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Guía Completa de TAC Abdomen y Pelvis

La tomografía computarizada (TAC) de abdomen y pelvis es una herramienta diagnóstica clave para evaluar diversas patologías abdominales, incluyendo procesos inflamatorios, infecciones y neoplasias. La preparación del paciente es esencial e incluye ayuno, revisión de historial médico y posible uso de contraste, lo que garantiza imágenes de alta calidad. El protocolo de estudio abarca desde la preparación del equipo y posicionamiento del paciente hasta la adquisición y procesamiento de imágenes, permitiendo identificar múltiples hallazgos clínicos relevantes.

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Guía Completa de TAC Abdomen y Pelvis

La tomografía computarizada (TAC) de abdomen y pelvis es una herramienta diagnóstica clave para evaluar diversas patologías abdominales, incluyendo procesos inflamatorios, infecciones y neoplasias. La preparación del paciente es esencial e incluye ayuno, revisión de historial médico y posible uso de contraste, lo que garantiza imágenes de alta calidad. El protocolo de estudio abarca desde la preparación del equipo y posicionamiento del paciente hasta la adquisición y procesamiento de imágenes, permitiendo identificar múltiples hallazgos clínicos relevantes.

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PREPARACIÓN

La tomografía computarizada (TAC) de abdomen y pelvis es un estudio de alta


resolución que permite valorar con precisión estructuras parenquimatosas, vasculares
y cavitarias, siendo una herramienta esencial en el diagnóstico de múltiples patologías
abdominales. Sus indicaciones incluyen la evaluación de procesos inflamatorios
agudos como apendicitis, diverticulitis y pancreatitis; infecciones como abscesos
intraabdominales o pielonefritis; enfermedades inflamatorias crónicas como la colitis
ulcerativa y la enfermedad de Crohn; y la identificación de obstrucciones intestinales
tanto agudas como crónicas. Además, constituye un método clave en el abordaje del
trauma abdominal, permitiendo detectar lesiones viscerales y hemorragias internas,
así como en la estadificación y seguimiento de neoplasias como el hepatocarcinoma,
cáncer de páncreas y tumores colorrectales, evaluando tanto la extensión local como
la presencia de metástasis. También es fundamental para el estudio detallado de la
anatomía vascular abdominal y del sistema biliar, y para la detección de masas,
pólipos o sangrados ocultos.
En cuanto a la preparación, antes del estudio se requiere una revisión cuidadosa de la
historia clínica, alergias, enfermedades previas y resultados de laboratorio,
especialmente función renal cuando se utilizará contraste. El paciente debe realizar un
ayuno mínimo de seis horas para reducir el riesgo de aspiración y permitir una
adecuada distensión gástrica y evaluación del tracto gastrointestinal. Asimismo, debe
presentarse con ropa cómoda, retirar objetos metálicos y permanecer inmóvil durante
todo el procedimiento para evitar artefactos de movimiento. En algunos casos puede
requerirse la administración de contraste oral o intravenoso, por lo que se debe
confirmar la ausencia de alergias a yodo y valorar la hidratación del paciente. El
cumplimiento riguroso de estas medidas garantiza la obtención de imágenes de alta
calidad y reduce tanto los riesgos asociados al procedimiento como la necesidad de
repetir exploraciones, optimizando así la precisión diagnóstica del estudio de TAC de
abdomen y pelvis

PROTOCOLO DE LA TC DE ABDOMEN Y PELVIS

1. Preparación previa y verificación de datos


Antes de iniciar la exploración, la sala debe prepararse adecuadamente, asegurando
limpieza, disponibilidad de material y configuración del equipo. En la consola de
control se introducen los datos del paciente—nombre, edad, identificación y tipo de
estudio—confirmando que coincidan con la orden médica. En mujeres en edad fértil
debe descartarse la posibilidad de embarazo. El paciente debe retirarse objetos
metálicos del torso y colocarse una bata hospitalaria abierta por detrás. En estudios
sin contraste, el ayuno previo recomendado es de 4 a 6 horas para reducir artefactos y
facilitar la valoración abdominal
.
2. Posicionamiento del paciente
El posicionamiento correcto es esencial para evitar artefactos y obtener cortes
diagnósticos. El paciente debe colocarse en decúbito supino, cabeza primero, con los
brazos elevados sobre la cabeza para minimizar la interferencia en la imagen. Si el
paciente presenta agitación o dificultad para mantenerse inmóvil, pueden emplearse
correas de sujeción. Se centra la mesa alineando los láseres vertical y horizontal en la
línea media y la línea mamaria, respectivamente. Durante el topograma inicial, el
paciente debe realizar apnea para evitar movimiento respiratorio

3. Adquisición del topograma y selección del FOV


Se obtiene un topograma craneocaudal desde la línea mamaria hasta la sínfisis púbica.
El campo de visión (FOV) se programa desde los vértices pulmonares hasta la sínfisis
pubiana, garantizando la inclusión completa del abdomen y pelvis. Estos pasos se
realizan tanto en estudios sin contraste como con contraste, constituyendo la base de
la planificación helicoidal del examen
.
4. Estudio sin contraste
En la TC simple, se selecciona el protocolo de abdomen predeterminado, que, aunque
etiquetado como “abdominal”, corresponde al estudio abdominopélvico. No se
requiere angulación del gantry. Tras realizar el topograma y confirmar que el paciente
mantiene la apnea cuando es indicado por el equipo, se adquieren los cortes axiales
helicoidales que luego se reconstruyen en planos sagital y coronal para una
evaluación integral. Este tipo de estudio es útil en sospecha de litiasis, patología
inflamatoria o trauma inicial
.
5. Estudios con contraste intravenoso
Para estudios contrastados, se verifica previamente la creatinina sérica, que debe
encontrarse entre 0,7 y 1,3 mg/dl, y se confirma el ayuno de 6–8 horas. La vía
periférica se coloca preferentemente por personal de enfermería, y el operador
conecta el sistema inyector, previamente purgado con contraste y suero. El paciente
es informado sobre las sensaciones esperables: calor, sabor metálico y urgencia
urinaria. Las principales contraindicaciones incluyen alergia al contraste,
insuficiencia renal, embarazo, diabetes tratada con metformina y patologías
cardiorrespiratorias graves
.

.
6. Manejo del paciente y supervisión
Durante toda la exploración, el panel de control permite monitorizar al paciente
mediante comunicación por audio y visualizarlo a través de la cristalera. En caso de
malestar, se instruye al paciente a levantar la mano contraria a la vía. Se debe
disponer del botón de parada de emergencia en caso necesario. Al finalizar la prueba,
se verifica que el paciente esté estable antes de retirarlo de la sala y se notifica al
radiólogo para la interpretación del estudio
.
7. Procesamiento de imágenes y documentación
Las imágenes obtenidas deben reconstruirse en los planos axial, coronal y sagital,
asegurando un espesor de corte adecuado para el diagnóstico. Una vez completada la
revisión técnica, el estudio se envía al radiólogo, quien evaluará patologías como
litiasis, masas, aneurismas, inflamaciones, obstrucciones, isquemias o hemorragias,
entre otras indicaciones frecuentes de la TC abdominopélvica

FASES DEL CONTRASTE

Fases del TC de Abdomen y Pelvis – Paso a Paso


1. Fase Simple (Sin Contraste)
Se realiza antes de administrar el contraste. Permite evaluar densidad basal de los
órganos, detectar litiasis, hemorragias, calcificaciones y servir como referencia para
comparar el realce posterior.

2. Fase Arterial
Se adquiere aproximadamente 20–30 segundos después de iniciar la inyección del
contraste. En esta fase se observa un realce intenso y precoz de las arterias, con el
parénquima aún poco opacificado. Es útil para estudio vascular y lesiones
hiperarteriales.

3. Fase Venosa Portal (o Venosa Tardía / Parenquimatosa)


Se obtiene entre 60–70 segundos tras la inyección. El contraste se distribuye de forma
homogénea en el hígado, bazo, riñones y tejidos blandos, y las venas se encuentran
completamente opacificadas. Es fundamental para caracterización de tumores,
inflamaciones y lesiones parenquimatosas.

4. Fase Excretora
Realizada varios minutos después. El contraste es eliminado por los riñones,
permitiendo visualizar uréteres, pelvis renal y vejiga. Esta fase es esencial para
evaluar el sistema urinario, descartar obstrucciones, fugas y valorar lesiones
uroteliales.

ANATOMÍA DE ABDOMEN Y PELVIS

1. Límites y división general


La cavidad abdominal y pélvica conforma un espacio continuo denominado cavidad
abdominopélvica, limitada superiormente por el diafragma y sin una separación
anatómica rígida entre abdomen y pelvis.
 Cavidad abdominal: ocupa la región superior; contiene la mayoría de
órganos digestivos, además del bazo, riñones y glándulas suprarrenales.
 Cavidad pélvica: situada inferiormente; aloja órganos urinarios distales, parte
del tubo digestivo y estructuras reproductoras.

2. Anatomía de la Cavidad Abdominal


a) Pared abdominal
Formada por músculos anterolaterales (oblicuos, transverso y recto del abdomen),
fascia transversalis y peritoneo parietal. Contiene y protege las vísceras abdominales
y participa en la postura y respiración.
b) Órganos digestivos principales
 Esófago abdominal: corto segmento que desemboca en el estómago.
 Estómago: órgano intraperitoneal encargado de la digestión mecánica y
química.
 Intestino delgado: duodeno (retroperitoneal), yeyuno e íleon; responsable de
absorción de nutrientes.
 Intestino grueso: ciego, colon ascendente, transverso, descendente,
sigmoides y recto proximal; funciones de absorción hídrica y formación de
heces.
c) Órganos hepatobiliares y pancreáticos
 Hígado: mayor órgano sólido del abdomen; produce bilis, metaboliza
nutrientes y detoxifica la sangre.
 Vesícula biliar: almacena y concentra bilis.
 Páncreas: glándula retroperitoneal con funciones endocrinas (insulina) y
exocrinas (enzimas digestivas).
d) Bazo
Órgano linfático intraperitoneal que participa en la filtración sanguínea y respuesta
inmunitaria.
e) Sistema urinario superior
 Riñones: retroperitoneales, encargados de filtración, regulación
hidroelectrolítica y excreción.
 Uréteres: tubos musculares que conducen la orina hacia la vejiga.
f) Vasculatura abdominal
 Arteria aorta abdominal y sus ramas (tronco celíaco, mesentéricas, renales,
gonadales).
 Vena cava inferior y sistema venoso portal (vena porta hepática formada por
las venas esplénica y mesentérica superior).

3. Anatomía de la Cavidad Pélvica


a) Límites óseos
La pelvis ósea está formada por los huesos ilíacos, sacro y cóccix. Define la pelvis
mayor (parte superior del abdomen) y la pelvis menor, donde se alojan las vísceras
pélvicas.
b) Órganos del sistema urinario
 Vejiga urinaria: órgano muscular encargado del almacenamiento de orina.
 Uretra: su longitud y función difieren según el sexo; masculina más larga y
compartida con el sistema reproductor.
c) Sistema digestivo distal
 Recto y canal anal: segmentos finales del tracto gastrointestinal.
d) Órganos reproductores
En la mujer:
 Útero, trompas de Falopio, ovarios, cérvix y vagina.
En el hombre:
 Próstata, vesículas seminales, conductos deferentes y parte inicial de la uretra.
e) Suelo pélvico
Conjunto de músculos (principalmente el elevador del ano y el coccígeo) que
sostienen las vísceras pélvicas, participan en continencia y estabilización del tronco.

4. Peritoneo y espacios anatómicos importantes


El peritoneo es una membrana serosa que recubre las vísceras y la pared interna del
abdomen.
a) Clasificación de órganos según su relación con el peritoneo
 Intraperitoneales: hígado, bazo, estómago, yeyuno, íleon, colon transverso,
ovarios.
 Retroperitoneales: páncreas (excepto cola), duodeno (excepto bulbo),
riñones, suprarrenales, aorta, cava.
 Infraperitoneales (pélvicos): vejiga, útero, recto inferior.
b) Espacios y compartimentos
 Espacio subfrénico, subhepático (incluido el saco de Morrison).
 Bolsa omental (saco menor).
 Mesenterios y epiplones (omentum mayor y menor).
 Espacio retroperitoneal dividido en anterior pararrenal, perirrenal y posterior
pararrenal.
 Recesos pélvicos importantes: fondo de saco rectouterino (Douglas) y
rectovesical

HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA

La TC del abdomen y pelvis permite identificar tumores, infecciones, obstrucciones y


otras anomalías estructurales, los hallazgos incluyen:

1. Hallazgos en la Pared Abdominal


 Hernias abdominales: se observan como protrusión de grasa o asas
intestinales a través de defectos en la pared; pueden ser umbilicales,
inguinales, femorales o incisionales.
 Colecciones o abscesos de pared: áreas hipodensas con refuerzo periférico
que indican infección localizada.
2. Hallazgos Hepáticos
 Lesiones focales: pueden ser quistes (hipodensos, sin realce), hemangiomas
(realce periférico nodular progresivo), tumores (hepatocarcinoma con realce
arterial y lavado en fase venosa).
 Esteatosis hepática: disminución difusa de la densidad del hígado, más
hipodenso que el bazo.
 Cirrosis: contornos irregulares, incremento del tamaño del lóbulo caudado,
hipertensión portal y ascitis asociada.

3. Hallazgos en la Vesícula Biliar y Vías Biliares


 Colelitiasis: cálculos hiperdensos dentro de la vesícula o vía biliar.
 Colecistitis: engrosamiento de la pared vesicular, líquido perivesicular y
aumento del realce mural.
 Dilatación de vía biliar: aumento del calibre de los conductos intra o
extrahepáticos por obstrucción (cálculo, masa o estenosis).

4. Hallazgos en el Páncreas
 Pancreatitis aguda: aumento del tamaño del páncreas, borramiento de grasa
peripancreática, colecciones líquidas y necrosis en casos severos.
 Tumores pancreáticos: masas hipoatenuantes en fases contrastadas con
posible dilatación del conducto pancreático.

5. Hallazgos en el Bazo
 Esplenomegalia: aumento del tamaño esplénico por causas infecciosas,
hematológicas o congestivas.
 Lesiones esplénicas: quistes, hematomas o infartos (áreas triangulares
hipodensas no realzadas).

6. Hallazgos Renales y Urinarios


 Litiasis renal o ureteral: imágenes hiperdensas dentro del sistema colector.
 Hidronefrosis: dilatación de la pelvis y cálices renales por obstrucción
urinaria.
 Pielonefritis: estriación cortical, aumento de tamaño renal y áreas hipodensas
mal definidas.
 Masas renales: tumores como el carcinoma de células renales presentan
realce heterogéneo con áreas necróticas.

7. Hallazgos en Vejiga y Uréteres


 Engrosamiento de la pared vesical: asociado a cistitis, tumores o irradiación
previa.
 Lesiones intravesicales: masas con realce, coágulos (no realzan) o cálculos.
8. Hallazgos Gastrointestinales
 Apendicitis: apéndice >6 mm, engrosamiento de la pared, aumento de grasa
periapendicular y posible apendicolito.
 Diverticulitis: divertículos con inflamación de grasa pericolónica,
engrosamiento mural y ocasional absceso.
 Obstrucción intestinal: asas dilatadas con niveles hidroaéreos, punto de
transición y colapso distal.
 Colitis: engrosamiento mural, edema del submucosa ("signo de huella
dactilar") y aumento del realce.
 Isquemia intestinal: asas hipodensas sin realce, neumatosis intestinal o gas
portal.

9. Hallazgos en Grandes Vasos


 Aneurisma de aorta abdominal: dilatación focal o difusa con riesgo de
ruptura; puede presentar trombo mural.
 Trombosis venosa (porta, mesentérica o cava): defectos de llenado
intraluminal en fase contrastada.
 Disección aórtica: presencia de una luz verdadera y falsa separadas por una
íntima disecada.

10. Hallazgos en Retroperitoneo


 Adenopatías: ganglios aumentados de tamaño (>10 mm), aislados o
conglomerados.
 Colecciones retroperitoneales: abscesos, hematomas o derrames.
 Masas retroperitoneales: tumores como liposarcomas o linfomas.

11. Hallazgos Óseos y de Columna


 Lesiones osteolíticas u osteoblásticas: secundarias a metástasis o tumores
primarios.
 Fracturas vertebrales: visibles como pérdida de altura o irregularidad
cortical.
 Cambios degenerativos: protrusiones discales, osteofitos o estenosis espinal.

12. Hallazgos en la Cavidad Pélvica

En mujer
 Quistes ováricos: lesiones hipodensas, simples o complejas.
 Enfermedad inflamatoria pélvica: engrosamiento tubárico, líquido libre y
cambios inflamatorios.
 Miomas uterinos: masas sólidas bien delimitadas, hipodensas o con realce
variable.

En hombre
 Hiperplasia prostática: aumento del tamaño prostático con efecto
compresivo sobre la vejiga.
 Lesiones prostáticas: zonas hipodensas o con realce irregular sugestivas de
neoplasia.

13. Hallazgos del Peritoneo y Compartimentos


 Ascitis: líquido libre intrabdominal, localizado o difuso.
 Carcinomatosis peritoneal: nódulos peritoneales, engrosamiento irregular y
ascitis asociada.
 Abscesos intraperitoneales: colecciones con contenido heterogéneo y
refuerzo periférico.
La tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis constituye uno de los
métodos diagnósticos más relevantes en la evaluación integral del paciente con
patología abdominal y pélvica. Su capacidad para obtener imágenes de alta
resolución, junto con la posibilidad de analizar estructuras en distintos planos y fases
de perfusión, la convierte en una herramienta indispensable en el diagnóstico
contemporáneo. Este estudio permite valorar de manera precisa órganos sólidos,
vísceras huecas, estructuras vasculares y compartimentos peritoneales y
retroperitoneales, proporcionando información esencial para la detección,
caracterización y seguimiento de múltiples procesos patológicos.
La adecuada ejecución de este examen requiere una preparación rigurosa del
paciente, la verificación de condiciones clínicas previas y la selección correcta del
protocolo técnico. La aplicación ordenada de cada etapa desde la preparación previa,
el posicionamiento, la adquisición del topograma y la planificación del campo de
visión, hasta el uso de contraste intravenoso cuando corresponde garantiza resultados
diagnósticos fiables y reproducibles. Asimismo, el conocimiento detallado de la
anatomía abdominopélvica es indispensable para interpretar con precisión los
hallazgos, diferenciando variantes anatómicas normales de alteraciones patológicas
relevantes.
Este trabajo desarrolla de manera estructurada los componentes fundamentales del
estudio tomográfico: indicaciones, preparación, protocolo técnico, fases del contraste,
anatomía relacionada e interpretación sistemática de los hallazgos. A través de este
enfoque se establece una visión clara y coherente del valor clínico de la TC de
abdomen y pelvis, resaltando su utilidad en el abordaje de enfermedades
inflamatorias, infecciosas, obstructivas, vasculares, traumáticas y neoplásicas. La
integración de estos elementos permite comprender la relevancia del estudio dentro
del diagnóstico por imagen y su papel decisivo en la toma de decisiones clínicas.
CONCLUSIÓN
La tomografía computarizada de abdomen y pelvis es un procedimiento esencial
para el análisis integral de la patología abdominal y pélvica, gracias a su alta
precisión diagnóstica y su capacidad para evaluar simultáneamente múltiples
estructuras anatómicas. La aplicación estricta del protocolo técnico, junto con una
adecuada preparación del paciente y la selección correcta de las fases de contraste,
asegura la obtención de imágenes confiables que permiten caracterizar con exactitud
los procesos patológicos identificados. Cada componente del estudio desde la fase
simple hasta las fases arterial, portal y excretora aporta información específica que
contribuye a una valoración completa del estado funcional y estructural de los
órganos.
La interpretación sistemática de los hallazgos en la TC permite identificar con
claridad lesiones inflamatorias, infecciosas, obstructivas, traumáticas, vasculares y
neoplásicas, ofreciendo datos fundamentales para el diagnóstico oportuno y para la
planificación terapéutica. El análisis detallado de la pared abdominal, órganos
sólidos, vísceras huecas, sistema urinario, estructuras vasculares, retroperitoneo y
cavidad pélvica proporciona una visión integral del estado del paciente y permite
detectar alteraciones que requieren intervención inmediata o seguimiento
especializado.
En conjunto, la TC de abdomen y pelvis constituye una herramienta diagnóstica de
alto valor clínico, cuya eficacia depende de la correcta ejecución del procedimiento y
del conocimiento profundo de la anatomía y fisiopatología abdominopélvica. Su
utilización adecuada contribuye a mejorar los tiempos diagnósticos, optimizar la toma
de decisiones médicas y establecer abordajes terapéuticos más precisos. Con ello, este
estudio reafirma su importancia dentro del diagnóstico por imagen y en el manejo
integral del paciente.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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