Creación y Caída en Génesis
Creación y Caída en Génesis
1 Concluyéronse, pues, el cielo y la tierra y todo su aparato, 2 y dio por concluida Dios
en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor
que hiciera. 3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de
toda la obra creadora que Dios había hecho.
4 Ésos fueron los orígenes del cielo y la tierra, cuando fueron creados.
La caída.
3
1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios
había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de
ninguno de los árboles del jardín?» 2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos
comer del fruto de los árboles del jardín. 3 Mas del fruto del árbol que está en medio
del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» 4 Replicó
la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.5 Es que Dios sabe muy bien
que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses,
conocedores del bien y del mal.» 6 Y como viese la mujer que el árbol era bueno para
comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y
comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. 7 Entonces se les abrieron a
entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y, cosiendo hojas
de higuera, se hicieron unos ceñidores.
8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín a la
hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por
entre los árboles del jardín.9 Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10 Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy
desnudo; por eso me he escondido.» 11 Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que
estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» 12 Dijo el
hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» 13 Dijo,
pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La
serpiente me sedujo, y comí.»
14 Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente:
«Por haber hecho esto,
maldita seas entre todas las bestias
y entre todos los animales del campo.
Sobre tu vientre caminarás,
y polvo comerás
todos los días de tu vida.
15 Enemistad pondré entre ti y la mujer,
entre tu linaje y su linaje:
él te pisará la cabeza
mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos:
con dolor parirás los hijos.
Hacia tu marido irá tu apetencia,
y él te dominará.»
17 Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del
que yo te había prohibido comer,
maldito sea el suelo por tu causa:
con fatiga sacarás de él el alimento
todos los días de tu vida.
18 Espinas y abrojos te producirá,
y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan,
hasta que vuelvas al suelo,
pues de él fuiste tomado.
Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20 El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes. 21
Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.22 Y dijo Yahvé
Dios: «¡Resulta que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a
conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también
del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.» 23 Y lo echó Yahvé Dios del
jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado. 24 Tras
expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada
vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Caín y Abel.
4
1 Conoció el hombre a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He
adquirido un varón con el favor de Yahvé.» 2 Volvió a dar a luz y tuvo a Abel, su
hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador. 3 Pasó algún tiempo, y Caín hizo
a Yahvé una oblación de los frutos del suelo. 4 También Abel hizo una oblación de los
primogénitos de su rebaño y de la grasa de los mismos. Yahvé miró propicio a Abel y
su oblación, 5 mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en
gran manera y se abatió su rostro.6 Yahvé dijo a Caín: «¿Por qué andas irritado, y por
qué se ha abatido tu rostro? 7 ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si
no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a
quien tienes que dominar.» 8 Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando
estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahvé dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Contestó: «No sé. ¿Soy yo
acaso el guardián de mi hermano?» 10 Replicó Yahvé: «¿Qué has hecho? Se oye la
sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. 11 Pues bien: maldito seas, lejos
de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12
Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la
tierra.» 13 Entonces dijo Caín a Yahvé: «Mi culpa es demasiado grande para
soportarla. 14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu
presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me
encuentre me matará.» 15 Yahvé le respondió: «Al contrario, quienquiera que matare
a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahvé puso una señal a Caín para que nadie que lo
encontrase lo atacara. 16 Caín dejó la presencia de Yahvé y se estableció en el país
de Nod, al oriente de Edén.
Descendencia de Caín.
17 Conoció Caín a su mujer, que concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo
una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo. 18 A Henoc le nació Irad, e
Irad engendró a Mejuyael; Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a
Lámec. 19 Lámec tomó dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda Silá. 20
Adá dio a luz a Yabal, que vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían
ganado. 21 El nombre de su hermano era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la
flauta. 22 Silá, por su parte, engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de
cobre y hierro. Hermana de Túbal Caín fue Naamá.
23 Dijo Lámec a sus mujeres:
«Adá y Silá, oíd mi voz;
mujeres de Lámec, escuchad mi palabra:
Yo maté a un hombre por una herida que me hizo
y a un muchacho por un cardenal que recibí.
24 Caín será vengado siete veces,
mas Lámec lo será setenta y siete.»
[Link] DILUVIO
Corrupción de la humanidad.
5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los
pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, 6 le pesó a Yahvé de
haber hecho al hombre en la
tierra, y se indignó en su corazón. 7 Y dijo Yahvé: «Voy a exterminar de sobre la faz
del suelo al hombre que he creado -desde el hombre hasta los ganados, los reptiles, y
hasta las aves del cielo-, porque me pesa haberlos hecho.» 8 Pero Noé halló gracia a
los ojos de Yahvé.
9 Ésta es la historia de Noé:
Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios. 10 Noé
engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.11 La tierra estaba corrompida en la presencia
de Dios: la tierra se llenó de violencias. 12 Dios miró a la tierra y vio que estaba
viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.
1 Yahvé dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu familia, porque tú eres el único justo
que he visto en esta generación. 2 De todos los animales puros tomarás para ti siete
parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una
pareja, el macho con su hembra. 3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas,
machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la faz de toda la tierra. 4
Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y
cuarenta noches, y exterminaré de sobre la faz del suelo todos los seres que hice.» 5
Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahvé.
6 Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para
salvarse de las aguas del diluvio.8 (De los animales puros, y de los animales que no
son puros, y de las aves, y de todo lo que repta, 9 sendas parejas de cada especie
entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.)
10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en
ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se
abrieron, 12 y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta
noches.
13 En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem,
Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos; 14 y con ellos los
animales de cada especie, los ganados de cada especie, los reptiles de cada especie
que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres
alados; 15 entraron con Noé en el arca sendas parejas de todos los vivientes en los
que hay aliento de vida, 16 y los que iban entrando eran macho y hembra de cada
especie, como Dios se lo había mandado.
Y Yahvé cerró la puerta detrás de Noé.
La inundación.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el
arca, que se alzó de encima de la tierra. 18 Subió el nivel de las aguas y crecieron
mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19
Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los
montes más altos que hay debajo del cielo. 20 Quince codos por encima subió el nivel
de las aguas, quedando cubiertos los montes. 21 Pereció toda carne: lo que repta por
la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda
la humanidad. 22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme,
murió. 23 Yahvé exterminó todo ser que había sobre la faz del suelo, desde el hombre
hasta los ganados, hasta los reptiles y hasta las aves del cielo: todos fueron
exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca. 24
Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.
1 Acordóse Dios de Noé y de todos los animales y de los ganados que con él estaban
en el arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron. 2 Se
cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo. 3
Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de ciento cincuenta
días, las aguas habían menguado, 4 y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes,
varó el arca sobre los montes de Ararat. 5 Las aguas siguieron menguando
paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las
cumbres de los montes.
6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca 7 y soltó
al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre
la tierra. 8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la
superficie terrestre. 9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al
arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la
tomó y la metió consigo en el arca. 10 Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la
paloma fuera del arca. 11 La paloma vino al atardecer trayendo en el pico un ramo
verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de
la tierra. 12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
13 El año seiscientos uno de la vida de Noé, el día primero del primer mes, se secaron
las aguas de encima de la tierra.
Noé retiró la cubierta del arca, miró y vio que estaba seca la superficie del suelo.
14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la
tierra. 2 Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves
del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a
vuestra disposición.3 Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo
os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde. 4 Sólo dejaréis de comer la carne con su
alma, es decir, con su sangre, 5 y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la
reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien vertiere sangre de hombre,
por otro hombre será su sangre vertida,
porque a imagen de Dios
hizo Él al hombre.
7 Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; extendeos por la tierra y dominad en
ella.»
8 Dijo Dios a Noé y a sus hijos: 9 «He pensado establecer mi alianza con vosotros y
con vuestra futura descendencia, 10 y con todo ser vivo que os acompaña: las aves,
los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del
arca, todos los animales de la tierra. 11 Establezco mi alianza con vosotros, y no
volverá nunca más a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio, ni habrá más
diluvio para destruir la tierra.»
12 Dijo Dios: «Ésta es la señal de la alianza que para las generaciones perpertuas
pongo entre yo y vosotros y todo ser vivo que os acompaña: 13 Pongo mi arco en las
nubes, que servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. 14 Cuando yo anuble de
nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes, 15 y me acordaré de la alianza
que media entre yo y vosotros y todo ser vivo, y no habrá más aguas diluviales para
exterminar la vida.16 Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para
recordar la alianza perpetua entre Dios y todo ser vivo, toda la vida que existe sobre la
tierra.»
17 Y dijo Dios a Noé: «Ésta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y
toda la vida que existe sobre la tierra.»
La tierra se repuebla.
10
1 Ésta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les
nacieron hijos después del diluvio:
2 Hijos de Jafet: Gómer, Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mésec y Tirás.3 Hijos de
Gómer: Asquenaz, Rifat, Togarmá. 4 Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, los queteos y los
rodenses. 5 A partir de éstos se poblaron las islas de las gentes.
Éstos fueron los hijos de Jafet por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones
respectivas.
6 Hijos de Cam: Cus, Misráin, Put y Canaán. 7 Hijos de Cus: Sebá, Javilá, Sabtá,
Ramá y Sabtecá. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Cus engendró a Nemrod, que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra. 9
Fue un bravo cazador delante de Yahvé, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador
delante de Yahvé, como Nemrod.» 10 Los comienzos de su reino fueron Babel, Érec y
Acad, ciudades todas ellas en tierra de Senaar. 11 De aquella tierra procedía Asur,
que edificó Nínive, Rejobot Ir, Cálaj 12 y Resen, entre Nínive y Cálaj (aquella es la
Gran Ciudad).
13 Misráin engendró a los lidios, anamitas, lehabitas y naftujitas, 14 a los de Patrós,
de Casluj y de Caftor, de donde salieron los filisteos.
15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het, 16 al jebuseo, al amorreo, al
guirgaseo, 17 al jivita, al arquita, al sinita, 18 al arvadita, al semarita y al jamatita. Más
tarde se propagaron las estirpes cananeas. 19 La frontera de los cananeos iba desde
Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra,
Admá y Seboín, hasta Lesa.
20 Éstos fueron los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano
mayor de Jafet.
22 Hijos de Sem: Elam, Asur, Arfacsad, Lud y Aram. 23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter
y Mas.
24 Arfacsad engendró a Sélaj, y Sélaj engendró a Héber. 25 A Héber le nacieron dos
hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida la [Link] hermano
se llamaba Yoctán. 26 Yoctán engendró a Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj, 27
a Hadorán, a Uzal, a Diclá, 28 a Obal, a Abimael, a Sebá, 29 a Ofir, a Javilá y a
Yobab. Todos fueron hijos de Yoctán. 30 Su asiento se extendió desde Mesá, en
dirección a Sefar, al monte del oriente.
31 Éstos fueron los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
32 Hasta aquí los linajes de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a
partir de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del diluvio.
La torre de Babel.
11
Patriarcas posdiluvianos.
10 Éstos son los descendientes de Sem:
Sem tenía cien años cuando engendró a Arfacsad, dos años después del diluvio.11
Vivió Sem, después de engendrar a Arfacsad, quinientos años, y engendró hijos e
hijas.
12 Arfacsad era de treinta y cinco años de edad cuando engendró a Sélaj. 13 Y vivió
Arfacsad, después de engendrar a Sélaj, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e
hijas.
14 Era Sélaj de treinta años cuando engendró a Héber. 15 Y vivió Sélaj, después de
engendrar a Héber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de treinta y cuatro años cuando engendró a Péleg. 17 Y vivió Héber,
después de engendrar a Péleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
18 Era Péleg de treinta años cuando engendró a Reú. 19 Y vivió Péleg, después de
engendrar a Reú, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.
20 Era Reú de treinta y dos años cuando engendró a Serug. 21 Y vivió Reú, después
de engendrar a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
22 Era Serug de treinta años cuando engendró a Najor. 23 Y vivió Serug, después de
engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Era Najor de veintinueve años cuando engendró a Téraj. 25 Y vivió Najor, después
de engendrar a Téraj, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de setenta años cuando engendró a Abrán, a Najor y a Harán.
Descendencia de Téraj.
27 Éstos son los descendientes de Téraj:
Téraj engendró a Abrán, a Najor y a Harán. Harán engendró a Lot. 28 Harán murió en
vida de su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos. 29 Abrán y Najor se
casaron. La mujer de Abrán se llamaba Saray, y la mujer de Najor, Milcá, hija de
Harán, el padre de Milcá y de Jiscá. 30 Saray era estéril, sin hijos.
31 Téraj tomó a su hijo Abrán, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la
mujer de su hijo Abrán, y salieron juntos de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán.
Llegados a Jarán, se establecieron allí.
32 Téraj vivió doscientos cinco años, y murió en Jarán.
[Link] de Abrahán
Vocación de Abrahán.
12
Abrahán en Egipto.
10 Hubo hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el
hambre abrumaba al país.11 Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer
Saray: «Mira, yo sé que eres mujer hermosa. 12 En cuanto te vean los egipcios, dirán:
`Es su mujer', y me matarán a mí, y a ti te dejarán viva.13 Di, por favor, que eres mi
hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo gracias a ti.» 14
Efectivamente, cuando Abrán entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era
muy hermosa. 15 La vieron los oficiales del faraón, que se la ponderaron, y la mujer
fue llevada al palacio del faraón. 16 Éste trató bien por causa de ella a Abrán, que tuvo
ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos. 17 Pero Yahvé hirió al faraón
y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer de Abrán. 18 Entonces el
faraón llamó a Abrán y le dijo: «¿Qué has hecho commigo? ¿Por qué no me avisaste
de que era tu mujer? 19 ¿Por qué dijiste: `Es mi hermana', de manera que yo la tomé
por mujer? Ahora, pues, aquí tienes a tu mujer: tómala y vete.» 20 Y el faraón ordenó
a unos cuantos hombres que le despidieran con su mujer y todo lo suyo.
1 De Egipto subió Abrán al Negueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y acompañado
de Lot. 2 Abrán era muy rico en ganado, plata y oro. 3 Caminando de acampada en
acampada, se dirigió desde el Negueb hasta Betel, hasta el lugar donde estuvo su
tienda entre Betel y Ay, 4 el lugar donde había invocado Abrán el nombre de Yahvé.
5 También Lot, que iba con Abrán, tenía ovejas, vacadas y tiendas. 6 Ya la tierra no
les permitía vivir juntos, porque su hacienda se había multiplicado, de modo que no
podían vivir juntos. 7 Solía haber riñas entre los pastores de Abrán y los de Lot.
(Además los cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el país.) 8 Dijo, pues,
Abrán a Lot: «No haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y tus pastores,
pues somos hermanos. 9 ¿No tienes todo el país por delante? Pues bien, apártate de
mi lado. Si tomas por la izquierda, yo iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por
la izquierda.»
10 Lot levantó los ojos y vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío -era antes de
destruir Yahvé Sodoma y Gomorra-, como el jardín de Yahvé, como Egipto, hasta
llegar a Soar. 11 Eligió, pues, Lot para sí toda la vega del Jordán, y se trasladó al
oriente; así se apartaron el uno del otro. 12 Abrán se estableció en Canaán y Lot en
las ciudades de la vega, donde plantó sus tiendas hasta Sodoma.13 Los habitantes de
Sodoma eran muy malos y pecadores contra Yahvé.
14 Dijo Yahvé a Abrán, después que Lot se separó de él: «Alza tus ojos y mira desde
el lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el oriente y el poniente.15 Pues
bien, toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia por siempre. 16 Haré tu
descendencia como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el polvo de la
tierra, también podrá contar tu descendencia. 17 Levántate, recorre el país a lo largo y
a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.» 18 Y Abrán vino a establecerse con sus
tiendas junto a la encina de Mambré, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a
Yahvé.
Melquisedec.
17 A su regreso después de batir a Quedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le
salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey). 18
Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del
Dios Altísimo, 19 y le bendijo diciendo:
«¡Bendito sea Abrán del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito sea el Dios Altísimo,
que entregó a tus enemigos en tus manos!»
Y Abrán le dio el diezmo de todo.
21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abrán: «Dame las personas, y quédate con la
hacienda.» 22 Pero Abrán dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo,
creador de cielos y tierra: 23 ni un hilo, ni la correa de un zapato, ni nada de lo tuyo
tomaré, y así no dirás: `Yo he enriquecido a Abrán.' 24 Nada en absoluto, salvo lo que
han comido los mozos y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Escol y
Mambré. Ellos que tomen su parte.»
Nacimiento de Ismael.
16
1 Saray, mujer de Abrán, no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se
llamaba Agar, 2 y dijo Saray a Abrán: «Mira, Yahvé me ha hecho estéril. Llégate,
pues, te ruego, a mi esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Abrán escuchó el
consejo de Saray.
3 Así, al cabo de diez años de habitar Abrán en Canaán, tomó Saray, la mujer de
Abrán, a su esclava Agar la egipcia, y se la dio por mujer a su marido Abrán.4 Se
llegó, pues, él a Agar, que concibió.Pero luego, al verse ella encinta, miraba a su
señora con desprecio. 5 Dijo entonces Saray a Abrán: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo
puse mi esclava en tu seno, pero, al verse ella encinta, me mira con desprecio. Juzgue
Yahvé entre nosotros dos.» 6 Respondió Abrán a Saray: «Ahí tienes a tu esclava en
tus manos. Haz con ella como mejor te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó
de su presencia.
7 La encontró el Ángel de Yahvé junto a una fuente que manaba en el desierto -la
fuente que hay en el camino de Sur- 8 y dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde
vienes y a dónde vas?» Contestó ella: «Voy huyendo de mi señora Saray.» 9 «Vuelve
a tu señora, le dijo el Ángel de Yahvé, y sométete a ella.» 10 Y dijo el Ángel de Yahvé:
«Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran multitud no podrá
contarse.» 11 Aña- dió el Ángel de Yahvé:
Sábete que has concebido y que darás a luz un hijo,
al que llamarás Ismael,
porque Yahvé ha oído tu aflicción.
12 Será un onagro humano.
Su mano contra todos, y la mano de todos contra él;
y enfrente de todos sus hermanos plantará su tienda.»
13 Dio Agar a Yahvé, que le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo:
«¿Si será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?» 14 Por eso se
llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cades y Béred.
15 Agar dio a luz un hijo a Abrán, y éste llamó al hijo que Agar le había dado Ismael.
16 Tenía Abrán ochenta y seis años cuando Agar le dio su hijo Ismael.
La alianza y la circuncisión.
17
La teofanía de Mambré.
18
Intercesión de Abrahán.
16 Partieron de allí aquellos hombres en dirección a Sodoma, y Abrahán los
acompañó de despedida. 17 Dijo entonces Yahvé: «¿Cómo voy a ocultar a Abrahán lo
que voy a hacer, 18 siendo así que Abrahán ha de ser un pueblo grande y poderoso, y
se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra? 19 Porque yo le conozco y sé que
mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Yahvé,
practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda concederle Yahvé a Abrahán
lo que le tiene apalabrado.» 20 Dijo, pues, Yahvé: «El clamor de Sodoma y de
Gomorra es grande; y su pecado gravísimo. 21 Así que voy a bajar personalmente, a
ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no,
he de saberlo.»
22 Partieron de allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abrahán
permanecía parado delante de Yahvé.
23 Abrahán le abordó y le dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? 24 Tal
vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Vas a borrarlos sin perdonar a aquel lugar
por los cincuenta justos que hubiere dentro? 25 Tú no puedes hacer tal cosa: dejar
morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El
juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?» 26 Dijo Yahvé: «Si encuentro en
Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de
aquéllos.» 27 Replicó Abrahán: «¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo
que soy polvo y ceniza! 28 Supón que los cincuenta justos fallen por cinco.
¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a
cuarenta y cinco.» 29 Insistió todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.»
Respondió: «Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.» 30 Insistió: «No se
enfade mi Señor si le digo: `Tal vez se encuentren allí treinta'.» Respondió: «No lo
haré si encuentro allí a esos treinta.» 31 Volvió a decirle: «¡Cuidado que soy atrevido
de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?» 32 Respondió: «Tampoco los
destruiría en atención a los veinte.» Insistió: «Vaya, no se enfade mi Señor, que ya
sólo hablaré esta vez: `¿Y si se encuentran allí diez?'» Dijo: «Tampoco los destruiría,
en atención a los diez.»
33 Partió Yahvé así que hubo acabado de conversar con Abrahán, y éste se volvió a
su lugar.
1 Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de
Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y, postrándose rostro en tierra, 2
dijo: «Os ruego, señores, que vengáis a la casa de este servidor vuestro. Hacéis
noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.» Ellos dijeron:
«No; haremos noche en la plaza.» 3 Pero tanto porfió con ellos, que al fin se
hospedaron en su casa. Él les preparó una comida cociendo unos panes cenceños y
comieron.
4 No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas,
rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción. 5
Llamaron a voces a Lot y le dijeron: «¿Dónde están los hombres que han venido
adonde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.»
6 Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí, 7 y dijo: «Por favor,
hermanos, no hagáis esta maldad.8 Mirad, aquí tengo dos hijas que aún no han
conocido varón. Os las sacaré y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos
hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.» 9 Pero
ellos respondieron: «¡Venga ya! Uno que ha venido a avecindarse, ¿va a meterse a
juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Y forcejearon con él, con Lot, de tal
modo que estaban a punto de romper la puerta. 10 Pero los hombres alargaron las
manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la casa, cerraron la puerta, 11 y a los
hombres que estaban a la entrada de la casa los dejaron deslumbrados desde el chico
hasta el grande, y mal se vieron para encontrar la puerta.
12 Los hombres dijeron a Lot: «¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus
hijos e hijas y a quienquiera que tengas en la ciudad, 13 porque vamos a destruir este
lugar, que es grave la queja que contra ellos ha llegado a Yahvé, y Yahvé nos ha
enviado a destruirlos.» 14 Salió Lot y habló con sus yernos, los prometidos de sus
hijas: «Levantaos, dijo; salid de este lugar, porque Yahvé va a destruir la ciudad.»
Pero sus yernos le tomaron a broma.
15 Al rayar el alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer
y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por culpa de la
ciudad.» 16 Y como él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que
a su mujer y a sus dos hijas por compasión de Yahvé hacia él, y, sacándolo, lo dejaron
fuera de la ciudad.
17 Mientras los sacaban afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni
te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido.» 18 Lot les dijo:
«No, por favor, Señor mío.19 Ya que este servidor tuyo te ha caído en gracia, y me
has hecho el gran favor de dejarme con vida, mira que no puedo escaparme al monte
sin riesgo de que me alcance el daño y la muerte. 20 Ahí cerquita está esa ciudad a
donde huir. Es una pequeñez. ¡Mira, voy a escaparme allá -¿verdad que es una
pequeñez?- y quedaré con vida!» 21 Díjole: «Bien, te concedo también eso de no
arrasar la ciudad que has dicho. 22 Listo, escápate allá, porque no puedo hacer nada
hasta que no entres allí.» Por eso se llamó aquella ciudad Soar.
23 El sol asomaba sobre el horizonte cuando Lot entraba en Soar. 24 Entonces Yahvé
hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvé.25 Y arrasó
aquellas ciudades y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la
vegetación del suelo. 26 Su mujer miró hacia atrás y se convirtió en poste de sal.
27 Abrahán se levantó de madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia
de Yahvé. 28 Dirigió la vista en dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de
la redonda, y, al mirar, vio que subía de la tierra una humareda como la de una fogata.
29 Así pues, cuando Dios destruyó las ciudades de la redonda, se acordó de Abrahán
y puso a Lot a salvo de la catástrofe, cuando arrasó las ciudades en que Lot habitaba.
Abrahán en Guerar.
20
1 Abrahán se trasladó de allí al país del Negueb, y se estableció entre Cades y Sur.
Una vez avecindado en Guerar, 2 solía decir Abrahán de su mujer Sara: «Es mi
hermana.» Entonces el rey de Guerar, Abimélec, envió por Sara y la tomó. 3 Pero vino
Dios a Abimélec en un sueño nocturno y le dijo: «Date muerto por esa mujer que has
tomado, pues está casada.» 4 Abimélec, que no se había acercado a ella, dijo:
«Señor, ¿es que asesinas a la gente aunque sea honrada? 5 ¿No me dijo él a mí: `Es
mi hermana', y ella misma dijo: `Es mi hermano'? Con corazón íntegro y con manos
limpias he procedido.» 6 Le dijo Dios en el sueño: «También yo sé que has procedido
con corazón íntegro, como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso
no te he dejado tocarla. 7 Pero ahora devuelve la mujer a ese hombre, porque es un
profeta; él rogará por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin
remedio, tú y todos los tuyos.»
8 Abimélec se levantó de mañana, llamó a todos sus siervos y les refirió todas estas
cosas; los hombres se asustaron mucho. 9 Luego llamó Abimélec a Abrahán y le dijo:
«¿Qué has hecho con nosotros, o en qué te he faltado, para que trajeras sobre mí y
mi reino una falta tan grande? Lo que has hecho conmigo no se hace.» 10 Y añadió
Abimélec a Abrahán: «¿Qué te ha movido a hacer esto?» 11 Contestó Abrahán: «Es
que me dije: `Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y van a asesinarme
por mi mujer.' 12 Pero es que, además, es cierto que es hermana mía, hija de mi
padre, aunque no de mi madre, y vino a ser mi mujer. 13 Y desde que Dios me hizo
vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme este favor: allá donde lleguemos
dirás que soy tu hermano.»
14 Tomó Abimélec ovejas y vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abrahán, y le
devolvió a su mujer Sara. 15 Después dijo Abimélec: «Ahí tienes mi país por delante:
quédate donde se te antoje.» 16 A Sara le dijo: «Mira, he dado a tu hermano mil
monedas de plata, que serán para ti y para los que están contigo como venda en los
ojos, y de todo esto serás justificada.» 17 Abrahán rogó a Dios, que curó a Abimélec,
a su mujer y a sus concubinas, que tuvieron hijos; 18 pues Yahvé había cerrado
absolutamente toda matriz de casa de Abimélec, por lo de Sara, mujer de Abrahán.
Nacimiento de Isaac.
21
1 Yahvé visitó a Sara como había dicho, e hizo por ella lo que había prometido. 2
Concibió Sara y dio a Abrahán un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios. 3
Abrahán puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac. 4
Abrahán circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios. 5
Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.6 Dijo Sara: «Dios me ha dado
de qué reír; todo el que lo oiga reirá conmigo.» 7 Y añadió:
«¿Quién le habría dicho a Abrahán
que Sara amamantaría hijos?;
pues bien, yo le he dado un hijo en su vejez.»
Sacrificio de Abrahán.
22
Descendencia de Najor.
20 Después de estas cosas, se anunció a Abrahán: «También Milcá ha dado hijos a tu
hermano Najor: 21 Us, su primogénito; Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de
Aram, 22 Quésed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel.» 23 (Betuel engendró a Rebeca.)
Estos ocho le dio Milcá a Najor, hermano de Abrahán. 24 Su concubina, llamada
Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gaján, Tajas y Maacá.
1 Sara vivió ciento veintisiete años.2 Murió Sara en Quiriat Arbá -que es Hebrón- en el
país de Canaán, y Abrahán hizo duelo por Sara y la lloró.
3 Dejó después Abrahán a la difunta y fue a hablar con los hijos de Het en estos
términos: 4 «Yo soy un simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una
propiedad sepulcral entre vosotros, para retirar y sepultar a mi difunta.» 5
Respondieron los hijos de Het a Abrahán: 6 «A ver si nos entendemos, señor; tú eres
un prestigioso jeque entre nosotros. Sepulta a tu difunta en el mejor de nuestros
sepulcros. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro, para que entierres a tu
difunta.»
7 Abrahán se levantó e hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het, 8 y les
habló en estos términos: «Si estáis de acuerdo con que yo retire y sepulte a mi difunta,
escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo de Sójar, 9 para que me dé la cueva
de Macpelá, que es suya y que está al borde de su finca. Que me la dé por lo que
valga en propiedad sepulcral entre vosotros.» 10 Efrón estaba sentado entre los hijos
de Het. Respondió, pues, Efrón el hitita a Abrahán, teniendo como testigos a los hijos
de Het y a todos los que entraban por la puerta de la ciudad: 11 «No, señor,
escúchame: te doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. Te la doy en
presencia de los hijos de mi pueblo; sepulta a tu difunta.»
12 Abrahán hizo una reverencia a los paisanos 13 y se dirigió a Efrón, en presencia de
los paisanos, diciendo: «A ver si nos entendemos. Te doy el precio de la finca;
acéptamelo y enterraré allí a mi difunta.» 14 Respondió Efrón a Abrahán: 15 «Señor
mío, escúchame: Cuatrocientos siclos de plata por un terreno, ¿qué nos suponen a ti y
a mí? Sepulta a tu difunta.» 16 Abrahán accedió y pesó a Efrón la plata que éste había
pedido, teniendo como testigos a los hijos de Het: cuatrocientos siclos de plata
corriente de mercader.
17 Así fue como la finca de Efrón que está en Macpelá, frente a Mambré, la finca y la
cueva que hay en ella y todos los árboles que rodean la finca por todos sus lindes,
todo ello vino a ser 18 propiedad de Abrahán, teniendo como testigos a los hijos de
Het y a todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 19 Después Abrahán
sepultó a su mujer Sara en la cueva del campo de Macpelá, frente a Mambré (es
Hebrón), en Canaán. 20 Así fue como aquel campo y la cueva que hay en él llegaron
a ser de Abrahán como propiedad sepulcral, recibida de los hijos de Het.
Casamiento de Isaac.
24
La descendencia de Queturá.
25
1 Abrahán volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá. 2 Ésta le dio a Zimrán, Yocsán,
Medán, Madián, Yisbac y Súaj. -3 Yocsán engendró a Seba y a Dedán. Hijos de
Dedán fueron los asuritas, los letusíes y los leumíes.- 4 Hijos de Madián: Efá, Éfer,
Henoc, Abidá y Eldaá.Todos éstos, hijos de Queturá.
5 Abrahán dio todo cuanto tenía a Isaac. 6 A los hijos de las concubinas que tenía
Abrahán les hizo donaciones y, viviendo aún él, los separó de Isaac, enviándolos
hacia levante, al país de Oriente.
Muerte de Abrahán.
7 Éstos fueron los días de vida de Abrahán: ciento setenta y cinco años. 8 Expiró,
pues, Abrahán y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con
su pueblo. 9 Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpelá, al borde
de la finca de Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré. 10 Era la finca que
Abrahán había comprado a los hijos de Het; allí fue sepultado Abrahán con su mujer
Sara.11 Después de la muerte de Abrahán, bendijo Dios a su hijo Isaac. Isaac se
estableció en las inmediaciones del pozo de Lajay Roí.
Descendientes de Ismael.
12 Éstos son los descendientes de Ismael, hijo de Abrahán, el que tuvo Abrahán de
Agar la egipcia, esclava de Sara; 13 y éstos son los nombres de los hijos de Ismael,
por orden de nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebayot; después, Quedar,
Adbeel, Mibsán, 14 Mismá, Du- má, Masá, 15 Jadad, Temá, Yetur, Nafís y Quedmá.
16 Éstos son los hijos de Ismael, y éstos sus nombres según sus poblados y sus
aduares: doce caudillos de otros tantos pueblos.
17 Y éstos fueron los años de vida de Ismael: ciento treinta y siete años. Luego expiró
y murió, y fue a juntarse con su pueblo. 18 Ocupó desde Javilá hasta Sur, que cae
enfrente de Egipto, según se va a Asur. Se estableció enfrente de todos sus
hermanos.
[Link] de Isaac y de Jacob
Isaac en Guerar.
26
1 Hubo hambre en el país -aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abrahán-
y fue Isaac a Guerar, adonde Abimélec, rey de los filisteos.2 Yahvé se le apareció y le
dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te indique. 3 Reside en esta
tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas
estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abrahán. 4 Multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas
tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, 5 en pago
de que Abrahán me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis
preceptos y mis instrucciones.» 6 Se estableció, pues, Isaac en Guerar.
7 Los del lugar le preguntaban por su mujer, y él decía: «Es mi hermana.» En efecto,
le daba reparo decir: «Es mi mujer», no fuesen a matarle los del lugar por causa de
Rebeca, ya que ella era de buen ver. 8 Ya llevaba largo tiempo allí, cuando aconteció
que Abimélec, rey de los filisteos, atisbando por una ventana, observó que Isaac
estaba solazándose con su mujer Rebeca. 9 Llama Abimélec a Isaac y le dice:
«¡Conque es tu mujer! ¿Pues cómo has venido diciendo: Es mi hermana?» Dícele
Isaac: «Es que me dije: A ver si voy a morir por causa de ella.» 10 Replicó Abimélec:
«¿Qué es lo que nos has hecho? Si por acaso llega a acostarse cualquiera del pueblo
con tu mujer, tú nos habrías echado la culpa.» 11 Entonces Abimélec ordenó a todo el
pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su mujer, morirá sin remedio.»
12 Isaac sembró en aquella tierra y cosechó aquel año el ciento por uno. Yahvé le
bendecía 13 y el hombre se enriquecía, se iba enriqueciendo más y más hasta que se
hizo riquísimo. 14 Tenía rebaños de ovejas y vacadas y copiosa servidumbre. Los
filisteos le tenían envidia.
1 Como hubiese envejecido Isaac y ya no viese por tener debilitados sus ojos, llamó a
Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «¡Hijo mío!» Él respondió: «Aquí estoy.» 2 «Mira, dijo,
me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte. 3 Así pues, toma tus saetas, tu aljaba
y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza. 4 Luego me haces un guiso
suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de bendecirte
antes de morir.» -5 Ahora bien, Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac
con su hijo Esaú.- Esaú se fue al campo a cazar alguna pieza para el padre, 6 y
entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu
hermano Esaú y le decía: 7 Tráeme caza y hazme un guiso suculento para que yo lo
coma y te bendiga delante de Yahvé antes de morir. 8 Pues bien, hijo mío, hazme
caso en lo que voy a recomendarte. 9 Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos
hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento para tu padre, como a él le gusta, 10
y tú se lo presentas a tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de morir.»
11 Jacob dijo a su madre Rebeca: «¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy
lampiño! 12 ¡A ver si me palpa mi padre y le parece que estoy mofándome de él!
¡Entonces me habré buscado una maldición en vez de una bendición!» 13 Dícele su
madre: «¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú obedéceme y basta; ve y me los traes.»
14 Él fue a buscarlos y los llevó a su madre, que hizo un guiso suculento, como le
gustaba a su padre. 15 Después tomó Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más
preciosas que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo pequeño. 16 Luego, con las
pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello, 17 y puso el
guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.
18 Éste entró adonde su padre y dijo: «¡Padre!» Él respondió: «Aquí estoy; ¿quién
eres, hijo?» 19 Jacob dijo a su padre: «Soy tu primogénito Esaú. He hecho como
dijiste. Anda, levántate, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.» 20 Dice
Isaac a su hijo: «¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» Respondió: «Sí; es que
Yahvé, tu Dios, me la puso delante.» 21 Dice Isaac a Jacob: «Acércate, que te palpe,
hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú.» 22 Jacob se acercó a su padre Isaac,
que lo palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.»
23 Y no lo reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano
Esaú. Luego se dispuso a bendecirlo. 24 Dijo, pues: «¿Eres tú realmente mi hijo
Esaú?» Respondió: «El mismo.» 25 Dijo entonces: «Acércamelo, que coma de la
caza, hijo, para que pueda bendecirte.» Le acercó la caza y comió; le trajo también
vino, y bebió. 26 Luego le dice su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo.» 27 Él se
acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, lo bendijo diciendo:
«Es el aroma de mi hijo
como el aroma de un campo
que ha bendecido Yahvé.
28 ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo
y la grosura de la tierra,
cantidad de trigo y mosto!
29 Sírvante pueblos,
adórente naciones,
sé señor de tus hermanos
y adórente los hijos de tu madre.
¡Quien te maldijere, maldito sea,
y quien te bendijere, sea bendito!»
30 Así que hubo concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir
Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería. 31
Hizo también él un guiso suculento y, llevándoselo a su padre, le dijo: «Levántese mi
padre y coma de la caza de su hijo, para que puedas bendecirme.» 32 Le dice su
padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestó: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.» 33 A Isaac
le entró un temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha cazado una
pieza y me la ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que tú vinieses, y le he
bendecido, y bendito está.» 34 Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito
fuerte y por extremo amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre
mío!» 35 Le respondió: «Ha venido astutamente tu hermano y se ha llevado tu
bendición.» 36 Dijo Esaú: «Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado dos
veces: se llevó mi primogenitura y ahora se ha llevado mi bendición.» Y añadió: «¿No
has reservado alguna bendición para mí?» 37 Respondió Isaac y dijo a Esaú: «Mira, le
he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos y le he
abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?» 38 Dijo
Esaú a su padre: «¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a
mí, padre mío!» Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y rompió a llorar. 39 Su padre
Isaac le dijo por respuesta:
«Lejos de la grosura de la tierra
será tu morada,
y lejos del rocío que baja del cielo.
40 De tu espada vivirás
y a tu hermano servirás.
Mas luego, cuando te hagas libre,
partirás su yugo de sobre tu cerviz.»
41 Esaú se enemistó con Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido
su padre; y se dijo Esaú: «Se acercan ya los días del luto por mi padre. Entonces
mataré a mi hermano Jacob.» 42 Se dio aviso a Rebeca de las palabras de Esaú, su
hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira, tu hermano
Esaú va a vengarse de ti matándote. 43 Ahora, pues, hijo mío, hazme caso: avíate y
huye a Jarán, a donde mi hermano Labán, 44 y te quedas con él una temporada,
hasta que se calme la cólera de tu hermano; 45 hasta que se calme la ira de tu
hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces enviaré yo a que te traigan de
allí. ¿Por qué he de perderos a los dos en un mismo día?»
28
1 Llamó, pues, Isaac a Jacob, lo bendijo y le dio esta orden: «No tomes mujer de las
hijas de Canaán. 2 Levántate y ve a Padán Aram, a casa de Betuel, padre de tu
madre, y toma allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3 Que El
Sadday te bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en multitud de
pueblos. 4 Que te dé la bendición de Abrahán a ti y a tu descendencia, para que te
hagas dueño de la tierra donde has vivido y que Dios ha dado a Abrahán.» 5 Y
despidió Isaac a Jacob, que se fue a Padán Aram, a casa de Labán, hijo de Betuel el
arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.
Otro casamiento de Esaú.
6 Vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob, que le enviaba a Padán Aram a tomar
mujer allí y que, al bendecirle, le había dado esta orden: «No tomes mujer de las hijas
de Canaán», 7 y que Jacob, obedeciendo a su padre y a su madre, había marchado a
Padán Aram. 8 Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán eran mal vistas de su padre
Isaac, 9 y acudiendo Esaú a Ismael, tomó por mujer, además de las que tenía, a
Majlat, hija de Ismael, el hijo de Abrahán, y hermana de Nebayot.
Sueño de Jacob.
10 Jacob salió de Berseba y fue a Jarán.11 Llegando a cierto lugar, se dispuso a
hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar,
se la puso por cabezal y se acostó en aquel lugar. 12 Y tuvo un sueño. Soñó con una
escalera apoyada en tierra, cuya cima tocaba los cielos, y vio que los ángeles de Dios
subían y bajaban por ella. 13 Vio también que Yahvé estaba sobre ella y que le decía:
«Yo soy Yahvé, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra en que estás
acostado te la doy para ti y tu descendencia. 14 Tu descendencia será como el polvo
de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se
bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia. 15 Yo estoy contigo; te
guardaré por donde vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta
haber cumplido lo que te he dicho.» 16 Despertó Jacob de su sueño y se dijo: «¡Así
pues, está Yahvé en este lugar y yo no lo sabía!» 17 Y, asustado, pensó: «¡Qué
temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!»
18 Jacob se levantó de madrugada y, tomando la piedra que se había puesto por
cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. 19 Y llamó a aquel lugar
Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.
20 Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios me asiste y me guarda en este camino que
recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme, 21 y vuelvo sano y salvo a
casa de mi padre, entonces Yahvé será mi Dios; 22 y esta piedra que he erigido como
estela será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, te pagaré el diezmo.»
Hijos de Jacob.
31 Vio Yahvé que Lía no era amada y la hizo fecunda, mientras que Raquel era estéril.
32 Lía quedó encinta y dio a luz un hijo al que llamó Rubén, pues dijo: «Yahvé ha
reparado en mi cuita: ahora sí que me querrá mi marido.» 33 Concibió otra vez y dio a
luz un hijo, y dijo: «Yahvé ha oído que yo era aborrecida y me ha dado también a
éste.» Y le llamó Simeón. 34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Ahora, esta
vez, mi marido se aficionará a mí, ya que le he dado tres hijos.» Por eso le llamó Leví.
35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabo a Yahvé.» Por eso le
llamó Judá, y dejó de dar a luz.
30
1 Vio Raquel que no daba hijos a Jacob y, celosa de su hermana, dijo a Jacob: «Dame
hijos o me muero.» 2 Jacob se enfadó con Raquel y dijo: «¿Estoy yo acaso en el lugar
de Dios, que te ha negado el fruto del vientre?» 3 Ella dijo: «Ahí tienes a mi criada
Bilhá; únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas: así también yo ahijaré de ella.» 4
Le dio, pues, a su esclava Bilhá por mujer; y Jacob se unió a ella. 5 Concibió Bilhá y
dio a Jacob un hijo. 6 Y dijo Raquel: «Dios me ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y
me ha dado un hijo.» Por eso le llamó Dan. 7 Otra vez concibió Bilhá, la esclava de
Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo. 8 Y dijo Raquel: «Me he trabado con mi
hermana a brazo partido y la he podido»; y le llamó Neftalí.
9 Viendo Lía que había dejado de dar a luz, tomó a su esclava Zilpá, y se la dio a
Jacob por mujer. 10 Y Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un hijo. 11 Lía dijo:
«¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad. 12 Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un segundo
hijo, 13 y dijo Lía: «¡Feliz de mí!, pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
14 Una vez fue Rubén, al tiempo de la siega del trigo, y encontró en el campo unas
mandrágoras, que trajo a su madre Lía. Dijo Raquel a Lía: «¿Quieres darme las
mandrágoras de tu hijo?» 15 Le respondió: «¿Es poco haberte llevado mi marido, que
encima vas a llevarte las mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste
contigo Jacob esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.» 16 A la tarde,
cuando Jacob volvió del campo, sale Lía a su encuentro y le dice: «Tienes que venir
conmigo porque he pagado por ti unas mandrágoras de mi hijo.» Y él se acostó con
ella aquella noche. 17 Dios oyó a Lía, que concibió y dio un quinto hijo a Jacob. 18 Y
dijo Lía: «Dios me ha dado mi recompensa, a mí, que tuve que dar mi esclava a mi
marido.» Y le llamó Isacar. 19 Lía concibió otra vez y dio el sexto hijo a Jacob. 20 Y
dijo Lía: «Me ha hecho Dios un buen regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido,
pues le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón. 21 Después dio a luz una hija, a la
que llamó Dina.
22 Entonces se acordó Dios de [Link] la oyó y abrió su seno, 23 y ella concibió
y dio a luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.» 24 Y le llamó José, como
diciendo: «Añádame Yahvé otro hijo.»
Prosperidad de Jacob.
25 Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya
a mi lugar y a mi tierra. 26 Dame a mis mujeres y a mis hijos por quienes te he
servido, para que me vaya; pues bien sabes bajo qué condiciones te he servido.» 27
Díjole Labán: «¡Si en algo me estimas!... Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahvé me
ha bendecido gracias a ti.» 28 Y agregó: «Fíjame tu paga, y te la daré.» 29 Le
respondió: «Tú sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo: 30 bien
poca cosa tenías antes de venir yo, pero ya se ha multiplicado muchísimo, y Yahvé te
ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi
casa?» 31 Dijo Labán: «¿Qué he de darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si
haces por mí esto, volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
32 Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño. Aparta toda oveja negra y las cabras pintas y
manchadas, y eso será mi paga, 33 y la garantía de mi honradez el día de mañana.
Cuando te presentes a controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre
las cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.» 34 Dijo Labán: «Bien,
sea como dices.» 35 Y aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y
manchados y todas las cabras pintas y manchadas, todo lo que tenía en sí algo de
blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos, 36
interponiendo tres jornadas de camino entre él y [Link] último apacentaba el
resto del rebaño de Labán.
37 Entonces Jacob se procuró unas varas verdes de álamo, de almendro y de plátano,
y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas,
38 e hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses
a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al acercarse a
beber. 39 O sea, que se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas,
pintas o manchadas. 40 Luego separó Jacob los machos, echándolos a lo listado y
negro que ahora había en el rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos
propios, que no mezclaba con el rebaño de Labán.41 Además, siempre que se
calentaban las reses vigorosas, les ponía Jacob las varas ante los ojos en las pilas,
para que se calentaran bajo el influjo de las varas; 42 mas, cuando el ganado estaba
débil, no las ponía, de modo que las crías débiles eran para Labán, y las vigorosas
para Jacob. 43 Así que éste medró muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y
siervas y siervos y camellos y asnos.
Fuga de Jacob.
31
1 Oyó Jacob que los hijos de Labán decían: «Jacob se ha apoderado de todo lo de
nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.» 2 Jacob observó
el rostro de Labán y vio que ya no era para con él como hasta entonces. 3 Entonces
Yahvé dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu patria, y yo estaré
contigo.» 4 Jacob envió a llamar a Raquel y a Lía al campo, donde estaba su rebaño,
5 y les dijo: «Vengo observando que vuestro padre ya no me mira como antes; pero el
Dios de mi padre ha estado conmigo. 6 Vosotras sabéis que he servido a vuestro
padre con todas mis fuerzas; 7 pero vuestro padre ha trapaceado conmigo y ha
cambiado mi retribución una docena de veces, si bien Dios no le ha dejado
perjudicarme. 8 Si él decía: Tu paga serán las reses pintas, entonces todas las ovejas
parían pintas. Y si decía: Tu paga será lo listado, entonces todas las ovejas parían
listado.9 De esta suerte Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a
mí. 10 Pues bien: en la época de calentarse el rebaño, alcé los ojos y vi en un sueño
cómo los machos que montaban al rebaño eran listados, pintos y salpicados.11 Y me
dijo el Ángel de Dios en aquel sueño: `¡Jacob!' Yo respondí: `Aquí estoy.' 12 Y añadió:
`Alza la vista y verás que todos los machos que montan al rebaño son listados, pintos
y salpicados. Es que he visto todo lo que Labán te ha hecho.13 Yo soy el Dios que se
te apareció en Betel, donde ungiste una estela y donde me hiciste aquel voto. Ahora,
levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu país natal'.»
14 Raquel y Lía le contestaron: «¿Es que tenemos aún parte o herencia en la casa de
nuestro padre? 15 ¿No hemos sido consideradas como extrañas para él, puesto que
nos vendió y, por comerse, incluso se comió nuestra plata? 16 Así que toda la riqueza
que ha quitado Dios a nuestro padre nuestra es y de nuestros hijos. Conque todo lo
que te ha dicho Dios, hazlo.»
17 Levantóse Jacob, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos, 18 y se llevó
todo su ganado y toda la hacienda que había adquirido, el ganado de su propiedad,
que había adquirido en Padán Aram, para irse a donde su padre Isaac a Canaán. 19
Como Labán había ido a esquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares que
tenía su padre, 20 y Jacob actuó a hurtadillas de Labán el arameo, no dándole ningún
indicio de que se fugaba. 21 En efecto, se fugó con todo lo suyo; se levantó, pasó el
Río y enderezó hacia la montaña de Galaad.
32
1 A la mañana siguiente, Labán besó a sus hijos e hijas, los bendijo y se volvió a su
lugar. 2 Jacob se fue por su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios. 3 Al
verlos, dijo Jacob: «Éste es el campamento de Dios»; y llamó a aquel lugar Majanáin.
1 Jacob alzó la vista y, al ver que venía Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a
los niños entre Lía y Raquel y las dos siervas. 2 Puso a las siervas y sus niños al
frente; después a Lía y sus niños, y a Raquel y José en la zaga, 3 y él se les adelantó
y se inclinó en tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano. 4 Esaú, a su vez,
corrió a su encuentro, lo abrazó, se le echó al cuello, lo besó y lloró. 5 Levantó luego
los ojos y, al ver a las mujeres y a los niños, dijo: «¿Qué son de ti éstos?» -«Son los
hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.» 6 Entonces se acercaron las siervas con sus
niños y se inclinaron. 7 Después se acercó también Lía con sus niños y se inclinaron.
Y por último se acercaron José y Raquel y se inclinaron.
8 Dijo Esaú: «¿Qué pretendes con toda esta caravana que acabo de encontrar?» -«Es
para hallar gracia a los ojos de mi señor.» 9 Dijo Esaú: «Tengo bastante, hermano
mío; sea para ti lo tuyo.» 10 Replicó Jacob: «De ninguna manera. Si he hallado gracia
a tus ojos, toma mi regalo de mi mano, ya que he visto tu rostro como quien ve el
rostro de Dios, y me has mostrado simpatía. 11 Acepta, pues, el obsequio que te he
traído; pues Dios me ha favorecido y tengo de todo.» Y le instó tanto que aceptó.
Llegada a Siquén.
18 Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquén, que está en el territorio cananeo,
viniendo de Padán Aram, y acampó frente a la ciudad. 19 Compró a los hijos de
Jamor, padre de Siquén, por cien agnos la parcela de campo donde había desplegado
su tienda, 20 erigió allí un altar y lo llamó de «El», Dios de Israel.
Rapto de Dina.
34
1 Dina, la hija que Lía había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país.
2 Siquén, hijo de Jamor el jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se acostó
con ella y la humilló. 3 Su alma se aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la
muchacha y trató de convencerla. 4 Siquén dijo a su padre Jamor: «Tómame a esta
chica por mujer.» 5 Jacob oyó que Siquén había violado a su hija Dina, pero sus hijos
estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta su llegada.
Jacob va a Betel.
35
1 Dios dijo a Jacob: «Levántate, sube a Betel y te estableces allí, haciendo un altar al
Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.»
2 Jacob dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: «Retirad los dioses
extraños que hay entre vosotros. Purificaos y mudaos de vestido. 3 Luego, subiremos
a Betel, y haré allí un altar al Dios que me dio respuesta favorable el día de mi
tribulación, y que me asistió en mi viaje.» 4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses
extraños que había en su poder y los anillos de sus orejas, y Jacob los escondió
debajo de la encina que hay junto a Siquén. 5 Partieron, pues, y un pánico divino cayó
sobre las ciudades de sus contornos; así no persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Jacob llegó a Luz, que está en territorio cananeo -es Betel- junto con toda la gente
que lo acompañaba, 7 y edificó allí un altar, llamando al lugar El Betel, porque allí
mismo se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano. 8 Débora, la nodriza
de Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel, debajo de una
encina; y él la llamó la Encina del Llanto.
9 Dios se apareció a Jacob una vez más a su llegada de Padán Aram y lo bendijo.10
Díjole Dios: «Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre
será Israel.» Y le llamó Israel.
11 Díjole Dios: «Yo soy El Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una multitud
de pueblos tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas. 12 La tierra que di a
Abrahán e Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia.» 13 Y Dios subió de su lado.
14 Jacob erigió una estela en el lugar donde había hablado Dios con él: una estela de
piedra; derramó sobre ella una libación y vertió sobre ella aceite. 15 Jacob llamó al
lugar donde había hablado Dios con él «Betel».
Hijos de Jacob.
Los hijos de Jacob fueron doce. 23 Hijos de Lía: el primogénito de Jacob, Rubén;
después Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24 Hijos de Raquel: José y Benjamín.
25 Hijos de Bilhá, la esclava de Raquel: Dan y Neftalí. 26 Hijos de Zilpá, la esclava de
Lía: Gad y Aser. Éstos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padán Aram.
Muerte de Isaac.
27 Jacob llegó adonde su padre Isaac, a Mambré o Quiriat Arbá -o sea, Hebrón-,
donde residieron Abrahán e Isaac. 28 Isaac alcanzó la edad de ciento ochenta años.
29 Entonces Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de
días. Lo sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
1 Éste es el linaje de Esaú, o sea Edom. 2 Esaú tomó a sus mujeres de entre las
cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón el
jorita, 3 y a Basmat, hija de Ismael, la hermana de Nebayot.4 Adá dio a luz para Esaú
a Elifaz, y Basmat le dio a Reuel. 5 Oholibamá le dio a Yeús, Yalán y Coré. Éstos son
los hijos que le nacieron a Esaú en Canaán.
Emigración de Esaú.
6 Esaú tomó a sus mujeres, hijos e hijas y a todas la personas de su casa, su ganado,
todas sus bestias y toda la hacienda que había logrado en territorio cananeo, y se fue
al país de Seír, enfrente de su hermano Jacob, 7 porque los bienes de entrambos eran
demasiados para poder vivir juntos, y el país donde residían no daba abasto para
tanto ganado como tenían. 8 Esaú se estableció, pues, en la tierra de Seír. Esaú es
Edom.
Caudillos de Edom.
15 Éstos son los jeques de los hijos de Esaú.
De los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el jeque Temán, el jeque Omar, el jeque
Sefó, el jeque Quenaz, 16 el jeque Gatán, el jeque Amalec. Éstos son los jeques de
Elifaz, en el país de Edom, y éstos los descendientes de Adá.
17 Los hijos de Reuel, hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat, el jeque Zéraj, el jeque
Samá, el jeque Mizá. Éstos son los jeques de Reuel, en el país de Edom; y éstos los
descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
18 Los hijos de Oholibamá, mujer de Esaú, fueron: el jeque Yeús, el jeque Yalán, el
jeque Coré. Éstos son los jeques de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
19 Éstos son los hijos de Esaú y éstos sus jeques, los de Edom.
Reyes edomitas.
31 Éstos son los reyes que reinaron en Edom, antes de reinar rey alguno de los
israelitas. 32 Reinó en Edom Belá, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad era
Dinhabá. 33 Murió Belá, y reinó en su lugar Yobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.34 Murió
Yobab, y reinó en su lugar Jusán, del país de los temanitas. 35 Murió Jusán, y reinó
en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el
nombre de su ciudad era Avit. 36 Murió Hadad, y reinó en su lugar Samlá de Masrecá.
37 Murió Samlá, y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot del Río. 38 Murió Saúl, y reinó
en su lugar Baal Janán, hijo de Acbor.39 Murió Baal Janán, hijo de Acbor, y reinó en
su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel,
hija de Matred, hija de Mezahab.
37
1 Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país
de Canaán.
[Link] de José
1 Por aquel tiempo bajó Judá de donde sus hermanos para dirigirse a cierto individuo
de Adulán llamado Jirá. 2 Allí conoció Judá a la hija de un cananeo llamado Súa y,
tomándola por esposa, se llegó a ella; 3 la mujer concibió y dio a luz un hijo, al que
llamó Er.4 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, al que llamó Onán. 5 Nuevamente dio
a luz otro hijo, al que llamó Selá. Ella se encontraba en Aczib al darle a luz.
6 Judá tomó para su primogénito Er a una mujer llamada Tamar. 7 Er, el primogénito
de Judá, fue malo a los ojos de Yahvé, que le hizo morir. 8 Entonces Judá dijo a
Onán: «Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella,
procurando descendencia a tu hermano.» 9 Onán sabía que aquella descendencia no
sería suya, y así, si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba a tierra, evitando
así dar descendencia a su hermano. 10 Pareció mal a Yahvé lo que hacía y le hizo
morir también a él. 11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: «Quédate como viuda en
casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere
también él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y se quedó en casa de su
padre.
12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se
hubo consolado, subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá, su
compañero adulanita. 13 Se lo notificaron a Tamar: «Oye, tu suegro sube a Timná
para el trasquileo de su rebaño.» 14 Entonces ella se quitó de encima sus ropas de
viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj Enáin, que está a la
vera del camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había crecido, pero que ella no le
era dada por mujer.
15 Judá la vio y la tomó por una ramera, porque se había tapado el rostro, 16 y
desviándose hacia ella dijo: «Déjame ir contigo» -pues no la reconoció como su nuera-
. Dijo ella: «¿Y qué me das por venir conmigo?» -17 «Te mandaré un cabrito de mi
rebaño.» -«Si me das prenda hasta que me lo mandes...» -18 «¿Qué prenda he de
darte?» -«Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano.» Él se lo dio y se unió
a ella, la cual quedó encinta de él. 19 Entonces se marchó ella y, quitándose el velo,
se vistió sus ropas de viuda.
20 Judá, por su parte, envió el cabrito por mediación de su compañero el adulanita,
para rescatar la prenda de manos de la mujer, pero éste no la encontró.21 Preguntó a
los del lugar: «¿Dónde está la ramera aquella que había en Enáin, a la vera del
camino?» «Ahí no ha habido ninguna ramera», contestaron. 22 Entonces él se volvió
donde Judá y dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños me han dicho que
allí no ha habido ninguna ramera.» 23 «Pues que se quede con ello -dijo Judá-; que
nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito, y tú no la has
encontrado.»
24 Ahora bien, tres meses después aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu
nuera Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a consecuencia de
ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que sea quemada.» 25 Pero, cuando ya la sacaban, envió
ella un recado a su suegro: «Del hombre a quien pertenece esto estoy encinta», y
añadía: «Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.» 26
Judá lo reconoció y dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la
he dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener trato con ella.
27 Al tiempo del parto resultó que tenía dos mellizos en el vientre. 28 Y ocurrió que,
durante el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera lo agarró y le ató una cinta
escarlata a la mano, diciendo: «Éste ha salido primero.» 29 Pero entonces retiró él la
mano, y fue su hermano el que salió. Ella dijo: «¡Cómo te has abierto brecha!» Y le
llamó Peres. 30 Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y
le llamó Zéraj.
José en Egipto.
39
1 José fue bajado a Egipto, y lo compró un egipcio, Putifar, eunuco del faraón y jefe de
los guardias; lo compró a los ismaelitas que lo habían bajado allá. 2 Yahvé asistió a
José, que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su señor
egipcio.3 Éste echó de ver que Yahvé estaba con él y que Yahvé hacía prosperar
todas sus empresas. 4 José ganó su favor y entró a su servicio, y su señor lo puso al
frente de su casa y todo cuanto tenía se lo confió. 5 Desde entonces le encargó de
toda su casa y de todo lo que tenía, y Yahvé bendijo la casa del egipcio en atención a
José, extendiéndose la bendición de Yahvé a todo cuanto tenía en casa y en el
campo. 6 Él mismo dejó todo lo suyo en manos de José y, con él, ya no se ocupó
personalmente de nada más que del pan que comía. José era apuesto y de buena
presencia.
José y la seductora.
7 Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo:
«Acuéstate conmigo.» 8 Pero él rehusó y dijo a la mujer de su señor: «Mira, mi señor
no me controla nada de lo que hay en su casa, y todo cuanto tiene me lo ha confiado.
9 ¿No es él mayor que yo en esta casa? Y sin embargo, no me ha vedado
absolutamente nada más que a ti misma, pues eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a
hacer este mal tan grande, pecando contra Dios?» 10 Ella insistía en hablar a José día
tras día, pero él no accedió a acostarse y estar con ella.
11 Hasta que cierto día entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no
había ninguno de casa allí dentro. 12 Entonces ella le asió de la ropa diciéndole:
«Acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
13 Entonces ella, al ver que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y
gritó a los de su casa diciéndoles: 14 «¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se
burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, pero yo he gritado 15 y, al
oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido huyendo
afuera.»
16 Ella depositó junto a sí el vestido de él, hasta que vino su señor a casa, 17 y le
repitió esto mismo: «Ha entrado a mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para
abusar de mí; 18 pero yo he levantado la voz y he gritado, y entonces ha dejado él su
ropa junto a mí y ha huido afuera.» 19 Al oír su señor las palabras que acababa de
decirle su mujer: -«Esto ha hecho conmigo tu siervo»-, se encolerizó.20 Y el señor de
José mandó que lo prendieran y lo metió en la cárcel, en el sitio donde estaban los
detenidos del rey.
José encarcelado.
Allí se quedó, en presidio. 21 Pero Yahvé asistió a José y lo cubrió con su
misericordia, haciendo que se ganase el favor del alcaide. 22 El alcaide confió a José
todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se hacía allí, lo hacía él.23 El
alcaide no controlaba absolutamente nada de cuanto administraba José, ya que
Yahvé le asistía y hacía prosperar todas sus empresas.
1 Después de estas cosas sucedió que el escanciador y el panadero del rey de Egipto
ofendieron a su señor, el rey de Egipto. 2 El faraón se enojó contra sus dos eunucos,
contra el jefe de los escanciadores y el jefe de los panaderos, 3 y los puso bajo la
custodia en casa del jefe de los guardias, en prisión, en el lugar donde estaba
detenido José. 4 El jefe de los guardias encargó de ellos a José, para que les sirviese.
Así pasaban los días en presidio.
5 Aconteció que ambos tuvieron sendos sueños en una misma noche, cada cual con
su sentido propio: el escanciador y el panadero del rey de Egipto que estaban
detenidos en la prisión. 6 José vino a ellos por la mañana y los encontró preocupados.
7 Preguntó, pues, a los eunucos del faraón, que estaban con él en presidio en casa de
su señor: «¿Por qué tenéis hoy mala cara?» 8 «Hemos tenido un sueño -le dijeron- y
no hay quien lo interprete.» José les dijo: «¿No son de Dios los sentidos ocultos?
Vamos, contádmelo a mí.»
9 El jefe de los escanciadores contó su sueño a José y le dijo: «Voy con mi sueño.
Resulta que yo tenía delante una cepa, 10 y en la cepa tres sarmientos que, nada más
echar yemas, florecían en seguida y maduraban las uvas en sus racimos. 11 Yo tenía
en la mano la copa del faraón, y tomando aquellas uvas, las exprimía en la copa del
faraón, y ponía la copa en la mano del faraón.» 12 José dijo: «Ésta es la
interpretación: los tres sarmientos, son tres días. 13 Dentro de tres días levantará el
faraón tu cabeza: te devolverá a tu cargo, y pondrás la copa del faraón en su mano, lo
mismo que antes, cuando eras su escanciador. 14 A ver si te acuerdas de mí cuando
te vaya bien, y me haces el favor de hablar de mí al faraón para que me saque de este
lugar.15 Pues fui raptado del país de los hebreos y, por lo demás, tampoco aquí hice
nada para que me metieran en el calabozo.»
16 Vio el jefe de panaderos que era buena la interpretación y dijo a José: «Voy con mi
sueño: Había tres cestas de pan candeal sobre mi cabeza. 17 En la cesta de arriba
había de todo lo que come el faraón de panadería, pero los pájaros se lo comían de la
cesta, de encima de mi cabeza.» 18 Respondió José: «Ésta es su interpretación. Las
tres cestas, son tres días. 19 A la vuelta de tres días levantará el faraón tu cabeza y te
colgará en un madero, y las aves se comerán la carne que te cubre.»
20 Al tercer día, que era el natalicio del faraón, dio éste un banquete para todos sus
servidores, y levantó la cabeza del jefe de escanciadores y la del jefe de panaderos en
presencia de sus siervos. 21 Al jefe de escanciadores lo restituyó en su oficio, y volvió
a poner la copa en manos del faraón. 22 En cuanto al jefe de panaderos, mandó que
lo colgasen: tal y como les había interpretado José. 23 Pero el jefe de escanciadores
no se acordó de José, sino que le echó en olvido.
Los sueños del faraón.
41
1 Al cabo de dos años, el faraón soñó que se encontraba a la vera del río. 2 De pronto
subieron del río siete vacas hermosas y lustrosas, que se pusieron a pacer en el
carrizal. 3 Pero resulta que detrás de aquéllas subieron del río otras siete vacas, de
mal aspecto y macilentas, las cuales se pararon cabe las otras vacas en la margen del
río, 4 y las vacas de mal aspecto y macilentas se comieron a las siete vacas hermosas
y lustrosas. Entonces el faraón se despertó.
5 Y, dormido de nuevo, soñó que siete espigas crecían en una misma caña, lozanas y
buenas. 6 Pero resulta que otras siete espigas flacas y asolanadas brotaron después
de aquéllas, 7 y las espigas flacas consumieron a las siete lozanas y llenas. Despertó
el faraón, y resultó que era un sueño.
8 Aquella mañana estaba inquieto su espíritu y mandó llamar a todos los magos y a
todos los sabios de Egipto. El faraón les contó su sueño, pero no hubo quien se lo
interpretara al faraón. 9 Entonces el jefe de escanciadores habló al faraón diciéndole:
«Hoy me acuerdo de mi yerro. 10 El faraón se había enojado contra sus siervos y me
había puesto bajo custodia en casa del jefe de los guardias a mí y al jefe de
panaderos.11 Entonces tuvimos sendos sueños en una misma noche, tanto yo como
él, cada uno con su sentido propio. 12 Había allí con nosotros un muchacho hebreo,
siervo del jefe de los guardias. Le contamos nuestro sueño y él nos dio el sentido
propio de cada cual. 13 Y resultó que según nos lo había interpretado, así fue: A mí
me restituyó el faraón en mi puesto, y a él lo colgó.»
14 El faraón mandó llamar a José y lo sacaron del calabozo con premura, se afeitó y
mudó de vestido y compareció ante el faraón. 15 Dijo el faraón a José: «He tenido un
sueño y no hay quien lo interprete, pero he oído decir de ti que te basta oír un sueño
para interpretarlo.» 16 Respondió José al faraón: «No hablemos de mí, que Dios
responda en buena hora al faraón.»
17 Y refirió el faraón a José su sueño: «Resulta que estaba yo a la orilla del río, 18
cuando de pronto subieron del río siete vacas lustrosas y de hermoso aspecto, que
pacían en el carrizal. 19 Pero resulta que otras siete vacas subieron detrás de
aquéllas, de muy ruin y mala catadura, y macilentas, que jamás vi como aquéllas en
toda la tierra de Egipto, de tan malas.20 Y las siete vacas macilentas y malas se
comieron a las siete vacas primeras, las lustrosas. 21 Pero una vez que las tuvieron
dentro, ni se conocía que las tuviesen, pues su aspecto seguía tan malo como al
principio. Entonces me desperté, 22 y volví a ver en sueños cómo siete espigas
crecían en una misma caña, henchidas y buenas. 23 Pero resulta que otras siete
espigas secas, flacas y asolanadas brotaban después de aquéllas, 24 y consumieron
las espigas flacas a las siete espigas hermosas. Se lo he dicho a los magos, pero no
hay quien me lo explique.»
25 José dijo al faraón: «El sueño del faraón es uno solo: Dios anuncia al faraón lo que
va a hacer. 26 Las siete vacas buenas son siete años de abundancia, y las siete
espigas buenas siete años son: porque el sueño es uno solo. 27 Y las siete vacas
macilentas y malas que subían después de aquéllas son siete años; e igualmente las
siete espigas flacas y asolanadas: es que habrá siete años de hambre. 28 Esto es lo
que yo he dicho al faraón. Lo que Dios va a hacer lo ha mostrado al faraón. 29 Van a
venir siete años de gran hartura en todo Egipto.30 Pero después sobrevendrán otros
siete años de hambre y se olvidará toda la hartura en Egipto, pues el hambre asolará
el país, 31 y no se conocerá hartura en el país, de tanta hambre como habrá. 32 Y el
que se haya repetido el sueño del faraón dos veces es porque la cosa es firme de
parte de Dios, y Dios se apresura a realizarla.
33 «Ahora, pues, fíjese el faraón en algún hombre inteligente y sabio, y póngalo al
frente de Egipto. 34 Hágalo así el faraón: ponga encargados al frente del país y exija
el quinto a Egipto durante los siete años de abundancia. 35 Ellos recogerán todo el
comestible de esos años buenos que vienen, almacenarán el grano a disposición del
faraón en las ciudades, y lo guardarán. 36 De esta forma quedarán registradas las
reservas de alimento del país para los siete años de hambre que habrá en Egipto, y
así no perecerá el país de hambre.»
Hijos de José.
50 Antes que sobreviniesen los años de hambre, le nacieron a José dos hijos que le
dio Asnat, la hija de Poti Fera, sacerdote de On. 51 Llamó José al primogénito
Manasés, porque -decía- «Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y la casa de mi
padre», 52 y al segundo le llamó Efraín, porque -decía- «me ha hecho fructificar Dios
en el país de mi aflicción».
53 Transcurrieron los siete años de hartura que hubo en Egipto 54 y empezaron a
llegar los siete años de hambre, como había predicho José. Hubo hambre en todas las
regiones; pero en todo Egipto había pan. 55 Toda la tierra de Egipto sintió también
hambre, y el pueblo clamó al faraón pidiendo pan. Y dijo el faraón a todo Egipto: «Id a
José: haced lo que él os diga.» -56 El hambre cundió por toda la faz de la tierra.-
Entonces José sacó todas las existencias y abasteció de grano a Egipto. Arreciaba el
hambre en Egipto; 57 de todos los países venían también a Egipto para proveerse
comprando grano a José, porque el hambre cundía por toda la tierra.
1 Vio Jacob que se repartía grano en Egipto, y dijo Jacob a sus hijos: «¿Por qué os
estáis ahí mirando? 2 Tengo oído que hay reparto de grano en Egip- to. Bajad a
comprarnos grano allí, para que vivamos y no muramos.» 3 Bajaron, pues, los diez
hermanos de José a proveerse de grano en Egipto; 4 pero a Benjamín, hermano de
José, no lo envió Jacob con sus hermanos, pues se decía: «No vaya a sucederle
alguna desgracia.»
5 Fueron, pues, los hijos de Israel a comprar con otros que iban, pues había hambre
en el país cananeo. 6 José era el que regía en todo el país, y él mismo en persona era
el que distribuía grano a todo el mundo. Llegaron los hermanos de José y se inclinaron
rostro en tierra.7 Vio José a sus hermanos y los reconoció, pero él no se dio a
conocer, y hablándoles con dureza les dijo: «¿De dónde venís?» Dijeron: «De
Canaán, para comprar víveres.»
8 O sea, que José reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron.9 José
entonces se acordó de aquellos sueños que había soñado respecto a ellos, y les dijo:
«Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos desguarnecidos del país.» 10
Contestaron: «No, señor, sino que tus siervos han venido a proveerse de víveres. 11
Todos nosotros somos hijos de un mismo padre, y somos gente de bien: tus siervos
no son espías.» 12 Replicó: «Nada de eso: a lo que venís es a ver los puntos
desguarnecidos del país.» 13 Dijéronle: «Tus siervos somos doce hermanos, hijos de
un mismo padre, en el país cananeo; sólo que el menor está actualmente con nuestro
padre, y el otro no existe.» 14 José replicó: «Lo que yo os dije: sois espías. 15 Con
esto seréis probados, ¡por vida del faraón!: no saldréis de aquí mientras no venga
vuestro hermano pequeño acá. 16 Enviad a cualquiera de vosotros y que traiga a
vuestro hermano, mientras los demás quedáis presos. Así serán comprobadas
vuestras afirmaciones, a ver si la verdad está con vosotros. Que si no, ¡por vida del
faraón!, espías sois.» 17 Y los puso bajo custodia durante tres días.
18 Al tercer día les dijo José: «Haced esto -pues yo también temo a Dios- y viviréis. 19
Si sois gente de bien, uno de vuestros hermanos se quedará detenido en la prisión
mientras los demás hermanos vais a llevar el grano que tanta falta hace en vuestras
casas. 20 Luego me traéis a vuestro hermano menor; entonces se verá que son
verídicas vuestras palabras y no moriréis.» -Así lo hicieron ellos.- 21 Y se decían el
uno al otro: «A fe que somos culpables contra nuestro hermano, cuya angustia
veíamos cuando nos pedía que tuviésemos compasión y no le hicimos caso. Por eso
nos hallamos en esta angustia.» 22 Rubén les replicó: «¿No os decía yo que no
pecarais contra el niño y no me hicisteis caso? ¡Ahora se reclama su sangre!» 23
Ignoraban ellos que José les entendía, porque mediaba un intérprete entre ellos. 24
Entonces José se apartó de su lado y lloró; y volviendo donde ellos tomó a Simeón y
lo hizo amarrar a vista de todos.
1 Entonces él dio esta orden a su mayordomo: «Llena de víveres las talegas de estos
hombres, cuanto quepa en ellas, y pones el dinero de cada uno en la boca de su
talega. 2 Y mi copa, la copa de plata, la pones en la boca del saco del pequeño,
además del dinero de su compra.» Y él hizo conforme a lo que había dicho José.
3 En cuanto alumbró el día, se les despachó con sus asnos. 4 Salieron de la ciudad y,
no bien se habían alejado, cuando José dijo a su mayordomo: «Ponte en marcha y
persigue a esos hombres, les das alcance y les dices: ¿Por qué habéis pagado mal
por bien? 5 ¡Se trata nada menos que de lo que utiliza mi señor para beber, y también
para sus adivinaciones! ¡Qué mal habéis obrado!»
6 Él los alcanzó y les habló a este tenor. 7 Ellos le dijeron: «¿Por qué habla mi señor
de ese modo? ¡Lejos de tus siervos hacer semejante cosa! 8 De modo que te hemos
devuelto desde Canaán el dinero que encontramos en la boca de nuestras talegas, ¿e
íbamos a robar ahora de casa de nuestro señor plata u oro? 9 Aquél de tus siervos a
quien se le encuentre, que muera; y también los demás nos haremos esclavos del
señor.» 10 Respondió: «Sea como decís: aquél a quien se le encuentre, será mi
esclavo; pero los demás quedaréis disculpados.» 11 Ellos se dieron prisa en bajar sus
talegas a tierra y fueron abriendo cada cual la suya; 12 él les registró empezando por
el grande y acabando por el chico, y apareció la copa en la talega de Benjamín. 13
Entonces rasgaron ellos sus túnicas y, cargando cada cual su burro, regresaron a la
ciudad.
14 Judá y sus hermanos entraron en casa de José, que todavía estaba allí, y cayeron
rostro en tierra. 15 José les dijo: «¿Qué habéis hecho? ¿Ignorabais que uno como yo
tenía que adivinarlo sin falta?» 16 Judá dijo: «¿Qué vamos a decir al señor, qué
vamos a hablar, qué excusa vamos a dar? Dios ha hallado culpables a sus siervos, y
henos aquí como esclavos de nuestro señor, tanto nosotros como aquél en cuyo
poder ha aparecido la copa.» 17 Replicó: «¡Lejos de mí hacer eso! Aquél a quien se le
ha hallado la copa, ése será mi esclavo, que los demás subiréis sin novedad donde
vuestro padre.»
Interviene Judá.
18 Entonces se le acercó Judá y le dijo: «Con permiso, señor, tu siervo va a
pronunciar una palabra a mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues
tú eres como el mismo faraón. 19 Mi señor preguntó a sus siervos: `¿Tenéis padre o
algún hermano?' 20 Y nosotros dijimos a mi señor: `Sí, tenemos padre anciano, y un
hijo pequeño de su ancianidad. Otro hermano de éste murió; sólo le ha quedado éste
de su madre, y su padre le quiere.' 21 Entonces tú dijiste a tus siervos: `Bajádmelo,
que ponga mis ojos sobre él.' 22 Y dijimos a mi señor: `Imposible que el muchacho
deje a su padre, pues si le dejara, éste moriría.' 23 Pero dijiste a tus siervos: `Pues si
no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme la cara.' 24 Así
pues, cuando subimos nosotros donde mi padre, tu siervo, le expusimos las palabras
de mi señor. 25 Nuestro padre dijo: `Volved y compradnos algo de comer.' 26 Dijimos:
`No podemos bajar, a menos que nuestro hermano pequeño vaya con nosotros. En
ese caso sí bajaríamos. Porque no podemos presentarnos a aquel hombre si no está
con nosotros nuestro hermano el pequeño.' 27 Mi padre, tu siervo, nos dijo: `Bien
sabéis que mi mujer me dio a los dos: 28 el uno se me marchó, y dije que
seguramente habría sido despedazado, y no lo he vuelto a ver más hasta ahora. 29 Y
ahora os lleváis también a éste de mi presencia; si le ocurre alguna desgracia, haréis
bajar mi ancianidad al Seol con amargura.' 30 Ahora, pues, cuando yo llegue a donde
mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con nosotros, teniendo como tiene el alma
tan apegada a la suya, 31 en cuanto vea que falta el muchacho morirá, y tus siervos
habrán hecho bajar la ancianidad de nuestro padre, tu siervo, con tristeza al Seol. 32
La verdad es que tu siervo ha traído al muchacho de junto a su padre bajo palabra de
que: `Si no te lo traigo, quedaré en falta para con mi padre a perpetuidad.' 33 Ahora,
pues, que se quede tu siervo en vez del muchacho como esclavo de mi señor, y suba
el muchacho con sus hermanos. 34 Porque ¿cómo subo yo ahora a mi padre sin el
muchacho conmigo? ¡No quiero ni ver la aflicción en que caerá mi padre!»
1 Ya no pudo José contenerse delante de todos los que en pie le asistían y exclamó:
«Echad a todo el mundo de mi lado.» Y no quedó nadie con él mientras se daba a
conocer José a sus hermanos. 2 (Y se echó a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios, y
lo oyó hasta la casa del faraón.)
3 José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Sus hermanos no
podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él. 4 José dijo a sus
hermanos: «Vamos, acercaos a mí.» Se acercaron, y él continuó: «Yo soy vuestro
hermano José, a quien vendisteis a los egipcios. 5 Ahora bien, no os pese ni os dé
enojo haberme vendido acá, pues para salvar vidas me envió Dios delante de
vosotros. 6 Porque con éste van dos años de hambre en la tierra, y aún quedan cinco
años en que no habrá arada ni siega. 7 Dios me ha enviado delante de vosotros para
que podáis sobrevivir en la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
8 O sea, que no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha
convertido en padre del faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto.
9 Subid de prisa a donde mi padre, y decidle: `Así dice tu hijo José: Dios me ha hecho
dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora. 10 Vivirás en el país de Gosen, y estarás
cerca de mí con tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes. 11
Yo te sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis
en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo.' 12 Con vuestros propios ojos estáis viendo, y
también mi hermano Benjamín con los suyos, que soy yo en persona quien os habla.
13 Notificad, pues, a mi padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y
en seguida bajad a mi padre acá.»
14 Y, echándose al cuello de su hermano Benjamín, lloró; también Benjamín lloraba
sobre el cuello de José.15 Luego besó a todos sus hermanos, llorando abrazado a
ellos; después de lo cual sus hermanos estuvieron conversando con él.
Regreso a Canaán.
21 Así lo hicieron los hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden del
faraón; y les dio provisiones para el camino. 22 A todos ellos dio sendas mudas, pero
a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas. 23 A su padre le envió
asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo,
pan y víveres para el viaje de su padre. 24 Luego despidió a sus hermanos, y cuando
se iban les dijo: «No os excitéis en el camino.»
25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob, 26 y le
anunciaron: «Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto.» Pero él se quedó
impasible, porque no les creía. 27 Entonces le repitieron todas las palabras que José
les había dicho, vio las carretas que José había enviado para transportarle, y revivió el
espíritu de su padre Jacob. 28 Y dijo Israel: «¡Esto me basta! Todavía vive mi hijo
José; iré y lo veré antes de morirme.»
1 Partió Israel con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al
Dios de su padre Isaac.2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: «¡Jacob, Jacob!» -
«Aquí estoy», respondió. -3 «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a
Egipto, porque allí te haré una gran nación. 4 Bajaré contigo a Egipto y yo mismo te
subiré también. José te cerrará los ojos.» 5 Jacob partió de Berseba y los hijos de
Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus pequeños y mujeres, en las
carretas que había mandado el faraón para trasportarle.
6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto,
Jacob y toda su descendencia con él. 7 Sus hijos y nietos, sus hijas y nietas: a toda su
descendencia se la llevó consigo a Egipto.
La familia de Jacob.
8 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus
hijos. El primogénito de Jacob: Rubén, 9 y los hijos de Rubén: Henoc, Palú, Jesrón y
Carmí; 10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yaquín, Sójar y Saúl, hijo de la
cananea; 11 los hijos de Leví: Guersón, Queat y Merarí; 12 los hijos de Judá: Er,
Onán, Selá, Peres y Zéraj, (pero Er y Onán ya habían muerto en Canaán) y los hijos
de Peres: Jesrón y Jamul; 13 los hijos de Isacar: Tolá, Puá, Yasub y Simrón; 14 los
hijos de Zabulón: Séred, Elón, Yajleel. 15 Éstos fueron los hijos que Lía había dado a
Jacob en Padán Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total
treinta y tres personas.
16 Los hijos de Gad: Sefón, Jaguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí. 17 Los hijos de
Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jéber y
Malquiel. 18 Éstos son los hijos de Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella
engendró para Jacob estas dieciséis personas.
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20 A José le nacieron en
Egipto Manasés y Efraín, de Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On. 21 Los hijos de
Benjamín: Belá, Béquer, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Mupín, Jupín y Ard. 22
Éstos son los hijos que Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
23 Los hijos de Dan: Jusín. 24 Los hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Salún.25
Éstos son los hijos de Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla
engendró para Jacob: en total siete personas.
26 Todas las personas que entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas -
salvo las mujeres de los hijos de Jacob-, hacían un total de sesenta y seis personas.
27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas
de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.
1 Vino, pues, José a dar parte al faraón, diciendo: «Mi padre, mis hermanos, sus
ovejas y vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de
Gosen.» 2 Luego, de entre todos sus hermanos, tomó consigo a cinco varones y se
los presentó al faraón.3 Dijo el faraón a los hermanos: «¿Cuál es vuestro oficio?»
Respondieron al faraón: «Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros
padres.» 4 Y dijeron al faraón: «Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay
pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser terrible el hambre en Canaán.
Así pues, deja morar a tus siervos en el país de Gosen.» 5aDijo el faraón a José:
6b«Que residan en el país de Gosen. Y, si te consta que hay entre ellos gente
capacitada, ponles por rabadanes de lo mío.»
Otro relato.
5bJacob y sus hijos vinieron a Egipto donde José. El faraón, rey de Egipto, se enteró y
dijo a José: «Tu padre y tus hermanos han venido a ti. 6aTienes el territorio egipcio
por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y tus hermanos.» 7 José llevó a su
padre Jacob y lo presentó al faraón, y Jacob bendijo al faraón.8 Dijo el faraón a Jacob:
«¿Cuántos años tienes?» 9 Respondió Jacob al faraón: «Los años de mis andanzas
hacen ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han
llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas.» 10
Bendijo, pues, Jacob al faraón, y salió de su presencia. 11 José instaló a su padre y a
sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo mejor del país, en el
país de Ramsés, según lo había mandado el faraón.
12 Y José proveyó al sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de
su padre.
Testamento de Jacob.
27 Israel residió en Egipto, en el país de Gosen; se afincaron en él y fueron fecundos y
se multiplicaron sobremanera.28 Jacob vivió en Egipto diecisiete años, siendo los días
de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.29 Cuando los días de
Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos,
pon tu mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en
Egipto.30 Cuando yo me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me
sepultarás en el sepulcro de ellos.» Respondió: «Yo haré según tu palabra.» -31
«Júramelo», dijo. Y José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de su
lecho.
Bendiciones de Jacob.
49
1 Llamó Jacob a sus hijos y dijo: «Reuníos, que yo os muestre lo que os sucederá al
cabo de los días.
2 Apiñaos y oíd, hijos de Jacob,
oíd a Israel vuestro padre.
3 Rubén, mi primogénito tú,
mi vigor, la primicia de mi virilidad,
exceso de pasión, exceso de ímpetu:
4 hierves como agua, ¡no te desbordes!,
porque subiste al lecho de tu padre,
violando mi tálamo indignamente.
5 Simeón y Leví, hermanos;
instrumento de violencia sus espadas.
6 En su concejo no entres, alma mía,
a su asamblea no te unas, honra mía,
porque enojados mataban hombres,
y por gusto desjarretaban toros.
7 ¡Maldito su enojo, tan violento,
y su cólera, tan dura!
Los repartiré por Jacob
y los dispersaré por Israel.
8 A ti, Judá, te alaben tus hermanos;
tu mano en la cerviz de tus enemigos:
¡inclínense ante ti los hijos de tu padre!
9 Cachorro de león, Judá;
de la caza, hijo mío, vuelves;
se agacha, se echa cual león
o cual leona, ¿quién le va a desafiar?
10 No se irá cetro de mano de Judá,
bastón de mando de entre sus piernas,
hasta que venga el que le pertenece,
y al que harán homenaje los pueblos.
11 El que ata a la vid su borrico
y a la cepa el pollino de su asna;
el que lava en vino su túnica
y en sangre de uvas su sayo;
12 el de ojos rubicundos por el vino,
y blanquean sus dientes más que leche.
13 Zabulón a la ribera del mar habita,
a la ribera de barcos,
a horcajadas sobre Sidón.
14 Isacar, asno robusto
echado entre las angarillas.
15 Aunque ve que el reposo es bueno
y que la tierra es grata,
apresta su lomo a la carga
y acaba sometiéndose al trabajo.
16 Dan juzgará a su pueblo
como una de las tribus de Israel.
17 Será Dan culebra en el camino,
víbora en el sendero,
que pica al caballo en los pulpejos
y cae su jinete de espaldas.
18 Por tu salvación aguardo, Yahvé.
19 A Gad atracadores le atracan,
pero él les atraca por retaguardia.
20 Aser tiene pingüe su pan
y da manjares de rey.
21 Neftalí, una cierva suelta
que da cervatillos hermosos.
22 Un retoño, José, retoño cabe la fuente,
sus vástagos trepan por el muro.
23 Le molestan y acribillan,
hostíganle flecheros,
24 mientras sigue firme su arco
y sueltos los músculos de sus manos,
por las manos del Fuerte de Jacob,
por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,
25 por el Dios de tu padre, y él te ayude,
el Dios Sadday, y él te bendiga
con bendiciones del cielo por arriba,
bendiciones del abismo que yace abajo,
bendiciones de ubres y vientre,
26 bendiciones de espigas y frutos,
amén de las bendiciones de los montes antiguos,
lo apetecible de los collados eternos:
¡Vengan sobre la cabeza de José,
sobre el vértice del consagrado de sus hermanos!
27 Benjamín, lobo rapaz:
de mañana devora su presa
y a la tarde reparte el despojo.»
28 Todas éstas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su
padre, bendiciéndolos a cada uno con su bendición correspondiente.
Muerte de Jacob.
29 Luego les dio este encargo: «Yo voy a reunirme con los míos. Sepultadme junto a
mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita, 30 en la cueva que
está en el campo de Macpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán, el campo
que compró Abrahán a Efrón el hitita, como propiedad sepulcral: 31 allí sepultaron a
Abrahán y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté
yo a Lía.32 Dicho campo y la cueva que en él hay fueron adquiridos de los hititas.»
33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, encogió sus piernas
en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.
Exequias de Jacob.
50
1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.2 Luego encargó José
a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos
embalsamaron a Israel.3 Emplearon en ello cuarenta días, porque éste es el tiempo
que se emplea con los embalsamados.
Y los egipcios lo lloraron durante setenta días. 4 Transcurridos los días de luto por él,
habló José a la gente del faraón en estos términos: «Si he hallado gracia a vuestros
ojos, por favor, haced llegar a oídos del faraón esta palabra: 5 Mi padre me tomó
juramento diciendo: `Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré en el país de
Canaán, allí me has de sepultar.' Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi
padre, y luego volveré.» 6 Dijo el faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo
jurar.»
7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores del faraón,
los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto, 8 así como toda la familia de
José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus
rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen. 9 Subieron con él además carros y
aurigas: un cortejo muy considerable.
10 Llegados a Goren Atad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy
grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días. 11 Los cananeos,
habitantes del país, vieron el duelo en Goren Atad y dijeron: «Duelo de importancia es
ése de los egipcios.» Por eso se llamó el lugar Abel Misráin, que está allende el
Jordán.
12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado; 13 lo llevaron sus
hijos al país de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpelá, el campo
que había comprado Abrahán en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de
Mambré.
14 Regresó José a Egipto con sus hermanos y con todos cuantos habían subido con
él a sepultar a su padre.