0 1 La buena
vida
¿Cómo deberíamos vivir para llevar una buena vida? ¿Qué
confiere valor a nuestras vidas? Estas preguntas éticas tan
básicas se plantearon por prim era vez en Grecia hace unos
veinticinco siglos. Desde entonces, no han cesado de levantar
opiniones enfrentadas ni de dividir a sus defensores.
Las opiniones de lo que se considera una buena vida cubren un es
pectro amplísimo. Y en este caso, por desgracia, la diferencia de opi
nión realmente importa, puesto que las visiones descarnadamente
divergentes sobre qué significa llevar una vida buena afectan más o
menos directamente sobre cómo nos comportamos en realidad y cómo
interactuamos unos con otros como seres sociales. El desacuerdo so
bre estas cuestiones básicas ha supuesto el origen de mucho sufrimien
to humano.
A través de un valle de lágrimas Desde una perspectiva reli
giosa, una buena vida es aquella que se vive en concordancia de la
voluntad y los deseos de un dios o dioses particulares. Para el cristia
nismo, la recompensa de una vida bien vivida es una dichosa exis
tencia después de la muerte, y junto a Dios para la eternidad. Por
tanto, el verdadero valor reside fuera de este mundo. En un alto gra
do, lo que hacemos y conseguimos en la Tierra es valioso en un sen
tido secundario e instrumental, hasta el punto de que nos ayuda a
conseguir entrar en la vida de ultratumba, infinitam ente mejor para
la anterior.
La subordinación de lo físico (e inferior), del aquí-y-el-ahora, a lo es
piritual (y superior) y a la vida del más allá conduce a una elevación
del alma y a la degradación del cuerpo y sus accesorios. Desde un pun
to de vista cristiano, nuestra vida terrenal es un tiempo de lamenta-
Cronología
Siglo v a c. Siglo iv a c Siglos IV-lll a c. c. 30d.C.
En Atenas, Sócrates Aristóteles afirma que la Epicuro defiende Jesús promete a su s fieles
pregunta: «¿Cóm o felicidad (eudaimonia) el placer com o el que su recompensa está
deberíamos vivir?». es el m ayor bien. m ayor bien. en el cielo.
ui iw w m *m * ■ i •
ción, un paso por un «valle de lágrimas», don
( ( Bienaventurados
de nuestras esperanzas mundanas son transitorias,
y nuestras ambiciones mezquinas, vacías. La vir
los pobres de
tud se encuentra primariamente en la obedien
espíritu» porque
cia a la voluntad de Dios, una devoción que, suyo es el reino
históricamente, al menos, ha ido acompañada de los Cielos.
con el desdén por los bienes terrenales. Las cua B ienaventurados los
lidades que la Iglesia ha alentado normalmente, puros de corazón,
son los hábitos del compromiso y la negación de porque ellos verán
uno mismo, como la castidad, la abstinencia y la a D ios.) )
humildad.
Jesucristo,
F e lic id a d , a u to n o m ía y r a z ó n Los pensa
Sermón de la Montaña,
dores no religiosos, sin esperanza de una vida
después de la muerte, se ven forzados a bajar la
c.30ic.
mirada, y a adoptar una perspectiva humanista
(es decir, centrada en el ser humano) y a situar
el valor, el alcance y todo lo que la vida pueda ofrecer en este mundo,
es decir, el mundo natural, incluidas las personas que lo habitan.
Los antiguos griegos (que tenían dioses pero que generalmente no
aspiraban a vivir con ellos) y muchos desde ellos han considerado la
líste te le s sobre uno. bueno, vído.
Para el filósofo griego Aristóteles, que sugiere la palabra «felicidad»,
como Sócrates y Platón antes que que incluye éxito, plenitud,
él, la cuestión crítica no era tanto autorrealización y un nivel
«¿qué es lo más correcto?», sino adecuado de comodidad material.
«¿cuál es la mejor manera de vivir?».
Aristóteles creía que la esencia del
Aristóteles aceptaba la idea hombre es su capacidad de
habitual de que el mayor bien del razonar, la culminación de su
hombre es la eu d aim o n ia, que potencial distintivamente humano,
normalmente se traduce como y de ahí que su e u d aim o n ia
«felicidad», pero cuyo significado consista en el «ejercicio activo de
está más cerca de la idea de las facultades del alma (es decir, la
«florecimiento», un estado más actividad racional) de acuerdo con
objetivo, menos psicológico del la virtud o la excelencia moral».
1784 1789 1983
Im m anuel Kant argum enta que Jeremy Bentham mantiene En El sentido de la vida, los M onty
la libertad y la razón son las que la felicidad es la única Python dejan de lado tanto a Jesucristo
claves del progreso humano. medida de valor. com o a Kant.
i iniumiirmus iitiit'.tmi.
0 sentido d<e Io l víd¿L
Monty Python concluyó que «no también el capítulo 21). Muchos
era nada especial»: «intenta ser ateos están de acuerdo con el
bueno con la gente, no comas existencialista Jean-Paul Sartre,
cosas grasicntas, lee un buen libro que argumentó que el mismo
de vez en cuando». No obstante, hecho de la indiferencia del
para la mayoría de personas, la universo hacia nosotros (es
cuestión de si la vida tiene sentido, indiferente porque no hay Dios que
y si lo tiene, cuál sería, parece la dote de propósito a nuestras vidas)
gran pregunta, seria o alarmante. nos deja libres para relacionarnos
Para las personas religiosas, la con el mundo de la forma que
respuesta puede ser relativamente resulte más significativa para
simple: estamos en laTierra con un nosotros. «Condenados a ser
propósito concreto: servir y libres», somos lo que elegimos
glorificar a Dios. Quienes no sirven ser, productos de las elecciones
a ninguna religión, no obstante, significativas que tomamos
están obligados a encontrar y autores del significado de
consuelo en otra parte (véase nuestras vidas.
felicidad como el «mayor bien» (summum bonum) de los seres hu
manos.
Ha habido un amplio abanico de perspectivas, sin embargo, sobre la
naturaleza de la felicidad y cómo se consigue. Por ejemplo, el filósofo
griego Epicuro identificó la felicidad con el placer (aunque no el tipo
de placer sensual que ahora asociamos con su nombre), como hizo,
mucho después, Jeremy Bentham, el pionero del utilitarismo (véase
también el capítulo 12), con propósitos muy diferentes. Otros, aun
que están de acuerdo con que la felicidad es (o quizás es) un bien su
premo, han seguido a Aristóteles al verlo como un estado objetivo de
florecimiento humano o de bienestar, en lugar de como un estado
subjetivo de la mente.
Sócrates afirmó célebremente que la vida que se vive sin conciencia
no vale la pena ser vivida. Es esencial, según esta línea de pensa
miento, que pensemos por nosotros mismos y constantem ente re
flexionemos sobre lo que hace valiosas nuestras vidas. De otro modo,
nos arriesgamos a vivir, no según los valores que elijamos por noso
tros mismos, sino según los que otros nos imponen. Esta perspectiva
resultó muy inspiradora para una sucesión de pensadores durante la
Ilustración, sobre todo para Immanuel Kant (véase el capítulo 13),
que proclamó que la autonomía personal, y especialmente la libertad
de pensamiento y expresión, eran esenciales si los seres humanos
querían escapar de los grilletes de la superstición y la deferencia a la
autoridad tradicional.
i a uuunu v nx i is
La sed de conocim iento que consumía a los pensadores de la Ilustra
ción se vio estimulada en gran parte por las demandas de libertad y
autonomía. El valor de actuar y decidir por nues
tra cuenta depende de comprender el contexto y ( ( No se n ecesita
las implicaciones de nuestras acciones y decisio nada p ara e sta
nes. La razón se reconoció (de nuevo, como ha ilum inación excepto
bían hecho los griegos) como el factor clave de
la lib ertad ... la
esa audacia. Y en la práctica, los pioneros de la
lib ertad de u sa r la
revolución científica, desde New ton hasta Dar-
witt, concibieron y desarrollaron métodos de ex
razón públicam ente
perimentación e investigación racional basados
en todos los
en la penetración insospechada en el mundo físi asu n tos. »
co y el lugar del hombre en él. munanuel Kant,
Mundos separados Hoy, como casi siempre ¿Qué es la Mustrackm?,
en el pasado, hay un gran abismo entre aquellos 1784
que ven la vida como un momento de transición
a una existencia mejor en el más allá, y quienes, como los antiguos
griegos, «creen que el hombre es la medida de todas las cosas» y bus
can desarrollar todo el potencial de los seres humanos dentro de los
confines de una vida finita en la Tierra. Como personas, nos separa
literalmente un mundo entero en nuestra comprensión de nuestros
orígenes y naturaleza: de dónde venimos y las implicaciones que esto
i iene para la manera en la que vivimos nuestras vidas. Tristemente,
hasta que podamos alcanzar cierto consenso en lo que hace que una
vida buena lo sea, las perspectivas de llegar a una aceptación en los
asuntos más terrenales de convivir pacíficamente en el mundo no son
nada halagüeñas.
La idea en síntesis:
¿cuál es la mejor
forma de vivir?