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Diplomatura Sanmartiniana: Clase Inaugural

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Diplomatura Virtual Sanmartiniana: Clase Inaugural

Palabras de Bienvenida
Desde la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, les damos la bienvenida a esta diplomatura que
nos enorgullece. La figura de San Martín presenta innumerables aristas y será abordada por
profesionales reconocidos por su especialidad y sus diversas miradas. Esta es una oportunidad
para toda la comunidad de profundizar en la vida y la historia de San Martín, no solo en la épica
de la liberación, sino también en aspectos menos conocidos que revelan un personaje íntegro.
Siendo militar, tuvo un objetivo político determinado y lo cumplió hasta sus últimas
consecuencias, sin afán de protagonismo y con la capacidad de renunciar cuando lo consideró
necesario.
Hace pocos días se conmemoró el Día de la Poesía. Fray Luis de León, tras cinco años de
prisión, retomó su clase diciendo: "Como decíamos ayer". Han pasado casi cinco años desde
nuestra clase inicial el 20 de noviembre. Hoy les digo bienvenidos. Estamos sumamente
satisfechos por la masiva cantidad de inscripciones, miles de personas interesadas en conocer
o rememorar a San Martín.

Módulo 1: De las Misiones Guaraníes al Cóndor de los Andes


Hoy iniciamos con el módulo uno, titulado "De las Solares Castellanos nació el cóndor que
sobrevoló los Andes". Comenzaremos en las misiones guaraníes con la Dra. Profesora Adela
María Salas, vicepresidenta y miembro de número de la Academia Sanmartiniana. Ella nos
hablará de los primeros años de San Martín en Yapeyú y cómo estos marcaron su vida adulta.
La segunda parte estará a cargo del documentalista Sergio Rasco, quien presentará
fragmentos de su archivo documental sobre el proyecto de las misiones jesuíticas.

Los Primeros Años de Don José de San Martín en las Ruinas de las
Misiones Jesuíticas
Por la Dra. Profesora Adela María Salas

La Reconstrucción Histórica y el Género Biográfico

Para comenzar, es fundamental reflexionar sobre la historia, su reconstrucción y el trabajo del


historiador. La historia se construye con fuentes; se reconstruye desde el presente del
historiador, pero a partir de las fuentes de época. El historiador busca conocer desde dentro los
hechos, los procesos y los tiempos de larga duración. La historia se articula en dos ejes: el
tiempo y el espacio, aspectos que tendremos en cuenta en estas clases.
Dentro de la historia, el género biográfico, que se remonta a tiempos grecorromanos, intenta
reconstruir el curso vital de una persona, desde su nacimiento hasta su defunción.
Frecuentemente, faltan fuentes, especialmente sobre los primeros años de vida de las
personas. La documentación suele ser más abundante cuando el individuo adquiere un rol
importante. Es crucial considerar el lugar y la fecha de nacimiento, ya que no es lo mismo nacer
en Yapeyú en 1778 que en otro lugar o en otra época.
El estudio de la infancia ha cobrado relevancia, impulsado por historiadores como Philippe
Ariès y por los avances de la psicología, que destaca la repercusión de la niñez en la vida
adulta. Uno de los trabajos pioneros sobre la infancia de San Martín fue realizado por José
Pacífico Otero, fundador de este instituto, en una entrevista radial transcrita que aborda sus
primeros años en América.

El Mundo en Tiempos del Nacimiento de San Martín

San Martín nació en el siglo XVIII, una época de conocimiento científico, exploraciones,
cosmopolitismo, individualismo y proyecciones hacia el futuro. Fue también un siglo de
revoluciones trascendentales: la Revolución Industrial, la Revolución Francesa y la Revolución
Norteamericana. Los últimos años del siglo XVIII vieron las primeras revoluciones o
prerrevoluciones que darían origen a las revoluciones hispanoamericanas del siglo XIX. San
Martín nace en este mundo dinámico y comunicado, dentro del Imperio Español.

Las Misiones Jesuíticas Guaraníes y Yapeyú

En la carta geográfica de las provincias de la Gobernación del Río de la Plata, Tucumán y


Paraguay, se observa la región del Guayrá, donde nació Don José de San Martín. Esta región
fue evangelizada por los padres de la Compañía de Jesús, conformando las misiones y pueblos
guaraníticos.
Yapeyú, ubicada en la actual provincia de Corrientes, sobre la margen derecha del río Uruguay,
fue una de estas misiones. Fundada en 1627 por el padre Pedro Romero, durante el
provincialato de Durán Mastrilli, se considera que San Roque González de Santa Cruz recorrió
la zona previamente y estableció los primeros contactos con los aborígenes. La palabra
"Yapeyú" significa "río de piel amarilla" o "fruta madura". Actualmente, se encuentra en la
Mesopotamia argentina. El medio geográfico original era la selva, los bosques y la sabana, con
un clima subtropical y abundantes precipitaciones. La economía de la región ha sido
fundamentalmente ganadera desde la época misional, aunque recientemente Yapeyú ha
incorporado el turismo cultural.
En 1817, el mismo año en que San Martín iniciaba el Cruce de los Andes, los brasileños, al
mando del brigadier Chagas Santos, quemaron y destruyeron Yapeyú. Testimonios posteriores,
como el de un viajero francés, indican que la zona se transformó y se cubrió de bosques,
resaltando la importancia del trabajo de historiadores y arqueólogos para reconstruir los sitios
históricos.

Apogeo y Organización de Yapeyú Misional

Durante el período misional, Yapeyú experimentó un crecimiento demográfico exponencial,


pasando de 2.900 a más de 8.500 habitantes. Fue un importante centro ganadero, con cerca
de 50.000 cabezas de ganado y diversas estancias. El padre jesuita Antonio Sepp, en su viaje
de Buenos Aires a Yapeyú, describió un pueblo hermosamente situado sobre una loma, con su
campanario, iglesia, viviendas para los padres y un trazado de calles con las casas de los
indios conversos. Destacó también el desarrollo musical y el potencial de la misión.
Otro jesuita, el padre Cardiel, recorrió las misiones y dejó una descripción general, señalando
que en cada una vivían entre 1.000 y 1.500 familias (aproximadamente 6.000 personas),
dirigidas por solo dos jesuitas. Cardiel mencionó una similitud en el trazado de los pueblos. Sin
embargo, estudios arqueológicos y análisis de planos posteriores han revelado diferencias,
aunque mínimas, entre las misiones.
Estas misiones estaban organizadas política, económica y religiosamente, pero también
militarmente. Esto se debió al avance de los bandeirantes, hacendados portugueses que
incursionaban en las misiones en busca de mano de obra indígena, ya que los indios conversos
estaban instruidos en labores agrícolas, ganaderas y mantenían un orden impuesto por los
jesuitas. Se organizaron entonces los ejércitos guaraníes. Se conservan planos de misiones
como San Juan Bautista y La Candelaria que ilustran su estructura.

Yapeyú Tras la Expulsión de los Jesuitas y la Llegada de Juan de San Martín

Tras la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles por la Pragmática Sanción de
Carlos III en 1767, fue necesario reorganizar la zona. Bucarelli se encargó de la expulsión en
Yapeyú. La organización religiosa se encomendó a los franciscanos. Administrativa y
militarmente, se crearon dos gobernaciones y se designaron tenientes de gobernadores. Uno
de ellos quedó a cargo del departamento de Yapeyú, que comprendía los pueblos de La Cruz,
Santo Tomé, San Borja y Yapeyú, siendo esta última la capital por su importancia económica.
En 1774, Juan de San Martín fue nombrado teniente gobernador de Yapeyú y se instaló con su
familia en las antiguas viviendas de los padres jesuitas. Unos años antes, en 1770, había
comenzado una epidemia de viruela que duró varios años y diezmó la población de Yapeyú y
misiones aledañas, reduciendo los habitantes de Yapeyú de más de 8.000 a 3.000 personas.
Este fue uno de los problemas que Juan de San Martín debió afrontar. Organizó un ejército de
550 guaraníes para defender el departamento no solo de los bandeirantes, sino también de los
llamados "indios enemigos" (minuanes y charrúas).
Un inventario realizado al momento de la partida de los jesuitas de Yapeyú detalla la riqueza de
la misión: desde ornamentos de iglesia hasta cabezas de ganado de diferentes tipos y edades,
34 carretas (una cantidad considerable para la época) y 40 canoas, lo que evidencia la
existencia de construcción de barcos y un activo comercio fluvial por el río Uruguay. El
inventario también incluía libros, como traducciones y diccionarios de guaraní, lo que permite
analizar la importancia de Yapeyú.
A partir de la década de 1830-1840, se iniciaron los esfuerzos por reconstruir Yapeyú en medio
de la selva. Actualmente, el turismo cultural gira en torno a la figura de San Martín y la
relevancia de la misión jesuítica. Es recomendable visitar el Museo Histórico Sanmartiniano de
Yapeyú, que, aunque cuenta con réplicas, explica la vida en las misiones y los primeros años
del Libertador.

La Familia de San Martín

Se ha estudiado con detenimiento la filiación de José de San Martín. Historiadores como


Isidoro Ruiz Moreno, miembro del instituto, han analizado la documentación existente. El propio
instituto emitió un documento en 2008 explicando las fuentes que confirman su filiación.
Sus padres fueron Juan de San Martín y Gregoria Matorras del Ser. Juan de San Martín, nacido
en Palencia (cerca del lugar de nacimiento de su esposa), tuvo una destacada carrera militar en
España antes de cruzar el Atlántico. En el Río de la Plata, cumplió diversas responsabilidades,
como adiestrar el batallón de milicias de españoles, participar en el bloqueo de Colonia del
Sacramento y ser comandante del partido de Las Vacas y Víboras (actual Uruguay), donde
luchó contra el contrabando portugués. Como teniente gobernador de Yapeyú, enfrentó a
portugueses e indios hostiles. Preocupado por la seguridad de su familia ante el peligro, decidió
que se mudaran a Buenos Aires. Es destacable su interés por mantener una foja de servicios
limpia, solicitando investigaciones ante acusaciones sobre su trato a algunos aborígenes.
Gregoria Matorras fue una mujer fuerte y decidida. Huérfana de madre a los cuatro años, viajó
a América a los 30 con su primo Jerónimo Matorras. Formó una familia de cinco hijos con Juan
de San Martín, acompañándolo en sus destinos en la Calera de las Vacas y Yapeyú. Se mudó a
Buenos Aires a instancias de su esposo debido a la viruela y los ataques indígenas. Fue una
mujer culta y con iniciativa, defendiendo los intereses de su marido tanto en América como en
España. Cuando Juan de San Martín enfermó en Buenos Aires y testó, Gregoria se hizo cargo
de la situación. Posteriormente, ambos enfermaron en España y testaron mutuamente. Su
testamento la muestra como una mujer que buscaba el reconocimiento del trabajo de su
esposo y menciona a sus hijos, señalando que José de San Martín fue el que menos gastos les
ocasionó.
De los hermanos de San Martín, María Elena fue la más cercana en su infancia y
posteriormente. San Martín dispuso en su testamento que se le entregara una pensión anual y
que, tras su muerte, su sobrina (hija de María Elena) recibiera una suma. Justo Rufino fue el
hermano que lo acompañó durante su ostracismo en Europa hasta su muerte en 1832.

Infancia en Buenos Aires y Viaje a España

Un plano de Buenos Aires de 1713 muestra la transformación de la aldea en el siglo XVIII. Para
1778, según un censo, la ciudad contaba con más de 24.000 habitantes, se había expandido y
embellecido bajo el virreinato de Vértiz, con la creación de plazas y la Casa de Niños
Expósitos, lo que denota una nueva consideración hacia la niñez (aunque los huérfanos antes
eran adoptados por familias, ahora el Estado asumía un rol) y hacia otros sectores vulnerables.
San Martín pasó parte de su infancia en este Buenos Aires en crecimiento. La familia logró el
reconocimiento de los años de servicio de Juan de San Martín y, con el dinero obtenido,
compraron dos casas. Vivieron en la "casa grande", ubicada en la actual calle Piedras, hasta
que decidieron regresar a España en 1784, anhelo de ambos padres.
Poco se conoce de la infancia de San Martín en Yapeyú y Buenos Aires. Es probable que sus
recuerdos de Yapeyú provinieran más de los relatos familiares que de vivencias directas,
aunque estos relatos pudieron impactarlo, como el conocimiento de la organización del ejército
guaraní por su padre, experiencia que él replicaría al crear el Regimiento de Granaderos a
Caballo. Se desconoce si recibió educación formal en Buenos Aires, ya que cruzó el océano
entre los seis y siete años. Algunos historiadores mencionan que en esos años conoció a Gre-
gorio Gómez, su amigo a quien "tuteaba".
Siempre fue austero, lector y estudioso. Probablemente aprendió a leer en el seno familiar en
Buenos Aires. Mitre relata que San Martín repetía que podría haberse ganado la vida pintando
marinas y abanicos. Es una incógnita cuándo incorporó la pintura, así como la guitarra, que
aprendió en España. Estos fueron pasatiempos que cultivó, como la pintura de marinas, hasta
el final de sus días, al igual que la lectura. El impacto de ese primer viaje transatlántico en un
niño de seis a siete años (cumplió los siete durante la travesía, que duraba más de 100 días) y
las conversaciones con sus padres debieron influir en su carácter y quehacer.
Palabras Finales

La tarea del historiador es ardua y debe basarse en fuentes. Reconstruir las infancias es difícil,
ya que las fuentes suelen ser generadas por adultos y no por los propios niños. En el caso de
San Martín, las fuentes no son abundantes, pero las recopiladas por los historiadores permiten
reconstruir y plantear interrogantes sobre sus primeros años.
Trabajo Documental sobre el Lugar de Nacimiento del General San
Martín
Por Sergio Rasco
Mi trabajo se ha centrado durante más de 35 años en las misiones jesuíticas en América,
surgiendo el interés específico al abordar la misión de Yapeyú en Corrientes, fundada en 1627
por Roque González de Santa Cruz.

Desarrollo e Importancia de la Misión de Yapeyú

La Misión de Nuestra Señora de los Santos Reyes de Yapeyú (1627) fue la primera de los
cuatro pueblos fundados en territorio correntino. Su origen se debió a la iniciativa del padre
Roque González de Santa Cruz en 1626. El padre provincial Mastrilli Durán relató que
acompañó a los padres Roque y Pedro Romero para iniciar la fundación, quedando este último
como sacerdote a cargo desde el 4 de febrero de 1627. Estratégicamente, Yapeyú funcionaba
como aduana, siendo un paso obligado para quienes viajaban del norte hacia Buenos Aires, lo
que impulsó su crecimiento económico y cultural. Contaba incluso con fabricación de barcos, ya
que los ríos eran la principal vía de comunicación.
Tras la irrupción de las bandeiras paulistas a fines de la década de 1630, que obligaron al
abandono del territorio oriental del Uruguay por las misiones guaraníes del Tapé, y luego de un
período de calma y reubicación hacia 1630, las misiones, especialmente Yapeyú, La Cruz y
Santo Tomé, ocuparon con estancias parte de ese territorio. Yapeyú fue sede de la Vaquería del
Mar y de las principales estancias productoras de ganado, base alimentaria y económica de la
estructura misional, que llegó a albergar a unas 140.000 personas.
Las cartas anuas de 1637-1639 ya mencionan la organización de una nueva iglesia en Yapeyú,
de mayor capacidad, con tirantes y columnas de madera, finalizada en 1647 y decorada con
imágenes pintadas por el hermano Juan de la Croa, de origen belga. En 1691 llegó el padre
Anton Sepp, músico austríaco, quien en sus escritos describe su viaje por el río Uruguay en
jangada, tocando su instrumento y atrayendo a los guaraníes. Las escuelas de arte de Yapeyú
eran reconocidas; en cada festejo importante en Buenos Aires participaban la orquesta, coros y
danzantes de la misión. También llegó el jesuita José Brasanelli, un gran tallador
contemporáneo de Bernini, a quien llamaban "el Miguel Ángel" de la época. El padre Sepp
mencionó que Brasanelli "daba vida a la madera". Tanto Sepp como Brasanelli llegaron a
Buenos Aires en 1691 y se hospedaron en el colegio de San Ignacio. Sepp se dirigió a Yapeyú
y comenzó a construir instrumentos y formar músicos indígenas, logrando una importante
impronta musical en las misiones.

La Expulsión de los Jesuitas y la Administración de Juan de San Martín

En 1767, se produjo la expulsión de los jesuitas por orden de Carlos III. Se desarticuló la
estructura de manejo de las misiones, que tenía su centro en Candelaria, y se estableció un
sistema de control con autoridades políticas y administrativas de la corona, y religiosos
dependientes del obispado en los pueblos. La misión quedó bajo la Junta de Temporalidades
durante una transición.
Previamente, en la época misional (1741), se fundó la Estancia de Belén (también llamada
Estancia de las Vacas o Calera de las Huérfanas) en la Banda Oriental del Uruguay, cerca de la
actual Carmelo. Era una estancia productiva que coexistía con la misión de Yapeyú. Tras la
expulsión, Juan de San Martín llegó con Gregoria Matorras como administrador de esta
estancia. Allí nacieron sus tres hijos mayores: Juan Fermín, Rafael Manuel Tadeo y María
Elena. La imagen de la Virgen de Belén, venerada en la estancia, se encuentra actualmente en
Carmelo como la Virgen del Carmen.
Posteriormente, el gobernador de Buenos Aires dividió el territorio misional en departamentos.
Juan de San Martín fue nombrado segundo teniente gobernador del departamento de Yapeyú y
se trasladó allí en 1775 con su familia (Doña Gregoria y sus tres hijos nacidos en la Banda
Oriental). La Estancia de Belén quedó en manos de una congregación religiosa que sostenía el
hogar de niñas huérfanas de Buenos Aires, de ahí su nombre "Calera de las Huérfanas". En
Yapeyú nacieron Justo Rufino (1776) y José Francisco (1778), el quinto hijo y futuro Libertador.
La familia se instaló en lo que fuera la residencia y el colegio de los jesuitas, que aún se
mantenía en pie.

Destrucción y Reconstrucción de Yapeyú

En 1817, en medio de disputas territoriales, un ataque desde Brasil liderado por Chagas
Santos, y otro desde Paraguay por Gaspar de Francia, buscaron destruir las misiones
jesuíticas. Andrés Guacurarí y Artigas (Andresito), comandante militar de Misiones, intentó
recuperar los territorios perdidos para reconstituir la antigua provincia del Paraguay. Tras un
intento infructuoso de Andresito por recuperar San Borja (capital de "Das Missões" en Brasil),
los brasileños, bajo el mariscal Francisco de Chagas Santos, cruzaron el río Uruguay en
febrero de 1817 y destruyeron e incendiaron sistemáticamente la misión de Yapeyú y otros
pueblos sobre el Uruguay, hasta el norte de Misiones. Significativamente, el día que San Martín
comenzaba la liberación de Chile, su pueblo natal estaba siendo invadido, quemado y
saqueado.
Un plano catastral de Yapeyú de 1864, encontrado en el archivo de Corrientes, muestra la
mensura para una colonia de inmigrantes franceses llamada "Colonia San Martín". Este plano,
realizado por el francés Víctor Richard, dividía el área en 48 manzanas. En la manzana 40,
adjudicada a colonos franceses, se indicaba la presencia de los restos de la iglesia de los
jesuitas y el colegio. Esto marca el lugar donde naturalmente debió nacer San Martín. La nueva
colonia agrícola se superpuso a las ruinas de la antigua misión, loteando incluso la manzana 40
con los vestigios, y la manzana 18 donde había restos de las casas de indios, que solían estar
a 100 o 200 metros de la iglesia y el colegio. En la manzana 21 también había vestigios, pero
solo basamentos.
A fines del siglo XIX, autoridades militares locales organizaron homenajes a San Martín. En
1899-1900 se construyó una nueva iglesia en la plaza, pero en un lugar diferente al templo
tradicional, sin buscar una continuidad con lo existente y con autonomía respecto al trazado
misionero original. Esto generó, además de la nueva iglesia, un monumento a San Martín y la
creación de una escuela (Colegio Maipú) sobre las ruinas de la iglesia jesuítica.
Surgió entonces la idea, impulsada por historiadores correntinos como Mantilla Díaz Nan y el
padre Maldonado, de crear un sitio que señalara simbólicamente el lugar de nacimiento de San
Martín. Se construyó un templete oficial por el Ministerio de Obras Públicas en la década de
1930, que marca una valoración simbólica no siempre acorde con la realidad histórica
documentada.
Un estudio del arquitecto y dibujante español Vicente Nadal Mora, realizado tras un viaje a
Yapeyú y San Ignacio Miní en 1949, intentó reconstruir la misión jesuítica con una vista aérea
en perspectiva. Nadal Mora colaboró con la Dirección de Arquitectura y la Comisión Nacional
de Monumentos (con arquitectos como Mario Buschiazzo y Oneto). Su dibujo es una
interpretación con una visión más neocolonial que una representación fidedigna de las iglesias
jesuíticas, pero a menudo se toma como un documento válido.
El verdadero emplazamiento de la iglesia, el colegio y la residencia de la Compañía está a unos
100 metros del templete. En 1978, con motivo del bicentenario del nacimiento de San Martín,
se realizaron excavaciones que encontraron el piso de la iglesia con baldosas octogonales, el
baptisterio y la pila bautismal donde seguramente fue bautizado San Martín. Al demoler los
restos de la escuela construida a principios de siglo, aparecieron cimientos de la torre y el
baptisterio con una pila de piedra.
Es necesario integrar los procesos históricos: el singular hecho de las misiones jesuíticas en la
cultura sudamericana y la valoración del sitio de la iglesia. En 1978 se inauguró junto a este
sitio el Museo de Cultura Jesuítica "Padre Guillermo Furlong". Esta ambivalencia de dos
hechos históricos no debe verse como competencia, sino como colaboración e integración de
un proceso cultural. San Martín siempre manifestó su nacimiento en Yapeyú y muchas de las
ideas de integración cultural allí presentes. El objetivo de esta secuencia documental fue dar a
conocer la verdadera historia.

Información sobre la Diplomatura


Espero que hayan disfrutado de las clases. La forma de evaluación y acreditación de la
presencialidad de esta diplomatura se realizará mediante un examen de opción múltiple (mul-
tiple choice) que se administrará después de cada dos módulos (es decir, después de seis días
de clases).
Les recuerdo que las clases se emitirán todos los miércoles a las 18:30 horas y quedarán
grabadas en nuestro canal de YouTube, para que puedan verlas en diferido si no pueden asistir
a la emisión en directo. Después de cada clase, los profesores subirán la bibliografía que
consideren necesaria para profundizar en los temas de mayor interés.
Ante cualquier otra inquietud, pueden escribirnos a nuestro correo electrónico y trataremos de
responder a la brevedad.

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