleva a la conclusión de que
ésta ocurrirá. La siłuación escrítica porque no sabemos st se
cambia- rá de curso rãpida y radicalrnente o no.
Los políticos y otras personas atienden ahora a las palabras de
los científicos ambientalistas y ¡están atöniłos ante el hecho de que
la ciencia misma se proclame tan ignorante! Resulta extraño que se
recomienden políticas de relumbrön con base en la ignorancia. ¡No
sabernos las consecuencias que tendrán! ¿Debemos continuar con
el proyecto o no? La responsabilidad de contestar esta pregunta
recae sobre quienes están saqueando el medio ambiente.
¿Por que recae en los saqueadores esa responsabilidad? Los
ecosistemas en los que intervenimos estăn generalmente en un
esta- do de equilibrio particular y tenemos razones para pensar
que ese estado es de rnayor utilidad para la humanidad que los
estados de alteraciön que tienen como resultado cambios
impredecibles y de largo alcance. En general, no es posible
volver al estado original después de que una intervención ha
provocado en un ecosistema consecuencias graves e
indeseables. Y las intervenciones hechas, comúnmente con el íin
de obtener una ganancia pequeña para trna parte minoritaria de la
humanidad, tienden a ir en detrimento de todas o casi todas las
formas de vîda.
El estudio de los ecosistemas nos hace consciences de nuestra
ignorancia. Ante expertos que, después de llamar la atención sobre
trna sîtuación crítica, subrayan su falta de conociiniento y sugieren
prograrnas de investigación que puedan subsanarla, la respuesła
mls natural de los políticos es proponer que el asunto se ponga
sobre la mesa o se posponga hasta que se euente con más înforma-
ción. Por ejemplo, una propuesta que podría detener la posible
muerte de los bosques se pospone para reunir más información
sobre lo que hace morir a los árboles. Pareciera que los funciona-
rios públicos y privados que prestan atencidn a la opinión de ex-
pertns en ecología tienen que acostumbrarse a un procedimiento
nuevo y normal: la recomendación y promoción de medidas con-
LA CRISIS DEL MEDIO .AMBIENTE 219
servacionistas audaces y radicales justificadas mediante declara-
ciones de nuestra íalta de conocimiento.
EL MOVIMIE19TO ECOLÓGICO PROFUNDO
lntroduje el término “ecología profunda” en un artículo titulado
“The Shallow and the Deep Long Range Ecology Movement”
[“El movimiento noldgico superficial y el movimiento de la
ecología profunda de largo aliento”] (1973). Aquí ieproducimos
algunos párrafos clave:
La ealida de los ecólogos de la oscuridad relativa en la que antes se
hallaban marca un cambio de rumbo en nuestras comunidades cientí-
ficas; sin embargo, su mensaje es distorsionado y mal usado. Un movi-
miento superficial actualmente muy poderoso y un movimiento pro-
fundo menos influyente compiten por nuestra atención. Intentaré
definir ambos.
1. El movimiento de la Ecología Superficial:
Lucha contra la contaminación y el agotamiento de los recursos. Su
objetivo central es la salud y ra riqueza de la gente en los países
desarro- llados [. ].
2. El movimiento de la Ecología Profunda:
a. Rechazo de la imagen dcl hombre-en-el-medio-ambiente a favor
de una representación relacional, de In imagen de un campo total. Los
organis- mos como nudos en el campo de las relaciones intrínsecas.
Una relación intrínseca entre dm cosas A y B es tal que la relación
forma parte de tas definiciones o constituciones básicas de A y de B,
de tal manera que sin esa relación A y B ya no son las mismas cosas.
El modelo de campo total no sólodeshace el concepto de hombre-en-
el-medio-ambiente sino también cualquier otro concepto de cosa-en-
un-medio, excepto cuando se habla en el nivel de la comunicación
superficial o preliminar.
b. lgualitarismo Dios/miro (por principio). Se inserta la cláusula
“por principio” porque cualquier praxis realista hace necesario causar
alguna muerte, explotación y supresidn. El ecdlogo decampo adquiere
un res- peto profundo, incluso veneración, por las maneras y las
formas de la vida. Alcanza un entendimiento auténtico, un tipo de
entendimiento que otros reservan para sus semejantes y para uiu
reducida seccidn de maneras y formas de vida. Para el ecólogo de
campo, ef tener el mismo
AANENASS
derecho para riuir y florecer es un axioma de valor intuitivamente clam
y obvio. Restringirlo a los humanos equivale a adoptar un
antropocen- mismo con efectos nocivos sobre la calidad de vida de
los humanos mismos. Esa calidad de vida depende en parte de la
satisfacción y el placer profundos que recibirnos al tener una relación
estrecha con otras formas de vida. Los intentos de ignorar nuesira
dependencia y de esta- blecer un papel de amo-esclavo han
contribuido a la autnalienación del hombre.
A finales de la década de 1970 era difícil formular opiniones
suficientemente generales con las que gente que yo defiriiría
como defensores del movimiento ecológico profundo pudiera
estar de acuerdo. Finalmente, George Sessions y yo formulamos
ocho pun- tos, usando menos de cien palabras y algunos
comentarios (véase la sección V). Acordamos denominarla
propuesta para una “plata- forma ecoldgica profunda”,
Esperamos que quienes encuenhen útil la distinción entre ecología
“superficial” (o “reformista”) y eco- logía “profunda” y se
identifiquen en alguna medida con esta úl- tima desarrollen sus
propias formulaciones." Cualquier conjunto de formulaciones
tendrá el matiz de las idiosincrasias personales y de grupo, de
manera que se necesita contar con muchos de eso5 conjuntos.
En conflictos concretos sobre el medio ambiente, los defensores
de la ecología profunda tenderón a estar del mismo lado; pero,
no se da por sentado que las formulaciones de la plataforma
enlisten losmismos puntos de vista en situaciones concretas, sino
que expre- sen las opiniones más genetaies y básicas qtie tengan
en co xón. Las opiniones no son básicas en un sentido absoluto,
pero sí lo son entre las opiniones que los defensores tienen en
común.
Ui íA PLATAFORMA DEC MOVIMI£HTO ECOLÓC›ICO PROFUNDO
(1) El florecimiento de la vida humana y no humana en la
Tierra tiene un valor intrínseco. El valor de las íormas de vida
no humanas es independiente de la utilidad que pudieran
tener para propósitos humanos estrictos.
3 Véa6e, por ejemplo, Rothenberg, “A Platforrn of E›eep Ecojogy”.
I.A CRISIS DEL MEDIO AMBIENTE 221
(2) La riqueza y diversidad de formas de vida son valores en sí
mismos y contribuyen al florecimiento de la vida humana y
no humana en la Tierra.
Los humanos no tienen ningun derecho a rediirir esa riqueza
y diversidad, excepto para satisfacer necesidades vitales.
(4) Actualmente la interferencia humana con el mundo no
humano es excesiva, y la situación está empeorando
rápidamente.
(5) El florecimiento de la vida y de las culturas humanos es
com- patible con una disminución sustancial de la
población hu- mana. El florecimiento de vida no humana
requíere dicha dis- minución.
(6) Para que haya un mejoramiento importante en las condiciones
de vida se necesita uncambio en las políticas, yaqueéstas afec-
tan estructuras econdmicas, tecnológicas e ideológicas básicas.
(7) El cambioideoJógico consiste principalmente en la apreciación
de la cafrded de ta uida (que reside en situaciones que tienen
un valor intrínseco) más que en el apego a un alto nivel de
vida, entonces habrá una conciencia profunda de la diferencia
entre lo grande y lo grandioso.
(8) Quienes estén de acuerdo con los puntos anteriores tienen
la obligación de participar directa o indirectamente er la
tarea de llevar a la práctica los cambios necesarios.
Por supuesto que los ocho puntos anteriores necesitan esclareci-
miento y elaboración. Añadké sñlo unos cuantos comentarios:
En relación con (1). En lugar de "biosfera" deberíamos usar el
término "ecosfera" para subrayar que, por supuesto, no lirnitamos
nuestra preocupación a las formas de rida en un sentido estricto
biológicamente hablando. El término "vida" se utiliza aquí en
una íorma amplia no técnica para referirse también a cosas que los
bid- logos podrían clasificar como no vivientes: tlos (cuencas),
paisa- jes, culturas, ecosistemas, "la tierra viviente". Lemas tales
como "dejemos vivir al río" ilustran este uso más amplio tan
común en muchas culturas.
En relación con(2). Las especies de plantas y animales llamadas
simples, inferiores o primitivas contribuyen esencialmente a la ri-
queza y diversidad de la vida. Éstas tienen valor en sí mismas y no
son meramente pasos hacia las llamadas formas de vida
superiores
222
o racionales. El segundo principio presupone que la vida en sí
misma, como un proceso que se da en el tiempo evolutivo, implica
un aumento de diversidad y riqueza.
¿Por qué hablar sobre la diversidad y la riqueza? Supongamos
que los humanos interfieren con un ecosistema a tal grado que,
mil especies de vertebrados quedan reducidas, todas y cada una
de ellas, a la sobrevivencia mínima. El punto (2) no se cumpliría.
La riqtiem, usada aquí para referirnos a lo que algunos otros llaman
“abundancia”, habría sido excesivamente reducida. El manteni-
miento de la riqueza tiene que ver con el mantenimiento de
hábitats y número de indiv'iduos (tamaiio de las poblaciones). No
queremos decir que haya que llevar una cuenta exacta; la idea
central es que puede haber una interferencia excesiva con la vida
en la Tierra atin si se mantiene la diversidad completa.
Lo que se dijo antes sobre las especies es también aplicable a los
hábitats y ecosistemas gire muestren una similitud notable de
modo que tenga sentido contarlos.
En relación con (3). Esta formulación taÍ vez sea demasiado
fuer- te, pero considerando la gran cantidad de proclamas de los
derechos humanos irresponsables desde el punto de vista
ecológico, sería sensato anunciar una norma que establezca lo que
no se tiene dere- cho a hacer.
El término “necesidad vital” es vago para permitir una conside-
rable libertad en el juicio. Es necesario considerar las diferencias
de clima y otros factores relacionados, junto con las diferencias de
estructuras de las sociedades tal como existen ahora. Tienen que
considerarse también las diferencias entre la necesidad y el medio
para sal sfacer la necesidad. en un país industrial un ballenero
renuncia a la caza de ballenas, se arriesgaría a quedarse sin empleo
en las condiciones económicas actuales. La caza de ballenas es para
él un medio importante; sin embargo, en un país rico con un están-
dar de vida alto, la caza de ballenas no es una necesidad vital.
En relación con (4). Grado de interferencia. Para una evalua-
ción realista de la situación global, véase la versión completa de
World Conseroation Sttetegy (J980), de la International Union for
the Conservation of Nature. Hay otras obras altamente recomen-
dables como G/ob«f 2000 Report to the President, de Estados
Unidos (1980), de Gerald Barney.
No podemos esperar que de la noche a la mañana la gente de
los pafses materialmente más ricos reduzca su interferencia excesiva
LA CRISIS DEL MED[O AMBlfiNTE 22?
con el mundo no humano a tin nivel moderado. Una interferencia
menor no implica que los humanos no deban modificar algunos
ecosistemas, como lo hacen otras especies. Los humanos han modi-
ficado la Tierra y continuarán haciéndolo. Sigue estando a discu-
sión la naturaleza y el alcance de tal interferencia.
La lucha por preservar y extender áreas silvestres o casi
silvestres debería continuar y debería enfocarse en las funciones
ecológi- cas generales de esas áreas (una de esas funciones: se
requieren extensas áreas silvestres para permitir la especiación
evolutiva con- tinua de animales y plantas). Las actuales áreas
designadas silves- tres y cinegéticas no son lo suficientemenie
grandes como para permitir la especiacidn de grandes aves y
mamíferos.
En relación con (5). Limitación de la población. La estabilización
y reduccidn de la población humana tomaré tiempo. En el
ínterin es necesario desarrollar estrategias provisionales. No
obstante, esto áe ninguna manera justifica la autocomplacencia
actual. Primero se debe reconocer más ampliamente la extrema
seriedad de nuestra sihiacidn actual; pero cuanto más esperemos
más drásticas serán las medidas que haya que tomar. Mientras
no se hagan cambios profundos, no podrá haber reducciones
importantes en la riqueza y en la diversidad; el porcentaje de
extinción de especies será mayor que en ningún otro periodo de
la historia de la Tierra.
Una objecidn legítima sería decir que si los miles de millones de
humanos actuales modificaran profundamente su comportamiento
de manera ecológicamente responsable, la vida no humana podría
florecer. El punto (5) presupone que la probabilidad de un
cambio suficientemente profundo en la tecnología y en la
economía es demasiado pequeña como para tomarse en cuenta.
En relacidn con (ó). Cambios de políticas generales requeridos.
El crecimiento económico tal como se concibe y se lleva a cabo hoy
en dia en los estados industriales es incompatible con los pimtos
(1) a (5).
La ideología actual tiende a valorar las cosas porque son
escasas y porque tienen un valor comercial o de mercado.
Consumir y des- perdiciar en exceso da prestigio, por mencionar
sólo dos de mu- chos otros factores relevantes. El crecimiento
económico registra el crecimiento Principalmenteen valores de
mercado, no en valores en general que incluyan los valores
ecológicos. Aunque las írases “autodeterminación”, “comunidad
local” y “piense globalmente,
actúe localmente” sigan siendo lemas fundamentales, la implanta-
224
cidn de cambios profundos exige una acción cada vez más global
en el sentido de no tener en cuenta las fronteras, tal vez en
contra de los intereses a corto plazo de las comunidades locales.
Cada vez es más importante el apoyo de las organizaciones no
gubernamentales en la realización de ac¢ioneS globales; muchos
de esos organismos pueden actuar localmente con el apoyo
popular, y así una interferencia gubernamental negativa.
La diversidad cultural actual requiere tecnología avanzada; es
decir, técnicas que promuevan las metas básicas de cada cultura.
Algunos pasos en esta dirección son las twnologfas llamadas
lim- pias, intermedias y apropiadas.
En relación con (7). Algunos economistas critican el término
"calidad de vida" porque suponen que es muy vago, pero exami-
nando esio con más detenimiento, vemos que lo que consideran
ser cago es en realidad la naturaleza no cuantificable del
término. No se puede cuantificar adecuadamente lo que es
importante para la calidad de vida como se plantea aquí y no hay
necesidad de hacerlo.
En relación con(8). Hay espacio suficiente para diferentes
opinio- nes sobre las pPiOridades. ¿Qué debe hacerse primero y qué
des- pués? ¿Qué es más urgente? ¿Al margen de lo que es altamente
deseable, qué es necesario? las diferentes opiniones sobre estos
asuntos no deben excluir una cooperación vigorosa.
¿Qué se gana con formular tenlativamente puntos de vista
bási- cos compartidos hoy en dia por la mayoría o por todos los
defenso- res del movimiento ecológico profundo? Es de esperar
que esto permita situar más fácilmente este movimiento entre
los muchos movimientos "alternativos"" Es de esperar que esto
no conduzca al aislamiento, sino más bien a una cooperación
todavía mayor con otros muchos movimientos alternativos. Lo
anterior incluso podría hacer que algunos de nosotros
tuviéramos una idea más clara sobre dónde estamos parados,
sobre qué desacuerdos val- dría la pena reducir y cuáles valdrfa
la pena afinar. Después de todo, ¡la "diversidad" es una norma
de alto nivel!
\Traducción de Alicia Herrera Ibáñez]