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Introducción al Derecho Constitucional

El Derecho Constitucional es la rama fundamental del derecho público que establece la organización política del Estado y protege los derechos individuales, buscando un equilibrio entre el poder estatal y la libertad personal. En Argentina, se basa en la Constitución de 1853, que ha evolucionado con reformas, especialmente la de 1994, para fortalecer los derechos humanos. Esta disciplina se analiza desde tres dimensiones: normativa, fáctica y axiológica, y abarca la organización del poder y la garantía de derechos y libertades.

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Introducción al Derecho Constitucional

El Derecho Constitucional es la rama fundamental del derecho público que establece la organización política del Estado y protege los derechos individuales, buscando un equilibrio entre el poder estatal y la libertad personal. En Argentina, se basa en la Constitución de 1853, que ha evolucionado con reformas, especialmente la de 1994, para fortalecer los derechos humanos. Esta disciplina se analiza desde tres dimensiones: normativa, fáctica y axiológica, y abarca la organización del poder y la garantía de derechos y libertades.

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UNIDAD N° 1: El Derecho Constitucional

Introducción al Derecho Constitucional: Fundamento y Pilar


del Estado Moderno

El Derecho Constitucional se erige como la rama medular del derecho


público, cuya trascendencia radica en ser el armazón jurídico sobre el
cual se asienta la organización política de un Estado. Su estudio no se
limita a la mera exégesis de un texto legal, sino que profundiza en la
compleja interacción entre el poder estatal y la libertad individual. Es
la disciplina encargada de desentrañar las normas supremas que
rigen la creación, funcionamiento y límites de los poderes públicos, a
la vez que consagra y protege los derechos inalienables de las
personas. En esencia, busca garantizar un equilibrio que prevenga la
concentración del poder y asegure un marco de convivencia justa y
ordenada.

En el contexto argentino, el Derecho Constitucional encuentra su


génesis y desarrollo en la Constitución de 1853, un documento que,
inspirado en las ideas de Juan Bautista Alberdi plasmadas en sus
"Bases y puntos de partida para la organización política de la
República Argentina", sentó las bases de un Estado moderno, con una
forma de gobierno representativa, republicana y federal. Las
sucesivas reformas, y en particular la de 1994, han enriquecido este
entramado, dotándolo de mayor protección a los derechos humanos y
adaptándolo a los desafíos contemporáneos, siempre con la
Constitución como faro y norma suprema.

A. Noción y Objeto del Derecho Constitucional: Un Campo de


Estudio Multifacético

El Derecho Constitucional, en su más amplia acepción, es la ciencia


jurídica que tiene por objeto la Constitución. Sin embargo, esta
definición sería incompleta si la Constitución se concibiera
únicamente como un documento formal. Tanto Carlos Santiago Nino
en sus "Fundamentos de Derecho Constitucional" como Néstor Pedro
Sagués en su "Manual de Derecho Constitucional" coinciden en que la
Constitución trasciende su mera expresión escrita, abarcando
dimensiones que revelan su verdadera naturaleza y alcance.

1. Definición Expandida y Dimensiones del Derecho


Constitucional

El Derecho Constitucional puede ser conceptualizado como el


conjunto de principios, reglas y valores, escritos y no escritos, que
delinean la estructura fundamental del Estado, organizan sus
poderes, distribuyen sus competencias y, crucialmente, establecen y
garantizan los derechos y libertades de sus habitantes. Esta rama del
derecho es dinámica, reflejando la evolución social, política y cultural
de una nación.

Néstor Pedro Sagués, en su obra, enfatiza que el Derecho


Constitucional debe ser abordado desde una perspectiva
tridimensional, que integra lo normativo, lo fáctico y lo axiológico:

 Dimensión Normativa (La Constitución Formal): Constituye


el esqueleto jurídico del sistema. Se refiere a las normas
expresamente contenidas en el texto de la Constitución y en
otras leyes o instrumentos que adquieren jerarquía
constitucional. Aquí se distingue entre:

o Derecho Constitucional Primario: Son las normas de la


propia Constitución, las cuales gozan de supremacía y
sirven como fundamento para todo el ordenamiento
jurídico. Son las reglas fundamentales que un pueblo se
da a sí mismo para regir su vida política y social. Por
ejemplo, en Argentina, los artículos de la Constitución
Nacional que establecen la forma de gobierno o la división
de poderes.

o Derecho Constitucional Secundario: Incluye aquellas leyes


o disposiciones que, sin estar en el texto constitucional,
desarrollan o complementan aspectos esenciales de la
organización estatal o de los derechos fundamentales.
Aunque no poseen la misma jerarquía que la Constitución,
son vitales para su implementación efectiva. Un ejemplo
podría ser una ley que reglamenta el ejercicio de un
derecho constitucional.

Esta dimensión es la más visible y tangible, siendo el punto de partida


para cualquier análisis constitucional. Sin embargo, no es la única.

 Dimensión Fáctica o Sociológica (La Constitución Real):


Esta dimensión se adentra en la realidad viva de la
Constitución, es decir, cómo sus normas son efectivamente
aplicadas, interpretadas y vividas en la práctica política y social.
No siempre lo que la Constitución formal prescribe se
corresponde exactamente con la realidad. Las costumbres
constitucionales, las prácticas de los poderes del Estado y la
influencia de factores sociales y económicos pueden moldear la
aplicación de la norma. Carlos Nino, en sus "Fundamentos",
aborda cómo la práctica constitucional puede revelar
desviaciones o consolidaciones de lo que el texto formal
establece. Esta perspectiva es crucial para entender cómo una
Constitución "nominal" (que solo existe en el papel) difiere de
una "eficaz" (que realmente rige la vida del Estado). Aquí entran
en juego los "usos y prácticas constitucionales" que, aunque no
escritos, pueden adquirir una fuerza normativa considerable.

 Dimensión Axiológica o Valorativa (La Constitución como


Proyecto): Esta faceta subraya que la Constitución no es solo
un conjunto de reglas, sino también una expresión de los
valores y principios éticos que inspiran a una sociedad y que el
Estado se compromete a realizar. La justicia, la libertad, la
igualdad, la dignidad humana, la solidaridad, el pluralismo, son
ejemplos de valores que permean el texto constitucional y que
deben guiar su interpretación y aplicación. La Constitución se
presenta así como un proyecto político y moral, una hoja de
ruta para alcanzar una sociedad más justa y libre. Es la
dimensión que dota de sentido y propósito a las normas, y que
permite evaluar su conformidad con los ideales de la
comunidad.

La conjunción de estas tres dimensiones ofrece una comprensión


holística del Derecho Constitucional, permitiendo analizar no solo lo
que la Constitución dice, sino también lo que es en la práctica y lo
que aspira a ser.

2. El Objeto Bipolar del Derecho Constitucional: Poder y


Libertad

El objeto central del Derecho Constitucional puede ser desglosado en


dos grandes ejes interconectados, que representan el corazón de su
propósito:

 La Organización del Poder: Esta faceta se concentra en la


arquitectura institucional del Estado. El Derecho Constitucional
define la forma de gobierno, establece los distintos órganos que
componen el poder estatal (principalmente el Poder Legislativo,
el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial), determina sus
atribuciones, competencias y límites. Su propósito fundamental
es evitar la acumulación o concentración de poder en una sola
entidad o persona, y para ello instituye el principio de división
de poderes. Este principio, esencialmente republicano, busca
generar un sistema de "frenos y contrapesos" (checks and
balances) donde cada poder controla y es controlado por los
otros, asegurando así un equilibrio y una moderación en el
ejercicio de la autoridad. La Constitución Argentina es un claro
ejemplo de este diseño, al distribuir las funciones de legislar,
ejecutar y juzgar entre órganos distintos, con mecanismos de
interacción y control mutuo.

 La Garantía de los Derechos y Libertades: Este segundo


pilar es la contraparte necesaria del primero. Si el poder no es
limitado, los derechos de los individuos están en riesgo. El
Derecho Constitucional, por tanto, consagra un vasto catálogo
de derechos fundamentales (civiles, políticos, sociales,
económicos, culturales y de nueva generación) que actúan
como barreras infranqueables frente al ejercicio del poder
estatal. Estos derechos son intrínsecos a la dignidad humana y
son la razón de ser del Estado de Derecho. Además de enunciar
los derechos, la Constitución establece garantías
constitucionales, que son los mecanismos procesales (como
el habeas corpus, el amparo o el habeas data) que permiten a
los ciudadanos proteger y restaurar sus derechos cuando son
amenazados o violados por la autoridad o por particulares. En el
sistema argentino, la incorporación de tratados internacionales
de derechos humanos con jerarquía constitucional en la reforma
de 1994 ha ampliado significativamente este plexo de derechos
y garantías, fortaleciendo aún más la posición del individuo
frente al Estado.

En suma, el Derecho Constitucional es el guardián de un delicado


equilibrio entre la necesidad de un poder organizado para gobernar y
la imperiosa necesidad de limitar ese poder para proteger la libertad
y la dignidad de las personas. Es la carta de navegación que orienta
la vida política y social de un país.

3. Ramas y Principios Fundamentales del Derecho


Constitucional

El estudio y la aplicación del Derecho Constitucional se articulan en


diversas ramas y se sustentan en principios que le otorgan coherencia
y propósito:

 Ramas del Derecho Constitucional:

o Derecho Constitucional Particular: Se enfoca en el


estudio específico de la Constitución de un determinado
Estado, analizando su texto, su historia, su jurisprudencia
y su aplicación práctica. El estudio de la Constitución
Argentina es un ejemplo de Derecho Constitucional
Particular.

o Derecho Constitucional Comparado: Examina y


confronta las Constituciones y los sistemas
constitucionales de diferentes países. Su objetivo es
identificar similitudes, diferencias, tendencias, mejores
prácticas y lecciones aprendidas, enriqueciendo así la
comprensión de los fenómenos constitucionales. Permite
observar cómo distintos Estados abordan desafíos
similares en la organización del poder y la protección de
los derechos.

o Derecho Constitucional General o Teoría de la


Constitución: Aborda los conceptos, principios,
categorías y teorías que son comunes a la mayoría de los
sistemas constitucionales, independientemente de su
especificidad nacional. Es una rama más abstracta y
conceptual que sienta las bases teóricas de la disciplina,
como el concepto de supremacía constitucional, poder
constituyente, o división de poderes.

o Derecho Constitucional Internacional: Estudia la


interacción y las relaciones entre el Derecho
Constitucional interno de un Estado y el Derecho
Internacional. Cobra particular relevancia en el ámbito de
los derechos humanos, donde los tratados internacionales
pueden influir directamente en la legislación y la
jurisprudencia interna, como ocurre en Argentina con la
jerarquía constitucional de ciertos pactos internacionales
de derechos humanos.

 Principios Constitucionales: Son las ideas directrices y


valores supremos que informan y dan sentido a las normas
constitucionales. Sagués destaca varios de ellos:

o Principio de Fundamentalidad: Reconoce que la


Constitución es la norma suprema y la base de todo el
ordenamiento jurídico. De este principio se desprenden
otros subprincipios como el de la organización (establece
la estructura del Estado), el de distribución (reparte el
poder y las competencias) y el de responsabilidad (los
funcionarios deben responder por sus actos).

o Principio de Totalidad o Unidad: Postula que la


Constitución debe ser interpretada como un todo
coherente e indivisible. Sus partes no pueden ser vistas
de forma aislada, sino en conexión con el propósito
general y los demás preceptos, buscando una armonía
que evite contradicciones internas.
o Principio de Perdurabilidad: Aunque la Constitución es
reformable, se aspira a que tenga una vocación de
permanencia y estabilidad en el tiempo, proporcionando
un marco jurídico duradero para la vida política y social de
la nación.

o Principio de Supremacía Constitucional: Este es,


quizá, uno de los principios más distintivos y cruciales.
Implica que la Constitución está por encima de todas las
demás normas jurídicas. Ninguna ley, decreto, resolución
o acto de gobierno puede contradecirla. En caso de
conflicto, prevalece la Constitución. Este principio es la
base del control de constitucionalidad.

o Principio de Funcionalidad o Eficacia: Resalta que la


Constitución no debe ser solo un hermoso texto, sino que
debe ser efectiva en su aplicación y funcionamiento. Debe
ser capaz de organizar realmente el poder y garantizar los
derechos, adaptándose a las realidades y necesidades
sociales. Una Constitución que no es eficaz corre el riesgo
de convertirse en una mera fachada.

o Principio de Instrumentalidad o Medialidad: La


Constitución es un instrumento para alcanzar ciertos fines
y valores, como la justicia, la libertad y el bienestar
general. No es un fin en sí misma, sino un medio para
construir una sociedad mejor.

Estos principios son guías esenciales para la interpretación y


aplicación de las normas constitucionales, asegurando que el espíritu
de la Constitución se mantenga vivo y relevante.

B. El Concepto de Constitución: Múltiples Miradas sobre la


Norma Fundamental

El término "Constitución" evoca diferentes significados, dependiendo


de la perspectiva desde la cual se analice. Comprender estas diversas
concepciones es fundamental para aprehender la riqueza y
complejidad del derecho constitucional.

1. Aproximaciones Conceptuales a la Constitución

Las principales concepciones de la Constitución que se complementan


para ofrecer una visión integral son:

 Concepción Formal (La Constitución como Texto Escrito y


Solemne): Esta es la perspectiva más inmediata y tangible. La
Constitución formal es el documento jurídico escrito, de
carácter solemne y generalmente rígido (es decir, que requiere
un procedimiento especial y más complejo para su reforma que
el de las leyes ordinarias), que contiene las normas
fundamentales del Estado. Es el producto de un acto de
soberanía, ejercido por el "poder constituyente", que es la
voluntad suprema y originaria del pueblo para establecer su
ordenamiento jurídico fundamental. En el caso argentino, la
Constitución de 1853 y sus reformas constituyen la Constitución
formal. La rigidez de la Constitución busca garantizar su
estabilidad y supremacía, impidiendo que sea modificada
fácilmente por mayorías coyunturales. Por ejemplo, el Artículo
30 de la Constitución Argentina establece el procedimiento para
su reforma: una declaración de necesidad por el Congreso con
el voto de dos terceras partes de sus miembros, seguida de la
convocatoria a una Convención Constituyente.

 Concepción Material (La Constitución como Contenido


Fundamental): Esta visión va más allá del mero texto escrito.
La Constitución material se refiere al conjunto de normas
(escritas o no) que, en la realidad, regulan la estructura básica
del Estado, la organización de sus poderes fundamentales y el
reconocimiento de los derechos esenciales de sus habitantes.
Estas normas pueden estar contenidas en el documento formal
de la Constitución, pero también pueden encontrarse en leyes
orgánicas, en la jurisprudencia o en costumbres que han
adquirido fuerza constitucional. Lo relevante es que regulan
materias que son sustancialmente constitucionales, es decir, el
ser y el funcionamiento del Estado y la protección de las
libertades. Por ejemplo, una ley que establezca la organización
de un poder del Estado en un detalle que no se encuentra en el
texto constitucional, podría considerarse parte de la
Constitución material.

 Concepción Sociológica o Realista (La Constitución como


Realidad Política y Social): Para esta perspectiva, la
Constitución no es solo un texto o un conjunto de normas, sino
la expresión de la realidad de las fuerzas políticas y sociales que
operan en un país. La validez y eficacia de una Constitución
formal dependen de su correspondencia con los "factores reales
de poder" presentes en la sociedad (partidos políticos, grupos
de interés, fuerzas económicas, etc.). Si el texto constitucional
no refleja o no es capaz de moldear estas fuerzas, puede ser
una "Constitución nominal" o una "fachada", es decir, un
documento que existe, pero que no rige efectivamente la vida
del Estado. En contraste, una "Constitución eficaz" es aquella
que logra traducir los ideales normativos en la práctica. Esta
concepción, como la desarrollada por Loewenstein, invita a
analizar la Constitución no solo desde el derecho, sino desde la
ciencia política y la sociología.

 Concepción Axiológica o Ideal (La Constitución como


Proyecto de Valores): Esta concepción concibe la
Constitución como un conjunto de valores, fines y aspiraciones
que el Estado se propone alcanzar para el bien de la
comunidad. Va más allá de lo meramente descriptivo o
prescriptivo, para situarse en el plano de lo que debería ser. La
justicia, la libertad, la igualdad, la solidaridad, el desarrollo
humano, la paz, son ejemplos de valores que informan una
Constitución y que constituyen un ideal a perseguir. Desde esta
óptica, la Constitución es un compromiso ético-político de la
sociedad consigo misma y con las generaciones futuras, una
herramienta para construir una sociedad más justa y digna.

La interacción de estas concepciones permite comprender que la


Constitución es un fenómeno complejo que abarca su forma escrita,
su contenido esencial, su manifestación en la realidad y sus
aspiraciones valorativas.

2. Rigidez Constitucional y el Poder Constituyente

La rigidez constitucional es una característica distintiva de la mayoría


de las Constituciones modernas, incluida la argentina. Como se
mencionó, implica que su modificación no puede realizarse mediante
el mismo procedimiento que el de las leyes ordinarias. Este
procedimiento agravado busca proteger la supremacía y estabilidad
de la Constitución.

La existencia de una Constitución rígida está intrínsecamente ligada a


la teoría del Poder Constituyente. Este es el poder supremo,
originario y extraordinario que reside en el pueblo, y que tiene la
capacidad de crear una Constitución (Poder Constituyente Originario)
o de reformarla siguiendo los procedimientos que la propia
Constitución establece (Poder Constituyente Derivado o Constituido).

 Poder Constituyente Originario: Es la facultad de una


comunidad para darse su primera Constitución, estableciendo
un nuevo orden jurídico fundamental. Se manifiesta en
momentos fundacionales o de ruptura (revoluciones,
independencias). En Argentina, la sanción de la Constitución de
1853 es un ejemplo de ejercicio del poder constituyente
originario.

 Poder Constituyente Derivado o Constituido: Es la facultad


de reformar la Constitución ya existente, pero siempre dentro
de los límites y procedimientos que ella misma establece. No es
un poder absoluto, sino reglado. El Artículo 30 de la
Constitución Argentina detalla este procedimiento, que implica
dos etapas: la declaración de necesidad de la reforma por el
Congreso y la convocatoria de una Convención Constituyente.
La reforma de 1994 es el ejemplo más reciente y significativo
de ejercicio del poder constituyente derivado en Argentina. La
rigidez protege la obra del poder constituyente originario y
asegura que las reformas no sean meros actos de una mayoría
circunstancial.

3. Contenido Típico de una Constitución: Parte Dogmática y


Orgánica

Las Constituciones modernas suelen estructurarse en dos grandes


partes, aunque a veces no estén formalmente divididas con esos
nombres:

 Parte Dogmática: Esta sección está dedicada a la declaración


de principios fundamentales, derechos y garantías de los
habitantes. Es el alma axiológica y protectora de la
Constitución. En ella se establecen los límites al poder estatal y
se consagra la esfera de autonomía individual. En la
Constitución Argentina, la Primera Parte (Artículos 1° a 43) es
mayoritariamente dogmática. Algunos de los elementos clave
que se encuentran aquí son:

o Declaraciones: Principios fundamentales sobre la forma


de Estado y gobierno (por ejemplo, "La Nación Argentina
adopta para su gobierno la forma representativa,
republicana federal"), la soberanía popular, la religión
oficial (aunque con libertad de culto), la capital de la
República, etc.

o Derechos: Un catálogo exhaustivo de derechos


fundamentales que el Estado debe garantizar. Estos
incluyen:

 Derechos Civiles: Libertad de expresión, de


prensa, de asociación, de reunión, de culto, de
enseñar y aprender, de transitar, de trabajar, de
comerciar, inviolabilidad del domicilio, de la
correspondencia, de la propiedad, principio de
legalidad (nadie puede ser obligado a hacer lo que
la ley no manda ni privado de lo que ella no
prohíbe).

 Derechos Políticos: Derecho a elegir y ser elegido,


a la participación ciudadana.

 Derechos Sociales, Económicos y Culturales


(D.E.S.C.): Incluidos de manera más prominente a
partir de la reforma de 1957 (Artículo 14 bis) y
ampliados en 1994. Comprenden derechos
laborales (trabajo digno, salario justo, huelga,
gremialización), de seguridad social, a la educación,
a la salud, a la vivienda digna, entre otros.

 Derechos de Tercera Generación o Colectivos:


Incorporados con mayor fuerza en la reforma de
1994, como el derecho a un ambiente sano, a la
defensa del consumidor y del usuario, y los
derechos de los pueblos indígenas.

o Garantías: Son los instrumentos o mecanismos


procesales diseñados para hacer efectivos y proteger los
derechos enunciados. Son vías jurídicas que los
ciudadanos pueden utilizar cuando sus derechos son
vulnerados. Las garantías clásicas en Argentina incluyen:

 Habeas Corpus: Protege la libertad física o


ambulatoria de las personas ante detenciones
ilegales o arbitrarias.

 Amparo: Es una acción rápida y expedita para


proteger derechos y garantías no protegidos por el
habeas corpus, ante actos u omisiones de
autoridades públicas o de particulares que de forma
actual o inminente lesionen, restrinzan, alteren o
amenacen con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta.

 Habeas Data: Incorporado en 1994, permite a toda


persona conocer los datos a ella referidos y
registrados en archivos, registros o bancos de datos
públicos o privados, y en caso de falsedad o
discriminación, exigir su supresión, rectificación,
confidencialidad o actualización.
 Parte Orgánica: Esta sección se dedica a la organización y
funcionamiento de los poderes del Estado. Establece la
estructura de gobierno, las atribuciones y límites de cada poder,
y las relaciones entre ellos, así como la organización territorial
del Estado. En la Constitución Argentina, la Segunda Parte
(Artículos 44 a 129) se enfoca en esta estructura. Incluye:

o Poder Legislativo: Composición, atribuciones (sanción


de leyes, creación de impuestos, aprobación de tratados,
etc.), proceso de formación y sanción de leyes.

o Poder Ejecutivo: Atribuciones del Presidente y


Vicepresidente, rol del Jefe de Gabinete de Ministros,
composición de los ministerios.

o Poder Judicial: Composición (Corte Suprema y tribunales


inferiores), atribuciones, garantías de independencia
judicial (inamovilidad, intangibilidad de sueldos), y el
control de constitucionalidad.

o Régimen Federal: La organización de las provincias, sus


autonomías, las competencias delegadas a la Nación y las
reservadas por las provincias.

4. Supremacía Constitucional: La Cúspide del Orden Jurídico

El principio de supremacía constitucional es la piedra angular


sobre la que se asienta todo el Derecho Constitucional moderno.
Implica que la Constitución se encuentra en la cima de la jerarquía
normativa de un Estado. Todas las demás normas jurídicas (leyes,
decretos, resoluciones, ordenanzas) y actos de gobierno deben
conformarse a sus preceptos. Cualquier norma o acto que la
contradiga es considerado inválido o inconstitucional y, por lo tanto,
inaplicable.

Carlos Nino, en sus "Fundamentos", dedica una sección importante a


la justificación del control judicial de constitucionalidad, que es la
herramienta para hacer efectiva la supremacía constitucional. Los
argumentos a favor de esta supremacía incluyen:

 La voluntad popular fundante: La Constitución es la


expresión directa del poder constituyente, es decir, de la
voluntad suprema del pueblo para establecer su propio
ordenamiento. Las leyes ordinarias, en cambio, son producto
del poder legislativo, un poder constituido y limitado por la
propia Constitución.
 Garantía de los derechos: La supremacía de la Constitución
es crucial para proteger los derechos individuales y de las
minorías frente a posibles abusos de las mayorías legislativas o
del poder ejecutivo. Si la Constitución no fuera suprema, los
derechos consagrados en ella podrían ser fácilmente vulnerados
por leyes de menor jerarquía.

 Coherencia del sistema jurídico: La supremacía asegura la


unidad y coherencia del ordenamiento jurídico, al establecer un
marco de validez para todas las demás normas.

En Argentina, la supremacía constitucional se manifiesta a través del


control de constitucionalidad, que es la facultad de los jueces de
examinar si una norma o acto se ajusta a la Constitución. El sistema
argentino es predominantemente difuso, lo que significa que todos
los jueces de cualquier instancia tienen la potestad de declarar la
inconstitucionalidad de una norma en un caso concreto. La Corte
Suprema de Justicia de la Nación, como máximo intérprete de la
Constitución, tiene la última palabra en estas cuestiones, sentando
jurisprudencia que orienta a los tribunales inferiores.

La reforma constitucional de 1994 introdujo una novedad


fundamental respecto a la supremacía: otorgó jerarquía
constitucional a diversos tratados internacionales de derechos
humanos (listados en el Artículo 75 inciso 22). Esto significa que estos
tratados tienen la misma jerarquía que la Constitución, formando
junto a ella un "bloque de constitucionalidad" que amplía las fuentes
de la supremacía y refuerza la protección de los derechos humanos
en Argentina. Los demás tratados internacionales, aunque no tengan
jerarquía constitucional, tienen jerarquía superior a las leyes.

5. Fuentes del Derecho Constitucional: El Crisol de la Norma


Fundamental

Las fuentes del Derecho Constitucional son los distintos modos a


través de los cuales se manifiesta y se alimenta este cuerpo
normativo, y los factores que explican su contenido. Sagués distingue
entre "fuentes de constancia" (donde se encuentran las normas) y
"fuentes materiales" (razones o factores que influyen en su
contenido).

 La Constitución Formal: Es la fuente por excelencia, el texto


escrito y fundamental del Estado. Contiene las normas de
mayor jerarquía y es la base de la supremacía constitucional.

 Leyes Constitucionales y Leyes Constitucionalizadas:


o Las leyes constitucionales son aquellas que, por su
contenido esencialmente constitucional (aunque no estén
en el texto de la Constitución), complementan la
organización del Estado o el régimen de derechos. Por
ejemplo, leyes que regulan el funcionamiento de los
partidos políticos o el régimen electoral.

o Las leyes constitucionalizadas son aquellas a las que


el propio texto constitucional remite o les otorga un
estatus especial. En Argentina, un ejemplo claro son las
leyes complementarias de los tratados de derechos
humanos a los que el Artículo 75 inciso 22 les da jerarquía
constitucional.

 Tratados Internacionales: Particularmente, los tratados de


derechos humanos que, tras la reforma de 1994, tienen
jerarquía constitucional en Argentina. Estos tratados son una
fuente fundamental de derechos y principios que deben ser
aplicados por los poderes del Estado y los jueces.

 La Jurisprudencia Constitucional: Las decisiones de los


tribunales, especialmente las sentencias de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación, son una fuente vital. A través de la
interpretación de la Constitución en casos concretos, los jueces
establecen precedentes que crean un cuerpo de doctrina que
guía la aplicación del derecho y, en muchos casos, desarrollan
el contenido de las normas constitucionales. El control de
convencionalidad, impulsado por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos y recogido por la jurisprudencia argentina,
obliga a los jueces nacionales a interpretar el derecho interno
de conformidad con la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y la jurisprudencia de la Corte Interamericana, e
incluso a inaplicar normas internas que sean incompatibles.

 La Costumbre y los Usos Constitucionales: Son prácticas


reiteradas y aceptadas por los órganos del Estado o la sociedad,
que con el tiempo adquieren una fuerza normativa, aun sin
estar escritas en la Constitución. Pueden ser interpretativas
(aclaran el sentido de una norma), sustitutivas (reemplazan una
norma que cayó en desuso) o aditivas (crean una norma donde
no la había).

 Los Principios Generales del Derecho: Son ideas


fundamentales y directrices que informan todo el ordenamiento
jurídico, incluso si no están explícitamente enunciadas.
Ejemplos incluyen el principio de buena fe, de equidad, de
legalidad. En el Derecho Constitucional, principios como la
dignidad humana o la proporcionalidad son cruciales.

 La Doctrina: Aunque no es una fuente formal en el sentido de


obligatoriedad, las opiniones y estudios de los
constitucionalistas (la "doctrina") influyen significativamente en
la interpretación y desarrollo del Derecho Constitucional por
parte de jueces, legisladores y el poder ejecutivo.

 El Derecho Supranacional no Constitucionalizado: Aunque


no tengan jerarquía constitucional, ciertos instrumentos del
derecho internacional (distintos de los tratados de derechos
humanos con jerarquía constitucional) pueden influir en el
derecho constitucional interno, especialmente en materia de
integración regional (como el MERCOSUR) o de derecho
internacional humanitario.

La interacción de estas diversas fuentes enriquece el Derecho


Constitucional, haciéndolo un campo dinámico y en constante
evolución.

C. La Organización Constitucional Argentina: Un Modelo


Republicano, Representativo y Federal

La organización política de la República Argentina se fundamenta en


un diseño constitucional complejo y robusto, que busca garantizar un
equilibrio de poderes y la participación ciudadana, a la vez que
respeta la diversidad territorial. La clave de esta organización reside
en el Artículo 1° de la Constitución Nacional, que establece: "La
Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa,
republicana federal".

1. La Forma de Gobierno: Representativa, Republicana y


Federal

Cada uno de estos adjetivos encierra principios fundamentales que


definen el sistema político argentino:

 Forma Representativa: Este principio significa que el pueblo


no ejerce el gobierno directamente, sino a través de sus
representantes. Estos representantes son elegidos por el voto
popular en elecciones periódicas y transparentes. La soberanía
reside en el pueblo, pero su ejercicio se delega en quienes lo
representan en los distintos poderes del Estado (Legislativo y
Ejecutivo). Esto implica la existencia de elecciones libres,
partidos políticos y la rendición de cuentas de los
representantes ante sus electores. Es un modelo que permite la
gobernabilidad en sociedades complejas y numerosas.

 Forma Republicana: La república, como forma de gobierno, se


contrapone a la monarquía y se caracteriza por una serie de
principios esenciales que Alberdi impulsó y que la Constitución
Argentina adoptó:

o División de Poderes: Es el pilar fundamental. El poder


estatal no se concentra en una sola persona o cuerpo,
sino que se distribuye horizontalmente entre tres poderes
independientes pero coordinados: el Poder Legislativo
(encargado de crear las leyes), el Poder Ejecutivo
(encargado de administrar y ejecutar las leyes) y el
Poder Judicial (encargado de interpretar y aplicar las
leyes y la Constitución, resolviendo conflictos). Este
sistema de "frenos y contrapesos" busca limitar el poder,
prevenir abusos y asegurar la responsabilidad.

o Periodicidad en los Mandatos: Los funcionarios


públicos no son vitalicios, sino que son elegidos por un
período de tiempo determinado y limitado. Esto permite la
alternancia en el poder y la renovación de las
autoridades.

o Responsabilidad de los Funcionarios Públicos:


Aquellos que ejercen el poder son responsables de sus
actos. La Constitución establece mecanismos para exigir
esta responsabilidad, como el juicio político para el
Presidente, Vicepresidente, Jefe de Gabinete, ministros y
jueces de la Corte Suprema, en caso de mal desempeño o
delitos.

o Publicidad de los Actos de Gobierno: Los actos de la


administración pública deben ser conocidos por los
ciudadanos, fomentando la transparencia y permitiendo el
control social sobre la gestión gubernamental.

o Igualdad ante la Ley: Todos los habitantes son iguales


ante la ley, sin privilegios ni distinciones basadas en
origen, raza, religión o condición social. Este principio es
fundamental para la justicia y la equidad en la aplicación
de las normas.

o Soberanía Popular: El poder emana del pueblo. Aunque


el pueblo gobierne a través de representantes, la fuente
última de legitimidad es la voluntad popular.
 Forma Federal: Este principio define la organización territorial
del poder en Argentina. Implica la coexistencia de un gobierno
central (federal o nacional) y gobiernos autónomos en cada
una de las provincias, con una distribución de competencias
entre ambos niveles. A diferencia de un Estado unitario (donde
el poder se centraliza), el federalismo busca conciliar la unidad
nacional con la diversidad y autonomía regional.

o Autonomías Provinciales: Las provincias preexistieron


a la Nación y conservan todo el poder no delegado
expresamente al Gobierno Federal (Artículo 121 CN). Cada
provincia tiene su propia Constitución, elige a sus
autoridades (gobernador, legisladores provinciales, jueces
provinciales), y dicta sus propias leyes en materias no
delegadas. Tienen autonomía financiera y de gestión de
sus recursos.

o Participación Provincial en el Gobierno Federal: Las


provincias no son meras divisiones administrativas;
participan en la conformación de los órganos del gobierno
federal. El Senado de la Nación es la cámara que
representa a las provincias (tres senadores por cada
provincia y tres por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires),
asegurando la igualdad federal.

o Competencias Exclusivas y Concurrentes: La


Constitución distribuye las competencias entre la Nación y
las provincias. Algunas son exclusivas del gobierno
federal (ej: relaciones exteriores, defensa, aduanas), otras
son exclusivas de las provincias (ej: régimen municipal,
justicia provincial), y otras son concurrentes o
compartidas (ej: legislación laboral, medio ambiente,
educación).

o Intervención Federal: Es un mecanismo excepcional y


extremo (Artículo 6° CN) mediante el cual el Gobierno
Federal puede intervenir en una provincia para "garantir
la forma republicana de gobierno, o repeler invasiones
exteriores" o para "sostener o restablecer a sus
autoridades, si hubiesen sido depuestas por la sedición, o
por invasión de otra provincia". Es una medida que
suspende temporalmente la autonomía provincial y debe
ser dispuesta por el Congreso.

2. Los Poderes del Gobierno Federal en Argentina


La Constitución Argentina organiza el gobierno federal en los tres
poderes clásicos de la república:

 El Poder Legislativo Nacional (El Congreso de la Nación):

o Bicameralismo: Está compuesto por dos Cámaras: la


Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores.
Esta estructura bicameral busca un doble control en la
sanción de las leyes.

o Cámara de Diputados: Representa al pueblo de la


Nación. Sus miembros son elegidos directamente por el
pueblo de cada distrito electoral (provincias y CABA) a
simple pluralidad de sufragios, y en proporción a la
población. El número de diputados por distrito se
determina cada diez años. Sus mandatos duran cuatro
años y son reelegibles, renovándose la mitad de la
Cámara cada dos años. Inicia el proceso de juicio político
al Presidente, Vicepresidente, Jefe de Gabinete, ministros
y jueces de la Corte Suprema, acusando ante el Senado.

o Cámara de Senadores: Representa a las provincias y a


la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cada una de estas
jurisdicciones elige a tres senadores, lo que asegura la
igualdad entre las unidades federales,
independientemente de su población. Sus mandatos
duran seis años y son reelegibles, renovándose un tercio
de la Cámara cada dos años. El Vicepresidente de la
Nación es el Presidente del Senado, pero solo vota en
caso de empate. Tiene la función de juzgar en juicio
político a los acusados por la Cámara de Diputados.

o Atribuciones del Congreso: Son vastísimas y se


encuentran principalmente en el Artículo 75 de la
Constitución. Incluyen, entre otras: legislar sobre todas
las materias de competencia federal (códigos, impuestos,
aduanas, comercio); aprobar o desechar tratados
internacionales; autorizar al Poder Ejecutivo a declarar la
guerra o hacer la paz; dictar el presupuesto nacional;
crear o suprimir empleos; aprobar la intervención federal
a una provincia; reglamentar el comercio con naciones
extranjeras y entre las provincias; dictar leyes de
amnistía; reglamentar la ciudadanía y naturalización. Es el
corazón del poder democrático y representativo.
 El Poder Ejecutivo Nacional (El Presidente y
Vicepresidente de la Nación):

o Composición: Es ejercido por un Presidente de la


Nación Argentina, quien es también Jefe Supremo de la
Nación, Jefe de Gobierno y responsable político de la
administración general del país. Es acompañado por un
Vicepresidente, quien lo reemplaza en caso de
ausencia, enfermedad, renuncia, destitución o muerte.
Ambos son elegidos en una misma fórmula por voto
directo del pueblo, a doble vuelta si ninguna fórmula
obtiene la mayoría calificada en primera instancia. Su
mandato dura cuatro años y son reelegibles por un solo
período consecutivo.

o Atribuciones del Presidente: Enumeradas en el


Artículo 99 de la Constitución, son amplias y abarcan un
rol central en la dirección del Estado:

 Jefe de la Administración: Nombrar y remover a


sus ministros, empleados y agentes; expedir las
instrucciones y reglamentos necesarios para la
ejecución de las leyes.

 Relaciones Exteriores: Celebrar y firmar tratados


con otras naciones, ser el comandante en jefe de
las fuerzas armadas.

 Legislativas: Promulgar y hacer ejecutar las leyes;


vetar total o parcialmente proyectos de ley
sancionados por el Congreso (aunque el veto puede
ser insistido por el Congreso); emitir Decretos de
Necesidad y Urgencia (DNU) en circunstancias
excepcionales, que deben ser ratificados por el
Congreso.

 Judiciales: Nombrar a los magistrados federales


(con acuerdo del Senado); indultar o conmutar
penas.

 De Emergencia: Declarar el estado de sitio (con


acuerdo del Senado) en caso de conmoción interior
o ataque exterior.

o Jefe de Gabinete de Ministros: Figura creada por la


reforma de 1994 (Artículo 100). Es nombrado y removido
por el Presidente, pero es responsable políticamente ante
el Congreso (puede ser interpelado y removido por
mayoría absoluta de ambas Cámaras). Su función
principal es coordinar la administración general del país,
refrendar los actos del Presidente y ejercer las funciones
que este le delegue o que la ley establezca. Su creación
busca racionalizar el presidencialismo y fortalecer los
mecanismos de control.

o Ministros: Son colaboradores directos del Presidente,


responsables de sus respectivas carteras (Ministerios).
Refrendan los actos del Presidente relacionados con sus
funciones, sin cuyo requisito carecen de validez.

 El Poder Judicial Nacional (La Corte Suprema de Justicia


y los Tribunales Inferiores):

o Función Principal: Administrar justicia, aplicando la


Constitución y las leyes de la Nación para resolver
conflictos entre particulares, o entre estos y el Estado. Es
el garante último del cumplimiento de la Constitución.

o Composición: Está encabezado por la Corte Suprema


de Justicia de la Nación, integrada por un número de
jueces determinado por ley (actualmente cinco). Debajo
de la Corte Suprema se encuentran los tribunales
inferiores (cámaras de apelación, juzgados federales de
primera instancia), que se distribuyen a lo largo del
territorio nacional.

o Designación de Jueces: Los jueces de la Corte Suprema


son nombrados por el Presidente con acuerdo del Senado
(dos tercios de los miembros presentes). Los jueces de los
tribunales inferiores son nombrados por el Presidente a
propuesta de una terna vinculante elaborada por el
Consejo de la Magistratura (creado en 1994) y con
acuerdo del Senado.

o Independencia Judicial: La Constitución establece


garantías para asegurar la independencia de los jueces,
esencial para su imparcialidad. Estas garantías incluyen:

 Inamovilidad: Los jueces duran en sus cargos


"mientras dure su buena conducta" (Artículo 110),
lo que significa que no pueden ser removidos por
decisiones arbitrarias, sino solo mediante el
procedimiento de juicio político (para jueces de la
Corte Suprema) o por un Jurado de Enjuiciamiento
(para jueces inferiores), en caso de mal desempeño
o delitos.

 Intangibilidad de las Remuneraciones: Sus


sueldos no pueden ser disminuidos mientras
permanezcan en funciones, protegiéndolos de
presiones económicas.

o Control de Constitucionalidad: Como se explicó, es


una de las funciones más trascendentales del Poder
Judicial. Permite a los jueces declarar la
inconstitucionalidad de una ley o acto que contradiga la
Constitución, en un caso concreto que llega a su
conocimiento. La Corte Suprema tiene la función de fijar
la interpretación final de la Constitución.

o Consejo de la Magistratura: Órgano creado en 1994


(Artículo 114) con la función de seleccionar los
postulantes a jueces inferiores, administrar el Poder
Judicial, y ejercer la facultad de acusar a los jueces para
su enjuiciamiento. Busca despolitizar la selección de
magistrados y eficientizar la administración de justicia.

o Jurado de Enjuiciamiento: También creado en 1994


(Artículo 115), es el órgano encargado de juzgar a los
jueces de los tribunales inferiores de la Nación en caso de
mal desempeño o delitos, y, en su caso, removerlos.

3. El Sistema de Derechos y Garantías en la Constitución


Argentina

La Constitución Argentina no solo organiza el poder, sino que,


fundamentalmente, establece un extenso y progresivo catálogo de
derechos y garantías para sus habitantes, que reflejan su compromiso
con la dignidad humana y las libertades fundamentales.

 Derechos Declarados (Parte Dogmática):

o Libertades Individuales Clásicas: La Constitución de


1853 ya consagraba un conjunto robusto de derechos
civiles, influenciados por el constitucionalismo liberal de
la época. Estos incluyen la libertad de trabajar y ejercer
toda industria lícita; de navegar y comerciar; de
peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer,
transitar y salir del territorio argentino; de publicar ideas
por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su
propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar
libremente su culto; de enseñar y aprender (Artículo 14).
La inviolabilidad del domicilio, la correspondencia
epistolar y los papeles privados también son derechos
fundamentales.

o Principio de Legalidad y Debido Proceso: El Artículo


18 garantiza que "Ningún habitante de la Nación puede
ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al
hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales,
o sacado de los jueces designados por la ley antes del
hecho de la causa". Establece la inviolabilidad de la
defensa en juicio y el derecho a no declarar contra sí
mismo, sentando las bases del debido proceso legal.

o Derechos Sociales (Artículo 14 bis): Incorporado en la


reforma de 1957, este artículo es un hito al reconocer
derechos de segunda generación, de carácter social.
Protege el trabajo en sus diversas formas, con
condiciones dignas y equitativas, jornada limitada,
descanso y vacaciones pagados, retribución justa, salario
mínimo vital y móvil, igual remuneración por igual tarea,
participación en las ganancias de las empresas, control de
la producción y colaboración en la dirección; protección
contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado
público; organización sindical libre y democrática (incluido
el derecho de huelga). También establece el derecho a la
seguridad social integral e irrenunciable, que incluye
seguro obligatorio, jubilaciones y pensiones móviles,
protección de la familia, defensa del bien de familia,
compensación económica familiar y acceso a una
vivienda digna.

o Nuevos Derechos y Derechos de Incidencia


Colectiva (Reforma de 1994): La reforma de 1994
amplió el catálogo de derechos con la incorporación de:

 Derecho a un Ambiente Sano (Artículo 41):


Reconoce el derecho de todos los habitantes a un
ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo
humano, y el deber de preservarlo. Establece el
deber del Estado de proveer a la protección de este
derecho y de los recursos naturales.

 Derechos de los Consumidores y Usuarios


(Artículo 42): Protege la salud, seguridad e
intereses económicos de consumidores y usuarios;
les garantiza información adecuada y veraz; libertad
de elección y condiciones de trato equitativo y
digno.

 Derechos de los Pueblos Indígenas (Artículo


75, inciso 17): Reconoce la preexistencia étnica y
cultural de los pueblos indígenas argentinos,
garantiza el respeto a su identidad, el derecho a
una educación bilingüe e intercultural, la personería
jurídica de sus comunidades, y la posesión y
propiedad comunitaria de las tierras que
tradicionalmente ocupan.

o Cláusula de Derechos Implícitos (Artículo 33): Este


artículo es de vital importancia, ya que establece que "Las
declaraciones, derechos y garantías que enumera la
Constitución no serán entendidos como negación de otros
derechos y garantías no enumerados; pero que nacen del
principio de la soberanía del pueblo y de la forma
republicana de gobierno". Esta cláusula permite la
incorporación y reconocimiento de nuevos derechos que
surjan de la evolución social, sin necesidad de una
reforma constitucional expresa, siempre que sean
coherentes con los principios republicanos y la soberanía
popular.

 Garantías Constitucionales (Mecanismos de Protección):

o Habeas Corpus (Artículo 43, párrafo 4°): Es la acción


rápida y eficaz para la protección de la libertad
ambulatoria. Procede "en caso de agravamiento ilegítimo
en la forma o condiciones de detención, o en el de
desaparición forzada de personas". Es una garantía
fundamental contra las detenciones arbitrarias y la
tortura.

o Amparo (Artículo 43, párrafo 1°): Es una acción


expedita y rápida para proteger cualquier derecho y
garantía reconocido por la Constitución, un tratado o una
ley, cuando es lesionado, restringido, alterado o
amenazado, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, por
un acto u omisión de autoridades públicas o de
particulares. Es la garantía residual, es decir, procede
cuando no existe otro medio judicial más idóneo.
o Habeas Data (Artículo 43, párrafo 3°): Incorporado en
1994. Permite a toda persona conocer los datos que a ella
se refieran y que estén registrados en archivos, registros
o bancos de datos públicos o privados, y, en caso de
falsedad o discriminación, exigir la supresión,
rectificación, confidencialidad o actualización de aquellos.
Es fundamental para la protección de la privacidad y el
control sobre la información personal.

o Acción Popular (Artículo 43, párrafo 2°): Introducida


en 1994. Permite que el afectado, el defensor del pueblo y
las asociaciones que propendan a esos fines, puedan
interponer acción de amparo contra cualquier forma de
discriminación y en lo relativo a los derechos que
protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al
consumidor, así como a los derechos de incidencia
colectiva en general.

4. Reformas Constitucionales en Argentina: Evolución y


Adaptación

La Constitución Argentina ha sido objeto de varias reformas a lo largo


de su historia, reflejando la evolución política, social y económica del
país. El proceso de reforma es un ejercicio del Poder Constituyente
Derivado, que debe respetar los límites y procedimientos
establecidos por la propia Constitución Originaria (Artículo 30).

Las reformas más destacadas son:

 Reforma de 1860: Modificó varios artículos para integrar a la


Provincia de Buenos Aires a la Confederación, aceptando
algunas de sus condiciones.

 Reforma de 1866: Relacionada con los derechos de


exportación.

 Reforma de 1898: Aumentó el número de diputados y


senadores.

 Reforma de 1949: Realizada durante el gobierno de Juan


Domingo Perón, incorporó derechos sociales y económicos, y la
reelección presidencial. Fue derogada en 1956.

 Reforma de 1957: Reestableció el texto de 1853-1860, pero


introdujo el Artículo 14 bis, consolidando los derechos sociales
en la Constitución.
 Reforma de 1994: Es la más profunda y trascendente de las
reformas recientes. Surgió de un "Pacto de Olivos" entre las
principales fuerzas políticas y fue convocada para modernizar el
texto y adaptar la estructura del Estado. Sus principales
innovaciones fueron:

o Reelección Presidencial: Se permitió una única


reelección presidencial consecutiva (limitando el mandato
a dos períodos).

o Reducción del Mandato Presidencial: Se redujo de


seis a cuatro años.

o Creación del Jefe de Gabinete de Ministros:


Fortaleció el rol de la administración y buscó atenuar el
"hiperpresidencialismo".

o Incorporación de Nuevos Derechos y Garantías:


Como el derecho al ambiente sano, del consumidor, de los
pueblos indígenas, el Habeas Data y la acción de Amparo
Colectivo.

o Jerarquía Constitucional de Tratados de Derechos


Humanos: Se otorgó igual jerarquía que la Constitución a
una serie de tratados internacionales de derechos
humanos (Artículo 75 inc. 22), ampliando el "bloque de
constitucionalidad" y fortaleciendo la protección de los
derechos humanos.

o Creación del Consejo de la Magistratura y Jurado de


Enjuiciamiento: Buscando mayor independencia y
transparencia en la selección y remoción de jueces.

o Autonomía de la Ciudad de Buenos Aires: Se le


otorgó un status especial de autonomía, equiparable al de
una provincia.

o Institutos de Democracia Semidirecta: Incorporación


de la iniciativa popular y la consulta popular.

Estas reformas han permitido que la Constitución Argentina se


mantenga como un instrumento vivo y adaptable a los cambios
sociales, preservando al mismo tiempo sus principios fundacionales.

La Constitución Nacional, como piedra angular del ordenamiento


jurídico de un país, no surge de la nada. Su existencia y su autoridad
se sustentan en una serie de fuentes que le otorgan validez y
contenido. Comprender estas fuentes es esencial para desentrañar el
significado y el alcance de sus disposiciones. Además, para entender
plenamente el rol de la Constitución, es imperativo ubicarla dentro de
la estructura jerárquica de normas que rige en un Estado de
Derecho. Este marco jerárquico no solo define su supremacía, sino
que también establece las relaciones entre las diversas leyes y
reglamentaciones que coexisten en un sistema legal.

PUNTO B)

El estudio de la Constitución Nacional implica un análisis profundo de


cómo se forma, de dónde emana su poder y cómo se posiciona frente
a otras normativas. Esta unidad se divide en dos ejes fundamentales:
las fuentes de la Constitución Nacional y su posición en la
estructura jerárquica de normas.

I. Las Fuentes de la Constitución Nacional

El concepto de "fuentes" en el derecho constitucional es un pilar para


comprender el origen y la legitimidad de la norma fundamental. No se
trata solo de los documentos escritos, sino de un entramado complejo
de elementos que contribuyen a su gestación y evolució[Link]
Pedro Sagüés, en su "Manual de Derecho Constitucional", aborda esta
problemática distinguiendo entre diferentes tipos de fuentes:

 Fuentes de Constancia (o formales): Se refieren a los


documentos o actos a través de los cuales la Constitución se
[Link] los text os escritos y explícitos que contienen las
normas constitucionales.

 Fuentes Materiales (o reales): Son el conjunto de factores


históricos, sociales, políticos, económicos e ideológicos que
influyen en el contenido de la Constitución, moldeando sus
preceptos y principios.

A. La Constitución Formal: El Documento Escrito

La Constitución Formal es el texto escrito y sistematizado que


establece la organización del Estado, los derechos y garantías de los
habitantes, y los procedimientos para su reforma. En Argentina, la
Constitución de 1853-1860 es el claro ejemplo de esta fuente
primaria.

1. Características de la Constitución Formal:

Rigidez: Una característica esencial de la Constitución argentina es


su rigidez. Esto significa que su modificación o reforma no puede
realizarse mediante el procedimiento legislativo ordinario, sino que
requiere un proceso especial y más gravoso. Esta rigidez busca
preservar la estabilidad y supremacía de la norma fundamental frente
a posibles cambios impulsados por mayorías transitorias. La rigidez,
al establecer límites al poder constituyente derivado, asegura que la
Constitución no sea fácilmente alterada.

Escrituralidad: La Constitución argentina es una Constitución


escrita. Esto implica que sus normas están plasmadas en un
documento formal, facilitando su conocimiento, interpretación y
aplicación. La escritura confiere certeza y seguridad jurídica, al
tiempo que permite una mayor estabilidad en el tiempo.

Contenido y Estructura: La Constitución Formal típicamente


establece la estructura de poder (división de poderes, sistema
federal), un catálogo de derechos y garantías fundamentales, y los
valores que sustentan el ordenamiento jurídico.

Parte Dogmática: Contiene las declaraciones, derechos y garantías


fundamentales de los habitantes. En el caso argentino, el Preámbulo y
la Primera Parte son ejemplos claros de esta sección. El Preámbulo,
por ejemplo, enuncia los fines de la Constitución, como "constituir la
unión nacional", "afianzar la justicia", "consolidar la paz interior",
"proveer a la defensa común", "promover el bienestar general" y
"asegurar los beneficios de la libertad".

Parte Orgánica: Regula la organización y el funcionamiento de los


poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo, Judicial) y las relaciones
entre ellos, así como el sistema federal.

Ideología: Toda Constitución, consciente o inconscientemente, se


asienta sobre una base ideológica. La Constitución argentina, en sus
orígenes, tuvo un "techo ideológico liberal individualista" ,
influenciada por las ideas de Juan Bautista Alberdi, cuyo libro "Bases y
puntos de partida para la organización política de la República
Argentina" fue un antecedente fundamental. Alberdi simboliza el
pensamiento que trazó las "fórmulas luminosas del progreso
americano" para la civilización argentina. Sus "Bases" fueron un "libro
bien pensado, oportuno e importantísimo medio para llegar a la gloria
de constituir la República". Esta obra fue considerada como "el
Decálogo Argentino: la bandera de todos los hombres de corazón". El
propósito de su obra era "difundir las BASES de la Constitución
Nacional, libro eficaz" para orientar a los ciudadanos en el camino de
las instituciones democráticas.

2. Poder Constituyente: El Artífice de la Constitución

El

poder constituyente es la capacidad o facultad de establecer o


reformar la Constitución. Es la máxima expresión de la soberanía
popular y se clasifica en:

Poder Constituyente Originario: Es el que crea por primera vez


una Constitución para un Estado. Surge en momentos fundacionales,
revoluciones o cambios radicales del sistema político. Su
característica principal es su ilimitación jurídica, ya que no está sujeto
a ninguna norma preexistente. Sin embargo, Sagüés aclara que este
poder posee "topes fácticos" (limitaciones de la realidad social),
"topes normativos" (principios jurídicos universales) y "topes
axiológicos y de derecho natural" (valores y principios éticos
fundamentales).

Poder Constituyente Derivado (o Constituido): Es aquel que


actúa dentro de los límites y procedimientos establecidos por la
Constitución ya existente para su reforma. En Argentina, este poder
es ejercido por una Convención Constituyente convocada por el
Congreso, con un temario preestablecido. Sus límites son tanto de
contenido (cláusulas pétreas o contenidos implícitamente intangibles)
como de procedimiento (los requisitos formales para la reforma). Un
ejemplo histórico de este poder en Argentina es la reforma de 1994,
que incorporó nuevos derechos y modificó la estructura de algunos
órganos estatales.

B. Otras Fuentes del Derecho Constitucional

Más allá de la Constitución formal, existen otras fuentes que


complementan y enriquecen el derecho constitucional:

1. Leyes Constitucionales y Leyes Constitucionalizadas:


Leyes Constitucionales: Son normas que, aunque no forman parte
del texto de la Constitución formal, tienen la misma jerarquía o una
jerarquía equivalente debido a su contenido fundamental o al
procedimiento especial por el que fueron sancionadas.

Leyes Constitucionalizadas: Se refiere a leyes que la propia


Constitución incorpora o remite a ellas, otorgándoles un estatus
especial o una jerarquía superior a la de una ley ordinaria. Un ejemplo
claro en Argentina son los tratados internacionales de derechos
humanos con jerarquía constitucional, incorporados en el artículo 75
inciso 22 de la Constitución Nacional.

2. Leyes Reforzadas y Otros Tipos de Normas Formales:

Leyes Reforzadas: Son leyes que, sin alcanzar la jerarquía


constitucional, requieren para su aprobación o modificación un
procedimiento agravado o una mayoría especial en el Congreso. Esto
les otorga una mayor estabilidad y las diferencia de las leyes
ordinarias.

Leyes Dictadas por el Poder Constituyente: Son normas


transitorias o complementarias que emanan de la misma Convención
Constituyente.

Leyes Especiales: Normas que regulan materias específicas de


relevancia constitucional.

Leyes Ordinarias: Aunque de menor jerarquía, son fundamentales


para reglamentar los derechos y la organización del Estado
establecidos en la Constitución. El artículo 14 de la Constitución
Argentina, por ejemplo, establece que los derechos allí enumerados
serán gozados "conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio".

Normas del Poder Ejecutivo: Decretos, reglamentos y otras


disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo que deben ajustarse a la
Constitución y las leyes.

 Normas del Poder Judicial: La jurisprudencia, es decir, las


decisiones de los tribunales, especialmente las de la Corte
Suprema, constituyen una fuente material y, en cierto sentido,
formal del derecho constitucional. La interpretación judicial de
la Constitución modela su aplicación y alcance.

3. Tratados Internacionales de Derechos Humanos:

La reforma constitucional de 1994 en Argentina otorgó jerarquía


constitucional a una serie de tratados y declaraciones internacionales
de derechos humanos. Esto significa que, en cuanto a su jerarquía, se
equiparan a la propia Constitución y prevalecen sobre las leyes
internas. Este es un punto crucial para entender las fuentes del
derecho constitucional argentino y la "apertura" del sistema jurídico a
la normativa internacional de derechos humanos. La "Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa
Rica)" es un ejemplo claro de estos tratados con jerarquía
constitucional. Los jueces nacionales están obligados a "inaplicar el
derecho interno, incluyendo el constitucional, opuesto a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos".

4. El Bloque de Constitucionalidad:

El concepto de "bloque de constitucionalidad" es una construcción


jurídica que agrupa a todas las normas y principios que, sin estar
formalmente en el texto de la Constitución, poseen su misma
jerarquía o un rango superior para efectos de control de
constitucionalidad. En Argentina, este bloque está integrado
principalmente por la Constitución Nacional y los tratados
internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional.
Este bloque sirve como parámetro para juzgar la validez de las leyes
y demás actos estatales.

C. Fuentes Informales o No Escritas

Además de las fuentes formales, el derecho constitucional se nutre de


elementos no escritos que influyen en su interpretación y aplicación:

Costumbre Constitucional: Prácticas reiteradas y aceptadas por los


órganos del poder y la sociedad en general que, con el tiempo,
adquieren fuerza normativa. Por ejemplo, la forma en que se
interpretan ciertos artículos, o la práctica de ciertos procedimientos
no explícitamente detallados en la Constitución.

 Jurisprudencia: Las decisiones de los tribunales, y en


particular de la Corte Suprema de Justicia, son fundamentales.
La interpretación que la Corte Suprema hace de la Constitución
establece precedentes que guían la aplicación de la norma
fundamental en casos concretos. La jurisprudencia puede
incluso cubrir "lagunas" constitucionales, es decir, situaciones
no previstas expresamente en el texto.

 Doctrina: Las opiniones y estudios de los juristas y


constitucionalistas, aunque no son vinculantes, influyen en la
interpretación y desarrollo del derecho constitucional. A través
de sus análisis, la doctrina contribuye a la comprensión de los
conceptos complejos y a la identificación de nuevas
problemáticas.

 Realidad Social y Política (Dimensión Fáctica): La


Constitución no es un texto estático, sino que vive y se adapta a
la realidad de la sociedad. Los cambios sociales, económicos y
políticos, así como las demandas de la ciudadanía, pueden
influir en la interpretación y aplicación de las normas
constitucionales, e incluso en la necesidad de futuras reformas.
El comportamiento constitucional, es decir, la forma en que los
actores políticos y la sociedad actúan en relación con la
Constitución, es una parte de esta dimensión fáctica.

II. La Constitución en la Estructura Jerárquica de Normas

La noción de estructura jerárquica de normas es fundamental


para el funcionamiento de un Estado de Derecho. Este concepto
implica que no todas las normas jurídicas tienen el mismo valor o
rango; por el contrario, se organizan en una pirámide, donde la norma
superior prevalece sobre la inferior. En la cúspide de esta pirámide se
encuentra la Constitución Nacional, lo que se conoce como el
principio de

supremacía constitucional.

A. El Principio de Supremacía Constitucional

La supremacía constitucional es el principio cardinal del derecho


constitucional. Significa que la Constitución es la

norma fundamental y suprema de todo el ordenamiento jurídico


de un Estado. Todas las demás normas (leyes, decretos, reglamentos,
sentencias judiciales) deben conformarse a sus preceptos y no
pueden contradecirla. Si una norma de menor jerarquía contraviene lo
establecido en la Constitución, es considerada inválida o
inconstitucional.

Este principio implica que:


 La Constitución es la fuente de validez de todo el
ordenamiento jurídico: Ninguna norma puede ser válida si no
deriva o no es compatible con la Constitución.

 Es el parámetro de control de constitucionalidad: La


supremacía constitucional es la base para el control de
constitucionalidad, un mecanismo que busca asegurar la
primacía de la Constitución frente a otras normas.

B. La Pirámide Jurídica y la Posición de la Constitución

La estructura jerárquica de normas puede ser visualizada como una


pirámide, con la Constitución en la cima. A continuación, se detalla la
composición de esta pirámide en el sistema jurídico argentino:

1. Cúspide: Constitución Nacional y Tratados Internacionales


de Derechos Humanos con Jerarquía Constitucional.

En el escalón más alto se encuentran la

Constitución Nacional y, desde la reforma de 1994, los tratados


internacionales de derechos humanos expresamente
mencionados en el artículo 75, inciso 22, de la Constitución. Estos
tratados gozan de jerarquía constitucional, lo que implica que sus
disposiciones son equivalentes a las de la Constitución y prevalecen
sobre el resto del ordenamiento jurídico interno. Esto genera lo que se
conoce como el "bloque de constitucionalidad", un conjunto de
normas de igual jerarquía que constituyen el máximo nivel normativo.

La inclusión de estos tratados en la cúspide de la pirámide jurídica


argentina es una manifestación de la "apertura" del derecho interno
al derecho internacional de los derechos humanos. Esto significa que
los derechos humanos reconocidos en estos instrumentos
internacionales son directamente aplicables y sirven como parámetro
para interpretar y aplicar el resto de las normas.

2. Segundo Nivel: Demás Tratados Internacionales y


Concordatos.

En un nivel inmediatamente inferior a la Constitución y los tratados


de derechos humanos con jerarquía constitucional, se encuentran los
demás tratados internacionales que la República Argentina ha
celebrado con otros Estados y los concordatos (acuerdos con la
Santa Sede). Estos tratados tienen jerarquía superior a las leyes
internas, pero están por debajo de la Constitución Nacional y los
tratados de derechos humanos con jerarquía constitucional. Esto
implica que una ley interna no puede contradecir un tratado, pero un
tratado sí debe respetar los principios y disposiciones de la
Constitución. El control de convencionalidad, impulsado por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, exige a los jueces nacionales
inaplicar el derecho interno opuesto a la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.

3. Tercer Nivel: Leyes Nacionales.

En el tercer escalón se ubican las leyes nacionales dictadas por el


Congreso de la Nación. Estas leyes deben estar en conformidad con la
Constitución Nacional y los tratados internacionales. Son el producto
del ejercicio del poder legislativo y regulan diversas materias, desde
el derecho civil y penal hasta el derecho administrativo y económico.
La validez de una ley nacional depende de su compatibilidad con las
normas superiores de la pirámide.

4. Cuarto Nivel: Decretos del Poder Ejecutivo Nacional.

Por debajo de las leyes nacionales se encuentran los decretos


emitidos por el Poder Ejecutivo Nacional. Estos pueden ser de
diferentes tipos, como decretos reglamentarios de leyes, decretos de
necesidad y urgencia (DNU) o decretos delegados. En todos los casos,
los decretos deben respetar lo establecido en la Constitución, los
tratados y las leyes. La Constitución establece límites claros a la
facultad del Poder Ejecutivo para dictar normas, especialmente en lo
que respecta a los DNU, que solo pueden dictarse en circunstancias
excepcionales y no pueden regular ciertas materias.

5. Quinto Nivel: Resoluciones, Disposiciones, Ordenanzas, etc.

En los niveles inferiores de la pirámide se encuentran las


resoluciones, disposiciones, ordenanzas municipales, y otras
normas de menor rango emitidas por distintos órganos de la
administración pública nacional, provincial y municipal. La validez de
estas normas está supeditada a su conformidad con todas las normas
superiores.

C. La Importancia del Control de Constitucionalidad

La existencia de una estructura jerárquica de normas sería ineficaz


sin un mecanismo que garantice su respeto. Aquí entra en juego el
control de constitucionalidad, que es el proceso a través del cual
se verifica la conformidad de las normas y actos estatales con la
Constitución. En Argentina, este control es difuso y en gran medida
concentrado en la Corte Suprema.

 Control Difuso: Implica que todos los jueces de todos los


niveles tienen la facultad y el deber de ejercer el control de
constitucionalidad en los casos concretos que se les presenten.
Esto significa que un juez puede, en un litigio particular,
declarar la inconstitucionalidad de una ley o un decreto si
considera que contradice la Constitución. Esta declaración, sin
embargo, solo tiene efectos para el caso específico y no deroga
la norma inconstitucional.

 Control de Constitucionalidad Ejercido por la Corte


Suprema: La Corte Suprema de Justicia de la Nación, como
máximo tribunal del país, tiene la última palabra en materia de
control de constitucionalidad. Sus decisiones establecen
jurisprudencia que guía la interpretación y aplicación de la
Constitución por parte de los demás tribunales.

D. La Armonía y Tensión en la Jerarquía Normativa

Si bien la pirámide jurídica busca establecer un orden y una


coherencia, en la práctica pueden surgir tensiones y conflictos entre
normas de diferente jerarquía o incluso entre normas de la misma
jerarquía.

 Antinomias Normativas: Cuando dos o más normas regulan


la misma situación de manera contradictoria. En estos casos, se
aplican principios como el de la "norma superior deroga a la
inferior" (lex superior derogat legi inferiori), la "norma posterior
deroga a la anterior" (lex posterior derogat legi priori), y la
"norma especial deroga a la general" (lex specialis derogat legi
generali). El principio de supremacía constitucional es el más
relevante en este contexto.

 Interpretación y Aplicación: La interpretación de las normas


también juega un papel crucial. Los jueces y operadores
jurídicos deben interpretar las normas de menor jerarquía de
manera que sean compatibles con las normas superiores,
especialmente con la Constitución. Esto se conoce como el
principio de interpretación conforme a la Constitución.

En síntesis, la Constitución Nacional no es un documento aislado, sino


el resultado de un complejo proceso de formación que involucra
fuentes formales e informales. Su autoridad deriva de su carácter de
norma suprema, que se proyecta sobre todo el ordenamiento jurídico
a través del principio de supremacía constitucional y la estructura
jerárquica de normas. Esta comprensión profunda de sus fuentes y su
jerarquía es indispensable para cualquier análisis del derecho
constitucional de un país.

La Constitución Nacional argentina es un documento de profunda


riqueza histórica y conceptual. Su origen y su espíritu no pueden
entenderse sin analizar la ideología que la forjó, la influencia de
pensadores clave como Juan Bautista Alberdi y la impronta de
modelos constitucionales preexistentes, como la Constitución de los
Estados Unidos de 1787. Esta unidad desglosará cada uno de estos
componentes para ofrecer una comprensión exhaustiva de los
cimientos de nuestra carta magna.

B) La Ideología de la Constitución Nacional. La Generación de


1837. Alberdi y “Las Bases”. Líneas Fundamentales de su
Pensamiento Constitucional. Fuentes Normativas: la
Constitución de Estados Unidos de 1787.

Para comprender la ideología de la Constitución argentina, es


indispensable adentrarse en el contexto histórico y el pensamiento de
quienes la concibieron.

I. La Generación de 1837: El Semillero Intelectual de la


Constitución

La Generación de 1837 fue un grupo de jóvenes intelectuales


argentinos, nacidos en su mayoría alrededor de esa década, que
compartían una profunda preocupación por el destino del país y una
visión común de progreso y organización nacional. Emergió en un
período de intensa inestabilidad política, caracterizado por las guerras
civiles, los caudillismos y la ausencia de una organización estatal
consolidada.

Características y Propuestas Clave:

 Crítica al pasado colonial y a la anarquía: Estos jóvenes


intelectuales, entre los que destacaban figuras como Esteban
Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Bartolomé Mitre, Domingo
Faustino Sarmiento y Vicente Fidel López, rechazaban tanto el
legado colonial español, al que consideraban responsable del
atraso y la falta de libertades, como la anarquía y el caudillismo
que habían dominado la escena política post-independencia.

 Influencia del Romanticismo y el Liberalismo: Estaban


fuertemente influenciados por las corrientes de pensamiento
europeas de la época, particularmente el Romanticismo (que
valoraba la originalidad nacional y el genio individual) y el
liberalismo doctrinario francés, así como el liberalismo
económico y político inglés. Buscaron conciliar las ideas
universales de libertad y progreso con las particularidades de la
realidad argentina.
 Urgencia de la Organización Nacional: Su principal desvelo
era la necesidad imperiosa de establecer un orden
constitucional que pusiera fin a las contiendas internas y
permitiera el desarrollo del país. Entendían que la Constitución
era el instrumento fundamental para lograr la unidad nacional,
la paz interna y el progreso material. La República Argentina,
según Alberdi, carecía en 1852 de gobierno, de constitución y
de leyes generales, lo que la convertía en una "simple
asociación tácita e implícita" que debía empezar por crear un
gobierno nacional y una constitución general.

 Educación y Civilización: Creían firmemente en el poder de la


educación y la inmigración como motores de la civilización.
Consideraban que la "barbarie" era el principal obstáculo para
el progreso y que era necesario "civilizar" el país a través de la
instrucción y la incorporación de población europea.

 Visión de una Nación Federal y Unida: Aunque con matices


y debates internos, la mayoría de ellos abogaba por un sistema
federal que respetara las autonomías provinciales, pero bajo un
gobierno central fuerte y capaz de asegurar la unidad nacional
y el cumplimiento de la ley.

La Generación de 1837, aunque inicialmente fue un grupo de


exiliados y críticos del régimen de Rosas, se convirtió en la fuerza
intelectual que sentó las bases para la Constitución de 1853-1860,
siendo Alberdi su principal arquitecto doctrinario.

II. Juan Bautista Alberdi y “Las Bases”: El Plano de la


Constitución

Juan Bautista Alberdi (1810-1884) fue una de las mentes más


brillantes de la Generación de 1837 y la figura central en la
concepción ideológica de la Constitución Argentina. Su obra "Bases y
puntos de partida para la organización política de la República
Argentina" fue el documento más influyente y la "obra eficaz" que
sirvió como guía y "decálogo argentino" para los constituyentes de
1853.

A. Contexto de la Obra "Las Bases":

"Las Bases" fue escrita en 1852, en un momento crucial para


Argentina. Justo José de Urquiza había derrotado a Juan Manuel de
Rosas en la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852), abriendo la
puerta a la organización nacional. Alberdi, exiliado en Chile, percibió
la oportunidad histórica de dar al país una Constitución duradera. Él
mismo describe su libro como una "obra de acción" pensada con
reposo pero escrita velozmente para aprovechar el momento
oportuno.

En una carta a Urquiza, fechada el 30 de mayo de 1852, Alberdi le


expresa su convicción de que la "inmensa gloria de dar una
Constitución duradera a la República, está reservada a la estrella feliz
que guía los pasos de V. E.". Le presenta su libro "sobre <, esperando
que encuentre "acogida" y contribuya a la obra de la Constitución.
Urquiza, en su respuesta del 22 de julio de 1852, acepta el libro como
un "homenaje digno de la patria y de un buen argentino" y lo
considera un "medio de cooperación importantísimo" que no pudo ser
escrito ni publicado en mejor oportunidad. Incluso Sarmiento, en una
carta a Alberdi desde Yungay el 16 de septiembre de 1852, califica su
obra de "monumento", "nuestra bandera, nuestro símbolo" y el
"Decálogo Argentino". La Constitución de 1853, proyectada por
Alberdi, expresa "los nuevos destinos de América".

B. Líneas Fundamentales del Pensamiento Constitucional de


Alberdi en "Las Bases":

El pensamiento de Alberdi es pragmático y orientado a la


construcción de una nación próspera y libre. Sus ideas centrales, que
se plasmaron en gran medida en la Constitución, pueden resumirse
en los siguientes puntos:

1. La Necesidad de una Constitución Duradera y Realista:

o Alberdi sostenía que las Constituciones no deben ser


meras copias de modelos extranjeros, sino que deben
"nacer de los hechos", es decir, de la historia y la realidad
sociopolítica del país. Consideraba que la "Constitución
histórica" es la única real y permanente. Los progresos de
la civilización pueden modificarla, pero siempre "pactando
con los hechos y elementos de su complexión histórica".

o Criticaba la "manía de los códigos" completos,


defendiendo las "reformas parciales y prontas" como la
manera de legislar de los pueblos libres, a diferencia de la
vanidad de los emperadores. Señalaba que "Inglaterra no
tiene un solo código, y raro es el interés que no esté
legislado".

o Argumentaba que la "Constitución paraguaya" de su


tiempo era un ejemplo de Constitución que, aunque se
titulaba Ley de la República, no nombraba "una sola vez,
en todo su texto, la palabra libertad", excluyendo además
todas las libertades. Esta crítica subraya su defensa de
una Constitución que garantice explícitamente las
libertades individuales.

2. Gobernar es Poblar: La Inmigración como Motor del


Progreso:

o Esta es la máxima más conocida y característica del


pensamiento de Alberdi. Para él, "poblar es educar,
mejorar, civilizar, enriquecer y engrandecer espontánea y
rápidamente".

o Sin embargo, no se trataba de cualquier población.


Alberdi enfatizaba la necesidad de atraer

inmigración europea civilizada. Argumentaba que poblar con


chinos, indios asiáticos o africanos no civilizaría, sino que
"embrutecería". Incluso advertía que poblar con la "basura de la
Europa atrasada o menos culta" podría "apestar, corromper,
degenerar, envenenar un país". Reconocía que "hay Europa y
Europa".

o Proponía la libertad de inmigración como un principio


fundamental, comparándola con la libertad de prensa,
donde "la licencia es la sanción del derecho".

o La Constitución, según Alberdi, debía garantizar la


libertad religiosa para atraer a esta inmigración. La "falta
de población" era el "grande y primordial fin" de la
Constitución argentina por largos años. La Constitución
debía garantizar la ejecución de todos los medios para
obtener ese "vital resultado", lo que él llamaba "garantías
públicas de progreso y de engrandecimiento".

3. Libertad, Industria y Progreso Material:

o Para Alberdi, la libertad no era un fin en sí mismo, sino un


medio para el desarrollo económico y el progreso
material. La Constitución debía sentar las bases para la
"prosperidad".

o Fomentaba la industria, el comercio y la navegación. Creía


que "hacer de una máquina un hombre que trabaja, que
teje, que transporta, que navega, que defiende, que
ataca, que ilumina, que riega los campos, que habla de un
polo a otro, como hablan dos hombres juntos, es el triunfo
de la civilización sobre la materia".

4. Un Poder Ejecutivo Fuerte y Estable:


o Alberdi era un defensor de un poder ejecutivo robusto,
capaz de imponer el orden y la estabilidad en un país
marcado por la anarquía. Consideraba que la estabilidad
del poder ejecutivo era clave para la suerte de los Estados
de Sudamérica.

o Sostenía que el Poder Ejecutivo debía tener "todas las


facultades que hacen necesarios los antecedentes y las
condiciones del país y la grandeza del fin para que es
instituido". Sin un Poder Ejecutivo fuerte, no existiría
gobierno ni Constitución.

o No obstante, este poder debía ser "democrático y


representativo" y con "carácter constitucional y
responsable".

5. División de Poderes y Control de Constitucionalidad:

o Aunque abogaba por un ejecutivo fuerte, Alberdi también


creía en la división de poderes como garantía de la
libertad. La Constitución debía establecer los límites y
competencias de cada poder.

o Preocupado por el abuso de poder, enfatizaba la


necesidad de "precaverse contra leyes orgánicas, que
pretendan destruirla por excepciones". La Constitución
debía contener "declaraciones formales de que no se dará
ley que, con pretexto de organizar y reglamentar el
ejercicio de esas libertades, las anule y falsee con
disposiciones reglamentarias". Criticaba la Constitución
de Bolivia como modelo de fraude en la libertad, por
prometer libertades pero retener el poder de suprimirlas.

o La Constitución de la Confederación Argentina, según


Alberdi, sería el "proceso de la separación desleal de
Buenos Aires", lo que indica su visión de un marco legal
que permitiera juzgar y resolver conflictos entre las
partes.

6. Federalismo y Unidad Nacional:

o Alberdi buscaba un equilibrio entre la autonomía


provincial y la necesidad de un gobierno central fuerte
para consolidar la unión nacional. Las bases de la
Confederación, para Alberdi, buscaban "consolidar en un
solo cuerpo de nación las fuerzas y los medios dispersos
del país".
o En su proyecto de Constitución, el Gobierno federal podía
intervenir en el territorio provincial para restablecer el
orden público o atender a la seguridad nacional.

o Proponía la uniformidad de la legislación civil y comercial


para "favorecer altamente el desarrollo de nuestra
nacionalidad argentina".

7. Derechos y Garantías (Con un Enfoque Utilitarista):

o La Constitución de 1853, influenciada por Alberdi,


consagra un amplio catálogo de derechos y garantías,
incluyendo la libertad de culto, la propiedad, la libertad de
comercio, la libertad de prensa, etc.

o No obstante, su enfoque era pragmático: los derechos y


libertades eran vistos como instrumentos para alcanzar el
progreso y la prosperidad, más que como fines en sí
mismos. La Constitución, para el pueblo, "por el hecho de
serlo, es buena, porque siempre cede en su provecho".

o Alberdi establece que "la nación está constituida en


beneficio de la libertad de los ciudadanos y de todos los
hombres del mundo que quieran habitar el suelo
argentino". Esto muestra su visión inclusiva y pro-
inmigración.

8. El Pueblo no Delibera ni Gobierna Directamente:

o Alberdi era un ferviente defensor del gobierno


representativo. El artículo 22 de su proyecto de
Constitución, que luego pasó a ser el Artículo 22 de la
Constitución de 1853, establece que "El pueblo no
delibera ni gobierna, sino por medio de sus
representantes y autoridades creadas por esta
Constitución".

o Esta cláusula buscaba evitar las asambleas populares y


los levantamientos que habían caracterizado la anarquía
de la primera mitad del siglo XIX, consolidando la
legitimidad de las instituciones y la representación
política. Toda "fuerza armada o reunión de personas que
se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre
de éste, comete delito de sedición".

9. Rol del Poder Judicial:


o Si bien el énfasis de Alberdi estaba en un ejecutivo fuerte
para el orden, la Constitución de 1853 establece un poder
judicial independiente, con una Corte Suprema, esencial
para garantizar la supremacía de la Constitución y el
respeto a los derechos. Aunque no es su foco principal, el
andamiaje judicial es parte de su visión de un gobierno
republicano.

C. La Estructura Propuesta para la Constitución:

Alberdi también propuso una estructura clara para la Constitución,


dividiéndola en dos partes fundamentales:

1.

Principios, Derechos y Garantías: Que forman las "bases y objeto


del pacto de asociación política".

2.

Autoridades Encargadas de Hacer Cumplir y Desarrollar Esos


Principios: Es decir, la organización de los poderes del Estado.

Esta división fue inspirada por la Constitución de Massachusetts, a la


que consideraba un "modelo admirable de buen sentido y de
claridad", y que era anterior a las Constituciones francesas post-1789
y a la misma Constitución de los Estados Unidos.

III. Fuentes Normativas: La Constitución de Estados Unidos de


1787

La Constitución de los Estados Unidos de 1787 fue la principal fuente


de inspiración normativa para la Constitución Argentina de 1853.
Alberdi y los constituyentes la estudiaron a fondo y adaptaron muchos
de sus principios y soluciones institucionales a la realidad argentina.

A. Principales Influencias de la Constitución de [Link]. en la


Argentina:

1. Sistema Republicano de Gobierno:

o Ambas Constituciones establecen un sistema republicano


de gobierno, basado en la división de poderes (legislativo,
ejecutivo y judicial), la periodicidad en el ejercicio del
poder, la publicidad de los actos de gobierno y la
responsabilidad de los funcionarios públicos.

o La Constitución argentina, al igual que la estadounidense,


opta por una forma de gobierno presidencialista, donde el
Poder Ejecutivo es unipersonal y ejerce funciones de jefe
de Estado y jefe de gobierno. El "poder ejecutivo de la
democracia" debe tener la estabilidad del poder ejecutivo
realista.

2. Sistema Federal de Gobierno:

o La adopción del federalismo es, quizás, la influencia más


notoria. Ambas Constituciones dividen el poder entre un
gobierno central (federal) y los gobiernos de las unidades
subnacionales (estados en [Link]., provincias en
Argentina).

o Se establecen competencias exclusivas del gobierno


federal (ej. defensa, relaciones exteriores, moneda) y
competencias concurrentes.

o Se garantiza la autonomía provincial/estatal en sus


asuntos internos. El "Acuerdo de San Nicolás" de 1852 ya
había sancionado la mayoría de las bases del federalismo.

o El modelo estadounidense de federalismo, con la


coexistencia de soberanías provinciales y un gobierno
general, fue clave para la organización de la Argentina, un
país con grandes extensiones geográficas y
particularidades regionales.

3. División de Poderes (Checks and Balances):

o Ambas Constituciones consagran la clásica división de


poderes en tres ramas (Ejecutivo, Legislativo y Judicial),
con un sistema de "frenos y contrapesos" (checks and
balances) diseñado para evitar la concentración de poder
en una sola rama y garantizar la libertad.

o Poder Legislativo bicameral: La adopción de un


Congreso bicameral (Cámara de Diputados y Senado) es
una clara influencia. La Cámara de Diputados representa
al pueblo y el Senado a las provincias, asegurando una
doble representación y un mecanismo de equilibrio en la
formación de las leyes. Alberdi, en su proyecto de
Constitución, incluye un Senado y una Cámara de
Representantes.

o Poder Ejecutivo: La figura del Presidente, con amplias


facultades pero también con límites y responsabilidades,
es heredera del modelo presidencialista de [Link]. El
Presidente argentino, al igual que el estadounidense, es
elegido indirectamente por un colegio electoral (aunque
luego se modificó a voto directo) y tiene facultades como
jefe supremo de la nación y comandante en jefe de las
fuerzas armadas.

o Poder Judicial independiente: La creación de una


Corte Suprema de Justicia y tribunales inferiores, con la
función de interpretar y aplicar la Constitución y las leyes,
es un pilar compartido. Se garantiza la inamovilidad de los
jueces y sus sueldos.

4. Supremacía Constitucional y Control de


Constitucionalidad:

o Aunque el concepto de supremacía constitucional es


universal en el constitucionalismo moderno, su aplicación
práctica a través del control judicial de constitucionalidad
tuvo su origen en [Link]. con el caso Marbury vs. Madison
(1803).

o La Constitución argentina adoptó el sistema de control de


constitucionalidad difuso, donde todos los jueces tienen la
facultad y el deber de velar por la supremacía de la
Constitución en los casos que resuelven. Carlos Nino, en
sus "Fundamentos de Derecho Constitucional", resalta la
supremacía de la Constitución como uno de los
argumentos positivos para justificar el control judicial de
constitucionalidad.

5. Catálogo de Derechos y Garantías Individuales:

o Si bien la Constitución estadounidense no incorporó


inicialmente una "Bill of Rights" (Declaración de
Derechos) en su texto original (fue añadida a través de las
diez primeras enmiendas), su espíritu liberal y la
protección de las libertades individuales fueron una
inspiración para los constituyentes argentinos.

o La Constitución de 1853 incorporó un amplio listado de


derechos, como la libertad de expresión, de prensa, de
asociación, de culto, de propiedad, entre otros. La
declaración de que la nación está constituida "en
beneficio de la libertad de los ciudadanos y de todos los
hombres del mundo que quieran habitar el suelo
argentino" es un ejemplo de esta influencia. Alberdi
establece en su proyecto que "la Confederación Argentina
no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no
hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos
sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los
empleos, sin otra consideración que la idoneidad".

B. Adaptaciones y Peculiaridades Argentinas:

A pesar de la fuerte influencia estadounidense, la Constitución


argentina no fue una mera copia. Los constituyentes y, en particular,
Alberdi, realizaron adaptaciones significativas para ajustarse a la
realidad y las necesidades del país:

 Énfasis en la Inmigración: La Constitución argentina le dio


una importancia primordial a la inmigración, estableciendo un
mandato expreso al gobierno para fomentarla (Art. 25 CN), algo
no tan acentuado en la Constitución de [Link]. Esto se debe a la
visión de Alberdi de "gobernar es poblar" para superar el
"desierto" y el "atraso material".

 Reglamentación de los Derechos: A diferencia de la


Constitución de [Link]. que tiende a ser más lacónica, la
argentina permite la reglamentación de los derechos por ley
(Art. 14 CN). Esto fue visto como una necesidad para conciliar la
amplitud de los derechos con las realidades prácticas del país,
aunque también ha sido fuente de debates sobre sus límites.

 Poder Ejecutivo más Fuerte: Si bien es presidencialista, el


Poder Ejecutivo argentino, en su diseño original, era en algunos
aspectos más fuerte que su par estadounidense, con mayores
facultades de intervención en las provincias y en la sanción de
leyes. Esto era una respuesta a la necesidad de superar el
caudillismo y la anarquía, como lo propuso Alberdi.

Cláusulas Progresistas para la Época: La Constitución de 1853


incluyó disposiciones avanzadas para su tiempo, como la abolición de
la esclavitud (Art. 15 CN) y la garantía de igualdad ante la ley, lo que
refleja una visión de progreso y modernidad.

Conclusión sobre la Ideología y Fuentes:

La ideología de la Constitución Nacional argentina, forjada por la


Generación de 1837 y plasmada por la visión de Juan Bautista Alberdi
en "Las Bases", es una síntesis de principios liberales, un profundo
pragmatismo y una clara aspiración al progreso y la civilización. La
adopción de la Constitución de los Estados Unidos como principal
fuente normativa no fue una copia acrítica, sino una adaptación
inteligente de un modelo exitoso a las particularidades de un país en
construcción. La Constitución de 1853-1860, por tanto, es un
monumento de pensamiento y acción , que logró "sacar a ese país del
caos de cuarenta años", y establecer las bases para una nación
organizada, unida y orientada hacia el desarrollo. Este complejo
entramado de influencias y pensamientos continúa siendo el
fundamento de nuestro sistema jurídico y político hasta el día de hoy.

La Constitución Nacional, en su esencia, puede ser comprendida a


través de la lente de diversas teorías políticas y filosóficas, siendo una
de las más influyentes la del contrato social. Esta concepción, que
se remonta a pensadores ilustrados, propone que la organización del
Estado y la convivencia social se fundamentan en un acuerdo
implícito o explícito entre los individuos, quienes ceden parte de su
libertad natural a cambio de seguridad, orden y la garantía de sus
derechos. La Constitución, en este sentido, se erige como la
materialización escrita de ese pacto fundamental.

Dentro de este marco contractualista, la reflexión sobre la justicia


adquiere una relevancia central. Filósofos contemporáneos, como
John Rawls, han desarrollado complejas teorías para dilucidar los
principios de justicia que deberían regir ese contrato social, buscando
asegurar una distribución equitativa de derechos y oportunidades.
Comprender la aplicación de la teoría contractualista a la
Constitución, y cómo se relaciona con ideas de justicia como las de
Rawls, nos permite desentrañar los fines profundos y las aspiraciones
éticas que subyacen a nuestra ley fundamental.

C) La Constitución como contrato social. La aplicación de la


teoría contractualista. Una teoría de la justicia en Rawls.
Fines del contrato social.

I. La Constitución como Contrato Social: Fundamentos y


Alcance

La idea de que la Constitución es un contrato social es una de las


metáforas más poderosas y persistentes en el pensamiento político
moderno. Esta concepción postula que la autoridad del gobierno y la
legitimidad de las leyes no provienen de un derecho divino o de la
fuerza, sino del consentimiento de los gobernados. Los individuos, al
vivir en sociedad, acuerdan renunciar a ciertos aspectos de su
libertad natural (en un hipotético "estado de naturaleza") para
establecer un orden político que garantice la paz, la seguridad y la
protección de sus derechos. La Constitución, en este contexto, es el
documento que formaliza y articula ese acuerdo.

A. El Contrato Social Hipotético y su Carácter Fundacional:


Carlos Santiago Nino, en sus "Fundamentos de Derecho
Constitucional", profundiza en la noción del contrato social como un
"consenso hipotético". No se trata de un contrato histórico que las
personas hayan firmado en algún momento del pasado, sino de un
experimento mental que nos ayuda a justificar la existencia y la
estructura del Estado. El contractualismo moderno, especialmente a
partir de la Ilustración (con figuras como Locke, Rousseau y Kant),
utiliza esta idea para:

1. Justificar la Obligación Política: ¿Por qué los individuos


deben obedecer las leyes y al gobierno? La respuesta
contractualista es que lo hacen porque han consentido en
unirse a la sociedad política, ya sea de forma expresa o tácita.

2. Legitimar el Poder del Estado: El poder del gobierno es


legítimo solo si deriva del consentimiento de los gobernados, a
través de ese pacto o contrato.

3. Establecer los Límites del Poder Estatal: El contrato social


no solo crea el Estado, sino que también define sus límites. El
gobierno solo puede ejercer aquellas facultades que le han sido
delegadas por el pueblo en el pacto, y está obligado a proteger
los derechos y libertades que los individuos retuvieron o que el
contrato mismo garantizó.

La Constitución, entonces, es la expresión concreta y vinculante


de este contrato social. Es el "plan de juego" acordado por la
comunidad para su convivencia, estableciendo las reglas para la
organización del poder, la protección de los derechos y la resolución
de conflictos. Es el pacto por el cual los ciudadanos "se obligan a vivir
bajo ciertas reglas de organización social y de gobierno".

B. Características de la Constitución como Contrato Social:

 Fundamento de la Autoridad: La Constitución es la fuente


primaria de autoridad para todas las instituciones estatales y
para el resto del ordenamiento jurídico. Su legitimidad emana
de la idea de que representa el acuerdo fundamental de la
sociedad.

 Reglas de Juego: Define las "reglas del juego" políticas y


sociales, estableciendo cómo se toman las decisiones, cómo se
distribuye el poder y cuáles son los límites al ejercicio de ese
poder.

 Protección de Derechos: Una parte esencial de este contrato


es la garantía de los derechos y libertades individuales. Los
ciudadanos "ceden" poder a cambio de la protección de sus
derechos fundamentales.

 Mecanismo de Modificación: El contrato social, al ser una


norma dinámica, prevé en la propia Constitución los
mecanismos para su reforma, reflejando que el acuerdo original
puede ser revisado por las generaciones futuras, siempre
dentro de un marco de legitimidad.

II. La Aplicación de la Teoría Contractualista en el Derecho


Constitucional

La teoría contractualista no es solo un concepto filosófico abstracto;


tiene profundas implicaciones en la forma en que entendemos y
aplicamos el derecho constitucional. La Constitución, vista como un
contrato, genera una serie de consecuencias prácticas.

A. El Poder Constituyente como Expresión del Contrato Social:

El poder constituyente, es decir, la capacidad de crear o reformar


una Constitución, es la manifestación más directa de la teoría
contractualista en la práctica.

 Poder Constituyente Originario: Cuando se crea una nueva


Constitución (como la argentina de 1853), se entiende que es el
pueblo, en su rol de poder constituyente originario, quien ejerce
su soberanía para establecer un nuevo pacto social. Esta es la
expresión de un "momento fundacional" donde la comunidad se
auto-determina y se da a sí misma sus propias reglas
fundamentales. Nestor Pedro Sagüés, en su "Manual de Derecho
Constitucional", describe el poder constituyente como la
"capacidad o facultad de establecer o reformar la Constitución",
siendo el originario el que "dicta una Constitución por primera
vez". Esta facultad es la máxima expresión de la auto-
organización social, el punto de partida de la legitimidad
estatal.

 Poder Constituyente Derivado: Incluso en las reformas


constitucionales (ejercido por el poder constituyente derivado),
se presupone que el acto de reformar se hace en nombre del
"mandante", es decir, del pueblo, que es el titular del contrato
social. El poder constituyente derivado está limitado por el
contrato original, lo que implica que no puede alterar los
"topes" que el poder constituyente originario le impuso.

B. La Supremacía Constitucional como Cláusula del Contrato:


El principio de supremacía constitucional (la Constitución como ley
suprema) es una cláusula implícita y fundamental del contrato social.
Si la Constitución es el pacto fundacional, es lógico que todas las
demás normas y actos de gobierno deban someterse a ella. Carlos
Nino, al justificar el control judicial de constitucionalidad, utiliza como
argumento positivo la "supremacía de la Constitución". Esta
supremacía no es solo un atributo formal, sino la garantía de que los
términos del contrato social (la organización del poder, los derechos,
los principios) serán respetados y no podrán ser alterados por
decisiones de menor jerarquía.

C. La Protección de los Derechos como Objeto del Contrato:

Los derechos y garantías individuales son, para el contractualismo, el


principal fin del acuerdo social. Los individuos aceptan el orden
estatal porque este les promete la protección de su vida, libertad,
propiedad y demás prerrogativas fundamentales. La parte dogmática
de la Constitución, que enumera estos derechos, es la prueba más
fehaciente de esta parte del contrato. Si el Estado viola
sistemáticamente estos derechos, se considera que ha incumplido su
parte del contrato, lo que podría llevar, en casos extremos, a la
justificación de la resistencia o la disolución del pacto.

D. El Papel del Poder Judicial en el Mantenimiento del


Contrato:

El poder judicial, y en particular el control de constitucionalidad, es el


garante del contrato social. Los jueces, al aplicar la Constitución,
aseguran que las leyes y los actos de gobierno se mantengan dentro
de los límites establecidos por el pacto fundamental. Carlos Nino
describe este control como un mecanismo para asegurar la vigencia
de la Constitución. El control judicial de constitucionalidad es una
herramienta para evitar que el poder constituido (los poderes del
Estado) desborde los límites que le impuso el poder constituyente (el
pueblo al celebrar el contrato social).

III. Una Teoría de la Justicia en John Rawls: La Justicia como


Equidad

Dentro del amplio espectro del contractualismo, la obra de John Rawls


(1921-2002) ocupa un lugar preeminente, especialmente su "Teoría
de la Justicia" (1971). Rawls revitalizó la teoría del contrato social, no
para explicar el origen del Estado, sino para derivar los principios de
justicia que deberían regir una sociedad bien ordenada. Su enfoque
es hipotético y constructivista, buscando identificar qué principios
de justicia serían elegidos por individuos racionales y autointeresados
bajo condiciones de imparcialidad.

A. La Posición Original y el Velo de la Ignorancia:

El concepto central de la teoría de Rawls es la posición original (o


"posición inicial de igualdad"). Se trata de una situación hipotética en
la que individuos racionales, libres e iguales deben elegir los
principios que organizarán su sociedad. La clave de esta posición
original es el velo de la ignorancia. Detrás de este velo, los
individuos desconocen sus características particulares:

 Su posición social (clase, estatus).

 Sus talentos naturales (inteligencia, fuerza).

 Sus preferencias personales (gustos, planes de vida).

 Su género, raza, religión.

 Incluso el momento histórico en el que vivirán.

Alberdi, aunque previo a Rawls, ya planteaba la necesidad de "no


admitir prerrogativas de sangre, ni de nacimiento" y que todos los
habitantes fueran "iguales ante la ley". El velo de la ignorancia de
Rawls busca asegurar precisamente esto, eliminando los sesgos que
podrían surgir si las personas conocieran su posición y eligieran
principios que los beneficiaran injustamente.

B. Los Dos Principios de Justicia:

Rawls sostiene que, bajo el velo de la ignorancia, los individuos


elegirían dos principios de justicia fundamentales para organizar la
sociedad:

1. Primer Principio (Principio de Igualdad de Libertades):


"Cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más
extenso de libertades básicas iguales compatible con un
esquema similar de libertades para los demás".

o Este principio prioriza las libertades fundamentales e


inalienables, como la libertad política (voto), la libertad
de expresión, de conciencia, de propiedad personal, y la
libertad frente a la detención arbitraria.

o Estas libertades son "básicas" porque son necesarias para


que los individuos puedan perseguir sus planes de vida y
ejercer su autonomía. Son "iguales" para todos, sin
distinción.
o En el contexto de la Constitución, este principio se refleja
en la parte dogmática que garantiza derechos y libertades
(ej. Art. 14 de la Constitución Nacional: "Todos los
habitantes de la Nación gozan de los siguientes
derechos... conforme a las leyes que reglamenten su
ejercicio").

2. Segundo Principio (Principio de la Diferencia y de


Igualdad de Oportunidades): Las desigualdades sociales y
económicas solo son justificables si satisfacen dos condiciones:

o a) Principio de la Diferencia: Deben estar "dispuestas


de modo que redunden en el mayor beneficio de los
menos aventajados".

 Este es el aspecto más distintivo de la teoría de


Rawls. No aboga por la igualdad absoluta de
resultados, sino que permite desigualdades si estas
benefician a los miembros más desfavorecidos de la
sociedad. Por ejemplo, una política que genera
mayor riqueza, pero de la cual los más pobres
obtienen una parte mayor en términos absolutos,
sería justa.

 Implica una preocupación por la justicia distributiva


y la necesidad de que la sociedad se organice de
manera que los beneficios se inclinen hacia quienes
tienen menos.

o b) Principio de Justa Igualdad de Oportunidades:


Deben estar "vinculadas a cargos y posiciones asequibles
a todos bajo condiciones de justa igualdad de
oportunidades".

 Este principio exige que las personas con talentos y


habilidades similares tengan las mismas
oportunidades de acceso a posiciones sociales,
independientemente de su origen socioeconómico.
No basta con la igualdad formal de oportunidades;
se requiere que el Estado tome medidas activas
para compensar las desventajas sociales (ej.
educación pública de calidad, acceso a la salud).

 Alberdi ya preveía la "admisibilidad en los empleos,


sin otra consideración que la idoneidad", lo que
resuena con este principio, aunque la visión de
Rawls es más amplia en cuanto a las condiciones
previas.

C. La Prioridad de los Principios:

Rawls establece una prioridad lexicográfica entre sus principios:

 El Primer Principio (igualdad de libertades básicas) tiene


prioridad sobre el Segundo. Esto significa que las libertades
fundamentales no pueden ser sacrificadas en aras de mayores
beneficios económicos o de una mejor distribución de la
riqueza. La libertad es innegociable.

 El Principio de Justa Igualdad de Oportunidades tiene prioridad


sobre el Principio de la Diferencia. Las oportunidades
equitativas no pueden ser limitadas para lograr mayores
beneficios para los menos aventajados.

D. Implicaciones para la Constitución y el Estado de Derecho:

La teoría de Rawls ofrece un marco normativo para evaluar la justicia


de una Constitución y las instituciones de un Estado. Implica que una
Constitución justa debería:

 Garantizar un amplio conjunto de libertades fundamentales


para todos los ciudadanos.

 Diseñar instituciones que no solo permitan el desarrollo


económico, sino que también aseguren que las desigualdades
resultantes beneficien a los más desfavorecidos.

 Establecer mecanismos para asegurar una genuina igualdad de


oportunidades, no solo formal, sino también sustantiva,
mediante políticas públicas (educación, salud, etc.).

IV. Los Fines del Contrato Social en la Constitución Nacional

Los fines del contrato social, tal como se materializan en la


Constitución Nacional, son múltiples y complejos, reflejando las
aspiraciones y necesidades de la sociedad que lo suscribe. El
Preámbulo de la Constitución argentina es la declaración más clara de
estos fines.

A. Fines Explícitos del Preámbulo Constitucional:

El Preámbulo de la Constitución Nacional argentina enuncia de


manera solemne los propósitos que impulsaron a los constituyentes a
sancionar la ley fundamental. Estos son:
1. Constituir la unión nacional: Este fue un fin primordial en un
país fragmentado por las guerras civiles y las tensiones entre
las provincias. El contrato social buscaba superar la anarquía y
establecer una entidad política unificada. La victoria de Urquiza
sobre Rosas, que Alberdi iluminó desde la costa del Pacífico con
su libro "Bases", fue el inicio de la consolidación de la unión
nacional.

2. Afianzar la justicia: La justicia es un valor central del contrato


social. Implica garantizar un sistema legal imparcial, proteger
los derechos y asegurar la equidad en las relaciones sociales. La
Constitución establece el Poder Judicial y los mecanismos de
control para lograr este fin.

3. Consolidar la paz interior: En un contexto de inestabilidad y


conflictos armados internos, la paz era una aspiración
fundamental. El contrato social busca establecer un marco de
convivencia pacífica, resolviendo los desacuerdos a través de
instituciones y leyes, en lugar de la violencia. La idea de Alberdi
de que "el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus
representantes" y que toda "fuerza armada o reunión de
personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a
nombre de éste, comete delito de sedición", buscaba
precisamente consolidar la paz interior.

4. Proveer a la defensa común: El Estado, surgido del contrato


social, tiene el deber de proteger a la comunidad de amenazas
externas. Esto implica la organización de fuerzas armadas y la
capacidad de actuar en el ámbito internacional.

5. Promover el bienestar general: Este es un fin amplio que


abarca el desarrollo económico, social y cultural de la población.
Implica que el Estado debe crear las condiciones para que todos
los habitantes puedan prosperar y mejorar su calidad de vida.
La visión de Alberdi de "gobernar es poblar" y fomentar la
industria y el comercio está directamente ligada a este fin.

6. Asegurar los beneficios de la libertad: La libertad es el


valor central del liberalismo que inspiró la Constitución. El
contrato social busca garantizar las libertades individuales (de
expresión, de prensa, de culto, de asociación, de comercio, de
enseñar y aprender, de trabajar, de navegar, de peticionar, de
entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino, de
usar y disponer de la propiedad, de asociarse con fines útiles,
de profesar libremente su culto) y políticas. El Artículo 14 de la
Constitución enumera estas libertades. Alberdi enfatizaba la
necesidad de "constituir la libertad" y protegerla contra "leyes
orgánicas, que pretendan destruirla por excepciones".

B. Fines Implícitos y Derivados del Contrato Social:

Además de los fines explícitos del Preámbulo, la concepción del


contrato social en la Constitución implica otros propósitos
fundamentales:

 Establecer un Estado de Derecho: El contrato social, al


establecer reglas y límites al poder, crea un Estado de Derecho,
donde el gobierno y los ciudadanos están sujetos a la ley, y la
arbitrariedad es minimizada.

 Garantizar la Seguridad Jurídica: La previsibilidad y la


certeza en las normas son esenciales para la convivencia social
y el desarrollo. La Constitución, al ser el pacto fundamental,
proporciona la base para esta seguridad.

 Permitir el Desarrollo y la Prosperidad: Como Alberdi lo


dejó claro en "Las Bases", un fin central del contrato social en
Argentina era sentar las condiciones para el crecimiento
económico y el progreso material, atrayendo la inversión y la
inmigración. La Constitución está diseñada para "asegurar los
beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra
posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran
habitar el suelo argentino", reflejando una visión de progreso a
través de la apertura.

 Asegurar la Convivencia Pacífica y la Resolución de


Conflictos: El contrato social proporciona un marco
institucional para la deliberación, el debate y la resolución
pacífica de los desacuerdos políticos y sociales, evitando la
recurrencia a la violencia o la anarquía.

 Promover la Dignidad Humana: Aunque no siempre explícito


en los términos del contrato del siglo XIX, la evolución del
constitucionalismo ha llevado a una comprensión de que la
Constitución, como contrato social, busca también promover la
dignidad inherente de cada persona, asegurando un mínimo de
condiciones para su desarrollo pleno.

La Constitución Nacional Argentina, como todo documento


fundamental que aspira a la permanencia y adaptabilidad, contempla
en su propio texto el mecanismo para su propia modificación. Esta
facultad de cambiar la ley suprema no es una potestad ordinaria, sino
la expresión más alta de la soberanía popular: el Poder
Constituyente. Comprender este poder, su alcance y sus límites, es
esencial para desentrañar la dinámica constitucional de un país. En el
caso argentino, el artículo 30 de la Constitución Nacional establece
las reglas para el ejercicio del poder constituyente derivado, cuyo
acto más significativo en la historia reciente fue la Reforma de
1994, un hito que reconfiguró aspectos esenciales de nuestro sistema
político y jurídico.

d) El Poder constituyente en la Constitución Argentina (art. 30


CN). La Reforma de 1994.

I. El Concepto de Poder Constituyente: Soberanía y Creación


Jurídica

El Poder Constituyente es la facultad soberana, originaria y


suprema que tiene una comunidad para establecer su ordenamiento
jurídico fundamental, es decir, para dictar o reformar su Constitución.
Es la manifestación de la auto-organización de una sociedad. Nestor
Pedro Sagüés, en su "Manual de Derecho Constitucional", lo define
como la "capacidad o facultad de establecer o reformar la
Constitución". Esta potencia precede y es superior a los poderes
constituidos (Legislativo, Ejecutivo, Judicial), ya que son estos últimos
los que son creados y limitados por la Constitución.

A. Poder Constituyente Originario y Poder Constituyente


Derivado:

Se distinguen dos tipos fundamentales de poder constituyente:

1. Poder Constituyente Originario (PCO):

o Definición: Es aquel que se ejerce para dictar una


Constitución por primera vez, fundando un nuevo
ordenamiento jurídico. Surge en momentos de ruptura o
refundación, como revoluciones, procesos
independentistas o la finalización de regímenes
autoritarios. No está sujeto a normas jurídicas
preexistentes.

o Características:

 Ilimitado Jurídicamente: En principio, el PCO no


tiene límites legales internos. Puede decidir
libremente el contenido de la nueva Constitución.
Sin embargo, como señala Sagüés, esto no implica
una ausencia total de restricciones. Existen "topes
fácticos" (condiciones de la realidad social, historia
y cultura del pueblo), "topes normativos" (principios
del derecho internacional imperativo -ius cogens,
como la prohibición de la tortura o la esclavitud), y
"topes axiológicos y de derecho natural" (principios
éticos universales que la conciencia humana
reconoce como válidos, como la dignidad de la
persona). Juan Bautista Alberdi, en sus "Bases",
aludió a la necesidad de que la Constitución "nazca
de los hechos", es decir, que sea realista y
adecuada a la idiosincrasia del país, lo cual se
alinea con la idea de topes fácticos.

 Extraordinario: Se ejerce de forma excepcional,


en momentos trascendentales de la vida de una
nación.

 Ejemplos en Argentina: La Asamblea del Año XIII


(aunque no sancionó una Constitución definitiva), la
Convención Constituyente de 1853-1860, que dio
origen a la Constitución Nacional, son
manifestaciones de un PCO. La Constitución de
1853 fue el "Decálogo Argentino", el "símbolo" de la
organización política que buscaba la "gloria de
constituir la República", según Alberdi y Sarmiento.

2. Poder Constituyente Derivado (PCD) o Reformador:

o Definición: Es aquel que se ejerce para reformar o


modificar una Constitución ya existente. A diferencia del
originario, este poder sí está limitado por las normas y
procedimientos establecidos en la propia Constitución que
se busca reformar.

o Características:

 Limitado Jurídicamente: Sus límites son de dos


tipos:

 Límites de Procedimiento (Formales):


Debe seguir estrictamente los pasos y
mayorías que la Constitución impone para su
reforma. En Argentina, estos están
establecidos en el artículo 30.

 Límites de Contenido (Materiales): En


algunas Constituciones, existen cláusulas que
prohíben la reforma de ciertas partes
(cláusulas pétreas expresas) o principios
fundamentales que se consideran
implícitamente inmodificables (cláusulas
pétreas implícitas), como la forma republicana
de gobierno, la libertad o la división de
poderes. Alberdi, en sus "Bases", advertía
sobre la necesidad de "precaverse contra
leyes orgánicas, que pretendan destruirla por
excepciones", anticipando la idea de límites
de contenido.

 Reglado: Opera conforme a un conjunto de normas


preestablecidas.

 Permanente o Periódico: Puede ser ejercido cada


cierto tiempo, cuando las necesidades sociales lo
demanden.

B. Diferencia con los Poderes Constituidos:

Es crucial diferenciar el poder constituyente de los poderes


constituidos (Legislativo, Ejecutivo y Judicial). Estos últimos son
poderes creados por la Constitución, que actúan dentro de los límites
y competencias que ella les asigna. Su función es gobernar, legislar y
administrar justicia, no crear o reformar la Constitución de forma
ilimitada. La Constitución es el "plan de juego" que los poderes
constituidos deben seguir.

II. El Poder Constituyente en la Constitución Argentina:


Artículo 30 CN

El artículo 30 de la Constitución Nacional es la piedra angular


que regula el ejercicio del poder constituyente derivado en Argentina.
Establece un procedimiento "rígido" para la reforma constitucional, lo
que significa que no puede modificarse mediante una ley ordinaria,
sino que requiere un proceso agravado.

Texto del Artículo 30:

"La Constitución puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus


partes. La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso
con el voto de dos terceras partes, al menos, de los miembros que lo
componen; pero no se efectuará sino por una Convención convocada
al efecto."

A. Etapas del Procedimiento de Reforma según el Artículo 30:

El artículo 30 establece claramente un proceso bifásico para la


reforma:
1. Etapa Preconstituyente o Declarativa (a cargo del
Congreso):

o Declaración de Necesidad de Reforma: La primera


fase recae en el Congreso de la Nación. No es el
Congreso quien reforma directamente la Constitución,
sino que se limita a "declarar la necesidad de la reforma".
Esta declaración es un acto de naturaleza política, que da
inicio al proceso.

o Mayoría Especial: Esta declaración requiere una


mayoría agravada: el voto de "dos terceras partes, al
menos, de los miembros que lo componen" (es decir, del
total de miembros de cada Cámara, no solo de los
presentes). Esta exigencia de una mayoría calificada
busca asegurar un amplio consenso político y evitar
reformas impulsadas por mayorías circunstanciales.

o Contenido de la Declaración: La declaración de


necesidad de reforma puede tener un alcance total
(referirse a la reforma "en el todo") o parcial (referirse a la
reforma "en cualquiera de sus partes"). En la práctica, el
Congreso suele establecer un temario específico de los
artículos o temas cuya reforma se habilita a la Convención
Constituyente. Este temario limita el poder de la
Convención. Nestor Pedro Sagüés discute si esta
declaración es meramente un acto político o si tiene
carácter normativo, inclinándose por esta última visión al
reconocer sus efectos jurídicos vinculantes.

2. Etapa Constituyente o Reformadora (a cargo de la


Convención Constituyente):

o Convocatoria de la Convención: Una vez declarada la


necesidad de reforma por el Congreso, se convoca a una
Convención Constituyente específicamente al efecto.
Esta Convención es un órgano ad hoc (creado para un fin
específico) y su duración es temporal.

o Integración: Los convencionales constituyentes son


elegidos por el voto popular, lo que garantiza la
legitimidad democrática del órgano reformador.

o Limitación Material (Temario): La Convención


Constituyente no tiene un poder ilimitado; su facultad de
reforma está estrictamente limitada por el temario
establecido por el Congreso en su declaración de
necesidad. La Convención no puede reformar artículos o
aspectos que no hayan sido incluidos en dicho temario. Si
lo hiciera, sus actos serían considerados nulos o
inconstitucionales por extralimitación de sus facultades.
Esto refuerza el carácter de poder constituyente derivado
de la Convención.

o Deliberación y Sanción: Dentro de los límites del


temario, la Convención delibera, debate y, finalmente,
sanciona las modificaciones a la Constitución. Una vez
concluida su labor, el órgano se disuelve.

B. Rigidez Constitucional y Estabilidad:

El artículo 30 consagra la rigidez constitucional en Argentina. Esta


rigidez, al establecer un procedimiento agravado para la reforma,
busca:

 Proteger la Supremacía Constitucional: Asegura que la ley


fundamental no sea fácilmente alterada por decisiones
coyunturales o mayorías simples, garantizando su estabilidad y
preeminencia sobre las leyes ordinarias. Carlos Nino, en sus
"Fundamentos de Derecho Constitucional", resalta la
importancia de la rigidez como parte de la supremacía de la
Constitución.

 Generar Consenso: La exigencia de mayorías calificadas y la


participación de una Convención elegida específicamente para
la reforma obligan a las fuerzas políticas a buscar amplios
consensos.

 Preservar el Espíritu Fundacional: Aunque se permite la


reforma, la rigidez busca que el espíritu original de la
Constitución (el "contrato social" inicial) se mantenga en sus
líneas esenciales.

III. La Reforma Constitucional de 1994: Un Hito del


Constitucionalismo Argentino

La Reforma Constitucional de 1994 fue el último y más trascendente


ejercicio del poder constituyente derivado en Argentina. Significó una
actualización profunda de la Constitución de 1853-1860, adaptándola
a las nuevas realidades políticas, sociales y a los avances del derecho
internacional.

A. Antecedentes y Necesidad de la Reforma:


La necesidad de reformar la Constitución se había debatido durante
décadas en Argentina. Diversos factores impulsaron la reforma de
1994:

 Debilitamiento del Presidencialismo: Aunque la


Constitución de 1853 estableció un sistema presidencialista, en
la práctica argentina se había desarrollado un
"hiperpresidencialismo" que concentraba excesivo poder en el
Ejecutivo. Se buscó equilibrar los poderes y fortalecer los
mecanismos de control. Carlos Nino analiza el
"hiperpresidencialismo argentino" y su impacto en la estabilidad
y eficacia del sistema político.

 Necesidad de Adaptación al Contexto Democrático: Tras


el retorno a la democracia en 1983, se hizo evidente la
necesidad de modernizar las instituciones y garantizar la
estabilidad democrática.

 Incorporación de Nuevos Derechos y Garantías: La


evolución del derecho internacional de los derechos humanos y
las nuevas demandas sociales requerían la inclusión de
derechos de "segunda" y "tercera" generación, así como la
protección del medio ambiente y los derechos de los
consumidores.

 Debate sobre el Periodo Presidencial y la Reelección: Un


punto central de la discusión fue la posibilidad de reelección
presidencial y la duración del mandato, ya que la Constitución
original prohibía la reelección inmediata.

 Acuerdo Político (Pacto de Olivos): Un factor determinante


para viabilizar la reforma fue el acuerdo político alcanzado entre
el entonces Presidente Carlos Menem (Partido Justicialista) y el
expresidente Raúl Alfonsín (Unión Cívica Radical), conocido
como el Pacto de Olivos (1993). Este pacto, aunque criticado
por algunos como una limitación de facto del poder de la
Convención, estableció las "bases" y los "núcleos de
coincidencias básicas" que serían inmodificables por la
Convención, y fijó el temario. Este acto pre-constituyente
generó un marco de acuerdo político crucial.

B. El Procedimiento de la Reforma de 1994:

El proceso se ajustó a lo establecido en el artículo 30 de la


Constitución:
1. Declaración de Necesidad por el Congreso: El Congreso de
la Nación, en 1993, declaró la necesidad de la reforma con la
mayoría de dos tercios requerida, estableciendo un temario
amplio pero con "núcleos de coincidencias básicas" que la
Convención no podría modificar (lo que se conoció como
"cláusulas pétreas" o "intocables" impuestas por el Pacto de
Olivos).

2. Convocatoria y Elección de Convencionales: Se convocó a


elecciones de convencionales constituyentes, quienes fueron
elegidos por el voto popular en 1994.

3. Labor de la Convención Constituyente: La Convención se


reunió en las ciudades de Santa Fe y Paraná. Deliberó sobre los
puntos habilitados por el Congreso y sancionó las
modificaciones.

C. Contenidos Fundamentales de la Reforma de 1994:

La Reforma de 1994 introdujo cambios sustanciales en la


Constitución:

1. Fortalecimiento de los Derechos y Garantías:

o Incorporación de Tratados Internacionales de


Derechos Humanos con Jerarquía Constitucional
(Art. 75 inc. 22): Este fue uno de los cambios más
importantes. Se otorgó jerarquía constitucional a una
serie de instrumentos internacionales de derechos
humanos (como la Declaración Universal de Derechos
Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, etc.). Esto significa que estos tratados son
equivalentes a la Constitución y son directamente
aplicables, ampliando el catálogo de derechos y sirviendo
como parámetro para el control de convencionalidad. Este
aspecto es resaltado por Sagüés al hablar del "control de
convencionalidad" que obliga a los jueces nacionales a
"inaplicar el derecho interno, incluyendo el constitucional,
opuesto a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos".

o Nuevos Derechos: Se incorporaron explícitamente


derechos como el derecho al ambiente sano (Art. 41),
derechos del consumidor (Art. 42), derechos de los
pueblos indígenas (Art. 75 inc. 17).
o Acciones Procesales Expedidas: Se
constitucionalizaron herramientas como el Amparo (Art.
43), el Habeas Data (Art. 43) y el Habeas Corpus (Art.
43), dotando a los ciudadanos de mecanismos ágiles para
la protección de sus derechos.

2. Modificaciones al Poder Ejecutivo:

o Reducción del Mandato Presidencial y Reelección


(Art. 90): El período presidencial se redujo de seis a
cuatro años, pero se habilitó la reelección por un solo
período consecutivo.

o Jefe de Gabinete de Ministros (Arts. 100 y ss.): Se


creó la figura del Jefe de Gabinete, un ministro con rango
constitucional, que asume parte de las funciones
administrativas del Presidente, refrenda los decretos y es
políticamente responsable ante el Congreso, buscando
atenuar el "hiperpresidencialismo".

o Proceso de Sanción de Decretos de Necesidad y


Urgencia (Art. 99 inc. 3): Se reglamentó el uso de los
DNU, estableciendo que solo pueden dictarse en
circunstancias excepcionales, con la imposibilidad de
legislar sobre materia penal, tributaria, electoral o de
partidos políticos, y sujetos a control del Congreso. Carlos
Nino analiza esta figura como una "válvula de escape" o
"rigidez" del sistema.

3. Fortalecimiento del Poder Legislativo y Control Inter-


Poderes:

o Audiencias Públicas para Nombramiento de Jueces:


Se estableció un procedimiento con mayor transparencia
para la designación de jueces de la Corte Suprema y otros
tribunales, incluyendo audiencias públicas.

o Consejo de la Magistratura (Art. 114): Se creó este


órgano extrapoder para la selección y remoción de jueces,
buscando despolitizar en parte el proceso de designación.

o Defensor del Pueblo (Art. 86): Se creó esta institución


independiente para la defensa de los derechos de los
ciudadanos frente a los actos de la administración
pública.
o Auditoría General de la Nación (Art. 85): Se
estableció como órgano de control externo del sector
público nacional.

4. Autonomía de la Ciudad de Buenos Aires (Art. 129):

o Se reconoció la autonomía a la Ciudad de Buenos Aires,


permitiéndole dictar su propia Constitución y elegir a sus
propias autoridades, un cambio fundamental en la
estructura federal del país.

D. Balance y Críticas de la Reforma de 1994:

La Reforma de 1994 ha sido objeto de diversos análisis y críticas:

 Logros: Se reconoce ampliamente que la reforma modernizó la


Constitución, incorporó derechos esenciales, y dotó al sistema
de herramientas procesales avanzadas. La incorporación de los
tratados de derechos humanos es vista como un avance
fundamental para la protección de las libertades individuales.

 Críticas:

o La "Constitución Pactada": La principal crítica se


centró en el Pacto de Olivos, que predeterminó gran parte
del contenido de la reforma. Algunos argumentaron que
esto limitó excesivamente la autonomía y el debate de la
Convención Constituyente, desvirtuando el espíritu del
poder constituyente.

o Falla en la Atenuación del Presidencialismo: A pesar


de la creación del Jefe de Gabinete, algunos sostienen que
el "hiperpresidencialismo" no fue mitigado de manera
significativa, ya que el Presidente mantuvo un poder
predominante. Carlos Nino aborda la "personalización del
poder" y la "rigidez del sistema" en el contexto del
hiperpresidencialismo argentino, que la reforma intentó,
con diverso éxito, mitigar.

o Complejidad del Texto: La incorporación de numerosos


artículos y figuras hizo el texto constitucional más
extenso y, para algunos, menos claro en ciertos aspectos.

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