Charles Darwin y la Teoría de la Evolución por Selección Natural
Introducción.
Charles Robert Darwin (1809-1882) fue un naturalista británico cuyas
teorías revolucionaron la biología y el pensamiento moderno. Su obra
fundamental, El origen de las especies, publicada en 1859, introdujo la
explicación científica de que las poblaciones evolucionan a lo largo de
generaciones mediante un proceso conocido como selección natural.
Esta idea desafió las creencias predominantes de la época sobre la
creación divina y la inmutabilidad de las especies.
Impactos de la teoría de Darwin en la sociedad
La teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-1882) fue expuesta
por primera vez en su libro “El origen de las especies” en el año
[Link] explica que los seres vivos, incluido los humanos; son
producto de un proceso de evolución que se basa en la selección
natural.
Esta teoría no solo ha cambiado la visión que teníamos sobre el
mundo, sino que también modifico la manera de vernos a nosotros
mismos, por eso, es de suma importancia comprender la influencia y el
impacto causado por esta teoría en los diversos campos sociales.
El Darwinismo y la Expansión de La Teoría evolutiva
Stephen Jay Gould
Resumen. La esencia del darwinismo yace en la afirmación de que la
selección natural es una fuerza creativa, y en la aserción reduccionista
de que la selección sobre los organismos individuales es el locus del
cambio evolutivo.
Críticas al adaptacionismo y al gradualismo ponen en duda las
consecuencias tradicionales de los argumentos en favor de la
creatividad, mientras un concepto de jerarquía, con la selección
actuando sobre niveles superiores a “individuos”
tales como demes y especies, desafía la afirmación reduccionista. Una
teoría jerárquica expandida no sería darwinismo, estrictamente
definido, pero capturaría, en forma abstracta, la característica
fundamental de la visión de Darwin -dirección de la evolución por
selección en cada nivel.
¿Qué es el Darwinismo?
Darwin declaró frecuentemente que su trabajo biológico había incluido
dos metas diferentes
(1): establecer la evolución como un hecho, y proponer la selección
natural como su mecanismo principal. “Yo tuve,” escribió, “dos
objetivos distintos en vista; primero mostrar que las especies no han
sido creadas separadamente, y segundo, que la selección natural ha
sido el agente principal del cambio”
(2): Aunque el darwinismo ha sido igualado generalmente a la
evolución misma en la literatura popular, el término debería ser
restringido al cuerpo de pensamiento aliado a la propia teoría de los
mecanismos de Darwin, su segunda meta. Esta decisión provee una
definición ambigua, porque Darwin mismo fue un pluralista que le
reconoció a la selección
natural un puesto privilegiado, pero también adjudicó un rol importante
al lamarquismo y otros factores no seleccionistas. Así, a fines del siglo
XIX, G. J. Romanes y A. Weismann se batieron en un debate
terminológico por los derechos del nombre “darwinismo” -
CONTEXTO
Charles Darwin nació en Shrewbury en 1809. Fue a la Universidad de
Cambridge queriendo hacerse clérigo, pero se embarcó en el HSM
Beagle como naturalista, en un viaje de cinco años considerándolo el
acontecimiento más importante de su vida. Durante este viaje empieza
a formular las ideas sobre la evolución de las especies mediante la
selección natural.
Rechaza la idea de que cada especie ha sido creada
independientemente, insistiendo en la evolución gradual de una
especie a otra. Su tesis es que los individuos luchan por la existencia
compitiendo con los demás por unos recursos limitados y siendo los
mejor adaptados a su entorno los que sobrevivan y tengan una mayor
descendencia y ésta también tendrá más posibilidades de …ver más…
El darwinismo no es tan opuesto a la interpretación religiosa. Darwin
admite que sus ideas de las especies también son aplicables en
general al Homo sapiens: las especies son productos mudables, y esa
ley ha de aplicarse al hombre.
Para Darwin el argumento que prueba la existencia de Dios a partir de
sus designios deja de se válido. Sin embargo esto no significa que sea
ateo; se considera agnóstico, ya que se siente atraído alguna vez por
la fe.
Darwin habla de lo fuerte e instintiva que es la creencia en la
inmortalidad; la destrucción del mundo no les parece tan terrible a
quienes creen en la inmortalidad del alma.
No tiene por qué haber una dirección definida en el proceso de
selección natural, los organismos no tiene porque llegar a un objetivo
predeterminado, alguno puede llegar a u punto muerto.
Herbert Spencer, un filósofo al que admiraba Darwin cree que todo
está mejorando continuamente. Su tesis es que los superiores han
evolucionado de tal mono que están mejor adaptados a su entorno, no
diferenciándose mucho de Darwin: cada paso de la selección natural
de cada especie entraña una mejora de esa especie en relación con
sus condiciones de vida, asociando la selección natural con la noción
de mejora natural.
PREGUNTA: ¿CÓMO EXPLICO DARWIN LA EVOLUVION DE LA
VIDA?
HIPOTESIS: Charles Darwin fue un científico británico, quien sentó las
bases de la teoría moderna de la evolución con su concepto del
desarrollo de todas las formas de vida a través del proceso lento de la
selección natural. Su trabajo tuvo una influencia decisiva sobre las
ciencias de la vida y de la tierra, y sobre el pensamiento moderno en
general.
OBJETIVO: APRENDER ACERCA DE LAS IDEAS BASICAS DE LA
“ÉVOLUCION DE CHARLES DARWIN”
Haciendo esto, generación tras generación, lograría obtener una
población distinta a aquella con la que partió, una en que
prevalecieran las características que él deseaba.
Al considerar esta práctica, que implica un cambio poblacional del
tiempo, al igual que la evolución, Darwin supuso que este proceso de
Reproducción Diferencial operaría en las poblaciones naturales, es
decir, que algún factor iría seleccionando a los individuos con ciertas
características para que ellos se reprodujeran más que los otros.
Por otra parte, en la época que vivió Darwin, se dieron a conocer los
trabajos de Malthus. Este religioso y economista alerto diciendo que
las poblaciones crecen en proporción geométrica mientras que los
recursos alimenticios lo hacen en forma aritmética, de modo que se
llegaría a un momento en que no habría alimentos para todos los
organismos y sólo algunos sobrevivirían. En esta Lucha por la
Existencia vencerían los organismos seleccionados naturalmente, o
sea, los más aptos en su medio. Ellos tendrían más posibilidades de
sobrevivir y, por lo tanto, de reproducirse, transmitiendo así a su
descendencia (de un modo que Darwin no podía explicarse) las
características que los hacían mejores sobrevivientes en un ambiente
dado. Reproduciéndose en mayor proporción los organismos mejor
adaptados, las poblaciones irían cambiando con el tiempo: en ellas
irían prevaleciendo cada vez más las características que confieran
mayor adaptación. Este mecanismo
1. Biografía y Contexto
Nacido en una familia acomodada en Shrewsbury, Inglaterra, Darwin
inicialmente estudió medicina en Edimburgo, pero la abandonó por
falta de interés. Posteriormente, ingresó a la Universidad de
Cambridge con la intención de convertirse en ministro de la iglesia.
Allí, su pasión por la historia natural se intensificó gracias a mentores
como el botánico John Stevens Henslow y el geólogo Adam Sedgwick,
quienes le enseñaron a ser un observador meticuloso.
2. El Viaje del Beagle
El evento que cambió la vida de Darwin fue su invitación a bordo del
HMS Beagle como naturalista no remunerado para una expedición
científica alrededor del mundo (1831-1836). Durante este viaje, Darwin
recopiló una vasta cantidad de especímenes (plantas, animales,
fósiles) y realizó observaciones cruciales. Las Islas Galápagos fueron
particularmente influyentes, donde notó sutiles diferencias en especies
de pinzones, tortugas y otros organismos isleños en comparación con
sus contrapartes continentales, lo que sembró las semillas de su
teoría. El relato de su expedición se plasmó en el libro The Voyage of
the Beagle (1839).
3. La Teoría de la Evolución por Selección Natural
Tras años de estudio y reflexión, influenciado por la lectura del ensayo
de Thomas Malthus sobre el crecimiento de la población, Darwin
formuló el núcleo de su teoría. La teoría de la evolución por selección
natural se basa en varios principios clave:
Variabilidad: Los individuos de una población muestran variaciones en
sus rasgos hereditarios.
Superpoblación/Lucha por la existencia: Las especies producen más
descendientes de los que pueden sobrevivir, lo que lleva a una
competencia por recursos limitados.
Selección natural: Los individuos con rasgos más ventajosos para su
entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Estos
rasgos "aptos" se transmiten a la siguiente generación.
Descendencia con modificación: A lo largo de inmensos periodos de
tiempo, este proceso da como resultado que las especies cambien y
se diversifiquen a partir de un ancestro común, dando origen a nuevas
especies.
4. Obras Principales
Además de El origen de las especies (1859), que es su obra más
famosa y donde presentó su teoría con un argumento extenso y
detallado, Darwin publicó otros trabajos importantes:
El origen del hombre y la selección en relación al sexo (1871): En esta
obra abordó directamente la evolución humana, argumentando que los
humanos y los primates comparten un ancestro común y explicando
las diferencias de rasgos humanos a través de la selección sexual.
La expresión de las emociones en el hombre y los animales (1872):
Continuó explorando las similitudes entre humanos y animales en
cuanto a comportamientos emocionales.
5. Legado
La contribución de Darwin transformó la biología y sentó las bases de
la ciencia moderna de la evolución. Su teoría, aunque inicialmente
controvertida, se convirtió en el pilar unificador de las ciencias de la
vida, explicando la inmensa diversidad biológica del planeta. La
síntesis evolutiva moderna, que combina las ideas de Darwin con la
genética mendeliana, confirma la validez de su marco conceptual.
Fundamentación.
El fundamento teórico principal a favor de la teoría de Darwin es la
selección natural, un mecanismo que explica cómo las especies
cambian con el tiempo (evolucionan) y se adaptan a sus entornos.
Este fundamento se basa en tres pilares teóricos interconectados y
respaldados por una vasta evidencia empírica:
Variación: Dentro de cualquier población de organismos, existen
diferencias o variaciones heredables en los rasgos físicos o de
comportamiento de los individuos. Estas variaciones ocurren de forma
aleatoria y son la materia prima de la evolución.
Lucha por la Existencia y Superpoblación: La mayoría de las especies
produce más descendencia de la que puede sobrevivir debido a los
recursos limitados (alimento, espacio, refugio) y a los desafíos
ambientales. Esto genera una competencia constante por la
supervivencia y la reproducción.
Aptitud Diferencial (Selección Natural): Los individuos con rasgos o
variaciones que les otorgan una ventaja en su entorno (aquellos que
están "mejor adaptados") tienen más probabilidades de sobrevivir,
reproducirse y dejar más descendientes que los individuos con rasgos
menos ventajosos. Como resultado, los rasgos favorables se vuelven
más comunes en la población a lo largo de las generaciones.
Evidencia Empírica que Respalda el Fundamento Teórico
El apoyo a estos fundamentos teóricos proviene de diversas ramas de
la ciencia:
Registro Fósil: Muestra una progresión histórica de las formas de vida,
con especies extintas y formas de transición que documentan cambios
a lo largo del tiempo geológico.
Biogeografía: La distribución geográfica de las especies vivas y
extintas sugiere que evolucionaron en un lugar y luego se dispersaron,
lo que es consistente con la idea de un ancestro común.
Anatomía Comparada: Las similitudes estructurales entre organismos
diferentes (estructuras homólogas) —como las extremidades de
ballenas, humanos, aves y perros— indican un origen evolutivo
compartido.
Biología Molecular y Genética: Las pruebas más sólidas provienen del
análisis de ADN y proteínas. El hecho de que todos los seres vivos
usen un código genético casi universal y compartan similitudes
genéticas proporcionales a su parentesco evolutivo es una prueba
irrefutable del ancestro común y los mecanismos propuestos por
Darwin.
En conjunto, estos fundamentos teóricos y las evidencias empíricas
convergentes establecen que la evolución por selección natural no es
solo una teoría en el sentido coloquial, sino un hecho científico y el
principio unificador de la biología.
Numerosos autores y científicos han apoyado y expandido la teoría de
Darwin desde su publicación, consolidándola como la base de la
biología moderna. Estos se pueden dividir en contemporáneos de
Darwin y los que contribuyeron a la "Síntesis Evolutiva Moderna".
Contemporáneos y Primeros Defensores
Alfred Russel Wallace: Codescubrió la teoría de la selección natural de
forma independiente. En 1858, Darwin y Wallace presentaron
conjuntamente sus hallazgos a la Linnean Society de Londres.
Alfred Russel Wallace (1823-1913) fue un naturalista, explorador,
geógrafo y biólogo británico, reconocido como el codescubridor de la
teoría de la evolución por selección natural junto a Charles Darwin.
Sus aportaciones a la ciencia fueron fundamentales, y su trabajo en el
Sudeste Asiático proporcionó evidencia crucial para la teoría evolutiva.
Aportaciones Clave de Alfred Russel Wallace
Codescubrimiento de la Selección Natural: Wallace concibió la idea
central de la selección natural de manera independiente a Darwin.
Mientras se recuperaba de un episodio de malaria en Indonesia,
Wallace tuvo la reveladora idea de que los individuos con variaciones
favorables en un entorno determinado tendrían más probabilidades de
sobrevivir y reproducirse, pasando esos rasgos ventajosos a su
descendencia. Envió su ensayo a Darwin en 1858, lo que llevó a la
presentación conjunta de la teoría en la Linnean Society de Londres y
apresuró la publicación de El origen de las especies de Darwin.
Fundador de la Biogeografía: Wallace es considerado el padre de la
biogeografía (el estudio de la distribución geográfica de las especies).
Sus extensas exploraciones en la cuenca del Amazonas y el
archipiélago malayo le permitieron acumular una inmensa colección de
especímenes y realizar observaciones detalladas sobre los patrones
de distribución de los seres vivos.
La "Línea de Wallace": Identificó una línea fronteriza imaginaria crucial
a través del Sudeste Asiático que divide la fauna con conexiones
evolutivas asiáticas (al oeste) de la fauna con conexiones australianas
(al este). Esta línea es una prueba contundente de cómo las barreras
geográficas influyen en la evolución y especiación.
Aposematismo y Coloración de Advertencia: Wallace contribuyó al
concepto de aposematismo (coloración de advertencia), explicando
cómo los colores brillantes y llamativos en algunos animales (como
ranas venenosas o mariposas) sirven como señal para los
depredadores de que son venenosos o desagradables, una
adaptación defensiva que favorece la supervivencia.
Defensa de la Conservación: Wallace fue un defensor temprano e
importante de la conservación de los hábitats naturales, argumentando
sobre la importancia de preservar la biodiversidad.
Posiciones Sociales y Políticas: Además de su trabajo científico,
Wallace fue un pensador social radical, un crítico del capitalismo de
libre mercado y un defensor de la nacionalización de la tierra,
mostrando una personalidad humanista y comprometida.
La figura de Wallace es esencial para comprender el desarrollo
completo de la teoría evolutiva, no solo como un catalizador para
Darwin, sino como un científico brillante con aportaciones propias y
duraderas a la ciencia.
Charles Lyell: Geólogo influyente cuyas ideas sobre el cambio gradual
de la Tierra a lo largo de vastos periodos de tiempo (uniformismo)
influyeron profundamente en Darwin. Lyell fue uno de los primeros en
dar un apoyo decidido a la nueva teoría.
Joseph Hooker: Botánico y amigo cercano de Darwin, quien apoyó la
teoría desde el principio y ayudó a Darwin a recopilar y organizar
evidencia botánica.
Thomas Henry Huxley: Un biólogo conocido como el "bulldog de
Darwin" por su feroz defensa pública de la teoría de la evolución frente
a las críticas, especialmente las de carácter religioso.
Contribuyentes Clave a la Síntesis Evolutiva Moderna
Tras la muerte de Darwin, los avances en genética (impulsados por el
redescubrimiento del trabajo de Gregor Mendel) proporcionaron el
mecanismo de la herencia que a Darwin le faltaba. La integración de la
genética mendeliana con la selección natural dio lugar a la "Síntesis
Evolutiva Moderna" o Neodarwinismo. Los autores clave en esta
síntesis incluyen:
Sir Charles Lyell (1797-1875) fue un eminente geólogo escocés,
considerado el padre de la geología moderna. Sus aportaciones fueron
cruciales para establecer las bases de la geología como ciencia y
tuvieron una influencia fundamental en el desarrollo de la teoría de la
evolución de Charles Darwin.
Aportaciones Clave de Charles Lyell
Teoría del Uniformismo (o Actualismo): Esta es, sin duda, su
contribución más importante. Basándose en el trabajo de James
Hutton, Lyell popularizó la idea de que los procesos geológicos que
actúan en la actualidad (como la erosión, el vulcanismo y la
sedimentación) son los mismos que han moldeado la Tierra a lo largo
de su historia. Su lema era: "El presente es la clave del pasado".
Principles of Geology: Su obra maestra, publicada en tres volúmenes
entre 1830 y 1833, presentó la teoría del uniformismo de manera
accesible y con una gran cantidad de evidencia empírica. Este libro se
convirtió en una referencia esencial para los naturalistas de la época,
incluido el joven Charles Darwin, quien lo leyó a bordo del HMS
Beagle.
Tiempo Geológico Profundo: Al argumentar que los cambios
geológicos ocurrían de forma gradual y constante, Lyell demostró que
la Tierra debía ser inmensamente antigua, mucho más de lo que se
creía en ese momento (que la situaban en unos pocos miles de años).
Esta vasta escala de tiempo fue esencial para que Darwin pudiera
concebir que la lenta acumulación de pequeños cambios biológicos a
lo largo de millones de años podía dar lugar a la diversidad de
especies observada.
Estratigrafía y Clasificación del Periodo Terciario: Lyell realizó
importantes trabajos estratigráficos, incluyendo la división del periodo
Terciario (hoy Paleógeno y Neógeno) en épocas utilizando la
proporción de fósiles marinos (Eoceno, Mioceno, Plioceno).
Influencia en Darwin
La influencia de Lyell en Darwin fue profunda:
Le proporcionó un marco temporal creíble para que la evolución
gradual por selección natural fuera posible.
Las ideas de Lyell sobre el cambio gradual (gradualismo) se
transfirieron de la geología a la biología, convenciendo a Darwin de
que los cambios biológicos lentos y constantes podían transformar las
especies.
El propio Darwin realizó observaciones geológicas durante su viaje
que confirmaron las teorías de Lyell, como los efectos del
desplazamiento de la corteza terrestre en terremotos, lo que reforzó su
creencia en los procesos de acción prolongada.
En resumen, las aportaciones de Lyell sentaron las bases para que la
teoría de Darwin pudiera arraigar y desarrollarse dentro de un contexto
científico racional, alejado de explicaciones catastrofistas o
creacionistas.
Julian Huxley: Acuñó los términos "la nueva síntesis" y "síntesis
evolutiva" en su influyente libro Evolución: La síntesis moderna (1942),
integrando formalmente la genética con la teoría de Darwin.
Sir Julian Huxley (1887-1975), nieto de Thomas Henry Huxley (el
"bulldog de Darwin"), fue un biólogo, escritor y humanista inglés, cuyas
aportaciones fueron fundamentales para la biología evolutiva del siglo
XX y para la divulgación científica a nivel mundial.
Aportaciones Clave de Julian Huxley
La Síntesis Evolutiva Moderna: La contribución más significativa de
Huxley fue su papel central en la formulación de la Síntesis Evolutiva
Moderna (o Neodarwinismo). Acuñó los términos "síntesis evolutiva" y
"la nueva síntesis" en su influyente libro de 1942, Evolution: The
Modern Synthesis.
Este trabajo integró la teoría de la selección natural de Darwin con los
descubrimientos de la genética mendeliana y la genética de
poblaciones (de autores como Fisher, Haldane y Wright), mostrando
que la evolución es el resultado de la acumulación gradual de
pequeños cambios genéticos (mutaciones) a lo largo del tiempo,
actuando sobre la variación en las poblaciones.
Divulgación Científica: Huxley fue un comunicador excepcional y un
prolífico escritor, dedicado a popularizar la ciencia biológica para el
público general. Creía firmemente en hacer accesible el conocimiento
científico.
Ornitología y Biología Evolutiva: Realizó importantes investigaciones
en ornitología (el estudio de las aves) y contribuyó al desarrollo de la
biología evolutiva como disciplina académica en las décadas de 1930
y 1940.
Fundación y Dirección de la UNESCO: Julian Huxley fue el primer
Director General de la UNESCO (Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Utilizó esta
plataforma para promover la cooperación científica internacional y la
importancia de la ciencia en la sociedad.
Humanismo y Transhumanismo: Huxley fue un humanista prominente
y un defensor de lo que más tarde se conocería como
"transhumanismo". Creía que la humanidad debía tomar el control de
su propia evolución futura, utilizando la ciencia y la razón para mejorar
la especie humana física, mental y socialmente.
Conservación: Fue un defensor temprano de la conservación de la
naturaleza y uno de los fundadores del Fondo Mundial para la
Naturaleza (WWF).
En resumen, Julian Huxley fue una figura polifacética que no solo
solidificó la teoría de Darwin con las herramientas de la genética
moderna, sino que también trabajó incansablemente para que la
ciencia y el pensamiento evolutivo tuvieran un impacto positivo en la
sociedad global.
Theodosius Dobzhansky: Genetista que unió la genética de
poblaciones con la teoría de campo de los naturalistas en su obra
Genetics and the Origin of Species (1937).
Theodosius Dobzhansky (1900-1975) fue un genetista y biólogo
evolutivo ucraniano-estadounidense, una figura central en la creación
de la Síntesis Evolutiva Moderna. Su principal contribución fue unir la
genética de laboratorio con la teoría de la selección natural de Darwin,
demostrando cómo los principios genéticos explican los cambios
evolutivos observados en la naturaleza.
Aportaciones Clave de Theodosius Dobzhansky
Integración de la Genética y la Evolución (La Síntesis Moderna): La
obra fundamental de Dobzhansky, Genetics and the Origin of Species
(1937), es considerada la primera obra madura y coherente de la
Síntesis Evolutiva Moderna. En este libro, tendió un puente entre la
genética experimental (que estudiaba mutaciones en el laboratorio) y
la biología de campo (que observaba la variación natural y la
especiación).
Genética de Poblaciones Empírica: Realizó estudios pioneros
utilizando moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) en "jaulas de
población" para observar la genética en acción. Relacionó los cambios
genéticos observables en las moscas con los principios teóricos de la
selección natural y la genética de poblaciones.
Mecanismos de Especiación: Explicó cómo las mutaciones aleatorias
crean variación genética dentro de una población. Argumentó que si
estas variaciones se acumulan en poblaciones aisladas a lo largo del
tiempo, eventualmente pueden volverse genéticamente distintas al
punto de no poder reproducirse con la población original, dando lugar
a una nueva especie.
"Nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la evolución": Es el
autor de una de las frases más célebres y citadas en biología: "Nada
en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución"
(originalmente en inglés: "Nothing in Biology Makes Sense Except in
the Light of Evolution"). Esta declaración encapsula la importancia
central que Dobzhansky dio a la teoría evolutiva como el marco
unificador de todas las ciencias de la vida.
Mankind Evolving: En su libro de 1962, Mankind Evolving, Dobzhansky
aplicó los principios de la genética evolutiva para comprender la
naturaleza humana, integrando la genética, la antropología y la
sociología.
La obra de Dobzhansky fue fundamental para proporcionar la
evidencia empírica y el marco conceptual que unió las ideas de Darwin
y Mendel, demostrando que la evolución por selección natural era un
proceso observable y genéticamente viable.
Ernst Mayr: Ornitólogo y biólogo evolutivo que contribuyó a la
comprensión de cómo se forman nuevas especies (especiación
alopátrica), especialmente en poblaciones geográficamente aisladas.
Ernst Mayr (1904-2005) fue un influyente biólogo evolutivo y
ornitólogo, a menudo referido como el "Darwin del siglo XX". Sus
contribuciones fueron fundamentales para dar forma a la biología
evolutiva moderna y para establecer la Síntesis Evolutiva Moderna
junto a otros científicos como Dobzhansky y Huxley.
Aportaciones Clave de Ernst Mayr
El Concepto Biológico de Especie (CBE): Esta es su aportación más
famosa y duradera. Mayr formalizó la definición de especie no solo por
su apariencia física, sino por su capacidad reproductiva. Su definición
establece que "las especies son grupos de poblaciones naturales que
se reproducen real o potencialmente entre sí, y que están
reproductivamente aisladas de otros grupos similares". Este concepto
enfatizó la importancia del aislamiento reproductivo como el criterio
clave para distinguir especies diferentes.
Teoría de la Especiación Alopátrica: Mayr fue un gran defensor de la
teoría de que la formación de nuevas especies (especiación) ocurre
principalmente a través del aislamiento geográfico. Propuso que
cuando una población se separa físicamente de su población principal
(por una barrera geográfica), a lo largo del tiempo desarrolla rasgos
genéticos diferentes y mecanismos de aislamiento reproductivo que
impiden el cruce, incluso si las poblaciones vuelven a encontrarse.
La Síntesis Evolutiva Moderna: Mayr integró los hallazgos de la
genética de poblaciones con las observaciones de campo de los
naturalistas. Su libro Systematics and the Origin of Species (1942) fue
crucial para consolidar la visión neodarwinista, que combina la
selección natural darwiniana con la genética mendeliana.
Pensamiento Poblacional vs. Esencialismo: Mayr promovió el
"pensamiento poblacional" (la idea de que la variación dentro de una
especie es natural y crucial para la evolución) sobre el "esencialismo"
(la idea filosófica de que cada especie tiene un "tipo" o "esencia" fijo e
inmutable).
Filosofía de la Biología: Hizo importantes contribuciones a la filosofía
de la biología, distinguiendo la biología como una ciencia autónoma
con sus propios métodos y preguntas (como las explicaciones
"cercanas" o funcionales, versus las "últimas" o evolutivas).
Ornitología de Campo: Antes de dedicarse a la teoría, Mayr fue un
ornitólogo de campo dedicado, viajando extensamente a Nueva
Guinea y las Islas Salomón. Identificó 26 nuevas especies de aves y
38 especies de orquídeas, y sus observaciones de campo nutrieron
sus teorías evolutivas.
Las aportaciones de Mayr fueron vitales para explicar cómo surgen la
diversidad y las especies en la naturaleza, haciendo de la biología
evolutiva una ciencia coherente y rigurosa.
George Gaylord Simpson: Paleontólogo que integró la paleontología
(el registro fósil) con la genética y la selección natural, mostrando que
el registro fósil es consistente con los mecanismos evolutivos
propuestos por Darwin.
George Gaylord Simpson (1902-1984) fue un influyente paleontólogo
estadounidense, considerado uno de los arquitectos clave de la
Síntesis Evolutiva Moderna. Su principal aporte fue integrar la
paleontología (el estudio de los fósiles) con la genética y la teoría de la
selección natural de Darwin.
Aportaciones Clave de George Gaylord Simpson
Integración de la Paleontología en la Síntesis Moderna: Antes de
Simpson, muchos paleontólogos veían el registro fósil como algo que
contradecía el gradualismo darwiniano, o que requería fuerzas
"místicas" o direccionales para explicar la evolución. Simpson
demostró, de forma concluyente, que el registro fósil era totalmente
compatible con la genética de poblaciones y la selección natural.
Tempo and Mode in Evolution: En su libro fundamental de 1944,
Tempo y modo en la evolución, Simpson analizó las tasas (tempo) y
los mecanismos (modo) del cambio evolutivo a través del registro fósil.
Argumentó que la evolución ocurre a diferentes velocidades, desde
cambios muy lentos ("braditélico") hasta cambios muy rápidos
("taquitélico").
Demostró que estas diferentes tasas no requerían mecanismos no
darwinianos, sino que eran el resultado de la selección natural
actuando sobre poblaciones en diferentes circunstancias ecológicas y
genéticas.
Concepto de Evolución Cuántica: Acuñó el término "evolución
cuántica" para describir períodos de cambio evolutivo rápido que, en
ocasiones, conducían a la formación de nuevos grupos taxonómicos
principales (como órdenes o familias de mamíferos), a menudo en
poblaciones pequeñas y aisladas, lo que resulta en brechas en el
registro fósil.
Estudio de los Mamíferos Extintos y sus Migraciones: Como autoridad
en mamíferos del Mesozoico y Cenozoico, Simpson realizó extensas
investigaciones sobre la fauna fósil de América del Norte y del Sur,
incluyendo expediciones a la Patagonia. Sus estudios sobre las
migraciones intercontinentales de especies animales a lo largo de eras
geológicas proporcionaron evidencia biogeográfica sólida para la
evolución.
The Meaning of Evolution: En su popular libro de 1949, El sentido de la
evolución, Simpson exploró las implicaciones filosóficas y éticas de la
teoría evolutiva, discutiendo cómo la evolución afecta nuestra
comprensión de la vida y el lugar de la humanidad en la naturaleza.
Estadística y Taxonomía Cuantitativa: Abogó por el uso riguroso de
métodos estadísticos y cuantitativos en biología y paleontología, lo que
ayudó a fomentar el "pensamiento poblacional" que Mayr defendía.
En resumen, George Gaylord Simpson fue esencial para demostrar
que los patrones a gran escala observados en el registro fósil
(macroevolución) podían explicarse perfectamente mediante los
mecanismos genéticos y de selección natural estudiados por los
biólogos experimentales (microevolución).
Ronald Fisher, J.B.S. Haldane, y Sewall Wright: Matemáticos y
genetistas que desarrollaron las bases teóricas de la genética de
poblaciones, proporcionando el marco matemático para la evolución.
Ronald Fisher, J.B.S. Haldane y Sewall Wright son considerados los
fundadores de la genética de poblaciones teórica. Sus contribuciones
fueron fundamentalmente matemáticas y proporcionaron la base
teórica y cuantitativa que permitió la consolidación de la Síntesis
Evolutiva Moderna.
Ronald Fisher (1890-1962)
Estadístico, genetista y biólogo evolucionista británico, Fisher fue una
mente brillante que combinó la genética mendeliana con las
matemáticas y la estadística.
Aportaciones Clave:
The Genetical Theory of Natural Selection (1930): Su libro seminal
proporcionó el primer modelo estadístico riguroso de cómo opera la
selección natural en términos genéticos.
Principio de Fisher: Explicó por qué la mayoría de las especies tienen
una proporción de sexos de aproximadamente 1:1, argumentando que
este equilibrio es el resultado de la selección natural.
Teorema Fundamental de la Selección Natural: Propuso que la tasa de
aumento en la aptitud (fitness) promedio de una población es igual a la
varianza genética en la aptitud dentro de esa población.
Estadística Moderna: Hizo contribuciones masivas a la estadística
como disciplina, incluyendo el desarrollo de técnicas como el análisis
de varianza (ANOVA), que son fundamentales para la ciencia
experimental moderna.
J.B.S. Haldane (1892-1964)
Genetista y biólogo evolutivo británico, conocido por su enfoque en la
aplicación de las matemáticas a problemas biológicos del mundo real y
por su estilo de escritura accesible.
Aportaciones Clave:
The Causes of Evolution (1932): Su libro ayudó a sentar las bases
matemáticas de la evolución, mostrando cómo la selección natural
puede operar con la misma eficacia con las leyes de Mendel que con
las de Darwin.
Costo de la Sustitución: Haldane introdujo modelos matemáticos
cruciales que explicaban cuán rápido podía ocurrir la evolución y las
limitaciones genéticas (el "costo") que enfrentaban las poblaciones al
adaptarse a nuevas condiciones.
Estudios sobre Mutación Humana: Fue pionero en estudios para medir
las tasas de mutación genética en humanos, basándose en la
incidencia de enfermedades hereditarias.
Divulgación Científica: Fue un divulgador científico notable y un
pensador de izquierdas, conocido por su humor y su capacidad para
explicar conceptos complejos de manera sencilla.
Sewall Wright (1889-1988)
Genetista estadounidense y una figura central en la genética de
poblaciones, Wright se centró en los efectos de la endogamia, la
migración y el tamaño de la población.
Aportaciones Clave:
Deriva Genética (o Deriva Alélica): Wright fue el principal proponente
de la "deriva genética" (el efecto Sewall Wright), que es el cambio
aleatorio en la frecuencia de los genes debido simplemente al azar,
especialmente importante en poblaciones pequeñas.
Teoría del Equilibrio Cambiante (Shifting Balance Theory): Desarrolló
esta teoría, que argumentaba que la evolución ocurre de manera más
eficiente en poblaciones grandes subdivididas en subpoblaciones más
pequeñas, permitiendo que la deriva genética y la selección natural
interactúen de maneras complejas. Este modelo fue crucial para
entender la interacción entre la selección y el azar.
Coeficiente de Endogamia (F): Introdujo el coeficiente F como una
medida estándar de la consanguinidad en genética.
Paisajes Adaptativos: Visualizó la relación entre genotipos y aptitud
como "paisajes adaptativos" con picos y valles, una metáfora que
sigue siendo utilizada hoy en día en biología evolutiva.
Juntos, Fisher, Haldane y Wright crearon el andamiaje matemático que
permitió a los biólogos como Dobzhansky y Mayr demostrar que la
teoría de Darwin era compatible con la genética, proporcionando una
comprensión completa y rigurosa de los mecanismos de la evolución.
Estos científicos, entre muchos otros, no solo "apoyaron" la teoría de
Darwin, sino que la expandieron, refinaron y la convirtieron en la teoría
unificadora de la biología que es hoy en día.
La conclusión central de las teorías de Darwin es que la vida
evoluciona a través de la Selección Natural, donde los individuos con
rasgos heredables ventajosos para su entorno sobreviven y se
reproducen más, transmitiendo esos rasgos, lo que lleva a la
adaptación gradual de las especies y a la aparición de nuevas formas
de vida a partir de ancestros comunes, todo explicado por un "largo
argumento" basado en la variación, la herencia y la lucha por la
existencia, ofreciendo una explicación racional y verificable para la
diversidad biológica.
Argumentos Clave a Favor de las Teorías de Darwin:
Selección Natural y Adaptación: Los individuos con variaciones
genéticas favorables (que les ayudan a conseguir alimento, escapar
de depredadores, etc.) dejan más descendientes, haciendo que esos
rasgos se vuelvan más comunes en la población con el tiempo,
adaptándolas al medio.
Ancestro Común: Todas las especies comparten un ancestro común, y
la evolución explica cómo han divergido a través de millones de años,
uniendo toda la vida en un gran árbol evolutivo.
Evidencia en el Registro Fósil y la Geografía: Darwin usó fósiles y la
distribución de especies emparentadas para mostrar la transformación
de la vida a lo largo del tiempo geológico, un proceso lento pero
observable.
La Variabilidad Inherente: Reconoció que dentro de cualquier
población hay variaciones naturales y heredables entre individuos, la
materia prima para la evolución.
Éxito Reproductivo (No solo Supervivencia): Lo crucial no es solo vivir
más, sino dejar más descendencia fértil, un concepto clave que define
la "aptitud" en la selección natural.
Concluison.
La Conclusión Final de Darwin (en sus propias palabras):
Darwin concluyó su obra magna, El origen de las especies, con la idea
de que desde un inicio tan simple, la vida ha desarrollado infinitas
formas bellas y maravillosas, un proceso continuo dictado por leyes
naturales, lo que él llamó "una gran visión de la vida".
En Resumen:
La conclusión es que la vida no es estática, sino un proceso dinámico
de cambio constante impulsado por la selección natural de variaciones
favorables, un proceso que explica la inmensa biodiversidad del planeta
a partir de un origen común.
Darwin y el método científico
Departamento de Ecología y Biología Evolutiva, Universidad de California, Irvine,
CA 92697.
Francisco J. Ayala
Existe una contradicción entre la metodología de Darwin y cómo la describió para
el consumo público. Darwin afirmó que procedía "basándose en verdaderos
principios baconianos [inductivos] y, sin ninguna teoría, recopilaba datos a gran
escala". También escribió: "¡Qué extraño es que nadie vea que toda observación
debe estar a favor o en contra de algún punto de vista para que sea útil!". El
método científico consta de dos episodios. El primero consiste en formular
hipótesis; el segundo, en comprobarlas experimentalmente. Lo que diferencia a la
ciencia de otros conocimientos es el segundo episodio: someter las hipótesis a
comprobación empírica observando si las predicciones derivadas de una hipótesis
se cumplen o no en observaciones y experimentos relevantes. Una hipótesis es
científica solo si es coherente con algunos, pero no con otros, posibles estados de
cosas aún no observados, de modo que está sujeta a la posibilidad de ser refutada
por referencia a la experiencia. Darwin ocupa un lugar destacado en la historia del
pensamiento occidental, recibiendo merecidamente el crédito por la teoría de la
evolución. En El origen de las especies , expuso las pruebas que demuestran la
evolución de los organismos. Más importante aún es que descubrió la selección
natural, el proceso que explica las adaptaciones de los organismos, su
complejidad y diversificación. La selección natural y otros procesos causales de la
evolución se investigan mediante la formulación y comprobación de hipótesis.
Darwin formuló hipótesis en diversos campos, como la geología, la morfología y
fisiología vegetal, la psicología y la evolución, y las sometió a rigurosas pruebas
empíricas.
INDUCCIÓN Y EMPIRICISMO
Es un error común, compartido por muchos científicos, que la ciencia procede
mediante la “acumulación de hechos experimentales y la elaboración de una teoría
a partir de ellos”, como François Jacob (1988, pp. 224-225) había creído cuando
comenzó la investigación sobre la replicación de bacteriófagos que lo llevaría a
recibir, en 1965, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Este error se encierra
en la afirmación muy repetida de que la ciencia es inductiva, una noción que se
remonta al estadista y ensayista inglés Francis Bacon (1561-1626). Bacon tuvo un
papel influyente en la configuración de la ciencia moderna por su crítica de las
especulaciones metafísicas prevalecientes de los filósofos escolásticos
medievales. En el siglo XIX, el defensor más elocuente del inductivismo fue John
Stuart Mill (1806-1873).
La inducción fue propuesta por Bacon y Mill como un método para lograr la
objetividad, evitando preconcepciones subjetivas y obteniendo conocimiento
empírico en lugar de abstracto o metafísico. En su forma extrema, el canon
inductivista sostendría que un científico debería observar cualquier fenómeno que
encuentre en su experiencia y registrarlo sin ninguna preconcepción sobre qué
observar o cuál podría ser la verdad sobre sus observaciones. Se esperaría que
eventualmente emergieran verdades de validez universal, como resultado de la
incesante acumulación de observaciones imparciales. La metodología propuesta
puede ejemplificarse trivialmente de la siguiente manera. Un científico que mide y
registra todo lo que se le presenta observa un árbol con hojas. Un segundo árbol,
y un tercero, y muchos otros, son observados con hojas. Finalmente, formula una
afirmación universal: "todos los árboles tienen hojas".
Este proceso inductivo no explica la metodología científica real. En primer lugar,
ningún científico trabaja sin un plan preconcebido sobre qué tipo de fenómenos
observar. Los científicos eligen para su estudio objetos o eventos que, en su
opinión, probablemente proporcionen respuestas a las preguntas que les
interesan. De lo contrario, como escribió Darwin, «uno podría entrar en una
gravera, contar las piedritas y describir los colores». Un científico cuyo objetivo
fuera registrar cuidadosamente cada evento observado en todos los momentos de
vigilia de su vida no contribuiría mucho al avance de la ciencia; lo más probable es
que sus colegas lo consideraran loco.
Además, la inducción no logra llegar a verdades universales. Por mucho que se
acumulen enunciados singulares, ningún enunciado universal puede justificarse
lógicamente mediante tal acumulación de observaciones. Incluso si todos los
árboles observados hasta ahora tienen hojas, o todos los cisnes observados son
blancos, sigue siendo lógicamente posible que el siguiente árbol no tenga hojas, o
que el siguiente cisne no sea blanco. El paso de numerosos enunciados
singulares a uno universal implica una amplificación lógica. El enunciado universal
tiene mayor contenido lógico (dice más) que la suma de todos los enunciados
singulares.
Otra seria dificultad lógica con la propuesta de que la inducción es el método de la
ciencia, es que las hipótesis y teorías científicas se formulan en términos
abstractos que no ocurren en absoluto en la descripción de eventos empíricos.
Mendel, el fundador de la genética, observó en la progenie de plantas híbridas que
los rasgos alternativos se segregaban según ciertas proporciones. Las
observaciones repetidas de estas proporciones nunca podrían haber llevado
inductivamente a la formulación de su hipótesis de que los "factores" (genes)
existen en las células sexuales y se reorganizan en la progenie según ciertas
reglas. Los genes no fueron observados y, por lo tanto, no pudieron incluirse en
enunciados que reflejaran lo que Mendel observó. La selección natural, como la
gravedad o la electricidad, no se observa directamente mediante un simple
examen de la naturaleza en un momento o lugar particular. Las hipótesis
científicas más interesantes y fructíferas no son simples generalizaciones. En
cambio, las hipótesis científicas son creaciones de la mente, sugerencias
imaginativas sobre lo que podría ser cierto.
La inducción falla en los tres puntos señalados. No es un método que garantice la
objetividad y evite preconcepciones, no es un método para alcanzar verdades
universales y no describe adecuadamente el proceso mediante el cual los
científicos formulan hipótesis y otras formas de conocimiento científico. Es distinto
que un científico pueda llegar a una nueva idea o desarrollar una hipótesis como
consecuencia de la observación repetida de fenómenos que podrían ser similares
o compartir ciertas características. Pero cómo llegamos a una nueva idea es muy
diferente de cómo llegamos a aceptar algo como conocimiento científico
establecido.
Ir a:
EL MÉTODO HIPOTÉTICO-DEDUCTIVO
Las nuevas ideas en la ciencia se presentan en forma de conjeturas o hipótesis,
que pueden formularse con mayor o menor precisión y ser de mayor o menor
generalidad. Sin embargo, es esencial para el proceso científico que cualquier
hipótesis sea "probada" con referencia al mundo natural que experimentamos con
nuestros sentidos. Las pruebas a las que se someten las ideas científicas incluyen
contrastar cualquier hipótesis con el mundo de la experiencia de una manera que
debe dejar abierta la posibilidad de que uno pueda rechazar una hipótesis
particular si conduce a predicciones erróneas sobre el mundo de la experiencia. La
posibilidad de falsación empírica de una hipótesis se lleva a cabo al determinar si
las predicciones precisas derivadas como consecuencias lógicas de la hipótesis
concuerdan o no con el estado de cosas encontrado en el mundo empírico. Una
hipótesis que no puede estar sujeta a la posibilidad de rechazo por observación y
experimentación no puede considerarse científica.
Hay dos componentes básicos en el proceso de avance del conocimiento
científico. El primero consiste en la formulación de una conjetura o hipótesis sobre
el mundo natural. El segundo consiste en comprobar la hipótesis verificando si las
deducciones derivadas de ella se dan en el mundo real. Esta práctica
procedimental se conoce como el método hipotético-deductivo, a menudo
caracterizado como «el» método científico. Es esencial en el proceso de
comprobación que las predicciones derivadas de la hipótesis a comprobar no sean
ya conocidas, si las observaciones que se van a realizar van a servir como una
auténtica prueba de la hipótesis. Si se formula una hipótesis para explicar algunos
fenómenos conocidos, estos fenómenos pueden proporcionar credibilidad a la
hipótesis, pero por sí mismos no constituyen una auténtica prueba empírica para
validarla. El valor de una prueba aumenta en la medida en que las consecuencias
previstas parecen cada vez más improbables antes de que se realicen las
observaciones.
El análisis del método hipotético-deductivo se remonta a William Whewell (1794-
1866) y William Stanley Jevons (1835-1882) en Inglaterra, y a Charles S. Peirce
(1838-1914) en Estados Unidos. En el siglo XX, dos filósofos que contribuyeron en
gran medida a identificar las características clave del método hipotético-deductivo,
y a quienes se les atribuye ampliamente este trabajo, son Karl Popper (1902-1994)
(Popper, 1959, 1963) y CG Hempel (1905-1997) (Hempel, 1965). Pero no hay
mejor manera de comprender los componentes básicos del método científico, y
sus variaciones en diferentes disciplinas y peculiaridades en diferentes
profesionales, que examinar el trabajo de grandes científicos, cuyos enormes
logros fueron posibles gracias a su metodología apropiada. Entre los primeros y
más eminentes practicantes de la metodología hipotético-deductiva se encuentran
Blaise Pascal (1623-1662) e Isaac Newton (1624-1727). Entre los biólogos
contemporáneos de Darwin, cabe mencionar a Claude Bernard (1813-1878), Louis
Pasteur (1822-1895) y Gregor Mendel (1822-1884).
Ir a:
IMAGINACIÓN Y CORROBORACIÓN
Algunos de estos científicos describieron explícitamente la metodología que
siguieron en sus investigaciones. Cabe destacar el caso de Claude Bernard
(1865), quien describe claramente las dos etapas del método científico: la
formulación de una hipótesis comprobable y su verificación. Además, Bernard
afirma explícitamente que las teorías científicas de la necesidad son solo parciales
y provisionales.
Una hipótesis es… el punto de partida obligatorio de todo razonamiento
experimental. Sin ella, ninguna investigación sería posible y no se aprendería
nada: solo se podrían acumular observaciones estériles. Experimentar sin una
idea preconcebida es vagar sin rumbo… Quienes han condenado el uso de
hipótesis e ideas preconcebidas en el método experimental han cometido el error
de confundir la concepción del experimento con la verificación de sus resultados…
Al proponer una teoría general en ciencia, de lo único que se puede estar seguro
es de que, en sentido estricto, tales teorías son erróneas. Son solo verdades
parciales y provisionales, necesarias… para avanzar en la investigación;
representan únicamente el estado actual de nuestro conocimiento y están
destinadas a ser modificadas por el desarrollo de la ciencia.
Un científico contemporáneo, el premio Nobel François Jacob, ha descrito la
investigación en el laboratorio como una interacción entre la imaginación
(formulación de hipótesis) y el experimento:
Lo que hizo posible el análisis de la multiplicación de bacteriófagos y la
comprensión de sus diferentes etapas fue, sobre todo, el juego de hipótesis y
experimentos, construcciones de la imaginación e inferencias que se podían
extraer de ellas. Partiendo de una determinada concepción del sistema, se
diseñaba un experimento para probar uno u otro aspecto de esta concepción.
Dependiendo de los resultados, se modificaba la concepción para diseñar otro
experimento. Y así sucesivamente. Así funcionaba la investigación en biología.
Contrariamente a lo que alguna vez pensé, el progreso científico no consistía
simplemente en observar, en acumular hechos experimentales y elaborar una
teoría a partir de ellos. Empezaba con la invención de un mundo posible, o un
fragmento del mismo, que luego se comparaba mediante la experimentación con
el mundo real. Y fue este diálogo constante entre imaginación y experimento lo
que permitió formarse una concepción cada vez más precisa de lo que llamamos
realidad.
Jacob (1988, págs. 224-225)
Como se señaló anteriormente, la ciencia es una actividad compleja que consta
esencialmente de dos episodios interdependientes: uno imaginativo o creativo y el
otro crítico. Tener una idea, proponer una hipótesis o sugerir lo que podría ser
cierto es un ejercicio creativo. Sin embargo, las conjeturas o hipótesis científicas
también deben someterse a un examen crítico y a una comprobación empírica. El
pensamiento científico puede caracterizarse como un proceso de invención o
descubrimiento seguido de validación o confirmación. Un proceso se centra en la
formulación de nuevas ideas («adquisición de conocimiento»), el otro en su
validación («justificación del conocimiento»).
Los científicos, como otras personas, llegan a nuevas ideas de todo tipo de
maneras: desde conversaciones con otras personas, leyendo libros y periódicos,
generalizaciones inductivas e incluso sueños y observaciones erróneas. Se dice
que Newton se inspiró en una manzana que caía. Kekulé había estado intentando
sin éxito idear un modelo para la estructura molecular del benceno. Una noche,
estaba dormitando frente al fuego. Las llamas se le parecieron a Kekulé como
conjuntos de átomos con forma de serpiente. De repente, una serpiente pareció
morderse la cola y luego giró burlonamente frente a él. La apariencia circular de la
imagen le inspiró el modelo del benceno como un anillo hexagonal. El modelo para
explicar la diversificación evolutiva de las especies le llegó a Darwin mientras
viajaba en su carruaje y observaba el campo. Recuerdo el preciso punto del
camino… cuando, para mi alegría, se me ocurrió la solución… La solución, según
creo, es que la descendencia modificada… tiende a adaptarse a muchos y muy
diversos lugares de la economía de la naturaleza (Barlow, 1958, págs. 120-121).
Las hipótesis y otras conjeturas imaginativas son la etapa inicial de la
investigación científica. Es la conjetura imaginativa de lo que podría ser cierto lo
que proporciona el incentivo para buscar la verdad y una pista sobre dónde
podríamos encontrarla. Las hipótesis guían la observación y la experimentación
porque sugieren qué observar. El trabajo empírico de los científicos se guía por
hipótesis, ya sean formuladas explícitamente o simplemente en forma de
conjeturas vagas o corazonadas sobre cuál podría ser la verdad. Sin embargo, la
conjetura imaginativa y la observación empírica son episodios mutuamente
interdependientes. Las observaciones realizadas para probar una hipótesis son a
menudo la fuente inspiradora de nuevas conjeturas o hipótesis. Como lo describió
Jacob, los resultados de un experimento a menudo inspiran la modificación de una
hipótesis y el diseño de nuevos experimentos para probarla.
El punto de partida de la investigación científica es la concepción de una idea, un
proceso que, sin embargo, no es objeto de investigación para la lógica ni la
epistemología. Los complejos eventos conscientes e inconscientes que subyacen
a la mente creativa son, propiamente, el interés de la psicología empírica. El
proceso creativo no es exclusivo de los científicos. Filósofos, novelistas, poetas y
pintores también son creativos; ellos también proponen modelos de experiencia y
generalizan por inducción. Lo que distingue a la ciencia de otras formas de
conocimiento es el proceso mediante el cual este conocimiento se justifica o
corrobora, al menos provisionalmente, mediante la observación y la
experimentación.
Ir a:
EL CRITERIO DE DEMARCACIÓN
Probar una hipótesis implica al menos cuatro actividades diferentes (Ayala, 1994).
Primero, se debe examinar la consistencia interna de la hipótesis. Una hipótesis
que sea autocontradictoria o que no esté bien formulada lógicamente de alguna
otra manera debe ser rechazada.
En segundo lugar, debe examinarse la estructura lógica de la hipótesis para
determinar si tiene valor explicativo, es decir, si hace inteligibles los fenómenos
observados en algún sentido, si proporciona una comprensión de por qué los
fenómenos ocurren de hecho como se observan. Una hipótesis que sea
puramente tautológica debe rechazarse porque no tiene valor explicativo. Una
hipótesis científica identifica las condiciones, los procesos o los mecanismos que
explican los fenómenos que pretende explicar. Así, las hipótesis establecen
relaciones generales entre ciertas condiciones y sus consecuencias o entre ciertas
causas y sus efectos. Por ejemplo, los movimientos de los planetas alrededor del
Sol se explican como una consecuencia de la gravedad, y la respiración como un
efecto de los glóbulos rojos que transportan oxígeno desde los pulmones a varias
partes del cuerpo.
En tercer lugar, se debe examinar la coherencia de una hipótesis con las hipótesis
y teorías comúnmente aceptadas en el campo científico en cuestión y para
determinar si representa algún avance con respecto a hipótesis alternativas bien
establecidas. La falta de coherencia con otras teorías no siempre justifica el
rechazo de una hipótesis, aunque a menudo lo será. Algunos de los mayores
avances científicos se producen precisamente cuando se demuestra que una
hipótesis ampliamente aceptada y bien fundamentada es sustituida por una nueva
que explica los mismos fenómenos que la hipótesis preexistente explicaba,
además de otros que no podía explicar. Un ejemplo es la sustitución de la
mecánica newtoniana por la teoría de la relatividad, que rechaza la conservación
de la materia y la simultaneidad de eventos a distancia, dos principios
fundamentales de la teoría de Newton.
Ejemplos de este tipo son omnipresentes en disciplinas en rápido avance, como la
biología molecular en la actualidad. El llamado "dogma central" sostiene que la
información molecular fluye solo en una dirección, del ADN al ARN y a la proteína.
El ADN contiene la información genética que determina qué es el organismo, pero
esa información tiene que expresarse en las enzimas (y otras proteínas) que guían
todos los procesos químicos en las células. La información contenida en las
moléculas de ADN se transmite a las proteínas por medio de moléculas
intermedias, llamadas ARN mensajero. David Baltimore (1970) y Howard Temin
(Temin y Mizutani, 1970) fueron galardonados con el Premio Nobel por descubrir
de forma independiente que la información podía fluir en la dirección opuesta, del
ARN al ADN, mediante la enzima transcriptasa inversa. Demostraron que algunos
virus, al infectar células, son capaces de copiar su ARN en ADN, que luego se
integra en el ADN de la célula infectada, donde se utiliza como si fuera el propio
ADN de la célula.
Otros ejemplos son los siguientes. Los bioquímicos asumieron que solo las
proteínas conocidas como enzimas podían catalizar las reacciones químicas en
las células. Sin embargo, Thomas Cech (1985) y Sidney Altman recibieron en
1989 el Premio Nobel por demostrar de forma independiente que ciertas
moléculas de ARN actúan como enzimas y catalizan sus propias reacciones. Un
ejemplo más se refiere a la llamada "colinealidad" entre el ADN y la proteína. Los
biólogos moleculares pensaban que la secuencia de nucleótidos en el ADN de un
gen se expresa consecutivamente en la secuencia de aminoácidos en la proteína.
Esta concepción fue sacudida por el descubrimiento de que los genes vienen en
fragmentos, separados por segmentos intermedios de ADN que no codifican
proteínas; Richard Roberts y Philip Sharp recibieron el Premio Nobel de 1993 por
este descubrimiento (Crick, 1979; Chambon, 1981).
Estas hipótesis revolucionarias se publicaron después de que sus autores las
sometieran a rigurosas pruebas empíricas. Las teorías que son inconsistentes con
las hipótesis bien aceptadas en la disciplina relevante probablemente serán
ignoradas cuando no estén respaldadas por evidencia empírica convincente. La
microhistoria de la ciencia está plagada de hipótesis inverosímiles o ad hoc, a
menudo propuestas por individuos sin logros científicos previos o posteriores. Las
teorías de este tipo suelen desvanecerse porque son ignoradas por la mayor parte
de la comunidad científica, aunque en ocasiones atraen su interés porque la teoría
puede haber recibido atención de los medios de comunicación o incluso de
organismos políticos o religiosos. El fiasco de hace dos décadas sobre la "fusión
fría" fue un ejemplo de una hipótesis improbable y mal probada que recibió cierta
atención de la comunidad científica porque sus proponentes eran científicos bien
establecidos (Taubes, 1993).
El cuarto y más distintivo paso en la comprobación de una hipótesis científica
consiste en someterla a prueba, determinando si las predicciones sobre el mundo
de la experiencia derivadas como consecuencias lógicas de la hipótesis
concuerdan con lo que realmente se observa. Este es el elemento crítico que
distingue a las ciencias empíricas de otras formas de conocimiento: el requisito de
que las hipótesis científicas sean empíricamente refutables. Las hipótesis
científicas no pueden ser consistentes con todos los estados de cosas posibles en
el mundo empírico. Una hipótesis es científica solo si es consistente con algunos,
pero no con otros, estados de cosas posibles aún no observados en el mundo, de
modo que pueda estar sujeta a la posibilidad de refutación por observación. Las
predicciones derivadas de una hipótesis científica deben ser lo suficientemente
precisas como para limitar el rango de posibles observaciones con las que son
compatibles. Si los resultados de una comprobación empírica concuerdan con las
predicciones derivadas de una hipótesis, se dice que la hipótesis está
provisionalmente corroborada; de lo contrario, se refuta.
El requisito de que una hipótesis científica sea falsable se ha denominado
apropiadamente el criterio de demarcación de las ciencias empíricas, ya que las
distingue de otras formas de conocimiento (Popper, 1959, 1963). Una hipótesis
que no esté sujeta a la posibilidad de falsación empírica no pertenece al ámbito de
la ciencia.
El requisito de que las hipótesis científicas sean falsables en lugar de simplemente
verificables parece sorprendente a primera vista. Podría parecer que el objetivo de
la ciencia es establecer la "verdad" de las hipótesis en lugar de intentar
falsificarlas, pero no es así. Existe una asimetría entre la falsabilidad y la
verificabilidad de los enunciados universales que se deriva de la naturaleza lógica
de dichos enunciados. Se puede demostrar que un enunciado universal es falso si
se descubre que es incompatible incluso con un enunciado singular, es decir, un
enunciado sobre un acontecimiento particular. Sin embargo, un enunciado
universal nunca puede demostrarse verdadero en virtud de la verdad de
enunciados particulares, por numerosos que sean.
Considere una hipótesis particular de la cual se deriva lógicamente cierta
consecuencia. Considere ahora el siguiente argumento: Si la hipótesis es
verdadera, entonces la consecuencia específica también debe ser verdadera; es el
caso que la consecuencia es verdadera; por lo tanto, la hipótesis es verdadera.
Este es un tipo erróneo de inferencia llamado por los lógicos la "falacia de afirmar
el consecuente". El error de este tipo de inferencia puede ilustrarse con el
siguiente ejemplo trivial: Si las manzanas están hechas de hierro, deberían caer al
suelo cuando se cortan de un árbol; las manzanas caen cuando se cortan; por lo
tanto, las manzanas están hechas de hierro. La conclusión es inválida incluso si
ambas premisas son verdaderas. La razón es que puede haber alguna otra
explicación o hipótesis de la cual se deriven las mismas consecuencias o
predicciones. Los fenómenos observados son verdaderos porque son
consecuencias de esta hipótesis diferente, en lugar de la utilizada en la deducción.
La forma correcta de inferencia lógica para enunciados condicionales es lo que los
lógicos denominan modus tollens (manera de restar). Puede representarse
mediante el siguiente argumento: si una hipótesis particular es verdadera,
entonces cierta consecuencia también debe serlo; pero la evidencia demuestra
que la consecuencia no lo es; por lo tanto, la hipótesis es falsa. El modus tollens
es una forma de inferencia lógicamente concluyente. Si ambas premisas son
verdaderas, la conclusión que refuta la hipótesis se sigue necesariamente.
De este razonamiento se desprende que es posible demostrar la falsedad de una
afirmación universal relativa al mundo empírico; pero nunca es posible demostrar
de forma concluyente su verdad. Esta asimetría entre verificación y refutación se
reconoce en la metodología estadística de la contrastación de hipótesis. La
hipótesis sujeta a contrastación, la hipótesis nula, puede rechazarse si las
observaciones son incompatibles con ella. Si las observaciones son coherentes
con las predicciones derivadas de la hipótesis, la conclusión adecuada es que la
contrastación no ha logrado refutar la hipótesis nula, no que se haya establecido
su veracidad. En consecuencia, las teorías científicas nunca se establecen como
verdades definitivas. Como afirmó Claude Bernard, las teorías «representan
únicamente el estado actual de nuestro conocimiento y están destinadas a ser
modificadas por el desarrollo de la ciencia» (Bernard, 1865).
REFERENCIAS:
A la luz de la evolución: Volumen III: Dos siglos de Darwin.
Mostrar detalles
Academia Nacional de Ciencias ([Link].); Avise JC, Ayala FJ, editores.
Washington (DC): National Academies Press ([Link].) ; 2009.
La teoría de Darwin
Darwin consideraba el descubrimiento de la selección natural y no su
demostración de la evolución su hallazgo más importante. Darwin designó la
selección natural como “mi teoría,” una designación que nunca usaba cuando se
refería a la evolución de los organismos. El descubrimiento de la selección
natural; la conciencia de Darwin de que se trataba de un descubrimiento de
enorme importancia porque era la respuesta de la ciencia al argumento
teológico a partir del diseño; y la designación que Darwin hacía de la selección
natural como “mi teoría” se pueden rastrear en sus “Red and Transmutation
Notebooks B to E”, unos cuadernos comenzados en marzo de 1837, no mucho
después de su regreso el 2 de octubre de 1836 de su viaje de cinco años
alrededor del mundo en el HMS Beagle, y completados a finales de 1839.
La evolución de los organismos era un hecho comúnmente aceptado por
los naturalistas en las décadas centrales del siglo XIX. La distribución de
especies exóticas en Sudamérica, en las islas de los Galápagos, y en otras partes,
y el descubrimiento de restos fósiles de animales extinguidos hace mucho
tiempo, confirmaron la realidad de la evolución en la mente de Darwin. El
desafío intelectual era descubrir la explicación que daría cuenta del origen de las
especies, cómo nuevos organismos habían llegado a adaptarse a sus medio
ambientes, ese “misterio de misterios,” como había sido llamado por un
contemporáneo suyo algo mayor, el destacado científico y filósofo Sir John
Herschel (1792-1871).
Al comienzo de sus Notebooks de 1837 a 1839, Darwin registra su
descubrimiento de la selección natural y se refiere repetidamente a él como “mi
teoría.” A partir de entonces y hasta su muerte en 1882, su vida estaría dedicada
a sustanciar la selección natural y sus postulados acompañantes, principalmente
la difusión de la variación hereditaria y la enorme fertilidad de los organismos,
que sobrepasan con mucho la capacidad de los recursos disponibles. La
selección natural se convirtió para Darwin en “una teoría por la cual trabajar.”
De forma incesante prosiguió sus observaciones y realizó experimentos para
poner a prueba la teoría y resolver posibles objeciones.
El origen de las especies es, primero y ante todo, un largo argumento
dedicado a explicar de manera científica el diseño de los organismos. Darwin
trata de explicar el diseño de los organismos, su complejidad, diversidad y
maravillosos ingenios como resultado de procesos naturales. La evidencia de la
evolución entra en juego porque la evolución es una consecuencia necesaria de
la teoría del diseño de Darwin.
La Introducción y los capítulos I a VIII del Origen explican de qué modo
la selección natural justifica las adaptaciones y los comportamientos de los
organismos, su “diseño.” El argumento comienza en el capítulo I, donde Darwin
describe la selección de las plantas y los animales domésticos y, con
considerable detalle, el éxito de los criadores de palomas que buscan
“mutaciones” exóticas. El éxito de los criadores de plantas y animales manifiesta
cuánta selección se puede llevar a cabo aprovechando las variaciones
espontáneas que ocurren en los organismos pero que cumplen los objetivos de
los criadores. Una mutación que aparece primero en un individuo se puede
multiplicar por medio de la crianza selectiva, de modo que tras unas cuantas
generaciones esa mutación se vuelve fija en una variedad, o “raza.” Las razas
conocidas de perros, ganado, pollos, y plantas comestibles han sido obtenidas
por este proceso de selección practicado por personas con objetivos particulares.
Los siguientes capítulos (II-VIII) del Origen extienden el argumento a las
variaciones propagadas por medio de la selección natural para beneficio de los
propios organismos. (En la sexta edición de El origen de las especies Darwin
añade un nuevo capitulo VII, “Objeciones diversas a la teoría de la selección
natural”, de manera que lo que se dice a continuación corresponde en la sexta
edición a los capítulos II-IX; y más adelante, X-XIV y XV). A consecuencia de la
selección natural, los organismos exhiben diseño, esto es, exhiben órganos y
funciones adaptativas. Pero el diseño de los organismos tal como éstos existen
en la naturaleza no es “diseño inteligente”, impuesto por Dios como Supremo
Ingeniero o por los humanos; más bien, es el resultado de un proceso natural de
selección, que fomenta la adaptación de los organismos a sus entornos.
Así es como funciona la selección natural: los individuos que tienen
variaciones beneficiosas, es decir, variaciones que mejoran su probabilidad de
supervivencia y reproducción, dejan más descendientes que los individuos de la
misma especie que tienen menos variaciones beneficiosas. En consecuencia, las
variaciones beneficiosas se incrementarán en frecuencia a lo largo de las
generaciones; las variaciones menos beneficiosas o perjudiciales serán
eliminadas de la especie. Con el paso del tiempo, todos los individuos de la
especie poseerán las características beneficiosas; nuevas características
continuarán acumulándose durante eones de tiempo.
Los organismos exhiben un diseño complejo, pero no es una
“complejidad irreducible” (como la llaman los proponentes modernos del
“diseño inteligente”), surgida toda de golpe en su elaboración actual. Según la
teoría de la selección natural de Darwin, el diseño más bien ha surgido de forma
gradual y acumulativa, paso a paso, impulsado por el éxito reproductivo de los
individuos con elaboraciones cada vez más complejas.
Si la explicación de Darwin de la organización adaptativa de los seres
vivos es correcta, la evolución necesariamente es una consecuencia de que los
organismos se adaptan a diversos entornos en distintos lugares, y de las
condiciones siempre cambiantes del entorno a lo largo del tiempo, y de qué
variaciones hereditarias surgen en un momento determinado que mejoren las
oportunidades de los organismos de sobrevivir y reproducirse. La evidencia de
la evolución biológica del Origen se halla en el centro de la explicación que
Darwin da del “diseño,” porque esta explicación implica que la evolución
biológica ocurre, la cual por tanto Darwin trata de demostrar en la mayor parte
del resto del libro (capítulos IX-XIII).
En el conclusivo capítulo XIV del Origen, Darwin regresa al tema
dominante de la adaptación y el diseño. En un elocuente párrafo final, afirma la
“grandeza” de su visión: “Es interesante contemplar una enmarañada ribera,
cubierta de muchas plantas de numerosas clases, con pájaros que cantan en los
arbustos, con diversos insectos que revolotean, y con gusanos que se arrastran
entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas cuidadosamente
construidas, tan diferentes unas de otras, y que son interdependientes de una
manera tan compleja, han sido producidas por leyes que actúan alrededor de
nosotros. […] Así, la realidad más elevada que somos capaces de concebir, es
decir la producción de los animales superiores, es una consecuencia directa de
la guerra de la naturaleza, del hambre y la muerte. Hay grandeza en esta visión
de que la vida, con sus diversos poderes, ha sido
originalmente alentada en unas pocas formas o en una sola; y que, mientras este
planeta ha ido girando de acuerdo a la constante ley de la gravedad, a partir de
un comienzo tan simple se han desarrollado y se están desarrollando un sinfín
de formas las más bellas y más maravillosas”.
En su autobiografía, Darwin escribió: “El antiguo argumento del diseño
en la naturaleza, tal como lo expone [William] Paley, que antes me pareció tan
concluyente, se viene abajo ahora que la ley de la selección natural ha sido
descubierta. Ya no podemos argumentar que, por ejemplo, la hermosa charnela
de una concha de bivalvo debió de ser hecha por un ser inteligente, como la
bisagra de una puerta construida por un hombre.”
Darwin propuso la selección natural principalmente con el fin de explicar
la organización adaptativa, o “diseño,” de los seres vivos; es un proceso que
conserva y fomenta la adaptación. El cambio evolutivo a través del tiempo y la
diversificación evolutiva (la multiplicación de las especies) a menudo se
originan como consecuencias de la selección natural que favorece la adaptación
de los organismos a su medio. Pero el cambio evolutivo no lo fomenta
directamente la selección natural y, por tanto, no es su consecuencia necesaria.
De hecho, algunas especies pueden permanecer sin cambios durante largos
períodos de tiempo, como los Nautilus, Lingula y otros llamados “fósiles vivos”
citados por Darwin, organismos que han permanecido inalterados en su aspecto
durante millones de años.