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Filosofía de Parménides: Ser y No-Ser

filosofía
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Trabajo Práctico N° 1: Parménides de Elea

Estudiantes: Argañaraz, Camila


Querini, Valentina
Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. Gonzalez” N 2
Materia: Filosofía de la Educación
Curso: 2do “A”
Profesora: Roldán, Gabriela
Fecha: 30 de abril de 2025
Heráclito y Parménides ilustran dos modos contrapuestos de considerar el fundamento de

los entes, porque representan dos posibilidades extremas de enfocar la realidad. Es decir

que no se puede pensar la realidad sin tener en cuenta, por un lado, que hay cosas que

cambian, y, por el otro, sin pensar que en la realidad hay también algo permanente, ya que,

para pensar hay que establecer relaciones y las relaciones no pueden establecerse si no

hay constancias, semejanzas.

Parménides nació hacia los años 515 a 510 a.C. en la ciudad de Elea, colonia griega del sur

de Italia, iniciándose cómo filosofo en los siglos VI-V antes de J.C., por lo tanto, forma parte,

junto a Heráclito, del grupo de filósofos metafísicos, y se convertiría en uno de los

pensadores más elocuentes y profundos de su tiempo. De familia rica e ilustre como

muchos otros filósofos de la época, desafió las teorías vigentes y a sus creadores. Fue el

fundador junto a otros de la escuela eleática, cuya doctrina principal sostenía que una cosa

perceptible es una sola entidad inmutable, es decir, las cosas existen inherentemente, están

unidas y son inseparables. Comenzando así, un debate, en donde plantea que las cosas

presentan una única realidad o pueden ser separadas en diferentes sustancias.

Con Parménides se inicia la filosofía en el sentido más propio de la palabra porque solo con

él, el pensamiento se rige a lo ideal o racional. El pensamiento se entiende sólo a sí mismo,

y rechaza todo lo que tenga origen en lo sensible y en las opiniones de los hombres.

Afirmar que Parménides descubrió la razón, significa dos cosas: que fue el primero en darse

cuenta de que hay un conocimiento racional, necesario y universal, a diferencia del

conocimiento empírico o sensible, que es contingente y particular. Y, por otro lado, significa

que enunció por primera vez los tres primeros principios ontológicos:

● Principio de identidad (lo que es, es; o: el ente es)

● Principio de contradicción (el ente no puede no-ser)

● Principio del tercero excluido (o es o no es).

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Esto no quiere decir que antes de Parménides nadie hubiese empleado la razón o realizado

inferencias correctas, pero una cosa es usar la razón y otra muy diferente reflexionar sobre

la razón y los principios que la constituyen.

Él fue el primer filósofo que procede con total rigor racional, convencido de que únicamente

con el pensamiento (no con los sentidos) puede alcanzarse la verdad. Él llega a expresar,

no solo que pensar una cosa equivale a pensarla existente, sino también que la

pensabilidad de una cosa prueba su existencia; porque solo lo real es pensable.

Para Parménides "lo que hay, y el ser, son la misma cosa”. Puede decirse que éste es el

primer racionalista de la historia, el más decidido y extremo de todos ellos.

La reflexión por más extraña que pueda parecer, representa históricamente el momento en

que el hombre descubre la razón. De este modo, comienza a colocarse ante las dos

máximas posibilidades pensables: o hay algo (es decir, hay ente) o bien no hay nada. Y

esto, lo hizo colocarse ante una disyuntiva; si la filosofía se ocupa de la totalidad, incluye la

nada. Sin embargo, que no sea nada, es absurdo, ya que se afirma que lo que hay es la

nada, que la nada es. Por lo tanto, se vuelve contradictorio y debe rechazarse.

Debido a esto, es preciso concluir que el ente es:

● ÚNICO: ya que, si no, sería múltiple. Lo que se diferencia del ente, es el no-ente, la

nada.

● INMUTABLE: No está sometido al cambio, en ninguna de sus formas.

● INMÓVIL: lo que se llama cambio de lugar o movimiento local, debería ser diferente

al ente; pero como lo diferente del ente es el no-ente, la nada, no puede haber

espacio donde el ente se mueva.

● INGENERADO: cómo lo diferente al ente es el no-ente, la nada, no hay nada que

pueda haberlo generado.

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● IMPERECEDERO O ETERNO: Porque si el ente dejara de ser, entonces sería el no-

ente, la nada; y como esto es absurdo, es necesario eliminar la posibilidad de

desaparición del ente.

● INTEMPORAL: carece de significado decir “fue” o “será”, hablar del tiempo supone

un proceso de devenir. Pero el ente es una constante presencia, más allá de un

tiempo posible.

● INDIVISIBLE: en el ente, es todo y simplemente ente, de modo continuo, sin

interrupciones, sin diferencias, y si no hay diferencias, no es posible dividirlo.

Este filósofo pensaba que nada puede surgir de la nada y algo que existe tampoco se

puede convertir en nada. Es decir que, para él, ningún verdadero cambio era posible y que

no hay nada que se pueda convertir en algo diferente a lo que es exactamente. Si bien

sabía que precisamente la naturaleza muestra cambios constantes y que con los sentidos

se observaba cómo cambiaban las cosas, igualmente esto no concordaba con lo que le

decía la razón. Es decir que no lo creía ni siquiera cuando lo veía y consideraba que era su

obligación descubrir toda clase de “ilusiones". Esta fuerte fe en la razón humana se llama

racionalismo.

Pero, ¿Qué pasa con el mundo sensible, con las cosas que vemos, oímos, y palpamos? ¿Y

con nosotros mismos? Qué somos muchos y que nacimos y cambiamos a cada instante.

Parménides plantea que todas las cosas sensibles, no son más que ilusión, apariencia,

ignorancia, fantasmas en la que solo pueden creer los que andan por el camino de la

opinión. Los hombres en general coinciden en creer en la realidad del mundo sensible,

mundo de diversidad en que todo es y no es. Pero entonces, carecen de saber firme, en el

fondo son víctimas de la más total ignorancia. A esos hombres, Parménides los llamó

bicéfalos, justamente porque unen ser y no ser.

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Sostiene que para que algo fluya es preciso que haya antes ese algo, es decir, un sustrato

permanente, un ser en sí. La razón me pone en contacto con ese algo, con la inmutabilidad

de las ideas, pero, ante todo, con una idea que es la base de las demás: la idea de ser

(Gaarder, 2014, p. 38). Para que todas las realidades puedan existir será necesario que el

ser, lo más inmediato y seguramente conocido, tenga unos límites posibles, porque donde

algo es ilimitado no cabe nada más. De este modo Parménides cae en el panteísmo: cuanto

existe es parte, manifestación de una sola sustancia, de un solo ser, que es Dios. La

existencia de individuos y la mutación de las cosas son mera apariencia, engaño de “los

ojos ciegos, los oídos sordos, la lengua que es solo un eco”, (Gambra, 2014, p. 35), propios

del vulgo.

También transmitió sus ideas y la división entre verdad y percepción. A través de las artes

escribió un gran poema titulado "Sobre la naturaleza" en el que prescribía dos visiones de la

realidad: "el camino de la verdad" y "el camino de la opinión" donde separaba el

pensamiento racional de los sentimientos.

Parménides murió hacia el 450 a.C., a la edad de 65 años.

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Referencias

- Carpio, A. (2004) Principios de Filosofía: una introducción a su problemática.

Buenos Aires: Glauco – Cap. II: Cambio y permanencia.

- Elorza, V. (20 de diciembre, 2024) Parménides: biografía y aportes de este filósofo

griego. Psicología y mente. Recuperado el 28/04/2025

- Gaarder, J. (2014) El mundo de Sofía. Buenos Aires: Siruela – p.38 a 41

- Gambra, R. (2014) Historia sencilla de la filosofía. Madrid: Ediciones de Bolsillo – p.

26 a 36

- Sanchez, C (24 de enero de 2020) Referencias APA.

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