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El Reino de Dios en la Predicación de Jesús

El capítulo 2 aborda la naturaleza teocéntrica y dinámica del reino predicado por Jesús, destacando la intervención soberana de Dios en la historia y su transformación del mundo. Se enfatiza la conexión del reino con la figura del Mesías, donde Jesús, como Hijo del Hombre, une el sufrimiento y el juicio glorioso, y se discute la tensión entre la realidad presente del reino y su cumplimiento futuro. La enseñanza de Jesús revela que el reino ha comenzado con su ministerio, aunque aún espera su plenitud final.

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El Reino de Dios en la Predicación de Jesús

El capítulo 2 aborda la naturaleza teocéntrica y dinámica del reino predicado por Jesús, destacando la intervención soberana de Dios en la historia y su transformación del mundo. Se enfatiza la conexión del reino con la figura del Mesías, donde Jesús, como Hijo del Hombre, une el sufrimiento y el juicio glorioso, y se discute la tensión entre la realidad presente del reino y su cumplimiento futuro. La enseñanza de Jesús revela que el reino ha comenzado con su ministerio, aunque aún espera su plenitud final.

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Casilda Allen, resumen capitulo 2.

4. Teocéntrico
La predicación de Jesús sobre el reino es fundamentalmente teocéntrica: Dios es el
protagonista absoluto que irrumpe en la historia para establecer su voluntad y realizar su
propósito final. El reino no se entiende como un estado espiritual interno ni como un
proyecto humano, sino como la acción soberana de Dios que transforma el mundo. Incluso
la salvación humana es consecuencia de esta intervención divina, y no su centro.

El Padrenuestro revela este orden: primero la santificación del nombre de Dios, luego la
venida del reino y finalmente el cumplimiento de su voluntad. Jesús integra todas las
promesas proféticas, superando categorías como pacto o justificación, para mostrar que el
reino abarca a Israel, a las naciones y a toda la creación. Su llegada no depende del
progreso humano, sino únicamente de la iniciativa de Dios, quien introduce un nuevo
momento en la historia y reclama su autoridad sobre el mundo entero.

5. Dinámico
El reino que Jesús anuncia es una realidad dinámica: un reinado activo de Dios que viene,
actúa y transforma. No es un estado fijo, sino un movimiento divino que provoca crisis y
exige decisión. La irrupción del reino se manifiesta en la derrota del mal, la liberación de
los oprimidos, la sanidad de los enfermos y la proclamación de buenas noticias a los
pobres.

Las parábolas expresan este carácter activo mediante figuras que siembran, juzgan, buscan
y actúan. El reino se presenta como una fuerza divina en operación, pero también como una
realidad futura de plenitud. Jesús combina así la actividad presente de Dios con su
consumación final, mostrando que el reino está en marcha, aunque aún no se ha
completado.

6. Mesiánico – El papel del Mesías y del Hijo del Hombre


El reino está íntimamente ligado a la figura del Mesías, aunque Jesús prefiere hablar de sí
como el Hijo del Hombre, evocando la autoridad universal descrita en Daniel 7. Él une
ambas imágenes: es el siervo que sufre y, al mismo tiempo, el juez glorioso que consumará
la obra de Dios.

Desde Juan el Bautista, el anuncio del reino se vincula con la llegada del Mesías, quien
traerá juicio y renovación. Jesús continúa esta expectativa al hablar del Hijo del Hombre
que vendrá con gloria para reunir a las naciones. Su mesianismo no se limita a un programa
nacionalista, sino que abarca toda la historia humana y la voluntad soberana de Dios.
7. El futuro del reino según Dodd y su crítica
C. H. Dodd sostuvo que Jesús anunció un reino totalmente presente, pero esta postura
ignora la dimensión futura clara en la predicación de Jesús. El término eggiken significa “se
ha acercado”, no “ha llegado”, lo que indica inminencia, no consumación.

Numerosos textos muestran que Jesús esperaba un cumplimiento futuro: el juicio final, el
banquete del reino, la venida gloriosa del Hijo del Hombre. Su enseñanza ética y su
esperanza escatológica están unidas. Por lo tanto, el reino no puede reducirse a una
experiencia espiritual presente; incluye un futuro real en el cual Dios intervendrá de manera
definitiva.

8. El reino presente (La realidad actual del cumplimiento)


La novedad del mensaje de Jesús consiste en anunciar que el reino no sólo está por venir,
sino que ya ha comenzado. Él declara que “el tiempo se ha cumplido”, indicando que con
su persona y obra se inaugura la etapa final de la historia de la salvación. Su ministerio —
su enseñanza, sanidades, exorcismos y perdón— son señales de que el futuro ha irrumpido
en el presente.

Jesús contrasta su misión con la de Juan: Juan prepara; Jesús cumple. Por eso, incluso el
más pequeño en el reino participa de una realidad nueva. Sin embargo, este comienzo no es
el final: el reino presente anticipa su plenitud futura. Esta tensión —ya presente y aún
futuro— constituye el núcleo del mensaje de Jesús y la estructura fundamental del
evangelio.

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