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Tutela y Procedibilidad Judicial en Colombia

La Corte Constitucional, en la sentencia T-195 de 2019, analizó una acción de tutela interpuesta por Arturo Espinosa Giraldo contra el Tribunal Superior de Ibagué, argumentando que su inasistencia a una audiencia por incapacidad médica debía considerarse fuerza mayor. La Corte determinó que no se configuraron los defectos fáctico y sustantivo, ya que el tribunal valoró adecuadamente la prueba presentada y no se vulneró el derecho al debido proceso. La decisión reafirma la importancia de la asistencia a audiencias y los requisitos para considerar la fuerza mayor en el contexto judicial.
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Tutela y Procedibilidad Judicial en Colombia

La Corte Constitucional, en la sentencia T-195 de 2019, analizó una acción de tutela interpuesta por Arturo Espinosa Giraldo contra el Tribunal Superior de Ibagué, argumentando que su inasistencia a una audiencia por incapacidad médica debía considerarse fuerza mayor. La Corte determinó que no se configuraron los defectos fáctico y sustantivo, ya que el tribunal valoró adecuadamente la prueba presentada y no se vulneró el derecho al debido proceso. La decisión reafirma la importancia de la asistencia a audiencias y los requisitos para considerar la fuerza mayor en el contexto judicial.
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Análisis de Jurisprudencia Nacional

Corporación, número de sentencia o radicación, fecha y magistrado ponente:


 Corporación: Corte Constitucional
 Número de sentencia o radicación: T- 195 de 2019
 Partes: Dte: Arturo Espinosa Giraldo
Ddo: Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, Sala Civil – Familia
Vinculados: Juzgado Civil del Circuito del Líbano y demás partes del proceso
judicial original.
 Fecha: 14 mayo de 2019
 Magistrado Ponente: JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
 Gaceta Judicial o Base de datos: Página web de la Corte Constitucional
Tema:
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Requisitos generales y
especiales de procedibilidad /-Improcedencia al no configurarse los defectos fáctico y
sustantivo, por cuanto autoridad judicial valoró la prueba de incapacidad médica
adecuadamente, y consideró que no constituía fuerza mayor o caso fortuito.

Subtema (s):
Fuerza mayor o caso fortuito como justa causa para no acudir a una audiencia . / autos
interlocutorios /Incapacidad médica
Hechos relevantes:
1. El accionante interpuso ante el Juzgado Civil del Circuito del Líbano, demanda
ordinaria de declaración de existencia, disolución y liquidación de sociedad de hecho, la
cual fue decidida de manera desfavorable en sentencia del 14 de septiembre de 2017.

2. Destacó que contra la decisión anterior interpuso la apelación correspondiente,


recurso que fue tramitado por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, Sala
Civil – Familia, fijando fecha de audiencia. El apoderado no llegó, adujo que por
enfermedad.

3. El apoderado se incapacitó por 3 días. La audiencia fue realizada y se declaró desierto


el recurso de apelación debido a su inasistencia.

4. Fue interpuesto el recurso de reposición y en subsidio el de apelación en procura de


lograr que la audiencia de fallo fuera reprogramada, anexó certificaciones y exámenes
médicos practicados. Argumentó: - fuerza mayor o - caso fortuito debido al episodio
esporádico que afectó su salud, consideró que era un hecho imprevisible e irresistible.
Los recursos fueron rechazados por extemporáneos mediante auto de 22 de junio de
2018.

Argumento del accionante:

Dijo que la decisión cuestionada incurre en “vías de hecho”, toda vez que no podía
sustentar un recurso en una audiencia a la que llegó tardíamente o sustituir el poder,
razón por la que era acertado aceptar el caso fortuito alegado. Lo anterior, insiste,
debido a su estado de salud para el día de la audiencia.

Mencionó que, si bien el artículo 322 del Código General del Proceso obliga al recurrente
a sustentar la alzada en audiencia, no lo es menos que esa norma contiene un
vacío, “pues en parte alguna regula el caso cuya ocurrencia aquí se demuestra o
plantea, luego mal puede dársele aplicación literal como aquí ocurre, ya que se debe
acudir a la lógica y análisis jurídico y no a lo exegético”.

Las pretensiones fueron: que se deje sin efecto el auto de 22 de junio de 2018 por
medio del cual el Tribunal accionado rechazó por extemporáneos los recursos
interpuestos contra el auto que declaró desierto el recurso de apelación y, en
consecuencia, se programe una nueva fecha para la realización de la audiencia de fallo,
pues, en su concepto, esa decisión vulnera el derecho fundamental al debido proceso
por presentar “vías de hecho al limitar sustancialmente la aplicación de las normas
legales pertinentes”.

Problema (s) jurídico (s):


¿Incurren en los defectos sustantivo y fáctico y, por tanto, vulneran el derecho al debido
proceso las providencias proferidas por el Tribunal accionado al declarar desierto en la
audiencia de 27 de abril de 2018 el recurso de apelación por inasistencia del apoderado y
rechazar por extemporáneos los recursos de reposición y, en subsidio apelación,
interpuestos contra esa decisión?

Consideraciones de la Corte:

1. Procedencia de tutela vs decisiones judiciales:

- La procedencia de la acción de tutela era factible solo en relación con “actuaciones


de hecho” O “vía de hecho” que impliquen una grave vulneración a los derechos
fundamentales. la utilización de un poder concedido al juez por el ordenamiento para
un fin no previsto en la disposición (defecto sustantivo), o en el ejercicio de la
atribución por un órgano que no es su titular (defecto orgánico), o en la aplicación del
derecho sin contar con el apoyo de los hechos determinantes del supuesto legal
(defecto fáctico), o en la actuación por fuera del procedimiento establecido (defecto
procedimental)”

- Requisitos: i) que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de


defensa judicial al alcance de la persona afectada, ii) que se cumpla el requisito de la
inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y
proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración.; iii) Cuando se trate de
una irregularidad procesal, la parte actora debe identifique de manera razonable
tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que
hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido
posible; iv) asimismo, que no se trate de sentencias de tutela.

- Revisión de los principios de: seguridad jurídica, cosa juzgada y de independencia y


autonomía inherentes al juez ordinario.

- Esos fueron denominados “causales especiales de procedibilidad de la tutela contra


providencias judiciales”, y se explicaron en los siguientes términos:

“a. Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la
providencia impugnada, carece, absolutamente, de competencia para ello.
b. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó completamente
al margen del procedimiento establecido.

c. Defecto fáctico, que surge cuando el juez carece del apoyo probatorio que permita la
aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión.

d. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base en
normas inexistentes o inconstitucionales o que presentan una evidente y grosera
contradicción entre los fundamentos y la decisión.

f. Error inducido, que se presenta cuando el juez o tribunal fue víctima de un engaño por
parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una decisión que afecta derechos
fundamentales.

g. Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento de los servidores judiciales de


dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de sus decisiones en el entendido que
precisamente en esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.

h. Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo, cuando la


Corte Constitucional establece el alcance de un derecho fundamental y el juez ordinario
aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede
como mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente
vinculante del derecho fundamental vulnerado.

i. Violación directa de la Constitución”.

- Se trata de una posibilidad de carácter excepcional, sujeta al cumplimiento de los


parámetros formales y materiales establecidos por esta Corporación.

- Por lo menos de debe comprobar al menos uno de ello.

- Defecto sustantivo: Está asociado a la irregular aplicación o interpretación de una


norma por parte del juez al momento de resolver el caso puesto a su consideración,
porque si bien las autoridades judiciales gozan de autonomía e independencia para
emitir sus pronunciamientos, lo cierto es que dicha prerrogativa no es absoluta
porque, en todo caso, deben ajustarse al marco de la Constitución.

- Con la decisión en sede tutela, no se suplanta a la autoridad judicial accionada.

- La Corte caracterizó los eventos en los que se presenta este yerro, así:

“(i) la decisión judicial se basa en una norma que no es aplicable, porque a) no es


pertinente, b) ha sido derogada y por tanto perdió vigencia, c) es inexistente, d) ha
sido declarada contraria a la Constitución, o e) a pesar de que la norma cuestionada
está vigente y es constitucional, no se adecúa a la situación fáctica a la cual se
aplicó, porque la norma utilizada, por ejemplo, se le dan efectos distintos a los
señalados expresamente por el legislador;

(ii) a pesar de la autonomía judicial, la interpretación o aplicación de la norma al


caso concreto, no se encuentra, prima facie, dentro del margen de interpretación
razonable o ‘la aplicación final de la regla es inaceptable por tratarse de una
interpretación contraevidente (interpretación contra legem) o claramente perjudicial
para los intereses legítimos de una de las partes o cuando se aplica una norma
jurídica de forma manifiestamente errada, sacando de los parámetros de la
juridicidad y de la interpretación jurídica aceptable la decisión judicial;

(iii) no se toman en cuenta sentencias que han definido su alcance con efectos erga
omnes;

(iv) la disposición aplicada se torna injustificadamente regresiva o contraria a la


Constitución;

(v) un poder concedido al juez por el ordenamiento jurídico se utiliza ‘para un fin no
previsto en la disposición’;

(vi) la decisión se funda en una hermenéutica no sistémica de la norma, con omisión


del análisis de otras disposiciones que regulan el caso; o

(vii) se desconoce la norma constitucional o legal aplicable al caso concreto”.

- Defecto fáctico. La jurisprudencia constitucional ha señalado que el defecto fáctico


se presenta cuando el funcionario judicial emite una providencia “(…) sin que los
hechos del caso se subsuman adecuadamente en el supuesto de hecho que
legalmente la determina, como consecuencia de una omisión en el decreto o
valoración de las pruebas; de una valoración irrazonable de las mismas; de la
suposición de una prueba, o del otorgamiento de un alcance contraevidente a los
medios probatorios”.

Se puede estructurar a partir de una dimensión negativa y otra positiva, “La negativa
surge de las omisiones o descuido de los funcionarios judiciales en las etapas
probatorias, verbi gratia, (i) cuando sin justificación alguna no valora los medios de
convicción existentes en el proceso, los cuales determinan la solución del caso objeto
de análisis; (ii) resuelve el caso sin tener las pruebas suficientes que sustentan la
decisión; y (iii) por no ejercer la actividad probatoria de oficio, es decir, no ordenar
oficiosamente la práctica de pruebas, cuando las normas procesales y
constitucionales así lo determinan”.

Será positiva la dimensión, cuando se trata de acciones positivas del juez, por tanto,
se incurre en ella “(i) cuando se evalúa y resuelve con fundamento en pruebas ilícitas,
siempre que estas sean el fundamento de la providencia; y (ii) decidir con pruebas,
que por disposición de la ley, no es demostrativa del hecho objeto de la decisión”

- La Corte ha precisado que la acción de tutela puede fundamentarse en el defecto


fáctico solo cuando se demuestra que el funcionario judicial valoró la prueba de
manera arbitraria.

2. Procedencia de la acción de tutela contra autos interlocutorios

- Así las cosas, de acuerdo con la jurisprudencia de esta Corporación el concepto de


providencia judicial comprende tanto las sentencias como los autos que son
proferidos por las autoridades judiciales; sin embargo, en materia de decisiones
adoptadas en autos interlocutorios la Corte ha señalado que éstos, por regla general,
deben ser discutidos por medio de los recursos que le permiten controvertir lo
resuelto en sede judicial.

- En tal sentido, la acción de tutela procederá excepcionalmente: (i) cuando se


evidencie una vulneración o amenaza de los derechos fundamentales de las partes
que no puede ser reprochada mediante otros medios de defensa judicial y, por tanto,
la acción constitucional no será procedente cuando han vencido los términos para
interponer los recursos ordinarios y la parte afectada no hizo uso de ellos, o cuando
fueron utilizados pero en forma indebida; (ii) cuando a pesar de que existen otros
medios, éstos no resultan idóneos para proteger los derechos afectados o
amenazados; o (iii) cuando la protección constitucional es urgente para evitar un
perjuicio irremediable.

3. Alcance del procedimiento civil ante la inasistencia de las partes a las


audiencias públicas en los procesos verbales

- El artículo 320 del Código General del Proceso establece que el recurso de apelación
tiene como fin que el superior examine la cuestión decidida.

- En lo relacionado con el trámite del recurso de alzada contra sentencias, es del caso
anotar que el estatuto procesal civil en su artículo 327 precisa que “ejecutoriado el
auto que admite la apelación, el juez convocará a la audiencia de sustentación
y fallo. Si decreta pruebas, estas se practicarán en la misma audiencia, y a
continuación se oirán las alegaciones de las partes y se dictará sentencia de
conformidad con la regla general prevista en este código.”

- Seguidamente, dicha disposición dispone que “si el apelante de un auto no sustenta


el recurso en debida forma y de manera oportuna, el juez de primera instancia lo
declarará desierto. La misma decisión adoptará cuando no se precisen los reparos a la
sentencia apelada, en la forma prevista en este numeral. El juez de segunda instancia
declarara desierto el recurso de apelación contra una sentencia que no hubiere sido
sustentado.”

- De acuerdo a los mencionados artículos del Código General del Proceso es preciso
indicar que debido a la importancia que reviste la audiencia de sustentación y fallo, el
legislador contempló como sanción la deserción de la apelación, quedando con ello
clausurada la segunda instancia y terminado el proceso, pues las normas procesales
civiles no regulan el trámite a seguir cuando alguna de las partes no concurre a la
referida audiencia por motivos de fuerza mayor o caso fortuito, ni el término en que
deben presentarse las excusas.

4. La fuerza mayor y el caso fortuito como justa causa para no acudir a una
audiencia

Sobre este tópico, el artículo 64 del Código Civil define la figura jurídica de la fuerza
mayor y el caso fortuito como: “el imprevisto a que no es posible resistir, como un
naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los autos de autoridad ejercidos
por un funcionario público. etc.”.

La sentencia C-1186 de 2008 dijo que la definición de fuerza mayor y caso fortuito
establecida en el Código Civil, reúne los criterios de imprevisibilidad e irresistibilidad, que
en principio resultan admisibles para establecer cuando una persona se enfrenta a estas
circunstancias.

Con una orientación similar, la sentencia SU-449 de 2016 precisó que “la fuerza mayor
es causa extraña y externa al hecho demandado; se trata de un hecho conocido,
irresistible e imprevisible, que es ajeno y exterior a la actividad o al servicio que causó el
daño. El caso fortuito, por el contrario, proviene de la estructura de la actividad de aquél,
y puede ser desconocido permanecer oculto, y en la forma que ha sido definido, no
constituye una verdadera causa extraña, con virtualidad para suprimir la imputabilidad
del daño.”

5. Sobre las incapacidades médicas y el derecho viviente

Respecto de las excusas médicas como justa causa de inasistencia a una audiencia, esta
Corporación en sentencia T-824 de 2005 conoció un caso en que la Sección Cuarta del
Consejo de Estado negó el restablecimiento del término para apelar, porque las
certificaciones médicas allegadas no lograron establecer el carácter grave de la
enfermedad que el apoderado de los demandantes alegó haber padecido.

Ratio decidenci:

En el sub examine la parte actora alega que la gastroenteritis aguda que afectó la salud
del apoderado del demandante fue un suceso imprevisible e irresistible que le impidió
asistir a la audiencia de sustentación y fallo programada para el 27 de abril de 2018 a las
nueve (9) de la mañana, por lo que considera que el Tribunal accionado debió
reprogramar esa diligencia.

Al respecto, observa la Sala que el suceso alegado por la parte actora no puede ser
catalogado como un evento de fuerza mayor o caso fortuito ya que no cumple con los
requisitos de imprevisibilidad, irresistibilidad y hecho externo, desarrollados en la parte
considerativa de esta providencia, pues el profesional del derecho el mismo día de la
audiencia, una hora después de que esta fue evacuada hizo presencia ante la autoridad
judicial accionada, lo que implica que su enfermedad no generó una incapacidad
absoluta para informar con antelación lo sucedido.

De acuerdo con la jurisprudencia de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de


Justicia y de esta Corporación, la fuerza mayor o caso fortuito no debe ser entendida
como cualquier hecho por sorpresivo o dificultoso que resulte, sino de uno que
inexorablemente reúna los mencionados rasgos legales.

En virtud de lo anterior, el caso bajo estudio no cumple con el requisito de irresistibilidad,


el cual implica que no se puedan superar las consecuencias de lo sucedido.
En conclusión, la parte actora estaba en condiciones de solicitar de manera previa el
aplazamiento de la diligencia judicial y luego allegar los certificados médicos, pero no
esperar a solucionarlo una vez evacuada esta, más aún si quien representa los intereses
del accionante es un abogado que ejerce su profesión y, por tanto, conoce de las
consecuencias que trae no asistir a este tipo de actos.

De esta manera, para la Sala de Revisión no resultan irrazonables las decisiones


adoptadas por el Tribunal accionado al interior del proceso ordinario civil, pues de lo
expresado por el actor en la acción de tutela no se aprecia la existencia de una absoluta
incapacidad de su apoderado para informar sobre la imposibilidad de asistir a la
audiencia, es decir, luego de haber sido expedida la incapacidad médica. Interpretación
que la Corte encuentra razonable y, además, dentro de las posibilidades dadas por los
deberes que el ordenamiento adjudica al juez en cuanto director del proceso.
Norma (s) específica (s) que se analiza (n) o sirven de sustento para la
motivación de la sentencia:
Constitución Política: 2, 29; sentencia T-543 de 2017
Decisión:
La Corte CONFIRMÓ el fallo dictado por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia
del 31 de octubre de 2018, que a su vez confirmó el proferido por la Sala de Casación Civil del 19 de
septiembre de 2018, que negó el amparo del derecho fundamental al debido proceso en el trámite de la
acción de tutela interpuesta por Arturo Espinosa Giraldo contra el Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Ibagué, Sala Civil – Familia, conforme a las consideraciones de la parte motiva de esta decisión.

Regla jurídica aplicable:

- Se identificó si frente a los hechos expuestos se había vulnerado el derecho del


debido del proceso.

- Si bien la autoridad judicial accionada no hizo referencia de manera expresa a la


aplicación por analogía del numeral 3º del artículo 372[83] del CGP que desarrolla el
tema de la inasistencia a la audiencia inicial, lo hizo de manera implícita pues en el
proveído cuestionado manifestó las razones por las cuales consideró que la
incapacidad médica no era suficiente para continuar con el trámite de segunda
instancia.

- Sobre la base de lo expuesto, se observa que el artículo 372 del estatuto procesal
civil dispone que la inasistencia de las partes o de sus apoderados a la audiencia,
por hechos anteriores a la misma, solo podrá justificarse mediante prueba siquiera
sumaria de una justa causa. Seguidamente, la norma en comento preceptúa que las
justificaciones que presenten las partes o sus apoderados con posterioridad a la
audiencia, solo serán apreciadas si se aportan dentro de los tres (3) días siguientes
a la fecha de su realización y el juez solo admitirá aquellas que se fundamenten en
fuerza mayor o caso fortuito.

Jurisprudencia citada:

La base argumentativa expuesta en este capítulo hace parte de las sentencias SU-917
de 2010, SU-195 de 2012, SU-515 de 2013, SU-769 de 2014 y SU-336 de 2017. Por
tanto, mantiene la postura uniforme y reciente de esta Corporación sobre la materia.
Sentencia SU-769 de 2014.
Sentencias T-792 de 2010, T-511 de 2011 y SU-773 de 2014.
T-079 de 1993.
sentencias T-231 de 1994, T-008 de 1998 y T-260 de 1999.
SU-041 de 2018
SU-749 de 2014
SU-035 de 2018 y T-451 de 2018.
T-543 de 2017.
SU-399 de 2012, fundamento jurídico nº 4; SU-400 de 2012, fundamento jurídico nº 6.1.;
SU-416 de 2015, fundamento jurídico nº 5; y SU-050 de 2017, fundamento jurídico nº
4.2.
Sentencia T-741 de 2017.
T-266 de 2012
T-259 de 2018
T-453 y SU-050 de 2017, SU-427 de 2016, SU-432 y SU-241 de 2015.

Observaciones:

No hubo salvamente de voto. Pero, si aclaración de voto

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