CAMPOFRÍO, SUS FORMAS, SUS NORMAS Y
SUS GENTES, EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX,
SEGÚN LOS LIBROS DE LA PARROQUIA
DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Juan Delgado López
La historia de Campofrío podemos decir que es la historia de la Iglesia
de Campofrío. Por eso debemos empezar este trabajo recordando los datos
que sobre la Parroquia de San Miguel Arcángel nos da nuestro paisano
Jacinto Núñez en su libro “Apuntes históricos de la Villa de Campofrío”.
Dice así:
“No es nuestra actual Parroquia de San Miguel Arcángel el único
templo que ha tenido el pueblo. Hasta treinta y dos años después de
su emancipación y desde la baja edad media, poseyó otro consagrado
bajo la misma advocación, el cual hubo de ser demolido en 1785 para
levantar sobre su propio emplazamiento el hoy existente, respetándose
tan solo de su vieja fábrica la Capilla Mayor, que fue convertida en
sacristía por el autor del plano del sustituto”.
Antes, en el mismo libro, y citando la memoria leída por el Catedrático
de la Universidad de Sevilla Don Diego Angulo, en la inauguración del curso
académico 1933-34, titulada “Arquitectura Mudéjar Sevillana”, dice:
100 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
“…según el citado Profesor, los templos de este singular tipo cons-
tructivo proceden en su mayoría del siglo XV, aunque algunos pudieran
ser anteriores al 1400”.1
Rodolfo Recio Moya, en “Antropología de la Sierra de Huelva” nos
dice que la parroquia de San Miguel Arcángel, “…era ya una de las collaciones
de la Sevilla del siglo XIII”2
En aquellos tiempos, Campofrío no era más que un desperdigado grupo
de caseríos construidos al amparo de fuentes o buscando los lugares de cierta
fertilidad y posibilidades de subsistencia para sus denodados habitantes. 18
pequeños núcleos de población componían la aldea que bajo la jurisdicción
de Aracena, malvivía y malmoría en este olvidado rincón de la Sierra: Estos
pequeños poblamientos, algunos de ellos apenas dos o tres casas, eran: Casas
de Arriba, Calvario, El Puerto, Los Ramos, Del Camino, Los Duques, El
Toril, La Melossa, El Olmo, El Cabezo, El Azebuchal, La Copa, El Moral, Las
Mojedas, La Ladera, Ventas de Abajo, Ventas de Arriba y La Majada3.
Para introducirnos en el contexto de lo que queremos explicar en
este trabajo, era necesario estas anotaciones, como también son de obli-
gada mención la catarsis que la sociedad rural, aldeana, apartada de todas
las aspiraciones terrenales y amenazados sus pobladores con la constante
condena al fuego eterno del Infierno si se relajaban en el seguimiento de la
férrea doctrina de la Iglesia Católica, en plena ejecución de dogmas, doc-
trina y disposiciones emanadas del Concilio de Trento. La contrarreforma
tridentina fue un movimiento religioso, pero también intelectual y político
encaminado a combatir los efectos de la reforma protestante; pero a estos
apartados lugares sólo llegaba la vigilancia, la persecución, la disciplina
doctrinal y la condena.
1
Jacinto Núñez. “Apuntes históricos de la Villa de Campofrío”. Campofrío, Julio de
1936
Rodolfo Recio Moya. “Antropología de la Sierra de Huelva”. Diputación provincial,
2
Huelva, 1995.
3
Jacinto Núñez. Obra citada
Juan Delgado López 101
“En este año de mill e quinientos y setenta y cinco fue día de Pascua
de Espíritu Santo, domingo veinte y dos de mayo, y hasta este día en
esta villa de Aracena rezaban los clérigos el rezado viejo. Y dende este
día comenzaron los oficios de misa y bísperas y completos conforme al
breviario nuevo” 4.
Debemos de tener en cuenta que algunos, o muchos de estos mora-
dores del antiguo Campofrío, serían judíos vigilados por el Santo Oficio
por practicar la “Ley de Moisés”, o moriscos, perseguidos por el peligro de
herejía y contaminación religiosa.
Nos ha servido de soporte para la afirmación de todo cuanto digamos
en este paseo un tanto accidentado y difícil por los siglos XVIII y XIX,
el poder trabajar con el libro “Constituciones del Arçopispado de Seuilla, Hechas
i Ordenadas Por el ILuftriffimo i Reuerédiffimo Señor Don Férnando Niño de Gueuara,
Cardenal i Arçobispo de la S. Iglesia de Sevilla, En la Sínodo que celebro en su Cathedral año
1604: I Mandadas imprimir por el Dean, i Cabildo, Canonigos In Sacris. Sede Vacante. En
Seuilla Año de 1609”.5 En este Sínodo estuvieron presentes “las personas que de
derecho y costumbre están obligados a venir”, y entre estas personas se encon-
traba el Bachiller Juan de la Corte, por la Vicaría de la villa de Aracena,
lo que significa lo involucrada que estaba nuestra comarca en exigir el fiel
cumplimiento y guarda de las reglas, disposiciones y ordenanzas que en este
Sínodo se trataron, encaminadas a “…el bien de las almas, y de dar buena
cuenta de nuestra obligación, procurando conservar tal, y tan bueno el ganado
como lo recibimos; y aun si fuere posible entregarle mejorado...”. (Creemos que
esta forma, tan natural por otra parte en aquellos tiempos, de emplear el
vocablo “ganado”, refiriéndose a las personas, es una manera displicente y
soberbia de usar el símbolo social y paternalistamente cristiano de la palabra
rebaño, que, por supuesto, tampoco nos gusta nada).
4
“Memorias y sucesos importantes de Europa, especialmente de Aracena y de sus inme-
diaciones” (Anales de 1558-1611) del Notario Fernando Sánchez Ortega, edición y estudio de
Javier Pérez Embid. Diputación provincial, Huelva 1999.
5
Constituciones Sinodales Hispalenses. Sevilla 1609
102 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
Vamos a entresacar del mencionado libro algunas de estas reglas y dis-
posiciones para hacernos la idea de qué modo y forma la Iglesia controlaba,
mandando y prohibiendo, el latido social de los pueblos:
En sus diversos Capítulos y Títulos va enumerando de manera categóri-
ca los mandatos y las prohibiciones. Así, refiriéndose a los moriscos dice:
Moriscos.- “Procurará el Clérigo que tuviere cargo de los dichos Mo-
riscos, saber como viven, y no les consentirá que hable la lengua Arábiga,
ni que les enseñen a los niños; y procurará de que los susodichos no vivan
muchos juntos, ni que hagan junta entre ellos, porque de esta manera ol-
vidarán su lengua y costumbre que tenían…”
Pobres.- También mandamos que no se consienta pedir ningún pobre
por las calles sin licencia del Previsor, in scriptis; (…) mostrándole primero
el pobre (a quien la hubiere de dar), cedula de haberse Confesado, siquiera
una vez en aquel año…”
Sacristanes.- “Duerman los dichos Sacristanes en las Iglesias, con toda
honestidad; y cierren las puertas en anochecido; y no salgan de ellas de
noche, so pena que por el mismo caso sean presos y castigados a arbitrio de
nuestros jueces. Tañan cada noche en sus iglesias por las Animas de Purga-
torio, y los Vicarios y Curas tendrán cuenta que esto se haga así”.
Clérigos amancebados.- Las denunciaciones de Clérigos amancebados
con mujeres casadas, las hagan ante Notario Clérigo, que para este efecto
procuraremos que haya en los dichos tribunales, y con mucho secreto, de
manera que no venga a noticia de los maridos…”
Guardar las Fiestas.- “Grande es el exceso que en nuestro Arzobispado
nos dicen que hay en trabajar los barberos en días de fiesta, cortando en
ellos el cabello, y barba, y usando otros ministerios de su oficio sin necesi-
dad, en lo cual quebrantan las fiestas en grande ofensa a nuestro Señor y
evidente peligro de sus almas. Para remedio de lo cual, mandamos que de
Juan Delgado López 103
aquí adelante se abstengan de semejantes obras serviles, so pena de exco-
munión mayor…”
“Que se castigue con rigor a los que no guarden las fiestas”
“Que en cada lugar haya un Alguacil para que pene a los que no las
guardaren, y no dé licencia ni disimule para que las quebranten, so pena
de privación de oficio y excomunión mayor…
No estén juntos hombres y mujeres.- “Por que cuanto el atrevimiento
de muchos ha llegado a profanar las Iglesias, Procesiones, Jubileos y otras
estaciones, hablando y haciendo señas y diciendo y cometiendo muchas
deshonestidades, de que Dios nuestro Señor se ofende gravemente, man-
damos, so pena de excomunión mayor, que no estén juntos en la iglesia los
hombres con las mujeres…”
Poner manos en clérigos.- “Primeramente se ha de pedir sacrilegio al
que pone manos airadas y con saña en Clérigo de Ordenes, el cual dicho
sacrilegio es mil ochenta maravedís, además de la pena que al juez le pare-
ciere que debe de haber según el delito que cometió”6
Ley especial.- “…cuando en algún Clérigo hubiese alguna flaqueza, se
corrija y castigue con mucho recato y secreto, de suerte que por un Clérigo
díscolo y ruin no pierda todo el orden y estado Sacerdotal…”
(De este apartado tendremos que volver a hablar por que afecta en
mucho a un acontecimiento de Campofrío)
Las disposiciones tomadas en este Sínodo, un siglo antes del período
que a nosotros nos ocupa, son las mismas normas, reglas y órdenes que se
han venido usando hasta hace muy poco tiempo. Algunas de ellas, desapa-
recidas por su anacronismo, nos parecen ahora verdaderas barbaridades,
pero en los tenebrosos tiempos en que fueron dictadas, y dos siglos después,
suponían la ley, las pautas de comportamiento y el camino justo para la
salvación de las almas.
6
1.080 maravedis de vellón equivalen a 8.640 Ptas de los años 1.980, cantidad impensable
para la gente normal de aquellos tiempos.
104 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
En la primera parte del Sínodo, con el título de “Svmma Trinitate, et
Fide Católica” se recogen las oraciones dictadas por el Concilio Tridentino
y que son las mismas que han llegado a nuestros días, y que como doctrina
cristiana hemos recibido en escuelas y catequesis. Empieza así:
“Todo lo que un cristiano a de saber se suma en tres cosas, que
responden a las tres Virtudes principales (que llaman Teologales) Fe,
Esperanza y Caridad. La primera es lo que se ha de creer, lo que se
declara en el Credo, que contiene los artículos de nuestra Santa Fe
Católica. La segunda lo que ha de obrar, y esto enseñan los Man-
damientos de la Ley de Dios y de la Iglesia. La tercera lo que han de
desear y pedir a Dios, lo cual contiene la oración del Paternóster y las
demás oraciones” 7
El control que la Iglesia ejercía sobre los hombres y las tierras, estaba
tan rigurosamente organizado que nada ni nadie se escapaba a la tupida tela
de araña que, en todos los aspectos, la administración de la Iglesia había
tejido sobre los cuerpos para la supuesta salvación de las almas.
Hay un magnífico estudio hecho por la profesora Maria Luisa Candau
Chacón titulado “Presencia y jurisdicción eclesiástica en la Sierra. Aracena y sus
aldeas a comienzo del siglo XVIII”, del que queremos tomar algunas referen-
cias. La Iglesia estaba vigilante, defendiendo los dogmas y las instituciones
religiosas, custodiando las buenas costumbres, manteniendo las ordenanzas
eclesiásticas, predicando la doctrina cristiana con la fe y perseverancia or-
denadas por el Concilio tridentino. La Iglesia estaba “…en general, desde el
bautismo hasta el entierro en los principales como en los más insignificantes actos de
la vida”. Su constancia en dirigir al pueblo, en mantener con mano firme los
“…lazos espirituales, pero lazos establecidos según un estricto orden jerárquico, pues
en esa relación se manifestaba, también, el poder ejercido por la Institución sobre
su feligresía y sobre sus almas, consecuencia directa del “ser y estar allí”” 8.
Constituciones Sinodales Hispalenses. Sevilla, 1609
7
“Presencia y jurisdicción eclesiásticas en la Sierra, Aracena y sus aldeas a comienzo del siglo
8
XVIII” Mª Luisa Candau Chacón , “Huelva en su Historia”, tomo 2. (Servicio de publicaciones
del Colegio Universitario de La Rábida) 1988.
Juan Delgado López 105
Vamos a citar algunos casos de verdadero interés para comprender, o
mejor dicho, intentar comprender como funcionaba ese aparato de vigilan-
cia: Los médicos, en algunos casos los barberos sacamuelas y sangradores;
las parteras, los maestros de escuela…, despertaban la inquietud y el interés
de los visitadores u hombres del obispo, por eso debían seguir unas normas
rigurosas: Lo que la iglesia solicitaba del médico era que favoreciese la labor
espiritual y eclesiástica en los últimos momentos de la vida, y en ellos, la
primacía de los negocios del alma, por lo que el médico estaba obligado a
la amonestación de los enfermos para “la curación del espíritu” con ante-
lación incluso a la aplicación del remedio necesario para curar su cuerpo;
por eso, seguía vigente lo que había quedado establecido en las Sinodales
Hispalenses cien años antes, donde se decía:
“...que los médicos, cuando fueren llamados por los enfermos,
antes de tomarles el pulso, les amonesten que llamen a los médicos de
las almas, para que después que se haya preveído su salud espiritual,
se procure el remedio de la corporal, y que, no se habiendo los dichos
enfermos confesado el primero y el segundo día, y no les constando esto
a los dichos médicos, no les visiten pasado el tercer día, si los dichos
confesores no les han prorrogado más tiempo por alguna justa causa...
Porque somos informados que los Médicos no cumplen lo convenido
en esta constitución, siendo una de las cosas más importantes que hay
para la salvación de las almas; les encargamos por reverencia a Dios,
que lo guarden y cumplan, pues entendiendo los enfermos que lo hace
por cumplir con su obligación y no incumplir en las censuras de esta
constitución, no se alterarán, ni les hará daño a su salud, quando se lo
dijeren. Y para que los dichos Médicos cumplan lo susodicho y sepan
lo mucho que ofende a Dios y las penas que incurren en no hacerlo,
exhortamos, y en virtud de santa obediencia, mandamos a todos los
Confesores seculares y regulares que confesaren a algún Médico, que
en las preguntas generales que les hicieren (antes de oírle sus pecados)
le pregunten si han guardado esta constitución, y al que no lo hubiere
hecho, le adviertan la obligación que tienen de hacerlo; y al que no
tuviere firme propósito de cumplirla, no le absuelvan…” 9
9
Constituciones Sinodales Hispalenses.
106 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
Tajantemente, sin escapatoria posible, el médico se veía obligado a
dejar morir a los enfermos si no quería recibir los auxilios de la Santa Madre
Iglesia, so pena de condenar su alma eternamente.
La entrega anual de una décima parte de todo lo “criado y cosecha-
do” era una obligación moral cumplirla; de hecho, constituía uno de los
cinco Mandamientos de la Iglesia, “Pagar diezmos y primicias a la Iglesia
de Dios”
“Estos diezmos quiso Nuestro Señor para las iglesias así como
para cálices y cruces y para vestimentas y libros y campanas y para
sostenimiento de los obispos de la Cristiandad, y para predicar la fe y
para los otros clérigos por quien son dados los Sacramentos y para los
pobres en tiempo de hambre y para servicio de los reyes, y pues esto
se parte así en tan buenas obras, cada uno lo debe dar de su grado de
buena voluntad...” 10
En el entramado riguroso que tenía la Iglesia para vigilar y hacer que
se cumplieran las normas dictadas era destacada la figura de “los visitadores
generales”; estos eran unos supervisores eclesiásticos que nombrados por
la alta jerarquía eclesiástica con el nombre de “Hombres del Obispo”, que
inspeccionaban y cuidaban de la buena conducta en artículos de moral
cristiana, de cada uno de los pueblos y aldeas de sus circunscripciones.
Para mayor cercanía y conocimiento del comportamiento de la vigilada
grey, nombraban en cada una de las comunidades a hombres, alguaciles,
vigilantes o confidentes elegidos entre los personajes principales en “virtud,
caridad y prudencia” según los cánones de sus arraigados conceptos de cómo
debía ser y funcionar la sociedad. En los documentos e instituciones de la
época se llamaban “las personas de informe y de más reputación”. Con este
sistema y de esta forma se tenía controlado el bien vivir en cuestiones del
espíritu de los habitantes de cada uno de los lugares de la Archidiócesis
Hispalense, a cuyo amparo estaba Campofío como aldea de Aracena. No
podemos olvidar el peso que tenía sobre la cerviz del cuerpo y la salvación
10
Constituciones Sinodales Hispalenses.
Juan Delgado López 107
del alma, la continua amenaza del Santo Tribunal de la Inquisición con
sus autos de fe en Aracena, ni la dependencia absoluta a las disposiciones
de la Parroquia y de las Hermandades o Cofradías.
Al margen de las actuaciones de eclesiásticos, vicarios y visitadores,
la labor de indagación de la Iglesia se complementaba en los casos de
culpa extraordinaria, con la actuación del Santo Oficio. El Tribunal de la
Inquisición se alargaba en las comunidades en las personas de inquisidores,
delatores, comisarios y familiares; éstos se convertían en investigadores de
cierto tipo de delitos de “costumbres” –hechicerías, blasfemias, bigamias,
pecado nefando..., heréticos o de solicitación; pero, a pesar de todas estas
teocráticas vigilancias, o quizás a causa de ellas, eran buenas las referencias
que se hacían de la gente de Campofrío en los informes de los visitadores,
de ellos se decía: “Los naturales son buenos y aplicados en la iglesia…”,
valorando bastante “la piedad de su feligresía…” 11
En este ambiente de obligada religiosidad, fanática creencia y miedo
a no salvar el alma, y de ser condenado a los fuegos eternos del infierno,
se desarrollaba la vida en ese diseminado caserío que conformaba la aldea
de Campofrío, entre hambrunas y epidemias y prohibiciones y tributos y
diezmos y primicias a la Iglesia de Dios, como mandaban los citados man-
damientos. 12
Para hablar de la historia menuda que sugeríamos en el título de este
trabajo, vamos a basarnos en los libros de la iglesia; pero hemos conside-
rado necesario situarnos en el santo, por un lado, y enrarecido por otro,
caldo de cultivo en el que crecía y se desarrollaba la pequeña y diseminada
aldea de Campofrío en aquella época y hacer un esfuerzo para entender la
conformación social del pueblo y su estructura urbana. Las casas se han
ido agrupando en la falda Sur de la loma alrededor de la iglesia, y de los 14
11
Junto con Corterrangel y Alájar. Mª Luisa Candau Chacón. Obra citada.
12
Alcabalas, tributo del tanto por ciento que se pagaba por compras y ventas; Almojarifazgo:
impuesto de aduana; Impuestos de millones, que eran contribuciones reales que se pagaban a la
Corona. Pechos y Gabelas, trtibutos pagados al Conde de Altamira desde 1659: Y los arbitrios
municipales cobrados por el Cabildo de Aracena. Bien es verdad que la mayoría de estos impuestos
sólo lo pagaban aquellos que tenían oficio, negocio o propiedades, y estos eran muy pocos.
108 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
barrios o grupos de viviendas que antes había, ya prácticamente sólo quedan
las Casas de Arriba que ha crecido mucho y que ya tiene las calles Mesones,
Real, Calvario, de La Parra… y los tres poblamientos de Las Ventas.
Manejamos para ello los libros de protocolos, de asientos, de cuentas
y de actas que han llegado a nuestras manos procedentes de la Parroquia
de San Miguel, y que fueron salvados de la destrucción en los tristes suce-
sos de la Guerra Civil de 1936. En ellos observamos que no concuerda la
antigüedad de sus anotaciones con la noticia que en uno de ellos se nos da
cuando habla de la existencia de Cofradías y Hermandades que ya existían
en tiempos bastante más remotos.
Desde “tiempo inmemorial” le tuvo Campofrío una especial devoción
al Sr. Santiago, posiblemente desde que la Orden Militar de Santiago de la
Espada, al mando de su Gran Maestre D. Palay Pérez Correa ganó la batalla
de Tentudía, mediados del siglo XIII, y se hizo popular el milagro que la
hizo posible; en aquel tiempo la iglesia de Campofrío sería un ermitorio
dependiente de la parroquia de la Granada Vieja, una de las más antiguas
de Andalucía occidental cuyas ruinas están a la orilla del Odiel…13
Lo cierto es que el “Libro de Cuentas de la Cofradía del Sr. Santiago desta
Aldea de Campofrío”, que se conserva salvado de la destrucción de la Guerra
Civil nos dice lo siguiente:
REGLA +
En el nombre dela santísima trinidad padre e hijo y espiri / tusanto
y de la virgen santisima concebida sinpecado original.
En la Iglesia parroquial de Sr. S. miguel / de campofrio vicaria de
aracena oy / domingo diez y siete de dizienbre de / este presente año de
1634 años estando juntos todos los mas vezinos de la dha parroquia/
entre los cuales iran especificados / los nombres de los siguientes Juan /
lopez diego mtn. mayordomo de esta fabrica / alonso vazqz. hermano
mayor del santísimo / sacramento pedro mtn. de la melossa her / mano
13
Jacinto Núñez. Obra citada
Juan Delgado López 109
mayor de la Cofradía de la sangre / de ntro. Sr. Joan Manuel diputado
Alon / so vazqz. de la Iglesia diego moreno y / joan Romero el moço
diputados de la dha / cofradía Bartolomé hernandez hermº / mayor del
nombre de jesús francº vazqz. / hermano mayor de las venditas animas
/ del Purgatorio diego Ramirez mtn. mi / guel mohedas todos los cuales
y en pre / sencia de muchos mas acordaron / que para honrra y Gloria
de Dios / pedian y suplicaban al señor previsor / Smd. sea servido de
confirmar esta santa Cofradía y los Capitulos de ella siguientes…
(sigue una serie de capítulos y obligaciones)
Hemos copiado el principio de estas reglas para fundamentar que ya
en 1634, existían en la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, de Cam-
pofrío, al menos, las Corporaciones, Cofradías o Hermandades siguientes:
Gobierno de la Parroquia, Hermandad del Santísimo Sacramento, Cofradía
de la Sangre de Ntro. Sr., Hermandad del Nombre de Jesús, y Hermandad
de las Animas Benditas del Purgatorio; sin embargo, todos sus documentos,
a excepción del Libro de Cuentas de la Hdad. del Sr. Santiago, donde se
dan esos datos, no existían o se perdieron en el incendio y saqueo antes
mencionado. Los libros que hoy se conservan son, además del citado de
Santiago Apóstol, el de “Real Provisión y Libro de Protocolos de la Her-
mandad de las Animas Benditas y Santísimo Sacramento, de la Parroquia
de Campofrío”, de 1784; el “Libro de la Hermandad de la Vera Cruz”, del
año 1793 y el “Libro Maestro para el Gobierno de la Mayordomía de la
Parroquia de la Villa de Campofrío”, de 1804.
Partamos pues, del libro de cuentas de Santiago, por ser este el más
antiguo que ha llegado a nosotros. Empieza este Libro, en el año de 1634
con el Acta constitucional de la Cofradía, y llega hasta la última cuenta
apuntada que es la correspondiente a 1746; cuentas tomadas por el cura
Don Jerónimo López Infante al Mayordomo Blas Domínguez. Recoge tam-
bién una lista de hermanos en la que se pone de manifiesto la devoción al
Santo en toda la comarca, ya que figuran asentados muchos nombres de los
pueblos de alrededor, y algunas muy interesantes anotaciones de Previsores
110 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
o Visitadores eclesiásticos, así como alguna especie de contrato de arren-
damiento dictados de forma absolutamente usureras.
Como testimonio del ambiente de pecado y de condena que imponía
la Santa Madre Iglesia a sus fieles y sacrificados feligreses, citamos un trozo
de las coplas que, desde tiempo inmemorial, se cantan en Campofrío en la
novena del Apóstol Santiago:
Santiago nuestro patrón / de España blasón eterno /
defiéndenos del Infierno / y alcánzanos constricción.
Está bastante claro cual era el aire que se respiraba en los pueblos de
culpa, de pecado y de miedo al castigo eterno.
En virtud de donaciones y mandas testamentarias, el Santo tenía mu-
chas colmenas que proporcionaban a la Cofradía uno de sus más saneados
ingresos, junto con el cobro de caballajes o montas de el toro de la Her-
mandad que era el único macho que cubría a las vacas de la comunidad.
Eran contundentes las obligaciones de los contratos de arrendamiento de
las mencionadas colmenas, según consta en el recibo que copiamos:
“Digo yo Juan Florencio, vecino de Campofrío, que por este, me
obligo a dar y pagar a la Cofradía del Sr. Santiago diez colmenas que
tengo arrendadas a dicha Cofradía; cada una en un quartillo de cera,
y dichas colmenas las tengo de entregar buenas y de recibo, a satisfac-
ción del mayordomo que al presente fuere. Para ello obligo mi casa,
el cercado que está frente de mi casa que linda con Juan López de los
Ramos y María de Burgos y Thomás, y para ello obligo mi persona y
los bienes avidos y por aver siendo obligado por las Justicias reales de su
Majestad. Echo en 2 de Febrero de mill setecientos y bentidos años, a
lo qual fueron testigos Pedro Martín Ramírez y Juan Pereda, y por no
saber firmarllo que uno de los testigos lo firmase por mi, y a su ruego
lo firmó Pedro Martín“.
Juan Delgado López 111
Es su momento de esplendor, cuando en 1716 esta Cofradía decide la
construcción de la Plaza de Toros, sin duda uno de los acontecimientos con
más herencia histórico-cultural que ha tenido el pueblo, ocurren cosas que
han estado sumidas en el misterio, o al menos en un interesado silencio, y
esos sucesos son los que queremos aclarar para bien de la historia y tranquili-
dad de los curiosos. No queremos aquí hablar de la construcción de la Plaza
de Toros, ni de los documentos que lo avalan, y que ya son suficientemente
conocidos, pero si queremos dejar constancia clara de unos hechos que, en
torno a la construcción de la Plaza han venido silenciándose a través de los
tiempos. Ya extraña que por primera y única vez se le anteponga al nombre
del mayordomo el título de Don; eso sólo ocurre con el mayordomo electo
del año 1916, que es don Luis Pérez Paián que es quien en representación
de los hermanos de la Cofradía y en nombre de todos los aldeanos, gestiona
ante el Cabildo de Aracena el permiso para la construcción del Coso Taurino
en el llano del Ejido a las afueras del pueblo saliendo para Las Ventas.14
Una vez concedida la autorización, 15 se procede a la construcción de la
Plaza que es inaugurada en las Fiestas del Patrón, en Julio del año siguiente.
Y aquí es donde hay un vacío de información: en el Libro de Cuentas de
la Cofradía hay un paréntesis de silencio entre los años 1917, Mayordomo
Juan Díaz, y 1920, Miguel Martín, al que el Cura don Juan Guerra Gordo,
como Juez de Comisión nombrado para el efecto por el Sr. Arzobispo de
Sevilla, le hace el cargo de “trescientos y cinquenta y dos reales de vellón gas-
tados en los años en que fue Mayordomo don Luís Perez Paián en los gastos de
las dos fiestas y en doscientos y cinquenta y seis reales que dio a D. Luís Pérez
Paián según recibo suio á quien se le hará cargo en las quentas que se le tomaren
en pudiendo ser abido…”16
14
Hasta 1753 no se emancipó Campofrío de la Jurisdicción del Cabildo Justicia y Regi-
miento de Aracena.
15
Véanse los documentos en Jacinto Núñez.. “La campofrieña Cofradía del Apóstol Santiago
y su vieja Plaza de Toros” Imprenta Narváez. Edición del autor. Cádiz, 1956.
16
Jacinto Núñez en la obra citada dice: “…el Mayordomo Sr. Pérez Paián,, que debía ser
forastero y persona de algunos estudios; su segundo apellido era extraño en el lugar y las varias
veces que documentalmente es citado, por excepción le asignan tratamiento, asumió la dirección
y administración de la obra, acometida con los fondos cofradieros, las aportaciones dinerarias
de algunos vecinos pudientes y la prestación directa de los más”.
112 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
Y esto es todo lo que se dice de la desaparición del mencionado D.
Luís Pérez Paián, no sabemos si queriendo o sin querer, pero es el apellido
Payán, escrito con y, en realidad, el que nos conduce a indagar en libros
que hablan de Aracena, hasta encontrar que dicho apellido es notable,
ilustre y muy celebrado en Aracena en aquel tiempo. Tan importante era
el apellido, que clarifica y justifica el misterio que rodea su desaparición sin
responsabilidades jurídicas ni eclesiásticas, sin más, del Mayordomo que hizo
posible la construcción de la Plaza de Toros del Sr. Santiago. Pensamos que
la Iglesia obligó al Mayordomo siguiente y a todos los estamentos civiles del
pueblo a silenciar el “desfalco” que significaba la imposibilidad de tomar
las cuentas al mayordomo saliente, D. Luís Pérez Paian, que había huido
llevándose el caudal de la Cofradía y dejando sin pagar los gastos, o parte
de los gastos, de la construcción de la Plaza de Toros.
Juan Pérez Payán y Ortiz era el padre de la Venerable Madre Trinidad,
la admirada y querida Sor María de la Santísima Trinidad, (1604-1660),
verdadera militante defensora de la doctrina emanada del Concilio Tri-
dentino, enérgica en religión y mística en poesía, de cuya obra poética
lamentablemente nos ha llegado muy poco. 17
En 1641 se moviliza a la hidalguía del reino de Sevilla a causa de
la lucha con Portugal, y entre los movilizados hay varios nombres de los
alistados que son de la villa de Aracena; uno de los hidalgos movilizados es
“Luís Pérez Payán a la sazón detenido en la cárcel pública” 18
El tal don Luís Pérez Payán, que por las fechas de su mayordomía del
Sr. Santiago, debía tener alrededor de los 40 años, muy bien pudiera ser
hijo del susodicho hidalgo que antes mencionamos, teniendo en cuenta
que por otros libros tenemos constancia de fechorías cometidas por el
susodicho don Luís.
17
Véase Vida y virtudes de la venerable madre sor María de la Santísima Trinidad”. Antonio
de Lorea. Sevilla 1854 y “Al fuego que la abrasa, Venerable Madre Trinidad (1604-1660) Mario
Rodríguez García. Col. Alfagía. Aracena, 2004
18
“Aracena y su sierra. La formación histórica de una comunidad andaluza (siglos XIII-
XVIII). Javier Pérez-Embid Wamba. Diputación de Huelva. 1995.
Juan Delgado López 113
Ante la “malversación de fondos” y desaparición del Mayordomo, que
ahora sabemos, o creemos saber, que se trataba de un clérigo de órdenes
menores, recordamos las normas que figuraban en las Constituciones Sino-
dales Hispalenses que citamos al principio de este trabajo:
“…cuando en algún Clérigo hubiese alguna flaqueza, se corrija y cas-
tigue con mucho recato y secreto, de suerte que por un Clérigo díscolo y
ruin no pierda todo el orden y estado Sacerdotal…”
Decisivo en la afirmación de nuestras sospechas son estos datos cla-
rificadores en el mencionado libro de Mª Luisa Candau Chacón, que por
cierto vuelve a mencionarlo como D. Luís Pérez Paián:
“No parecía tampoco agradar a las jerarquías el que clérigos, sobre
todo futuros o teóricos aspìrantes al sacerdocio anduviesen normalmente
acompañados de seglares… pues de ello solía engendrarse el trasvase de
conductas y comportamientos… Tal es el caso de D. Luis Pérez Paián ,
de cuarenta y cuatro años, ordenado de primera tonsura quien, a juzgar
por el informe del visitador en 1721”:
“Ha más de veinte años que no trae corona abierta, ni hábito cle-
rical; se porta como seglar y, para pasar y alimentar a su madre, busca
la vida desdichadamente… El más tiempo está fuera de esta villa, y por
milagro se ve en ella…” 19
Creemos que, si bien no queda demostrada la identidad y culpabilidad
del desaparecido Mayordomo del Sr. Santiago, si queda clarificado el porqué
del silencio y la pasividad de la Cofradía ante tan doloso acontecimiento;
pensamos que la Iglesia obligó al silencio con el fin de evitar el escándalo.
Después, el Juez de Comisión nombrado por el Arzobispado echó tierra al
asunto y todo quedó sepultado en el tenebrismo religioso propio de la época.
Si es verdad que, si el fin justifica los medios, tenemos que estar agradecidos
al indeseable don Luís que hizo posible, a pesar de todo, la construcción de
19
Mª Luisa Candau Chacón. Obra citada
114 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
la Plaza de Toros que hoy es la más antigua de España, pudiéndolo atestiguar
con el documento que en el apéndice de este trabajo se recoge.
En 1723, la iglesia aldeana de Campofrío era la cuarta en Rentas
de Fábrica, de las 19 iglesias que pertenecían a la vicaría de Aracena
con 174.609 mrs.20
El día 5 de Abril de 1753, merced al Real Privilegio otorgado por Su
Majestad Católica Fernando VI, el Benigno, Campofrío fue eximido del
Cabildo de Aracena, adquiriendo la categoría de “Villa de por sí y sobre sí”.
Hasta entonces había dependido siempre del Cabildo de Aracena, siendo
nuestra historia, para bien y para mal, su misma historia. 21
En 1777, el Rey Carlos III libera a la Parroquia de San Miguel Arcángel
del Priorato de Aracena, con lo que la Iglesia de Campofrío se vio favorecida
en sus ingresos y autonomía. 22
No queremos aquí hablar de esa Historia con mayúscula que enaltece o
subyuga a los pueblos, sino de esa otra historia cotidiana y sencilla, dolorosa y
obligada, humilde y laboriosa de un pueblo que ve escrita, a veces con letras
casi ilegibles, el paso de los días, de los años y de los siglos, ordenados por el
poder omnímodo de la Iglesia, que todo lo programa, todo lo administra y
todo lo bendice. En Campofrío, fue la Iglesia quien de una forma o de otra,
impuso, influyó, arbitró o manipuló la historia:
¿Fue el Clérigo Delgado investigador de minerales comisionado por
Felipe II, o el teólogo de Trento don Benito Arias Montano, capellán de
Felipe II y bibliotecario del Escorial, primer párroco de El Castaño del Ro-
bledo, en su retiro en la Peña de Alajar?, la Iglesia, quien informó al rey de
la existencia de una cantera de jaspe sanguíneo en el cerro de Cobuyos, e
20
Javier Pérez-Embid Wamba. Obra citada
21
“Libro del Privilegio de la Villa de Campofrío y Ventas”. Ayuntamiento de Campofrío.
22
Jacinto Núñez. Obra citada.
Juan Delgado López 115
hizo posible que las ocho columnas corintias del fastuoso tabernáculo del
Monasterio del Escorial sean de este precioso material.23
Fue un Clérigo, aunque de forma dolosa, la Iglesia, quien siendo Ma-
yordomo de la Cofradía, consiguió el permiso e hizo posible la construcción
de la Plaza de Toros de Santiago, como ya hemos visto.24
Fue de Don Pedro López, Prior del Colegio de San Basilio Magno,
de Sevilla y el cura de Campofrío Don Jerónimo López Infante, la Iglesia,
quienes iniciaron los trámites para conseguir la exención de la aldea de
Campofrío del Cabildo de Aracena25
Fue Don Antonio Gallardo Castilla, cura párroco de la iglesia de San
Miguel Arcángel, de Campofrío, la Iglesia, quien hizo posible la construc-
ción del nuevo edificio de las iglesia tomando a censo la cantidad que les
correspondía aportar, embargando sus partes de novenos de los derechos
de la parroquia .26
Del libro “Real Provisión y Libro de Protocolos de la Hermandad de
las Animas Benditas y Santísimo Sacramento, de la Parroquia de Campo-
frío”, vamos a entresacar algunas notas, actas y noticias que consideramos
de verdadera importancia para el tema que tratamos en esta ponencia.
Empieza con una larga propuesta de estatutos de siete capítulos, con
cuarenta y una páginas, que empiezan “Don Carlos por la gracia de Dios Rey
de Castilla…”. Le sigue una página que, con letra de pendolista dice así:
23
Gabriel Sabau Bergamín. Cronista Oficial del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial.
“El Jaspe de la Sierra de Aracena en el Escorial”. Artículo publicado en la Revista de Feria,
Aracena 1993.
24
Una vez aclarado el misterio que envolvía la personalidad del Mayordomo de Santiago
del año 1717
25
“Libro del Privilegio de la Villa de Campofrío y Ventas”. Manuscrito conservado en el
Ayuntamiento de Campofrío. 1753.
26
Jacinto Núñez. Obra citada
116 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
“Libro de Prothocolo de la citada Cofradía de las Animas Benditas del
Purgatorio. Iglesiade San Miguel de Campofrío. Los sufragios que se hacen
y derechos que se pagan.
También se hallarán en este Libro las Haciendas, Ganados y Colmenas
que tiene esta Santa Cofradía, como los Tributos y Memorias de su cargo,
quien los paga y quanto, y los Acuerdos de la Hermandad”.
Don Josef Vázquez López, Clérigo de Menores, escribano de esta Santa
Cofradía…, pone una nota de dos páginas, con muy buena letra en la que
explica cuales son sus obligaciones y con el celo que las cumple. Termina
diciendo: “Dios me dé Acierto, y a las Animas Benditas el Alivio que deseo.
Requiescant in pace. Amen”.
Continúa con “Memorias de los Sufragios que se hacen anualmente
por esta Nueva Cofradía a fabor de las Animas benditas, y quanto se paga
por ellos”. Este apunte nos hace ver que se trata de una refundación de la
Cofradía –ya sabemos que existía antes de 1634- y los beneficios que con
este apartado se tienen. Se explican las diferentes misas, responsos, entierros
y procesiones que se celebrarán en cada caso y cuales son las cantidades que
hay que pagar por cada una de ellas al cura beneficiado y al sochantre.
“A los actos deben asistir todos los hermanos, pero no los ausentes
ni enfermos.
“Desde el Jueves Santo después de la Procesión, hasta el Viernes
a medio día, están obligados los Alcaldes de esta Cofradía a pedir por
el pueblo para el Sermón de Soledad y dar la limosna que junten al
Predicador cuaresmal…”
“El día de todos Santos están obligados los Alcaldes de esta Santa
Cofradía a pedir por el Pueblo para las Animas Benditas y la limosna
que junten, a presencia del Mayordomo introducirla en el Arca de tres
llaves. Y esta noche no pide el demandante”.
“Considerando esta Santa Hermandad la pobreza de la Santísima
Virgen y que los más de los años no hauia Procesión, ni Sermón en un
día como el Viernes Santo en el qual debemos contemplar la Passion
Juan Delgado López 117
de Christo Ntro. Redemptor, determino que para que uno y otro fuese
perpetuo y se juntasen los fieles a considerar en la Muerte de Iesu Christo
y la Soledad de Maria Santisima, quedare a cargo de la Cofradía de las
Animas Benditas dicha Procession y Sermón en Honor de la Santissima
Virgen, para cuio efecto contribuir con los seis reales para el Beneficiado
y Sochantre, y pedir para el Predicador”.
“Deben todos los Hermanos assistir el dia de los Defuntos a dicha
Funcion aunque esten ausentes”.
En otro lugar dice:
“El que se lleve la Romana de las Animas dé de limosna dos cuar-
tos, y si la llevare fuera del Pueblo una legua dos reales, y si menor
distancia un real; obligándose con la mayor brevedad a entregarla al
Mayordomo para que allí la halle otro que la necessite.”
En fin, así sigue esta Memoria de Sufragios, pidiendo y pidiendo y
pidiendo. Y misas y misas y misas…Para designar el recipiente donde se
recibían las limosnas tenían hasta cuatro nombres: Taza, bacía, bacinilla y
bacineta, además del cepillo para las limosnas voluntarias en las distintas
capillas o altares.27
Después vienen las “Memorias de las Haciendas que tiene esta Santa
Cofradía, cuio fruto se ha de sacar a la Plaza el día de San Miguel y se ha de
rematar el domingo siguiente y pagar por Año nuevo”: Once suertes de encinas
y alcornoques, tres casas, seis olivos, varios cercado, tierras calmas, varias
piaras de cabras, muchas colmenas. Además de muchas mandas, legados,
herencias, sufragios, memorias…, etc., que a la cofradía le hacían los her-
manos en dinero para misas por el eterno descanso de sus almas. Todas las
propiedades se arrendaban bajo contratos leoninos como vimos anterior-
mente que también se hacía en la Cofradía de Santiago:
27
Libro de Cuentas de la Cofradía del Sr. Santiago.
118 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
“Digo yo Francisco Charneco vecino de Campofrío que por este me
obligo a pagar al Mayordomo de esta Cofradía (…) y me obligo con mi
persona y bienes habidos y por haber (…) doy poder a las justicias de Su
Majestad para que a lo dicho me apremien. Y no firmo por no saber, lo hace
por mi un testigo…”
Podíamos seguir poniendo casos de arrendamientos de cabras, colme-
nas, olivos, encinas o sembradíos. Pero creemos que lo más interesante, his-
tóricamente hablando, de este libro, ya que todo lo comentado hasta ahora
es lo mismo que se podría ver en todos los libros de Cofradías y Hermandades
de la época, es un escrito del secretario de la Cofradía, que marca el cambio
de entrada al nuevo régimen. La Revolución Francesa había levantado el
velo del oscurantismo, y aunque en España la Iglesia seguía imponiendo
su zarpa de dominio, empezaron a surgir rendijas por donde entraba la
luz de las libertades. Estábamos en plena guerra de la Independencia, los
curas exaltaban desde los púlpitos el amor patrio y dirigían arengas para
matar a los herejes invasores; todo y todos respiraban un aire de impulsiva
venganza, en los pueblos, también en Campofrío por donde pasaron las
tropas del Mariscal Mortier, procedentes de Zalamea el día 26 de Mayo de
1810,28 fecha de la ocupación francesa de Aracena. Unos días antes, el 15
de abril, murieron entre Zalamea y Valverde, en un enfrentamiento. más de
800 soldados.29 La guerra estaba muy próxima, el odio muy encendido y los
ánimos fanatizados… A principio del siglo XIX tenía Campofrío poco más
de mil habitantes30 gobernados por un ayuntamiento que ya había adquirido
la suficiente experiencia para saber como llevar el timón, tan fácil y tan
difícil, de las estructuras civiles dirigidas por la mano poderosa y muchas
veces invisible de la Iglesia. Las hambrunas acentuadas por las requisiciones
de los ejércitos, las epidemias crecidas también por la carencia se higiene
y el trasiego de personas, todo contribuía a la más terrible de la lucha por
la subsistencia. En ese ambiente es algo excepcional encontrarse con una
decisión de tamaña envergadura como la que tomó el Ayuntamiento y que
Jacinto Núñez. Obra citada
28
Manuel Moreno Alonso. “Aspectos de la vida cotidiana en la vicaría de Aracena durante
29
la Guerra de la Independencia” XII Jornadas del Patrimonio de la Comarca de la Sierra.
30
Jacinto Núñez. Obra citada
Juan Delgado López 119
ha llegado a nosotros gracias a este escrito recogido en el libro de Animas
que estamos utilizando. El escrito dice así:
“Como Secretario que soi de la Cofradía del SSmo, y / Animas
Benditas, Certifico que el Auto ce-lebrado por la / Justicia y Adiunta-
miento de esta Villa es como se sigue: /
En la Villa de Campofrío a primero de Septiembre de / Mil y
ochocientos y once años, estando en sus Casas Capitulares / Juntos y
Congregados como lo han de uso y costumbre / el Consejo Justi-cia y
Regimiento de ella que abaxo con el / Síndico Personero y Diputados
del Común firmaron y señalaron / como acostumbran para efecto de
tratar y conferir, lo con/veniente a beneficio de dichaVilla y su común
digeron / que atención a que quantos arvitrios han podido sus Mercedes
/ discu-rir, se hallan apurados en los crecidos suministros / hechos a
las tropas Españolas e Imperiales, pues no / ha sido suficiente el Re-
partimiento extraordinario / que al vecindario se ha hecho para dichos
cargos en / dicho año presente de cuarenta y siete mil y pico de Riales
/ sin expectuar (¿exceptuar?) los que ordinariamente se formaban de
Alcabalas y Cientos y Consumo y que haora nuevamente / se ha puesto
a este Pueblo de nuebe Mil Reales mensuales, / Según Orden del Exmo.
Gobernador Militar de la Ciudad de Sevilla, su fecha en seis de Agosto,
y otra del Excmo. Sr. Prefecto de Viente y siete de Julio próximo pasado
/ del corriente añ[Link] sus Mercedes a la estrecha / necesidad
en que conceptúan a cada Vecino de por sí / ya por la carestía de los
comestibles, ya por conocerlos / cansados de llegar a sus puertas a pedirles
para el cumplimiento de / dichos crecidos Suministros; Y teniendo pre-
sente las repetidas / Ordenes de las Superioridades de Nuestra España,
en que para / que se verifique el cumplimiento de los detalles ordinarios
que se / imponen a los Pueblos para el mantenimiento de Nuestros
Exe / rcitos, Autorizan a los Justi-cias para que advitrien en todo /
quanto sea posible , o se valgan de Repartimiento entre sus / Vecinos,
no conceptuando sus Mercedes a este Vecindario/ por haora, aptos
para poderles verificar el que está propuesto. / Acordaron el enagenar
todas y cada una de por sí de las / Aciendas Raices de la Hermandad
120 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
del S.S y Animas / Bend. Y Cofrad. Y Congreg. Que están en la Yglª
Paroql. / de dhª Villa las quales sean y se entiendan libres de todo /
gravamen para que su producto sirva de alivio de este / Vecindario de
las Crecidas Contribuciones que las tropas francesas le tienen impuesto;
Quedando la Villa y su Adutamiento Res / ponsabilizados a devolver
sus principal a las referidas Hermandades / o Congregaciones luego
que le sean abonados los suministros / hechos a las tropas, se evaque
nuestro Reino y las Tesorerías / se pongan en Libertad, o quando esto
no pueda satisfacerle los / Créditos de dicho Principal, luego que se
verifique lo espuesto para / cuio efecto y caminar en este tiempo con el
Acierto debido, Mandaron convocar a toque de Campana a todas las
Personas de / este Pueblo que quieran concurrir a estas Casas Capi-
tulares a efecto de que Cercioradas de la Verdad en que sus Mercedes
se hallan / es esta Actualidad y Aflicion de su Vecindario, Presten su /
conformidad en este Particular arbitrio, y Verificado, comparecieron D.
Miguel Delgado, Florencio Martin, Miguez Vazquez, Pedro Mohedas,
Jphse Martin Delgado y demas que consta en dhº Acuerdo al que me
Refiero, dado en 4 de Octubre 1811 años.
Dn. Santiago Martin, Sº
(Rubricado)
Sobre este mismo asunto, de una gran importancia, tanto para la
Iglesia como para la sociedad de Campofrío, pues pone de manifiesto,
por primera vez, una voluntad de poder del Ayuntamiento, el poder civil,
sobre la Iglesia, sobre el omnímodo poder eclesiástico, hay algunas notas
más en el Libro:
“En el año de 1810 y 1811 fueron tomadas toda la Renta que
tenía las Animas para Ración de las tropas Españolas y francesas por los
Justicias que en dichos dos años, a saber, Sr. Bernardo Delgado, Alcalde
en el primer año, y en el segundo Sr. Lope Martin. Cuio Principal no
han sastifecho a las Animas Benditas y para que conste se pone esta
Nota. Campo frío y Octubre 30 de 1812”.
Juan Delgado López 121
La siguiente y última anotación sobre este asunto dice así:
“Providencia dada en los Autos formados a Instancia de Francisco
López, Mayordomo que fue de la Cofradía de Dios Sacramentado y
Animas Benditas en el año de mil ochocientos y catorze.
En la Villa de Campofrío a trece de Octubre de mil ochocientos
catorze, el Señor Juan Serrano Alcalde Ordinario de ella. Visto este
expediente, Dixo que debía mandar y mando que inmediatamente se
Restituian y entreguen a la Cofradía Sacramental y Animas, de la
Parroquial de la misma, todas las fincas en que se hallaba en Pose-
sión dicha ermandad y que fueron enagenadas en tiempo del gobierno
intruso. Y en cuia entregua y Restitución no han estado conforme los
compradores, a quienes además se les condena en todas las Costas que
se haigan causado, y se les Reserva su Derecho para la Repetición de las
cantidades que haigan pagado por dichas Fincas, para que vien del Como
y Contra Quien les convenga, haciendoseles saber en Persona a todos
esta Providencia, por este su Auto; así proveio y mando. Concuerda
con su original que existe en los Autos que se hallan en la Escribania
de esta Villa de Campofrío, y para que conste en todo tiempo Certifico
la presente en 28 de Diciembre mil ochocientos y catorze años.
Don Santiago Martín, Secretario
(Rúbicado)
Con este escrito se da por terminado el asunto. Importante asunto que
pone de manifiesto como las cosas empiezan a cambiar hasta en los pueblos
más pequeños y escondidos. A pesar de que la Iglesia defendía con uñas y
con dientes, condenas y excomuniones a todo lo que oliera a apertura de
los derechos humanos, las corrientes europeas de la Revolución Francesa,
la Ilustración, los tres años de reinado de José I el llamado despectivamente
Pepe Botella (1808-1811) empeñado de buena fe en traer a España los be-
neficios de un gobierno alejado de los residuos feudales y las persecuciones
del Santo Tribunal de la Inquisición…; la Constitución firmada en Cádiz, la
Pepa como popularmente se le conocía, habían abierto las ventanas de los
122 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
sótanos oscurantistas de la Iglesia y absolutistas de la Corona para poner los
pilares de una monarquía constitucional. En Agosto de 1811, las Cortes de
Cádiz, que seguían los dictados de la Ilustración y las corrientes de aperturas
liberales, abolieron los señoríos, cesando por lo tanto las facultades que sobre
el ayuntamiento de Campofrío tenía el Conde de Altamira 31. A pesar de
ello desde los púlpitos se seguía llamando al orden antiguo, y se convenció
al pueblo para que no creyera en horizontes de prometida libertad.
En el “Catecismo Español de 1808” se adoctrinaba al pueblo de esta
manera; entresacamos algunos de sus dictámenes:
¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad? El emperador de los
franceses.
¿Quién es ese hombre? Un malvado, un ambicioso, principio de
todos los males, fin de todos los bienes y compuesto y depósito de todos
los vicios.
¿Cuántas naturalezas tiene? Dos: una diabólica y otra humana.
¿Qué son los franceses? Antiguos cristianos y herejes modernos
¿Quién los ha conducido a esa esclavitud? La falsa filosofía y la
corrupción de las costumbres.
¿Cuál debe ser la política de los españoles? Las máximas de Je-
sucristo
¿Es pecado asesinar a un francés? No, Padre, se hace con ello una
obra meritoria que nos libra de los opresores.32
Desde los púlpitos se orquestó con estos argumentos, el mensaje de que
era el Rey, nuestro Rey, en este caso Fernando VII, el que por la gracia de
Dios tenía que volver al trono de España. La Iglesia y los poderes consoli-
dados de la época convencieron al pueblo de esta necesidad hasta el punto
de llamar al fatídico rey “El Deseado”. Una vez conseguido que volviera
Fernando VII, el rey más nefasto entre todos los nefastos reyes que ha habido
Díaz Plaja, F. “La Historia de España en sus documentos. El siglo XIX. Instituto de
31
Estudios Políticos. Madrid, 1945.
32
Richard Ford. “Manual para viajeros por España y lectores en casa” Edc. John Murria,
1845.
Juan Delgado López 123
en España, se abolió la Constitución de Cádiz y se volvió a las más oscuras
y tiránicas de las políticas tanto en la Iglesia como en el Estado.
Así siguieron las órdenes políticas y eclesiásticas que marcaban el rit-
mo del pueblo. Entre miserias, hambrunas, epidemias y calamidades se fue
haciendo, curtiendo, el pueblo de Campofrío que, como todos los pueblos
de la Sierra veía abrirse poco a poco la ventana que iba dejando pasar las
luces del nuevo régimen…
Los gobiernos liberales fueron haciendo políticas de desamortización
de los bienes de las llamadas “manos muertas”, y en Campofrío, en 1868,
salen a pública subasta las fincas de: “La Mimbre”, de las Carmelitas Cal-
zadas de Aracena; “Los Barbechos”, de las monjas de Santa Catalina, de
Aracena, y “La Misericordia”, del Hospital de la Misericordia, de Aracena.
También fueron desamortizadas en esta fecha 126 hectáreas pertenecientes
al Clero Secular de Campofrío, quedándose las Hermandades, Cofradías,
y en general la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, desposeídas de
todas sus propiedades.
Para situar al lector en como era el paisaje de Campofrío a mediados
del siglo XIX vamos a copiar textualmente lo que dice un viajero inglés de
su traslado de Riotinto a Aracena: “…cinco leguas y seis horas a caballo por
aromáticas “dehesas” sin vida ni caminos, una vasta extensión de colinas verdes
y cielos azules: después viene Campo Frío, a dos leguas, el paisaje mejora y se
vuelve como de parques y muy inglés 33.
Según Madoz en su “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico…”
Los caminos son de herradura y en muy mal estado. Sin embargo ya es un
pueblo que tiene 828 habitantes, un molino en el Odiel que da trabajo a
cinco hombres, hay dos posadas públicas, tres zapateros, tres albañiles, cuatro
tiendas de abacería de poca entidad, hay quienes se dedican al carboneo, y
el corcho lo compran los catalanes establecidos en Aracena. Produce trigo,
cebada, centeno, avena, garbanzos, altramuces, habas, lino, hortalizas, (todo
33
Pascual Madoz. “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones
de ultramar”. Madrid 1845-1850. Edición facsimil. Ambito Eiciones.S.A. Valladolid, 1988.
124 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
en poca cantidad) bellotas, corcho…; hay cría de ganado vacuno, cabrío,
cerdoso y asnal; alguna caza de conejos y perdices y en cuanto a animales
dañinos, que los hay en abundancia, son los principales los lobos y las zorras.34
Sin embargo, En 1795, medio siglo antes, el cura de Campofrío D. Juan
Antonio Delgado y Domínguez, contesta a las preguntas del Geógrafo Real
D. Tomás López: “Hay en esta villa hasta 24 telares en uso, sin otros 16 que
ahora están parados, en los que tejen las mujeres lienzos de buena calidad,
elaborándose cerca de 6.000 varas. Su fruto más natural son las bellotas
de las que se alimentan anualmente 1000 [Link]én dice que en los
últimos cinco años ha habido 199 nacimientos y 101 muertes, de ellas 56
adultos y 45 párvulos, muchos de estos de la epidemia de viruelas”.
Si consideramos lo difícil que era llegar a este pueblo perdido en el
límite Sur de la Sierra de Aracena, no es de extrañar la forma de vida de
su gente, con una economía de subsistencia y unos horizontes, el del Sur,
la Picota gritando los avíos de la Justicia, se le caían sobre los hombros del
alma; y el del Norte lejano y abierto, con la Peña de la Reina de los Ánge-
les presidiendo el confín de la mirada, sólo dejaba pasar el viento frío que
ocasionaba los dolores de costado, enfermedad que según el cura citado en el
párrafo anterior era la más común en estos pagos. La influencia todopoderosa
de la Iglesia y el adoctrinamiento al que estos pueblos se veían sometidos,
conformaba en su gente una existencia de aguante, paciencia y resignación,
quizás esperanzados en la memorable, tranquilizadora e interesada consigna
de: Los últimos serán los primeros.
Hemos querido resaltar dos efemérides importantes y desconocidas
entre los propios habitantes de Campofrío, mi pueblo. Dos sucesos que
pensamos debían estar en el conocimiento y la memoria de todos los cam-
pofrieños, y también en la de todos los que en nuestra Sierra y fuera de ella
son amantes de conocer la pequeña pero importante historia de quienes
Juan E. Ruiz González “Los pueblos de Huelva en el siglo XVIII (según el Diccionario del
34
Geógrafo Real D. Tomás López)”. Respuesta a sus preguntas enviadas por el cura de Campofrío
D. Juan Antonio Delgado Domínguez el 13 de Junio de 1795.
Juan Delgado López 125
nos antecedieron en aposentarse en esta tierra y en esta aventura, noble,
paciente, triste y hermosa, que es Campofrío.
Bibliografía:
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“Libro de Quentas de la Cofradía del S. Santiago desta Aldea de Cam-
pofrío” 1634 – 1745 Archivo Municipal de Campofrío.
“Antigvedades y Principado de la Ilvstríssima ciudad de Sevilla y
Chorographia de sv Convento Ivrídico o antigua Chancillería”. Rodrigo
Caro. 1634. Edición facsímil realizada a partir del ejemplar de D. José María
Vázquez Soto. J. de Haro Artes Gráficas, S.L. Sevilla, 1998
“Libro del Privilegio de la Villa de Campofrío y Ventas”. 1753. Ma-
nuscrito conservado en el Ayuntamiento de Campofrío.
“Real Previsión y Libro de Protocolos de la Hermandad de las Animas
Benditas y SantísimoSacramento de la Parroquia de Campofrío”. 1789.
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“Libro de la Hermandad de la Vera Cruz” 1793. Archivo Parroquial
de Campofrío.
“Libro Maestro para el Gobierno de la Mayordomía de la Parroquia de
la Villa de Campofrío. 1804
“Vida y virtudes de la venerable madre sor María de la Santísima Tri-
nidad”. Antonio de Lorea. Sevilla 1854
“Manual para viajeros por España y lectores en casa”. Richard Ford.
Editado por John Murray en 1845. Edic Turner. Madrid, 1982.
“Las Minas de Río-Tinto en el transcurso de siglo y medio”. Lucas de
Aldana. Madrid, 1875
126 Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos xviii y xix, ...
“Huelva. Sus Monumentos y Arte, su Naturaleza e Historia”. Rodrigo
Amador de los Ríos. Barcelona, 1891
“Apuntes históricos de la Villa de Campofrío”. Jacinto Núñez. Imprenta
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“La Campofrieña Cofradía del Apóstol Santiago y su vieja Plaza de
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“Campofrío, una forma de vida entre la Sierra y la Mina”. Domingo
Ávila Fernández..Instituto de Estudios Onubenses “Padre Marchena”. Di-
putación Provincial. Huelva, 1981
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de La Rábida) 1988.
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Juan Delgado López 127
“Zalamea la Real en el siglo XIX”. Adriano Gómez Ruiz y Manuel
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