Paradigmas en la Historia de la Psiquiatría
Paradigmas en la Historia de la Psiquiatría
“paradigma” para realizar una lectura de la historia de la psiquiatría, desde sus orígenes hasta la
actualidad. El concepto de paradigma fue introducido en la historia de la ciencia por Kuhn. El
paradigma constituye el conjunto del saber establecido que sostiene a la ciencia normal en su función,
opera como una referencia eficaz que permite resolver los problemas planteados en un campo
científico dado. Se trata de un marco en el interior del cual son posibles un conjunto de teorías. La
eficacia de ese paradigma se mantiene mientras no surjan problemas que lo pongan en crisis. El estado
de crisis se mantendrá hasta el surgimiento de un nuevo paradigma y el establecimiento de una nueva
forma de “ciencia normal”. Lanteri-Laura hace dos rectificaciones al planteo de Kuhn para aplicar
este concepto a la psiquiatría: - aclara que la constitución de un nuevo paradigma y una nueva ciencia
normal no es sin un arrastre residual de ciertas concepciones provenientes del paradigma anterior -
introduce cierta dialéctica entre los paradigmas, en donde algunas nociones y problemas de un
paradigma superado pueden permanecer “latentes” manifestándose luego en otro.
1) Paradigma de la alienación
2) Paradigma de las enfermedades mentales
3) Paradigma de las grandes estructuras psicopatológicas
Los dos primeros paradigmas se correspoen el nden con dos clínicas descriptas por Bercherie: la
clínica sincrónica y la clínica diacrónica, no estableciendo una clínica de las estructuras. Es decir que
la clínica sincrónica se corresponde con el paradigma de la alienación, y la clínica diacrónica con el
paradigma de las enfermedades mentales.
1) Paradigma de LA alienación mental: Nace con Pinel, sigue con Esquirol en Francia, Griesinger en
Alemania, y abarca aproximadamente la primera mitad del siglo XIX. Se trata de la concepción de la
enfermedad mental como un cuadro único que podía tomar diversas formas en distintos pacientes o en
distintos momentos, pero sin dejar de constituir una misma enfermedad: la alienación mental.
La gran innovación que introduce este primer momento es que se considera a los alienados como
enfermos y por lo tanto concernidos por el campo de la medicina, ya no son endemoniados, ni
delincuentes, sino pacientes y deben ser considerados y tratados como tales. El paradigma de la
alienación mental corresponde al pasaje de la noción social y cultural de “locura” al concepto médico
de “alienación mental”. Podríamos ubicarlo como el paso fundacional de la psiquiatría que introduce
la “locura” en el campo de la medicina con lo cual pasa a concebirla como una enfermedad. Esto
permite en la práctica sustraerla de otros dispositivos (por ejemplo judiciales y policiales) para
ubicarla en el plano de la asistencia médica. La alienación mental se constituye así en una
especialidad autónoma, opuesta a todas las otras enfermedades de la medicina, y sus manifestaciones
(manía, melancolía, demencia e idiotismo) no constituyen para Pinel enfermedades irreductibles sino
simples variedades q incluso pueden sucederse en el mismo paciente. Lo que se destaca aquí es el
singular de “la” alienación mental. Sus variedades de presentación no le quitan el carácter de
enfermedad única, para la cual se propone una única forma de tratamiento: el tratamiento moral de la
locura. Por “moral” podría entenderse algo más próximo a lo que hoy en día llamaríamos
“psicológico”. Pinel es el primer psiquiatra que establece un tratamiento psíquico: el tratamiento
moral, que implicaba a los enfermos internados reeducándolos aislándolos de su medio y
obligaciones. En la psiquiatría hasta el momento no había tratamientos. El primero que aparece es el
PSA.
Es en este período que surge el dispositivo de la internación como una parte esencial del tratamiento
moral. Dicho dispositivo se erige bajo la suposición de que aislar al alienado de sus lazos familiares y
de los problemas del mundo evita las pasiones que agravan la alienación mental; a su vez el “asilo”
encarnaría un ambiente enteramente racional que podría devolverle la razón al alienado. Se instala con
Pinel la posibilidad de una CURA. El tratamiento moral buscaba luego, a través de este aislamiento,
dirigirse a lo que “restaba” de razón en el alienado y ocuparlo en un trabajo que pudiera alejarlo de su
padecimiento. Es decir que la psiquiatría nace a partir Philip Pinel. Surge un movimiento cuando Pinel
es nombrado director de un asilo en Francia. Pinel establece una diferenciación entre los locos
(alienados) y delincuentes (encadenados). Distingue de los delincuentes a los alienados y les libera de
las cadenas. Establece que los actos que estas personas realizaban eran a partir, o como consecuencia,
de la alienación mental. Así se genera una diferencia entre los que son responsables de sus actos y los
que no lo son. Se establece la creación de asilos para alienados mentales, diferente a las cárceles. Se
crea un nuevo campo de la medicina que antes no estaba, sino que de esas personas se encargaba la
policía. El delincuente era responsable de sus actos y el alienado no. La alienación pasa por diferentes
estados (alucinaciones, delirios, humores depresivos), por eso es sincrónica. Dos grandes escuelas de
la psiquiatría clásica que están todo el tiempo en discusión son la escuela de Francia y la de Alemania.
El gran exponente de la escuela alemana es Griesinger. Este paradigma va desde 1780 (cuando Pinel
es nombrado director del asilo) y termina en 1850 dando lugar al comienzo del segundo paradigma:
de las enfermedades mentales.
- El descubrimiento de Bayle hace que hacia 1850 algunos autores planteen que habría que considerar
la existencia de varias enfermedades, no sólo una. Entonces, la “crisis” de este paradigma puede ser
ubicada a mediados del siglo XIX a partir de la obra de Falret, un alumno de Esquirol, que sostuvo
que no se trataba de una única enfermedad mental, sino que la patología mental se componía de una
serie de especies mórbidas específicas, caracterizadas por síntomas y una marcha determinada. Esto
otorga las bases sobre las que se constituye el paradigma de “las” enfermedades mentales.
2) Paradigma de LAS enfermedades mentales: Entonces, el trabajo de Falret introduce la crisis de la
noción de alienación mental y sienta las bases sobre las que se construye el paradigma de “las”
enfermedades mentales (o clínica diacrónica). Destacamos el plural de “las” en contraposición a “la”
alienación mental. Este nuevo paradigma llevará a poner el acento en la semiología y en la
observación clínica del paciente, ya que al multiplicarse las entidades mórbidas se vuelve crucial la
evaluación diagnóstica a fin de elucidar qué enfermedad padece el sujeto. Cuando se trataba de la
alienación mental, bastaba con distinguir a ésta de otras enfermedades del campo de la medicina y,
una vez reconocida, sólo había una modalidad de tratamiento: el tratamiento moral. Al constituirse la
patología mental como un conjunto de enfermedades distintas, con sus signos propios y sus modos
singulares de evolución, se despliega la “semiología” psiquiátrica en su máxima riqueza para poder
establecer un pronóstico y un tratamiento adecuado. La semiología psiquiátrica pasa a ocuparse de los
síntomas que el enfermo manifiesta espontáneamente, los signos que el psiquiatra debe buscar y
discriminar, y de los síndromes, asociaciones más o menos específicas de síntomas y signos, que
reenvían a una clasificación, a una nosografía. La observación atenta y la descripción constituyen lo
que Lanteri-Laura llama “empirismo estricto”: el que hace valer la observación por oposición a los
presupuestos. El máximo exponente de este paradigma es Emile Kraepelin (alemán), que sitúa en
1899 principalmente en la sexta edición de su tratado una diferenciación de los grandes cuadros de la
psiquiatría estableciendo una diferencia que no sólo era nosográfica (distinción entre el síntoma y los
síndromes) como hasta el momento, sino también nosológica. La nosología también incluye el estudio
de la etiología y la evolución del cuadro, lo que permite establecer no sólo un diagnóstico sino que
también un pronóstico del cuadro; implica diferencias y oposiciones más evolución e historización de
la enfermedad. El principal autor de la escuela alemana es Kraepelin pq establece tres grandes
cuadros:
o paranoia o demencia precoz (dp llamada esquizofrenia) o locura maníaco-depresiva
Lo que Kraepelin plantea es que no nos alcanza con describir los síntomas de un enfermo si no
podemos situar una evolución de los síntomas, una oposición y una diferenciación con otros
pacientes. Es necesario que haya un pronóstico.
.3) Paradigma de las grandes estructuras psicopatológicas: El tercer período es denominado por
Lanteri-Laura como el período de las Grandes Estructuras, más psicopatológico que nosológico y
dominado en parte por los cambios que se produjeron en la neurología con la caída de la teoría de las
localizaciones y el avance de modelos estructurales (Gestalt). Sus exponentes son Jaspers, Bleuler y
otros. Lanteri-Laura ubica el surgimiento del paradigma de las grandes estructuras psicopatológicas en
1926, en la intervención de Bleuler en el Congreso de Psiquiatría de Ginebra y fecha su declinación
en 1977, año de la muerte de Henri Ey. La oposición entre neurosis y psicosis se impondrá en este
momento. Esta distinción proviene del PSA, y le permitirá a la psiquiatría organizar todo lo que no
corresponde a lesiones cerebrales evidentes ni a factores exógenos indudables. Para Lanteri-Laura,
con la prevalencia de la noción de estructura, la relación entre psiquiatría clínica y psicopatología se
van a invertir: la psiquiatría pasa a un segundo plano, como una disciplina muy empírica y carente de
amplitud. La psicopatología devendrá dominante. Uno de los autores que marca el punto de crisis del
paradigma de las enfermedades metales y el pasaje al tercer paradigma, de las grandes estructuras
psicopatológicas, es Bleuler. Mientras que Kraepelin con su definición de demencia precoz se
encuentra de lleno en el segundo paradigma, Bleuler marca el pasaje del segundo al tercero al
introducir su concepto de esquizofrenia. Para Kraepelin, la demencia precoz constituía una
enfermedad que podía ser abordada a partir de la descripción clínica y cuya evolución asegura su
unicidad. Bleuler, por el contrario, introduce hipótesis psicopatológicas y no meramente descriptivo-
semiológicas, poniendo en cuestión el valor del paradigma de las enfermedades mentales. Esto traerá
aparejado una progresiva “reducción” de las enfermedades mentales junto con la ampliación del
concepto de esquizofrenia hasta cubrir casi todo el campo de la psicosis y, por consiguiente, comenzar
a relegar al olvido a la paranoia. Todo proceso patológico daría por resultado dos tipos de síntomas:
los negativos, que son resultado de la disolución de la función superior, y los positivos, consecuencia
de la liberación de los niveles inferiores. Es a este dinamismo entre instancias jerárquicas al que Ey
llama “estructura” y deduce una estratificación de los estados psicopatológicos según el estado de
degradación de la actividad psíquica. Así las estructuras neuróticas implicarían el nivel de
degradación más leve y las demencias el más grave.
CRISIS: La crisis del paradigma estructural se debe en parte a lo abusivo de la utilización del
concepto de estructura que, al ganar amplitud, perdió precisión; luego a una declinación, en el nivel
práctico, de las nociones introducidas por estas concepciones. Es también el cambio introducido por el
surgimiento y la multiplicación de los psicofármacos así como la diversidad de dispositivos
psicoterapéuticos las que introducen nuevos problemas prácticos que ponen en cuestión al paradigma
de las grandes estructuras. Lanteri-Laura sostiene que las referencias psicopatológicas se han
multiplicado sin que ninguna de entre ellas se halla podido imponer a las otras.
EL “PARADIGMA” LACANIANO:
Si bien comienza en el seno del tercer paradigma, lo articula con el segundo, en especial por
introducir un concepto de ESTRUCTURA totalmente diferente la estructura del lenguaje. Tres
grandes estructuras para Lacan Neurosis – Psicosis – Perversión
Diacronía evolución de los cuadros clínicos. Clínica diacrónica: Kahlbaum (maestro de Kraepelin).
Kraepelin toma del primero el concepto de paranoia.
Sincronía el corte sincrónico que se realiza en el momento del examen. Clínica sincrónica: Griesinger
– Pinel – Esquiroz
Es decir que la alienación mental puede ser abolida por completo o perturbada. En el caso que
aparezca perturbada puede subdividirse en cuatro grupos (manifestaciones mórbidas):
o La melancolía en la que el delirio está limitado a un objeto. Las facultades mentales permanecen
intactas y el comportamiento es coherente.
o La demencia o abolición del pensamiento (juicio). Es la incoherencia en la manifestación de las
facultades mentales, existencia “automática”, destrucción de la función de síntesis
o El idiotismo es la supresión más o menos completa de la actividad mental, quedando el sujeto
reducido a una existencia vegetativa, con restos esporádicos de actividad psíquica. Puede ser
congénita o adquirida.
Pinel apunta a la creación de grandes clases fenoménicas. Es la misma concepción que hace de la
alienación mental como una unidad ya que forma un grupo homogéneo de fenómenos, claramente
diferente de las otras enfermedades. La NOSOGRAFIA clasifica las enfermedades mentales en
grandes categorías, sirviéndose para ello de los síntomas más notorios. De Hipócrates tomará la idea
de que la enfermedad como tal es esencialmente una reacción saludable del organismo contra la
acción de causas que perturban su equilibrio cuya terminación natural es la cura terminación natural
es la cura. En la alienación mental, la mente alterada puede ser conducida nuevamente a la razón con
ayuda de la institución curativa. El medio ambiente del alienado juega un papel capital en la cura.
Empieza a aparecer la idea de internación con ciertas condiciones dadas y personas encargadas. Es
necesario aislarlo en una institución especial para retirarlo de sus percepciones habituales y para
controlar sus condiciones de vida. Allí serán sometidos a una disciplina severa y paternal, con
demostración de cuidado y firmeza, en un mundo regulado por la ley médica. Es necesario suscitar el
respeto del alienado y su confianza, por lo cual no se debe utilizar la violencia, aspectos degradantes,
ni las cadenas como antes. Los agitados no serán encadenados, se los dejara divagar por el parque del
asilo con chalecos de fuerza. El asilo debe ser un centro de reeducación modelo en el que la sumisión
es el primer paso hacia la cura. En ciertos casos se montarán estratagemas, que son representaciones
que realizan el delirio del enfermo. También se necesitará que el personal sea numeroso y esté bien
entrenado. El alienado adquirirá educación con métodos profilácticos para evitar recaída. Apunta a
una reforma de las costumbres. En cuanto a la anatomía patológica de la alienación mental, Pinel
rechaza las teorías que dan cuenta de la locura por un daño material en el cerebro. Esto proporciona la
idea de curabilidad de la locura apelando a que el cerebro no esta dañado, sino que la mente esta
alterada en su funcionamiento y surge el tratamiento moral. Casos especiales son la demencia e
idiotismo donde el entendimiento está tan disociado que el sujeto parece inaccesible a percepciones
exteriores. Hasta el momento la locura no era pensada como una enfermedad y no se pensaba la
posibilidad de un tratamiento y menos aún de una cura. Se le debe a Pinel la introducción de la locura
en el campo de la medicina.
Esquirol es un sucesor de Pinel y establece que la locura es una afección cerebral ordinariamente
crónica, sin fiebre, caracterizada por desórdenes en la sensibilidad, inteligencia y voluntad. Crea un
modelo de descripción sindromática de un género único. Su nosología plantea: idiotez (difiere de
idiotismo), demencia, manía y monomanía. Lo más importante de Esquirol es que separa los
trastornos del humor de los del juicio. Define la alucinación como una percepción sin objeto, un
estimulo a nivel de los sentidos del cual no hay correlato objetivo. La etiología de la locura la atribuye
a causas físicas y morales predominantemente.
Entonces, la primera clínica (sincrónica) se caracteriza por tomar a la enfermedad mental en el
momento en que se la está abordando, sin tener en cuenta sus antecedentes. Está fundada en la
descripción sindrómica de la patología. La enfermedad mental puede presentar diversos tipos de
síndromes sin que necesariamente se establezca un orden de sucesión. Es de suma importancia el
momento en que Bayle descubre que el origen de la parálisis general progresiva es la meningitis,
producto de la sífilis. Encuentra entonces una evolución que atraviesa diferentes etapas. Luego otros
autores, como Falret, elaboran teorías y así se comienza a abandonar la idea de la locura como género
único, para pasar al paradigma de las enfermedades mentales o clínica diacrónica.
CLÍNICA DIACRÓNICA:
El paradigma de “las” enfermedades mentales: Se toma un objeto y se estudian sus modificaciones en
el tiempo. Empieza a tomar en cuenta la temporalidad, el curso de la enfermedad, la evolución de la
misma, el desenlace. Empieza a complejizarse un poco aquello a describir. No sólo observación. Se
tienen en cuenta los síntomas, que pueden ser positivos y negativos, fundamentados o accesorios. El
campo se complejiza con la idea de la temporalidad. Se va modificando la mirada de aquello que sólo
consideraba el aquí y ahora de los fenómenos. Se debaten constantemente la escuela francesa y la
alemana. La escuela francesa está representada por Bayle, Falret y Ballet; mientras que los
embanderados de la escuela alemana son Kraepelin, Bleuler y Griessinger. Diacronía en términos de
Bercherie pq toma en cuenta la temporalidad. En términos de Lanteri-Laura seria el paradigma de las
enfermedades mentales, en plural, no ya la alienación mental. Pasamos de un paradigma unificado a
otro que se complejiza y plantea enfermedades que son diversas. Kraepelin: 1880 aprox. Psiquiatra
alemán. Principal referente de este periodo. En la sexta edición de su tratado da una definición
restringida (es decir, en términos más exactos) de la paranoia: la sistematización del fenómeno de la
paranoia como enfermedad se da a partir del tratado de Kraepelin. También define la demencia precoz
(esquizofrenia actualmente) y la locura circular o manía y melancolía (locura maníaco depresiva; lo
que hoy seria considerado como trastorno bipolar). Define un diagnóstico diferencial entre las tres
patologías dentro de su lógica. En Francia surgen discusiones alrededor del concepto de paranoia.
Delirios crónicos (delirio interpretativo y reinterpretativo). Empiezan a aparecer categorías como
curso de la enfermedad, evolución, desenlace, estado terminal. Comienza la diferenciación entre
síntomas basales (de base, principales, fundamentales, esenciales, que me dan base para pensar el
diagnóstico, que tienen que estar si o si, para dar cuenta de q se trata de esa enfermedad) y accesorios.
Los síntomas de base determinan qué patología es. Los síntomas accesorios puede ser que estén o que
no estén y también puede ser que esté el mismo síntoma en diferentes cuadros, con lo cual no permite
diferenciar, es decir, puede ser que esté el mismo síntoma en diferentes patologías, por eso son
accesorios. Por ejemplo, si llega a la guardia un paciente con una producción delirante, eso no me
permite poder realizar un diagnóstico diferencial debido a que hay muchas patologías en las cuales
hay alucinaciones. No dejan de ser síntomas accesorios a los fines del diagnostico. Puede aparecer un
neurótico diciendo cosas muy delirantes y eso no significa que sea psicótico. Hay fenómenos
alucinoides que pertenecen al campo de la neurosis también. En este segundo paradigma de la
psiquiatría hay algo del curso de la enfermedad, la diacronía, la temporalidad, que empieza a ser
tomado en cuenta. Comienza un interés por si la enfermedad es lineal, si es por brotes, si tiene
momentos de remisión. Si la evolución del cuadro es lenta o rápida. Si hay o no perturbación de las
facultades mentales. También comienza una importancia por el estado terminal, y la diferenciación de
los síntomas. Además de basales y accesorios los síntomas pueden ser (SyC): - síntomas positivos:
están presentes, observables. Ej: interpretaciones delirantes - síntomas negativos: se vuelven
observables pero por su ausencia, por no estar. Son los que brillan por su ausencia. Por ejemplo en la
paranoia la emotividad, la capacidad intelectual, y el curso del pensamiento están conservados. Fuera
de lo que es la producción delirante sistemática, lo demás sigue su curso normal. Cualquier fenómeno,
interno o externo, queda interpretado por la lupa del delirio por una concepción delirante del mundo.
partimos del s, q no es el sujeto (estaría barrado) es el sujeto previo a su constitución como tal”en su
estúpida existencia: del ser no podemos saber nada, podemos saber del sujeto definido
del ser hace una fecha y lo apoya en la imagen del otro, podemos pensar en esa incompletud, xq es
inefable y estupido, q va a encontrar apoyo en una imagen constituida, un semejante con cual puede
conformar su imagen espectacular
“ciervos del lenguaje” el lenguaje nos preexiste, ya vivimos en un mundo que habla, somos hablados
antes de nacer
mientras uno está en su estúpida existencia y se apoya en una imagen el mundo nos habla, nos
nombra, y eso va a decir que es el Gran Otro, el tesoro de los significantes
otro=semejante
gran otro
A, Otro=
cuando trabaja con las letras (la letra permite pensar en operaciones lógicas)
esa A vendria a ser ese lugar donde están los significantes
el Gran Otro: viene a nombrar, a nombrar què? es la imagen que ve en el espejo, xq nos nombra a
nosotros q somos un reflejo, ahí está limitado el gran otro
FICHA DE CATEDRA
Lacan introduce los registros en una conferencia titulada Lo simbólico, lo imaginario y lo real en 1953
y atraviesan toda su enseñanza, aunque con modificaciones conceptuales.
A lo largo de sus elaboraciones Lacan enfatiza algunos registros sobre otro, lo que no significa que
proponga una superioridad de algunos de ellos y se olvide de los otros o le reduzca su importancia,
sino que acentuará en los distintos contextos teóricos alguno más que otro.
los registros se presentan de manera articulada, o sea, cada fenómeno tiene una dimensión simbólica,
imaginaria y real, cada registro tiene una dimensión simbólica, real e imaginaria
LO IMAGINARIO
La puerta de ingreso de Lacan al Psicoanálisis es a partir de lo imaginario; “Todos saben que, cuando
entré en el psicoanálisis con una escobilla que se llamaba estadio del espejo,” (Lacan, clase del
10/01/1968, inédito), ya que fue la primera intervención de Lacan en Psicoanálisis
Lo imaginario es el registro de las imágenes (de la representación, de la impostura, del engaño, la
ilusión, seducción, la envidia, de las relaciones especulares intersubjetivas, de las 3 proyecciones
imaginarias a los semejantes, es el registro de la agresividad y de la prestancia. El mundo de la
fantasía, los sueños, entre tantos otros fenómenos, tienen también una dimensión imaginaria
Lacan ubica al yo (moi) en este registro, el yo (moi) no es un dato primario, , sino es una
consecuencia o un dato secundario, o sea, que se constituye. Freud consideraba un supuesto necesario
que desde el inicio no esté presente una “unidad” comparable al yo, sino que este debe constituirse,
algo debería agregarse al auto erotismo, una nueva acción psíquica, para que el narcisismo se
constituya. Lacan ubica acá el estadio del espejo, donde el yo se conformará en base a una
identificación con la imagen de un semejante
la imagen no se limita solo a lo imaginario, sino que ésta entra en conexión con lo simbólico, es decir,
que las imágenes están sometidas a lo simbólico, las imágenes se pueden simbolizar, se trata aquí del
significado que toma la imagen según lugar en el que se encuentra, la imagen no tiene un “significado
natural”
ESQUEMA L o Lambda
Decada del 50: articula el registro imaginario con el registro siimbolico
Eje imaginario:
están situado en cada vértice el otro o
semejante, simbolizado por el a´ minúscula, y
el yo en el otro extremo, simbolizado también
con la letra a.
Tenemos un vector orientado que va del otro
al yo,
En este eje se juegan las relaciones
imaginarias del yo con su semejante, la
rivalidad, celos, proyección, ilusiones, la
agresividad, entre otras.
LO SIMBÓLICO
Se alude a la función del lenguaje: se trata de un sistema de carácter universal que nos precede,
subvierte al ser humano y determina las formas de los lazos sociales. “El hombre habla pues, pero es
porque el símbolo lo ha hecho hombre” (Lacan, 1953: 265). Hay una necesidad lógica entre el hombre
y el símbolo, podríamos decir, que uno no es sin el otro.
Lo simbólico no se opone a lo imaginario, sino que le asigna otro valor.
“un comportamiento puede ser imaginario cuando su dirección sobre imágenes y su propio valor de
imagen para otro sujeto lo hacen susceptible de desplazamiento fuera del ciclo que asegura la
satisfacción de una necesidad natural. Lo que se llama en el animal un comportamiento simbólico es a
saber que, cuando uno de estos segmentos trasladados toma un valor socializado, sirve para el grupo
animal de localización para un cierto comportamiento colectivo” (Lacan, 1953)
, el fetichista puede excitarse con una pantufla, sin embargo ésta, no puede servir para apaciguar una
necesidad como el hambre o la sed: es el valor simbólico de las imágenes
Lacan dirá que la palabra mata a la cosa: el símbolo puede representar la cosa, la puede traer, pero no
es la cosa en sí misma
FORT DA: su nieto podía simbolizar su madre por medio del carretel, a través de la operación del
significante, por eso Lacan señala que la palabra es una presencia 7 hecha de ausencia. LENGUAJE=
FUNCIÓN CREADORA: puedo hacer aparecer en este momento un dragón solo con la palabra,
creando esa representación.
Esto no implica una anterioridad de “lo real” que es tomado por el significante, sino que es el
significante mismo el que introduce una falta allí donde no lo hay. Es una operación lógica.
- el significante mismo el que introduce una falta allí donde no lo hay: es gracias a lo
simbólico que algo puede faltar, aunque en la naturaleza no falte nada. Es lo simbólico que
introduce una ausencia, se introduce una falta por medio del símbolo. De allí en más, el
símbolo nos permite presentificar un elemento
POSICIÓN DEL ANALISTA EN 1953: Lacan definirá a la posición del analista como un practicante
de la función simbólica.
las formaciones del inconsciente, son hechos de lenguaje, o sea, que se resuelven por medio de lo
simbólico, es decir, “el inconsciente se estructura como un lenguaje”, lo reprimido se presenta como
discurso articulado, ya formulado en un lenguaje.
los fenómenos con los que nos vemos en el análisis son de ese orden, son de un orden lenguajero. Por
lo tanto, el psicoanalista no es un explorador de continentes desconocidos o de grandes fondos, sino
que hace “linguistería” : aprende a descifrar la
escritura del icc
EJE SIMBÓLICO:
vector que va del A (tesoro de los significantes) a
S, el Sujeto.
no se trata de una línea continua: designa el vector
del inconsciente
En el otro vértice está el Sujeto, que no designa a la persona, o individuo, sino a un efecto del
lenguaje
SIGNO LINGUISTICO:
Lacan reconoce a Saussure como el fundador de la lingüística moderna
La lengua es el objeto de estudio de la lingüística, definiendo a la lengua como un sistema de
sí[Link] campo de estudio se delimitará principalmente por las dimensiones del significante y del
significado, elementos que constituyen el signo lingüístico.
El signo se caracteriza por la relación recíproca entre el significado y el significante.
Para Saussure:
- el Significado (el concepto) es la representación mental o psíquica de una idea, y un concepto
social, ya que es común a todos los hablantes.
- El Significante (imagen acústica) es la huella mental del sonido, es decir, El círculo indica la
unidad del signo representación psíquica del sonido
y las flechas plantean la
relación biunívoca entre
significado y significante.
- Arbitrariedad:
propiedad del
simbolo, entre el
significante y el
significado no hay
una relación
natural, es decir, la palabra no está determinada por la cosa.
Lacan toma el signo Saussuriano pero lo transforma, el significante sobre el significado. Saca la
unidad con el circulo y la raya horizontal es barra: indica la “resistente a la significación”
el significante determina el significado,y saca la idea de que un significante remita a un significado o
concepto único
Ejemplos: contraseña o el lenguaje estupido del amor: La contraseña tiene la característica de ser
completamente independiente de su significación, mientras que el “lenguaje entupido del amor”,
tiene la particularidad de nombrar el partenaire sexual con el nombre de alguna hortaliza, insecto o
animales de los más repugnantes, etc, resulta evidente que allí el significante está desprovisto del
significado
el significante se caracteriza por ser un elemento articulado, discreto, un significante por sí mismo no
significa nada, debe estar ligado a otro significante. Cada elemento tiene su identidad fuera de sí, es
decir, en relación a los otros.
LEYES DE UN ORDEN CERRADO: las unidades del lenguaje están sometidas a la doble condición
de reducirse a elementos diferenciales últimos y de componerlos según las leyes de un orden cerrado.
se refiere a las dos leyes del lenguaje: la metonimia y la metáfora, categorias de JAKOBSON.
METONIMIA: sustituye algo que se trata de nombrar, esto es, se nombra determinada cosa mediante
otra que la contiene por parte de ella o por su relación de contigüidad. .consiste en la conexión de una
palabra a otra. se avecina al estilo realista, mientras que la metáfora al poético.
METÁFORA: se caracteriza por la sustitución significante. Un significante sustituye a otro, quedando
este último presente en un lazo metonímico con la cadena significante. Es decir, “Una palabra por
otra”. Toda conexión preestablecida con el léxico queda desarticulada, se trata de una identificación.
Cualquier formación ICC se presenta estructurada por alguna a ambas de estas leyes
La forma que se opone a la metáfora es la metonimia, donde se sustituye algo que se trata de nombrar,
esto es, se nombra determinada cosa mediante otra que la contiene por parte de ella o por su relación
de contigüidad. Tomemos un ejemplo que propone Lacan: “treinta velas” para aludir a barcos en el
mar, hay una conexión del barco con la vela, en tanto es un elemento que forma parte del barco,
asimismo hay una contigüidad significante entre la vela y el barco. En la metonimia se apoya en la
conexión palabra a palabra, en ella el sujeto puede nombrar el referente por elisión, es decir,
desaparición de un significante.
LO REAL
lo real no es la realidad
Incluso podemos hablar de una oposición o discordancia entre real y realidad, porque la realidad
comporta como tal una serie de mediaciones imaginarias y simbólicas que cubren el “acceso a lo
real”. Incluso, Lacan llegará a equipar la realidad con el “fantasma”.
lo real tiene diversas definiciones a lo largo de la enseñanza de Lacan.
En su tercer conferencia en Roma, titulada La tercera (1974), Lacan reseña cinco definiciones de lo
real que ha dado a lo largo de los años:
Definiciones producidas en diversos contextos teóricos, pero que pueden coexistir.
1. lo real es lo que vuelve siempre al mismo lugar: “repetición”, ejemplo de los astros.
definición que también alude a la noción de fijación. Lo real como fijo, como inamovible,
siempre retornando al mismo lugar, queja repetida en la neurosis, “siempre me pasa lo
mismo; siempre retorno al mismo lugar, es un destino que siempre vuelve”. comprende ese
retorno demoniaco que Freud menciona en Más allá del principio del placer, un eterno retorno
de lo igual.
2. lo real es lo imposible: Lo real como imposible define algo de la relación del sujeto respecto
de sí, como un punto de irresolución. No se trata aquí de un asunto de potencia o impotencia,
sino de un imposible lógico, o sea, cuando el problema no dispone de solución alguna. lo
real como imposible de simbolizar e imaginarizar, ni las palabras ni las imágenes alcanzar
para capturarlo, en este sentido Lacan dice que “lo real no cesa de no escribirse”.
3. “lo real no es el mundo”: Si el mundo se caracteriza por lo imaginario, por la representación,
lo real no es el mundo, ya que incompatible a la representación, tanto a lo imaginario como a
lo simbólico.
4. “lo real no es universal”: no hay “todos los elementos, solo hay conjuntos que determinar en
cada caso (Lacan, 1974: 83). Lo real es no-todo, incompleto, es un conjunto de elementos, en
este sentido lo real no es universal, “lo real es un pedazo de real”
5. “lo real en tanto se pone en cruz para impedir que las cosas anden”: SÍNTOMA: “el sentido
del síntoma es lo real”. El síntoma se constituye en un punto de referencia que nos permite
orientarnos hacia lo real. “el sentido del síntoma es lo real”. El síntoma se constituye en un
punto de referencia que nos permite orientarnos hacia lo real, el síntoma es lo que viene de lo
real”. El síntoma, en una de sus caras es lo que anda mal, lo que no deja de repetirse para
estorbar ese andar, pero, además, aquello que encuentra en lo simbólico y lo imaginario
formas de expresión.
1) ¿Por qué Lacan dice en el texto “lo simbólico, lo imaginario y lo real” que el resorte de la
experiencia analítica es hablar?
Lacan dice que el “resorte” de la experiencia analítica es hablar, porque el sujeto se introduce en ésta
a partir del acto, es decir, a partir del uso de la palabra.+
La experiencia analítica se desenvuelve “íntegramente” en palabras y en el hecho de que el sujeto
acuda al analista “ya hay algo más que está implicado”. Así es que hace uso del símbolo, medio por el
cual el psicoanalista comienza a interpretar el “mundo alucinado” de su paciente. De esta manera la
palabra pone en movimiento y posibilita el análisis.
“el sujeto alucina su mundo” los individuos construyen su propia realidad basada en sus deseos,
ilusiones y experiencias. Esto implica que la percepción de la realidad no es objetiva, sino que está
mediada por el simbolismo y las estructuras del lenguaje. Al hablar, el sujeto expresa y organiza estas
percepciones, lo que le permite dar sentido a su mundo interno.
hablar ya es en sí mismo un acto que incorpora al sujeto en la experiencia analítica.
Lacan dirá que es necesario comprender lo simbólico en el intercambio analítico ya que allí
encontramos.
Lacan plantea que la experiencia analítica debe basarse en la capacidad de interpretar y comprender
símbolos que están cuidadosamente organizados dentro del lenguaje, lo que permite desentrañar el
sentido detrás de las experiencias psíquicas de los sujetos.
(De este modo es necesario entender lo simbólico en juego en el intercambio analítico, teniendo en
cuenta que lo que en él encontramos, y estamos definiendo, es lo que Freud definió como su realidad
esencial, así se trate de síntomas reales, actos fallidos y todo cuanto en ello se inscriba; se trata
todavía y siempre de símbolos, y de símbolos muy específicamente organizados en el lenguaje , que
por consiguiente funcionan a partir de ese equivalente del significante y del significado: la estructura
misma del lenguaje) (lacan)
La palabra constituye la mediación y la realidad en sí misma.
va a presentar una esquematización de lo que sería el análisis con la combinatoria de los tres registros
para ubicar que la interpretación sería la simbolización de la imagen para llegar finalmente a la
simbolización de la realidad, puntualizando en esta conferencia que esto sería “la meta de toda salud,
que no sería adaptarse a un real más o menos bien definido, sino hacer reconocer su propia realidad,
dicho de otro modo su propio deseo”.
Ubica la intervención del analista como una forma de “simbolizar el símbolo” proponiendo que lo
haga con “completud, cultura e inteligencia”.
esta secuencia y descripción del proceso analítico, va a tener un giro radical en desarrollos posteriores
y sin embargo algunos lectores se han mantenido en esta postura, que privilegia al “orden simbólico”
así como el establecimiento del diagnóstico de la psicosis.
- CONFERENCIA LA TERCERA
(La tercera), es una conferencia que da Lacan en 1974 con motivo del VII Congreso de la Escuela
Freudiana de París en Roma. En esta conferencia podemos ver el giro que hace para abordar las
cuestiones del síntoma, de la realidad y el proceso analítico. Hay que puntualizar que en 1974-1975
Lacan dará el seminario Real, Simbólico Imaginario y ahí se puede apreciar como despliega la
prevalencia del registro del real.
La conferencia inicia con la reiteración de que el imaginario, el simbólico y el real sirven para
plantear lo fundamental del psicoanálisis, que han estado ahí desde antes, de lo que llama la primera,
es decir, de su primer discurso de Roma (1953), por eso ahora sería la tercera
en esta conferencia plantea las cosas de diferente manera y hace énfasis en el real, describiendo como
eso vuelve siempre a aparecer una y otra vez en el mismo lugar ante la imposibilidad de su realización
“es el lugar que el descubre, el lugar del semblante”
Y plantea la importancia del objeto “a” como lo que podría ofrecer el analista como causa de su
deseo, como resto del ser y del que el analista solo puede hacer semblante. Aquí sorprende esta gran
distancia que aparece con su conferencia de SIR en la que plantea la interpretación del analista para
“simbolizar el símbolo” y que el analizante se vincule de una manera viva con el orden simbólico.
Pero ¿qué queda del orden simbólico? en esta conferencia cuando Lacan dice que el S1 solo tiene el
sentido de puntuar ese cualquier cosa, un significante-letra sin ningún efecto de sentido. Y a su vez
define que el real no es el mundo sino que este es imaginario.
(Objeto "a": En la psicoanálisis lacaniano, el objeto "a" (o "objeto pequeño a") representa algo que
escapa al sujeto y que, a menudo, se vincula con el deseo. Es visto como un resto o pedazo del ser del
sujeto, algo que nunca se puede alcanzar completamente. Este objeto simboliza lo que falta en el
sujeto y que es buscado en el deseo.
el objeto "a" es un concepto clave que refiere a lo que el sujeto busca y que nunca puede tener
completamente. El analista, en su función, actúa como un intermediario, ayudando al sujeto a
confrontar y explorar su deseo a través de esta falta, sin necesariamente proporcionar respuestas claras
o significados definitivos.)
En esta nueva postura la interpretación, puntúa, que nada tiene que ver con el sentido sino con un
juego sobre el equívoco para romper el sentido de la lalengua, como ese lenguaje particular de cada
sujeto, como lengua muerta. De esta manera rompe con la idea de que habría que buscar el sentido.
Me parece que hace una relación entre lalengua particular con el real del síntoma, que aparece en ese
intento de significar algo en el cuerpo, cifrado que se liga al goce del sujeto. Por lo que la forma de
poner límite a ese goce es saliendo del sentido. Es por esto que hace hincapié en el fuera del sentido al
hablar de interpretación.
Con estas conferencias, vemos como Lacan va elaborando, articulando y modificando nuevas formas
para pensar los problemas fundamentales del psicoanálisis dejando el campo abierto para otras
formulaciones y propuestas a cuestionar y discutir.
La reversibilidad misma de los trastornos neuróticos implica que la economía de las satisfacciones
que estaban allí implicadas fue sen de otro orden, e infinitamente menos ligadas a unos ritmos orgáni
cos fijos, aunque comandando seguramente una parte de éstos. Esto define la categoría conceptual que
define este tipo de objetos. Es justa mente la que estoy calificando: “lo imaginario”, si queremos
recono cer en ello todas las implicaciones que le convienen.
A partir de ahí, es completamente simple, claro, fácil, ver que este orden de satisfacción imaginaria
sólo puede encontrarse en el or den de los registros sexuales.
Todo está dado ahí, a partir de esta suerte de condición previa de la experiencia analítica.
El término “libido” es una noción que no hace más que expresar esta noción de reversibilidad que
implica la de equivalencia, de cierto metabolismo de las imágenes; para poder pensar esta
transformación, es preciso un término energético, para lo cual ha servido el término de “libido”.
Cuando yo digo “sa tisfacción imaginaria”, esto no es evidentemente el simple hecho de que
Demetrios se haya satisfecho por el hecho de haber soñado que poseía a la sacerdotisa cortesana…
aunque este caso no es más que un caso particular en el conjunto…
Lo que muestra el estudio de los ciclos instintuales en los ani males, es precisamente su dependencia
de cierto número de desenca denantes, de mecanismos de desencadenamiento que son esencialmen te
de orden imaginario, y que son lo que hay de más interesante en los estudios del ciclo instintual, a
saber que su límite, su definición, la manera de precisarlos fundados sobre la puesta a prueba de cierto
nú mero *de señuelos { … }*18 hasta cierto límite de borramiento, son susceptibles de provocar
*artificialmente* en el animal esa suerte de puesta en erección de la parte del ciclo del
comportamiento sexual del que se trata. Y el hecho de que en el interior de un ciclo de comporta
miento determinado, siempre es susceptible que sobrevengan en cier tas condiciones cierto número de
desplazamientos
Pueden darse de ello mil otros ejemplos. No estoy aquí para enumerarlos. Esto es simplemente para
darles la idea de que este ele mento de desplazamiento es un resorte absolutamente esencial del or
den, y principalmente del orden de los comportamientos ligados a la sexualidad.
muestran que lo ima ginario juega en ellos un papel tan eminente como en el orden de los
comportamientos sexuales. Y por lo demás, en el hombre, es siempre sobre ese plano, y
principalmente sobre ese plano, que nos encontra mos ante este fenómeno.
De ahora en adelante, señalemos, puntualicemos esta exposición por medio de lo siguiente: que esos
elementos de comportamientos instintuales desplazados en el animal son susceptibles de algo en lo
que vemos el esbozo de lo que llamaremos un “comportamiento sim bólico”. Lo que se llama en el
animal un comportamiento simbólico es, a saber, que, cuando uno de esos segmentos desplazados
adquiere un valor socializado, sirve al grupo animal de referencia para determina do comportamiento
colectivo.
Así, planteamos que un comportamiento puede ser imaginario cuando su orientación hacia imágenes y
su propio valor de imagen pa ra otro sujeto lo vuelven susceptible de desplazamiento fuera del ciclo
que asegura la satisfacción de una necesidad natural.
A partir de ahí, el conjunto de lo que está en juego en la raíz, el comportamiento neurótico, se puede
decir, sobre el plano de la econo mía instintiva, que es elucidado — y saber por qué se trata siempre
de comportamiento sexual, desde luego —. No tengo necesidad de volver sobre esto, si no es para
indicar brevemente que un hombre pueda eya cular a la vista de una pantufla es algo que no nos
sorprende,
pero seguramente nadie puede pensar que una pantufla pueda servir para apaciguar un hambre,
incluso extremo, de un individuo. Del mismo modo, con lo que tenemos que tratar constantemente es
con fantasmas.
es preciso ver que lo imaginario está a la vez lejos de confundirse con el dominio de lo analizable, y
que, por otra parte, puede haber allí otra función que lo imaginario. No es porque lo analizable
encuentre lo imaginario que lo imaginario se confunde con lo analizable, que sea enteramente lo
analizable, y que sea enteramente lo analizable o lo analizado.
Para tomar el ejemplo de nuestro fetichista, aunque sea raro, si admitimos que se trata ahí de una
especie de perversión primitiva, no es imposible considerar casos semejantes.
Supongamos, en otros términos, que la pantufla sea aquí, muy estrictamente, el desplazamiento del ór
gano femenino, puesto que es mucho más frecuentemente en el varón que existe el fetichismo. Si no
hubiera allí literalmente nada que pueda representar una elaboración en relación a este dato primitivo,
eso sería tan inanalizable como es inanalizable tal o cual fijación perversa.
no basta que un fenóme no represente un desplazamiento, dicho de otro modo, que se inscriba en los
fenómenos imaginarios, para ser un fenómeno analizable, por una parte, y que para que lo sea, es
preciso que represente otra cosa que él mismo, si puedo decir.
toda una parte de las funciones imaginarias en el análisis no tienen otra relación con la realidad
fantasmática que mani fiestan que, si ustedes quieren, la que tiene la sílaba “po” con el jarro e formas,
preferentemente simples, que ella designa.19 Como se lo ve fácilmente en el hecho de que en “police”
{policía} o “poltron” {co barde} esta sílaba “po” tiene evidentemente un valor muy diferente.
Es precisamente así que hay que entender lo simbólico del que se trata en el intercambio analítico, a
saber, que lo que encontramos, y aquello de lo que hablamos, es lo que encontramos y volvemos a en
contrar sin cesar, y que Freud ha manifestado como siendo su realidad esencial, sea que se trate de
síntomas reales, actos fallidos, y lo que sea que se inscriba; se trata todavía y siempre de símbolos, y
de sím bolos incluso muy específicamente organizados en el lenguaje, por lo tanto funcionando a
partir de ese equivalente *de la articulación*21 del significante y del significado: la estructura misma
del lenguaje. No es mío ese término de que “el sueño es un jeroglífico” {ré bus}; es del propio
Freud.22 Y que el síntoma expresa, él también, algo estructurado y organizado como un lenguaje está
suficientemente manifestado por el hecho, para partir del más simple de éstos, del síntoma histérico
que es, que da siempre algo equivalente de una ac tividad sexual, pero nunca un equivalente unívoco,
al contrario, es siempre plurívoco, superpuesto, sobredeterminado, y, para decir todo, muy
exactamente construido a la manera con que las imágenes están construidas en los sueños, como
representando una concurrencia, una superposición de símbolos, tan compleja como lo es una frase
poética, que vale a la vez por su tono, su estructura, sus retruécanos
sus ritmos, su sonoridad, es decir esencialmente sobre varios planos, y del orden y del registro del
lenguaje. ¡En verdad, esto quizá no se nos aparecerá suficientemente en su relieve, si no tratamos de
ver a pesar de todo qué es, del todo ori ginariamente, el lenguaje! Desde luego, la cuestión del origen
del lenguaje, no estamos aquí para hacer un delirio colectivo, ni organizado, ni individual. Este es uno
de los asuntos que mejor pueden prestarse a ese tipo de deli rios, sobre la cuestión del origen del
lenguaje; el lenguaje está ahí, es un emergente. Y ahora que ha emergido, ya jamás sabremos cuándo
ni cómo ha comenzado, ni cómo era antes que estuviera.
Vean, elijo expresamente este ejem plo, justamente porque el error y el espejismo, cuando se habla del
te ma del lenguaje, es siempre creer que su significación es lo que desig na. Pero no, pero no. Por
supuesto que designa algo. Pero antes de de signar algo, cumple cierta función. Y yo elijo
expresamente la contra seña, porque la contraseña tiene esta propiedad de estar elegida justa mente de
una manera completamente independiente de su significa ción
Es precisamente así que podemos considerar efectivamente al lenguaje como teniendo una función.
Nacida entre esos animales fero ces que han debido ser los hombres primitivos, la contraseña es
justamente aquello en lo cual, no “se reconocen los hombres del gru po”, sino “se constituye el grupo”
En estos dos ejemplos, el lenguaje está particularmente despro visto de significación. Ustedes ven ahí
mejor lo que distingue el sím bolo del signo, a saber la función interhumana del símbolo.
Sin embargo, hay algo que es funda mentalmente diferente, es que él viene al analista para otra cosa
que para decir simplezas y banalidades, que, de ahora en adelante, en la si tuación está implicado algo,
y algo que no es poco, puesto que en su ma, es su propio sentido más o menos lo que viene a buscar;
es que al go está ahí místicamente puesto sobre la persona de aquel que lo escu cha. Desde luego, él
avanza hacia esta experiencia, hacia esta vía ori ginal, con ¡mi Dios! lo que tiene a su disposición: a
saber, que lo que él cree ante todo es que es preciso que él mismo haga de médico, que informe al
analista. Desde luego, ustedes tienen vuestra experiencia cotidiana; remitiéndolo a su plano, digamos
que de lo que se trata, no es de eso, sino que se trata de hablar, y, de preferencia, sin buscar uno
mismo poner el orden, la organización, es decir colocarse, según un narcisismo bien conocido, en el
lugar de su interlocutor. Al fin de cuentas, la noción que tenemos del neurótico es que en sus síntomas
mismos, hay una “palabra amordazada” en la que se ex presa cierto número, digamos de
“transgresiones a cierto orden”, que, por sí mismas, claman al cielo el orden negativo en el que ellas
se han inscripto. A falta de realizar26 el orden del símbolo de un modo vivo, el sujeto realiza unas
imágenes desordenadas en las que ellas son sus sustitutos. Y, desde luego, es eso lo que ante todo y
desde el vamos va a interponerse a toda relación simbólica verdadera.
Lo que el sujeto expresa ante todo y desde el vamos cuando ha bla, se explica, es ese registro que
llamamos las “resistencias”, lo que no quiere ni puede interpretarse de otro modo que como el hecho
de una realización hic et nunc, en la situación y con el analista, de la ima gen *o*27 de las imágenes
que son las de la experiencia precoz.
Lo que la experiencia prueba y encuentra, es justamente otra co sa que la realización del símbolo; es
la *tentativa*28 por parte del suje to de constituir hic et nunc, en la experiencia analítica, esta
referencia imaginaria, lo que llamamos las tentativas del sujeto de hacer entrar al analista en su juego.
A partir del momento en que esos elementos de la resistencia han sobrevenido en la experiencia
analítica, que uno ha podido medir, sopesar como tales, eso es justamente un momento significativo
en la historia del análisis
Es algo que establece un cierto lazo, que se opone como tal, como una acción humana, a la del
terapeuta; pero con esta salvedad: que es preciso que el terapeuta no se engañe al respecto. No es a él,
en tanto que realidad, que se le oponen, es en la medida en que, en su sitio, está realizada cierta
imagen que el sujeto proyecta so bre él.
Es en ese momento, igualmente, que nace la noción de instinto agresivo, que hay que agregar a la
libido el término destrudo. Y esto, no sin razón. Pues a partir del momento en que su objetivo *es
desci frar*31 las funciones completamente esenciales de esas relaciones ima ginarias, tal como
aparecen bajo forma de resistencia, aparece otro re gistro, que no está ligado a nada menos que a la
función propia que juega el yo, en esa teoría del yo en la cual hoy no me adentraré, y que es lo que
hay que distinguir absolutamente en toda noción coherente y organizada del yo del análisis, a saber
del yo como función imagina ria, del yo como unidad del sujeto alienado a él mismo, del yo como
aquello en lo cual el sujeto no puede reconocerse en primer lugar más que alienándose, y, por lo tanto
no puede volver a encontrarse más que aboliendo el alter ego del yo, lo que, como tal, desarrolla la
dimen sión, muy distinta de la agresión, que se llama en sí misma y en ade lante: la agresividad.
Creo que ahora tenemos que retomar la cuestión en estos dos re gistros: la cuestión de la palabra y la
cuestión de lo imaginario. La palabra juega ese papel esencial de mediación. De mediación, es decir
de algo que cambia a los dos partenaires en presencia, a partir del momento en que ha sido realizado.
Por otra parte, esto no tiene nada que no nos sea dado hasta en el registro semántico de algunos
grupos humanos.
el término “palabra” {parole} significa algo que va mucho más allá de lo que nosotros llamamos así.
Es también una acción. Y por otra parte, también entre nosotros “palabra dada” es también una for ma
de acto. Pero es también alguna vez un objeto, es decir algo que uno lleva, una gavilla… Es cualquier
cosa. Pero, a partir de ahí, algo existe que no existía antes. Convendría también hacer otra observa
ción: es que esta palabra mediadora no es pura y simplemente media dora en ese plano elemental, que
ella permite entre dos hombres tras cender la relación agresiva fundamental en el espejismo del
semejante. Es preciso que ella sea todavía algo muy diferente, pues si reflexiona mos en ello, vemos
que no solamente constituye esa mediación, sino que también constituye la realidad misma.
Lejos de ser elementales, no lo son nunca. Por ejemplo, especialmente complejo
el hecho de que, entre nosotros, las prohibiciones {in terdits} que reglan el intercambio humano de
las alianzas, en el senti do propio del término, estén reducidas a un número de prohibiciones
excesivamente restringido, tiende a confundirnos términos como “pa dre, madre, hijo…” con
relaciones reales.
En ese momento, interviene otro registro, que es justamente el que llamamos: o el de la ley, o el de la
culpabilidad, según el registro en el cual es vivido.
Lo que yo quisiera subrayar en lo concerniente a este registro de lo simbólico, es sin embargo
importante. Es, a saber, lo siguiente: que desde que se trata de lo simbólico, es decir, aquello en lo
cual el sujeto se compromete en una relación propiamente humana, desde que se tra ta del registro del
“yo” {je}, aquello en lo cual el sujeto se comprome te en “yo quiero… yo amo…” {je veux…
j’aime…}, hay siempre algo, hablando literalmente, problemático, es decir, que hay ahí un elemento
temporal muy importante a considerar. ¿Qué quiero decirles con esto? Esto plantea todo un registro de
problemas que deben ser tratados pa ralelamente a la cuestión de la relación de lo simbólico y de lo
imagi nario. La cuestión de la constitución temporal de la acción humana es absolutamente
inseparable de la primera.
Ahí también, para comprenderla, conviene partir de una noción estructural, si se puede decir,
existencial, de la signifi cación del símbolo
QUE SUCEDE EN EL ANALISIS Hay una parte que es “fase imaginaria” no entiendop xq
rebajo al analista a una imagen, lo rebajo a un semejante con el cual puede rivalizar
� SR: salud, hacer reconocer su propia realidad es decir su deseo = hacerlo reconocer por su
semejante: simbolizarlo
rS (Realización del símbolo): Este es el punto de partida donde el analista se presenta como un
personaje simbólico, asumido como una autoridad que posee "la verdad" del sujeto. El sujeto se
coloca en la posición de buscar esta verdad en el analista, lo que implica una ilusión: "es usted quien
tiene mi verdad". Esta es la primera etapa en la que el símbolo se plantea, incluyendo la potencia
simbólica del analista.
rI (Realización de la imagen): Aquí se presenta una forma de narcisismo donde el sujeto se identifica
con una imagen que ha formado de sí mismo, generando una resistencia: "yo soy así". Este estado
implica una cierta entrega a conductas que refuerzan esta imagen y se convierte en una forma de
resistencia ante el análisis.
il (Captación de la imagen): En esta etapa, el sujeto capta su imagen y la siente de manera instintual.
Esta captación es una parte de cómo el sujeto se relaciona con su propia identidad.
iR (Transferencia negativa): En esta fase, el sujeto rebaja la figura del analista a una imagen rival. En
lugar de verlo como un símbolo de autoridad, lo convierte en un semejante con el que compite, lo cual
genera una transferencia negativa. Esto es un obstáculo para el proceso analítico eficaz.
iS (Imaginación del símbolo): Esta etapa involucra la representación del símbolo a través de la
comunicación de contenido del inconsciente, lo que puede reflejarse en los sueños. Aquí, el analista
debe ser capaz de comprender el juego imaginario del sujeto y cómo estos símbolos se manifiestan en
su imaginario.
sS (Simbolización de la imagen): En este punto ocurre la interpretación; el analista comienza a
trabajar con el sujeto para simbolizar las imágenes que han surgido a lo largo de la terapia,
permitiendo que el sujeto vea sus propias proyecciones de una manera nueva.
SI (Disolución del síntoma por la interpretación): Aquí, a través de la interpretación, se puede lograr
disolver los síntomas. Este proceso permite que el sujeto alcance una comprensión más profunda y
significativa de sus luchas internas.
SR (Salud): En esta etapa, el objetivo es que el sujeto reconozca su propia realidad y deseo,
simbolizándolo ante los demás. Esto representa un avance hacia una vida más auténtica y consciente.
rR (Realización de la realidad o del deseo): Este es el resultado del proceso analítico, donde se
alcanza una neutralidad respecto a las emociones que antes podían ser abrumadoras o disfuncionales.
Retorno a rS (Realización del símbolo): Finalmente, el ciclo se cierra volviendo a la realización del
símbolo. Esto muestra que el proceso analítico no es solo lineal, sino cíclico y evolutivo; con cada
ronda, el sujeto puede revisitar y reformular su relación con el símbolo y, a través de ese viaje,
avanzar en su comprensión de sí mismo.
Que una Gestalt sea capaz de efectos formativos sobre el organismo es cosa que puede atestiguarse
por una experimentación biológica, a su vez tan ajena a la idea de causalidad psíquica que no puede
resolverse a formularla como tal.
el paso, en la estirpe, del grillo peregrino de la forma solitaria a la forma gregaria se obtiene
exponiendo al individuo, en cierto estadio, a la ac ción exclusivamente visual de una imagen similar,
con tal de que esté ani mada de movimientos de un estilo suficientemente cercano al de los que son
propios de su especie
reconocer en la cap tación espacial que manifiesta el estadio del espejo el efecto en el hombre,
premanente incluso a esa dialéctica, de una insuficiencia orgánica de su rea lidad natural, si es que
atribuimos algún sentido al término "naturaleza". La función del estadio del espejo se nos revela
entonces como un caso par ticular de la función de la imago, que es establecer una relación del orga
nismo con su realidad; o, como se ha dicho, del Innenwelt con el Umwelt.
La noción objetiva del inacabamiento anatómico del sistema pi ramidal, como de ciertas remanencias
humorales del organismo materno, confirma este punto de vista que formulamos como el dato de una
verdadera prematuración específica del nacimiento en el hombre.
Este desarrollo es vivido como una dialéctica temporal que proyecta deci sivamente en historia la
formación del individuo: el estadio del espejo es un drama cuyo empuje interno se precipita de la
insuficiencia a la anticipación; y que para el sujeto, presa de la ilusión de la identificación espacial,
ma quina las fantasías que se suceden desde una imagen fragmentada del cuerpo hasta una forma que
llamaremos ortopédica de su totalidad —y hasta la armadura por fin asumida de una identidad
alienante, que va a mar car con su estructura rígida todo su desarrollo mental.
Este cuerpo fragmentado, se muestra regularmente en los sue ños, cuando la moción del análisis toca
cierto nivel de desintegración agre siva del individuo.
Correlativamente, la formación del yo [je] se simboliza oníricamente por un campo fortificado, o
hasta un estadio, distribuyendo desde el ruedo in terior hasta su recinto, hasta su contorno de cascajos
y pantanos, dos cam pos de lucha opuestos donde el sujeto se empecina en la búsqueda del al tivo y
lejano castillo interior, cuya forma (a veces yuxtapuesta en el mismo libreto) simboliza el ello de
manera sobrecogedora.
de edificar sobre estos únicos datos subjetivos, y por poco que los emancipemos de la condición de
experiencia que hace que los recibamos de una técnica de lenguaje, nuestras tentativas teóricas
quedarían expuestas al reproche de proyectarse en lo impensable de un sujeto absoluto: por eso he
mos buscado en la hipótesis aquí fundada sobre una concurrencia de datos objetivos la rejilla directriz
de un método de reducción simbólica. Éste instaura en las defensas del yo un orden genético y sitúa
(contra un prejuicio frecuentemente expresado) la represión histérica y sus retornos en un estadio más
arcaico que la inversión obsesiva y sus procesos aislantes, y éstos a su vez como previos a la
alienación paranoica que data del viraje del yo [je] especular al yo [je\ social.
Este momento en que termina el estadio del espejo inaugura, por la iden tificación con la imago del
semejante y el drama de los celos primordiales la dialéctica que desde entonces liga al yo [jé] con
situaciones socialmente elaboradas.
Es este momento el que hace volcarse decisivamente todo el saber hu mano en la mediatización por el
deseo del otro, constituye sus objetos en una equivalencia abstracta por la rivalidad del prójimo, y
hace del yo [je] ese aparato para el cual todo impulso de los instintos será un peligro, aun cuando
respondiese a una maduración natural; pues la normalización misma de esa maduración depende
desde ese momento en el hombre de un expe diente cultural: como se ve en lo que respecta al objeto
sexual en el complejo de Edipo. El término "narcisismo primario" con el que la doctrina designa la
carga libidinal propia de ese momento revela en sus inventores, a la luz de nues tra concepción, el más
profundo sentimiento de las latencias de la semán tica. Pero ella ilumina tanTbién la oposición
dinámica que trataron de defi nir de esa libido a la libido sexual, cuando invocaron instintos de
destrucción, y hasta de muerte, para explicar la relación evidente de la li bido narcisista con la función
alienante del yo [jé], con la agresividad que se desprende de ella en toda relación con el otro, aunque
fuese la de la ayuda más samaritana.
A estos enunciados se opone toda nuestra experiencia en la medida en que nos aparta de concebir el
yo como centrado sobre el sistema percepción-con ciencia, como organizado por el "principio de
realidad" en que se formula el prejuicio cientifista más opuesto a la dialéctica del conocimiento —
para in dicarnos que partamos de la función de desconocimiento que lo caracteriza en todas las
estructuras tan fuertemente articuladas por la señorita Anna Freud: pues si la Verneinungrepresenta su
forma patente, latentes en su mayor parte quedarán sus efectos mientras no sean iluminados por
alguna luz reflejada en el plano de fatalidad, donde se manifiesta el ello.
En el recurso, que nosotros preservamos, del sujeto al sujeto, el psicoaná lisis puede acompañar al
paciente hasta el límite extático del "Tú eres eso", donde se le revela la cifra de su destino mortal,
pero no está en nuestro solo poder de practicantes el conducirlo hasta ese momento en que empieza el
verdadero viaje.
Lacan comenta que es falso decir que este niño frente al cual se experimentan los celos es mi
semejante, porque “él es mi imagen, en el sentido en que la imagen de la que se trata es imagen
fundatriz de mi deseo. Ahí está la revelación imaginaria, y ésta el sentido y la función de la
frustración”.
Lacan irá modificando el sentido de la expresión “el deseo es del deseo del otro”. Si bien en este
momento, el énfasis está colocado en el registro imaginario, luego desplazará el acento a lo simbólico,
sustituyendo el pequeño otro por el gran Otro (A) y considerará en su lectura el genitivo (del) en su
sentido objetivo y subjetivo. Ambos genitivos acompañan sustantivos [Link]én, esta fórmula
implica que el deseo no es una cuestión de voluntad que encarna un individuo, sino, por el contrario,
una falta indecible; en todo caso, que el neurótico diga cuál es el objeto de su deseo es un modo de
imaginarizarlo.
El modelo óptico
Imagen real: son las imagenes que a veces actúan como objeto, que no esta ahí pero es
tridimensional”
imagen virtual: imagenes objetivas”” el mismo reflejo del espejo plano, la imagen que devuelve el
espejo plano.
la exp original del ramillete invertido se utiliza mucho en la magia: es un jarron sobre una caja y
dentro de esta caja, oculto a la vision del espectador se encuentra un ramillete de flores, dependiendo
de donde se encuentre el espectador podra ver la ilusion o no: aarece dentro del jarron el ramillete de
flores que en realidad esta oculto en la caja (que no vemos). Lacan modifica esto: la primera
modificación es q cambia al orden, pone al jarron abajo (invertido) y las flores arriba, esto xq
considera que el jarrn metaforiza mejorel cuerpo, entonces lo que se va a reflejar “la ilusion” va a ser
las flores siendo cotnenidas por un jarron que en realidad”no esta ahi”. Esto sirve para metaforizar el
estadio del espejo, pensemos que el jarron es el cuerpo y las flores son las pulsiones y los deseos:
cuando nosotros vemos la ilusion, vemos la ilusion de totalidad: este cuerpo que sostiene y unifica las
pulsiones/deseos que pujan para su primacía. Lacan dira que el florero vendria a ser el cuerpo, las
flores las pulsiones-deseos, el ojo simboliza al sujeto, Lcan va a usar el esquema optico para englobar
los tres registros.
El florero, que esta abajo, representa al cuerpo, y el cuerpo qeda dentrod e lo real: inaccesible a la
mirada xq la imagen que espejo genera es la del florero ya con el ramilelte completo, ya con esta
ilusion de totalidad, simboliza la forma unitaria imaginaria del cuerpo.
Las flores remiten a lo real, del cuerpo, las pulsiones en constante puja fragmentando el cuerpo
El ojo, simbolo del sujeto, queda dentro e lo simbolico, el sujeto queda determinado por el orden
simbolico, el nunca va a tener la aprension más que imaginaria de su cuerpo, vas a tener siempre la
vision de totalidad, de esa ilusion de totalidad, el cuerpo real se peirde 3en el estadio del espejo
El espejo concavo simboliza el cortex cerebral, es esta vision anticipada del niño
y el espejo plano es el Gran otro
la img ilusoria del cuerpo se situa entre el sujeto y el espejo
El YO IDEAL, es el efecto del espejo concavo, el ojo no lo ve, el espejo da una imagen virtual de una
imagenreal, entonces el yo ideal queda del lado izquierdo del esquema y el dieal del yo queda del
ladod erechpo, donde a´parece el sujeto virtual (sv) xq opera en el plano simbolico. ES EL IDEAL
DEL OTRO, es la imagen que proporciona el espejo plano
Otra modificacion que va a hacer Lacan, va a introducir un segundo espejo, el espejo plano: se puede
diferenciar el ideal del yo y el yo ideal
de la inclinacion del espejo plano depende que nosotros veamos perfectamente la iilusion o no la
veamos, el espejo plano es un espectador, es el espectador que sustituye y representa el lugar del Gran
otro
la inclinacion del espejo plano esta dirigida por la voz del gran Otro, el ojo, sujeto, se ve en lo que el
gran Otro le rejleeja (puede ser la madre, un otro significativo, es quien encarne el papel del potro
tesoro de significantes) el gran Otro etermina el lugar, el como se ve en el espejo, siempre como vos
te ves depende del como te miraron. el ideal del yo viene del gran otro y determina-condiciona el yo
ideal
la consitutiocn de lo imaginario por lo simbolico, la constitucion de nuestra imagen es detrerminada
por lo simbolico, cómo el gran otr me miro. la realidad para lacan es una construcción imaginaria y
simbolica epro lo simbolico va a determinar lo imaginario: el mu do q nbos contruimso para habitar
depende siempre e lo simbolico
en ete momento dela obra debemos considerar que el tenia una primacia de lo simbolico
El esquema optico es una representacion grafica usada por lacan para ilustrar como ocurre el estadio
del espejo considerando los tres registros, consiste en una linea que representa el niño, un espejo y una
imagen reflejada dle niño del espejo
lacan la usa apra resaltar como el niñ{o experimenta un momento de identificacion con la imagen en
el espejo, que da lugar a la formacion del yo idealizado
tambien introduce la nocion de que este yo idealizado es enm realidad un engaño, una ilusion, ya que
crea la ilusion dew coherencia y de unidad que no corresponde a la complejidad del sujeto
a medida que el individuo se desarrolla y se enfrenta a la realidad de su falta y fragmentacion interna,
puede sentir que el yo ideal no coincide con la experiencia real
en este contexto de q la persona siente q el yo diealizado no conicoide lacan explora como el yo puede
ser utilizado como objeto en la medida en la q el individuo busca la aprobacion de los demas,
buscando construir una imagen que sea aceptada pro los emas. esta busqueda de reconocimiento y de
ser objeto de deseo puedellevr a una serie de dinamicas psicologicas y sociales complejas
Lacan introduce el esquema óptico, como un modelo teórico para explicar dicho estadio. Para abordar
este modelo, eyes de la óptica geométrica. todo lo que vemos se debe a la recepción en nuestra retina
de la luz que proviene de los objetos que nos rodean, ya sea por reflexión o emisión. En el esquema
que Lacan trabaja, predomina la ley de la reflexión. Esta ley afirma que un rayo incidente sobre un
punto sobre una superficie reflectora, se refleja de tal modo que el rayo reflejado forma el mismo
ángulo que el incidente.
“imágenes virtuales” de las “imágenes reales”, ninguna tiene ni volumen ni peso. Las primeras son
aquellas producidas por un espejo plano, donde el objeto se presenta por “detrás” del espejo,
produciendo una inversión simétrica, es decir, de izquierda a derecha, o viceversa. Son imágenes
virtuales ya que no es de estas de donde provienen los rayos
las imágenes reales son producidas por los espejos esféricos, estas se comportan como objetos reales
generando una ilusión óptica. En éstas, también se produce una inversión simétrica. se invierte la
imagen de abajo hacia arriba o viceversa. Son imágenes reales ya que ellas se forman en el punto
donde convergen los rayos. Hay que agregar que son imágenes que se forman del mismo lado del
espejo en el cual se encuentra el observador. Además, la imagen que resulte dependerá del punto en el
que se localice el objeto y el observador.
podemos producir imágenes virtuales de esos objetos que son las imágenes reales. Si ocurre este
fenómeno, el objeto que es la imagen real se llamará objeto virtual.
La primera experiencia que Lacan presenta, es la del ramillete invertido que incluye solo un espejo
cóncavo.
La caja: representa el cuerpo.
• Florero: el cuerpo imaginario que contiene los ramilletes de flores real. Ramilletes: son las pulsiones
y deseos.
• El caldero: Lacan le otorga un sentido orgánico, es el córtex.
• El ojo: el símbolo del sujeto. Depende de la posición del ojo en el dispositivo para que se produzca
la experiencia. Es decir que la situación del sujeto se caracteriza por su lugar en el mundo simbólico.
Este modelo le sirve a Lacan como una suerte de analogía para ilustrar la génesis del yo, a partir de la
articulación de los tres registros. En esta primera experiencia, el ramillete de flores, por reflexión de
los rayos, aparecerá en forma invertida como una imagen real, como si estuviera contenida por el
florero, generando una ilusión óptica.
acan le agrega un complemento, un espejo plano. Además, cambia de lugar algunos de los elementos
que componen la experiencia; la posición del ojo quedará adelante del espejo cóncavo, lo cual,
promueve la inclusión del espejo plano, florero y las flores son ubicados en los lugares inversos, de
allí que Lacan lo denomine esquema del florero invertido. Tanto el florero como la caja son
inaccesibles al ojo, excepto por la reflexión de los rayos; Lacan dice que el florero escondido en la
caja indica el poco acceso que tiene el sujeto a la realidad de ese cuerpo. Con el espejo plano,
colocado en A (es decir en el lugar del Otro), se ve aparecer la imagen real (la cual queda casi por
fuera del campo especular del ojo) como una imagen virtual “detrás” del espejo plano.
Lacan toma una idea de Manonni, dos narcisismos. El primero está en el nivel de la imagen real de
este esquema, posibilita organizar la realidad a partir de ciertos marcos prefigurados. narcisismo en
relación a la imagen corporal, En el segundo narcisismo, la imagen del otro, como ya hemos dicho,
tiene valor cautivador, este narcisismo implica la identificación con el otro, y es el que permite al
humano situarse con cierta precisión en su relación imaginaria y libidinal con el mundo. Es aquel que
ofrece la ilusión de unidad del cuerpo y constituye el Ideal-Ich (yo ideal), el cual es una instancia
imaginaria.
En este nuevo modelo, coloca al lado del ojo, el símbolo S, para indicar el sujeto (mítico). Una línea
de puntos que va del S a SV (sujeto virtual) que quedará ubicado “atrás” del espejo plano, es decir, es
el lugar donde el sujeto ve su imagen.
este SV, no es sino posibilitado por el lugar del Otro. Si inclinamos el espejo plano, la imagen se verá
alterada, La inclinación dependerá de la voz del Otro, es decir, del registro simbólico, o sea que lo
imaginario es determinado por lo simbólico, en tanto que es aquello que lo trasciende. Entonces, la
distinción entre yo y el otro está regulada por lo simbólico
De allí que las relaciones simbólicas determinan la posición del sujeto
antes y ellos un efecto del enseñante. Esta distinción entre lo imaginario y simbólico, le permiten a
Lacan distinguir el Ideal-Ich (yo ideal) y el Ich-Ideal (ideal del yo). El ideal del yo determina las
relaciones con el otro, y además se instala como una condición de la represión. El ideal del yo se
relaciona con el Otro simbólico, mientras que el yo ideal con la dimensión de lo imaginario. Por ello
Lacan sostiene que el primero (Ideal del yo) se caracteriza por la introyección (de la palabra del Otro)
mientras que el segundo por la proyección imaginaria. Asimismo, el yo ideal es el tronco de las
identificaciones secundarias.
¿Cómo introduce Lacan lo real en este segundo modelo? Dice que lo real y lo imaginario actúan en el
mismo nivel
Imaginario y Real también están traspasados por lo simbólico, de allí que actúen en el mismo nivel,
no se trata de una superioridad de algún registro sobre otro, sino de una especie de nivelación entre
ellos
Lo que muestra el esquema es que el sujeto solo tiene acceso a su imagen por mediación del espejo
del Otro, o sea, es un espejo hablante, parlante.
El sujeto está representado ahora por la S tachada, el espejo plano, aquí está representado por la letra
A (Autre), o sea, el lugar simbólico, el lugar del Otro; el florero representado por la letra C para
designar el cuerpo (corps)
Con respecto al espejo plano, Lacan introduce un detalle de la experiencia del niño frente al espejo. Se
trata de la mirada del niño, pero no al espejo sino hacia aquel que lo sostiene frente al espejo. El niño
“apela con la mirada al testigo que decanta, por verificarlo, el reconocimiento de la imagen del
jubiloso asumir donde ciertamente estaba ya”
si psicoanálisis opera en lo simbólico, la experiencia analítica implicaría un movimiento, tomando el
modelo óptico, del espejo plano. De allí que Lacan sitúe al analista en el lugar del Otro
si su proceso es de conquista sobre el inconsciente, de advenimiento de su historia y de reconstrucción
de significante, si no se niega simplemente que su medio sea de palabra-que un psicoanálisis sea
capaz de retocar el Yo así constituido en su estatuto imaginario
Cuando las coordenadas imaginarias y simbólicas se pierden, puede tener como consecuencia en la
experiencia analítica los efectos de despersonalización (no se trata de un estado permanente, sino de
momentos que no siempre se producen en un análisis)
Para finalizar esta nota sobre el estadio del espejo, vale la pena decir que una experiencia
psicoanalítica no alcanza con la reducción de los ideales, Lacan señala que es como objeto a del
deseo, como lo que ha sido para el Otro en su erección de vivo, como el wanted o el unwanted de su
venida al mundo, como el sujeto está llamado a renacer para saber si quiere lo que desea…
Es en esta dimensión en donde el sujeto debe pagar el rescate de su deseo.