Fundamentos de la fe cristiana
Fundamentos de la fe cristiana
Verdad básica 1
¿Cuál es el propósito de mi vida?
Mi propósito es conocer a Dios, amarlo, disfrutar de Él y glorificarlo1. Dios me creó para Él. Le
pertenezco a Dios porque me creó2. Cuando lo conozco, lo amo, lo disfruto y lo glorifico, encuentro
satisfacción plena3.
Preguntas difíciles
a. ¿Mi vida no se trata de conocerme a mí mismo?
Anunciar la verdad
a. Realmente no podemos conocernos a nosotros mismos, al mundo o cómo debemos vivir
sin conocer al Dios verdadero. Nos conocemos al mirar a Dios, no hacia nuestro interior. Las
herramientas funcionan mejor cuando se usan para el propósito para el que fueron diseñadas.
Las personas viven mejor cuando lo hacen de acuerdo con su propósito en la vida. Las personas
se crearon para disfrutar a Dios. Dios hizo que las personas fueran como Él, a Su imagen. Él es
santo, sabio, creativo y amoroso. Dios diseñó a las personas para que tuvieran una relación con Él.
b. El verdadero éxito se basa en glorificar a Dios en todo lo que Él nos llame a hacer. Nuestros objetivos
en la vida siempre serán muy pequeños hasta que entendamos que Dios nos creó para sí mismo.
El éxito en la escuela, la carrera o el matrimonio es importante, pero nunca nos llenará por completo.
Ni la amistad satisface si solo buscamos ser populares y divertirnos con los amigos. Siempre nos faltará
algo hasta que nos demos cuenta de que Dios nos creó para apreciarlo. Una fruta puede ser hermosa,
pero no la disfrutamos hasta que la probamos. Dios nos invita a probar y ver Su bondad (Salmos 34:8).
Cuanto más tiempo dediquemos a conocer a Dios, más disfrutaremos de Él y de la vida misma.
c. Dios es glorificado cuando Su carácter es revelado y el pueblo entiende cómo es Él. Todo lo que
Dios creó revela algo acerca de Él. Las estrellas, las montañas y los peces del mar muestran la
grandeza y la bondad de Dios. Esto glorifica a Dios. Dios creó a las personas para mostrar Su
carácter. Amar a las personas que son difíciles de amar, hacer lo correcto incluso cuando es difícil,
ser generoso, bondadoso, paciente e indulgente: todas estas cosas agradan y glorifican a Dios
porque expresan Su carácter. Que Dios se complazca con nosotros trae alegría a nuestro corazón.
Verdades básicas | 1
Verdad básica 2
¿Quién es Dios?
Dios es el Creador y quien mantiene unidos a todos y a todo1. Él es santo2 y no cambia3. No tiene
principio ni fin4. Él es perfecto en amor, bondad, sabiduría, justicia y verdad. Dios es Espíritu.
Nada sucede, excepto mediante Él y por Su voluntad5.
Juan 1:1-31; Isaías 6:32; Malaquías 3:63; Apocalipsis 1:84; Daniel 4:355
Preguntas difíciles
a. ¿Como sabemos que Dios es real?
b. ¿Por qué debemos pensar que este Dios es el único Dios verdadero?
Anunciar la verdad
a. Podemos saber que Dios es real usando nuestros ojos, nuestras mentes y nuestros corazones. Dios hizo
el mundo para que, cuando miremos a nuestro alrededor, incluso a nuestros propios cuerpos, podamos
ver que nada sucedió por accidente. Los planetas, el océano y el cielo dan testimonio de la existencia de
un Creador. Nuestros cuerpos son tan asombrosos. Nuestros corazones laten y nuestros ojos parpadean
sin que lo pensemos. Cuando nos lastimamos, nuestra piel forma costras para sanar. Podemos saber que
Dios es real porque todas las personas, incluso aquellas que no creen en Dios, tienen una conciencia.
En el fondo, todas las personas en todas partes saben lo que está bien y lo que está mal.
b. Podemos conocer al único Dios verdadero por cómo nos habla cuando leemos la Biblia. Aunque no
escuchamos el sonido, Dios nos hizo para escuchar Su voz en lo más profundo de nosotros, en nuestros
corazones. Dios nos hace saber que Él es real al hablarnos personalmente cuando leemos la Biblia.
c. Dios no es un ser creado, como los animales o las personas. Dios no tiene principio ni fin. Él creó
todo, incluido el tiempo, y está antes y al final del tiempo. Esto es difícil de entender para nosotros
porque todo lo demás que conocemos tiene un comienzo. Dios siempre ha existido y siempre
existirá (Génesis 1:1; 1 Corintios 2:7).
Verdades básicas | 2
Verdad básica 3
¿Qué es la Trinidad?
La Trinidad describe la verdad de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios1. Siempre han
existido en una relación de amor como Uno2. Cada uno es plenamente Dios, con exactamente los mismos
atributos. Trabajan con el mismo sentir para lograr una misma voluntad y son dignos de la misma adoración3.
Preguntas difíciles
a. ¿Es Dios Padre mayor que Jesús y el Espíritu Santo?
Anunciar la verdad
a. El Padre, el Hijo y el Espíritu son igualmente eternos y gloriosos. Ninguna parte de la Trinidad tiene
una mayor medida de atributos que las demás. El Padre no existía antes del Hijo. El Hijo siempre
ha sido el Hijo, incluso antes de que el Padre lo enviara a nacer como un bebé humano. Y el Padre
y el Hijo no existían antes del Espíritu. Cada uno es igualmente y siempre Dios, pero hay orden en
la Trinidad. El Padre envía al Hijo a hacer Su voluntad, y el Padre y el Hijo envían al Espíritu. El Hijo
se somete gustosamente a la autoridad del Padre (Juan 3:17; 4:34; 8:28-29). El Espíritu tiene
el mismo gozo en someterse al Padre y al Hijo (Juan 16:12-14). Las tres personas de la Trinidad
tienen una sola voluntad y siempre trabajan juntas en perfecta armonía.
b. La Trinidad nos llena de maravilla y asombro ante Dios. Ninguna mente humana podría haber
imaginado algo tan complejo y, a la vez, tan cierto. Jesús es plenamente Dios y una persona
separada de Dios. Solo alguien que es Dios, pero separado de Dios, podría soportar toda la ira de
Dios por nuestro pecado. El Padre y el Hijo enviaron el Espíritu para continuar la obra de redención
y santificación (Juan 14:16; 16:17). Como en la creación, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen
diferentes roles en la redención (Génesis 1:2, 9-10; Juan 1:3). Ignorar que Dios es la Trinidad es no
creer la verdad completa sobre Él. Si tenemos una imagen equivocada de Dios, nuestra adoración
no será verdadera y nuestras vidas no glorificarán a Dios como Él se merece.
c. Si bien hay muchas cosas que nuestras mentes humanas limitadas no pueden comprender por
completo sobre Dios, la Biblia es muy clara en cuanto a que Dios es tres personas y, sin embargo,
un solo Dios (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14). Dios es infinito. Solo Él puede ser tres personas en
un solo Ser. No está dividido en partes (Deuteronomio 6:4). Cada persona de la Trinidad es todo
lo que Dios es. Cualquier ilustración que intentemos usar es insuficiente. La Trinidad no es como
un huevo, H2O, un trébol o una manzana. Aunque usamos estas ilustraciones como ejemplos
de tres en uno, son insuficientes, porque nada creado se compara con Dios. Cada persona de
la Trinidad está obrando en cada obra de Dios. Por ejemplo, el Padre envió al Hijo (Juan 3:16-17);
Jesús vino a hacer la voluntad de Su Padre (Juan 6:38); y el Padre y el Hijo enviaron el Espíritu
para completar la obra que comenzaron (Juan 14:16; 16:7). Nadie es como Dios; ¡Cuán grande
es nuestro Señor!
Verdades básicas | 3
Verdad básica 4
¿Qué es la creación?
La creación es Dios haciendo todo de la nada por medio de su poderosa Palabra1. Creó al hombre
y a la mujer a Su propia imagen para que pudieran conocerlo y amarlo y vivir con Él por siempre.
Dios los creó justos y santos para que gobernaran sobre todo lo creado2. Debido a que todo lo que
Dios creó era bueno3, no había enfermedad, ni muerte ni corrupción, ni ningún motivo para sentir
miedo o vergüenza4.
Génesis 1:1; Juan 1:1-31; Génesis 1:26-272; Génesis 1:313; Génesis 2:254
Preguntas difíciles
a. ¿Acaso el mundo no evolucionó?
b. ¿No son los seres humanos otro tipo de animal, descendientes de los simios?
Anunciar la verdad
a. El mundo no pudo haber evolucionado por casualidad. El orden y la belleza evidentes en este
mundo revelan un Creador, incluso para aquellos que nunca han oído el evangelio (Romanos 1:20).
Todos los elementos de un laboratorio de química no se pueden combinar para producir un árbol
o una ameba unicelular, y mucho menos un ser humano vivo y pensante. Nada “dio origen” a Dios,
pues solamente Él es eterno. Todo lo que se encuentra en el reino físico y el espiritual tuvo su
principio en Dios. Sabríamos muy poco, o nada, si Dios no nos lo revelara en Su Palabra. Dios nos
dio la Biblia para decirnos por qué se hizo el mundo y cómo podemos conocer personalmente
a Aquel que hizo el mundo. La Biblia no es un libro de texto de ciencia, pero nada en ella contradice
la ciencia. La Biblia es lo suficientemente sólida como para hacer frente a nuestras preguntas.
b. Dios creó a los seres humanos únicamente a Su imagen. El propósito de la humanidad es diferente
y superior al de los simios. Debido a que todas las personas están hechas a la imagen de Dios,
incluso una persona enferma e incapaz de pensar o, incluso, de moverse tiene un valor infinitamente
mayor que el animal más útil. Un chimpancé al que se le enseña a usar el lenguaje de señas no
puede tener comunión con Dios. Algunos animales son inteligentes, pero no fueron creados para
gobernar la creación. Dios hizo el ADN para que haya similitudes en todas las criaturas vivientes.
Eso no significa que las personas desciendan de los animales. Las jirafas y los lobos no descienden
de los gatos, aunque tienen una estructura de ADN similar.
c. Toda la humanidad es una. Hay una raza humana aunque las personas sean diferentes entre sí.
Algunos tienen cabello rubio, cabello rizado, cabello lacio, etc. Dios ciertamente puede haber
creado al primer hombre y mujer con el material genético para cada persona a lo largo de cada
época. Dios tiene la capacidad de haber creado a Adán y Eva con todos los rasgos genéticos
necesarios para transmitirlos a la humanidad.
Verdades básicas | 4
Verdad básica 5
¿Qué es la Caída?
El primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, escucharon las mentiras de Satanás, la serpiente,
y pecaron. Como resultado, perdieron su relación perfecta con Dios1. Abandonaron los pensamientos,
los sentimientos perfectos y las acciones perfectas. El pecado dañó toda la buena creación de
Dios. Actualmente, nadie quiere, ni puede obedecer a Dios completamente2. Ahora la humanidad
experimenta dificultades, enfermedades y corrupción3. Ahora todas las personas y las cosas
experimentan el castigo por el pecado, es decir, la muerte4.
Preguntas difíciles
a. ¿Cómo podría algo que una persona hizo afectar a todos los demás?
Anunciar la verdad
a. Debido a que Dios hizo a Adán el padre de todas las personas, todos nacemos como parte de
la familia de Adán. El pecado de Adán afectó a todos los seres humanos nacidos. Pero, cuando
confiamos en Jesús, volvemos a nacer en Su familia. Así como Adán representó a la humanidad
cuando cayó en pecado, Jesús puede representarnos al tomar nuestro pecado. Él puede darnos
Su posición justa ante Dios. A través de Jesús, podemos arrepentirnos y ser salvos. ¡Qué posición
tan especial da Dios a sus hijos!
b. Dios creó a Adán y Eva buenos, pero su pecado rompió su capacidad de amar y obedecer a Dios.
Ahora todas las personas nacen con este mismo quebrantamiento (Romanos 3:10-12). Casi tan
pronto como los bebés aprenden a hablar, dicen: “¡No!”. El pecado arruina nuestro entendimiento
y nuestros deseos. El pecado afecta cada parte de nuestro ser así como una gota de veneno
contamina todo un vaso de agua. Todavía conservamos la imagen de Dios, pero el pecado rompió
la comunión perfecta de la humanidad con el Dios Santo.
c. No sabemos por qué Dios permitió que Satanás entrara al jardín o cómo llegó allí. Las preguntas
difíciles como esta se responden mejor al pensar en lo que es verdad sobre Dios. Sabemos que
todo lo que Dios es y hace es bueno y correcto. Él siempre obra para Su gloria y el bien de Sus hijos.
Tan pronto como Adán y Eva pecaron, Dios anunció Su plan de enviar al Redentor para salvarnos
del pecado y de la muerte.
Verdades básicas | 5
Verdad básica 6
¿Qué es el pecado?
El pecado es todo pensamiento, palabra y acto que sea contrario a la voluntad de Dios1. El pecado
es la falta de amor a Dios o el amar las cosas más que a Dios. Es un pecado mentir, engañar, robar
o desobedecer a nuestros padres2. El pecado es una condición que todas las personas heredan
de Adán3. A excepción de Cristo, todas las personas son esclavas del pecado y Satanás y viven solo
para satisfacer sus propios deseos4.
Preguntas difíciles
a. ¿Cómo puede Dios llamar pecado a lo que hacemos? ¿Realmente está tan mal?
b. Si nacemos pecadores, ¿cómo puede Dios hacernos responsables de nuestro pecado?
c. ¿Son todas las personas que no confían en Cristo realmente esclavas del pecado?
Anunciar la verdad
a. El pecado es un asunto grave. Debido a que nacemos pecadores, naturalmente quebrantamos
la Palabra de Dios, lo que nos separa de Él. Obedecer a Dios trae el bien, pero quebrantar los
mandamientos de Dios trae destrucción. El pecado nos lastima a nosotros y a todos y a todo
lo que nos rodea. ¡Eso es grave! Ni siquiera podemos entender lo que es bueno separados de Dios.
b. Adán y Eva fueron creados con la capacidad de obedecer a Dios, pero no lo hicieron. Como
resultado, nacemos con una naturaleza pecaminosa. Somos responsables de nuestro propio
pecado porque elegimos deliberadamente ignorar y desobedecer a Dios. Disfrutamos eligiendo
nuestro propio camino en lugar del de Dios. Cada uno de nosotros es personalmente culpable
ante el Santo Dios. Dios es justo al juzgar a cada individuo por su propio pecado.
c. Todas las personas que no confían en Cristo son esclavas del pecado, como prisioneros que no
pueden salir de la cárcel. Aunque las personas que no confían en Cristo pueden verse bien por
fuera, todos son egoístas y pecadores por dentro. Incluso en las cosas buenas que hacen, son
incapaces de agradar a Dios y dejar de pecar. Están tan atrapados por el pecado que no pueden
mejorar, sino solo empeorar. Solo Cristo puede salvarnos de la esclavitud del pecado.
Verdades básicas | 6
Verdad básica 7
¿De qué manera pueden las personas complacer a Dios si nacen en pecado?
La Palabra de Dios nos muestra lo que le agrada1. Su Palabra también revela nuestra pecaminosidad
y la necesidad de un Salvador porque no podemos cumplirla perfectamente2. Vemos las instrucciones
de Dios en los diez mandamientos3 y todos los demás mandamientos en la Biblia. Jesús resumió
el centro de Sus enseñanzas así: amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas,
y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos4.
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué deberíamos siquiera preocuparnos por agradar a Dios?
b. ¿Cómo puede un libro antiguo como la Biblia ayudarnos a saber cómo vivir hoy?
Anunciar la verdad
a. Dios es el único verdaderamente digno de complacer. Su Palabra nos revela Su carácter. Si vivimos
para complacernos a nosotros mismos o a los demás, solo complacemos a los pecadores. Pero
cuando agradamos a Dios, que es perfecto, estamos satisfechos y experimentamos una felicidad
duradera. Complacer a las personas nos lleva al pecado. Agradar a Dios nos llama a la piedad.
Nuestro propósito más grande se encuentra en amar y obedecer a Dios.
b. Otros libros envejecen, pero la Biblia siempre es relevante en todas las épocas y para todas las
personas. La Biblia es la Palabra viva de Dios. A través de la Biblia, Dios nos habla hoy. A menos
que conozcamos la Biblia, nunca podremos amar y agradar a Dios como Él nos llama a hacer.
Los Diez Mandamientos revelan el carácter y las normas de Dios para todas las personas
en todos los tiempos.
c. Por nuestra cuenta, solo podemos quebrantar la Palabra de Dios y no podemos agradar a Dios.
Cuando ponemos nuestra confianza en Jesucristo, quien obedeció perfectamente la ley de Dios,
Dios nos da Su Espíritu Santo. A través del Espíritu Santo, podemos escuchar y comprender
a Dios, y desear agradarle. Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos amar y obedecer a Dios.
A Dios siempre le agrada ver el carácter de Jesús reflejado en Sus hijos.
Verdades básicas | 7
Verdad básica 8
¿Dios permitirá que nuestro pecado quede sin castigo?
No. Todos los pecados ofenden a Dios y deben recibir castigo1. La santidad de Dios significa que
debe darles la responsabilidad a las personas de hacer lo bueno y lo justo2. El amor de Dios por todas
las personas implica que debe juzgar el pecado y a los pecadores3. Nadie puede escapar del castigo
haciendo cosas buenas4.
Preguntas difíciles
a. Si Dios me ama, ¿por qué simplemente no me perdona?
b. Soy básicamente una buena persona, así que ¿de qué pecado necesito ser perdonado?
Anunciar la verdad
a. El amor de Dios es muy puro como para ignorar el pecado. El pecado ofende al Santo Dios. Tiene
derecho a estar enojado ante el pecado. El pecado arruina la hermosa relación que Dios diseñó con
nosotros, igual que se arruina un cuadro si le arrojamos pintura fea. Pero el amor de Dios es tan
grande que pensó y planificó una forma para mantener la justicia y perdonar el pecado de Sus
hijos (Romanos 3:25-26). Por medio del sacrificio de Jesús, Dios ofrece el perdón a los pecadores,
pero este regalo debe ser reconocido y recibido.
b. Separado de Jesucristo, nadie es bueno. No somos en esencia buenos, sino malos. Incluso las
cosas buenas que intentamos hacer están dañadas por el pecado. No podemos compensar
el mal que hemos hecho. A Dios le ofende que las personas finjan que no son pecadoras y que
se nieguen a acudir a Él en busca de perdón (1 Juan 1:8-10).
c. Siempre que nos arrepintamos de nuestro pecado y acudamos a Jesús, Él nos perdonará. Jesús
anhela que los pecadores reconozcan su pecado y respondan a Su amor por ellos (2 Pedro 3:9).
Dios juzga el pecado tanto en esta vida como en la que vendrá (Romanos 2:5; Hebreos 12:5-6).
Solo cuando alguien muere rechazando el perdón de Dios es que no hay esperanza ante el pecado.
A veces, cuando rechazamos a Dios y elegimos pecar una y otra vez, nuestros corazones se
endurecen. Solo Dios conoce realmente el corazón de las personas. Siempre es bueno tener
un corazón blando ante Dios cuando nos condena por nuestros pecados.
Verdades básicas | 8
Verdad básica 9
¿Cómo es posible escapar del castigo por nuestro pecado?
Dios envió a Jesús, el redentor a rescatarnos y cargar el castigo por nuestro pecado1. Por nuestros
propios medios, nunca podríamos escapar del castigo del pecado. Dios es amoroso y bueno y, en su
misericordia, envió a Su Hijo Jesús a redimirnos2. En la Cruz, Jesús eligió libremente cargar el castigo
por nuestro pecado3. Jesús pagó el precio para liberarnos de la esclavitud y el juicio del pecado4.
Preguntas difíciles
a. ¿Qué te hace pensar que hay un castigo por el pecado?
b. ¿Por qué la gente se sale con la suya cuando hace cosas malas todo el tiempo?
c. ¿Puedo simplemente decirle a Dios que lo siento o hacer algo bueno para compensar las cosas
malas que he hecho?
Anunciar la verdad
a. Dios introdujo un deseo de justicia dentro nuestro. Si secuestraran a tu amigo, ¿no te enfadarías
y clamarías por justicia? Todos nacen con conciencia porque Dios desea que todas las personas
sepan lo que está bien y lo que está mal. Esperamos que se haga justicia cuando otros nos
hacen mal; también deberíamos esperar que se nos castigue a nosotros cuando hacemos el mal.
Amamos lo que es correcto y justo. Es correcto y justo que Dios castigue el pecado.
b. La justicia de Dios es segura, pero no inmediata. Aunque Dios disciplina a Sus hijos para que
hagan el bien, a veces parece que la gente se sale con la suya en el pecado. Como cuando vemos
una película por la mitad, no vemos el final de la historia. Durante nuestras vidas, Dios extiende
la misericordia para brindar a las personas una oportunidad de arrepentirse. A veces, permite
que las personas sigan pecando (Romanos 1:21-28) como un acto de juicio. Dios advierte
a todas las personas de Su juicio seguro. Al final, Dios debe juzgar.
c. Decir “lo siento” no arregla el problema. Nunca podremos hacer el bien suficiente para hacernos
justos ante nuestro Santo Dios. Cada vez que pecamos, es como cuando rompemos un vaso.
“lo siento” no hace que el vaso vuelva a estar sano. Seguirá roto. Solo Jesús puede sanar nuestra rotura.
Verdades básicas | 9
Verdad básica 10
¿Quién es el Redentor?
Dios Hijo, Jesucristo, es el Redentor1. Él es plenamente hombre y plenamente Dios. Como Dios, siempre
ha existido2. Se convirtió en hombre y nació cumpliendo las palabras de los profetas. Solamente Dios podía
vivir y sufrir de manera perfecta. Solo una persona perfecta podía pagar por el pecado de las personas3.
En la cruz, Jesús pagó voluntariamente el castigo por nuestros pecados con Su propia sangre4.
Preguntas difíciles
a. Si hay un solo Dios, ¿cómo puede Dios tener un Hijo?
c. Si confiamos en Jesucristo, ¿su muerte realmente paga por todos nuestros pecados?
Anunciar la verdad
a. Hay un solo Dios, que siempre ha existido en tres personas. El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu
Santo es Dios. No hay tres dioses diferentes, no hay tres roles de una persona, sino tres personas en un
Ser. Jesús no se convirtió en el Hijo de Dios cuando nació. Siempre ha existido como Hijo de Dios.
Nota: No podemos explicar completamente la Trinidad. Es el corazón mismo de quién es Dios, y Dios es
infinito. Estas verdades son como una cuerda que nos mantiene a salvo dentro de los límites de la verdad.
b. En la cruz, Jesús el hombre sintió un dolor físico real. Su verdadero corazón humano dejó de latir.
Jesús murió y Su cuerpo fue puesto en el sepulcro, pero Su Espíritu fue inmediatamente a estar con
Dios, tal como nos sucederá a nosotros cuando muramos. La naturaleza divina de Jesús no podía
morir. En la cruz, Jesús le prometió al ladrón que estaría con Él ese mismo día en el Paraíso.
c. En la cruz, Jesús pagó por todos tus pecados, pasados, presentes y futuros. Cuando nos
arrepentimos y confiamos en Cristo, Dios nos perdona completamente. Si le debías a alguien
solo cinco centavos y un amigo pagó tu deuda, podrías agradecerle, pero podrías haberla pagado
tú mismo. Pero, si le debes a alguien cinco millones de dólares y un amigo paga esa deuda por ti,
estarías absolutamente sorprendido. Nuestro pecado es una enorme deuda que no podemos
pagar. Jesús pagó esta enorme deuda por ti con la sangre de Su vida. Dios es justo y equitativo.
Él no te hará pagar de nuevo porque Jesús ya dio su vida en pago. Jesús dijo: “Todo se ha
cumplido”, porque el pago por tu pecado estaba completo.
Verdades básicas | 10
Verdad básica 11
¿Por qué era necesario que Cristo, el Redentor, muriera?
La muerte es el castigo por el pecado1. Jesús murió voluntariamente en la cruz en nuestro lugar2.
Cargó toda la ira de Dios contra el pecado. Murió para liberarnos de las garras del pecado, la muerte
y el infierno y para traernos de regreso a Dios3. La muerte de Jesús nos libera de la esclavitud
al pecado ahora y del castigo por el pecado para la eternidad4.
Preguntas difíciles
a. ¿No es verdad que todas las personas van al cielo, o al menos a un lugar bueno?
Anunciar la verdad
a. No todas las personas van al cielo. Solamente hay dos lugares a los que vamos al morir, al cielo
o al infierno. Jesús murió para hacer justas a todas las personas. Solamente las personas que
son justas por medio de la fe en Cristo pueden ir al cielo, de lo contrario, el cielo dejaría de ser
un lugar santo y perfecto. Jesús murió para que nadie vaya al infierno. Las personas pueden elegir.
Su pecado puede estar sobre Jesús o sobre ellos. Cuando las personas no aman ni confían en
Jesús, están separados de Dios en la muerte en el infierno.
b. Sí, realmente existe el infierno. Jesús advirtió con frecuencia sobre el infierno, y nosotros podemos
confiar en Su Palabra (Mateo 13:42; Lucas 16:23-26). Cuando el pecado entró a la raza humana
por medio de Adán, Dios indicó que el castigo sería la muerte. Esta muerte incluye más que la
muerte del cuerpo. La muerte por el pecado incluye la separación de Dios y de todo lo hermoso
que Él ha creado. El infierno es un lugar horrible y real en el que se vive en pecado eterno
y continuo odio hacia Dios. La única forma de evitar ir al infierno es confiar en Cristo.
c. Dios no puede ignorar el pecado que no fue castigado porque Él es justo y santo. Dios creó a todas las
personas con un alma eterna para que puedan vivir con Él para siempre. El cuerpo muere, pero el alma
sigue existiendo por la eternidad. Por lo tanto, el que rechaza a Cristo vivirá eternamente separado
de Él y Su gracia. Dios también es amoroso y castigó el pecado por medio de Jesús. Jesús sufrió los
dolores del infierno cuando cargó el peso infinito del castigo por los pecados de la humanidad. La furia
de la ira de Dios contra el pecado se derramó sobre Jesús en lugar de sobre Sus hijos. En el infierno,
la justa ira de Dios se derramará sobre todas las personas que no confiaron en Jesús.
Verdades básicas | 11
Verdad básica 12
¿Por qué era necesario que el Redentor fuese realmente humano?
Solo un ser humano perfecto podía pagar por los pecados de otros seres humanos. Como hombre,
Jesús obedeció perfectamente la ley de Dios y vivió sin pecado1. Solamente Él estaba calificadopara
morir por humanos pecadores2. Debido a que Jesús fue tentado de todas las mismas maneras que
nosotros, pero nunca pecó, nos entiende y puede ayudarnos3.
Preguntas difíciles
a. Jesús es tan diferente a nosotros. ¿Cómo puedes decir que es plenamente humano?
b. ¿Cómo es posible que Jesús nunca haya pecado si verdaderamente era humano?
c. ¿Por qué Jesús entró al mundo como un bebé en lugar de un adulto listo para morir por nosotros?
Anunciar la verdad
a. Jesús era plenamente Dios, pero también plenamente humano. Esto es difícil de entender, pero
cierto. Como cualquier otro ser humano, Jesús lloró y tuvo hambre. Aprendió a hablar y caminar,
como cualquier otro bebé. Pasó de ser un niño a un hombre, como cualquier otro niño. Habló con
Sus amigos. Durmió. Cuando Jesús murió en la cruz, derramó sangre. Los soldados romanos
sabían que un hombre de verdad había muerto. Jesús fue concebido por el Espíritu Santo,
por lo que también era Dios.
b. Aunque era plenamente humano, Jesús no nació con una naturaleza pecaminosa como la nuestra.
El Espíritu Santo le dio a Jesús la fuerza para obedecer a Dios plenamente. Como niño y como
hombre, Jesús fue tentado a pecar. Él venció todo tipo de tentación que enfrentamos con los regalos
que Dios le da a cada creyente: la Palabra de Dios, la oración y el Espíritu Santo. Jesús confió en que
la voluntad de su Padre era correcta y buena.
c. Jesús tuvo que vivir la vida plena de un ser humano para representar plenamente a toda la humanidad
en la cruz. Jesús obedeció perfectamente la ley de Dios desde el día en que nació hasta el día
en que murió. Amaba a Sus hermanos y hermanas y obedecía a Sus padres. Desde el momento
en que confiamos en Jesús como nuestro Salvador, Dios nos acredita toda la vida perfecta de Jesús.
Verdades básicas | 12
Verdad básica 13
¿Por qué era necesario que el Redentor fuese realmente Dios?
Debido a que Jesús es Dios, es infinito y santo. Su sangre puede pagar el castigo por una cantidad infinita
de pecados1. En la cruz, Jesús sufrió el castigo eterno y la separación de Dios que nuestros pecados
merecen2. Por lo tanto, todos los que confían en Cristo pueden saber que Él pagó por todos sus pecados3.
Preguntas difíciles
a. ¿Jesús dejó de ser Dios cuando se convirtió en hombre?
Anunciar la verdad
a. Jesús no dejó de ser Dios cuando se fue del cielo. Humildemente, se sometió por completo a
Su Padre, para hacer Su voluntad. Mientras Jesús fue hombre, toda Su gloria desde el comienzo
estaba oculta. No ejerció Su poder divino, excepto por la voluntad de Su Padre (Filipenses 2:6-8).
Como nos amaba, Jesús dejó de lado Su gloria voluntariamente para adoptar las limitaciones
de un cuerpo humano, pero jamás pecó. En la transfiguración, la gloria de Jesús brilló a través
de Su humanidad (Mateo 17:1-13).
b. Dios el Padre, Jesús el Hijo y el Espíritu Santo son Dios por igual. Comparten los mismos atributos
y poder (1 Pedro 1:2). Tienen roles diferentes, pero siempre trabajan juntos, con el mismo sentir
y la misma voluntad en todas las cosas.
c. Como Dios existe en tres personas, Dios el Padre podía castigar el pecado por medio de Dios el
Hijo. No entendemos completamente todo lo que sucedió en la cruz, pero sabemos que el cielo
se oscureció y la tierra tembló cuando Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Sí mismo.
Fue en este momento cuando Jesús gritó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
También sabemos que Jesús satisfizo por completo la ira justa de Dios contra el pecado, porque
declaró: “Todo se ha cumplido”. Luego, encomendó Su espíritu en las manos de Su Padre (Lucas 23:46).
Verdades básicas | 13
Verdad básica 14
¿Es Jesús el único Salvador?
Sí. Nadie puede ser salvo, sino por la fe en Jesucristo1 y Su muerte en la cruz en nuestro lugar2.
Preguntas difíciles
a. ¿Es justo que Dios juzgue a personas que nunca han oído hablar de Jesucristo?
b. ¿Juzgará Dios a las personas buenas que siguen sinceramente otras religiones, a las que
no creen en Cristo?
c. ¿Qué pasa con las personas que piensan que Jesús es un buen ejemplo y maestro,
pero no el Hijo de Dios, el Salvador?
Anunciar la verdad
a. Todo lo que Dios hace es justo y correcto (Génesis 18:25b). Dios se da a conocer a todas las
personas. Él no oculta que existe y que debemos buscarlo (Hechos 17:26-27). Su creación revela
un Creador (Romanos 1:18-20). Dios da a todos una conciencia para que todos sepan que hacen
el mal (Romanos 2:14-16). Dios no le debe la salvación a nadie. El hecho de que alguien se salve
muestra la misericordia de Dios (Romanos 9:14-16). Los hijos de Dios deben hablar a otros
de Jesús para que vengan a Él y se salven (Romanos 10:17).
b. Las falsas religiones no son otro camino hacia el mismo Dios, sino que, en realidad, están en
rebelión contra el único Dios verdadero (Romanos 1:21, 25). Dios nos creó para adorarle. Dios se
ha dado a conocer a todas las personas. Se ofende cuando las personas adoran a los ídolos
y viven para sí mismas. Podemos confiar en que Dios juzgará con justicia.
c. No basta con creer que Jesús fue simplemente un buen ejemplo y maestro. Es mucho más que
un buen maestro, un líder moral o un hombre sabio. Hay muchos buenos ejemplos y excelentes
maestros, pero nadie más que Jesús puede salvarnos. Todos los demás buenos maestros,
líderes morales y sabios son también pecadores. Como Jesús es Dios y hombre a la vez,
solo Él puede llevarnos a Dios.
Verdades básicas | 14
Verdad básica 15
¿Qué es la fe en Jesucristo?
La fe es abandonar todos los otros medios para salvar nuestra alma y creer en el evangelio enseñado
en las Escrituras1. Debemos creer que Jesús es el Hijo de Dios, que murió en la cruz para pagar nuestro
pecado, que fue sepultado y que resucitó al tercer día para darnos vida eterna2. La prueba de la fe puede
verse en cómo vive una persona3.
Preguntas difíciles
a. ¿En qué se diferencia la fe de los buenos deseos?
c. Si una persona tiene suficiente fe, ¿le dará Dios todo lo que pida?
Anunciar la verdad
a. La fe que nos salva es una certeza establecida en quién es Jesús y en lo que ha hecho por
nosotros. El Espíritu Santo nos da fe para creer en Jesús y el evangelio y para edificar nuestras
vidas sobre esa verdad. La fe en Jesús es una respuesta razonable a la verdad. La historia registra
Su vida y muerte y muchos testigos presenciales han escrito sobre Él. La fe en Jesús no es desear
o esperar que la Biblia sea verdadera y que todo salga bien. En realidad, la fe en cualquier persona
o cosa que no sea Jesús es un buen deseo, como sentarse en una silla que no puede sostenerte.
Nadie más que Jesús puede salvarnos o contestar nuestras oraciones.
c. Dios no siempre nos da lo que queremos. No sabemos todo lo que Dios sabe, así que a menudo
pedimos tontamente las cosas equivocadas. Dios siempre escucha a Sus hijos orar y siempre
responde, a menudo de una manera mucho mejor de lo que le pedimos. Dios satisfizo nuestra
necesidad más profunda en la salvación a través de Cristo, y podemos confiarles nuestras
necesidades menores. Él es un Padre bueno, amoroso y clemente. Dios no es honrado cuando
tratamos de rogarle o manipularlo para que haga las cosas a nuestra manera. Ningún padre
amoroso le daría a su hijo un cuchillo para jugar, incluso si el niño lloraba y lloraba. Nuestro
amoroso Padre Celestial sabiamente nos da lo que necesitamos.
Verdades básicas | 15
Verdad básica 16
¿De dónde proviene la fe en Jesucristo?
La fe en Jesucristo es un don que recibimos de Dios por medio del Espíritu Santo1. No hemos hecho
nada para ganar ni merecer este don2. La fe llega a nosotros por gracia de Dios cuando escuchamos
el mensaje del evangelio3 y dejamos nuestro pecado y acudimos a Cristo4.
Preguntas difíciles
a. ¿Qué significa que la fe es un don de Dios?
Anunciar la verdad
a. Dios hace que podamos creer. Porque todos somos pecadores hasta la médula, no queremos a Dios
ni creemos en Él y tampoco lo amamos ni confiamos en Él por nuestra cuenta (Juan 3:5-6; 6:63).
Dios nos anuncia el evangelio de Jesucristo a través de la Biblia y de otras personas. Al escuchar
el evangelio, el Espíritu Santo obra en nuestros corazones para producir fe en Cristo (Romanos 10:17).
Dios da fe para que podamos acudir a Él y recibir todo lo que Cristo tiene para nosotros.
b. La verdadera fe en Cristo siempre incluye el arrepentimiento. Cuando acudimos a Cristo por la fe,
dejamos de lado las acciones, los pensamientos y las actitudes pecaminosas (Hechos 20:21). Esto
es arrepentimiento: reconocer nuestra culpa ante Dios y apartarnos de nuestro pecado. La fe y el
arrepentimiento no se pueden separar. El arrepentimiento es un fruto de la fe. El arrepentimiento
honra a Jesús y nos trae gozo porque Jesús nos libera de la pesada carga del pecado.
Verdades básicas | 16
Verdad básica 17
¿Qué es la gracia?
La gracia es la poderosa bondad de Dios derramada en quienes no la merecen1. Dios es especialmente
bueno con Sus hijos, a quienes perdona, justifica y adopta para siempre en Su familia2. La gracia de Dios
se derrama en Sus hijos al darles fe y transformar sus vidas3.
Preguntas difíciles
a. ¿Hay algo que podamos hacer para merecer la bondad de Dios?
b. Dios nos creó a todos. ¿Todas las personas son Sus hijos?
c. ¿Cómo podemos decir que Dios es clemente si no salva a todas las personas?
Anunciar la verdad
a. No. Estamos tan arruinados por el pecado que nunca podríamos merecer la bondad de Dios por
mérito propio. Nada de lo que hacemos por nuestra cuenta es bueno. A pesar de que Dios ama
a todas las personas, nadie puede amar a Dios, a menos que Dios convierta sus corazones
mediante la fe salvadora en Él. Todas las personas necesitan la gracia de Dios en todo momento.
b. No. Como descendientes de Adán, estamos separados de Dios por nuestro pecado. Solo aquellos
que confían en Jesucristo como su Salvador del pecado son hijos de Dios (1 Corintios 15:22).
Dios adopta misericordiosamente en Su familia a todo aquel que se confiesa a Cristo y se arrepiente
del pecado. Dios les da Su Espíritu a Sus hijos. El Espíritu de Dios le asegura a Sus Hijos que
pertenecemos a Él (Romanos 8:16).
c. Dios es clemente en todo lo que hace. Dios no le debe nada a nadie. Él da vida, aliento, alimento
y los placeres diarios a toda su creación. Toda cosa buena en el mundo existe por la gracia de Dios
(Hechos 14:17). Él provee un orden a la vida de las personas para que lo busquen (Hechos 17:24-27).
Dios guarda a las personas de pecados aún peores y de castigos más severos. Dios evita que las
sociedades lleguen a ser tan malas como podrían serlo (2 Tesalonicenses 2:7). Dios estableció
gobiernos para ejercer autoridad y prevenir la anarquía (Romanos 13:1). Todo el mundo está repleto
de la gracia de Dios.
Verdades básicas | 17
Verdad básica 18
¿Qué significa la justificación?
La justificación significa que Dios declara justo a un pecador gracias a la vida perfecta de Jesucristo,
su muerte y resurrección1. Significa que Jesucristo pagó el precio de todos los pecados de Sus hijos,
los salvó de la ira de Dios y los adoptó en Su familia2. La justificación significa que los creyentes
en Cristo son declarados justos3. Por lo tanto, Dios nunca condenará a Sus hijos4.
Preguntas difíciles
a. ¿Cómo puede Jesús pagar el precio por el pecado de otra persona?
b. Si Dios no condena a los cristianos por su pecado, ¿su pecado igual tiene consecuencias?
c. Si los cristianos tienen la justicia de Cristo, ¿esto significa que es “como si nunca hubieran pecado”?
Anunciar la verdad
a. Solo Jesús, el Hijo de Dios, podía asumir el castigo por el pecado de toda la humanidad. El eterno
y todopoderoso Hijo de Dios se hizo hombre, verdaderamente humano. Mientras estuvo en la tierra,
Jesús obedeció perfectamente la ley de Dios. Nunca pecó. En la cruz, Jesús ofreció el sacrificio
perfecto por el pecado. Asumió el castigo total por los pecados pasados, presentes y futuros
de Sus hijos. Jesús satisfizo totalmente la justicia de Dios a favor de los que creen en él.
b. Todas las acciones, buenas o malas, tienen consecuencias. Los que creen en Jesús siguen
pecando en esta vida. Debido a que Jesús pagó completamente por todos los pecados de Sus
hijos, Dios promete que ya no serán condenados. No habrá ni una sola palabra de condenación
en el cielo. Cuando Sus hijos pecan, el amoroso Padre Celestial los disciplina clementemente para
su bien. A menudo, Dios usa las consecuencias del pecado para enseñar lecciones importantes.
c. La justificación no significa que es “como si nunca hubiera pecado”. Los hijos de Dios tienen algo
mejor que borrón y cuenta nueva: ¡se les ha atribuido la justicia perfecta de Cristo! Dios declara
justos a sus hijos cuando confían en Cristo como Salvador. Esto significa que son recibidos en
Su presencia tal como Él recibe a Su Hijo sin pecado. Los cristianos lucharán contra su naturaleza
pecaminosa mientras estén en esta vida, pero su culpa será eliminada y estarán cubiertos por
la justicia de Cristo (Romanos 4:7). Cuando los creyentes pecan, pueden correr a Dios y saber
que recibirán Su amor y perdón.
Verdades básicas | 18
Verdad básica 19
¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad1. Es el Dios eterno2, completamente Dios,
como Dios el Padre y Jesús el Hijo3. Dios envía Su Espíritu para vivir en Sus hijos4.
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué debemos referirnos al Espíritu Santo como “Él”, no como “este” o como una “fuerza”?
Anunciar la verdad
a. La Biblia claramente se dirige al Espíritu Santo como “Él”, no como “este” (Juan 15:26). Dios Padre
envió al Espíritu Santo para llevar a cabo el ministerio de Jesús a través de Sus discípulos (Juan
14:16, 26). Las acciones del Espíritu Santo son las acciones de una persona. Sus palabras son
las palabras de Dios. Él abre nuestras mentes para entender y nuestros corazones para creer en
la Biblia (1 Corintios 2:10-16). Él ora por nosotros (Romanos 8:26-27) y puede entristecerse cuando
desobedecemos a Dios (Efesios 4:30). La Biblia dice que mentirle al Espíritu Santo es mentirle a Dios
(Hechos 5:3-4). Por lo tanto, lo amamos y lo obedecemos como lo hacemos con el Padre y el Hijo.
b. El Espíritu Santo nos hace gradualmente más como Jesús. La palabra para Su obra dentro nuestro
es “santificación”. El Espíritu Santo nunca hace que una persona haga algo que deshonre a Dios.
El Espíritu Santo les permite a los hijos de Dios hacer lo que sea que Dios les llame a hacer y a
obedecerle. Cuando somos justificados, Dios nos declara justos en Cristo. Pero el Espíritu Santo
nos santifica cuando nos ayuda a vivir para agradar a Jesús en nuestra vida diaria.
c. El Espíritu Santo nunca abandonará a los hijos de Dios. Aunque no siempre nos sintamos cerca
de Dios, Él promete nunca dejarnos. Desde el momento en que creemos en Jesús, Dios nos sella
con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la marca de Dios en nuestros corazones para mostrar
que le pertenecemos, como escribir tu nombre en un libro con tinta permanente. El Espíritu Santo
garantiza las promesas de Dios de todas las cosas buenas que tiene reservadas para nosotros
en el futuro y para siempre (Efesios 1:13-14).
Verdades básicas | 19
Verdad básica 20
¿Cómo ayuda el Espíritu Santo a los hijos de Dios?
El Espíritu Santo convence a los hijos de Dios del pecado y les da fe para creer y obedecer a Dios1.
Los une con Cristo y les garantiza que son hijos de Dios2. El Espíritu Santo santifica a los hijos de Dios
y los mantiene a salvo hasta que llegan al cielo3. Los ayuda a orar y a entender la Palabra de Dios4.
Los consuela y los guía.
2 Tesalonicenses 2:131; Romanos 8:15-162; Efesios 1:13-143; Efesios 6:17-184
Preguntas difíciles
a. Si el Espíritu Santo me convence de mi pecado, ¿eso significa que Dios está enojado conmigo?
b. ¿Qué significa que Jesús viva en el corazón de una persona?
c. ¿Qué significa estar unido a Cristo?
Anunciar la verdad
a. La convicción de pecado del Espíritu Santo revela el amor y la bondad de Dios. La convicción
de pecado nos dice que Dios está obrando en la vida de una persona. Dios quiere que nos
arrepintamos y volvamos a Él. A veces el Espíritu Santo nos acongoja hasta que nos arrepentimos.
Si nos negamos a arrepentirnos, corremos el riesgo de endurecer nuestro corazón de tal manera
que no escuchemos la voz de Dios. Dios nos dice que no nos desanimemos cuando nos convenza
de pecado, sino que nos volvamos a Él (Hebreos 12:5-9). Él promete perdonar a los que acuden
a Él y no llevar un registro de nuestros pecados (Salmos 130:3-4).
b. Jesús prometió a Sus discípulos que Su Espíritu viviría dentro de ellos (Juan 14:15-19). Cuando la
Biblia dice que Dios nos da un corazón nuevo, significa que Dios nos da Su Espíritu. La Biblia describe
nuestros corazones como el núcleo de lo que somos, nuestros pensamientos y sentimientos, ¡no el
órgano de nuestro cuerpo que bombea nuestra sangre! Cuando el Espíritu de Dios está en nuestros
corazones, Él nos da nuevos deseos de amar y agradar a Dios y una nueva habilidad para obedecerle
(Ezequiel 36:26-27).
c. Dios une permanentemente a sus hijos con Cristo a través de la fe y el Espíritu Santo. Ellos están en
Cristo como una rama fructífera vive en una vid viva (Juan 15:1-6). Estar en Cristo es como ser parte
de un cuerpo, un cuerpo del cual Cristo mismo es la cabeza (1 Corintios 12:12-27). La Biblia también
habla de la unión con Cristo como una unión de amor entre una novia y un novio (Efesios 5:22-32).
Dios ha bendecido a sus hijos en Cristo con toda bendición espiritual (Efesios 1:3). Cualquier cosa
que tengamos o necesitemos, la encontraremos en Cristo.
Verdades básicas | 20
Verdad básica 21
¿Qué significa la santificación?
La santificación es la obra del Espíritu Santo de hacernos crecer en santidad para ser como Jesús,
quien es perfectamente justo1. La santificación2 también implica nuestra cooperación3 estudiando
la Biblia, orando, obedeciendo y sirviendo a Dios4.
Filipenses 2:12-131; 1 Corintios 6:112; 1 Tesalonicenses 5:23-243; Efesios 4:22-244
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué los cristianos siguen luchando con el pecado?
b. ¿Las personas podrían ser más como Jesús simplemente intentando con más voluntad seguir
Su ejemplo?
c. ¿Qué significa morir al pecado?
Anunciar la verdad
a. Los cristianos aún viven en un mundo pecaminoso y siguen batallando contra sus propios deseos
pecaminosos y la tentación de Satanás. La justificación es inmediata, pero la obra de santificación
de Dios es progresiva. El Espíritu Santo nos cambia poco a poco, a medida que nos rendimos a Él.
Nuestros pensamientos, palabras y acciones se vuelven más y más como los de Jesús a medida
que confiamos en Él y le obedecemos. Este proceso de crecimiento sigue hasta que llegamos
al cielo, en donde estaremos completamente libres del pecado y seremos santos como Jesús.
A veces, los cristianos que no reflejan a Jesús realmente no son cristianos (Mateo 13:24-30).
b. No nos volvemos más parecidos a Jesús simplemente intentándolo con más voluntad. La santificación
es más que desarrollar buenos hábitos o tener fuerza de voluntad. Si bien debemos disciplinarnos
para buscar y obedecer a Dios, la santificación también es la obra de Dios en nosotros. Dios nos
da oportunidades para depender cada vez más de Él. Utiliza cada circunstancia, buena y mala,
para capacitar a Sus hijos. Dios tiene un propósito mayor que simplemente lograr nuestra obediencia
a Su Palabra. Su deseo es evitar que vivamos el daño que viene de las elecciones pecaminosas. Dios
también está haciendo crecer nuestra relación de amor con Él para que dure por toda la eternidad.
c. Morimos a nosotros mismos negándonos a pecar. Superar el pecado es tan difícil que la Biblia
habla de ello como “morir al pecado” o “matar” nuestros deseos pecaminosos. Una y otra vez,
los hijos de Dios le piden la fortaleza para decir “no” ante la tentación de pecar (Colosenses 3:5).
Debemos amar el obedecer a Dios más que satisfacernos a nosotros mismos. Debemos creer
que los caminos de Dios nos llevan al bien (Salmos 18:30) y que tomar nuestro propio camino
es destructivo (Santiago 1:14-15). Dios usa Su Palabra para transformar nuestros pensamientos
y deseos (Romanos 12:1-2). El Espíritu Santo nos ayuda a tener una actitud nueva y actuar diferente.
Cuando mostramos amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio
propio estamos viviendo por el Espíritu Santo y no siendo dominados por los deseos pecaminosos
antiguos (Gálatas 5:22-23).
Verdades básicas | 21
Verdad básica 22
¿Por qué los hijos de Dios siguen pecando?
Los hijos de Dios están tentados a pecar por su propia naturaleza pecaminosa y por Satanás1. A pesar
de que el Espíritu Santo ayuda a Sus hijos a conocer el gozo de la obediencia, siguen siendo débiles2.
Dios siempre escucha cuando le pedimos que nos ayude a no pecar3. Cuando los hijos de Dios pecan,
el Padre que los ama los disciplina y los hace responsables de su pecado4.
Preguntas difíciles
a. Si verdaderamente soy un cristiano, ¿por qué aún lucho contra el pecado?
Anunciar la verdad
a. El pecado ya no controla a los hijos de Dios, pero la batalla contra el pecado no terminará hasta
llegar al cielo. El Espíritu Santo que mora en nosotros da al creyente nuevos deseos de agradar
a Dios. La naturaleza pecaminosa que permanece mientras vivimos en este mundo lucha contra
la nueva naturaleza semejante a Cristo del creyente. La lucha contra el pecado es la evidencia
de la obra del Espíritu Santo. Los creyentes no pierden su salvación cuando pecan (Romanos 8:1, 38-39),
pero deben confesar todos los pecados a Dios que purifica a quienes pecan (1 Juan 1:9).
b. Satanás es real y tienta a los hijos de Dios, pero no puede hacerlos pecar (Efesios 6:11). Dios les ha
dado a Sus hijos el Espíritu Santo, Su Palabra, y una naturaleza nueva que ama a Dios. Dios incluso
usa las tentaciones de Satanás para hacer que Sus hijos sean más fuertes (Santiago 4:7-8). Nuestro
amoroso Padre celestial no permitirá que ninguna tentación se les presente a Sus hijos sin una vía
de escape (1 Corintios 10:13). Debemos resistirnos a Satanás en el poder de Dios el Espíritu Santo.
Tal vez no sea tan sencillo como dejar de ver una película que no nos gusta. Dios no promete que
la resistencia a la tentación será fácil. Jesús se resistió a Satanás (Mateo 4:1-11). La resistencia
a la tentación demuestra el valor de Dios y trae alegría.
c. La obediencia nos trae alegría cuando recurrimos a la gracia de Dios para resistirnos a la tentación.
La obediencia no es fácil y las bendiciones de la obediencia pueden demorarse. José se resistió
a la tentación y lo encarcelaron. Pero el Señor estaba con él y no dejó de mostrarle su amor (Génesis
39:21-23). Aunque la obediencia fue difícil, José creció en la fe y el amor por Dios. José entendió que
Dios planificó su encarcelamiento no solo por su propio bien, sino por el bien de su familia y todo el
pueblo. Esto alegró a José y le trajo gloria a Dios (Génesis 50:20). Obedecer a Dios siempre es mejor
que el placer temporal del pecado.
Verdades básicas | 22
Verdad básica 23
¿Qué define o describe la providencia de Dios?
La providencia de Dios significa que Él dirige y permite sabiamente todo lo que sucede en Su
creación1. Dios se involucra en todos los eventos y dirige todas las cosas para lograr Sus buenos
propósitos2. La salud o la enfermedad, la riqueza o la pobreza no llegan a nosotros por casualidad3,
sino de las manos amorosas del Padre4.
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué Dios permite que pasen cosas malas?
b. Si Dios controla todo, ¿las personas son tan solo marionetas?
c. ¿Por qué Dios no me muestra Sus propósitos cuando la vida es difícil de entender?
Anunciar la verdad
a. El origen de todas las cosas malas (muerte, enfermedad, heridas, sufrimiento, etc.) puede encontrarse
en la Caída, cuando el pecado perturbó el mundo perfecto de Dios. Dios limita el sufrimiento y refrena
mucha maldad. Cuando Dios permite la maldad, la utiliza para el bien, aunque no veamos el bien
durante nuestra vida. Nada sucede por casualidad. Por ejemplo, José sufrió terriblemente y no podía
imaginarse todo lo que Dios estaba haciendo. Al final, se dio cuenta de todas las cosas maravillosas
que Dios logró por medio de su sufrimiento. Dios planeó el bien a través del sufrimiento de José que
continúa hasta el día de hoy y le traerá gloria para siempre.
b. Las personas no son marionetas. Tomamos decisiones reales y somos responsables de nuestras
acciones. Dios no invalida nuestra voluntad, pero sí dirige las circunstancias para lograr Su voluntad.
Dios siempre actúa para bien. Cuando las personas actúan malvadamente, son culpables de hacer
el mal, incluso cuando Dios trabaja por medio de sus acciones para producir un bien. Dios nunca
merece ser culpado por las acciones malvadas de las personas. Siempre merece nuestra adoración.
c. Podemos confiar en los buenos propósitos de Dios, incluso cuando no entendemos lo que está
haciendo. Vivir en la fe les da gozo a los hijos de Dios y trae gloria a Dios. Debemos confiar en que
Él nos mostrará todo lo que necesitamos saber. Solamente Dios conoce sus propósitos infinitos
para cada cosa que sucede. Dios guía a Sus hijos por medio de Su Palabra y Su Espíritu y otras
buenas dádivas (como nuestros padres, nuestras capacidades naturales y los buenos deseos).
No necesitamos buscar señales para saber qué hacer. Saber que nuestro Padre celestial tiene
el control es más que suficiente para nosotros.
Verdades básicas | 23
Verdad básica 24
¿Qué es una oración?
Orar es hablar con Dios1 mediante la confesión de nuestros pecados, una alabanza, un agradecimiento,
una petición por nuestras necesidades y deseos2. La Biblia nos muestra por qué orar y el Espíritu Santo
nos ayuda y nos enseña a orar3. Dios siempre escucha las oraciones de sus hijos y responde con lo que
necesitamos en el momento correcto4.
Preguntas difíciles
a. ¿Hay oraciones especiales que deba aprender?
b. ¿Dios escucha a todas las personas cuando oran, sean o no sus hijos?
Anunciar la verdad
a. No necesitamos decir oraciones especiales para que Dios nos escuche. El Espíritu Santo ayuda a
los hijos de Dios a suplicar a su Padre celestial, incluso cuando no podemos encontrar las palabras
correctas (Romanos 8:15). El Espíritu Santo toma nuestras palabras imperfectas y se las transmite
de forma perfecta a Dios (Romanos 8:26-27). La Biblia ofrece buenos ejemplos de oraciones,
como la oración del Señor (Mateo 6:9-13), las oraciones de Pablo (Efesios 3:16-21) y muchos otros
salmos (Salmos 51). Orar oraciones escritas puede ayudarnos a tener comunión con Dios cuando
nuestra mente piensa en las palabras y nuestro corazón se conecta con Él. No nos hace bien repetir
palabras que no comprendemos o en las que no creemos.
b. Dios escucha a todos los que le claman, pero solo sus hijos tienen la certeza de que Él se deleita
en sus oraciones y que está dispuesto a responder (Salmos 62:8). Dios escucha las oraciones
de sus hijos por quién es Jesús y por lo que Él hizo por ellos (Hebreos 4:14-16). Cuando oramos
en nombre de Jesús, podemos esperar que Dios nos escuche (Efesios 3:11-12). Obedecer a Dios
y creer que Dios responderá a nuestras oraciones es una parte fundamental de la fe verdadera
(Hebreos 11:6, Santiago 5:16).
c. La Biblia claramente nos enseña que el pueblo de Dios debe orar. Jesús nos pide que oremos
(Mateo 9:37-38) y nos da el ejemplo de la oración (Marcos 1:35-38). Jesús nos cuenta que el Padre
da buenos dones a quienes se lo piden (Mateo 7:11). El Nuevo Testamento dice que hay algunas
cosas que no tenemos porque no se las pedimos a Dios (Santiago 4:2-3). Dios usa nuestras
oraciones para lograr su voluntad (Isaías 37:21-22, 26). Él genera grandes cambios en respuesta
a nuestras oraciones (Génesis 18:22-33; Nehemías 2:4-8; Hechos 4:23-31; 10:31-33). En las
oraciones, Dios nos permite participar de su obra, que continuará por siempre (Mateo 6:9-10).
Las oraciones que son respondidas le dan gloria a Dios.
Verdades básicas | 24
Verdad básica 25
¿Qué es la Biblia?
La Biblia es la verdad de Dios enseñada en palabras por el Espíritu Santo a Sus profetas y apóstoles1.
El Espíritu Santo inspiró a los escritores de tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento a escribir
el plan eterno de Dios2. La Biblia es completamente verdad y no tiene errores3. El Espíritu Santo nos
guía en la comprensión de la Biblia4.
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué la Biblia es diferente de los demás libros?
Anunciar la verdad
a. La Biblia es diferente de todos los libros porque, a lo largo de todas sus páginas, Dios nos anuncia
la verdad en palabras (Éxodo 20:1). Cuarenta personas con tres idiomas diferentes, con distintos
trasfondos educativos y culturales escribieron las palabras de la Biblia durante un período de
1,500 años, pero Dios es su autor. El Espíritu Santo inspiró a los autores humanos (2 Pedro 1:21).
No les dictó la Biblia palabra por palabra, sino que les enseñó a los escritores a través de diferentes
circunstancias de la vida y sus personalidades (1 Corintios 2:13). La unidad interna de la Biblia y su
poder para transformar es diferente a todos los demás libros porque fue “inspirada” por el Espíritu
Santo (2 Timoteo 3:16). Desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia cuenta una historia continua de
Dios, Su amor y Su plan para liberar a Sus hijos de la pena y el poder del pecado. El Espíritu Santo nos
ayuda a entender que la Biblia es la Palabra de Dios, la cual obra en nosotros (1 Tesalonicenses 2:13).
b. No. Debido a que Dios preservó la Biblia para nosotros, la Biblia no tiene errores del modo que fue
escrita originalmente. Si creemos que la Biblia tiene un error, nuestro problema está en el entendimiento
limitado que tenemos de los pensamientos de Dios. Los manuscritos antiguos de las Escrituras revelan
que la Biblia que tenemos hoy es la Biblia que Dios entregó tanto tiempo atrás. Las traducciones de
la Biblia no son inspiradas, y es posible que tengan algunas leves discrepancias; pero, aun así, se ha
comprobado que tienen una precisión increíble. Los descubrimientos arqueológicos prueban que la
Biblia dice sobre los lugares, las fechas y las personas es todo verdad. Los hechos relatados en la Biblia,
a diferencia de las leyendas y los mitos, pueden comprobarse históricamente en cada uno de los casos.
c. Dios ha creado la Biblia para contar una gran historia: la historia de la redención. En un principio, la Biblia
puede parecer una colección de muchas historias antiguas diferentes; pero, a medida que la estudiamos,
reconocemos una unidad que solamente Dios podría diseñar. La caída de la humanidad en el pecado
y el plan de redención de Dios mediante Cristo se repiten como temas a lo largo de todo Su libro. Desde
la creación poderosa de Dios en el Génesis hasta el triunfo final de Cristo en el Apocalipsis, Dios escribió
la Biblia para revelarse a Sí mismo, a Su Hijo y para revelar Su plan a Su pueblo.
Verdades básicas | 25
Verdad básica 26
¿Qué es la Iglesia?
La Iglesia es la comunidad de las personas redimidas por Dios1 actualmente y por siempre. No es
un edificio. Jesucristo es la cabeza de la Iglesia2, la cual llama “Su Cuerpo”3. La Iglesia es la novia de
Cristo, a quien amó y por quién murió4. Dios reúne a su pueblo por medio del Espíritu Santo para amar,
seguir, aprender de y adorar a Dios juntos5.
Mateo 16:181; Efesios 5:232; Romanos 12:4-53; Efesios 5:254; Apocalipsis 5:9-105
Preguntas difíciles
a. ¿Cuál iglesia es la correcta o la verdadera?
b. ¿Por qué hay tantas denominaciones?
c. ¿Por qué hay tantos hipócritas en la iglesia?
Anunciar la verdad
a. Ninguna iglesia o denominación es la “correcta” o la “verdadera”, porque juntos todos los hijos
de Dios son llamados el pueblo de Dios, o Su Iglesia. Una iglesia local puede tener un edificio,
pero la verdadera Iglesia es como un edificio vivo, con los apóstoles como cimiento y Jesús como
piedra angular. Cada uno de los hijos de Dios, vivos y muertos, sin importar su denominación,
es una piedra viva en ese edificio (Efesios 2:19-21). Dado que la Biblia usa imágenes tan fuertes
de unidad para hablar de la Iglesia, los hijos de Dios deben amarse los unos a los otros.
b. Las denominaciones surgieron debido a diferencias culturales, idiomáticas y de opinión sobre
cosas como el bautismo, la comunión y el gobierno de la iglesia. Hay muchas denominaciones,
pero los hijos de Dios están unidos por la fe en Cristo sin importar a qué iglesia asistan
(Apocalipsis 19:7-8).
c. Jesús advirtió que habría incrédulos en la iglesia local junto a Sus hijos (Mateo 13:36-43). No todos
los miembros de la iglesia pertenecen a la verdadera Iglesia porque no todos los miembros de una
iglesia local nacen de nuevo. Incluso los verdaderos hijos de Dios pecan y lastiman a otros. Cada
uno tiene una personalidad diferente y está en un lugar diferente en su crecimiento en semejanza
de Cristo. Hay hipócritas en la iglesia, así como en todas partes del mundo. Incluso con problemas,
ser parte de una iglesia es esencial para el crecimiento de cada hijo de Dios. No es posible sustituir
el reunirse regularmente con otros cristianos. Todo cristiano debe participar y contribuir a una
iglesia local (Hebreos 10:23-25).
Verdades básicas | 26
Verdad básica 27
¿A dónde se encuentra Jesús ahora?
Jesús está vivo en el cielo, sentado a la diestra del Padre1, orando por los hijos de Dios2. Tres días
después de Su muerte y sepulcro, Jesús regresó a la vida en un cuerpo resucitado y les enseñó
a Sus discípulos durante 40 días3. Luego, regresó al cielo4.
Efesios 1:19-211; Hebreos 7:252; Hechos 1:1-33; Hechos 1:10-114
Preguntas difíciles
a. ¿Por qué debemos creer que Jesús resucitó de entre los muertos?
b. Si Jesús tiene un cuerpo, ¿por qué no podemos verlo?
c. ¿Qué es el reino de Jesús y por qué oramos para que venga?
Anunciar la verdad
a. Dios planeó que muchas personas fueran testigos y dieran testimonio de que Jesús estaba vivo. No
solo los amigos de Jesús, sino también los soldados que custodiaban Su sepulcro vieron que estaba
vacío (Mateo 28:1-4). Durante 40 días después de la resurrección de Jesús, muchos testigos lo vieron,
hablaron con Él e incluso comieron con Él (Juan 21:10-14). Más de 500 personas vieron a Jesús
resucitado a la vez (1 Corintios 15:3-8). Cuando el discípulo Tomás dudó que Jesús había resucitado
de entre los muertos, Jesús le mostró Sus heridas como prueba (Juan 20:24-29). Mientras estuvo en
la tierra, Jesús resucitó a otros de entre los muertos con el poder de Dios (Juan 11:38-44). La muerte,
el castigo por el pecado, no pudo detener a Jesús porque Jesús nunca pecó (Romanos 6:23).
b. Jesús está presente en todos los hijos de Dios a través del Espíritu Santo (Juan 14:15-21). Cuando
Jesús regrese, vendrá en Su cuerpo (Hechos 1:11), y todos lo verán. Jesús resucitó en un nuevo
cuerpo resucitado como el primero de todos los hijos de Dios en recibir un cuerpo nuevo y perfecto
que nunca se deteriorará (1 Corintios 15:20). Cuarenta días después de la resurrección de Jesús,
sus discípulos lo vieron subir al cielo (Hechos 1:3). Jesús se sentó a la diestra del Padre (Romanos
8:34). Jesús está allí hoy, continuamente intercediendo por los hijos de Dios (Hebreos 7:25).
Como hombre, el cuerpo de Jesús solo podía estar en un lugar a la vez, pero como Dios,
Jesús siempre está presente en todas partes (Colosenses 1:17).
c. Hoy Jesús reina como Rey en el corazón y en la vida de sus hijos y en la Iglesia. Jesús es el Rey legítimo
sobre todo, desde la estrella más grande hasta la partícula subatómica más pequeña (Colosenses
1:16). En la actualidad no vemos a Jesús gobernando sobre todas las cosas. Todo el que no es hijo de
Dios pelea contra el Señor y su reino (Salmos 2). Es por eso que los hijos de Dios oran para que venga
el reino de Jesús (Mateo 6:9-13). Necesitamos que Jesús reine sobre nuestros corazones para que
busquemos primero Su reino (Mateo 6:33-34). Anhelamos el tiempo en que Jesús venga e instaure
Su reino porque Él será el Rey perfecto (Zacarías 14:9). Entonces todas las personas se inclinarán ante
Él (Filipenses 2:9-11) y sabrán que Él es el Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 19:16). ¡Por fin
el mundo será como debe ser!
Verdades básicas | 27
Verdad básica 28
¿Jesús regresará?
¡Sí! Jesús regresará personal y físicamente1, primero para controlar y reinar sobre Su reino y luego
para juzgar al mundo y a Satanás2. Todo el mundo lo verá regresar3. Jesús les dará a los hijos
de Dios cuerpos resucitados como el suyo para vivir junto a Él en Su reino4.
Preguntas difíciles
a. ¿Qué podemos esperar cuando Jesús regrese?
b. ¿Se revisarán los pecados de los hijos de Dios cuando Jesús regrese?
Anunciar la verdad
a. Podemos esperar que Jesús regrese exactamente en el momento que Dios ha planeado (Mateo 24:36).
Todos lo verán venir (Apocalipsis 1:7). Regresará de la manera en que se fue: en Su cuerpo, en las nubes
y en gran gloria (Lucas 21:27). Jesús vendrá del cielo con voz de mando y con la trompeta de Dios.
Él establecerá Su reino en la tierra y todos los hijos de Dios reinarán con Él (Apocalipsis 20:6). Jesús
corregirá todo mal y castigará con destrucción eterna a todos los que no obedezcan el evangelio (2
Tesalonicenses 1:5-10). Él vivirá con Su pueblo para siempre (Apocalipsis 21:3). Él enjugará toda lágrima
de los ojos de Sus hijos. No habrá más muerte ni dolor, tal como Dios siempre quiso (Apocalipsis 21:4).
b. Todos enfrentarán a Jesús como Juez por las cosas que hicieron en esta vida, pero no hay razón
para que los hijos de Dios teman el juicio. Jesús cargó el castigo completo por todos nuestros
pecados en la cruz. Es por eso que Dios puede prometer que ahora no hay condenación para
ninguno de Sus hijos. Él nos recompensará por todas las cosas que hemos hecho a través de
Su Espíritu, incluso cosas tan pequeñas que ni recordamos (Mateo 25:34-40). Todo es un motivo
para vivir para agradarle (2 Corintios 5:10; Romanos 14:12).
c. No sabemos exactamente cómo serán nuestros nuevos cuerpos. Sabemos que nuestros nuevos
cuerpos serán como el cuerpo glorificado y resucitado de Jesús (1 Juan 3:2), que tenía habilidades
que superan las de un cuerpo humano normal (Juan 20:19). Serán cuerpos reales, físicos, similares
en algunos aspectos a nuestros cuerpos ahora, pero perfeccionados y glorificados (2 Corintios 5:1).
Nuestros nuevos cuerpos no lucharán con el dolor y el sufrimiento causado por el pecado. Pensar
en esto nos da esperanza.
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Verdad básica 29
¿Qué es la vida eterna?
La vida eterna es el regalo de Dios que viene de creer, conocer y amar a Dios y a Jesucristo1.
La vida eterna comienza tan pronto como nos convertimos en hijos de Dios y nunca termina2.
Nuestros cuerpos mueren, pero estamos vivos con Cristo y para siempre libres de todo pecado3.
Los hijos de Dios gozan de Su presencia ahora en el cielo y en el reino de Cristo para siempre4.
Preguntas difíciles
a. ¿Las personas se convierten en ángeles cuando mueren?
c. ¿Cómo puede la muerte ser algo bueno para los hijos de Dios?
Anunciar la verdad
a. Los ángeles siempre serán ángeles y las personas siempre serán personas. Dios creó dos clases
de seres morales reales que se relacionan con Él personalmente, ángeles y humanos. Dios creó
ángeles para ayudar a Sus hijos (Hebreos 1:14). Dios proveyó un camino de redención para las
personas, mientras que los ángeles anhelan conocer la redención que los humanos experimentan
(1 Pedro 1:12). Dios lleva a Sus hijos al cielo para que se unan a los ángeles en la adoración
perfecta a Dios (Apocalipsis 7:9-17).
b. Vivir con Dios en el cielo será más emocionante que cualquier cosa en esta vida (1 Corintios 2:9;
Apocalipsis 21:1-5). Será perfecto como el Jardín del Edén antes de que el pecado entrara en el
mundo. Tendremos mentes y corazones perfectos. Nunca nos cansaremos de Dios y nunca más
pecaremos (Hebreos 12:22-23). Así como los discípulos reconocieron a Jesús, reconoceremos
a nuestros seres queridos que aman a Jesús (Lucas 24:31; Juan 20:16). Mejor aún, veremos
a Dios Padre y a Dios Hijo (Apocalipsis 22:4). Cristo nos satisfará con Su amor y no habrá más
tristeza (Apocalipsis 7:17). Serviremos a nuestro gran y amoroso Dios para siempre (Mateo 25:21-23).
c. La muerte en sí no es buena, pero lo que espera a los hijos de Dios más allá de la muerte es
increíble. Jesús mismo experimentó la muerte y la venció por nosotros (1 Corintios 15:22-26).
La muerte no pudo retener a Jesús y no puede retener a los hijos de Dios (Romanos 4:24-25).
El proceso de la muerte puede asustarnos, pero Jesús está con nosotros y promete que no
veremos la muerte (Hebreos 2:14-15). Cuando cerremos nuestros ojos al morir, despertaremos
para ver a Jesús en el cielo (Juan 14:2-3). La vida en la tierra es un gran regalo que continuará
exactamente como Dios la ha planeado para nosotros (Salmos 139:16). La vida en el cielo es
aún mejor de lo que la mejor tierra puede ofrecer (Filipenses 1:21). Cuando Jesús regrese, Él nos
dará cuerpos nuevos y gloriosos como el Suyo (Filipenses 3:20-21) que nunca se enfermarán,
envejecerán, se debilitarán ni morirán. Nunca volveremos a tener miedo, ser olvidadizos ni
ignorantes. Seremos como Dios originalmente nos creó para ser (1 Corintios 15:42-57).
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