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Anatomía y Patologías de la Órbita

La órbita tiene una estructura piramidal y está compuesta por varios huesos, con funciones críticas relacionadas con la visión y la motilidad ocular. La semiología orbitaria incluye la evaluación de la posición del globo ocular, donde condiciones como la enoftalmia y exoftalmia indican diferentes patologías. Los procesos inflamatorios, tumorales y traumáticos pueden afectar la órbita, requiriendo un diagnóstico y tratamiento adecuados para prevenir complicaciones severas.

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Anatomía y Patologías de la Órbita

La órbita tiene una estructura piramidal y está compuesta por varios huesos, con funciones críticas relacionadas con la visión y la motilidad ocular. La semiología orbitaria incluye la evaluación de la posición del globo ocular, donde condiciones como la enoftalmia y exoftalmia indican diferentes patologías. Los procesos inflamatorios, tumorales y traumáticos pueden afectar la órbita, requiriendo un diagnóstico y tratamiento adecuados para prevenir complicaciones severas.

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ORBITA

Anatomía
La órbita tiene forma de pirámide truncada, su vértice se dirige hacia atrás y adentro y corresponde al agujero
óptico y a la hendidura esfenoidal, la base corresponde al reborde orbitario.
La pared superior o techo de la órbita está formada por el hueso frontal y por encima se encuentra la fosa
cerebral anterior.
La pared inferior o piso de la órbita está formada principalmente por el maxilar superior el palatino. Por el agujero
óptico penetra a la órbita el nervio óptico y la arteria oftálmica.
La hendidura esfenoidal limitada por las alas mayor y menor del esfenoides está dividida por la inserción del anillo
de zinn. O tendón muscular común. Por encima de dicho anillo penetran a la órbita el IV PAR. La ventana oftálmica
Superior y las ramas frontal, nasal y lagrimal del nervio oftálmico. Por dentro y debajo del anillo penetran el III PAR,
VI PAR, el nervio nasociliar y la vena oftálmica inferior.
La hendidura esfenomaxilar se encuentra entre la pared lateral y el piso de la órbita, comunicando con la fosa
pterigopalatina por ella pasan el nervio infraorbitario, el nervio cigomático y una rama comunicante entre el plexo
pterigoideo y la vena oftálmica inferior.
Las paredes de la órbita están revestidas por el periostio y periorbital, fácilmente separables del hueso con el
contenido íntegro de la órbita. Este periostio es atravesado sólo en raras afecciones orbitarias. Por detrás del globo
ocular se encuentra el cono muscular y la grasa orbitaria.
SEMIOLOGÍA
Los diversos procesos que pueden asentar en la órbita manifiestan distintos síntomas. A la simple inspección
podemos observar edema y congestión de los párpados, congestión conjuntival y alteraciones de la motilidad
ocular.
Pero es fundamentalmente dentro de la semiología de la órbita, el estudio de la posición del globo con respecto al
reborde orbitario.
Normalmente los globos oculares sobresalen del reborde orbitario externo entre 12 a 20 MM. Si se encuentra
más hundidos estamos ante una enoftalmia y si son más saliente ante una exoftalmia.
La medida del relieve del ojo con respecto al reborde orbitario externo, se efectúa con instrumentos como el
exoftalmómetro de hertel, pero si no se cuenta con esto puede hacerse con una simple regla milimetrada,
apoyada en el reborde orbitario externo haciendo mirar al paciente al frente.
La medición debe efectuarse en toma sucesivas para poder controlar la evolución de todo proceso en estudio.
Encontramos enoftalmia bilateral en los casos en que por vejez o enfermedad consuntiva se ha reducido el
volumen de la grasa retroocular menor a 12.
Los casos unilaterales son raros y pueden deberse a fracturas de órbita, retracciones cicatrizales por celulitis o
traumatismo, defectos congénitos.
La exoftalmia se recordará al ver la patología inflamatoria, endocrina, tumoral y traumática.
MALFORMACIONES CONGÉNITAS
Múltiples malformaciones orbitarias pueden verse en anomalías de la formación craneana: Disostosis craneofacial
de crouzon, disostosis múltiple gargolismo, oxicefalia cráneo en Torre, osteopetrosis, osteocondrodistrofias.
EXOFTALMIA, CARACTERISTICAS SEMIOLOGICAS
 Unilateral: Inflamaciones, tumores, traumatismos, rara vez es endocrina
 Bilateral: Endocrina
 Directa (derecho adelante): Procesos adentro del cono muscular y endocrina.
 Lateralizada: Tumor de la pared y lesiones ocupante fuera del cono.
 Reductibles: Aneurisma y tumores de contenido líquido.
 No reductible: Tumores sólidos.
 Pulsátil: Fístula carotideo-cavernosa.
 De instalación brusca: Fístula carotideo-cavernosa, traumatismo e inflamaciones agudas.
 De instalación lenta: Tumores y endocrina.
 Dolorosa: Inflamaciones traumatismo y tumoral.
 No dolorosa: Endocrina y tumoral (a veces dolorosa)
Destacar una anomalía de vida al desarrollo normal del ala menor del esfenoides, en que los ojos quedan muy
separados, se denomina hipertelorismo y puede confundir al no ha besado que puede tomarlo como un
estrabismo.
PROCESOS INFLAMATORIOS
Suelen ser secundarios afecciones de los senos para orbitarios o por metástasis venosa de afección párpados,
labio Superior y ala de la nariz.
La periostitis del reborde orbitario es muy poco frecuente. El reborde orbitario se presenta doloroso
espontáneamente y a la presión, hay edema de las zonas próximas. Generalmente CD con antibióticos por vía
general y local.
La celulitis orbitaria es un cuadro grave y de sintomatología frondosa: Exoftalmia unilateral, dolor agudo,
congestión y edema palpebral.
Puede supurar dando origen a un flemón o absceso orbitario. Su complica más grave es la trombosis del seno
cavernoso, qué es un cuadro gravísimo con gran edema inflamatorio de los párpados, especialmente al Superior y
grabé compromiso del Estado general. En tiempos anteriores a los antibióticos eran inexorablemente mortal.
El tratamiento de los procesos inflamatorios orbitarios se basa en administración de antibióticos de amplio
espectro. Si hay un absceso, drenarlo. la trombosis del seno cavernoso se trata con antibióticos, corticoides y
anticoagulantes.
PATOLOGÍA ENDOCRINA
En la acromegalia hay hipertrofia de los bordes de la órbita.

Enfermedad de Graves-Basedow se presenta además de los signos generales de la enfermedad, una exoftalmia
Generalmente bilateral, con qué un globo ocular puede estar más exoftálmico que el otro.
Es una exoftalmia directa y moderadamente irreductible, la evolución suele ser lenta.
Es característica de retracción del párpado Superior, debido a la acción aumentada del simpático sobre el músculo
de Müller, el retardo con el que el parpado superior sigue al ojo en la mirada hacia abajo (signo de Graeffe), la
disminución del poder de convergencia y el edema del parpado superior.
Cuando la exoftalmia es muy intensa exoftalmia maligna, los párpados no cubren bien la córnea, esto lleva
ulceraciones que de no mediar un tratamiento adecuado puede terminar por perforar con perforación y
panoftalmía.
Anatomopatológicamente la exoftalmia se debe al infiltrado de los tejidos retrooculares. En
tratamiento general es el hipertiroidismo.
En cuanto a la exoftalmia en si lo fundamental es cuidar la integridad corneal si ésta Se debe comprometida no
debe dudar sin efectuar una tarsorrafia, o las operaciones descompresivas.
En los casos menos graves se puede contemporizar controlando periódicamente el estado de la córnea.
PROCESOS TUMORALES
Los procesos tumorales orbitarios pueden originarse en sus paredes, y Su contenido, o en las cavidades vecina.
El síntoma característico de todos ellos la exoftalmia unilateral: Puede estar afectada la visión y suelen
encontrarse signos radiológicos de lesiones óseas y dar alteraciones sensoriales y motoras cuando afectan nervios
del vértice orbitario y aún más compleja cuando provienen de las zonas próximas, síndromes paraorbitales.
La radiología fundamental en el diagnóstico de los tumores de la pared: Osteoma, osteosarcoma, mieloma.
Lo mismo ocurre en las alteraciones de las regiones vecinas: Mucocele frontoetmoidal, tumores sinusales,
reticulosarcoma del cavum y otros.
El tipo de exoftalmia puede orientar: Tumores desarrollados dentro del cono muscular como los gliomas del
nervio óptico y otros dan una exoftalmia directa. Los originados en la glándula lagrimal (cilindromas y carcinoma)
desplazan en globos y abajo y adentro. Los tumores del contenido líquido como los linfagiomas, hemangioma,
varices y aneurismas dan exoftalmia reductible.
La exoftalmia pulsátil: Se debe a una fístula carotídeo-cavernosa por ruptura de un aneurisma carotideo dentro
del seno cavernoso. Suele acompañarse de soplo auscultable, pero se reconoce que existen gran variedad de
lesiones ocupante orbitarias en las que el diagnóstico preciso es difícil. En muchos casos a pesar de la semiología
general que informa sobre el tipo de exoftalmia el examen radiológico especialmente la tomografía computada,
ecografía orbitaria y la resonancia magnética, sólo se llega al diagnóstico por la exploración quirúrgica en la
biopsia.
Es además importante recordarlo cuadros o síndrome paraorbitales, en los que la sintomatología ocular deriva de
procesos alejados de la órbita (cavum o fosa cerebral media)
SÍNDROME DE LA HENDIDURA ESFENOIDAL
Comprende: Oftalmoplejía por ataque del, III , IV, y VI PAR, una anestesia o hipoestesia de córnea y del territorio
cutáneo del oftálmico, con moderada exoftalmia por estasis venosa del sistema de las venas oftálmicas.
Sus causas son variadas: Osteoperiostitis, trauma, fractura de la pequeña ala del esfenoides, tumores, fistula
carotídeo cavernosa.
SÍNDROME DEL VÉRTICE DE LA ÓRBITA
El mismo agrega al síndrome de la hendidura esfenoidal y el ataque del nervio óptico, con escotoma central o
ceguera. Es el resultado de tumores malignos o aneurisma.
El tratamiento de todos estos procesos es el quirúrgico, usándose para los anteriores orbitotomia anterior y para
los posteriores el acceso de la pared lateral (operación de kronlein) o por el techo orbitario.
En algunos casos de tumores malignos es necesaria la extirpación de todo el contenido orbitario (exenteracion
orbitaria).
TRAUMATISMO
Hay dos grupos fundamentales: Las heridas contusas y las penetrantes. Las
heridas contusas pueden producir fractura en las paredes orbitarias.
La fractura del piso orbitario casi siempre engloba los músculos oblicuo menor recto inferior y suele traer
enoftalmia retráctil con falta absoluta de movilidad del globo ocular hacia arriba aún por movilización activa.
La fractura de la pared interna al comunicar con las celdas etmoidales lleva a una exoftalmia con enfisema. Que se
diagnostica porque al tratar de reducirla se percibe las características crepitación.
La fractura del techo orbitario suele acompañar a las fracturas del cráneo y pueden producir la presión del nervio
óptico en el conducto óptico con la consecuencia de pérdida de visión. Esto debe solucionarse rápidamente con
una operación descompresiva sobre el conducto óptico, siendo urgente en diagnóstico por imágenes del agujero
óptico: Radiografía tomografía computada y resonancia magnética que indican la cirugía si si se encuentra
alterado.
Las heridas penetrantes casi siempre producen exoftalmia por hematoma retrobulbar, secundariamente pueden
infectarse, lo que deben prevenirse con administración precoz antibiótico.
Si se produjo la introducción de un cuerpo extraño debe extraerse quirúrgicamente, aunque a veces puede
contemporizar sé con algunos de muy difícil extracción.

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