61El arrebatamiento puede ocurrir en cualquier momento, y, por lo tanto,
nadie sabe ni el día ni la hora de este suceso. Es una temeridad contraria a la
palabra de Dios el hacer cálculos arbitrarios para poner una fecha específica para el regreso
del Señor (Mat. 24:36; Hch. 1:6).El Señor advirtió a su pueblo sobre el engaño
de los falsos profetas que harán milagros y anunciarán Su supuesto retorno
(Mt.24:23-24). A la iglesia se la manda a vivir a la luz de la inminente venida
de Jesucristo. El saber que su Señor viene debe motivar a los cristianos a vivir
vidas santas, de fe, de servicio y de expectación sin aferrarse a las cosas
transitorias de este mundo (Jn. 14:1-3; Fil.3:20; 1 Ts.3:12-13; 4:18; 5:4-11;
Tit.2:13; 2 P.3:10-12; 1 Jn.3:2-3).
El arrebatamiento de la iglesia y la Segunda Venida de Cristo en gloria no son
acontecimientos idénticos. En el arrebatamiento, los santos son arrebatados en el
aire, es decir, Cristo viene por su iglesia “seremos arrebatados...en las nubes para
recibir al Señor en el aire” (1 Ts.4:17) ; en la segunda venida, la esposa (Su iglesia)
viene con Él (Ap.19:11-14). El propósito de la segunda venida es establecer el
prometido reino mesiánico durante el cual Cristo mostrará su gloria, tanto
humana como divina, dentro del tiempo y de la historia (Mt.25:31, 34;
Lc.21:27-31; Ap.20:4-6.)
El propósito del arrebatamiento es doble: La iglesia no pasará por la Gran
Tribulación (1 Ts. 1:10; 5:9; Ap. 3:10) y será llevada a los cielos para estar
“siempre con el Señor” (1 Ts.4:17).
Posterior al arrebatamiento sucederá el tribunal de Cristo (Ro.14:10 y 2
Co.5:10). El tribunal de Cristo no es asunto de salvación o condenación para los creyentes
(Jn. 3:18; 5:24; Ro.8:1.) El propósito es evaluar “la obra de cada uno” (1 Co.3:14) ,
las motivaciones que llevaron al creyente a servirle al Señor, “el cual aclarará lo
oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones” (1 Co.4:5). El
resultado dependerá de la calidad y motivación de la obra: “recibirá recompensa”
o “sufrirá perdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Co.3:14-
15); “entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Co.4:5). Por eso, se les
manda a los cristianos a que vivan en santidad y con temor y temblor porque
tendrán que dar cuenta de sus actos a Dios y a Cristo (Ro. 14:10-12; 2 Co.5:10;
Fil.2:12).
Después del tribunal de Cristo se celebrarán las bodas del Cordero en
el cielo (Ap. 19:7-8). Es el acto de la presentación personal de la esposa a su
Señor (Ef. 5:25-27). Concierne sólo a Cristo y la iglesia.
Algún tiempo después del rapto de la iglesia comenzará el período
conocido en el A.T. como el “día de Jehová” (Amós 5:18, Joel 2:1, 11, 31) y
en el N.T. como el “día del Señor” (1 Ts. 5:2; 2 Ts. 2:1-3; 2 P. 3:1-10). Como
parte de la manifestación del día del Señor están los juicios de la Gran
62Tribulación, la venida en gloria del Mesías (Ap. 19:11-16) y el reino milenario
(Ap. 20:1-6).
Entonces “aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus
de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del
cielo, con poder y gran gloria.” (Mt.24:30). El Señor Jesucristo establecerá un reino
terrenal por mil años (el Milenio) en el que se cumplirán todas las promesas que
Dios dio a Israel en el Antiguo Testamento respecto a la posesión de la tierra
y al reino davídico (Gén.13:14-17; 17:7-8; 2 S.7:12-16; Ap.20:4-6). Este reino
milenial dará paso al estado eterno en el que “el Señor Dios Todopoderoso es el
templo de ella, y el Cordero..., y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus
siervos le servirán” (Ap.21:22; 22:3). Será el comienzo de una eternidad con cielo
nuevo y tierra nueva, lugar donde se realizarán plena y eternamente las
bendiciones de los pactos y las promesas divinos (Ap. 21:5; 22:6).
4.5.3 El futuro de juicio y condenación de los incrédulos
La justicia de Dios exige que toda violación a Su ley sea castigada, pues
Dios “de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Ex.34:7; Rom.2:1ss ).
Aunque Dios no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento” (2 P.3:9), muchos son los que se pierden por rechazar el
perdón de Dios (Mt.7:13; Lc.13:24; 2). A un mundo rebelde sólo le espera
“una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los
adversarios” (Heb.10:27).
Como príncipe de este mundo, Satanás conducirá a los incrédulos a la
rebelión contra Dios. Se valdrá de la persona del anticristo a quien dotará de
“gran poder y señales y prodigios milagrosos” (2 Ts.2:9). Conocido también como la
bestia, el anticristo controlará el mundo durante la segunda mitad de la Gran
Tribulación (Ap. 13:5), por medio de un falso profeta que inducirá a las
personas a adorar a la bestia y no a Dios (Ap.13:1ss.). Su razón de ser es la de
una persona que “se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto
de culto” (2 Ts.2:4). Dios le permitirá que engañe a “ los que se pierden, por cuanto
no recibieron el amor de la verdad para ser salvos...a fin de que sea condenados todos
los que no creyeron, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Ts.2:10, 12).
Por ello, la Gran Tribulación incluirá una serie de juicios contra los
moradores de la tierra, es decir, aquellos que, aferrados a las cosas materiales
de este mundo y desprovistos de interés por las cosas de Dios, siguen al
anticristo para que reconozcan la justicia divina. Se darán cuenta de que sus
pecados merecen el justo castigo de Dios y de que no hay manera de escapar
de su temible presencia, aun cuando rehúsan arrepentirse: “Los reyes de la tierra,
los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se
63escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las
peñas: «Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el
trono, y de la ira del Cordero, porque el gran día de su ira ha llegado y ¿quién podrá
sostenerse en pie?» (Ap.6:15-17); “...y no se arrepintieron de sus obras” (Ap.16:11).
En el caso del pueblo de Israel, “será tiempo de angustia” (Jer.30:7;
Dan.12:1), para Dios preparar a los israelitas para que miren “a quien
traspasaron” (Zac.12:10). Estos juicios son descritos como parte del día de
Jehová, un largo período, que comienza con juicios (Is.2:12-21; Jl.2:1-11;
Sof.1:14-14; Ap.6:16-17; 16:14), los cuales incluyen el rompimiento de siete
sellos por el Cordero de Dios (Ap.6:1ss.), el toque de las siete trompetas
(Ap.8:6ss; 11:15ss.) y el derramamiento de las siete copas (Ap.16:1ss.). Sin
embargo, por su corazón endurecido “ni aun así se arrepintieron de las obras de sus
manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes...y no se arrepintieron de
sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos” (Ap.9:11-
12). ¡Tal es la imagen de un mundo incrédulo y rebelde!
Estos juicios constituyen una vindicación del pueblo de Dios quien ha sufrido a lo
largo de los siglos persecuciones y la muerte a manos de un mundo hostil a
Dios, pues “es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”
(2 Ts.1:6) . Por eso, se oye decir en el cielo: “Justo eres tú, oh Señor...porque has
juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas,
también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen...Ciertamente, Señor Dios
Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.” (Ap.16:5-7).
Durante la totalidad de la duración del milenio, Satanás será atado.
Luego será desatado por poco tiempo para que conduzca a los incrédulos a la
batalla final contra Dios (Ap.20:1-3, 7-10). Con la derrota de esta última
rebelión, le llega su final a Satanás, a sus demonios y a la muerte. Todos ellos,
serán echados en el lago de fuego y azufre (Ap. 20:10).
Se ha dicho que Satanás está atado ya por Cristo (Mt.13:25-29;
Mr.3:23-27). Sin embargo, esa última referencia bíblica alude a la primera
venida del Señor. Cristo derrotó a Satanás y a los ángeles rebeldes, ya la
sentencia contra el diablo es un hecho (Jn.12:31), pero su cumplimiento queda
pendiente (Ap.12:9, 12). En segundo lugar, el encerramiento del Satanás
durante el milenio es “ para que no engañe más a las naciones” (Ap.20:3); lo que es
hoy inconcebible a la luz de textos tan claros como 2 Cor.2:11; 11:14;
Ef.6:10ss; 1 Tes.2:18; 1 Ped.5:8. Por su carácter malévolo y tenaz ataque al
cristiano, se nos manda a vestirnos con toda la armadura de Dios (Ef.6:11, 13)
y a resistirlo (Stgo.4:7). De los inconversos, en cambio, se dice que “ ...el
mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn. 5:19)
En cuanto al incrédulo, la Palabra de Dios presenta un cuadro solemne
del juicio final. El apóstol Juan escribió: “ Vi un gran trono blanco y al que estaba
64sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya
para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron
abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los
muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap.20:11-12).
Por último, se oyó el veredicto del Juez Justo: “El que no se halló inscrito
en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” donde antes habían sido
arrojados la bestia, el falso profeta, Satanás y sus demonios (Ap.19:20; 20:10-
15) . Así se cumplirá la voluntad de Dios de destruir a todos los enemigos y de
suprimir todo dominio y toda autoridad, para que El “sea todo en todos”
(1 Co.15:24-28).
5. OTRAS DOCTRINAS Y PRÁCTICAS
El ministerio de la mujer
A lo largo de la historia, la mujer ha sido el sexo vulnerable al abuso y a
la explotación masculina. Razones culturales, físicas y hasta legales se unieron
para que la mujer quedara sometida a la dominación del hombre. En el mundo
bíblico, entorno rodeado de culturas patriarcales, en las que la mujer no era
tomada en cuenta, destaca cómo tanto en el A.T. como en el N.T. la Palabra
de Dios dignifica el papel de la mujer en ambos contextos.
Sin embargo, para conocer el rol de la mujer en la iglesia de hoy,
debemos interpretar lo que el texto bíblico enseña, no ser arrastrados por los
moldes culturales del machismo ni por las modas feministas que borran toda
diferencia entre el varón y la mujer. La Biblia nos presenta desde sus primeras
páginas una sorprendente igualdad esencial entre el hombre y la mujer junto a una diferencia
de roles entre ambos sexos. Dentro del seno hogareño y religioso, Dios ha
establecido unos principios de funcionamiento para el hombre y la mujer que
Le obedecen como Dios y Señor. Este orden no fue diseñado para la sociedad general.
Génesis fue escrito por Moisés para una comunidad de creyentes, a la cual iba
dirigida esta Palabra. Así mismo, las instrucciones del N.T. sobre el
matrimonio, la relación entre los sexos, etc., son normas que regula vida de los
65cristianos. De modo que la asignación del hombre como líder del hogar y en
la iglesia, se debe entender en el contexto de la voluntad de Dios para su pueblo.
5.1.1 La mujer en el Génesis: la creación y la caída
El doble relato de la creación muestra la relación entre la igualdad
esencial del hombre y la mujer, así como su diferencia de roles. El primer
pasaje no deja dudas sobre la igualdad entre el varón y la hembra ante el
Creador: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y
hembra los creó” (Gén.1:17). A ambos Dios bendijo y a ambos les dio la comisión
de ser los encargados de administrar la creación (Gén.1:28-29).
El segundo relato explica cómo fue el proceso de la creación del ser
humano. A diferencia de los demás actos creativos, el ser humano fue creado
por etapas: primero, Adán fue formado del polvo de la tierra; segundo, Eva
fue tomada del cuerpo de Adán. El texto destaca que tanto el hombre como la
mujer se complementan “y (el hombre) se unirá a su mujer , y serán una sola carne”
(Gén.2:24), aunque la mujer fue creada después para ser “ ayuda idónea” para el
hombre.
Fruto de la caída, se altera el orden original. Cada actor – el hombre, la
mujer y la serpiente – recibe una sentencia divina. Al hombre se le dice que “ la
tierra será maldita; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida” (Gén.3:17) y
volverá al polvo de la tierra cuando muera. En el caso de la mujer, dará a luz
con dolor y se expondrá a que el hombre se enseñoree de ella (Gén.3:16). Esta
última frase no es una orden divina, sino una descripción de los efectos de la caída en la
relación entre el hombre y la mujer. En otras palabras, sería una violación al sentido
del texto y un abuso contra la dignidad de la mujer pretender que este verso
justifica la dominación machista.
5.1.2 Mujeres en el Antiguo Testamento:
Se ha alegado que algunas mujeres destacadas del Antiguo Testamento
revelan que la distinción de los papeles entre el hombre y la mujer son
relativas; que el propósito de estos ejemplos indica una igualdad de funciones
entre ambos sexos. Sin embargo, quienes así piensan pasan por alto el momento
de crisis en que surgen estos liderazgos femeninos y la voluntad permisiva de Dios ante
situaciones irregulares.
Cuando Sara le pide a Abraham que saque a Agar y a Ismael de la casa,
no es una imposición a su esposo, pues Abraham consideró esta decisión
como “ grave en gran manera ” (Gén.21:11) . Abraham cede porque Dios así se lo
pide y le augura un buen futuro para Ismael (Gén.21:12ss.). La inclusión de
Miriam junto a Moisés y Aarón como guías de Israel (Miq.6:4) es demasiado
66vaga para extraer la idea de que compartió el liderazgo al mismo nivel que sus
hermanos. ¿Cómo se explica que en el Pentateuco Dios siempre se dirige a Moisés
para que éste hablara a Aarón y al pueblo? (Ex.25:1ss.; 34:1ss.; Lev.1:1-2; 6:8-9;
Núm.1:1ss.; 2:1; Dt.6:1ss.). Además, cuando Miriam y Aarón murmuraron
contra Moisés, Dios estableció claramente la primacía del liderazgo de Moisés
(Núm.12:1-15).
Una mujer prominente fue Débora, quien juzgó a Israel en el periodo
de los jueces. Sin lugar a dudas, esta mujer tenía carácter y capacidad para
poder desempeñar esta función en momento tan difícil. No obstante, su
posición debe verse como un vacío de autoridad masculina en un tiempo
“cuando no había rey en Israel, cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue.17:6; 18:1;
19:1; 21:25). La falta de un rey - no de una reina -, es decir, de un dirigente
masculino eficaz, fue lo que produjo el caos en el periodo de los jueces.
Incluso Débora tuvo que recordarle a Barac “¿No te ha mandado Jehová Dios de
Israel...” para que libres al pueblo de la esclavitud cananea? (Jue.4:6). Esto
explica por qué el autor de la carta a los hebreos sólo menciona a Barac entre
los héroes de la fe (Heb.11:32).
Otra mujer prominente es la mujer virtuosa, una persona con dotes
empresariales y dirigenciales (Prov.31:12-22). Sin embargo, ella cuenta con un
“marido (que) es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos” (31:23).
Era uno de los ancianos, se encontraba entre los líderes principales del pueblo.
Estos ejemplos ilustran cuán valiosas y capaces son las mujeres en la
obra de Dios. Muestran también que en circunstancias especiales Dios les
permite ejercer ministerios sobresalientes, pero no se puede extraer supuestas
igualdades de cometidos entre el hombre y la mujer; hacerlo es ir más allá de
lo que el texto bíblico dice.
5.1.3 Jesús y la mujer
Jesús llegó a un mundo de hombres, en el que la mujer era marginada
en muchos órdenes. La mujer quedaba excluida de todo tipo de participación
pública. Esto explica por qué los discípulos “se maravillaran de que hablaba con
una mujer” (Jn.4:27) cuando encontraron al Señor a solas con la mujer
samaritana. El judaísmo de los tiempos del Señor consideraba a la mujer casi
igual que un esclavo y que un pagano, y los rabinos decían que enseñar la ley a
una mujer, era exponerla al libertinaje. El trato del Señor a las mujeres con
quienes compartió fue verdaderamente revolucionario, un escándalo público:
▪ Sanó a múltiples mujeres a pesar de la oposición de algunos y de las
regulaciones de pureza legal (Lc.13:10-17; Mr.5:25-34; Mt.15:21-28).
67▪ Anduvo con mujeres de moral laxa y perdonó a las que buscaron el
perdón sin importar el lugar y la murmuración de los demás (Mt.21:31-
32; Lc.7:36-50).
▪ Instruyó a varias mujeres con enseñanzas reveladoras (Lc.10:38-42;
11:27-28; Jn.4:20-26).
▪ Recibió el apoyo y sostén económico de un grupo de destacadas
mujeres (Lc.8:1-3). Incluso varias de ellas compraron especias costosas
para ungirle en su muerte (Mr.14:3-9; 16:1).
▪ Se apareció por primera vez, después de resucitado, a María Magdalena
(Jn.20:11-18).
Queda claro que el Señor trató a la mujer de acuerdo a la intención original de
Dios, en donde varón y hembra disfrutan de una igualdad esencial en función
de ser creados a imagen de Dios. Sin embargo, es significativo el hecho de que
el Señor para los fines de su ministerio sólo escogió a doce hombres como sus apóstoles,
sin que esto significara una discriminación contra la mujer, sino una diferencia
de funciones. Si aplicamos los criterios del hombre y de la mujer de hoy, se
hablaría de una humillación y una marginación de la mujer, ¿por qué no podía
ser una mujer una de las apóstoles del Señor? Aplicar tal lógica olvida que el
Señor trastorna los criterios de valor de los no creyentes:
▪ El postrero será primero, por eso, la queja de los jornaleros que
trabajaron el día completo (Mt.20:1-16).
▪ El que sirve es el mayor; algo totalmente inadmisible aun entre
cristianos (Mr.10:42-45)
▪ Hay que volverse como niños para entrar en el reino de Dios
(Mt.18:1-5).
▪ “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch.20:35).
▪ “El que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida
por causa de mí y del evangelio, la salvará” (Mr.8:38).
En última instancia, el criterio que determina la importancia de un ministerio es
la aprobación divina. De ahí que “...l os miembros del cuerpo que parecen más débiles,
son los más necesarios” (1 Co.12:22). Esto se debe a que “Dios ordenó el cuerpo,
dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el
cuerpo” (1 CCO.12:24-25). En otras palabras, todos no podemos tener las
68mismas funciones. Además, “ ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que
da el crecimiento” (1 CCO.3:7).
5.1.4 Instrucciones del Nuevo testamento sobre el ministerio de la
mujer
La enseñanza uniforme del N.T. sobre la mujer cristiana indica que ella debe
desempeñar sus cometidos bajo la guía del hombre, tanto en el hogar como en la iglesia.
Ninguna otra esfera de acción – académica, laboral, etc. – queda encerrada en
este principio de orden de funcionamiento.
En la vida del hogar, la Biblia concede al hombre el lugar de liderazgo.
Se presenta este principio por medio de la figura de la cabeza, “ porque el
marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (Ef.5:23). El
término cabeza tiene el sentido de autoridad, no de fuente u origen. Este significado se
ve en el contexto de la carta a los Efesios. El siguiente versículo explica qué se
entiende por cabeza: “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las
casadas lo estén sujetas a sus maridos en todo” (Ef.5:24). De igual modo, cuando
Dios “sometió todas las cosas bajos sus pies (de Cristo)”, es porque, también, “lo dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef.1:22). La relación cabeza/cuerpo
es de autoridad/sujeción. Por ello, el texto de Efesios parte del principio
general: “Someteos unos a otros en el temor del Señor” (Ef.5:21).
Es importante observar que los verbos “estar sujetos” o “someter”
podría llevar a algunos a pensar en una dominación o subyugación masculina,
en la que la mujer se ve impedida de cualquier opinión e iniciativa. Sin
embargo, la Palabra de Dios establece controles para favorecer la manera en que la mujer
reconoce el liderazgo de su esposo. En primer lugar, por ser una decisión que va en
contra de los deseos naturales de una persona - ¿por qué tengo que
someterme y sacrificar mi libertad en Cristo, dirá la mujer? -, la sujeción es
asumida por una mujer y un hombre que están llenos del Espíritu Santo,
“...antes bien sed llenos del Espíritu” (Ef.5:18). La sumisión es una consecuencia
de estar llenos del Espíritu. En segundo lugar, la mujer cumplirá con esta
norma “como conviene en el Señor” (Col.3:18; Ef. 5:22). Parece como si la Palabra
le dijera a la mujer “Hazlo para complacer al Señor”, “Con la sujeción estás
obedeciendo al Señor”. El vocablo traducido “estén sujetas” sugiere una
acción espontánea, voluntaria y armoniosa. La mujer cristiana reconoce y
acata el lugar para el cual Dios la ha diseñado como esposa.
En tercer lugar, el mandamiento va dirigido a la mujer, no se da como un derecho
del hombre. El esposo no está llamado a exigirle a su esposa “Sométete, pues
aquí yo soy la cabeza”. En cuarto lugar, para equilibrar la relación entre los
sexos, Dios les demanda a los esposos: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así
69como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella” y agrega “los maridos
deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer a sí
mismo se ama” (Ef.5:25, 28). Bien hará un esposo, que se encuentre molesto por
la supuesta insubordinación de su esposa, revisar si ya él se encuentra lleno del
Espíritu, y ama a su compañera con la intensidad del amor propio y del amor
sacrificial del Señor.
En los ministerios de la iglesia, el principio de la autoridad regula la
participación de la mujer en dos niveles: cubrirse en el culto y no ocupar la
posición de pastor o anciano.
En 1 Corintios 11:2-16 se establecen 6 principios sobre los cuales se
fundamenta que la mujer debe cubrirse en el culto cuanto la congregación está
reunida, por el principio bíblico de autoridad que la misma Palabra establece:
▪ El orden jerárquico: Dios- Cristo- hombre- mujer (v.3).
▪ La mujer gloria del varón (v.7). Ir descubierta es deshonrar al hombre.
▪ El ejemplo de la creación: el hombre fue creado primero (vv.8, 9 y 12).
Aunque Génesis describe en su primer capítulo la creación de ambos,
Pablo apela al orden de prioridad de la creación según el relato de
Génesis 2.
▪ Por causa de los ángeles (v.10).
▪ La propia naturaleza muestra que el pelo largo en la mujer es una
indicación de honra y velo natural (v.14).
▪ El principio era practicado en todas las iglesias, y no sólo en Corinto
(v.16).
No se pueden negar algunas dificultades hermenéuticas en este pasaje: ¿La
mujer sólo debe cubrirse cuando “ora o profetiza” ?, ¿por qué se vale Pablo de
un ejemplo de la naturaleza?, ¿es sólo una “costumbre” ? Aunque las respuestas
a estas preguntas pueden ser variadas, y tal vez insolubles, el principio de la
autoridad resalta por partir de la relación teológica Dios – Cristo – Hombre – Mujer, lo
cual no se limita a condicionantes culturales y temporales. Por esto, una forma
de expresar esta relación de sujeción al liderazgo masculino y de reverencia en
el culto es que la mujer se cubra. De todas maneras, “si alguno quiere ser
contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre” (v.16) ni creemos que sea una
ofensa a Dios practicar este mandato.
70Al igual que el ejemplo del Señor, quien escogió a hombres para ser los
líderes (apóstoles) de la iglesia naciente, el liderazgo de la iglesia descansa en
ancianos o pastores, por lo que la mujer no debe practicar actividades que
violen la señal de autoridad que Dios ha establecido en su congregación.
(1Co.14:34-38 y 1 Ti. 2:11-12).
Se sale del alcance de estos apuntes entrar ampliamente en el debate
entre igualitarios –quienes han querido desvirtuar el significado de cabeza como
autoridad y ejercer dominio como si significara usurpar - y complementarios –
quienes extraen unas conclusiones del Génesis más allá de la intención del
texto bíblico. Tanto unos como otros por defender sus posiciones se han ido
a los extremos y han extraído conclusiones muy ajenas al texto bíblico. Nos
apoyaremos en las siguientes puntualizaciones:
▪ La distinción de los papeles entre el hombre y la mujer en la iglesia y el
hogar parte de bases teológicas que sustentan un orden funcional. Pablo se
apoya en la relación entre Dios y Cristo (1 Co.11:3) y en la prioridad
creativa del hombre y la caída por engaño de Eva antes que Adán
pecara (1 Ti.2:13-14). Pablo escribe a Timoteo “para que...sepas cómo
conducirte en la casa de Dios” (1 Ti.3:14-15).
▪ Instituciones del A. T. descansaban sobre bases teológicas, pero al tener
que ver con principios de orden y organización, se aplicaron ajustes a nuevas
realidades culturales del pueblo, sin que ello implicara una violación flagrante
a lo establecido por Dios. Por ejemplo, el sábado, que aparece entre los
diez mandamientos, descansa en el principio teológico “porque en seis
días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay,
y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó”
(Ex.20:11). De ahí que el Señor al ser juzgado por los fariseos cuando
los discípulos arrancaron espigas el sábado, apeló a dos analogías que
interpretaron el espíritu de la ley, no la letra: la supervivencia del hombre y
el servicio a Dios están por encima de una observancia (Mt.12:1-8;
Mr.2:23-28). En otras palabras, el Señor apeló a la misericordia, no al
sacrificio (Mt.12:7).
▪
Pablo reconoció que se podían presentar nuevas situaciones a la iglesia,
en las que no había mandato expreso del Señor, por lo que se debía
tomar la decisión apropiada por medio de principios (1 Co.7:12-16, 25-
28). Es verdad que con relación a los cometidos del hombre y de la
mujer la Biblia sí tiene mandamientos expresos a la condición de la
mujer de ese tiempo, pero la realidad de la situación laboral, educativa y social
de la mujer de hoy es muy distinta a la de los tiempos del N.T. Esto no se puede
pasar por alto a la ligera. Con esto no sugerimos echar los principios por
71la borda, pero sí entender la aplicación de los principios a la realidad
nuestra.
▪
Sí, afirmamos la diferencia de cometidos entre el hombre (papel de liderazgo) y la
mujer (papel de sumisión), pero no creemos que sea un absoluto como la divinidad
de Cristo y otras doctrinas fundamentales, pues se presentan situaciones en las que
la mujer cuenta con mayores calificaciones que el hombre. ¿Qué hacer con
congregaciones donde predominan mujeres preparadas y escasos
hombres, muchos con poca formación? No son pocos los casos donde
la esposa cristiana aventaja a su cónyuge en preparación y solvencia.
Para tales casos, nuestra humilde opinión es que la mujer actúe con
sabiduría y humildad sin pretender imponer su preparación, dejando al
hombre que tome la decisión final. Puede obrar como Priscila, a quien
todos los intérpretes consideran de mayor iniciativa que Aquila, al ir
con su compañero a corregir a Apolos (Hch.18:24-26).
En el caso de la iglesia, la mujer tendrá tales responsabilidades hasta
tanto surja un liderazgo masculino que asuma la dirección de la iglesia.
Una sugerencia adecuada es que en los casos donde haya
congregaciones con mujeres mejor preparadas que los hombres, dichas
mujeres deben ayudar a que los hombres se superen y se preparen para
el ministerio público en la congregación. Esa ayuda debe realizarse en
privado. Una pauta importante que debe seguirse es la que enseña la
Biblia, es decir, que el ministerio público en la iglesia sea siempre
realizado por hombres.
▪ El mandato al silencio de la mujer debe verse en un contexto de la
congregación oficial y plenamente reunida. Pablo distingue una reunión
ocasional de otra oficial de la iglesia: “cuando os reunís como iglesia”
(1 Co.11:18). Por ello, tal restricción se aplica en el orden de la iglesia oficial
en asuntos de doctrina. No constituye una violación de esta norma el que
una mujer enseñe la Biblia en congresos, Escuela Dominical,
campamentos, etc., ni cuando hace uso de su especialidad profesional:
doctoras, abogadas, finanzas, etc. Dichosas las congregaciones y
pastores que pueden contar con la ayuda de tales mujeres.
▪ La declaración categórica y revolucionaria de Pablo de que “no hay
hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál.3:28), no
indica una igualdad de papeles y funciones, sino de posición y
beneficios como hijos de Dios, tal como el contexto inmediato explica
(vv.26, 27 y 29).
▪ Las normas sobre los cometidos de los sexos deben matizarse en cada contexto sin
desvirtuar la enseñanza de la palabra de Dios. En 1 Timoteo 2 y Tito 2, se
72presenta el papel de la mujer únicamente desde su función maternal y
hogareña. Pedro insta a las mujeres cristianas a imitar el ejemplo de
Sara, quien llamaba Señor a su esposo Abraham (1 Ped.3:6). ¿Se deben
aplicar al pie de la letra estas normas en nuestro contexto? ¿Se les debe
prohibir a las hermanas que se preparen en lo académico y crezcan en
lo profesional? ¿Deben las esposas cristianas llamar Señor a sus
maridos? ¿Es el único papel de la mujer, según el contexto de 1 Ti. 2, el
de que “se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santificación,
con modestia.” (v.15)? La respuesta a estas preguntas sirven de reflexión
para entender la aplicación de principios bíblicos a realidades diferentes.
Este último versículo no significa que la maternidad sea un medio de
salvación. Primero, porque daría pie a la salvación por obras, no por fe
en la persona y la obra de Cristo. Segundo, millones de madres
inconversas tendrían derecho a la salvación por haber tenido hijos.
Tercero, miles de mujeres cristianas o no, por razones de esterilidad o
de soltería, quedarían excluidas de la salvación. Se han dado varias
interpretaciones a este texto, pero, sin ánimo de ser dogmáticos,
creemos que “salvar” se refiere a “librarse de ser engañada por Satanás
y los falsos maestros” si mantiene su papel dentro de la esfera del
hogar. Esta interpretación se respalda por el contexto inmediato, la
exhortación de Pablo a Timoteo “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina;
persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen”
(1 Ti.4:16) y la infiltración de los falsos maestros en las casas de los
creyentes de aquel entonces (1 Ti.5:13-15; 2 Ti.3:6) .
▪
En conclusión, la palabra de Dios distingue los cometidos del varón y
la mujer en la iglesia y en el hogar como principios de funcionamiento,
pero la aplicación hoy deberá tomar en cuenta situaciones y contextos
diferentes a la realidad de los primeros cristianos.
Las finanzas de la iglesia
El reino de Dios consiste en “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”
(Ro.14:17), pero el pueblo de Dios aún está en la carne y necesita de cosas
materiales para desenvolverse en este mundo. La iglesia tiene que recoger
ofrendas “para los pobres que hay entre los santos” (Ro.15:26; 1 Co.16:1) y para los
siervos de Dios a tiempo completo, pues “el Señor ordenó que los que anuncian el
evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co.9:14). La única manera de que puedan
hacerlo es si la iglesia contribuye al sostenimiento de estos hermanos.
735.2.1 Principios fundamentales del ofrendar
En el contexto de un colecta para los santos pobres de Jerusalén
(Ro.15:26), el apóstol Pablo desarrolló los únicos principios del Nuevo Testamento
sobre las ofrendas de la iglesia (1 Co.16:1-4; 2 Co.8 y 9). Si bien esta ofrenda nació
de una situación circunstancial, su aplicación tiene validez hoy. Esta no fue la única
ocasión en que Pablo recolectó ofrendas para suplir las necesidades de los
santos (Hch.11:28-30; Gál.2:10; 1 Ti.5:16). Los principios fundamentales que
deben motivar al creyente a ofrendar son los siguientes:
▪ Ofrendar es un acto que nace de la gracia de Dios (2 Co.8:14). Pablo se
refiere “a la gracia dada a las iglesias de Macedonia” (2 Co.8:1), que
implicaba que a pesar de las persecuciones por las que estaban pasando
y a pesar de “su profunda pobreza, se desbordaron en la riqueza de su
generosidad... dieron según su capacidad, y aun por encima de su capacidad”
(2 Co.8:2-3, Biblia Textual, El Nuevo Testamento). “Esta gracia” (v.8) es
otra forma de decir que todo lo que tenemos pertenece a Dios, y que
ofrendamos de lo que El nos da, “pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu
mano te damos” (1 Cr.29:14). La gracia de Dios actúa en el creyente para
dar porque “Dios es el que produce en vosotros (los cristianos) el querer como
el hacer, por su buena voluntad” (Fil.2:13). Nadie debe gloriarse por
ofrendar en abundancia, sólo la gracia de Dios hace posible esta
generosidad.
▪ Ofrendar es una decisión de la voluntad personal. Como tantas otras
paradojas de la vida cristiana, la gracia de Dios se une a la voluntad del
hombre o de la mujer. No basta con tener buenos deseos de ofrendar,
también es necesario “cumplir conforme con lo que” se tiene. “Porque si
primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según
lo que no tiene.” (2 Co.8:11-12). Por ello, la ofrenda es un asunto personal:
“cada uno de vosotros ponga aparte algo”, “cada uno de vosotros dé como
propuso en su corazón” (1 Co.16:2; 2 Co.9:7). Nadie puede ofrendar por
otro. Esta naturaleza voluntaria de la ofrenda es una prueba fehaciente de
que un creyente debe cuidarse de ser manipulado para ofrendar; puede
ser motivado, pero no controlado, como escribe Pablo a los corintios:
“No hablo como quien manda, sino para poner a prueba...la sinceridad de
vuestro amor” (2 Co.8:8). Sin embargo, por razones de su membresía, es un
deber de cada cristiano ofrendar regularmente.
▪ Ofrendar es imitar el ejemplo supremo de entrega: la humillación de Cristo por
amor a su pueblo : “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor, que por amor
a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis
74enriquecidos” (2 Co.8:9 ). La apelación del apóstol Pablo es “Imiten el
ejemplo de entrega del Señor, él lo hizo por ustedes”.
▪ Ofrendar es un acto de adoración a Dios que promueve Su gloria y acciones de
gracias en el creyente. Los hermanos de Macedonia “se dieron primeramente
al Señor” (2 Co.8:5) y entendieron que era un “privilegio participar en este
servicio para los santos” (2 Co.8:4). Cuando Pablo recibió una vez más una
ofrenda de los hermanos de Filipos, dijo que ellos habían enviado “olor
fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil.4:18), y el autor a los
hebreos exhorta a “hacer bien” y a no olvidarse “de la ayuda mutua, porque
de tales sacrificios se agrada Dios” (Heb.13:16). Los beneficiarios de las
ofrendas, al ver la generosidad de sus hermanos, abundan “en muchas
acciones de gracias; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a
Dios por la obediencia” que los dadores profesan al evangelio de Cristo
(2 Co.9:12-13).
▪ Ofrendar es una muestra de la comunión cristiana que contribuye a la unidad del
pueblo de Dios. La colecta para los santos pobres de Jerusalén fue una
decisión que Pablo tomó no sólo porque se contribuía para suplir las
necesidades de estos hermanos, sino también porque era una forma de
destacar la unidad entre judíos y gentiles “porque si los gentiles han sido
hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles
de los materiales.” (Ro.15:27). Estos humildes hermanos sólo podían
“pagar” lo recibido “en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a
causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros” (2 Co.8:14). Quienes
ofrendan para las necesidades de los santos también muestran “la prueba
de vuestro amor” (2 Co.8:24), su desprendimiento revela una fe genuina
(Stg.2:14-26) y un amor “no de palabra ni de lengua, sino de hecho y en
verdad” (1 Jn.3:17-18), evidencia de que “mora el amor de Dios en él”
(1 Jn.3:16).
▪ Ofrendar es una muestra de obediencia al evangelio que creemos y predicamos
(2 Co.9:13). Los hermanos de Judea glorificaron a Dios al ver cómo sus
hermanos gentiles obedecían al evangelio.
▪ Ofrendar debe hacerse en el contexto de la iglesia local. Pablo recogió una
ofrenda para los hermanos de Jerusalén, pero cada creyente ofrendaba en su
respectiva iglesia “para que lleven vuestro donativo” (1 Co.16:3). Hay un
compromiso con Dios en la iglesia a la que se pertenece. Esto no
descarta las ayudas voluntarias personales y a otras causas ajenas a la
congregación, pero solo se harán cuando se haya cumplido con la
responsabilidad en su congregación local.
755.2.2 Directrices sobre cómo ofrendar
Cada cristiano debe ofrendar con regularidad: “Cada primer día de la
semana” (1 Co.16:2). Por ser el día en que la iglesia se reunía para el partimiento
del pan (Hch.20:7), Pablo entiende que es el tiempo más apropiado, el
momento de adoración. No exige que se cumpla literalmente todas las
semanas, pues en muchas sociedades, como la nuestra, los sueldos fijos se
pagan mensualmente. Sin embargo, el principio es hacerlo periódicamente, no
cuando se le ocurra a la persona.
El ofrendar se debe hacer con planificación: “cada uno de vosotros ponga
aparte algo” (1 Co.16:2). N o es una decisión sin criterio, ni algo improvisado de
último minuto cuando se esté recogiendo la ofrenda en la iglesia. Guardar la
ofrenda significa que se meditó previamente en lo que se le iba a dar al Señor.
La ofrenda debe ser en proporción a los ingresos que se hayan conseguido: “según
haya prosperado” (1 Co.16:2). No se dice la proporción, pues es un asunto
personal. También se debe tomar en cuenta la prosperidad espiritual: “como en
todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para
con nosotros, abundad también en esta gracia” (2 Co.8:7). Proporción no equivale a
cantidad, pues la viuda “de su pobreza echó todo el sustento que tenía”, mientras los
ricos “echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobraba” (Lc.21:1-4)
El apóstol Pablo emplea en 2 Co.8 y 9 varias expresiones que resaltan
que se debe dar con generosidad (Ro.12:13; 2 Co.9:5-6, 8 y 11). Una muestra de
sus frases bastan para indicarlo: “la abundancia vuestra” (8:14) “vuestra
generosidad” (9:5), “el que siembra generosamente, generosamente también segará”
(9:6); “para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad” (9:11).
La ofrenda es un sacrificio a Dios (Fil.4:18) y cuesta darla; por ello, al
ofrendar el creyente debe hacerlo con alegría voluntaria, no con pesar ni por
obligación (8:7). Está presentando a Dios un acto de agradecimiento, no viene
porque otros dan, o porque se siente avergonzado de su mezquindad... Da
alegremente su ofrenda.
Las ofrendas son concretas, no un vale o compromiso futuro. Se debe
dar de acuerdo a lo que se tiene (8:12): no prometer si no se cuenta con el dinero a
mano.
5.2.3 Las motivaciones para ofrendar
Nunca las Escrituras prometen al cristiano librarlo de sus deudas ni de ofrecerle una
prosperidad material en este vida. Un rápido vistazo por el N.T. pinta el cuadro de
unas iglesias con muchos hermanos pobres: “los discípulos...determinaron enviar
socorro a los hermanos que habitaban en Judea” (Hch.11:29), “Hermanos, consideren su
76propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente
humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los nobles de cuna” (1 Co.1:26,
Nueva Versión Internacional), “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los
pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido
a los que le aman?” (Stg.2:5).
Es verdad que Dios por su gracia, en múltiples ocasiones, “proveerá y
multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” (2 Co.9:10) .
Dios motiva a los creyentes para que den con alegría y generosidad, pues “El
que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará” (2 Co.9:6), pues “Dios ama al dador
alegre” (9:7) . Sin embargo, este último texto jamás será una supuesta ley de
siembra, sino una promesa de motivación por parte del Señor. Dios no es una
financiera ni está obligado a darnos algo a cambio de nuestras ofrendas, pues
“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Sal.24:1). Su
promesa de bendición no exige necesariamente bendiciones materiales en el
aquí y ahora, pues también incluye “los frutos de vuestra justicia”.
5.2.4 El uso de las ofrendas
Se pueden enumerar los distintos usos que la iglesia primitiva daba a las
ofrendas que recolectaba:
• Las necesidades de los santos: hermanos de humilde condición (Ro.15:25-
28) y viudas (Hch.6:1ss; 1 Ti.5:4-10). El caso de las viudas encierra una
situación social y jurídica propia de la época bíblica, diferente a la
nuestra. La mujer estaba bajo la sujeción jurídica y administrativa de su
esposo – o de su padre o hermanos si era soltera -, de modo que las
viudas quedaban desamparadas legalmente si no contaban con hijos
que las sostuvieran. Hoy, por los cambios en la situación laboral,
muchas viudas son autosuficientes. Sin embargo, en el caso de “las
viudas que en verdad lo son” (1 Ti.5:3) deben ser ayudadas por la iglesia si
cumplen con los requisitos indicados por Pablo (1 Ti.5:3-11).
• La ayuda a los pastores dedicados al trabajo de la iglesia y a la predicación
(1 Ti. 5:17-18). El “doble honor” parece referirse al respeto a su persona
y a la remuneración económica por el sacrificio que representa el
trabajo pastoral para su vida económica.
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