Delitos Matrimoniales en Derecho Penal
Delitos Matrimoniales en Derecho Penal
Art. 139: “Se impondrá prisión de dos (2) a seis (6) años:
1. A la mujer que fingiere preñez o parto para dar a su supuesto hijo derechos que no le
correspondan;
2. Al que, por un acto cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere la identidad de un
menor de diez (10) años, y el que lo retuviere u ocultare”.
Art. 139 bis: “Será reprimido con reclusión o prisión de tres (3) a diez (10) años, el que
facilitare, promoviere o de cualquier modo intermediare en la perpetración de los delitos
comprendidos en este capítulo, haya mediado o no precio o promesa remuneratoria o
ejercido amenaza o abuso de autoridad.
Incurrirán en las penas establecidas en el párrafo anterior y sufrirán, además, inhabilitación
especial por doble tiempo que el de la condena, el funcionario público o profesional de la
salud que cometa alguna de las conductas previstas en este Capítulo”.
(Artículo incorporado por art. 7° de la Ley N° 24.410 B.O. 2/1/1995)
Bien Jurídico Tutelado.
El derecho tutela a la persona humana por el sólo hecho de existir. Tal protección, que asume
diversas formas, se manifiesta en lo que a nosotros interesa, en el reconocimiento de ciertos
atributos jurídicos que le son inseparables e inalienables por su condición. Ellos son los
derechos de la personalidad, el nombre, el estado y el domicilio.
La propia Corte Suprema de Justicia de la Nación mantiene su doctrina acerca de la
preexistencia a todo ordenamiento jurídico de los derechos esenciales a la vida y a la dignidad
de las personas. El derecho a la vida, reconocido de manera implícita por nuestra Constitución
Nacional en forma previa a la reforma del año 1994 (art. 33) y luego taxativamente con la
incorporación de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos (art. 75 inc. 22º),
preexiste a toda la legislación que no hizo otra cosa que reconocerlo por la sola condición de
persona. A partir de allí se desprenden los demás derechos que constituyen la persona y le
permiten desenvolverse en la sociedad como ente de derechos y obligaciones.
El estado es, justamente, uno de ellos, definido como la posición jurídica que la persona
ocupa en la sociedad. Guillermo Borda lo conceptualiza como el conjunto de calidades
que configuran la capacidad de una persona y sirven de base para la atribución de deberes y
derechos jurídicos1. Los elementos que lo configuran pueden observarse con relación a las
personas consideradas en sí mismas (edad, sexo , salud, profesión), con relación a la familia
(casado, soltero, viudo, divorciado, ser padre o hijo, pariente, etc.) y con relación a la sociedad
en que vive (nacional o extranjero). Como se observa, el estado de la persona posee una
íntima vinculación con los derechos que le corresponden “al hombre como tal, como miembro
de la familia y como ciudadano. De ahí que en las cuestiones relativas al estado medie un
Ahora bien. El estado civil deriva de las relaciones de familia, institución básica de la
sociedad, resultando indispensable protegerlo contra aquellos actos que tiendan a desbaratarlo
mediante adulteraciones, maniobras fraudulentas y las suplantaciones.
Supresión y alteración del estado civil
Art. 138: “Se aplicará prisión de uno a cuatro años al que, por un acto cualquiera, hiciera
incierto, alterare o suprimiere el estado civil de otro”.
I. Antecedentes históricos y/o legislativos y/o proyectos.
La redacción actual responde a las modificaciones introducidas por la ley 24.410 (publicada
en el Boletín Oficial el 2/01/1995) que rediseñó los artículos 138 y 139 de este Capítulo e
introdujo la figura contenida en el actual artículo 139 bis. En lo que respecta al tipo penal que
tratamos, se ha endurecido la escala penal (que antes era de seis meses a dos años de prisión) y
se eliminó como elemento del tipo el propósito de causar perjuicio establecido por el
proyecto de 1906 presentado por Rodolfo Moreno (hijo).
Sin embargo, para llegar al estado actual de la cuestión, mucho fue el camino recorrido por este
ilícito. El proyecto de Tejedor de 1886 era aún distinto al que regía antes de la última reforma
de la ley 24.410. Se dedicaba en su título de los delitos contra el estado civil de las personas de
de suposición de parto, de exposición, ocultación y cambio de niño, y de otras usurpaciones.
La figura de la usurpación del estado civil de una persona suponía fingirse ella misma
para usar de sus derechos (usurpar su filiación, su paternidad, sus derechos conyugales).
Como afirma Rodolfo Moreno (hijo), “es la falsedad aplicada a la persona y con el ánimo de
substituirse a otra real y existente”
Posteriormente, el Proyecto de 1891 castigaba con pena de penitenciaría de seis meses a dos
años al que por un acto cualquiera hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil de
otra persona. La simplificación que se proponía al Código del doctor Tejedor respondía a la
crítica formulada acerca de que todos aquellos ilícitos contra el estado civil prescribían la
misma pena de prisión de uno a tres años. En los fundamentos del novel proyecto se advertía
que todos los actos de alteración o supresión del estado civil no podían equipararse en
gravedad. De tal forma, juzgaron que la regulación de la materia debía contener un precepto
general que abarcara todos los casos comunes, imponiendo penas más graves para los ilícitos
de mayor entidad o de mayor número de derechos violados y por ofrecer mayor peligro en la
conducta del agente.
Estas razones justificaban la redacción que transcribimos en el inicio del párrafo anterior,
repetida en todos sus términos en el proyecto de 1906. El fin perseguido tras la fórmula
genérica consistía en evitar dudas e incertidumbres, siendo capaz de captar todos los actos de
cualquier naturaleza que produzcan por resultado hacer incierto, alterar o suprimir el estado
recurre algunas veces al expediente de simular la existencia del hijo”5. Estos serían casos –
siguiendo al autor- en donde se supone el estado civil de una persona para beneficiarla sin
propósito de perjudicar a nadie. Así fue como finalmente el artículo 138 que rigió hasta el año
1995 quedó redactado del siguiente modo: “Se aplicará prisión de seis meses a dos años al que,
por un acto cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil de otro, con el
propósito de causar perjuicio”.
Se criticó fuertemente la incorporación del propósito de causar perjuicio como elemento
subjetivo del tipo. Sebastián Soler advirtió serias contradicciones entre el art. 138 y el inciso
2º del art. 139 pues las injusticias que Moreno pretendió evitar a través del primero se cometían
con la aplicación del segundo6. Recordemos el ejemplo brindado por este autor respecto
a los hijos expósitos. Su noble propósito, no incriminado por el art. 138, pasaba a serlo por el
inciso 2º del art.
139. Este delito –sin perjuicio del análisis que se hará más adelante- reprimía con prisión de
uno a cuatro años al que por medio de exposición, ocultación o de otro acto cualquiera,
hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil de un menor de diez años. En esta
descripción, la utilización de la frase “o de otro acto cualquiera” incorpora toda aquella
modalidad por la cual se hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil del infante, junto
con la exposición y la ocultación. De tal modo, lo que se pretendió evitar incorporando aquél
elemento subjetivo del tipo, encontró su criminalidad en esta última figura que, se habrá visto,
no incorporó en igual sentido el propósito de causar perjuicio.
La ley 24.410 del año 1995 reformó el art. 138, modificando la pena (ahora establecida entre
documentales que sean comprendidas por los arts. 292 y siguientes del Código Penal7. De tal
modo, tampoco será punible como autor de este delito el que participa en la alteración o
supresión que otro realiza sobre su propio estado civil, “ni el que lo hace como autor pero
instigado por aquel cuyo estado se altera, suprime o se hace incierto o con su expreso
como afirma Soler- que el sujeto tuviese alguna situación civil previamente establecida9.
De las tres acciones típicas, ésta es la más imprecisa. La reflexión se ve corroborada en el
pensamiento de Juan P. Ramos, quien supo afirmar de manera implacable, que el término
incertidumbre resulta confuso como modalidad de comisión del delito. No encuentra ejemplo
apropiado que pueda lograr una diferenciación acabada y entendible ni tampoco, afirma, la
doctrina ha logrado precisarlo ni a través de algún ejemplo que permita decir claramente qué es
otra, etc.)11.
Por último, suprimir el estado civil equivale a la acción que coloca al sujeto en la imposibilidad
de determinar o acreditar su estado civil sin asignarle otro distinto.
En todos los casos las acciones deben ser idóneas para subyugar el estado civil. Por tanto, no
constituye delito la usurpación del estado civil de otro mediante la mera invocación de su
La acción se consuma cuando se ha logrado hacer incierto, alterar o suprimir el estado civil
de otro. Sin embargo, resulta fundamental determinar bajo qué acción típica el agente ha obrado
habida cuenta que el momento consumativo será bien distinto, por ejemplo, entre el hacer
incierto y en la alteración del estado civil.
Se admite la tentativa. Creus y Buompadre brindan como ejemplo el caso de aquél que, para
tratar de suprimir una partida, comienza a arrancarla del protocolo sin poder consumar su
Tal cual hemos visto con el artículo precedente, la ley 24.410 atravesó profundamente este
capítulo del Código Penal, alterando la estructura típica del delito del cual pasamos
ahora a ocuparnos.
En la redacción anterior se reprimía con prisión de uno a cuatro años “a la mujer que fingiere
preñez o parto para dar a su supuesto hijo derechos que no le correspondan y al médico o
partera que cooperare a la ejecución del delito”. Esta actividad se consideraba de mayor
gravedad que la disposición genérica del art. 138 y, por ello, logró autonomía.
El proyecto Tejedor también castigaba los partos fingidos con prisión de un año, extendiendo
igual imputación al médico o la partera que cooperaren en su ejecución. La nota que
seguía al artículo resumía la importancia de penalizar esta modalidad: “…introducir a alguno
en una familia que le es extraña es introducir la perturbación y la ilegalidad en las relaciones
de esta familia en todos sus grados, para todas las generaciones, en todos los casos de
sucesión, tutelas y otros actos resultantes del parentesco. Este compendio de la influencia
ejercida por el estado civil sobre la suerte de las personas y de los bienes hacen comprender
bastante cuál es la gravedad de los fraudes cometidos en esta materia y justifica la severidad
inc. 2º del Código Penal o, eventualmente, con la pena del art. 139 bis del mismo Código17.
El sujeto pasivo será toda persona que se vea afectada por la atribución al hijo supuesto de
No constituirá delito fingir preñez pues su sola ficción no dice nada21. Tampoco configura el
tipo los casos en que la preñez y el parto son reales y el niño que se presenta es el nacido de
éste aún cuando se finjan cuestiones relativas a ese nacimiento, como ser la fecha y lugar22.
Se considera insuficiente que se finja preñez o que se haya parido un niño muerto23. Tampoco
basta la inscripción en el Registro Civil de un niño imaginario. En el momento de la ejecución
del delito debe haber un niño vivo –como opinan Creus y Buompadre-, que es el otro cuyo
estado civil se altera. Los autores citados descartan la tipificación en la falsa inscripción de un
niño inexistente derivado del fingimiento de la preñez y del parto, ni en la presentación de un
Se trata de un tipo doloso que persigue como resultado el otorgar a un niño que se presenta
como hijo derechos que no le correspondan. Los derechos a los que la ley se refiere –no
necesariamente de índole patrimonial pero sí pasibles de ser exigibles jurídicamente- son
aquellos inherentes al estado civil fingido y que el sujeto activo no puede otorgar por sí misma
en este delito26. En síntesis, deben ser derechos inherentes al estado civil supuesto.
Resulta importante el análisis de Nuñez sobre el aspecto concursal. El atentado al estado civil
se consuma con la presentación del niño teniendo en miras el ánimo de otorgarle derechos de
un tercero. Ahora, si la mujer sigue más allá e intenta o logra hacer valer esos derechos,
El delito se consuma con la presentación del supuesto hijo como producto de las maniobras
engañosas previas de preñez y parto. Algunos autores entienden que podría darse un caso de
tentativa el mero fingimiento de la preñez o del parto sin la presentación de un niño vivo28.
Supresión y Alteración de Identidad de Menores
inc. 2º: “Se impondrá prisión de 2 a 6 años: 2. Al que, por un acto cualquiera, hiciere
incierto, alterare o suprimiere la identidad de un menor de 10 años, y el que lo retuviere u
ocultare”.
Antecedentes Históricos y/o Legislativos y/o Proyectos.
La ley 24.410 estableció un nuevo tipo penal, agravado por cierto, que sustenta la punibilidad
sobre la identidad del menor de 10 años.
Antes de la reforma, este inciso reprimía al que por medio de exposición, ocultación u otro acto
cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil de un menor de diez años.
Claramente la nueva reforma se distancia del tipo penal superado.
Sin embargo, en el proyecto Tejedor era bien distinto a ambos. Se castigaba con pena de prisión
de dos años al que expusiere u ocultare a un niño o le supusiere filiación para hacerle perder
su estado de familia o los derechos que por él le corresponden. El tipo se reproduce en el
proyecto de Villegas, Ugarriza y García y en el Código Penal de 1886.
En ningún momento se especificó qué edad debía tener ese niño. Tan sólo se lo menciona como
tal, dejando la situación a la prudente apreciación judicial, cuestión que pudo ser superada con
las reformas posteriores.
Así fue como en el Proyecto de 1891 se repite aquella construcción pero se limita la edad de
diez años. En la nota, se entendió que “las personas mayores de esta edad tienen más medios de
protegerse y contra ellas el delito no será tan grave”29. Se comprendió que la exposición
y la ocultación del menor revelaban mayor índice de peligrosidad del autor y por ello la
pena era agravada. La exposición del menor significa depositarlo en lugar distinto de aquel en
que debe encontrarse y de modo que no permita establecerse quién es o cuál es su situación de
familia30. El ocultamiento se refiere al estado de familia que le es propio al menor de diez años
y no a su existencia31.
Como se ha dicho en las primeras líneas de este apartado, la ley 24.410 alteró profundamente el
esquema típico de la figura, eliminando de la fórmula a la exposición y ocultación como
modalidades pero incorporando cualquier acto idóneo para producir el resultado típico, con lo
cual, se sintetizó el tipo haciéndolo menos descriptivo y más sintético. Incorpora como sujetos
activos a quien retenga u oculte al menor y menciona como bien jurídico tutelado la identidad
del menor, lo que puede advertirse como un matiz diferenciador. Sin embargo, el concepto
que hemos dado sobre el estado civil de la persona como bien jurídico se identifica con la
identidad de la persona. Por tanto, no debe ser interpretado como bienes jurídicos diversos.
Análisis de los Elementos del Tipo.
Características de los Sujetos.
Cualquiera puede ser sujeto activo de este delito (“Se impondrá prisión… al que…”).
El sujeto pasivo se refiere al menor de 10 años de edad pues si se supera el límite, la conducta
podría quedar abarcada por el art. 138 del Código Penal.
Acciones Típicas.
El tipo se refiere a cualquier acto que hiciere incierto, altere o suprima la identidad del menor.
El acto punible debe ser idóneo y recaer sobre la persona del menor o sobre los documentos que
acreditan su identidad32.
Sobre la conceptualización de las acciones típicas hacer incierto, alterar o suprimir habremos
de remitirnos al desarrollo efectuado en el apartado “II.b” del comentario al artículo 138 del
Código
Penal.
Por último, la figura extiende la punibilidad al sujeto que retuviere u ocultare al menor. Tales
acciones deben estar dirigidas a introducir incertidumbre, alteración o supresión de la identidad
de aquél pues, si no tuviesen tal inspiración, aparecerían como acciones autónomas y, por tanto,
abarcadas por el delito de sustracción de menores tipificado en el art. 146 del Código Penal33.
Retener implica impedir que el menor se aparte del lugar en que se encuentra. Supone una
privación de libertad con la finalidad de vulnerar su estado civil o identidad que pudo haber
Tipo Subjetivo.
En el mismo sentido expuesto al momento de comentar el delito tipificado en el art. 138 del
Cód. Pen., la acción se consuma cuando se ha logrado hacer incierto, alterar o suprimir el
estado civil del menor de 10 años, y cuando se lo retiene u oculta con los fines delineados.
También aquí es de vital importancia determinar bajo qué acción típica el agente ha
obrado habida cuenta que el momento consumativo será diverso.
Promoción, Facilitación e Intermediación
Art 139 bis: “Será reprimido con reclusión o prisión de 3 a 10 años, el que facilitare,
promoviere o de cualquier modo intermediare en la perpetración de los delitos comprendidos
en este Capítulo, haya mediado o no precio o promesa remuneratoria o ejercido amenaza o
abuso de autoridad.
”Incurrirán en las penas establecidas en el párrafo anterior y sufrirán, además,
inhabilitación especial por doble tiempo que el de la condena, el funcionario público o
profesional de la salud que cometa alguna de las conductas previstas en este Capítulo”.
Esta figura penal llega de la mano de la ley 24.410 con la finalidad de combatir el tráfico de
niños, más allá de que su tipicidad abarca a la totalidad de los delitos del Capítulo,
reprimiendo a todas las personas que con su conducta, posibilitan, contribuyen, estimulan o
realización39.
El nudo del asunto tiene que ver con incorporar formas punibles de participación que bien
podrían colisionar con la reglas de la participación criminal del Código Penal. De tal forma, lo
cierto es que los artículos que a ella se dedican ya comprenden las modalidades destacadas en
el delito anotado. En rigor, la mayor pena que ahora se establece, a criterio de Molinario,
tiene que ver con que se desvalora en mayor medida promover o facilitar que cometer el
delito40.
Por último, la estructura típica “haya mediado o no precio o promesa remuneratoria o
ejercido amenaza o abuso de autoridad” resulta meramente aclaratoria sin utilidad alguna
salvo para eliminar la posibilidad de que se concurse a este delito con los delitos de amenazas o
abuso de autoridad41.
El segundo párrafo estipula la punibilidad de los funcionarios públicos o profesionales de la
salud que cometan alguna de las conductas previstas en este Capítulo, reprimiendo con
pena de prisión de tres a diez años e inhabilitación especial por doble tiempo que el de la
condena. Molinario considera injusta la escala penal por la calidad del sujeto activo. Y nos lo
hace saber de este modo: “Si hay figuras penadas con 1 a 4 años de prisión, de 2 a 6 y de 3 a
10, como ocurre en este Capítulo, es notoriamente injusto que, en todos los casos, si el autor
tiene ciertas características, la pena sea de
3 a 10 años. En primer lugar porque no varía si se trata de este último caso, aumenta
aproximadamente un tercio en relación con el segundo, y aumenta entre el doble y el triple en
cuanto al primero. ¿Por qué?”.
La relación a todo funcionario público debe entenderse sólo con aquellos que desempeñen
una función relacionada con el sistema de registro de datos que hacen al estado civil, a la
identidad”43.
En esta unidad veremos los delitos contra la libertad, qué es la reducción a servidumbre y la
esclavitud. Luego nos detendremos en el estudio de la sustracción, retención u ocultación
coactiva de personas y qué dice el Código Penal respecto a estos delitos. Por último, veremos
qué es la violación de domicilio.
5.1 Delitos contra la libertad. Bien jurídico protegido
El Título V del Libro Segundo del Código Penal contiene seis capítulos bajo el Título Delitos
contra la libertad.
Ellos son: delitos contra la libertad individual; violación de domicilio; violación de secretos y
de la privacidad; delitos contra la libertad de trabajo y asociación; delitos contra la libertad de
reunión y delitos contra la libertad de prensa.
El artículo que aquí comentamos se ubica en el capítulo que castiga los delitos contra la libertad
individual, la que no debe entenderse como un derecho absoluto, ya que su ejercicio se
encuentra limitado a otros que el hombre puede ejercer en la medida en que no afecte los de
otros ni traspase los límites fijados por el ordenamiento jurídico para mantener el orden social.
El bien jurídico protegido por el artículo 140 del Código Penal debe ser entendido como la
libertad en el sentido que establece el artículo 15 de la Constitución Nacional y los tratados
internacionales que tienen jerarquía constitucional.
Estos últimos prohíben expresamente el sometimiento a esclavitud y servidumbre. Entre ellos,
la “Declaración Universal de Derechos Humanos” (artículo 4); la “Convención Americana
sobre Derechos Humanos” (artículo 6); el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”
(artículo 8) y el “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales” (artículo
8).
Otro instrumento internacional que prohíbe la esclavitud y el trabajo forzado es el “Convenio
Europeo de Derechos Humanos” (artículo 4). Si bien no hay consenso entre los doctrinarios
sobre cómo debe ser entendido el término libertad, en razón de que este engloba una amplitud
de definiciones y puede ser utilizado en una pluralidad de sentidos, a efectos de configurar el
bien jurídico protegido por la norma consideramos que la nota definitoria está dada porque en
una sociedad civilizada la dignidad, la personalidad y la libertad se consideran atributos
esenciales de la persona humana, por lo que la esclavitud y la servidumbre solo pueden ser
interpretadas como degradantes (Sebastian Lowry, 2013).
Reducción a servidumbre y esclavitud. Concepto y elementos (artículo 140)
El artículo 140 del código penal dice:
Reducción a servidumbre y esclavitud. Concepto y elementos (artículo 140)
El artículo 140 del código penal dice:
Serán reprimidos con reclusión o prisión de cuatro (4) a quince (15) años el que redujere a una
persona a esclavitud o servidumbre, bajo cualquier modalidad, y el que la recibiere en tal
condición para mantenerla en ella. En la misma pena incurrirá el que obligare a una persona a
realizar trabajos o servicios forzados o a contraer matrimonio servil. (Artículo sustituido por art.
24 de la Ley N° 26.842 B.O. 27/12/2012).
Este artículo se ha visto modificado, como aclaramos pertinentemente. Resulta indispensable
establecer algunas nociones básicas. Podemos decir entonces que la esclavitud.
Es una forma de trabajo forzoso que implica el control absoluto de una persona por otra o, en
ocasiones, de un colectivo social por otro. Una persona que se encuentra en una situación de
esclavitud puede ser utilizada para la realización de cualquier actividad, sea lucrativa o no. La
condición de esclavo, por otro lado, no tiene una duración determinada.
Por otro lado, definimos servidumbre como:
El “Grupo de trabajo sobre la trata de personas” de la Oficina de las Naciones Unidas sobre
Drogas y Crimen ha propuesto definiciones de algunos conceptos contenidos en el “Protocolo
para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que
complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional”.
Interpreta, de acuerdo a lo previsto en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que el término servidumbre engloba “las
condiciones de trabajo o la obligación de trabajar o prestar servicios de que la persona en
cuestión no puede escapar y que no puede modificar” (punto IV, “H”). (Sebastian Lowry,
2013).
Por último decimos que, cuando el código determina “bajo cualquier modalidad” hace
referencia a:
Al contemplar la norma actual, la reducción a servidumbre o esclavitud “bajo cualquier
modalidad”, la conducta reprimida podría ser cometida a través de engaño; fraude; violencia;
amenaza; abuso de autoridad; concesión o recepción de pagos; el consentimiento de la víctima
(viciado o no) o el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre ella;
etc. (Sebastian Lowry, 2013)
De acuerdo a lo establecido por el “Convenio relativo al trabajo forzoso u obligatorio” de 1930
y por la “Convención sobre la Esclavitud” ya referida, la expresión trabajo forzoso u obligatorio
designa todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y
para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente, que podrá emplearse durante un
período transitorio, únicamente para fines públicos, a título excepcional, por el cual se debe
percibir una remuneración adecuada y a condición de que no pueda imponerse un cambio del
lugar habitual de residencia.
El proyecto de “Ley modelo contra la trata de personas” sostiene que el término matrimonio
forzoso o servil debe ser entendido como “toda institución o práctica en virtud de la cual:
1. Una mujer [persona] o una niña sin derecho a negarse a ello es prometida o dada en
matrimonio con arreglo al pago de una suma en dinero o en especie a sus padres, tutores,
familia o a otra persona o grupo; o
2. El esposo de una mujer, su familia o su clan tiene el derecho de transferirla a otra persona
por un valor recibido u otra consideración; o
3. Una mujer, a la muerte de su esposo, puede ser heredada por otra persona” (artículo 5,
inc. “J”, cfr. artículos 7 y 1 de la “Convención suplementaria sobre la abolición de la
esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud”).
Sin perjuicio de ello, dicho proyecto considerando conveniente actualizar la definición del
término matrimonio forzoso o servil con el fin de que puedan ser tenidos como sujetos pasivos
de dicha práctica tanto mujeres y niñas, como así también hombres y niños. (Sebastian Lowry,
2013).
Cuando toca hablar sobre la Privación ilegal de la libertad personal, debemos echar mano a dos
artículos: 141 y 142.
El primero establece que: “Será reprimido con prisión o reclusión de seis meses a tres años; el
que ilegalmente privare a otro de su libertad personal” (Ley 11.179 Texto actualizado).
Y el 142:
Se aplicará prisión o reclusión de dos a seis años, al que privare a otro de su libertad personal,
cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
1. Si el hecho se cometiere con violencias o amenazas o con fines religiosos o de venganza;
2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente, de un hermano, del cónyuge o
de otro individuo a quien se deba respeto particular;
3. Si resultare grave daño a la persona, a la salud o a los negocios del ofendido, siempre que
el hecho no importare otro delito por el cual la ley imponga pena mayor;
4. Si el hecho se cometiere simulando autoridad pública u orden de autoridad pública;
5. Si la privación de la libertad durare más de un mes.
5.2 Sustracción, retención u ocultación coactiva de personas
El artículo 142 bis, primer párrafo nos dice:
Se impondrá prisión o reclusión de cinco (5) a quince (15) años, al que sustrajere, retuviere u
ocultare a una persona con el fin de obligar a la víctima o a un tercero, a hacer, no hacer, o
tolerar algo contra su voluntad. Si el autor lograre su propósito, el mínimo de la pena se elevará
a ocho (8) años.
Se trata aquí de la figura base. Ahora bien, las agravantes lo encontramos seguidamente en el
párrafo segundo. Por lo cual, podemos establecer la siguiente clasificación: Agravantes (artículo
142 bis segundo párrafo):
Por edad y embarazo (inc. 1);
Por parentesco (inc. 2);
Por lesiones (inc. 3);
Por la condición o estado de la víctima (inc. 4);
Por la calidad del agente (inc. 5 conforme Ley 26.394);
Por el número de personas intervinientes (inc. 6);
Por muerte no querida del ofendido (artículo 142 bis tercer párrafo);
Por muerte intencional del ofendido (artículo 142 bis cuarto párrafo).
Entonces, volviendo al código, la pena será de diez (10) a veinticinco (25) años de prisión o
reclusión:
1. Si la víctima fuese una mujer embarazada; un menor de dieciocho (18) años de edad; o un
nmayor de setenta (70) años de edad.
2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente; de un hermano; del cónyuge o
conviviente; o de otro individuo a quien se deba respeto particular.
3. Si se causare a la víctima lesiones graves o gravísimas.
4. Cuando la víctima sea una persona discapacitada, enferma o que no pueda valerse por sí
misma.
5. Cuando el agente sea funcionario o empleado público o pertenezca o haya pertenecido al
momento de comisión del hecho a una fuerza armada, de seguridad u organismo de
inteligencia del Estado.
6. Cuando participaran en el hecho tres (3) o más personas.
La pena será de quince (15) a veinticinco (25) años de prisión a reclusión si del hecho resultara
la muerte de la persona ofendida, como consecuencia no querida por el autor.
La pena será de prisión o reclusión perpetua si se causare intencionalmente la muerte de la
persona ofendida.
Tenemos también los atenuantes de la figura, en el artículo 142 bis quinto párrafo. El mismo es
conocido como reducción de pena para el partícipe.
La pena del partícipe que, desvinculándose de los otros, se esforzare de modo que la víctima
recupere la libertad, sin que tal resultado fuese la consecuencia del logro del propósito del autor,
se reducirá de un tercio a la mitad. Recordemos en este caso tener presentes las modificaciones
incluidas por la ley 25.742 (Leyes 26.842 y 26.679).
Para entender de qué se trata el tema “atentados contra la libertad personal cometidos por
funcionarios públicos”, tomaremos como punto de partida el artículo 142 ter; conocido como
sustracción con la
La pena será de quince (15) a veinticinco (25) años de prisión a reclusión si del hecho resultara
la muerte de la persona ofendida, como consecuencia no querida por el autor.
Aquiescencia estatal.
Dice nuestro código penal:
Se impondrá prisión de DIEZ (10) a VEINTICINCO (25) años e inhabilitación absoluta y
perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para tareas de seguridad privada, al
funcionario público o a la persona o miembro de un grupo de personas que, actuando con la
autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, de cualquier forma, privare de la libertad a
una o más personas, cuando este accionar fuera seguido de la falta de información o de la
negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona.
La pena será de prisión perpetua si resultare la muerte o si la víctima fuere una mujer
embarazada, una persona menor de DIECIOCHO (18) años, una persona mayor de SETENTA
(70) años o una persona con discapacidad. La misma pena se impondrá cuando la víctima sea
una persona nacida durante la desaparición forzada de su madre.
La escala penal prevista en el presente artículo podrá reducirse en un tercio del máximo y en la
mitad del mínimo respecto de los autores o partícipes que liberen con vida a la víctima o
proporcionen información que permita su efectiva aparición con vida.
Este artículo fue incorporado por art. 1º de la Ley Nº 26.679.
Pasamos ahora al artículo 143 donde, en el inciso 1, nos habla acerca de retención ilegal de
detenido o preso.
En el artículo 143, inciso 2°, sobre prolongación indebida de la detención.
En el inciso 3° sobre incomunicación indebida.
Recepción y colocación indebida de reos en el inciso 4°.
Recepción ilegal de presos es el inciso 5°.
Finalmente el artículo 143 inciso 6° toca el tema omisión, retardo o negativa a hacer
cesar una detención ilegal o denunciarla.
Será reprimido con reclusión o prisión de uno a tres años e inhabilitación especial por doble
tiempo:
1. El funcionario que retuviera a un detenido o preso, cuya soltura haya debido decretar o
ejecutar;
2. El funcionario que prolongare indebidamente la detención de una persona, sin ponerla a
disposición del juez competente;
3. El funcionario que incomunicare indebidamente a un detenido;
4. El jefe de prisión u otro establecimiento penal, o el que lo reemplace, que recibiera algún
reo sin testimonio de la sentencia firme en que se le hubiere impuesto la pena o lo
colocare en lugares del establecimiento que no sean los señalados al efecto;
5. El alcaide o empleado de las cárceles de detenidos y seguridad que recibiere un preso sin
orden de autoridad competente, salvo el caso de flagrante delito;
6. El funcionario competente que teniendo noticias de una detención ilegal omitiere,
retardare o rehusare hacerla cesar o dar cuenta a la autoridad que deba resolver.
Finalmente, las agravantes los encontramos en el artículo 144. A su vez, tenemos casos
especiales, como ocurre con:
Privación ilegal con abuso de funciones o sin las formalidades legales (artículo
144 bis inciso 1°).
Vejación o apremios ilegales en actos de servicio (artículo 144 bis inciso 2°).
Severidades, vejaciones o apremios ilegales a presos (artículo 144 bis inciso 3°).
Agravantes (artículo 144 bis último párrafo).
La ley 23.097 introduce modificaciones en los tipos delictivos del Código y, es así como
encontramos lo siguiente:
Imposición de tortura. Agravantes (artículo 144 tercero). Omisiones funcionales
relacionadas con la tortura: Omisión de evitar el delito de tortura (artículo 144 cuarto
inciso 1°);
Omisión de denunciar el delito de tortura (artículo 144 cuarto inciso 2°)
Omisión de denunciar el delito de tortura por autor calificado (artículo 144 cuarto inciso
3°);
Agravante (artículo 144 cuarto inciso 4°);
Omisión funcional culposa (artículo 144 quinto).
Un grupo de figuras importantes son las siguientes:
Conducción de personas fuera de las fronteras de la República (artículo 145).
Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a la víctima (artículo 145 bis,
artículo 145 ter).
Sustracción de menores (artículo 146).
No presentación de menores (artículo 147).
Inducción a la fuga (art. 148).
Ocultación de menor. Agravante (art.149).
Sobre Amenazas y Coacciones, debemos ver los artículos 149 bis y 149 ter.
ARTICULO 149 bis. - Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de
amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. En este caso, la pena será de uno a
tres años de prisión si se emplearen armas o si las amenazas fueren anónimas.
Será reprimido con prisión o reclusión de dos a cuatro años el que hiciere uso de amenazas con
el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad.
ARTÍCULO 149 ter. - En el caso del último apartado del artículo anterior, la pena será:
1. De tres a seis años de prisión o reclusión si se emplearen armas o si las amenazas fueren
anónimas;
2. De cinco a diez años de prisión o reclusión en los siguientes casos:
a. Si las amenazas tuvieren como propósito la obtención de alguna medida o concesión por
parte de cualquier miembro de los poderes públicos;
b. Si las amenazas tuvieren como propósito el de compeler a una persona a hacer abandono del
país, de una provincia o de los lugares de su residencia habitual o de trabajo.
En el Libro II del Código de Contravenciones de CABA, Título I, nos encontramos con la
Protección integral de las personas. El Capítulo I está dedicado a la Integridad física.
Para hablar de Hostigamiento e Intimidación y Maltrato Físico, echamos mano a dicho cuerpo
normativo en sus artículos: 52 y 53.
Artículo 52 - Hostigar. Maltratar. Intimidar. Quien intimida u hostiga de modo amenazante o
maltrata físicamente a otro, siempre que el hecho no constituya delito, es sancionado con uno
(1) a cinco (5) días de trabajo de utilidad pública, multa de doscientos ($ 200) a un mil ($ 1.000)
pesos o uno (1) a cinco (5) días de arresto. Acción dependiente de instancia privada.
Artículo 53 - Agravantes. En las conductas descritas en los artículos 51 y 52, la sanción se eleva
al doble:
1. Para el jefe, promotor u organizador.
2. Cuando exista previa organización.
3. Cuando la víctima es persona menor de dieciocho (18) años, mayor de setenta (70) o con
necesidades especiales.
4. Cuando la contravención se cometa con el concurso de dos (2) o más personas.
Con el mismo cuerpo normativo trabajamos para desarrollar los siguientes temas:
Obstaculizar el ingreso o salida a lugares públicos (art.57).
Disposición, permiso y tolerancia de dichos actos (art. 57, in fine).
Ingresar o permanecer contra la voluntad del titular del derecho de admisión (art.58).
5.3 Violación de domicilio
El análisis del concepto de domicilio que han elaborado la doctrina y la jurisprudencia penal es
de suma importancia, puesto que la concepción de este elemento legal, cuya denominación
surge del título del capítulo (violación de domicilio) y de la letra del art. 151 del CP
(allanamiento ilegal), incide en la interpretación y aplicación concreta de los tipos penales en
estudio.
Carrara explicaba con claridad que “la palabra domicilio debe ser entendida, no con el sentido
estricto del derecho civil, sino con el sentido amplísimo mediante el cual se designa cualquier
lugar que el hombre haya escogido lícitamente para su propia morada, aunque sea precaria, y de
este modo, sin distinguir si es elegida como morada contigua o solamente por algunas horas del
día o de la noche o también para un destino transitorio especial, como un laboratorio o un
pabellón de caza, con tal que la invasión se produzca durante la subsistencia de su destino…”.
Para la ley penal, el domicilio “es el lugar o lugares que la persona tiene para el
desenvolvimiento de su vida, privada o social”. Este siempre debe ser real y también comprende
a la mera residencia y a la simple habitación.
De este modo, la habitación de un hotel en la que un sujeto solo pasa un día, o algunas horas, en
derecho penal constituye un domicilio.
El art. 150 del CP, al tipificar el delito de violación de domicilio, enumera cuatro ámbitos de
intimidad que ingresan dentro del concepto penal de domicilio: la morada, la casa de negocios,
sus dependencias y el recinto habitado por otro.
La morada –
La morada es el lugar donde una persona vive, manteniendo en ella su intimidad y la de los que
habitan con él, y de las cosas de que se sirve, aunque esté destinada a ser habitada solo en
determinados momentos del día (ej. pernoctar) y aunque la persona posea varias. Puede estar
constituida por un inmueble edificado, específicamente destinado a morada, o por inmuebles no
destinados a la habitación, pero que se utilizan para ese fin (como una cueva natural), o incluso,
por muebles afectados a viviendas (casas rodantes, construcciones flotantes, etc.). Lo dicho
evidencia que no importa el tipo de construcción, ni la humildad o precariedad de esta.
Buompadre sostiene que “la noción jurídico-penal de morada remite al lugar o espacio ocupado
como sitio propio de asentamiento existencial humano por una persona, donde la misma puede
mantenerse en reserva y apartada del mundo circundante, con posibilidad del ejercicio del
derecho a vetar la indeseada presencia de terceras personas”.
La casa de negocio –
La doctrina, en términos generales, coincide en que la casa de negocio es el lugar utilizado por
la persona para realizar algún tipo de actividad comercial, profesional, deportiva, científica,
artística, o de otro tipo, que se ejecuta con o sin fines de lucro, y que puede estar abierta al
público en general, como un café, un cine, etc., o solo a las personas que realizan actividad en
ese espacio. Se señala que si es un lugar abierto al público en general, para que se configure el
tipo es necesario que el titular haya manifestado expresamente su voluntad de exclusión
respecto del sujeto activo.
Sin embargo, algunos autores consideran que la casa de negocios indefectiblemente debe
tratarse de un lugar libre, como un café, o relativamente libre, como un teatro.
Cabe destacar, que no reúnen las características de las casas de negocios ciertos lugares
expresamente destinados al público, como los andenes, las salas de espera de las estaciones, las
plazas, etc.
Las dependencias –
Molinario define a las dependencias como “todo sitio que, no formando parte de la morada, sea
destinado por los moradores al desenvolvimiento de alguna de sus actividades domésticas”.
Creus expresa que las dependencias de las moradas o de las casas de negocios son los espacios
o recintos unidos materialmente a ellas, que sirven como accesorios para las actividades que en
las mismas se desarrollan (jardines, cocheras, quinchos, azoteas, etc.) siempre que sean lugares
cerrados por cercamientos que, aunque sean fácilmente superables, indiquen la voluntad del
titular de preservar su intimidad dentro de ellos y que requieran la acción de entrar por parte del
agente.
El recinto habitado por otro –
El recinto habitado por otro es el lugar transitoriamente destinado a la habitación de una
persona, dentro del cual esta tiene derecho a la intimidad (habitación de hotel, una carpa para
acampar, etc.). (Wacker Schroder y Tapia, 2016).
La figura pertinente la encontraremos en el artículo 150 del Código Penal.
Otros casos posibles son:
Allanamiento ilegal de domicilio (Artículo 151).
Casos de justificación (artículo 152).
En el Capítulo III del presente Titulo nos encontramos con el tema Violación de Secretos y de
la Privacidad, el cual es un epígrafe sustituido por art. 3° de la Ley N° 26.388. De ahí la
importancia y complejidad de determinar el bien jurídico protegido.
Dentro de esta figura debemos analizar:
Violación de correspondencia o comunicación electrónica:
Apertura indebida;
Apoderamiento indebido;
Supresión y desvío;
Interceptación o captación; y
Agravantes (artículo 153).
Acceso indebido o en exceso de autorización a un sistema o dato informático (artículo
153 bis).
Violación de correspondencia calificada por la calidad del autor (artículo 154).
Publicación indebida de correspondencia o comunicación de otra naturaleza (artículo
155).
Violación del secreto particular (artículo 156).
Revelación de hechos, actuaciones, documentos o datos secretos (artículo 157).
Acceso ilegítimo a un banco de datos personales.
Proporción y revelación de información registrada en banco de datos personales.
Inserción ilegítima de datos en un archivo de datos personales (artículo 157 bis).
Como hemos venido viendo anteriormente, el concepto “libertad” es complejo de definir.
Entramos ahora en un catálogo de delitos que tocan diferentes situaciones vinculadas a este
concepto. Es así que debemos ver:
Delitos contra la libertad de trabajo y asociación. Derechos tutelados (artículo 158).
Concurrencia desleal (artículo 159).
Delitos contra la libertad de reunión. El Derecho de reunión y su amparo (artículo 160).
Delitos contra la libertad de prensa. La libertad informativa (artículo 161).
Por último, de la mano de las leyes Especiales lograremos desentrañar los:
Delitos contra el orden migratorio (Ley 25.871).
Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes
(Ley
23.338).
Convención sobre la imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de lesa humanidad
(Ley
24.584).
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas y su jerarquía
Constitucional (Ley 24.820).
Bibliografía
Sebastian Lowry, M. P. (2013, noviembre 13). Art. 140. Reducción a la servidumbre.
Pensamiento Penal. Recuperado de: [Link]
art-140-reduccionservidumbre
Wacker Schroder, F., y Tapia, J. (2016, abril 14). Art. 150 a 151. Violación de domicilio y
allanamientos ilegales. Pensamiento Penal. Recuperado de:
[Link]
[Link]
En la presente unidad veremos los delitos contra la propiedad, qué explica el Código penal en
relación con estos y cuáles son los agravantes. Luego veremos a qué se denomina estafa y
usura.
6.1 Delitos contra la propiedad
En primer lugar, debe recordarse que nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
identificado a la propiedad con la totalidad de los derechos patrimoniales, superando toda
discusión sobre el punto.
Así ha explicado que el art. 17 CN “ampara todo aquello que forma el patrimonio del habitante,
trátese de derechos reales o personales, de bienes materiales o inmateriales”, aclarando en otro
precedente que “el término ‘propiedad’, cuando se emplea en los artículos 14 y 17 de la
Constitución o en otras disposiciones de ese estatuto comprende, como la dicho esta Corte,
‘todos los intereses apreciables que un hombre puede poseer fuera de sí mismo, fuera de su vida
y de su libertad’. Todo derecho que tenga un valor reconocido como tal por la ley, sea que se
origine en las relaciones de derecho privado sea que nazca de actos administrativos (derechos
subjetivos privados o públicos), a condición de que su titular disponga de una acción contra
cualquiera que intente interrumpirlo en su goce así sea el Estado mismo, integra el concepto
constitucional de ‘propiedad’”.
Se ha precisado con relación al hurto, al igual que en el caso del robo, que la propiedad que se
pretende resguardar con el tipo penal es la propiedad de las cosas muebles, pero ello no implica
que con el apoderamiento el derecho se destruya, puesto que éste existe en la medida que la
cosa subsiste. De allí que se concluya que la tenencia de las cosas muebles es el bien jurídico
lesionado por el proceder ilícito del agente. (Macagno, 2018)
El artículo 162 el código penal, nos dice sobre el hurto que:
“Será reprimido con prisión de un mes a dos años, el que se apoderare ilegítimamente de una
cosa mueble, total o parcialmente ajena”.
Como bien podrán ustedes interpretar, se trata aquí de la figura base. Ahora, bien, la doctrina
plantea distintas teorías para determinar en qué momento se consuma el delito: attrectatio,
aprehensio rei, amotio y ablatio.
Dentro de los hurtos agravados, tendremos:
Hurto de ganado; agravante y hurto campestre.
Hurto calamitoso.
Hurto mediante ganzúa, llave falsa, sustraída, hallada o retenida.
Hurto con escalamiento.
Hurto de cosas transportadas.
Hurto de vehículos dejados en la vía pública o en lugares de acceso al público.
Agravante por la calidad del autor (artículo 163 bis, Ley 25.816).
Es importante, como futuros operadores del derecho, lograr distinguir entre hurto y robo simple.
Es último se ve descripto en el siguiente artículo:
ARTICULO 164. - Será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare
ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con
violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo,
en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad. (Ávila, 2013, p. 1).
Es un delito cuya consumación exige la producción de un resultado determinado, que se traduce
en la privación efectiva de una cosa mueble. La acción típica del robo consiste en apoderarse de
una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o violencia física en las
personas.
El robo no es más que un hurto agravado por los medios comisivos: fuerza en las cosas o
violencia física en las personas, compartiendo con aquél una estructura común (las nociones de
cosa mueble, ajenidad y apoderamiento). (Ávila, 2013, p.9).
Detallamos entonces los agravantes:
Robo con homicidio (artículo 165).
Robo con lesiones (artículo 166 inciso 1°).
Robo con armas (artículo 166 inciso 2° -primera parte-, anteúltimo y último párrafo).
Robo en despoblado y en banda (artículo 166 inciso 2° -última parte-).
Robo en despoblado (artículo 167 inciso 1°).
Robo en lugar poblado y en banda (artículo 167 inciso 2°).
Robo con perforación o fractura (artículo 167 inciso 3°).
Robo agravado por circunstancias calificativas del hurto (artículo 167 inciso 4°).
Agravante por calidad del autor (artículo 167 bis).
El Capítulo 2 bis del código penal, corresponde a Abigeato.
En razón de ello, vemos que el artículo 167 ter, dice:
Será reprimido con prisión de DOS (2) a SEIS (6) años el que se apoderare ilegítimamente de
UNA (1) o más cabezas de ganado mayor o menor, total o parcialmente ajeno, que se
encontrare en establecimientos rurales o, en ocasión de su transporte, desde el momento de su
carga hasta el de su destino o entrega, incluyendo las escalas que se realicen durante el trayecto.
La pena será de TRES (3) a OCHO (8) años de prisión si el abigeato fuere de CINCO (5) o más
cabezas de ganado mayor o menor y se utilizare un medio motorizado para su transporte.
Como hemos de suponer, esta es la figura básica. Ahora, para entender los agravantes debemos
ver los artículos 167 ter, quáter y quinque.
Si tenemos que hablar del delito de extorsión, corresponde tomar el Capítulo III.
La acción es la de obligar mediante intimidación. Los medios son: 1) la intimidación lisa y
llana, o por cualquier modo; 2) la intimidación mediante simulación de autoridad pública; 3) la
intimidación por falsa orden de la misma.
La intimidación puede ser directa o indirecta. En los tres medios señalados está presente la
intimidación. No sólo se intimida cuando se actúa de cualquier manera suficiente sino cuando se
simula autoridad pública o falsa orden de la misma.
A la conciencia de la ilegitimidad de la disposición que tiene la víctima, el autor opone la
intimidación que implica el acto de autoridad; el disfraz es así el medio específico dotado per se
de efecto intimidatorio. No se necesita más. (Breglia Arias, 2013, p.28).
Art. 168
Será reprimido con reclusión o prisión de cinco a diez años, el que con intimidación o
simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a otro a entregar, enviar,
depositar o poner a su disposición o a la de un tercero, cosas, dinero o documentos que
produzcan efectos jurídicos.
Incurrirá en la misma pena el que por los mismos medios o con violencia, obligue a otro a
suscribir o destruir documentos de obligación o de crédito.
Art. 169.
Será reprimido con prisión o reclusión de tres a ocho años, el que, por amenaza de imputaciones
contra el honor o de violación de secretos, cometiere alguno de los hechos expresados en el
artículo precedente.
Art. 170.
Se impondrá reclusión o prisión de cinco (5) a quince (15) años, al que sustrajere, retuviere u
ocultare a una persona para sacar rescate. Si el autor lograre su propósito, el mínimo de la pena
se elevará a ocho (8) años.
La pena será de diez (10) a veinticinco (25) años de prisión o reclusión:
1. Si la víctima fuese una mujer embarazada; un menor de dieciocho (18) años de edad o un
mayor de setenta (70) años de edad.
2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente; de un hermano; del cónyuge o
conviviente; o de otro individuo a quien se deba respeto particular.
3. Si se causare a la víctima lesiones graves o gravísimas.
4. Cuando la víctima sea una persona discapacitada; enferma; o que no pueda valerse por sí
misma.
5. Cuando el agente sea funcionario o empleado público; o pertenezca o haya pertenecido a
alguna fuerza de seguridad u organismo de inteligencia del Estado.
6. Cuando participaran en el hecho tres (3) o más personas.
La pena será de quince (15) a veinticinco (25) años de prisión o reclusión si del hecho resultare
la muerte de la persona ofendida, como consecuencia no querida por el autor. La pena será de
prisión o reclusión perpetua si se causara intencionalmente la muerte de la persona ofendida.
La pena del partícipe que, desvinculándose de los otros, se esforzare de modo que la víctima
recupere la libertad, sin que tal resultado fuese la consecuencia del pago del precio de la
libertad, se reducirá de un tercio a la mitad.
Art. 171.
Sufrirá prisión de dos a seis años, el que substrajere un cadáver para hacerse pagar su
devolución.
Estafa
Innegablemente originariamente la estafa es un delito contra la propiedad que se extiende a
diversas hipótesis en tanto se castiga el daño patrimonial que ocasiona.
Ello no cambia porque el medio utilizado sea el engaño, porque no habrá ilícito cuando el
engaño no genere al menos un riesgo ilícito de afectación del patrimonio. En realidad la estafa
no afecta exclusivamente el derecho de propiedad, siendo que “basta con analizar el contenido
de los diferentes tipos para reconocer que en realidad la protección legal va mucho más allá…”
En nuestro derecho el concepto de propiedad se identifica con los derechos reales y
fundamentalmente con el dominio. En cambio el patrimonio es el conjunto de los bienes de una
persona con inclusión de los objetos inmateriales que tuvieren un valor (art. 2312 del Código
Civil) y en este sentido se piensa como objeto de protección en un concepto personal y
económico de patrimonio que garantice una completa protección del desarrollo del individuo.
En ese sentido la teoría dominante es la mixta jurídica-económica, originada en Alemania, que
define al patrimonio como la suma de las relaciones jurídicas de una persona valorables
económicamente.
Los distintos tipos penales que trae nuestra legislación establecen una protección más amplia
que la mera propiedad, extendiéndose a valores patrimoniales como la posesión, la tenencia y el
derecho al crédito, entre otros.
Sin embargo, aún aceptado ello, conforme la doctrina mayoritaria, para establecer si hubo
consumación de la estafa, es suficiente con establecer la existencia de una lesión en un elemento
concreto del patrimonio, sin necesidad de efectuar un análisis global de la totalidad del
patrimonio del sujeto pasivo antes y después del hecho.
Para que se entienda y a modo de ejemplo, de no ser así la recomposición automática que un
banco pudiera hacer en efectivo, frente a un cargo fraudulento hecho por un tercero con una
tarjeta de crédito adulterada, no sería delito para el tercero, ya que antes de concretarse el débito
la víctima contaría con el efectivo, generándose una mejora patrimonial inesperada.
Claro que, a diferencia del hurto y el robo, en la estafa el perjuicio patrimonial se alcanza con el
engaño que es el medio comisivo empleado, lo que ha autorizado a sostener que los bienes
atacados por la estafa son el patrimonio y la buena fe en el tráfico jurídico.
Lo peculiar de la estafa entonces es esa protección que brinda al patrimonio contra actos de la
misma víctima, que los actúa con error generado por el engaño. Los actos están viciados por
vicios en el consentimiento, tanto como en la extorsión con la que se la asimila, a diferencia que
aquí, en la estafa el vicio es generado por engaño y en la extorsión por la coacción.
En ese sentido Bacigalupo advierte que “En la década de los noventa las bases de la dogmática
de la estafa cambiaron. La reelaboración del bien jurídico introduciendo la libertad en el mismo
trascendió los límites del bien jurídico y determinó una nueva concepción del delito. El punto
de partida es la importancia atribuida al patrimonio como objeto de protección común de la
estafa y la extorsión (art 243, Cód. Penal) y al hecho de que en ésta, como en el robo, el autor
debía actuar mediante violencia o intimidación, es decir amenaza inmediata de violencia, y que,
por tanto en estos delitos no se podía negar que la libertad estaba directamente afectada, aunque
por distintos medios típicos”. (Rodríguez, 2013a).
Tendremos entonces: la estafa genérica, la estafa procesal, la estafa de servicios o alimentos, la
estafa mediante procedimientos mecánicos, automatizados o informáticos y los tipos especiales
de estafa, del artículo 173.
Estafa en la sustancia, calidad o cantidad de las cosas (inciso 1°).
Estafa mediante suscripción de documentos (inciso 3°).
Estafa por abuso de firma en blanco (inciso 4°).
Estafa por sustracción o hurto impropio (inciso 5°).
Estafa mediante el otorgamiento de un contrato simulado o falso recibo (inciso 6°).
Estafa mediante sustitución, ocultación o mutilación del documento (inciso 8°).
Estelionato (inciso 9°).
Estafa mediante supuesta remuneración a jueces o empleados (inciso 10°).
Dentro de los casos especiales de defraudación tenemos los tipos especiales de abusos de
confianza.
El Código Penal en su art. 173 combina tipos especiales de estafa (incisos 1°, 3°, 4°, 5°, 6°, 12°
y 13°), juntamente con los denominados abusos de confianza (de los incisos 2°, 7°, 11° y 14°).
Finalmente, las leyes
Nos. 25.930 y 26.388 agregaron las defraudaciones con tarjetas de compra, crédito o débito y
las defraudaciones con medios informáticos respectivamente. Todas requieren tal como se viera
en el caso de la estafa del art. 172 el engaño, el error de la víctima, la disposición patrimonial y
el perjuicio económico de la víctima. La aclaración inicial del art. 173 nos remite a ello cuando
dice que “Sin perjuicio de la disposición general del artículo precedente, se considerarán casos
especiales de defraudación y sufrirán la pena que él establece: …”. (Rodríguez. 2013b).
Respetamos aquí lo dispuesto por el artículo 173:
Retención indebida (inciso 2°).
Administración fraudulenta (inciso 7°).
Desbaratamiento de derechos acordados (inciso 11°).
Tipos especiales incorporados por la Ley 24.441:
Defraudación de derechos (inciso 12°).
Ejecución perjudicial de hipoteca y omisión de recaudos legales (inciso 13°).
Omisión de consignación de pago de letras hipotecarias (inciso 14°).
Tipos incorporados por la Ley 25.930 y por la Ley 26.388:
Defraudación mediante tarjeta de crédito o débito (inciso 15º).
Defraudación mediante manipulación informática (inciso 16º)
Estafas agravadas (artículo 174):
Estafa de seguro (inciso 1°).
Explotación de incapaces (inciso 2°).
Estafa mediante el uso de pesas o medidas falsas (inciso 3°).
Estafa en los materiales de construcción (inciso 4°).
Fraude a la administración pública (inciso 5°).
Estadas atenuadas (artículo 175):
Apropiación de cosa perdida o de tesoro (inciso 1°).
Apropiación de cosa habida por error o caso fortuito (inciso 2°).
Apropiación de prenda (inciso 3°).
Desnaturalización de cheque (inciso 4°).
Defraudación mediante uso de tarjeta de compra, crédito o débito; o mediante uso no
autorizado de sus datos (artículo 173 inciso 15°).
Defraudación mediante manipulación informática (artículo 173 inciso 16°).
Usura (artículo 175 bis)
El término usura proviene de la voz latina “usurae”, con la que en realidad en la antigüedad
exclusivamente se nombraba al interés por el que se prestaba el dinero en un mutuo. Luego se lo
empezó a utilizar para referirse a los intereses o exigencias aplicados a un préstamo de dinero
cuando estos resultaban excesivos (Rodríguez, 2013c).
En el Capítulo V de nuestro Código Penal, llegamos al tema quebrados y otros deudores
punibles.
Dice el artículo 176:
Será reprimido, como quebrado fraudulento, con prisión de dos a seis años e inhabilitación
especial de tres a diez años, el comerciante declarado en quiebra que, en fraude de sus
acreedores, hubiere incurrido en algunos de los hechos siguientes:
Simular o suponer deudas, enajenaciones, gastos o pérdidas;
No justificar la salida o existencia de bienes que debiera tener; substraer u ocultar alguna
cosa que correspondiere a la masa;
Conceder ventajas indebidas a cualquier acreedor.
Luego tenemos:
Quiebra culposa (artículo 177).
Quiebra de una sociedad comercial o de una persona jurídica (artículo 178).
Concurso civil fraudulento (artículo 179, 1° párrafo).
Insolvencia fraudulenta (artículo 179, 2° párrafo).
Colusión (artículo 180).
Y también:
Usurpación de inmuebles (artículo 181)
Usurpación por despojo (inciso 1°).
Destrucción o alteración de términos o límites (inciso 2°).
Turbación de la posesión y tenencia:
Usurpación de aguas (artículo 182).
Daño simple. Figura básica (artículo 183, primer párrafo).
Daños a sistemas informáticos o por sistemas informáticos (artículo 183, 2° párrafo).
Daños agravados (artículo 184).
Artículos para delitos contra la propiedad
En este sitio encontrarán distintos artículos sobre los delitos contra la propiedad.
Schroder, F. y Tapia, J. Violación de domicilio y allanamientos ilegales. Recuperado el 5 de
marzo de 2020
de: [Link]
arts._150_a151_violacion_de_domicilio_y_allanamiento_ilegal_1.pd
Poder Judicial de la Nación. (2009, febrero 24). Daño (art.183 c.p.) y Resistencia 0
Desobediencia a la Autoridad (art. 239 c.p.). Procesamiento. Recuperado de:
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Bibliografía
Ávila, F. (2013). Art. 164. Robo simple. En Pensamiento Penal.
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Breglia Arias, O. (2013). Art. 168. Extorsión. En Pensamiento Penal.
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Macagno, M. E. (2018). Art. 162. Hurto simple. En Pensamiento Penal.
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Rodríguez, P. (2013). Art. 172. Estafas y otras defraudaciones. En Pensamiento Penal.
[Link]
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Cierre de la unidad
Rodríguez, P. (2013). Art. 173. Casos especiales de defraudación. En Pensamiento Penal.
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defraudacion
Rodríguez, P. (2013). Art. 175 bis. Usura. En Pensamiento Penal.
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