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Asteroides: Definición y Clasificación

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Asteroide

Un asteroide es un cuerpo celeste rocoso más


pequeño que un planeta enano y mayor que un
meteoroide —generalmente no supera los 1000 km de
largo—. La mayoría orbita entre Marte y Júpiter, en la
región del sistema solar conocida como cinturón de
asteroides;1 ​ otros se acumulan en los puntos de
Lagrange de Júpiter, y la mayor parte del resto cruza
las órbitas de los planetas. Habitualmente tienen
forma irregular y dentada.

La palabra asteroide procede del griego, ἀστεροειδής,


y significa «de figura estelar»,2 ​ en referencia al Composición de imágenes en la que se muestran
aspecto que presentan cuando son vistos con un a escala ocho asteroides visitados por sondas
telescopio. Fue acuñada por William Herschel en espaciales.
1802, aunque durante la mayor parte del siglo xix los
astrónomos los denominaron planetas. Hasta el 24 de
marzo de 2006 a los asteroides se les llamaba también planetoides o planetas menores. Sin embargo, estos
términos han caído en desuso.3 ​

Durante más de dos siglos, Ceres fue considerado el primer asteroide descubierto. Tras la redefinición de
planeta de 2006, que reclasificó a este cuerpo como planeta enano, técnicamente es Palas, encontrado en
1802, el primer asteroide descubierto. En estos dos siglos el número de asteroides conocidos no ha dejado
de crecer, alcanzando valores de varios cientos de miles. No obstante, si se sumara toda su masa, el
equivalente solo daría para un porcentaje del 5 % de toda la masa de la Luna.4 ​

Los asteroides se clasifican en función de su ubicación, composición o agrupamiento. Para la ubicación


se toma como referencia la posición relativa de estos cuerpos respecto al Sol y los planetas. Para la
composición se usan los datos extraídos de los espectros de absorción. Los agrupamientos se basan en los
valores nominales similares del semieje mayor, la excentricidad y la inclinación de la órbita. Debido a su
diminuto tamaño y gran distancia de la Tierra, casi todo lo que sabemos de ellos procede de medidas
astrométricas y radiométricas, curvas de luz y espectros de absorción. Gaspra, en 1991, fue el primer
asteroide visitado por una sonda espacial, mientras que dos años después Ida fue el primero en el que se
confirmó la existencia de un satélite.

Origen del nombre «asteroide»


«Asteroide» es una palabra de origen griego, ἀστεροειδής, que se puede traducir al español como «de
forma estelar».5 ​ Hace alusión al aspecto que ofrecen estos cuerpos vistos a través de un telescopio. Fue
Herschel quien el 6 de mayo de 1802 propuso ante la Royal Society de Londres que tanto Ceres como
Palas, únicos asteroides descubiertos hasta ese momento, eran un nuevo tipo de cuerpos, a los que llamó
asteroides.6 ​Sin embargo, la mayoría de los astrónomos de la época rechazó la propuesta de Herschel por
considerarla indigna, ridícula o sin precedentes, y continuaron
considerándolos planetas. Giuseppe Piazzi, descubridor de Ceres,
empleó el vocablo «planetoide» y solo Heinrich Olbers secundó a
Herschel.7 ​ «Asteroide» no empezó a generalizarse hasta principios
del siglo xx.

En 2013 Clifford Cunningham, en un encuentro de la división


planetaria de la Sociedad Astronómica Estadunidense, argumentó que
la propuesta original procedía del especialista en griego Charles
Burney Jr. Según Cunningham, Herschel pidió sugerencias a varios
amigos entre los que estaban Joseph Banks y Charles Burney, quien
habría consultado a su hijo.7 ​ A su vez, Banks escribió a Stephen
Weston, quien propuso el nombre «aorate», y Burney escribió a su Retrato de William Herschel,
hijo proponiendo nombres como «stellula» en clara alusión al quien ya en 1802 propuso llamar
diminuto tamaño de estos cuerpos. Posteriormente, Burney escribiría «asteroides» a estos cuerpos.
a Frances Crewe: They are not allowed by Herschel to be either
Planets or Comets, but asteroids, italick, a kind of star —a name my
son, the Grecian, [Link] 1 ​ Finalmente Herschel se decidió por «asteroide» por ser la mejor de un
montón de malas ideas.8 ​

Terminología
Tradicionalmente, los cuerpos pequeños que orbitaban
alrededor del Sol se clasificaban como cometas, asteroides o
meteoroides, siendo estos últimos todos lo que tenían menos
de un metro de diámetro. Un artículo de Beech y Steel de
1995 propuso una definición de meteoroide que incluía
límites de tamaño.9 10
​ ​El término «asteroide» nunca tuvo una
definición formal, y la Unión Astronómica Internacional
prefería la locución más amplia de «planeta menor».

Tras el descubrimiento de asteroides de menos de diez metros


de tamaño, un artículo de Rubin y Grossman de 2010 revisó Diagrama de Euler que muestra los tipos
la definición anterior de meteoroide para incluir objetos de de cuerpos en el sistema solar. (ver
«cuerpo menor del sistema solar»)
entre 10 µm y 1 m de tamaño, para mantener la distinción
entre asteroides y meteoroides.11 ​ Los asteroides más
pequeños ya descubiertos (basados en la magnitud absoluta H) son 2008 TS26 con H=33.2 y 2011 CQ1
con H=32.1, ambos con un tamaño estimado de aproximadamente 1 m.12 ​

En 2006 también se introdujo la expresión «cuerpo menor del sistema solar» para cubrir tanto la mayoría
de los planetas menores como los cometas.13 ​ 14 ​ Otros idiomas prefieren «planetoide» (en griego,
'similar a un planeta'), y este término se usa ocasionalmente en inglés, especialmente para planetas
menores más grandes, como los planetas enanos, así como una alternativa para los asteroides dado que no
son como una estrella.15 ​ La palabra «planetesimal» tiene un significado similar, pero se refiere
específicamente a los pequeños bloques de construcción de los planetas que existían cuando se estaba
formando el sistema solar. El término «planétulo» fue acuñado por el geólogo William Daniel Conybeare
para describir planetas menores,16 ​ pero no es de uso común.
Los tres objetos más grandes del cinturón de asteroides,
Ceres, Palas y Vesta, crecieron hasta la etapa de
protoplanetas. Ceres es un planeta enano, el único del sistema
solar interior.

Cuando se encontraron, los asteroides se vieron como una


clase de objetos distintos de los cometas, y no hubo una
terminología unificada para ambos hasta que se acuñó
«cuerpo menor del Sistema Solar» en 2006. La principal
Una imagen compuesta, a la misma
diferencia entre un asteroide y un cometa es que un cometa
medida, de los cometas fotografiados en
muestra una coma debido a la sublimación de los hielos alta resolución antes de 2012. Son, de
cercanos a la superficie por la radiación solar. Unos pocos mayor a menor: 4 Vesta, 21 Lutetia, (253)
objetos han terminado listándose doblemente, porque primero Matilde, 243 Ida y su luna Dáctilo, 433
se clasificaron como planetas menores, pero luego mostraron Eros, 951 Gaspra, 2867 Šteins, 25143
evidencia de actividad cometaria. Por el contrario, algunos Itokawa.
cometas (quizás todos) finalmente pierden sus hielos hielos
volátiles superficiales y se vuelven similares a asteroides.
Otra distinción es que los cometas suelen tener órbitas más
excéntricas que la mayoría de los asteroides; la mayoría de
los «asteroides» con órbitas notablemente excéntricas son
probablemente cometas inactivos o extintos.17 ​

Durante casi dos siglos, desde el descubrimiento de Ceres en


1801 hasta el descubrimiento del primer centauro, 2060
Quirón en 1977, todos los asteroides conocidos pasaron la
mayor parte de su tiempo en la órbita de Júpiter o dentro de
ella, aunque algunos, como Hidalgo, se aventuraron mucho El asteroide más grande de la imagen
anterior,, Vesta (izquierda), con Ceres
más allá de Júpiter durante parte de su órbita. Aquellos
(centro) y la Luna (derecha) mostrados a
ubicados entre las órbitas de Marte y Júpiter fueron conocidos escala.
durante muchos años simplemente como Los Asteroides.18 ​
Cuando los astrónomos comenzaron a encontrar más cuerpos
pequeños que residían permanentemente más allá de Júpiter, ahora llamados centauros, los enumeraron
entre los asteroides tradicionales, aunque hubo un debate sobre si deberían considerarse asteroides o
como un nuevo tipo de objeto. Luego, cuando fue descubierto en 1992 el primer objeto transneptuniano
(aparte de Plutón), Albion, y, especialmente cuando comenzaron a aparecer muchos objetos similares, se
idearon nuevos términos para eludir el problema: objeto del cinturón de Kuiper, objeto transneptuniano,
objeto de disco disperso, etc. Estos habitan en los confines fríos del sistema solar, donde los hielos
permanecen sólidos y no se espera que los cuerpos similares a cometas muestren mucha actividad
cometaria; si los centauros o los objetos transneptunianos se aventuraran cerca del Sol, sus hielos
volátiles se sublimarían y los enfoques tradicionales los clasificarían como cometas y no como asteroides.

Los más internos de estos son los objetos del cinturón de Kuiper, llamados «objetos» en parte para evitar
la necesidad de clasificarlos como asteroides o cometas.19 ​ Se cree que tienen una composición
predominantemente similar a la de un cometa, aunque algunos pueden ser más parecidos a los
asteroides.20 ​Además, la mayoría no tiene las órbitas altamente excéntricas asociadas con los cometas, y
los descubiertos hasta ahora son más grandes que los núcleos de los cometas tradicionales. (Se supone
que la nube de Oort, mucho más distante , es el principal reservorio de cometas durmientes). Otras
observaciones recientes, como el análisis del polvo cometario recolectado por la sonda Stardust, están
borrando cada vez más la distinción entre cometas y asteroides,21 ​ sugiriendo «un continuo entre
asteroides y cometas» en lugar de una línea divisoria nítida.22 ​

Los planetas menores más allá de la órbita de Júpiter a veces también se denominan «asteroides»,
especialmente en presentaciones populares.24 ​ Sin embargo, cada vez es más común que el término
«asteroide» se restrinja a los planetas menores del sistema solar interior.19 ​ Por ello este artículo se
limitará en su mayor parte a los asteroides clásicos: objetos del cinturón de asteroides, troyanos de Júpiter
y objetos próximos a la Tierra.

Cuando la IAU introdujo la clase de «cuerpos menores del sistema solar» en 2006 para incluir la mayoría
de los objetos previamente clasificados como planetas menores y cometas, crearon la clase de «planetas
enanos» para los planetas menores mayores —aquellos que tienen suficiente masa para volverse
elipsoidales bajo su propia gravedad. Según la IAU: «el término 'planeta menor' todavía se puede usar,
pero en general, se preferirá la expresión 'cuerpo menor del sistema solar».25 ​Actualmente, solo el objeto
mayor del cinturón de asteroides, Ceres, con unos 975 km de ancho, ha sido colocado en la categoría de
planeta enano.

Descubrimiento
Durante siglos, astrónomos, físicos y matemáticos se
preguntaron por el enorme vacío que había entre las órbitas
de Marte y Júpiter, pero no fue hasta el siglo xix que Piazzi
dio una primera respuesta al descubrir Ceres. En el siglo
siguiente, los astrónomos ya conocían miles de asteroides,
principalmente agrupados en el cinturón de asteroides. Con la
Impresión artística mostrando cómo un
llegada de las búsquedas automatizadas a finales del siglo xx asteroide es desgarrado por la fuerte
y principios del xxi, el número de asteroides conocido se gravedad de una enana blanca.26 ​
disparó. En 2012 había más de seiscientas mil órbitas
computadas.27 ​

Planeta supuesto entre Marte y Júpiter


El primer investigador que se ocupó del hueco que había entre las órbitas de Marte y Júpiter fue Johannes
Kepler. Kepler formuló la hipótesis de que debía existir un planeta desconocido en ese espacio, aunque
agregó que quizá no fuese suficiente con uno. Posteriormente otros científicos retomaron la cuestión.
Isaac Newton opinaba que tanto Júpiter como Saturno habían sido puestos por influencia divina en el
exterior del sistema solar para no perturbar las órbitas de los planetas interiores.[cita requerida] El filósofo
Immanuel Kant dijo que el espacio vacío estaba en proporción a la masa de Júpiter. Johann Heinrich
Lambert pensaba que el hueco era quizá el resultado de la expulsión de algún hipotético planeta debido a
la influencia gravitatoria de Júpiter y Saturno.

Ya en el siglo xviii varios astrónomos estaban dispuestos a creer en la existencia de múltiples planetas
desconocidos en el sistema solar. Sin embargo, fue Johann Daniel Titius, en 1766, el primero en aportar la
explicación para la distancia entre las órbitas de Marte y Júpiter que con el tiempo se conocería como ley
de Titius-Bode. La relación numérica atrajo la atención de Johann
Elert Bode, quien no dudó de su validez y la publicó en 1772. El
descubrimiento de Urano por William Herschel en 1781 a la distancia
que vaticinaba la ley fue la confirmación definitiva de su fiabilidad y
reforzó la creencia en la existencia de un planeta entre Marte y
Júpiter.28 ​

Uno de los astrónomos que más


interés se tomó en la localización
del planeta fue el barón Franz
Xaver von Zach, director del
observatorio de Seeberg. Zach
seleccionó la región zodiacal,
preparó un mapa de estrellas que
Johannes Kepler fue el primero
en proponer la existencia de un le permitiera determinar la
planeta desconocido entre Marte presencia de nuevos objetos y
y Júpiter. calculó incluso una hipotética
órbita para el desconocido
planeta. En 1800, tras estériles Retrato de Franz Xaver von
resultados, convenció a otros astrónomos para que le ayudaran en la Zach, impulsor de la Sociedad
búsqueda. El 20 de septiembre de 1800 se constituyó la Vereinigte de Lilienthal conocida como la
policía celeste.
Astronomische Gesellschaft, conocida como Sociedad de Lilienthal,
con el propósito de cartografiar la región del Zodiaco hasta las más
débiles estrellas. Entre los miembros fundadores estaban Karl Ludwig Harding y Olbers, quienes más
adelante descubrirían uno y dos asteroides respectivamente.

Para lograr sus fines, dividieron el Zodiaco en veinticuatro partes iguales y escogieron a otros astrónomos
hasta completar la cifra de las divisiones. A estos astrónomos se les conoce como la policía celeste,
aunque varios no llegaron a participar activamente en la búsqueda. Entre los seleccionados estaban
Herschel y Piazzi, quien no recibió una invitación formal para unirse a la empresa, aunque a la postre fue
el descubridor del nuevo planeta.

Ceres: el primer asteroide


La noche del 1 de enero de 1801, mientras trabajaba en la composición de un catálogo de estrellas, Piazzi
encontró un objeto en la constelación del Toro. Observó, en las noches sucesivas, que el objeto se movía
sobre el fondo estelar. Al principio pensó que se trataba de un error, pero luego llegó a la conclusión de
que había descubierto un cometa. El 4 de enero anunció a la prensa el hallazgo, gracias a lo cual varios
astrónomos europeos, entre ellos Joseph Lalande quien pidió a Piazzi que le enviara sus observaciones,
supieron la noticia a finales de febrero. Más adelante compartió sus observaciones por sendas cartas con
Bode y Barnaba Oriani en las que mencionaba la ausencia de nebulosidad alrededor del objeto.

Con los datos que le aportaba Piazzi en su carta, Bode calculó una órbita preliminar. El 26 de marzo
comunicó en la Academia Prusiana de las Ciencias que la órbita era consistente con el planeta que faltaba
entre Marte y Júpiter y posteriormente informó a Zach para que lo publicase en Monatliche
Correspondenz. Llegó incluso a proponer el nombre de Juno para el
nuevo planeta. Piazzi ya había bautizado su descubrimiento como
Cerere Ferdinandea en honor a la diosa patrona de Sicilia y al rey
Fernando. A la larga, la comunidad astronómica aceptó el nombre de
Ceres para el nuevo objeto.

Lalande pasó las observaciones


de Piazzi a Johann Karl
Burckhardt quien calculó una
órbita elíptica con ellas y envió
sus resultados a Zach a primeros
de junio. A finales del mismo
mes, la comunidad astronómica
Retrato de Giuseppe Piazzi, estaba convencida de que Ceres
descubridor de Ceres.
era un nuevo planeta. Sin
embargo, la tardanza de Piazzi en
proporcionar los datos de sus observaciones frustraron los intentos de
recuperarlo. Zach, en carta enviada a Oriani el 6 de julio, criticó a
Piazzi por haber mantenido en secreto su trabajo. Para finales de
Carl Friedrich Gauss calculó la
agosto muchos astrónomos, en especial en Francia, dudaban de la
órbita que permitió el
existencia del objeto.
redescubrimiento de Ceres.

En septiembre se publicaron todas las observaciones de Piazzi. Carl


Friedrich Gauss calculó una nueva órbita elíptica que mejoraba mucho la anteriormente obtenida por
Burckhardt, quien en realidad trabajó con pocas observaciones. El 7 de diciembre Zach llegó a ver el
planeta enano, pero el mal tiempo de los siguientes días le impidió continuar con sus observaciones.
Finalmente, el 31 de diciembre Zach y el 2 de enero Olbers observaron independientemente Ceres en la
posición predicha por los cálculos de Gauss, con lo que se confirmaba la existencia del objeto.

Palas, Juno y Vesta


Unos meses después de la recuperación de Ceres, el 28 de marzo de 1802, Olbers encontraba otro objeto
de características parecidas, pero con inclinación y excentricidad mayores. Dos días después estaba
seguro de que se hallaba ante un nuevo planeta, al que denominó Palas, pues observó que se desplazaba
respecto a las estrellas de fondo. El 4 de abril, Zach confirmó el descubrimiento de Olbers y extendió la
noticia que fue enseguida aceptada por la mayoría de astrónomos europeos. Para tratar de casar la ley de
Bode-Titius, cuyo fundamento físico, aunque desconocido, no había sido puesto en duda, con la presencia
de dos cuerpos en lugar de uno, Olbers propuso que Ceres y Palas eran trozos de un planeta mayor que se
había fragmentado por fuerzas internas o por un impacto.

La consecuencia inmediata de la teoría de Olbers fue que podrían existir más objetos entre las órbitas de
Marte y Júpiter aún por descubrir. Así, Harding, tras constantes observaciones de la región del
firmamento donde se cruzaban las órbitas de Ceres y Palas, terminó por encontrar a Juno el 1 de
septiembre de 1804. Días después, Hofrath Huth, en una carta enviada a Bode, aventuraba que no sería el
último descubrimiento y que estos cuerpos podrían haberse originado a la vez que el resto de planetas y
de la misma forma, en contra de lo que postulaba Olbers.
Casi tres años después, Olbers descubrió un cuarto asteroide, Vesta,
en la misma región del cielo y que ha resultado ser el más brillante.
El nombre fue propuesto por Gauss. Estos cuatro descubrimientos
reforzaron la teoría olbersiana, a pesar de ser objetivamente pocos.
Sin embargo, ya en 1812, Joseph-Louis de Lagrange la cuestionaba,
afirmando que era extraordinaria, pero improbable.

Miles de asteroides
Tras los primeros
descubrimientos, pasaron cerca
de cuarenta años hasta que Karl
Ludwig Hencke encontró el
Heinrich Olbers descubrió Palas
quinto tras cinco lustros de
y Vesta y propuso la primera
teoría del origen de los
intensa búsqueda. Este largo
asteroides lapso de tiempo se puede explicar
por tres causas principales. En
primer lugar, la mayoría de
astrónomos, influidos por la teoría de Olbers, hicieron sus búsquedas
en la misma región del espacio en las que se descubrieron los
primeros cuerpos. En segundo, la búsqueda sistemática de nuevos
planetas no fue considerada una prioridad astronómica, puesto que
los primeros cuerpos se encontraron por accidente. Por último, la
ausencia de buenas cartas celestes, donde se mostrase de forma Max Wolf descubrió el primer
asteroide mediante la
inequívoca la posición de las estrellas, desalentó a los astrónomos
astrofotografía.
porque no se tenía certeza de hallarse ante un nuevo planeta o una
estrella.

Con el acceso a un número cada vez mayor de cartas celestes, los astrónomos dispusieron de medios para
emprender la tarea con suficientes garantías. Así, en 1857 ya se habían descubierto cincuenta y el número
cien se catalogó en 1868. El 22 de diciembre de 1891, Maximilian Franz Wolf descubrió Brucia mediante
la astrofotografía, técnica que aceleró el aumento de la nómina de asteroides.

Mientras aumentaba el número de asteroides, los astrónomos se cuestionaban su origen. François Arago
observó que las órbitas no se intersecaban en la misma región del espacio, lo que ponía en duda la teoría
de Olbers, aunque admitió que el entrelazamiento de las órbitas sugería algún tipo de relación. Más
adelante, en 1867, Daniel Kirkwood postuló que los asteroides se habían originado a partir de un anillo de
materia que no llegó a formar un planeta debido a la influencia gravitatoria de Júpiter. Esta teoría terminó
por convertirse en la dominante en los círculos astronómicos. El mismo Kirkwood encontró que no
existían asteroides cuyos periodos de traslación tuviesen una relación de números enteros sencillos con
Júpiter por lo que se producían huecos en la distribución de los asteroides. En 1918 Kiyotsugu Hirayama
encontró similitudes en los parámetros orbitales de varios asteroides, concluyó que tenían un origen
común, probablemente tras colisiones catastróficas, y llamó a estas agrupaciones familias de asteroides.
Métodos manuales del siglo xx e informes modernos
Hasta 1998 los asteroides se descubrían mediante un proceso de cuatro pasos. Primero, se fotografiaba
una región del cielo con un telescopio de campo amplio o astrógrafo. Se tomaban pares de fotografías,
generalmente con una hora de diferencia. Se pueden tomar varios pares durante una serie de días. En
segundo lugar, las dos películas o placas de la misma región se observaban bajo un estereoscopio.
Cualquier cuerpo en órbita alrededor del Sol se movería ligeramente entre el par de películas. Bajo el
estereoscopio, la imagen del cuerpo parecía flotar ligeramente sobre el fondo de estrellas. En tercer lugar,
una vez que se identificaba un cuerpo en movimiento, su ubicación se medía con precisión utilizando un
microscopio digitalizador. La ubicación se medía en relación con las ubicaciones de estrellas
conocidas.29 ​

Estos tres primeros pasos no constituían el descubrimiento de un asteroide: el observador solo había
encontrado una aparición, que recibía una designación provisional, compuesta por el año del
descubrimiento, una letra que representa la quincena del descubrimiento y, finalmente, una letra y un
número que indicaba el número secuencial del descubrimiento (ejemplo: 1998 FJ74).

El último paso del descubrimiento era, desde 1947, enviar las ubicaciones y la hora de las observaciones
al Centro de Planetas Menores, donde programas informáticos determinaban si una aparición se unía a
apariciones anteriores en una sola órbita. Si era así, el objeto recibía un número de catálogo y el
observador de la primera aparición con una órbita calculada era declarado descubridor y se le otorgaba el
honor de nombrar al objeto sujeto a la aprobación de la Unión Astronómica Internacional.

Métodos informatizados
Hay un interés creciente en identificar asteroides cuyas
órbitas se cruzan con la de la Tierra y que, con el tiempo
suficiente, podrían colisionar con ella. Los tres grupos más
importantes de asteroide próximo a la Tierra son los Apolos,
Amors y Atons. Se han propuesto varias estrategias de
mitigación de asteroides, ya en la década de 1960.

El asteroide próximo a la Tierra 433 Eros ya se había


descubierto en 1898, y la década de 1930 trajo una ráfaga de
objetos similares. En orden de descubrimiento, estos fueron:
1221 Amor, 1862 Apolo, 2101 Adonis y, finalmente,
69230 Hermes, que se acercó a 0.005 ua de la Tierra en 1937.
Los astrónomos comenzaron a darse cuenta de las
2004 FH es el punto central seguido en
posibilidades de un impacto con la Tierra.
la animación; el objeto que parpadea
durante el clip es un satélite artificial.
Dos sucesos de décadas posteriores aumentaron la alarma: la
creciente aceptación de la hipótesis de Álvarez de que un
impacto astronómico produjo la Extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, y la observación en 1994 del
cometa Shoemaker-Levy 9 chocando contra Júpiter. El ejército de EE. UU. también desclasificó la
información de que sus satélites militares, construidos para detectar explosiones nucleares, habían
detectado cientos de impactos en la atmósfera superior de objetos de entre uno y diez metros de diámetro.
Todas estas consideraciones ayudaron a impulsar el
lanzamiento de campañas de reconocimiento altamente
eficientes que consisten en cámaras con dispositivo de carga
acoplada (CCD) y computadoras conectadas directamente a
los telescopios. En 2011, se estimó que se habían descubierto
entre el 89 % y el 96 % de los asteroides cercanos a la Tierra
de un kilómetro o más de diámetro.30 ​ Una lista de equipos
que usan tales sistemas son:31 32
​ ​
Descubrimientos acumulados de solo los
Lincoln Near-Earth Asteroid Research (LINEAR)
asteroides cercanos a la Tierra conocidos
Near Earth Asteroid Tracking (NEAT) por tamaño, 1980-2017
Spacewatch
Lowell Observatory Near-Earth-Object Search
(LONEOS)
Catalina Sky Survey (CSS)
Pan-STARRS
NEOWISE
Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS)
Campo Imperatore Near-Earth Object Survey (CINEOS)
Japanese Spaceguard Association
Asiago-DLR Asteroid Survey (ADAS)
A fecha de 29 de octubre de 2018, solo el sistema LINEAR había descubierto 147 132 asteroides.33
Entre todos las campañas, se han descubierto 19 266 asteroides cercanos a la Tierra,34 ​incluidos casi 900
de más de 1 kilómetro de diámetro.35 ​

Resumen cronología de los descubrimientos

10 en 1849 100 asteroides en 100 000 en


1868 37
2005 ​
(1) Ceres (1801) 1000 en 1921 1 000 000 en
(2) Palas (1802)
10 000 en 1989 202038 ​
(3) Juno (1804)
(4) Vesta (1807)
(5) Astraea (1845)
en 1846 se descubrió el planeta
Neptuno'36
(6) Hebe (julio de 1847)
(7) Iris (agosto de 1847)
(8) Flora (octubre de 1847)
(9) Metis (25 de abril de 1848)
Higía (12 de abril del 1849) décimo
asteroide descubierto
Características
Los asteroides son cuerpos menores, rocosos y que orbitan alrededor del Sol a distancias inferiores a la de
Neptuno. La mayoría está situada entre las órbitas de Marte y Júpiter. Tienen tamaños reducidos y formas
irregulares, salvo algunos de mayor tamaño como Palas, Vesta o Higía que tienen formas ligeramente
redondeadas.

Se originaron a partir de la colisión de cuerpos mayores que no llegaron a conformar un planeta por la
influencia gravitatoria de Júpiter.39 ​

Formas, tamaños y distribución de masas


El tamaño de los asteroides varía entre los 1000 km
del más grande hasta rocas de apenas una decena de
metros. Los tres más grandes son similares a planetas
en miniatura: Son más o menos esféricos, su interior
está parcialmente diferenciado y se cree que son
protoplanetas. Sin embargo, la gran mayoría son
mucho más pequeños, de forma irregular y, o bien son
restos supervivientes de los primitivos planetésimos, Comparación en tamaño y población
o bien fragmentos de cuerpos más grandes producidos
tras colisiones catastróficas.

Ceres antes considerado el más grande asteroide, ha ingresado en la categoría de planeta enano. Por tanto,
ahora los de mayor tamaño son Palas y Vesta, ambos con diámetros poco mayores de 500 km. Vesta,
además, es el único asteroide del cinturón principal que, en ocasiones, puede verse a simple vista. En
contadas ocasiones, asteroides cercanos a la Tierra como Apofis pueden verse con el ojo desnudo.

La masa de todos los asteroides del cinturón principal está estimada entre 2.8 y 3.2 × 1021 kg; o, lo que es
igual, un 4 % de la masa de la Luna. Ceres, con 9.5 × 1020 kg, representa la tercera parte del total. Junto a
Vesta (9 %), Palas (7 %) e Higía (3 %) alcanza a más de la mitad de la masa. Los siguientes tres
asteroides Davida (1.2 %), Interamnia (1 %) y Europa (0.9 %) solo añaden otro 3 % a la masa total. A
partir de aquí, el número de asteroides aumenta rápidamente al tiempo que sus masas individuales
disminuyen.

El número de asteroides disminuye notablemente conforme aumenta el tamaño. Aunque esto sigue una
distribución de potencias, hay saltos para los 5 y 100 km donde se encuentran más asteroides de lo
esperado según una distribución logarítmica.

En la figura de la derecha se comparan los tamaños relativos entre un plantea, un planetesimal, cometas,
asteroides, meteoroides y granos de polvo. En esta diagrama se compara con el asteroide Chicxulub, que
según las simulaciones más recientes han acotado su tamaño entre 10 y 15 km.40 ​
Distribución en el sistema solar

Asteroides próximos a la Tierra

Un asteroide próximo a la Tierra o NEA —acrónimo inglés


de near-Earth asteroid— es un objeto astronómico no
cometario ni meteorítico que se caracteriza por tener una
trayectoria que lo lleva a acercase a más de 1,3 ua del Sol
y a menos de 0,3 ua de la Tierra.41 ​ Eros fue el primer
asteroide de este grupo en ser descubierto.
Hay más de 10 000 asteroides conocidos con estas
características, con diámetros que varían desde un metro a
los aproximadamente 32 km de Ganimedes.42 ​ Los que
superan el kilómetro se acercan a los 1000.43 ​
Probablemente existen decenas de miles de NEA de
tamaños entre 1−2000 m.

Parte de estos cuerpos son residuos de cometas extinguidos


y su composición es comparable a la de los asteroides del Eros, un asteroide próximo a la Tierra,
cinturón principal o a la de los cometas de periodo fotografiado por la sonda espacial NEAR
corto.44 ​ Otros NEA se cree que se originan en el cinturón Shoemaker el 29 de febrero de 2010.
de asteroides donde la influencia gravitatoria de Júpiter
expulsa al sistema solar interior a los asteroides que caen
en los huecos de Kirkwood.45 ​

Los NEA solamente sobreviven en su órbita de 10 a 100 millones de años.46 ​Al final, son eliminados
por decaimiento y crecimiento de su órbita causados por el Sol, por colisiones con los planetas
internos, por perturbaciones gravitacionales con otros cuerpos o al ser expulsados del sistema solar por
alteraciones de su trayectoria al pasar cerca de los planetas. Tales procesos han debido eliminar
muchos de ellos desde hace mucho tiempo, pero también han sido reemplazados con regularidad por la
migración orbital de otros, procedentes del cinturón de asteroides. El efecto Yarkovsky contribuye a
que el suministro de asteroides a las resonancias jovianas sea continuo.47 ​

Algunas de las órbitas de los NEA suponen un peligro de colisión para la Tierra. Por otra parte, los
NEA son más fácilmente observables desde naves espaciales que desde la Tierra misma; de hecho
algunos pueden ser alcanzados con mucho menos Delta-v que lo que lleva alcanzar a la Luna. Dos
NEA han sido visitados por naves espaciales:

Eros por la sonda espacial NEAR Shoemaker de la NASA y


Itokawa, por la sonda Hayabusa, misión dirigida por la JAXA (Agencia Japonesa de
Exploración Aeroespacial).
Los NEA se dividen en tres grupos principales atendiendo al semieje mayor, perihelio y afelio:
asteroides Atón, asteroides Apolo y asteroides Amor.48 ​
Asteroides Atón

Un asteroide Atón es cualquiera de los asteroides con una


órbita cuyo semieje mayor sea menor que el de la Tierra
(1 ua).49 ​ Esta clasificación lleva el nombre del asteroide
Atón, que da nombre al grupo.

El hecho de que el semieje mayor de los asteroides Atón


sea menor que el de la Tierra no quiere decir que estén
totalmente contenidos en su órbita, ya que con la suficiente
excentricidad pueden cruzarla. De hecho, la gran mayoría
de estos asteroides cruzan la órbita terrestre. Los asteroides
Atón que no cruzan la órbita de la Tierra forman el
subgrupo de asteroides Atón denominado asteroides
Apohele. Esquema del sistema solar interior.
Marte (M) Sol
Los asteroides Atón conforman uno de los tres grupos de Venus (V) Asteroides Atón
asteroides que son objetos próximos a la Tierra, a Mercurio (H) La Tierra (E)
excepción del subgrupo de los asteroides Apohele que no
son considerados así al no cruzar la órbita terrestre.

Ejemplos de asteroides Atón son, además del propio Atón, Hathor, Keops, Apofis, 1999 KW4, 2017
BM3, 2018 DV1, 2002 AA29 y 2010 TK7, en el punto L4 de la órbita de la Tierra.50 ​ Algunos
asteroides de este grupo, como Cruithne, tienen órbitas similares a la terrestre.

Son aquellos que tienen un semieje mayor inferior a 1 ua. El asteroide Atón da nombre al grupo. Si
además no cruzan la órbita terrestre se les denomina asteroides Apohele, asteroides Atira u objetos
interiores a la Tierra.51 ​

Asteroides Apolo

Los asteroides Apolo son un grupo de asteroides cercanos a la Tierra que llevan el nombre del
asteroide Apolo, descubierto por el astrónomo alemán Karl Reinmuth en la década de 1930. Son
asteroides que cruzan la órbita de la Tierra y tienen un semieje mayor orbital mayor que el de la Tierra
(a > 1 ua) pero distancias de perihelio menores que la distancia del afelio de la Tierra
(q < 1.017 ua).52 53
​ ​ Se estima que hay unos 70 millones con tamaños similares a una casa. Hermes e
Ícaro son ejemplos de asteroides Apolo. De los asteroides Apolo conocidos el mayor es Sísifo, con un
diámetro de alrededor de 10 km, aproximadamente el mismo tamaño que tenía el objeto cuyo impacto
creó el cráter de Chicxulub, que se piensa fue el causante de la extinción de los dinosaurios. Otro
asteroide Apolo de tamaño notable es Geógrafo, de 5.1 km de largo por 1.8 km de ancho.

En diciembre de 2018, el número de asteroides Apolo conocidos era de 10 485, siendo ésta clase el
grupo de más población de objetos cercanos a la Tierra (compárese a los asteroides Atón, Amor y
Atira),54 ​ con 1409 ya numerados —no se los numera hasta ser observados en dos o más oposiciones
—, y 1648 están identificados como asteroides potencialmente peligrosos.55 56 ​ ​ Un acercamiento
peligroso es cuando el asteroide y la Tierra se encuentran a una distancia igual o menor a un millón de
kilómetros (para ilustrar, la distancia promedio entre la Tierra y la Luna es de 384 400 km. Tres de
ellos (1994 XM1, 1993 KA2 y 1994 ES1) pasan entre los 100 000-200 000 km (dentro de la órbita de
la Luna). El meteorito de Cheliábinsk del 15 de febrero de
2013 que explotó sobre la ciudad de Cheliábinsk al sur de
los Urales de Rusia, hiriendo a 1500 personas con los
vidrios caídos de las ventanas rotas, era un asteroide clase
Apolo.57 58
​ ​

Cuanto más cerca esté su semieje mayor del de la Tierra,


menos excentricidad se necesita para que las órbitas se
crucen. Los asteroides Apolo solo podrían dejar de cruzar
la órbita de la Tierra si su perihelio fuese mayor al de la
Tierra (0.983 ua), si los perihelios del asteroide y de la
Tierra casi se alinearan al Sol, y si la excentricidad del
asteroide fuese muy similar a la terrestre. El margen para
que ocurra eso es mínimo y en la práctica no sucede; es Esquema del sistema solar interior
decir, todos los asteroides Apolo cruzan la órbita de la Marte (M) Sol
Tierra. Venus (V) Asteroides
Mercurio (H) Apolo
La Tierra (E)
Asteroides Amor

Un asteroide Amor es cualquiera de los asteroides con una


órbita que contenga totalmente a la terrestre y que tenga un
perihelio menor de 1,3 ua; es decir, con un perihelio entre
el afelio de la Tierra (1,017 ua) y el extremo exterior
suficiente para ser NEA —siglas de near-Earth asteroid,
asteroides próximos a la Tierra— (1,3 ua), sin límite
superior para el afelio y el semieje mayor.

Con ello, los asteroides Amor son asteroides que llegan


desde fuera de la órbita de la Tierra hasta sus cercanías
(1,017-1,3 ua) pero pueden cruzar la órbita de Marte e
incluso la de Júpiter. Este grupo de asteroides lleva el
nombre del asteroide Amor, aunque el primero en ser
descubierto fuera Eros. Es uno de los tres grupos de Esquema del sistema solar interior.
asteroides que son NEA. Marte (M) Sol
Venus (V) Asteroides
En 2019 se conocían 7427 asteroides Amor, 153 estaban Mercurio (H) Amor
numerados y 75 nombrados.59 60
​ ​ La Tierra (E)

Aproximadamente una décima parte de los asteroides


potencialmente peligrosos (PHA) son asteroides Amor, que deben tener un perihelio de menos de
1,05 ua. Aproximadamente, el 20 % de los Amor conocidos cumplen con este requisito, y alrededor de
una quinta parte de ellos son PHA. Entre los cincuenta Amor conocidos que son potencialmente
destacan (2061) Anza, (3122) Florence, (3908) Nyx y (3671) Dionysus.

Un asteroide pacedor de la Tierra exterior (Outer Earth-grazer asteroids) es un asteroide que


normalmente está más allá de la órbita de la Tierra, pero que puede acercarse al Sol más que el afelio
de la Tierra (1,0167 ua) y no más cerca que el perihelio de la Tierra (0,9833 ua); es decir, el perihelio
del asteroide se encuentra entre el perihelio y el afelio de la Tierra. Los asteroides que rozan la Tierra
exterior se dividen entre los asteroides Amor y Apolo: usando la definición de asteroides Amor, los
«pacedores de la Tierra» que nunca se acercan más al Sol que la Tierra (en cualquier punto a lo largo
de su órbita) son Amor, mientras que los que lo hacen son Apolos.

Asteroides potencialmente peligrosos

Se denomina asteroide potencialmente peligroso o PHA


(por sus siglas en inglés: Potentially Hazardous Asteroid) a
los asteroides cercanos a la Tierra (NEA) cuya distancia
mínima de intersección orbital con la terrestre es de
0,05 ua o menor, con una magnitud absoluta de 22 o más
brillante.61 ​ Esta distancia es aproximadamente una
vigésima parte de la distancia media entre la Tierra y el
Sol, y se cree que es la mayor magnitud posible de
perturbación orbital dentro de una escala de tiempo de 100
Ilustración del impacto de un asteroide
años que podría resultar en una colisión. Los PHA
del tamaño de unos pocos kilómetros
constituyen alrededor del 20 % de los asteroides cercanos
sobre el planeta Tierra. Se estima que
a la Tierra.62 ​El mayor de estos cuerpos es Toutatis. colisiones de este tipo ocurren cada cien
millones de años.
Se considera que estos objetos entrañan cierto riesgo de
colisionar con la Tierra causando daños que pueden oscilar
entre pequeñas destrucciones locales y grandes extinciones. El sistema de vigilancia estadounidense
Sentry detecta y monitorea todos los PHA conocidos, pero también todos los demás objetos
potencialmente peligrosos para la Tierra.

La caída de asteroides de roca o hierro mayores de 50 m de diámetro sucede con un intervalo medio de
cien años, lo que puede producir catástrofes locales y maremotos. Cada varios cientos de miles de
años, asteroides de más de un kilómetro causan catástrofes globales. En este último caso, los restos del
impacto se esparcen por la atmósfera terrestre de tal modo que la vida vegetal sufre lluvia ácida,
interrupción parcial de la luz solar y grandes incendios causados por los fragmentos de alta
temperatura que caen al suelo tras la colisión (invierno nuclear). Estos impactos han ocurrido muchas
veces en el pasado y seguirán ocurriendo en el futuro. A algunos de ellos se les atribuye la causa de
grandes extinciones, como la extinción K-T que mató a los dinosaurios o la gigante del Pérmico que
mató a más del 90 % de las especies y seres vivos. Por tanto, descubrir estos objetos y estudiarlos para
determinar su tamaño, composición, estructura y trayectoria es una actividad prudente.

Asteroides del cinturón principal

El cinturón de asteroides es un disco circunestelar del sistema solar que se encuentra entre las órbitas
de Marte y Júpiter. Alberga multitud de objetos astronómicos, denominados asteroides, y el planeta
enano Ceres. Esta región también se denomina cinturón principal con la finalidad de distinguirla de
otras agrupaciones de cuerpos menores del sistema solar, como el cinturón de Kuiper o la nube de
Oort.63 ​

Más de la mitad de la masa total del cinturón está contenida en los cinco objetos de mayor masa:
Ceres, Palas, Vesta, Higia y Juno. El más masivo de todos es Ceres, tiene un diámetro de 950 km y una
masa del doble que Palas y Vesta juntos. La mayoría de cuerpos que componen el cinturón son mucho
más pequeños. El material del cinturón, que apenas es un 4 % de la masa de la Luna, se encuentra
disperso por todo el volumen de la órbita, por lo que sería muy difícil chocar con uno de estos objetos
en caso de atravesarlo. No obstante, dos asteroides de gran
tamaño pueden chocar entre sí, formando las que se
conocen como familias de asteroides, que tienen
composiciones y características similares. Las colisiones
también producen un polvo que forma el componente
mayoritario de la luz zodiacal. Los asteroides pueden
clasificarse, según su espectro y composición, en tres tipos
principales: carbonáceos (tipo-C), de silicato (tipo-S) y
metálicos (tipo-M).

El cinturón de asteroides se formó en la nebulosa


protosolar junto con el resto del sistema solar. Los
fragmentos de material contenidos en la región del
Imagen esquemática del cinturón de
cinturón habrían podido formar un planeta, pero las
asteroides. Se muestra el cinturón
perturbaciones gravitacionales de Júpiter, el planeta más principal, entre las órbitas de Marte y
masivo, produjeron que estos fragmentos colisionaran Júpiter, y el grupo de los troyanos, en la
entre sí a grandes velocidades y no pudieran agruparse, órbita de Júpiter.
resultando en el residuo rocoso que se observa en la
actualidad. Una consecuencia de estas perturbaciones son
los huecos de Kirkwood, zonas donde no se encuentran asteroides debido a resonancias orbitales con
Júpiter, y sus órbitas se tornan inestables. Si algún asteroide pasa a ocupar esta zona es expulsado en la
mayoría de los casos fuera del sistema solar, aunque en ocasiones puede ser enviado hacia algún
planeta interior, como la Tierra, y colisionar con ella. Desde su formación se ha expulsado la mayor
parte del material.

El cinturón de asteroides está dividido en varias regiones según los límites que marcan las resonancias
jovianas. Sin embargo, no todos los autores se ponen de acuerdo. Para la mayoría se divide en interior,
exterior y medio o principal propiamente dicho, cuyos límites son las resonancias 4:1 y 2:1. A su vez,
el cinturón principal se divide en tres zonas designadas con números romanos y limitadas por las
resonancias 3:1 y 5:2. Una última resonancia, 7:3, marca una interrupción en la zona III. Algunos
asteroides tienen órbitas tan excéntricas que llegan a cruzar la órbita de Marte (en inglés, Mars-
crossing asteroids).

Hungarias
Los hungarias o asteroides del grupo de Hungaria son cuerpos menores situados entre 1.78 y 2.06 ua, con
inclinaciones orbitales elevadas y excentricidad menor de 0.18. Son el resultado de una colisión
catastrófica producida hace menos de quinientos millones de años y cuyo fragmento mayor es Hungaria,
que da nombre al grupo, la región y la familia. La mayoría de los cuerpos de este conjunto pertenecen al
grupo asteroidal de Hungaria. Son objetos muy brillantes, con magnitudes absolutas inferiores a 18 y
pertenecen a los tipos espectrales E y X.64

Hildas
Los hildas o asteroides del grupo de Hilda son cuerpos menores que tienen resonancia orbital 3:2 con
Júpiternota 2 ​ y un semieje mayor comprendido entre 3.8 y 4.1 ua aproximadamente. Los miembros
centrales del grupo tienen una alta estabilidad orbital y pertenecen a los tipos espectrales D y P. La
mayoría está agrupado en las familias de Hilda y de Schubart.65 ​
Asteroides troyanos

Los asteroides troyanos son asteroides que comparten


órbita con un planeta en torno a los puntos de Lagrange
estables L4 y L5, los cuales están situados 60° delante y
60° detrás del planeta en su órbita. Los asteroides troyanos
se encuentran distribuidos en dos regiones alargadas y
curvadas alrededor de esos puntos y, en el caso de Júpiter,
con un semieje mayor de 5.2 au. La Tierra también posee
un asteroide troyano que la acompaña en su viaje alrededor
del Sol, el cual mide alrededor de 300 metros de diámetro
y ha sido bautizado con el nombre de 2010 TK7.

Tradicionalmente el término se ha referido a los asteroides


troyanos de Júpiter, los primeros en ser descubiertos y los
más numerosos hasta la fecha con diferencia. Sin embargo,
con el descubrimiento de asteroides en los puntos de Localización de los asteroides troyanos
de Júpiter. También se muestra el
Lagrange de otros planetas —órbitas de Marte y de
cinturón principal.
Neptuno, Tierra y Urano.66 ​—, el término se ha extendido
para englobarlos a todos. Solo Saturno y los planetas
interiores a la Tierra no tienen asteroides troyanos confirmados. El nombre «troyano» se debe a que se
estableció la convención de bautizar a los asteroides que ocupaban dichos puntos de la órbita de
Júpiter con el nombre de los personajes de la guerra de Troya: los que anteceden al planeta pertenecen
al grupo del campo griego y los que siguen al planeta al grupo del campo troyano. En abril de 2010, el
número de troyanos conocidos superaba los 4000, y de ellos solo diez no pertenecían a Júpiter.67 ​

El primer troyano, Aquiles, lo descubrió el 22 de febrero de 1906 el astrónomo alemán Max Wolf en el
punto L4 de la órbita joviana. Hubo de transcurrir casi un siglo para descubrir troyanos de otros
planetas. El 20 de junio de 1990 se encontró Eureka, primer troyano de Marte, y el 21 de agosto de
2001 se halló a 2001 QR322, el primero de Neptuno. Más tarde se descubrieron sendos troyanos en las
órbitas de la Tierra y Urano. Se cree que el número total de troyanos de Júpiter mayores de 1 km ronda
el millón, una cantidad similar al número de asteroides del cinturón principal del mismo tamaño.
Como en aquel, los troyanos forman familias de asteroides.

Hay dos teorías para explicar su origen y ubicación. La primera indica que se formarían durante la
última etapa de acreción planetaria en la misma región en la que se encuentran. La segunda establece
que, durante la migración planetaria, el primitivo cinturón de Kuiper se desestabilizó y millones de
objetos fueron expulsados al interior del sistema solar donde se incorporaron a los puntos de Lagrange
de los planetas gaseosos.

Los troyanos son cuerpos oscuros cuyo espectro de emisión es ligeramente rojizo y carente de
peculiaridades. No existen evidencias sólidas de la presencia de agua o materia orgánica en su interior.
Sus densidades varían entre 0.8 y 2.5 g/cm³. Se cree que fueron capturados en sus órbitas durante los
primeros estadios de la formación del sistema solar, durante la migración de los planetas gigantes.
Centauros

En astronomía planetaria, un centauro es un cuerpo


menor del sistema solar con un perihelio o un
semieje mayor entre aquellos de los planetas
exteriores. Los centauros generalmente tienen
órbitas inestables porque cruzan, o han cruzado, las
órbitas de uno o más de los planetas gigantes; casi
todas sus órbitas tienen vidas dinámicas de solo
unos pocos millones de años,68 ​ pero hay un
centauro conocido, (514107) Kaʻepaokaʻawela, que
puede estar en una órbita estable (aunque
retrógrada).69 70
​ ​ Los centauros suelen mostrar las
características tanto de los asteroides como de los
cometas. Reciben su nombre de los centauros
mitológicos que eran una mezcla de caballo y
humano. El sesgo de observación hacia objetos
Objetos conocidos del cinturón de Kuiper,
grandes dificulta la determinación de la población
derivados de los datos del MPC. Los objetos en
total de centauros. Las estimaciones del número de el cinturón de Kuiper son de color azul, mientras
centauros en el Sistema Solar de más de 1 km de que los objetos dispersos son de color naranja.
diámetro oscilan entre 44 000.68 ​ y más de 10 000 Los cuatro planetas exteriores son de color rojo.
000.71 72
​ ​ Algunos troyanos conocidos de Neptuno son de
color morado, mientras que los de Júpiter son de
El primer centauro que se descubrió, según la color gris. Los objetos dispersos entre la órbita de
Júpiter y el cinturón de Kuiper, en verde, son
definición del Jet Propulsion Laboratory y la que
conocidos como centauros. La escala está en
se usa aquí, fue 944 Hidalgo en 1920. Sin
UA.
embargo, no fueron reconocidos como una
población distinta hasta el descubrimiento de
(2060) Quirón en 1977. El centauro más grande confirmado es Cariclo, que con 260 kilómetros de
diámetro es tan grande como un asteroide mediano del cinturón principal, y se sabe que tiene un
sistema de anillos. Fue descubierto en 1997.

Ningún centauro ha sido fotografiado de cerca mediante alguna sonda espacial, aunque hay evidencia
de que la luna Febe de Saturno, fotografiada por la sonda Cassini en 2004, pudiera ser un centauro
capturado que se habría originado en el cinturón de Kuiper.73 ​Además, el telescopio espacial Hubble
ha obtenido información sobre las características de la superficie de (8405) Asbolo.

Ceres puede haberse originado en la región de los planetas exteriores,74 ​ y, de ser así, podría
considerarse un antiguo centauro, pero todos los centauros que se ven hoy en día se originaron en otros
lugares.

De los objetos que se sabe que ocupan órbitas similares a las de los centauros, se ha encontrado que
aproximadamente 30 muestran comas de polvo similares a los de un cometa, siendo tres —Quirón,
Equeclo y 29P/Schwassmann-Wachmann 1—, los que tienen niveles detectables de producción volátil
en órbitas completamente más allá de Júpiter.75 ​ Por lo tanto, Quirón y Equeclo se clasifican como
centauros y cometas, mientras que Schwassmann-Wachmann 1 siempre ha tenido la designación de
cometa. Se sospecha que otros centauros, como (52872) Ocírroe, han mostrado comas. Se espera que
cualquier centauro que sea perturbado lo suficientemente cerca del Sol se convierta en un cometa.
Clasificación de los asteroides según tipos espectrales
El estudio de la luz reflejada por los asteroides proporciona indicios de sus composiciones superficiales.
El análisis de los espectros de absorción de cientos de asteroides ha permitido clasificarlos en diferentes
tipos atendiendo a diversos criterios, siendo los principales tipos “S”, “C”, “M”, “V” y “D”. Sin embargo,
distintos materiales pueden tener similares espectros de absorción que, a su vez, pueden estar afectados
por el estado de la superficie: si es porosa o compacta; si las rocas están más o menos fragmentadas; si
está cubierta de polvo; o si ha sufrido una larga exposición a las radiaciones solar y cósmica.76 ​ Los
principales modelos de clasificación espectral son Tholen y SMASS.

Tipo espectral S
Los asteroides del tipo representan alrededor del 17 % de los asteroides conocidos y tienen un albedo
promedio de 0.14. Contienen metales en su composición y están formados fundamentalmente por silicio.
Abundan en la parte interna del Cinturón.

Tipo espectral C
Los asteroides del tipo C tienen un albedo menor que 0.04 y constituyen más de la mitad de los asteroides
conocidos. Son extremadamente oscuros y semejantes a meteoritos. Contienen rocas con un elevado
porcentaje de carbono.

Tipo espectral M
Los asteroides del tipo M son brillantes (albedos entre 0.10 y 0.18), ricos en metales (principalmente
níquel y hierro) y parecen proceder del núcleo de asteroides diferenciados.

Tipo espectral V
Estos asteroides, también llamados vestoides, son objetos astronómicos cuyo espectro es muy similar al
de Vesta, el más grande con diferencia. La mayoría tiene valores de excentricidad e inclinación de la
órbita parecidos a los de Vesta y un rango del semieje mayor entre 2.18 y 2.5 unidades astronómicas
(hueco de Kirkwood 3:1). Esto permite suponer un origen común tras un gran impacto sobre Vesta. Son
relativamente brillantes y en composición están equiparados a los asteroides del tipo S, pero contienen
más piroxeno. Están relacionados con los meteoritos HED.

Tipo espectral D
Los asteroides del tipo D tienen un albedo muy bajo (comprendido entre 0.02 y 0.05). Son muy rojos en
longitudes de onda largas, debido quizás a la presencia de materiales con gran cantidad de carbono. Son
muy raros en el cinturón principal y se les encuentra con mayor frecuencia en distancias superiores a
3.3 unidades astronómicas del Sol, donde su período orbital es del orden de la mitad del de Júpiter; es
decir, están en las proximidades de la resonancia 2:1.
Familias de asteroides
Las familias de asteroides son agrupaciones de asteroides que comparten similares valores de semieje
mayor, excentricidad e inclinación orbital. Generalmente, se nombran a partir del asteroide con menor
número que forma parte de la familia. Fueron definidas por primera vez en 1918 por Kiyotsugu
Hirayama77 ​ quien identificó las cinco familias que aún se llaman familias de Hirayama: la familia de
Coronis, la familia de Eos, la familia de Temis, la familia de Flora y la familia de María.78 ​

Se originan por las colisiones entre los asteroides. La edad media de las familias de asteroides es del
orden de mil millones de años.

Satélites asteroidales
Algunos asteroides del cinturón de asteroides poseen uno o más satélites que orbitan a su alrededor. Entre
los sistemas más conocidos se encuentran el formado por (243) Ida y su satélite Dactyl, así como (87)
Sylvia, acompañado por dos lunas, Rómulo y Remo.

Rómulo fue descubierto el 18 de febrero de 2001 mediante el telescopio W. M. Keck II de 10 m de


apertura, ubicado en Mauna Kea (Hawái). Tiene un diámetro aproximado de 18 km y orbita a una
distancia media de 1370 km de Sylvia, completando una revolución cada 87,6 horas. Remo, la segunda
luna, presenta un diámetro estimado de 7 km y una órbita a unos 710 km de distancia, con un período
orbital de aproximadamente 33 horas.

Riesgo de impacto con la Tierra


Los Asteroides Cercanos a la Tierra (Near Earth Asteroids o NEA) se dividen en tres categorías: Atones,
Apolos y Amores, siguiendo el nombre de cada prototipo (Atón, Apolo y Amor). Bajo ciertas condiciones
sería posible un impacto con nuestro planeta. Si además consideramos a los cometas, generalmente
menos masivos pero igualmente con gran poder destructor, el grupo que los incluye a todos se llama
Objetos Cercanos a la Tierra, en inglés Near Earth Objects (NEO).

Actualmente existen unos 4000 objetos catalogados como NEO, según «NeoDys» (Near Earth Objects -
Dynamic Site), un proyecto de la Universidad de Pisa que proporciona información actualizada de este
tipo de astros. Finalmente, si un NEA se aproxima a menos de 0.05 unidades astronómicas (siete millones
y medio de kilómetros) de la Tierra, se le denomina PHA (asteroide potencialmente peligroso, por sus
siglas en inglés). De ellos hay clasificados unos 800 en la actualidad y son los que representan un peligro
para la civilización si en verdad alguno llegara a chocar contra nuestro planeta, ya que afectaría de
manera global al mismo. Sin embargo, los cálculos de las trayectorias y de cada aproximación a la Tierra
tienen grandes incertidumbres, debido a que los elementos orbitales (semiejes mayor y menor, distancia
mínima al Sol, excentricidad, entre otros) no se conocen con total precisión, de manera que cualquier
predicción está sujeta a un margen de error considerable.
De hecho, el PHA que durante los pasados años ha representado el mayor peligro, denominado 1950 DA,
ya no se clasifica como tal y dejó recientemente de ser un PHA. Hasta hace poco se pensaba que existía
cierta posibilidad de que impactara contra nuestro planeta el año 2880; sin embargo, el refinamiento de
los elementos orbitales ha permitido que nos demos cuenta de que tal suceso no ocurrirá. Otros PHA
conocidos poseen probabilidades muy bajas de llegar a chocar con la Tierra. De hecho ninguno está por
encima del umbral de ruido (esto es, la posibilidad no es significativa). Lo que no quiere decir que en
cualquier momento un cálculo más preciso de la trayectoria de uno de ellos, lo cual requiere
observaciones precisas y continuadas, o el descubrimiento de un nuevo PHA, indique que el impacto
llegue a ocurrir. De ahí la importancia de los grandes proyectos que coordinen observaciones sistemáticas
del cielo y el mantenimiento de bases de datos actualizadas.

En España existe un centro dedicado casi exclusivamente a este tema que está ubicado en el Observatorio
Astronómico de La Sagra, situado en plena montaña (a una altitud de 1580 m) cerca de Puebla de Don
Fadrique, en la provincia de Granada, miembro de la asociación internacional Spaceguard Foundation.

Por otro lado, dependiendo de la distancia relativa entre la superficie de la Tierra y la roca espacial
(asteroide o comenta o meteoroide) tienen diferentes nombres. En la Figura se muestra que a los restos de
la roca que quedaron después de quemarse en la atmósfera y chocar con la superficie se llama meteorito.
Si la roca está en la atmósfera se llama meteoro o lluvia de estrellas o bólido cuando es muy brillante.

Exploración
Hasta la llegada de los viajes espaciales, los objetos del
cinturón de asteroides no eran más que simples puntos de luz,
incluso para los más grandes telescopios, y sus formas y
composición eran meramente especulativas. Los mejores
telescopios terrestres y el telescopio espacial Hubble, en
órbita terrestre, son capaces de resolver unos pocos detalles
de las superficies de los asteroides más grandes, pero aun en
este caso la mayoría de esos detalles solo son manchas
borrosas. Algo más de información sobre la composición y la
forma se consigue deducir de la curva de luz y de las
características espectrales. El tamaño del asteroide se puede
saber midiendo el tiempo que duran las ocultaciones estelares
—cuando un asteroide pasa delante de una estrella— y
calculando la distancia del asteroide a la Tierra. Las imágenes
de radar proporcionan excelentes datos de las formas y los
parámetros orbitales y rotacionales, especialmente de los
asteroides cercanos a la Tierra. En cuanto a los requisitos de
delta-v y propulsión, los NEO son cuerpos más accesibles que
la Luna.79 ​

Rocas Espaciales
Asteroides visitados por sondas espaciales
Las primeras imágenes en primer plano de objetos similares a
los asteroides se tomaron en 1971 cuando la sonda espacial
Mariner 9 sacó fotografías de Fobos y Deimos, los dos
pequeños satélites de Marte, que son probablemente
asteroides capturados.80 ​ Estas imágenes, al igual que las
obtenidas por las Voyager de los pequeños satélites de los
gigantes gaseosos, revelaron la forma irregular de estos
cuerpos. Imagen de radar del asteroide cercano a
la Tierra (308242) 2005 GO21 tomada el
17 de junio de 2012 por la Red del
Espacio Profundo en Goldstone.

La sonda Galileo en ruta hacia Júpiter tomó las primeras


fotografías cercanas a un asteroide el 29 de octubre de 1991
durante el sobrevuelo del asteroide Gaspra. Posteriormente, el
28 de marzo de 1993, hizo lo propio con Ida donde además
descubrió Dáctilo, el primer satélite asteroidal confirmado. La
primera sonda espacial dedicada exclusivamente a la
Impresión artística de la sonda espacial exploración asteroidal fue la NEAR Shoemaker. Sobrevoló el
NEAR Shoemaker, la primera empleada 27 de junio de 1997 Matilde y entró en órbita de Eros el 14 de
exclusivamente en la exploración de los febrero de 2000 para aterrizar en su superficie un año más
asteroides. tarde, el 12 de febrero de 2001. Otros asteroides visitados por
sondas de camino a sus objetivos han sido Braille por la Deep
Space 1 el 28 de julio de 1999, Annefrank por la Stardust el 2
de noviembre de 2002, Šteins y Lutecia por la Rosetta el 5 de septiembre de 2008 y el 10 de julio de 2010
respectivamente y Tutatis el 13 de diciembre de 2012 por la Chang'e 2.

El 13 de junio de 2010 la sonda Hayabusa trajo a la Tierra material del asteroide Itokawa, lo que permitió
establecer un vínculo entre los meteoritos condríticos y los asteroides de tipo S.81 ​Esta fue la primera vez
que una misión espacial traía a la Tierra materiales de un asteroide. Anteriormente, los meteoritos habían
sido la única fuente de muestras procedentes de los asteroides.

La sonda Dawn fue lanzada el 27 de septiembre de 2007 con destino Vesta y Ceres. Estuvo en órbita
alrededor de Vesta entre el 16 de julio de 2011 y el 5 de septiembre de 2012. En este periodo descubrió un
enorme cráter en el hemisferio sur cuyo pico central es una de las montañas conocidas más altas del
sistema solar. Tras abandonar Vesta, emprendió viaje a Ceres. El 6 de marzo de 2015 entró en órbita
alrededor del planeta enano. Está previsto que la misión primaria concluya en julio del mismo año.82 ​

Misiones en curso y previstas


La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzó el 3 de diciembre de 2014 la sonda
Hayabusa 283 ​ con el objetivo de traer a la Tierra una muestra de material del asteroide Ryugu,nota 3 ​ un
objeto perteneciente a la clase de los asteroides de tipo C y considerado por el Centro de Planetas
Menores como un asteroide potencialmente peligroso.84 ​ Está
previsto que alcance el asteroide en 2018, que abandone la
órbita asteroidal un año más tarde y que retorne a la Tierra en
2020.85 ​ Esta será la segunda vez que una sonda espacial
retorna con muestras materiales de un asteroide.

A finales de 2016 está previsto el lanzamiento de la sonda


OSIRIS-REx de la NASA con destino al asteroide Impresión artística de la sonda espacial
Bennu,nota 4 ​ perteneciente al grupo de los asteroides Apolo. japonesa Hayabusa 2
El objetivo de la misión es ampliar los conocimientos
científicos en formación planetaria y origen de la vida, así
como traer material superficial para mejorar la comprensión de los asteroides que podrían impactar contra
la Tierra. La llegada de la sonda al asteroide y su inserción en órbita están previstas para finales de 2018 y
el regreso a la Tierra para 2023.87 ​ Esta será la tercera vez que una sonda espacial retorna con muestras
materiales de un asteroide.

Proceso de denominación de los asteroides


En principio, cuando un asteroide es descubierto, recibe del «Centro de Planetas Menores» (Centro de
Planetas Menores, MPC) un nombre provisional compuesto de una clave que indica el año, el mes y
orden del descubrimiento. Esta denominación consta de un número, que es el año, y de dos letras: la
primera indicando la quincena en que aconteció el avistamiento y la segunda reflejando la secuencia
dentro de la quincena. De este modo, 1989 AC indica que fue descubierto en la primera quincena de
enero (A) de 1989, y que fue el tercero (C) descubierto en ese período.

Una vez que la órbita se ha establecido con la suficiente precisión como para poder predecir su futura
trayectoria, se le asigna un número (no necesariamente el del orden en que fue descubierto) y, más tarde,
un nombre permanente elegido por el descubridor y aprobado por un comité de la Unión Astronómica
Internacional (International Astronomical Union, IAU). Inicialmente, todos los nombres con los que se
bautizaba a los asteroides eran de personajes femeninos de la mitología griega y romana pero pronto se
optó por formas más modernas. El primer asteroide que recibió un nombre no mitológico fue el
número 125 de la serie, Liberatrix (liberadora en latín) que le fue otorgado en honor a Juana de Arco,
aunque también se especula con que tal nombre es un homenaje al primer presidente de la República
Francesa, Adolphe Thiers. Por su parte, el primer nombre masculino, lo recibió el número 433, Eros. Hoy
en día, las denominaciones son mucho menos restringidas y van desde nombres de ciudades y países
como Barcelona (945), Hiroshima (2247), Austria (132), China (1125) y Uganda (1279) hasta nombres de
personas famosas como Zamenhof (1462) o Piazzia (1000) en honor a Piazzi, personajes de ficción como
Mr. Spock (2309) y otros conceptos como razas, géneros de animales y plantas, etc. Sin embargo se ha
acordado que hay ciertos nombres y temas que están prohibidos: por ejemplo el de militares, personajes o
lugares de la II Guerra Mundial ya que la referencia a los mismos puede ser molesta o incluso insultante
para los demás. Actualmente con la propuesta del nombre se acompaña una corta nota que informa a la
comunidad internacional del porqué de dicha denominación: p. ej. «Snoopy: nombre de un personaje de
ficción, concretamente un perro blanco de orejas colgantes, que acompaña a Charlie Brown y suele
reflexionar sobre el tejado de la caseta en la que vive».
Las efemérides de los asteroides se recogen anualmente en un volumen titulado Ephemerides of Minor
Planets, que publica el Institute of Theoretical Astronomy, Russian Academy of Sciences, Naberezhnaya
Kutuzova 10, 191187 San Petersburgo, Rusia.

En ocasiones una serie de asteroides numerados consecutivamente se nombran siguiendo un patrón o en


recuerdo de un acontecimiento. Así, las iniciales de los numerados del (1227) al (1234) forman el apellido
de Gustav Stracke y las del (8585) al (8600) la frase latina «per aspera ad astra». Los asteroides
numerados del (3350) al (3356) y los del (51823) al (51829) se nombraron en recuerdo de los astronautas
fallecidos en los accidentes del Challenger y el Columbia respectivamente.

Véase también
Lista de asteroides
Portal:Asteroides
Cuerpo menor del sistema solar
Estrategias de mitigación de asteroides
Minería de asteroides
Objeto próximo a la Tierra
Panspermia
Planeta menor
Anexo:Designaciones provisionales de los objetos astronómicos del sistema solar

Referencias

Notas
1. Traducción: «Herschel no ha creído conveniente que sean planetas o cometas, sino
asteroides, una clase de estrellas —un nombre ideado por mi hijo, el especialista en
Grecia.»
2. Esta resonancia indica que los hildas dan 3 vueltas alrededor del Sol por cada 2 de Júpiter.
3. Anteriormente conocido como (162173) 1999 JU3.84 ​
4. Anteriormente conocido como (101955) 1999 RQ36.86 ​

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Enlaces externos
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«Mission to Bennu» ([Link] (en inglés). NASA. Consultado el 30
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