1.
Activación de conocimientos previos
1.1. ¿Alguna vez han mirado la espalda, la nuca, la cabeza de un chofer? Si no
¿Por qué? ¿Qué han notado?
1.2.
1.3. ¿Y a un pasajero le han observado algo? ¿Lo han dicho? Si no ¿Por qué?
1.4.
1.5. ¿En alguna situación han visto algo inusual, violento, y han callado?
1.6.
1.7. ¿De qué tratará el cuento?
2. Lectura comprensiva: “Doshilitos de sangre
(fragmentos)”, de Rodolfo Fogwill
Me sucedió dos veces en Buenos Aires, pero la segunda vez me impresionó más, porque al
carácter anómalo "inusitado" de la escena venía a sumarse la desagradable sensación de
estar viviendo algo por segunda vez. Y a nadie le gusta sentir más de una vez en la vida
que está viviendo por segunda vez algo que se repite. ¿No es verdad?
Yo, en ambas oportunidades, correr por la nuca del chofer un hilito de sangre. Fueron
Jueves, distintos jueves del mismo año y eran choferes cincuentones, choferes viejos,
choferes de una edad poco frecuente entre choferes de taxi en estos tiempos en los que es
más habitual que la profesión de chofer de taxi sea escogida por hombres de veinticinco,
treinta, cuarenta años a lo sumo, gente que deja sus empleos, cobra una pequeña
Indemnización y como dicen ellos-"se pone" un taxi, un automóvil -como dicen ellos-"para
pucherear", y viven de eso: pucherean. Por lo general se trata de hombres recién casados y
algo en común debe existir entre los hábitos de poner una familia y "poner un taxi", pero no
seré yo quien se ponga a comparar ambas costumbres en este momento.
El segundo hilito de sangre, el de la segunda vez, era semejante al primero, pero manaba
más lentamente, Estoy casi seguro de que esa segunda vez el hilito de sangre manaba más
lentamente, más despacio, quizá por efectos de la naturaleza de la sangre del segundo
chofer, más densa, más viscosa, que aunque surgiera de una fuente idéntica, a una presión
y velocidad idénticas, por efectos de su mayor viscosidad o densidad tendía a adherirse con
mayor firmeza al vello de la nuca del hombre y a la piel del cuello del hombre, provocando la
imagen de un transcurrir más lento por la superficie del hombre, la del chofer de taxi,
Otra diferencia: la primera vez descubrí el hilito de sangre cuando circulábamos por Callao,
en los tiempos en que por la avenida Callao aún transcurría el tránsito en doble mano y los
semáforos obligaban a detener el automóvil en cada esquina a la espera de la señal verde
permisiva de los semáforos. La segunda vez, en cambio, vi el hilito de sangre corriendo
remolón entre los pelos de la nuca del chofer mientras avanzábamos por la calle Paraguay
entre Carlos Pellegrini y Suipacha rumbo a la calle Maipú por la que el chofer se proponía
1
ensayar una salida hacia el sur, hacia los barrios del sur del centro de la ciudad, a donde me
llevaba mi destino.
[...]
Entonces, con la experiencia que me asistía por haber vivido una situación semejante pocos
meses atrás, y con la destreza que me brindaba el azar de haber escrito sobre aquella
experiencia pocos días atrás, decidí dirigirme sin eufemismos al chofer, tan educadamente
como puede uno dirigirse a otro en la ciudad sin denotar amaneramiento ni resultar
sospechoso de una identidad homosexual y hable así:
Dicen que vuelven a aparecer los choferes que sangran....
Mi frase lo tomó por sorpresa. Tardó varios segundos en asentir con la cabeza y recién
después de unos cuantos metros de calle entreví que se disponía a hablar. En efecto,
rebajó a segunda, oprimió el pedal de freno para ceder el paso a una mujer que cruzaba
Hipólito Yrigoyen rumbo a la plaza con un niño en brazos y dijo:
-Eso comentan... vuelta a vuelta cae uno al garaje donde yo guardo el coche y dice eso. que
están volviendo a aparecer…
-Lo tiene bien eh... dije para disimular el tema de mi interés.
-¿El qué?-preguntó el hombre. Yo había disimulado mucho.
-El auto... lo tiene bien. No es común encontrar coches tan limpios... hoy en día...
-Vea... va en costumbres... son formas de ser... depende de la clase de gente que sea el
dueño,
-Claro-dije, eso dice mi mujer... la clase se ve en lo que uno hace, en cómo tiene las cosas.
-Cierto-respondió, mi mujer dice igual.
-Las mujeres saben de estas cosas... todo el día en la casa... casualmente -agregué- ayer
mi mujer... me hablaba de... –fabriqué un poquito de suspenso.
-¿De qué? - Ya había despertado su curiosidad.
-De eso... de que habían vuelto a aparecer los choferes de taxi que sangran...
Eso me dijo que le habían dicho, yo le dije que no vaya a creer.
-No crea... -dijo él- vuelta a vuelta me dicen que aparecen algunos...
-¿Y por qué será?
-Vaya a saber... -dijo él- costumbres.
[...]
Llegábamos a México y Bolívar, mi destino.
Pagué con un billete de diez mil pesos y mientras controlaba que mi interlocutor no me
timase con el vuelto viejo hábito de los choferes de Buenos Aires miré cómo su mancha iba
creciendo hasta formar una figura del tamaño de una hoja de nogal, o de tilo joven. Hubiese
querido saber las dimensiones que llegaría a adquirir su mancha al cabo de la jornada de
trabajo, pero pensé que si lo preguntaba directamente él me respondería cualquier
guarangada, o lisa y llanamente, con su humor de perros, me mentiría como a un niño.
Además, pensé aquel día y hoy, analizándolo mejor me convenzo de que estaba en lo
cierto, en el curso de la tarde no faltaría un pasajero poco experimentado en viajar con
choferes que sangran que, comedido, le anunciara que su hilito de sangre ya era evidente y
que su camisa manchada no hacía sino corroborar que también él era un chofer que
sangra...
[...]
2
Cuando parado en el cordón de la vereda recibí mi cambio, mantuve abierta la puerta
trasera del Falcon y conté: tres billetes de mil, uno de quinientos, dos monedas de cien
pesos. Estaba bien, el viaje había costado seis mil trescientos pesos, así lo indicaba el reloj
empotrado en la consola del auto. Solo cuando verifiqué las cifras, cerré la puerta y dije
"adiós" o "buena suerte" o alguna de esas frases que se suelen decir al terminar un viaje.
Fogwill, 1982 (1980)
3. Bio: Rodolfo Enrique Fogwill
Sociólogo, profesor titular de la Universidad de Buenos Aires, editor de una legendaria
colección de libros de poesía, ensayista y columnista especializado en literatura y política
cultural. Nacido en Buenos Aires en 1941, fue conocido simplemente como Fogwill. Muchos
críticos opinan que su estilo oscila entre la ternura y la ferocidad, con una gran capacidad
para intimidar, imitar, seducir e imponer respeto.
Entre sus obras se destacan poesías, como El efecto de realidad (1979), La dedo (2001),
Canción de Paz (2003) y Últimos movimientos (2004); cuentos como Mis muartos puok
(1980), Misica japасала (1982), Muchacha punk (1992) Restor diurnes (1983); novelas,
como Los Pichiciegos (1983), Una pálida historia de amor (1991), Cantes de marineras en
las pampas (1998), Vivir afuera (1988), y Un guión para Artke (2009). Fue galardonado en
varias oportunidades, como cuando obtuvo el Premio Nacional de Literatura 2004. Falleció
el 21 de agosto de 2010 a los 68 años de edad.
4. Actividades
1. El protagonista vive una situación que califica como "anómala" e "inusitada". ¿De qué
situación se trata?
1.1. A partir de lo analizado, puede interpretarse que hay algo que no se dice o de lo que se
prefiere no hablar. ¿Mediante qué frases o expresiones puede deducirse lo anterior?
1.2. Fundamenten su respuesta y expliquen qué efecto de sentido se logra al presentarla
como algo inusual.
2 El protagonista, ante el hecho inusitado que presencia por segunda vez en pocos meses,
dice: "decidí dirigirme sin eufemismos al chofer". Busquen en el diccionario el significado de
"eufemismo" y analicen si su intención de no emplear eufemismos finalmente se cumple.
Retomen la respuesta dada y expliquen por qué creen que es así.
4. Se dice: "Cuando hablamos de violencia y literatura, entonces, pensamos que la violencia
se presenta en dos niveles: por un lado, en la narración de situaciones violentas y, por otro
lado, en el lenguaje que se utiliza". En este cuento, ¿cómo se manifiesta la violencia en el
lenguaje? Ejemplifiquen sus argumentos con al menos dos fragmentos extraídos del texto.
3
5. Marquen entre paréntesis la estructura canónica de un texto literario.
5.1 Escriban una oración unimembre enunciando de qué trata cada una de esas tres partes.
5.2. ¿Cuál es el nudo? Enuncien el conflicto.
5.3. ¿Cuál es el tema?¿De qué trata el texto?
[Link] en cuenta las consignas anteriores, les proponemos que reescriban alguna parte
para provocar un cambio en la historia. Pueden leer el cuento completo en:
[Link]
Y una versión de Hernán Casciari en
[Link]
7. ¿Qué relación de intertextualidad encuentran entre este cuento y las otras obras literarias
leídas a lo largo de este año?
[Link] sus apuntes y el programa de la materia, anoten los títulos y el rasgo por el
que se relaciona.
7.2 Empiecen a diseñar la CONSTELACIÓN LITERARIA que servirá de resumen de su 5to
año.
Esta metáfora ilustra el modo en que, de manera análoga a como hemos hecho con
las estrellas del firmamento, podemos establecer vínculos más o menos caprichosos
entre unas obras y otras, por lejanas que estén el tiempo y en el espacio desde
nuestra perspectiva de observadores.
a) DESARROLLAR ESTRATEGIAS DE LECTURA.
-recuperar información explícita o implícita
-realizar inferencias
-aventurar hipótesis
-recapitular
-contrastar el texto con el propio conocimiento del mundo
b) ACTIVIDADES DE ESCRITURA DE INTENCIÓN LITERARIA. OBJETIVOS:
-Estimular la creatividad
-Mostrar las posibilidades de la escritura como vehículo para el conocimiento de uno mismo.
-Animar a la reescritura de la palabra y del mundo.
- Propiciar la reflexión metaliteraria