CASACIÓN N° 28909-2013 ICA
Hechos
Tras el terremoto ocurrido en Ica en 2007, el MINSA dispuso una campaña nacional de
vacunación contra la fiebre amarilla entre el 23 de septiembre y 27 de octubre de 2007. La
Dirección Regional de Salud de Ica ejecutó la orden mediante el director regional de Salud de
Ica.
El día 27 de septiembre de 2007, la hija del recurrente acude al servicio de inmunizaciones
del Hospital Regional de Ica, en el cual recibió la vacuna contra la fiebre amarilla, en el que
se le indicó tomar una pastilla si presentaba molestias.
Luego, la joven acudió nuevamente el 5 de octubre de 2007 por síntomas persistentes y fue
atendida por médicos de aquel hospital, quienes atribuyeron que dichos síntomas eran
producto de la vacuna. No obstante, su condición se agravó hasta requerir ser internada en la
Unidad de Cuidados intensivos.
La víctima falleció el 6 de octubre de ese mismo año, diagnosticándose síndrome
viscerotrópico agudo, reacción extremadamente rara pero grave asociada a la vacuna contra
la fiebre amarilla. Es ante ello, que el padre de la víctima interpone demanda por
indemnización por daños y perjuicios contra el Estado Peruano (MINSA), por la campaña de
vacunación y los médicos que atendieron a su hija, alegando negligencia.
En la contestación Brian Donayre Palomino Directo de regional de salud de Ica señala que la
política de aplicar las vacunas, fue decisión del Ministerio de salud; la doctora Lucy
Melchora Gonzales Bravo niega un nexo de causalidad; el doctor Javier Eduardo Uribe
Godoy rechaza una responsabilidad civil dado a que solo faccionaba la nota de ingresos de la
paciente; el doctor Julio Alonso Choque Raymundo rechaza la imputación de responsabilidad
civil por falta de especificación de lo que hizo o dejo de hacer; y a los demás codemandados
se les declaró rebeldes incluido la procuraduría del Ministerio de Salud.
Fallo de primera Instancia
El 26 de junio de 2012 declaro infundada la demanda contra los doctores que son aquellos
que atendieron a la fallecida desde que reaccionó de manera adversa a la vacuna. Asimismo,
declaro fundada en parte la demanda contra el MINSA ordenándole pagar S/. 500,000.00 por
indemnización de daño moral y lucro cesante.
El juzgado considera que la campaña de vacunación se ejecutó sin contar con estudios
técnicos suficientes sobre la necesidad y riesgos en la región, por lo que hubo negligencia en
la organización del proceso de vacunación estatal. Asimismo, se acreditó nexo causal entre la
vacuna y la muerte. El daño moral y el lucro cesante eran indemnizables, dado a que la
víctima era estudiante de medicina próxima a egresar y su padre afrontaba los gastos de
estudio.
Respecto a los médicos, concluyen que no hubo dolo ni culpa, ya que actuaron conforme al
estándar médico disponible frente a una reacción inusual y grave, es por ello, que no genera
responsabilidad civil alguna.
Fallo de la segunda Instancia
La Dirección Regional de Salud de Ica alegando la ausencia de culpa y caso fortuito, ya que
la vacunación fue una política necesaria para salvaguardar el bienestar de la población tras el
terremoto que trajo como consecuencia la proliferación de enfermedades, evitando
enfermedades infectocontagiosas
No tomaron en cuenta el informe de informe de la universidad cayetano Heredia en el que
manifiesta que los efectos adversos severo eran muy raros;
asimismo que la fallecida padecía de un cáncer “Neoplasia bilateral de tiroides”, enfermedad
que está comprendida dentro de las condiciones que generan reacciones adversas a la vacuna.
Del mismo modo el demandante también apeló argumentando que los médicos si tenían
responsabilidad y que existió una mala práctica médica.
El 16 de mayo de 2013, la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Ica resolvió
revocar la sentencia de primera instancia y declara infundada la demanda en su totalidad. Los
fundamentos de la sala fueron que la muerte fue consecuencia de una reacción adversa
extremadamente rara, por ende, un hecho inusual o caso fortuito; asimismo de que se trataba
de una estrategia nacional de salud pública, creada para proteger a la población y respecto a
los médicos se determinó que atendieron a la víctima oportunamente y no hubo impericia.
IV. Análisis de Casación
El demandante interpuso recurso por infracción de los arts. 1969 y 1972 del Código Civil, en
el que la controversia gira en determinar si existen los elementos de la responsabilidad civil o
se ha presentado supuesto de fractura causal; asimismo, el tribunal considera analizar si la
conducta que se le imputa a los demandados es responsabilidad subjetiva o objetiva.
La Corte establece que la conducta del Estado debe analizarse bajo responsabilidad objetiva, según lo
establecido en el art. 1970 CC, porque administrar vacunas en campañas masivas implica un riesgo
mayor al normal, incluso cuando el fin es proteger a la población. Caso contrario, para los médicos, la
responsabilidad es subjetiva (art. 36 Ley General de Salud), se evalúa solo si hubo culpa o
negligencia.
La Corte analiza la comunicación de la OPS/OMS que revela que la enfermedad viscerotrópica es
extremadamente rara, potencialmente fatal y un riesgo calculado en la vacuna es de 03-04 por cada
100.00 personas vacunadas. No obstante, en Ica ocurrió una incidencia 20 veces mayor que la
mundial, dado una tasa de 7.9 casos por 100,000 vacunados, cuyo resultado es mucho más alto que el
rango normal de 0.3–0.4. Por lo cual es Tribunal acredita la existencia de riesgo grave y reconocido
convierte el caso en responsabilidad objetiva
La Corte desestimó el argumento de la Sala Superior de que los hechos constituyeron un "hecho
inusual o caso fortuito" que rompiera el nexo causal, se confirmó que la muerte se produjo por el
síndrome viscerotrópico ocasionado por la administración de la vacuna, según el Protocolo de
Necropsia. Existe una causalidad adecuada entre el hecho inicial (vacuna) y el hecho final (muerte).
Asimismo, la corte hace relevancia de la cantidad de casos de Viscerotrópico presentes en las vacunas,
el hecho de que sean "pocos los casos presentados a nivel mundial" no implica la ruptura del nexo
causal; la causalidad se analiza por la consecuencia del hecho generador, es decir entre el hecho
inicial, que es la administración de la vacuna antiamarilica y el hecho final, que es la muerte .
Rechazo a la Enfermedad Preexistente: La dolencia de cáncer de tiroides que padecía la víctima
(desconocida) fue desestimada como factor que rompa el nexo causal, ya que la muerte nunca hubiera
ocurrido en las circunstancias presentadas de no ser por la vacuna administrada, sino que establece un
supuesto de concausa.
La Corte mantiene la conclusión de ausencia de responsabilidad de los médicos, no hubo negligencia
médica, dado a que no hubo pruebas que determinen que actuaron con la diligencia debida y se actuó
según lo establecido en el art. 36 de la ley General de Salud. Asimismo, exonera la responsabilidad
del Director Regional de Salud ya que la campaña fue ordenada por el MINSA y no por la Dirección
Regional
La Corte Suprema declaró fundado el recurso interpuesto por el demandante, Casaron la
sentencia vista y Revocó el monto indemnizatorio fijado en la primera instancia,
estableciendo la suma de S/. 300,000.00 que el Estado Peruano (MINSA)debe pagar al
demandante por concepto de indemnización por daños y perjuicios y confirmó la decisión de
exonerar de responsabilidad a los médicos demandados y al Director Regional de Salud, al no
encontrar culpa o dolo en su actuación.