LECCION 1
CAPITULO 1: ETAPAS Y RASGOS DEFINIDORES DE LA INDUSTRALIZACION ESPAÑOLA
1) PERSPECTIVA HISTORICA COMPARADA
En la economía española se dispone de una cobertura estadística para captar a largo plazo la posición española en el
crecimiento económico europeo. El indicador fundamental que deberá manejarse es la evolución de la renta o
producto real per ya que el cálculo del producto real por trabajador ofrece datos menos consistentes para series
históricas extensas.
ETAPAS Y RASGOS DEFINIDORES DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA.
1º España se ha visto retrasada respecto a Gran Bretaña Alemania y Francia y este retraso ha sido reflejado las
distintas condiciones de vida respecto a estos países. España tenía un carácter de segundona a nivel Europeo. La
convergencia real (nivel de renta por habitante) en España comparado con la Europa más próspera ha sido en el
curso del tiempo tardía y sigue siendo aún incompleta pero este objetivo es y era muy difícil de alcanzar. A pesar de
haber mejorado la renta per cápita sigue siendo muy similar. Para España sigue siendo difícil conseguir los niveles
medios de renta respecto a los de Europa.
2º Niveles de renta por habitante sitúan a España muy a la par que a Italia Portugal y Grecia formando con ellos un
subconjunto que permite hablar hasta cierto punto de una variante mediterránea de industrialización. Las pautas
comunes que sobresalen en la trayectoria de estos países del sur de Europa son que han presentado a lo largo de la
industrialización niveles de renta por habitantes inferiores a la media de Gran Bretaña Alemania y Francia. El siglo
XIX ha sido desaprovechado para reducir distancias respecto a estos países que son más adelantados en la
modernización económica. Estos se sumarán a la enérgica onda expansiva posterior a la Segunda Guerra mundial,
con un escalonamiento entre ellos, que reduce la graduación en los respectivos niveles de crecimiento (Italia es el
primero en participar, España le sigue, y Portugal y Grecia cierran la marcha).
Entre las pautas más comunes de la de los países mediterráneos europeos en el siglo XIX hay que destacar la
desigualdad distribución de la propiedad agraria y las más ineficientes prácticas productivas que ello determina, la
inadecuada organización financiera del Estado y la falta de tradición empresarial en determinados círculos y
regiones. Además de la escasa inversión en capital físico tecnológico y humano con tasas de analfabetismo que
llegan a doblar a Francia o Bélgica.
Tras el tirón de la segunda mitad del siglo XX hay que pensar en la capacidad de estos países del sur de Europa para
asimilar los impulsos al crecimiento provenientes del exterior como pueden ser flujos comerciales y capitales y
tecnología extranjeros, además de las rentas generadas por la salida de migrantes hacia los mercados de trabajo
centro europeos.
3º Desde mediados del siglo XX, España vuelve a reproducir los tramos diferenciables en el conjunto:
El fuerte auge hasta el comienzo de los años setenta. Después, la etapa de crisis económica y políticas de ajuste
entre los decenios de 1970 y 1980
El ciclo decenal, que dibujan casi todas las economías europeas, con las sucesivas fases de recuperación, expansión,
desaceleración y recesión
➢ Otro ciclo económico compartido, con dos mitades bien delimitadas. La primera (último quinquenio de los años
noventa) con un crecimiento notable en toda Europa occidental, al compás de una generalizada apuesta a favor de
la “cultura de la estabilidad” económica. La segunda (inicio del nuevo
siglo) caracterizada por la entrada del euro como moneda única en bastantes
países de la Unión Europea (Eurozona), atenuándose en el conjunto los
ritmos expansivos precedentes hasta llegar al bienio de 2008-2009 cuando la
crisis económica internacional más grave desde la Segunda Guerra
Mundial afecte a la economía española y europea. A partir de aquí, la renta
por habitante se ha multiplicado por algo más de 8 en poco más de 50 años
(entre 1850 y 1950 tardó 100 años en doblar su valor)
➢ El difícil recorrido del segundo decenio del siglo XXI a una nueva fase
sostenida recuperación, con ritmos muy moderados de crecimiento en casi
toda Europa, claramente sobrepasados por España desde 2015