Perú, ¿un país desangrado por una corrupción que devora a sus presidentes?
Recientemente, el periódico francés Libération publicó un artículo
titulado “Le Pérou, ce pays qui devore ses présidents”, apoyándose en el hecho de que, en
2019, el país ostentaba un triste récord debido a que sus cuatro últimos presidentes vivos
estaban inculpados o condenados por la Justicia.
Perú ostenta además el triste récord de haber sido, durante la primera
ola de la pandemia, el país con el mayor índice de mortalidad del mundo.
El principio de Conversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa, 1969)
es considerado uno de los mejores inicios de una novela. Santiago Zavala, el protagonista,
abre la novela planteándose una pregunta: “¿en qué momento se había jodido el Perú?” “À
quel moment le Pérou avait-il été foutu? ” Esta pregunta cobra más sentido que nunca en el
contexto político actual del país.
Elecciones de 11 de abril de 2021. El triunfo de Pedro Castillo
En 2020, el país estuvo dirigido sucesivamente por tres presidentes:
Martín Vizcarra, Manuel Merino (durante únicamente 5 días) y Francisco Sagasti, lo que
evidencia la crisis política que azotaba al país.
Fue en este contexto de crisis institucional y política profunda en la
que tuvieron lugar las elecciones presidenciales de 2021, a las que se presentaron
18 candidatos a presidente, la prueba de la existencia de un sistema de partidos debilitado.
Los grandes partidos tradicionales, que dirigieron los recientes Gobiernos, quedaron fuera
de la carrera hacia el poder.
A pesar del gran número de candidaturas, 16 partidos no lograron
alcanzar el porcentaje de votos necesario para pasar a la segunda vuelta. Solo dos
candidatos estuvieron presentes en la segunda vuelta: Keiko Fujimori (que obtuvo un
13.41 % de los votos) y Pedro Castillo (con un 18.92 %).
El triunfo en la segunda vuelta era fundamental para Keiko Fujimori
puesto que se encontraba en libertad vigilada, después de haber pasado unos meses en la
cárcel a principios de 2020. Acusada de financiación de sus precedentes campañas
electorales, la Fiscalía pedía una pena de 30 años de cárcel por el dinero recibido de la
empresa de obras Odebrecht en el marco de la Operación Lava Jato. Su derrota en las
elecciones permitirá que continúe el juicio que podría enviarla a la cárcel. Se trata de su
tercera derrota electoral al frente del partido Fuerza Popular.
Por su parte, Pedro Castillo, se presentó como el candidato venido del
Perú rural e indígena.
Tras seis semanas de incertidumbre, dado que el resultado de la
segunda vuelta fue muy reñido y a que Keiko Fujimori se negaba a reconocer el triunfo de
Castillo, asegurando que se había producido un fraude electoral, éste fue elegido Presidente
el 28 de julio con el 50.25 % de los votos.
Desangrado
exangüe
Ostentar un récord
détenir un récord
La primera ola de la pandemia
la première vague de la pandémie
Cobra más sentido que nunca
revêt plus de sens que jamais
Azotar
frapper
Quedar fuera de la carrera
rester en dehors de la course
Un gran número
un grand nombre
La segunda vuelta
le second tour
En libertad vigilada
en liberté surveillée
La Fiscalía
le bureau du Procureur
Pedir una pena
réclamer une peine
Una empresa de obras
une société de travaux publics
El marco
le cadre
La derrota
la défaite
El juicio
le procès, le jugement
La incertidumbre
l’incertitude
Reñido
disputé
Se negaba a reconocer
refusait de reconnaitre
¿Quién es Pedro Castillo?
Elegido presidente tras un ajustado triunfo, este maestro rural de 51
años afirma pretender “reescribir la historia” en el año en el que se celebra el bicentenario
de la Independencia del país. Armado con su lápiz, convertido en el símbolo de reescritura
de la historia, y de su sombrero blanco, Castillo construyó su campaña en torno al lema “no
más pobres en un país rico”. Su partido, Perú Libre, logró la mayor cantidad de votos en los
Andes y la selva amazónica.
Castillo afirmó que su victoria se debía al voto de los “ciudadanos de
cuarta clase”, que se dieron cuenta de que no se vivía una auténtica democracia en el país y
cuya voz no se escuchaba en la capital, Lima. Además, contó durante la campaña con el
apoyo del expresidente de Uruguay, José Mújica.
¿Quién es Keiko Fujimori?
Hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), Keiko Fujimori se
presentaba por tercera vez a la elección presidencial, habiendo perdido en 2011 contra
Ollanta Humala y en 2016 contra Pedro Pablo Kuczynski.
Paradójicamente, contaba con el apoyo del hispanoperuano Mario
Vargas Llosa, enemigo declarado de su padre desde 1992. (De hecho, Mario Vargas Llosa fue
candidato a la elección presidencial en 1990 contra… Alberto Fujimori). Pero el miedo de ver
Perú sumido en el comunismo animó al Premio Nobel de Literatura 2010 a apoyar
abiertamente a Keiko, calificándola de “mal menor”.
La candidata insistió en que su candidatura era un obstáculo contra el
comunismo de Castillo pero, aunque esta estrategia convenció a los votantes de la capital, el
campo votó a favor de Castillo.
Alberto Fujimori
Aunque ganó las elecciones democráticamente en 1990, a partir de
1992 su régimen se convirtió en una dictadura debido al “autogolpe de Estado” que
protagonizó.
El autoritarismo, la corrupción y la violencia militar marcaron su
mandato. Huyó a Japón en 2000 después de las protestas que pusieron en entredicho su
reelección. Fue extraditado a Perú y condenado a 25 años de cárcel por crímenes contra la
humanidad y a 8 años por corrupción. Aunque fue indultado en 2017, el indulto se anuló y a
día de hoy está en la cárcel. En 2022 fue indultado de nuevo.
Un ajustado triunfo
un triomphe obtenu par une faible
marge
Pretender
avoir pour objectif
Un lápiz
un crayon
Un sombrero
un chapeau
El lema
le slogan
La selva amazónica
la forêt amazonienne
Darse cuenta de
s’apercevoir de
Cuya voz no se escuchaba
dont on n’entendait pas la voix
El apoyo
le soutien
Sumido en
plongé dans
Un mal menor
un moindre mal
Convencer
convaincre
El campo
la campagne
Protagonizar
être l’acteur principal
Huir a
fuir
Poner en entredicho
remettre en question
Extraditado
extradé
Indultado
gracié
Primera moción de censura contra Pedro Castillo
y primeras dificultades
La moción de censura organizada para destituir al presidente por
“incapacidad moral permanente” cinco meses después de su elección no prosperó. Se
trataba de la quinta moción de censura en cinco años, organizada por el fujimorismo y sus
aliados. Este recurso a la moción de censura evidencia la fragilidad del sistema político
peruano.
La falta de liderazgo, la ausencia de una hoja de ruta clara y las luchas
internas en su Gobierno pueden permitir comprender esta forma de sanción política contra
Castillo.
Efectivamente, el escándalo desatado por el hallazgo de bolsas con
dinero (20 000 dólares) en el baño de su antiguo Secretario General de la Presidencia, Bruno
Pacheco, destituido la víspera por presunto tráfico de influencias, constituyó un duro golpe
para el Ejecutivo. Además, la destitución del primer ministro Guido Bellido y su sustitución
por la abogada moderada Mirtha Vásquez fue muy criticada por miembros del propio
partido de Castillo, incluido Vladimir Cerrón, fundador del partido. El presidente se vio
obligado a zanjar las luchas internas de su Gobierno separándose de los miembros más
radicales de éste, lo que ha llevado a una impresionante cadena de ceses y nombramientos
en muy poco tiempo.
La Constitución de 1993 suprimió la Cámara de Senadores, por lo que
son los diputados quienes manejan la política, apoyados o influencias a menudo por los
intereses del empresariado.
Una de las primeras medidas evocadas por el nuevo Gobierno consiste
en organizar un referéndum para modificar la Constitución de 1993.
Uno de los dramas de la dictadura, las esterilizaciones forzadas
En diciembre de 2021, el escándalo de las esterilizaciones forzadas que
se practicaron durante la dictadura de Fujimori volvió a ocupar los titulares de los periódicos.
El expresidente está acusado de haber ordenado practicar ligaduras de trompas y
vasectomías a decenas de miles de indígenas en Perú en los años noventa.
El juicio actual se abrió en 2018, después de que la primera
investigación fuera archivada.
La falta de liderazgo
le manque de leadership
Una hoja de ruta
une feuille de route
Desatado
déchaîné
El hallazgo
la découverte
La víspera
la veille
Zanjar
couper court à
Una cadena de ceses
une série de révocations des fonctions
ministérielles
Los nombramientos
les nominations
Manejar la política
diriger, mener la politique
El empresariado
le patronat
Ocupar los titulares de los periódicos
faire les gros titres des journaux
La inestabilidad política de los últimos años
El impacto del caso Odebrecht en la política peruana
Un artículo de El País (22/04/2019) titulado “La corrupción desangra a
Perú” describía perfectamente lo que ocurre en la región.
Efectivamente, debido a su presunta implicación en la trama de
corrupción Odebrecht, los principales políticos peruanos se enfrentaron a investigaciones
fiscales.
Con ocasión de su visita a Perú en enero de 2018, el Papa Francisco
calificó la corrupción de “virus que lo infecta todo y tanto daño hace a los pueblos
latinoamericanos”. (Alejandro Toledo es un prófugo de la Justicia, Ollanta Humala estuvo en
la cárcel, la candidata Keiko Fujimori estuvo en prisión preventiva; Alan García (1985-1990)
(2006-2011) se suicidó cuando iba a ser detenido, Kuczynski dimitió cuando iba a ser
destituido por corrupción, …).
Presunto
présumé
Hacer daño
porter préjudice, faire du mal
Un prófugo
un fugitif
La prisión preventiva
la détention provisoire
2018. Inestabilidad política y corrupción : la caída de Pedro
Pablo Kuczynski (PPK)
A principios de marzo de 2018, un exdirectivo de Odebrecht, Jorge
Barata, confirmó que financió las campañas de los políticos peruanos siguientes: Keiko
Fujimori, Alan García, Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuzcynski y Ollanta Humala.
El Papa lanzó un mensaje claro: “ ¿Qué le pasa a Perú que cada vez que
sale un presidente lo meten preso? Humala está preso. Toledo está preso (arrestado en los
EEUU, adonde se había fugado). Fujimori estuvo preso… El sistema llama la atención”. En
2021, esta frase seguía siendo tristemente cierta.
Pedro Pablo Kuczynski dimitió el 21 de marzo de 2018 para evitar su
destitución y fue sustituido por su vicepresidente, Martín Vizcarra.
La dimisión de P.P. Kuzcynski y el suicidio de Alan García abrieron un
debate en la sociedad peruana sobre la pertinencia de utilizar la prisión preventiva para los
sospechosos de corrupción. No podemos olvidar que Alejandro Toledo huyó a otro país, lo
que se hubiera evitado en caso de haber decretado la prisión preventiva.
Es necesario recordar que [Link] accedió al poder gracias al
voto de las fuerzas democráticas y al apoyo de la izquierda, y a su promesa de que no
indultaría a Fujimori.
Fujimori había sido condenado a 25 años de cárcel (de los que cumplió
12) por sus crímenes y violaciones de los derechos humanos. Aunque fue elegido
democráticamente, su mandato se transformó en una dictadura (1992) y gobernó Perú entre
1990 y 2000.
El presidente Kuczynski no cumplió su promesa y el 24 de diciembre de
2017 indultó a Fujimori. En su artículo “La traición de Fujimori” (El País, 31/12/2017), Mario
Vargas Llosa lo califica de Maquiavelo que traicionó a los que votaron por él.
(Atención: Mario Vargas Llosa fue el candidato a la presidencia de Perú
en 1990… contra Fujimori. Esto es esencial para comprender el posicionamiento del
escritor).
La comunidad internacional se pronunció mayoritariamente contra el
indulto (el Secretario General de la OEA, el Alto Comisionado por los Derechos Humanos de
la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La sociedad peruana estaba dividida (50 %,50 %) con respecto al
indulto. Dos ministros de Kuzcynski dimitieron como respuesta al indulto. Sin embargo, en
febrero de 2018, la Justicia peruana ordenó que Fujimori fuera procesado por el caso
Pativilca, la matanza de seis personas en 1992.
2019. Crisis política e institucional del presidente Vizcarra
Como consecuencia del bloqueo de la oposición fujimorista,
mayoritaria en el Congreso peruano, la adopción de leyes se volvió imposible, dejando al
país en un punto muerto político. Además, la oposición pretendía modificar la composición
del Tribunal Constitucional para nombrar jueces afines a su partido.
Por esta razón, el presidente Vizcarra decidió disolver el Congreso en
septiembre y organizar nuevas elecciones legislativas (“elecciones extraordinarias”) el 26 de
enero de 2020. El resultado de estas elecciones ha conducido a una fragmentación del
Congreso.
Además, en febrero de 2020, Vizcarra se vio obligado a impulsar una
remodelación ministerial. Esto se debió a que Odebrecht demandó al Estado peruano por
haber cancelado un proyecto de gasoducto en 2017, lo que forzó la dimisión del ministro de
Energía y de otros titulares.
2020. Un año con tres presidentes
En 2020, el país estuvo dirigido sucesivamente por tres presidentes:
Vizcarra, Merino y Sagasti.
Martín Vizcarra, que había llegado al poder tras la renuncia de PPK, no
gozaba de apoyos políticos en el Parlamento, que intentó echarlo del poder en un primer
momento acusándolo de tráfico de influencias y una segunda vez acusándolo de
“incapacidad moral permanente” para el cargo, por haber recibido sobornos en [Link]
amplia mayoría de diputados votó su destitución.
Puede que la “cruzada anticorrupción” de Vizcarra esté en el origen de
la animadversión de los diputados. De hecho, los peruanos se echaron a la calle a primeros
de noviembre en el momento de su destitución para denunciar maniobras que ocultaban
intereses políticos de algunos diputados.
En su lugar, fue nombrado Manuel Merino, que fue presidente durante
5 días (del 10 al 15 de noviembre). Renunció al cargo debido a que se cuestionaba su
legitimidad.
A la espera de las elecciones de abril de 2021, en noviembre de 2020
fue nombrado presidente el centrista Francisco Sagasti.
Los jueces afines a su partido
les juges proches de son parti
Una remodelación ministerial
un remaniement ministériel
Recibir sobornos
toucher des pots-de-vin
Una cruzada
une croisade
La animadversión
l’animadversion, l’antipathie
Las maniobras
les agissements
Escándalo en Perú por la administración irregular de vacunas al
expresidente Vizcarra, ministros y altos cargos
Decenas de altos funcionarios se inmunizaron sin hacerlo público con
dosis de Sinopharm que llegaron a Lima en septiembre. Dimite la canciller, Elizabeth Astete,
que se vacunó en enero
JACQUELINE FOWKS El País, Lima – 15 FEB 2021
El escándalo desatado en Perú después de confirmarse este fin de
semana que el expresidente Martín Vizcarra recibió a escondidas una vacuna contra la covid-
19 el pasado octubre, cuando todavía estaba en el poder, no para de crecer. La admisión del
exmandatario disparó la indignación en uno de los países más golpeados por la pandemia,
con más de 43 000 muertes, que se encuentra además a las puertas de elecciones
presidenciales, convocadas para abril. Las autoridades sanitarias investigan la administración
de las denominadas “vacunas de cortesía” de la compañía estatal china Sinopharm mientras
ministros y altos funcionarios han reconocido que se inmunizaron sin hacerlo público. Una
de las últimas figuras políticas de primera línea afectada por el escándalo ha sido la canciller,
Elizabeth Astete, quien la noche del domingo dimitió tras admitir que se vacunó con la
primera dosis el pasado 22 de enero sin avisar al actual presidente, Francisco Sagasti.