Tema III
El teorema de Hahn-Banach; dualidad en
espacios normados; topologías débiles
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Índice general
III El teorema de Hahn-Banach; dualidad en espacios normados; to-
pologías débiles 1
1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 4
1.1. Enunciado y demostración del teorema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
1.1.1. Enunciado del teorema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
1.1.2. Caso real, primera extensión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
1.1.3. Caso real, extensión definitiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.1.4. Fin de la demostración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
1.2. Teorema de extensión en espacios normados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
2. Dualidad en espacios normados 12
2.1. Un ejemplo de extensión Hahn-Banach . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
2.2. Dual de un subespacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
2.3. Dual de un cociente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
2.4. Inyección canónica y completación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
2.5. Espacios de Banach reflexivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
2.6. Transposición de operadores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
2.7. Reflexividad de subespacios y cocientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
2.8. Reflexividad del dual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
2.9. Mejor aproximación en espacios reflexivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 29
3.1. Motivación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
3.2. Separación en espacios vectoriales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
3.3. Equivalencia de la versión geométrica con la analítica . . . . . . . . . . . . . . 34
3.4. Separación en espacios normados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
3.5. Funcionales y puntos de soporte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
3.6. Separación fuerte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
3.7. Separación en espacios de dimensión finita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
4. Topologías débiles 43
4.1. Definiciones y primeras propiedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
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Tema III. 3
4.1.1. Topologías débiles y sucesiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
4.2. Teoremas de Goldstine y Banach-Alaoglu. Consecuencias . . . . . . . . . . . 50
4.2.1. Metrizabilidad de las topologías débiles . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
Departamento de Análisis Matemático, Universidad de Granada
Bloque 1
Versión analítica del teorema de
Hahn-Banach
Los tres teoremas considerados como “Principios Fundamentales del Análisis Funcional”
llevan el nombre de Stefan Banach: el teorema de Hahn-Banach, el de Banach-Steinhaus y
el de la aplicación abierta, también conocido como teorema de Banach-Schauder. Vamos a
probar aquí el primero de ellos, que es la pieza clave para el estudio de la dualidad en espacios
normados. Como cualquier resultado importante en Matemáticas, pero muy especialmente en
este caso, el teorema de Hahn-Banach admite numerosas versiones equivalentes, que se aplican
en campos muy diversos. En este tema vemos la “versión analítica”, que nos permitirá avanzar
en el estudio de la dualidad. Más adelante veremos una “versión geométrica”, que se caracteriza
precisamente por eso, por tener clara interpretación geométrica.
1.1. Enunciado y demostración del teorema
Antes de enunciar el teorema, el siguiente razonamiento nos proporciona una motivación.
Dado un espacio normado X ̸= {0}, sin más información, cabe preguntar si existen funcionales
lineales continuos no nulos en X. En los muchos casos concretos que conocemos, siempre
hemos podido describir el espacio dual X ∗ , al menos para comprobar que X ∗ ̸= {0} . Pero la
cuestión es si podemos asegurar que X ∗ ̸= {0} para todo espacio normado X ̸= {0} .
Para abordar esta pregunta, podemos usar un subespacio de dimensión finita M ⊂ X, pues
abundan los funcionales lineales no nulos en M , y todos ellos son continuos. Tomando g ∈ M ∗
con ∥ g ∥ = 1 , tenemos | g(y) | ⩽ ∥ y ∥ para todo y ∈ M , Si pudiésemos extender g a todo
X, manteniendo su linealidad de forma que la extensión siga verificando la misma desigualdad,
tendríamos un funcional lineal continuo en X que no es idénticamente nulo, porque extiende
a g . Pues bien, eso es lo que, con hipótesis bastante más generales, nos garantiza la versión
analítica del teorema de Hahn-Banach.
4
Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 5
1.1.1. Enunciado del teorema
En vez de una norma, usaremos una aplicación con propiedades bastante menos restrictivas.
Concretamente, un funcional sublineal en un espacio vectorial X es una aplicación φ : X →
R que verifica la desigualdad triangular y es homogénea por homotecias, es decir, verifica las
siguientes dos condiciones:
φ(x + y) ⩽ φ(x) + φ(y) y φ(r x) = r φ(x) ∀ x, y ∈ X , ∀ r ∈ R+
Observamos que toda seminorma en X es un funcional sublineal, pero el recíproco es falso.
Por ejemplo, si f es un funcional lineal en X, definiendo φ(x) = Re f (x) para todo x ∈ X,
vemos que φ es un funcional sublineal en X, que sólo es una seminorma cuando f = 0 ,
pues en otro caso, φ toma valores negativos. Por otra parte, en el caso X = R , definiendo
φ(x) = máx {0, x} para todo x ∈ R , se obtiene un funcional sublineal en R , que no es lineal
y tampoco es una seminorma. Enunciamos ya la versión analítica del teorema de Hahn-Banach:
Teorema (Hahn 1927, Banach 1929). Sea X un espacio vectorial y φ un funcional subli-
neal en X. Sea M un subespacio de X y g un funcional lineal en M , que está dominado por
φ , en el siguiente sentido:
Re g(y) ⩽ φ(y) ∀y ∈ M
Entonces existe un funcional lineal f en X, que extiende a g y está dominado por φ , es decir,
f (y) = g(y) ∀y ∈ M y Re f (x) ⩽ φ(x) ∀x ∈ X
Si φ es una seminorma, se tiene de hecho
f (x) ⩽ φ(x) ∀x ∈ X
Al parecer, la versión demostrada por Hahn suponía que φ es una norma en X; esta versión
más general es la aportación de Banach y resulta esencial como se verá, para establecer las
versiones geométricas del teorema. Por otra parte, usar la función parte real es lo que permite
hacer un enunciado común para el caso real y el caso complejo; naturalmente, en el caso K = R
dicha función es la identidad. Dividiremos la demostración en tres etapas.
1.1.2. Caso real, primera extensión
Empezamos considerando el caso K = R y sólo extendemos el funcional g al subespacio
que se obtiene sumando una recta a M . Esta es la etapa más importante, pero no es difícil.
Fijado x ∈ X \ M , consideramos el subespacio Z = M ⊕ R x , y queremos definir un
funcional lineal h en Z que extienda a g y siga dominado por φ . Obviamente debemos definir
h y + λx = g y + λα ∀y ∈ M , ∀λ ∈ R
para conveniente α ∈ R . Cualquiera que sea α , está claro que h es lineal y extiende a g ,
luego el problema es encontrar α ∈ R , de forma que h esté dominado por φ , es decir, que
verifique:
g y + λα ⩽ φ y + λx ∀y ∈ M , ∀λ ∈ R (1)
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 6
Para λ ∈ R+ , dividiendo por λ los dos miembros de (1) y usando que φ es homogéneo
por homotecias, vemos que (1) toma la forma
y y
g +α ⩽ φ +x
λ λ
Observamos ahora que u = y / λ es un vector de M tan arbitrario como y . Por tanto, α ∈ R
verifica la desigualdad (1) para todo λ ∈ R+ y todo y ∈ M si, y sólo si,
α ⩽ φ u+x −g u ∀u ∈ M (2)
Para λ ∈ R− dividimos por −λ ambos miembros de (1) y usando de que φ es homogéneo
por homotecias, (1) toma la forma
y y
g − −α ⩽ φ − −x
λ λ
Como w = −y / λ es un vector de M tan arbitrario como y , vemos que α ∈ R verifica la
desigualdad (1) para todo λ ∈ R− y todo y ∈ M si, y sólo si,
α ⩾ g w − φ w−x ∀w ∈ M (3)
Obsérvese por último que, para λ = 0 , la desigualdad (1) se cumple por hipótesis, cualquiera
que sea α ∈ R . En resumen, hemos probado que esta etapa de la demostración estará concluida
si encontramos α ∈ R verificando (2) y (3) .
Ahora bien, para cualesquiera u, w ∈ M , tenemos por hipótesis:
g u +g w = g u+w ⩽ φ u+w ⩽ φ u+x +φ w −x
donde se ha usado que φ verifica la desigualdad triangular. Así pues, tenemos
g w −φ w −x ⩽ φ u+x −g u ∀ w, u ∈ M
de donde deducimos claramente que
n o n o
sup g w) − φ w − x : w∈M ⩽ ı́nf φ u+x −g u : u∈M (4)
Si ahora α es cualquier número real comprendido entre los dos miembros de (4) , está bien
claro que α verifica (2) y (3) , luego también (1) , como queríamos.
Nótese que si (4) es una igualdad, sólo hay una elección posible de α . El razonamiento
anterior permite en la práctica discutir la posible unicidad del funcional f cuya existencia
afirma el teorema, un asunto del que no nos vamos a ocupar.
1.1.3. Caso real, extensión definitiva
Hablando intuitivamente, lo que haremos para concluir la demostración en el caso K = R, es
iterar la extensión realizada en la primera etapa, añadiendo en cada paso una recta al subespacio
obtenido en el paso anterior, hasta llegar a X.
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 7
Está claro que necesitamos tantos pasos como indique la dimensión de X/M , que puede
ser infinita, e incluso no numerable. Hemos de hacer por tanto una “inducción transfinita”, que
se formaliza usando el Lema de Zorn.
Consideramos el conjunto E de todos los pares ordenados de la forma (Z, h) , donde Z es
un subespacio de X, que contiene a M , y h un funcional lineal en Z , que extiende a g y está
dominado por φ . Para (Z1 , h1 ) , (Z2 , h2 ) ∈ E definimos
(Z1 , h1 ) ⩽ (Z2 , h2 ) ⇐⇒ Z1 ⊂ Z2 y h2 = h1 (5)
Z1
y es evidente que de esta forma se obtiene una relación de orden en E .
n o
Sea E0 = (Zj , hj ) : j ∈ J un subconjunto totalmente ordenado de E , y veamos que
E0 tiene un mayorante. Observamos que Z =
S
Zj es un subespacio de X, que evidente-
j∈J
mente contiene a Zj para todo j ∈ J , y en particular contiene a M . En efecto, para u, v ∈ Z
y λ ∈ R tomamos j, k ∈ J tales que u ∈ Zj y v ∈ Zk . Como E0 está totalmente ordenado,
(5) nos dice que Zj ⊂ Zk o Zk ⊂ Zj , y deducimos que se ha de tener, o bien u, v ∈ Zk y
λ u + v ∈ Zk ⊂ Z , o bien u, v ∈ Zj y λ u + v ∈ Zj ⊂ Z .
Definimos ahora h : Z → R como sigue. Dado u ∈ Z , tomamos j ∈ J tal que u ∈ Zj y
comprobamos que podemos definir h(u) = hj (u) . En efecto, si también u ∈ Zk con k ∈ J ,
de nuevo por estar E0 totalmente ordenado, (5) nos dice que, o bien hj extiende a hk , o
bien hk extiende a hj , luego en ambos casos hj (u) = hk (u) . Por definición de h , tenemos
h = hj para todo j ∈ J , y esto permitirá comprobar que h es lineal. Si u, v ∈ Z y
Zj
λ ∈ R , hemos visto que existe j ∈ J tal que u, v ∈ Zj , con lo que λ u + v ∈ Zj , y tenemos
h λu + v = hj λ u + v = λ hj u + hj v = λh u +h v
Esto prueba que h es lineal, y es obvio que h extiende a g , pues para cualquier j ∈ J ,
sabemos que h extiende a hj , que a su vez extiende a g . Finalmente, para u ∈ Z , basta tomar
j ∈ J tal que u ∈ Zj , para tener h(u) = hj (u) ⩽ φ(u) , luego h está dominado por φ .
En resumen, tenemos (Z, h) ∈ E que verifica (Zj , hj ) ⩽ (Z, h) para todo j ∈ J , luego E0
tiene un mayorante, como queríamos comprobar.
El Lema de Zorn nos proporciona un elemento maximal (Z, f ) ∈ E , y sólo queda com-
probar que Z = X, pues entonces f será el funcional que buscamos, un funcional lineal
en X que extiende a g y está dominado por φ . Ahora bien, si Z ̸= X, podemos tomar
x ∈ X \ Z , y la primera etapa de la demostración nos da un funcional lineal fb , en el sub-
espacio Zb = Z ⊕ R x , que extiende a f y está dominado por φ . Entonces Z, b fb ∈ E
verifica que Z, f ⩽ Z, b fb , con Z b ̸= Z , lo que contradice la maximalidad de (Z, f ) .
Esto concluye la demostración del teorema, en el caso real.
Todo el razonamiento anterior es bastante rutinario, simplemente ocurre que el lema de Zorn
es el instrumento que permite formalizar la idea intuitiva consistente en iterar un proceso hasta
concluirlo, sin importar el número de iteraciones que sean necesarias. Conviene resaltar que,
cuando usamos el lema de Zorn para formalizar un proceso infinito, nuestro razonamiento no
es constructivo, no controlamos el resultado del proceso. En nuestro caso, hemos probado la
existencia de un funcional f , que no conocemos explícitamente. Esto contrasta claramente con
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 8
lo ocurrido en la primera etapa de la demostración, en la que el funcional extendido se pudo
definir explícitamente.
1.1.4. Fin de la demostración
Para completar la prueba del teorema nos queda considerar el caso complejo y comprobar
la última afirmación, referente al caso en que φ es una seminorma.
Si Z es un espacio vectorial complejo, el producto por escalares de X es una aplicación
definida en C × X, que podemos restringir a R × X. Es claro que de esta forma se obtiene un
espacio vectorial real, llamado espacio real subyacente a Z , que se denota por ZR . Vamos
ahora a aclarar la relación entre los funcionales lineales en ambos espacios. Si h es un funcional
lineal en Z , es evidente que Re h es un funcional lineal en ZR . Además h queda determinado
por su parte real, ya que
Im h(z) = Re − i h(z) = − Re h(i z) ∀z ∈ Z
Recíprocamente, si h0 es un funcional lineal en ZR , definimos
h(z) = h0 (z) − i h0 (i z) ∀z ∈ Z
y comprobamos que h es un funcional lineal en Z , que obviamente verifica Re h = h0 . En
efecto, es claro que h(u + v) = h(u) + h(v) y h(α u) = α h(u) para u, v ∈ Z y α ∈ R .
Pero además, para todo z ∈ Z se tiene
h(i z) = h0 (i z) − i h0 (−z) = i h0 (z) − i h0 (i z) = i h(z)
de donde se deduce ya claramente que h es lineal. Podemos por tanto enunciar:
Si Z es un espacio vectorial complejo, los funcionales lineales en ZR son las partes
reales de los funcionales lineales en Z .
Es ya fácil probar la versión analítica del teorema de Hahn-Banach en el caso complejo. Sea
pues X un espacio vectorial complejo, provisto de un funcional sublineal φ : X → R , que
también es un funcional sublineal en XR . Sea también M un subespacio de X y g : M → C
un funcional lineal dominado por φ , es decir, que verifica Re g(y) ⩽ φ(y) para todo y ∈
M . Entonces el espacio vectorial real MR es subespacio de XR , y tomando g0 = Re g ,
tenemos que g0 es un funcional lineal en MR dominado por φ , esto es, g0 (y) ⩽ φ(y) para
todo y ∈ M . Como el teorema en el caso real ya está demostrado, existe un funcional lineal
f0 : XR → R que extiende a g0 y está dominado por φ . Existe ahora un (único) funcional
lineal f : X → C , tal que f0 = Re f . Entonces f está dominado por φ , puesto que se tiene
Re f (x) = f0 (x) ⩽ φ(x) para todo x ∈ X. Concluimos viendo que f extiende a g , ya que
tanto f como g quedan determinados por sus respectivas partes reales. Concretamente, para
M
todo y ∈ M , se tiene
f (y) = f0 (y) − i f0 (i y) = g0 (y) − i g0 (i y) = g0 (y)
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 9
Sólo queda probar la última afirmación del teorema, pero esto es muy sencillo: si φ es de
hecho una seminorma, para cada x ∈ X podemos escribir |f (x)| = λ f (x) con λ ∈ K y
|λ| = 1 . Se tiene entonces
f (x) = λ f (x) = f (λ x) = Re f (λ x) ⩽ φ (λ x) = |λ| φ (x) = φ (x)
donde hemos usado que, evidentemente f (λ x) ∈ R, y que φ es una seminorma.
1.2. Teorema de extensión en espacios normados
El resto de este tema se dedica a obtener las consecuencias más inmediatas del teorema
recién demostrado. La primera contesta afirmativamente, a plena generalidad, la pregunta que
habíamos planteado como motivación. En el contexto de los espacios normados, el teorema de
Hahn-Banach se usa casi siempre de esta forma:
Teorema de extensión Hahn-Banach. Sea X un espacio normado, M un subespacio de
X y g ∈ M ∗ . Entonces existe f ∈ X ∗ tal que f extiende a g y verifica que ∥ f ∥ = ∥ g ∥.
Se dice que f es una extensión Hahn-Banach de g .
Demostración. Definiendo φ(x) = ∥ g ∥ ∥ x ∥ para todo x ∈ X, está bien claro que φ es
una seminorma en X, de hecho una norma salvo en el caso trivial g = 0 . La continuidad de g
nos dice claramente que Re g(y) ⩽ | g(y) | ⩽ φ(y) para todo y ∈ Y . Por tanto, la versión
analítica del teorema de Hahn-Banach nos da un funcional lineal f en X que verifica:
f (y) = g(y) ∀y ∈ Y y | f (x) | ⩽ φ(x) = ∥ g ∥ ∥ x ∥ ∀x ∈ X
Vemos que f ∈ X ∗ con ∥ f ∥ ⩽ ∥ g ∥ pero, como f extiende a g , también se tiene ∥ f ∥ ⩾
∥ g ∥ , luego ambas normas coinciden. ■
El hecho de que todo funcional lineal continuo, en cualquier subespacio M de un espacio
normado X, se extienda para obtener un funcional lineal continuo en todo el espacio X, ya es
bastante importante. Como ya se dijo, nos garantiza por ejemplo la abundancia de funcionales
lineales continuos no nulos en cualquier espacio normado X ̸= {0} . Basta tomar un subespacio
de dimensión finita M ⊂ X y un funcional lineal no nulo g en M , que automáticamente es
continuo, y el teorema anterior nos da f ∈ X ∗ que extiende a g , luego f ̸= 0 .
En general está claro que, al extender un funcional lineal continuo, su norma no puede
disminuir, y el teorema anterior nos asegura que siempre existe una extensión Hahn-Banach, es
decir, que la extensión puede hacerse sin que la norma aumente. La existencia de este tipo de
extensión tendrá más adelante consecuencias importantes, pero por ahora vamos a considerar
dos situaciones en las que basta disponer de una extensión continua.
En primer lugar aprovechamos simplemente el hecho de que X ∗ ̸= {0} para todo espacio
normado X ̸= {0} . Para cualquier otro espacio normado Y ̸= {0} , esto nos permite definir
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 10
operadores lineales continuos no nulos de X en Y , es decir, podemos ver que L(X, Y ) ̸= {0} .
En efecto, fijados y ∈ Y \ {0} y f ∈ X ∗ \ {0} , basta definir
T (x) = f (x) y ∀x ∈ X
Está claro que T : X → Y es un operador lineal que verifica
∥ T (x) ∥ = | f (x) | ∥ y ∥ ⩽ ∥ f ∥ ∥ x ∥ ∥ y ∥ ∀x ∈ X
luego T ∈ L(X, Y ) con ∥ T ∥ ⩽ ∥ f ∥ ∥ y ∥ . De hecho se verifica la igualdad, pues si B es
la bola unidad de X , se tiene
n o n o
∥ T ∥ = sup | f (x) | ∥ y ∥ : x ∈ B = ∥ y ∥ sup | f (x) | : x ∈ B = ∥y∥ ∥f ∥
Aprovechando la idea anterior, podemos ahora probar algo que quedó aplazado al estudiar la
complitud de los espacios de operadores. Vimos que si Y es un espacio de Banach, el espacio de
operadores L(X, Y ) es completo, para todo espacio normado X, pero ahora podemos probar
el recíproco.
Sean X e Y espacios normados, con X ̸= {0} . Si el espacio de operadores L(X, Y )
es completo, entonces Y es completo.
Dada una sucesión de Cauchy {yn } en Y , fijamos f ∈ X ∗ \ {0} y definimos
Tn (x) = f (x) yn ∀x ∈ X , ∀n ∈ N
obteniendo una sucesión {Tn } en L(X, Y ) que también es de Cauchy, ya que
∥Tn − Tm ∥ = ∥f ∥ ∥ yn − ym ∥ ∀n ∈ N
Por ser L(X, Y ) completo, la sucesión {Tn } converge en L(X, Y ) a un operador T . Puesto
que
∥ Tn (x) − T (x) ∥ ⩽ ∥ Tn − T ∥ ∥x∥ ∀x ∈ X , ∀n ∈ N
n o n o
deducimos que la sucesión Tn (x) = f (x) yn converge en Y para todo x ∈ X , luego
basta tomar x ∈ X con f (x) = 1 , para concluir que {yn } converge. ■
Como otra consecuencia del teorema de extensión, probamos un resultado sobre subespacios
complementados, que es la contrapartida del obtenido al estudiar los espacios normados de
dimensión finita. Vimos en su momento que, si M es un subespacio cerrado, de codimensión
finita en un espacio normado X, entonces M está complementado en X, y de hecho, todo
complemento algebraico de M en X es un complemento topológico. Si Z es cualquiera de
estos complementos, está claro que Z tiene dimensión finita. Puede pensarse, por tanto, que
cualquier subespacio de dimensión finita Z ⊂ X , también va a estar complementado en X. El
resultado anterior no permite obtener tal conclusión, pues si M es un complemento algebraico
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Tema III. Bloque 1. Versión analítica del teorema de Hahn-Banach 11
de Z en X, ciertamente M tiene codimensión finita en X, pero M puede no ser cerrado.
Recuérdese que, en todo espacio normado de dimensión infinita, existe un funcional lineal que
no es continuo, luego existe un subespacio de codimensión 1 que no es cerrado. No obstante,
el teorema de Hahn-Banach sí nos va a permitir probar que los subespacios de dimensión finita
de cualquier espacio normado, siempre están complementados.
Si M es un subespacio de dimensión finita de un espacio normado X, entonces M está
complementado en X.
En efecto, sea n ∈ N la dimensión de M y {u1 , u2 , . . . , un } una base algebraica de M .
Está claro que las coordenadas de cada vector y ∈ M , con respecto a dicha base, dependen
linealmente de y , es decir, existen g1 , g2 , . . . , gn , funcionales lineales en M , tales que
n
X
y = gk (y) uk ∀y ∈ M (6)
k=1
Como M tiene dimensión finita, para cada k ∈ {1, 2, . . . , n} tenemos gk ∈ M ∗ y el
teorema anterior nos proporciona un funcional fk ∈ X ∗ que extiende a gk . Definiendo ahora
n
X
P (x) = fk (x) uk ∀x ∈ X
k=1
tenemos claramente un operador lineal P : X → X , que es continuo, pues se obtiene como
suma de funciones continuas. Para todo x ∈ X , se tiene P (x) ∈ Lin {u1 , u2 , . . . , un } =
M , luego vemos que P (X) ⊂ M . Pero por otra parte, como fk extiende a gk para todo
k ∈ {1, 2, . . . , n} , la igualdad (6) nos dice que P (y) = y para todo y ∈ M . Así pues,
P ◦ P = P y P (X) = M , es decir, P es una proyección lineal continua de X sobre M . ■
Resaltamos la diferencia entre este resultado y el que conocíamos para los subespacios de
codimensión finita. Si M es un subespacio de codimensión finita en un espacio normado X,
suponiendo que M es cerrado en X, tenemos que todo complemento algebraico de M en
X es un complemento topológico. En cambio, si M tiene dimensión finita, sabemos que M
siempre es cerrado, y el resultado anterior nos da un complemento topológico de M en X , pero
no es cierto que todo complemento algebraico de M en X sea un complemento topológico.
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Bloque 2
Dualidad en espacios normados
Usando el teorema de extensión Hahn-Banach, vamos ahora a profundizar en el estudio de
la relación entre un espacio normado y su dual. En el caso más sencillo, dicho teorema permite
obtener cualquier norma a partir de su norma dual, lo que establece cierta simetría entre ambas.
Por otra parte, el teorema de extensión permite mostrar la relación entre el dual de un espacio
normado y el de cualquiera de sus subespacios, poniendo de manifiesto la relación que existe
entre extensiones Hahn-Banach y mejores aproximaciones en ciertos subespacios de un espacio
de Banach dual. Haremos también una descripción del dual de un cociente, que es independiente
del teorema de Hahn-Banach, pero la conjunción de ambos resultados permite caracterizar los
subespacios cerrados de un espacio normado, usando el espacio dual. Esta es sin duda una de
las consecuencias más útiles del teorema de Hahn-Banach.
Para llegar a la cuestión más relevante en el estudio de la dualidad, mostramos que todo
espacio normado puede identificarse canónicamente con un subespacio de su bidual, que no es
más que el espacio dual de su dual. Aparecerán así los espacios de Banach reflexivos, para los
que existe total simetría entre un espacio y su dual. Para la gran mayoría de los espacios de
Banach que conocemos, podremos averiguar sin mucha dificultad si son reflexivos. Veremos
finalmente algunas propiedades de estabilidad que tiene la clase de los espacios reflexivos.
2.1. Un ejemplo de extensión Hahn-Banach
Como caso particular muy sencillo del teorema de extensión Hahn-Banach, obtenemos el
siguiente resultado:
Si X es un espacio normado y x ∈ X \ {0} , existe h ∈ X ∗ con ∥ h ∥ = 1 y
h(x) = ∥ x ∥ .
Usamos el subespacio M = K x ⊂ X y el funcional lineal g ∈ M ∗ dado por g(λ x) =
λ ∥ x ∥ para todo λ ∈ K . Se tiene claramente | g(y) | = ∥ y ∥ para todo y ∈ M , luego
∥ g∥ = 1 . Por tanto, si h ∈ X ∗ es una extensión Hahn-Banach de g , vemos que ∥ h ∥ = 1
y h(x) = g(x) = ∥ x ∥ , como se quería. ■
12
Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 13
Hemos obtenido una relación entre cualquier norma y su norma dual, que ahora vamos a
resaltar. Fijado x ∈ X \ {0} , para f ∈ X ∗ con ∥ f ∥ = 1 se tiene obviamente | f (x) | ⩽
∥ x ∥ . Pero existe h ∈ X ∗ con ∥ h ∥ = 1 que nos da la igualdad h(x) = ∥ x ∥ . Tenemos por
tanto: n o
∥ x ∥ = sup | f (x) | : f ∈ X ∗ , ∥ f ∥ = 1 ∀x ∈ X
pues el caso x = 0 no es una excepción. De hecho el supremo anterior es siempre un máximo,
pero al usar el supremo, vemos muy clara la simetría con la definición de la norma dual:
n o
∥ f ∥ = sup | f (x) | : x ∈ X , ∥ x ∥ = 1 ∀f ∈ X∗
Así pues, el teorema de Hahn-Banach nos ha permitido obtener la norma de X, a partir de
su norma dual en X ∗ , exactamente igual que la norma de X ∗ se obtiene, por definición, a
partir de la de X. Es costumbre enfatizar la simetría anterior, denotando por x ∗ a un elemento
genérico del espacio dual X ∗ , de la misma forma que denotamos por x a un vector genérico
de X. Las dos igualdades anteriores toman entonces la siguiente forma:
n o
∥ x ∥ = sup | x ∗ (x) | : x ∗ ∈ X ∗ , ∥ x ∗ ∥ = 1 ∀x ∈ X
n o
∥ x ∗ ∥ = sup | x ∗ (x) | : x ∈ X , ∥ x ∥ = 1 ∀ x∗ ∈ X ∗
Del resultado anterior deduciremos también lo que se conoce como “universalidad” de los
espacios de funciones acotadas: todo espacio normado puede verse como subespacio de uno de
ellos. Recordemos que, si Γ es un conjunto no vacío, l∞ (Γ) es el espacio de Banach
n de todas
las funciones acotadas de Γ en K , cuya norma viene dada por ∥ y ∥ = sup y(γ) : γ ∈
o
Γ para todo y ∈ l∞ (Γ) . En particular conocemos el espacio de sucesiones l∞ = l∞ (N) .
Todo espacio normado es isométricamente isomorfo a un subespacio de l∞ (Γ) para
algún conjunto no vacío Γ. En particular, todo espacio normado separable es isométrica-
mente isomorfo a un subespacio de l∞ .
Sea X un espacio normado y sea {xγ : γ ∈ Γ} un conjunto denso en X. Para cada
γ ∈ Γ tomamos xγ∗ ∈ X ∗ verificando que ∥ xγ∗ ∥ = 1 y xγ∗ (xγ ) = ∥ xγ ∥ . Para cada
x ∈ X, definimos entonces una función T (x) : Γ → K , escribiendo
T ( x ) (γ) = xγ∗ (x) ∀γ ∈ Γ
Para cualesquiera x ∈ X y γ ∈ Γ se tiene claramente T ( x ) (γ) ⩽ ∥ xγ∗ ∥ ∥ x ∥ =
∥ x ∥ , de donde deducimos que T (x) ∈ l∞ (Γ) con ∥ T (x) ∥∞ ⩽ ∥ x ∥ . Es claro que T : X →
l∞ (Γ) es un operador lineal, y acabamos de probar que T es continuo, pero de hecho veremos
enseguida que T es isométrico.
Para todo γ ∈ Γ se tiene claramente
xγ = xγ∗ (xγ ) = T (xγ ) (γ) ⩽ T (xγ ) ⩽ xγ
∞
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 14
Como T es continuo, la función x 7→ ∥ T (x) ∥∞ es continua en X, al igual que la norma de
X, y hemos visto que ambas funciones coinciden en el conjunto {xγ : γ ∈ Γ} , que es denso
en X. Por tanto, dichas funciones coinciden en X, es decir, T es isométrico.
Si el espacio normado X es separable, tiene un subconjunto denso numerable, luego el
razonamiento anterior puede hacerse con Γ = N , obteniendo un isomorfismo isométrico de
X sobre un subespacio de l∞ (N) = l∞ . ■
2.2. Dual de un subespacio
Volvamos al teorema de extensión Hahn-Banach en versión general. Dado un subespacio
M de un espacio normado X, el teorema hace que la aplicación lineal x ∗ 7→ x ∗ , de X ∗
M
en M ∗ , sea sobreyectiva. Por tanto, M ∗ se identifica, como espacio vectorial, con el cociente
de X ∗ por el núcleo de dicha aplicación, un subespacio de X ∗ al que ahora vamos a prestar
atención.
Si A es un subconjunto no vacío de un espacio normado X, definimos el anulador de A
como el conjunto A⊥ de todos los funcionales lineales continuos en X que se anulan en A :
n o
A⊥ = x ∗ ∈ X ∗ : x ∗ (a) = 0 ∀ a ∈ A
Para cada a ∈ A , la aplicación lineal x ∗ 7→ x ∗ (a) es continua, ya que | x ∗ (a) | ⩽ ∥ a ∥ ∥ x ∗ ∥
para todo x ∗ ∈ X ∗ , luego el conjunto {x ∗ ∈ X ∗ : x ∗ (a) = 0} es un subespacio cerrado de
X ∗ . Deducimos que A⊥ es subespacio cerrado de X ∗ , como intersección de subespacios ce-
rrados. Esto permite considerar el espacio de Banach X ∗ /M ⊥ , cociente del espacio de Banach
X ∗ por un subespacio cerrado. Vamos a comprobar ahora que este cociente se identifica con
M ∗ , no sólo como espacios vectoriales, sino también como espacios de Banach.
Si M es un subespacio de un espacio normado X, entonces se tiene un isomorfismo
isométrico Φ : X ∗ /M ⊥ → M ∗ , que viene dado por
Φ q(x ∗ ) = x∗ ∀ x∗ ∈ X ∗ (1)
M
donde q : X ∗ → X ∗ /M ⊥ es la aplicación cociente.
Por lo ya comentado, Φ está bien definida y es una biyección lineal, luego se trata de probar
que Φ es isométrica.
Fijado w ∈ X ∗ /M ⊥ , sea y ∗ = Φ(w) ∈ M ∗ , para comprobar que ∥ y ∗ ∥ = ∥ w ∥ . Por
una parte, para todo x ∗ ∈ w , tenemos ∥ y ∗ ∥ = ∥ x ∗ |M ∥ ⩽ ∥ x ∗ ∥ , y por otra, el teorema de
extensión Hahn-Banach nos da un x ∗ ∈ w con ∥ x ∗ ∥ = ∥ y ∗ ∥ , luego usando la definición de
la norma cociente obtenemos
n o
∥ Φ(w) ∥ = ∥ y ∗ ∥ = mı́n ∥ x∗ ∥ : x∗ ∈ w = ∥w∥
Esto prueba que Φ es un isomorfismo isométrico, como se quería. ■
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 15
En el razonamiento anterior aparece un hecho que conviene destacar: para todo w ∈ X ∗ /M ⊥ ,
el ínfimo que define a la norma cociente ∥ w ∥ es un mínimo. Deducimos que cada x ∗ ∈ X ∗
tiene al menos una mejor aproximación en M ⊥ , junto con una relación entre mejores aproxi-
maciones y extensiones Hahn-Banach, que merece la pena resaltar.
Si M es un subespacio de un espacio normado X, entonces M ⊥ es proximinal en X ∗ .
De hecho, para cada x∗ ∈ X ∗ , las mejores aproximaciones de x ∗ en M ⊥ son los
funcionales de la forma x∗ − z ∗ , donde z ∗ es una extensión Hahn-Banach de x∗ .
M
Dado x ∗ ∈ X ∗ , sea z ∗ una extensión Hahn-Banach de x ∗ |M . Entonces x ∗ − z ∗ ∈ M ⊥ ,
y usando el resultado anterior, tenemos
∥ x ∗ − (x ∗ − z ∗ ) ∥ = ∥ z ∗ ∥ = ∥ x ∗ |M ∥ = ∥ q(x ∗ ) ∥ = d x ∗ , M ⊥
luego x ∗ − z ∗ es una mejor aproximación de x ∗ en M ⊥ . Por otra parte, si u ∗ es una mejor
aproximación de x ∗ en M ⊥ , se tiene que
∥ x ∗ − u ∗ ∥ = d x ∗, M ⊥ = ∥ q(x ∗ ) ∥ = ∥ x ∗ |M ∥
luego z ∗ = x ∗ − u ∗ es una extensión Hahn-Banach de x ∗ |M , tal que u ∗ = x ∗ − z ∗ . ■
2.3. Dual de un cociente
Veamos una descripción del dual de un cociente, que es la contrapartida a la del dual de un
subespacio, recién obtenida.
Sea M un subespacio cerrado de un espacio normado X y q : X → M la aplicación
cociente. Entonces se tiene un isomorfismo isométrico Ψ : (X/M )∗ → M ⊥ , dado por:
Ψ w∗ = w∗ ◦ q ∀ w ∗ ∈ (X/M )∗ (2)
Para w ∗ ∈ (X/M
)∗ , la linealidad y continuidad de q hacen que se tenga w ∗ ◦ q ∈ X ∗ , y
es claro que w ∗ q(y) = 0 para todo y ∈ M , luego w ∗ ◦ q ∈ M ⊥ . Denotando por U a la
bola abierta unidad de X , sabemos que q(U ) es la bola abierta unidad de X/M , y vemos que
Ψ es isométrica, pues para todo w ∗ ∈ (X/M )∗ se tiene:
n o n o
∥ Ψ (w ∗ ) ∥ = sup w ∗ q(x) : x∈U = sup | w ∗ (w) | : w ∈ q(U ) = ∥w∗ ∥
Si x ∗ ∈ M ⊥ y u, x ∈ X verifican que q(u) = q(x) , tenemos u − x ∈ M , luego
x ∗ (u) ∗ ∗
= x (x) . Podemos pues definir un funcional lineal w : X/M → K escribiendo
w ∗ q(x) = x ∗ (x) para todo x ∈ X . Entonces w ∗ ◦ q = x ∗ ∈ X ∗ de donde w ∗ ∈
(X/M )∗ , y tenemos Ψ(w ∗ ) = x ∗ . Por tanto, la imagen de Ψ es M ⊥ , y Ψ es un isomorfismo
isométrico, como queríamos. ■
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 16
Obsérvese que en la demostración anterior no hemos usado el teorema de Hahn-Banach, el
resultado podía haberse probado mucho antes. De hecho, el mismo razonamiento puede usarse
con operadores en vez de funcionales. Si Y es un espacio normado arbitrario, se obtiene un iso-
morfismo isométrico del espacio de operadores L(X/M, Y ) sobre el subespacio de L(X, Y )
formado por los operadores que se anulan en M . Hemos preferido destacar el caso Y = K ,
que es el más interesante. Además, ahora podemos aprovecharlo para generalizar el resultado
con el que iniciábamos este tema.
Si M es un subespacio cerrado de un espacio normado X y x ∈ X \ M , existe
x ∗ ∈ M ⊥ tal que ∥ x ∗ ∥ = 1 y x ∗ (x) = d(x, M ) .
∗ ∗
Si q : X → X/M es la aplicación
cociente, el resultado mencionado nos da w ∈ (X/M )
tal que ∥ w ∗ ∥ = 1 y w ∗ q(x) = ∥ q(x) ∥ . Basta entonces tomar x ∗ = w ∗ ◦ q ∈ M ⊥ ,
pues se tiene ∥ x ∗ ∥ = ∥ w ∗ ∥ = 1 y x ∗ (x) = w ∗ q(x) = ∥ q(x) ∥ = d(x, M ) , como se
quería. ■
Tomando M = {0} recuperamos el resultado inicial de este tema, que hemos usado para
obtener una versión más general. Como ocurría en el caso particular, el valor x ∗ (x) = d(x, M )
es óptimo, en el siguiente sentido. De z ∗ ∈ M ⊥ con ∥ z ∗ ∥ = 1 , se deduce que, para todo
y ∈ M se ha de tener | z ∗ (x) | = | z ∗ (x − y) | ⩽ ∥ x − y ∥ , de donde | z ∗ (x) | ⩽ d(x, M ) =
x ∗ (x) . Pero aún olvidando este detalle, el resultado anterior tiene una consecuencia importante:
si x ∈ X \ M , existe x ∗ ∈ M ⊥ tal que x ∗ (x) ̸= 0 . Dicho de otra forma, dado x ∈ X, se
tiene que x ∈ M si, y sólo si, x ∗ (x) = 0 para todo x ∗ ∈ M ⊥ . Esto significa que el espacio
dual X ∗ nos permite caracterizar los subespacios cerrados de cualquier espacio normado X.
De hecho, con el mismo razonamiento podemos conseguir el siguiente resultado, formalmente
más general.
Si A es un subconjunto no vacío de un espacio normado X, se tiene:
n o
Lin A = x ∈ X : x ∗ (x) = 0 ∀ x ∗ ∈ A ⊥ (3)
En particular, si M es un subespacio de X, se tiene
n o
M = x ∈ X : x ∗ (x) = 0 ∀ x ∗ ∈ M ⊥ (4)
luego M es denso en X si, y sólo si, M ⊥ = {0}.
Sea Y = Lin A y llamemos Z al conjunto que aparece en el segundo miembro de (3) ,
para comprobar que Y = Z . Vemos que Z es un subespacio cerrado de X, por ser la in-
tersección de los núcleos de los elementos de A ⊥ . Como es obvio que A ⊂ Z , deducimos
que Y ⊂ Z . Para la otra inclusión, fijamos x ∈ X \ Y y comprobamos que x ∈ / Z . Como
Y también es un subespacio cerrado de X, el resultado anterior nos da un x ∈ Y ⊥ tal que
∗
x ∗ (x) = d(x, Y ) ̸= 0 . Se tiene obviamente x ∗ ∈ A ⊥ , luego x ∈
/ Z como queríamos.
Para un subespacio M ⊂ X, se tiene Lin M = M y (3) se convierte en (4) . Cuando M
es denso en X, para todo x ∗ ∈ M ⊥ , se tiene por continuidad que x ∗ = 0 , luego M ⊥ = {0} .
Recíprocamente, si M ⊥ = {0} , en vista de (4) es obvio que M = X. ■
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 17
Deducimos un resultado que quedó anunciado al estudiar los duales de algunos espacios de
Banach concretos.
Si X es un espacio normado tal que X ∗ es separable, entonces X es separable.
Como X ∗ es un espacio métrico separable, su esfera unidad también lo es, luego existe un
conjunto numerable {xn∗ : n ∈ N} , que es denso en la esfera unidad de X ∗ . Para cada n ∈ N ,
tomamos entonces xn ∈ X verificando que ∥ xn ∥ = 1 y | xn∗ (xn ) | > 1/2 . Probaremos que
el subespacio de dimensión numerable M = Lin {xn : n ∈ N} es denso en X, y esto
implica, como sabemos, que X es separable. Por el resultado anterior, bastará comprobar que
M ⊥ = {0} .
Supongamos por el contrario que existe x ∗ ∈ M ⊥ con ∥ x ∗ ∥ = 1 . Entonces, para n ∈ N ,
como x ∗ (xn ) = 0 , tenemos 1/2 < | xn∗ (xn ) | = | xn∗ (xn ) − x ∗ (xn ) | ⩽ ∥ xn∗ − x ∗ ∥ , pero
esto es una contradicción, porque {xn∗ : n ∈ N} era denso en la esfera unidad de X ∗ . ■
2.4. Inyección canónica y completación
Naturalmente, llamamos segundo dual, o bidual, ∗ espacio normado X, al dual del
de un
∗ ∗∗ ∗
espacio de Banach X , que denotamos por X = X . Desde luego, X ∗∗ también es un
espacio de Banach, cuya norma viene dada por
n o
∥ x ∗∗ ∥ = sup x ∗∗ (x ∗ ) : x ∗ ∈ X ∗ , ∥ x ∗ ∥ ⩽ 1 ∀ x ∗∗ ∈ X ∗∗
Enseguida vamos a ver que X es isométricamente isomorfo a un subespacio de X ∗∗ . Para ello
basta usar una idea bien sencilla: la expresión x ∗ (x) puede verse como función de x ∈ X,
pero también como función de x ∗ ∈ X ∗ .
Concretamente, fijado x ∈ X, consideramos la aplicación J(x) : X ∗ → K definida por
J(x) (x ∗ ) = x ∗ (x) ∀ x∗ ∈ X ∗
Es obvio que J(x) es un funcional lineal en X ∗ , y tenemos J(x) (x ∗ ) ⩽ ∥ x ∥ ∥ x ∗ ∥
para todo x ∗ ∈ X ∗ . Por tanto J(x) es continuo, es decir, J(x) ∈ X ∗∗ , y tenemos ∥ J(x) ∥ ⩽
∥ x ∥ . Pero un resultado ya conocido nos da la igualdad, ya que
n o
x = sup x ∗ (x) : x ∗ ∈ X ∗ , ∥ x ∗ ∥ ⩽ 1
n o
= sup J(x) (x ∗ ) : x ∗ ∈ X ∗ , ∥ x ∗ ∥ ⩽ 1 = J(x)
Todo lo dicho es válido para todo x ∈ X, luego podemos considerar la aplicación x 7→
J(x) . Se trata obviamente de una aplicación lineal J : X → X ∗∗ y acabamos de comprobar
que es isométrica, luego permite identificar X con un subespacio de su bidual X ∗∗ . Se dice
que J es la inyección canónica del espacio normado X en su bidual.
Si X no es completo, J(X) tampoco lo es, luego J(X) ̸= X ∗∗ . Esta sencilla observación
tiene su utilidad, pues permite ver a X como subespacio denso de un espacio de Banach.
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 18
Si X es un espacio normado no completo, existe un espacio de Banach X,
c junto con un
isomorfismo isométrico de X sobre un subespacio denso en X. Además X
c c es único,
salvo isomorfismos isométricos.
Considerando la inyección canónica J : X → X ∗∗ , tomamos X c = J(X) . Entonces Xc
es un subespacio cerrado de X ∗∗ , luego es también un espacio de Banach. Obviamente J es
un isomorfismo isométrico de X sobre J(X) , que es un subespacio denso en X c.
La unicidad de Xc se deduce del teorema de extensión por densidad de operadores lineales
continuos. Sea Xf otro espacio de Banach, tal que exista un isomorfismo isométrico I , de X
sobre un subespacio I(X), denso en X f . El operador T = J ◦ I −1 : I(X) → J(X) ⊂ X c
0
−1
y su inverso S0 = I ◦ J : J(X) → I(X) ⊂ X , se pueden entonces extender, obteniendo
f
f→X
operadores lineales y continuos T : X c y S :X c→X f , que verifican ∥ T ∥ = ∥ S ∥ =
1 . Como T0 ◦ S0 es la identidad en J(X) , que es un subespacio denso en X, c deducimos
claramente que T ◦ S es la identidad en X. Análogamente S ◦ T es la identidad en X,
c f y esto
prueba que T y S son biyectivos con T −1 = S . Tenemos por tanto ∥ T ∥ = ∥ T −1 ∥ = 1 ,
luego T es un isomorfismo isométrico de X f sobre X,
c como queríamos demostrar. ■
Se dice que el espacio de Banach X
c del resultado anterior es la completación del espacio
normado X. Podemos por tanto ver cada espacio normado como subespacio denso de un espa-
cio de Banach. La unicidad de la completación permite recíprocamente pensar que, si Y es un
subespacio denso de un espacio de Banach Z , entonces Z es la completación de Y .
2.5. Espacios de Banach reflexivos
Consideremos los espacios de Banach que mejor se comportan con respecto a la dualidad.
Se dice que un espacio de Banach X es reflexivo, cuando la inyección canónica J : X → X ∗∗
es sobreyectiva, es decir, cuando J(X) = X ∗∗ . En tal caso, naturalmente, J es un isomorfismo
isométrico de X sobre X ∗∗ , y tenemos total simetría entre los espacios de Banach X y X ∗ ,
puesto que el espacio dual de X ∗ se identifica con X.
Los ejemplos más sencillos de espacios de Banach reflexivos saltan a la vista. Si X es un
espacio normado de dimensión finita, está claro que X ∗ , y por tanto X ∗∗ , tienen la misma
dimensión que X. Como la inyección canónica J : X → X ∗∗ es isométrica, luego inyectiva,
también ha de ser sobreyectiva:
Todo espacio de Banach de dimensión finita es reflexivo.
Al estudiar los duales de los espacios de sucesiones, vimos que la relación entre un espacio
y su dual podía no ser simétrica. Esto nos llevará a los primeros ejemplos de espacios de Banach
no reflexivos. Para abreviar, escribiremos X ≡ Y cuando dos espacios normados X e Y sean
isométricamente isomorfos, es decir, idénticos como espacios normados.
Los espacios de Banach c0 y l1 no son reflexivos.
Recordemos que c∗0 ≡ l1 , y a su vez l1∗ ≡ l∞ , luego c0∗∗ ≡ l1∗ ≡ l∞ , y en particular, c0∗∗
no es separable. Como c0 sí es separable, no puede ser siquiera homeomorfo a c0∗∗ , luego no es
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 19
reflexivo. Del mismo modo, tenemos l1∗∗ ≡ l∞∗
, y sabemos que l∞∗
no es separable, porque l∞
∗∗
no lo es. Como l1 es separable, no puede ser homeomorfo a l1 , luego l1 no es reflexivo. ■
El razonamiento usado con l1 se puede abstraer. Si X es un espacio de Banach separable,
tal que X ∗ no es separable, entonces X no es reflexivo. En efecto, si X fuese reflexivo, X ∗∗
sería separable por ser homeomorfo a X, luego X ∗ sería separable.
A diferencia de los ejemplos anteriores, veamos lo que ocurre con lp para 1 < p < ∞ .
Sabemos que lp∗ ≡ lp ∗ , y a su vez lp∗∗ ≡ lp ∗∗ = lp , luego tenemos lp∗∗ ≡ lp∗∗ ≡ lp . Esto invita
a pensar que lp es reflexivo, pero no basta para asegurarlo, como vamos a explicar.
Concretamente, el matemático estadounidense R.C. James encontró en 1951 un espacio
de Banach X, que es isométricamente isomorfo a su bidual, pero no es reflexivo, es decir, la
inyección canónica J : X → X ∗∗ no es sobreyectiva. Hoy se conoce como el espacio de
James, y verifica algo que también es llamativo y poco frecuente: J(X) tiene codimensión 1
en X ∗∗ .
Así pues, para asegurar que un espacio de Banach es reflexivo, no basta identificarlo de
alguna forma con su bidual, hay que comprobar que la inyección canónica es sobreyectiva. Para
ello es frecuente recurrir a una noción que ahora vamos a estudiar.
2.6. Transposición de operadores
En los últimos razonamientos con espacios de sucesiones, hemos usado algo que no es
discutible, pero sin comprobarlo explícitamente: si dos espacios normados son isométricamente
isomorfos, sus duales también deben serlo. Necesitamos esa comprobación, pero haremos algo
más general y útil, pues a cada operador lineal y continuo entre espacios normados, asociaremos
un operador lineal y continuo entre los duales, y tendremos cierto control de la relación entre
las propiedades de ambos operadores.
La forma de hacerlo no ofrece dificultad. Sean X e Y espacios normados y T ∈ L(X, Y )
un operador lineal y continuo. Para cada y ∗ ∈ Y ∗ se tiene entonces que y ∗ ◦ T ∈ X ∗ , lo que
permite considerar la aplicación T ∗ : Y ∗ → X ∗ definida por T ∗ (y ∗ ) = y ∗ ◦ T para todo
y ∗ ∈ Y ∗ . Es evidente que T ∗ es un operador lineal, que se maneja fácilmente mediante la
igualdad
T ∗ (y ∗ ) (x) = y ∗ T (x) ∀x ∈ X , ∀y∗ ∈ Y ∗
que no es más que la definición de T ∗ . Se dice que T ∗ es el operador transpuesto de T .
Esta nomenclatura está inspirada en lo que ocurre cuando se trabaja en espacios normados
de dimensión nfinita, como vamos
o a explicar. Supongamos que X tiene dimensión n ∈ N
y sea U = u1 , u2 , . . . , un una base algebraica de X. Las coordenadas de cada vector
n o
x ∈ X dependen linealmente de x , luego existe un conjunto U ∗ = u1∗ , u2∗ , . . . , un∗ ⊂ X ∗,
n
uk∗ (x) uk nos da la única forma de expresar cada vector
X
verificando que la igualdad x =
k=1
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 20
x ∈ X como combinación lineal de elementos de U . Es claro entonces que
n
x∗ = x ∗ (uk ) uk∗ ∀ x∗ ∈ X ∗
X
(5)
k=1
es la única forma de expresar cada x ∗ ∈ X ∗ como combinación lineal de elementos de U ∗ . Por
tanto, U ∗ es una base algebraica de X ∗ , a la que llamamos base dual de U . A su vez, U ∗ tiene
una base dual U ∗∗ = {u1∗∗ , u2∗∗ , . . . , un∗∗ } , y de (5) se deduce claramente que uk∗∗ = J(uk )
para todo k ∈ {1, 2, . . . , n} , donde J : X → X ∗∗ es la inyección canónica. Tenemos así una
comprobación bien detallada de la reflexividad de X.
Si ahora Y es otro espacio normado, de dimensión m ∈ N , fijamos también en Y una
base algebraica V = {v1 , v2 , . . . , vm } , con lo que en Y ∗ tenemos la base dual V ∗ =
{v1∗ , v2∗ , . . . , vm∗ } . En las bases U y V , sabemos que cada operador lineal T ∈ L(X,
Y )
queda representado por una matriz m × n con coeficientes escalares, la matriz A = aj k
dada por aj k = vj∗ T (uk ) para j ∈ {1, 2, . . . , m} y k ∈ {1, 2, . . . n} . De hecho, se tiene
claramente
n n
vj∗ vj∗ uk∗ (x) aj k uk∗ (x)
X X
T (x) = T (uk ) = ∀ j ∈ {1, 2, . . . , n} , ∀ x ∈ X
k=1 k=1
luego si escribimos cada x ∈ X como un vector columna formado por sus coordenadas en
la base U , y hacemos lo mismo con T (x) en la base V , la igualdad anterior nos dice que el
vector columna T (x) es el producto de la matriz A por el vector columna x , luego el operador
T se expresa como producto de matrices: T (x) = A x para todo x ∈ X.
Pues bien, en las bases duales V ∗ y U ∗ , el operador transpuesto T ∗ : Y ∗ → X ∗
se representa a su vez por una matriz n × m , que viene dada por A ∗ = ak∗ j , donde
ak∗ j = uk∗∗ T ∗ (vj∗ ) para k ∈ {1, 2, . . . , n} y j ∈ {1, 2, . . . , m} . Ahora bien, para j y k
arbitrarios, se tiene
ak∗ j = uk∗∗ T ∗ (vj∗ ) = J(uk ) T ∗ (vj∗ ) = T ∗ (vj∗ ) (uk ) = vj∗ T (uk ) = aj k
luego A ∗ es la matriz transpuesta de A .
Esta es la razón por la que a T ∗ le llamamos operador transpuesto de T . Así pues, puede
decirse que la noción de operador transpuesto generaliza la de matriz transpuesta. Veamos ahora
las propiedades básicas del operador transpuesto.
Si X e Y son espacios normados arbitrarios, para todo operador T ∈ L(X, Y ) se tiene
que T ∗ ∈ L(Y ∗ , X ∗ ) con ∥ T ∗ ∥ = ∥ T ∥ .
Para cualesquiera y ∗ ∈ Y ∗
y x ∈ X se tiene
T ∗ (y ∗ ) (x) = y ∗ T (x) ⩽ ∥y∗ ∥ ∥T ∥ ∥x∥
luego ∥ T ∗ (y ∗ ) ∥ ⩽ ∥ T ∥ ∥ y ∗ ∥ . Por tanto, T ∗ es continuo con ∥ T ∗ ∥ ⩽ ∥ T ∥ . La igualdad
se deduce usando la norma de Y ∗ para calcular normas en Y . Más concretamente, si llamamos
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 21
B a la bola unidad de X y B ∗ a la de Y ∗ , se tiene:
n o
∥ T ∥ = sup ∥ T (x) ∥ : x ∈ B
n o
= sup y ∗ T (x) : y∗ ∈ B∗ , x ∈ B
n o
= sup T ∗ (y ∗ ) (x) : y ∗ ∈ B ∗ , x ∈ B
n o
= sup ∥ T ∗ (y ∗ ) ∥ : y ∗ ∈ B ∗ = ∥T ∗∥
Nótese que en la segunda igualdad hemos usado el teorema de Hahn-Banach, las demás se
verifican por definición de las normas de los operadores o funcionales involucrados. ■
Es claro que la aplicación T 7→ T ∗ , de L(X, Y ) en L(Y ∗ , X ∗ ) es lineal, y acabamos de
ver que es isométrica, luego permite identificar L(X, Y ) con un subespacio de L(Y ∗ , X ∗ ) .
La transposición de operadores se puede ahora iterar. Concretamente, para T ∈ L(X, Y ) ,
∗
consideramos el operador transpuesto de T ∗ , que denotamos por T ∗∗ = T ∗ . De esta
forma tenemos que T ∗∗ ∈ L(X ∗∗ , Y ∗∗ ) , y viendo a X e Y como subespacios de sus biduales,
cabe preguntarse por la relación entre T y T ∗∗ . La respuesta es fácil de adivinar: T ∗∗ puede
verse como una extensión de T , en el sentido que sigue.
Si X e Y son espacios normados y denotamos por JX y JY a las respectivas inyec-
ciones canónicas, para todo T ∈ L(X, Y ) se tiene T ∗∗ ◦ JX = JY ◦ T .
Fijado x ∈ X , para todo y ∗ ∈ Y ∗
tenemos
h i h i h i
T ∗∗ JX (x) (y ∗ ) = JX (x) T ∗ (y ∗ ) = T ∗ (y ∗ ) (x)
h i
= y ∗ T (x) = JY T (x) (y ∗ )
luego T ∗∗ JX (x) = JY T (x) para todo x ∈ X , como se quería. ■
En particular, si X es un espacio de Banach reflexivo, al identificar X con X ∗∗ podemos
entender que T ∗∗ = T . Nos interesa ahora el operador transpuesto de una composición.
Si X, Y, Z son
espacios
∗ normados, para cualesquiera T ∈ L(X, Y ) y S ∈ L(Y, Z) ,
se tiene que S ◦ T = T ∗ ◦S∗
Basta observar que, para todo z ∗ ∈ Z ∗ se tiene
∗
S◦T (z ∗ ) = z ∗ ◦ S ◦ T = S ∗ (z ∗ ) ◦ T = T ∗ S ∗ (z ∗ ) ■
Es ahora fácil entender lo que ocurre al transponer un isomorfismo.
Si T : X → Y es un isomorfismo entre dos
espacios
−1
normados,
∗
entonces T ∗ también
es un isomorfismo de Y ∗ sobre X ∗ , con T ∗ = T −1 . Por tanto, si T es un
isomorfismo isométrico, T ∗ también lo es.
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 22
Denotando por IZ al operador identidad en cada espacio normado Z , se tiene obviamente
que IZ∗ = IZ ∗ es el operador identidad en Z ∗ . Por tanto, de T −1 ◦ T = IX y T ◦ T −1 = IY
deducimos que
∗ ∗ ∗ ∗
IX ∗ = T −1 ◦ T = T ∗ ◦ T −1 y IY ∗ = T ◦ T −1 = T −1 ◦T∗
−1 ∗
Esto prueba que T ∗ es un isomorfismo, y T ∗ = T −1 . Cuando el isomorfismo T
es isométrico, tenemos ∥ T ∥ = ∥ T −1 ∥ = 1 , luego ∥ T ∗ ∥ = ∥ (T ∗ )−1 ∥ = 1 , y vemos que
T ∗ también es isométrico. ■
El resultado anterior deja claro que la reflexividad se conserva por isomorfismos. En efecto,
si T : X → Y es un isomorfismo entre espacios normados, T ∗∗ : X ∗∗ → Y ∗∗ también lo es.
Por otra parte, sabemos que las inyecciones canónicas de X e Y verifican que T ∗∗ ◦ JX =
JY ◦ T . Por tanto, si X es un espacio de Banach reflexivo, tenemos
∗∗
Y = T ∗∗ (X ∗∗ ) = T ∗∗ JX (X) = JY T (X) = JY (Y )
luego Y también es reflexivo. Dicho de otra forma, la reflexividad de un espacio de Banach se
conserva al sustituir su norma por otra equivalente.
Probemos ya con detalle la reflexividad de numerosos espacios de Banach.
Para 1 < p < ∞ , los espacios de Banach lp y Lp son reflexivos.
Para simplificar la notación escribimos q = p ∗ . Disponemos entonces de un isomorfismo
isométrico Φp : lq → lp∗ dado por
∞
X
Φp (y) (x) = x(n) y(n) ∀ x ∈ lp , ∀ y ∈ lq
n=1
Entonces Φp∗ es un isomorfismo isométrico de lp∗∗ sobre lq∗ . Por otra parte, q está en la
misma situación que p , con q ∗ = p , luego Φq es un isomorfismo isométrico de lp sobre lq∗ .
−1
Así pues, Φp∗ ◦ Φq es un isomorfismo isométrico de lp sobre lp∗∗ , y bastará ver que tal
operador es la inyección canónica J , de lp en su bidual. Equivalentemente, se trata de probar
que Φq = Φp∗ ◦ J . Para ello, basta observar que, fijado x ∈ lp , para todo y ∈ lq se tiene
h i h i h i ∞ h i
Φp∗
X
J(x) (y) = J(x) Φp (y) = Φp (y) (x) = x(n) y(n) = Φq (x) (y)
n=1
luego Φp∗ J(x) = Φq (x) , como se quería.
Para Lp usamos el isomorfismo isométrico Φp : Lq → Lp∗ dado por
Z 1
Φp (g) (f ) = f (t) g(t) dt ∀ f ∈ Lp , ∀ g ∈ Lq
0
y hacemos literalmente el mismo razonamiento empleado para lp . ■
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 23
Merece la pena observar lo que ocurre si usamos con c0 el mismo razonamiento empleado
con lp para 1 < p < ∞ . Partimos del isomorfismo isométrico Φ : l1 → c∗0 dado por
∞
X
Φ(y) (x) = x(n) y(n) ∀ x ∈ c0 , ∀ y ∈ l1
n=1
Por tanto Φ ∗ es un isomorfismo isométrico de l1∗ sobre c0∗∗ . Por otra parte, también tenemos
un isomorfismo isométrico Ψ : l∞ → l1∗ , que viene dado formalmente por la misma expresión:
∞
X
Ψ(z) (y) = y(n) z(n) ∀ y ∈ l1 , ∀ z ∈ l∞
n=1
−1
Por tanto Φ ∗ ◦ Ψ es un isomorfismo isométrico de l∞ sobre c0∗∗ . Vemos que l∞
se identifica con el bidual de c0 como ya sabíamos, pero ahora conocemos explícitamente un
isomorfismo isométrico entre ellos. Es natural preguntarse en qué se convierte la inyección
canónica J : c0 → c0∗∗ cuando la vemos como aplicación de c0 en l∞ , y la respuesta es la que
cabe esperar: se convierte en la inclusión natural I : c0 → l∞ . Ello equivale claramente a decir
−1
que Φ ∗ ◦ Ψ ◦ I = J , o lo que es lo mismo, que Ψ ◦ I = Φ ∗ ◦ J , pero esto es bien fácil
de comprobar. Fijado x ∈ c0 para todo y ∈ l1 se tiene:
h i h i ∞ h i
Φ ∗ J(x)
X
(y) = J(x) Φ(y) = Φ(y) (x) = y(n) x(n) = Ψ I(x) (y)
n=1
de donde Φ ∗ J(x) = Ψ I(x) como se quería. El hecho de que c0 no es reflexivo se
puede ahora entender de forma muy clara: J no es sobreyectiva, simplemente porque I no lo
es.
Revisemos algunas propiedades que permiten distinguir unos espacios de Banach de otros.
Además de la separabilidad, que hemos usado a menudo, ahora disponemos de la reflexividad,
que se conserva por isomorfismos. Por ejemplo, c0 y l1 no son reflexivos, luego ninguno de
ellos puede ser isomorfo a lp con 1 < p < ∞ .
Otra propiedad que se conserva por isomorfismos es la separabilidad del dual. Si X es un
espacio de Banach con dual separable, e Y un espacio de Banach isomorfo a X, entonces Y ∗
es separable, por ser isomorfo a X ∗ . Usando esta propiedad vemos por ejemplo que c0 no es
isomorfo a l1 , pues el dual de c0 es separable, mientras que el dual de l1 no lo es.
2.7. Reflexividad de subespacios y cocientes
Estudiando la estabilidad de la clase de los espacios de Banach reflexivos mediante ciertas
operaciones, será posible mejorar algunos razonamientos anteriores.
Dado un subespacio cerrado M de un espacio normado X, es natural preguntar la relación
que pueda existir entre la reflexividad de X, la de M y la del cociente X/M . Para contestar
esta pregunta, debemos relacionar los biduales y las inyecciones canónicas de los tres espacios.
A poco que se piense, en esta relación intervendrá el anulador de M ⊥ como subconjunto de
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 24
⊥ n
X ∗ , que lógicamente denotamos por M ⊥⊥ = M⊥ = x ∗∗ ∈ X ∗∗ : x ∗∗ (x ∗ ) =
o
0 ∀ x ∗ ∈ M ⊥ . Pues bien, la relación buscada, que sólo necesitamos a nivel algebraico, es la
siguiente:
Sea M un subespacio cerrado de un espacio normado X, denotemos por I : M → X
a la inclusión natural y por q : X → X/M a la aplicación cociente. Se tiene entonces:
(i) El operador I ∗∗ : M ∗∗ → X ∗∗ es inyectivo y su imagen es M ⊥⊥
(ii) El operador q ∗∗ : X ∗∗ → (X/M ) ∗∗ es sobreyectivo y su núcleo es M ⊥⊥ .
Usaremos también la inclusión I1 : M ⊥ → X ∗ y la aplicación cociente q1 : X ∗ →
X ∗ /M ⊥ . En (1) obtuvimos un isomorfismo isométrico Φ : X ∗ /M ⊥ → M ∗ que verifica
Φ q1 (x ∗ ) = x∗ = x ∗ ◦ I = I ∗ (x ∗ ) ∀ x∗ ∈ X ∗
M
Por tanto, tenemos I ∗ = Φ ◦ q1 , luego I ∗ (X ∗ ) = M ∗ , es decir, el operador I ∗ es sobreyec-
tivo, y vemos también que ker I ∗ = ker q1 = M ⊥ .
A su vez, en (2) se obtuvo otro isomorfismo isométrico Ψ : (X/M )∗ → M ⊥ , dado por
Ψ(w ∗ ) = w ∗ ◦ q = q ∗ (x ∗ ) ∀ w ∗ ∈ (X/M )∗
Tenemos por tanto I1 ◦ Ψ = q ∗ , luego q ∗ es inyectivo y su imagen es M ⊥ .
Todo lo dicho es cierto para todo subespacio cerrado M de un espacio normado X, luego
podemos usarlo para M ⊥ como subespacio cerrado de X ∗ . Obtenemos, por una parte, que I1∗
es sobreyectivo con núcleo M ⊥⊥ , y por otra que q1∗ es inyectivo, con imagen M ⊥⊥ .
Pues bien, de I ∗ = Φ ◦ q1 deducimos que I ∗∗ = q1∗ ◦ Φ ∗ . Como Φ∗ y q1∗ son inyectivos,
vemos que I ∗∗ también lo es. Como además Φ ∗ es sobreyectivo, la imagen de I ∗∗ coincide
con la de q1∗ , que es M ⊥⊥ , como ya se ha dicho. Esto demuestra la afirmación (i) .
Para (ii) , de I1 ◦ Ψ = q ∗ deducimos que q ∗∗ = Ψ ∗ ◦ I1∗ , con lo que q ∗∗ es sobreyectivo,
ya que tanto I1∗ como Ψ ∗ lo son. Como además Ψ ∗ es inyectivo, el núcleo de q ∗∗ coincide
con el de I1∗ , que es M ⊥⊥ como ya sabíamos. ■
Podemos ya probar el resultado que aclara perfectamente la relación entre la reflexividad de
un espacio de Banach, la de sus subespacios cerrados y la de sus cocientes.
Teorema (Reflexividad de subespacios y cocientes). Sea X un espacio de Banach y M un
subespacio cerrado de X. Entonces X es reflexivo si, y sólo si, M y X/M son reflexivos.
Demostración. Sean otra vez I : M → X la inclusión natural y q : X → X/M la
aplicación cociente. Denotando por JX , JM y JX/M a las inyecciones canónicas, sabemos
que
I ∗∗ ◦ JM = JX ◦ I y q ∗∗ ◦ JX = JX/M ◦ q (6)
En primer lugar, suponiendo que X es reflexivo, se trata de probar que M también lo es.
Dado y ∗∗ ∈ M ∗∗ , tomando x ∗∗ = I ∗∗ (y ∗∗ ) , por el resultado anterior se tiene x ∗∗ ∈ M ⊥⊥ ⊂
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 25
X ∗∗ . Como hemos supuesto que X es reflexivo, existe x ∈ X tal que x ∗∗ = JX (x) . Para
todo x ∗ ∈ M ⊥ se tiene entonces
x ∗ (x) = JX (x) (x ∗ ) = x ∗∗ (x ∗ ) = 0
ya que x ∗∗ ∈ M ⊥⊥ . La caracterización del cierre de un subespacio obtenida en (4) nos dice
que, al ser x ∗ (x) = 0 para todo x ∗ ∈ M ⊥ se tiene x ∈ M = M , es decir, x = I(y) con
y ∈ M . Usando la primera igualdad de (6) , vemos entonces que
I ∗∗ JM (y) = JX I(y) ) = JX (x) = x ∗∗ = I ∗∗ (y ∗∗ )
pero el resultado anterior también nos dice que el operador I ∗∗ es inyectivo, luego y ∗∗ =
JM (y) . Esto prueba que M ∗∗ = JM (M ) , es decir, M es reflexivo, como se quería.
Seguimos suponiendo que X es reflexivo y se trata ahora de probar que X/M también lo
es. La clave para ello está en usar que, de nuevo por el resultado anterior, el operador q ∗∗ es
sobreyectivo. Dado w ∗∗ ∈ (X/M )∗∗ , escribimos w ∗∗ = q ∗∗ (x ∗∗ ) con x ∗∗ ∈ X ∗∗ y, por ser
X reflexivo, existe x ∈ X tal que JX (x) = x ∗∗ . Tomando entonces w = q(x) , la segunda
igualdad de (6) nos permite concluir que
JX/M (w) = JX/M q(x) = q ∗∗ JX (x) = q ∗∗ (x ∗∗ ) = w ∗∗
y esto prueba que X/M es reflexivo.
Supongamos finalmente que M y X/M son reflexivos, para probar que X también lo es.
Dado x ∗∗ ∈ X ∗∗ tenemos q ∗∗ (x ∗∗ ) ∈ (X/M )∗∗ y podemos usar que X/M es reflexivo para
obtener w ∈ X/M tal que JX/M (w) = w ∗∗ . Escribiendo entonces w = q(x) con x ∈ X ,
usamos de nuevo la segunda igualdad de (6) para obtener que
q ∗∗ JX (x) = JX/M q(x) ) = w ∗∗ = q ∗∗ (x ∗∗ )
luego x ∗∗ −JX (x) pertenece al núcleo del operador q ∗∗ , que por el resultado anterior es M ⊥⊥ .
El mismo resultado nos dice que M ⊥⊥ es la imagen del operador I ∗∗ , luego existe y ∗∗ ∈ Y ∗∗
tal que I ∗∗ (y ∗∗ ) = x ∗∗ − JX (x) . Por ser M reflexivo, existe y ∈ M tal que y ∗∗ = JM(y) .
∗∗ ∗∗
Usando la primera igualdad de (6) , tenemos entonces x − JX (x) = I JM (y) =
JX I(y) ) , de donde obtenemos x ∗∗ = JX x + I(y) ∈ JX (X) , luego X es reflexivo,
como se quería. ■
Deducimos de este teorema que, dados dos espacios de Banach X e Y , el producto X × Y
es reflexivo si, y sólo si, lo son X e Y . Basta pensar que M = X × {0} es un subespacio
cerrado de X × Y isomorfo a X, con (X × Y )/M isomorfo a Y . De este resultado, que
se podría haber probado de forma más fácil, se deduce el teorema anterior, en el caso de que
M esté complementado en X, pues entonces X es isomorfo a M × (X/M ) . Vemos que, si
M no está complementado en X, el cociente X/M suple al complemento topológico que no
tenemos.
Por otra parte, el teorema anterior nos da nueva información sobre la reflexividad de ciertos
espacios de Banach concretos. Como c0 no es reflexivo, y es subespacio cerrado de l∞ , vemos
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 26
que l∞ tampoco es reflexivo. De manera más general, si Γ es un conjunto infinito, usando
un subconjunto infinito y numerable de Γ , es fácil comprobar que l∞ es isométricamente
isomorfo a un subespacio de l∞ (Γ) . Por tanto, tenemos:
Si Γ es un conjunto infinito, el espacio de Banach l∞ (Γ) no es reflexivo.
Con respecto a los espacios de Lebesgue, recordemos que l1 y l∞ son isométricamente
isomorfos a subespacios cerrados de L1 y L ∞ respectivamente, luego tenemos:
Los espacios de Banach L1 y L ∞ no son reflexivos.
El teorema anterior también permite mejorar algunos resultados comentados anteriormente,
sobre la imposibilidad de que ciertos espacios de Banach sean isomorfos. Concretamente, si M
es un subespacio cerrado de lp , con 1 < p < ∞ sabemos ahora que M y lp /M son espacios
de Banach reflexivos, luego ninguno de ellos puede ser isomorfo a c0 o a l1 .
2.8. Reflexividad del dual
Vamos a probar ahora la equivalencia entre la reflexividad de un espacio de Banach y la de
su dual. Usamos un razonamiento debido al matemático francés J. Dixmier, nacido en 1924,
que tiene interés en sí mismo.
Dado un espacio normado X, consideramos el operador transpuesto JX∗ : X ∗∗∗ → X ∗ , de
la inyección canónica JX : X → X ∗∗ . Cada x ∗∗∗ ∈ X ∗∗∗ es un funcional lineal continuo
en X ∗∗ e intuitivamente, JX∗ (x ∗∗∗ ) = x ∗∗∗ ◦ JX no es más que la restricción de x ∗∗∗ a
X, cuando vemos X como subespacio de X ∗∗ . En sentido contrario, tenemos la inyección
canónica JX ∗ : X ∗ → X ∗∗∗ , que intuitivamente extiende cada funcional x ∗ ∈ X ∗ , definido
en X, a todo el espacio X ∗∗ .
Al restringir un funcional que previamente hemos extendido, debemos obtener el funcional
de partida, luego se debe tener
JX∗ ◦ JX ∗ = IX ∗ (7)
donde IX ∗ es la identidad en X ∗ . Lo comprobamos fácilmente, pues basta observar que, para
cualesquiera x ∗ ∈ X ∗ y x ∈ X, se tiene
h i h i
JX∗ JX ∗ (x ∗ ) (x) = JX ∗ (x ∗ ) JX (x) = JX (x) (x ∗ ) = x ∗ (x)
Si ahora hacemos la composición en el orden opuesto y definimos PX = JX ∗ ◦ JX∗ , es fácil
comprobar que PX es una proyección lineal en X ∗∗∗ , pues de (7) deducimos que
PX ◦ PX = JX ∗ ◦ JX∗ ◦ JX ∗ ◦ JX∗ = JX ∗ ◦ JX∗ = PX
Vemos también en (7) que la imagen de JX∗ es X ∗ , luego JX ∗ (X ∗ ) es la imagen de PX .
Como JX ∗ es inyectiva, el núcleo de PX coincide con el de JX∗ , pero para x ∗∗∗ ∈ X ∗∗∗ se
tiene
JX∗ (x ∗∗∗ ) = 0 ⇐⇒ x ∗∗∗ ◦ JX = 0 ⇐⇒ x ∗∗∗ JX (x) = 0 ∀x ∈ X
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 27
Así pues, teniendo en cuenta que JX (X) ⊂ X ∗∗ , vemos que ker PX = JX (X) ⊥ .
Por último es claro que PX es continua con ∥ PX ∥ ⩽ ∥ JX∗ ∥ ∥ JX ∗ ∥ = ∥ JX ∥ ∥ JX ∗ ∥ =
1 . De hecho será ∥ PX ∥ = 1 salvo que PX = 0 , cosa que sólo ocurre cuando X ∗ = {0} ,
es decir, en el caso trivial X = {0} . Se dice que PX es la proyección de Dixmier asociada al
espacio normado X. En resumen, hemos comprobado lo siguiente:
Para todo espacio normado X se tiene la suma topológico-directa
X ∗∗∗ = JX ∗ (X ∗ ) ⊕ JX (X) ⊥ (8)
La proyección lineal de X ∗∗∗ sobre JX ∗ (X ∗ ) , con núcleo JX (X) ⊥ , es la proyección
de Dixmier PX = JX ∗ ◦ JX∗ .
La relación entre la reflexividad de un espacio de Banach y la de su dual es ya inmediata.
Un espacio de Banach es reflexivo si, y sólo si, lo es su dual.
Si X es un espacio de Banach reflexivo, tenemos JX (X) = X ∗∗ , luego JX (X)⊥ = {0} ,
y vemos en (8) que X ∗∗∗ = JX ∗ (X ∗ ) , es decir, X ∗ es reflexivo.
Recíprocamente, supongamos que X es un espacio de Banach tal que X ∗ es reflexivo, es
decir, con X ∗∗∗ = JX ∗ (X ∗ ). Entonces (8) nos dice que JX (X) ⊥ = {0} y de la igualdad
(4) , aplicada a JX (X) como subespacio de X ∗∗ , deducimos que JX (X) es denso en X ∗∗ .
Ahora bien, como X es completo, JX (X) también lo es, luego JX (X) es cerrado en X ∗∗ .
Concluimos por tanto que JX (X) = X ∗∗ , es decir, X es reflexivo. ■
A la vista del resultado anterior, pensemos como pueden ser los sucesivos duales de un
espacio de Banach X. Denotando por X (n) al n-ésimo dual de X, cuando X es reflexivo
esta sucesión sólo tiene dos términos significativos, ya que X (n) se identifica con X o con
X ∗ según que n sea par o impar. Por el contrario, cuando X no es reflexivo, tenemos dos
sucesiones estrictamente crecientes de espacios de Banach, pues identificando cada espacio con
la imagen de su inyección canónica, tenemos X ⊂ X (2) ⊂ X (4) . . . , y también X ∗ ⊂ X (3) ⊂
X (5) . . . , siendo todas las inclusiones estrictas.
Comentemos finalmente que, para un espacio de Banach no reflexivo X, la proyección
de Dixmier sigue teniendo interés, lo que se entiende mejor si identificamos X y X ∗ con
sus imágenes por las inyecciones canónicas respectivas. Entonces podemos escribir X ⊥ =
JX (X)⊥ y la igualdad (8) toma una forma más intuitiva:
X ∗∗∗ = X ∗ ◦ X ⊥
Tomando como referencia el espacio de Banach Y = X ∗ , vemos entonces que, por el hecho de
ser un espacio dual, Y está complementado en su bidual Y ∗∗ = X ∗∗∗ . Por ejemplo, l1 puede
∗
verse como subespacio complementado de l∞ .
Veamos en cambio un ejemplo de espacio de Banach que no está complementado en su
bidual. Recordemos que, cuando c0∗∗ se identifica con l∞ , la inyección canónica J : c0 → c0∗∗
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Tema III. Bloque 2. Dualidad en espacios normados 28
se convierte en la inclusión natural I : c0 → l∞ . Por el teorema de Phillips, sabemos que I(c0 )
no está complementado en l∞ , es decir, que J(c0 ) no está complementado en c0∗∗ . Es fácil
ver que, si un espacio de Banach Y está complementado en Y ∗∗ , lo mismo le ocurre a todo
espacio de Banach isomorfo a Y . Concluimos que no existe ningún espacio de Banach X, tal
que X ∗ sea isomorfo a c0 .
2.9. Mejor aproximación en espacios reflexivos
Vamos a obtener fácilmente una propiedad clave de los espacios de Banach reflexivos. Como
motivación observamos que el resultado inicial de este tema tiene una consecuencia inmediata
para estos espacios:
Si X es un espacio de Banach reflexivo y x ∗ ∈ X ∗ , entonces la función | x ∗ | tiene
máximo en la bola unidad de X.
Sabemos que existe x0∗∗ ∈ X ∗∗ con ∥ x0∗∗ ∥ = 1 y x0∗∗ (x ∗ ) = ∥ x ∗ ∥ . Pero por ser X
reflexivo, tenemos x0∗∗ = J(x0 ) donde x0 ∈ X y J : X → X ∗∗ es la inyección canónica.
Puesto que J es isométrica, tenemos ∥ x0 ∥ = 1 , mientras que x ∗ (x0 ) = x0∗∗ (x ∗ ) = ∥ x ∗ ∥ .
Está claro por tanto que x ∗ (x0 ) = | x ∗ (x0 ) | es el máximo de la función | x ∗ | en la bola unidad
de X . ■
Recordemos que, si X es un espacio normado y x ∗ ∈ X ∗ , la función | x ∗ | tiene máximo
en la bola unidad de X si, y sólo si, el núcleo de x ∗ es proximinal en X. El resultado anterior
nos dice por tanto que, en un espacio de Banach reflexivo, todos los hiperplanos cerrados son
proximinales. Pero en realidad esto es un caso muy particular del siguiente resultado:
En un espacio de Banach reflexivo, todos los subespacios cerrados son proximinales.
Sea M es un subespacio de un espacio normado X, y J : X → X ∗∗ la inyección canónica.
Para cualesquiera y ∈ M y x ∗ ∈ M ⊥ , se tiene J(y) (x ∗ ) = x ∗ (y) = 0 , luego J(M ) ⊂
M ⊥⊥ . Cuando X es un espacio de Banach reflexivo y M es cerrado en X, tenemos la otra
inclusión, y por tanto la igualdad. En efecto, dado x ∗∗ ∈ M⊥⊥ , escribimos
x ∗∗ = J(x) con
x ∈ X. Para todo x ∗ ∈ M ⊥ se tiene entonces que x ∗ (x) = J(x) (x ∗ ) = x ∗∗ (x ∗ ) = 0 . Por
ser M cerrado, en vista de (4) tenemos x ∈ M , luego x ∗∗ ∈ J(M ) como se quería.
Puesto que J es biyectiva e isométrica, decir que M es proximinal en X, equivale a decir
que J(M ) = M ⊥⊥ es proximinal en J(X) = X ∗∗ , pero esto es consecuencia del teorema
de extensión Hahn-Banach, simplemente porque M ⊥⊥ es el anulador de un subespacio de un
espacio normado. ■
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Bloque 3
Versión geométrica del teorema de
Hahn-Banach
Abordamos ahora la interpretación geométrica del teorema de Hahn-Banach, que consistirá
en encontrar condiciones suficientes para separar dos subconjuntos de un espacio vectorial.
Empezaremos aclarando en qué consiste esta separación y qué tipo de resultados cabe esperar.
Obtendremos un teorema general de separación de conjuntos convexos en espacios vectoriales,
equivalente a la versión analítica del teorema de Hahn-Banach, del que deduciremos una serie
de consecuencias interesantes para espacios normados.
3.1. Motivación
En términos muy genéricos, podríamos decir que el estudio de la dualidad pretende obtener
información sobre un espacio a partir de su dual. Hemos visto ya algunos casos en los que
esto es posible. Por ejemplo, dado un espacio normado X, y puntos x, y ∈ X con x ̸= y,
sabemos que existe f ∈ X ∗ con ∥ f ∥ = 1 y f (x − y) = ∥ x − y ∥ , luego en particular,
Re f (y) < Re f (x) . Se dice que el funcional f “separa” y de x, en el sentido de que distingue
dichos puntos, nos hace ver que son distintos. Como esto es válido para cualesquiera x, y ∈ X
con x ̸= y , aunque el funcional f ∈ X ∗ depende de dichos puntos, decimos que X ∗ separa
los puntos de X.
Para poner otro ejemplo, igualmente conocido pero más relevante, dados un subespacio
cerrado M del espacio normado X, y un punto x ∈ X \ M , existe f ∈ M ⊥ con ∥ f ∥ = 1 ,
que verifica f (x) = d(x, M ) ∈ R+ . En particular, Re f (y) < Re f (x) para todo y ∈ M .
De nuevo diremos que f “separa” el subespacio M del punto x , pues pone de manifiesto que
x∈/ M.
La idea de separación que vamos a estudiar generaliza en varios sentidos lo que ocurre en los
ejemplos anteriores. Por una parte, trabajamos en un espacio vectorial X, en el que no usamos
de entrada ninguna norma. Por otra, en vez de puntos o subespacios, utilizamos subconjuntos
convexos de X. Además, sólo exigimos desigualdades no estrictas, que se manejan con más
29
Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 30
comodidad, sin excluir que, en casos concretos, nos interese obtener desigualdades estrictas,
que describan tipos de separación más eficaces.
Sean pues A y B subconjuntos no vacíos y convexos de un espacio vectorial X. Dado un
funcional lineal no nulo f : X → K , decimos que f separa A de B , cuando
Re f (a) ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B (1)
o equivalentemente,
sup Re f (A) ⩽ ı́nf Re f (B) (2)
En tal caso, tomando α ∈ R de forma que sup f (A) ⩽ α ⩽ ı́nf f (B), tenemos claramente
Re f (a) ⩽ α ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B (3)
Recíprocamente, si existe α ∈ R que verifica (3) , deducimos obviamente (1) y (2) . Conviene
hacer varias aclaraciones acerca de esta definición.
B
Ref (x) = α
Figura 3.1: Separación de conjuntos
En primer lugar, los conjuntos A y B no están en situación simétrica porque, en todas las
desigualdades anteriores, hemos elegido situar A en el primer miembro y B en el segundo.
Sin embargo, si el funcional f separa A de B , está claro que −f separa B de A . Por tanto,
a la hora de separar los conjuntos A y B , es decir, de encontrar un funcional que separe uno
del otro, los papeles de ambos conjuntos sí son simétricos.
Por otra parte, si X es un espacio vectorial complejo, recordamos que las partes reales
de los funcionales lineales en X no son, ni más ni menos que, los funcionales lineales en el
espacio vectorial real XR subyacente a X. Un funcional lineal f ̸= 0 separa A de B en el
espacio complejo X si, y sólo si, el funcional lineal Re f ̸= 0 separa A de B en el espacio
real XR . Así pues, el estudio de todas las cuestiones referentes a la separación de conjuntos
convexos se puede siempre reducir al caso real.
Cuando los conjuntos A y B son disjuntos, un funcional lineal f ̸= 0 que separe A de B
puede no ponerlo de manifiesto, porque (1) no implica que los conjuntos f (A) y f (B) tengan
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 31
que ser disjuntos. Esto se debe a que hemos preferido usar en (1) desigualdades no estrictas,
para tener un tipo de separación más general. De esta forma, en ocasiones podremos separar
conjuntos que no llegan a ser disjuntos, lo que puede ser útil, como veremos más adelante. A
este respecto, conviene resaltar que la condición f ̸= 0 , exigida en la definición anterior, es
obligada para evitar trivialidades. Si f es idénticamente nulo, se verifica la condición (1) ,
cualesquiera que sean los conjuntos A y B , lo que obviamente carece de interés.
Para entender geométricamente la separación de dos conjuntosn convexos, si f ̸= 0 es uno
funcional lineal en X y α ∈ R , consideremos el conjunto H = x ∈ X : Re f (x) = α ,
que es un hiperplano afín en XR , pues nse obtiene trasladando el núcleo
o de un funcional
n lineal.
− +
Da lugar a los semiespacios H = x ∈ X : Re f (x) ⩽ α y H = x ∈ X :
o
Re f (x) ⩾ α . Dados dos conjuntos convexos A, B ⊂ X, la condición (3) nos dice que
f separa A de B si, y sólo si, existe α ∈ R verificando que A ⊂ H − y B ⊂ H + . Esto
significa que el conjunto A está a un lado del hiperplano H mientras que B está al otro, y
en este sentido podemos decir que el hiperplano H separa los conjuntos A y B . Ahora la
situación sí es simétrica, pues al sustituir f por −f y α por −α , el hiperplano H no varía,
pero los semiespacios H − y H + se intercambian.
Si A y B son subconjuntos convexos, no vacíos y disjuntos, de un espacio vectorial X, la
intuición geométrica sugiere que debe ser posible separar A y B , pero en general no es así,
como vamos a comprobar.
Ejemplo: Dos subconjuntos convexos, no vacíos y disjuntos, de un espacio vectorial, que
no se pueden separar. Sea X el espacio vectorial real de todas las sucesiones de soporte fini-
to, en el que tenemos una base algebraica formada por los vectores unidad {en : n ∈ N} .
Consideremos el conjunto A ⊂ X formado por las sucesiones cuyo último término no nulo es
positivo, es decir,
( n )
X
A = αk ek : n ∈ N , α1 , α2 , . . . , αn ∈ R , αn > 0
k=1
Dados u, v ∈ A y t ∈ ] 0 , 1 [ , veamos que w ∈ A , donde w = (1 − t) u + t v . Para ello,
n
X m
X
escribimos u = αk ek y v = βk ek , con n, m ∈ N , α1 , α2 , . . . , αn , β1 , β2 , . . . , βm ∈
k=1 k=1
R , siendo αn > 0 y βm > 0 . Si m < n , se tiene w(n) = (1 − t) u(n) + t v(n) =
(1 − t) αn > 0 , mientras que w(k) = 0 para todo k ∈ N con k > n , luego w ∈ A . Análogo
razonamiento prueba que w ∈ A cuando n < m . Finalmente, si n = m , se tiene también
w(n) = (1 − t) αn + t βn > 0 y w(k) = 0 para todo k ∈ N con k > n . En cualquier caso
w ∈ A , luego A es convexo.
Observamos ahora que, si f ̸= 0 es un funcional lineal en X, se tiene f (A) = R . En
efecto, existe n ∈ N tal que f (en ) = λ ̸= 0 y supondremos de momento que λ > 0 .
Para todo ρ ∈ R+ tenemos ρ en ∈ A , luego ρλ ∈ f (A) , y esto prueba que el conjunto
f (A) no está mayorado. También para todo ρ ∈ R+ , tenemos en+1 − ρ en ∈ A , luego
f (en+1 ) − ρ λ ∈ f (A) , y esto prueba que f (A) no está minorado. Como A es convexo, vemos
que f (A) es un intervalo, que no está mayorado ni minorado, luego f (A) = R . En el caso
λ < 0 , el razonamiento anterior se aplica al funcional −f , obteniendo que −f (A) = R , luego
también f (A) = R .
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Queda claro que A no se puede separar de ningún otro conjunto convexo, pues para ello
algún funcional lineal no nulo tendría que estar mayorado o minorado en A . Por ejemplo,
si tomamos B = {0} , vemos que A y B son subconjuntos convexos de X, no vacíos y
disjuntos, pero no existe ningún funcional lineal no nulo en X que separe uno del otro. ■
Resaltemos que el espacio vectorial X del ejemplo anterior tiene dimensión infinita. Más
adelante veremos que, en un espacio vectorial de dimensión finita, no es posible encontrar un
ejemplo como el anterior. Para probarlo usaremos un teorema general de separación, mucho
más importante. De hecho, la versión analítica del teorema de Hahn-Banach dará una condición
suficiente para separar dos subconjuntos convexos, no vacíos y disjuntos, de un espacio vectorial
cualquiera, con una hipótesis adicional muy poco restrictiva sobre uno de ellos.
3.2. Separación en espacios vectoriales
Para entender mejor la hipótesis que nos llevará al principal resultado sobre separación de
conjuntos convexos, introducimos el siguiente concepto. Se dice que un subconjunto U de un
espacio vectorial X es absorbente cuando X = R+ U , es decir, cuando para todo x ∈ X,
puede encontrarse ρ ∈ R+ tal que x ∈ ρ U . Es claro que entonces 0 ∈ U , pero además U
debe contener otro punto en cada semirrecta que parta del origen, luego podemos decir que
0 está enteramente “rodeado” por puntos de U . La bola unidad de un espacio normado, y de
hecho cualquier bola centrada en el origen con radio estrictamente positivo, es un claro ejemplo
de conjunto absorbente.
Si U es un subconjunto convexo y absorbente de un espacio vectorial X, para cada x ∈ X
tenemos un ρ ∈ R+ tal que x/ρ ∈ U , con lo que el segmento de extremos 0 y x/ρ estará
contenido en U , luego U contiene, no sólo un punto, sino todo un segmento no trivial en cada
una de las direcciones del espacio X, si bien la longitud de dicho segmento puede depender
de la dirección. Esto nos lleva a pensar que 0 es una especie de “punto interior” de U , en un
sentido puramente algebraico. La misma idea se aplica, salvo una traslación, a cualquier punto
del espacio: si A es un conjunto convexo y a0 ∈ A, el hecho de que A − a0 sea absorbente
significa que a0 es un punto interior de A , en el mismo sentido algebraico.
Podemos ya enunciar el principal resultado sobre separación de conjuntos convexos, que
puede entenderse como la versión geométrica del teorema de Hahn-Banach, pues veremos que
es equivalente a la versión analítica de dicho teorema.
Teorema general de separación. Sean A y B subconjuntos no vacíos, convexos y disjun-
tos, de un espacio vectorial X. Supongamos que existe un punto a0 ∈ A tal que A − a0 es
absorbente. Entonces existe un funcional lineal no nulo f en X que separa A de B, es decir,
que verifica:
Re f (a) ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B
Demostración. Basta considerar el caso real, pues en el caso complejo se usa el espacio real
subyacente a X, como ya hemos comentado.
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Fijado b0 ∈ B, consideramos el punto x0 ∈ X y el conjunto U ⊂ X dados por
x 0 = b 0 − a0 y U = A − B + x0 = A − a0 − B − b0
y como se verá al final, para separar A de B bastará separar U del punto x0 .
Por ser A y B convexos, vemos fácilmente que U también lo es. Para u1 , u2 ∈ U ,
tenemos
u1 = a1 − b1 + x0 y u 2 = a2 − b 2 + x 0
donde a1 , a2 ∈ A y b1 , b2 ∈ B. Para todo t ∈ [0, 1] tenemos entonces
a = (1 − t) a1 + t a2 ∈ A y b = (1 − t) b1 + t b2 ∈ B
de donde deducimos claramente que (1 − t) u1 + t u2 = a − b + x0 ∈ U .
Como A − a0 ⊂ U y, por hipótesis, A − a0 es absorbente, deducimos que U también lo
es. Por último, de A ∩ B = ∅ se deduce que x0 ∈/ U , pues en otro caso, existirían a ∈ A y
b ∈ B tales que x0 = a − b + x0 , de donde a = b ∈ A ∩ B, una contradicción.
Para entender mejor el resto de la demostración, imaginemos que U fuese la bola unidad
de un espacio normado X. Tomando entonces f ∈ X ∗ con ∥f ∥ = 1 y f (x0 ) = ∥x0 ∥ > 1,
es claro que f separa U de x0 . Además, la norma de X se calcula fácilmente a partir de U ,
puesto que, dados x ∈ X y ρ ∈ R+ , se tiene n x ∈ ρ U cuandooρ > ∥ x ∥ mientras que
x∈ / ρ U para ρ < ∥ x ∥ , luego ∥ x ∥ = ı́nf ρ ∈ R+ : x ∈ ρ U . En nuestro caso mucho
más general, el segundo miembro de esta igualdad sigue teniendo sentido para todo x ∈ X,
y permite definir una aplicación de X en R+ 0 , que ya no tiene por qué ser una norma en X,
pero sí será un funcional sublineal, que nos permita aplicar la versión analítica del teorema de
Hahn-Banach.
Así pues, usando que U es absorbente, definimos φ : X → R+
0 , escribiendo
φ(x) = ı́nf{ρ ∈ R+ : x ∈ ρ U } ∀x ∈ X
y vamos a comprobar que φ es un funcional sublineal en X.
n o o
Para x ∈ X y r ∈ R+ , se tiene λ ∈ R+ : r x ∈ λ U = { r ρ : ρ ∈ R+ , x ∈ ρ U ,
de donde deducimos claramente que
n o n o
φ rx = ı́nf λ ∈ R+ : r x ∈ λ U = r ı́nf ρ ∈ R+ : x ∈ ρ U = rφ x
y esto prueba que φ es homogéneo por homotecias.
Para la desigualdad triangular, fijemos x, y ∈ X y ρ, λ ∈ R+ tales que x ∈ ρ U e
y ∈ λ U . Entonces, por ser U convexo, tenemos
!
ρ λ
x + y ∈ ρU + λU = ρ+λ U + U ⊂ ρ+λ U
ρ+λ ρ+λ
de donde deducimos que φ(x + y) ⩽ ρ + λ . Como esta desigualdad es válida para todo
λ ∈ R+ tal que y ∈ λ U , obtenemos que φ(x+y) ⩽ ρ + φ(y) , pero a su vez esta desigualdad
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es válida para todo ρ ∈ R+ tal que x ∈ ρ U , luego φ(x + y) ⩽ φ(x) + φ(y) . Por tanto, φ
es un funcional sublineal en X, como queríamos comprobar.
Para u ∈ U se tiene obviamente que φ(u) ⩽ 1 . En sentido opuesto, vamos a comprobar
que, para x ∈ X con φ(x) < 1 , se tiene x ∈ U . En efecto, existe ρ ∈ ] 0 , 1 [ tal que x ∈ ρU ,
pero por ser U convexo con 0 ∈ U , se tiene ρ U ⊂ ρ U + (1 − ρ) U ⊂ U , luego x ∈ U
como se quería. Puesto que x0 ∈
/ U , deducimos que se ha de tener φ(x0 ) ⩾ 1 .
Razonamos ahora con φ como hicimos en otro momento con una norma. Consideramos
el subespacio M = R x0 ⊂ X, en el que definimos g( λ x0 ) = λ φ(x0 ) para todo λ ∈ R ,
obteniendo un funcional lineal g : M → R . Para λ ∈ R+ tenemos g(λ x0 ) = φ( λ x0 ) ,
puesto que φ es homogéneo por homotecias. Pero si λ ∈ R− 0 , tenemos claramente g( λ x0 ) ⩽
0 ⩽ φ(λ x0 ) , ya que φ no toma valores negativos. Por tanto, g está dominado por φ , y la
versión analítica del teorema de Hahn-Banach nos da un funcional lineal f : X → R que
verifica
f (x) ⩽ φ(x) ∀ x ∈ X y f (λ x0 ) = g(λ x0 ) = λ φ(x0 ) ∀ λ ∈ R
En particular, podemos tomar x = u ∈ U y λ = 1 para obtener
f (u) ⩽ φ(u) ⩽ 1 ⩽ φ(x0 ) = f (x0 )
Por tanto f ̸= 0 y, dados a ∈ A y b ∈ B, tomamos u = a − b + x0 ∈ U para obtener que
f (a) − f (b) + f (x0 ) = f (u) ⩽ f (x0 )
es decir, f (a) ⩽ f (b) . Esto prueba que f separa A de B , concluyendo la demostración. ■
3.3. Equivalencia de la versión geométrica con la analítica
Ha quedado claro que el teorema de separación recién demostrado es consecuencia directa
de la versión analítica del teorema de Hahn-Banach. Recíprocamente, del teorema de separación
vamos a obtener un resultado formalmente más general que dicha versión analítica, con lo que
al final tendremos tres enunciados equivalentes.
Teorema. Sea X un espacio vectorial, φ : X → R una función convexa, M un subespacio
de X y g un funcional lineal en M que está dominado por φ , es decir,
Re g(y) ⩽ φ(y) ∀y ∈ M
Entonces existe un funcional lineal f en X que extiende a g y sigue dominado por φ , es
decir,
f (y) = g(y) ∀ y ∈ M y Re f (x) ⩽ φ(x) ∀ x ∈ X
Demostración. Basta considerar el caso real, pues en el caso complejo, φ también es una
función convexa en XR , con lo que basta usar los espacios reales XR y MR , exactamente igual
que hicimos en su momento, para probar la versión analítica del teorema de Hahn-Banach.
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En el espacio vectorial producto X × R consideramos entonces los conjuntos
n o n o
A = x, t ∈ X × R : φ(x) < t y B = y, g(y) : y∈M
a los que pretendemos aplicar el teorema general de separación. Para x ∈ X arbitrario, basta
tomar t ∈ R con t > φ(x) , para tener (x, t) ∈ A , luego A ̸= ∅ , y es aún más obvio que
B ̸= ∅ .
Para cualesquiera (x1 , t1 ), (x2 , t2 ) ∈ A y r ∈ [0, 1] , la convexidad de φ nos dice que
φ (1 − r) x1 + r x2 ⩽ (1 − r) φ x1 + r φ x2 < (1 − r) t1 + r t2
luego (1 − r)(x1 , t1 ) + r (x2 , t2 ) ∈ A y esto prueba que A es convexo. Por otra parte, como g
es lineal, vemos que B es un subespacio de X × R y, en particular, un conjunto convexo.
Para todo y ∈ M tenemos por hipótesis que g(y) ⩽ φ(y) , luego y, g(y) ∈ / A y esto
prueba que A ∩ B = ∅ . Por tanto, A y B son subconjuntos no vacíos, convexos y disjuntos,
de X × R .
Para un punto arbitrario a0 ∈ A , probaremos ahora que A − a0 es un conjunto absorbente.
Dado w ∈ X × R , encontraremos ρ ∈ R+ tal que a0 + ρ w ∈ A , con lo que w ∈ (1/ρ) (A −
a0 ) , y por tanto w ∈ R+ (A − a0 ). Si a0 = (x0 , t0 ) y w = (x, t) con x0 , x ∈ X y t0 , t ∈ R ,
se trata de encontrar ρ ∈ R+ que verifique
x0 + ρ x , t0 + ρ t ∈ A , es decir, φ x0 + ρ x < t0 + ρ t (4)
Ahora bien, para todo ρ ∈ ] 0 , 1 [ , usando de nuevo la convexidad de φ , tenemos
φ x0 + ρ x − t0 − ρ t = φ (1 − ρ) x0 + ρ (x0 + x) − t0 − ρ t
⩽ (1 − ρ) φ(x0 ) + ρ φ(x0 + x) − t0 − ρ t
= φ(x0 ) − t0 + ρ φ(x0 + x) − φ(x0 ) − t
Como a0 ∈ A , tenemos φ(x0 ) − t0 < 0 , y la desigualdad anterior muestra claramente que
podemos elegir ρ ∈ ] 0 , 1 [ de forma que se cumpla (4) .
Comprobadas todas sus hipótesis, el teorema general de separación nos da un funcional
lineal no nulo F : X × R → R , que separa A de B . Definimos entonces
h(x) = F (x, 0) ∀ x ∈ X y λ = F (0, −1)
Obteniendo un funcional lineal h : X → R , y un λ ∈ R , tales que
F (x, t) = h(x) − λ t ∀ (x, t) ∈ X × R
Como F ̸= 0 , se ha de tener h ̸= 0 o λ ̸= 0 y, como F separa A de B, tendremos
h(x) − λ t ⩽ h(y) − λ g(y) ∀ (x, t) ∈ A , ∀ y ∈ M (5)
Tomando x = y = 0 , y t ∈ R+ con t > φ(0) , obtenemos que −λ t ⩽ 0 , de donde
λ ⩾ 0 , pero veamos que de hecho se tiene λ > 0 . Si fuese λ = 0 , usando que h ̸= 0 tenemos
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x ∈ X tal que h(x) > 0 , y tomamos t ∈ R con t > φ(x) para tener (x, t) ∈ A . De (5) con
y = 0 deducimos entonces que h(x) ⩽ 0 , una contradicción.
Por otra parte, si h0 es la restricción de h a M , usamos (5) con (x, t) ∈ A fijado,
obteniendo que el funcional lineal h0 − λ g está minorado en M , lo que sólo es posible si
h0 − λ g = 0 . Tomando f = h / λ , tenemos un funcional lineal en X cuya restricción a M
es h0 / λ = g , es decir, f extiende a g .
dominado por φ . Para ello, fijado x ∈ X, para todo ε > 0
ver que f está
Sólo queda
tenemos que x , φ(x) + ε ∈ A . Usando (5) con y = 0 , por ser λ > 0 , obtenemos que
h(x) ⩽ λ ( φ(x) + ε) de donde f (x) ⩽ φ(x) + ε
Como ε > 0 era arbitrario, tenemos f (x) ⩽ φ(x) , como se quería. ■
La versión analítica del teorema de Hahn-Banach es caso particular del resultado anterior,
porque todo funcional sublineal φ en un espacio vectorial X es una función convexa. En
efecto, basta observar que, para cualesquiera x, y ∈ X y t ∈ ] 0 , 1 [ se tiene claramente
φ (1 − t) x + t y ⩽ φ (1 − t) x + φ ty = (1 − t) φ x + tφ y
3.4. Separación en espacios normados
El teorema general de separación de conjuntos convexos se usa con especial comodidad
cuando trabajamos en un espacio normado X. Entonces, todo entorno de cero en X contiene
una bola centrada en cero con radio estrictamente positivo, luego es un conjunto absorbente.
Denotando por int(A) al interior de un conjunto A ⊂ X, para a0 ∈ int(A) se tiene que
A − a0 es entorno de cero, luego es un conjunto absorbente. Por tanto, la hipótesis que se
requiere para poder aplicar el teorema de separación, se consigue fácilmente suponiendo que
uno de los conjuntos convexos que queremos separar tiene interior no vacío. Por otra parte,
vamos a comprobar dos propiedades básicas de los conjuntos convexos en espacios normados,
que permitirán mejorar el teorema de separación en varios aspectos.
Sea A un subconjunto convexo de un espacio normado X, y supongamos que A tiene
interior no vacío. Entonces int(A) es convexo y verifica que A ⊂ int(A) .
Si x1 , x2 ∈ int(A) , existen r1 , r2 ∈ R+ con (x1 + r1 U ) ∪ (x2 + r2 U ) ⊂ A donde U
es la bola abierta unidad de X. Si x = (1 − t) x1 + t x2 con t ∈ [0, 1] , tomando r =
(1 − t) r1 + t r2 ∈ R+ , tenemos claramente que r U ⊂ (1 − t) r1 U + t r2 U , y deducimos
que
x + r U ⊂ (1 − t) (x1 + r1 U ) + t (x2 + r2 U ) ⊂ (1 − t) A + t A ⊂ A
donde hemos usado que A es convexo. Esto prueba que x ∈ int(A) , luego int(A) es convexo.
Para a ∈ A debemos probar ahora que a ∈ int(A) . Para ello fijamos x ∈ int(A) y
r ∈ R+ tal que x + r U ⊂ A . Para todo t ∈ ] 0 , 1 [ , se tiene entonces
(1 − t) x + t a + (1 − t) r U = (1 − t)(x + r U ) + t a ⊂ (1 − t) A + t A ⊂ A
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 37
Como (1 − t)r ∈ R+ , vemos
que (1 − t)
x + t a ∈ int(A) para todo t ∈ ] 0 , 1 [ . Basta ahora
observar que a = lı́m (1 − t) x + t a , para concluir que a ∈ int(A) , como se quería. ■
t↗1
Pasamos ya a probar la versión del teorema de separación más adecuada para trabajar en
espacios normados.
Teorema de separación en espacios normados. Sean A y B subconjuntos convexos de
un espacio normado X, verificando que int(A) ̸= ∅ y B ̸= ∅ , pero int(A) ∩ B = ∅ .
Entonces existen f ∈ X ∗ y α ∈ R tales que:
Re f (a) ⩽ α ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B (6)
De hecho se tiene que Re f (x) < α para todo x ∈ int(A) .
Demostración. Como viene ocurriendo, basta considerar el caso real, pero en este caso
conviene aclarar una cuestión. Si X es un espacio normado complejo y f un funcional lineal en
X, entonces f es continuo si, y sólo si, lo es su parte real, ya que Im f (x) = Re f (−i x) para
todo x ∈ X. Por tanto, los elementos de (XR ) ∗ coinciden con las partes reales de los elementos
de X ∗ y ello hace que, una vez demostrado el teorema para XR , se obtenga claramente para
X.
Por el resultado anterior sabemos que int(A) es convexo, luego int(A) y B son subcon-
juntos convexos, no vacíos y disjuntos, del espacio vectorial X. Además, para todo x ∈ int(A)
se tiene que A − x es entorno de cero en X, luego es absorbente. Esto nos permite usar el teo-
rema general de separación, para obtener un funcional lineal no nulo en X, y un α ∈ R , tales
que
f (x) ⩽ α ⩽ f (b) ∀ x ∈ int(A) , ∀ b ∈ B (7)
Como f ̸= 0 , podemos fijar u ∈ X, con ∥ u ∥ = 1 y f (u) > 0 . Para x ∈ int(A)
podemos entonces tomar ε > 0 de forma que x + ε u ∈ int(A) , con lo que de (7) deducimos
que
f (x) < f (x) + ε f (u) = f x + ε u ⩽ α
y hemos probado así la última afirmación del enunciado.
Observamos ahora que el hiperplano H = {x ∈ X : f (x) = α} verifica que H ∩
int(A) = ∅ . Como int(A) es un abierto no vacío de X, vemos que H no es denso en X y,
mediante una traslación, deducimos que ker f tampoco lo es. Por tanto ker f es cerrado, es
decir, f ∈ X ∗ .
Finalmente, como f ∈ X ∗ , el semiespacio S = {x ∈ X : f (x) ⩽ α} es cerrado. En
(7) tenemos que int(A) ⊂ S , con lo que podemos usar de nuevo el resultado anterior, para
concluir que A ⊂ int(A) ⊂ S . Esto significa que f (a) ⩽ α para todo a ∈ A , y hemos
obtenido (6) , concluyendo la demostración. ■
Comparando este resultado con el teorema general de separación, observamos que hemos
fortalecido la hipótesis sobre A , exigiendo que int (A) ̸= ∅. A cambio hemos conseguido
algo importante: separar A y B mediante un funcional lineal continuo. Además, hemos de-
bilitado la hipótesis de que A y B sean disjuntos, exigiendo solamente int(A) ∩ B = ∅ , e
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incluso
podemos
decir que hemos separado “estrictamente” int(A) y B, ya que los conjuntos
f int(A) y f (B) son disjuntos.
3.5. Funcionales y puntos de soporte
Vamos a destacar un caso particular del último teorema, cuya interpretación geométrica es
especialmente interesante. Sea X un espacio normado y A un subconjunto convexo y cerrado
de X con interior no vacío. Dado un punto x0 en la frontera de A , podemos aplicar el teorema
anterior tomando B = {x0 } , y obtenemos f ∈ X ∗ \ {0} que verifica:
Re f (a) ⩽ Re f (x0 ) ∀ a ∈ A. (8)
Vemos que la función Re f tiene máximo en el conjunto A , que se alcanza en el punto x0 .
La interpretación geométrica de (8) , que como
n siempre debe hacerse en el espacio
o real
subyacente a X, es muy clara: el hiperplano afín x ∈ X : Re f (x) = Re f (x0 ) pasa por
el punto x0 y deja el conjunto A a un lado. Intuitivamente, es muy natural pensar que dicho
hiperplano “soporta” al conjunto A en el punto x0 . Por ello, dado un subconjunto no vacío A
de un espacio vectorial X, si un funcional lineal no nulo f : X → K , y un punto x0 ∈ A ,
verifican la desigualdad (8) , decimos que f es un funcional de soporte del conjunto A en el
punto x0 , y también que x0 es un punto de soporte de A .
H0
x0
Figura 3.2: Funcionales de soporte
Con esta nomenclatura, el resultado obtenido es el siguiente:
Abundancia de puntos de soporte. Si X es un espacio normado y A un subconjunto
convexo y cerrado de X, con interior no vacío, todo punto de la frontera de A es un
punto de soporte de A.
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 39
Un caso particular del corolario anterior era ya conocido. Si A es la bola unidad de X y
tomamos x0 ∈ X con ∥x0 ∥ = 1, sabíamos que existe f ∈ X ∗ con ∥f ∥ = 1 y f (x0 ) =
∥ x0 ∥ = 1 . Está claro entonces que f es un funcional de soporte de la bola unidad en el punto
x0 . Así pues, sabíamos que todos los puntos de la esfera unidad de un espacio normado son
puntos de soporte de la bola unidad. Pero ahora tenemos el mismo resultado, para cualquier
conjunto convexo y cerrado con interior no vacío.
3.6. Separación fuerte
La abundancia de puntos de soporte se ha conseguido usando el teorema de separación para
dos conjuntos convexos que no llegaban a ser disjuntos. Analizamos ahora la situación opuesta,
en la que dichos conjuntos, no sólo son disjuntos, sino que están a distancia positiva. Entonces
podremos “fortalecer” la separación, en el sentido que pasamos a explicar.
Si A y B son subconjuntos no vacíos y convexos de un espacio vectorial X, decimos que
un funcional lineal f : X → K separa fuertemente A de B, cuando existen α, β ∈ R tales
que
Re f (a) ⩽ α < β ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B (9)
Nótese que f ̸= 0 . Veamos, en el espacio nreal subyacente a X, el significado
o geométrico
n
de estas desigualdades. Escribiendo Sα = x ∈ X : Re f (x) ⩽ α y Tβ = x ∈
X : Re f (x) ⩾ β} , vemos que Sα y Tβ son semiespacios disjuntos, tales que A ⊂ Sα y
B ⊂ Tβ . No sólo los hiperplanos que dan lugar a dichos
n semiespacios separan A y oB, sino
que A y B están a distintos lados de la banda D = x ∈ X : α < Re f (x) < β .
Figura 3.3: Separación estricta
Del teorema de separación en espacios normados, deducimos el siguiente resultado:
Separación fuerte en espacios normados. Supongamos que A y B son subconjuntos,
no vacíos y convexos, de un espacio normado X, que están a distancia positiva, esto es:
n o
d(A, B) = ı́nf ∥b − a∥ : a ∈ A, b ∈ B = ρ>0
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 40
Entonces, existe un funcional lineal y continuo en X que separa fuertemente A de B .
Más concretamente, existen f ∈ X ∗ , con ∥f ∥ = 1 , y α ∈ R , tales que
Re f (a) ⩽ α < α + ρ ⩽ Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B (10)
Si U es la bola abierta unidad de X, es claro que el conjunto A + ρ U es convexo y
abierto. Si algún b ∈ B verificase que b = a + ρu con a ∈ A y u ∈ U , se tendría ∥ b − a ∥ =
ρ ∥ u ∥ < ρ , lo cual es imposible, luego (A + ρU ) ∩ B = ∅ . Por tanto, A + ρ U y B son
dos subconjuntos no vacíos, convexos y disjuntos de X, el primero de los cuales es abierto. Por
el teorema de separación, existe f ∈ X ∗ verificando que
Re f (a) + ρ Re f (u) < Re f (b) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B , ∀u ∈ U
Estas desigualdades se mantienen al dividir f por su norma, con lo que conseguimos ∥ f ∥ =
1 , o lo que es lo mismo, sup { Re f (u) : u ∈ U } = 1 . Para a ∈ A y b ∈ B , deducimos que
Re f (a) + ρ ⩽ Re f (b)
Si ahora definimos α = sup { Re f (a) : a ∈ A } , obtenemos claramente (10) . En particular
tenemos (9) con β = α + ρ , luego f separa fuertemente A de B . ■
El resultado anterior tiene un aspecto cuantitativo, que conviene resaltar. Recordando la
interpretación geométrica de la separación fuerte, hemos visto que los conjuntos A y B están
a distintos lados de la banda D = {x ∈ X : α < Re f (x) < β} , donde β − α = ρ =
d(A, B) .
La cuestión es que, siendo ∥ f ∥ = 1 , la diferencia β − α = d(A, B) es la máxima
posible. De manera más intuitiva, la banda D es lo más “ancha” posible. Para comprobarlo,
supongamos que A y B verifican (9) , con f ∈ X ∗ y ∥ f ∥ = 1 . Entonces, para a ∈ A y
b ∈ B se tiene
∥ b − a ∥ = ∥ f ∥ ∥ b − a ∥ ⩾ | f (b − a) | ⩾ Re f (b) − Re f (a) ⩾ β − α
de donde deducimos que β − α ⩽ d(A, B) , como se quería.
Hay un caso particular del corolario anterior que ya conocíamos: si M es un subespacio
cerrado de un espacio normado X y x ∈ X \M , sabíamos que existe f ∈ M ⊥ con ∥ f ∥ = 1 ,
tal que f (x) = d(x, M ) . Esto se deduce del resultado anterior, pues tomando A = M y
B = {x} , con lo que d(A, B) = d(x, M ) = ρ > 0 , obtenemos f ∈ X ∗ , con ∥ f ∥ = 1 , y
α ∈ R , tales que
Re f (y) ⩽ α < α + ρ ⩽ Re f (x) ∀y ∈ M
Vemos que f (M ) ̸= K , luego f (M ) = {0} , es decir, f ∈ M ⊥ . Entonces α ⩾ 0 , y
Re f (x) ⩾ ρ , pero al ser ∥ f ∥ = 1 , tenemos fácilmente | f (x) | ⩽ ρ , luego f (x) = ρ ,
como se quería.
Sin entrar en cuestiones cuantitativas, la siguiente es una forma natural de asegurarse que
dos conjuntos están a distancia positiva, para tener separación fuerte:
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 41
Sean A y B subconjuntos convexos, no vacíos y disjuntos, de un espacio normado X, y
supongamos que A es compacto y B es cerrado. Entonces existe un funcional f ∈ X ∗
que separa fuertemente A y B .
La función continua x 7→ d(x, B) tiene mínimo en el compacto A , es decir, existe a0 ∈ A
tal que d(a0 , B) = mı́n { d(a, B) : a ∈ A} = d(A, B) . Si fuese d(a0 , B) = 0 , por ser B
cerrado se tendría a0 ∈ A ∩ B contra la hipótesis, luego d(A, B) > 0 y se aplica el resultado
anterior. ■
3.7. Separación en espacios de dimensión finita
Concluimos viendo que, en un espacio vectorial de dimensión finita, no se requiere ninguna
hipótesis restrictiva para separar dos conjuntos convexos, no vacíos y disjuntos. Ello se debe
a que el caso que no queda cubierto por el teorema general de separación, puede resolverse
mediante el siguiente resultado elemental.
Dado N ∈ N , sea U un subconjunto convexo de R N tal que 0 ∈ U y Lin U = RN .
Entonces se tiene int(U ) ̸= ∅ para la topología usual de RN .
Como U contiene una base de R N , salvo una biyección lineal de RN sobre sí mismo, que
es un homeomorfismo, podemos suponer que U contiene a la base usual {e1 , e2 , . . . , eN } . Para
cada k ∈ {1, 2, . . . , N } , consideramos entonces el conjunto
Xk k
ρj ej : ρ1 , ρ2 , . . . , ρk ∈ R+ ,
X
∆k = ρj < 1
j=1 j=1
Observamos que los puntos de ∆1 pertenecen al segmento de extremos 0 y e1 , que está
contenido en U por ser U convexo, luego tenemos ∆1 ⊂ U . Razonando por inducción finita,
suponemos que, para un k ∈ {1, 2, . . . , N −1} , se tiene ∆k ⊂ U , y probamos que ∆k+1 ⊂ U .
k+1
ρj
∈ R+ para todo j ∈ {1, 2, . . . , k} ,
X
Si ρ1 , ρ2 , . . . , ρk+1 ∈ R+ y ρj < 1 , tenemos
j=1 1 − ρk+1
k k
X ρj X ρj
así como < 1 , luego tomando x = ej , vemos que x ∈ ∆k , y por
j=1 1 − ρk+1 j=1 1 − ρk+1
k+1
X
la hipótesis de inducción tenemos x ∈ U . Por tanto, ρj ej = (1 − ρk+1 ) x + ρk+1 ek+1 ∈ U .
j=1
Esto prueba que ∆k+1 ⊂ U como se quería. Por inducción concluimos entonces que ∆N ⊂ U .
Comprobemos que ∆N es un abierto no vacío de RN , con lo que tendremos int(U ) ̸= ∅ .
Basta para ello observar que
N n N
! ( )
o \
N + N
\ X
∆N = x∈R : x(k) ∈ R x∈R : x(k) < 1
k=1 k=1
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Tema III. Bloque 3. Versión geométrica del teorema de Hahn-Banach 42
lo que muestra a ∆N como intersección de N + 1 conjuntos abiertos, luego ∆N es abierto.
Tomando x(k) = 1/(N + 1) para todo k ∈ {1, 2 . . . , N } , se tiene x ∈ ∆N , luego ∆N ̸= ∅ .
■
Podemos ya probar el teorema general de separación para espacios de dimensión finita:
Separación en dimensión finita. Sean A y B dos subconjuntos no vacíos, convexos y
disjuntos de RN , con N ∈ N . Entonces existe un funcional lineal no nulo en RN que
separa A y B. Equivalentemente, existe c ∈ R N \ {0} tal que
N
X N
X
c(k) a(k) ⩽ c(k) b(k) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B
k=1 k=1
Igual que en el teorema general de separación, veremos que el problema se reduce a separar
un conjunto convexo U ⊂ RN tal que 0 ∈ U , de un punto x0 ∈ R N \ U . En este caso
particular, hay dos posibles situaciones. Si int(U ) ̸= ∅ , el teorema de separación en espacios
normados, aplicado a R N con cualquier norma, nos da un funcional lineal no nulo en R N
que separa U del punto x0 . Si por el contrario int(U ) = ∅ , el resultado anterior nos dice que
Lin U ̸= R N , luego existe un funcional lineal no nulo f en RN , tal que Lin U ⊂ ker f , y en
particular f (u) = 0 para todo u ∈ U . Sustituyendo si es preciso f por −f , conseguimos
que se tenga f (x0 ) ⩾ 0 , con lo que f separa U del punto x0 .
En general, fijados a0 ∈ A y b0 ∈ B, tomamos x0 = b0 − a0 y U = A − B + x0 , con
lo que el conjunto U es convexo, con 0 ∈ U pero x0 ∈ / U . Por lo ya demostrado, existe un
funcional lineal no nulo f en RN , verificando que f (u) ⩽ f (x0 ) para todo u ∈ U . Dados
a ∈ A y b ∈ B, basta tomar u = a − b + x0 ∈ U , para obtener que
f (a) − f (b) + f (x0 ) = f (u) ⩽ f (x0 )
de donde f (a) ⩽ f (b) . Esto prueba que f separa A de B . ■
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Bloque 4
Topologías débiles
Comenzamos este bloque definiendo la topología débil de un espacio normado y la topología
débil-* de su dual, estudiando las analogías y diferencias existentes entre estas topologías y la
de la norma. La motivación para dicho estudio es la carencia de subconjuntos compactos para
la topología de la norma.
En la primera sección presentamos resultados básicos sobre topologías débiles, incluyen-
do el Teorema de Mazur sobre la equivalencia entre el cierre débil y el cierre en norma para
conjuntos convexos.
Continuamos con los teoremas de Goldstine y Banach-Alaoglu, verdaderas estrellas de este
bloque. Como consecuencia se obtienen los teoremas de Dieudonné y Banach-Mazur.
4.1. Definiciones y primeras propiedades
4.1.1 Definición. Sea X un espacio normado. La topología débil de X, denotada por σ(X, X ∗ ),
ω(X) o simplemente ω, es la topología inicial en X para los elementos de X ∗ , esto es, la mínima
topología en X (la que tiene menos abiertos) que hace continuos a los elementos de X ∗ .
Análogamente, la topología débil-* de X ∗ , denotada por σ(X ∗ , X) o ω ∗ , es la topología
inicial en X ∗ para los elementos de X, es decir, la menor topología en X ∗ que hace continuos
a los elementos de X.
Describimos a continuación las principales propiedades de estas topologías, que se deducen
de forma inmediata de la definición.
4.1.2 Proposición. Sea X un espacio normado. Entonces:
(a) Para cualquier x0 ∈ X, los conjuntos de la forma
{x ∈ X : |fi (x − x0 )| < ε, 1 ⩽ i ⩽ n} = x0 + {x ∈ X : |fi (x)| < ε, 1 ⩽ i ⩽ n}
forman una base de entornos de x0 para la topología ω en X, donde ε > 0, n ∈ N,
43
Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 44
f1 , . . . , f n ∈ X ∗ .
(b) Para cualquier x∗0 ∈ X ∗ , los conjuntos de la forma
n o
x∗ ∈ X ∗ : [x∗ − x∗0 ](xi ) < ε, 1 ⩽ i ⩽ n = x∗0 +{x∗ ∈ X ∗ : |x∗ (xi )| < ε, 1 ⩽ i ⩽ n}
forman una base de entornos de x∗0 para la topología débil-* en X ∗ , donde ε > 0, n ∈ N
y x1 , . . . , xn ∈ X.
(c) Los semiespacios abiertos {x ∈ X : Re f (x) < α}, donde α ∈ R y f ∈ X ∗ , forman una
subbase de abiertos para la topología débil del espacio normado X. Análogamente, los
semiespacios abiertos de la forma {x∗ ∈ X ∗ : Re x∗ (x) < α}, donde α ∈ R y x ∈ X,
forman una subbase de abiertos para la topología débil-* de X ∗ .
(d) Las topologías σ(X, X ∗ ) en X y σ(X ∗ , X) en X ∗ son de Hausdorff y hacen continuas a
las aplicaciones suma y producto por escalares.
Como consecuencia de la continuidad de la suma y el producto por escalares, se tiene que
el cierre (en cualquiera de las topologías débil o débil-*) de un subespacio es subespacio: la
aplicación f : K × X × X −→ X dada por f (λ, x, y) = λx + y es continua, luego si Y es un
subespacio,
f K × Y × Y ⊆ f (K × Y × Y ) = Y ,
lo que implica que Y es un subespacio. Análogamente se prueba que el cierre de un subconjunto
convexo es convexo.
Necesitamos para lo que sigue un resultado de álgebra lineal, que se usará bastantes veces a
lo largo del tema.
4.1.3 Lema. Supongamos que f y f1 , . . . , fn son funcionales lineales sobre el mismo espacio
vectorial X. Entonces son equivalentes:
(i) f ∈ lin{f1 , . . . , fn }.
(ii) Existe C ⩾ 0 tal que |f (x)| ⩽ C máx |fi (x)| para todo x ∈ X.
1⩽i⩽n
Tn
(iii) f está acotado en k=1 ker fk .
Tn
(iv) k=1 ker fk ⊆ ker f .
Demostración. (i) ⇒ (ii) ⇒ (iii) son evidentes. (iii) ⇒ (iv). Como Y = nk=1 ker fk es
T
un subespacio, de estar f acotado en Y se sigue fácilmente que f es cero en Y . (iv) ⇒ (i).
Notemos A = nk=1 ker fk y supongamos que A ⊆ ker f . Definimos la aplicación lineal T :
T
X −→ Kn mediante
T (x) = f1 (x), f2 (x), . . . , fn (x) (x ∈ X).
Como A ⊆ ker f , la aplicación lineal S0 : T (X) −→ K dada por
S0 (f1 (x), f2 (x), . . . , fn (x)) = f (x) (x ∈ X)
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 45
está bien definida. Si S es una extensión lineal de S0 a Kn , entonces existen β1 , β2 , . . . , βn ∈ K
tales que
n
(α1 , . . . , αn ) ∈ Kn .
X
S(α1 , . . . , αn ) = βk αk
k=1
Xn
Como S ◦ T = f , deducimos que f = βk fk . La implicación contraria es inmediata.
k=1
Nos preguntamos ahora cuál es la relación entre las tres topologías que tenemos entre ma-
nos: débil y norma en un espacio normado X y débil, débil-* y norma en X ∗ .
Ya que la topología de la norma en un espacio normado X hace continuos a los elementos
de X ∗ , será mayor que la topología débil.
Esta inclusión es estricta si X es de dimensión infinita, debido a que cualquier entorno
de cero en la topología débil contiene un subespacio vectorial de codimensión finita de la
forma ni=1 ker fi para convenientes f1 , . . . , fn ∈ X ∗ , que no es cero y, por tanto, no está
T
acotado.
En un espacio de dimensión finita, ambas topologías coinciden. En efecto, tenemos que
comprobar que todo subconjunto abierto para la topología de la norma es ω-abierto y,
gracias a la continuidad de la suma y el producto por escalares en ambas topologías,
basta comprobar que BX es ω-entorno de cero; tomando una base {e∗1 , . . . , e∗n } de X ∗ ,
definimos una norma en X por
|||x||| = máx |e∗i (x)| (x ∈ X),
1⩽i⩽n
que será equivalente a la de partida, lo que nos proporciona un positivo δ > 0 tal que
δ∥x∥ ⩽ |||x||| (x ∈ X)
con lo que el conjunto ω-abierto
{x ∈ X : |e∗i (x)| ⩽ δ, i = 1, . . . , n}
está contenido en BX .
Análogamente, en el dual de un espacio normado X la topología débil-* es menor que la
de la norma; dicha inclusión es estricta si el espacio es de dimensión infinita y ambas son
iguales cuando la dimensión es finita.
Por otra parte, la topología débil-∗ es también más pequeña que la topología débil, y la
igualdad σ(X ∗ , X) = σ(X ∗ , X ∗∗ ) equivale a la reflexividad de X. En efecto, si x∗∗ ∈
X ∗∗ = L(X ∗ , K) es débil-* continuo, entonces podemos encontrar δ > 0 y x1 , . . . , xn ∈
X tales que
{x∗ ∈ X ∗ : |x∗ (xi )| < δ, i = 1, . . . , n} ⊆ {x∗ ∈ X ∗ : |x∗∗ (x∗ )| < 1}.
Se sigue del Lema 4.1.3 que x∗∗ ∈ lin{x1 , . . . , xn } ⊂ JX (X). La implicación contraria
es inmediata.
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 46
Análogamente a la demostración anterior, se demuestra que si f ∈ X ♯ es ω-continuo,
entonces f es norma-continuo, esto es, f ∈ X ∗ .
Por último, si consideramos a un espacio normado X como subespacio de su bidual, vía
la inyección canónica, entonces la restricción de la topología débil-* de X ∗∗ al espacio
X = JX (X) coincide con la topología débil de X.
También es fácil comprobar, gracias al Teorema de Hahn-Banach, que si Y es un subespa-
cio de X, entonces la topología débil de Y coincide con la restricción a Y de la topología
débil de X.
Agrupamos todos los comentarios anteriores en el siguiente resultado:
4.1.4 Proposición. Sea X un espacio normado. Entonces se verifican las siguientes propieda-
des:
(a) La topología ω es menor que la topología de la norma de X. En X ∗ , la topología ω ∗ es
menor que la topología ω.
(b) Si X tiene dimensión infinita, los abiertos débiles de X y los abiertos débiles-* de X ∗
contienen subespacios no nulos y, por tanto, no están acotados.
(c) Si x∗∗ ∈ X ∗∗ es ω ∗ -continuo, entonces existe x ∈ X tal que x∗∗ = JX (x).
(d) Si f ∈ X ♯ es ω-continuo, entonces f ∈ X ∗ .
(e) La topología débil y la de la norma (resp. la débil-* y la de la norma del dual) coinciden
si, y sólo si, la dimensión de X es finita.
(f) Las topologías débil y débil-* en X ∗ coinciden si, y sólo si, X es reflexivo.
(g) La topología inducida en X por la topología ω ∗ de X ∗∗ coincide con la topología ω de X,
esto es, σ(X ∗∗ , X ∗ )|X = σ(X, X ∗ ).
(h) Si Y es un subespacio de X, entonces la topología débil de Y coincide con la restricción
a Y de la topología débil de X, esto es, σ(Y, Y ∗ ) = σ(X, X ∗ )|Y .
El siguiente resultado ahonda en la idea de que las topologías débil y débil-* son muy
diferentes de la topología de la norma en dimensión infinita. Necesitamos introducir notación:
ω
si X es un espacio normado, escribiremos A para denotar el cierre en la topología débil del
ω∗
conjunto A ⊂ X y B para el cierre en la topología ω ∗ del conjunto B ⊂ X ∗ .
4.1.5 Proposición. Sea X un espacio normado de dimensión infinita. Entonces
ω ω∗
SX = BX y SX ∗ = BX ∗ .
En consecuencia, las aplicaciones
x 7−→ ∥x∥ (x ∈ X) y x∗ 7−→ ∥x∗ ∥ (x∗ ∈ X ∗ )
son inferiormente semicontinuas para las topologías débil y débil-*, respectivamente, pero no
son continuas.
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 47
ω
Demostración. Demostraremos que SX = BX ; el otro caso es completamente análogo. Como
{x ∈ X : Re x∗ (x) ⩽ 1},
\
BX =
x∗ ∈BX ∗
ω
se tiene que BX es ω-cerrado y, por tanto, SX ⊆ BX . Para la otra inclusión, fijemos x0 ∈ BX
y U un ω-entorno de x0 y veamos que U ∩ SX ̸= ∅. Podemos suponer que U es un ω-entorno
básico, esto es,
U = {x ∈ X : |x∗i (x) − x∗i (x0 )| < ε, i = 1, . . . , n},
donde ε > 0, x∗1 , . . . , x∗n ∈ X ∗ . Como la dimensión de X es infinita, podemos encontrar un
elemento x ∈ X con ∥x∥ = 1 y tal que x∗i (x) = 0 para i = 1, . . . , n. Basta entonces observar
que x0 + t x ∈ U para todo t ∈ R, que la aplicación
Φ(t) = ∥x0 + t x∥ (t ∈ R)
es continua, que
Φ(0) ⩽ 1, lı́m Φ(t) = +∞
t→+∞
y el Teorema del valor intermedio nos proporciona un t0 ∈ R+ tal que Φ(t0 ) = 1. El resto de la
demostración es totalmente rutinario.
En otro orden de cosas, queremos dar versiones de los teoremas de separación para las to-
pologías débil y débil-*. El primer caso es totalmente evidente; el segundo necesita un pequeño
truco.
4.1.6 Teorema (de separación de convexos para la topología débil). Sea X un espacio normado.
Si A es un subconjunto convexo y débil cerrado de X y x0 ∈/ A, existe f ∈ X ∗ tal que
Re f (x0 ) > sup Re f (a).
a∈A
4.1.7 Teorema (de separación de convexos para la topología débil-*). Sea X un espacio de
Banach, A un subconjunto ω ∗ -cerrado y convexo de X ∗ y x∗0 ∈ X ∗ \ A. Entonces, existe
x ∈ X tal que
Re x∗0 (x) > sup Re a∗ (x).
a∗ ∈A
Demostración. Como A es ω ∗ -cerrado y x∗0 ∈
/ A, existirá un ω ∗ -entorno de cero básico
U = {x∗ ∈ X ∗ : |x∗ (xi )| < ε, 1 ⩽ i ⩽ n}
tal que (x∗0 + U ) ∩ A = ∅, donde ε > 0, n ∈ N, x1 , . . . , xn ∈ X. Por la simetría de U , se tiene
que x∗0 ∈
/ A + U ; por ser A + U ω ∗ -abierto (luego abierto en norma), encontramos x∗∗ ∈ X ∗∗
tal que
Re x∗∗ (x∗0 ) > sup Re x∗∗ (x∗ ) ⩾ sup x∗∗ (x∗ ).
x∗ ∈A+U x∗ ∈A
∗∗
Resta probar que x = JX (x) para cierto x ∈ X. Como ni=1
ker JX (xi ) ⊂ U , se tiene que
T
Tn
x está acotado en i=1 ker JX (xi ), luego el Lema 4.1.3 nos dice que x∗∗ ∈ lin{x1 , . . . , xn } ⊂
∗∗
X.
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 48
Podemos estudiar ahora la relación entre los conjuntos convexos y cerrados para las topo-
logías de la norma, la débil y la débil-*. Encontraremos aquí la primera diferencia importante
entre las topologías débil y débil-*.
Para la topología débil se tiene la siguiente consecuencia inmediata de los teoremas de
separación de conjuntos convexos.
4.1.8 Teorema (de Mazur, 1932). Sea X un espacio normado y M un subconjunto convexo
de X. Entonces M es cerrado si, y sólo si, M es ω-cerrado. En consecuencia, para conjuntos
convexos, el cierre en norma y el cierre débil coinciden.
4.1.1. Topologías débiles y sucesiones
Tratamos en este apartado algunas cuestiones sobre la convergencia débil y débil-* de su-
cesiones. El concepto de sucesión convergente para una topología arbitraria es bien conocido
aunque no está de más recordarlo. Por otra parte, sí necesitamos definir los conceptos de suce-
sión de Cauchy para las topologías débil y débil-*, pues el concepto de sucesión de Cauchy no
se puede definir en espacios topológicos arbitrarios.
4.1.9 Definición. Sea X un espacio normado, (xn ) una sucesión de elementos de X y (x∗n )
una sucesión de elementos de X ∗ . Decimos que (xn ) es una sucesión débil-Cauchy si para cada
ω-entorno de cero U , existe un natural n tal que xp − xq ∈ U para cualesquiera p, q ⩾ n. Si x0
es un elemento de X, (xn ) converge en la topología débil a x0 si para cada ω-entorno U de x0 ,
existe un natural n tal que xm ∈ U para todo m ⩾ n. En este caso diremos que (xn ) converge
ω
débilmente a x0 y escribiremos (xn ) −→ x0 . Obsérvese que el límite de una sucesión débil
convergente es único por ser (X, ω) un espacio topológico de Hausdorff.
Análogamente, decimos que (x∗n ) es una sucesión débil-*-Cauchy si para cada ω ∗ -entorno
de cero V , existe un natural n tal que x∗p − x∗q ∈ V para cualesquiera p, q ⩾ n. Si x∗0 es un
elemento de X ∗ , (x∗n ) converge en la topología débil-* a x∗0 si para cada ω ∗ -entorno V de x∗0 ,
existe un natural n tal que x∗m ∈ V para todo m ⩾ n. En este caso diremos que (x∗n ) converge
ω∗
débil-* a x∗0 y escribiremos (x∗n ) −→ x∗0 . Igual que ocurre con la topología débil, el límite en la
topología débil-* es único.
Es claro de la definición que toda sucesión débil convergente es débil-Cauchy y toda su-
cesión débil-* convergente es débil-*-Cauchy. También es claro que la convergencia en norma
fuerza la convergencia débil y la convergencia débil en un espacio dual fuerza la convergencia
débil-*.
Comentemos que es posible hablar de convergencia o de condición de Cauchy débil o débil-
* de sucesiones sin necesidad de introducir las topologías débiles. Visto de esta forma, el si-
guiente resultado, que es de demostración elemental, se tomaría como definición de convergen-
cia y condición de Cauchy para las topologías débil y débil-*.
4.1.10 Proposición. Sea X un espacio normado. Entonces:
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 49
(a) Una sucesión (xn ) de elementos de X converge débilmente a x0 ∈ X, si, y sólo si,
lı́m f (xn ) = f (x0 )
n→∞
para todof ∈ X∗ . La sucesión (xn ) es débil-Cauchy si, y sólo si, para cada f ∈ X ∗ , la
sucesión f (xn ) es de Cauchy en K (equivalentemente, convergente).
(b) Como consecuencia del Teorema de Banach-Steinhaus, toda sucesión débil-Cauchy de X
está acotada en norma.
(c) Una sucesión (x∗n ) en X ∗ converge débil-* a x∗0 ∈ X ∗ , si, y sólo si,
lı́m x∗n (x) = x∗0 (x)
n→∞
para todo x ∈ X. En este caso diremos que (x∗n ) converge débil-* a x∗0 y escribiremos
ω∗
(x∗n ) −→ x∗0 . La ∗
sucesión (xn ) es débil-*-Cauchy si, y sólo si, para cada x ∈ X, la
sucesión x∗n (x) es de Cauchy en K (equivalentemente, convergente).
(d) Si X es completo, también como consecuencia del Teorema de Banach-Steinhaus, toda
sucesión débil-*-Cauchy de X ∗ está acotada en norma.
El siguiente resultado, también de demostración elemental, nos permitirá caracterizar la
convergencia débil y débil-* en algunos espacios concretos.
4.1.11 Lema. Sea X un espacio normado, E ⊂ X tal que X = lin(E) y F ⊂ X ∗ tal que
X ∗ = lin(F ). Entonces:
(a) Una sucesión (x∗n ) de puntos de X ∗ converge débil-* a x∗ ∈ X (resp. es débil-*-Cauchy)
si está acotada en norma y lı́m x∗n (x) = x∗ (x) (resp. x∗n (x) es de Cauchy) para todo
x ∈ E.
(b) Una sucesión (xn ) de puntos de X converge débil a x ∈ X (resp. es débil-Cauchy) si
∗ ∗ ∗
(xn ) está acotada en norma y lı́m x (xn ) = x (x) (resp. x (xn ) es de Cauchy) para
todo x∗ ∈ F .
El conjunto {en : n ∈ N} formado por las sucesiones
en (k) = δn, k (k ∈ N)
genera c00 , que es denso en c0 y en ℓp (1 ⩽ p < ∞), con lo que podemos particularizar el lema
anterior a los siguientes casos:
4.1.12 Proposición. Con respecto a
(a) la topología débil σ(c0 , ℓ1 ) de c0 ;
(b) la topología débil σ(ℓp , ℓq ) de ℓp (p > 1, y 1/p + 1/q = 1);
(c) la topología débil-* σ(ℓ∞ , ℓ1 ) de ℓ∞ ;
(d) la topología débil-* σ(ℓ1 , c0 ) de ℓ1 ;
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 50
n→∞
una sucesión
n ) converge a x (resp. es de Cauchy) si está acotada en norma y xn (k) −→ x(k)
(x
(resp. xn (k) es de Cauchy) para cada k ∈ N, donde tanto la sucesión (xn ) como x han de
n
estar de partida en el espacio correspondiente.
ω
En espacios de Banach de dimensión infinita, (xn ) −→ x no implica que (xn ) −→ x en
ω
norma. Por ejemplo, (en ) −→ 0 en c0 . No obstante, el siguiente corolario del Teorema de Mazur
nos da algo positivo:
4.1.13 Corolario. Sea X un espacio normado y (xn ) una sucesión de elementos de X tal que
ω
(xn ) −→ x. Entonces, existen combinaciones convexas yn de los elementos {xn : n ∈ N} tales
que (yn ) −→ x en norma. Concretamente, existen una aplicación τ : N −→ N estrictamente
τ (n+1)
X
creciente, una sucesión de escalares positivos (λn ) con λi = 1 para cada n ∈ N, de
i=τ (n)+1
forma que la sucesión
τ (n+1)
X
yn = λi xi (n ∈ N)
i=τ (n)+1
converge a x en norma.
Demostración. El resultado es consecuencia de que, para cualquier m ∈ N,
ω ∥·∥
x ∈ co {xi : i ⩾ m} = co {xi : i ⩾ m} ,
donde co (A) representa la envolvente convexa de un subconjunto A de X.
Este resultado es falso para la topología débil-*, como muestra el siguiente ejemplo:
4.1.14 Ejemplo. Consideremos la sucesión (e∗n ) en ℓ1 = c∗0 . Por una parte, es fácil comprobar
ω∗
que (e∗n ) −→ 0. Por otra parte, cualquier combinación convexa de elementos de {e∗n : n ∈ N}
tendrá norma 1.
4.2. Teoremas de Goldstine y Banach-Alaoglu. Consecuen-
cias
Queremos ahora mostrar la principal utilidad de las topología débil y débil-*: tienen muchos
conjuntos compactos.
Comenzamos estableciendo el Teorema de Goldstine, que es una mejora cuantitativa de la
densidad débil-* de un espacio normado en su bidual.
4.2.1 Teorema (de Goldstine). Si X es un espacio normado, entonces JX (BX ) es denso en
ω∗
BX ∗∗ para la topología σ(X ∗∗ , X ∗ ). De manera más sugestiva, BX = BX ∗∗ .
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Tema III. Bloque 4. Topologías débiles 51
ω∗
Demostración. Es claro que BX ⊆ BX ∗∗ , pues BX ⊂ BX ∗∗ y BX ∗∗ es ω ∗ -cerrado. Escriba-
ω∗
mos W = BX y observemos que, para cada x∗∗ 0 ∈ X
∗∗
\ W , el Teorema 4.1.7 aplicado a la
topología σ(X , X ) nos proporciona un funcional f ∈ X ∗ tal que
∗∗ ∗
Re x∗∗ ∗∗
0 (f ) > sup Re y (f ) ⩾ sup Re f (x) = ∥f ∥,
y ∗∗ ∈W x∈BX
donde hemos usado que BX ⊂ W . Deducimos entonces que ∥x∗∗ ∗∗
0 ∥ > 1, luego x0 ∈/ BX ∗∗ .
Nuestro siguiente objetivo es el Teorema de Banach-Alaoglu, que nos proporciona la abun-
dancia de conjuntos débil-* compactos en un espacio de Banach dual. El único ingrediente
no trivial de su demostración es el Teorema de Tychonoff, que establece la compacidad de un
producto arbitrario de compactos.
4.2.2 Teorema (de Banach-Alaoglu). La bola cerrada unidad del dual de un espacio normado
es ω ∗ -compacta. Como consecuencia, todo subconjunto del dual de un espacio normado que sea
ω ∗ -cerrado y acotado en norma es ω ∗ -compacto.
Demostración. Para cada x ∈ X, notamos Dx = {λ ∈ K : Y |λ| ⩽ ∥x∥}, que es un compacto
de K y, gracias al Teorema de Tychonoff, tenemos que I = Dx con la topología producto
x∈X
es compacto. Podemos ver a I como el espacio de las funciones f : X −→ K tales que
|f (x)| ⩽ ∥x∥ para todo x ∈ X y BX ∗ es claramente el subconjunto de I formado por las
funciones lineales; además, la topología débil-* de X ∗ coincide con la inducida por KX (con
la topología producto), luego la topología de BX ∗ coincide con la inducida por la de I. Todo lo
que queda por hacer es probar que BX ∗ es cerrado en I. Vamos a ello:
Para cada x, y ∈ X y λ ∈ K, las funciones
φx,y (ξ) = ξ(x) + ξ(y) − ξ(x + y), ψx,λ (ξ) = ξ(λx) − λξ(x) (ξ ∈ KX )
son claramente continuas en KX y
−1
φ−1
\ \
BX ∗ = I ∩ x,y ({0})
∩ ψx,λ ({0}),
x,y∈X x∈X, λ∈K
luego es cerrado en I.
La primera consecuencia del Teorema de Banach-Alaoglu que vamos a presentar es una
caracterización de la reflexividad que se obtiene fácilmente combinándolo con el Teorema de
Goldstine. Si X es un espacio normado, sabemos que BX ∗∗ es compacto para la topología débil-
* de X ∗∗ ; si X es reflexivo, esto es lo mismo que decir que BX es compacto para la topología
débil de X. Recíprocamente, si BX es débil compacto, JX (BX ) será débil-* compacto, luego
débil-* cerrado en X ∗∗ , y el Teorema de Goldstine nos dice que BX ∗∗ = JX (BX ). Hemos
probado:
4.2.3 Corolario (Teorema de Dieudonné). Un espacio normado es reflexivo si, y sólo si, su bola
unidad es débilmente compacta. En consecuencia, cualquier conjunto débil-cerrado y acotado
de un espacio reflexivo es débil-compacto.
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A continuación obtenemos la consecuencia más llamativa del Teorema de Banach-Alaoglu.
Sea X un espacio normado y consideremos el espacio topológico compacto de Hausdorff K =
(BX ∗ , ω ∗ ); si para x ∈ X notamos xe a la restricción a K de JX (x), es claro que xe ∈ C(K) y
que la aplicación x −→ xe, de X en C(K) es lineal e isométrica. Se prueba así:
4.2.4 Corolario. Dado un espacio normado X, existe un espacio topológico compacto de Haus-
dorff K, tal que X es isométricamente isomorfo a un subespacio de C(K).
4.2.1. Metrizabilidad de las topologías débiles
Puede decirse que el corolario anterior más que una representación auténticamente útil para
un espacio normado abstracto, muestra cuán variados pueden ser los subespacios de C(K).
No obstante, veremos pronto que en caso separable se puede elegir el compacto K de forma
más apropiada. Necesitamos ver que, bajo ciertas hipótesis, las topologías débil y débil-* están
generadas por distancias en conjuntos acotados.
Se dice que un espacio topológico T es metrizable si es homeomorfo a un espacio métrico,
esto es, si existe una distancia en T que genere su topología.
4.2.5 Proposición. Sea X un espacio normado.
(a) Si X es separable, entonces (BX ∗ , ω ∗ ) es metrizable y, por tanto, lo mismo le pasa a
cualquier subconjunto acotado de X ∗ .
(b) Si X ∗ es separable, entonces (BX , ω) es metrizable y, por tanto, lo mismo le pasa a
cualquier subconjunto acotado de X.
Demostración. (a). Fijamos un conjunto denso {xn : n ∈ N} en SX , definimos
∞
1 ∗
d(x∗ , y ∗ ) = |x (xn ) − y ∗ (xn )| (x∗ , y ∗ ∈ BX ∗ ),
X
2n
n=1
que es claramente una distancia en BX ∗ y queremos probar que la aplicación Id : (BX ∗ , ω ∗ ) −→
(BX ∗ , d) es un homeomorfismo. Como (BX ∗ , ω ∗ ) es un espacio topológico compacto de Haus-
dorff (Teorema de Banach-Alaoglu), basta para ello probar que Id es continua. Sea pues O =
{x∗ ∈ BX ∗ : d(x∗ , x∗0 ) < ε} un abierto para la topología generada por d, donde x∗0 ∈ BX ∗ y
ε > 0, y tomemos n0 ∈ N tal que
∞
1 X 1 ε
n
= i
< .
2 0
i=n0 +1 2 4
Es rutinario entonces comprobar que el ω ∗ -entorno de x∗0
U = {x∗ ∈ BX ∗ : |x∗ (xi ) − x∗0 (xi )| < ε/2, i = 1, . . . , n0 }
está contenido en O.
(b). Si X ∗ es separable, (BX ∗∗ , ω ∗ ) es metrizable por lo que acabamos de probar; entonces,
(BX , ω) será metrizable por ser un subespacio topológico suyo.
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Ahora, si X es un espacio normado separable, tenemos una isometría lineal de X en C(K)
donde lo nuevo ahora es que K es un espacio métrico compacto. Un importante teorema de
Topología General nos dice que K es imagen continua del conjunto ternario de Cantor ∆. Si τ
es una función continua de ∆ sobre K, la aplicación f −→ f ◦ τ es claramente una isometría
lineal de C(K) en C(∆). Finalmente, cada función continua en ∆ puede extenderse a una
función continua en [0, 1] por el sencillo procedimiento de definir afínmente nuestra función en
cada uno de los subintervalos de [0, 1] que se suprimen para obtener ∆; de esta forma se obtiene
una isometría lineal de C(∆) en C[0, 1]. Hemos probado:
4.2.6 Teorema (de Banach-Mazur). Todo espacio normado separable es isométricamente iso-
morfo a un subespacio de C[0, 1].
Suele decirse que C[0, 1] es universal para la clase de los espacios normados separables.
Recordemos que la existencia de un tal espacio la demostramos con la única ayuda del Teorema
de Hahn-Banach: ℓ∞ . La ventaja de C[0, 1] sobre ℓ∞ que hace al Teorema de Banach-Mazur
mucho más útil consiste en que C[0, 1] es, él mismo, separable y, además, tiene base de Schau-
der.
Otra aplicación de la ω-metrizabilidad de la bola unidad de un espacio con dual separable
es la siguiente generalización del Teorema de Bolzano-Weierstrass para espacios reflexivos:
4.2.7 Corolario. Toda sucesión acotada en un espacio reflexivo tiene una parcial ω-convergente.
Demostración. Sea X un espacio reflexivo y (xn ) una sucesión tal que ∥xn ∥ ⩽ M para todo
n ∈ N. Si llamamos Y = lin({xn : n ∈ N}) tenemos, por un lado, que Y es reflexivo y
M BY es ω-compacto y, por otro lado, que (M BY , ω) es metrizable porque Y ∗ es separable (Y
lo es y estamos en ambiente reflexivo). Basta recordar que una sucesión en un espacio métrico
compacto tiene una parcial convergente.
Para la topología ω ∗ tenemos un resultado análogo, válido sólo en caso separable:
4.2.8 Corolario. Sea X un espacio normado separable. Entonces, cualquier sucesión acotada
de X ∗ admite una parcial ω ∗ -convergente.
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