Evolución del español y lenguas peninsulares
Evolución del español y lenguas peninsulares
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A partir del siglo XVIII, podemos decir que el español, como lengua, ya está formado. Los
cambios importantes posteriores no estarán relacionados con la morfosintáxis o la
fonología, sino con el léxico. Incluso dentro del léxico, los cambios no ocurrirán en el
patrimonial -léxico básico- sino que serán cambios de adaptación de la lengua a las nuevas
realidades históricas, científicas y culturales.
a) Nuevo léxico y diccionarios
Es en el léxico donde mejor se reflejan las ideas, las tendencias, los cambios y los gustos de
una determinada etapa histórica. En el reflejo léxico que del siglo XIX nos da la lengua
podemos apreciar dos ámbitos de especial importancia: el político y el científico-técnico.
b) Diccionarios burlescos
La política siempre ha existido, pero la participación en las actividades políticas o el debate
político sólo aparecen en el siglo XIX. Los grupos sociales toman conciencia de que la
política puede mejorar sus condiciones como grupo o como individuos y así surgen
moderados, absolutistas, conservadores, liberales, carlistas, anarquistas, socialistas,
nacionalistas, comunistas etc. Las nuevas ideologías, además de un léxico nuevo, necesitan
difundirse y esto sólo se puede conseguir con discursos, propaganda, prensa y
publicaciones.
Varias veces a lo largo de este capítulo hemos mencionado cómo la violencia es la
característica más destacable de este siglo. La "Palabra" no podía quedarse al margen de
este ambiente y los intelectuales la utilizaron como arma en su lucha contra los que piensan
diferente o contra los usos y costumbres sociales de la época. Durante la primera mitad del
siglo, principalmente, aparecen en España una serie de libros y folletos con el título de
"Diccionario ..." que no responden en forma y contenido a los criterios habituales de
la lexicografía, pero que reflejan con precisión la multitud de posicionamientos ideológicos
de la época y que, importante para la lengua, registran, definen y contra definen el nuevo
léxico de la jerga política. Características comunes a todos ellos son la "subjetividad" de las
definiciones y el carácter burlesco, paródico o satírico de las mismas.
c) Diccionarios de especialidad
El siglo XIX también es testigo en Europa de una sorprendente evolución de las ciencias y
la técnica. España no es ajena a esta evolución, pero tampoco es sujeto activo de la misma.
Por ese motivo muchos españoles se formarán en universidades extranjeras, las
universidades españolas contratarán profesores extranjeros y se traducirán al español una
enorme cantidad de trabajos de investigación y manuales. Estos tres factores significan la
importación masiva de terminología que rápidamente empieza a utilizarse en periódicos,
manuales, estudios, etc. y que también queda recogida y definida en diccionarios. A lo
largo del siglo se publican numerosos repertorios lexicográficos (diccionarios, glosarios ,
vocabularios) sobre todo tipo de temas como minería, farmacia, arquitectura, legislación,
música, política, enología, ferrocarriles, ejército.
d) Diccionarios académicos y no académicos
La Real Academia Española había publicado en 1739 el Diccionario de Autoridades y
posteriormente, en 1780, el Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real
Academia Española.
Durante el XIX la Academia continúa su excelente labor lexicográfica con la publicación
de diez ediciones de su diccionario. Es consciente de que hay un léxico técnico que se usa a
ambos lados del Atlántico pero que no recoge, o sólo mínimamente.
La carencia de tecnicismos en los diccionarios académicos será pronto solventada por
lexicógrafos ajenos a la institución oficial. Estos autores utilizarán como base para sus
diccionarios el de la última edición de la Academia al que añaden el léxico que
ellos consideran necesario.
Esta proliferación de obras lexicográficas responde no sólo a motivos lingüísticos sino
también políticos y económico-comerciales.
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Tanto España como las nuevas repúblicas hispanohablantes de América han tomado la
decisión política de implantar el español como lengua nacional. Esta política lingüística
exige la difusión de la uniformidad de la lengua, por lo que será necesaria la publicación de
diccionarios que definan, limiten y aumenten el léxico común a todos.
Las nuevas técnicas en la industria, la agricultura y los transportes necesitan ser divulgadas
para facilitar el acceso a la información de los ciudadanos y así conseguir un mayor
progreso de las naciones. Esta labor divulgativa la realizarán los trabajos de investigación y
los manuales traducidos de otras lenguas, los glosarios explicativos de los textos que les
preceden y, naturalmente, los diccionarios en los que se definen y explican las nuevas
terminologías.
Una muestra importante de la fuerte demanda de este tipo de productos -diccionarios- en el
siglo XIX es el Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua
Española de R.J. Domínguez del que se hicieron diecisiete ediciones entre 1857 y 1889.
La popularidad del diccionario de Domínguez reside en parte en que no se trata sólo de un
diccionario (definición de conceptos) sino de una diccionario enciclopédico (definición y
explicación de los conceptos). Este modelo híbrido (entre diccionario y enciclopedia) lo
utilizaron también otros autores ya que al estar introduciendo terminología nueva, el lector
necesita información adicional, enciclopédica.
e) Polémicas lexicográficas del XIX
La polémica sobre qué método utilizar en la compilación de diccionarios había comenzado
ya en siglo anterior pero durante el XIX tiene la particularidad de que las diferencias de
opinión no sólo se dirimen en la prensa o en los prólogos de los diccionarios sino que se
llevan hasta los mismos artículos de las entradas de los diccionarios.
Un método selectivo de las voces incluidas basado en su fijación que tienen en una
comunidad y en el uso que de ellas hacen los buenos escritores (Academia) y un método
extensivo que propone incluir el uso vivo de la lengua (lexicógrafos no académicos). Estas
perspectivas también reciben el nombre de "norma lingüística" y "norma cultural",
respectivamente.
En la última edición del diccionario del XIX (1884) la Academia invita a todos ("venga de
donde viniere"; "filólogos españoles o extranjeros") a aportar ideas, consejos y correcciones
("no desoirá ningún consejo") para así conseguir una obra lexicográfica más útil.
El español en América
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2. Una vez en América, la lengua que traen andaluces y no-andaluces sufre una nivelación
dialectal y se transforma en una variante más del español, la de los colonizadores.
Esta variante no sólo será vehículo de comunicación para todos, sino también signo
de identidad para los españoles.
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lengua popular; el español, la nacional. De este grupo proceden: ananás,
cobayo, jaguar, petunia, tapir, tiburón, piraña, tapioca, mandioca.
Araucano. Lengua que se hablaba en la zona central de Chile. Actualmente se habla
en algunas zonas de Chile y Argentina: poncho.
El español en América y en España
Cuando hablamos del español en España y el español en América, lo primero que tenemos
que destacar es su unidad y homogeneidad en el nivel estándar. El lenguaje científico
utilizado por un matemático bonaerense o burgalés no tendrá diferencias; la crítica literaria
escrita por un profesor de Tegucigalpa o de Valladolid va a discurrir con una misma
lengua: el español estándar. Las diferencias aparecen cuando salimos del estándar y
hablamos de un español marcado por características diatópicas (regionales, dialectales),
diastrásicas (nivel sociocultural del hablante), cronológicas (usos de épocas anteriores,
arcaísmos), etc. Pero estas diferencias no se encuentran sólo en el español de uno y otro
continente, sino también dentro de cada uno de ellos. Por eso, cuando se intenta diferenciar
estos "españoles" nos encontramos con serias dificultades.
10.2.1. Diferencias fonéticas
Se suele definir que el seseo y el yeísmo son las características fonéticas comunes a todo el
español en América. En cuanto al seseo, podemos coincidir con esta opinión general ya que
porcentualmente las excepciones a la generalidad son mínimas. No coincidimos, en cambio,
en lo que al yeísmo se refiere ya que no se trata sólo de que también haya
zonas "lleístas" en América, sino de que ese yeísmo no es uniforme y en algunos casos
(zona rioplatense, con muchos millones de hablantes) no podemos hablar de yeísmo, sino
de "sheísmo".
sur de España,
aspiración y/o los mismos buena parte de zonas de Castilla-
pérdida de /s/ toros [loh'mihmoh'toroh] América La Mancha,
Canarias
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resto del
América
[unhenerálhóβen] continente
hispanohablante
americano.
pronunciación
Chile y Costa zonas del norte de
asibilada de /r̄ / los ríos -> [losɹíos]
Rica España
como [ɹ]
debilitamiento
la mayor parte de la mayor parte de
o pérdida de /d/ [kansáo] ← cansado,
América (sobre España (sobre
intervocal en [beßío] ← bebido
todo el Caribe) todo Andalucía)
participios
Podríamos mencionar muchos rasgos más, sobre todo si miramos el habla coloquial,
descuidada o poco cultivada, pero tampoco esos rasgos nos permitirían hablar de dos
"españoles" diferentes.
Las diferencias en la pronunciación no son entre el español en América y en España, sino
entre el de una región (esté donde esté ésta) y el de otra.
Ortografía
La unidad de ortografía se ha mantenido aunque en determinadas épocas fueron varios
(Andrés Bello, Domingo F. Sarmiento, Antonio Silba, etc.) los que propusieron ortografías
para el español en América o para el español en determinadas repúblicas.
Morfosintaxis
En la morfosintaxis podemos encontrar características propias del español en América
aunque no cubran el 100% de la población hispanohablante americana ni sean exclusivas de
ese continente
Morfosintaxis
Ustedes. La segunda persona del plural
Ustedes es la forma general para indicar la 2ª persona del plural en el español en América.
Pero no es la única variante, también se utiliza vosotros en algunas partes (San Salvador, El
Salvador). Lo mismo, pero al revés, podemos decir de España, la forma general es vosotros,
pero en Canarias y partes de Andalucía utilizan ustedes.
América Península
2ª persona plural
(partes de España) (partes de América)
conjugación -n -is
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Ej. Ustedes comen su propio pan./ Vosotros coméis vuestro propio pan. Les han dado
ustedes un premio./ Os han dado a vosotros un premio. Ustedes han tenido tiempo./
Vosotros habéis tenido tiempo.
La forma verbal para ustedes suele ser la de la tercera del plural (ustedes cantan), pero son
también frecuentes en algunas zonas americanas las de la segunda (ustedes cantáis).
Voseo. La segunda persona del singular
Está muy extendido en América (Argentina, Uruguay, Paraguay, Centroamérica) el uso de
la forma vos para la segunda persona del singular. En otras zonas coexisten vos y tú; y en
otras (Cuba, Puerto Rico, República Dominicana) sólo se utiliza tú.
A diferencia de ustedes, vos no implica cambios en las otras categorías gramaticales (se
utiliza el pron. pers. te, y el posesivo tu) y varía la forma verbal en el presente, el perfecto y
el imperativo afirmativo (en el caso de ustedes, la variación es en todos los tiempos
verbales).
pron. posesivo tu tu
Ej. Vos comés tu propio pan./ Tú comes tu propio pan. Si te sentás aquí, verás mejor./
Si te sientas aquí, verás mejor. Me habés engañado./ Me has engañado. Sentate/
Siéntate. Comételo todo./ Cómetelo todo.
Cuando se habla del voseo en América, deberíamos hablar de tres tipos de voseo ya que
no es uniforme en las zonas donde se usa.
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En el español peninsular la forma -se sigue siendo utilizada aunque con
menor frecuencia porcentual que -ra.
Morfosintaxis
Pretérito perfecto simple
En el español estándar el pretérito perfecto simple (pretérito indefinido) tiene los valores de
pasado, terminado e independiente del presente, mientras el pretérito perfecto compuesto
(pretérito perfecto) los tiene de pasado, terminado y próximo o relacionado con el presente.
En el español en América, al igual que en el que se utiliza en Galicia, Asturias y norte de
León, el pretérito perfecto simple ocupa ambos fragmentos cronológicos, tanto el
independiente como el próximo al presente.
Léxico
Al igual que con la fonética y la morfosintaxis, el léxico no puede diferenciarse claramente
como "peninsular" o "americano". El léxico general es compartido por todos los
hispanohablantes de un cierto nivel cultural: a mayor nivel cultural, más homogeneidad en
el léxico de los hablantes, ya sean éstos del sur de Perú o del noroeste de España. Cuanto
más coloquial sea el uso que se le da a lengua y más bajo el nivel cultural del usuario,
mayores serán las diferencias que encontraremos entre el léxico de un hablante del centro
boliviano y otro del sureste mexicano, como ejemplos.
Naturalmente, existe un léxico relacionado con la comida, la bebida, las costumbres locales,
las plantas, los animales y los alimentos que difiere de una región a otra, sin necesidad de
salir de un continente ni de un país.
Cuba
México España Chile Colombia Argentina
Canarias (E)
la el
la piyama el piyama
payama pijama
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Aunque es difícil definir que un cierto vocabulario tiene un uso exclusivo en América
diferente al de España, podemos mencionar algunas palabras de uso generalizado.
botar tirar
el concreto el hormigón
el durmiente la traviesa
el boleto el billete
la estampilla el sello
el jugo el zumo
el saco la chaqueta
el vocero el portavoz
la plata el dinero
el carro el coche
A estas variantes diatópicas podemos añadir los exotismos característicos de cada una de
las culturas del mundo hispanohablante. Pampa es un exotismo en México y España,
como mariachi lo es en Argentina y España, o madroño que lo es en México y Argentina.
Zonas dialectales de América
1. Rioplatense
2. Español de los Andes
3. Español del Caribe
4. Español del México y Centroamérica
En las páginas anteriores hemos visto la dificultad de definir "un" español americano
diferenciado de "otro" español peninsular para llegar a la conclusión de que ni uno ni otro
existen: existe un español estándar y otros muchos "españoles" diferenciados entre sí por el
lugar, la época, nivel cultural del hablante, situación en la que se usa la lengua, etc.
Cuando intentamos reducir la amplia variedad de "españoles" hablados en América nos
encontramos también con serias dificultades. Son muchos millones de hispanohablantes los
que podemos encontrar desde Nueva York hasta la Tierra del Fuego, muchos los países, y
varias las realizaciones que dentro de cada país podemos encontrar.
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español diferente al utilizado en el noroeste argentino, territorio en contacto con el
quechua de Bolivia.
Nosotros mencionaremos cuatro zonas dialectales no para reflejar la realidad, sino para
dar un ejemplo de la diversidad: variedad rioplatense, variedad que se habla en la
cordillera andina, variedad de la cuenca del Caribe y variedad de México y
Centroamérica. De cada una de las variedades sólo mencionaremos dos o tres
características.
Rioplatense
Hablado a uno y otro lado del Río de la Plata, principalmente en Buenos Aires y
Montevideo.
- Yeísmo y sheísmo. Pronunciación como [ǰ], [ʒ] o [ʃ] de <ll> y <y>.
- Voseo. Uso del la forma vos para la segunda persona del singular. (Véase [Link].)
El español es hoy la lengua de 500 millones de personas (2012) distribuidas por cuatro
continentes. Ordenados por cantidad de hablantes, son países hispanohablantes: México
(108 mill.), [Link]., España Colombia, Argentina, Venezuela, Perú, Chile, Cuba, Ecuador,
República Dominicana, Guatemala, Bolivia, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Paraguay,
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Puerto Rico, Costa Rica, Uruguay, Panamá y Guinea Ecuatorial (400.000). De ellos, sólo
Puerto Rico y [Link]. no tienen el español como lengua oficial.
Para conocer cómo es el español actual, ya disponemos de excelentes obras como la Nueva
gramática de la lengua española publicada por la Real Academia Española y la Asociación
de Academias de la Lengua Española (2009); la Gramática descriptiva de la lengua
española, de Ignacio Bosque y Violeta Demonte (1999); el Diccionario de la Real
Academia (2010); el Diccionario del español actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y
Gabino Ramos (1999); y muchas más. No obstante, además de una breve descripción de
la Nueva gramática de la lengua española, mencionaremos en este capítulo algunos
detalles sobre la gramática y el léxico del español actual.
Características del español actual
Nueva gramática de la lengua española
Queremos mencionar esta Nueva gramática porque es la cumbre o el punto del camino
donde nos encontramos, a donde hemos llegado, en la historia de la lengua española. Es la
más extensa gramática del español que se haya publicado jamás. En ella culminan casi 20
años de trabajo de varios centenares de colaboradores dirigidos por Ignacio Bosque. En sus
4000 páginas han conseguido lo que parecía imposible: describir la diversidad del español
dentro la unidad que la lengua conserva.
Los mismos editores la describen con seis adjetivos: colectiva, panhispánica, descriptiva,
normativa, sintética y práctica.
Colectiva. Lejos quedan los tiempos cuando las gramáticas del español venían marcadas
únicamente por la Academia Española. En la elaboración de ésta han participado las 22
Academias de la Lengua existentes, lo cual ha permitido reflejar el español en todas su
variantes geográficas.
Panhispánica. También es una gramática panhispánica orque no se limita a describir el
español de una zona, sino que abarca todas las zonas hispanohablantes, sin entrar en
valoraciones de mejor o peor español de cada una de esas zonas.
Descriptiva. La NGLE es una gramática descriptiva porque presenta las pautas que
conforman la estructura del español y analiza de forma detallada las características de cada
construcción.
Normativa. Pero esta gramática no es sólo descriptiva sino normativa también ya que
aunque no habla de correctos e incorrectos, recomienda unos usos mientras que otros, los
desaconseja.
Sintética. Es una publicación sintética porque aúna tradición y novedad y tiene en cuenta
tanto los estudios clásicos como los últimos estudios sobre la gramática de la lengua
española.
Práctica. Es práctica porque puede servirles de punto de referencia a estudiantes,
profesores y todos aquéllos que quieran conocer mejor esta lengua.
Algunas características del español actual
En las publicaciones antes mencionadas encontraremos una descripción detallada de la
fonética, la morfología, la sintaxis y el léxico del español actual. No obstante queremos
presentar algunas de estas características y algunos cambios habidos últimamente.
Fuera del léxico, el español de hoy es muy similar al del siglo XIX y XX. Los cambios
habidos en la fonética y la morfosintaxis no son muy significativos y en la mayoría de los
casos eran características que en mayor o menor medida ya existían.
Léxico
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Es en el plano léxico donde el español ha sufrido mayores transformaciones en las últimas
décadas. Es fácil comprender que las nuevas tecnologías, las nuevas formas de relaciones
sociales y el fácil acceso que la mayoría tiene a la información a través de radio, televisión
e internet han comportado la aparición y difusión de una gran cantidad de lexías
como ordenador, enrutador, servidor, escáner, módem, banda ancha, móvil, celular,
teletrabajo, cibercafé, pantalla táctil, repositorio digital, pago por visión, USB, SMS, euro,
decretazo, contrato basura, mileurista, movida, chatear, botellón, litrona, bomba lapa,
zona cero, patera, balcanización, talibán, etc.
Fonética
Seseo y yeísmo. El seseo y el yeísmo existen desde hace siglos, pero en la actualidad han
ganado en extensión y número de hablantes. No obstante, ello no ha significado cambios en
la estructura fonética del español.
Pérdida de -d- intervocálica. Como los fenómenos anteriores, la pérdida de la –
d- intervocálica de los participios se ha extendido. Ya no sólo concierne a los de la
conjugación –ar, sino a los de las otras dos conjugaciones: trabajao, comío, vivío. Esta
pronunciación también ha pasado a los adjetivos y sustantivos con terminaciones similares
a las de los particpios: cansao (cansado), o sustantivos
como estao (estado), abogao (abogado).
Morfosintaxis
Inseguridad en los referentes pronominales. Inseguridad en los referentes pronominales.
Como puede verse en el apartado 10.2.3 (el voseo americano) no existe uniformidad en lo
que se refiere a la 2ª persona del singular, ni en el caso del pronombre, ni en el de la
terminación verbal. Lo mismo ocurre con el pronombre ustedes que tanto puede tener un
referente coloquial (ustedes pensáis) como formal (ustedes
piensan). Leísmo , laísmo y loísmo son tres casos más de esa inseguridad.
Leísmo: sustitución de los pronombres COD lo/la por le, CI. Le vi ayer.
Laísmo: sustitución de los pronombres CI le/les por la, COD. La voy a enviar flores.
Loísmo: sustitución del pronombre CI le por lo, COD. Lo han dado un premio.
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- Los bígrafos ch y ll han dejado de ser letras independientes en los diccionarios y se han
integrado en la C y la L, respectivamente.
Si echamos una mirada a las lenguas que en algún momento fueron lenguas de
colonización, podremos fácilmente observar que el inglés que habla un habitante de la
ciudad inglesa de Liverpool es difícilmente comprensible para un anglófono de la ciudad
australiana de Camberra; lo mismo pasa con el francés: un francés de Marsella tendrá
dificultades para entenderse con un ciudadano de Quebec aunque los dos hablan la misma
lengua. No es éste el caso del español. Los habitantes de Santiago de Chile pueden
comprender sin problemas a los de Santiago de Cuba o a los de Santiago de Compostela
(España).
Tres factores en contra de la unidad
Esta unidad sorprende aún más si tenemos en cuenta tres factores: cuándo, cómo y qué.
Cuándo. El español comenzó difundirse por el mundo mucho antes de que lo hiciesen las
otras lenguas antes mencionadas. Ese hecho debería haber significado una mayor
diferenciación de las formas ya que el paso del tiempo suele dejar huella en forma de
cambios semánticos, sintácticos y fonéticos. Un ejemplo claro lo tenemos en el latín: tras la
caída del imperio romano, la lengua hablada en los diferentes territorios empieza a
diferenciarse hasta tal punto que en el siglo X un hablante de Hispania y otro de Dacia no
habrían podido entenderse.
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todos los hablantes de distintas diversidades para comunicarse entre sí, pero que ninguno
habla como lengua materna.
Las otras lenguas romances, incluidas las peninsulares, son el resultado de
transformaciones que el latín tiene a lo largo de los siglos en determinados territorios.
Cuando en el siglo IX aparece lo que podría ser un ejemplo de español -las glosas
emilianenses-, el catalán, el gallego, el aragonés, el leonés, el occitano, etc. llevaban ya
mucho tiempo existiendo como lenguas romances diferenciadas del latín. En el siglo VIII el
español no existía todavía aunque es una lengua derivada del latín. Su nacimiento es
artificial.
En el siglo VIII los árabes habían conquistado prácticamente todo el territorio peninsular;
sólo en los territorios montañosos del norte se conservaban comunidades cristianas más o
menos independientes del poder musulmán. A lo largo de los 800 años siguientes estos
territorios se convertirían en reinos y, no obstante las guerras y demás enfrentamientos que
mantuvieron entre sí, consiguieron hacerse con todo el territorio peninsular. La conquista
de los territorios árabes fue lenta. Los territorios cristianos enviaban soldados-agricultores a
los territorios fronterizos para hacerse con el control de los mismos. Estos proyectos de
conquista estaban abiertos a todos los interesados, por lo que los soldados-agricultores no
procedían de una única región, ni compartían una misma lengua. Cuando el reino de León
empezó la conquista de los territorios del norte de la actual provincia de Burgos y zonas
limítrofes, acudieron a la conquista leoneses, aragoneses, vascones, riojanos, navarros,
franceses occitanos y mozárabes. Pronto surgió entre ellos una lengua que les permitía
entenderse conservando rasgos de la propia lengua y adaptando rasgos de la de los demás.
Como el territorio recibió el nombre de Castilla, esta lengua artificial, vehicular, este
esperanto de los soldados-agricultores fue llamado castellano, primera forma del
actual español. Posteriormente Castilla se convertiría en una potencia militar y llevaría su
lengua a los territorios conquistados.
Algo similar –necesidad de una lengua vehicular- ocurrió tras la independencia de las
colonias americanas. Como arriba mencionábamos, España, durante la época colonial, se
había preocupado de la difusión de las lenguas amerindias en escuelas y universidades, pero
había descuidado la enseñanza del español. Cuando las colonias se independizan, los
habitantes de estas nuevas repúblicas no comparten la misma lengua porque son varias las
utilizadas en esos territorios. Para conseguir una cierta homogeneidad cultural nacional, los
nuevos gobiernos independientes establecen ya desde el principio de la independencia que
sea el español la lengua vehicular de todos los habitantes de manera que todos puedan
conservar su lengua pero puedan comunicarse con los demás con una lengua común. Este
hecho histórico es importante y debe ser recordado: la difusión del español no se debe a la
labor realizada por España –salvo la labor realizada por el Instituto Cervantes desde hace
una veintena de años-; el español se difunde y se conserva porque las jóvenes repúblicas
americanas deciden que sea su lengua oficial. Si en el XIX estas repúblicas se hubieran
decantado por el caribe, el quechua o cualquiera de las otras lenguas de las 123 familias
lingüísticas americanas, el español tendría hoy una posición totalmente diferente.
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yuco-aztecas; en Perú: aymará, resígaro, yine, axininca, bora, ocaina, etc.; en Argentina:
quechua, guaraní, aymará, guaycurú, etc.). Además de estas lenguas, en cada país
hispanohablante hay varios dialectos (En España: el castellano, el andaluz, el murciano, el
riojano, etc.). Todos estos hispanos, independientemente de su origen, bilingües o
monolingües dialectales disponen de un vehículo con el que comunicarse con “los otros”: el
español.
Bibliografía
ALARCOS LLORACH, Emilio, Fonología española, 4ª ed., Madrid, Gredos, 1976.
ALATORRE, Antonio, Los 1,001 años de la lengua española, 2ª ed., México, FCE,
1989.
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