PROBLEMAS Y DESAFÍOS EN EL PERÚ ACTUAL
“Año de la recuperación y consolidación de la economía
peruana”
Integrantes del grupo:
• Anderson Alcántara
• Jimena Choque
• Luciano Gonzales
• Andrey Ramos
• Fabian Carrasco
DOCENTE: Rosado Bravo, Liliana
Lima, Perú
2025
Los problemas políticos, económicos y sociales previos como origen del Gobierno
Revolucionario de las Fuerzas Armadas
Entre 1930 y 1968, el Perú atravesó un largo período de inestabilidad política, desigualdad
económica y tensiones sociales que debilitaron al Estado y socavaron la confianza en las
instituciones democráticas. Durante estas décadas, los gobiernos civiles y militares no lograron
resolver los problemas estructurales que afectaban a las mayorías populares, ni reducir la
dependencia del capital extranjero. En este contexto, el golpe de Estado del 3 de octubre de 1968,
encabezado por el general Juan Velasco Alvarado, fue presentado como una respuesta a las
profundas contradicciones del país. Por ello, este ensayo sostiene que los problemas políticos,
económicos y sociales no resueltos entre 1930 y 1968 fueron factores determinantes que dieron
origen al Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.
El escenario político peruano entre 1930 y 1968 se caracterizó por la inestabilidad y la fragilidad
institucional. Tras el derrocamiento de Augusto B. Leguía en 1930, el país vivió sucesivos
gobiernos de corta duración, golpes de Estado y tensiones entre el poder civil y militar. Los partidos
políticos, como el APRA, la Democracia Cristiana o la Unión Revolucionaria, no lograron consolidar
un sistema democrático estable ni representar de manera efectiva a todos los sectores sociales
(Contreras y Cueto, 2013). Además, los conflictos entre las élites políticas y las Fuerzas Armadas
generaron un clima de desconfianza en la democracia, percibida como incapaz de garantizar el
desarrollo nacional. En este contexto, los militares asumieron el rol de “salvadores de la patria”,
convencidos de que solo una conducción autoritaria y reformista podía transformar el país.
En el ámbito económico, el Perú mantuvo una fuerte dependencia del capital extranjero,
especialmente estadounidense y británico. Sectores estratégicos como la minería, el petróleo y la
pesca estaban controlados por empresas foráneas, las cuales obtenían grandes beneficios
mientras el Estado recibía ingresos limitados (Burga y Flores Galindo, 1981). Esta situación generó
una creciente desigualdad y frustración en amplios sectores sociales, que no se beneficiaban del
crecimiento económico. La concentración de la tierra en pocas manos, especialmente en la costa y
sierra, perpetuaba una estructura agraria injusta. Frente a ello, el Gobierno Revolucionario justificó
sus políticas nacionalistas como medidas necesarias para recuperar la soberanía económica y
redistribuir la riqueza.
Desde el punto de vista social, el Perú de mediados del siglo XX presentaba profundas
desigualdades entre el campo y la ciudad. Las migraciones masivas hacia Lima y otras ciudades
generaron procesos de urbanización acelerada y el surgimiento de barrios marginales. Los
campesinos e indígenas continuaban marginados, sin acceso a educación ni servicios básicos, y
con escasa representación política (Klarén, 2000). Las huelgas obreras y las movilizaciones
campesinas se multiplicaron en los años sesenta, evidenciando el descontento popular y la
incapacidad del Estado para atender sus demandas. Estas tensiones sociales crearon el terreno
propicio para que las Fuerzas Armadas asumieran el poder, presentándose como un gobierno
revolucionario dispuesto a realizar las reformas que la clase política había postergado.
En conclusión, los problemas políticos, económicos y sociales no resueltos entre 1930 y 1968
fueron las principales causas del surgimiento del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas
Armadas. La inestabilidad política, la dependencia económica del capital extranjero y la exclusión
social generaron un ambiente de crisis que favoreció la intervención militar. El régimen de Juan
Velasco Alvarado se propuso transformar radicalmente el país a través de la justicia social, la
independencia económica y la participación popular. Sin embargo, aunque logró avances
significativos, como la reforma agraria y la nacionalización de sectores estratégicos, también
enfrentó dificultades que evidenciaron las limitaciones de un modelo autoritario. Aun así, su
aparición marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea del Perú, al intentar responder
a los problemas estructurales que se habían gestado durante décadas.
Referencias bibliográficas
Burga, M., & Flores Galindo, A. (1981). Apogeo y crisis de la República Aristocrática. Lima:
Instituto de Estudios Peruanos.
Contreras, C., & Cueto, M. (2013). Historia del Perú contemporáneo: Desde las luchas por
la independencia hasta el presente. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
Klarén, P. (2000). Nación y sociedad en la historia del Perú. Lima: Instituto de Estudios
Peruanos.